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Capítulo 5. La dinámica cambiante del ciclo económico mundial

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2007
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El crecimiento de la economía mundial en años recientes ha sido mucho más acelerado que el registrado desde que se produjeron los fuertes aumentos del precio del petróleo en los años setenta. Este crecimiento se ha distribuido entre los países en un grado nunca antes visto. Además, en la mayoría de los países y regiones la volatilidad del producto ha descendido considerablemente. En el presente capítulo se analizan estas variaciones de las características del ciclo económico y se concluye que la creciente estabilidad y el correspondiente aumento de la duración de las expansiones obedecen en gran medida a factores que probablemente resultarán persistentes. En particular, las mejoras en la conducción de las políticas monetaria y fiscal, así como la calidad institucional en general, han reducido la volatilidad del producto. No obstante, las perspectivas de estabilidad futura no están garantizadas. La baja volatilidad media no significa que el ciclo económico esté muerto. El abrupto fin del ciclo de crecimiento fuerte y sostenido de los años sesenta y principios de los setenta constituye una advertencia útil acerca de lo que puede ocurrir si las políticas no se ajustan para hacer frente oportunamente a los riesgos emergentes.

Desde 2004 hasta la fecha, la economía mundial ha disfrutado del período de crecimiento sostenido más pujante registrado desde fines de los años sesenta y principios de los setenta, mientras que la inflación se ha mantenido a niveles bajos. El crecimiento mundial no solo ha sido alto, sino que también la expansión ha sido generalizada entre los países. La volatilidad del crecimiento ha disminuido, lo cual podría parecer especialmente sorprendente en vista de la creciente participación de los países de mercados emergentes y en desarrollo, más volátiles, en la economía mundial.

¿Qué proporción de los recientes resultados de la economía mundial se desprende de políticas acertadas, instituciones sólidas y reformas estructurales, y qué proporción corresponde únicamente a la “buena suerte”? ¿Pueden las autoridades de la política económica estar seguras de que la volatilidad del producto se mantendrá baja y de que la actual expansión mundial continuará por largo tiempo? ¿O es probable que la reciente estabilidad se termine?

En el presente capítulo se intenta arrojar luz sobre estos interrogantes a través de dos mecanismos distintos. Primero, se compara el actual ciclo de crecimiento mundial con períodos anteriores, entre ellos los años sesenta, que constituyeron una etapa de pujante crecimiento y baja volatilidad. Segundo, el capítulo analiza las fuentes de las diferencias, tanto entre países como entre períodos, en cuanto a características del ciclo económico como la volatilidad del producto y la duración de las expansiones. Se siguen los recientes trabajos sobre la “gran moderación” de la economía estadounidense, pero el análisis se amplía hacia un contexto mundial. Además, se centra en determinar hasta qué grado las medidas de política han ayudado a obtener una reducción persistente de la volatilidad que haga más duraderas las expansiones.

En el capítulo se concluye que, en varios sentidos importantes, la economía mundial ha presentado últimamente una mayor estabilidad que la observada incluso en los años sesenta. En particular, la volatilidad del producto ha disminuido en la mayoría de los países, y el crecimiento se ha distribuido de una manera más uniforme entre los países que lo observado previamente. Además, se sugiere que el aumento de la duración de las expansiones obedece en gran medida a factores que probablemente resultarán persistentes, entre ellos mejoras en la conducción de las políticas monetaria y fiscal, así como en la calidad institucional en general.

Las perspectivas de estabilidad futura, sin embargo, no están garantizadas. Una baja volatilidad media no significa que no habrá recesiones ocasionales. En general, el abrupto fin del ciclo de crecimiento pujante y estable de los años sesenta y principios de los setenta constituye una advertencia acerca de lo que puede ocurrir si no se adoptan políticas para responder a los desafíos y riesgos que vayan surgiendo en el sistema económico mundial. El sistema de paridades cambiarias fijas de Bretton Woods funcionó bien por un período prolongado, pero al final no resultó tan resistente, ya que los desequilibrios de las políticas fiscales y monetarias expansivas de Estados Unidos llevaron a un sobrecalentamiento y a una eventual inflación, incluso antes del primer shock de los precios del petróleo de 1973–74. Posteriormente, la década de 1970 resultó ser la de menor crecimiento del período posterior a la segunda guerra mundial.

Ciclos económicos mundiales: Una óptica histórica

La economía mundial se encuentra ya en su quinto año de pujante expansión. Como se señaló anteriormente, la tasa de crecimiento mundial es muy elevada en comparación con las últimas tres décadas. No obstante, si se compara con ciclos anteriores ocurridos después de la segunda guerra mundial, la pujanza de la actual expansión no es inusual. En los años sesenta, el promedio del crecimiento mundial (expresado como el PIB por habitante en edad laboral, ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo (PPA), para tener en cuenta los cambios demográficos) ascendía al 3,4%, una cifra ligeramente superior al 3,2% registrado en los tres últimos años1. No obstante, una característica de la actual expansión resulta particularmente singular, incluso si se compara con los años sesenta: la pujanza del crecimiento está ocurriendo en la mayoría de los países, como lo demuestra la inusualmente baja dispersión del crecimiento (en relación con la tendencia) entre los países (gráfico 5.1). En otras palabras, prácticamente todos los países están registrando buenos resultados.

Gráfico 5.1.Un crecimiento mundial pujante y estable1

El crecimiento mundial es muy elevado en comparación con las tres últimas décadas, pero la pujanza de la actual expansión no parece extraordinaria en comparación con la de los años cincuenta y sesenta. No obstante, la baja dispersión del crecimiento estacionarizado por países no tiene precedentes. La volatilidad del producto mundial ha bajado desde su máximo en los años setenta y, en el país promedio, actualmente la volatilidad es un tercio menor que en los años sesenta.

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Naciones Unidas, Perspectivas de Población en el Mundo, base de datos para la revisión de 2004; Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Véase el apéndice 5.1, que contiene información sobre la composición de los países por grupos.

2Crecimiento del PIB mundial real per cápita y por persona en edad laboral agregado usando ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo. La dispersión del crecimiento se mide como la desviación estándar del crecimiento estacionarizado del PIB en todos los países. Las áreas sombreadas representan recesiones en Estados Unidos especificadas mediante series correspondientes al PIB real anual per cápita. Véase información detallada en el apéndice 5.1.

3La volatilidad en 1970 se calcula como la desviación estándar del crecimiento estacionarizado durante el período de 1961–70; se usa el mismo método para los años siguientes.

Al igual que en el caso de las tasas de crecimiento, la duración de la actual expansión no ha alcanzado los máximos históricos. El actual ciclo mundial apenas tiene la mitad de la duración de los ciclos de los años ochenta y noventa. Asimismo, en Estados Unidos, la actual expansión cíclica no se equipara con las largas expansiones de las dos décadas anteriores (gráfico 5.2). En las principales economías de Europa y en Japón, la duración de las actuales expansiones es buena si se compara con las de las últimas décadas, aunque las expansiones eran, en promedio, mucho más largas en los años cincuenta y sesenta, apoyadas en un alto crecimiento tendencial2.

Gráfico 5.2.Las expansiones: Perspectiva histórica1

Como en el caso del crecimiento, en general la duración de la actual expansión aún no ha alcanzado un nuevo máximo. La prolongada expansión en China e India, impulsada por un rápido crecimiento, es comparable a la de algunas economías de Europa tras la segunda guerra mundial, la de Japón y la de las economías asiáticas recientemente industrializadas (ERI). En las economías más importantes de África, América Latina y Oriente Medio los resultados fueron disparejos en los años ochenta y noventa, si bien actualmente esas economías atraviesan su período más prolongado de expansión en tres décadas.

(Años; el ciclo actual incluye los resultados previstos para 2007)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Las expansiones se definen como períodos con un crecimiento real anual no negativo del PIB per cápita. Véase información detallada en el apéndice 5.1. Los datos sobre grupos de países denotan la mediana para el grupo. El ciclo actual incluye los resultados previstos para 2007.

2Seguidamente se indican los años en que finaliza el período iniciado en 1983. Europa: Alemania (2003), Francia (1993), Italia (2005) y el Reino Unido (1991); ERI: Corea (1998), provincia china de Taiwán (2001), la RAE de Hong Kong (2001) y Singapur (2003); África: Argelia (2002), Egipto (1997), Nigeria (2004) y Sudáfrica (1992); América Latina: Argentina, Brasil y México (2002), y Chile (1999); Oriente Medio: Arabia Saudita (2002), Emiratos Árabes Unidos (1998), Kuwait (2002) y la República Islámica del Irán (2001).

La comparación de los ciclos económicos en el último siglo indica un aumento secular de la duración de las expansiones y una disminución del tiempo que las economías pasan en recesión3. En las economías avanzadas, prácticamente han desaparecido las profundas recesiones después de la segunda guerra mundial. Con todo, los años setenta representaron una interrupción temporal de la tendencia a tener expansiones cada vez más largas en las economías avanzadas de crecimiento moderado. Ello se debió, en parte, a perturbaciones sin precedentes en la oferta de petróleo y a la desaceleración de la productividad, así como a errores de la política monetaria4.

En los países de mercados emergentes y en desarrollo, la tendencia a la mejora de la dinámica del ciclo económico en el largo plazo ha sido más desigual. En Asia, las actuales expansiones prolongadas de China e India son sumamente parecidas a las sostenidas expansiones de la posguerra en Europa occidental, Japón y las economías de reciente industrialización (ERI) de Asia. En contraste, las cuatro mayores economías latinoamericanas no han visto un aumento en la duración de las expansiones desde la década de 1970, debido a las recurrentes crisis fiscales y cambiarias. Del mismo modo, la proporción de tiempo que estas economías han pasado en recesión no ha disminuido (gráfico 5.3). En promedio, las mejoras económicas de las cuatro mayores economías de África y Oriente Medio han sido bastante moderadas. Con todo, la expansión que se registra actualmente en las regiones en desarrollo es la más larga de las tres últimas décadas.

Gráfico 5.3.Las recesiones: Perspectiva histórica1

En las economías avanzadas, prácticamente no se han producido recesiones profundas en el período posterior a la segunda guerra mundial, si bien estas pasaron una gran cantidad de tiempo en recesión entre 1974 y 1982 debido a los shocks de la oferta, la disminución del ritmo de productividad y las fluctuaciones de la política. En los mercados de países emergentes y en desarrollo con crecimiento moderado, las recesiones han sido mucho más frecuentes que en las economías avanzadas, a pesar de las mejoras de las dos últimas décadas.

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las expansiones se definen como períodos con un crecimiento real anual negativo del PIB per cápita. Véase información detallada en el apéndice 5.1. Una recesión profunda es una recesión en que la pérdida acumulada del producto es mayor al 3%. Los datos sobre grupos de países denotan la mediana para el grupo.

En cada país, las expansiones pasadas han concluido por una variedad de razones, entre ellas desequilibrios fiscales o externos insostenibles, la aplicación de una política monetaria restrictiva ante el aumento de la inflación, contagios entre los países, vaivenes de los precios de los productos básicos y los activos y las correspondientes compresiones financieras5. Muchos de estos mismos factores también tendían a desacelerar el crecimiento mundial, especialmente si causaban una recesión en Estados Unidos o reducían el crecimiento en un grupo amplio de países. Es importante reconocer que algunos de los factores que provocaron las recesiones a veces se consideraban “nuevos”. Por ejemplo, las crisis de la moneda en algunas economías de Asia (como las de Indonesia y Corea en 1997) se atribuyeron a vulnerabilidades financieras y externas que no habían sido bien identificadas con anterioridad y cuya importancia no había sido bien comprendida6. A todas luces, la tarea de mantener las expansiones exige que las autoridades económicas se adapten a los nuevos riesgos y vulnerabilidades que puedan haber generado los procesos de globalización financiera y comercial; por ejemplo, las pérdidas relacionadas con las inversiones fuertemente apalancadas en el mercado de hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos pueden haber creado problemas en el sector bancario de muchas economías avanzadas, lo cual despierta inquietud en torno a una posible compresión del crédito (véase el capítulo 1). Más allá de los últimos acontecimientos del mercado, el debate de política económica también se ha centrado en los riesgos potenciales que se derivan de los desequilibrios mundiales o los vínculos entre las políticas monetarias y prudenciales y los auges sostenidos de los precios de los activos. Por ejemplo, White (2006) plantea que el éxito de las estrategias de objetivos de inflación podría haber llevado a un aumento de la vulnerabilidad de las economías ante una escalada excesiva de los precios de los activos.

