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Capítulo 1. Perspectivas Mundiales Y Cuestiones De Política Económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2007
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Pese al nerviosismo que hace poco invadió los mercados financieros, la economía mundial sigue prometiendo para 2007 y 2008 un crecimiento sólido y sostenido, aunque algo más moderado que el de 2006 (gráfico 1.1). Además, los riesgos parecen menos graves que cuando se publicó la edición de septiembre de 2006 del presente informe, ya que la caída de los precios del petróleo a partir de agosto y el tenor generalmente favorable de las condiciones financieras mundiales ayudaron a contener tanto los efectos de desbordamiento de la corrección del mercado de la vivienda en Estados Unidos como las presiones inflacionarias. Con todo, como lo ponen de relieve los acontecimientos vividos últimamente por los mercados, los riesgos para las perspectivas siguen inclinándose del lado negativo. Concretamente, las preocupaciones son varias: que la desaceleración de la economía estadounidense se agudice si el sector de la vivienda sigue empeorando, que la volatilidad de los mercados financieros no aminore y lleve a más inversionistas a mantenerse alejados durante más tiempo de los activos riesgosos, que se reaviven las presiones inflacionarias si las brechas del producto continúan cerrándose —sobre todo si el precio del petróleo vuelve a subir bruscamente—, y que se produzca —eventualidad poco probable pero muy costosa— una corrección desordenada de los profundos desequilibrios mundiales. A más largo plazo, se perfilan varias tendencias capaces de frenar la vigorosa productividad que sustentó los buenos resultados económicos recientes: el envejecimiento de la población, la creciente resistencia al avance de la globalización y las consecuencias ambientales del rápido crecimiento. Sin descuidar los riesgos macroeconómicos a corto plazo, los gobiernos deberían aprovechar el sólido desempeño que continúa exhibiendo la economía mundial para atacar con más tesón problemas estructurales arraigados.

Gráfico 1.1.Indicadores mundiales1

La expansión mundial se mantiene por encima de la tendencia, aunque a un ritmo más moderado, lo cual contribuye a frenar la presión inflacionaria. El comercio mundial sigue creciendo considerablemente más que el producto.

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

1 Las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo (PPA), salvo indicación en contrario.

2Tasas de crecimiento promedio en cada país, agregadas usando ponderaciones de la PPA; los agregados varían con el tiempo a favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

Coyuntura económica mundial

La economía mundial registró un vigoroso crecimiento de 5,4% en 2006 (¼ de punto porcentual más que la proyección de la edición de septiembre último de Perspectivas de la economía mundial (cuadro 1.1 y gráfico 1.2). En Estados Unidos, la marcada desaceleración del sector de la vivienda desató fuertes vientos en contra, y la inversión de las empresas en instalaciones y equipo también trastabilló. Aun así, el consumo logró mantenerse gracias al crecimiento ininterrumpido del empleo (sobre todo en el sector de los servicios) y al abaratamiento del petróleo, tras los máximos registrados en agosto. En la zona del euro, el crecimiento se aceleró hasta alcanzar el ritmo más rápido de los seis últimos años; el estímulo provino de una floreciente demanda interna respaldada por la creciente confianza de las empresas y la evolución favorable de los mercados laborales, además de factores especiales como la Copa Mundial de fútbol y el aumento del consumo con anticipación al alza del impuesto sobre el valor agregado (IVA) en Alemania en enero de 2007. En Japón, la actividad económica se enfrió a mediados de año pero recuperó el impulso hacia el final.

Cuadro 1.1.Panorama de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
Proyecciones actualesDiferencia con las proyecciones de abril de 2006
200520062007200820072008
Producto mundial4,95,44,94,9
Economías avanzadas2,53,12,52,7−0,2
Estados Unidos3,23,32,22,8−0,7−0,4
Zona del euro1,42,62,32,30,30,3
Alemania0,92,71,81,90,60,4
Francia1,22,02,02,4−0,2
Italia0,11,91,81,70,50,3
España3,53,93,63,40,60,3
Japón1,92,22,31,90,2−0,1
Reino Unido1,92,72,92,70,10,2
Canadá2,92,72,42,9−0,50,1
Otras economías avanzadas3,94,33,83,80,10,1
Economías asiáticas recientemente industrializadas4,75,34,64,60,20,2
Otros países de mercados emergentes y en desarrollo7,57,97,57,10,30,2
África5,65,56,25,80,30,5
África subsahariana6,05,76,86,10,50,7
América4,65,54,94,20,60,4
Brasil2,93,74,44,20,50,3
México2,84,83,43,5−0,1
Comunidad de Estados Independientes6,67,77,06,40,50,2
Rusia6,46,76,45,9−0,1−0,2
Excluido Rusia6,99,78,37,51,91,1
Europa central y oriental5,56,05,55,30,50,5
Oriente Medio5,45,75,55,50,2
Países en desarrollo de Asia9,29,48,88,40,20,1
China10,410,710,09,5
India9,29,28,47,81,10,7
ASEAN-45,25,45,55,8−0,1−0,2
Partidas informativas
Unión europea1,93,22,82,70,40,3
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado3,33,93,43,5
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)7,49,27,07,4−0,70,2
Importaciones
Economías avanzadas6,17,44,75,7−1,30,1
Otros países de mercados emergentes y en desarrollo12,115,012,512,20,41,1
Exportaciones
Economías avanzadas5,68,45,55,8−0,50,1
Otros países de mercados emergentes y en desarrollo11,210,610,49,9−0,2
Precios de los productos básicos (dólares de EE.UU.)
Petróleo141,320,5−5,56,6−14,68,2
No combustibles (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)10,328,44,2−8,89,00,3
Precios al consumidor
Economías avanzadas2,32,31,82,1−0,6−0,1
Otros países de mercados emergentes y en desarrollo5,45,35,44,90,30,3
Tasa interbancaria de oferta de Londres (porcentaje)2
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.3,85,35,35,1−0,2−0,4
Sobre los depósitos en euros2,23,13,83,70,1−0,1
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,10,40,91,2−0,2−0,3
Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 26 de enero y el 23 de febrero de 2007. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2006 el precio medio del petróleo fue $64,27 el barril; para 2007 será de $60,75 y para 2008, $64,75.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 26 de enero y el 23 de febrero de 2007. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2006 el precio medio del petróleo fue $64,27 el barril; para 2007 será de $60,75 y para 2008, $64,75.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Gráfico 1.2.Indicadores corrientes y anticipados

A juzgar por los indicadores de producción industrial y comercio internacional, la expansión mundial se ha desacelerado un poco desde mediados de 2006, pero como los indicadores de confianza en general son positivos las perspectivas a corto plazo se perfilan prometedoras.

(Variación porcentual con respecto a un año antes, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Confianza de las empresas: Estados Unidos, Institute for Supply Management; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Banco de Japón. Confianza de los consumidores: Estados Unidos, The Conference Board; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Cabinet Office (Agencia de Planificación Económica). Demás indicadores: Haver Analytics.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Corea, Estonia, Filipinas Hungría, India, Indonesia, Israel, Letonia, Lituania, Malasia, México, Pakistán, Perú, Polonia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, la República Checa, la República Eslovaca, Rumania, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Ucrania y Venezuela.

3Los datos sobre la confianza de los consumidores en Japón están basados en un índice de difusión, en que los valores superiores a 50 indican un aumento de la confianza.

4Los datos correspondientes a China, India, Pakistán y Rusia son interpolados.

El rápido crecimiento que registraron los países de mercados emergentes y en desarrollo estuvo liderado por China e India. En China, la tasa de crecimiento llegó a 10¾% en 2006, impulsada por el crecimiento de la inversión y las exportaciones, pese a que se moderó el segundo semestre tras el endurecimiento monetario instituido para desacelerar la inversión en activos fijos. En India, la expansión cobró ímpetu en el curso del año y el crecimiento interanual aumentó a 9¼%. En otras regiones, el crecimiento también mantuvo la solidez en general, gracias al elevado nivel de precios de los productos básicos y a lo favorable de las condiciones financieras.

El vigor del crecimiento y el alza de los precios internacionales del petróleo durante el primer semestre de 2006 despertaron inquietudes en torno a la inflación, pero esa presión se suavizó en el segundo semestre a causa del endurecimiento de las políticas monetarias y del vuelco de los mercados petroleros (gráfico 1.3). El retroceso de los precios del petróleo a partir de agosto fue principalmente producto de cierta distensión de las condiciones de seguridad en Oriente Medio, del equilibramiento de la oferta y la demanda en los mercados petroleros y de condiciones meteorológicas favorables el segundo semestre del año (apéndice 1.1). En las economías avanzadas, la inflación global medida según el IPC registró una disminución bastante abrupta después del verano gracias al abaratamiento de los combustibles. La tasa de inflación básica (excluidos los alimentos y la energía) según el IPC también retrocedió un poco en Estados Unidos, aunque se mantiene ligeramente por encima de la banda de tolerancia implícita de la Reserva Federal. Esta ha mantenido la tasa interbancaria sin cambios desde junio, procurando equilibrar el riesgo de enfriamiento de la economía y la inquietud constante en torno a la inflación. En Japón, aun tras la revisión a la baja de la serie del IPC, el nivel de inflación está demasiado cerca de 0, y el Banco de Japón viene incrementando la tasa de interés de intervención muy gradualmente desde que abandonó la política de tasa cero en julio de 2006. Ante el vigor de la actividad económica, el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra y otros bancos centrales de Europa continúan reduciendo la acomodación monetaria. Algunos países de mercados emergentes —como China, India y Turquía—instituyeron una política monetaria más restrictiva por temor a la aceleración excesiva del crecimiento o el recalentamiento y (en el caso de Turquía) presiones externas, pero en términos generales los niveles de inflación siguen siendo favorables.

Gráfico 1.3.Inflación mundial

Los indicadores de la inflación y de las expectativas inflacionarias se han moderado en general desde mediados de 2006, gracias al abaratamiento del petróleo y a cierto grado de endurecimiento de las condiciones monetarias.

(Variación porcentual anualizada del promedio trimestral móvil con respecto al promedio trimestral anterior, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2Brasil, Bulgaria, Chile, China, Corea, Estonia, Hungría, India, Indonesia, Malasia, México, Polonia, la RAE de Hong Kong, Singapur, Sudáfrica, la provincia china de Taiwan y Tailandia.

3Porcentaje; rendimiento nominal de los títulos a 10 años, menos la indexación por inflación.

La expectativa de un crecimiento continuamente pujante y el desvanecimiento de las inquietudes inflacionarias contribuyeron al dinamismo de los mercados financieros mundiales durante la mayor parte del segundo semestre de 2006. La volatilidad se agudizó a fines de febrero, pero ese episodio parece representar una ligera corrección tras un período de alza de los precios de los activos, más que una alteración fundamental de la actitud de los mercados (véanse más detalles en la edición de abril de este año del informe Global Financial Stability Report). Pese a retrocesos recientes, los mercados de renta variable de las economías avanzadas siguen acercándose a máximos históricos, gracias a la pujanza de los beneficios empresariales (gráficos 1.4 y 1.5). En términos generales, la rentabilidad de los bonos a largo plazo ha retrocedido desde mediados de 2006, los diferenciales de los activos riesgosos se han estrechado en la mayoría de los segmentos del mercado y la volatilidad de los mercados ha sido sumamente baja hasta hace poco. En los mercados emergentes, los mercados de renta fija y variable se recuperaron bien de la turbulencia sufrida en mayo y junio de 2006, a medida que se desvaneció el temor de que Estados Unidos continuara restringiendo la política monetaria, e incluso tras la corrección reciente siguen cerca de sus niveles máximos (gráfico 1.6). Los flujos de capital hacia los mercados emergentes permanecieron a niveles elevados durante todo 2006 —especialmente para beneficio de Asia y de las economías emergentes de Europa— y las empresas reemplazaron a los prestatarios soberanos como principal fuente de la demanda (cuadro 1.2).

Gráfico 1.4.Evolución de los mercados financieros maduros

Como las expectativas se centran en que el crecimiento mundial seguirá siendo sólido y las inquietudes inflacionarias se han atenuado desde mediados de 2006, los mercados de renta variable siguen siendo pujantes y las tasas de interés a largo plazo han bajado. La expansión de crédito perdió un poco de ímpetu pero aún es vigorosa.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; CEIC Data Company Limited; Haver Analytics; OCDE; FMI, International Financial Statistics; autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1Tasa de los bonos del Estado a 10 años menos tasa de las letras del Tesoro a tres meses.

Gráfico 1.5.Indicadores de los mercados financieros maduros

En general, las tasas de interés real se encuentran por debajo de los promedios a largo plazo, al igual que la relación precio/utilidad en los mercados de renta variable y los diferenciales de los bonos corporativos. Globalmente, la volatilidad sigue siendo baja.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Merrill Lynch; Thomson Financial, y cálculos del personal técnico del FMI.

1En relación con la inflación global. Medidas como desviaciones respecto del promedio de 1990–2006.

2Relación precio-utilidad proyectada a 12 meses, medida como el promedio móvil trimestral de las desviaciones respecto del promedio de 1990–2007 (enero).

3Medidos como promedios móviles trimestrales de las desviaciones respecto del promedio de 2000–07 (enero).

4El VIX es el índice de volatilidad que elabora la Bolsa de Opciones de Chicago, tomando un promedio ponderado de la volatilidad implícita de ocho opciones de compra y venta del S&P 500.

Gráfico 1.6.Condiciones financieras en los mercados emergentes

En general, los mercados emergentes conservan la pujanza, pese a los repetidos estallidos de volatilidad. En muchos, la renta variable ha roto marcas y los diferenciales de riesgo soberano rozan mínimos históricos. La expansión crediticia continúa siendo veloz.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Capital Data; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio de la correlación cruzada móvil a 30 días de los diferenciales de deuda de los mercados emergentes.

Cuadro 1.2.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1996–981999200020012002200320042005200620072008
Total
Flujos netos de capital privado2159,374,656,770,288,3173,3238,6257,2255,8252,7259,3
Inversión privada directa neta142,3177,4168,6182,8152,2165,3190,0266,3266,9283,7288,9
Inversión privada de cartera neta60,060,111,4−80,5−90,9−12,125,029,4−76,3−62,0−52,2
Otros flujos netos de capital privado−43,0−162,9−123,4−32,126,920,123,5−38,565,230,922,6
Flujos oficiales netos320,222,4−34,26,62,3−44,5−57,8−122,6−143,8−96,4−116,6
Variación de las reservas4−72,6−98,2−131,2−120,6−198,9−358,9−508,2−590,1−738,4−715,5−716,4
Partida informativa
Cuenta corriente5−72,134,4123,586,8132,3229,4299,7511,6638,5548,6567,1
África
Flujos netos de capital privado26,59,0−4,22,20,92,712,318,320,228,639,9
Inversión privada directa neta5,88,67,623,113,515,416,827,019,121,929,4
Inversión privada de cartera neta5,09,1−1,8−7,9−1,6−0,55,44,118,512,313,6
Otros flujos netos de capital privado−4,3−8,7−10,0−13,0−11,0−12,2−9,8−12,8−17,4−5,7−3,1
Flujos oficiales netos35,04,17,76,58,66,44,3−1,8−3,810,110,8
Variación de las reservas4−4,2−0,4−12,8−9,7−5,5−11,4−32,7−42,3−48,4−44,9−56,3
América
Flujos netos de capital privado282,048,555,231,911,526,213,333,910,432,044,2
Inversión privada directa neta53,166,170,066,547,237,549,151,434,561,359,1
Inversión privada de cartera neta34,61,01,7−8,1−13,9−10,5−12,530,5−12,4−4,63,9
Otros flujos netos de capital privado−5,7−18,6−16,5−26,5−21,8−0,9−23,3−48,0−11,6−24,7−18,8
Flujos oficiales netos35,66,2−6,425,217,44,3−8,7−30,4−17,7−1,2−0,4
Variación de las reservas4−11,47,4−1,83,5−2,4−36,2−23,4−33,4−46,5−57,4−39,3
Comunidad de Estados Independientes6
Flujos netos de capital privado2−5,3−13,5−27,67,215,817,97,737,665,738,028,6
Inversión privada directa neta5,54,72,34,95,25,412,914,433,122,226,1
Inversión privada de cartera neta2,2−0,9−10,0−1,20,4−0,58,1−3,113,90,40,3
Otros flujos netos de capital privado−13,0−17,3−19,93,510,213,0−13,426,318,815,42,1
Flujos oficiales netos3−1,0−1,8−5,8−4,9−10,4−8,9−7,3−22,1−32,6−3,6−4,3
Variación de las reservas45,1−6,4−20,3−14,5−15,1−31,8−53,8−75,6−126,9−108,4−98,7
Economías emergentes de Asia7
Flujos netos de capital privado236,9−1,94,523,525,469,2142,569,753,930,7−5,8
Inversión privada directa neta56,070,959,852,052,673,168,0105,8102,496,194,1
Inversión privada de cartera neta16,054,119,6−50,2−60,17,811,2−8,1−99,4−78,9−88,8
Otros flujos netos de capital privado−35,1−127,0−74,821,632,8−11,663,4−27,950,913,5−11,1
Flujos oficiales netos35,98,5−10,9−12,04,1−16,6−7,0−2,8−9,8−5,4−7,5
Variación de las reservas4−45,1−84,8−59,1−85,4−154,3−234,3−339,0−284,1−365,6−410,6−424,0
Europa central y oriental
Flujos netos de capital privado227,436,338,710,954,052,574,7117,5121,1109,0117,7
Inversión privada directa neta14,922,724,124,024,116,234,550,165,862,662,0
Inversión privada de cartera neta1,75,33,10,41,76,526,920,98,112,114,4
Otros flujos netos de capital privado10,88,311,6−13,428,329,913,346,447,134,341,2
Flujos oficiales netos3−0,5−2,41,66,0−7,5−5,0−6,6−8,3−4,9−3,1−3,3
Variación de las reservas4−8,8−12,1−6,0−3,0−18,5−11,5−13,6−48,2−21,2−14,9−22,1
Oriente Medio8
Flujos netos de capital privado211,8−3,8−10,0−5,5−19,44,7−12,0−19,9−15,514,434,8
Inversión privada directa neta7,04,44,912,39,717,88,817,612,019,618,2
Inversión privada de cartera neta0,5−8,6−1,2−13,5−17,4−14,9−14,0−14,9−5,0−3,34,4
Otros flujos netos de capital privado4,30,4−13,7−4,3−11,61,8−6,8−22,5−22,5−1,912,2
Flujos oficiales netos35,28,0−20,5−14,2−9,8−24,6−32,5−57,1−75,0−93,2−112,0
Variación de las reservas4−8,1−2,0−31,2−11,6−3,1−33,7−45,7−106,6−129,7−79,4−75,9
Partidas informativas
Exportadores de combustible
Flujos netos de capital privado2−5,4−27,2−57,0−12,7−11,212,7−14,9−6,8−2,611,136,4
Otros países
Flujos netos de capital privado2164,8101,8113,682,999,5160,6253,4264,0258,4241,6223,0

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, Israel, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

Excluidas las donaciones e incluidas las inversiones en el extranjero de organismos de inversiones oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Incluye Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, Israel, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

Excluidas las donaciones e incluidas las inversiones en el extranjero de organismos de inversiones oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Incluye Israel.

