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Capítulo 2. Perspectivas nacionales y regionales

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2006
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Con el panorama mundial que traza el capítulo 1 como telón de fondo, en este capítulo se analizan las perspectivas y las cuestiones económicas atinentes a los principales países industriales y a los principales grupos regionales de países de mercados emergentes y en desarrollo. Estas observaciones se profundizan en los informes sobre las perspectivas económicas regionales que aparecen en paralelo con el presente estudio y en los informes sobre cada país que el FMI publica en su sitio web.

Estados Unidos y Canadá: Las presiones inflacionarias comienzan a agudizarse

Tras un desempeño excepcionalmente vigoroso a principios de año, la expansión de la economía estadounidense disminuyó; según cálculos adelantados, el PIB aumentó 2,9% el segundo trimestre, frente a 5,6% el primero. El consumo privado creció con menos ímpetu en medio del alza de las tasas de interés, el enfriamiento del mercado de la vivienda, el elevado precio de la gasolina y la anemia del mercado laboral. La inversión de las empresas en equipos y software sorprendió por lo débil, pero la exportación neta contribuyó positivamente al crecimiento, en tanto que las importaciones retrocedieron. De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento será de 3,4% durante la totalidad del año y bajará a 2,9% en 2007; es decir, 0,4 puntos porcentuales menos de lo previsto en la edición de abril último de Perspectivas de la economía mundial (véase el cuadro 2.1). Este pronóstico se basa en la expectativa de que el consumo y la inversión residencial crecerán menos a medida que el mercado de la vivienda se debilite, pero que la inversión empresarial repuntará en medio de utilidades abundantes y una capacidad excedentaria limitada. Sin embargo, el riesgo predominante es que estas previsiones pequen de optimismo.

Cuadro 2.1.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200420052006200720042005200620072004200520062007
Economías avanzadas3,22,63,12,72,02,32,62,36,36,05,65,5
Estados Unidos3,93,23,42,92,73,43,62,95,55,14,84,9
Zona del euro12,11,32,42,02,12,22,32,48,98,67,97,7
Alemania1,20,92,01,31,72,02,02,69,29,18,07,8
Francia2,01,22,42,32,31,92,01,99,69,59,08,5
Italia1,11,51,32,32,32,42,18,17,77,67,5
España3,13,43,43,03,13,43,83,411,09,28,68,3
Países Bajos2,01,52,92,91,41,51,71,84,64,94,53,9
Bélgica2,41,52,72,11,92,52,41,98,48,48,28,2
Austria2,42,02,82,32,02,11,81,74,85,24,84,6
Finlandia3,52,93,52,50,10,81,51,58,88,47,97,8
Grecia4,73,73,73,53,03,53,63,510,59,99,79,5
Portugal1,20,41,21,52,52,12,62,26,77,67,77,6
Irlanda4,35,55,85,62,32,22,82,54,54,34,34,2
Luxemburgo4,24,04,03,82,22,52,82,33,94,24,54,7
Japón2,32,62,72,1–0,60,30,74,74,44,14,0
Reino Unido13,31,92,72,71,32,02,32,44,84,85,35,1
Canadá3,32,93,13,01,82,22,21,97,26,86,36,3
Corea4,74,05,04,33,62,72,52,73,73,73,53,3
Australia3,52,53,13,52,32,73,52,95,55,15,05,0
Taiwan, provincia china de6,14,14,04,21,62,31,71,54,44,13,93,7
Suecia3,72,74,02,21,00,81,61,85,55,84,54,3
Suiza2,11,93,01,90,81,20,91,23,53,42,62,5
Hong Kong, RAE de8,67,36,05,5–0,40,92,32,56,95,74,64,0
Dinamarca1,93,22,72,31,21,81,82,06,45,74,84,9
Noruega3,12,32,42,80,41,62,32,04,54,63,93,9
Israel4,85,24,14,4–0,41,32,82,010,39,08,78,5
Singapur8,76,46,94,51,70,51,81,73,43,12,72,7
Nueva Zelandia24,42,31,31,72,33,03,83,43,93,73,94,5
Chipre3,93,73,53,82,32,63,02,33,65,23,03,0
Islandia8,25,54,01,03,24,06,14,53,12,11,51,9
Partidas informativas
Principales economías avanzadas3,02,42,92,52,02,32,62,36,36,05,75,6
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,94,54,94,42,42,22,22,24,24,03,73,4

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

A corto plazo, el sector que tiene más probabilidades de enlentecer el avance de la economía es el mercado de la vivienda. El alza de los precios de la vivienda ha sido un importante estímulo para el consumo, la inversión residencial y el empleo durante estos últimos años, pero el mercado ahora parece estar sobrevalorado y la actividad ha disminuido como consecuencia de la subida de las tasas de interés hipotecario. El número de solicitudes de hipoteca es muchísimo menor, hay cada vez más viviendas en venta, la confianza de las empresas constructoras ha caído a un mínimo desconocido en los 15 últimos años y los precios de la vivienda ya no se aprecian con la misma rapidez1. Si el mercado continúa enfriándose se resentirán el consumo y la inversión residencial, a través de una pérdida de confianza, una contracción de la extracción de capital inmobiliario y una baja del empleo en el sector inmobiliario y los sectores afines2. Este impacto cobraría más fuerza aún como resultado de nuevas caídas de los precios de la renta variable o nuevas alzas de los precios de la gasolina.

A pesar del reciente debilitamiento del crecimiento, comienzan a vislumbrarse presiones inflacionarias en un momento en que la capacidad excedentaria del mercado de los productos y del trabajo está disminuyendo (o directamente se ha agotado, según algunos indicadores), el encarecimiento de la energía está empezando a reflejarse en otros precios (sobre todo los del transporte), y el efecto moderador que ha ejercido la globalización sobre la inflación en los últimos años (gráfico 2.1) se está desvaneciendo3. La inflación global y la inflación básica (que no incluye los precios de los alimentos y de la energía) medidas según el IPC han subido —la inflación básica medida según el IPC aumentó un 3,5% (anuali-zado) de mayo a julio de 2006, un ritmo que no se había registrado desde mediados de 1995— y las expectativas inflacionarias también, aunque modestamente. El alza de los salarios también se ha acelerado, y como la productividad ya no aumenta con tanto ímpetu los costos unitarios de la mano de obra han crecido con más vigor.

Gráfico 2.1.Estados Unidos: ¿Está aumentando la presión inflacionaria?

Fuentes: Haver Analytics; OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La inflación básica medida según el IPC excluye los precios de los alimentos y de la energía, GCP se refiere a los gastos de consumo personal.

2Los sueldos están representados por los ingresos por hora de la totalidad de la industria privada, el índice del costo laboral corresponde a la fuerza laboral civil y los costos unitarios de la mano de obra son del sector empresarial.

3Diferencial entre el rendimiento nominal de los pagarés del Tesoro a 10 años y los títulos del Tesoro protegidos de la inflación.

Contra este telón de fondo, la Reserva Federal agregó 25 puntos básicos a la tasa interbancaria en junio, situándola en 5,25%; en agosto decidió mantenerla a ese nivel pero advirtió que los riesgos inflacionarios no se habían desvanecido. La trayectoria futura de la política monetaria estará determinada por lo que vayan revelando los datos del equilibrio entre el riesgo inflacionario y el riesgo para el crecimiento. Con todo, dada la importancia de mantener firmemente controladas las expectativas inflacionarias, quizá sea necesario restringir aún más las condiciones monetarias. También será vital que la Reserva Federal comunique con claridad sus intenciones, para lo cual quizá sería útil que explicitara mejor su objetivo de inflación a mediano plazo.

Como se prevé que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos rozará el 7% del PIB el año próximo, la promoción del ahorro nacional —mediante la consolidación fiscal y el fomento del ahorro privado— es un componente clave de la estrategia multilateral para reducir los desequilibrios mundiales (cuadro 2.2). Es alentador observar que últimamente el desempeño fiscal ha sido mejor de lo esperado, en gran medida como consecuencia de una abundancia inesperada de ingresos, que quizá no sea permanente. Las autoridades esperan cumplir con la meta de recortar a la mitad el déficit federal para el ejercicio 2008, es decir, un año antes de lo previsto. Pero queda mucho por hacer, ya que existen varios factores que no están reflejados del todo en las previsiones oficiales y que podrían exacerbar el déficit (por ejemplo, la presión para suavizar el efecto creciente del impuesto mínimo alternativo y el costo de las operaciones militares en Iraq y Afganistán). Con un plan más ambicioso para reducir el déficit —por ejemplo, la meta de equilibrar el presupuesto (excluida la seguridad social) durante el próximo quinquenio, lo cual exigiría una consolidación fiscal de alrededor de ¾% del PIB por año— Estados Unidos tendría una base más firme para hacer frente a las presiones demográficas en el futuro, responder a las desaceleraciones futuras con un presupuesto más sólido y contribuir a la corrección de los desequilibrios mundiales. En cierta medida sería posible amortiguar el impacto que esta consolidación fiscal acelerada probablemente tenga a corto plazo en el crecimiento —tanto interno como en el exterior— si formara parte de un plan mancomunado para solucionar los desequilibrios mundiales y si facilitara la distensión de la política monetaria (véase el capítulo 1, recuadro 1.3).

Cuadro 2.2.Saldos en cuenta corriente de las economías avanzadas(Porcentaje del PIB)
2004200520062007
Economías avanzadas–0,8–1,4–1,6–1,7
Estados Unidos–5,7–6,4–6,6–6,9
Zona del euro10,9–0,1–0,2
Alemania3,74,14,24,0
Francia–0,3–1,6–1,7–1,7
Italia–0,9–1,6–1,4–1,0
España–5,3–7,4–8,3–8,7
Países Bajos8,96,37,67,9
Bélgica3,42,72,82,7
Austria0,21,21,51,7
Finlandia7,85,15,14,6
Grecia–6,2–7,8–8,1–8,0
Portugal–7,3–9,3–9,8–9,6
Irlanda–0,6–2,6–3,0–3,2
Luxemburgo10,59,78,28,2
Japón3,83,63,73,5
Reino Unido–1,6–2,2–2,4–2,3
Canadá2,12,32,01,9
Corea4,12,10,40,3
Australia–6,3–6,0–5,6–5,3
Taiwan, provincia china de5,74,75,85,9
Suecia6,86,05,85,6
Suiza14,113,813,313,3
Hong Kong, RAE de9,511,48,77,8
Dinamarca2,33,02,22,3
Noruega13,616,819,922,2
Israel2,62,91,21,0
Singapur24,528,528,527,3
Nueva Zelandia–6,7–8,9–9,6–9,1
Chipre–5,7–5,8–4,6–3,5
Islandia–10,1–16,5–12,5–4,4
Partidas informativas
Principales economías avanzadas–1,6–2,2–2,4–2,6
Zona del euro20,6–0,3–0,1–0,1
Economías asiáticas recientemente industrializadas7,06,05,04,9

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Como corresponde, la consolidación fiscal continúa girando alrededor del gasto, aunque será difícil incrementar el ahorro porque el presupuesto ya presume una compresión sin precedentes del gasto discrecional fuera del ámbito de la defensa y la concentra al final del período que abarca. Por lo tanto, no corresponde descartar medidas que influyan en el ingreso, sobre todo las que permitan ampliar la base imponible —por ejemplo, una reducción de preferencias tributarias como las que rigen los intereses hipotecarios y otras propuestas formuladas por la comisión presidencial sobre reforma impositiva— o las que ayuden a alcanzar otros objetivos, como una tributación más pesada de la energía para reducir el consumo de petróleo. La consolidación fiscal debe estar respaldada por la reforma del régimen de prestaciones sociales, de modo tal que el sistema de seguridad social y de asistencia médica para ancianos e incapacitados goce de sostenibilidad a largo plazo y pueda afrontar el envejecimiento de la población y el encarecimiento de la atención de la salud.

En cuanto al ahorro privado, las proyecciones apuntan a un aumento, a medida que se enfríe el mercado de la vivienda. Las autoridades ya han creado cuentas de ahorro médico para incentivar el ahorro de los hogares. Por su parte, la ley sobre pensiones que acaba de ser sancionada les facilita a los empleadores el establecimiento de planes individuales de jubilación con inscripción automática y baja optativa —lo cual fomentaría la participación— y les exige que reduzcan los déficits de financiamiento de sus planes de jubilación de cotizaciones definidas. También se incentivaría el ahorro pasando a un sistema tributario que dependiera más del impuesto sobre el consumo que del impuesto sobre el ingreso. Una mayor transparencia en cuanto a los déficits que probablemente sufran en el futuro el sistema de seguridad social y los planes privados de jubilación quizá permita tomar más conciencia de la necesidad de promover el ahorro para garantizar una jubilación digna.

La economía canadiense sigue gozando de un crecimiento vigoroso gracias a la solidez del marco de política macroeconómica y al boom mundial de precios de los productos básicos. Los principales riesgos son externos, como la posibilidad de que la economía estadounidense se debilite más de lo previsto o que el dólar canadiense vuelva a experimentar fuertes apreciaciones como consecuencia de la corrección desordenada de los desequilibrios mundiales. Como el alza de los salarios se está desacelerando y la inflación según el IPC está bien contenida, el Banco de Canadá hace poco decidió suspender el endurecimiento de la política monetaria iniciado en septiembre de 2005. La política económica del nuevo gobierno sigue girando en torno a la salud de las finanzas públicas; es alentador comprobar que el presupuesto del ejercicio 2006/07 incluye planes para recortar la deuda pública (a 25% del PIB para el ejercicio 2013/14), frenar el aumento del gasto y aliviar la carga impositiva de las empresas.

Europa occidental: La reforma estructural sigue siendo vital para estimular el crecimiento

En Europa occidental la actividad económica se está afianzando. En la zona del euro, la recuperación ha cobrado impulso y el aumento del PIB real se aceleró al 3,6% (anualizado) el segundo trimestre de 2006. Este crecimiento ha estado alimentado principalmente por la demanda interna, y sobre todo la inversión. Durante el segundo trimestre, se aceleró en Alemania —gracias a la Copa Mundial de la FIFA— y en Francia, y se mantuvo sólido en España. En el Reino Unido, cuyo ciclo económico está más avanzado, rondó el 3% el primer semestre del año. La creación de numerosos puestos de trabajo y la estabilización del mercado de la vivienda sustentaron el gasto de los consumidores, en tanto que la inversión conservó el vigor.

