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capítulo 4. Política de crédito y condicionalidad del FMI

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 2001
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El FMI proporciona respaldo financiero a los países miembros en el marco de una amplia gama de políticas e instrumentos de concesión de préstamos (“servicios”; véase el cuadro 4.1). La mayor parte del financiamiento del FMI está sujeto a la condición de que el país miembro adopte reformas de política económica para hacer frente a las dificultades de balanza de pagos que originan la solicitud de respaldo del FMI.

Cuadro 4.1Servicios financieros del FMI
Servicio de créditoObjetivoCondicionesEscalonamiento y

seguimiento1
Límites de acceso1Cargos2Condiciones de recompra (rembolsos)3
Calendario de

obligaciones

(años)
Calendario de

expectativas

(años)
Plazos
Tramos de crédito y servicio ampliado del FMI4
Acuerdos de derecho de giro (1952)Asistencia a corto plazo a los países para superar dificultades de balanza de pagos a corto plazo.Adoptar medidas de política que infundan confianza en que el país miembro podrá superar las dificultades de balanza de pagos en un período de tiempo razonable.Compras trimestrales (desembolsos) con sujeción a la observancia de criterios de ejecución y otras condiciones.Anual: 100% de la cuota; acumulativo: 300% de la cuota.Tasa básica más sobretasa (100 centésimas de punto porcentual sobre los montos superiores al 200% de la cuota; 200 centésimas de punto porcentual sobre los montos superiores al 300%)5.3¼–52¼–5Trimestral
Servicio ampliado del FMI (1974)Asistencia a más a largo plazo en respaldo de las reformas estructurales aplicadas por los países miembros para superar dificultades de pagos a largo plazo.Adoptar un programa trienal, con reformas estructurales y un programa detallado de medidas de política que deberán adoptarse durante el primer período de 12 meses.Compras trimestrales y semestrales (desembolsos) con sujeción a la obser vancia de criterios de ejecución y otras condiciones.Anual: 100% de la cuota; acumulativo: 300% de la cuota.Tasa básica más sobretasa (100 centésimas de punto porcentual sobre los montos superiores al 200% de la cuota; 200 centésimas de punto porcentual sobre los montos superiores al 300%)5.4½–104½–7Semestral
Servicios especiales
Servicio de complementación de reservas (1997)Asistencia a corto plazo para superar dificultades de balanza de pagos relacionadas con una pérdida de confianza de los mercados.Disponible solamente en el marco de un acuerdo ordinario con un programa conexo y con medidas reforzadas de política a fin de recuperar la confianza de los mercados.Servicio disponible durante un año; acceso concentrado al comienzo del programa con dos o más (desembolsos).No se aplican límites de acceso; acceso en virtud de un servicio únicamente en el marco de un acuerdo ordinario conexo si supera el límite anual o acumulativo.Tasa básica más sobretasa (300 centésimas de punto porcentual; aumento de 50 centésimas de puntoporcentual al año a partir del primer desembolso y cada semestre posterior hasta llegar a un nivel máximo de 500 centésimas de punto porcentual).2–2½1–1½Semestral
Línea de crédito contingente(1999)Línea de defensa precautoria que puede activarse inmediatamente con el fin de ayudar a los países a superar dificultades de balanza de pagos como consecuencia de la propagación de crisis financieras.Criterios de habilitación: 1) No existe la necesidad de hacer frente a dificultades de balanza de pagos desde el principio; 2) evaluación positiva de las medidas de política por parte del FMI; 3) relaciones constructivas con los acreedores privados y progresos satisfactorios para limitar la vulnerabilidad externa; 4) un programa económico satisfactorio.Los recursos se aprueban para un período máximo de un año. Se aprueban montos pequeños (5%-25% de la cuota), pero no se prevé que se efectúen giros. Se supone que una tercera parte de los recursos se desembolsan al entrar en vigor el acuerdo y el escalonamiento del resto se determina en la revisión posterior a la entrada en vigor del mismo.Acceso previsto: 300%-500% de la cuotaTasa básica más sobretasa (150 centésimas de punto porcentual; aumento de 50 centésimas de punto porcentual al final del primer año y de cada semestre posterior hasta llegar a un nivel máximo de 350 centésimas de punto porcentual).2-2½1-1½Semestral
Servicio de financiamiento compensatorio (1963)Asistencia a medio plazo para hacer frente a una insuficiencia temporal de ingresos de exportación o un exceso de la importación de cereales. (La disposición relativa al uso en caso de otras contingencias se suprimió en 2000).Disponible únicamente si un país miembro tiene en vigor un acuerdo al cual se aplica la condicionalidad de los tramos superiores de crédito o si su situación de balanza de pagos es satisfactoria.Se desembolsan normalmente en un plazo mínimo de seis meses de conformidad con las disposiciones de escalonamiento del acuerdo.55% de la cuotaTasa básica3¼-52¼-4Trimestral
Asistencia de emergenciaAsistencia inmediata a medio plazo para superar dificultades de balanza de pagos relacionadas con:Ninguno, aunque la asistencia en etapa de posguerra en casos excepcionales puede escalonarse en dos o más compras.Se limita, en general, al 25% de la cuota, si bien puden proporcionarse montos superiores en casos excepcionales.Tasa básica3¼-5No se aplicaTrimestral
1) Catástrofes naturales(1962)1) Financiamiento paliativo para planes de recuperación y apoyo a programas de ajuste económico tras catástrofes naturales.1) Esfuerzos razonables por superar las dificultades de balanza de pagos.
2) Etapa de posguerra(1995)2) Aportes para el logro de la estabilidad macroeonómica tras las secuelas de disturbios civiles, tensiones políticas o conflictos internacionales.2) Se centra la atención en el desarrollo de la capacidad institucional y administrativa con miras a lograr un acuerdo en los tramos superiores de crédito o en el marco del SCLP.
Servicios para países miembros de bajo ingreso
Servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (1999)Asistencia a más largo plazo para superar dificultades arraigadas de balanza de pagos de carácter estructural; tiene por objeto lograr un crecmiento sostendio para reducir la pobreza.Los programas respaldados por d SCLP se basan en un documento de estrategia de lucha contra la pobreza preparado por el país en un proceso participativo y comprenden medidas macroeconómicas estructurales y de lucha contra la pobreza.Desembolsos semestrales (o a veces trimestrales) sujetos al cumplimiento de los criterios de ejecución y a revisión.Previsto: usuarios por primera vez, 90%; otros usuarios, 65% de la cuota. Máximo 140% de la cuota; casos excepcionales: 165% de la cuota.0,5% anual5½–10No se aplicaSemestral
(Sustituyó al servicio reforzado de ajuste estructural)

El crédito del FMI se financia con el capital suscrito por los países miembros; a cada país miembro se le asigna una cuota que representa su compromiso financiero. Los países miembros pagan una parte de su cuota en moneda extranjera aceptable por el FMI —o DEG— y el resto en su propia moneda. El país prestatario efectúa un giro o se le desembolsan recursos medianta la compra al FMI de activos en moneda extranjera contra el pago en su su propia moneda. El país prestatario rembolsa el préstamo mediante la recompra de su moneda al FMI con moneda extranjera. Véase el recuadro 6.1 sobre el sistema de financiamiento del FMI.

