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Capítulo 2. Perspectivas Nacionales Y Regionales

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2007
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Con el panorama presentado en el capítulo anterior como telón de fondo, a continuación se analizan las perspectivas y las cuestiones que atañen a la política económica de las principales economías avanzadas y de los principales agrupamientos regionales de países de mercados emergentes y en desarrollo. El denominador común a todos es que si bien las perspectivas a corto plazo siguen siendo alentadoras en general, las autoridades deberían redoblar los esfuerzos para impulsar las reformas fiscales y estructurales necesarias para sustentar un crecimiento vigoroso.

Estados Unidos y Canadá: ¿Cuánto se desacelerará la economía estadounidense?

La economía estadounidense se desaceleró sensiblemente durante 2006. Después de un primer trimestre pujante, el PIB real mantuvo un ritmo de crecimiento del orden de 2¼%–2½% (tasa anualizada y desestacionalizada) los otros tres. Aunque el avance del gasto de consumo privado dio señales de un aumento robusto, el sector de la vivienda representó un lastre sustancial, ya que la inversión residencial disminuyó alrededor de 19% (tasa anualizada) el segundo semestre del año y las adquisiciones de equipos y software para empresas bajaron hacia finales del año. El sector manufacturero también se mostró débil, sobre todo en el sector automotor y los sectores vinculados a la construcción, en los cuales se contrajo la demanda y aumentaron las existencias.

El principal interrogante que se plantea al evaluar las perspectivas económicas a corto plazo de Estados Unidos es si enfrenta una desaceleración pasajera —una pausa en medio del ciclo económico, como en 1986 y 1995— o si el ciclo económico está comenzando a entrar en una fase descendente más prolongada. Aunque la incertidumbre no se ha disipado y los últimos datos sobre las ventas minoristas y los pedidos de bienes duraderos están por debajo de lo esperado, en este momento parece más probable que se trate de una pausa del crecimiento, y no de una recesión. Al igual que en otras pausas, el mercado de trabajo conserva el dinamismo, ya que las pérdidas de puestos de trabajo en el sector de la manufactura y la construcción están compensadas por la activa creación de empleos en el sector de los servicios, y la tasa de desempleo se mantiene estable a 4½% (gráfico 2.1). Además, el elevado nivel de la rentabilidad de las empresas y de los precios de la renta variable seguramente apuntalarán la inversión empresarial, y las tasas de interés real aún son históricamente bajas. Y aunque la curva de rendimiento está invertida —hasta la fecha un buen indicador anticipado de una recesión—, es menos probable que presagie una desaceleración profunda, porque la inversión refleja tasas bajas a largo plazo, y no tasas altas a corto plazo1. Por último, el impacto del enfriamiento del sector de la vivienda en los mercados financieros por el momento es limitado. Aunque las tasas de morosidad de las hipotecas de alto riesgo y los diferenciales de los bonos titulizados que respaldan se han disparado, los de las hipotecas de primera línea, otras modalidades de crédito al consumidor y los títulos corporativos aún se mantienen bajos (véase la edición de abril de 2007 del informe Global Financial Stability Report). En términos generales, el sector financiero goza de buena salud y la disponibilidad de crédito es fluida.

Gráfico 2.1.Estados Unidos: ¿Cuánto se desacelerará la economía estadounidense?1

Como el empleo crece a paso firme, la rentabilidad de las empresas es sólida y las tasas de interés real se mantienen relativamente bajas, todavía parece probable que la desaceleración actual sea poco profunda y poco duradera, más una pausa en medio del ciclo económico que una caída empinada

(Variación porcentual respecto de cuatro trimestres antes, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1t = 0 es el pico del ciclo de crecimiento del PIB. Durante las recesiones se registró el pico en marzo de 1990 y junio de 2000; durante las pausas a mitad del ciclo, en marzo de 1986 y diciembre de 1994. El pico del ciclo actual fue en marzo de 2006.