De cara al futuro, los indicadores recientes llevan a pensar que la expansión de la zona del euro debería de mantenerse a buen ritmo durante el segundo semestre. El aumento del PIB real ahora está proyectado en un 2,4% en la totalidad del año, frente al 1,3% de 2005, antes de disminuir al 2% en 2007. También se prevé que la inversión empresarial siga siendo dinámica; dentro del grupo de las tres principales economías, será más intensa en Alemania (donde la rentabilidad se ha recuperado y la reestructuración del sector empresarial está muy avanzada) y más apagada en Italia (donde la deuda empresarial sigue acumulándose y la rentabilidad es más débil). Según los pronósticos, el aumento del consumo se moderará debido a la debilidad con que han crecido el empleo y los salarios (se calcula que el aumento de 3 puntos porcentuales que Alemania tiene programado para el IVA estimulará el consumo a fines de 2006 y lo enfriará a principios de 2007). En el Reino Unido, se prevé para este año y el próximo un crecimiento del 2,7%, un porcentaje más o menos acorde con el potencial.

Existen varios factores que crean incertidumbre en cuanto a las perspectivas. Del lado positivo, la sólida confianza de las empresas de la zona del euro podría generar un nivel de inversión y una expansión del empleo superiores a lo previsto. Del lado negativo, con el telón de fondo de los profundos desequilibrios mundiales, Europa sigue expuesta a la posibilidad de una apreciación marcada del tipo de cambio que socavaría la exportación y la inversión en el sector de los bienes negociados y acarrearía pérdidas de capital para los tenedores de activos denominados en dólares de EE.UU. Si continuara, la trayectoria ascendente de los precios de la energía desminuiría el ingreso disponible y frenaría el consumo; y si los mercados de renta variable no se recuperaran de las caídas que sufrieron hace poco, también podría tambalear la confianza de las empresas y de los consumidores. Finalmente, los precios de la vivienda aún parecen elevados en España, Irlanda y el Reino Unido y podrían verse sometidos a presión en medio del aumento de las tasas de interés.

Un reto fundamental es lograr que la fase ascendente que está atravesando el ciclo económico se traduzca en una expansión sostenida y duradera para que Europa pueda solucionar satisfactoriamente las dificultades internas —especialmente la necesidad de afianzar las finanzas públicas de cara al envejecimiento de la población— y contribuir a la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales. Durante la última década, el crecimiento europeo estuvo a la zaga del estadounidense (aunque el desempeño individual de ciertos países fue superior). Aunque la utilización de la mano de obra se incrementó más o menos en igual proporción —el índice de empleo creció más en Europa pero el número de horas trabajadas fue menor—, el aumento de la productividad se desaceleró en Europa y se aceleró en Estados Unidos (gráfico 2.2). Este debilitamiento de la productividad europea se ha propagado por todos los sectores y es producto de la fuerte reglamentación de los mercados de productos y de trabajo, que limita la competencia e impide el movimiento de recursos entre industrias frente al avance de la tecnología y a la globalización. De hecho, en el Reino Unido, donde la reforma de ambos mercados está relativamente avanzada, la productividad ha experimentado un aumento más marcado. La diferencia con Estados Unidos es especialmente notable en tres sectores: la manufactura, los servicios financieros (sobre todo si se excluye el subsector de los seguros) y el comercio minorista y mayorista. En todos ellos Estados Unidos ha logrado progresar considerablemente gracias a la consolidación sectorial y a un uso más intensivo de la tecnología de la información4.

Gráfico 2.2.Europa occidental: El aumento de la productividad es esencial para afianzar el crecimiento

(Variación porcentual)

Fuentes: OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 El índice de empleo representa a las personas empleadas como porcentaje de la población en edad de trabajar.

2 Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia.

Conforme a la Estrategia de Lisboa, los países de la Unión Europea han convenido en corregir ciertos factores que están frenando un avance más decisivo de la productividad, pero es necesario agilizar la puesta en práctica de las medidas pertinentes, sobre todo en los sectores más rezagados5. Por ejemplo, gracias al plan de acción para los servicios financieros elaborado por la Comisión Europea, la integración y la armonización del sector financiero han avanzado considerablemente, pero se necesitan nuevas medidas para reducir las barreras a la competencia en todo el continente: acelerar la integración de los sistemas de pago, compensación y liquidación; suprimir obstáculos a las fusiones transfronterizas, entre otras cosas descartando diferencias en los marcos jurídicos, reglamentarios y de supervisión; reducir la presencia del Estado en el sistema financiero; e integrar los mercados hipotecarios. En el sector del comercio minorista convendría suavizar, en aras de la eficiencia, la reglamentación que limita la apertura de nuevos comercios e impide la competencia transfronteriza.

La situación fiscal de la zona del euro resultó en términos generales mejor que lo previsto en 2005 y el déficit agregado disminuyó ½% del PIB. Cabe esperar un ajuste fiscal más modesto a juzgar por los presupuestos publicados, y dos países (Italia y Portugal) tendrían déficits fiscales superiores al 3% del PIB. En Italia, las finanzas públicas atraviesan una etapa particularmente difícil y el déficit del gobierno general está proyectado en un 4% del PIB este año, aunque el sólido aumento de los ingresos permitiría alcanzar mejores niveles si se controlara firmemente el gasto. En cuanto a 2007, las políticas actuales no producirán grandes cambios en el déficit, y no será posible reducirlo al porcentaje deseado —2,8% del PIB— sin reformas fiscales estructurales que abarquen los ámbitos de gasto más importantes.

Esta fase ascendente del ciclo económico ofrece una excelente oportunidad para hacer nuevos recortes en el déficit fiscal. Atendiendo a lo estipulado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento reformado, la mayoría de los países de la zona del euro buscan equilibrar el presupuesto o lograr un pequeño superávit a mediano plazo. Sin embargo, las autoridades no han dado demasiadas precisiones sobre la manera en que pretenden alcanzar ese objetivo ni han anunciado planes firmes que otorguen credibilidad. La reforma del sistema de bienestar social y el recorte de los salarios públicos son críticos, no solo para reducir el déficit sino también para crear un margen que permita bajar los impuestos sobre la mano de obra y estimular así el empleo. En España, pese al superávit presupuestario, convendría aplicar una política fiscal más restrictiva a corto plazo para hacer frente a las presiones de la demanda.

Los cambios demográficos someterán a intensas presiones el gasto a mediano plazo en jubilaciones y atención de la salud; concretamente, la Comisión Europea estima que el gasto vinculado al envejecimiento de la población aumentará hasta cerca del 4% del PIB para 2050. Aunque la reforma del sistema jubilatorio ya está en marcha en Alemania, Francia e Italia, queda más por hacer. Una dinámica importante de esta situación es que la evolución demográfica podría dificultar la implementación de reformas en el futuro, a medida que el peso político se acumule en manos de las personas de más edad, que son las que más podrían perder.

En cuanto a la política monetaria, en vista de que la inflación está por encima del nivel deseado —cercana pero no superior al 2%—, que el crédito mantiene un crecimiento vigoroso y que la recuperación económica se afianza, el Banco Central Europeo ha decidido con acierto suprimir el estímulo monetario y en total ha agregado 100 puntos básicos a las tasas de interés desde diciembre. De cara al futuro, es probable que haya que subir nuevamente las tasas para mantener la estabilidad de precios a mediano plazo si la expansión sigue el curso previsto. Pero como las presiones inflacionarias de base aún están bien contenidas —el costo unitario de la mano de obra es moderado, la inflación básica (es decir, la que excluye los alimentos y la energía) ronda el 1½% y las expectativas inflacionarias están bien ancladas—, las autoridades no tienen necesidad de apresurarse a endurecer la política monetaria, sobre todo teniendo en cuenta el riesgo de que el euro se aprecie y el crecimiento estadounidense disminuya.

En el Reino Unido, tras mantener la tasa de intervención sin cambios durante un año, el Banco de Inglaterra le agregó 25 puntos básicos a principios de agosto, elevándola a 4,75%. La política monetaria se encontrará en un delicado equilibrio. Aunque los riesgos desde el punto de vista de la demanda agregada son más bien negativos, sobre todo en 2007, existe también la posibilidad de que el encarecimiento de la energía genere efectos de segundo orden sobre la inflación. En cuanto a la política fiscal, se prevé una ligera disminución del déficit presupuestario causada por el aumento de los ingresos —producto del alza de los precios de la energía— y el auge de la actividad en el sector financiero. A mediano plazo, la consolidación fiscal dependerá más que nada de la restricción del gasto corriente, que se encuentra en este momento en etapa de planificación como parte de la revisión integral del gasto de 2007. La situación fiscal del Reino Unido es menos sensible al envejecimiento de la población que en el resto de la Unión Europea, pero como las jubilaciones públicas son considerablemente menos generosas que en otros países europeos lo que preocupa es saber si los particulares están ahorrando lo suficiente para percibir un ingreso adecuado al dejar de trabajar. Como lo sugirió la Comisión de Pensiones, la puesta en marcha de un sistema nacional de aportes definidos con adhesión automática y bajos costos operativos podría contribuir a fomentar el ahorro privado.

Japón: La política monetaria se adapta a la ausencia de deflación

En Japón, después de un primer trimestre de solidez, el aumento del PIB real perdió ímpetu durante el segundo, sobre todo debido a la desacumulación de existencias, la aguda contracción de la inversión pública y la debilidad de la exportación neta. Con todo, la expansión sigue bien afianzada, ya que su principal motor desde 2005 es la demanda interna final privada y esta se ha incrementado sustancialmente. La inversión fija privada ha conservado un vigor destacado, sustentada por la abundancia de las utilidades y por el saneamiento del crédito bancario. El consumo privado, por el contrario, avanza a ritmo más moderado, ya que los salarios han ganado poco terreno. Según las proyecciones, el crecimiento será del 2,7% durante la totalidad de 2006 y bajará en 2007 para situarse apenas por encima del 2%. En términos generales, las perspectivas a corto plazo están equilibradas. Del lado positivo, el crecimiento podría verse estimulado por una demanda interna superior a la prevista si se mantiene la firmeza de la confianza y el ingreso de los hogares aumenta empujado por la expansión actual. Del lado negativo, la economía es vulnerable a sucesos perjudiciales externos, como nuevas alzas de los precios del petróleo, el enfriamiento de la economía estadounidense o una apreciación marcada del yen en medio de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales.

Hay cada vez más indicios de que, tras siete años de precios en baja, Japón finalmente ha vencido una deflación profunda. La variación interanual del IPC básico y global ha sido positiva en los últimos meses; la inflación básica ronda ¼%. Los precios al productor le llevan la delantera al IPC desde hace más o menos un año y medio a causa del alza mundial de los precios de las materias primas y los suministros industriales. Aunque en términos interanuales el deflactor del PIB sigue bajando (pero debido principalmente al encarecimiento de los productos básicos de importación), las variaciones del deflactor de la demanda interna final han comenzado a adquirir signo positivo.

Como la expansión está bien encauzada y las favorables perspectivas apuntan a una inflación baja pero sostenida en 2006–07, el reto macroeconómico más apremiante a corto plazo es la normalización de la política monetaria. Desde marzo, el Banco de Japón prácticamente ha suprimido la inyección extra de liquidez bancaria que había caracterizado a la política de relajación cuantitativa. La tasa de intervención nominal, que pasó de cero desde principios de 2001 a 25 puntos porcentuales a mediados de julio de este año, en algún momento tendrá que subir a niveles más normales. Sin embargo, como la inflación efectiva apenas es positiva y como la inflación tendencial —un indicador de la inflación promedio esperada— no está muy por encima de cero, no se puede descartar el riesgo de que reaparezca la deflación como consecuencia de un eventual shock, tal como una desaceleración sustancial del crecimiento mundial (gráfico 2.3). Por lo tanto, al fijar la trayectoria de la tasa de interés de intervención habrá que equilibrar cuidadosamente el riesgo de volver a la deflación con el riesgo de acelerar la inflación. Este último parece ser limitado por el momento porque las expectativas inflacionarias están asentadas a niveles muy bajos, el costo unitario de la mano de obra está creciendo a un ritmo moderado y la rapidísima expansión que experimentó hasta hace poco la base monetaria no ha provocado un fuerte aumento general de la liquidez ni del crédito.

Gráfico 2.3.Japón: Búsqueda de equilibrio entre los riesgos de inflación y deflación

(Variación porcentual con respecto a un año antes, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Banco de Japón; Consensus Economics, Inc.; Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics; y cálculos del personal técnico del FMI.

1Derivada con un filtro pasabanda.

2La deuda neta de las empresas, expresada como porcentaje del PIB, corresponde a los pasivos financieros menos los activos financieros del sector empresarial no financiero. La relación entre los costos en concepto de intereses y las utilidades, expresada como porcentaje, se mide como promedio móvil de cuatro trimestres.

3Promedio del rendimiento de los activos en Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Italia y el Reino Unido.

Contra este telón de fondo, el Banco de Japón ha decidido acertadamente pecar de precavido y elevar la tasa de intervención poco a poco. Convendría al respecto que definiera con claridad las metas de inflación a mediano plazo para evitar que sus intenciones se vean rodeadas de incer-tidumbre. Hace poco anunció que sus directivos interpretaban la estabilidad de precios como una inflación anual medida según el IPC de 0% a 2%. Sin embargo, esa banda no constituye un objetivo que se pretenda alcanzar en un plazo determinado y es susceptible de revisión anual. A medida que la inflación se afiance, sería conveniente que la banda (o el mínimo de la banda) fuera subiendo, ya que mantener el mínimo en cero significa exponerse a que la economía vuelva a caer en la deflación si sufre algún shock. Además, al explicitar los riesgos que acarrea ese mínimo y las políticas que exige, el Banco de Japón esclarecería la intención de su política y guiaría las expectativas del mercado.

El principal reto macroeconómico a mediano plazo es restablecer la sostenibilidad de las finanzas públicas. Pese a los ajustes fiscales realizados en 2003–05 —se restaron alrededor de 3 puntos porcentuales al déficit (excluida la seguridad social), que se ubicó así en 5,3% del PIB en 2005—, la deuda pública bruta y neta sigue acumulándose y representa el 180% y el 90% del PIB, respectivamente, es decir, uno de los niveles más elevados dentro del grupo de los países industriales. La meta de los actuales planes fiscales es que el gobierno central y local logre un superávit primario para el ejercicio 2011. Sin embargo, ese ajuste no bastaría para estabilizar la deuda pública neta durante los seis próximos años según las estimaciones actuales del aumento del producto potencial, que está frenado por el escaso crecimiento de la mano de obra (véase el capítulo 3, recuadro 3.1). De acuerdo con las estimaciones del personal técnico del FMI, se necesitaría otro ajuste de alrededor del 2% del PIB durante ese período para lograr estabilizar la deuda neta, un objetivo importante teniendo en cuenta el elevado índice de deuda pública y las perspectivas de que el rápido envejecimiento de la población intensifique la presión sobre el gasto. Aunque hasta el momento las medidas de ajuste se han concentrado en el gasto, probablemente haya que tomar medidas sobre los ingresos en el futuro. Si se incrementara la tasa del impuesto sobre el consumo —que es baja en comparación con otros países— y se ensanchara la base del impuesto sobre los ingresos, sería posible engrosar la recaudación con un mínimo de efectos perjudiciales para el crecimiento.