La tasa de cargos básica sobre los fondos desembolsados de la Cuenta de Recursos Generales (CRG) se fija como proporción de la tasa de interés semanal del DEG y se aplica al saldo diario de todos los giros contra la CRG pendientes de recompra durante cada trimestre financiero del FMI. Además de esta tasa básica más la sobretasa, se cobra una comisión inicial (25 centésimas de punto porcentual sobre los montos comprometidos hasta llegar al 100% de la cuota y 10 centésimas de punto porcentual sobre montos superiores) sobre la suma que puede girarse durante cada período (anual) en el marco de un acuerdo de derecho de giro o un acuerdo ampliado. No obstante, la comisión se rembolsa proporcionalmente a medida que se efectúan los giros posteriores en el marco del acuerdo. Se cobra una comisión de giro por única vez de 0,5% sobre cada giro contra los recursos del FMI en la CRG, salvo los giros en el tramo de reserva, en el momento de la transacción.

En el caso de las compras efectuadas a partir del 28 de noviembre de 2000, se espera que los países miembros efectúen las recompras (rembolsos) de conformidad con el calendario de expectativas; a solicitud del país miembro, el FMI puede modificar el calendario de expectativas de recompra si el Directorio Ejecutivo conviene en que la situación de balanza de pagos del país en cuestión no ha mejorado lo suficiente para efectuar las recompras.

Los tramos de crédito se refieren al monto de las compras (desembolsos) como proporción de la cuota del país miembro en el FMI; por ejemplo, los desembolsos hasta el 25% de la cuota de un país miembro se efectúan en el marco del primer tramo de crédito y requieren que el país miembro demuestre que está haciendo esfuerzos razonables por superar sus problemas de balanza de pagos. Las solicitudes para efectuar desembolsos superiores al 25% se denominan giros en el tramo superior de crédito;, se efectúan en plazos a medida que el prestatario cumple ciertos criterios de ejecución establecidos. Por lo general, estos desembolsos están vinculados a un acuerdo de derecho de giro o a un acuerdo ampliado. El acceso a recursos del FMI fuera de un acuerdo es muy poco frecuente y no está prevista ninguna modificación en ese sentido.

La sobretasa entró en vigor en noviembre de 2000.

El crédito del FMI se financia con el capital suscrito por los países miembros; a cada país miembro se le asigna una cuota que representa su compromiso financiero. Los países miembros pagan una parte de su cuota en moneda extranjera aceptable por el FMI —o DEG— y el resto en su propia moneda. El país prestatario efectúa un giro o se le desembolsan recursos medianta la compra al FMI de activos en moneda extranjera contra el pago en su su propia moneda. El país prestatario rembolsa el préstamo mediante la recompra de su moneda al FMI con moneda extranjera. Véase el recuadro 6.1 sobre el sistema de financiamiento del FMI.

La tasa de cargos básica sobre los fondos desembolsados de la Cuenta de Recursos Generales (CRG) se fija como proporción de la tasa de interés semanal del DEG y se aplica al saldo diario de todos los giros contra la CRG pendientes de recompra durante cada trimestre financiero del FMI. Además de esta tasa básica más la sobretasa, se cobra una comisión inicial (25 centésimas de punto porcentual sobre los montos comprometidos hasta llegar al 100% de la cuota y 10 centésimas de punto porcentual sobre montos superiores) sobre la suma que puede girarse durante cada período (anual) en el marco de un acuerdo de derecho de giro o un acuerdo ampliado. No obstante, la comisión se rembolsa proporcionalmente a medida que se efectúan los giros posteriores en el marco del acuerdo. Se cobra una comisión de giro por única vez de 0,5% sobre cada giro contra los recursos del FMI en la CRG, salvo los giros en el tramo de reserva, en el momento de la transacción.

En el caso de las compras efectuadas a partir del 28 de noviembre de 2000, se espera que los países miembros efectúen las recompras (rembolsos) de conformidad con el calendario de expectativas; a solicitud del país miembro, el FMI puede modificar el calendario de expectativas de recompra si el Directorio Ejecutivo conviene en que la situación de balanza de pagos del país en cuestión no ha mejorado lo suficiente para efectuar las recompras.

Los tramos de crédito se refieren al monto de las compras (desembolsos) como proporción de la cuota del país miembro en el FMI; por ejemplo, los desembolsos hasta el 25% de la cuota de un país miembro se efectúan en el marco del primer tramo de crédito y requieren que el país miembro demuestre que está haciendo esfuerzos razonables por superar sus problemas de balanza de pagos. Las solicitudes para efectuar desembolsos superiores al 25% se denominan giros en el tramo superior de crédito;, se efectúan en plazos a medida que el prestatario cumple ciertos criterios de ejecución establecidos. Por lo general, estos desembolsos están vinculados a un acuerdo de derecho de giro o a un acuerdo ampliado. El acceso a recursos del FMI fuera de un acuerdo es muy poco frecuente y no está prevista ninguna modificación en ese sentido.

La sobretasa entró en vigor en noviembre de 2000.

En el ejercicio 2001, el FMI adoptó medidas para actualizar la política de crédito de la institución y reexaminar la condicionalidad. Concretamente, se procuró:

  • Reestructurar los servicios financieros ordinarios a fin de que el FMI pueda respaldar de forma más eficaz los esfuerzos de los países miembros por resolver crisis y evitar que surjan nuevas crisis debido a los efectos de contagio, así como garantizar un uso más eficaz de los recursos financieros del FMI.
  • Racionalizar la política de condicionalidad para que sea más eficaz y fomentar la adopción de programas respaldados por el FMI con los cuales puedan identificarse plenamente los países.
  • Reafirmar la función que desempeña el FMI en el fortalecimiento de la buena gestión de gobierno en los países miembros.

En los capítulos 3 y 5 se analizan otros esfuerzos importantes desplegados por el FMI con el objeto de reenfocar sus actividades para aumentar la eficacia global de la institución, y en el capítulo 6 se examinan otros aspectos de la evolución de las operaciones y políticas financieras del FMI durante el ejercicio 2001.

Examen y reforma de los servicios del FMI

Durante el ejercicio, el Directorio Ejecutivo aprobó algunas modificaciones importantes de los servicios financieros del FMI. En marzo de 2000, el Directorio inició un examen general de los servicios financieros del FMI, suprimió varios servicios obsoletos o poco utilizados y adoptó medidas para adaptar mejor los restantes instrumentos de crédito al entorno cambiante de la economía mundial. En noviembre de 2000, el Directorio concluyó el examen y llegó a un acuerdo con respecto a diversas medidas para orientar mejor los préstamos del FMI hacia la resolución y prevención de las crisis y garantizar un uso más eficaz de los recursos de la institución. Entre otras medidas, el Directorio:

  • Modificó las condiciones de la línea de crédito contingente (LCC) a fin de hacerlas más atractivas para los posibles usuarios. La LCC ofrece a los países que aplican medidas de política económica acertadas una línea de crédito de carácter precautorio que puede activarse rápidamente para ayudarles a contrarrestar los efectos que puedan tener en sus economías las crisis financieras externas.
  • Aprobó medidas para estimular el rembolso anticipado de sus préstamos y desicentivar el uso excesivo de recursos de la institución. Estas medidas contribuirán a que se recurra en menor grado al FMI como fuente de financiamiento a más largo plazo y liberará fondos que podrán ser utilizados por otros países miembros.
  • Reforzó la supervisión de la política económica de los países al término de los programas que respalda la institución, sobre todo en los casos en que el saldo de crédito pendiente de rembolso es considerable. Esta medida tiene por objeto salvaguardar mejor los recursos del FMI y contribuye a cristalizar los logros alcanzados en el marco de los programas respaldados por la institución.

