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Anexo: Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las perspectivas, septiembre de 2007

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2007
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 24 de septiembre de 2007.

Perspectivas mundiales y cuestiones de política económica

Los directores ejecutivos manifestaron satisfacción por el vigoroso crecimiento sostenido de la economía mundial durante el primer semestre de 2007, e hicieron hincapié en que los riesgos negativos para las perspectivas a corto plazo han aumentado ante las continuas perturbaciones en los mercados financieros. Los directores opinaron que en los próximos meses el crecimiento mundial será más lento de lo previsto en la actualización de julio de 2007 de Perspectivas de la economía mundial, aunque la gravedad de la desaceleración es difícil de predecir, dadas las incertidumbres con respecto a la magnitud y la duración de la turbulencia financiera. Los directores consideraron, en general, que las sólidas variables económicas fundamentales de la economía mundial y el vigoroso crecimiento sostenido en las economías de mercados emergentes y las economías en desarrollo amortiguarán el impacto de las turbulencias. En estas circunstancias, muchos directores coincidieron en que, si bien la situación aún está evolucionando, en este momento parece que el grado de la desaceleración será relativamente modesto, y estuvieron de acuerdo con el pronóstico de referencia preparado por el personal técnico de la institución. No obstante, algunos directores advirtieron que la desaceleración del crecimiento podría ser más pronunciada.

Los directores reconocieron que, en el momento actual, las perspectivas de la economía mundial siguen siendo excepcionalmente inciertas. Varios directores opinaron que han aumentado los riesgos de que la inestabilidad en los mercados financieros sea prolongada y de que se produzca una amplia contracción del crédito; y existe la posibilidad de que el contagio financiero se profundice y disminuya la confianza, lo que debilitaría el entorno del crecimiento mundial. Concretamente, la intensificación de las presiones a la baja sobre los precios de la vivienda en Estados Unidos podría causar reducciones más profundas de la inversión residencial y el crecimiento del consumo, lo que agudizaría el impacto de los desbordamientos hacia el resto del mundo. Además, los riesgos para algunos países podrían agravarse, debido a la rápida apreciación de sus monedas. Algunos países de mercados emergentes que tienen grandes déficits en cuenta corriente podrían verse particularmente afectados por el aumento de las restricciones a la disponibilidad del financiamiento externo. Algunos directores también hicieron hincapié en que la posibilidad de que se produzca una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales es una fuente de preocupación importante. Otros consideraron que este riesgo es poco probable.

Contra este telón de fondo, los directores subrayaron la importancia de aplicar políticas adecuadas y de mantenerse alerta. Consideraron que la tarea de restablecer las condiciones normales en los mercados financieros es la prioridad inmediata de la política económica, y respaldaron, en general, las medidas adoptadas por los bancos centrales en las principales economías avanzadas para hacer frente a la continua contracción de la liquidez. Al mismo tiempo, hicieron hincapié en que es importante evitar la percepción de que los bancos centrales reaccionarán automáticamente a la turbulencia financiera tomando medidas para frenar las pérdidas, lo que podría plantear problemas de riesgo moral y reducir la disciplina de crédito. Varios directores opinaron que la redeterminación de los riesgos y el endurecimiento de las normas de crédito representa la vuelta a una mayor disciplina en el mercado después de un período prolongado de asunción de riesgos excesivos en algunos segmentos del mercado. Los directores consideraron que una enseñanza importante que puede extraerse de la turbulencia en los mercados financieros es la necesidad de asegurar la aplicación eficaz de la regulación financiera, lo que exigirá aumentar la transparencia y el conocimiento de los riesgos financieros.

Los directores observaron que la desaceleración del crecimiento probablemente moderará las presiones sobre la capacidad y los recursos, lo que contribuirá a reducir las presiones inflacionarias. Asimismo, la rigidez en los mercados de productos básicos y el aumento de los precios de los alimentos continuarán representando importantes fuentes de presiones sobre los precios, especialmente si el crecimiento sigue siendo vigoroso en los países de mercados emergentes. Los directores coincidieron en que, al establecer la orientación de la política monetaria, los bancos centrales deberían centrarse en lograr la estabilidad de precios a mediano plazo y seguir evaluando cautelosamente las perspectivas de la inflación habida cuenta de los riesgos a la baja previstos sobre el crecimiento.