En los mercados cambiarios, la desaceleración del crecimiento estadounidense y la vigorosa expansión de Europa occidental atizaron las expectativas de que los diferenciales entre las tasas de interés se redujeran, y contribuyeron a la caída del dólar de EE.UU., sobre todo frente al euro y a la libra esterlina. En la totalidad de 2006, el dólar de EE.UU. se depreció 4% en términos efectivos reales, en tanto que el euro y la libra esterlina se apreciaron alrededor de 7% (gráfico 1.7). El yen también volvió a debilitarse durante el año pese al creciente superávit nacional en cuenta corriente, ya que los inversionistas japoneses se mostraron menos dispuestos a invertir dentro del país y el bajo nivel de las tasas de interés estimuló la salida de capitales. No obstante, el yen recuperó terreno a comienzos de 2007, cuando la intensificación de la volatilidad del mercado frenó un poco las salidas de capital para operaciones de arbitraje de tasas de interés entre divisas. El renminbi se depreció ligeramente en términos efectivos reales pese a que su apreciación frente al dólar de EE.UU. se aceleró ligeramente en los últimos meses y a que el superávit en cuenta corriente avanzó nuevamente, hasta llegar a 9% del PIB (gráfico 1.8). En Oriente Medio, las monedas de los exportadores de petróleo sufrieron una pequeña depreciación en términos efectivos reales, si bien el alza pronunciada de las exportaciones petroleras empujó el superávit en cuenta corriente de este grupo al 21% del PIB.

Gráfico 1.7.Situación externa de las grandes economías avanzadas

Aunque el dólar de EE.UU. sufre una depreciación moderada en términos efectivos reales desde finales de 2005, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos sigue siendo profundo. En la zona del euro la cuenta corriente está cerca del equilibrio, tras la apreciación del euro. Japón mantiene un superávit en cuenta corriente sustancial; el valor efectivoreal del yen se depreció hasta ubicarse considerablemente por debajo del promedio a largo plazo.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 1.8.Situación externa de los países de mercados emergentes

Como resultado de la fluctuación de los tipos de cambio nominales durante este último año, los tipos de cambio efectivos reales de los países de mercados emergentes en general se acercan a los promedios históricos. En China y Oriente Medio, los superávits en cuenta corriente continúan creciendo.

Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Las economías recientemente industrializadas (ERI) son Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

2Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

3Hungría, Polonia y la República Checa.

4Botswana, Burkina Faso, Camerún, Chad, Côte d’Ivoire, Djibouti, Etiopía, Gabón, Ghana, Guinea, Guinea Ecuatorial, Kenya, Madagascar, Malí, Mauricio, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, la República del Congo, Rwanda, Senegal, Sudáfrica, Sudán, Tanzanía, Uganda y Zambia.

5Arabia Saudita, Bahrein, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

6Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Perspectivas y riesgos a corto plazo

Las previsiones apuntan a que la economía mundial continuará creciendo vigorosamente en 2007 y 2008; gracias a una suave desaceleración de dinamismo que mostró en 2006, el crecimiento estará más alineado con el nivel potencial, y las presiones inflacionarias quedarán contenidas en el quinto y sexto año de la expansión actual. Concretamente, el crecimiento mundial disminuiría a 4,9% en 2007 —alrededor de ½ punto porcentual por debajo del nivel de 2006, tal como pronosticó la edición de septiembre último de Perspectivas de la economía mundial—, y permanecerá en ese nivel en 2008 (gráfico 1.9). Como se detalla en las secciones del capítulo 2 dedicadas a las principales economías avanzadas, Estados Unidos sufrirá la desaceleración más pronunciada del crecimiento interanual en 2007, aunque la economía seguramente cobrará ímpetu en el curso del año y en 2008 a medida que se aligere el lastre del sector de la vivienda. También está pronosticada una disminución del crecimiento en la zona del euro, en parte como consecuencia de la reducción paulatina de la acomodación monetaria y del avance de la consolidación fiscal, además de la corrección de factores especiales. En Japón, la expansión continuaría a un ritmo más o menos igual.

Gráfico 1.9.Perspectivas mundiales

De acuerdo con las previsiones, tras un desempeño excepcional en 2006 el crecimiento mundial se suavizará en 2007 y 2008, pero conservando niveles elevados.

(PIB real; variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

Fuentes: Haver Analytics y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2Las economías recientemente industrializadas (ERI) son Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

3Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y la República Checa.

4Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Los países de mercados emergentes y en desarrollo seguirían creciendo con ímpetu —aunque a un ritmo un poco menos vertiginoso que en 2006— gracias a las condiciones favorables de la economía mundial y al nivel de precios de los productos básicos, que se mantendrá elevado pese a las caídas recientes. En China, tras alcanzar marcas elevadísimas en 2006, el crecimiento se moderaría paulatinamente en 2007 y 2008, mientras que India también experimentaría una desaceleración, en parte como consecuencia de la política monetaria restrictiva adoptada por temor al recalentamiento. Los países ricos en productos básicos de África, la Comunidad de Estados Independientes, Oriente Medio y América Latina continuarían prosperando; en África concretamente, el crecimiento se aceleraría en 2007 tras la entrada en producción de varios campos petroleros. México y las economías emergentes de Europa se verían algo más afectados por los efectos de desbordamiento derivados del enfriamiento de las economías de Europa y de Estados Unidos.

Los riesgos en torno a este “aterrizaje suave” parecen estar más equilibrados hoy que cuando se preparó la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial, pero siguen inclinándose del lado negativo. Como se muestra en el gráfico de abanico (panel superior del gráfico 1.10), existe una posibilidad en cinco de que el crecimiento caiga por debajo del 4% en 2008. El gráfico que lo acompaña (panel inferior del gráfico 1.10) representa la evaluación de las principales fuentes de riesgo para el crecimiento proyectado del producto en los 12 próximos meses en comparación con la evaluación presentada en la edición de septiembre último. Los riesgos que atentan contra este pronóstico —surgidos del sector de la vivienda en Estados Unidos, las presiones inflacionarias en el ámbito de la oferta, el mercado del petróleo y la posibilidad de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales— parecen haberse diluido en cierta medida durante los últimos meses, pero no dejan de preocupar. El riesgo derivado de una extensión excesiva de los mercados financieros parece más agudo. Del lado positivo, perdura la posibilidad de que la demanda interna de los mercados emergentes supere las proyecciones, y de que suceda lo mismo en Europa occidental.

Gráfico 1.10.Riesgos para las perspectivas mundiales

Los riesgos para el crecimiento mundial dan la impresión de estar más equilibrados hoy que hace seis meses, ya que parecen haber disminuido el peligro generado por el sector de la vivienda en Estados Unidos, las presiones inflacionarias y la oferta de petróleo.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1El gráfico en abanico muestra la incertidumbre que rodea el pronóstico central de Perspectivas de la economía mundial con intervalos de probabilidad de 50%, 70% y 90%. El de 70% incluye el de 50%, y el de 90% incluye ambos; para más detalles, véase el recuadro 1.3 de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial.

2El gráfico muestra la contribución de cada factor al equilibrio general de los riesgos que pesan sobre el crecimiento mundial, manifestado en el grado de asimetría de la densidad probabilística del crecimiento del PIB mundial indicada en el gráfico. El equilibrio de riesgos campo negativo si la probabilidad proyectada de que los resultados se ubiquen por debajo del se inclina hacia el pronóstico central o modal supera el 50% (recuadro 1.3 de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial). Sumadas en cada barra, las generaciones de datos utilizadas en la previsión delimitan la diferencia entre el valor pronosticado del crecimiento mundial implícito en la distribución de los resultados (la densidad probabilística) que aparece en el gráfico en abanico y el pronóstico central del crecimiento del PIB mundial. Esta diferencia y el grado de asimetría de la densidad probabilística del gráfico en abanico dependen también de la desviación estándar de errores de pronóstico anteriores, que varía según la longitud del horizonte del pronóstico, entre otros factores. Para poder comparar los factores de riesgo entre distintas generaciones de datos de pronóstico se modificó la escala de su respectiva contribución, corrigiendo así las diferencias de la desviación estándar.

El riesgo originado en el mercado de la vivienda de Estados Unidos. El enfriamiento del mercado de la vivienda estadounidense no hizo más que agravarse en comparación con las previsiones de septiembre último, y la inversión residencial fue un lastre considerable para el PIB nacional durante el segundo semestre de 2006. En los últimos meses aparecieron tímidos indicios de estabilización, al menos del lado de la demanda: la venta de viviendas usadas, el número de solicitudes de préstamos hipotecarios y las intenciones de los posibles compradores se nivelaron o mejoraron. Pero la corrección del sector está lejos de haberse agotado. El inicio de obras de edificación y la solicitud de permisos de construcción continúan disminuyendo, en tanto que la cantidad de viviendas nuevas en venta se encuentra al nivel más elevado de los 15 últimos años. Por otra parte, crece la tensión en el segmento de las hipotecas de alto riesgo —que representa alrededor del 12% del mercado hipotecario total—, tras la escalada de las tasas de mora e insolvencia, y ha quedado claro que se liberalizaron excesivamente las normas de concesión de préstamos y evaluación de riesgos. También hay indicios de deterioro en el segmento de las hipotecas de mediano riesgo, pero en el de las hipotecas de primera línea la insolvencia es limitada. Las crecientes dificultades del segmento de alto riesgo podrían provocar un efecto más amplio en el mercado de la vivienda, dado que las ejecuciones hipotecarias podrían engrosar las existencias de hogares en venta y el endurecimiento de las normas de préstamo podría deprimir la demanda en este mercado. No se prevé que la construcción residencial se recupere hasta dentro de varios trimestres.

La principal incógnita es si los problemas persistentes del sector de la vivienda comenzarán a desbordarse hacia el resto de la economía estadounidense. Los precios de la vivienda siguen desacelerándose en todo el país y en muchas zonas metropolitanas directamente han bajado, pese a lo cual las finanzas de los hogares todavía parecen firmes. Como la capitalización se incrementó durante este último año, el patrimonio neto de los hogares pudo recuperar sus niveles máximos. Además, la expansión del empleo y el alza de los ingresos continúan sustentando la liquidez de los hogares. Gracias al bajo nivel de las tasas de interés, las obligaciones de servicio de la deuda en general parecen razonables. Globalmente, cabe pensar aún que los problemas del sector de la vivienda no producirán desbordamientos fuertes a condición de que el empleo y los ingresos sigan creciendo. No obstante, persiste el riesgo de que se amplifiquen las repercusiones de esta corrección, sobre todo si el endurecimiento de las normas de crédito hipotecario de alto riesgo conduce a una revaluación más amplia de la disponibilidad de crédito a lo largo y a lo ancho de la economía o si los hogares afrontan una pérdida de liquidez. Eso podría agudizar y prolongar la desaceleración o causar incluso una recesión en Estados Unidos, cuyos efectos podrían desbordarse hacia otros países.

La demanda interna de Europa occidental. Las economías de Europa occidental dieron por concluido el año 2006 con un cuarto trimestre sólido, lo cual hace pensar que el crecimiento podría superar las previsiones de base de Perspectivas de la economía mundial. El panorama parece especialmente alentador en Alemania, donde el consumo podría cobrar ímpetu en proporción al fortalecimiento de las variables económicas fundamentales y la aceleración del alza del empleo, sobre todo si repuntan los salarios y si el aumento del IVA instituido a principios de este año no perjudica la demanda tanto como se temía. La demanda interna del Reino Unido también podría adquirir una pujanza imprevista pese al reciente endurecimiento de las condiciones monetarias, en vista de la aceleración del precio de la vivienda durante el pasado año.

La demanda interna de los mercados emergentes. Durante los últimos años Perspectivas de la economía mundial subestimó constantemente el crecimiento de los mercados emergentes, en tanto que China e India continuaron superando las expectativas. Algo parecido podría ocurrir en 2007. Queda por ver si la economía china se irá desacelerando como resultado de la limitada restricción monetaria instituida en 2006, mientras que India quizá logre mantener su vigoroso ímpetu pese a las recientes alzas de las tasas de interés. La caída reciente de los precios del petróleo beneficiará considerablemente a ambas economías y a otros mercados emergentes que lo importan. Parecería existir cierto riesgo de que las proyecciones sobre los exportadores de productos básicos pecaran de optimismo si se tiene en cuenta la disminución reciente de los precios de las exportaciones. No obstante, el riesgo aparentemente está contenido porque los precios del petróleo y de los metales aún son históricamente elevados y la reciente caída de los precios no ha eliminado la considerable amortiguación que brindan los ingresos fiscales. En consecuencia, parece poco probable que los gobiernos hagan profundos recortes en los planes de gasto.

El riesgo de inflación en las economías avanzadas. En términos generales se ha suavizado la presión inflacionaria en las economías avanzadas y, en comparación con el verano pasado, parece haber menos probabilidades de que los bancos centrales se vean obligados a subir las tasas de interés más de lo que anticipan los mercados. Pero no por eso deja de haber inquietud. En Estados Unidos, la inflación básica a 12 meses permanece ligeramente por encima de la banda de tolerancia implícita de la Reserva Federal y algunos indicadores salariales aumentaron durante el pasado año. Además, la desaceleración paulatina del crecimiento de la productividad está exacerbando la presión sobre los costos y no se sabe con seguridad si se trata de un fenómeno cíclico o de una moderación del crecimiento potencial (gráfico 1.11). En el Reino Unido, aun con una política monetaria restrictiva, la inflación está decididamente por encima de la meta que se fijó el Banco de Inglaterra. En la zona del euro, ni los precios ni los salarios experimentaron grandes alzas, pero las tasas de desempleo marcan mínimos cíclicos, las tasas de utilización de la capacidad son elevadas y durante el año venidero podrían asomar presiones inflacionarias si la oferta de trabajo sigue decreciendo (gráfico 1.12). En términos más generales, tras cuatro años de vigoroso crecimiento mundial y brechas del producto decrecientes en los mercados emergentes, existe la posibilidad de que el efecto moderador de la competencia mundial sobre la fijación de precios y salarios en las economías avanzadas comience a diluirse, además del riesgo persistente de que los precios de los productos básicos se desboquen (véase el capítulo III de la edición de abril de 2006 de Perspectivas de la economía mundial).

Gráfico 1.11.Evolución de la productividad y los costos de la mano de obra en algunas economías avanzadas1

La desaceleración de la productividad y el aumento de la remuneración han generado presiones alcistas sobre los costos unitarios de la mano de obra en Estados Unidos. En Europa, el costo unitario de la mano de obra bajó gracias al avance de la productividad, y en Japón sigue disminuyendo.

(Variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

Fuentes: Haver Analytics; OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las estimaciones abarcan el sector empresarial no agrícola en Estados Unidos, y la totalidad de la economía en la zona del euro y Japón.

Gráfico 1.12.Indicadores de las presiones sobre la brecha del producto y la capacidad1

Gracias al crecimiento sostenido, se han reducido las brechas del producto y las tasas de desempleo. En los sectores de productos básicos la capacidad se vio más restringida, lo cual produjo una escalada de los precios del petróleo y de los metales.

Fuentes: OCDE, Economic Outlook, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Las estimaciones de la tasa de desempleo no aceleradora de los precios (TDNAP) son de la OCDE. Las estimaciones de la brecha del producto, expresada como porcentaje del PIB potencial, están basadas en cálculos del personal técnico del FMI.

2Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai Fateh y West Texas Intermediate.

El riesgo generado por la oferta de petróleo. El abaratamiento del petróleo registrado a partir de agosto fue un alivio para la economía mundial, sobre todo porque afianzó la capacidad de gasto de los hogares y apaciguó los temores en torno a la inflación. Pero el repunte de los precios desde comienzos de año, provocado por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, es un recordatorio de que el mercado petrolero sigue siendo una fuente de volatilidad importante. La posibilidad de una caída sustancial quedará en suspenso mientras la economía mundial siga expandiéndose, dado que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se ha comprometido a recortar la producción frente a la moderación de los precios. Al mismo tiempo, la capacidad excedentaria es bastante escasa (pese a haber aumentado ligeramente en los últimos meses) y persiste la posibilidad de que el empeoramiento de las condiciones de seguridad en Oriente Medio o una perturbación de la oferta empujen nuevamente con fuerza los precios. Esta preocupación se refleja en los precios de las opciones sobre petróleo, lo cual lleva a pensar que en opinión de los mercados existe un claro riesgo de aumento. El 2 de abril, los mercados de opciones indicaban una posibilidad en seis de que los precios superaran $88 el barril para fines de 2007. El recuadro 1.1 examina con más detalle las consecuencias que ello tendría para la economía mundial y subraya que el impacto económico perjudicial de una perturbación de la oferta sería considerablemente más grave que un alza de los precios empujada por la demanda.

El riesgo para la estabilidad financiera. Aunque la turbulencia financiera de febrero y marzo de 2007 parece haber sido de magnitud limitada, constituye un recordatorio oportuno de los riesgos básicos. Los últimos años fueron excepcionales para los mercados, con tasas de interés real relativamente bajas y escasísima volatilidad pese al endurecimiento de la política monetaria de los principales bancos centrales. Pero, como señala con preocupación la edición de este mes del informe Global Financial Stability Report, la búsqueda de una rentabilidad más elevada ha empujado a los inversionistas a asumir mayores riesgos en mercados e instrumentos cuya dinámica no está tan clara. Si bien esta estrategia dio fruto en mercados pujantes, el retroceso de los precios, la agudización de la volatilidad y las incipientes pérdidas en concepto de préstamos podrían llevar a los inversionistas a revaluarla y a abandonar posiciones demasiado extendidas. Ese cambio de curso podría tener repercusiones macroeconómicas desfavorables.

Las dificultades que aquejan últimamente al mercado de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos son ilustrativas. Aunque el impacto directo parece estar contenido (en parte porque este segmento ocupa un porcentaje pequeño del total del mercado), los efectos indirectos podrían resultar más graves. Por ejemplo, las instituciones financieras expuestas al sector, sobre todo como creadoras de instrumentos crediticios estructurados respaldados por hipotecas de alto riesgo, están sufriendo repercusiones desfavorables. La preocupación se extiende también a la posibilidad de que la liberalización de las normas de crédito y la creciente insolvencia en el segmento de las hipotecas de riesgo sean un anticipo de tendencias parecidas en otros sectores, como el de las hipotecas de primera línea, el crédito para el consumo, la deuda empresarial de elevado rendimiento y otros productos colateralizados nuevos. La aplicación de normas más restrictivas para el otorgamiento de préstamos y la contracción del crédito en Estados Unidos tendrían un efecto más generalizado. Por lo menos hasta el momento las hipotecas más seguras y la deuda empresarial de rendimiento alto han escapado en su mayor parte al contagio, pero el riesgo exige cuidadosa atención.

Otro aspecto intranquilizador que menciona el informe Global Financial Stability Report es la multiplicación de las adquisiciones apalancadas y las operaciones de formación de autocartera, lideradas a menudo por fondos de capital de riesgo. Aunque globalmente el apalancamiento empresarial permanece muy bajo, en ciertos sectores se está incrementando, y el temor es que el colapso de una de estas operaciones siembre suspicacias en torno a todas. Asimismo, existe preocupación por la creciente influencia de los fondos de inversión libre (conocidos también como hedge funds), cuya actividad está poco regulada y carece de transparencia. Hasta cierto punto sería posible contener estos riesgos mediante mejoras estructurales de los mercados —un buen ejemplo es el sector de los derivados, cuyo creciente grado de desarrollo y liquidez se ha traducido en una gestión más eficiente del riesgo—, pero las estructuras nuevas todavía no están probadas a fondo en condiciones de estrés financiero. Por ende, es necesario mantenerse alerta para que este aumento del apalancamiento y de la toma de riesgos no alimente graves focos de vulnerabilidad.