Línea de crédito contingente (LCC)

La LCC, establecida en 1999, tiene por objeto servir de frente de defensa precautoria, ayudando a los países que han adoptado una política económica firme a enfrentar las dificultades de balanza de pagos como consecuencia de la propagación de crisis financieras. En las reuniones de septiembre y noviembre de 2000, el Directorio Ejecutivo reconoció que debía modificarse la LCC a fin de hacerla más atractiva para los posibles usuarios. Los directores convinieron en las modificaciones siguientes:

  • La aplicación de una supervisión menos intensiva que la de otros servicios financieros del FMI en el caso de los países miembros que tengan sólidos antecedentes en materia de medidas de política y que reúnan los requisitos para acceder a la LCC. Por lo tanto, en la solicitud de compromiso de recursos de la LCC, el país miembro deberá presentar un marco cuantificado trimestral que oriente su política macroeconómica y constituya la base para el seguimiento del programa, pero no será necesario definir con detalle los objetivos del programa. Además, si bien en el examen inicial sobre el cumplimiento de los criterios de habilitación por parte del país miembro se evaluarán el programa estructural y los avances esperados en el marco de dicho programa, no será necesario adoptar parámetros de referencia formales de carácter estructural. Por último, en los casos pertinentes, el examen de mitad de período de los acuerdos para los que se hayan comprometido recursos de la LCC podría concluirse de manera tácita por vencimiento del plazo (es decir, sin que se lleve a cabo un examen oficial en el Directorio Ejecutivo del FMI). En el período entre cada examen, el personal y la gerencia se mantendrán en estrecho contacto con el país miembro e informarán al Directorio sobre las situaciones en que, debido a desviaciones de las medidas de política, el país podría ser vulnerable a una crisis. El Directorio convino en que el FMI debe seguir contando con los medios para solicitar oficialmente a un país miembro que deje de hacer uso de la LCC; estos medios son principalmente el período limitado de compromiso (un año) establecido para la LCC y el examen de mitad de período.
  • Un país miembro a cuyo favor se haya aprobado una LCC puede solicitar financiamiento en cualquier momento, lo que dará lugar a un examen especial de “activación” en el Directorio. En septiembre de 2000, los directores ejecutivos convinieron en simplificar las condiciones a que está sujeto el examen para activar la LCC a fin de garantizar un desembolso más automático de los recursos. Habría un examen de “activación” y otro “posterior a la activación”. El primero sería rápido y permitiría desembolsar un monto elevado y predeterminado de recursos, normalmente una tercera parte del total comprometido, y se concedería al país miembro el beneficio de la duda con respecto a los ajustes que puedan requerir las medidas de política que tome. En el examen “posterior a la activación”, se especificarían el escalonamiento y la condicionalidad que se aplicarían para tener acceso a los recursos restantes.
  • Se eliminará una de las condiciones formales para completar el examen de activación. De acuerdo con la norma original, el Directorio Ejecutivo tenía que estar de acuerdo en que “hasta la fecha de la crisis, el país miembro ha aplicado con éxito el programa económico que presentó al Directorio como base para tener acceso a los recursos de la LCC”. El objetivo de esta condición era garantizar que las propias medidas aplicadas por el país no hubieran sido la causa de las presiones en su balanza de pagos. El Directorio convino en eliminar esta condición porque la posibilidad no sería compatible con la condición de que se considere que las dificultades del país miembro escapan en gran medida a su control (que es otra de las condiciones del examen de activación).
  • Se redujo la tasa general de cargos y la comisión por compromiso de recursos de la LCC. La sobretasa inicial se redujo de 300 a 150 centésimas de punto porcentual (la mitad de la sobretasa que se aplica en el servicio de complementación de reservas (SCR)), y se elevará posteriormente hasta un tope de 350 centésimas de punto porcentual. La comisión por compromiso que se aplica a la LCC (y a otros acuerdos de gran cuantía) se redujo, sustituyendo la actual comisión fija de 25 centésimas de punto porcentual por una nueva tarifa de cargos, que se aplicará a todos los acuerdos aprobados por el FMI, de 25 centésimas de punto porcentual cuando se comprometan sumas no superiores al 100% de la cuota, y de 10 centésimas de punto porcentual cuando el monto sobrepase ese porcentaje. Esta nueva estructura de cargos tiene en cuenta el hecho de que una parte importante del costo que entraña el establecimiento de un acuerdo es fijo.

A fin de contar con un período adecuado de experimentación con la modificación del servicio, el Directorio Ejecutivo prorrogó la cláusula de caducidad de la LCC hasta noviembre de 2003. El Directorio llevará a cabo el próximo examen de la LCC en noviembre de 2002. Al cierre del ejercicio 2002, ningún país miembro había solicitado la aprobación de un acuerdo en el marco de este servicio.

Expectativa de recompra anticipada de los préstamos

En el marco del examen sobre la forma de asegurar el uso eficiente de los recursos del FMI, los directores ejecutivos convinieron en que el problema del uso prolongado de dichos recursos, una vez resueltas las dificultades de balanza de pagos, debería resolverse mediante la determinación de un calendario para las expectativas de recompra. Estas entrarían en vigor antes de las obligaciones ordinarias de recompra (o rembolso). En los acuerdos de derecho de giro, se espera que los países comiencen a efectuar recompras a partir de los 2¼ años y efectúen todas las recompras dentro de un período de 4 años, pero para efectuar obligatoriamente las recompras el plazo sigue siendo de 3¼ años a 5 años. En el marco del servicio ampliado del FMI, los países miembros comenzarían las recompras a partir de los 4½ años, como hasta ahora, pero se espera que efectúen todas las recompras dentro de un período de 7 años, mientras que obligatoriamente deberán efectuarse antes de los 10 años. La nuevas expectativas de recompra anticipada se aplican a todas las compras en los tramos de crédito y en el marco del servicio ampliado del FMI realizadas a partir del 28 de noviembre de 2000.

Los programas respaldados por el FMI se formularán teniendo en cuenta la necesidad de que el país miembro pueda cumplir las obligaciones de recompra. Como regla general, se entenderá que la capacidad del país para cumplir las expectativas de recompra es un indicio de que la situación de la balanza de pagos ha mejorado más de lo esperado.

El país podrá solicitar una prórroga del plazo de la expectativa de recompra en cualquier momento. Si el país no cumple la expectativa de recompra y el Directorio Ejecutivo no ha prorrogado el plazo para efectuarla, se suspenderá automáticamente el derecho del país a efectuar nuevos giros, incluidos los giros en el marco de otros acuerdos en vigor.

El Directorio Ejecutivo convino en que examinará el funcionamiento de la expectativa de recompra anticipada a más tardar en noviembre de 2005.

Sobretasas aplicables al uso de crédito del FMI por sumas de gran cuantía

A fin de desalentar el uso excesivo de recursos del FMI, en septiembre de 2000 el Directorio Ejecutivo acordó establecer sobretasas al crédito pendiente de rembolso en los tramos de crédito y en el marco del servicio ampliado del FMI por encima de un determinado límite. La sobretasa comenzará en 100 centésimas de punto porcentual cuando el crédito alcance el 200% de la cuota y se elevará a 200 centésimas de punto porcentual cuando el crédito pendiente de rembolso supere el 300% de la cuota.