¿Ha aumentado la estabilidad de la economía mundial?

Una característica importante del ciclo económico es la volatilidad del producto. La volatilidad, junto con la tasa de crecimiento tendencial, determina el tiempo que las economías permanecen en ciclos de expansión o recesión. La volatilidad del crecimiento mundial, medida en función de la desviación estándar móvil a 10 años del crecimiento del PIB mundial (ponderado en función de la PPA), ha disminuido progresivamente desde su máximo en los años setenta7. La desviación estándar del crecimiento del producto mundial en los últimos 10 años ha alcanzado el 0,9%, que es solo ligeramente más bajo que en los años sesenta, otro período de crecimiento vigoroso y sostenido. Este resultado a nivel agregado oculta, sin embargo, una reducción más sustancial, de un tercio, en la volatilidad de los países entre los años sesenta y el presente: la desviación estándar de la mediana del crecimiento de los países bajó del 3,8% al 2,7% (gráfico 5.1). La disparidad en los grados de moderación de la volatilidad a los niveles mundial y por países surge porque en los años sesenta las relaciones comerciales y financieras eran más limitadas y, por lo tanto, los resultados en materia de crecimiento de los países estaban menos correlacionados. Por consiguiente, en los años sesenta las fluctuaciones del producto en los diferentes países tendían a contrarrestarse entre sí en mayor grado8.

La evolución en el tiempo de la volatilidad del producto puede desglosarse en varias fases. En las economías avanzadas, la volatilidad era elevada en los años cincuenta, debido en parte al ciclo de auge y caída relacionado con la guerra de Corea y la acelerada, pero volátil, fase de reconstrucción de la posguerra en Europa y Japón (gráfico 5.4; la volatilidad del producto en los años cincuenta se recoge en el punto correspondiente a los datos de 1960). La volatilidad disminuyó en los años sesenta, pero volvió a aumentar en los setenta como resultado de las perturbaciones de la oferta de petróleo y las políticas macroeconómicas expansivas y contractivas que se aplicaron alternadamente. Tras la desinflación de principios de los años ochenta, la volatilidad en las economías avanzadas empezó a disminuir de manera sostenida y actualmente equivale aproximadamente a apenas la mitad de la observada en los años sesenta.

Gráfico 5.4.Volatilidad del crecimiento en las principales regiones del mundo1

Las economías avanzadas se estabilizaron rápidamente tras los shocks petroleros de los años setenta. La volatilidad actual en esas economías es equivalente a alrededor de la mitad de los niveles observados en los años sesenta. En los países de mercados emergentes y en desarrollo la estabilización del producto fue más gradual y moderada, pues en muchos de ellos se produjeron crisis de deuda, monetarias y bancarias.

(Desviación estándar móvil a 10 años del crecimiento estacionarizado; el año 1960 representa la volatilidad durante el período 1951–60)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La volatilidad en 1960 se calcula como la desviación estándar del crecimiento estacionarizado a partir del período 1951–60. En el caso de algunas regiones no se incluyen indicadores de volatilidad para la década de 1950 debido a la falta de datos precisos sobre el crecimiento anual. Véase información sobre la composición de los países por grupos en el apéndice 5.1.

En los países de mercados emergentes y en desarrollo la volatilidad también ha disminuido en el curso del tiempo, aunque este descenso se produjo mucho después que en las economías avanzadas. Si se examinan los resultados de las regiones en desarrollo por décadas, se observa que la volatilidad del producto fue sumamente variable en los años sesenta9, con una relativa estabilidad en algunos países—como los de América Latina—y una alta volatilidad en otros, particularmente China10. En los años setenta, los shocks del petróleo, los aumentos de los precios de otros productos básicos y los contagios de las economías avanzadas elevaron la volatilidad del producto en la mayoría de los países de mercados emergentes y en desarrollo. No obstante, a diferencia de las economías avanzadas, la volatilidad en estos países se mantuvo elevada o aumentó aún más en los años ochenta y en gran parte de los noventa a raíz de las crisis de la deuda (especialmente en América Latina y África) y las crisis bancarias y cambiarias (en Asia, Europa central y oriental y América Latina). Algunos países también registraron alta volatilidad al pasar de economías de planificación central a economías de mercado11. Pese al gran descenso de los últimos años, la volatilidad del producto en las economías en desarrollo sigue siendo considerablemente más elevada que en las economías avanzadas, en parte como resultado de diferencias estructurales, tales como el mayor peso de la agricultura o de los sectores primarios. En la actualidad, la mediana de la desviación estándar del crecimiento anual es del 3% en los países de mercados emergentes y en desarrollo frente al 1¼% en las economías avanzadas.

Las desagregaciones de la volatilidad parecen indicar que en el pasado, la mayor parte de las variaciones de volatilidad del crecimiento mundial puede ser atribuida a las economías avanzadas, especialmente a Estados Unidos (gráfico 5.5)12. No obstante, el descenso de la volatilidad del producto de China ha contribuido en forma notable a la menor volatilidad del crecimiento mundial en el período 1996–2006 con respecto a 1983–95. Pese al hecho de que los países de mercados emergentes y en desarrollo tienden a ser más volátiles que las economías avanzadas, hasta el momento el creciente peso de sus economías no ha elevado la volatilidad del producto mundial, en gran medida porque la volatilidad del producto de China es ahora tan bajo como en las economías avanzadas13.

Gráfico 5.5.Descomposición de las variaciones de la volatilidad del producto mundial por región1

La volatilidad del crecimiento mundial fue particularmente marcada durante el período 1974–82, que se caracterizó por las perturbaciones del abastecimiento de petróleo y las fluctuaciones de la política. En general, la volatilidad mundial se ha reducido poco en comparación con lo observado en el período 1960–73, aunque desde entonces ha disminuido considerablemente en muchos países (véase el gráfico 5.4). El aumento del comercio y la integración financiera han realzado la correlación del crecimiento en todos los países, lo cual ha contrarrestado en gran parte la reducción de la volatilidad a nivel nacional. La mayoría de las fluctuaciones pasadas de la volatilidad del producto mundial pueden atribuirse a las economías avanzadas, especialmente Estados Unidos.

(Varianza del crecimiento del PIB real)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La volatilidad se mide como la varianza del crecimiento del PIB ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo real durante un período determinado. Dadas las limitaciones de datos, la volatilidad del producto mundial en la década de 1950 no puede calcularse con certeza.

2Véase información sobre la composición de los países por grupos en el apéndice 5.1.

3Las contribuciones de la covarianza a las variaciones de la volatilidad del producto se descompusieron en contribuciones debido a los cambios en la varianza de las regiones y a los cambios en la correlación entre estas. Véase información detallada en el apéndice 5.1.

El gráfico 5.5 también parece indicar que el comovimiento (covarianza) del crecimiento entre los países es un importante factor que afecta la volatilidad del producto mundial. La simultaneidad de las desaceleraciones del crecimiento tras los shocks del precio del petróleo de los años setenta ilustra la manera en que el aumento de la covarianza a veces puede amplificar el impacto de la volatilidad de un país sobre la volatilidad del crecimiento mundial. La creciente integración comercial y financiera de las economías, sobre todo las que pertenecen a una misma región, también ha tendido a acrecentar los efectos de contagio sobre el producto entre un país y otro (recuadro 5.1)14. En particular, la menor volatilidad del producto en Estados Unidos contribuyó en forma significativa al descenso de la volatilidad mundial en los períodos 1960–73 y 1996–2006, pero la mayor estabilidad de Estados Unidos y la mayoría de las demás economías avanzadas fue contrarrestada en gran medida por la creciente correlación entre las tasas de crecimiento de los países. También se puede considerar que esta creciente correlación obedece a la naturaleza regional de las crisis cambiarias registradas en los mercados emergentes a fines de los años noventa y a la desaceleración mundial que siguió al estallido de la burbuja tecnológica en 2000.

Los desgloses adicionales de la volatilidad del producto mundial entre los componentes del gasto muestran que la volatilidad del consumo y la inversión han cambiado significativamente con el tiempo (gráfico 5.6). El aumento de la volatilidad general que se produjo en el período 1974–82 se debió en gran medida al aumento de la volatilidad de la inversión. Esta conclusión tiene mucho sentido intuitivo, ya que el período se caracterizó por reiteradas perturbaciones de la oferta, cambios de tendencia de la productividad y oscilaciones de la política económica, que se conjugaron para producir volatilidad en la rentabilidad prevista de los planes de inversión. No obstante, el descenso de la volatilidad del producto mundial desde los años sesenta hasta la actualidad es atribuible principalmente a una menor volatilidad del consumo y no de la inversión. Parte de este resultado obedece con toda seguridad a la naturaleza de los hechos que se produjeron en el último decenio, entre ellos una significativa reducción de la inversión en las economías posteriores a las crisis y a las burbujas. Efectivamente, la volatilidad de la inversión fue algo menor en el período 1983–95 en comparación con la década anterior. Esta conclusión, sin embargo, parece indicar que cualquier explicación de la actual estabilidad del producto debe tener en cuenta los factores que afectan el comportamiento del consumidor, como la creciente disponibilidad de financiamiento para suavizar el consumo en el tiempo15.

Gráfico 5.6.Descomposición de las variaciones de la volatilidad del producto mundial por componente de gasto1

La volatilidad del consumo y la inversión ha variado considerablemente a lo largo del tiempo. El aumento de la volatilidad global durante el período 1974–82 se debió, en gran medida, al aumento de la volatilidad de la inversión, pues las perturbaciones de la oferta, las variaciones en la productividad y las fluctuaciones de la política impulsaron la volatilidad en los programas de inversión. La leve disminución de la volatilidad del producto mundial a partir de la década de 1960 es atribuible principalmente a la menor volatilidad del consumo.

(Varianza del crecimiento del PIB real)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1La volatilidad se mide como la varianza del crecimiento del PIB ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo real durante un período determinado. Dadas las limitaciones de datos, la volatilidad del producto mundial en la década de 1950 no puede calcularse con certeza.

2Las contribuciones de la covarianza a las variaciones de la volatilidad del producto se descompusieron en contribuciones debido a los cambios en la varianza de los componentes de gasto y a los cambios en la correlación entre estos. Véase información detallada en el apéndice 5.1.

Examinando más detenidamente el caso de Estados Unidos (gráfico 5.7), se observa que el descenso de la volatilidad del producto desde los años sesenta efectivamente ha sido impulsado en gran medida por el comportamiento de los consumidores (a través de una variedad de canales, entre ellos una menor volatilidad del gasto de consumo, inversión en vivienda y menor correlación entre el consumo y la inversión) y por el gobierno16. La función de la inversión en existencias como factor de reducción de la volatilidad del producto en Estados Unidos en los períodos 1960–73 y 1996–2006 es, inesperadamente, limitada17, aunque la menor volatilidad de las existencias y la inversión fija de las empresas ha contribuido a la moderación de la volatilidad del producto en Estados Unidos—como también ha ocurrido a nivel mundial y por las mismas razones—en comparación con los años setenta.

Gráfico 5.7.Descomposición de las variaciones de la volatilidad del producto en Estados Unidos1

La reducción de la volatilidad del producto en Estados Unidos a partir de la década de 1960 se ha debido en gran medida al comportamiento de los consumidores, incluidas una menor volatilidad del gasto, la inversión en vivienda y una correlación más baja entre el consumo y la inversión. La menor volatilidad del gasto público también explica en parte la disminución de la volatilidad entre 1960–73 y 1996–2006.

(Varianza del crecimiento del PIB real)

Fuentes: Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos y cálculos del personal técnico del FMI.

1La volatilidad se mide como la varianza del crecimiento del PIB real durante un período determinado.