La reforma fiscal estructural debería complementarse con una reforma más amplia encaminada a acelerar el aumento de la productividad; si está bien concebida, se obtendría un efecto fortalecedor recíproco entre este programa y la sostenibilidad fiscal. Las prioridades son la reforma de las instituciones financieras públicas —la privatización inminente del sistema de correos constituye un avance alentador—, el fomento de la competencia en el sector de los servicios (por ejemplo, facilitando el acceso al mercado en el sector minorista) y la flexibilización del mercado laboral (entre otras medidas, promoviendo la presencia de la mujer en la fuerza laboral y mejorando la portabilidad de las pensiones para estimular la movilidad entre empresas y sectores). También será importante ultimar la reforma del sector financiero y empresarial. En el sector empresarial no financiero el apalancamiento ha disminuido considerablemente, pero aún es elevado en comparación con otros países —sobre todo en la pequeña y la mediana empresa fuera del sector manufacturero— y el aumento de las utilidades empresariales se debe en parte al bajísimo nivel de los intereses nominales. Análogamente, los grandes bancos han logrado sanear los balances reduciendo la cartera en mora; el avance ha sido más limitado en los bancos regionales, cuyas utilidades han mejorado pero siguen por debajo de los niveles internacionales.

Economías emergentes de Asia: El brote de crecimiento en China beneficia a la región pero acarrea riesgos

El crecimiento sigue superando el 8% en las economías emergentes de Asia, alimentado en gran medida por la vigorosa expansión de China e India (cuadro 2.3). En China, el PIB real aumentó un 11,3% (interanual) durante el segundo trimestre del año gracias a la renovada aceleración de la inversión y a la ampliación de la exportación neta. En las economías recientemente industrializadas, el crecimiento se ha afianzado desde mediados de 2005 como consecuencia de un repunte de la exportación —sobre todo de productos electrónicos— impulsado por el rápido crecimiento de China y la solidez de la economía mundial. Por el contrario, el crecimiento ha comenzado a debilitarse en la mayoría de los países del grupo ASEAN–4, mayormente como consecuencia del encarecimiento del petróleo y del endurecimiento de la política monetaria adoptado para hacer frente a la creciente inflación.

Cuadro 2.3.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
Economías emergentes de Asia38,58,58,38,23,93,43,63,53,94,74,34,2
China10,110,210,010,03,91,81,52,23,67,27,27,2
Asia meridional47,88,27,97,24,24,86,05,60,3–1,5–2,2–2,8
India8,08,58,37,33,94,05,65,30,2–1,5–2,1–2,7
Pakistán7,48,06,27,04,69,37,97,31,8–1,4–3,9–4,6
Bangladesh6,16,26,26,26,17,06,86,1–0,3–0,5–0,3–0,7
ASEAN-45,85,15,05,64,67,58,64,54,02,83,13,0
Indonesia5,15,65,26,06,110,513,05,90,60,30,20,6
Tailandia6,24,54,55,02,84,54,92,64,2–2,1–0,8–1,3
Filipinas6,25,05,05,46,07,66,75,01,92,42,41,7
Malasia7,25,25,55,81,43,03,82,712,615,215,615,7
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,94,54,94,42,42,22,22,27,06,05,04,9
Corea4,74,05,04,33,62,72,52,74,12,10,40,3
Taiwan, provincia china de6,14,14,04,21,62,31,71,55,74,75,85,9
Hong Kong, RAE de8,67,36,05,5–0,40,92,32,59,511,48,77,8
Singapur8,76,46,94,51,70,51,81,724,528,528,527,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Los pronósticos apuntan a que el crecimiento conserve su vigor y registre un 8¼% en 2006–07 —o sea, alrededor de ½ punto porcentual más que la proyección de la última edición de Perspectivas de la economía mundial— en medio de condiciones económicas mundiales más propicias, un crecimiento elevado constante en China y una suave desaceleración en India tras el sólido desempeño de 2005 y principios de 2006. Se prevé un enfriamiento en las economías recientemente industrializadas, sobre todo en 2007, cuando la demanda de importaciones en las economías avanzadas comenzará a avanzar a un ritmo más lento según los pronósticos. En los países de la ASEAN-4, por el contrario, se espera un repunte moderado de la actividad a medida que se desvanezcan los factores causantes de la desaceleración.

Las perspectivas a corto plazo están más o menos equilibradas en toda la región, pero con diferencias entre un país y otro determinadas, por un lado, por los focos de vulnerabilidad externos y financieros, y por el otro, por la exposición al crecimiento de las economías avanzadas. Del lado positivo, existe la posibilidad de que el crecimiento supere las proyecciones en China —si se mantiene el ritmo actual— y en India. La aceleración del crecimiento chino impulsaría el de otros países de la región —sobre todo Corea, Filipinas, Indonesia, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia— ya que los vínculos comerciales intrarregionales son cada vez más estrechos (gráfico 2.4). Del lado negativo, se plantean varios riesgos: colapso del auge de inversión en China, con las consecuencias que conllevaría para la región; nuevas alzas de los precios del petróleo; agudización del proteccionismo en las economías avanzadas, ahora que la Ronda de Doha se encuentra en un punto muerto; estallido de una pandemia de gripe aviar; y disminución del crecimiento de las economías avanzadas, sobre todo Japón y Estados Unidos. Ambos países siguen siendo el destino último de gran parte de los productos finales que exporta la región, y las fluctuaciones de sus ciclos económicos aún afectan considerablemente a la región, especialmente en el caso de las economías recientemente industrializadas. Asimismo, el endurecimiento de la política monetaria con el que se pretende atajar las presiones inflacionarias podría opacar las perspectivas de crecimiento regional. Las economías emergentes de Asia también son vulnerables al empeoramiento de las condiciones de los mercados financieros internacionales, pero en comparación con otras regiones y con otros períodos de su propia historia están en su mayoría mejor preparadas para superar esa eventualidad. Concretamente, a nivel de toda la región se han reducido sustancialmente los focos de vulnerabilidad externa, ya que las cuentas corrientes han estado sistemáticamente en superávit y ha habido una acumulación sustancial de reservas en los últimos años.

Gráfico 2.4.Economías emergentes de Asia: El impacto regional del rápido crecimiento de China

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Excluido el comercio dentro del grupo de las economías recientemente industrializadas (ERI) y del grupo ASEAN-4.

2En el caso de las economías recientemente industrializadas (ERI) y del ASEAN-4, los valores representan la mediana de los coeficientes de correlación de todos los países del grupo.

El encarecimiento del petróleo ha hecho subir la inflación global, pero la mayor parte de los países ha logrado frenar la inflación básica mediante aumentos relativamente pequeños de las tasas de intervención nominales, aprovechando el hecho de que la solidez de la posición externa se tradujo en una apreciación real de la moneda; algunos también instituyeron controles de precios y subsidios energéticos. Esta circunstancia, sumada a la disminución de las primas por riesgo cambiario, ha reducido los diferenciales de las tasas de interés real respecto de las principales monedas, y el nivel generalmente bajo de las propias tasas en toda la región ha estimulado la demanda interna. Sin embargo, para evitar un repunte inflacionario las autoridades quizá tengan que responder al alza de las tasas de interés de las principales zonas monetarias —especialmente Japón— y al deterioro de las condiciones de los mercados financieros internacionales, probablemente causando repercusiones desfavorables para el crecimiento. En India, el encarecimiento del petróleo y el vigor de la demanda interna han empujado la inflación al alza; por ende, es posible que el banco central tenga que continuar con el aumento de la tasa de interés iniciado hace unos meses.

Como resultado del vigoroso crecimiento de la demanda interna en muchos países, además de la carestía del petróleo, se prevé que el superávit de la cuenta corriente regional disminuya aproximadamente ½ punto porcentual, para ubicarse alrededor del 4¼% del PIB en 2006–07. Dentro de la región, las variaciones entre una cuenta corriente y otra son considerables: en Corea, y posteriormente en Indonesia, el superávit bajó, en tanto que Tailandia e India registraron déficits. Todos estos países han flexibilizado el tipo de cambio durante los dos últimos años, a menudo como parte de una política monetaria con metas de inflación, y la demanda interna por su parte ha comenzado a influir más en el aumento del producto. Aun así, la inversión privada sigue siendo relativamente débil en muchos países y las reformas encaminadas a mejorar el clima de negocios revisten especial importancia en este momento. Las prioridades son la profundización y la integración regional de los mercados de capital, así como la supresión de obstáculos reglamentarios.

En China, por el contrario, el superávit en cuenta corriente siguió subiendo en 2005 y durante el primer semestre de 2006, y hoy representa alrededor del 70% de un superávit regional que ronda los $260.000 millones (anualizado). Ese aumento se debe en parte a factores estructurales como la expansión de la capacidad en sectores que producen sustitutos de las importaciones, pero también ha contribuido el aumento excepcionalmente dinámico de las exportaciones. Dadas las circunstancias —el elevado superávit en cuenta corriente no deja de subir y las entradas de capital siguen siendo abundantes— y pese a que el tipo de cambio se flexibilizó un poco estos últimos meses, una apreciación más sustancial del renminbi ayudaría a reducir el superávit y facilitaría al banco central el control de las condiciones monetarias internas. Como el banco central se ha concentrado en restringir la fluctuación del renminbi contra el dólar, es difícil ejercer un control eficaz de la liquidez; y las medidas directas de control monetario y las pequeñas alzas de la tasa de interés no han bastado para frenar la expansión del crédito. Es precisamente esa expansión lo que ha suscitado inquietudes acerca de un posible colapso de la inversión, ya que la extraordinaria rapidez con que está creciendo podría causar un exceso de capacidad, una caída de las utilidades y problemas en los balances de las empresas y las instituciones financieras. Respaldada por la reforma financiera en curso, la flexibilización del tipo de cambio le permitiría a la economía capear mejor fluctuaciones más marcadas de las tasas de interés y de los tipos de cambio. La apreciación del tipo de cambio también consolidaría el poder adquisitivo de los hogares, lo cual —sumado a la reforma del sistema jubilatorio, sanitario y educativo, y la del sector financiero— estimularía el consumo6.

En toda la región, las autoridades deberían aprovechar las alentadoras perspectivas de crecimiento para implementar reformas estructurales destinadas a promover la sostenibilidad fiscal y reducir las vulnerabilidades. Los países con una deuda pública elevada o con déficits presupuestarios (particularmente Filipinas, India y Pakistán) deben afianzar los cimientos de las finanzas públicas a mediano plazo. En Filipinas, y en menor medida en Indonesia, la estructura de la deuda pública plantea riesgos cambiarios; si continúan con la consolidación fiscal y mejoran la composición de la deuda, estarán menos expuestos a un vuelco de los flujos de inversión mundiales y afianzarán la credibilidad de la política monetaria. En India, las grandes presiones que pesan sobre el gasto están trabando el ajuste fiscal en el ejercicio 2006/07, tras una consolidación más sustancial durante los últimos años. Como la deuda y el déficit del gobierno general aún son elevados, indudablemente se justifica una consolidación más profunda a nivel del gobierno central y de los gobiernos estatales, a través de la ampliación de la base imponible y la reducción de los subsidios, entre otras medidas.

Asia experimenta un crecimiento impresionante desde hace mucho tiempo. En el capítulo 3 (“El despertar de Asia: Estructuras de desarrollo y crecimiento económico”) se analiza este aspecto de la región y se examinan las implicaciones para la política económica. Basándose en la experiencia de los países con un crecimiento dinámico en distintas etapas de florecimiento económico, se sostiene que las autoridades deben vencer una serie de retos para que la región pueda seguir creciendo con la misma velocidad. Primero, habrá que promover la apertura comercial, ampliar el acceso a la educación, desarrollar el sector financiero y fomentar el espíritu de empresa (por ejemplo, reduciendo el costo de poner en marcha un negocio) para que los recursos puedan continuar desplazándose del sector agrícola al sector de la industria y de los servicios. Segundo, con un acceso más libre al mercado y una competencia más intensa, se estimularía la productividad en el sector de los servicios. Tercero, los países asiáticos cuyas economías aún no han florecido pueden inspirarse en el ejemplo de los demás países de la región y tomar en consideración la importancia que tienen la calidad de las instituciones, el desarrollo financiero, el clima empresarial y la apertura comercial a la hora de crear un ambiente propicio para la acumulación de capitales y el aumento de la productividad.

América Latina desarrolla cada vez más resiliencia

La expansión de la economía latinoamericana cobró ímpetu durante el primer semestre del año y los pronósticos sobre el PIB regional apuntan a un aumento de 4¾% en la totalidad de 2006 y de 4¼% en 2007 (cuadro 2.4). Además, la inflación fue en gran medida moderada, gracias a la credibilidad de los regímenes monetarios instituidos por la mayoría de las economías más grandes. Aunque el desempeño del sector externo continúa respaldado por los elevados precios de exportación de los principales productos básicos, la demanda interna ha pasado a ser el principal motor de crecimiento. En Brasil y México, la convergencia de la inflación con las metas fijadas ha creado margen para que las autoridades puedan distender la política monetaria, lo cual ha reactivado el crecimiento de ambos países. En Argentina, cuya economía está creciendo con rapidez, la política monetaria se ha endurecido paulatinamente frente a la inflación de dos dígitos, pero sigue siendo acomodaticia. Al mismo tiempo, el gasto público se ha incrementado en toda la región gracias a un caudal de ingresos fuerte e ininterrumpido, sobre todo en Venezuela. La inversión privada también ha dado indicios de reanimación, empujada por la consolidación de la confianza, la disminución de las tasas de interés y el aumento relativamente rápido del crédito bancario, aunque las tasas de inversión siguen muy por debajo de las de las economías emergentes de Asia. Con todo, la incertidumbre política continúa siendo preocupante, en parte porque no hay seguridad de que los gobiernos de algunos países logren resistirse a adoptar medidas populistas.