La sobretasa basada en el nivel de uso de recursos sólo se aplicará al monto en que el crédito supere el tope a partir del cual se aplica la sobretasa y no al saldo total. El saldo pendiente de rembolso en la fecha en que entraron en vigor los cambios (es decir, el 28 de noviembre de 2000) no estará sujeto a las nuevas normas y, por lo tanto, no se le aplicarán las sobretasas. El monto del crédito pendiente de rembolso en el marco del SCR y de la LCC no está sujeto a las nuevas sobretasas porque estos servicios tienen su propio sistema de cargos progresivos (véase el cuadro 4.1).

Asistencia de emergencia

Los directores ejecutivos convinieron en que el financiamiento disponible en el marco de los mecanismos de asistencia de emergencia para catástrofes naturales o para los países en etapa de posguerra no estará sujeto a la sobretasa basada en el nivel de uso de recursos, ni se tendrá en cuenta para la determinación de la sobretasa aplicable a otros recursos. También convinieron en que los recursos disponibles en el marco de ambos tipos de asistencia de emergencia no estarán sujetos a expectativas de recompra en un plazo establecido. Estas decisiones entraron en vigor cuando la asistencia de emergencia se transformó en un mecanismo especial distinto de los demás servicios financieros generales del FMI.

Además, el FMI redobló sus esfuerzos por ofrecer asistencia de emergencia en condiciones concesionarias a los países en etapa de posguerra. En el comunicado emitido al término de la reunión conjunta, celebrada en abril de 2001, los miembros del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) y del Comité para el Desarrollo aplaudieron estos esfuerzos.

Servicio de financiamiento compensatorio

El servicio de financiamiento compensatorio (SFC) fue objeto de una revisión y racionalización a principios de 2000. En noviembre de 2000, los directores ejecutivos acordaron que los giros en el marco del SFC estarán sujetos a las mismas expectativas de recompra que rigen para los acuerdos de derecho de giro, a saber: 2½ a 4 años, pero no estarán sujetos a la sobretasa basada en el nivel de uso de recursos ni se computarán como parte de las obligaciones pendientes de rembolso que dan lugar a dicha sobretasa.

Servicio ampliado del FMI

Durante el examen de los servicios financieros del FMI, el Directorio Ejecutivo subrayó la necesidad de que únicamente se aprueben acuerdos en el marco del servicio ampliado del FMI (SAF) en los casos en que se cumplan cabalmente la letra y el espíritu de la decisión de 1974 por la que fue establecido. Se tratará de los casos en que sea razonable suponer que las dificultades de balanza de pagos de un país miembro persistirán por un tiempo relativamente prolongado —entre otras razones porque el país tiene acceso limitado al capital privado— y en que se haya adoptado un programa de reforma estructural suficientemente sólido para hacer frente a las deficiencias institucionales y económicas arraigadas. El Directorio convino en que, en general, los acuerdos ampliados no deberán establecerse con carácter precautorio. Si bien el SAF sigue estando a disposición de todos los países miembros habilitados a tal efecto, se entiende que sería especialmente apropiado para los países que hayan superado el umbral de acceso al servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP) y para algunos países en transición que no tienen acceso a los mercados de capital o que tienen un acceso limitado.

Seguimiento posterior a la conclusión de los programas

El Directorio Ejecutivo acordó que en ciertos casos, una vez concluidos los programas, sería importante llevar a cabo un seguimiento reforzado, con una participación más formal del Directorio, a fin de establecer un mecanismo de alerta anticipada para detectar si el país está aplicando medidas de política que puedan comprometer el avance sostenido hacia la viabilidad externa. Con este fin, los directores convinieron en que debería establecerse la presunción de que, cuando el crédito pendiente de rembolso por un país miembro al final del programa supere un tope del 100% de la cuota, la gerencia recomendará al Directorio que se efectúen un seguimiento de la evolución y la política económicas del país hasta que el crédito se sitúe por debajo de dicho tope. Las deliberaciones del Directorio sobre los informes relativos al seguimiento posterior al programa se resumirán en una nota de información al público si el país en cuestión está de acuerdo con la publicación de dicha nota. El país también podría autorizar, a su voluntad, la publicación de los documentos sobre el seguimiento posterior al programa.

Examen de la condicionalidad de los programas respaldados por el FMI

El FMI proporciona respaldo financiero a los países miembros que se ven confrontados con dificultades de balanza de pagos a condición de que el país miembro adopte un programa de reformas de política económica para sanear su situación externa. La condicionalidad tiene por objeto brindar al país la seguridad de que seguirá beneficiándose del respaldo financiero del FMI siempre que aplique las medidas de política o logre los resultados previstos en el programa. Al mismo tiempo, la condicionalidad salvaguarda el carácter rotatorio de los recursos del FMI dado que se otorga financiamiento únicamente si el país en cuestión se compromete a llevar a cabo reformas de política económica que, al mejorar su situación de balanza de pagos, le permitirán rembolsar los recursos al FMI.

La condicionalidad ha evolucionado a lo largo de la historia del FMI. Hasta los años ochenta, las condiciones de política económica guardaban relación principalmente con las variables macroeconómicas, pero desde finales de los años ochenta, comenzó a ampliarse considerablemente el alcance de la condicionalidad. Esta expansión responde, en parte, al mayor acento que ha puesto el FMI en el crecimiento económico como objetivo de los programas respaldados por el FMI y a la mayor participación del FMI en países que afrontaban graves problemas estructurales que les impedían resolver sus dificultades de balanza de pagos.

La ampliación de la condicionalidad ha planteado la inquietud de que la aplicación de condiciones demasiado amplias y detalladas impida que un país se identifique con el programa de política económica, elemento fundamental para el éxito del programa. Además, una condicionalidad extensiva podría debilitar la capacidad administrativa del país, socavando así la aplicación de las medidas verdaderamente esenciales. Por estas razones, el director gerente del FMI señaló que consideraba prioritario racionalizar la condicionalidad del FMI y afinar sus objetivos, a la vez que fortalecer la identificación de los países con los programas. En septiembre de 2000 transmitió al personal del FMI una nota preliminar de orientación para racionalizar la condicionalidad estructural de los programas respaldados por la institución (Interim Guidance Note on Streamlining Structural Conditionality in IMF-Supported Programs; véase el recuadro 4.1), en la que se establecen directrices generales que volverán a examinarse en 2001 teniendo en cuenta la experiencia y las deliberaciones en el Directorio.

En marzo de 2001, el Directorio Ejecutivo examinó las directrices generales y las cuestiones relacionadas con la condicionalidad. Los directores convinieron en que la condicionalidad sigue siendo indispensable, pero debería racionalizarse y definirse con más precisión a fin de ampliar las posibilidades de identificación de los países con los programas, garantizando al mismo tiempo que se cumplen los objetivos esenciales de los programas respaldados por el FMI y que se salvaguardan los recursos financieros de la institución y su carácter rotatorio.

