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Anexo: Deliberaciones del directorio ejecutivo del fmi sobre las perspectivas, agosto de 2006

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2006
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 23 de agosto de 2006

Los directores ejecutivos manifestaron su satisfacción por la expansión sólida y generalizada que continúa experimentando la economía mundial. Tomaron nota de que durante el primer semestre de 2006 la actividad de la mayoría de las regiones colmó o superó las expectativas. Entre las economías avanzadas, el crecimiento fue especialmente vigoroso en Estados Unidos durante el primer trimestre, cobró impulso en la zona del euro y lo conservó en Japón. Los directores celebraron el hecho de que en los países de mercados emergentes y en desarrollo el crecimiento hubiera seguido siendo fuerte pese al deterioro de las condiciones de los mercados financieros mundiales.

De cara al futuro, los directores opinaron que, al estar mejor equilibrada la composición de la demanda en las principales economías avanzadas, es poco probable que la expansión mundial se debilite en 2007. Estimaron que esta previsión podría terminar siendo demasiado modesta si las economías de mercados emergentes, y China especialmente, crecen con más rapidez que lo esperado y si la inversión en una serie de economías avanzadas supera los niveles pronosticados. Sin embargo, los directores afirmaron que en términos generales los riesgos que pesan sobre las perspectivas son claramente negativos, y más graves que los contemplados en la edición de abril último de Perspectivas de la economía mundial.

Los directores enumeraron varios de esos riesgos: la posibilidad de que la acumulación ininterrumpida de presiones inflacionarias en las economías avanzadas exija una respuesta monetaria más enérgica; el peligro siempre presente de shocks que golpeen la oferta de los mercados del petróleo y de los productos básicos no combustibles; el riesgo de una desaceleración más abrupta del mercado de la vivienda de las economías avanzadas, sobre todo Estados Unidos; y la posibilidad de que el aumento del consumo privado de Europa y Japón defraude las previsiones debido a un avance lento de la productividad y a las rigideces de los mercados laborales. Para los directores, el desenlace más probable sigue siendo que los profundos desequilibrios mundiales se corrijan de manera fluida y en respuesta al accionar de los mercados, pero no por eso cabe descartar el riesgo de una solución menos ordenada.

Economías avanzadas

Los directores señalaron que el ritmo de la expansión había disminuido en Estados Unidos tras un crecimiento excepcional durante el primer trimestre de 2006. Los riesgos parecen ser más bien negativos, y entre ellos se destaca el de un enfriamiento del mercado de la vivienda que resulte más abrupto de lo esperado. Los directores observaron que la Reserva Federal de Estados Unidos se encuentra en la difícil encrucijada de un empeoramiento de la inflación básica y de las expectativas inflacionarias en medio de una contracción de la economía. Por lo tanto, la política monetaria deberá evolucionar según lo dicte la necesidad de equilibrar los riesgos para el crecimiento, de un lado, y del otro, el riesgo de inflación; habida cuenta de la importancia de mantener bajo control las expectativas inflacionarias quizá resulte necesario restringir aún más las condiciones monetarias. Resultó alentador comprobar que los resultados fiscales del ejercicio 2006 fueron mejores que lo previsto, pero no se sabía con certeza si ese aumento inesperado de los ingresos sería permanente. Los directores felicitaron a las autoridades por su intención de recortar el déficit del gobierno federal a la mitad para el ejercicio 2008 —es decir, un año antes de lo previsto—, aunque aclararon que con un plan más ambicioso Estados Unidos tendría en el futuro una base más firme para hacer frente a las presiones demográficas, responder a las desaceleraciones con un presupuesto más sólido y contribuir a la corrección de los desequilibrios mundiales. La sostenibilidad fiscal debe estar apuntalada por medidas encaminadas a frenar el avance del gasto en concepto de prestaciones sociales, sobre todo el sistema de seguridad social y de asistencia médica para ancianos e incapacitados.

Los directores se manifestaron complacidos con el aumento del PIB real en la zona del euro durante el primer semestre del año y tomaron nota de que se habían afianzado las perspectivas de una expansión sostenida y más fuerte. Estimaron que las perspectivas están más o menos equilibradas: del lado positivo, la solidez de los resultados de las empresas; del negativo, el encarecimiento de la energía, la carestía de la vivienda en varios países y la posibilidad de una apreciación brusca del euro en medio de los profundos desequilibrios mundiales. Los directores pronosticaron la necesidad de volver a endurecer en cierta medida la política monetaria en la zona del euro si la expansión sigue el cauce esperado, pero opinaron que, habida cuenta de que las presiones inflacionarias están contenidas por el momento, las alzas de las tasas de interés podrían ser graduales, sobre todo en vista de los riesgos que acarrearían. Los directores recalcaron que, dada la importancia de asegurar que esta etapa ascendente del ciclo económico se traduzca en una expansión sostenida y duradera, la prioridad debería ser la de profundizar las reformas a fin de promover la competencia en los mercados de los bienes y servicios, flexi-bilizar los mercados laborales y fomentar la integración transfronteriza del sector financiero. También se hizo hincapié en la necesidad de reducir más los déficits fiscales. Los directores recalcaron que las metas presupuestarias a mediano plazo adquirirían mayor credibilidad a través de la reforma de los sistemas de bienestar social, jubilación y atención de la salud, así como de reducciones salariales en la función pública que abrirían un margen muy necesario para aliviar la tributación de la fuerza laboral.