Por consiguiente, si bien la previsión de crecimiento para 2007 ha bajado a 2,2% (0,7 puntos porcentuales por debajo de la anunciada en la edición de septiembre), se calcula que la expansión recobrará el ímpetu poco a poco y que las tasas de crecimiento trimestral subirán en el curso de 2007 y volverán a rondar el nivel potencial para mediados de 2008 (cuadro 2.1)2. En particular, la solidez de los balances de las empresas y su excelente rentabilidad estimularían el repunte de la inversión, que últimamente ha sido débil, en tanto que el vigor del mercado laboral limitaría el efecto riqueza negativo para el consumo que ha desatado la caída de los precios de la vivienda. La revisión a la baja de la proyección del crecimiento durante 2007 es producto en gran medida del empeoramiento de las perspectivas de inversión residencial. Como la cantidad de viviendas nuevas en venta no era tan alta desde hace más de 15 años y las empresas constructoras buscan reducir las existencias, la edificación de hogares está disminuyendo más drásticamente de lo previsto. Y, aunque hay algunos indicios muy tímidos de estabilización de la demanda —las solicitudes de crédito hipotecario y la venta de viviendas usadas están por encima de los mínimos registrados en septiembre y octubre—, es probable que los problemas del segmento de las hipotecas de alto riesgo prolonguen el ciclo de inversión residencial. El mercado inmobiliario comercial quizá compense en parte la desaceleración del sector de la vivienda a corto plazo, en términos tanto de la inversión como del empleo (gráfico 2.2). Sin embargo, no se sabe con certeza si el sector comercial logrará conservar el dinamismo, a menos que mejore la inversión residencial, sobre todo teniendo en cuenta que las tasas de desocupación son relativamente elevadas. Esta previsión de debilidad de la inversión residencial en parte está neutralizada por el sector externo, que conforme a las proyecciones hará su primer aporte positivo al crecimiento desde 1995.

Cuadro 2.1.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200520062007200820052006200720082005200620072008
Economías avanzadas2,53,12,52,72,32,31,82,16,05,55,45,4
Estados Unidos3,23,32,22,83,43,21,92,55,14,64,85,0
Zona del euro11,42,62,32,32,22,22,02,08,67,77,37,1
Alemania0,92,71,81,91,91,82,01,69,18,17,87,6
Francia1,22,02,02,41,91,91,71,89,79,08,37,8
Italia0,11,91,81,72,22,22,12,07,76,86,86,8
España3,53,93,63,43,43,62,62,79,28,57,87,7
Países Bajos1,52,92,92,71,51,71,82,14,73,93,23,1
Bélgica1,53,02,22,02,52,31,91,88,48,37,87,6
Austria2,03,22,82,42,11,71,61,75,24,84,54,3
Finlandia2,95,53,12,70,81,31,51,68,47,77,57,4
Grecia3,74,23,83,53,53,33,23,29,98,98,38,5
Portugal0,51,31,82,12,13,12,52,47,67,77,47,3
Irlanda5,56,05,03,72,22,72,42,14,44,44,54,7
Luxemburgo4,05,84,64,12,52,72,12,14,24,44,64,8
Eslovenia4,05,24,54,02,52,72,72,46,56,46,46,4
Japón1,92,22,31,9−0,60,20,30,84,44,14,04,0
Reino Unido11,92,72,92,72,02,32,32,04,85,45,35,1
Canadá2,92,72,42,92,22,01,72,06,86,36,26,2
Corea4,25,04,44,42,82,22,52,53,73,53,33,1
Australia2,82,72,63,32,73,52,82,95,14,94,64,6
Taiwan, provincia china de4,04,64,24,32,30,61,51,54,13,93,83,7
Suecia2,94,43,32,50,81,51,82,05,84,85,55,0
Suiza1,92,72,01,81,21,00,61,03,43,42,92,8
Hong Kong, RAE de7,56,85,55,00,92,02,12,35,74,84,44,2
Dinamarca3,13,32,52,21,81,92,01,95,74,54,74,9
Noruega2,72,93,82,81,62,31,42,24,63,42,93,0
Israel5,25,14,84,21,32,1−0,12,09,08,47,57,2
Singapur6,67,95,55,70,51,01,51,53,12,72,62,6
Nueva Zelandia22,11,52,52,63,03,42,32,63,73,84,24,4
Chipre3,93,83,94,02,62,52,12,15,34,94,84,7
Islandia7,52,91,94,06,84,53,02,11,32,02,3
Partidas informativas
Principales economías avanzadas2,32,82,22,52,32,31,72,06,05,65,55,5
Economías asiáticas recientemente industrializadas4,75,34,64,62,31,62,12,14,03,73,53,3