Cuadro 2.4.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
América5,74,34,84,26,56,35,65,20,91,41,21,0
Mercosur36,04,24,84,55,77,16,25,61,91,70,70,5
Argentina9,09,28,06,04,49,612,311,42,21,91,00,6
Brasil4,92,33,64,06,66,94,54,11,91,80,60,4
Chile6,26,35,25,51,13,13,53,11,70,61,80,9
Uruguay11,86,64,64,29,24,75,94,30,3–0,5–4,3–3,2
Región andina8,06,35,74,18,46,45,76,14,06,67,06,7
Colombia4,85,14,84,05,95,04,74,2–1,0–1,6–1,2–1,7
Ecuador7,94,74,43,22,72,13,23,0–0,9–0,34,43,7
Perú5,26,46,05,03,71,62,42,51,30,70,2
Venezuela17,99,37,53,721,715,912,115,412,519,117,517,6
México, América Central y el Caribe4,03,54,33,87,04,94,54,0–1,4–1,0–0,5–0,8
México4,23,04,03,54,74,03,53,3–1,0–0,6–0,1–0,2
América Central33,94,34,84,47,48,47,46,3–6,3–5,5–5,2–5,1
El Caribe32,66,15,64,826,56,78,35,81,20,80,9–1,8

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre como se suele hacer en algunos países. Las variaciones de diciembre a diciembre del IPC correspondientes a 2004, 2005, 2006 y 2007 son, respectivamente, en Brasil (7,6; 5,7; 3,8, y 4,5); México (5,2; 3,3; 3,3, y 3,0); Perú (3,5; 1,5; 2,5, y 2,5) y Uruguay (7,6; 4,9; 5,5, y 4,9).

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre como se suele hacer en algunos países. Las variaciones de diciembre a diciembre del IPC correspondientes a 2004, 2005, 2006 y 2007 son, respectivamente, en Brasil (7,6; 5,7; 3,8, y 4,5); México (5,2; 3,3; 3,3, y 3,0); Perú (3,5; 1,5; 2,5, y 2,5) y Uruguay (7,6; 4,9; 5,5, y 4,9).

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Las perturbaciones que sufrieron los mercados financieros mundiales en mayo y junio de 2006 hicieron retroceder en un principio a los precios de los activos de renta variable y los tipos de cambio de los países latinoamericanos, sobre todo en los mercados más líquidos (como Brasil) o en aquellos donde los precios habían experimentado fuertes alzas (como los activos de renta variable colombiana). Pero los mercados han recuperado gran parte del terreno perdido y la expansión de la economía regional apenas parece haber perdido impulso. Esta resiliencia es aparentemente producto de varios factores —superávits en las cuentas corrientes, flexibilización de los regímenes cambiarios, aumento de las reservas amortiguadoras y afianzamiento de la situación fiscal en toda la región— que han reducido los focos de vulnerabilidad. Sin embargo, las presiones a las que se encontraron sometidos hace poco los mercados son un recordatorio oportuno de que con el correr del tiempo el contexto mundial podría volverse menos propicio para los mercados emergentes si las tasas de interés suben, los precios de los productos básicos no combustibles bajan y los inversionistas se alejan de los activos más riesgosos. Esa perspectiva plantea un interrogante: ¿qué más pueden hacer los países latinoamericanos para prepararse ante la eventualidad de que las condiciones empeoren?

La respuesta es que todo marco eficaz de política económica debe girar en torno a la disciplina fiscal. Aprovechando un ingreso cíclicamente voluminoso para incrementar el superávit primario en las épocas de prosperidad, se hace más fácil recortar la deuda del sector público y afianzar las bases para superar los períodos de debilidad económica. La moderación fiscal también ofrece un margen más amplio para distender la política monetaria, lo cual reduce los incentivos que atraen flujos de capital potencialmente desestabilizadores y fomenta la inversión privada. Chile ha mostrado cuánto se puede lograr: un superávit fiscal que probablemente alcance el 6% del PIB en 2006 conforme al marco oficial de reglas fiscales permitirá reducir la deuda a niveles bajos y volcar gran parte de los ingresos provenientes de la producción de cobre en un fondo de estabilización en divisas. Además, en un entorno caracterizado por un rápido aumento de esos ingresos, fue posible contener la apreciación del peso chileno a través de una eficaz esterilización fiscal de los efectos de la aceleración de las exportaciones, sin tener que recurrir a la intervención en el mercado cambiario.

A un nivel más global, los superávits primarios de la región han crecido sustancialmente durante esta fase ascendente del ciclo económico gracias al fuerte aumento de los ingresos, pero en los dos últimos años han surgido indicios de una aceleración del gasto público, a diferencia de las políticas más austeras instituidas en 2003–04 (gráfico 2.5 y recuadro 2.1). Aunque la expansión del gasto en infraestructura y prioridades sociales podría aportar beneficios a largo plazo, existe la posibilidad preocupante de que no se focalice debidamente —tanto en los países exportadores como importadores de petróleo— y de que sea difícil hacer una corrección si las condiciones económicas mundiales eventualmente desmejoraran. Además, aunque está disminuyendo, la deuda pública sigue siendo elevada (más del 50% del PIB en muchos de los países que aparecen en el gráfico 2.5), lo cual restringe el margen para aplicar políticas anticíclicas en caso de que el crecimiento llegue a trastabillar.

Gráfico 2.5.América Latina: Indicadores de la política fiscal

(Promedios no ponderados; variación del porcentaje del PIB)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Chile, Ecuador, México y Venezuela.

2 Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

3 Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, la República Checa, la República Eslovaca, Rumania y Turquía.

4 China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

Recuadro 2.1.El mejoramiento del desempeño fiscal de los mercados emergentes: ¿Es cíclico o estructural?

Numerosos países de mercados emergentes han mejorado sustancialmente su desempeño fiscal en los últimos años. El saldo fiscal global promedio de los 37 países de mercados emergentes más grandes mejoró casi 3% del PIB entre 2002 y 2005 (véase el primer gráfico), y la deuda pública disminuyó considerablemente, aunque todavía sigue siendo superior al 50% del PIB en casi la mitad de esos países. Estos promedios ocultan un progreso aún más destacado en algunas regiones y países (y, por supuesto, lo opuesto en otros). Sin embargo, ese mejoramiento podría llegar a tener importantes implicaciones económicas y financieras, según se trate de una tendencia sostenible o de un fenómeno pasajero que se desvanecerá cuando estas economías se tropiecen con épocas más duras. En otras palabras, el principal interrogante es: ¿en qué medida se debe la mejora a factores estructurales o cíclicos?

Indudablemente ha habido ciertas mejoras estructurales fundamentales. Gracias al fortalecimiento de las instituciones fiscales básicas, a la adopción de medidas más estrictas sobre el gasto, al aumento de la transparencia y al afianzamiento de los marcos de responsabilidad fiscal, muchos gobiernos han logrado contener el gasto pese a la abundancia de los ingresos y a la facilidad de acceso a los mercados de capital, a diferencia de otros episodios de aceleración económica caracterizados por un comportamiento procíclico. Este cambio ha quedado reflejado en la disminución de la relación gasto primario promedio/PIB en América Latina y Asia, aunque en las economías emergentes de Europa los ingresos y el gasto primario subieron simultáneamente1. En el promedio de los países de mercados emergentes, la relación gasto primario/ PIB no fue superior en 2005 que en 2002 antes del auge de ingresos (véase el primer gráfico), aunque en algunos países hubo una tendencia a relajar las restricciones del gasto en 2005 y 2006.

Segundo, varios países de mercados emergentes han recortado el costo del financiamiento mediante la reestructuración de la deuda y la aplicación de políticas económicas sólidas en términos generales.

Resultados fiscales de algunos mercados emergentes

(Porcentaje del PIB; gobierno general; promedio no ponderado de 37 países de mercados emergentes)

Fuentes: FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Estas últimas han contribuido a acelerar la integración con los mercados financieros mundiales, abaratando aún más los empréstitos. Por ejemplo, el hecho de que, motivados por la mejora de las calificaciones crediticias, los inversionistas institucionales de las principales economías industriales —sobre todo los fondos de jubilación— hayan comenzado a invertir sistemáticamente en instrumentos financieros emitidos por mercados emergentes ha creado una expectativa de estabilización de los flujos de capital. A su vez, esto ha hecho bajar las primas por riesgo impuestas a los activos de los mercados emergentes y, por ende, el costo de los intereses.

Sin embargo, el afianzamiento de las finanzas públicas de los países de mercados emergentes parece haber reflejado factores cíclicos favorables. El crecimiento vigoroso del PIB y el aumento vertiginoso de los precios de los productos básicos han engrosado el ingreso público en muchos países (un promedio de dos puntos porcentuales del PIB entre 2002 y 2005). Presumiendo que la relación gasto/PIB se mantuvo estable, la mejora del saldo primario promedio se debió fundamentalmente a la subida de los ingresos. Pero esa alza tiene un componente cíclico importante que, pese a no ser fácil de cuantificar, probablemente explique gran parte del rápido avance del ingreso. Por ejemplo, el ingreso subió un 6% del PIB en promedio en 5 de los 37 países incluidos en la muestra que exportan principalmente productos básicos2. El fuerte aumento del PIB, por su parte, le restó en promedio alrededor del 7% del PIB a la relación deuda pública/PIB durante los cuatro últimos años, en tanto que el saldo primario le restó apenas alrededor del 1% del PIB (véase el segundo gráfico).

Las condiciones favorables que imperaron en los mercados financieros mundiales durante los últimos años también contribuyeron a los resultados fiscales. Las tasas de interés han estado a niveles muy bajos en el mundo entero, y la abundancia de liquidez y la búsqueda de rentabilidad han contribuido a la contracción de los diferenciales de rendimiento (véase, por ejemplo, FMI, 2004). Además, en muchos países de mercados emergentes la moneda se apreció sustancialmente frente al dólar y a otras monedas en las cuales está denominada gran parte de la deuda, sobre todo en 2005. Tanto las tasas de interés como los tipos de cambio empujaron a la baja el gasto en intereses durante el período 2002–05 y ayudaron a mejorar el saldo fiscal global (Hauner y Kumar, 2005). Este es un hecho particularmente evidente en las economías emergentes de Europa, que se han beneficiado no solo de las condiciones mundiales, sino también de la convergencia de las tasas de interés como parte de la adhesión a la Unión Europea.

Variación de la deuda pública de los mercados emergentes1

(Porcentaje del PIB; variación entre fines de 2001 y fines de 2005)

Fuentes: FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1La deuda pública incluye la deuda denominada en moneda nacional y extranjera. Los otros factores son los efectos de los tipos de cambio y las tasas de interés, los ajustes de saldos y flujos, y las discrepancias estadísticas.

Existe el riesgo de que el deterioro de las condiciones cíclicas y del ambiente de financiamiento externo empañe la situación presupuestaria. Los países más vulnerables serían los más afectados porque suelen ser los que más se benefician de la propensión a la inversión riesgosa. Por lo tanto, es importante que los países de mercados emergentes —sobre todo los que sufren de graves vulnerabilidades básicas— mantengan la disciplina fiscal y aprovechen al máximo las condiciones mundiales propicias.

1El ingreso público de las economías emergentes de Europa incluye la ayuda otorgada por la Unión Europea.2Si se excluyen los países que exportan principalmente productos básicos, los resultados no cambian mucho; el saldo primario promedio empeora alrededor de 0,7% del PIB en 2004 y 2005.

Frente a la voluminosa entrada de divisas de los dos últimos años, muchos países latinoamericanos han permitido que los tipos de cambio se fortalezcan —realizando algunas intervenciones en contra de la presión alcista en el mercado cambiario— y han aprovechado ese movimiento para engrosar las reservas internacionales y financiar operaciones de deuda. Los tipos de cambio se han apreciado considerablemente en comparación con los mínimos registrados en 2002 en varios países, pero los indicadores de los tipos de cambio efectivos reales continúan estando más o menos al nivel de los promedios a largo plazo. Brasil y Colombia han puesto especial empeño en amortizar la deuda externa y reestructurar los pasivos del sector público para reducir la proporción de la deuda denominada en dólares; en términos netos, Brasil ha logrado eliminar del balance del sector público la exposición en dólares. En consecuencia, los balances del sector público presentan muchas menos vulnerabilidades en toda la región, pero la transición hacia una deuda a largo plazo a tasa fija y denominada en la moneda nacional aún no ha llegado a su término.

De cara al futuro, el reciente deterioro de las condiciones de mercado ha puesto nuevamente de manifiesto la importancia de permitir que haya una flexibilidad cambiaria adecuada en ambas direcciones. Al estabilizarse las condiciones de los mercados financieros mundiales, es posible que se reanude la fuerte entrada de divisas. Una esterilización sostenida acarrearía grandes costos cuasifiscales, ciertamente más que en Asia, donde las tasas de interés son generalmente más bajas. Además, una reducción excesiva de las variaciones del tipo de cambio frente a la entrada de divisas podría desincentivar el control adecuado del riesgo entre los operadores del mercado y distender las condiciones monetarias; tal es la inquietud que despierta la situación de Argentina, por ejemplo, donde el uso de la vía regulatoria en contra de esa eventualidad debería estar respaldado por políticas macroeconómicas más estrictas para contener la inflación. Dadas las circunstancias, posiblemente sea difícil evitar cierta apreciación del tipo de cambio real, pero su impacto en la com-petitividad podría suavizarse a través de reformas estructurales más amplias que reduzcan los costos internos y mejoren el clima empresarial. En medio de una situación más turbulenta —como las ventas masivas de mayo y junio de este año—, los países tendrían que permitir que los tipos de cambio se depreciaran tal como lo dictaran las condiciones del mercado, limitándose en general a hacer las intervenciones necesarias para estabilizar el mercado y endureciendo la política monetaria en la medida en que lo requieran los objetivos de inflación.

Para América Latina, el reto a largo plazo consiste en explotar el potencial de crecimiento que la región claramente posee. Pese a la reciente mejora de su desempeño económico, en los últimos años América Latina ha registrado el crecimiento regional más lento entre los países de mercados emergentes y en desarrollo. Ese hecho, sumado al lento avance de la lucha contra la pobreza, ha atizado la frustración de la ciudadanía. Al seguir avanzando en el afianzamiento de las políticas macroeconómicas y la reducción de las vulnerabilidades de los balances, seguramente se fortalecerán las bases de un crecimiento más sostenido; pero la aceleración del crecimiento y la concreción más tangible de las metas sociales probablemente dependerán de que las reformas de mercado se extiendan y de que los frutos del crecimiento terminen mejor distribuidos7. La reforma ganó considerable terreno en la mayoría de los países de América Latina durante los años noventa, pero amenguó hacia fines de esa década, con la crisis financiera como telón de fondo. En algunos países se reavivó hace poco, pero en otros ha habido traspiés, como las medidas adoptadas para dar marcha atrás a la privatización y a la reforma del sistema jubilatorio. De cara al futuro, las prioridades serán atenuar las rigideces presupuestarias para focalizar mejor el gasto público (sobre todo en infraestructura y programas sociales al servicio de los pobres); profundizar mediante reformas la intermediación financiera; fomentar la apertura económica (ámbito en el cual América Latina sigue muy a la zaga de otras regiones); reformar el mercado laboral para poder responder con más flexibilidad a oportunidades nuevas y estimular la creación de puestos de trabajo en el sector formal; y mejorar a través de reformas la gestión de gobierno y el clima empresarial.