2Las contribuciones de la covarianza a las variaciones de la volatilidad del producto se descompusieron en contribuciones debido a los cambios en la varianza de los componentes de gasto y a los cambios en la correlación entre estos. Véase información detallada en el apéndice 5.1.

En el futuro, el desempeño de los países de mercados emergentes y en desarrollo será cada vez más importante para la estabilidad de la economía mundial. En 2006, estas economías representaron más del 40% del PIB mundial, dos tercios del crecimiento del PIB mundial (utilizando ponderaciones de PPA) y aproximadamente un tercio del comercio mundial (a tipos de cambio del mercado). Tan solo China e India representan en la actualidad un quinto del PIB mundial ajustado en función de la PPA, frente al 10% que representaban en 1990. Las trayectorias del producto de China e India han seguido en términos generales las trayectorias de los productos de otras economías que anteriormente experimentaron expansiones aceleradas, aunque China ha podido mantener una tasa de crecimiento sumamente elevada por mayor tiempo que Japón y las ERI (incluida Corea), que fueron los campeones de los anteriores episodios de despegue del crecimiento (gráfico 5.8). Un factor interesante es que las trayectorias de volatilidad de las economías de crecimiento acelerado también han sido semejantes. En un principio, estas economías tendían a registrar una volatilidad mucho mayor que la del crecimiento mundial. A medida que ellas se diversificaron alejándose de sectores volátiles como la agricultura y mejoraron los marcos de política, la volatilidad de su producto empezó a converger hacia el promedio mundial. No obstante, estas comparaciones históricas también permiten formular algunas advertencias. Brasil y México no pudieron mantener altas tasas de crecimiento en vista de que las rigideces estructurales se convirtieron en un freno, y las crisis fiscales y cambiarias incrementaron la volatilidad de estas economías por un período prolongado. Aunque las ERI lograron mantener una tasa de crecimiento acelerada, las expansiones en la mayoría de ellas no fueron invulnerables a la crisis asiática y la volatilidad aumentó acusadamente. Todas estas evoluciones enseñan que las autoridades no pueden contar siempre con las bonanzas y continuamente deben detectar y remediar vulnerabilidades.

Gráfico 5.8.Evolución de la volatilidad en las economías de rápido crecimiento1

Por lo general, en China e India el crecimiento ha seguido la trayectoria determinada por las rápidas expansiones del pasado, si bien en China se ha logrado mantener un fuerte ritmo de crecimiento por un período más largo. En general, en las economías con crecimiento rápido la volatilidad ha ido convergiendo gradualmente hacia el promedio mundial. Sin embargo, las vulnerabilidades, si no se abordan, pueden desencadenar recesiones o crisis asociadas con un aumento importante de la volatilidad, como ocurrió en Brasil, México y Corea.

(El despegue del crecimiento se inicia en el momento t = 0 en el eje de la abscisa)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Seguidamente se indica el año en que se inició el despegue del crecimiento: 1950 en Alemania occidental, Brasil, Japón y México; 1979 en China; 1963 en Corea, y 1984 en India. Véase información detallada en el apéndice 5.1.

2La volatilidad relativa del producto se define como la razón de la desviación estándar móvil a 10 años del crecimiento estacionarizado en el país dividido por la desviación estándar a 10 años del crecimiento mundial estacionarizado durante el mismo período.

¿Qué está impulsando la moderación del ciclo económico mundial?

¿Cuáles son los factores básicos causantes de las diferencias, tanto entre países como entre períodos de tiempo, de volatilidad del producto y duración de las expansiones? ¿Es probable que persistan? Se ha realizado un gran número de estudios sobre el descenso de la volatilidad del producto en Estados Unidos desde la década de 1970 (el debate sobre la Gran Moderación)18, pero los trabajos sobre otras economías avanzadas y países de mercados emergentes y en desarrollo son más escasos19. Dada la creciente importancia de los países en desarrollo en la economía mundial, en esta sección se examina el cuadro general.

Recuadro 5.1.Las principales economías y las fluctuaciones en el crecimiento mundial

En los últimos cinco años, la economía mundial ha disfrutado de su mayor crecimiento desde principios de la década de 1970, pese a la importante desaceleración de la economía estadounidense desde 2006 y la lenta recuperación experimentada previamente en Japón y la zona del euro. Algunos observadores han argumentado que la aparente reducción de los contagios podría significar que la economía mundial se está haciendo más fuerte ante las grandes perturbaciones ocurridas en las principales economías, en parte porque, con nuevos polos como China e India, ahora existen más fuentes de crecimiento para conjurar la atonía.

Al mismo tiempo, sin embargo, ha aumentado la posibilidad de contagios de un país a otro a raíz de perturbaciones en las principales economías, debido al acelerado aumento del comercio y los vínculos financieros internacionales, lo que podría contrarrestar, al menos en parte, la decreciente participación del crecimiento del comercio mundial correspondiente a estas economías. Sobre esta base, en el presente recuadro se comparan las tendencias recientes del comovimiento del ciclo económico en China e India con las de los principales países industriales y se analiza, en un marco general, el impacto sobre el crecimiento mundial de las perturbaciones ocurridas en las principales economías1.

Al examinar primero las cifras sobre el comovimiento internacional del ciclo económico, en el primer cuadro se registra el grado de correlación del producto entre las principales economías y las diferentes regiones los períodos 1960–73 (un período con limitadas relaciones transfronterizas y, al contrario de los años setenta y principios de los ochenta, sin grandes perturbaciones mundiales) y 1996–2006, un período con un acelerado aumento de las relaciones transfronterizas2. Se destacan tres conclusiones:

Comovimiento del producto con las principales economías, por regiones1(Promedios por región)
Estados UnidosAlemaniaJapónIndiaChina
Todos los países
1960–730,000,070,030,030,07
1996–20060,240,230,230,060,20
Países industriales
1960–730,070,350,250,080,05
1996–20060,540,740,030,040,14
América Latina
1960–730,020,090,050,020,13
1996–20060,260,280,440,150,43
Asia emergente
1960–73−0,040,080,05−0,070,16
1996–20060,170,060,490,060,25
África
1960–73−0,050,04−0,020,050,03
1996–20060,110,030,160,050,16
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

El cuadro contiene promedios regionales del coeficiente de correlación bilateral con una economía principal. Las correlaciones se basan en las tasas de crecimiento anual. La clasificación regional de los países corresponde a la utilizada en el capítulo 2.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

El cuadro contiene promedios regionales del coeficiente de correlación bilateral con una economía principal. Las correlaciones se basan en las tasas de crecimiento anual. La clasificación regional de los países corresponde a la utilizada en el capítulo 2.

  • El comovimiento del ciclo económico con los nuevos polos aumentó efectivamente en el segundo período en comparación con el primero. El aumento es particularmente evidente en el caso de China. Es bastante notable un mayor comovimiento con los nuevos polos en el caso de América Latina y Asia emergente.
  • En los países industriales, el comovimiento con Estados Unidos y Alemania aumentó acusadamente entre 1960–73 y 1996–2006, mientras que con Japón disminuyó.
  • En otros países de mercados emergentes y en desarrollo, y sobre todo en América Latina, el comovimiento con Estados Unidos y Japón aumentó.

Utilizando las correlaciones como aproximaciones burdas de los efectos de contagio internacional de las perturbaciones, los resultados parecen indicar que una perturbación del crecimiento en China en la actualidad podría causar considerables efectos de contagio en algunos países de mercados emergentes y en desarrollo, aunque los efectos sobre los países industriales serían considerablemente menores.

En general, el cuadro que surge es el de un creciente comovimiento del ciclo económico, primero entre los países industriales y, segundo, entre China y las economías de mercados emergentes de América Latina y Asia. En contraste, el aumento del comovimiento del ciclo económico entre los países industriales y otros países de mercados emergentes y en desarrollo ha sido menor.

¿Cuáles son los principales factores que determinan el impacto de las perturbaciones en una gran economía sobre los ciclos económicos internacionales y en última instancia el crecimiento mundial? Tres son particularmente pertinentes3. Primero, es importante el tamaño del PIB de un país, ya sea directamente, a través de su impacto sobre el crecimiento mundial, o indirectamente, a través de su impacto sobre otros países. Para determinadas participaciones del comercio, un gran importador tendrá un mayor efecto sobre la demanda externa de otros países (o, en otras palabras, la exposición al riesgo de exportación) como porcentaje del PIB. En este sentido, China ya ha sobrepasado a los principales países industriales en términos de su proporción del PIB mundial y las importaciones mundiales, en tanto que el tamaño económico de India sigue siendo relativamente pequeño. En general, la participación total de las 10 mayores economías ha permanecido prácticamente invariable desde principios de los años setenta, tanto en términos del PIB global como de las importaciones mundiales4. Desde esta óptica, las posibilidades de que alguna de las economías principales compense la atonía de otra no han cambiado mucho.

Exportaciones a las principales economías, por regiones(Porcentaje del total de exportaciones; promedios por región)
Exportaciones a
Estados UnidosAlemaniaJapónIndiaChina
Exportaciones de:
Todos los países1
197317,57,46,10,50,8
200616,05,33,82,36,0
Países industriales
197312,511,64,30,30,5
200611,912,62,90,82,9
América Latina
197337,87,44,00,10,3
200627,61,71,60,42,6
Asia emergente
197315,13,515,00,71,3
200611,94,16,95,98,6
África
197311,17,13,50,61,1
200610,33,42,73,38,7
Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Noventa países.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Noventa países.

Un segundo factor es el nivel de los vínculos comerciales y financieros transfronterizos de un país. En numerosos estudios empíricos se ha observado que el comovimiento del ciclo económico tiende a aumentar según los vínculos comerciales y financieros5. El comovimiento generalmente mayor entre las economías industriales, por ejemplo, guarda relación en parte con los vínculos más estrechos que existen entre ellas, y también incluye otras variables, como la similitud en las etapas de desarrollo o el ingreso per cápita. En cuanto a los nuevos polos, los vínculos comerciales de China con otros países de mercados emergentes y en desarrollo han aumentado rápidamente (véase el segundo cuadro), especialmente en Asia, pero también en el resto del mundo, lo cual explica en parte el creciente comovimiento cíclico registrado en el primer cuadro6. Con sus crecientes vínculos comerciales con los nuevos polos, otros países de mercados emergentes y en desarrollo ahora comercian relativamente menos con los principales países industriales, lo cual parecería indicar que los mercados emergentes se han vuelto relativamente menos dependientes de las economías avanzadas. No obstante, en términos del porcentaje del PIB, el comercio total de los países de mercados emergentes y en desarrollo con los principales países industriales ha aumentado, impulsando en parte el aumento de la correlación entre el producto de estos dos grupos.

La profundidad de los vínculos financieros entre las economías de mercados emergentes y en desarrollo, y entre estas economías y los países industriales, se mantiene muy por debajo de los niveles registrados entre los países industriales. Esto ayuda a explicar por qué, en promedio, el comovimiento de los ciclos económicos entre las economías avanzadas sigue excediendo a las correlaciones de otros pares (véase el primer cuadro). Pese a los limitados vínculos financieros, los países de mercados emergentes han registrado fluctuaciones comunes en las condiciones generales de financiamiento externo. Efectivamente, el contagio financiero y las consiguientes crisis financieras de fines de los años noventa podrían ser uno de los factores causantes del creciente comovimiento del ciclo económico entre los países de mercados emergentes7.

Tercero, la clase de perturbación es importante. Las perturbaciones en una economía principal tienden a tener limitados efectos de contagio transfronterizo si ellas son propias del país o si se transmiten principalmente a través de los canales comerciales.

  • En lo que respecta al alcance de las perturbaciones, los episodios pasados de grandes descensos del crecimiento en varios países al mismo tiempo se caracterizaban por perturbaciones comunes que tenían una índole verdaderamente mundial (por ejemplo, variaciones abruptas del precio del petróleo) o que estaban correlacionadas entre los países (por ejemplo, políticas desinflacionarias a principios de los años ochenta)8.
  • En cuanto a los limitados efectos de las perturbaciones que se transmiten a través de los canales comerciales, la principal razón es que, salvo en el caso de países pertenecientes a una misma región, los efectos sobre la demanda externa suelen ser pequeños en términos de la demanda general. En cambio, los contagios tienden a ser mayores si intervienen los precios de los activos y/o canales de confianza. En este sentido, con el continuo papel dominante de Estados Unidos en los mercados financieros mundiales, los contagios transfronterizos de los shocks financieros en Estados Unidos siguen siendo particularmente preocupantes9.