Los riesgos que plantean los mercados emergentes merecen especial atención, ya que la historia ofrece numerosos ejemplos de auges seguidos de colapsos devastadores. Lo alentador es que los países de mercados emergentes en general continúan aprovechando las condiciones mundiales favorables. Fortalecieron el balance del sector público, reduciendo la relación deuda/PIB; mejoraron la composición de la deuda en términos de moneda y vencimiento, y engrosaron las reservas internacionales. La adopción oportuna de medidas pensadas para aliviar riesgos incipientes también ha afianzado la credibilidad de la política económica; por ejemplo, China decidió enfriar el rápido crecimiento de la inversión, Hungría lanzó un programa de recorte del voluminoso déficit fiscal y Turquía endureció la política monetaria frente al recrudecimiento de la presión inflacionaria. Gracias a este tipo de gestión responsable, las calificaciones crediticias siguen mejorando y las diferencias soberanas rozan mínimos históricos.

Con todo, el mejoramiento de las variables económicas fundamentales quizá no justifique totalmente el alza reciente de los precios de los activos y la compresión de los diferenciales por riesgo en los mercados emergentes. Entre los focos de vulnerabilidad cabe mencionar el coeficiente de deuda pública persistentemente elevado de algunos países —sobre todo de América Latina— y la rápida acumulación de crédito bancario y deuda privada, en particular en las economías emergentes de Europa y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Los episodios de mayo y junio de 2006, cuando la subida de las tasas de interés y la agudización de la volatilidad en las economías avanzadas desataron un período de turbulencia en los mercados emergentes, son un recordatorio oportuno de las presiones que podrían aparecer. Además, la posibilidad de una reversión desordenada de los flujos de capital japoneses volcados al arbitraje de tasas de interés entre divisas también es motivo de intranquilidad, aunque sería poco probable que fuera tan abrupta como la de 1998 porque la diversificación de monedas y el cuerpo de inversionistas son hoy más amplios. Los países que podrían verse especialmente presionados si las condiciones financieras externas empeoraran son los que aún dependen en gran medida de la entrada de capitales, los que puedan haber acumulado vulnerabilidades en los balances y los que aún no han logrado credibilidad total en la gestión macroeconómica.

Los riesgos generados por los desequilibrios mundiales. En los seis últimos meses se registraron acontecimientos alentadores que contribuyen a contener los fuertes desequilibrios mundiales y el riesgo de una corrección desordenada que podría perturbar profundamente la economía mundial: el dólar de EE.UU. volvió a perder valor efectivo real, las monedas de las economías asiáticas con superávits adquirieron un poco más de flexibilidad, los precios internacionales del petróleo retrocedieron y el crecimiento de la demanda interna se equilibró un poco a escala mundial. En 2006, el déficit comercial no petrolero de Estados Unidos se redujo como porcentaje del PIB a medida que se aceleró la exportación, en tanto que los pasivos externos netos parecen haber disminuido modestamente gracias a la depreciación del dólar y las sustanciales ganancias de capital por la tenencia de inversiones de renta variable en el extranjero (véase el análisis del capítulo 3). Como ya se mencionó, el movimiento a la baja del dólar se produjo mayormente frente al euro y a la libra esterlina, en tanto que las monedas de los principales países con superávits —China, Japón y los exportadores de petróleo de Oriente Medio— tendieron a depreciarse en términos efectivos reales.

Sin embargo, la suma de estos factores no ha alterado sustancialmente las perspectivas. Las proyecciones basadas en los tipos de cambio reales y las políticas cambiarias vigentes apuntan a que los desequilibrios mundiales seguirán siendo agudos en el futuro próximo (gráfico 1.13). Según las proyecciones, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos será más o menos 1 punto porcentual del PIB menor que el previsto en septiembre último, pero aun así seguiría rondando un 6% del PIB en 2012, ya que el saldo del ingreso neto empeorará y neutralizará el avance continuo del saldo comercial. En consecuencia, el saldo de los pasivos externos netos se deterioraría sustancialmente a menos que se registraran nuevas ganancias de valoración. El rápido aumento de la absorción interna y la caída de la trayectoria de precios del petróleo han empañado las proyecciones de superávit de los países exportadores de petróleo; pero en China, por el contrario, el superávit proyectado rondaría el 10% del PIB en 2012 gracias al aumento rápido de las exportaciones, todavía mayor que el de las importaciones.

Gráfico 1.13.Saldos en cuenta corriente y activos externos netos

Según el pronóstico básico, que no presume cambios en los tipos de cambio efectivos reales, los desequilibrios mundiales en cuenta corriente seguirán siendo sustanciales durante el período proyectado y el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos superará el 1,5% del PIB mundial. Por lo tanto, el saldo de los pasivos externos netos estadounidenses empeorará, ya que no se repetirán las ganancias de valoración de los últimos años.

(Porcentaje del PIB mundial)

Fuentes: Lane y Milesi-Ferretti (2006); y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Arabia Saudita, Argelia, Angola, Azerbaiyán, Bahrein, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Guinea Ecuatorial, Kuwait, Libia, Nigeria, Noruega, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República del Congo, la República Islámica del Irán, la República del Yemen, Rusia, Turkmenistán y Venezuela.

2China, Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

Por ahora, Estados Unidos sigue recibiendo los capitales necesarios para financiar el profundo déficit en cuenta corriente, pero con el tiempo los títulos de renta fija han desplazado a los de renta variable, y dentro de la renta fija los títulos del Tesoro han perdido terreno frente a instrumentos más riesgosos. Esa evolución lleva a pensar que se está acrecentando la vulnerabilidad frente a los cambios de actitud del mercado, sobre todo si el rendimiento de los activos estadounidenses continúa siendo inferior al de otras regiones. Por ende, persiste la inquietud de que en un momento dado resulte necesario un ajuste más profundo para que los respectivos saldos en cuenta corriente de las diferentes regiones del mundo sigan siendo compatibles con el deseo de los inversionistas internacionales de acumular créditos netos frente a Estados Unidos. Lo difícil es conseguir que este proceso se desenvuelva sin grandes sobresaltos, evitando un ajuste desordenado mucho más perturbador (véase el recuadro 1.3 de la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial).

La evolución del ahorro y la inversión sería una influencia importante en un proceso de ajuste ordenado. Cabe esperar que con el correr del tiempo el crecimiento del consumo estadounidense se modere, de modo que el ahorro procedente de los ingresos corrientes retome un nivel más normal, tras un período en el cual fue reemplazado por las ganancias de capital derivadas de la inversión en vivienda y renta variable. En China, el consumo —que representa hoy un porcentaje pequeño del PIB— seguramente aumentará a medida que los consumidores obtengan más acceso al financiamiento y que el afianzamiento de las redes de protección social y la creciente prosperidad le resten atractivo al ahorro precautorio. En el caso de los exportadores de petróleo, la absorción seguiría aumentando conforme vayan avanzando los planes de inversión.

Recuadro 1.1.El vínculo entre los precios del petróleo y la economía mundial

Si bien los precios del petróleo se han reducido tras registrar un nivel sin precedente en agosto de 2006, se teme que, de no adoptarse medidas para reducir la demanda y crear capacidad adicional, sus fluctuaciones podrían seguir planteando considerables riesgos para la economía mundial. Comúnmente, se da por supuesto que los shocks de precios del petróleo desatan recesiones (una idea surgida en base a lo ocurrido en la década de 1970). Sin embargo, la experiencia de los últimos años indica otra cosa: los precios del petróleo son hoy dos veces y media más altos que en 2002, pero el aumento no parece haber tenido un efecto importante en la economía mundial. Esta aparente contradicción ha destacado la necesidad de determinar las causas del incremento de los precios del petróleo y, en particular, de comprender el papel que desempeñan los factores vinculados a la oferta y la demanda.

En este recuadro se usa una versión ampliada del Modelo Económico Mundial (GEM, por sus siglas en inglés) para analizar las causas y consecuencias de las fluctuaciones de los precios del petróleo1. También se examinan los efectos macroeconómicos mundiales de un aumento de los impuestos sobre los productos petroleros. Cabe señalar que no se hace aquí un intento por evaluar la importancia relativa de los factores de la oferta y la demanda en el alza reciente de los precios del petróleo. En cambio, el análisis se concentra en una descripción de los mecanismos de interacción entre esos precios y el crecimiento2.

Precios del petróleo y PIB mundial

(Alza de los precios del petróleo provocada por la oferta, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Desviación porcentual respecto de la línea de referencia.

2Porcentaje del PIB, desviación respecto de la línea de referencia en puntos porcentuales.

3Puntos porcentuales, desviación respecto de la línea de referencia.

Repercusiones macroeconómicas mundiales de un aumento del precio del petróleo inducido por la oferta

Demos por supuesto, primero, que las economías exportadoras de petróleo restringen la oferta de petróleo (como ocurrió en la década de 1970). El fuerte incremento de los precios (que en la simulación alcanza un nivel máximo del 100%) produce una desaceleración del ritmo de crecimiento mundial en la medida en que el ingreso se redistribuye hacia los exportadores de petróleo, cuya propensión al gasto es inferior a la de las economías que importan petróleo. Además, el aumento de los precios del petróleo incrementa los costos de producción y crea presiones al alza en el nivel agregado de precios. En vista de esto, los bancos centrales aumentarán las tasas de interés, lo cual, junto con el efecto directo en los costos de producción, desacelerará aún más la actividad en el corto plazo. En consecuencia, el PIB mundial se reduce como máximo 1,4% por debajo del punto de referencia y la inflación mundial aumenta en alrededor de 1,5 puntos porcentuales (primer gráfico).

Impacto del aumento de los impuestos sobre la gasolina a nivel mundial

(Desviación porcentual respecto de la línea de referencia, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Porcentaje del PIB, desviación respecto de la línea de referencia en puntos porcentuales.

2Los números negativos denotan apreciación.

Las consecuencias macroeconómicas del aumento de los precios del petróleo en una región dependen de si el país es un exportador o un importador neto de petróleo, y de la relación entre el consumo de petróleo y el PIB real. Los exportadores de petróleo registran un fuerte superávit comercial, que alcanza un nivel máximo de alrededor del 6% del PIB por encima del punto de referencia, y una vigorosa expansión económica. En cambio, las economías importadoras sufren un deterioro del saldo de la balanza de pagos y una desaceleración económica. El impacto es mayor en las economías de mercados emergentes de Asia, principalmente porque en ellas la relación entre el consumo de petróleo y el PIB real es más alta que en las economías avanzadas.

En definitiva, en este caso hipotético, los efectos en la inflación y el PIB son mucho menores que los observados en muchos países industriales en la década de 1970. Esto se debe, primero, a que la relación entre el consumo de petróleo y el PIB real (tanto en lo que respecta al consumo como a la producción) es más baja, en vista de lo cual los efectos directos en la inflación y los efectos a mediano y largo plazo en el PIB son menores. Segundo, en estas simulaciones se da por supuesto que los bancos centrales actúan con miras al futuro y adoptan una estrategia basada en objetivos de inflación, dado lo cual aumentan rápidamente las tasas de interés a fin de evitar un alza de las expectativas inflacionarias y los efectos indirectos en los salarios y otros precios, a diferencia de lo ocurrido en los años setenta. Tercero, muchos países han adoptado reformas destinadas a aumentar la flexibilidad de los mercados de productos y del trabajo, facilitando así un ajuste más acelerado de los precios relativos frente a los shocks en los precios del petróleo. Estas mejoras estructurales, junto con una política monetaria convincente que ha estabilizado las expectativas inflacionarias a más largo plazo, han permitido contener las presiones inflacionarias causadas por el aumento de los precios del petróleo sin atenuar excesivamente la producción. Sin embargo, las simulaciones no dan cuenta de los posibles efectos en el nivel de confianza de las empresas y los consumidores, las perturbaciones en el mercado de capitales, ni las dificultades para financiar el déficit en cuenta corriente de países específicos3.

Shocks persistentes en la productividad en una situación de escasa capacidad energética

Cuando el aumento de los precios del petróleo se debe a un shock en la demanda, las medidas macroeconómicas adoptadas para afrontarlo son muy distintas. Demos por supuesta una situación de baja capacidad excedentaria de producción de petróleo, en que la capacidad de reacción de la oferta frente a las fluctuaciones de los precios del petróleo es muy limitada en el corto a mediano plazo. En este caso, un aumento significativo del crecimiento de la productividad en los países importadores de petróleo, que produce permanentemente un incremento de medio punto porcentual en el crecimiento mundial, genera un fuerte repunte de los precios del petróleo que persiste en el mediano plazo (véase el primer gráfico). Esta reacción de los precios del petróleo es reflejo de la falta de elasticidad a corto plazo de la oferta, pues es necesario crear nueva capacidad de producción para satisfacer los niveles más altos de demanda actual y futura. Sin embargo, en el corto plazo, el PIB mundial sigue una trayectoria totalmente opuesta a la resultante de un incremento del precio del petróleo inducido por la oferta, pues en este caso el aumento es producto de un crecimiento más fuerte4.

¿Qué efecto tendría un aumento de los impuestos sobre la gasolina?

La reducida capacidad excedentaria y el incremento de los precios del petróleo han puesto de relieve las consecuencias actuales y futuras del creciente consumo de petróleo. El consumo de hidrocarburos, especialmente de productos petroleros, es además una de las principales fuentes de emisión de carbono (que acelera el cambio climático), un costo no internalizado por el mercado. En vista de esto, varios observadores han propuesto aumentar los impuestos sobre el consumo de petróleo, y por tanto es útil examinar las consecuencias macroeconómicas de este cambio de orientación de la política.

Consideremos los efectos de un incremento mundial de 10 puntos porcentuales de los impuestos sobre la gasolina, combinado con una reducción equivalente del impuesto sobre el trabajo que mantiene inalterada la orientación de la política fiscal (segundo gráfico)5. El impuesto sobre la gasolina alienta una sustitución gradual del consumo de energía que se acrecienta continuamente con el tiempo debido a la escasa elasticidad de la demanda de petróleo en el corto plazo. En cambio, los precios del petróleo se reducen en alrededor del 7%, lo cual produce un traspaso de la riqueza desde los países exportadores. Los efectos macroeconómicos son idénticos a los generados por el aumento de los precios inducido por la oferta y, en este caso, benefician a las economías importadoras, no a las exportadoras. En Estados Unidos y las economías de mercados emergentes de Asia se produce un aumento del crecimiento y el consumo y un mejoramiento de la posición externa, mejoras intensificadas por una apreciación del tipo de cambio real y una reducción de los impuestos distorsionadores sobre el trabajo posibilitada por el aumento del impuesto sobre los combustibles6. En cambio, en los países exportadores de petróleo se observa un deterioro del saldo externo de la balanza de pagos y una desaceleración del crecimiento. Sin embargo, a fin de cuentas, el crecimiento del PIB mundial es moderado —la tributación se traspasó desde un factor de producción (la mano de obra) hacia un bien con menos elasticidad-precio (gasolina)—, lo cual indica que sería posible elaborar un sistema que permita distribuir equitativamente entre las regiones los mayores ingresos generados mediante esta política.

Nota: Los autores de este recuadro son Selim Elekdag y Douglas Laxton, con la colaboración de Susanna Mursula. Este documento está basado en uno anterior realizado conjuntamente con Dirk Muir, Rene Lalonde y Paolo Pesenti.1Véase una descripción del modelo en Elekdag et al. (2006). En el modelo se incluyeron los países exportadores de petróleo, Estados Unidos, las economías de mercados emergentes de Asia y un bloque residual integrado por países importadores de petróleo.2Véase un análisis del papel desempeñado por los factores de la oferta y la demanda en el reciente aumento de los precios del petróleo en el capítulo IV de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.3Tampoco se considera adecuadamente el posible impacto de un aumento de los precios del petróleo en otros sustitutos energéticos, ni la importancia de factores especulativos que podrían exacerbar la prima de riesgo correspondiente.4Si el mismo aumento de la productividad se considera en una versión del modelo que no incluye el petróleo, el crecimiento a corto y mediano plazo del PIB mundial es levemente superior que en el modelo que sí lo incluye. Esto parece indicar que, aunque los elevados precios del petróleo han aminorado el crecimiento mundial, sus efectos son relativamente limitados.5En el GEM se hace una distinción explícita entre los insumos energéticos (petróleo crudo) y los productos petrolíferos refinados (gasolina) directamente consumidos por los hogares, lo cual permite un análisis exhaustivo de los efectos de un aumento de los impuestos sobre la gasolina.6Los efectos a mediano plazo sobre el PIB mundial serían similares si el ingreso tributario complementario se usara para financiar inversiones productivas en el sector público.

Las variaciones de los tipos de cambio efectivos reales podrían aportar mucho a la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales, sin grandes variaciones cíclicas ni un aumento desmedido del producto agregado. Precisamente en este sentido, el capítulo 3 muestra que las fluctuaciones cambiarias contribuyeron significativamente a episodios de ajuste externo en el pasado al facilitar una redistribución de los recursos entre los distintos sectores. Asimismo, concluye que en Estados Unidos el “pesimismo sobre la elasticidad” —la idea de que las corrientes comerciales no responden a las variaciones del tipo de cambio— es exagerado. Si bien las fluctuaciones cambiarias a corto plazo se deben a factores coyunturales y son difíciles de predecir, a mediano plazo una depreciación efectiva real más profunda del dólar de EE.UU. y la apreciación efectiva real del renminbi, del yen y de las monedas de los exportadores de petróleo de Oriente Medio —determinadas todas por el mercado— facilitarían la corrección ordenada de los desequilibrios y el reequilibramiento internacional de la demanda.

Desbordamientos transfronterizos: ¿Se puede desacoplar la economía mundial de una desaceleración en Estados Unidos?

Al analizar las distintas fuentes de riesgo es necesario recordar que los shocks se pueden transmitir rápidamente entre países a través de canales comerciales y financieros, creando una red compleja de interacciones y desbordamientos. Parece probable que la creciente integración que vive la economía mundial desde hace 20 años amplíe el alcance de esos efectos. Además, siempre está presente la preocupación concreta en torno a los desbordamientos que podrían irradiarse desde Estados Unidos, la economía dominante con 20% de las importaciones mundiales y los mercados financieros más profundos y avanzados. Este riesgo se hizo realidad en 2000–01, cuando el estallido de la burbuja bursátil que se había formado en el sector de la alta tecnología estadounidense repercutió sin demora en el mundo entero, provocando un colapso de las valoraciones bursátiles y la inversión empresarial en medio de una revaluación general de las perspectivas. Por lo tanto, uno de los interrogantes más apremiantes de la actualidad es si la economía mundial podría desacoplarse de la estadounidense en caso de que esta se enfriara más de lo previsto.

Por el momento, el enfriamiento parece haber tenido repercusiones limitadas más allá de los vecinos inmediatos, Canadá y México. Como se explica en el capítulo 4, dedicado específicamente a esta cuestión, la situación actual podría deberse a varios factores. Primero, la desaceleración estadounidense está centrada en el sector residencial, que tiene un componente relativamente pequeño de bienes importados. Segundo, los desbordamientos suelen ser suaves en una desaceleración que ocurre en medio de un ciclo económico, en comparación con el impacto de una recesión propiamente dicha. Tercero, por lo menos hasta el momento, el enfriamiento del sector de la vivienda ha sido un suceso específico de Estados Unidos —los mercados de vivienda de otras regiones siguen siendo pujantes— y no una perturbación común a muchos países —como un shock petrolero o el estallido de la burbuja tecnológica en 2000–01—, que fue lo que generalmente causó desaceleraciones mundiales sincronizadas en el pasado. Cuarto, el afianzamiento de los balances de las empresas y la mejora de las condiciones laborales en Europa han estimulado la demanda interna y han posibilitado que el crecimiento no dependa tanto de las exportaciones netas.