Las políticas que enmarcan la producción de gas y petróleo son un tema de trascendencia para la región. Sus yacimientos de hidrocarburos son los segundos en tamaño en el mundo entero, pero la mayor parte de América Latina no ha respondido al alza que vienen registrando los precios internacionales desde 2004 aumentando la producción o la inversión. Entre los hechos alentadores cabe hacer notar que Brasil, el tercer productor de la región, logró la autosuficiencia en 2006 gracias a la inversión a largo plazo de Petrobras, una empresa con participación estatal. Pero la producción ha aumentado con lentitud o se ha contraído en los demás países —incluso en los grandes productores de petróleo como México y Venezuela— como consecuencia de la escasez de inversión en el pasado y de deficiencias en la gestión de gobierno que solo ahora se están corrigiendo (gráfico 2.6). México incrementó la inversión hace poco como contrapeso del declive de su mayor campo petrolero. Bolivia pudo lograr un rápido aumento de la exportación de gas, abriendo el sector de los hidrocarburos a la participación privada; pero la decisión reciente de nacionalizar la producción y aumentar las regalías petroleras ha sembrado la incertidumbre y quizás haya puesto en peligro la perspectiva de nuevas inversiones. Algo parecido sucedió en Ecuador: la producción petrolera privada se expandió con rapidez en 2005 al finalizar la construcción de un importante oleoducto, pero la producción estatal ha disminuido y las perspectivas ahora dependen de que el gobierno pueda mejorar el clima empresarial para atraer a nuevos inversionistas privados y fortalecer la gobernabilidad del sector público. En ese sentido, la cuestión crucial no es tanto si los derechos de producción e inversión quedan en manos del sector público o del sector privado, sino más bien si el gobierno podrá definir un conjunto estable y previsible de incentivos para la producción y la inversión, además de establecer una estructura de gobernabilidad que sirva de base firme para el enorme financiamiento y los horizontes a largo plazo que exigen los grandes proyectos de explotación de hidrocarburos.

Gráfico 2.6.América Latina: Desigualdades en la producción de hidrocarburos

(Variación porcentual de la producción en 2000–05 frente al total de producción de 2000)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Economías emergentes de Europa: Cómo controlar los riesgos de una fuerte dependencia del ahorro extranjero

La economía de los países emergentes de Europa continúa su vigorosa expansión, con un crecimiento regional de alrededor del 5½% en 2005 (cuadro 2.5). En términos generales, la sólida demanda interna ha sido la principal fuente de ese impulso, alimentada por las crecientes entradas netas de capital y el aumento del crédito. El ímpetu varió dentro de la región, en parte según la intensidad de las fuerzas que sustentaban la demanda interna, la evolución de los tipos de cambio y el grado de corrección de las rigideces estructurales. El crecimiento fue especialmente enérgico en los países bálticos y Turquía, y se aceleró en la República Checa y la República Eslovaca. El ritmo fue más débil en Eslovenia, Hungría y Polonia, aunque en este último país ha repuntado gracias a la reactivación de las exportaciones, al interés de los inversionistas y al afianzamiento del mercado laboral.

Cuadro 2.5.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en las economías emergentes de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
Economías emergentes de Europa6,65,55,45,06,34,95,44,7–5,7–5,2–5,7–5,4
Turquía8,97,45,05,08,68,210,27,2–5,2–6,4–6,7–5,8
Excluido Turquía5,74,65,55,05,33,63,43,7–6,0–4,6–5,2–5,2
Estados bálticos7,68,88,67,63,04,24,74,3–10,4–9,5–10,5–10,4
Estonia7,89,89,58,03,04,14,63,8–13,0–11,0–12,0–11,7
Letonia8,610,211,09,06,26,86,66,3–12,9–12,4–14,0–13,7
Lituania7,07,56,86,51,22,73,63,3–7,7–6,9–7,5–7,4
Europa central5,04,35,24,64,32,42,23,2–5,2–3,1–3,4–3,1
Eslovenia4,23,94,24,03,62,52,52,3–2,1–1,1–2,0–2,3
Hungría5,24,14,53,56,83,63,55,8–8,6–7,4–9,1–8,0
Polonia5,33,45,04,53,52,10,92,3–4,2–1,4–1,7–1,9
República Checa4,26,16,04,72,81,82,93,3–6,0–2,1–1,9–1,6
República Eslovaca5,46,16,57,07,52,74,73,6–3,6–8,6–7,7–5,9
Europa meridional y sudoriental6,84,45,35,48,77,06,94,7–7,3–8,8–10,3–10,4
Bulgaria5,75,55,66,06,15,07,43,8–5,8–11,8–12,4–12,2
Croacia3,84,34,64,72,13,33,52,8–5,4–6,3–6,8–6,8
Malta–1,52,51,61,82,72,52,92,8–9,6–13,1–12,5–12,0
Rumania8,44,15,55,511,99,07,85,7–8,5–8,7–10,9–11,1

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con los pronósticos, el crecimiento regional mantendrá la solidez y rondará el 5%–5/4% en 2006–07, gracias al fuerte aumento de la demanda interna y al ímpetu externo generado por la creciente expansión en la zona del euro. Sin embargo, en comparación con la última edición de Perspectivas de la economía mundial, se prevé una desaceleración más notable del crecimiento en Turquía —donde las autoridades han subido la tasa de intervención 425 puntos básicos desde junio para impedir un debilitamiento de la moneda y un avance de las presiones inflacionarias— y en Hungría en 2007, en vista de la sustancial consolidación fiscal programada para ese año. Las repercusiones desfavorables en el crecimiento regional quedarán más o menos neutralizadas por la mejora de las perspectivas de crecimiento a corto plazo de Polonia. Se proyecta que los profundos déficits en cuenta corriente característicos de la región —Eslovenia, Polonia y la República Checa son los únicos países con déficits relativamente moderados— empeoren en 2006 y lleguen al 5,7% del PIB de la totalidad de la región antes de mejorar levemente en 2007. El riesgo predominante es que estas proyecciones resulten demasiado optimistas, ya que la severa dependencia del ahorro extranjero deja a la región particularmente vulnerable al empeoramiento de las condiciones de los mercados financieros internacionales.

Al evaluar estos riesgos es necesario recordar que los agudos déficits en cuenta corriente que tiene la generalidad de la región son en parte producto de oportunidades de inversión favorables, dados la escasez de capital y el bajo costo de la mano de obra, en el contexto de la adhesión a la Unión Europea y la consecuente integración. Ahora bien, en mayor o menor medida según el país, estos déficits también tienen que ver con una rápida expansión del crédito y del consumo, las alzas de los precios de los activos y, en algunos casos, la apreciación sustancial del tipo de cambio real, muchas veces conectado a un tipo de cambio nominal de flexibilidad limitada. Combinados, estos factores tienen propensión a crear vulnerabilidades externas. En algunos países, las entradas de capital han estado vinculadas no solo a desequilibrios financieros del sector privado, sino también a desequilibrios fiscales sustanciales, especialmente en Hungría pero también en menor medida en Polonia y la República Eslovaca. Del lado de la oferta, una de las preocupaciones más graves es que las voluminosas entradas netas de capital no representen inversión extranjera directa (IED) sino que más bien sean de tipo más volátil, es decir, inversiones de cartera y las que entran en la clasificación de “otros flujos” (como la deuda a corto plazo). De hecho, como se señala en el recuadro 1.1, de todos los mercados emergentes, esta región pasó a ser la principal receptora de flujos netos que no fueran IED en 2005 (gráfico 2.7). Aunque los riesgos podrían verse mitigados en cierta medida por el hecho de que gran parte de los capitales clasificados como “otros flujos” representan préstamos de bancos ubicados en economías avanzadas a sus filiales, toda reducción del financiamiento neto exigiría un considerable ajuste de las cuentas externas.

Gráfico 2.7.Economías emergentes de Europa: El rápido crecimiento y sus riesgos

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Deuda neta del gobierno general.

Con este trasfondo, las autoridades deben equilibrar cuidadosamente los riesgos y las oportunidades que encierra el ahorro extranjero desde el punto de vista del crecimiento. Si bien los riesgos varían mucho según el país debido a las grandes diferencias de factores como la deuda externa a corto plazo y la cobertura de las reservas, es prioritario reducir los focos de vulnerabilidad, sobre todo teniendo en cuenta la posibilidad de efectos secundarios dentro de la región ya que muchos países sufren vulnerabilidades parecidas y tienen los mismos acreedores. Entonces, aunque la combinación de políticas que permitan alcanzar ese objetivo variará según las circunstancias nacionales, en general debe incluir lo siguiente:

  • Consolidación fiscal. Los países con problemas de sostenibilidad fiscal deberán perseverar en los ajustes necesarios para mantener la confianza de los inversionistas y evitar una dinámica desfavorable en torno a la deuda pública. Esta tarea es especialmente apremiante en Hungría, cuyo déficit probablemente llegue al 10% del PIB este año. Pese a que las autoridades tienen planeado reducir el equivalente de unos 4 puntos porcentuales del PIB en 2007, las medidas previstas podrían resultar difíciles de poner en práctica teniendo en cuenta las complejidades jurídicas y administrativas, y como son en su mayoría de carácter tributario la consolidación podría incidir negativamente en el crecimiento potencial y no solo en la demanda agregada a corto plazo. En otros países sería útil instituir una política fiscal más restrictiva a fin de moderar las presiones de la demanda interna y su impacto en los saldos externos y la inflación, sobre todo si el margen de acción de la política monetaria está limitado por un tipo de cambio nominal fijo, como sucede en los países bálticos, o si el índice de deuda pública todavía es elevado, como en Turquía.
  • Marcos adecuados de reglamentación y supervisión prudencial. La rapidez con que suele expandirse el crédito en la región refleja en parte una profundización financiera normal a partir de un nivel inicial bajo. Sin embargo, como se ha señalado en otras ediciones de Perspectivas de la economía mundial, se ha registrado un aumento notable de modalidades de crédito más riesgosas —especialmente un volumen sustancial de préstamos bancarios en moneda extranjera— y también se ha incrementado el porcentaje de crédito financiado con préstamos a corto plazo tomados de bancos extranjeros. Los entes reguladores deben ocuparse de que los sistemas financieros estén en condiciones de afrontar los riesgos originados en las tasas de interés y los tipos de cambio, entre otras medidas aplicando normas más estrictas cuando sea pertinente.
  • Endurecimiento de la política monetaria. El aumento de las tasas de interés debe ser la primera línea de defensa cuando se agudizan los riesgos inflacionarios a causa de la fuerza de la demanda interna o de la presión bajista sobre el tipo de cambio. Este reto quedó perfectamente ejemplificado en la respuesta decisiva del banco central turco frente a la depreciación pronunciada que sufrió la lira (19% en términos efectivos nominales entre enero y junio de este año). El banco tendrá que mantenerse listo para seguir endureciendo la política monetaria si los datos revelan que las perspectivas de inflación a mediano plazo son desfavorables. La presión inflacionaria fue más suave en los países de Europa central, particularmente en Polonia y la República Checa, pero ha empezado a recrudecer y ha empujado a algunos bancos centrales (en Hungría, la República Checa y la República Eslovaca) a incrementar la tasa de intervención. Las autoridades tendrán que mantenerse listas para seguir esa línea de acción si la estabilidad de los precios se ve amenazada por el crecimiento rápido y continuo, la depreciación del tipo de cambio o las crecientes presiones inflacionarias mundiales.

En algunos de los nuevos Estados miembros de la Unión Europea que ya han comenzado a restringir la fluctuación del valor externo de su moneda dentro de los límites estipulados para la adopción del euro, el fortalecimiento de la posición externa a través de la moderación de la demanda interna también reduciría la vulnerabilidad del tipo de cambio a los vaivenes de la confianza de los inversionistas y a los vuelcos de las corrientes de inversión8. El problema más apremiante es que si bien la campaña de desinflación ha dado el resultado esperado, la convergencia de la inflación —a menos de 1,5 punto porcentual por encima del promedio de los tres países de la Unión Europea con las tasas más bajas— se ha visto obstaculizada por la flexibilidad limitada del tipo de cambio nominal en combinación con la presión hacia la apreciación real, lo cual ha empujado la inflación más allá del promedio de los socios comerciales más importantes. Aunque parte de esta presión hacia la apreciación real es difícil de evitar porque se deriva del efecto Balassa-Samuelson —que tiene que ver con el rápido aumento de la productividad en los sectores de los bienes transables—, también se debe al vigor de la demanda interna y a la abundancia de las entradas de capital. A falta de instrumentos monetarios, esa situación debería corregirse principalmente mediante el endurecimiento de la política fiscal, aunque es posible que también haya que restringir la expansión crediticia.

A nivel más general, como la mayoría de los países de la región adoptarán el euro a mediano plazo, las respectivas autoridades deben prepararse para perder autonomía monetaria y poder ajustar las cuentas externas a través del tipo de cambio nominal cuando se produzcan sucesos que afecten específicamente a la economía nacional. De lo contrario, si los países abandonan prematuramente la flexibilidad del tipo de cambio nominal, esos ajustes podrían conducir forzosamente a modificar los precios relativos a través de la deflación, una posibilidad inquietante sobre todo en el caso de los países que ya sufren déficits en cuenta corriente elevados y que en algún momento tendrán que solucionarlos. En el ámbito fiscal, el cumplimiento de los criterios de Maastricht exigirá una disciplina rigurosa en varios países, sobre todo en Hungría, pero también en Polonia y la República Eslovaca. La reforma estructural también es crítica para afianzar la flexibilidad económica y facilitar la eliminación de las diferencias de productividad respecto de los 15 miembros originales de la Unión Europea, tanto en los nuevos como en los futuros miembros (véase Schadler et al., 2006). Las prioridades varían según el país, ya que los regímenes estructurales son muy diferentes, pero en general incluyen:

  • La flexibilización del mercado laboral. Las tasas de empleo de la región son aún bajas en comparación con otros países de mercados emergentes. Aunque esta situación se debe en parte a factores propios de la transición —como un ritmo de destrucción de puestos de trabajo excepcionalmente rápido— que se diluirán de a poco, también es producto de las rigideces del mercado laboral, como las restricciones engorrosas al despido y a la contratación de personal temporal, los desincentivos fiscales que afectan tanto a la oferta como a la demanda de mano de obra, y los obstáculos a la movilidad regional (en el mercado de la vivienda, por ejemplo).
  • Reforma institucional. La reforma en este ámbito estaría encaminada a reducir el costo de la actividad empresarial, fomentar la competencia en el mercado de los productos, profundizar más el mercado financiero y mejorar la eficiencia de las operaciones del gobierno.