Contra este telón de fondo, la gran desconexión de Japón de otros países industriales a fines de los años noventa no resulta extraña, ya que los fenómenos que ocurrieron en la economía japonesa en ese momento eran propios del país—un prolongado ajuste después de un importante ciclo de auge y caída de los precios de los activos—con un impacto al parecer limitado sobre el mercado financiero mundial10. Del mismo modo, puesto que la actual desaceleración de Estados Unidos ha sido impulsada por la evolución propia de ciertos sectores—principalmente la vivienda, pero también la manufactura—con un impacto limitado sobre los mercados de activos más generales hasta hace muy poco tiempo, los efectos de contagio sobre el crecimiento de otros países fuera de la región hasta el momento han permanecido generalmente pequeños.

En resumidas cuentas, hasta el momento, el impacto, al parecer limitado, de las perturbaciones registradas en las principales economías sobre el crecimiento mundial obedece a varios factores, entre ellos la índole de la desaceleración en Estados Unidos. Los nuevos polos probablemente también hayan influido, principalmente a través del impacto directo de sus altas tasas de crecimiento sobre el crecimiento mundial y su efecto sobre los precios de los productos básicos (lo que ha beneficiado a muchos países de mercados emergentes y en desarrollo), pero también a través de su impacto sobre el crecimiento de Asia emergente y América Latina. No obstante, ante las repercusiones que ahora están produciendo las dificultades del mercado de hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos sobre los mercados financieros de todo el mundo, no puede descartarse una desaceleración más generalizada del crecimiento.

Nota: El principal autor de este recuadro es Thomas Helbling.1El recuadro se basa en el capítulo 4 de la edición de abril de 2007 de Perspectivas de la economía mundial.2Véase el recuadro 4.3 de la edición de abril de 2007 de Perspectivas de la economía mundial sobre la medición de la sincronización del ciclo económico internacional. La comparación entre los años sesenta y períodos más recientes sigue la metodología de Kose, Otrok y Whiteman (2005).3Véanse Canova y Dellas (1993) y Baxter y King (1999).4Si bien la composición de este grupo ha permanecido invariable, los tamaños relativos dentro del grupo han cambiado sustancialmente, aumentando los de China e India y disminuyendo los de los principales países industriales.5Véanse, entre otros, Frankel y Rose (1998), Imbs (2004, 2006) y Baxter y Kouparitsas (2005).6Véase Moneta y Rüffer (2006).7Véase también Kose, Otrok y Prasad (de próxima publicación).8Véase la edición de abril de 2007 de Perspectivas de la economía mundial.9Véanse, entre otros, Bayoumi y Swiston (2007) y Ehrmann, Fratzscher y Rigobon (2005).10Véanse, por ejemplo, Helbling y Bayoumi (2003) y Stock y Watson (2005).

Concretamente, se analiza una muestra de casi 80 países, entre economías avanzadas y en desarrollo, en el período 1970–2005, y se emplea una variedad de técnicas econométricas. Se examinan los factores determinantes de la volatilidad del producto estacionarizado así como otras cuatro características estrechamente relacionadas del ciclo económico: la proporción del producto perdido por recesiones y desaceleraciones, la duración media de las expansiones, la proporción del tiempo que se pasó en recesión y la probabilidad de que se produzca una expansión económica en un país dado en un año dado20.

En consonancia con los trabajos existentes, el análisis comprende una gama amplia de variables que podrían explicar los cambios en las características del ciclo económico (véanse más detalles en el apéndice 5.1). Las variables incluyen los siguientes factores:

  • Calidad institucional. En su sentido amplio, esta puede incrementar la capacidad de un país para conciliar las diferencias políticas internas. A su vez, una mayor estabilidad política y continuidad en la formulación de políticas puede fomentar estabilidad y sostenibilidad económica. Más concretamente, unas instituciones débiles pueden hacer más difícil el ajuste frente a los shocks económicos de gran envergadura y, en casos extremos, incitar golpes de estado y revoluciones21.
  • Calidad de las políticas macroeconómicas. Esta se estima, en parte, con un índice que mide la eficacia del marco monetario para mantener baja la inflación (véase en el recuadro 5.2 una evaluación del grado en que políticas monetarias superiores y mercados más flexibles han desvirtuado el ciclo económico en Estados Unidos)22. Además, una política fiscal más estable puede ayudar a amortiguar, o por lo menos a no amplificar, las fluctuaciones del producto; en este contexto, el análisis se centra en la volatilidad del gasto público ajustado en función del ciclo23. Como ya se dijo, en el pasado las vulnerabilidades externas también han llevado las expansiones a un fin prematuro. Por consiguiente, también se analiza el impacto de los cuantiosos déficits en cuenta corriente (que aquí se definen como un déficit superior al 5% del PIB).
  • Características estructurales. Por ejemplo, una infraestructura financiera más desarrollada (calculada en función de la razón de crédito del sector privado/PIB) puede permitir una mayor suavización del consumo y los planes de inversión24. Otros factores estructurales, entre ellos las variaciones en la composición sectorial del producto, técnicas superiores de gestión de las existencias gracias a la revolución informática, mercados de trabajo y de productos más flexibles y una apertura generalizada al comercio internacional, podrían haber suavizado las fluctuaciones y reducido los cuellos de botella inflacionarios25. Es obvio que muchos de estos factores no solo están reduciendo la susceptibilidad a los shocks de la demanda y la oferta, sino también elevando las tasas tendenciales de crecimiento de la productividad, lo que también reduce el riesgo de una disminución del producto.
  • Shocks de la oferta, incluidas, sobre todo, las perturbaciones de la oferta de petróleo. En general se ha determinado que estas han desempeñado una función importante de impulso a los ciclos económicos en el pasado26. En este análisis se representan por la volatilidad de los términos del intercambio internacional.

Como se indica en el gráfico 5.9, la combinación de un entorno más difícil y deficiencias en los marcos de la política monetaria ayudaron a gestar los flojos resultados en materia de inflación en los años setenta (véase el recuadro 5.2). No obstante, la política monetaria mejoró considerablemente en las economías avanzadas a partir de la década de 1980. En los últimos años, también se han producido importantes mejoras en los países de mercados emergentes y en desarrollo. Además, desde los años ochenta, la volatilidad de la política fiscal ha disminuido en la mayoría de las economías avanzadas, la calidad institucional en general ha aumentado en la mayoría de los países de mercados emergentes y en desarrollo, y la volatilidad de los términos de intercambio ha disminuido fuertemente tanto en los países avanzados como en las economías en desarrollo. En todas estas variables, las economías avanzadas registran calificaciones más favorables que las de los países de mercados emergentes y en desarrollo.

Gráfico 5.9.Factores que determinan las diferencias en las características del ciclo económico1

Tras la década de 1970 se observó un fuerte mejoramiento de la política monetaria en las economías avanzadas; más recientemente, se han logrado también importantes mejoras en los países de mercados emergentes y en desarrollo. A partir de los años ochenta, la volatilidad de la política fiscal ha disminuido en la mayoría de las economías avanzadas, la calidad institucional ha mejorado en la mayoría de los países de mercados emergentes y en desarrollo, y la volatilidad de la relación de intercambio se ha reducido marcadamente tanto en las economías avanzadas como en los países en desarrollo. No obstante, en general en las economías avanzadas los resultados han sido más favorables que en los países de mercados emergentes y en desarrollo.

(Promedios no ponderados)

Fuentes: Heston, Summers y Aten (2006); Marshall, Jaggers y Gurr (2004); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Véase información sobre la composición de los países por grupos en el apéndice 5.1.

2Medido usando la variable de “limitación del ejecutivo”, del conjunto de datos de Polity IV de Marshall, Jaggers y Gurr.

3Se define como exp[–0,005 *(inflación – 2%)2].

4Se define como la desviación estándar móvil a 10 años del consumo público ajustado en función del ciclo como porcentaje del PIB.

5Se define como la desviación estándar móvil a 10 años de la variación porcentual anual en la relación de intercambio.

En un sentido más estructurado, los análisis de corte transversal (cuadro 5.1) y las regresiones de panel y probit (cuadro 5.2) parecen indicar las siguientes conclusiones generales27:

Cuadro 5.1.Regresiones de corte transversal
Volatilidad del productoProducto perdidoDuración de la expansiónTiempo en recesión
Instituciones en general–0,18*−0,020,19–1,08*
Desarrollo financiero1–1,99*–0,18*0,39**–3,30**
Calidad de la política monetaria0,07−0,703,33*–18,27**
Volatilidad de la política fiscal0,58*0,30**−0,720,58
Déficit en cuenta corriente0,39−0,03–1,49***12,24***
R20,490,500,490,65
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Número de países = 78. La muestra abarca el período 1970–2005. Los coeficientes significativos a nivel estadístico se indican en negritas; *, ** y *** denotan significancia al nivel del 10%, 5% y 1%, respectivamente. Otros controles incluyen la apertura comercial, la volatilidad de los términos de intercambio, la flexibilidad del tipo de cambio y la participación de la agricultura en el PIB.

Para tener en cuenta la no linealidad, las regresiones emplean tanto el nivel como el cuadrado del desarrollo financiero; el coeficiente conjunto representa el valor marginal, evaluado a la media de la muestra.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Número de países = 78. La muestra abarca el período 1970–2005. Los coeficientes significativos a nivel estadístico se indican en negritas; *, ** y *** denotan significancia al nivel del 10%, 5% y 1%, respectivamente. Otros controles incluyen la apertura comercial, la volatilidad de los términos de intercambio, la flexibilidad del tipo de cambio y la participación de la agricultura en el PIB.

Para tener en cuenta la no linealidad, las regresiones emplean tanto el nivel como el cuadrado del desarrollo financiero; el coeficiente conjunto representa el valor marginal, evaluado a la media de la muestra.

Cuadro 5.2.Regresiones de panel y de Probit
Volatilidad del productoProbabilidad de estar en una expansión
Instituciones en general−0,07−0,00
Desarrollo financiero10,22−0,11
Calidad de la política monetaria–2,39***0,22***
Volatilidad de la política fiscal0,61*–0,04**
Déficit en cuenta corriente−0,170,01
Apertura comercial−0,610,11***
Volatilidad de los términos de intercambio0,05−0,00
R20,270,08
Número de países7878
Número de observaciones2991.824
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los resultados correspondientes a la “volatilidad del producto” se basan en una regresión de panel de los efectos fijos, estimada utilizando los valores medios de la década en el período 1960–2005. Los resultados correspondientes a la “probabilidad de estar en una expansión” se basan en una regresión probit, estimada utilizando datos anuales en el período 1960–2005. Los coeficientes significativos a nivel estadístico se indican en negritas; *, ** y *** denotan significancia al nivel del 10%, 5% y 1%, respectivamente. Otros controles incluyen la flexibilidad del tipo de cambio y la participación de la agricultura en el PIB.

Para tener en cuenta la no linealidad, las regresiones emplean tanto el nivel como el cuadrado del desarrollo financiero; el coeficiente conjunto representa el valor marginal, evaluado a la media de la muestra.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los resultados correspondientes a la “volatilidad del producto” se basan en una regresión de panel de los efectos fijos, estimada utilizando los valores medios de la década en el período 1960–2005. Los resultados correspondientes a la “probabilidad de estar en una expansión” se basan en una regresión probit, estimada utilizando datos anuales en el período 1960–2005. Los coeficientes significativos a nivel estadístico se indican en negritas; *, ** y *** denotan significancia al nivel del 10%, 5% y 1%, respectivamente. Otros controles incluyen la flexibilidad del tipo de cambio y la participación de la agricultura en el PIB.

Para tener en cuenta la no linealidad, las regresiones emplean tanto el nivel como el cuadrado del desarrollo financiero; el coeficiente conjunto representa el valor marginal, evaluado a la media de la muestra.

