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Anexo: Deliberaciones Del Directorio Ejecutivo Del Fmi Sobre Las Perspectivas, Marzo De 2007

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2007
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 26 de marzo de 2007

Los directores ejecutivos manifestaron satisfacción por la expansión vigorosa, amplia e ininterrumpida de la economía mundial durante 2006 y tomaron nota de que la actividad había cumplido o superado las expectativas en la mayoría de las regiones. De cara al futuro, los directores opinaron que la expansión mundial apenas se desaceleraría en 2007 y 2008 y que las presiones inflacionarias seguirían estando contenidas. Señalaron que la composición de la demanda estará más equilibrada entre las principales economías avanzadas, según los pronósticos para 2007, y que Estados Unidos, la zona del euro y Japón crecerán un poco más del 2%. Asimismo, opinaron que el crecimiento seguirá siendo fuerte en los países de mercados emergentes y en desarrollo, pero a un ritmo algo menor.

Los riesgos que pesan sobre esta hipótesis central parecen estar aún más equilibrados que cuando se publicó la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial, pero todavía se inclinan hacia el lado negativo. En este contexto, los directores opinaron, en general, que la reciente turbulencia de los mercados representa una corrección tras un período de pujanza de los precios de los activos que no requiere una revisión fundamental del panorama económico mundial favorable. Algunos directores se manifestaron menos optimistas en cuanto a los riesgos, señalando que ha recrudecido la preocupación por la estabilidad de los mercados financieros, la desaceleración de la productividad y sus implicaciones para el crecimiento, y la incertidumbre que sigue rodeando la evolución de los precios del petróleo y otros productos básicos. Todos los directores subrayaron la necesidad de mantenerse alerta.

Los directores debatieron el riesgo de que las proyecciones no lleguen a cumplirse. La mayoría recalcó que la corrección que está experimentando el mercado de la vivienda en Estados Unidos podría tener un impacto cada vez más profundo en el resto de la economía. Los directores subrayaron que la agudización persistente de la volatilidad de los mercados financieros podría alejar a los inversionistas aún más de los activos y los mercados más riesgosos —y varios directores hicieron referencia al potencial de empeoramiento de la volatilidad— y solicitaron que se mantenga bajo cuidadosa observación la evolución del mercado. Asimismo, reconocieron la posibilidad de que las presiones inflacionarias se reaviven a medida que se hagan sentir las limitaciones de la utilización de los recursos, y subrayaron el riesgo de que los precios del petróleo recuperen el terreno que cedieron en los últimos tiempos, en vista de las constantes tensiones geopolíticas y del margen limitado de capacidad de producción excedentaria. Los directores también tomaron nota del constante riesgo de que los profundos desequilibrios mundiales se corrijan de manera desordenada.

Los directores opinaron que un interrogante clave a la hora de evaluar los riesgos para las perspectivas es en qué medida logrará seguir creciendo con vigor la economía mundial si la economía estadounidense sufre un enfriamiento peor que el previsto, o si las perspectivas mundiales pueden desacoplarse de las de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta el efecto limitado de la reciente desaceleración de Estados Unidos. En ese sentido, los directores manifestaron su satisfacción por el análisis preparado por el personal técnico sobre los desbordamientos transfronterizos del crecimiento y atribuyeron a varios factores el pequeño alcance mundial que han tenido hasta ahora. Concretamente, la desaceleración estadounidense está centrada en el sector de la vivienda, que tiene un contenido de importaciones relativamente bajo. Además, las causas de la desaceleración son específicas de la economía de Estados Unidos y no sucesos comunes que hayan afectado simultáneamente a varios países. Aun así, varios directores comentaron que la aceleración de la integración financiera estimulada por la globalización aumentó la magnitud potencial de los desbordamientos y que el empeoramiento de la desaceleración estadounidense probablemente tendría un impacto sustancial en el crecimiento mundial. Con todo, los directores reconocieron que la fuerza de los desbordamientos dependerá del grado de vinculación comercial y financiera que mantenga cada país con Estados Unidos y del grado de vulnerabilidad interna.