Ámbitos de consenso

Los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo en que la ampliación de la condicionalidad en los últimos años obedeció, en parte, al mayor acento que ha puesto el FMI en el crecimiento como objetivo de política económica; este mayor énfasis en el crecimiento se fundamenta en la opinión de que la gestión de la demanda por sí sola no permitiría resolver los acuciantes problemas económicos de los países miembros. Además, el FMI ha respaldado activamente a países en situaciones económicas cada vez más diversas, incluidos los países de bajo ingreso y los países en transición, donde corregir las distorsiones estructurales, que en algunos casos alcanzaban grandes proporciones, y las deficiencias en la gestión de gobierno, se consideró fundamental para hacer frente a los desequilibrios macroeconómicos y externos. En los últimos años, el FMI ha respaldado programas orientados a superar las crisis de la cuenta de capital debidas, en gran parte, a deficiencias estructurales del sector financiero del país. Corregir estas deficiencias ha sido un elemento esencial del programa de política económica adoptado, y ha tenido por objeto lograr una situación sólida a medio plazo y restablecer la confianza del mercado.

Paralelamente a la ampliación del alcance de los programas respaldados por el FMI, se modificó la forma en que la institución evalúa la ejecución de las medidas de política económica. El FMI se había basado cada vez más en los exámenes de los programas para evaluar los resultados de la política económica. Se utilizaban ampliamente parámetros estructurales para definir las etapas de ejecución de determinadas reformas estructurales. En el seguimiento del programa también adquirieron cada vez más relevancia las medidas previas, es decir, las medidas que las autoridades nacionales debían adoptar antes de la aprobación de un acuerdo con el FMI o antes de que se dé por concluido el examen de un programa.

Al analizar el alcance cada vez más amplio y detallado de la condicionalidad, algunos directores ejecutivos consideraron que, en general, la condicionalidad del FMI seguía centrándose en los ámbitos que constituyen el núcleo de las atribuciones de la institución, mientras que otros directores señalaron que la aplicación de cierto grado de condicionalidad fuera de esos ámbitos planteaba la preocupación de que el FMI estuviera sobrepasando los límites de sus atribuciones y competencia. También manifestaron su preocupación por el hecho de que, a veces, los programas respaldados por el FMI interrumpan el proceso de adopción de decisiones a escala nacional y no tomen en cuenta adecuadamente la capacidad de las autoridades para lograr el respaldo del público a las medidas previstas, ni la capacidad administrativa para aplicar estas medidas. Considerando que la identificación de los países con los programas es esencial para la ejecución eficiente y sostenida de un programa de política económica, los directores subrayaron la importancia de evitar que la condicionalidad tenga un enfoque erróneo o entrañe una intromisión excesiva que dificulte la identificación del país con el programa. También se plantearon inquietudes con respecto a la aplicación de la condicionalidad de acuerdo con las directrices del FMI en vigor, incluido el tratamiento uniforme de los países miembros. Además, los límites de la condicionalidad se han vuelto imprecisos, debido al uso cada vez más frecuente de parámetros estructurales y cartas de intención, en las que se definen los detalles del programa global de reforma de un país. Por esta razón, es más difícil para el FMI y los observadores externos determinar exactamente las medidas de política económica a las que está condicionado el financiamiento del FMI.

Los directores ejecutivos coincidieron en que el objetivo debería ser que los países tengan el máximo margen de opción posible en cuanto a sus decisiones de política económica, velando al mismo tiempo por que el FMI proporcione financiamiento sólo si los países siguen aplicando las medidas esenciales desde la perspectiva de la institución.

Por lo tanto, los directores ejecutivos respaldaron la orientación general de la nota preliminar preparada por el director gerente como orientación para racionalizar la condicionalidad estructural, en la que se indica que, como principio general, la condicionalidad del FMI deberá abarcar las reformas estructurales que sean importantes pero no esenciales para lograr los objetivos macroeconómicos de los programas. Se prevé un enfoque más restringido para la condicionalidad en el caso de las reformas estructurales que son importantes, pero no vitales, para alcanzar los objetivos macroeconómicos del programa. Si bien estos principios deben interpretarse con cautela según las circunstancias de cada caso, se remplaza la presunción del carácter global de la condicionalidad por la de su carácter restringido, por lo cual se requerirá una mayor justificación para incluir ciertas medidas estructurales específicas como condiciones de un acuerdo, sobre todo cuando dichas medidas sean ajenas a los ámbitos básicos de competencia del FMI. Los directores también convinieron en que la cobertura y el contenido de la condicionalidad que resulten adecuados en cada caso variarán probablemente según el país o el tipo de programa respaldado por el FMI de que se trate.

Un elemento importante de la racionalización será la división clara de funciones y la intensificación de la cooperación con otros organismos, especialmente con el Banco Mundial. Los directores ejecutivos manifestaron su satisfacción por los avances logrados en este campo en relación con los países de bajo ingreso que reciben financiamiento del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP).

El Directorio Ejecutivo respaldó la forma en que ha cambiado en los últimos 20 años la función de los exámenes de programas. Estos exámenes se utilizan actualmente para evaluar las medidas de política económica de los países con carácter retrospectivo y futuro. Responden, en primer lugar, a la mayor incertidumbre de las relaciones macroeconómicas en un mundo caracterizado por mercados de capital inestables, lo que dificulta aún más la tarea de especificar los criterios macroeconómicos para evaluar los resultados en un período que vaya más allá de lo inmediato. En segundo lugar, los exámenes reflejan la creciente importancia de las medidas estructurales, que se prestan en menor grado a evaluaciones basadas en criterios meramente cuantitativos. Al mismo tiempo, los directores subrayaron la importancia de asegurar que la relevancia cada vez mayor de los exámenes no debilite excesivamente la seguridad que pueden tener los países miembros con respecto a las condiciones conforme a las cuales seguirán teniendo acceso a los recursos del FMI.

Los directores ejecutivos acordaron que es conveniente basarse en criterios de referencia estructurales —un instrumento cada vez más importante de la condicionalidad— para seguir de cerca los avances en la aplicación de las reformas estructurales que tardan en dar fruto. Por sí mismos, los criterios de referencia no constituyen condiciones formales del financiamiento del FMI, pero son un instrumento para supervisar los programas. Al mismo tiempo, los directores estimaron que los criterios de referencia estructurales deberían utilizarse con moderación, limitándolos a una medida importante y representativa que signifique un avance hacia el logro de un determinado objetivo de política económica, lo que también evitaría crear la impresión de que se está microgestionando.

Con respecto a las cartas de intención, los directores ejecutivos coincidieron en que era preciso distinguir más claramente entre el programa global de política económica de las autoridades y la parte del programa sujeta a la condicionalidad del FMI. Estuvieron de acuerdo en que las cartas de intención deberían centrarse únicamente en los aspectos de política económica incluidos en la condicionalidad o, en los casos en que las autoridades quieran utilizar las cartas de intención para presentar su programa general de política, deberían indicar claramente los elementos del programa que están comprendidos en la condicionalidad del FMI.

Recuadro 4.1Nota preliminar de orientación: Racionalización de la condicionalidad estructural de los programas respaldados por el FMI; septiembre de 2000

1. El Grupo de Trabajo Interdepartamental sobre la racionalización de la condicionalidad estructural de los programas respaldados por el FMI preparó la nota que figura a continuación. Las directrices generales de dicha nota son de carácter preliminar y volverán a examinarse a principios de 2001 a la luz de la experiencia inicial y las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre los documentos de próxima publicación titulados The Experience with Structural Conditionality in Fund-Supported Programs y Ownership, Conditionality, and Policy Implementation.