Recuadro 5.2.La mejora de los resultados macroeconómicos: ¿Buena suerte o buenas políticas?

Como se examina en el texto principal, en los últimos años la volatilidad del producto ha disminuido significativamente en todas las principales economías avanzadas. En este recuadro se examina qué proporción de la menor volatilidad de Estados Unidos puede atribuirse, respectivamente, a mejores políticas monetarias, a transformaciones estructurales de la economía y a shocks más leves (lo que podría obedecer a la “buena suerte”). Para ello, se utiliza un modelo estructural de la economía estadounidense que permite identificar estadísticamente los shocks macroeconómicos y las transformaciones estructurales y puede simular políticas monetarias distintas de las que se aplicaron que habrían sido más eficaces para estabilizar la economía que las políticas que efectivamente fueron adoptadas. Además, se presentan algunas ideas sobre una importante disyuntiva para la política económica: cuáles son las probabilidades de que en el futuro la volatilidad del producto se mantenga baja.

El principal resultado es que cerca de un tercio de la reducción de la volatilidad del producto y la inflación de Estados Unidos entre el período previo a 1984 y el período posterior a ese año corresponde a una mejora sostenida de la política monetaria. Esto contradice abiertamente un estudio de Stock y Watson (2003), quienes concluyen que la política monetaria no ha desempeñado una función importante en la reducción de la variabilidad del producto.

El desempeño de la política monetaria ha mejorado considerablemente

En el gráfico se muestra la volatilidad efectiva de la inflación de Estados Unidos y el producto estacionarizado en el período 1966–83 (punto A) y 1984–2006 (punto B)1. Estos resultados pueden compararse con lo que las estimaciones basadas en el modelo indican que se habría podido lograr siguiendo una regla de política monetaria óptima, representada mediante las fronteras de eficiencia EF1 y EF22. Más concretamente, la frontera de eficiencia EF1 representa la mejor combinación posible de inflación y volatilidad del producto en el período 1966–83, es decir, la que la Reserva Federal habría podido lograr si hubiera aplicado una regla de política monetaria que ajustara las tasas de interés en forma suficiente para estabilizar las cifras de inflación y producto. Obsérvese que esta frontera basada en el modelo tiene una pendiente negativa: las autoridades económicas deben decidir entre volatilidad de la inflación y volatilidad del producto. Esta solución de compromiso se presenta cuando la economía se ve afectada, por ejemplo, por un shock de los precios del petróleo, y la Reserva Federal debe decidir si adopta una política monetaria más restrictiva para mantener la inflación dentro de una banda estrecha, tolerando temporalmente un descenso del producto, o acepta una inflación más elevada a fin de obtener un producto más estable. Del mismo modo, la frontera de eficiencia EF2 representa las mejores combinaciones posibles de volatilidad de la inflación y volatilidad del producto a disposición de la Reserva Federal en el período 1984–2006. La curva se ha desplazado considerablemente hacia adentro en comparación con EF1 (principalmente debido a la menor intensidad de los shocks, como se analiza más adelante).

Inflación y volatilidad del producto en Estados Unidos: Datos y resultados basados en el modelo

(Porcentaje)

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

Un factor crucial es que el modelo permite deducir que existe una diferencia significativa entre los resultados efectivos en el punto A y lo que se podría haber logrado en el período 1966–83, que se representa como el conjunto de puntos a lo largo de EF1. Esto indica que la política monetaria subóptima desempeñó una función importante durante el período al elevar la volatilidad de la inflación y del producto. En cambio, en el curso de 1984–2006, la política monetaria estadounidense cobró mucha más credibilidad, ajustándose la tasa de intervención más resueltamente en respuesta a las presiones inflacionarias subyacentes3. Esto permitió obtener resultados más cercanos a la frontera de eficiencia.

El gráfico permite examinar la función de la política monetaria y otros factores en la reducción de la volatilidad del producto y de la inflación. La contribución de la política monetaria a unos mejores resultados de la economía estadounidense se calcula mediante la fórmula (ABCD)/AB, en la que AB representa el descenso total de volatilidad entre 1966–83 y 1984–2006 y CD corresponde a la porción de este cambio no relacionada con la política monetaria. Este cálculo permite deducir que cerca de un tercio de la reducción de la volatilidad del producto es atribuible a mejores políticas monetarias.

Papel de las transformaciones estructurales y los shocks

El desplazamiento hacia adentro de la frontera de eficiencia ocurrido desde 1984 obedece a un cambio de las características estructurales de la economía combinado con menores shocks. Para ilustrar esta situación, se indican en el gráfico dos fronteras alternativas para el período 1966–83 que son generadas por el modelo bajo dos conjuntos de supuestos distintos. Primero, las estimaciones de los parámetros estructurales de la economía en el período previo a 1984 se reemplazan por estimaciones del período posterior a ese año. Naturalmente, las variaciones de las características estructurales de la economía pueden causar apenas una pequeña parte del desplazamiento hacia adentro estimado de la frontera de eficiencia. Segundo, el modelo del período previo a 1984 se modifica utilizando valores de los parámetros estructurales y las distribuciones de los shocks de la oferta correspondientes al período posterior a ese año (por ejemplo, shocks de la productividad y alzas del precio del petróleo). No resulta extraño que los desplazamientos de la frontera EF1 ocurran principalmente hacia abajo ya que, a corto plazo, los shocks de la oferta ejercen un efecto más fuerte sobre la inflación que sobre el producto. La diferencia entre esta frontera y la frontera EF2 del período posterior a 1984 representa la contribución de los shocks de la demanda (por ejemplo, menores shocks del consumo privado y la demanda de inversión, y/o mayor estabilidad en la conducción de la política fiscal). La función que corresponde a los factores de la demanda para explicar la reducción de la volatilidad del producto desde 1984 es mucho mayor que la que corresponde a los shocks de la oferta. Esta conclusión es congruente con la interpretación tradicional de que los ciclos económicos son principalmente impulsados por la demanda4.

Conclusiones

La política monetaria ha mejorado claramente el desempeño de la economía manteniéndola más cerca de la frontera de eficiencia, y esta mejora probablemente no desaparecerá. Lo que es menos seguro es si la frontera en sí se mantendrá donde está, es decir, si los shocks de la oferta y la demanda seguirán siendo pequeños. Como se analiza en el capítulo 1, unos cuantos riesgos importantes acechan a la economía mundial y podrían incrementar la volatilidad en el futuro.

Nota: Los autores de este recuadro son Michael Kumhof y Douglas Laxton, con la colaboración de Susanna Mursula.1La volatilidad de la brecha del producto y la volatilidad de la inflación se definen en el presente recuadro como la desviación estándar de, respectivamente, la brecha del producto y la variación porcentual interanual del IPC. Todas las estimaciones se basan en datos trimestrales.2Las fronteras de eficiencia (EF) se construyen en dos etapas. Primero, se utiliza un modelo monetario estructural de la economía de Estados Unidos para estimar la distribución de un conjunto de ocho shocks macroeconómicos a lo largo del período 1966–83 (EF1) o 1984–2006 (EF2); este modelo se documenta en Juillard et al. (2006). Segundo, los coeficientes estimados de la función de reacción de las tasas de interés del modelo son reemplazados por coeficientes óptimos que minimizan una suma ponderada de desviaciones estándar de la inflación y el producto; la forma funcional de esta regla de política monetaria proviene de Orphanides (2003a). Este procedimiento se repite con una variedad de ponderaciones relativas distintas de la inflación y el producto, y en cada caso se registran las desviaciones estándar realizadas como un punto de la frontera de eficiencia.3Véanse en Laxton y N’Diaye (2002) datos empíricos sobre el papel de la credibilidad de la política monetaria en el cambio de la persistencia del proceso de inflación en los países de la OCDE.4Véanse Juillard et al. (2006) y las referencias citadas en ese texto.
  • Una mayor calidad institucional está relacionada con menor volatilidad y tiempo de duración de las recesiones. Este efecto es estadísticamente significativo en el corte transversal.
  • La profundización financiera reduce significativamente todos los aspectos de la volatilidad del ciclo económico en el análisis de corte transversal. No obstante, existen fuertes indicios de que este impacto disminuye una vez que el país alcanza cierto nivel de desarrollo financiero. Al igual que en el caso de la calidad institucional, es más difícil detectar la influencia de esta variable en las regresiones de panel, porque el desarrollo financiero tiende a ser una variable de evolución relativamente lenta.
  • El impacto de la calidad de la política monetaria y fiscal a veces es difícil de aislar. No obstante, en el análisis de corte transversal, una política monetaria superior guarda relación con expansiones más prolongadas, en tanto que la volatilidad de la política fiscal está relacionada con la volatilidad del producto. En el análisis de panel, unas políticas monetaria y fiscal superiores guardan relación con menores fluctuaciones del producto. Además, también están relacionadas con una mayor probabilidad de estar en expansión.
  • Existen algunos indicios de que los grandes déficits externos pueden causar el fin prematuro de las expansiones (en el corte transversal), y que en los períodos con una menor volatilidad de los términos de intercambio la volatilidad del producto tiende a ser menor (en el panel).

Los resultados permiten deducir que unas políticas monetaria y fiscal más estables en las economías avanzadas explican en gran medida la menor volatilidad y las expansiones más prolongadas en las economías avanzadas, en comparación con los países de mercados emergentes y los en desarrollo (gráfico 5.10). Gran parte de la diferencia restante obedece a la mejor calidad institucional de las economías avanzadas. También influye la menor volatilidad de la relación de intercambio de estas economías. Del mismo modo, la mejor política monetaria, la política fiscal más estable y la mayor apertura comercial de las economías avanzadas ayudan a incrementar la probabilidad de que estas estén en una expansión y permanezcan en ella, en comparación con los países de mercados emergentes y en desarrollo (gráfico 5.10).

Gráfico 5.10.Contribución a las diferencias en los resultados

La menor volatilidad y mayor duración de las expansiones en las economías avanzadas se debe en gran parte a que en ellas las políticas monetarias y fiscales han sido más estables que en los países de mercados emergentes y en desarrollo. En su mayoría, las otras diferencias son reflejo de una mayor capacidad institucional en las economías avanzadas. En gran medida, la reducción de la volatilidad del producto a lo largo del tiempo se debe a las mejoras de la política monetaria y la menor volatilidad de la relación de intercambio.

(Variable dependiente y diferencia total en puntos porcentuales en el eje de la abscisa, y porcentaje de la diferencia total en el eje de la ordenada, a menos que se indique lo contrario).

Fuentes: Beck, Demirgüç-Kunt y Levine (2007); Heston, Summers y Aten (2006); Maddison (2007); Marshall, Jaggers y Gurr (2004); Reinhart y Rogoff (2004); Wacziarg y Welch (2003); Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2007), y cálculos del personal técnico del FMI (véase información detallada en el apéndice 5.1).

1Valores iniciales para las regresiones de corte transversal y las regresiones de panel.

2Véase la lista de “otras variables” en los cuadros 5.1 y 5.2.

3El eje de la ordenada indica la probabilidad de una expansión en puntos porcentuales.

Estos resultados también pueden aplicarse para explicar la gran reducción en la volatilidad media entre la década de 1970 y la actual, tanto para el mundo en su conjunto como para las economías avanzadas y en desarrollo por separado. Gran parte de la reducción de la volatilidad en el tiempo obedece a la aplicación de políticas monetarias superiores (gráfico 5.10). Una parte importante del residuo obedece a mejores políticas fiscales (en las economías avanzadas), así como a la liberalización del comercio y mejoras institucionales (en los países de mercados emergentes y en desarrollo). Una volatilidad de los términos de intercambio menor que la observada en los años setenta tiene alguna importancia, pero ciertamente no es predominante. Esto es congruente con la conclusión, expresada en el recuadro 5.2, de que los errores de política constituyeron una importante contribución a la volatilidad observada en los años setenta28.