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Gráfico 2.2.Estados Unidos: Evolución del sector de la construcción residencial y no residencial

La contracción del sector de la vivienda residencial está acompañado de una viva expansión de la inversión en el sector no residencial. Con todo, es poco probable que esta se afiance a menos que repunte el sector de la vivienda.

(Variación porcentual respecto de un año antes, salvo indicación en contrario)

Fuentes: CB Richard Ellis; CEIC Data Company Limited; Haver Analytics; MIT Center for Real Estate, y cálculos del personal técnico del FMI.

Persiste el riesgo de que este panorama de por sí poco halagüeño peque de optimismo. Si la caída de los precios de la vivienda es más pronunciada de lo que se espera, podría peligrar la inversión residencial y el consumo, a través de las repercusiones en la riqueza y el empleo (véase también el recuadro 2.1). El empeoramiento de la calidad del crédito en el segmento de las hipotecas de alto riesgo podría propagarse a otros sectores del mercado en vista de la debilidad de la vivienda, con repercusiones negativas en el sector financiero y la disponibilidad de crédito. Además, existe la posibilidad inquietante de que la inversión de las empresas siga siendo floja. Por otra parte, del lado positivo, la depreciación del dólar podría estimular la exportación más de lo proyectado.

La inflación retrocedió un poco en los últimos meses; medida a 12 meses según el IPC básico (que excluye los alimentos y la energía), pasó de 2,9% en septiembre a 2,7% en febrero. Sin embargo, varios indicadores de los costos laborales subieron en medio de la escasez de mano de obra y la disminución de la productividad, aunque las empresas tienen margen para absorberlos apoyándose en su sólida rentabilidad. De cara al futuro, se prevé una moderación de las presiones inflacionarias porque el crecimiento proyectado se mantendría por debajo del potencial durante el año, aunque no puede descartarse por completo el riesgo de que la inflación resulte más persistente.

Frente a este crecimiento trastabillante, en agosto último la Reserva Federal hizo una pausa en el ciclo de endurecimiento de la política monetaria y desde entonces mantiene la tasa interbancaria a 5,25%. En este momento, tras una serie de datos que revelan debilidad en la economía, los mercados financieros prevén un recorte de la tasa para el mes de septiembre. Pero la Reserva Federal ha decidido acertadamente reservarse todas las opciones, recalcando que la trayectoria monetaria dependerá de cómo incidan los nuevos datos en el aparente equilibrio de riesgos entre el crecimiento y la inflación. Si el crecimiento resulta ser más resiliente de lo que se preveía, la escasez de mano de obra persiste y la inflación básica no cede, posiblemente no se relaje la política monetaria.