A mediano plazo, los directores subrayaron la importancia de adoptar medidas para reforzar las bases de un crecimiento alto y sostenido. Muchos países deberán avanzar en la implementación de planes de gran envergadura de consolidación fiscal a mediano plazo para hacer frente a las crecientes presiones sobre el gasto en atención de la salud y seguridad social. Deberán avanzar asimismo en la aplicación de reformas esenciales, como la liberalización más profunda de los sectores financieros y de servicios en los países avanzados y el fortalecimiento de la infraestructura y el entorno empresarial en los países de mercados emergentes y en desarrollo, para aprovechar plenamente las oportunidades que brindan la globalización y los avances tecnológicos.

Los directores manifestaron satisfacción por el análisis sobre el papel que han desempeñado en los últimos 20 años la implementación de políticas monetarias y fiscales más eficaces, el establecimiento de instituciones más sólidas y el desarrollo financiero, en la reducción de la volatilidad del crecimiento económico. Algunos directores observaron que es posible que la reducción de los shocks exógenos y el auge de las economías de mercados emergentes hayan contribuido a reducir la volatilidad. No obstante, los directores hicieron hincapié en que esta reducción no significa que la estabilidad deba darse por garantizada en el futuro. Las autoridades económicas deberán estar dispuestas a adaptarse a la evolución de las circunstancias, particularmente habida cuenta de la intensificación del riesgo de desbordamientos relacionado con los ciclos económicos más sincronizados entre los países.

Economías avanzadas

La mayoría de los directores coincidieron en que los riesgos para las perspectivas a corto plazo en Estados Unidos se inclinan claramente del lado negativo, como consecuencia de la turbulencia en los mercados financieros, la desaceleración del mercado de la vivienda, la distensión en el mercado de trabajo y la disminución de la productividad. Hicieron hincapié en que la turbulencia actual en los mercados financieros podría ampliarse, y una desaceleración del mercado de la vivienda más prolongada podría generar presiones sobre las finanzas de los hogares y el consumo. Por lo tanto, consideraron que la revisión a la baja del crecimiento para 2008 es razonable. Dado que las presiones y las expectativas inflacionarias permanecen bien ancladas, los directores opinaron que existe margen de maniobra para que la política monetaria contribuya a amortiguar los riesgos a la baja para las perspectivas. Los directores se mostraron alentados por el desempeño fiscal más favorable de lo previsto, e hicieron hincapié en que debería implementarse un programa más ambicioso de consolidación fiscal a mediano plazo para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

Los directores manifestaron satisfacción por el desempeño relativamente sólido de la economía de la zona del euro, pero advirtieron que el equilibrio de riesgos para el crecimiento a corto plazo se inclina del lado negativo, debido a la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos y a la turbulencia en los mercados financieros. Señalaron que el Banco Central Europeo continúa supervisando detenidamente la evolución para asegurar el cumplimiento de los objetivos de inflación. Los directores celebraron los avances logrados en la consolidación fiscal, pero consideraron que deberían redoblarse los esfuerzos, dada la fortaleza de la reactivación del ciclo económico y las presiones derivadas del envejecimiento de la población. Los directores señalaron asimismo que las perspectivas a largo plazo de la zona del euro dependen de los avances en la aceleración de la productividad y el crecimiento del empleo, y en el mejoramiento de la flexibilidad estructural. El aumento de la exposición a la libre competencia en los mercados de servicios contribuirá a acelerar la productividad en estos sectores, mientras que las medidas para reforzar los incentivos y mejorar la flexibilidad de los salarios serán elementos esenciales de las reformas de los mercados de trabajo y de productos.

Los directores señalaron que después de dos trimestres de crecimiento muy vigoroso, la economía japonesa perdió impulso en el segundo trimestre de 2007, debido a la caída de la inversión y a una desaceleración del consumo más pronunciada de lo previsto. Las perspectivas siguen siendo inciertas, ya que el crecimiento podría verse afectado por la reciente turbulencia en los mercados financieros y la apreciación del yen. Los directores respaldaron la orientación acomodaticia de la política monetaria aplicada por el Banco de Japón, y señalaron que no debería endurecerse esta política hasta que haya indicios claros de que la inflación está aumentando decididamente y de que se están despejando los riesgos derivados de la reciente volatilidad en los mercados financieros. Los directores se mostraron alentados por los considerables avances logrados en la reducción del déficit fiscal en los últimos años, pero instaron a la implementación de un programa de medidas fiscales más ambicioso para reducir el coeficiente de deuda pública y hacer frente a los retos que plantea el envejecimiento de la población.