Conclusiones

La actual expansión mundial indiscutiblemente sobresale en comparación con lo ocurrido en las tres últimas décadas, pero no es la primera vez que ocurre. En los últimos años, el crecimiento del producto ha sido mucho más acelerado que el observado desde los shocks petroleros de los años setenta. Sin embargo, comparadas con los años sesenta, ni la fortaleza ni la duración de la actual expansión parecen excepcionales. Ahora bien, el acelerado ritmo de crecimiento ha alcanzado a más países que en el pasado, y la volatilidad del producto en la mayoría de los países y regiones ha sido significativamente menor que en los años sesenta.

Las economías avanzadas, en particular, han registrado un desempeño mejor desde los años setenta, y comúnmente han experimentado prolongadas expansiones. La estabilización del producto de los países de mercados emergentes y en desarrollo ha sido más gradual y moderada, registrándose en algunas regiones crisis profundas y a veces recurrentes. Con el tiempo, una mayor integración comercial y financiera ha incrementado la covarianza del crecimiento de los países, y por consiguiente la volatilidad del producto a nivel mundial es apenas ligeramente inferior que en los años sesenta.

En este capítulo se concluye que la creciente estabilidad de las economías y el aumento asociado en la duración de las expansiones obedecen en gran medida a factores que probablemente resultarán persistentes. En particular, las mejoras en la aplicación de la política monetaria y fiscal, así como una mayor calidad institucional en general, guardan una relación robusta con una menor fluctuación del producto, tanto en el tiempo como de un país a otro. Las reducciones en la volatilidad de los términos de intercambio han sido un factor importante, pero no predominante.

Con todo, no se deben exagerar las perspectivas de estabilidad futura. El proceso de globalización sigue planteando nuevos desafíos para las autoridades económicas, como se observa en las dificultades para administrar flujos de capital volátiles, la creciente exposición de los inversionistas a los fenómenos que ocurren en mercados financieros extranjeros y los factores de incertidumbre relacionados con grandes desequilibrios mundiales de la cuenta corriente. El reciente retorno de las tasas de interés a unos niveles más neutrales en las principales economías avanzadas, las correcciones en los precios de los activos registradas en algunos países y el actual aumento de las primas de riesgo y el endurecimiento de las condiciones de los mercados de crédito también podrían poner a prueba la solidez de la actual expansión. Indudablemente no se debe confiar excesivamente en la capacidad del actual marco de política económica para producir estabilidad de manera indefinida. Aunque el ciclo económico ha cambiado favorablemente, las autoridades deben recordar que no ha desaparecido.

Apéndice 5.1. Datos y métodos

Los autores principales de este apéndice son Martin Sommer y Nikola Spatafora, con la colaboración de Angela Espiritu y Allen Stack. Massimiliano Marcellino proporcionó servicios de consultoría.

Las expansiones se definen como períodos de crecimiento no negativo del PIB real per cápita. Por analogía, las recesiones se definen como períodos de crecimiento negativo. Por lo tanto, la mayor parte del análisis de este capítulo se basa en el concepto de los ciclos económicos “clásicos” que se examinan en, por ejemplo, Artis, Marcellino y Proietti (2004) y Harding y Pagan (2001)29. Las expansiones se indican en cifras anuales per cápita para poder efectuar comparaciones generales entre países y períodos de tiempo. Las expansiones basadas en datos trimestrales probablemente serán más cortas en muchos países. En el caso de Estados Unidos, las recesiones registradas concuerdan en general con las definidas por la Oficina Nacional de Investigación Económica, con la excepción de la recesión de 1960, que no se puede detectar a partir de los datos anuales.

Desgloses de la volatilidad

Para desglosar la volatilidad, el crecimiento del PIB en un tiempo t, yt, se expresa primero como la sumatoria de las contribuciones al crecimiento por regiones o por componente del gasto, Cont:

siendo n = 4 en el caso del desglose de la volatilidad mundial por componentes del gasto y n = 7 en los casos de desglose del crecimiento mundial por regiones y el desglose de la volatilidad del producto de Estados Unidos por componentes del gasto. Las contribuciones al crecimiento mundial se calculan a partir de las fuentes de datos descritas a continuación. En el caso de Estados Unidos, las contribuciones al crecimiento son declaradas directamente por la Oficina de Análisis Económico. Para simplificar el análisis, los desgloses de la volatilidad no se calculan en cifras per cápita, aunque la volatilidad del crecimiento básico y la del crecimiento per cápita tienden a ser semejantes en la mayoría de los países.

Los desgloses de la volatilidad en los paneles superiores de los gráficos 5.5, 5.6 y 5.7 se calculan utilizando la fórmula estándar:

en la que var y cov denotan los operadores correspondientes a la varianza y covarianza. Se calculan los desgloses de la volatilidad para cuatro períodos (1960–73, 1974–82, 1983–95 y 1996–2006), donde los años 1973 y 1983 representan, en general, las principales interrupciones en la volatilidad del crecimiento mundial desde 1960. En vista de las limitaciones de los datos, no se calcula la volatilidad mundial para la década de 1950. Se eligió el año 1996 como punto de quiebre adicional para facilitar el análisis de la volatilidad en la década pasada (en las economías avanzadas, la duración del ciclo típico aumentó a casi 10 años en los años ochenta y noventa).

El cambio de la volatilidad del producto del período B al período A se desglosa de la siguiente forma:

siendo std y corr los operadores correspondientes a la desviación estándar y la correlación. El primer término de la ecuación es la variación de la volatilidad de las regiones o componentes del gasto y corresponde a la “varianza de regiones” y “varianza de componentes” de los paneles medio e inferior de los gráficos 5.5, 5.6 y 5.7. Los términos segundo y tercero de la ecuación corresponden a la “contribución de la covarianza” en los gráficos. Más concretamente, el segundo término es la contribución de la covarianza al descenso de la volatilidad del producto debido a las menores desviaciones estándar de las contribuciones al crecimiento (obsérvese que estas desviaciones estándar se ingresan como pares y por consiguiente no pueden ser asignadas a una región en particular o un determinado componente del gasto). El tercer término es la contribución de la covarianza al cambio de la volatilidad del producto que se produce a raíz de la variación en la correlación de las contribuciones al crecimiento de las regiones o los componentes del gasto. La contribución de la covarianza se divide en estos dos términos en vista de que los cambios de la volatilidad de los componentes no necesariamente tienen el mismo signo de las variaciones en la correlación de los componentes—véanse, por ejemplo, los paneles medio e inferior del gráfico 5.5—con consecuencias económicas interesantes, que se analizan en el texto principal.

En el gráfico 5.8 (“Evolución de la volatilidad en las economías con rápido crecimiento”), el comienzo del período de rápido crecimiento se define de la siguiente manera: al principio, se identifica el primer año disponible en el que el promedio móvil de cinco años del crecimiento del PIB real: 1) supera el 5% y 2) se mantiene por encima del 5% al menos por dos años. Posteriormente, se identifica la fase de despegue dentro del marco de cinco años anterior a este año.

Análisis econométrico

El análisis econométrico (cuadros 5.1 y 5.2) considera las siguientes variables dependientes:

  • Volatilidad del producto. Definida como la desviación estándar del crecimiento per cápita estacionarizado del PIB. La estacionarización se realiza mediante el filtro de Hodrick-Prescott (HP).
  • Proporción del producto que se pierde a causa de recesiones y desaceleraciones. Se define como la suma acumulada de todos los productos inferiores a la tendencia, dividida por la suma acumulada de todos los productos. Nuevamente se lleva a cabo la estacionarización mediante el filtro de HP.
  • Duración media de las expansiones; proporción del tiempo que se pasa en recesión; si un país se encuentra en expansión en un año dado. Las expansiones y recesiones se definen de la manera descrita al comienzo de este apéndice.

Las variables explicativas utilizadas en el análisis incluyen las siguientes:

  • Instituciones amplias. Se mide utilizando la variable de “restricción ejecutiva” del conjunto de datos Polity IV de Marshall, Jaggers y Gurr (2004)30. Esta variable se instrumenta utilizando valores iniciales propios de cada país y período. La variable sigue una escala de siete categorías, en la que los valores más altos denotan un mejor sistema de frenos y contrapesos en el poder ejecutivo del gobierno. Una calificación de uno significa que el poder ejecutivo tiene autoridad ilimitada para tomar decisiones; una calificación de siete representa el mayor grado posible de rendición de cuentas ante otro grupo de por lo menos igual poder, como el poder legislativo.
  • Desarrollo financiero. Se mide utilizando la razón entre el crédito privado de los bancos y otras instituciones financieras y el PIB. Los datos provienen de la base de datos sobre el desarrollo y la estructura financieros de Beck, Demirgüç-Kunt y Levine (2007)31. Para tener en cuenta los aspectos no lineales, las regresiones emplean tanto el nivel como el cuadrado de esta variable; el coeficiente conjunto presentado representa el valor marginal, evaluado a nivel de la media muestral.
  • Calidad de la política monetaria. El índice se define como exp [– 0,005 * (inflación – 2%)2]. Esta medida de la estabilidad de los precios se deteriora rápidamente una vez que la inflación supera el 10%. Por ejemplo, el índice equivale a la unidad cuando la inflación equivale a 2%, aproximadamente ¾ cuando la inflación equivale al 10% y 0,2 cuando la inflación equivale al 20%. El índice fluctúa moderadamente ante las oscilaciones de la inflación en el corto plazo, como las que ocurren a raíz de las variaciones de precios del petróleo, siempre y cuando el nivel inicial de inflación sea bajo. Si bien otros factores además de la calidad de la política monetaria influyen sobre esta variable, esta guarda en todo caso una correlación con otras variables representativas de la calidad del aparato institucional que determina la política monetaria, con respecto a la muestra más limitada de datos disponibles sobre estas últimas32.
  • Volatilidad de la política fiscal. Se mide como la desviación estándar móvil a 10 años del gasto del gobierno ajustado en función del ciclo frente al PIB, siguiendo el procedimiento de estimación de las variables instrum-entales por países establecido en Fatás y Mihov (2003)33. Los datos con respecto al gasto del gobierno corresponden a información que se encuentra en la base de datos de World Development Indicators (Indicadores del desarrollo mundial) (2007) del Banco Mundial34 o, en su defecto, en la base de datos de Perspectivas de la economía mundial del FMI.
  • Elevado déficit en cuenta corriente. Este indicador equivale a uno cuando el déficit en cuenta corriente supera el 5% del PIB; en caso contrario, equivale a cero. Los datos provienen de información que se encuentra en la base de datos de Perspectivas de la economía mundial del FMI o, en su defecto, en la base de datos de World Development Indicators (2007) del Banco Mundial.
  • Apertura comercial. El índice Wacziarg y Welch (2003) se basa en el nivel medio de los aranceles, de las barreras no arancelarias y de la prima del mercado paralelo de divisas, así como en la presencia de juntas de comercialización para los productos de exportación y la presencia de un sistema económico socialista. La variable equivale a cero antes de la liberalización y a uno a partir del momento en que se inicia la liberalización35.
  • Flexibilidad del tipo de cambio. Se mide tomando como base el índice burdo de Reinhart-Rogoff de la flexibilidad de facto del tipo de cambio, colapsado en un indicador de tres valores (en que 1 denota un régimen cambiario fijo o vinculado a otra moneda, 2 denota un régimen intermedio y 3 una flotación libre). La clasificación de Reinhart-Rogoff toma en cuenta la existencia de mercados paralelos o regímenes cambiarios dobles en algunas economías, y se basa en la volatilidad de los tipos de cambio determinados en el mercado para clasificar en forma estadística los regímenes cambiarios36.
  • Proporción de la agricultura en el PIB. Datos de la base de datos de World Development Indicators (2007) del Banco Mundial.

Todas las regresiones de corte transversal se estiman utilizando valores medios en el período 1970–200337. Las regresiones de panel se estiman utilizando todas las observaciones disponibles del promedio de cada década, empezando en 1960, y utilizan efectos fijos. Las regresiones de Probit se estiman utilizando datos anuales, empezando en 1960.