Comunidad de Estados Independientes: Cómo administrar voluminosas entradas de capital

El aumento del PIB real en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) rozará 7% en 2006 si mantiene la tendencia actual, y luego disminuirá a alrededor de 6½% en 2007 (cuadro 2.6). La región sigue beneficiándose de los elevados precios de los productos básicos, que se han traducido en abundantes ingresos de exportación (gráfico 2.8). En varios países la demanda interna se ha visto estimulada también por voluminosas entradas de capital privado (Rusia, Kazajstán), financiamiento oficial (Georgia) o remesas (Armenia, Georgia, Moldova, la República Kirguisa y Tayikistán). La inversión está repuntando, incluso en Rusia, donde se están desvaneciendo los efectos de los factores que ocasionaron la desaceleración de 2004–05, como la turbulencia del sector bancario y la contracción de las utilidades del sector petrolero causada por la tributación. Las perspectivas de crecimiento a corto plazo son en general alentadoras, aunque dependen mucho de la evolución de los precios de los productos básicos. En Ucrania el crecimiento se reavivó enérgicamente durante el primer semestre del año, pero las perspectivas siguen opacadas por el deterioro proyectado de los términos de intercambio, imputable al movimiento de los precios del gas importado de Rusia, al posible vuelco de los precios de exportación del acero y a la persistente incertidumbre que pesa sobre la política económica9.

Gráfico 2.8.Comunidad de Estados Independientes: La voluminosa entrada de divisas plantea retos macroeconómicos

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Comercio de mercancías.

2Excluye las obligaciones dentro de una misma empresa que no tengan un calendario de amortización fijo ni una tasa de rendimiento fijada de antemano.

Cuadro 2.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
Comunidad de Estados Independientes8,46,56,86,510,312,39,69,38,18,810,19,4
Rusia7,26,46,56,510,912,69,78,59,910,912,310,7
Ucrania12,12,65,02,89,013,59,313,510,63,1–2,2–3,8
Kazajstán9,69,48,37,76,97,68,57,91,1–0,92,32,1
Belarús11,49,37,04,518,110,37,99,0–5,21,60,2–1,1
Turkmenistán14,79,69,09,05,910,79,08,00,65,17,68,0
Países de bajo ingreso de la CEI8,511,912,513,27,511,911,49,8–7,01,710,221,1
Armenia10,113,97,56,07,00,63,03,0–4,6–3,3–4,4–4,6
Azerbaiyán10,224,325,626,46,79,78,710,5–29,81,326,044,8
Georgia5,99,37,56,55,78,39,66,0–8,4–5,4–9,9–11,5
Moldova7,47,13,03,012,511,911,510,5–2,0–8,3–10,5–6,8
República Kirguisa7,0–0,65,05,54,14,35,74,5–3,4–8,1–7,9–7,7
Tayikistán10,66,78,06,07,17,17,85,0–4,0–3,4–4,2–4,8
Uzbekistán7,77,07,27,08,821,019,314,510,013,112,011,9
Partidas informativas
Exportadores netos de energía37,67,17,27,310,412,49,88,68,710,011,811,0
Importadores netos de energía411,54,35,53,410,212,08,811,84,81,5–2,4–3,7

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

El favorable ambiente externo ha dado lugar a retos de gestión macroeconómica importantes, que habrá que atender con cierta premura para despejar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La carestía de los productos básicos ha eliminado algunas de las restricciones que limitaban la política fiscal a corto plazo, directamente (al incrementar los ingresos generados por la tributación de las exportaciones y las utilidades de las empresas estatales) e indirectamente (al estimular la demanda agregada y, por ende, la recaudación de los impuestos sobre el consumo y los ingresos). Las autoridades han utilizado a menudo estos fondos adicionales con prudencia, amortizando la deuda pública o engrosando las reservas de divisas que sirven de amortiguador. Pero algunos gobiernos (Azerbaiyán, Belarús, la República Kirguisa y Tayikistán) también han otorgado fuertes aumentos en concepto de pensiones y salarios que han estimulado el consumo y debilitado la competencia y que serán difíciles de dejar sin efecto si los precios de los productos básicos cambian de tendencia. Las autoridades no deberían presumir que los recientes aumentos de los ingresos serán permanentes en todos los casos (véase el capítulo 5). En los países que tienen margen para distender la política fiscal —como Rusia, que podría incrementar en cierta medida el gasto público sin sacrificar la sostenibilidad, y en Kazajstán— también se debería reavivar las reformas que quedaron en suspenso, de modo que el gasto adicional fomente la inversión y el crecimiento del PIB potencial.

La política monetaria se enfrenta asimismo a retos difíciles. Aunque la inflación ha retrocedido en los últimos meses, sigue registrando o amenazando con niveles de dos dígitos en muchos países, sobre todo los exportadores de petróleo. Se trata de un problema en el que habrá que poner más empeño, pero es complicado enfrentar la desinflación porque —de cara a grandes superávits en cuenta corriente y voluminosas entradas de capital— muchos bancos centrales están concentrados en estabilizar el tipo de cambio nominal frente al dólar de EE.UU. Como el margen de esterilización de las compras de divisas está restringido por la falta de desarrollo de los mercados de deuda interna, el crecimiento de la base monetaria permanece por encima de los niveles naturales para una inflación baja de un solo dígito. El peligro es que las presiones inflacionarias echen raíz, en cuyo caso podría resultar necesario adoptar medidas costosas para extinguirlas. Si bien la amortización anticipada de la deuda pública externa o las transferencias a fondos petroleros extraterritoriales (Azerbaiyán, Kazajstán) pueden contribuir a frenar el crecimiento de la base monetaria, la forma más eficaz de reducir la inflación sería permitir nuevas apreciaciones del tipo de cambio nominal, lo cual dejaría más margen para un control monetario orientado a la desinflación. En algunos países importadores de energía, la posibilidad de un ajuste de los precios de importación de los combustibles y del gas podría desencadenar presiones inflacionarias, en cuyo caso las autoridades monetarias tendrían que asegurarse de que ese encarecimiento no termine reflejado, más allá de lo necesario, en la inflación básica, los salarios ni las expectativas inflacionarias.

El auge de precios de los productos básicos también ha complicado los intentos de diversificar la producción y la exportación, alejándolas de las materias primas para focalizarlas en bienes con más valor agregado. Atraída por las previsiones de elevados ingresos por exportación, últimamente la inversión interna y externa se ha centrado a menudo en las industrias de extracción (Azerbaiyán y Turkmenistán) o en la infraestructura de transporte de productos básicos (proyectos de oleoductos y gasoductos en Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Kazajstán). Además, pese a haberse reanimado en los últimos tiempos, la inversión en la región se mantiene a un nivel global demasiado bajo —21% del PIB—, lo cual pone en duda la sostenibilidad a mediano plazo de las actuales tasas de crecimiento. Es vital lanzar reformas estructurales para mejorar el clima de negocios y evitar así nuevos o peores puntos de estrangulamiento del lado de la oferta. En los países con elevados superávits en cuenta corriente —Rusia, especialmente— la expansión de la inversión también contribuiría a corregir los desequilibrios macroeconómicos mundiales.

Las cuentas externas de muchos países de la región, especialmente los exportadores de combustibles, arrojan buenos saldos. Tomando la región en conjunto, se proyecta un superávit en cuenta corriente de más de 10% del PIB para 2006. Gracias a los abundantes superávits, los países exportadores de petróleo han podido reducir rápidamente el nivel global de la deuda externa, especialmente la contraída por el sector público. Aun así, el sector privado de varios países (Azerbaiyán, Kazajstán y Rusia) ha acumulado cuantiosas obligaciones en moneda extranjera en los últimos años (gráfico 2.8), a menudo a través del sistema bancario, y se ha hecho más vulnerable al empeoramiento de las condiciones de financiamiento externo. En términos generales, los indicadores de solidez del sistema financiero han conservado la estabilidad, pero en parte gracias al entorno macroeconómico favorable. El riesgo de inestabilidad financiera en caso de una desaceleración de la economía disminuiría si se fortalecieran la reglamentación prudencial y la supervisión basada en el riesgo, se restringiera la tolerancia regulatoria y, en algunos casos, se instituyeran políticas encaminadas a contener el riesgo que implica la acumulación de pasivos en moneda extranjera.

África: El vigor del crecimiento puede más que los elevados precios del petróleo

África subsahariana está atravesando una etapa de crecimiento económico sostenido de una intensidad que no experimentaba desde principios de la década de 1970. Para este año se prevé un crecimiento regional de 5,2% —el tercer año seguido con un nivel superior al 5%—, que se acelerará a 6,3% en 2007, a medida que la producción petrolera se reanime en Nigeria y que comiencen a funcionar nuevas explotaciones de petróleo en Angola y Guinea Ecuatorial (cuadro 2.7). Los países exportadores de petróleo han contribuido considerablemente a este sólido desempeño de la economía. La expansión de la producción petrolera de varios países y la notable mejora de los términos de intercambio debida a la fuerte alza de los precios del petróleo han alimentado tanto los ingresos como los gastos internos. El crecimiento de los países importadores de petróleo fue sustancialmente inferior al de los exportadores, pero aun así ha sido inusitadamente sólido pese al encarecimiento del petróleo y a la eliminación de las cuotas del comercio internacional de textiles, que ha repercutido desfavorablemente en una serie de países, sobre todo Lesotho y Swazilandia. Compárese esta situación con otras épocas en que la carestía del petróleo asestó un duro golpe a estas economías (la excepción fue 1972–74, cuando los términos de intercambio de la región mejoraron porque simultáneamente se produjo una fuerte alza de precios en el mercado de los productos básicos no combustibles; véanse el gráfico 2.9 y Dudine et al., 2006).

Gráfico 2.9.África subsahariana: Los países importadores de petróleo registran un crecimiento fuerte pese al encarecimiento del petróleo

(Medianas de la muestra)

Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Los auges sucedieron en 1972–74; 1978–80; 1988–90; 1998–2000 y 2002–05. En este panel, y en el panel sobre el aumento de la inversión real, se muestra únicamente el primero y el último año de cada auge. En los paneles sobre los términos de intercambio y los volúmenes de exportación, se muestra el aumento acumulado durante el auge.

2En Côte d’Ivoire, Kenya, Mauricio, Senegal, Sudáfrica y Tanzanía.

3Elaborado por el Cato Institute.

4En Benin, Botswana, Burkina Faso, Camerún, Côte d’Ivoire, Etiopía, Ghana, Kenya, Malí, Mauricio, Senegal, Sudáfrica, Swazilandia, Tanzanía y Togo.

Cuadro 2.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
África5,55,45,45,98,08,59,910,6–0,12,33,64,2
Magreb5,14,05,84,72,91,54,13,87,112,214,511,1
Argelia5,25,34,95,03,61,65,05,513,121,324,819,1
Marruecos4,21,77,33,31,51,02,52,01,91,80,5–0,1
Túnez6,04,25,86,03,62,03,92,0–2,0–1,3–1,6–1,4
Subsahariana5,65,85,26,39,610,711,712,6–2,3–0,60,42,3
Cuerno de África38,18,29,49,08,47,89,07,7–5,8–10,0–7,0–4,0
Etiopía12,38,75,45,58,66,812,312,2–5,1–9,1–10,1–7,1
Sudán5,27,912,111,38,48,57,05,0–6,3–10,6–5,9–2,8
Grandes Lagos35,66,05,76,26,911,69,15,7–3,3–3,4–5,6–6,4
Congo, Rep. Dem. del6,66,56,57,24,021,410,08,9–5,7–4,9–4,2–0,2
Kenya4,65,75,45,211,610,313,01,6–2,7–2,2–3,8–5,8
Tanzanía6,76,85,97,34,14,47,56,5–3,9–5,2–8,3–9,8
Uganda5,76,05,56,05,08,06,77,0–1,0–1,6–5,0–7,1
África meridional35,06,56,111,446,533,953,368,2–0,63,84,86,9
Angola11,220,614,331,443,623,012,98,33,512,812,217,4
Zimbabwe–3,8–6,5–5,1–4,7350,0237,81,216,04,278,8–8,3–11,10,5–0,5
África occidental y central36,55,64,65,78,011,67,15,6–0,54,17,410,1
Ghana5,85,86,06,012,615,18,87,1–2,7–7,7–7,6–7,9
Nigeria6,06,95,26,415,017,99,48,04,612,415,718,9
Zona del franco CFA37,64,73,24,70,24,33,12,7–3,6–1,70,42,1
Camerún3,72,64,24,30,32,02,93,0–3,4–1,50,3
Côte d’Ivoire1,81,91,93,01,53,92,62,81,6–0,11,83,1
Sudáfrica4,54,94,24,01,43,44,65,7–3,4–4,2–5,5–4,7
Partidas informativas
Importadores de petróleo4,84,54,84,57,38,311,112,5–2,8–3,3–4,1–3,8
Exportadores de petróleo47,37,46,79,19,79,07,26,25,812,215,415,8

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

¿Cómo se explica que el crecimiento de los países importadores haya resistido tan bien los nuevos precios del petróleo?

  • El alza de los precios de los productos básicos no combustibles indudablemente ha contribuido a amortiguar el impacto de los precios más altos del petróleo en algunos países, pero no en todos (recuadro 2.2). Por ejemplo, Mozambique, Zambia y Sudáfrica se han beneficiado del avance de los precios de los metales y lo propio ha sucedido con los del café en Burundi, Etiopía, Sierra Leona, Rwanda y Uganda. Por el contrario, los exportadores de algodón (Benin, Burkina Faso, Malí y Togo) y cacao (Côte d’Ivoire, Ghana y Santo Tomé y Príncipe) han visto desmejorar considerablemente sus términos de intercambio.
  • El entorno económico mundial ha sido propicio y en general las exportaciones regionales han experimentado un aumento dinámico.
  • Los países que experimentaron un deterioro de los términos de intercambio durante los últimos años han recibido un volumen más alto de ayuda y de entradas de capital, lo cual ha contribuido a suavizar la pérdida de ingresos (véase el recuadro 2.2).
  • El afianzamiento de los marcos de política económica nacional ha estimulado la actividad económica, especialmente la inversión. Pese al impacto de los precios del petróleo, la inflación sigue generalmente bien contenida y la situación fiscal apenas ha desmejorado. Esa coyuntura, sumada a las transiciones institucionales que han ocurrido en una serie de países en los últimos años —véase la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial—, ha dado origen a un clima de negocios más favorable, aunque el costo de la actividad empresarial en África sigue siendo elevado10.

Recuadro 2.2.Shocks de precios de los productos básicos, crecimiento y financiamiento en África subsahariana

El fuerte aumento que experimentaron últimamente los precios del petróleo representa una carga para todos los países que lo importan y sobre todo para los de bajo ingreso, que mal pueden costearlo. Sin embargo, a diferencia de otros episodios de encarecimiento del petróleo (1979–80 y 1998–2000), la enérgica demanda mundial ha empujado simultáneamente al alza los precios de otros productos básicos —como los metales y algunos productos agrícolas— que los países de bajo ingreso exportan. En este recuadro se examina el impacto global de esos aumentos para los países de bajo ingreso de África subsahariana. Los interrogantes fundamentales son: ¿qué países se han beneficiado de la variación de los precios de los productos básicos?, ¿cuáles se han perjudicado?, ¿en qué medida?, ¿cómo se ha alterado su crecimiento?