2. En su informe provisional sobre la función futura del FMI, el Grupo de estudio sobre la reforma recomienda que los programas del FMI se formulen de aquí en adelante ateniéndose al supuesto de que la condicionalidad estructural se limitará a un conjunto básico de medidas esenciales que son relevantes desde el punto de vista macroeconómico y se sitúan dentro del núcleo central de atribuciones básicas del FMI, y que la aplicación de un enfoque más general deberá basarse en las circunstancias específicas del país1. En el informe se señala asimismo que el Fondo puede seguir brindando asesoramiento en una gama más amplia de reformas estructurales en algunos casos, pero éstas no formarán parte, en general, de la condicionalidad.

3. En la presente nota se definen algunas directrices que ayudarán al personal a determinar el alcance adecuado de la condicionalidad estructural de los programas respaldados por el FMI con financimiento de la Cuenta de Recursos Generales y a los programas en el marco del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP). Estas directrices son inevitablemente bastante generales y deberán aplicarse juiciosamente según las circunstancias de cada caso. Sin embargo, debe considerarse que establecen la presunción general de que la condicionalidad estructural de los programas respaldados por el FMI será selectiva y se justificará por los objetivos macroeconómicos generales del programa. Esta presunción no debería debilitar la calidad de los programas respaldados por el FMI, sino, más bien, contribuir a reforzar la condicionalidad y la identificación en aquellos ámbitos esenciales para el éxito del programa.

4. Las medidas de política económica que las autoridades se comprometen a aplicar en la esfera estructural se definen en una carta de intención (CI) del país miembro o en un memorando de política económica y financiera (MPEF). La aplicación de estas medidas de política económica es objeto de seguimiento a través de los criterios de ejecución, los parámetros estructurales, las medidas previas o en el contexto de los exámenes del programa. El tipo de seguimiento depende de la importancia de algunas reformas estructurales para la consecución de los objetivos del programa, así como de la naturaleza de las medidas en cuestión. La aplicación de criterios de ejecución requiere que puedan definirse claramente y sin ambigüedad varias medidas específicas, y que estas medidas por sí solas sean lo suficientemente importantes para que se justifique una interrupción del programa en caso de incumplimiento. Los parámetros estructurales también se aplicarán a medidas concretas y bien definidas, pero no tienen la misma importancia que los criterios de ejecución y constituyen más bien puntos de referencia para evaluar los avances realizados en la aplicación de reformas en un ámbito determinado. Por último, los exámenes constituyen un marco para comparar las reformas estructurales con los parámetros establecidos o con reformas que son menos vitales o se caracterizan por una serie de medidas de menor envergadura, que por sí solas pueden tener una importancia moderada y han de alcanzar una “masa crítica” para que se logre el avance. Los exámenes proporcionan al FMI un margen considerable de criterio y, por lo tanto, de flexibilidad, pero implican garantías definidas con menor claridad para el país prestatario con respecto a las condiciones en virtud de las cuales pueden continuar las compras.

5. A veces, las autoridades o el personal, o ambos, consideran que la carta de intención es un instrumento eficaz para divulgar al público nacional o internacional el programa de política económica más general de las autoridades. En esos casos, es posible que sólo una parte de la carta de intención constituya un compromiso firme de política en el marco del programa en forma de criterios de ejecución o parámetros de referencia. En esos casos, en las cláusulas de examen deberán indicarse claramente las esferas que abarcarán los exámenes del programa. Las directrices definidas en los párrafos siguientes se centran en las reformas estructurales que constituyen compromisos de política económica en el sentido de que están sujetas a algún tipo de seguimiento en el marco del programa. En el párrafo 12 se examinan brevemente las cuestiones relacionadas con la cobertura más amplia de las medidas estructurales en las CI o los MPEF.

6. La condicionalidad del Fondo deberá abarcar únicamente las reformas estructurales que son relevantes para los objetivos macroeconómicos del programa. Sin embargo, no se han definido claramente las normas para clasificar las reformas estructurales según su relevancia macroeconómica. Si bien en última instancia el objetivo de todos los programas respaldados por el FMI es lograr la viabilidad externa a medio plazo, acompañada por un crecimiento sólido y sostenido, las condiciones que determinan las medidas que deben aplicarse para lograr dicho objetivo varían considerablemente de un programa a otro. Por ejemplo, en las últimas crisis financieras, el objetivo primordial de los programas respaldados por el FMI consistió en restablecer la confianza del mercado, garantizar un ajuste externo ordenado, resolver los puntos vulnerables que condujeron a los países a las crisis y crear un entorno que contribuyera a reactivar el crecimiento. En las economías en transición, uno de los desafíos clave ha sido completar la transformación en economías de mercado competitivas, restableciendo y manteniendo al mismo tiempo las condiciones macroeconómicas estables. Los programas respaldados en el marco del SCLP tienen por objeto fomentar la lucha contra la pobreza eliminando los obstáculos que impiden un crecimiento sólido y sostenido y una situación viable de balanza de pagos. Si bien la relevancia macroeconómica debe establecerse según las circunstancias de cada caso, es importante determinar dicha relevancia de forma explícita en los documentos de los programas.

7. No todas las reformas estructurales que cumplen el criterio de relevancia macroeconómica estarán sujetas a la condicionalidad del programa. A fin de determinar las reformas que se incluirán en el programa, convendría establecer una diferencia entre las reformas que son esenciales o vitales para los objetivos macroeconómicos del programa y las reformas que son relevantes desde el punto de vista macroeconómico, pero no tienen el mismo grado de importancia. Obviamente, esta distinción se basa en criterios subjetivos. Una forma de establecerla es plantearse la pregunta siguiente: si las reformas en cuestión no se llevaran a cabo, ¿se pondrían gravemente en peligro los objetivos macroeconómicos del programa, incluido el restablecimiento de un crecimiento sostenido, independientemente de los avances logrados en otros campos? Si la respuesta es negativa, las reformas en cuestión podrían ser relevantes desde el punto de vista macroeconómico, pero probablemente no sean vitales.

8. La condicionalidad del Fondo abarcará, en general, las reformas estructurales que sean vitales para lograr los objetivos macroeconómicos del programa. Si pueden identificarse medidas específicas, bien definidas, que sean objeto de seguimiento y que constituyan elementos importantes del proceso integral de reforma, es probable que estén sujetas a criterios de ejecución o medidas previas. Con respecto a las reformas estructurales que sean vitales para lograr los objetivos macroeconómicos del programa, pero que están definidas por una serie de medidas de menor envergadura que tendrían que alcanzar una “masa crítica”, el seguimiento se basará normalmente en parámetros de referencia y exámenes del programa, o ambas cosas, y en las cláusulas de examen se hará hincapié en el ámbito relevante.

9. Si algunas reformas estructurales son vitales para el éxito del programa, pero se sitúan en esferas fuera de las atribuciones básicas del FMI, éste tendrá que solicitar asistencia al Banco Mundial o a otra institución a efectos de elaboración y seguimiento de las medidas de reforma y, si es necesario, conceder asesoramiento técnico al país en materia de ejecución de dichas medidas. En estos casos, el FMI seguirá incorporando estas medidas en su propia condicionalidad y determinando si su ejecución es adecuada sobre la base de las evaluaciones realizadas por el Banco Mundial u otra institución pertinente2.