El gráfico 5.10 se construye de la siguiente manera. Primero, se estima cada regresión utilizando toda la muestra. Luego, se divide la muestra en países avanzados versus países de mercados emergentes y en desarrollo, y se calculan los valores medios de las variables dependiente y explicativa para cada submuestra. Para cada variable explicativa, se multiplica la diferencia del valor medio de las submuestras por el coeficiente respectivo (que se estima utilizando toda la muestra). Esto produce la contribución de la variable explicativa pertinente a la diferencia (media) en la variable dependiente entre las economías avanzadas y otras economías. Por último, y de manera análoga, se repite el procedimiento anterior, pero con la muestra desglosada por décadas (en lugar de economías avanzadas versus otras economías). Esto genera la contribución de cada variable explicativa a la diferencia (media) en la variable dependiente entre las distintas décadas.

Otras fuentes de datos

  • PIB real y sus componentes. Los datos en cifras agregadas y per cápita provienen de: 1) los cuadros Penn World Tables de Heston, Summers y Aten, versión 6.2 (2006)38; 2) la base de datos de World Development Indicators (2007) del Banco Mundial; 3) la base de datos de Perspectivas de la economía mundial del FMI, y 4) Maddison (2007)39. Los datos de estas fuentes se unen en forma multiplicativa siguiendo su orden de numeración para producir la serie de tiempo más larga posible. No obstante, la mayor parte de los datos provienen de Penn World Tables, y los datos correspondientes a 2007 se basan en proyecciones de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial del FMI. Los datos de Maddison se limitan al PIB total y al PIB per cápita40. En vista del actual debate acerca de la exactitud de los datos correspondientes al período previo a la segunda guerra mundial (recuadro 5.3), el análisis de esos datos se confina a la duración media de las expansiones y las recesiones en un selecto grupo de países (gráficos 5.2 y 5.3).
  • Población en edad laboral. Los datos quinquenales interpolados sobre la población en edad laboral provienen de la base de datos de población World Population Prospects: The 2004 Revision, de las Naciones Unidas41. Se define como población en edad laboral a las personas que tienen entre 15 y 64 años de edad.

Recuadro 5.3.Nuevos índices del ciclo económico para América Latina: Una reconstrucción histórica

Se pueden aprender lecciones importantes acerca de las raíces de la volatilidad del ciclo económico estudiando los datos a largo plazo de una variedad de regímenes de política y escenarios institucionales. No obstante, en la mayoría de los países fuera de América del Norte y Europa occidental existe una gran escasez de trabajos sistemáticos sobre este aspecto.

Un obstáculo principal para esta línea de investigación ha sido la limitada existencia de datos históricos sobre el PIB de los países en desarrollo, o su evidente falta de fiabilidad. Aunque el trabajo de Maddison (1995, 2003) ha sido útil para hacer los datos de largo plazo más accesibles para los macroeconomistas, subsisten importantes deficiencias en los datos declarados por Maddison para el período previo a la segunda guerra mundial. En los casos de la mayoría de los países en desarrollo, o bien se suministran estos datos para unos pocos años de referencia o se los compila directamente de fuentes secundarias que se basan en un conjunto muy limitado de variables macroeconómicas y a menudo utilizan metodologías dispares para construir las estimaciones del PIB. Como se examina a continuación, este procedimiento puede llevar a confusiones.

En el presente recuadro se resume una nueva metodología para la reconstrucción del PIB real, que se establece en Aiolfi, Catão y Timmerman (2006; en adelante, ACT), y las estimaciones correspondientes a cuatro países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile y México) se comparan con las registradas por Maddison (2007). La nueva metodología se basa en la idea de que un corte transversal de las variables económicas comparte la misma estructura de factores. Es decir, las fluctuaciones de las variables económicas (como la producción industrial, la inversión, etc.) se desprenden de la combinación de un factor común que afecta a todas las variables económicas individuales de una economía (es decir, “una marea que eleva a todas las embarcaciones”) más un componente idiosincrático (es decir, propio del sector o la variable). Las técnicas recientes para la elaboración de series temporales permiten una formalización más acertada de este enfoque clásico de los factores, y en estudios recientes se lo ha utilizado para formular pronósticos. ACT aducen que estos modelos de factores dinámicos también pueden ser útiles para formular “retroproyecciones”, en particular en el caso de la reconstrucción de índices agregados de la actividad económica. Un requisito crucial es la disponibilidad de un amplio conjunto de variables que tenga la suficiente heterogeneidad y se componga de series individuales que guarden una estrecha relación con el comportamiento cíclico agregado. Los candidatos naturales incluyen a la inversión, los ingresos y gastos del gobierno, el producto sectorial y el comercio exterior así como un gran número de variables financieras sobre las cuales existen datos desde hace mucho tiempo. La principal ventaja de esta metodología es su relativa robustez ante los errores de medición de variables individuales, un problema que se considera especialmente grave en las estadísticas de los países en desarrollo. Siempre que esos errores de medición sean en gran medida idiosincráticos, las estimaciones resultantes serán mucho menos sensibles a los efectos de dichos errores que si se utiliza el procedimiento habitual de añadir índices del producto sectorial para estimar un PIB agregado, en el que cada uno de estos índices se mide con un considerable error idiosincrático.

La metodología de retroproyección de ACT se compone de tres pasos. Primero, cada serie se estacionariza, lo cual es un procedimiento estándar en la estimación de modelos de los factores. Segundo, se extraen los factores comunes del corte transversal de series estacionarias. El tercer paso consiste en proyectar los factores extraídos sobre el PIB real mediante una regresión de mínimos cuadrados ordinaria confinada al período en el que los datos del PIB real se consideran suficientemente fiables (generalmente algún tiempo después de la segunda guerra mundial). Aunque los índices resultantes siguen muy de cerca al PIB efectivo en este período “de la muestra” (produciendo R2 y razones t muy elevadas), podría existir la posibilidad de que se critique el hecho de que la metodología se basa en la estabilidad de los coeficientes durante un período que comprende varias décadas. No obstante, Stock y Watson (2002) demuestran que esas estimaciones de factores comunes son consistentes incluso en casos de inestabilidad temporal en la serie temporal, siempre y cuando esta inestabilidad se cancele en promedio al construir los factores. Además, ACT postulan una variedad de pruebas de estabilidad estructural y observa que las respectivas estimaciones de retroproyección son notablemente robustas ante esas pruebas. Como prueba de robustez adicional, ACT también aplican este método de retroproyección para los datos de Estados Unidos, y compara las estimaciones resultantes con las de Romer (1989) y Balke y Gordon (1989), que se consideran como medidas razonablemente fiables del PIB de Estados Unidos previo a la segunda guerra mundial. ACT concluyen que el método de retroproyección propuesto calcula acertadamente los tiempos y la magnitud de los ciclos previos a la segunda guerra mundial en Estados Unidos, sobre todo cuando se comparan con las series de Balke y Gordon.

Estimaciones de la brecha histórica del producto: Diferencias entre las estimaciones anteriores y las nuevas

(Porcentaje)

¿Cuál es la diferencia entre estas estimaciones y las que se encuentran en estudios anteriores, incluidas las obtenidas por Maddison (1995, 2003)? Si bien la volatilidad media de las brechas del producto para los períodos utilizados en el texto principal calculada a partir de los distintos conjuntos de datos es bastante parecida, en otros períodos las diferencias pueden ser formidables. En efecto, ACT demuestran que algunas diferencias en la interpretación de episodios históricos son sorprendentes. Por ejemplo, el índice compilado por Maddison para el caso de Brasil indica una fase recesiva mucho más profunda en el período posterior a la crisis de Barings en 1891 (gráfico), pero es muy probable que esto sea un resultado falso que se obtiene como consecuencia de que el índice se basa casi exclusivamente en información sobre el comercio exterior y hace caso omiso de indicadores más relacionados con la producción interna. Inversamente, las cifras de Maddison (2003) para el PIB real de México presentan una estabilidad admirable del producto durante los años de la revolución de 1911–20, cuando es bien sabido, a través de una variedad de indicadores y de documentos históricos, que el producto se desplomó al menos durante el período más crítico de las perturbaciones revolucionarias, entre 1914 y 1917.

En general, estos resultados indican que la aplicación de esta metodología de reconstrucción en otros países en desarrollo podría resultar útil. Esta extensión podría permitir responder preguntas clave acerca de la evolución histórica de los ciclos económicos mundiales y la influencia que han ejercido sobre ella las instituciones y regímenes de política.

Nota: El autor principal de este recuadro es Luis Catão.

Cobertura de países

El capítulo comprende 133 economías avanzadas y países de mercados emergentes y en desarrollo. Los países se presentan en el capítulo como parte de las siguientes agrupaciones económicas y regionales (el número de países figura en paréntesis):

  • Economías avanzadas (28): Estados Unidos y Japón más los siguientes países:
    • UE-15: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia.
    • Economías asiáticas recientemente industrializadas (4): Corea, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong y Singapur.
    • Otras economías avanzadas (7): Australia, Canadá, Islandia, Israel, Noruega, Nueva Zelandia y Suiza.
  • Países de mercados emergentes y en desarrollo (105): China e India más los siguientes países:
    • – África (49): Angola, Argelia, Benin, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Comoras, Côte d’Ivoire, Djibouti, Egipto, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenya, Lesotho, Madagascar, Malawi, Malí, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán, Swazilandia, Tanzanía, Togo, Túnez, Uganda, Zambia y Zimbabwe.
    • – América Latina (21): Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tabago, Uruguay y Venezuela.
    • – Europa central y oriental (8): Albania, Bulgaria, Hungría, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Rumania y Turquía (los países de la antigua Unión Soviética no se incluyen en el análisis porque no se dispone directamente de muchas variables correspondientes al período previo a los años noventa).
    • – Oriente Medio (12): Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Omán, Qatar, República Árabe Siria, República del Yemen y República Islámica del Irán.
    • – Países en desarrollo de Asia (13): Bangladesh, Camboya, Filipinas, Indonesia, Kiribati, Malasia, Nepal, Pakistán, República Democrática Popular Lao, Sri Lanka, Tailandia, Tonga y Vietnam.
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Nota: Los principales autores de este capítulo son Martin Sommer y Nikola Spatafora, con la colaboración de Angela Espiritu y Allen Stack. Massimiliano Marcellino proporcionó servicios de consultoría.

1

En cifras per cápita, el actual crecimiento mundial es en realidad más alto que en los años sesenta: en los últimos tres años, el crecimiento mundial per cápita medio alcanzó el 3,6%, en comparación con el 3,3% en los años sesenta. No obstante, el crecimiento particularmente elevado de la población en los años sesenta y la desaceleración posterior inciden en la comparación de las tasas de crecimiento per cápita entre los dos períodos. Puesto que los cambios demográficos normalmente son muy lentos, la distinción entre los cálculos con cifras per cápita y por habitante en edad laboral no es importante para el análisis de la duración y volatilidad de los ciclos económicos que se realiza en este capítulo.

2

En este capítulo, las expansiones se definen como períodos de crecimiento no negativo del PIB real per cápita. Por analogía, las recesiones se definen como períodos de disminución del PIB real per cápita. La mayoría de los análisis en este capítulo adopta, por lo tanto, el concepto del ciclo económico “clásico” que se analiza, por ejemplo, en Artis, Marcellino y Proietti (2004) y Harding y Pagan (2001) (véanse más detalles en el apéndice 5.1). Las expansiones se determinan utilizando datos anuales y cifras per cápita a fin de poder efectuar comparaciones generales entre países y entre distintos períodos de tiempo. En muchos países, las expansiones basadas en datos trimestrales probablemente durarán menos tiempo. Dentro de las regiones, también existen notables diferencias de comportamiento cíclico: por ejemplo, según la definición de los ciclos económicos de este capítulo, el Reino Unido no ha experimentado ninguna recesión desde 1991.

3

La estabilización de los ciclos económicos posteriores a la segunda guerra mundial en comparación con el período de la preguerra ha sido atribuida a varios factores, entre ellos mayores tasas de crecimiento medio, menor proporción de sectores vinculados con productos básicos, creación de seguros de depósitos que redujeron la cantidad de pánicos bancarios y aplicación de políticas de estabilización macroeconómica, aunque a veces los errores de la política económica desestabilizaron el producto (Romer, 1999). En los estudios académicos existe un animado debate acerca de la calidad de los datos del PIB y la naturaleza de los ciclos de la preguerra; véase un examen detallado en Balke y Gordon (1989), Diebold y Rudebusch (1992) y Romer (1989).