Países de mercados emergentes y países en desarrollo

Los directores opinaron que las voluminosas entradas de divisas en los países de mercados emergentes y los países en desarrollo podrían seguir dificultando la gestión macroeconómica en los próximos años. Hicieron hincapié en que la naturaleza de estos flujos—incluida su composición y las condiciones—y las circunstancias de cada país determinarán la respuesta de política económica adecuada ante las voluminosas entradas de capital en cada caso. Muchos directores coincidieron en que la contracción fiscal y la flexibilidad cambiaria, complementada por la liberalización de la cuenta de capital, podrían contribuir a atenuar el impacto de estas entradas. No obstante, algunos directores señalaron que el ajuste fiscal no siempre será factible o efectivo, y que la apreciación sostenida del tipo de cambio podría causar dificultades. Estos directores indicaron que la aplicación temporal de controles de capital, aunque no sea la medida óptima, podría ser un mecanismo práctico para hacer frente a los flujos en algunos casos y complementar eficazmente las políticas macroeconómicas. Algunos directores consideraron que es importante distinguir entre los flujos de capital a corto plazo y a largo plazo, ya que las repercusiones para la política económica serían distintas. Los directores coincidieron asimismo en la importancia de fomentar el desarrollo financiero y fortalecer la regulación y la supervisión financieras para facilitar la gestión de las entradas de capital.

Los directores prevén que el crecimiento en los países de mercados emergentes de Asia se mantendrá vigoroso, impulsado primordialmente por el dinamismo de la actividad económica en China e India. La mayoría de los directores consideraron que el equilibrio de riesgos se inclina del lado negativo, sobre todo debido a la desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos. No obstante, algunos directores opinaron que existe el riesgo de que las proyecciones con respecto al crecimiento y la inflación en China se vean superadas si no se endurece más la política monetaria ni aumenta la flexibilidad del tipo de cambio. Contra el telón de fondo de los voluminosos superávits en cuenta corriente persistentes en muchos países de la región, varios directores hicieron hincapié en la necesidad de aumentar la flexibilidad cambiaria y aplicar medidas para estimular la demanda, que ayudarían a reducir la dependencia del crecimiento impulsado por las exportaciones.

Los directores manifestaron satisfacción por el desempeño económico favorable y la reducción de la vulnerabilidad externa en América Latina, lo que refleja el establecimiento de marcos de política económica más sólidos, la gestión más eficaz de la deuda y el desarrollo de los mercados nacionales de capital. Al mismo tiempo, observaron que el crecimiento permanece sujeto a riesgos derivados de los estrechos vínculos comerciales y financieros con Estados Unidos y la dependencia de las exportaciones de productos básicos. Hicieron hincapié en la importancia de la implementación de reformas para estimular la inversión y el crecimiento de la productividad. Los directores señalaron que en los últimos años los países de América Latina han experimentado voluminosas entradas de divisas. Manifestaron satisfacción por el aumento de la flexibilidad cambiaria en muchos países, lo que ha contribuido a contener la inflación ante la entrada de estos flujos.

Los directores celebraron los rápidos avances hacia la convergencia económica de los países de mercados emergentes de Europa, respaldados por el crecimiento vigoroso de la productividad, pero expresaron su preocupación por el recalentamiento de la economía en algunos países. Observaron que la reciente turbulencia en los mercados financieros ha recrudecido la inquietud en torno a la vulnerabilidad de algunos países de la región ante un cambio de sentido de los flujos, sobre todo dada la fuerte dependencia del financiamiento externo y los efectos de desbordamiento que podrían producirse. En este sentido, los directores subrayaron la importancia de aplicar políticas macroeconómicas prudentes, implementar reformas estructurales para mejorar la flexibilidad económica y llevar a cabo una supervisión bancaria cautelosa.

Los directores observaron el rápido avance de la expansión de la actividad económica en la Comunidad de Estados Independientes, respaldada por los altos precios de los productos básicos y las voluminosas entradas de capital. Las perspectivas de crecimiento parecen positivas, en general, aunque la contracción mundial del crédito ha afectado a las de algunos países. Los directores manifestaron satisfacción por la capacidad de la región para atraer entradas voluminosas de capital privado extranjero, pero subrayaron que la limitada flexibilidad cambiaria en muchos países ha dado lugar a presiones al alza sobre los precios. Opinaron que será necesario aumentar la flexibilidad cambiaria y redoblar los esfuerzos en el fortalecimiento de las instituciones, el entorno empresarial, y la regulación y la supervisión bancarias.