Economías avanzadas

Los directores señalaron que la economía estadounidense se desaceleró sensiblemente en el curso del último año, en gran medida debido a la corrección del sector de la vivienda, pero que el consumo privado conservó el vigor. Sin embargo, se prevé que la actividad económica recupere el ímpetu en el futuro y que las tasas de crecimiento se incrementen durante 2007 y vuelvan a alcanzar el nivel potencial en 2008. Aun así, los directores se manifestaron preocupados por datos recientes que revelan un recrudecimiento de las dificultades en el mercado de las hipotecas de alto riesgo, lo cual podría comenzar a lastrar el resto de la economía, sobre todo si la desaceleración de la vivienda empeora y si se restringe el crédito a nivel más general. En ese sentido, algunos directores opinaron que el impacto del debilitamiento del sector de la demanda quizá no se haya sentido todavía del todo, y que no es posible descartar la posibilidad de que la desaceleración estadounidense resulte más profunda de lo que se anticipa. Aunque las presiones inflacionarias se aliviaron un poco después del abaratamiento del petróleo, que marcó máximos el año pasado, la inflación básica continúa siendo elevada. Los directores avalaron la decisión de la Reserva Federal de mantener la tasa de intervención sin cambios en los últimos meses, y tomaron nota de que la Reserva Federal está preparada para responder a un cambio del equilibrio de riesgos entre el crecimiento y la inflación. Los directores se mostraron complacidos con el hecho de que el presupuesto del ejercicio 2008 esté pensado para producir un presupuesto federal equilibrado llegado el ejercicio 2012, pero expresaron que sería preferible fijar el objetivo más ambicioso de lograr un equilibrio que excluya el superávit de la seguridad social. La consolidación fiscal deberá estar respaldada por reformas encaminadas a sustentar a largo plazo el régimen de seguridad social y los sistemas de atención de la salud para la tercera edad y la población de bajos ingresos.

Los directores celebraron la aceleración del crecimiento del PIB real en la zona del euro en 2006 y opinaron que los riesgos están bien equilibrados. Señalaron que el Banco Central Europeo tendría justificación para seguir reduciendo con cuidado la acomodación monetaria a fin de contener las presiones inflacionarias, siempre que la recuperación avance conforme a lo esperado. Los directores aplaudieron también el avance logrado hacia el saneamiento de las finanzas públicas, pero consideraron que correspondería redoblar los esfuerzos, teniendo en cuenta el vigor de esta fase ascendente del ciclo económico y las presiones que se avecinan a causa del envejecimiento de la población. También subrayaron la importancia de profundizar la reforma en el contexto del Programa de Lisboa con el fin de afianzar las perspectivas de una expansión sostenida a largo plazo, sobre todo a través de medidas que alienten la productividad e incrementen la utilización de la mano de obra. La experiencia reciente también ha puesto de relieve la importancia de llevar a cabo reformas complementarias en el mercado de los productos y en el de los servicios para fomentar la creación de empleo y la consolidación fiscal basada en el gasto.

Los directores se refirieron con satisfacción a la economía japonesa, recuperada de la desaceleración pasajera que sufrió a mediados de 2006. Como la inflación sigue siendo casi inexistente, los directores respaldaron la decisión del Banco de Japón de subir cautelosamente las tasas de interés tras haber abandonado la política de cero intereses el año pasado, y sugirieron eliminar la acomodación monetaria si la expansión conserva la fuerza, y únicamente de a poco. Asimismo, plantearon que al dejar más en claro sus objetivos de inflación a mediano plazo, el Banco de Japón contribuiría a anclar las expectativas del sector privado y conjuraría el riesgo de que se deshagan abruptamente las posiciones de arbitraje de tasas de interés entre el yen y otras divisas a causa de movimientos fuertes de los tipos de cambio o del volumen de los flujos de capital. La consolidación fiscal parece estar más adelantada que el plan del gobierno de alcanzar un superávit primario para el ejercicio 2011, pero habrá que tomar más medidas fiscales que las contempladas en el actual plan a mediano plazo para lograr que la deuda siga una línea decreciente. También será importante seguir avanzando en la reforma estructural para estimular el crecimiento y beneficiar a la economía mundial.

Países de mercados emergentes y en desarrollo

Los directores aplaudieron el excelente desempeño de las economías emergentes de Asia, lideradas por China e India. La mayoría se manifestó confiada en que la región podrá soportar la desaceleración de la economía estadounidense, pero otros directores advirtieron que los desbordamientos podrían ser considerables, ya que el creciente comercio intrarregional está constituido en parte por envíos de bienes intermedios cuyo destino final es Estados Unidos. Atentos al creciente superávit en cuenta corriente de algunos de estos países, los directores tomaron nota de los diferentes grados de flexibilidad cambiaria que se observan dentro de la región. Muchos opinaron que la flexibilización del renminbi ofrecería a China una base más segura para la gestión de la política monetaria y la ayudaría a frenar el superávit en cuenta corriente.