Los directores aplaudieron la expansión de la economía japonesa y señalaron que la demanda interna final está apuntalada por una inversión vigorosa, que a su vez se apoya en la abundancia de las utilidades y el saneamiento del crédito bancario. Opinaron que, a corto plazo, el principal reto para la política macroeconómica sería la normalización de la política monetaria y que —como el riesgo de aceleración de la inflación es bajo y los costos de la reaparición de la deflación son elevados—, toda nueva alza de las tasas de interés debe ser paulatina. Los directores subrayaron que se necesitarían ajustes fiscales más sustanciales para que las finanzas públicas se mantuvieran a un nivel sostenible y pudieran hacer frente a las presiones que generará el envejecimiento de la población. Por lo tanto, si bien el presupuesto actual contempla la eliminación del déficit primario para 2011, quizá sea necesario hacer nuevos ajustes para que la deuda pública neta esté estabilizada al final de ese período.

Los directores agradecieron el análisis del personal sobre la influencia que las diferencias entre los sistemas financieros pueden ejercer en los ciclos económicos de las economías avanzadas, pero recalcaron que las conclusiones deben considerarse provisionales. En términos generales los directores estuvieron de acuerdo en que, dados el avance de la tecnología y la eliminación de barreras regulatorias, probablemente continuaría la tendencia reciente de abandonar los sistemas bancarios y personales para instituir sistemas financieros más impersonales, en los cuales hay una operativa más amplia de los mercados bursátiles. También estuvieron de acuerdo en que dentro de los sistemas más personales los hogares pueden distribuir mejor el consumo frente a las variaciones del ingreso, pero que su gasto puede ser más sensible a los vaivenes de los precios de los activos. La inversión de las empresas parece reaccionar con más suavidad ante las desaceleraciones cíclicas en los sistemas más personales, pero los sistemas más impersonales parecen reasignar mejor los recursos en respuesta a los cambios estructurales. Destacaron que las políticas de supervisión y regulación deben seguir el ritmo de los cambios, en tanto que la política macroeconómica debe adaptarse a las variaciones de los comportamientos cíclicos.

Países de mercados emergentes y en desarrollo

Los directores convinieron en que la prioridad más urgente para las economías de mercados emergentes y en desarrollo es la aplicación sostenida de políticas encaminadas a reducir las vulnerabilidades y sustentar el fuerte ímpetu de crecimiento. Señalaron que las economías de mercados emergentes siguen siendo susceptibles al alza de las tasas de interés y a la disminución de la liquidez en los mercados financieros mundiales. Los países expuestos al riesgo son los que tienen un sector público con un balance débil, profundos déficits en cuenta corriente y expectativas de inflación no muy bien afianzadas. En ese sentido, los directores opinaron que en varias economías emergentes de Europa la creciente dependencia de los flujos de deuda privada para financiar graves déficits en cuenta corriente es preocupante. Subrayaron que los países de mercados emergentes y en desarrollo también deben continuar impulsando reformas de mercado, sobre todo las encaminadas a suprimir obstáculos a la competencia, a fin de crear un clima propicio para un crecimiento vigoroso liderado por el sector privado.

Los directores indicaron que el fuerte avance de los precios de los productos básicos no combustibles, y sobre todo de los metales, ha sido el motor del vigoroso crecimiento que han experimentado muchos países de mercados emergentes y en desarrollo. La mayoría de los directores hizo referencia a la conclusión del personal técnico en el sentido de que la actividad especulativa no parece haber influido demasiado en los precios de los productos básicos. De cara al futuro, los directores afirmaron que lo que convendría es ahorrar este volumen excepcional de ingresos, o bien darle un destino que promueva el crecimiento de sectores ajenos a los productos básicos, en lugar de utilizarlo para ampliar el gasto en ámbitos en los que después resulte difícil dar marcha atrás.