10. Las reformas estructurales que son relevantes, pero no vitales, para lograr los objetivos macroeconómicos del programa y que se sitúan en esferas dentro de las atribuciones básicas del FMI podrían estar sujetas a condicionalidad. Si estas reformas deben incluirse y en qué forma serán objeto de seguimiento son aspectos subjetivos que dependen de la importancia relativa que tengan para los objetivos del programa y de la naturaleza de las medidas en cuestión. Sin embargo, se partirá del supuesto de que en estos casos no se utilizarán criterios estructurales de ejecución, y que las medidas previas o los parámetros estructurales se utilizarán con moderación y estarán justificados. En la mayoría de los casos, las medidas estructurales que los países se comprometan a aplicar ante el FMI en esta categoría serán objeto de seguimiento en el contexto de los exámenes que forman parte de la evaluación global de los progresos logrados en el marco del programa.

11. Si se considera que las reformas estructurales tienen relevancia macroeconómica, pero no son vitales ni se sitúan dentro de las atribuciones básicas del FMI, no se aplicará, en general, la condicionalidad del FMI. Si estas medidas se incluyen en los programas del Banco Mundial, el FMI podría tomar nota —y en muchos casos lo hará— de la evaluación del Banco sobre los avances en la ejecución de las medidas al determinar las reformas aplicadas por el país3.

12. Las directrices generales descritas anteriormente se centran en la condicionalidad estructural, es decir, los compromisos de política económica frente al FMI en el área estructural que están sujetos a algún tipo de seguimiento en el marco del programa. Sin embargo, como se señala en el párrafo 5, en las CI y los MPEF pueden incluirse las medidas más generales de política económica de las autoridades. En estos casos, en las cláusulas de examen deberán definirse los ámbitos que abarca la condicionalidad del FMI además de los incluidos explícitamente en los criterios de ejecución. El alcance, así como el nivel de detalle, de las medidas incluidas en las CI y los MPEF seguirá basándose en lo que se considere más conveniente en el contexto de cada país. Sin embargo, en algunos casos, se ha planteado con preocupación que los memorandos comprenden matrices amplias y detalladas de política económica y que la condicionalidad del FMI es excesivamente intrusiva. Estas matrices detalladas deberían evitarse a menos que las autoridades las consideran necesarias para expresar su compromiso con las medidas de política económica, o si el personal las precisa para llevar a cabo el seguimiento de la ejecución de políticas.

1Los ámbitos que se sitúan dentro de las atribuciones básicas del FMI comprenden “la estabilización macroeconómica, las políticas cambiaria, fiscal y monetaria, incluidos los regímenes institucionales que los sustentan y las medidas estructurales vinculadas estrechamente a estos ámbitos, y las cuestiones relacionadas con el sector financiero, incluido el funcionamiento de los mercados financieros nacionales e internacionales”.2En el caso de los acuerdos respaldados por el SCLP, las esferas respectivas que competen al FMI y al Banco Mundial se especificarán en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP). El propósito de esta medida es que el FMI no aplique la condicionalidad en áreas fuera de sus atribuciones y competencia, con la posible excepción de las medidas que sean vitales para lograr los objetivos fiscales o externos, o ambos, del país (véase Key Features of PRGF-Supported Programs (SM/00/193, 17-VIII-00, párrafo 18). Sin embargo, se reconoce que los cambios introducidos por el Banco Mundial —en particular, el establecimiento del crédito de apoyo a la lucha contra la pobreza— y la naturaleza de las actuales operaciones de crédito del Banco Mundial en países específicos incidirán en la rapidez con la que se avance en esta dirección. Entretanto, la condicionalidad en el marco de SCLP podría incluir medidas adicionales que sean vitales para lograr los objetivos del programa.3En el caso de los acuerdos en el marco del SCLP, se preve que el FMI tendra en cuenta la evaluacion del Banco Mundial en los ambitos que competen a dicha institucion en el marco del DELP (o del DELP provisional).

Cuestiones pendientes

El Directorio Ejecutivo acordó que en los próximos meses hará falta volver a examinar las cuestiones siguientes:

  • El enfoque propuesto en la nota preliminar de orientación para racionalizar la condicionalidad estructural deja pendiente la cuestión de determinar el umbral entre las medidas esenciales para lograr los objetivos del programa y las medidas relevantes pero no vitales. La mayoría de los directores ejecutivos estuvo de acuerdo en interpretar este criterio de forma bastante estricta, mientras que otros, que se manifestaron partidarios de una interpretación más general, se mostraron preocupados por el hecho de que en algunos programas recientes quizá se haya ido demasiado lejos al eliminar la condicionalidad relacionada con elementos importantes de la reforma estructural.
  • La mayoría de los directores ejecutivos consideró que toda aplicación de la condicionalidad fuera del núcleo básico de atribuciones y competencia del FMI deberá limitarse a las medidas esenciales para el logro de los objetivos macroeconómicos de un programa. Sin embargo, otros señalaron que también podrían incluirse las medidas relevantes para la consecución de dichos objetivos. El Directorio acordó que hacía falta asegurarse de que las autoridades reciben el asesoramiento adecuado —del Banco Mundial o de otros organismos— para orientarlas en la aplicación de las medidas que no forman parte de la esfera básica de competencia del FMI pero que se incluirán en la condicionalidad del FMI. Para limitar la condicionalidad al núcleo básico de atribuciones del FMI y asegurarse al mismo tiempo de que se lievan a cabo las medidas vitales para lograr los objetivos del programa, es necesario avanzar aún más en el establecimiento de un marco que facilite la coordinación con el Banco Mundial y otros organismos.
  • Con respecto al diseño de los programas, los directores ejecutivos señalaron que es preciso volver a examinar el ritmo y la secuencia de las reformas estructurales y seguir adaptando la condicionalidad a la capacidad de ejecución del país.
  • Al considerar el grado en que el FMI debería, y podría, ser más selectivo al ofrecer financiamiento en el caso de programas con los que los países no se identifiquen plenamente, los directores ejecutivos acordaron que en esos casos el FMI debería limitar el financiamiento otorgado, puesto que la condicionalidad no podría compensar la falta de identificación con el programa. Sin embargo, varios directores señalaron que este principio es difícil de aplicar, porque el hecho de que el FMI no otorgue respaldo podría tener un alto costo para el país y porque es difícil determinar el nivel y el alcance de la identificación de un país con el programa. A este respecto, se sugirió que las medidas previas podrían ser un instrumento eficaz para evaluar la identificación del país con el programa, especialmente en los casos en que los resultados logrados anteriormente hayan sido deficientes. Los directores también hicieron hincapié en que el FMI debe seguir participando en los esfuerzos de desarrollo institucional de los países miembros, entre otras formas mediante la asistencia técnica.
  • Los directores ejecutivos expresaron opiniones variadas con respecto a un uso más amplio de la condicionalidad “basada en los resultados”, en virtud de la cual sólo se proporcionaría financiamiento una vez logrados ciertos resultados clave de política económica. Varios directores consideraron que si se aplicara este enfoque, los países tendrían mayor flexibilidad para elegir los medios más eficaces para lograr los resultados deseados. Al mismo tiempo, se señaló que, si como resultado de una transformación global la condicionalidad se basara estrictamente en los resultados, se crearían tensiones con la necesidad de sincronizar la aplicación de medidas de política con el financiamiento del FMI, salvo que éste se concentre mucho más hacia el final del período del programa.