Sin embargo, no se pueden descartar dificultades si la economía estadounidense pierde aún más vigor y deprime más el consumo y la inversión empresarial en 2007, especialmente porque la economía de la zona del euro probablemente también se esté debilitando. Asimismo, podría surgir un riesgo grave de desbordamiento en las economías emergentes de Asia y otras regiones, sobre todo si el crecimiento chino se frenara de manera más abrupta. Una de las principales conclusiones del capítulo 4 es que la reacción de las autoridades frente a tales desbordamientos debería ser flexible, anticipatoria y oportuna para amortiguar mejor el impacto de la disminución de la demanda externa.

Un factor que despierta especial inquietud es la posibilidad de una interacción entre desaceleraciones económicas, fluctuaciones cambiarias y presiones proteccionistas. Otra caída fuerte del dólar de EE.UU. motivada por datos económicos desalentadores podría resultar problemática, sobre todo si la presión alcista estuviera concentrada en unas pocas monedas como sucedió a fines de 2006. Y los problemas podrían recrudecerse si una fluctuación abrupta de los tipos de cambio dentro de un cuadro de enfriamiento económico y creciente desempleo condujera al resurgimiento de actitudes proteccionistas. Ese riesgo es más tangible, dada la queja popular en cuanto a las repercusiones de la creciente globalización de los mercados en los sectores que menos pueden aprovechar las nuevas oportunidades. Este tema se retoma más adelante.

Retos a mediano plazo: ¿Es sustentable el auge de productividad?

Los últimos años han sido notables para la economía mundial: la tasa de crecimiento del producto mundial se mantuvo al nivel más elevado desde comienzos de la década de 1970, tras fuertes aumentos en prácticamente todas las regiones. En términos generales, la inflación estuvo contenida a niveles bajos desde finales de la década de 1990. Y los shocks y las turbulencias —la pronunciada alza de los precios del petróleo y de otros productos básicos, junto con correcciones en bolsas de valores y mercados de vivienda con valoraciones elevadas— no causaron mayormente desbordamientos hacia otros sectores o regiones.

¿Cuáles fueron las fuentes de esta prosperidad mundial? ¿Es sostenible semejante ímpetu? Rajan (2006) sostiene que el apoyo central fue el crecimiento vigoroso de la productividad. Fue gracias a esa productividad pujante que el sólido aumento de las utilidades pudo ir acompañado de un avance de los salarios reales, que los precios de los productos básicos aumentaron fuertemente sin que los siguiera la inflación y que los valores de los activos se apreciaron, estimulando el consumo y la inversión.

Es bien sabido que la productividad comenzó a incrementarse con más rapidez en Estados Unidos a mediados de la última década, en gran medida como resultado del uso más intensivo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pero también registró un aumento fuerte y creciente en los países de mercados emergentes y en desarrollo a lo largo del mismo período. Así lo ilustra el gráfico 1.14, tomando un indicador de la productividad rudimentario pero fácil de calcular (la relación producto/ población en edad activa). Esta tendencia ha quedado confirmada en estudios detallados que utilizan indicadores más precisos de la productividad total de los factores, sobre todo en los países y las regiones que vivieron transformaciones estructurales profundas, como China, India y las economías emergentes de Europa, que han progresado espectacularmente en la apertura de sus economías y las reformas de mercado1.

Gráfico 1.14.Evolución de la productividad mundial1

La productividad mundial aumentó en los últimos años, sobre todo en los países de mercados emergentes y en desarrollo. Si bien China tiene un desempeño sostenido y especialmente destacado desde comienzos de los años noventa, la expansión de la productividad de las economías emergentes de Asia y Europa también es vigorosa desde hace unos años.

(Aumento porcentual anual; promedio móvil de tres años)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Medida como el PIB real dividido por la población en edad de trabajar.

Este fortalecimiento de la productividad, a su vez, estuvo respaldado por una combinación de avances tecnológicos, la creciente apertura del sistema de comercio internacional, la intensificación de las corrientes transfronterizas de capital y una mayor resiliencia de los marcos de política macroeconómica y los sistemas financieros. En el capítulo 5 se explica de qué manera la aceleración del comercio internacional y la aparición de nuevas tecnologías contribuyeron a desarticular los procesos de producción mediante la deslocalización de la manufactura y los servicios hacia lugares menos costosos dentro de un mercado cada vez más globalizado, lo cual hace posible que tanto el país originario como el destinatario ganen en productividad. Varias iniciativas de liberalización importantes facilitaron este proceso: el ingreso de los países europeos que habían integrado el bloque del Este en una zona de libre comercio con la Unión Europea en 1994, la participación de México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte desde 1994, la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 y la reducción progresiva de las barreras comerciales a la que se volcó unilateralmente India a comienzos de los años noventa. A esta evolución de la estructura productiva contribuyó también la creciente movilidad internacional del capital —sobre todo el aumento de inversión extranjera directa en países de mercados emergentes—, que sirve de conducto no solo para el financiamiento, sino también para la difusión de nuevas tecnologías y conocimientos sobre gestión institucional.

Otra característica destacada de estos últimos años es el hecho de que la productividad haya subido tanto a pesar de que la inversión se mantuvo relativamente apacible en el mundo entero. En el capítulo II de la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial se examinan con más detalle las tendencias mundiales de inversión y ahorro. Desde entonces la relación mundial inversión/PIB ha aumentado ligeramente, pero sigue siendo históricamente baja (gráfico 1.15); es interesante observar que ese aumento se concentra prácticamente en su totalidad en China, cuya transformación económica ha abierto tantas oportunidades importantes (gráfico 1.16). Entre tanto, el ahorro ha seguido creciendo fuera de las economías avanzadas, principalmente en China (tanto en la esfera pública como en la privada) y en los países productores de petróleo (en la esfera pública), aunque hay planes muy avanzados para incrementar el gasto público.

Gráfico 1.15.Ahorro, inversión y cuentas corrientes a escala mundial

La inversión mundial se aceleró durante este ciclo económico pero sigue siendo históricamente baja, sobre todo en los países industriales. El correspondiente aumento del ahorro tuvo lugar únicamente en los países de mercados emergentes y productores de petróleo, que acumulan grandes superávits en cuenta corriente.

(Porcentaje del PIB mundial)

Fuentes: Base de datos analíticos de la OCDE; Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Incluye Noruega.

Gráfico 1.16.Ahorro e inversión en las economías de mercados emergentes y países productores de petróleo

Aunque la relación inversión/PIB se incrementó mucho en China en los últimos años, el aumento del índice de ahorro fue aún más imponente. En otras economías de Asia oriental, la inversión se mantuvo bastante baja en general. El alza del precio del petróleo estimuló muchísimo el ahorro en los países que lo producen.

(Porcentaje del PIB de cada subregión)

Fuentes: Base de datos analíticos de la OCDE; Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Mercados emergentes de Asia oriental, excluido China.

Estas tendencias de ahorro e inversión forjaron un ambiente financiero mundial generalmente propicio, con bajas tasas de interés real a largo plazo y escasa volatilidad, incluso en medio de condiciones monetarias más restrictivas. En consecuencia, la expansión estadounidense siguió beneficiándose de un crecimiento pujante del consumo pese al enfriamiento del sector de la vivienda, lo cual hizo posible el financiamiento del creciente déficit en cuenta corriente sin imponer una presión alcista sobre las tasas de interés a largo plazo. El sistema financiero mundial también desempeñó un papel importante, ya que Estados Unidos pudo generar activos con características atractivas de liquidez y control de riesgo y mantener el dólar como moneda de reserva internacional (véase el capítulo 4 de la edición de septiembre de 2006 del presente informe).

¿Cuáles son los factores que podrían hacer peligrar esta conjugación favorable de tendencias? Hay varias razones para pensar que el crecimiento de la productividad mundial podría disminuir en el futuro; por ejemplo, la reciente desaceleración de la productividad estadounidense quizá se deba en parte a que se está desvaneciendo el estímulo producido por los avances en el sector de la tecnología de la información y las comunicaciones, y en parte a factores cíclicos normales. La mayoría de los demás países no han cosechado beneficios tecnológicos en igual medida que Estados Unidos y por lo tanto seguramente tendrán más margen para seguir avanzando. Pero para eso deberán mantener encauzadas las reformas que apuntan a reducir los obstáculos regulatorios e intensificar la competencia, sobre todo en los sectores de las finanzas y la distribución mayorista, en los cuales la productividad estadounidense es muy sólida2.

Otro motivo de inquietud es la posibilidad de que en los años próximos el crecimiento de la productividad mundial no esté tan apuntalado por la liberalización del comercio internacional. La reanudación reciente de la Ronda de Doha sobre liberalización multilateral es algo muy prometedor, ya que si concluye de manera satisfactoria podrían obtenerse considerables beneficios desde el punto de vista de la eficiencia, sobre todo en los sectores agrícolas. Quizá continúe el proceso de liberalización comercial bilateral y regional, pero no constituye un sustituto perfecto: estos acuerdos, que ya abarcan alrededor de un tercio del comercio mundial, son de por sí menos ventajosos que la liberalización fundamentada en el régimen de “nación más favorecida”, y si no están bien pensados pueden resultar contraproducentes.

Existe también un grave riesgo de que en los años próximos cobren brío las fuerzas proteccionistas y de que se pierda parte del terreno que había ganado la integración de la economía mundial. Distintos países recurrieron en los últimos tiempos a preocupantes medidas antidumping y de “salvaguardia”; en medio de la desaceleración cíclica actual y de un desempleo creciente podría recrudecer la oposición al comercio internacional, atizando el nerviosismo popular —más marcado en las economías avanzadas— en torno al impacto de la globalización en la distribución del ingreso. El capítulo 5 analiza los importantes beneficios que el rápido crecimiento del comercio internacional y de la creciente globalización del mercado laboral, conjugados con el lanzamiento de nuevas tecnologías, han reportado a los niveles de ingreso de las economías avanzadas y en desarrollo, y también el impacto que han tenido en la distribución del ingreso. Los datos presentados llevan a pensar que la reciente disminución de la participación de la mano de obra en la renta nacional de las economías avanzadas se debe a la evolución de la tecnología más que a la competencia generada por una incipiente fuerza laboral mundial. Con todo, se podría hacer más por ayudar a los trabajadores cuyos empleos puedan verse particularmente afectados por las nuevas tendencias de la tecnología y del comercio internacional, mejorando los sistemas de enseñanza, flexibilizando los mercados laborales y estableciendo sistemas de bienestar social que amortigüen los efectos del cambio económico sin obstaculizarlo.

Tercero, el ambiente mundial y las limitaciones de recursos probablemente hagan que se recrudezcan los costos. Los esfuerzos por solucionar el problema a largo plazo del calentamiento de la atmósfera han sido tímidos y parciales hasta el momento, y seguramente serán pocos los países que logren cumplir con las metas de control de las emisiones de carbono en el período 2008–12 según lo dispuesto en el Protocolo de Kyoto. Las consecuencias económicas que podría tener a largo plazo el cambio climático son un problema cada vez más reconocido y suscitan creciente interés mundial en medidas de control de las emisiones, que inevitablemente encarecerán la actividad comercial, aunque impedirán secuelas a largo plazo mucho más graves. Por ejemplo, el informe Stern sobre las dimensiones económicas del cambio climático estima que costaría alrededor de 1% del PIB por año estabilizar las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, en tanto que a largo plazo la inacción costaría como mínimo 5% del consumo mundial, y los efectos estarían concentrados en los países tropicales de ingreso más bajo3. Más allá de las consecuencias ambientales, los costos marginales de la producción de energía ya están subiendo porque los yacimientos petroleros más fáciles de explotar que no pertenecen a uno de los pocos grandes productores ya se están agotando, y la producción fuera de la OPEP tendrá que concentrarse en plataformas marítimas mucho más costosas o en yacimientos de baja calidad y difícil extracción como las arenas asfálticas.

Cuarto, el envejecimiento de la población, sobre todo en las economías avanzadas, será un obstáculo a la hora de mantener en aumento la productividad. A medida que disminuya el número de trabajadores nuevos que se incorporan a la fuerza laboral, será más difícil enriquecer continuamente el caudal de conocimientos, especialmente en las especialidades tecnológicas, y existe el riesgo de que las aptitudes de los trabajadores no coincidan con las necesidades del mercado. Además, la creciente relación dependientes/población activa creará tensiones fiscales, ya que los gobiernos deberán afrontar costos más elevados en concepto de pensiones y atención de la salud. Como se explica en el recuadro 1.2, para mantener la sostenibilidad fiscal en medio de estas alzas de los costos se necesitarán ajustes sustanciales —del orden del 4% del PIB en los países del G-7—, generando presiones hacia el aumento de las tasas tributarias que acarrean un costo de eficiencia. En cierta medida, la adopción de políticas de inmigración más abiertas y los incentivos a la natalidad podrían contribuir a alejar estas preocupaciones, pero apenas compensarían en parte las tendencias demográficas.

Recuadro 1.2.Cómo afianzar la sostenibilidad fiscal en los países del G-7

En las próximas décadas, la creciente longevidad de la población y su decreciente fecundidad, sumadas a la llegada de la edad de jubilación para la generación de posguerra, recargarán sensiblemente el gasto público que los países del G-7 dedican a la tercera edad. Según las previsiones, para el año 2050 la población de la mayoría de los países del grupo será más pequeña y considerablemente más vieja; de hecho, se calcula que las tasas de dependencia por tercera edad se duplicarán. Estas tendencias exacerbarán en gran medida la presión sobre las finanzas públicas. Los pronósticos elaborados por las autoridades nacionales de los países del G-7 apuntan a que el gasto del gobierno general destinado a la tercera edad aumentará un promedio de 4 puntos porcentuales del PIB en el curso de los 45 próximos años, con variaciones notables entre países (véase el gráfico)1: los dos extremos serán Canadá, con un alza acumulada de 9 puntos porcentuales para 2050, e Italia, con un alza acumulada de apenas 2 puntos porcentuales. El grueso del aumento estaría volcado a la atención de la salud, y el resto, a los cuidados prolongados y a las prestaciones jubilatorias.

Crecimiento de la población anciana y aumento del gasto destinado a la tercera edad; proyecciones acumuladas en relación con 2005

Fuentes: Comité de política económica de la Unión Europea (2006); OCDE (2001); Naciones Unidas (2006), y estimaciones del personal técnico del FMI.

No es fácil evaluar el impacto de estos cambios demográficos en la sostenibilidad de las finanzas públicas, ya que las proyecciones a largo plazo sobre la evolución de la tecnología, la demografía, la oferta de mano de obra y la productividad están rodeadas de incertidumbre. Una dimensión crítica es la fuerza del vínculo entre el envejecimiento y el costo de la atención de la salud. La hipótesis más tradicional de “expansión de la morbilidad” (el envejecimiento implica períodos más prolongados de enfermedad y por ende resulta más oneroso) se contrapone a menudo a la hipótesis de “compresión de la morbilidad” (el envejecimiento posterga los períodos de enfermedad y sus costos, pero no los prolonga).

La comparación de estas presiones de gasto se complica más aún debido a las diferencias de metodología. La falta de un marco de pronóstico completamente homologado se debe a la complejidad de preparar proyecciones a largo plazo basadas en cohortes para países con sistemas diferentes de seguro de salud y vejez. Sin embargo, existe una relación bastante estrecha entre las tasas proyectadas de aumento de la población de la tercera edad y el gasto que se proyecta dedicarle (véase el gráfico). Una de las prioridades para beneficio de los análisis futuros será llevar a cabo estimaciones de las presiones de gasto destinado a la tercera edad que tengan una dimensión multinacional.

Este recuadro utiliza un indicador estándar, la brecha primaria intertemporal, para examinar la evolución de la sostenibilidad fiscal de cada uno de los países del G-7 y la contribución de las iniciativas adoptadas2. La brecha primaria intertemporal mide la variación que debe experimentar el saldo primario para que el valor actual descontado de los saldos primarios futuros coincida con el nivel de deuda actual. Es decir, este indicador muestra el ajuste necesario para estabilizar la deuda a un nivel permanentemente sostenible (no solo al nivel alcanzado en un año determinado).

El indicador tiene tres componentes:

  • Déficit primario: El déficit primario inicial del gobierno general ajustado al ciclo económico.
  • Deuda: El costo de atender el servicio de la masa de deuda (neta o bruta) inicial.
  • Envejecimiento: El valor neto actual del aumento proyectado del gasto en tercera edad multiplicado por la tasa de interés ajustada al crecimiento (tasa de interés nominal menos crecimiento nominal). Para facilitar la comparación, en la hipótesis básica para todos los países se presume que la tasa de interés es del 2% anual3.

El primer cuadro presenta los datos correspondientes a los tres componentes que se utilizaron para calcular el indicador en el año 2005.

El ajuste fiscal que se necesitaría para lograr la sostenibilidad fiscal a largo plazo es sustancial en todos los países del G-7. Concretamente, como se puede observar en el segundo cuadro, para cerrar la brecha primaria intertemporal habría que hacer un ajuste promedio de 3,9 a 4,5 puntos porcentuales del PIB (según se haya usado la deuda neta o bruta al calcular el indicador)4. Casi dos tercios del ajuste se deben al aumento proyectado del gasto vinculado al envejecimiento (el componente “envejecimiento”); el tercio restante corresponde al interés sobre la deuda pública (el componente “deuda”). Las brechas primarias más grandes son las de Japón y Estados Unidos. En el caso de Japón, la brecha es reflejo del déficit primario más profundo del grupo, el elevado nivel de deuda y el diferencial presunto entre la tasa de interés y el crecimiento5. En el caso de Estados Unidos, la magnitud de la brecha se debe a una combinación de déficits primarios elevados y fuertes aumentos proyectados del gasto en la tercera edad. La brecha primaria más pequeña es la de Canadá, ya que un superávit primario equivalente a 5,5% del PIB contribuye a neutralizar el impacto del pronunciadísimo aumento proyectado del gasto. Sin ajuste fiscal, la dinámica de la deuda sería explosiva en los siete países.

G-7: Saldos fiscales en 2005(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)
Deuda bruta (fines de 2005)Deuda neta (fines de 2005)Saldo primario estructural (2005)Aumento proyectado del gasto destinado a la tercera edad 2005–50 (puntos porcentuales del PIB)
Canadá70,830,25,59,0
Francia76,143,7−0,23,3
Alemania71,151,50,13,2
Italia120,495,11,41,9
Japón173,186,4−3,02,2
Reino Unido46,740,0−1,54,1
Estados Unidos61,843,5−1,85,9
Promedio88,655,80,14,2
Fuentes: OCDE, base de datos sobre deuda y saldo primario del informe Economic Outlook, y Comité de política económica de la Unión Europea (2006) y OCDE (2001) para los datos sobre el gasto dedicado a la tercera edad.Nota: Todos los datos corresponden al gobierno general. Es posible que haya discrepancias entre los datos sobre deuda de la OCDE y los de Perspectivas de la economía mundial por varias razones: 1) diferentes definiciones de gobierno general, 2) diferente tratamiento de los activos y pasivos del gobierno, sobre todo los pasivos jubilatorios, y 3) diferentes métodos de consolidación de las cuentas del gobierno.
Fuentes: OCDE, base de datos sobre deuda y saldo primario del informe Economic Outlook, y Comité de política económica de la Unión Europea (2006) y OCDE (2001) para los datos sobre el gasto dedicado a la tercera edad.Nota: Todos los datos corresponden al gobierno general. Es posible que haya discrepancias entre los datos sobre deuda de la OCDE y los de Perspectivas de la economía mundial por varias razones: 1) diferentes definiciones de gobierno general, 2) diferente tratamiento de los activos y pasivos del gobierno, sobre todo los pasivos jubilatorios, y 3) diferentes métodos de consolidación de las cuentas del gobierno.