4

Véase un examen de la política monetaria de Estados Unidos en los años setenta en Romer y Romer (2002) y DeLong (1997). En general, la política monetaria fue demasiado acomodaticia en ese período, en parte a raíz de estimaciones bajas poco realistas de la tasa natural de desempleo. El endurecimiento de la política monetaria adoptada como respuesta a una inflación de dos dígitos causó una recesión a principios de los años ochenta. Orphanides (2003b) sugiere que una información incompleta en tiempo real acerca de la economía podría haber incrementado la probabilidad de errores de la política económica en los años setenta, especialmente en el período de desaceleración de la productividad que era difícil de observar.

5

Véanse el capítulo 3 de la edición de abril de 2002 de Perspectivas de la economía mundial; Dell’Ariccia, Detragiache y Rajan (2005), y Fuhrer y Schuh (1998).

6

Posteriormente las autoridades económicas reaccionaron ante estas crisis realizando importantes mejoras en la supervisión del sector financiero, entre ellas la realización de programas de evaluación del sector financiero por parte del FMI y el Banco Mundial. Véase en Ito (2007) un análisis de la crisis cambiaria de Asia.

7

Se eligió un marco de 10 años porque la duración de un ciclo típico en las economías avanzadas subió a aproximadamente 10 años en los años ochenta y noventa.

8

Véase el recuadro 4.3 de la edición de abril de 2007 de Perspectivas de la economía mundial.

9

Las limitaciones de los datos no permiten un análisis completo de la volatilidad en los países en desarrollo en los años cincuenta. Más concretamente, no se puede calcular a ciencia cierta la volatilidad del crecimiento en muchos países de África, Asia y Oriente Medio debido a que los datos disponibles acerca del PIB suelen ser interpolaciones entre estimaciones de referencia poco frecuentes y, por consiguiente, las tasas de crecimiento anual tienden a ser suavizadas. En el caso de América Latina (sobre la que se dispone de datos más exactos), la volatilidad del producto durante el decenio fue mayor que en las economías avanzadas (gráfico 5.4).

10

La volatilidad sumamente elevada de la economía china fue causada, en gran medida, por el plan económico Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural (adoptados en 1958 y 1966, respectivamente).

11

En Europa central y oriental, las profundas recesiones relacionadas con la transición de economías de planificación central a economías de mercado generaron una gran volatilidad del producto en los años noventa. Los países de la antigua Unión Soviética no se incluyen en el análisis porque no se dispone directamente de muchas variables sobre estos países en el período previo a los años noventa. Véase en el capítulo 2 de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial un examen detallado de la volatilidad del producto de los países en desarrollo.

12

Las desagregaciones de la volatilidad en esta sección se llevan a cabo utilizando la volatilidad del crecimiento mundial agregado en vista de las dificultades de cálculo que implica el desglose de las variaciones de los valores de las medianas. Como resultado, las desagregaciones no pueden recoger plenamente el descenso de la volatilidad de cada país entre los años sesenta y la actualidad. Se calcula la volatilidad para cuatro períodos (1960–73, 1974–82, 1983–95 y 1996–2006), representando los años 1973 y 1983 en general los principales quiebres de la volatilidad en el crecimiento mundial desde 1960. Debido a limitaciones de los datos, no se calcula volatilidad mundial en los años cincuenta. La contribución de Estados Unidos a la variación de la volatilidad del producto mundial parece mayor que la contribución de la UE-15, ya que el agregado correspondiente a la UE-15 elimina parte de la volatilidad correspondiente a cada país. En el pasado, la volatilidad del producto de Estados Unidos era semejante a la mediana de la UE-15 (gráfico 5.4). Para simplificar el análisis, las desagregaciones de la volatilidad se calculan utilizando el crecimiento general en vez del crecimiento per cápita. No obstante, en la mayoría de los países, las volatilidades del crecimiento general y el crecimiento per cápita tienden a ser semejantes.

13

Si se calculase nuevamente la volatilidad mundial actual utilizando las ponderaciones de los países correspondientes a los años sesenta, esta sería casi igual a la volatilidad mundial calculada con las ponderaciones actuales. No obstante, si la volatilidad de los países correspondiente a los años sesenta se combinara con las actuales ponderaciones de los países, la desviación estándar del crecimiento mundial aumentaría, pasando del 0,9% (el resultado efectivo para el período 1996–2006) al 1,5%. Este resultado obedece principalmente al importante descenso de la volatilidad en China y, en un grado más limitado, en otras economías en desarrollo desde la década de 1960.

14

Véase también el capítulo 4 de la edición de abril de 2007 de Perspectivas de la economía mundial.

15

Dynan, Elmendorf y Sichel (2006) llegan a una conclusión parecida con respecto a la volatilidad del consumo en el contexto de los datos de Estados Unidos. Si bien los datos mundiales agregados no destacan al gasto del gobierno como la principal fuente de volatilidad del producto, la política fiscal en forma de, por ejemplo, gasto procíclico o excesiva acumulación de deuda ha sido un motor importante de la volatilidad del producto en muchos países (véase la siguiente sección). No obstante, estos efectos propios de los países desaparecen en los datos mundiales agregados.

16

En los años sesenta, el gasto del gobierno aumentó la volatilidad del producto en Estados Unidos a causa del volátil gasto de defensa relacionado con la guerra de Vietnam.

17

Varios estudios han resaltado la contribución de las técnicas mejoradas de gestión de existencias y la menor volatilidad de la inversión en existencias a la reducción de la volatilidad del producto trimestral en Estados Unidos desde la década de 1980 (McConnell y Perez-Quiros, 2000, y Kahn, McConnell y Perez-Quiros, 2002). No obstante, en los datos anuales la función de las existencias disminuye considerablemente, sobre todo si se analizan las variaciones de volatilidad ocurridas entre los años sesenta y la actualidad. Desde el punto de vista de la política económica, las variaciones del ritmo de fluctuación trimestral de la inversión en existencias podrían no tener ningún significado importante para el bienestar a menos que produzcan un impacto de mayor duración sobre, por ejemplo, el aumento del consumo, lo cual parece improbable. Otro aspecto que influye sobre la interpretación de los estudios de volatilidad basados en datos trimestrales es que los componentes de las cuentas nacionales trimestrales tienden a estar sujetos a errores de medición mucho mayores que los datos anuales; por ejemplo, Sommer (2007) registra el hecho de que los errores de medición constituyen una parte no trivial del aumento del consumo trimestral.

20

Véanse más detalles en el apéndice 5.1. Berg, Ostry y Zettelmeyer (2006), centrándose en el crecimiento tendencial más que en las fluctuaciones cíclicas, utilizan un modelo probabilístico para analizar los factores determinantes de un concepto diferente pero complementario: la duración de las “rachas de crecimiento” (es decir, períodos de un crecimiento considerablemente mayor que el observado previamente).

21

La calidad institucional se representa aquí mediante una medida de las restricciones que limitan al poder ejecutivo. Entre otras ventajas, esta variable puede obtenerse para una amplia muestra de países y para períodos prolongados, y además parece menos propensa que otros indicadores a problemas de endogeneidad, como los índices de riesgo del ICRG. Véase en Acemoglu et al. (2003) y Satyanath y Subramanian (2004) un examen más completo de esta variable y cómo las instituciones en general pueden incidir en la volatilidad.

22

La función de la política monetaria se destaca en Clarida, Galí y Gertler (2000) y en Cecchetti, Flores-Lagunes y Krause (2006b). Un aspecto importante es que la globalización puede haber fortalecido los incentivos para que las autoridades mantengan baja la inflación, especialmente en las economías en desarrollo (véase el recuadro 3.1 de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial).

23

Véanse Fatás y Mihov (2003) y el capítulo 2 de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.

25

Véase más información sobre el impacto de las variaciones sectoriales en Dalsgaard, Elmeskov y Park (2002); sobre el impacto de la gestión de las existencias, en la nota 17; sobre el impacto de la reglamentación del mercado de productos, en Kent, Smith y Holloway (2005), y sobre el impacto de la globalización, en el capítulo 3 de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial. Debido a limitaciones de los datos, en el presente análisis no se recoge el efecto de las técnicas de gestión de existencias ni el de la flexibilidad de los mercados de trabajo y de productos.

26

Por ejemplo, Stock y Watson (2005), mediante el uso de una metodología de vectores autorregresivos estructurales, concluyen que “la generalizada reducción de la volatilidad [desde los años setenta] en gran medida guarda relación con una reducción en la magnitud de los shocks internacionales comunes”. Del mismo modo, Ahmed, Levin y Wilson (2004) destacan el papel de la “buena suerte” en el impulso a la reciente estabilidad macroeconómica en Estados Unidos. Véase también Stock y Watson (2003).

27

Si no se cuenta con un modelo econométrico estructural para el ciclo económico, se debe de proceder con cuidado antes de interpretar estas correlaciones como indicadores de causalidad, pese a que se emplean instrumentos para medir la calidad institucional y la volatilidad de la política fiscal.

28

Se debe tener cuidado al interpretar estos resultados como indicio de que la “buena suerte” haya desempeñado una pequeña función en los últimos años. Las regresiones de panel contienen términos de error relativamente grandes, que podrían obedecer en parte a shocks transitorios. No obstante, las ecuaciones estimadas permiten equiparar con éxito las características medias del ciclo económico correspondientes a amplios grupos de países.

29

Harding y Pagan (2001) examinan varias definiciones alternativas del ciclo económico y su significado para las propiedades del mismo. Los estudios acerca del ciclo económico en las economías avanzadas comúnmente han utilizado las series del PIB básico para determinar los tiempos de las expansiones y las recesiones. Este capítulo, sin embargo, también analiza muchos países de mercados emergentes y en desarrollo con altas tasas de crecimiento de la población. Por consiguiente, para facilitar la comparación de los países, el capítulo define los ciclos económicos según el crecimiento del producto per cápita.

30

Véanse más detalles con respecto a la base de datos Polity IV en www.cidcm.umd.edu/polity.

31

Véanse más detalles acerca de la base de datos sobre el desarrollo y la estructura financieros en www.worldbank.org.

32

Por ejemplo, una regresión de corte transversal del índice de política monetaria sobre una medida de la cifra de producción utilizada por los gobernadores del banco genera un estadístico t de 5,5 y un R2 de 0,24. La regresión análoga del panel de efectos fijos genera un estadístico t de 4,0 y un R2 de 0,10.

33

El uso del gasto del gobierno en lugar del saldo público reduce al mínimo los problemas de endogeneidad que se desprenden de las dificultades del ajuste cíclico. Como se analiza en Fatás y Mihov (2003, pág. 11): “Existen razones teóricas y estimaciones empíricas que apoyan la idea de que el gasto (excluidas las transferencias) no reacciona contemporáneamente frente al ciclo. Por otra parte, hay suficientes indicios de que el déficit presupuestario se vea afectado automáticamente por los cambios de situación macroeconómica y por consiguiente está más expuesto a problemas de endogeneidad”.

34

Véanse más detalles sobre la base de datos de World Development Indicators en www.worldbank.org.

35

Véanse más detalles sobre la variable de apertura en www.papers.nber.org/papers/w10152.pdf.

36

Véanse más detalles sobre el índice de Reinhart-Rogoff en www.wam.umd.edu/~creinhar/Links.html.

37

También se verificó la robustez de las conclusiones mediante la estimación de las regresiones por separado en el curso de los subperíodos 1970–83 y 1984–2003.

38

Véanse más detalles sobre los cuadros Penn World Tables, versión 6.2, en www.pwt.econ.upenn.edu.

39

Véanse más detalles en www.ggdc.net/Maddison.

40

Véase en Johnson et al. (2007) un análisis de la razón por la cual los datos del PIB varían de un conjunto de datos a otro, e incluso entre diferentes versiones de los cuadros Penn World Tables.

41

Véanse más detalles en www.esa.un.org/unpp.

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