Los directores se mostraron alentados por la expansión sostenida de África subsahariana, impulsada por los altos precios de los productos básicos, la implementación de políticas económicas más eficaces, la aplicación de reformas para mejorar el clima empresarial y la reducción de la deuda. Se prevé que el crecimiento se acelerará en varios países en 2008, conforme entren en operación varios proyectos nuevos relacionados con el petróleo. Para mantener el desempeño del crecimiento y fomentar la diversificación de las exportaciones será necesario afianzar la estabilidad macroeconómica y respaldar el dinamismo del sector privado, mediante el fortalecimiento de la liberalización comercial, el mejoramiento del acceso de las exportaciones regionales a los mercados y el cumplimiento de los compromisos de ayuda contraídos por las economías avanzadas.

En Oriente Medio, los altos precios del petróleo han respaldado el crecimiento vigoroso de la actividad económica y los sólidos saldos fiscales y externos en los países exportadores de petróleo, y se prevé que estas condiciones favorables se mantengan a corto plazo. Al mismo tiempo, los directores señalaron que la utilización de recursos y los precios de las importaciones están aumentado, lo que podría generar presiones inflacionarias en muchos países importadores y exportadores de petróleo. El reto de política fiscal para los países exportadores de petróleo es lograr el equilibrio adecuado entre utilizar los ingresos del petróleo para alcanzar los objetivos de desarrollo a largo plazo y actuar con moderación a corto plazo para compensar el sólido crecimiento de la demanda privada. Si bien celebraron el avance continuo de la inversión en el sector petrolero de varios países exportadores de petróleo, los directores subrayaron la importancia de fomentar la inversión privada tanto en los sectores petroleros como en los no petroleros de estas economías.

Cuestiones multilaterales y otras cuestiones

Los directores manifestaron satisfacción por el análisis de la relación entre la globalización y la desigualdad, y señalaron la importancia de interpretar los resultados en el contexto de las circunstancias específicas de cada país. La mayoría de los directores aceptaron las dos conclusiones principales del estudio: primero, el cambio tecnológico es más importante que la globalización para explicar el aumento de la desigualdad en muchos países y, segundo, a diferencia de lo que se cree normalmente, la liberalización comercial parece reducir la desigualdad mientras que la globalización financiera la aumenta. Los directores advirtieron que la solución al aumento de la desigualdad no sería restringir la inversión extranjera directa, sino más bien mejorar la educación para asegurar que los trabajadores tienen la capacidad adecuada para adaptarse a la nueva economía mundial “basada en el conocimiento”. Deberán aplicarse reformas del mercado de trabajo para garantizar que se creen empleos de forma flexible en los sectores más dinámicos. Además, será necesario reforzar las redes de protección social para respaldar de forma más eficaz a quienes se vean afectados por la globalización, y aplicar políticas que aumenten la disponibilidad de financiamiento para los pobres.

Los directores hicieron hincapié en la importancia crítica de los esfuerzos multilaterales para asegurar la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales. Durante la Consulta Multilateral del FMI, los participantes presentaron sus planes de política, que concuerdan con la estrategia respaldada por el CMFI para reducir los desequilibrios mundiales. Estos planes comprenden medidas orientadas a estimular el ahorro interno en Estados Unidos, entre ellas la consolidación fiscal; mayor avance de las reformas en favor del crecimiento en Europa; más reformas estructurales, como la consolidación fiscal, en Japón; reformas para incentivar la demanda interna en las economías emergentes de Asia, junto con una mayor flexibilidad cambiaria en varios países que registran superávits, y un aumento del gasto de acuerdo con la capacidad de absorción y la estabilidad macroeconómica en los países productores de petróleo. Estos planes de política deberán implementarse integralmente para reducir los desequilibrios y al mismo tiempo mantener un crecimiento sostenido. Si bien los directores reconocieron que se han logrado algunos avances en la realineación de las principales monedas del mundo, observaron que en el análisis presentado por el personal técnico del FMI se señala que el dólar de EE.UU. aún está sobrevaluado y que el yen, el renminbi y las monedas de los países exportadores de petróleo están subvaluadas en relación con las variables económicas fundamentales a mediano plazo.

Los directores expresaron preocupación por la falta de avances en la ronda de negociaciones comerciales multilaterales de Doha, y por el riesgo de que ello aliente la aplicación de medidas proteccionistas. Señalaron que confían en que los países hallarán alguna forma para reactivar el proceso de liberalización comercial multilateral. Los directores coincidieron asimismo en que algunas cuestiones mundiales, como el cambio climático y la seguridad energética, deberán abordarse desde una perspectiva multilateral.

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