Pese a la magnitud del ajuste, conviene recordar que llevarlo a la práctica en el futuro próximo —en lugar de postergarlo— reportaría beneficios sustanciales desde el punto de vista del crecimiento. Las siguientes alternativas ilustran este importante factor.

G-7: Resultados de la estimación basada en las brechas primarias de 2005(Porcentaje del PIB)
Brecha primaria intertemporal1Contribución a la brecha primaria intertemporal (deuda bruta)2Brecha primaria intertemporal3
(Deuda neta)(Deuda bruta)Saldo primarioServicio de la deudaCostos del envejecimiento(Deuda neta)(Deuda bruta)
Canadá−1,4−2,25,5−1,4−6,3−2,3−2,7
Francia−3,4−4,0−0,2−1,5−2,3−3,4−3,7
Alemania−2,7−3,00,1−1,4−1,7−2,8−3,0
Italia−1,7−2,21,4−2,4−1,2−1,0−1,3
Japón−6,2−7,9−3,0−3,4−1,6−5,6−6,5
Reino Unido−4,8−4,9−1,5−0,9−2,5−5,1−5,1
Estados Unidos−6,9−7,3−1,8−1,3−4,2−7,2−7,4
Promedio−3,9−4,50,1−1,8−2,8−3,9−4,2
Fuentes: Comité de política económica de la Unión Europea (2006); OCDE (2001); OCDE, base de datos del informe Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

Diferencial de 2% entre las tasas de interés y el crecimiento.

Estas son las contribuciones utilizadas en los cálculos de base con un diferencial de 2% entre las tasas de interés y el crecimiento.

Diferencial de 1% entre las tasas de interés y el crecimiento.

Fuentes: Comité de política económica de la Unión Europea (2006); OCDE (2001); OCDE, base de datos del informe Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

Diferencial de 2% entre las tasas de interés y el crecimiento.

Estas son las contribuciones utilizadas en los cálculos de base con un diferencial de 2% entre las tasas de interés y el crecimiento.

Diferencial de 1% entre las tasas de interés y el crecimiento.

  • Ajuste en el futuro próximo: Con esta alternativa, la brecha primaria intertemporal se cierra en un plazo de cinco años.
  • Ajuste postergado: En esta alternativa, la política fiscal se mantiene sin cambios por 10 años durante los cuales aumenta la presión del gasto dedicado a la tercera edad. Al término de ese período se vuelve a evaluar la brecha primaria intertemporal, según los niveles de deuda pública y saldo primario vigentes entonces, y se cierra la brecha a lo largo de los cinco años siguientes.

Los efectos de estas dos alternativas en la actividad económica —a corto plazo y a mediano o largo plazo— se analizaron mediante el Modelo Fiscal Mundial (GFM, por sus siglas en inglés) del FMI, calibrado para duplicar las principales características empíricas de cada uno de los países del G-76. Del análisis surgen dos conclusiones fundamentales. Primero, si se posterga el saneamiento de las finanzas públicas mientras la deuda se acumula, habrá que mantener constantemente superávits primarios más elevados para costear intereses más altos. En promedio, el ajuste del saldo primario requerido para una estabilización sostenible de la deuda es 1,1 puntos porcentuales del PIB más alto si se posterga. Segundo, según las estimaciones, el ajuste en el futuro próximo se traduciría, en promedio y a largo plazo, en un aumento del producto total equivalente a 1,8% del PIB. Como lo más probable es que la presión del gasto se recrudezca, el ajuste en el futuro próximo también brindaría un margen más amplio para absorber un gasto destinado a la tercera edad superior a lo previsto.

Nota: El autor principal del recuadro es Daniel Leigh, en base a un estudio realizado por Hauner, Leigh y Skaarup (2007).1Los datos sobre Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido están tomados de Comité de política económica de la Unión Europea (2006), y los datos sobre Canadá, Estados Unidos y Japón, de OCDE (2001). Las proyecciones a largo plazo del gasto vinculado a la vejez elaboradas desde entonces por las autoridades nacionales de Canadá, Estados Unidos y Japón coinciden en general con las de OCDE (2001).2El indicador pertenece a la familia de indicadores de la brecha primaria (véase Chalk y Hemming, 2000) que está basada en la metodología de análisis de la sostenibilidad fiscal utilizada por la Comisión Europea (2004). La metodología que aplica el Tesoro del Reino Unido (2006) es parecida.3Aunque concuerda con los datos históricos de los principales países industriales, este diferencial de 2% entre la tasa de interés y el crecimiento es más alto que el porcentaje utilizado en los análisis de sostenibilidad de la deuda de una serie de informes sobre los países miembros elaborados por el FMI. Si se reduce el diferencial, el ajuste necesario en los países muy endeudados es sustancialmente más pequeño.4Aunque en principio es preferible usar la deuda neta, hay incoherencias metodológicas —sobre todo en la evaluación de los activos jubilatorios— que dificultan la comparación de cifras netas entre países.5El ajuste necesario estimado es sumamente sensible al diferencial presunto entre la tasa de interés y el crecimiento. Especialmente en el caso de Japón, un promedio histórico de 10 años que abarque el período de deflación probablemente sea más alto que el diferencial entre la tasa de interés y el crecimiento en el futuro. Reduciendo el diferencial a ¾ de 1% se obtiene un ajuste que está acorde con el análisis y las recomendaciones formuladas durante la consulta del Artículo IV con Japón que el FMI llevó a cabo en 2006.6El GFM es un modelo de equilibrio general creado para examinar aristas macroeconómicas y estructurales de la política fiscal, como la reforma de los sistemas jubilatorios, a escala multinacional.

La disminución de la productividad repercutiría en las tendencias de inversión y consumo y en la corrección de los desequilibrios mundiales. Para sustentar las tasas de crecimiento del PIB frente a la ralentización del crecimiento de la productividad total de los factores habría que incrementar las tasas de acumulación del capital por encima de la expansión actual. Al mismo tiempo, el avance del consumo podría tambalear si retrocedieran las expectativas de aumento del ingreso, aunque es probable que el consumo agregado se incremente a medida que se vaya jubilando un porcentaje mayor de la población de los países avanzados y que los habitantes de las economías de rápido crecimiento de Asia oriental —en especial China— se adapten a nuevos niveles de prosperidad y reduzcan el ahorro precautorio. Es difícil predecir con exactitud cómo influirá la conjunción de estas fuerzas complejas en el ahorro y la inversión, pero parece probable que el período reciente de abundancia de ahorros o escasez de inversiones (según cómo se mire) se esté agotando, lo cual generaría más presión sobre los recursos financieros y empujaría al alza las tasas de interés real a largo plazo.

En esta coyuntura, los países con profundos déficits en cuenta corriente, como Estados Unidos, podrían tener más dificultad para seguir atrayendo el voluminoso financiamiento externo que necesitan, especialmente a medida que los sistemas financieros de otros países comiencen a ofrecer una variedad de instrumentos financieros de ahorro parecida a la del mercado estadounidense. Vistas desde ese ángulo, las perspectivas de una corrección ordenada de los desequilibrios se afianzarían si se lanzaran reformas comerciales y otras iniciativas que facilitaran la reasignación de los recursos frente a fluctuaciones cambiarias, conclusión que respalda el capítulo 3.

Pronosticar y modelar estas fuerzas a largo plazo no es tarea fácil ni inspira gran confianza en los resultados. Aun así, la magnitud de los costos que podrían acarrear problemas como el cambio climático, el envejecimiento de la población y la rectificación de los desequilibrios mundiales exige políticas previsoras y bien calibradas para mitigar los riesgos.

Cuestiones de política económica

El reto más apremiante para las autoridades es mantener la economía mundial bien encauzada por una senda sostenible de baja inflación en este quinto año de expansión mundial. Los bancos centrales más importantes se encuentran ante disyuntivas concretas en la gestión de la política monetaria, según la etapa del ciclo económico en la que se encuentre la economía y el grado de presión inflacionaria a la que esté sometida.

  • En Estados Unidos, la Reserva Federal aún tiene por delante la delicada tarea de equilibrar la preocupante desaceleración de la actividad con los riesgos inflacionarios, y la política de mantener las tasas de interés sin cambios continúa siendo acertada. Los mercados financieros calculan que habrá un recorte de tasas en septiembre, tras una serie de indicios de debilidad económica. Pero la Reserva Federal ha decidido acertadamente reservarse todas las opciones, recalcando que la trayectoria monetaria dependerá de cómo incidan los nuevos datos en el equilibrio de riesgos entre el crecimiento y la inflación.
  • En la zona del euro, la inflación se corresponde más con los objetivos, y el fortalecimiento de la economía le ha servido de marco al BCE para subir poco a poco las tasas de interés a corto plazo hasta niveles más neutrales con el afán de frenar la presión sobre los precios y los salarios. Como se proyecta que el crecimiento de la zona se aproximará al potencial o lo superará, y ante la posibilidad de que vuelva a aumentar un poco la presión alcista sobre los precios y la utilización de los factores, parecería justificado incrementar la tasa de interés a 4% llegado el verano. También podrían resultar necesarias otras medidas si el ímpetu del crecimiento siguiera ubicándose por encima de la tendencia y si se recrudecieran los riesgos para los precios y los salarios.
  • En Japón, la orientación monetaria sumamente distendida fue crítica para poder escapar a una década de estancamiento, pero probablemente también haya promovido la salida de capitales volcados al arbitraje de tasas de interés entre divisas y la debilidad del yen. Es por eso que el endurecimiento monetario hace temer por la competitividad de otros países y la posibilidad de un vuelco desordenado de las corrientes de capital. Aunque las perspectivas de crecimiento son favorables, los datos sobre la inflación siguen perturbando al mantenerse cerca de cero. Con este telón de fondo, Japón deberá centrar la atención en lograr un crecimiento pujante y abandonar definitivamente la deflación. Por ende, habrá que avanzar poco a poco al suprimir la acomodación monetaria, cerciorándose de que la expansión sea genuina y continuamente vigorosa.

En las economías avanzadas, el principal objetivo de la política fiscal debería ser el saneamiento y la reforma necesarios para proteger la viabilidad a pesar del envejecimiento de la población, dejándo a los estabilizadores automáticos el margen de acción que necesiten. El vigoroso aumento de los ingresos ha fortalecido las cuentas públicas de varias economías importantes durante los tres últimos años (cuadro 1.3). Sin embargo, no se sabe con certeza hasta qué punto se trata de una mejora cíclica —alimentada por pingües utilidades, rápido aumento del ingreso en los estratos más altos y alza de los precios de los activos— o de un fenómeno permanente. Por lo tanto, es necesario asegurar la contención del avance del gasto, que es, como demuestra la experiencia, un sendero más duradero hacia la consolidación fiscal. Entre las principales economías, seguir avanzando decididamente hacia la consolidación fiscal es un objetivo que parecería revestir especial importancia en Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta el bajo nivel del ahorro privado, las preocupaciones que suscita el profundo déficit en cuenta corriente y el elevado costo fiscal proyectado del envejecimiento de la población; en Japón, cuyos niveles de déficit y deuda son aún especialmente altos y cuya población está envejeciendo con rapidez, y en Italia, donde la debilidad del crecimiento y la pérdida de competitividad redoblan la preocupación en torno a la sostenibilidad fiscal.

Cuadro 1.3.Balanza fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1(Porcentaje del PIB)
1991–2000200120022003200420052006200720082012
Principales economías avanzadas
Saldo efectivo−3,0−1,7−4,0−4,8−4,2−3,5−2,7−2,4−2,4−1,6
Brecha del producto20,91,3−0,8−0,2−0,4−0,1−0,4−0,5
Saldo estructural2−3,2−2,2−3,9−4,4−4,1−3,3−2,7−2,3−2,2−1,6
Estados Unidos
Saldo efectivo−2,2−0,4−3,8−4,8−4,6−3,7−2,6−2,5−2,5−1,6
Brecha del producto22,42,10,3−0,50,10,10,3−0,6−0,9
Saldo estructural2−2,9−1,2−3,9−4,6−4,5−3,6−2,7−2,4−2,4−1,6
Deuda neta49,435,538,341,142,843,643,444,244,643,7
Deuda bruta65,453,756,159,360,160,359,660,360,659,1
Zona del euro
Saldo efectivo−3,8−1,9−2,6−3,1−2,8−2,4−1,6−1,2−1,1−0,7
Brecha del producto2−0,21,40,3−0,8−0,7−1,3−0,6−0,3
Saldo estructural2−3,4−2,3−2,6−2,7−2,4−1,9−1,3−1,0−1,0−0,7
Deuda neta56,057,357,358,860,060,959,858,657,653,3
Deuda bruta69,268,368,269,369,770,569,367,966,761,7
Alemania3
Saldo efectivo−2,2−2,8−3,7−4,0−3,7−3,2−1,7−1,3−1,3−1,3
Brecha del producto20,31,70,5−0,9−0,9−1,20,10,61,1
Saldo estructural2,4−2,0−2,8−3,2−3,4−3,4−2,8−1,8−1,4−1,4−1,3
Deuda bruta52,457,959,662,864,866,466,866,565,964,9
Francia
Saldo efectivo−3,6−1,6−3,2−4,2−3,7−2,9−2,6−2,6−2,4−1,1
Brecha del producto2−1,41,0−0,9−0,9−1,7−1,8−1,9−1,6
Saldo estructural2,4−2,7−2,2−3,2−3,5−3,0−2,2−1,4−1,4−1,5−1,1
Deuda neta42,048,248,552,654,857,055,054,253,749,5
Deuda bruta51,256,358,262,364,566,764,763,963,459,2
Italia
Saldo efectivo−6,3−3,1−2,9−3,5−3,4−4,1−4,4−2,2−2,4−2,3
Brecha del producto2−0,91,20,3−0,8−0,8−1,9−1,4−0,9−0,6
Saldo estructural2,4−6,0−3,8−3,9−3,3−3,4−3,4−3,8−1,8−2,0−2,3
Deuda neta107,7107,0103,9103,3102,6105,1105,2104,5103,8101,6
Deuda bruta113,4108,7105,6104,3103,8106,2106,8106,0105,3103,1
Japón
Saldo efectivo−3,8−6,3−8,0−8,0−6,2−4,8−4,3−3,8−3,5−2,7
Excluida la seguridad social−5,6−6,5−7,9−8,1−6,6−5,1−4,3−3,8−3,7−3,8
Brecha del producto2−0,9−1,9−1,8−0,7−0,50,40,3
Saldo estructural2−3,8−5,8−7,2−7,2−5,8−4,6−4,3−3,9−3,7−2,7
Excluida la seguridad social−5,6−6,3−7,4−7,7−6,4−5,0−4,3−3,9−3,8−3,9
Deuda neta31,766,072,577,381,893,396,498,299,499,5
Deuda bruta100,3151,6160,8167,7177,8182,9184,8185,0184,3177,8
Reino Unido
Saldo efectivo−3,31,1−1,6−3,2−3,1−3,0−2,5−2,4−2,2−1,6
Brecha del producto2−0,60,6−0,1−0,20,5−0,2−0,2
Saldo estructural2−2,90,6−1,8−3,1−3,4−3,0−2,7−2,2−2,0−1,6
Deuda neta34,232,732,734,536,138,038,539,039,138,6
Deuda bruta39,838,437,939,340,842,743,243,643,743,2
Canadá
Saldo efectivo−3,60,7−0,1−0,40,51,40,90,60,70,9
Brecha del producto2−0,50,50,4−0,50,20,2−0,2−0,1
Saldo estructural2−3,10,3−0,2−0,10,61,30,80,70,80,8
Deuda neta61,043,742,638,534,430,227,926,324,317,1
Deuda bruta105,291,589,485,280,278,674,170,766,551,9
Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países.

Porcentaje del PIB potencial.

A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil (equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia y 1,2% del PIB en 2000 en Italia). Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalían al 0,5% del PIB en 2005.

Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países.

Porcentaje del PIB potencial.

A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil (equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia y 1,2% del PIB en 2000 en Italia). Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalían al 0,5% del PIB en 2005.

Para poder avanzar con paso firme hacia la consolidación fiscal será necesario profundizar la reforma fiscal de base y frenar el aumento del gasto a medida que envejezca la población, sobre todo en el ámbito de las pensiones y la atención de la salud, además de evitar la erosión de la base tributaria. También habrá que orientar la política fiscal y la política de gasto de manera tal que permitan hacer frente a los retos que plantea el crecimiento a mediano plazo. Las iniciativas sobre precios podrían ayudar a fomentar la conservación energética y el control de las emisiones de hidrocarburos (recuadro 1.3). La reforma de los sistemas de pensiones podría prolongar la duración de la vida laboral y afianzar la viabilidad fiscal; al mismo tiempo se podrían reajustar las redes de protección social para que los trabajadores pudieran adaptarse con más facilidad a la globalización de los mercados sin que ello implique obstruir el proceso de cambio. No resulta nunca fácil reunir respaldo para este tipo de reforma debido a las consecuencias distributivas, pero la época de crecimiento sostenido que se está viviendo actualmente representa una oportunidad ideal. Además, se podría redoblar el ímpetu de la reforma afianzando la transparencia y la responsabilidad en el terreno fiscal mediante una supervisión independiente más intensa, una rendición de cuentas más estricta y marcos fiscales que guíen la política en función de objetivos a largo plazo claramente fijados.

Las economías avanzadas, por su parte, también deben poner más empeño en impulsar las reformas de mercado que contribuirían a acelerar el crecimiento potencial. Un reto particularmente duro es crear oportunidades de empleo adecuadas en una economía cada vez más globalizada y lograr que los segmentos menos favorecidos de la sociedad se beneficien más de la prosperidad nutrida por la intensificación del comercio y el progreso tecnológico. En otras ediciones de este informe se hizo énfasis en el margen del que disponen la zona del euro y Japón para concretar reformas estructurales que promuevan la productividad, sobre todo en el sector financiero y el de los servicios. Se ha conseguido avanzar en esa dirección, por ejemplo en la Unión Europea a través de la revisión de la Directiva de Servicios y del Plan de Acción de Servicios Financieros, y en Japón mediante iniciativas encaminadas a flexibilizar la fuerza laboral y recortar el papel del Estado en el sector financiero, pero la implementación continúa siendo un interrogante y existe todavía un margen considerable para adoptar otras medidas. Estados Unidos también tiene margen para mejorar la flexibilidad de la economía; por ejemplo, podría promover la movilidad de la fuerza laboral reduciendo los estrechos vínculos entre empleo y cobertura médica, y mejorar la eficiencia a nivel más general en el sector de la atención de la salud.

Los países de mercados emergentes y en desarrollo se enfrentan a dificultades parecidas en el intento por mantener la estabilidad macro-económica e impulsar al mismo tiempo reformas que promuevan el crecimiento y garanticen además una distribución generalizada de los frutos del crecimiento. Como ya se señaló, muchos han aprovechado el carácter favorable de las condiciones financieras mundiales para fortalecer la credibilidad de marcos macroeconómicos sólidos que servirían de baluarte frente a turbulencias externas. Eso no significa que se hayan disipado todos los problemas. Entre los no resueltos destacan los siguientes:

Recuadro 1.3.El consumo de petróleo en las principales economías: ¿Es diferente el caso de Estados Unidos?

Los actuales precios del petróleo son, aproximadamente, dos veces y media más altos que en 2002. Si bien la demanda general en las economías más importantes ha disminuido (en 2006, el consumo en los países de la OCDE se redujo por primera vez en 20 años), su evolución ha sido dispareja, y en Estados Unidos el consumo se ha ajustado menos a los precios. En este recuadro se compara la reacción que ha tenido la demanda de petróleo frente a los precios en las principales economías avanzadas importadoras (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia e Italia) y se examinan sus movimientos recientes. Se señala que las políticas sobre energía (en particular, las vinculadas con el uso de gasolina) probablemente han sido una causa importante de las diferencias en el comportamiento de la demanda en Estados Unidos en relación con otros países.