Los directores señalaron que en América Latina el crecimiento superó el 5% en 2006 gracias al carácter favorable de las condiciones externas y a la solidez general de las políticas económicas. Aunque es probable que el ritmo del crecimiento disminuya un poco en los dos próximos años, los directores comentaron que el fortalecimiento de las variables económicas fundamentales y la mejora de los marcos de política macroeconómica seguramente les permitirán a los países latinoamericanos sustentar las tasas de crecimiento, aun si la economía estadounidense se enfría más de lo esperado. No obstante, la región sigue siendo vulnerable a la disminución de los precios de los productos básicos, que pondría a prueba la política económica de varios países al crear presión sobre el saldo fiscal y el saldo en cuenta corriente. Los directores también tomaron nota de que será importante llevar a cabo reformas fiscales para ampliar el margen de gasto destinado a programas sociales bien focalizados. También es prioritario lanzar reformas encaminadas a mejorar la deslucida productividad de la región.

Los directores se declararon complacidos con el crecimiento pujante de las economías emergentes de Europa y dejaron constancia de que la expansión probablemente se modere en 2007 como resultado de la desaceleración del crecimiento de Europa occidental. Aunque la mayor parte de los países podrá financiar el creciente déficit en cuenta corriente sin gran dificultad, los directores advirtieron que un empeoramiento de las condiciones financieras mundiales podría reducir las entradas de capital en el futuro. Asimismo, mencionaron que la reforma está perdiendo ímpetu en los nuevos miembros de la Unión Europea, lo cual resalta nuevamente la importancia de las reformas estructurales para facilitar una convergencia ininterrumpida y sin traspiés dentro de la Unión Europea.

Los directores indicaron que la actividad económica de la Comunidad de Estados Independientes continúa sustentada por el elevado nivel de precios de los productos básicos y que las perspectivas de crecimiento en general parecen alentadoras.

Manifestaron preocupación por el hecho de que las voluminosas entradas de capital y el sólido crecimiento de la demanda interna, alimentado en parte por grandes aumentos del gasto público que han superado el alza del ingreso, hayan mantenido alta la inflación en muchos países. Por ende, los directores opinaron que para contener las presiones inflacionarias se necesita una moderación más firme del gasto y una política monetaria más restrictiva y, en algunos casos, un régimen cambiario más flexible. Además, para lograr que el crecimiento conserve el dinamismo habrá que poner en marcha reformas que atraigan más inversión privada, de modo que la fuente del crecimiento no esté concentrada en la exportación de productos básicos primarios.

Sin dejar de reconocer la variedad de retos a los que se enfrenta África subsahariana, los directores manifestaron satisfacción por la expansión vigorosa y constante de la región en conjunto, así como por las perspectivas de que el crecimiento se acelere más durante 2007. Al mismo tiempo, pusieron de relieve las vulnerabilidades de las economías que no exportan petróleo frente a perturbaciones de los precios de los productos básicos o al encarecimiento del petróleo. Habrá que forjar una estabilidad macroeconómica sostenida e instrumentar reformas estructurales para propiciar el desarrollo de economías de mercado pujantes y sustentar la solidez que está adquiriendo el crecimiento de la región. Los directores insistieron en que la mayoría de los países de la región se vería beneficiada si se profundizara la liberalización del comercio exterior, si sus exportaciones encontraran un acceso más amplio a los mercados y si las economías avanzadas cumplieran con los compromisos de ayuda que asumieron en pro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El fortalecimiento de las instituciones y la promoción de un clima de negocios más propicio también contribuirían a fomentar la actividad del sector privado y a lograr que la región deje de depender tanto de la exportación de productos básicos.

Como los precios del petróleo siguen siendo elevados, los países de Oriente Medio que lo exportan vivieron otro año de crecimiento fuerte, acompañado de sólidos saldos fiscales y en cuenta corriente. Los directores opinaron que las perspectivas generales de la región son favorables y felicitaron a los países del CCG por los planes de inversión pública. Con todo, la región sigue siendo extremadamente dependiente del sector de los hidrocarburos y el crecimiento de la población se traduce en altas tasas de desempleo. En ese sentido, los directores hicieron hincapié en la importancia de alentar la inversión privada en el sector no petrolero para equilibrar las fuentes de crecimiento y multiplicar las oportunidades de empleo. Asimismo, será importante promover un clima de negocios más favorable y ajustar el sistema de enseñanza para que la fuerza laboral adquiera las aptitudes que requiere el sector privado. En los países de la región del Mashreq que no exportan petróleo, el crecimiento se aceleró durante 2006 gracias al aumento de la inversión extranjera directa y al carácter favorable de las condiciones externas.

Los directores tomaron nota de que muchos países de mercados emergentes y en desarrollo enfrentan el reto de aprovechar las caudalosas entradas de capital para respaldar la inversión al tiempo que evitan fuertes vuelcos de la competitividad y la acumulación de focos de vulnerabilidad en los balances. Atentos a la ausencia de una fórmula simple y universal, los directores recalcaron la importancia de una gestión macroeconómica equilibrada y flexible que se ajuste a las circunstancias de cada país y que evite medidas capaces de mermar la confianza o distorsionar el mercado. A la vez, varios directores reconocieron que aun los países con marcos de política económica verosímiles e instituciones y sistemas financieros sólidos pueden ser vulnerables a la entrada de capitales cuantiosos y volátiles y podrían beneficiarse del asesoramiento del FMI sobre las opciones idóneas para la coyuntura en el marco de las consultas del Artículo IV.