Con respecto a esta última cuestión, los directores ejecutivos analizaron la función de las normas y los códigos al especificar los resultados esperados en los programas respaldados por el FMI. Los códigos y normas podrían constituir un elemento eficaz en el diseño de los programas, y la aplicación de buenas prácticas en varias esferas por parte de los países podría limitar la necesidad de incorporar una condicionalidad específica para salvaguardar los objetivos del programa. Sin embargo, en lo que respecta a la aplicación de las normas y los códigos en los programas respaldados por el FMI deberá respetarse su carácter voluntario.

Próximos pasos

En su reunión de abril de 2001, el Comité Monetario y Financiero Internacional reafirmó que el objetivo primordial del proceso de racionalización es hacer que la condicionalidad sea más eficiente y eficaz y que esté mejor focalizada, sin debilitarla. Celebró el progreso en este sentido y señaló que el proceso de racionalización de la condicionalidad continuará en los próximos meses y se beneficiará de las opiniones recibidas de fuera del FMI. Estas opiniones externas consistirán en comentarios formulados por el público sobre una serie de documentos relativos a la condicionalidad (publicados en el sitio del FMI en Internet en febrero) y por los participantes en seminarios que se celebrarán en el verano de 2001, en los cuales funcionarios de los países miembros, expertos del mundo académico y representantes de otros organismos intercambiarán opiniones sobre la condicionalidad del FMI. Además, el Directorio tendrá en cuenta un examen del personal del FMI sobre la experiencia recogida hasta la fecha en la aplicación de las directrices sentadas en la nota preliminar de orientación para racionalizar la condicionalidad estructural.

El objetivo es lograr que las directrices del FMI sobre condicionalidad se adapten al contexto actual y asignar la debida importancia a la necesidad de racionalizar la condicionalidad. Los directores ejecutivos acordaron que seguirá aplicándose la nota preliminar de orientación hasta que concluya el examen mencionado.

Examen de la experiencia en cuestiones de gestión de gobierno

En julio de 1997, el Directorio Ejecutivo aprobó una nota de orientación sobre la función del FMI en lo que respecta a la gestión de gobierno. En esta nota, preparada en reconocimiento de la importancia del buen gobierno para la eficiencia económica y el crecimiento, se recomienda que el FMI preste más atención a las cuestiones relacionadas con la gestión de gobierno, como la calidad de la administración de los recursos públicos y la transparencia y estabilidad del marco económico y normativo.

En febrero de 2001, el Directorio Ejecutivo examinó la experiencia del FMI en cuestiones relacionadas con la gestión de gobierno y concluyó que las pautas establecidas en 1997 siguen siendo, en general, adecuadas. Los directores manifestaron su satisfacción por las medidas adoptadas por el FMI y el Banco Mundial con el objeto de prestar más atención a la gestión de gobierno como elemento determinante de los resultados económicos. El consenso creciente de la comunidad internacional sobre la importancia del buen gobierno a escala nacional facilitó esta mayor participación de la institución en esta materia.

El Directorio Ejecutivo reafirmó que la participación del FMI en estas cuestiones se fundamenta en su función de fomentar la estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido no inflacionista mediante la supervisión, los programas de respaldo financiero y la asistencia técnica. Los directores subrayaron que el FMI deberá actuar con discernimiento y cautela en este terreno, teniendo presente la necesidad de que haya igualdad de trato y que los países asuman como propio el programa de mejoramiento de la gestión de gobierno. La participación del FMI debería limitarse a los aspectos económicos de la gestión de gobierno que puedan tener efectos macroeconómicos importantes. A este respecto, muchos directores instaron a redoblar los esfuerzos para verificar de forma más explícita la relevancia macroeconómica y alentaron a los funcionarios de la institución a profundizar sus análisis e investigaciones sobre la forma de aplicar esta verificación de manera general a todos los países miembros del FMI.

Los directores ejecutivos respaldaron las iniciativas del FMI para fomentar el buen gobierno en todos los países miembros y las medidas concretas adoptadas para resolver los problemas de corrupción y de gestión pública deficiente. Los directores acordaron que la prevención debe ser el eje de la estrategia del FMI en este campo y se mostraron alentados por el progreso conseguido por el FMI en la preparación y aplicación de mecanismos que fomenten el buen gobierno, a saber, asesoramiento en materia de política económica, asistencia técnica y divulgación de códigos y buenas prácticas orientados a fortalecer los sistemas e instituciones y el funcionamiento de los mercados. Los directores convinieron en que el FMI debería seguir respetando el carácter voluntario de la participación de los países miembros en muchos componentes de esta estrategia, entre ellos los códigos y las normas. A este respecto, hicieron hincapié en la importancia vital de proporcionar asistencia técnica oportuna y adecuadamente orientada que contribuya a paliar las limitaciones de la capacidad institucional.

Los directores ejecutivos acordaron que en algunos casos el FMI tendrá que recurrir a medidas correctoras específicas para lograr los objetivos macroeconómicos del programa de reforma de un país miembro y salvaguardar los recursos del FMI. Las cuestiones relacionadas con la gestión de gobierno que tengan relevancia macroeconómica deberían seguir planteándose en el marco de la supervisión.

Muchos directores ejecutivos consideraron apropiado el enfoque actual, que deja al FMI un margen de apreciación relativamente amplio. Este enfoque permite al FMI intervenir de forma adecuada en casos en que quizá no fuera posible su intervención si los límites estuvieran definidos con más rigidez. Sin embargo, varios directores se manifestaron partidarios de establecer límites más estrictos para la intervención en circunstancias específicas de una gestión de gobierno inadecuada, a fin de reducir el riesgo de que el FMI desborde su esfera de competencia, y de velar por que la participación del FMI se centre en sus ámbitos de especialización. Los directores coincidieron en general en la necesidad de mantener cierta flexibilidad y analizar cada caso con cautela, e hicieron hincapié en que las razones básicas de cada intervención deberán presentarse claramente al Directorio para su consideración.

La intervención del FMI en cuestiones relacionadas con la gestión de gobierno en esferas ajenas a la competencia básica de la institución es un tema complejo. En algunos casos, es esencial aplicar medidas complementarias relacionadas con la gestión de gobierno y, al respecto, los directores ejecutivos subrayaron la importancia de contar con la participación y colaboración estrecha de otros organismos internacionales que tengan la experiencia pertinente. Si el organismo multilateral especializado en la materia no está en condiciones de brindar asesoramiento, conforme a los procedimientos vigentes el personal del FMI podrá intervenir a corto plazo. Sin embargo, varios directores señalaron que el FMI debería hacer lo posible para no extender su actuación a esos campos debido a la limitación de sus recursos y a la posibilidad de que carezca de la experiencia pertinente.

Los directores ejecutivos consideraron, en general, que el FMI debería analizar la forma de prestar más atención a las dos caras de la corrupción; específicamente, en el marco de las consultas con los países debería evaluar los avances logrados en la aplicación de las iniciativas impulsadas por la OCDE para luchar contra el soborno de funcionarios públicos y otras iniciativas similares.

Los directores ejecutivos subrayaron que el enfoque aplicado a la condicionalidad en las esferas relacionadas con la gestión de gobierno debería ser compatible con el aplicado a la condicionalidad en general. También acordaron que, en exámenes futuros de la supervisión, la asistencia técnica y la condicionalidad, debería incluirse un análisis de la experiencia del FMI en cuestiones relacionadas con la gestión de gobierno.

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