Los directores manifestaron su satisfacción por el dinámico crecimiento de las economías emergentes de Asia y señalaron que gran parte del ímpetu proviene de la enérgica expansión de China e India. Sin embargo, algunos directores expresaron la inquietud de que el aumento excepcio-nalmente rápido de la inversión fija en China pudiera producir un recalentamiento de la economía y un colapso del boom actual. Aunque la mayoría de los países ha logrado frenar la inflación básica a través de aumentos relativamente pequeños de la tasa de intervención nominal, los directores señalaron que deben estar preparados para seguir subiendo la tasa de ser necesario. Los directores indicaron que, aunque la flexibiliza-ción del tipo de cambio de algunos países había ayudado a equilibrar mejor las fuentes internas y externas de crecimiento, el superávit en cuenta corriente de China siguió aumentando durante 2005 y el primer semestre de 2006. La mayoría de los directores se pronunció a favor de una mayor flexibilidad del renminbi, que contribuiría a aliviar la preocupación en torno a un eventual recalentamiento y propiciaría una composición más equilibrada de la demanda. A fin de afianzar la flexibilización, deberían mantenerse en curso las reformas complementarias del sector financiero, que, junto con las reformas de los sistemas de jubilación, atención de la salud y educación, contribuirían a potenciar la influencia del consumo.

En términos generales, los directores convinieron en que el notable desempeño económico de muchos países asiáticos encierra lecciones importantes para los países en desarrollo menos adelantados. Agradecieron al personal técnico el análisis del crecimiento en Asia y se manifestaron de acuerdo con la conclusión de que el entorno económico favorable de la región es lo que ha posibilitado el fuerte aumento de la productividad total de los factores y la rápida acumulación de capital físico y humano. Los directores opinaron que las perspectivas de crecimiento vigoroso e ininterrumpido se verían afianzadas mediante el constante avance de la liberalización del comercio exterior, la ampliación del acceso a la enseñanza y la promoción del desarrollo financiero y del espíritu de empresa, que facilitarían el actual desplazamiento de recursos del sector agrícola al de la industria y al de los servicios. También producirán importantes dividendos los esfuerzos por estimular el aumento de la productividad y la competencia en la industria y sobre todo en el sector de los servicios, que se encuentra relativamente más protegido.

La expansión económica de América Latina cobró impulso durante el primer semestre del año, impulsada por los precios elevados de los principales productos básicos, el retroceso de las tasas de interés y el repunte del gasto público, en tanto que la inflación se mantuvo en gran medida moderada. Los directores dejaron constancia de su satisfacción ante el hecho de que el ímpetu expansivo de la región no se hubiera visto mayormente afectado por la agudización de la volatilidad de los mercados financieros durante la primavera de 2006, ya que la acumulación de reservas amortiguadoras, la flexibilización de la administración de los tipos de cambio y la mejora de los indicadores fiscales redujeron los focos de vulnerabilidad. Sin embargo, aconsejaron a los países de la región que siguieran preparándose para la posibilidad de que se endurecieran las condiciones de los mercados financieros, para lo cual lo más importante sería la disciplina fiscal. Los directores indicaron que la región es la que registra el crecimiento más lento entre los países de mercados emergentes y en desarrollo, e hicieron hincapié en la importancia de explotar el potencial de crecimiento de América Latina. Esto dependerá de que las reformas de mercado se extiendan, pero garantizando al mismo tiempo que el crecimiento produzca beneficios generales.

La expansión económica sigue siendo enérgica en las economías emergentes de Europa, alimentada principalmente por la vigorosa demanda interna, que está apuntalada a su vez por la expansión de las entradas netas de capital y del crédito. Los directores previeron que esta situación se mantendría, pero manifestaron inquietud por la fuerte dependencia del ahorro extranjero y el volumen sustancial del crédito bancario denominado en moneda extranjera, sin dejar de reconocer que los déficits en cuenta corriente, que en la mayoría de los casos son profundos, se deben en parte a oportunidades de inversión favorables en el contexto de la adhesión a la UE y la subsecuente integración. Contra este telón de fondo, los directores convinieron en que es necesario equilibrar cuidadosamente las oportunidades de crecimiento que representan los ahorros extranjeros con los riesgos que acarrean, y que la reducción de las vulnerabilidades es una prioridad general para la región. Como la mayoría de los países de la región aspiran a adoptar el euro a mediano plazo, deben prepararse debidamente para la pérdida de autonomía monetaria y adquirir la capacidad de realizar ajustes en las cuentas externas sin disponer de flexibilidad en cuanto al tipo de cambio nominal.

Los directores señalaron que en la Comunidad de Estados Independientes la actividad económica ha sido dinámica, gracias a los precios elevados de los productos básicos y las entradas de capital, y que el crecimiento ha sido generalmente positivo. Indicaron que es necesario evitar nuevos aumentos del consumo y conservar la capacidad de competencia. Las presiones inflacionarias podrían echar raíz, sobre todo en los países donde el margen de esterilización es limitado. Los directores sugirieron que la mejor forma de lograr una apreciación efectiva real es permitiendo que se aprecie el tipo de cambio nominal. Asimismo, recalcaron la importancia de la reforma estructural para mejorar el clima de inversión y evitar la formación o el empeoramiento de estrangulamientos en la oferta.