Si bien la relación entre el consumo de petróleo y el PIB real (y la intensidad energética en general) ha disminuido considerablemente en los cinco países desde 1970 (gráfico), en Estados Unidos sigue siendo mucho más alta. Además, en ese país el consumo de petróleo representa alrededor del 40% del uso total de energía, mientras que en otros países se ha ido sustituyendo con fuentes de energía alternativas, sobre todo gas natural (con excepción de Italia) y energía nuclear, aunque a partir de niveles iniciales por lo general mucho más elevados. En gran medida, esta “adicción” de Estados Unidos al petróleo está vinculada con el consumo de gasolina, que, como proporción del PIB, es casi cinco veces superior al de otros países industriales importantes (véase el gráfico): en Estados Unidos representa un gigantesco 43% del consumo total de petróleo, frente a un promedio de 15% en otros países (la diferencia es menos pronunciada si se combinan el diesel y la gasolina: 59% en Estados Unidos y un promedio de 38% en otros países). Estas diferencias probablemente se explican porque en Estados Unidos los precios de la gasolina son más bajos y las normas sobre eficiencia de los combustibles son menos estrictas; el nivel de eficiencia de los combustibles es inferior en un 25% al promedio de la UE y en un 50% al de Japón (An y Sauer, 2004).

Consumo de petróleo en algunos países

(Millones de barriles equivalentes de petróleo por PIB en miles de millones de dólares de EE.UU. de 1995, salvo indicación en contrario)

Fuentes: British Petroleum Statistical Review (2006), Agencia Internacional de Energía y cálculos del personal técnico del FMI.

En los últimos 20 años, el consumo de petróleo en Estados Unidos ha aumentado en un promedio anual del 1,4%, frente a un promedio que va de –0,5% (Italia) a 0,6% (Japón) en otras economías avanzadas importantes (véase el cuadro). Además, el consumo siguió siendo elevado durante la etapa ascendente de los precios que concluyó a mediados de diciembre de 2005, y durante el período de 2003–06 registró un crecimiento medio anual del 1,3%. En el mismo período, el consumo en otros países se redujo entre un 0,3% (Francia) y un 2,8% (Italia) al año.

Consumo de petróleo en algunos países: Elasticidades y errores de proyección1
FranciaAlemaniaItaliaJapónEstados Unidos
Aumento del consumo de petróleo (promedio anual) 1983–20060,2−0,1−0,50,61,4
2003–06−0,3−0,9−2,8−1,11,3
Elasticidad-ingreso a largo plazo0,36*0,26*0,75*1,16*0,99*
Elasticidad-precio a largo plazo−0,06*−0,04*−0,10*−0,09*−0,01
Tendencia temporal0,0−0,002*−0,003*−0,003*−0,004*
Error de proyección (porcentaje)
20040,10,4−1,6−2,23,0
20050,40,1−1,4−0,22,5
20060,0−0,20,1−1,81,1

La estimación utiliza un método autorregresivo con distribución de rezagos para la cointegración de las relaciones. Véase Peraran y Pesaran (1997). Este método permite estimar simultáneamente los coeficientes a corto y a largo plazo. Los rezagos están ordenados según el criterio bayesiano de Schwarz. Todas las variables están expresadas como logaritmos naturales. Las estimaciones utilizan datos trimestrales del período comprendido entre el primer trimestre de 1984 y el cuarto trimestre de 2003. El período de proyección va desde el primer trimestre de 2004 hasta el cuarto trimestre de 2006. Los errores de proyección están definidos como un exceso del porcentaje efectivo respecto del porcentaje proyectado, promediado entre cuatro trimestres. El asterisco denota significancia al nivel de 5%.

La estimación utiliza un método autorregresivo con distribución de rezagos para la cointegración de las relaciones. Véase Peraran y Pesaran (1997). Este método permite estimar simultáneamente los coeficientes a corto y a largo plazo. Los rezagos están ordenados según el criterio bayesiano de Schwarz. Todas las variables están expresadas como logaritmos naturales. Las estimaciones utilizan datos trimestrales del período comprendido entre el primer trimestre de 1984 y el cuarto trimestre de 2003. El período de proyección va desde el primer trimestre de 2004 hasta el cuarto trimestre de 2006. Los errores de proyección están definidos como un exceso del porcentaje efectivo respecto del porcentaje proyectado, promediado entre cuatro trimestres. El asterisco denota significancia al nivel de 5%.

¿Cómo se explican estas diferencias? Indudablemente, un crecimiento más alto del PIB en Estados Unidos (sobre todo en los últimos años) ha sido un factor importante. Sin embargo, el hecho de que en ese país la relación entre el consumo de petróleo y el PIB real sea mucho más alta parece indicar que podría haber también otras causas. Para evaluar este aspecto, las ecuaciones de demanda de petróleo se calculan utilizando datos trimestrales del período comprendido entre el primer trimestre de 1984 y el cuarto trimestre de 2003, y las variables explicativas son el PIB, los precios reales del petróleo, las variables ficticias estacionales y la tendencia en el tiempo1. El período comprendido entre el primer trimestre de 2004 y el cuarto trimestre de 2006 se usa en una proyección para comparar la evolución reciente de la demanda con su comportamiento en el pasado2. El propósito de la estimación es ilustrar las diferencias entre países usando el mismo marco sencillo en lugar de ecuaciones detalladas de la demanda. En el cuadro se indican los cálculos sobre el ingreso y la elasticidad-precio a largo plazo, la tendencia en el tiempo y los errores en el pronóstico para el período de la proyección.

El resultado notable es que Estados Unidos tiene la elasticidad-precio a largo plazo más baja (–0,01; es decir, insignificante) y la elasticidadingreso más alta después de Japón, aunque la tendencia temporal muestra un coeficiente ligeramente superior. Las elasticidades-precio estimadas son más bien bajas (sobre todo en comparación con los análisis que utilizan conjuntos de datos en panel), lo cual podría deberse a la ausencia de movimientos fuertes de precios entre 1984 y 2003. La insignificancia de la elasticidad-precio en Estados Unidos desde 1984 probablemente sea consecuencia de los bajos precios de la gasolina (y de los impuestos) y de la existencia de efectos umbral vinculados a la proporción del gasto en combustible atribuible a los consumidores dentro del gasto total, que se mantiene muy por debajo de la registrada en la década de 1970. De hecho, la subida pronunciada de los precios produjo una contracción de la demanda en los años setenta y comienzos de los ochenta, en gran medida porque hizo mella en el presupuesto de los consumidores.

De acuerdo con los resultados de los cálculos hechos para la proyección del consumo durante el período de 2004–06, Estados Unidos es el único país en que el consumo efectivo supera las proyecciones por un margen apreciable, a pesar del bajísimo nivel histórico de la elasticidad-precio usado en las proyecciones en un período de alza de precios. En otras palabras, aun siendo inferiores al consumo efectivo, las proyecciones presumen que la reacción a la subida de los precios es pequeña. El consumo efectivo supera los niveles proyectados por un margen de 2,5%–3,0% durante el período 2004–05 (nivel muy superior al del crecimiento medio del consumo de petróleo en Estados Unidos), y en alrededor del 1% en 2006, no obstante una leve caída del consumo efectivo en 20063. En cambio, en Japón e Italia el consumo ha sido, en general, muy inferior al previsto, y en Alemania y Francia ha sido ligeramente distinto al calculado en la proyección.

Es verdad que estos resultados deberán interpretarse con precaución porque los datos trimestrales utilizados son de duración relativamente corta y el modelo no incluye ciertos factores como las condiciones meteorológicas, el número de vehículos y la geografía, que en Estados Unidos contribuyen al consumo de gasolina4. Aun así, son congruentes con los hechos estilizados mencionados antes y con el hecho de que en los principales países europeos y Japón se ha hecho un mayor esfuerzo por reducir el consumo de gasolina, especialmente en el sector de transporte. Esto incluye un aumento de los impuestos sobre la gasolina, la adopción de normas más estrictas sobre eficiencia de los combustibles, una sustitución gradual de la gasolina por gasóleo (diesel), lo cual ha aumentado la eficiencia, y una mayor inversión en transporte público. También se han adoptado importantes medidas para promover el uso de energía renovable y gas natural en la generación de electricidad5. En general, estas políticas son reflejo también de un esfuerzo más decidido por abordar los problemas ambientales; de hecho, todos estos países han ratificado el Protocolo de Kyoto y adoptado medidas conducentes a reducir en un 6%–8% las emisiones de dióxido de carbono de 1990 para 2012.

En cambio, en Estados Unidos, donde la parte correspondiente al petróleo en la generación de electricidad es insignificante, el sector de transporte es muy dependiente de este recurso, pese a los esfuerzos por incrementar el uso de etanol. Los impuestos sobre el consumo de gasolina siguen siendo bajos6 y los precios son equivalentes a la tercera parte de los existentes en los principales países europeos. En general, en Estados Unidos, que es uno de los principales productores, las políticas se han centrado más en el aumento de la oferta (por ejemplo, mediante la reducción de los impuestos y derechos de patente para la exploración petrolera) que en la reducción del consumo y el aumento de la eficiencia del combustible para automóviles, a pesar de la disminución de sus reservas y de los efectos ambientales adversos que tiene un consumo de petróleo elevado. Finalmente, Estados Unidos es el único país del G-7 que no ha ratificado el Protocolo de Kyoto a nivel federal (aunque algunos estados han adoptado sus condiciones); no obstante, produce alrededor de la mitad de los gases de efecto invernadero emitidos por los países de la OCDE. En Estados Unidos, el nivel de emisiones por unidad del PIB supera en alrededor del 50% el promedio de los países del G-7 (sin incluir Estados Unidos y Canadá), aunque desde 1990 se han ido reduciendo más rápido.

Recientemente, el Gobierno de Estados Unidos dio a conocer su objetivo de reducir en un 20% el consumo de gasolina durante los próximos 10 años, aunque mayormente incrementando la producción de etanol, lo cual quizá no sea viable sin avances tecnológicos considerables (véase el apéndice 1.1). Para romper genuinamente la “adicción al petróleo” se necesitarían medidas de política decididas, incluidos incentivos basados en criterios de mercado y reglamentaciones sensatas para contener el consumo (especialmente de gasolina) y aumentar la eficiencia del combustible. El aumento de los impuestos sobre la gasolina (que probablemente produzca una mayor sensibilidad de los precios, teniendo en cuenta los efectos umbral mencionados arriba), la adopción de un impuesto sobre el carbono y el reforzamiento de los criterios contenidos en la norma sobre el promedio de ahorro de combustible para los automóviles —que ayudaron a mejorar la eficiencia del combustible en las décadas de 1970 y 1980— podrían ser los componentes centrales de esa estrategia (véase en el recuadro 1.1 un análisis de los efectos de un aumento de los impuestos sobre la gasolina)7. Una inversión continua en investigaciones sobre fuentes de energía renovable y una participación más activa en iniciativas internacionales como el Protocolo de Kyoto también contribuirían a reducir el consumo de petróleo.

Nota: El autor de este recuadro es S. Hossein Samiei.1Los datos sobre consumo de petróleo provienen de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y se remontan únicamente a 1984. Los datos sobre PIB y precios (precios internacionales reales) provienen de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial. Este recuadro no contiene resultados pormenorizados; no obstante, esa información está disponible y puede solicitarse.2La ampliación de los datos para cubrir la década de 1970 (que hace necesario usar datos anuales) no produjo resultados significativos, especialmente en el caso de Estados Unidos, lo cual puede deberse a una brecha estructural en la relación.3Este consumo más elevado de lo previsto podría ser reflejo en parte de la fuerte demanda de vehículos utilitarios deportivos en Estados Unidos.4Véanse enfoques alternativos para estimar la demanda de petróleo en, por ejemplo, Gately y Huntington (2002), y en el capítulo IV de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.5Por ejemplo, en Francia, el 80% de la electricidad se genera con energía nuclear. En Italia ha aumentado considerablemente el uso de gas natural. En Alemania se han hecho grandes esfuerzos por promover el uso de combustibles renovables (y del carbón, mediante fuertes subvenciones que, además, son inapropiadas). Por su parte, Japón se ha puesto a la cabeza de los esfuerzos por promover la energía solar.6Véase, por ejemplo, Parry y Small (2005).7El alza de los impuestos sobre la gasolina y el carbono también contribuiría a recortar el déficit fiscal y comercial.
  • Aunque los tipos de cambio de varios países asiáticos experimentaron una apreciación marcada en los seis últimos meses, la flexibilización cambiaria beneficiaría a China al crear una base más segura para gestionar la política monetaria frente a entradas voluminosas de divisas.
  • Muchos países de mercados emergentes y en desarrollo de distintas regiones se enfrentan a la dificultad de aprovechar la llegada de capitales caudalosos para estimular la inversión y a la vez evitar que sufra demasiado la competitividad y que se formen focos de vulnerabilidad en los balances. No hay una fórmula única de aplicación universal: las autoridades deben realizar una gestión macroeconómica equilibrada, flexible y adaptada a las circunstancias nacionales, cuidándose de no dar pasos que hagan tambalear la confianza en los mercados o los distorsionen. El fortalecimiento de los sistemas financieros nacionales y el levantamiento de las restricciones que pesan sobre la salida de capitales podrían ayudar a aliviar los riesgos y las presiones generados por la entrada de divisas y permitir que los inversionistas se beneficien de la diversificación de los activos.
  • Los exportadores de productos básicos—especialmente los grandes productores de petróleo de Oriente Medio, América Latina y Rusia— enfrentan el reto de aprovechar con prudencia la rápida acumulación de ingresos y diversificar el potencial de crecimiento, sin provocar un sobrecalentamiento de la economía ni asumir compromisos excesivos.
  • Tanto en América Latina como en otras regiones será necesario afianzar los logros obtenidos últimamente en el intento por mejorar los balances del sector público y fortalecer la base de la gestión fiscal.

El avance reciente de la reforma estructural en estos países por lo general es desigual. África, felizmente, progresó en las reformas de mercado y eso se tradujo en un aumento importante del crecimiento; los países que pertenecían al bloque del Este consiguieron en general mejorar el clima empresarial como parte de la adhesión a la Unión Europea, y en América Latina varios países demostraron que los programas de apoyo focalizados pueden subsanar el problema de la pobreza. Aun así, quedan muchas cosas por hacer, entre las cuales cabe resaltar las siguientes:

  • Convendría profundizar la liberalización del sector de los servicios en Asia y en otras regiones para sustentar y extender la mejora de la productividad (véase el capítulo 3 de la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial).
  • La aceleración de la reforma laboral en América Latina y en otras regiones frenaría el rápido crecimiento del sector informal, que ha perjudicado la productividad, precarizado la protección de los trabajadores y limitado las oportunidades de perfeccionamiento.
  • Mediante la creación de regímenes estables, transparentes y equilibrados de suministro de infraestructura y explotación de recursos naturales se alejarían los riesgos de estrangulamiento, corrupción y falta de inversión que podrían constituir un obstáculo grave al crecimiento a largo plazo.

Crear un entorno mundial conducente al crecimiento sostenido es una labor que dependerá también de la acción internacional mancomunada. Si la Ronda de Doha alcanza sus ambiciosos objetivos en materia de liberalización del comercio multilateral, las perspectivas a mediano plazo mejorarán mucho y disminuirá el riesgo de proteccionismo. De lo contrario, la tendencia reciente hacia la concertación de acuerdos bilaterales podría reportar algunos beneficios, pero habría que infundir más disciplina a este proceso para aligerar el impacto que la desviación del comercio produce en terceros países y para evitar que se forme una maraña regulatoria, de modo que estos acuerdos representen un paso hacia el libre comercio internacional y no un obstáculo. Concretamente, sería importante fomentar la adopción de reglas de origen transparentes y más fáciles de cumplir, nutrir un “regionalismo abierto” que permita a los países adherirse a un tratado en condiciones parecidas, encontrar la manera de armonizar la multiplicidad de normas y reglas, y fortalecer la supervisión que lleva a cabo la OMC.

La acción mancomunada también contribuirá a forjar condiciones propicias para la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales. Si bien las políticas necesarias para alcanzar ese objetivo promoverían los respectivos intereses a largo plazo de cada país, una actuación conjunta en distintos ámbitos crearía sinergias, ya que es más fácil llevar a cabo un ajuste que implica ciertos costos a corto plazo o acarrea consecuencias distributivas si impera la prosperidad mundial y es posible ver claramente que los países están cooperando en pos de objetivos comunes. Como han recalcado ediciones anteriores del presente informe, estas políticas encierran algunos elementos importantes que podrían formar parte de las consultas multilaterales del FMI: en Estados Unidos, incrementar el ahorro, a través de una consolidación fiscal más ambiciosa y de la reducción de los desincentivos al ahorro privado entre otros medios; en la zona del euro y Japón, impulsar reformas que promuevan el crecimiento; en algunas economías emergentes de Asia —y sobre todo en China—, adoptar medidas para estimular el consumo e incrementar la movilidad al alza de los tipos de cambio; y en los países exportadores de petróleo, sobre todo los de Oriente Medio, seguir mejorando la absorción dentro de los límites de la capacidad.

Apéndice 1.1. Evolución reciente de los mercados de productos básicos

Los autores principales de este apéndice son Valerie Mercer-Blackman, S. Hossein Samiei y Kevin Cheng, con la colaboración de To-Nhu Dao y Nese Erbil.

La evolución de los precios de los productos básicos en el último año se ha caracterizado por un nuevo aumento de los precios de los metales y fuertes variaciones de los precios del petróleo. El incremento del 22% en 2006 del índice del FMI de los precios de los productos básicos y la energía puede atribuirse principalmente a la subida de los precios de los metales. Los precios del petróleo aumentaron acusadamente durante los primeros seis meses de 2006, alcanzando un nivel nominal sin precedentes en agosto, pero posteriormente se redujeron en forma significativa, experimentando solo un incremento moderado para todo el año 2006. Tras reducirse durante un breve período a principios de 2007, los precios se recuperaron y aumentaron fuertemente a finales de marzo. Los precios de los alimentos también se han mantenido altos, sobre todo desde finales de 2006.

En este apéndice se analizan las tendencias recientes en los mercados del petróleo y los productos básicos. Como tema especial, en el recuadro 1.4 se examina el grado de cobertura de los participantes en el mercado del petróleo para hacer frente a las fluctuaciones de los precios de este combustible, y se señala que si bien las empresas parecen utilizar con bastante frecuencia los instrumentos de cobertura del riesgo financiero, los gobiernos tienden a basarse primordialmente en mecanismos que les permitan autosegurarse. Se analizan los obstáculos que frenan el uso de los instrumentos de cobertura del riesgo financiero y las medidas que podrían aplicarse para fomentar dicho uso.