En cuanto al déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, la previsión es que baje a cerca de 6% del PIB en 2007, es decir, alrededor de 1 punto porcentual del PIB menos que en la edición de septiembre último de Perspectivas de la economía mundial. Sin embargo, la disminución proyectada a mediano plazo es mínima (cuadro 2.2). Se calcula que el déficit comercial mejorará, ya que las exportaciones se beneficiarían del buen crecimiento de los países socios y el dólar se depreciaría, pero se espera que el saldo de la cuenta de ingresos en concepto de inversiones empeore. El aumento del ahorro nacional es un elemento importante dentro de la estrategia multilateral de corrección de los desequilibrios mundiales, y por eso resulta alentador comprobar que el desempeño fiscal reciente supera las expectativas. El déficit del gobierno federal retrocedió a 1,9% del PIB en el ejercicio 2006, en gran medida gracias al voluminoso caudal de ingresos, y los datos iniciales del ejercicio 2007 hacen pensar que la solidez fiscal continúa. A mediano plazo, el Presidente declaró que el presupuesto para el ejercicio 2008 estará pensado con el fin de equilibrar el presupuesto federal para el ejercicio 2012. Aunque el objetivo es encomiable, sería preferible fijar la meta más ambiciosa de lograr el equilibrio sin el superávit de seguridad social, dejando que los estabilizadores automáticos operen durante el ciclo. La adopción de políticas activas también será un elemento crítico. Concretamente, será difícil lograr el ajuste deseado limitándose a moderar más el gasto, porque las proyecciones presupuestarias actuales ya contemplan una compresión sin precedentes del gasto discrecional fuera del ámbito de la defensa. Por ende, no se puede descartar la ejecución de medidas que afecten al ingreso. Habrá que respaldar el saneamiento de las finanzas públicas mediante reformas que sustenten a largo plazo el régimen de seguridad social y los sistemas de atención de la salud para la tercera edad y la población de bajos ingresos. La propuesta del gobierno de aplicar criterios de necesidad a los beneficiarios de las prestaciones para la tercera edad podría disminuir sensiblemente los costos con el correr del tiempo, aunque probablemente también sea necesario lanzar reformas más amplias para frenar el avance de los costos de la atención de la salud.

Cuadro 2.2.Saldos en cuenta corriente de las economías avanzadas(Porcentaje del PIB)
2005200620072008
Economías avanzadas−1,4−1,6−1,6−1,6
Estados Unidos−6,4−6,5−6,1−6,0
Zona del euro10,1−0,3−0,3−0,4
Alemania4,65,15,35,2
Francia−1,6−2,1−2,2−2,3
Italia−1,6−2,2−2,2−2,2
España−7,4−8,8−9,4−9,8
Países Bajos6,37,17,77,6
Bélgica2,52,52,42,5
Austria1,21,81,91,6
Finlandia4,95,35,15,2
Grecia−6,4−9,6−9,3−8,7
Portugal−9,7−9,4−9,1−9,1
Irlanda−2,6−4,1−4,4−3,0
Luxemburgo11,811,711,711,4
Eslovenia−2,0−2,3−2,6−2,5
Japón3,63,93,93,6
Reino Unido−2,4−2,9−3,1−3,1
Canadá2,31,70,70,6
Corea1,90,70,3
Australia−5,8−5,4−5,6−5,5
Taiwan, provincia china de4,67,17,17,1
Suecia7,07,46,66,8
Suiza16,818,517,617,1
Hong Kong, RAE de11,410,29,69,3
Dinamarca3,62,01,71,9
Noruega15,516,714,915,9
Israel2,95,23,64,3
Singapur24,527,527,126,6
Nueva Zelandia−9,0−8,8−8,4−7,6
Chipre−5,6−6,1−5,2−5,1
Islandia−16,3−26,3−12,0−11,5
Partidas informativas
Principales economías avanzadas−2,2−2,4−2,3−2,4
Zona del euro2−0,1−0,2−0,3−0,4
Economias asiáticas recientemente industrializadas5,65,65,35,1

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Aunque el ahorro público aumentó gracias a la consolidación fiscal, el ahorro privado del ingreso corriente sigue disminuyendo, especialmente en el caso de los hogares. Es probable que los hogares empiecen a ahorrar un poco más como consecuencia de la desaceleración del mercado de la vivienda, y con el transcurso del tiempo es posible que produzcan el mismo efecto los cambios recientes de las leyes jubilatorias, que permiten establecer planes de aportes definidos con inscripción automática del personal. Sin embargo, existen otras medidas que podrían mejorar los incentivos de ahorro de los hogares, como por ejemplo tributar menos el ingreso y más el consumo, y dar a conocer con más transparencia los déficits que podría sufrir el sistema de seguridad social.