Los beneficiados y los perjudicados

Los precios del petróleo subieron alrededor del 25% anual en términos reales durante el período 2002–05, pero también experimentaron grandes alzas otros productos básicos, como el uranio (38% anual), el cobre (30%), el café (19%), el oro (10%) y el aluminio y los diamantes (alrededor de 9%). Los precios de otros productos básicos de exportación, como el té, el café, la carne vacuna y el algodón se incrementaron entre 3% y 5% al año.

En términos netos, los países de África subsahariana se han beneficiado de estas fluctuaciones (columna 1 del cuadro)1. Pero esta agregación oculta diferencias nacionales bastante amplias. De los 33 países que tienen estadísticas desagregadas sobre comercio internacional en la base de datos World Integrated Trade Solution (WITS), 13 registraron una mejora de los términos de intercambio (un promedio anual de 4,3% del PIB) y los otros 20, un deterioro (un promedio anual de 1,7% del PIB). Los beneficiados netos fueron predominantemente exportadores de petróleo (Camerún, Gabón, Nigeria y Sudán), pero también incluyeron a exportadores de diamantes (Botswana), uranio (Níger), cobre (Zambia), aluminio (Mozambique) y tabaco (Zimbabwe). Los principales perjudicados fueron, sin excepción, importadores netos de petróleo (Ghana, Madagascar y Senegal).

Financiamiento e impacto de los precios de los productos básicos en la relación de intercambio(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)
Impacto en los términos de intercambio (1)Aumento del PIB real (porcentaje) (2)Variación de la asistencia oficial para el desarrollo (3)Variación de los flujos netos de capital privado (4)Total de (1) + (3) + (4) (5)
Promedio (33 países)10,84,10,90,21,9
Impacto positivo, promedio (13 países)4,33,20,2–0,34,2
Impacto negativo, promedio (20 países)1–1,74,21,70,60,6
Impacto positivo (tercio superior) (11 países)5,13,20,2–0,94,4
Impactos intermedios (11 países)1–0,43,81,21,11,8
Impacto negativo (tercio inferior) (11 países)–2,54,61,80,70,1
Fuentes: Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, y FMI, Perspectivas de la economía mundial.Nota: La variación de los flujos de asistencia y de los flujos netos de capital privado está calculada como la variación entre los promedios de 2003–05 y 2002. Los flujos netos de capital privado abarcan la IED neta, las inversiones privadas de cartera neta y otras inversiones privadas netas. La asistencia oficial para el desarrollo neta incluye el alivio de la deuda.

Excluidos Burundi y Mozambique.

Fuentes: Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, y FMI, Perspectivas de la economía mundial.Nota: La variación de los flujos de asistencia y de los flujos netos de capital privado está calculada como la variación entre los promedios de 2003–05 y 2002. Los flujos netos de capital privado abarcan la IED neta, las inversiones privadas de cartera neta y otras inversiones privadas netas. La asistencia oficial para el desarrollo neta incluye el alivio de la deuda.

Excluidos Burundi y Mozambique.

El impacto en el crecimiento

La característica más notable de este ciclo de precios es que prácticamente todos los países, incluso los que sufrieron pérdidas desde el punto de vista de los términos de intercambio, mantuvieron un crecimiento vigoroso2. El aumento del PIB real promedió 4,1% en 2003–05 en los 33 países de la muestra, y tanto los beneficiados como los perjudicados experimentaron un crecimiento más o menos parecido (3,2% y 4,2%, respectivamente) (columna 2)3. Este hecho es sorprendente porque, si todos los demás factores se mantienen iguales, los países con un ingreso real mayor normalmente experimentarían también un aumento más fuerte de la demanda agregada y, por ende, un crecimiento global más vigoroso. Para examinar esta situación con más detalle, el gráfico traza la correlación entre este efecto de los términos de intercambio sobre el ingreso y el crecimiento en los países de la muestra. Se presume que esta correlación es positiva, pero, de hecho, el gráfico muestra que es sorprendentemente débil. Cuando se desagregan los datos, el resultado es aún más confuso. En efecto, la correlación es sumamente negativa cuando la variación de los términos de intercambio es positiva, y es ligeramente negativa en los países perjudicados.

África: Precios de los productos básicos, ayuda y crecimiento

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Es posible que el crecimiento de los países perjudicados haya resistido bien porque el crecimiento mundial se mantuvo vigoroso, sustentando el volumen de exportación de todos los países y sobre todo de los que vieron deteriorarse los términos de intercambio. Durante el período 2003–05, el aumento promedio anual del volumen de exportación de los países perjudicados rondó el 6,8%, en comparación con un 2,5% en el caso de los países beneficiados. En otras palabras, el efecto del volumen neutralizó el efecto del precio y contribuyó a apuntalar la tasa de crecimiento global4.

También existe la posibilidad de que en los países perjudicados el consumo y, por ende, el crecimiento hayan estado respaldados por la ayuda y los flujos de capital privado, que pueden haber neutralizado la merma del ingreso causada por el deterioro de los términos de intercambio. Como la ayuda ha sido la principal fuente de financiamiento en los países de África subsahariana, cabe preguntarse si ha sido beneficiosa para los países que se enfrentan a un deterioro de los términos de intercambio. En términos agregados, la ayuda a los países de África subsahariana se ha incrementado desde 2002, en promedio alrededor del 1% del PIB por año (columna 3). Además, tal como estuvo distribuida, la ayuda sirvió de amortiguador a los países que sufrieron un desmejoramiento neto de los términos de intercambio, ya que recibieron un volumen de ayuda mucho más grande —casi dos puntos porcentuales del PIB, en promedio— que los países beneficiados. Los flujos de capital privado también contribuyeron a suavizar el consumo —en los países con pérdidas netas desde el punto de vista de los términos de intercambio subieron medio punto porcentual del PIB por año— y amortiguaron aún más el impacto de los shocks (columna 4)5.

En términos generales, si se suman las variaciones de los flujos de ayuda, los flujos de capital privado y el ingreso generado por los productos básicos, los países beneficiados experimentaron un alza de los flujos externos más o menos equivalente al 4,2% del PIB (columna 5), al igual que los países perjudicados, en su caso del 0,6% del PIB en promedio6. La correlación negativa entre la ayuda y los flujos privados, por un lado, y la variación de los términos de intercambio, por el otro, ilustra la función estabilizadora que desempeñan aquellos (véase el panel inferior del gráfico). Este podría ser un factor importante para explicar la resiliencia del crecimiento aun en los países perjudicados por la evolución de los términos de intercambio.

Otro de los elementos que puede haber influido en el comportamiento del crecimiento desde el lado de la oferta son las diferencias de gobernabilidad. Medidos con un indicador de la gobernabilidad elaborado por el Banco Mundial que evalúa el Estado de Derecho, los países beneficiados tienen en promedio un puntaje más bajo que los perjudicados, y la diferencia es estadísticamente significativa7. Este hecho no es sorprendente porque a nivel mundial los exportadores de productos básicos suelen recibir un puntaje más bajo en las mediciones de la calidad institucional. El ejemplo más claro es Zimbabwe, uno de los países más beneficiados desde el punto de vista de los términos de intercambio y que, sin embargo, tuvo una de las peores cifras de crecimiento (−6,9% en promedio) durante el período en cuestión. La debilidad de la correlación entre el efecto de la variación de los precios de los productos básicos sobre el ingreso y el crecimiento es coherente con la idea de que el impacto en el crecimiento global depende en gran medida del contexto institucional general.

En resumen, la grata sorpresa de este ciclo de precios de los productos básicos es que los países de África subsahariana que en términos netos se vieron perjudicados por la evolución de los términos de intercambio han mantenido en promedio un crecimiento vigoroso, amortiguado en parte por los flujos de ayuda y capital privado. Sin embargo, la resiliencia de estas economías podría quedar sometida a prueba si se moderaran los precios de los productos básicos no combustibles (como se plantea en el capítulo 5) pero no los del petróleo. Tampoco está claro si los países muy beneficiados por las variaciones de los términos de intercambio (en su mayoría exportadores de petróleo) aprovecharán esos ingresos con prudencia para incorporar mejoras duraderas a la gestión económica y de gobierno (por ejemplo, Nigeria y otros productores de petróleo están ahorrando una proporción elevada y creciente de sus ingresos petroleros) o si nuevamente serán víctimas de la maldición del petróleo.

Nota: Los autores de este recuadro son Arvind Subramanian y Thierry Tressel.1Datos desagregados sobre el comercio internacional de productos básicos tomados de la base de datos WITS de las Naciones Unidas. Al calcular el impacto en los términos de intercambio, la presunción contrafáctica es que, de lo contrario, los precios se habrían mantenido al nivel de 2002; para aislar el efecto puro sobre los precios se calcularon los cambios en base a los volúmenes de importación y exportación del período base.2Véanse Dudine et al. (2006) y la edición de septiembre de 2006 del informe Regional Outlook de África subsahariana.3Estas cifras difieren de los agregados del cuadro 1.10 porque se refieren solamente a los 33 países sobre los cuales la base WITS contiene datos. Si los cálculos se basan en los datos sobre los términos de intercambio (bienes) publicados en Perspectivas de la economía mundial, en lugar de los datos desagregados del sistema WITS, la lista de beneficiados y perjudicados es ligeramente diferente, sobre todo porque WITS no contiene datos sobre algunos de los principales exportadores de petróleo, como Angola, Chad y la República del Congo. Aun con esa base de cálculo diferente, el crecimiento de los perjudicados es más o menos similar al de los beneficiados.4Otro factor que puede haber dado sostén a la demanda es la fluctuación de los tipos de cambio reales. Pero los datos hacen pensar que los países perjudicados por la evolución de los términos de intercambio también experimentaron una apreciación del tipo de cambio (del orden del 6% en promedio), aunque las magnitudes fueron menores en el promedio del grupo que en los países beneficiados.5Los flujos de capital privado incluyen la inversión extranjera directa, las inversiones de cartera y otros flujos de capital privado (como el crédito comercial y los préstamos bancarios), pero no las transferencias privadas, como las remesas.6Sin embargo, nueve países (Burkina Faso, Camerún, Côte d’Ivoire, Lesotho, Mauricio, Mozambique, Senegal, Togo y Uganda) sí vieron disminuir los flujos globales.7Utilizando otros indicadores de la calidad institucional se obtienen resultados parecidos.

Sin embargo, aunque se prevé que el crecimiento conserve ese dinamismo, hay varios riesgos que atentan contra estas perspectivas. Primero, si el petróleo no se abarata, podría tornarse más perjudicial para el crecimiento en el futuro, especialmente si al mismo tiempo los precios de los productos básicos no combustibles retroceden más de lo esperado (en el capítulo 5 se analizan las perspectivas de este mercado). Segundo, las exportaciones podrían sufrir si la economía mundial se desacelerara o —teniendo en cuenta los profundos desequilibrios mundiales— si el euro se apreciara sustancialmente (mermando la competitividad de los países de la zona del franco CFA). Tercero, los países que tienen crecientes déficits en cuenta corriente y son más dependientes de los flujos de capital privado, como Sudáfrica, se verían perjudicados si empeoraran las condiciones de los mercados financieros mundiales. Cuarto, dado que los sistemas de atención de la salud aún están relativamente subdesarrollados en África, el estallido de una pandemia de gripe aviar podría tener graves consecuencias. Por último, la incertidumbre política y el conflicto armado podrían empañar las perspectivas de varios países (por ejemplo, los persistentes disturbios en el delta del Níger ponen en peligro las posibilidades de crecimiento de Nigeria).

La aceleración del crecimiento durante los últimos años es motivo de gran satisfacción para África subsahariana, pero aún está muy por debajo del 7% de crecimiento anual necesario para cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir la pobreza a la mitad para 2015 (y África subsahariana tampoco está bien encaminada para llegar a cumplir los demás ODM). Es importante que los gobiernos de la región sigan impulsando la reforma para estimular el empleo y la inversión del sector privado, incluida la inversión extranjera, que sigue siendo limitada y está mayormente concentrada en Nigeria y Sudáfrica. Esa reforma debe abarcar una liberalización más amplia del comercio internacional, una participación más limitada del Estado en la economía, la mejora del clima empresarial a través de la racionalización de la reglamentación y la promoción de una buena gestión de gobierno, el desarrollo de la infraestructura y el robustecimiento de las instituciones económicas. El fortalecimiento de las políticas nacionales debe seguir recibiendo el respaldo de la comunidad internacional, entre otras vías a través del alivio de la deuda11, el aumento de los volúmenes de ayuda prometido recientemente y las ambiciosas iniciativas de apertura de los mercados —tanto en las economías avanzadas como en los países en desarrollo— para mejorar el acceso de las exportaciones regionales.

A nivel individual, los países exportadores e importadores de petróleo de la región se enfrentan a retos concretos. Dentro del grupo de los exportadores, las autoridades deben forjar un equilibrio entre el gasto y el ahorro de los ingresos petroleros adicionales. Estos ciertamente permiten incrementar en cierta medida el gasto público para fomentar el crecimiento, generar empleo y reducir la pobreza, pero también exigen una administración cuidadosa que esté acorde con los objetivos globales de la política macroeconómica (sobre todo el de frenar la inflación, que en muchos países exportadores de petróleo está por encima del promedio regional). En Nigeria, por ejemplo, una de las tareas más apremiantes es la de reducir decisivamente la inflación a niveles de un solo dígito, lo cual requerirá una política fiscal estricta a corto plazo. También es importante incrementar la transparencia en el uso de los ingresos petroleros para que los beneficios de este sector se difundan más entre la población. En ese sentido, la puesta en práctica de la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas en los países productores de petróleo debería ser prioritaria.