Petróleo crudo y productos energéticos

Los precios del petróleo continúan siendo inestables y sensibles a la evolución geopolítica, y se mantiene baja la oferta en el mercado. La disminución de los precios del petróleo entre agosto y septiembre de 2006 obedeció, en gran parte, a una combinación de factores: la desaceleración de la demanda en la OCDE, la recuperación de la oferta de los países que no son miembros de la OPEP en el segundo semestre de 2006 y una disminución de las tensiones geopolíticas en septiembre. La reducción de la producción de la OPEP desde noviembre de 2006, sumada a la recuperación de la demanda en el primer trimestre de 2007, contribuyeron al descenso de las existencias de la OCDE y al incremento de los precios. Se registró un nuevo aumento de los precios a finales de marzo debido al resurgimiento de las tensiones geopolíticas. De cara al futuro, los analistas esperan que se mantenga un equilibrio más adecuado en el mercado a medida que repunten la demanda y la oferta de los países que no son miembros de la OPEP. No obstante, existe el riesgo de que los precios se sitúen por encima de los valores previstos, debido a las persistentes tensiones geopolíticas, la capacidad ociosa aún limitada y la posibilidad de que la oferta de los países que no forman parte de la OPEP vuelva a reducirse a niveles inferiores a los proyectados. El riesgo de que no se cumplan las perspectivas debería limitarse mediante ajustes directos de las cuotas de la OPEP si disminuyen los precios.

Evolución de los precios

Tras alcanzar el nivel máximo de $76 el barril en agosto de 2006, el precio medio del petróleo de entrega inmediata (APSP)4 registró un fuerte descenso, hasta alrededor de $55–$60 entre octubre y diciembre. A principios de 2007, los precios del petróleo se redujeron durante un breve período, situándose ligeramente por encima de $50 el barril, antes de repuntar a finales de marzo hasta casi $65 (gráfico 1.17, panel superior). El descenso ocurrido en el tercer trimestre de 2006 obedeció a la reducción temporal de las tensiones geopolíticas (sobre todo las relacionadas con Líbano), a la ausencia de grandes huracanes durante el otoño, a los niveles más adecuados de las existencias y a las percepciones crecientes de una desaceleración del PIB mundial y de la demanda de petróleo. La caída momentánea ocurrida entre diciembre y enero puede atribuirse a las cálidas temperaturas en el invierno, al escepticismo inicial con respecto a la capacidad de la OPEP para mantener los recortes de la producción y al menor interés de los inversionistas por los derivados del sector del petróleo (debido en parte a las pérdidas sufridas en 2006)5. Los precios se recuperaron al repuntar la demanda debido a la disminución de las temperaturas, los nuevos recortes de la producción de la OPEP y la reducción de las existencias en las principales economías de la OCDE. El resurgimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio impulsó nuevamente los precios al alza a finales de marzo. La corrección de los mercados bursátiles, iniciada en marzo, no ha tenido hasta la fecha ningún efecto apreciable en los mercados de productos básicos.

Gráfico 1.17.Precio de entrega inmediata del petróleo y precio de los futuros en promedio, y precios de algunos productos energéticos

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio no ponderado de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas, Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

2Promedio ponderado de cinco días de precios del NYMEX Light Sweet Crude, IPE Dated Brent y Dubai Fateh (implícito).

3Promedio de los precios del carbón australiano y sudafricano.

Los precios del gas natural han seguido tendencias diferentes a uno y otro lado del Atlántico6. En Estados Unidos, los precios se mantuvieron en febrero de 2007 en niveles solo ligeramente superiores a los alcanzados 13 meses antes (cuando se ubicaron nuevamente en los niveles registrados antes del huracán Katrina), dado que las cálidas temperaturas experimentadas hasta enero de 2007 contribuyeron a que las existencias volvieran a situarse en niveles más adecuados. Los precios del gas natural en Europa han aumentado incesantemente7. Los precios del carbón se incrementaron el 5% en 2006 y siguieron esta tendencia al alza a principios de 2007 (gráfico 1.17, panel inferior).

Recuadro 1.4.Cobertura del riesgo de volatilidad de los precios del petróleo

La volatilidad de los precios del petróleo —que supera la de otros productos básicos (primer cuadro)— puede complicar los planes presupuestarios, financieros y de inversión de las empresas y los gobiernos y, por lo tanto, proporciona a los participantes en el mercado del petróleo incentivos obvios para cubrirse del riesgo que representa. En este recuadro se examina el alcance de la cobertura de riesgos en el mercado del petróleo.

La cobertura de riesgos es una forma de seguro relacionada con las actividades financieras y no financieras que contribuyen a reducir los riesgos. La cobertura de riesgos financieros supone el uso de derivados, que transfieren directamente los riesgos a otros. Una compañía aérea, por ejemplo, podría reducir la volatilidad de sus flujos de caja fijando un precio convenido para la compra de combustible para aviones mediante un contrato a término o de swap1. Un país exportador de petróleo podría garantizar un flujo mínimo de ingresos comprando una serie de opciones de venta sobre el petróleo. Los agentes también pueden cubrirse de los riesgos no financieros ajustando sus operaciones normales como mecanismo de autoseguro. Por ejemplo, una compañía podría reducir el impacto de la volatilidad de los precios diversificando sus actividades. Un gobierno exportador de petróleo podría suavizar el gasto y acumular un “colchón de liquidez” para reducir su vulnerabilidad frente a cambios bruscos del mercado del petróleo, lo que le proporcionaría un elemento de autoseguro.

¿Utilizan suficientemente la cobertura de riesgos los participantes de los mercados del petróleo? Los datos disponibles y las pruebas casuales parecen indicar que la cobertura de riesgos financieros no se utiliza ampliamente. El total de posiciones abiertas de los operadores comerciales en derivados sobre petróleo de la Bolsa de Nueva York (NYMEX) ha aumentado considerablemente en los últimos 10 años, pero se mantiene en un nivel bajo como porcentaje del consumo total de Estados Unidos (véase el panel superior del primer gráfico). Además, el uso de derivados sobre petróleo en los mercados bursátiles organizados de Estados Unidos parece menos extendido (como porcentaje de la producción mundial) que algunos otros productos básicos (véase el panel inferior del primer gráfico), en parte debido al predominio de la participación del sector público en la producción de energía, que no favorece el uso de instrumentos financieros para transacciones u operaciones de cobertura de riesgos (véase el análisis a continuación).

Volatilidad de los precios de los productos básicos (enero de 1980–enero de 2007)(Desviaciones estándar de la variación porcentual mensual)
Petróleo8,25
Carbón4,03
Aluminio5,53
Cobre5,98
Madera6,65
Algodón5,03
Café7,94
Pescado5,24
Soja5,47
Trigo4,78
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

No obstante, al examinar detenidamente las actividades de cobertura de riesgos, hay que tomar en cuenta varias consideraciones muy complejas, en particular las siguientes:

  • El uso de derivados en mercados bursátiles organizados es únicamente la punta del iceberg. Se estima que las transacciones en mercados extrabursátiles son de cinco a diez veces mayores que las de los mercados bursátiles organizados, pero se dispone de poca información precisa (Campbell, Orskaug y Williams, 2006). Además, el uso de la cobertura de riesgos no financieros es difícil de determinar y cuantificar.
  • Aun en los casos en que se dispone de información sobre las estimaciones de la cobertura de riesgos, sin saber el apetito y el perfil de riesgo de un agente, es muy difícil determinar si dicha cobertura es óptima.

Cobertura de riesgos en el sector petrolero y otros productos básicos

(Porcentaje)

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Comisión del Mercado de Futuros de Mercancías (Commodities Futures Trading Commission); Agencia Internacional de Energía; World Metal Statistics, Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y cálculos del personal técnico del FMI.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, en el análisis siguiente se examinan las actividades de cobertura de riesgos de las empresas privadas y los gobiernos, los obstáculos que impiden la cobertura de riesgos financieros, y las medidas para superar estos obstáculos.

Cobertura de riesgos por empresas

En el caso de una empresa con aversión al riesgo, la cobertura de riesgos podría reducir los riesgos diversificando los relacionados con el petróleo. También podría justificarse la cobertura de riesgos en el caso de una empresa neutral con respecto al riesgo si aumenta el valor presente de sus flujos netos de caja previstos. Esto puede ocurrir si existen asimetrías en el sistema tributario o en los mercados de crédito, o si los costos de transacción relacionados con crisis financieras son altos. No obstante, los accionistas de una empresa podrían preferir la exposición al riesgo de los precios del petróleo a fin de diversificar sus carteras.

La decisión relacionada con la cobertura de riesgos financieros de una empresa se basa en varias consideraciones prácticas. Las empresas se sienten más cómodas si se cubren de los riesgos de los precios a corto plazo que a largo plazo, dada la posibilidad de que se produzcan grandes cambios (sobre todo en tecnología). Es más probable que las empresas pequeñas se cubran de los riesgos financieros; las grandes pueden recurrir fácilmente a sus operaciones normales o reservas de caja para protegerse de la volatilidad. Es probable que los productores y los consumidores utilicen la cobertura de riesgos si temen que puedan producirse movimientos adversos de los precios. Además, es más probable que las empresas productoras de petróleo utilicen la cobertura de riesgos cuando el margen de beneficio entre el precio de venta del producto y el costo marginal es pequeño. Por último, la calificación crediticia y la situación de los balances son factores importantes en las decisiones relacionadas con la cobertura de riesgos porque afectan a la capacidad de una empresa de obtener préstamos para suavizar la volatilidad del flujo de caja.

Los obstáculos que impiden un uso más extenso de la cobertura de riesgos financieros abarcan desde cuestiones relacionadas con la estructura de gobierno de las empresas hasta deficiencias de los mercados de derivados. En primer lugar, puede ocurrir que las actividades de cobertura de riesgos del gerente de una empresa se juzguen indebidamente al basarse más en la rentabilidad ex post de la cobertura que en su idoneidad como política de protección ex ante. Además, los costos relacionados con los límites legales, los costos de transacción y las primas pueden ser altos e incluso prohibitivos2. También puede ser difícil encontrar una contraparte, sobre todo a largo plazo, dada la poca actividad en los mercados de derivados sobre petróleo. Por último, la falta de datos sobre el mercado del petróleo, las deficiencias en los mercados (por ejemplo, en el caso del combustible para aviones) y normas contables inadecuadas en materia de cobertura de riesgos también pueden obstaculizar estas actividades.

Exportación e ingresos públicos de los países miembros de la OPEP, y precio medio de entrega inmediata

(índice, 1975 = 100)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

En algunos casos, la cobertura de riesgos no financieros es una alternativa adecuada a los mercados de derivados. Un ejemplo es la presencia de coberturas de riesgos naturales. Una refinería de petróleo, por ejemplo, con exposiciones al riesgo en las compras de petróleo y las ventas de productos al por menor está protegida por una cobertura natural en la medida en que los riesgos de precios del lado del ingreso y del gasto vayan en la misma dirección. Una empresa también puede reducir los riesgos a través de la diversificación de sus actividades, por ejemplo ampliando sus operaciones y asumiendo riesgos adicionales que tengan una correlación negativa con su perfil de riesgos original. Por último, los riesgos pueden reducirse emitiendo títulos de crédito que conviertan los flujos de caja inestables en flujos constantes.

Volatilidad del PIB, exportación e ingresos públicos (1976–2006)(Desviaciones estándar de la variación porcentual anual)
PIBExportaciónIngresos públicos
OPEP12,721,319,7
Economías avanzadas6,27,97,3
Mercados emergentes y países en desarrollo
África (excl. países de la OPEP)9,511,210,7
Asia7,49,410,1
Del cual:
China10,912,714,9
India7,79,27,9
Oriente Medio (excl. países de la OPEP)11,012,614,9
Europa central y oriental10,412,116,0
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Cobertura de riesgos por los gobiernos

Evaluar las decisiones de los gobiernos sobre la cobertura de riesgos es aún más difícil, dada la complejidad de las estructuras de incentivos y las limitaciones políticas que afrontan; pero el valor potencial de la cobertura de riesgos es también muy alto3. Por ejemplo, los ingresos fiscales y de exportación de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo no solo están estrechamente correlacionados con los precios del petróleo (véase el segundo gráfico), sino que también son mucho más volátiles que en el caso de otros países. En general, los gobiernos han tendido a utilizar la cobertura de riesgos no financieros —aunque con un éxito limitado— para afrontar el impacto de la volatilidad de los precios del petróleo sobre los ingresos fiscales y de exportación (véase el segundo cuadro)4.

Los mecanismos para afrontar los shocks que afectan a los ingresos de exportación comprenden los préstamos contingentes de las instituciones financieras internacionales y los regímenes de estabilización de los productos básicos para proteger los ingresos de los productores, aunque estos regímenes han fracasado en general en el pasado debido a deficiencias en el diseño o quiebras. Un régimen de tipos de cambio flexibles también puede en algunos casos utilizarse como mecanismo para mitigar el impacto de la volatilidad en los términos del intercambio5.

Para manejar los riesgos que podrían afectar a los ingresos fiscales, varios productores de petróleo han establecido fondos de estabilización. Sin embargo, la experiencia con estos fondos no siempre ha sido positiva, si consideramos su capacidad para suavizar los gastos, aunque algunos países (como por ejemplo Noruega y Rusia) han logrado aumentar el ahorro6. Algunos gobiernos utilizan un supuesto conservador de los precios en el presupuesto para reducir los riesgos, pero muchas veces los precios no pueden mantenerse artificialmente bajos y pueden dar lugar a ineficiencias en el gasto cuando los ingresos excedentarios se gastan en un período relativamente corto7.

A pesar del éxito limitado de la cobertura de riesgos no financieros para proteger los gastos presupuestarios, los derivados financieros no son utilizados con mucha frecuencia por los gobiernos productores de petróleo8. Obviamente, un gran país productor de petróleo como Arabia Saudita, con abundantes recursos financieros líquidos, puede afrontar un shock negativo de los precios sin necesidad de cubrirse. En el caso de los países más pequeños y más pobres, además de las limitaciones que deben afrontar las empresas (véase el análisis anterior), también existen obstáculos institucionales que afectan específicamente a los gobiernos. Por ejemplo, el costo ex post de las variaciones desfavorables de los precios no solo podría afectar al gerente a cargo de la cobertura de riesgos (como en las empresas), sino también al gobierno en el poder: un riesgo que tal vez no esté dispuesto a correr, dado el corto horizonte de planificación relacionado con las elecciones. Además, es probable que el poder legislativo se oponga a un programa de cobertura de riesgos que, de hecho, le arrebata el control sobre una parte del presupuesto. Por último, debido a su complejidad, tal vez será difícil lograr que el público apoye el programa de cobertura de riesgos.

Medidas para incrementar el uso de los derivados financieros

Con todo, las empresas parecen utilizar bastante la cobertura de riesgos financieros —sujeta a las limitaciones correspondientes—, mientras que los gobiernos tienden a basarse más en la cobertura de riesgos no financieros. No obstante, es probable que aumente el alcance de la cobertura de riesgos financieros. En los últimos años, el interés creciente de los inversionistas institucionales por los derivados sobre petróleo está proporcionando liquidez adicional a estos mercados y mayor potencial para el uso de la cobertura de riesgos. La mayor profundización de estos mercados, el aumento de la gama de productos que ofrecen a costos razonables y el mejoramiento de la calidad y la declaración de datos aumentará su posible utilidad con fines de cobertura de riesgos. Al mismo tiempo, a medida que se amplían estos mercados, será necesario contar con datos más precisos, sobre todo para las transacciones del mercado secundario. Las medidas para mejorar la estructura de gobierno, sobre todo de los gobiernos, afrontar el problema de los agentes, proporcionar salvaguardias suficientes y reforzar la experiencia también contribuirán a mejorar las decisiones en materia de cobertura de riesgos.

Nota: Los autores de este recuadro son Kevin Cheng, Valerie Mercer-Blackman y S. Hossein Samiei.1En el sector del transporte aéreo Lufthansa y Southwest son dos ejemplos recientes del uso de instrumentos de cobertura de riesgos.2Esto se demuestra claramente en el caso de la compañía alemana Metallgesellschaft a principios de los años noventa. Esta empresa trató de compensar los riesgos relacionados con sus contratos a término utilizando futuros y swaps, pero, al producirse graves fluctuaciones imprevistas de los precios, no pudo financiar las demandas de cobertura suplementaria y quebró.3Véanse análisis de la cobertura de riesgos por los gobiernos en Swidler, Buttimer, Jr. y Shaw (2005), y Daniel (2001).4Blattman, Hwang y Williamson (2007) señalan que gran parte de la divergencia de los ingresos per cápita de los exportadores de productos básicos en comparación con otros países puede atribuirse a la volatilidad de los términos del intercambio. El crecimiento se ve afectado a través de la reducción de los incentivos a la inversión.5Por supuesto, el régimen cambiario también depende de otras consideraciones, en particular del grado de flexibilidad de los precios y los salarios internos. Por ejemplo, la apreciación del tipo de cambio para hacer frente a un shock positivo de los precios del petróleo podría afectar negativamente a la competitividad de las exportaciones no petroleras si los precios y salarios internos no son flexibles.6Véase Banco Mundial (2006). Estos fondos se utilizan con frecuencia para varios fines. Algunos fondos, como el de Noruega, funcionan sobre todo como un mecanismo para canalizar el ahorro más que para suavizar el gasto.7Y lo que es importante, un marco a mediano plazo adecuado podría contribuir no solo a vincular los presupuestos anuales a las políticas a más largo plazo y a los objetivos de sostenibilidad fiscal, sino también a mejorar los análisis de riesgos.8Por ejemplo, México (donde Pemex está obligada a transferir un monto mínimo al presupuesto), la empresa estatal del petróleo de Noruega, el estado de Texas y la provincia de Alberta. Texas se cubrió de los riesgos relacionados con los ingresos estatales del impuesto sobre el petróleo utilizando “opciones collar sin costo”, pero abandonó este programa en 2000 cuando se diversificaron más las arcas estatales. Algunas autoridades municipales de transporte de Estados Unidos también se han convertido en usuarios activos de la cobertura de riesgos a medida que los marcos regulatorios han facilitado esta posibilidad. De hecho, muchas comisiones estatales en Estados Unidos exigen que los servicios públicos se cubran frente a los riesgos de los precios de los productos. No existe prácticamente información sobre otros gobiernos. Según datos publicados, Chile, importador de petróleo, compró recientemente un derivado sobre petróleo.

Consumo de petróleo

La demanda mundial de petróleo en 2006 aumentó en 0,8 millones de barriles diarios (mbd), incremento inferior al previsto y a los 1,3 mbd alcanzados en 2005. La demanda de los países en desarrollo ascendió a 1,3 mbd, pero fue compensada en parte por una caída de 0,5 mbd de la demanda de la OCDE (cuadro 1.4). El consumo fue más vigoroso de lo proyectado en China e India, y aumentó en muchos países productores de petróleo de Oriente Medio, donde el crecimiento se ha mantenido sólido. El incremento de la demanda fue mayor en los mercados emergentes que en los países con precios administrados, que en general han sido inferiores a los del mercado en los últimos años (cuadro 1.18, panel superior).

Cuadro 1.4.Demanda mundial de petróleo, por región(Millones de barriles diarios)
Variación anual
Demandambd1porcentaje
200520062005200620052006
OCDE49,6349,160,30−0,470,6−0,9
América del Norte25,5225,260,15−0,260,6−1,0
Del cual:
Estados Unidos21,1521,030,08−0,130,4−0,6
Europa15,5215,450,05−0,070,3−0,5
Pacífico8,598,460,10−0,131,2−1,5
No OCDE34,0635,321,011,263,13,7
Del cual:
China6,697,160,270,474,27,0
Asia, otros8,768,860,140,101,61,1
Antigua Unión Soviética3,803,980,040,181,14,7
Oriente Medio6,126,450,320,335,55,4
África2,882,940,090,063,22,1
América Latina5,095,200,130,112,62,2
Mundo83,6884,481,300,801,61,0
Fuente: Agencia Internacional de Energía, Oil Market Report, enero de 2007.

Millones de barriles diarios.

Fuente: Agencia Internacional de Energía, Oil Market Report, enero de 2007.

Millones de barriles diarios.