Los directores aplaudieron la expansión económica de África subsahariana, que alcanzó niveles desconocidos desde principios de la década de 1970. Aunque las previsiones apuntaban a que se mantuviera a ese nivel, una carestía persistente del petróleo podría tener un efecto perjudicial sobre el crecimiento de los países que lo importan, sobre todo si al mismo tiempo sufrieran una caída fuerte los precios de los productos básicos no combustibles. Frente a ese riesgo, el reto sigue siendo adaptarse a los elevados precios internacionales del petróleo, entre otras medidas transmitiéndolos a los precios internos de la energía. Los directores recalcaron que aunque las cifras han mejorado, África subsahariana aún no ha llegado a registrar el 7% de crecimiento anual necesario para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de recortar la pobreza a la mitad para el año 2015. Por lo tanto, para promover el empleo y la inversión del sector privado será esencial que la comunidad internacional siga brindando respaldo, por ejemplo a través del alivio de la deuda, el aumento de la ayuda al que se comprometió hace poco e iniciativas ambiciosas de apertura de los mercados.

Los ingresos petroleros de Oriente Medio siguieron aumentando durante el primer semestre de 2006, y los países exportadores de petróleo, experimentando un crecimiento enérgico, sumado a crecientes superávits fiscales y en cuenta corriente. De cara al futuro, los directores previeron que las perspectivas de la región continuarían siendo favorables, dada la carestía proyectada del petróleo, aunque los riesgos geopolíticos no dejaban de ser motivo de preocupación. Los directores señalaron que, actuando con acierto, la mayoría de los países exportadores de petróleo habían comenzado a aprovechar la oportunidad que les ofrecía esa expansión de los ingresos para volcarlos en un aumento del gasto encaminado a corregir problemas estructurales de larga data. Opinaron que dada la coyuntura actual hay margen para engrosar el gasto, ya que en muchos países el desempleo es alto, y la inflación, baja. Aun así, advirtieron que como el crédito está creciendo con rapidez, es necesario mantenerse muy alerta al riesgo de recalentamiento y recalcaron que el aumento del gasto debe ir acompañado de reformas enérgicas destinadas a fortalecer las capacidades, a fin de garantizar el uso debido de los fondos y beneficios duraderos en el ámbito de la oferta. Los directores subrayaron que las autoridades de la región deben tener en cuenta los riesgos prudenciales en el sector financiero, dada la veloz expansión del crédito, la creciente exposición del sector a las correcciones de los precios de los activos y un posible deterioro de la calidad del crédito.

Cuestiones multilaterales

Contra el telón de fondo de graves riesgos para las perspectivas mundiales, los directores subrayaron que las autoridades del mundo entero comparten la responsabilidad de proteger las bases de un crecimiento mundial vigoroso. En ese sentido, enfatizaron que el riesgo de una corrección desordenada de los profundos desequilibrios mundiales se vería considerablemente mitigado si los principales participantes de la economía mundial adoptaran y sustentaran diversas medidas: Estados Unidos podría fomentar el ahorro nacional, entre otras cosas mediante la consolidación fiscal; Europa y Japón podrían impulsar más decisivamente la reforma estructural; las economías emergentes de Asia podrían emprender reformas encaminadas a estimular la demanda interna (el consumo en China y la inversión en el resto de la región) e incrementar la flexibilidad cambiaria; y los países productores de petróleo —sobre todo en Oriente Medio, que ya está experimentando una fuerte acumulación— podrían incrementar el gasto dentro de las limitaciones de la capacidad de absorción y los factores cíclicos. Los directores señalaron que un enfoque multilateral reafirmaría la perspectiva de que los potenciales riesgos de las acciones individuales disminuirían gracias a iniciativas adoptadas simultáneamente en otros países. Al respecto, opinaron que las consultas multilaterales que está organizando el FMI podrían contribuir a ese proceso.

Los directores se manifestaron decepcionados al observar que las negociaciones de la Ronda de Doha parecían haber llegado a un punto muerto, recalcando que la mejor manera de crear nuevas oportunidades para el crecimiento mundial sigue siendo la liberalización no discriminatoria del comercio. Es necesario resistir enérgicamente la amenaza de las presiones proteccionistas, y todos los países miembros deben redoblar los esfuerzos por revitalizar la liberalización del comercio multilateral. Los directores señalaron que el elevado nivel y la volatilidad de los precios de los mercados mundiales de la energía continuaban causando gran preocupación y exigirían esfuerzos sostenidos de todas las partes interesadas. Es necesario incrementar la inversión en la construcción de una adecuada capacidad de producción y refinación y al mismo tiempo crear incentivos apropiados para fomentar entre los consumidores la conservación de energía.

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