Los países importadores de petróleo, por su parte, deberán seguir adaptándose a los elevados precios de este producto y al mismo tiempo emprender reformas para mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo. Con buen criterio, la mayor parte de los países ha dejado que el alza de los precios internacionales del petróleo quede reflejada en los precios internos de la energía, a fin de que la demanda se ajuste. Esa política debe continuar y será prácticamente la única alternativa para los países cuyas finanzas públicas o cuyas cuentas externas sean frágiles. Los tipos de cambio tendrán que adaptarse al deterioro de los términos de intercambio (a través de la depreciación nominal en los países con regímenes flexibles, y de los precios y los salarios en los países con regímenes fijos), y si los salarios y la inflación terminan reflejando el encarecimiento del petróleo habría que endurecer la política monetaria. En Sudáfrica, por ejemplo, las perspectivas inflacionarias se han enturbiado a causa del alza de los precios del petróleo, la rápida expansión del crédito y la reciente depreciación del rand, y el banco central ha decidido con acierto restringir las condiciones monetarias para combatir esas presiones. Los ajustes emprendidos frente a la carestía del petróleo deben ser inseparables del afianzamiento de las redes de protección social para ayudar a los pobres, que se ven desproporcionadamente afectados por el encarecimiento de la energía. En los países sin redes de protección social se podrían lanzar o fortalecer otros programas a favor de los pobres; en Ghana, por ejemplo, el gobierno eliminó la matrícula escolar e incrementó el gasto en atención de la salud y electrificación rural al mismo tiempo que incrementaba los precios de los combustibles.

Oriente Medio: Cómo convivir con un auge de exportaciones petroleras

Los ingresos petroleros de Oriente Medio aumentaron nuevamente durante el primer semestre de 2006 como consecuencia del alza de los precios y de la expansión de la producción (sobre todo en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Libia). Por ende, los países exportadores continúan experimentando un crecimiento vigoroso, sobre todo en los sectores no petroleros, y nuevas mejoras del saldo fiscal y del saldo de la cuenta corriente externa. Como el sector no petrolero está creciendo a un ritmo del 8%, la inflación ha empezado a repuntar, aunque en términos generales sigue bien contenida (excepto en la República Islámica del Irán) gracias a la combinación de tipos de cambio vinculados a otra moneda, mercados de productos y de trabajo abiertos y un bajo nivel de la inflación mundial. Los mercados de renta variable de la región sufrieron fuertes correcciones a principios de 2006 —los precios retrocedieron entre 25% y 35% respecto de los máximos— pero la estabilidad financiera se ha mantenido hasta el momento y el impacto macroeconómico probablemente sea moderado.

En los países importadores del Mashreq (que originan alrededor del 20% del PIB regional) el crecimiento ha resistido bien, pese a que los términos de intercambio han desmejorado mucho. Esta resiliencia se debe a las condiciones favorables de la economía mundial y a la rápida expansión del crédito, así como a factores propios de los distintos países; Jordania, por ejemplo, ha impedido que el encarecimiento del petróleo se transmita inmediatamente al resto de la economía, y Egipto ha visto incrementarse los ingresos procedentes de las operaciones del canal de Suez12. En Líbano, el crecimiento estuvo perjudicado por la incertidumbre política durante este último año, y las previsiones revelan una caída sustancial del PIB real en 2006 como consecuencia de los conflictos recientes. El encarecimiento del petróleo también ha exacerbado la inflación global y debilitado las cuentas externas (Jordania).

De cara al futuro, las perspectivas regionales son en general alentadoras, ya que no se prevé un abaratamiento del petróleo, y el aumento del PIB regional está proyectado en casi 6% durante 2006 (cuadro 2.8). Si las políticas financieras siguieran siendo prudentes y si la producción petrolera no aumentara demasiado, el aumento del PIB disminuiría ligeramente, a alrededor de 5½% en 2007. Los pronósticos también indican que el superávit en cuenta corriente de la región volverá a aumentar, hasta alcanzar un 23% del PIB en 2006 —es decir, casi $280.000 millones— antes de disminuir en 2007. A corto plazo, las perspectivas son en general más halagüeñas para los exportadores de petróleo que para los países no exportadores del Mashreq, aunque estos últimos seguirán beneficiándose de condiciones propicias tanto regionales como mundiales. El panorama de crecimiento está más o menos equilibrado. Del lado positivo, la subida de los ingresos petroleros podría financiar un aumento del gasto público, pero del lado negativo podrían producirse nuevas correcciones de precios de algunos activos con una valoración aún elevada. En el caso de los países no exportadores de petróleo, el fuerte deterioro de los términos de intercambio y sus implicaciones para la balanza exterior crean un foco de vulnerabilidad. Por último, los riesgos geopolíticos siguen siendo muy preocupantes.

Cuadro 2.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200420052006200720042005200620072004200520062007
Oriente Medio5,55,75,85,47,67,77,17,911,918,523,222,5
Exportadores de petróleo35,86,06,05,37,37,07,98,413,821,326,625,8
Irán, Rep. Islámica del5,65,45,44,915,212,114,015,00,97,310,08,9
Arabia Saudita5,36,65,86,50,40,71,01,020,729,332,931,9
Kuwait6,28,56,24,71,33,93,53,031,143,352,551,9
Mashreq4,34,54,75,28,19,54,57,3–0,4–1,7–2,5–3,4
Egipto4,14,95,65,610,311,44,16,24,33,32,01,2
República Árabe Siria3,12,93,23,74,47,25,614,4–2,2–1,8–1,8
Jordania8,47,26,05,03,43,56,35,7–0,2–18,2–20,7–19,7
Líbano6,01,0–3,25,0–1,30,34,53,0–18,2–11,9–12,8–16,2
Partida informativa
Israel4,85,24,14,4–0,41,32,82,02,62,91,21,0

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, l a República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, l a República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

Para los países exportadores de petróleo, la tarea económica más difícil sigue siendo cómo manejar la abundancia de los ingresos petroleros. Atinadamente, la mayoría ha comenzado a aprovechar esta oportunidad para incrementar el gasto destinado a corregir problemas estructurales de larga data, sobre todo la necesidad de crear empleos para la población en edad de trabajar, que está aumentando rápidamente, y de fomentar el desarrollo de la infraestructura y del capital humano (gráfico 2.10). Asimismo, las empresas petroleras nacionales de la región han elaborado ambiciosos planes para ampliar la capacidad y están incrementando la inversión. Dada la coyuntura actual —el desempleo es elevado en muchos países y la inflación aún está baja—, parece haber amplio margen para realizar un gasto más importante, pero como el crédito sigue creciendo con rapidez no se puede descuidar en absoluto el riesgo de recalentamiento. Con todo, el nuevo nivel de gasto deberá ir acompañado de enérgicas reformas encaminadas a fortalecer las capacidades para que estos fondos adicionales estén bien aprovechados y produzcan beneficios duraderos desde el punto de vista de la oferta; de lo contrario, el crecimiento seguirá dependiendo de que los precios del petróleo se mantengan altos. Se imponen aquí reformas que contribuyan a fomentar la participación del sector privado y la inversión en sectores importantes para diversificar las economías dependientes del petróleo.

Gráfico 2.10.Oriente Medio: Cómo gastar con prudencia la explosión de ingresos petroleros

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1El Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG) está integrado por Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

2Libia, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República de Yemen.

3Aumento real del gasto primario público ponderado según la proporción que estos gastos ocuparon dentro del PIB durante el período previo.

4Acumulación de reservas extranjeras como fracción del saldo en cuenta corriente.

Como muchos países exportadores de petróleo de la región han establecido un vínculo entre sus monedas y el dólar de EE.UU., la inflación inevitablemente experimentará cierto aumento si se incrementa el gasto, ya que el precio de los bienes y servicios producidos localmente estará por encima del nivel internacional. Sin embargo, si el nuevo gasto está debidamente alineado con las condiciones macroeconómicas y va acompañado de reformas estructurales, el repunte de la inflación debería de ser moderado y pasajero. A diferencia del resto de la región, en la República Islámica del Irán la inflación ha subido a alrededor del 12% (interanual) debido al creciente gasto público y a la política monetaria expansiva. Como el control monetario está trabado por una multiplicidad de objetivos de política económica internamente contradictorios y por las limitaciones de la autonomía operacional del banco central, la lucha contra la inflación exigirá cierto endurecimiento de la política fiscal y la flexibilización del tipo de cambio.

En los países importadores de petróleo, el reto macroeconómico más importante consiste en facilitar la adaptación de la economía al deterioro de los términos de intercambio, que en gran medida será permanente. Ni la estabilidad presupuestaria ni el ajuste del consumo energético serán posibles si los precios al usuario final no reflejan el encarecimiento del petróleo a nivel mundial; por ende, las recientes alzas de los precios de los combustibles en Jordania representan una decisión acertada. En vista de los profundos déficits en cuenta corriente que sufre la generalidad de los países, se impone urgentemente una consolidación fiscal que permita reducir las vulnerabilidades externas vinculadas a la deuda pública. En Egipto, las perspectivas favorables ofrecen una excelente oportunidad para recortar el grave déficit fiscal y la deuda pública. En algunos países, la depreciación del tipo de cambio real podría facilitar el ajuste de las cuentas externas. Teniendo en cuenta la limitada flexibilidad cambiaria de los países importadores de petróleo, ese ajuste quizá requiera la aplicación de una política macroeconómica más restrictiva para frenar la demanda interna y lograr que la inflación se sitúe por debajo del nivel de los socios comerciales. Una reforma estructural simultánea encaminada a estimular la productividad y la apertura comercial crearía una sinergia importante.

Por último, las autoridades de la región deberían estar atentas a los riesgos prudenciales en el sector financiero. Como parte del producto de las exportaciones petroleras se canaliza hacia los sistemas bancarios nacionales, y hacia exportadores no petroleros en forma de sustanciales flujos netos de capital, la oferta monetaria en sentido amplio y la expansión del crédito se han acelerado de manera drástica en muchos países durante los tres últimos años y permanecen a niveles elevadísimos. Al mismo tiempo, las perspectivas halagüeñas del mercado petrolero y la sólida confianza de los inversionistas impulsaron fuertes alzas de los precios de la renta variable y de las propiedades en relación al PIB en 2004–05, aunque algunos de esos avances se anularon durante el primer semestre de 2006. Esta combinación ha despertado inquietudes en cuanto al aumento del apalancamiento en los balances del sector privado —incluidos los hogares—, la creciente exposición del sector financiero a correcciones de los precios de los activos y un posible deterioro de la calidad del crédito. Los entes supervisores deben estar muy alertas a estos riesgos e instituir una normativa prudencial adecuada. Al mismo tiempo, mediante reformas destinadas a mejorar la liquidez y la transparencia del mercado sería más fácil suavizar la volatilidad de los precios de los activos, siempre que sea ajena a las variables económicas fundamentales. En ese sentido es alentador comprobar que Arabia Saudita hace poco levantó las restricciones que pesaban sobre los inversionistas extranjeros en los mercados de renta variable.

Referencias

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    Zettelmeyer, Jeromin, de próxima publicación, “Growth and Reforms in Latin America: A Survey of Facts and Arguments”, IMF Working Paper (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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1

El aumento interanual del precio de una vivienda unifamiliar nueva bajó de más de 11% en septiembre de 2005 a 1½% en julio de 2006. Según las mediciones de la Office of Federal Housing Enterprises Oversight (OHFEO), el alza de los precios de venta de la vivienda usada también perdió impulso, pero no tan drásticamente (de un máximo de 14% en junio de 2005 a 10% el segundo trimestre de 2006). Existen, sin embargo, otros indicadores más frecuentes de los precios de la vivienda usada que muestran una fuerte caída.

2

En el recuadro 1.2 de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial se analizan los precios de la vivienda en los países industriales y el impacto que podría tener en el crecimiento una desaceleración pronunciada de la apreciación de los precios de la vivienda en Estados Unidos. Concretamente, si la tasa de apreciación de los precios reales de la vivienda bajara de 10% a 0%, el crecimiento estadounidense podría perder hasta 2 puntos porcentuales después de un año.

3

Véase un análisis de los efectos de la globalización en la inflación en el capítulo III de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial.

4

Inklaar, O’Mahony y Timmer (2005) y Timmer y van Ark (2005) analizan en detalle la manera en que las diferencias de producción y uso de la tecnología de la información han influido en los diferenciales de productividad entre Estados Unidos y Europa. Por el contrario, Gordon y Dew-Becker (2005) sostienen que la caída de la productividad en Europa es demasiado generalizada como para imputarla exclusivamente a la tecnología de la información.

5

De acuerdo con el capítulo IV de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial (titulado “Desempleo e instituciones del mercado de trabajo: Por qué las reformas son beneficiosas”), la reforma de los mercados de trabajo y de productos podría incrementar el PIB real de la zona del euro un 10% a largo plazo. En un informe de la Comisión Europea (2005) se estima que la ejecución de las reformas contempladas en la Estrategia de Lisboa podría agregar alrededor de tres cuartos de punto porcentual por año al crecimiento potencial de la Unión Europea.

6

El capítulo 5 de la edición de septiembre de 2006 de Regional Outlook de Asia y el Pacífico, preparado por el FMI, muestra que en comparación con estimaciones basadas en determinantes estándar el consumo de China es inferior a lo previsto.

7

En Zettelmeyer (de próxima publicación) se presenta una panorámica completa y actualizada de este tema.

8

Las economías emergentes que acaban de adherirse a la Unión Europea se han comprometido a adoptar el euro y, por ende, a seguir el proceso de convergencia de la política macroeconómica. Ese proceso está más avanzado en Eslovenia, Lituania, Estonia, Letonia y la República Eslovaca: los cinco países que han comenzado a limitar la fluctuación del valor externo de sus respectivas monedas frente al euro, conforme al mecanismo de tipos de cambio II. Eslovenia entrará en la zona del euro en enero de 2007; el ingreso de Lituania se postergó porque su tasa de inflación promedio durante los 12 meses comprendidos entre abril de 2005 y marzo de 2006 está ligeramente por encima del criterio pertinente y, según las previsiones, subirá más en el curso de este año.

9

En la actualidad, la empresa rusa de gas Gazprom cobra entre $47 (a Belarús) y $160 (a Moldova) por 1.000 metros cúbicos de gas natural. En Europa occidental, el precio es de $230 por1.000 metros cúbicos. Gazprom subió los precios de exportación para algunos clientes de la CEI este año y ha anunciado que proyecta volver a ajustarlos en función de la valoración de mercado.

10

Por “transición institucional” se entiende la mejora sostenida de la calidad de las instituciones económicas de un país. Esa calidad se evalúa mediante un índice general de indicadores que incluyen el régimen jurídico y los derechos de propiedad, la libertad de comerciar a escala internacional, y la reglamentación del crédito, la mano de obra y la actividad empresarial (véase el capítulo III de la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial). La importancia de la solidez institucional para el crecimiento se analiza en el capítulo III de la edición de abril de 2003.

11

Como parte de la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral, el FMI ha concedido $2.800 millones en alivio de la deuda a 15 países de África subsahariana.

12

Pese a ser un exportador neto de petróleo crudo (y cada vez más de gas natural), Egipto no aparece clasificado como exportador de petróleo en esta publicación porque sus exportaciones de combustibles representan menos del 50% del total de exportaciones de bienes y servicios. Por lo tanto, se ha beneficiado directamente del alza de los precios del petróleo, y no solo indirectamente de los efectos secundarios regionales.

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