En muchos países de la OCDE, a lo largo del último año el consumo se ha reducido debido al encarecimiento del petróleo, aunque también han contribuido algunos factores relacionados con el tiempo (por ejemplo, Estados Unidos experimentó el año más caluroso de su historia en 2006, sumado a una temporada de huracanes moderada en el Golfo de México). En Europa y Japón, las medidas de conservación de energía y la mayor utilización de las plantas nucleares y carboeléctricas, así como la sustitución de combustible por gas natural, han contribuido a reducir la demanda de petróleo. En Estados Unidos, aunque la sustitución de combustible por gas natural en la generación de electricidad contribuyó considerablemente a la caída del 25% de la demanda de combustibles residuales, la demanda de combustible de transporte (gasolina y combustible diesel) aumentó de forma significativa en el segundo semestre de 2006 y los primeros dos meses de 2007. A eso se contrapone el descenso persistente de la demanda de gasolina en otros países de la OCDE (gráfico 1.18, panel inferior)8.

Gráfico 1.18.Demanda y precios de productos derivados del petróleo en algunos países en desarrollo y de la OCDE

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Agencia Internacional de Energía, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La variación del precio de la gasolina en Estados Unidos es una buena manera de que varíe el precio determinado por el mercado, en vista del tamaño y del nivel de competencia del mercado interno, y del nivel relativamente bajo de tributación.

2Emiratos Árabes Unidos.

3Aunque los precios de la gasolina suelen estar regulados, en la práctica están liberalizados en muchas partes del país.

Las tendencias del consumo a mediano plazo en algunas economías avanzadas parecen indicar que los esfuerzos de conservación menos rigurosos en Estados Unidos en comparación con otros cuatro países avanzados podrían explicar la respuesta más limitada de la demanda estadounidense al aumento de los precios (véase el recuadro 1.3).

Producción y existencias de petróleo

Coincidiendo con la desaceleración de la demanda, la producción global de petróleo se redujo a 0,8 mbd en 2006 (frente a 1,3 mbd en 2005). La oferta de los países que no son miembros de la OPEP experimentó un aumento, inferior al previsto, de 0,6 mbd en 2006, pero se aceleró en el segundo semestre del año al entrar en operación nueva capacidad de producción en Brasil, Angola y Azerbaiyán. Además, la producción de Estados Unidos y Rusia se recuperó ligeramente, lo que compensó con creces los descensos en el Reino Unido, México y Noruega (gráfico 1.19, panel superior). La producción de la OPEP disminuyó a finales de 2006, debido al recorte de la producción equivalente a 0,7 mbd (sobre todo en Arabia Saudita, la República Islámica del Irán y Kuwait) en el cuarto trimestre del año tras la decisión de la OPEP de reducir las cuotas en 1,2 mbd a partir de noviembre9. Tras anunciar una reducción adicional de las cuotas de 0,5 mbd a partir de febrero, a principios de marzo el grupo indicó que no habría nuevos recortes con respecto al nivel de la producción concurrente por el momento. La capacidad ociosa ha aumentado, pero sigue siendo limitada, a pesar del reaprovisionamiento de las instalaciones tras los recientes recortes de producción (gráfico 1.19, panel intermedio).

Gráfico 1.19.Petróleo: Oferta, existencias de la OCDE y capacidad excedentaria de la OPEP

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Agencia de Información sobre Energía del Departamento de Energía de Estados Unidos; Agencia Internacional de Energía, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Incluye el petróleo crudo y el petróleo crudo sintético extraído de arenas asfálticas, esquistos petrolíferos, etc.

2Demanda residual de la producción de la OPEP. Dada la capacidad excedentaria del grupo, la OPEP suministra el excedente de la demanda que la producción fuera de la OPEP no cubre.

3Promedio de cada mes civil del período 2000–05, con un intervalo de confianza del 40% basado en desviaciones pasadas.

4La capacidad excedentaria del grupo OPEP-11 se refiere a la capacidad de producción que se puede poner en servicio en un plazo de 30 días y mantener durante 90 días.

Las existencias comerciales de la OCDE aumentaron ligeramente en el período de 12 meses concluido en enero de 2007 al nivel casi normal de 2,67 millones de barriles (mb) (el equivalente a 53 días de cobertura a término). Las existencias se incrementaron a principios de 2006, como reflejo de la demanda precautoria y las expectativas de que los precios seguirían subiendo, pero esta tendencia cambió a partir de septiembre al disiparse el temor a una escasez de oferta en el futuro (gráfico 1.19, panel inferior). Los datos preliminares basados en las existencias de Estados Unidos y Japón parecen indicar que el uso de las existencias ha sido inusualmente alto en el primer trimestre de 2007 debido a la demanda persistentemente firme, y posiblemente a la respuesta ante los recortes de la OPEP.

Perspectivas y riesgos a corto plazo

De cara al futuro, la Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta un aumento del consumo mundial de 1,6 mbd en 2007, dadas la persistente y vigorosa demanda de los mercados emergentes, como China y Oriente Medio, y la acumulación proyectada de las existencias oficiales de China y Estados Unidos (gráfico 1.20, panel superior)10. Del lado de la oferta, se prevé un incremento de la capacidad a medida que entren en funcionamiento algunos proyectos de inversión (como el denominado Saudi Aramco) a finales del año. Sin embargo, existe el riesgo de que las perspectivas no se cumplan, sobre todo si la reducción de la capacidad de los campos maduros supera las expectativas y los costos y las limitaciones técnicas retrasan aún más los proyectos (como ha ocurrido en los últimos años). La AIE ya ha revisado a la baja las proyecciones para 2007 sobre la oferta mundial de los países que no son miembros de la OPEP en alrededor de 0,3 mbd a partir de agosto de 2006, es decir, a 1,1 mbd (excluida Angola). Además, las medidas adoptadas recientemente para aumentar el control del Estado en los sectores petroleros de Venezuela, Rusia y Ecuador, así como la violencia persistente en Iraq y Nigeria, han socavado aún más las perspectivas de una pronta recuperación de la producción mundial.

Gráfico 1.20.Aumento efectivo y previsto del consumo mundial semestral y de la producción fuera de la OPEP, y precios de la variedad de crudo Brent

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Agencia Internacional de Energía, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las proyecciones de la oferta y de la demanda durante el primer y el segundo semestre de 2007 (2007:S1 y 2007:S2, respectivamente) provienen de la Agencia Internacional de Energía.

2Incluye la producción de petróleo no crudo.

3En base a opciones sobre futuros.

Al 2 de abril, los mercados de futuros y opciones indican que los precios del petróleo se mantendrán, en promedio, en $65 el barril en 2007 y $68 el barril en 2008, con el riesgo de que estas proyecciones se vean superadas. Los mercados de opciones apostaron por una posibilidad de uno en seis de que los precios del crudo Brent superen los $88 el barril a finales de 2007 (gráfico 1.20, panel inferior). Las perspectivas son favorables para 2007, pero la capacidad ociosa mundial sigue siendo limitada y podrían agravarse las tensiones geopolíticas, como demuestran los acontecimientos ocurridos a finales de marzo. Al mismo tiempo, se espera que el compromiso de la OPEP de defender los precios mediante recortes de la producción cuando sea necesario frenará las nuevas presiones a la baja de los precios.

Productos básicos no energéticos

El índice de precios de los productos básicos no combustibles del FMI subió 28% en 2006, alcanzando su máximo histórico a finales del año, impulsado por el aumento de los precios de los metales y el fortalecimiento de los precios de las materias primas agrícolas (gráfico 1.21, panel superior). En los primeros tres meses de 2007, los precios de los metales fluctuaron, pero se mantuvieron en general en niveles altos, mientras que los precios de los productos siguieron aumentando, aunque a un ritmo más lento. Se prevé que este índice siga subiendo en 2007, dado que se espera que los precios de los alimentos y de los metales sigan siendo elevados. En el resto de esta sección se examinan los factores que explican el aumento de los precios de los metales y de algunos alimentos, y se examina en qué medida podrían mantenerse los niveles altos registrados recientemente.

Gráfico 1.21.índices de precios de los productos básicos e índices de precios de algunos metales y alimentos

Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI.

Metales

Los precios de los metales aumentaron un 57% en 2006, el mayor incremento de las principales categorías del índice de precios de los productos básicos del FMI. Este incremento se debe al crecimiento firme y persistente de la demanda, los crecientes conflictos laborales y las interrupciones imprevistas de la oferta (gráfico 1.21, panel intermedio). El vigoroso crecimiento de la demanda de acero y de la producción de automóviles, sobre todo en China, contribuyó al fuerte aumento de los precios del níquel, el zinc y el plomo. Los precios del uranio aumentaron un 71%, impulsados por el renovado interés en la energía nuclear. Los precios del cobre se han reducido con respecto a los niveles máximos alcanzados a mediados de 2006, en parte debido a la desaceleración del mercado inmobiliario de Estados Unidos y de la demanda de China en el segundo semestre de 2006. De cara al futuro, se prevé que los precios del cobre y el zinc bajen a medida que entre en operación nueva capacidad instalada. En cambio, la oferta de níquel, estaño y uranio aún sigue siendo muy escasa y, por lo tanto, es mayor la posibilidad de que aumenten los precios. A más largo plazo, se espera que todos los precios de los metales de base se reduzcan con respecto a los altos niveles que registran en la actualidad a medida que la producción se equipare a la demanda; aunque es probable que el aumento de los costos de producción a largo plazo (salarios, costos del combustible y costos de equipo) mantengan los precios por encima de los promedios históricos11.

Alimentos y biocombustibles

Los precios de los alimentos aumentaron 10% en 2006, impulsados principalmente por el alza de los precios del maíz, el trigo y el aceite de soja en el segundo semestre del año (gráfico 1.21, panel inferior). Las subidas recientes obedecen a la mala cosecha de trigo en los principales países productores (lo que redujo las existencias de trigo a los niveles más bajos de los últimos 26 años) y al aumento de la demanda de etanol (basada en el maíz), y a las perspectivas de que se incrementará la demanda de biodiesel (basada en el aceite de soja y otros aceites comestibles)12.

De cara al futuro, es probable que el fortalecimiento de la demanda de biocombustibles contribuya a que sigan subiendo los precios del maíz y el aceite de soja y a que estos se aproximen a los del petróleo, como ha ocurrido en el caso del azúcar13. Con respecto a 2007, según las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, la cosecha de maíz alcanzará un nivel sin precedentes, dado que han aumentado las zonas de cultivo en un 10% desde 2006 a expensas de la soja y el algodón. No obstante, se prevé que la demanda impulsada por el incremento de la capacidad interna de producción de etanol superará el aumento de la producción. La subida de los precios del maíz y el aceite de soja probablemente también elevará el precio de otros productos que podrían sustituirlos parcialmente, como el trigo y el arroz, y otros aceites comestibles, y ejercerá presión al alza sobre los precios de la carne, los productos lácteos y las aves, aumentando los costos de la cría de ganado, dado el uso predominante del maíz y la harina de soja como alimento para el ganado, sobre todo en Estados Unidos (más del 95%). Además, como la producción de maíz exige un uso más intensivo de energía que la soja14, el aumento de los precios del petróleo también podría elevar los costos de producción (cuadro 1.5).

Cuadro 1.5.Efectos de los productos derivados del petróleo en la producción de granos en Estados Unidos(Porcentaje del total)
TrigoMaízSoja
Costos relacionados con la energía, como porcentaje del costo total: 2005
Fertilizantes12,613,93,8
Combustible, aceite lubricante y electricidad8,49,25,2
Total de costos de los fertilizantes y la energía21,023,19,0
Proporción del consumo total utilizado en la producción de biocombustibles (porcentaje)
2005–2006 ejercicio de comercialización17,65,6
2006–2007 ejercicio de comercialización122,48,5
2009–2010 ejercicio de comercialización (previsión)35,3
Proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos sobre las variaciones de los precios, 2005/06–2009/10 (porcentaje)24,387,529,0
Fuentes: Departamento de Agricultura de Estados Unidos; Oficina del Censo de Estados Unidos, y personal técnico del FMI.

Estimaciones basadas en el primer trimestre en el caso de la soja.

Fuentes: Departamento de Agricultura de Estados Unidos; Oficina del Censo de Estados Unidos, y personal técnico del FMI.

Estimaciones basadas en el primer trimestre en el caso de la soja.

Las propuestas presentadas recientemente para aumentar la producción de biocombustibles en Estados Unidos y Europa podrían elevar aún más los precios del maíz, el trigo y los aceites comestibles. Los planes para duplicar el consumo mínimo obligatorio de biocombustibles en Estados Unidos —el mayor consumidor de etanol— para 2017 requerirán un aumento estimado del 30% de la producción de maíz (o la correspondiente reducción de las exportaciones) en los próximos cinco años a fin de incrementar la producción de etanol, a menos que el aumento de la demanda se compense en parte mediante la disminución de las restricciones sobre el etanol importado, medida que no se está considerando por el momento15. Además, se estima que la adopción de una decisión en la Unión Europea que exija la sustitución de un mínimo del 10% de los combustibles de transporte para biocombustibles en 2020 requerirá reservar alrededor del 18% de la superficie agrícola total para el cultivo de colza (que se utilizará para la producción de biodiesel) y de trigo y remolacha (que se utilizará para la producción de etanol), a menos que se reduzcan los aranceles a las importaciones de etanol y se mantengan otras ayudas financieras.

Si bien a pequeña escala los biocombustibles podrían complementar la oferta de combustibles, es problemático fomentar su uso hasta niveles insostenibles, dada la tecnología actual; y las perspectivas a largo plazo dependen en gran medida de la rapidez y la eficacia con la que puedan adoptarse sustitutos de segunda generación (como los residuos vegetales). Muchos analistas del mercado de la energía también ponen en duda la conveniencia de otorgar grandes subsidios que benefician más a los agricultores que al medio ambiente. Si bien se están desarrollando nuevas tecnologías, una solución más eficiente desde una perspectiva mundial sería reducir los aranceles a las importaciones provenientes de los países en desarrollo (por ejemplo, Brasil) donde la producción de biocombustibles es barata y más eficiente desde el punto de vista energético (véase el cuadro 1.5).

Semiconductores

Las ventas mundiales de semiconductores aumentaron 8,9% en 2006 (frente al 6,8% en 2005), impulsadas por el fuerte incremento del volumen (debido principalmente al crecimiento de la demanda de teléfonos móviles y de otros productos electrónicos de consumo) en un entorno caracterizado en gran medida por precios estables (gráfico 1.22, panel superior). Las ventas registraron un aumento particularmente vigoroso en el mercado de memoria (sobre todo DRAM), que contrarrestó con creces la disminución de los ingresos de los microprocesadores por el debilitamiento de la demanda y a la intensa competencia, factores que contribuyeron a un nuevo descenso de los precios.

Gráfico 1.22.Mercado de los semiconductores

Fuentes: Semiconductor Industry Association; VLSI Research, y cálculos del personal técnico del FMI.

El gasto mundial de capital de los productores de semiconductores aumentó 19% en 2006, tras reducirse ligeramente en 2005. La expansión se concentró en la industria de producción de memorias y ocurrió principalmente en Asia, lo que representó el 43% del gasto de capital mundial. Las existencias de semiconductores comenzaron a acumularse en el segundo semestre de 2006 al entrar en operación nuevo equipo en un entorno caracterizado por el debilitamiento de la demanda, lo que posiblemente creó un exceso de capacidad. La relación pedidos/facturación mundial de las ventas de equipo de semiconductores se mantuvo por encima del 1:1 en 2006 (gráfico 1.22, panel intermedio).

Los analistas prevén que las ventas de semiconductores aumenten alrededor del 10% en 2007, aunque existe el riesgo de que las perspectivas no se cumplan. Se espera que la demanda de semiconductores —concretamente teléfonos móviles, MP3 y televisores digitales— se mantenga vigorosa y que la introducción del sistema operativo VISTA de Microsoft acelere la demanda de microprocesadores (chips), sobre todo de memoria DRAM (gráfico 1.22, panel inferior). No obstante, se prevé que los precios de los microprocesadores se reduzcan en 2007 en un entorno caracterizado por una mayor competencia y la persistencia de niveles excesivos de existencias. Además, se espera que los gastos de inversión se estabilicen y que la utilización de capacidad se reduzca ligeramente.

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1Véanse, por ejemplo, Schadler et al. (2007), la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial y Conference Board (2006).
2Véase, por ejemplo, el análisis del nivel de productividad en el sector de los servicios de Europa occidental (capítulo 2) y de las economías emergentes de Asia (capítulo 3) en la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial.
3Véase Stern (2006). Aunque algunas de las cifras posiblemente dependan de determinadas presunciones (como por ejemplo la tasa de descuento temporal utilizada para ponderar las consecuencias en el futuro) y han despertado controversias, el informe representa un marco útil para evaluar las consecuencias económicas del calentamiento de la atmósfera y ofrece una idea del orden de magnitud de los costos potenciales.
4Este precio es un promedio ponderado de los precios de los crudos West Texas Intermediate, Brent y Dubai. Salvo indicación en contrario, toda referencia posterior que se haga a los precios del petróleo se refiere al precio medio de entrega inmediata.
5El alza de los rendimientos ha atraído nuevamente a algunos inversionistas. Cabe señalar que si bien es posible que la actividad especulativa haya influido en cierta medida en los precios durante este corto período, los análisis del personal técnico del FMI indican que su efecto sobre los precios no es sistemático ni se extiende a largo plazo (véase el recuadro 5.1 de la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial).
6Esta diferencia no es anormal, dadas las dificultades en el transporte del gas natural.
7Corresponden a los precios contractuales de Europa occidental pagados en Alemania y no reflejan las recientes subidas de los precios internos en Belarús y Ucrania.
8En Europa el mayor uso del combustible diesel con respecto a la gasolina para el transporte de pasajeros también ha contribuido a aumentar la eficiencia global en el uso de combustibles.
9Angola se convirtió en el decimosegundo país miembro de la OPEP en enero de 2007, pero aún no tendrá que participar en las reducciones de cuotas.
10Según la AIE, China tiene la intención de aumentar sus reservas hasta 400 mb (el equivalente a unos 4½ meses de importaciones) y adquirir 100 mb para finales de 2008. Estados Unidos anunció recientemente que duplicaría la capacidad de sus reservas estratégicas para 2027 hasta casi 1,500 mb (el equivalente a un nivel ligeramente inferior a cuatro meses de importaciones).
11Por ejemplo, los expertos de la Comisión Chilena del Cobre aumentaron las proyecciones de los precios del cobre a largo plazo en más del 20% el año pasado. Véase también el capítulo 5 de la edición de septiembre de 2006 de Perspectivas de la economía mundial.
12También han aumentado los precios del aceite de colza (utilizado para producir biodiesel en Europa y Canadá) y del aceite de palma (utilizado en Malasia).
13En Brasil, la adopción inicial de etanol basado en el azúcar para los automóviles de combustible flexible ha provocado comovimientos cada vez más fuertes de los precios del azúcar, el etanol y el petróleo. Una excepción fue la caída de los precios del azúcar a mediados de 2006, debido a la abundante cosecha de azúcar de Brasil, sumada a la protección de las importaciones de etanol de Estados Unidos, lo que en cierta medida ha dividido el mercado de este producto.
14El sistema de rotación de cultivos más común en Estados Unidos es entre el maíz y la soja, ya que esta última es una fuente de reabastecimiento de los nutrientes del suelo. Estados Unidos es el principal productor mundial de estos dos tipos de grano.
15El etanol producido en Estados Unidos es un producto ampliamente protegido mediante un subsidio al productor ($0,51 el galón) y un arancel ($0,54 el galón) al etanol importado producido de forma más eficiente. No se aplica un arancel al biodiesel importado.

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