Cuestiones multilaterales

Los directores hicieron hincapié en la responsabilidad que comparten los gobiernos de proteger los cimientos de un crecimiento mundial fuerte y pusieron de relieve la importancia de que los países con un papel crítico contribuyan a la corrección ordenada de los profundos desequilibrios mundiales. Varias medidas de peso ayudarían a lograr ese objetivo: en Estados Unidos, incrementar el ahorro, entre otros medios a través de una consolidación fiscal más ambiciosa; en la zona del euro, impulsar reformas que promuevan el crecimiento; en Japón, ahondar la reforma estructural, sin olvidar el saneamiento de las finanzas públicas, y en algunas economías emergentes de Asia —y sobre todo en China—, adoptar medidas para estimular el consumo e incrementar la flexibilidad cambiaria. En cuanto a los países de Oriente Medio que exportan petróleo, los directores opinaron que la caída de los precios del petróleo y el aumento del gasto reducirán los superávits externos, pero que aún hay margen para seguir estimulando el gasto dentro de los límites de la capacidad de absorción. Algunos directores señalaron también que el alza de los impuestos sobre la energía en Estados Unidos podría ayudar a reducir el elevado consumo nacional de petróleo y así contribuiría a reducir tanto los desequilibrios mundiales como las consecuencias ambientales. En ese sentido, los directores tomaron nota del objetivo anunciado hace poco por el gobierno estadounidense de recortar el consumo de gasolina.

Los directores tomaron nota de un análisis realizado por el personal técnico —basándose en episodios históricos de reversión de los desequilibrios en cuenta corriente y en un examen más detallado del comportamiento comercial de Estados Unidos— que concluye que los tipos de cambio reales pueden ser una influencia importante en el proceso de ajuste de los países con superávits y déficits en cuenta corriente grandes y persistentes. Sin embargo, enfatizaron que si bien las variaciones de los tipos de cambio pueden facilitar el ajuste, deben ir acompañadas de medidas encaminadas a reequilibrar la demanda interna. Al respecto, varios directores opinaron que el análisis es un buen complemento de otros estudios publicados en Perspectivas de la economía mundial sobre la importancia del ajuste de las políticas internas y del movimiento de los tipos de cambio para la solución de los desequilibrios. Los directores reconocieron en general que si las autoridades de las regiones de importancia crítica estuvieran colectivamente dispuestas a permitir el ajuste de los tipos de cambio reales, sobre todo si no son de flotación libre, podrían verse crucialmente fortalecidas las políticas destinadas a promover una solución ordenada de los graves desequilibrios mundiales. Aunque el análisis efectuado por el personal técnico lleva a pensar que el déficit comercial de Estados Unidos podría ser más sensible al movimiento de los tipos de cambio reales de lo que sugieren comúnmente los estudios macroeconómicos, muchos directores no quedaron convencidos con esta conclusión y opinaron que se necesitan nuevas investigaciones y análisis con otras metodologías. Otros directores, sin embargo, recalcaron que se trata de una conclusión trascendental.

Los directores elogiaron al personal técnico por un análisis que muestra de qué manera la veloz expansión del comercio internacional y la creación de tecnologías están comenzando a formar un mercado laboral mundial cada vez más integrado. Esta integración está promoviendo el crecimiento y el ingreso en los países de origen y los países receptores, pero al mismo tiempo acarrea consecuencias distributivas y por ende quizás esté nutriendo indirectamente actitudes proteccionistas. Se podría hacer más por ayudar a los perjudicados por la evolución de la tecnología y del comercio internacional, por ejemplo a través de la mejora de los sistemas de enseñanza, la flexibilización de los mercados laborales y la organización de sistemas de bienestar social que amortigüen el impacto del cambio económico sin obstaculizarlo.

Los directores se manifestaron complacidos con la reanudación de las negociaciones sobre comercio multilateral dentro del marco de la Ronda de Doha. Si se traduce en una reforma ambiciosa y fortalece aún más las reglas a escala multilateral, alejando el riesgo de proteccionismo, afianzaría el panorama mundial a mediano plazo. Las perspectivas de una corrección gradual de los desequilibrios mundiales también mejorarían mediante iniciativas encaminadas a eliminar los obstáculos que frenan la fácil reasignación de recursos en respuesta a la fluctuación de los tipos de cambio, como por ejemplo la reforma del comercio internacional.

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