En Canadá, la economía se enfrió y la proyección de crecimiento para 2007 es ahora de 2,4%, es decir, 0,5 puntos porcentuales menos que en la edición de septiembre. Se prevé que el alza de las tasas de interés desacelere el crecimiento de la demanda interna, aunque la contribución negativa del sector externo al crecimiento seguramente disminuirá durante el año a medida que repunte la economía estadounidense y se disipen los efectos de la apreciación de la moneda. Los riesgos para las perspectivas nacen predominantemente del sector externo: una contracción de la economía estadounidense más violenta de lo pronosticado, una caída pronunciada de los precios de los productos básicos o una nueva apreciación del dólar canadiense. Aunque la previsión es que la inflación básica medida según el IPC se mantenga cerca del centro de la banda de 1%–3% fijada como objetivo, el Banco de Canadá mantiene la tasa de intervención sin cambios desde el mes de mayo. Sin embargo, en caso de que los riesgos para el crecimiento tomen cuerpo, existe amplio margen para recortar las tasas y estimular la actividad económica. El último presupuesto confirma que el gobierno sigue comprometido a mantener la disciplina fiscal, aunque habrá que tomar medidas para frenar el avance del gasto en atención de la salud a fin de dejar asegurada la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

Recuadro 2.1.Desaceleraciones del mercado de la vivienda

El crecimiento del mercado de la vivienda en Estados Unidos sufre una desaceleración profunda desde mediados de 2005, pero a pesar de la contracción de la inversión residencial el consumo no se ha visto muy afectado hasta la fecha. Este recuadro analiza este desbordamiento limitado en el marco de otras desaceleraciones estadounidenses e internacionales en este mercado1.

Los dos principales componentes del gasto que están directamente vinculados a los precios de la vivienda son el consumo y la inversión residencial. En el panel superior del gráfico se comparan las disminuciones más grandes y más pequeñas del consumo, la inversión residencial y el PIB en 48 episodios de disminución real de los precios de la vivienda (con una duración mínima de dos trimestres consecutivos) en 13 países de la OCDE. La variación entre episodios es considerable; en promedio, el crecimiento del PIB se redujo 1,5 puntos porcentuales en el cuartil inferior, pero se incrementó en el cuartil superior. Estas variaciones pueden examinarse teniendo en cuenta lo sucedido en otros aspectos de estas economías durante la corrección del mercado de la vivienda.

¿Qué otros factores tienen probabilidades de influir en medio de una caída de los precios de la vivienda? El panel del medio muestra la variación de la tasa de desempleo, el desempeño de los mercados de renta variable y un indicador de la orientación de la política monetaria, y compara las variaciones relativamente grandes y pequeñas del gasto. Los datos parecerían indicar que la tasa de desempleo es un factor clave para la magnitud del desbordamiento de las correcciones de la vivienda. La razón es que el mercado laboral ejerce gran influencia en los flujos de efectivo de los hogares, sus expectativas de ingreso y, por ende, su vulnerabilidad a las dificultades surgidas del mercado de la vivienda.

Desaceleraciones del mercado de la vivienda

Mercado de la vivienda de varios países (Variación de la tasa anual promedio de crecimiento)1

Fuentes: Banco de Pagos Internacionales; Haver Analytics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Variación de la tasa anual promedio de crecimiento del consumo, la inversión residencial y el PIB entre los seis trimestres previos y siguientes al máximo de los precios de la vivienda.

2Períodos de caída de los precios de la vivienda con las disminuciones más grandes y más pequeñas del crecimiento del PIB por cuartil, durante los seis trimestres previos y siguientes al máximo de los precios de la vivienda. Variación promedio del desempleo (en puntos porcentuales), aumento porcentual promedio de los precios reales de la renta variable y variación de la tasa de interés a corto plazo (en puntos porcentuales) durante la caída de los precios de la vivienda.

3La línea de la mediana muestra la reacción de la mediana durante un trimestre determinado en siete ciclos de vivienda (períodos de disminución de los precios reales de la vivienda) en Estados Unidos desde 1969. También se indican el cuartil inferior y el superior.

El desempeño de los mercados de renta variable y, a nivel más general, la riqueza financiera también influyen. En la medida en que los hogares están protegidos por activos financieros, es posible que el gasto no sea tan sensible a la moderación de los precios de la vivienda. El gráfico muestra que si las inversiones en renta variable reditúan bien, los hogares son menos propensos a recortar el gasto en medio de una desaceleración del mercado de la vivienda.

Si el retroceso de los precios de la vivienda tiene efectos sustanciales en el gasto y el PIB, es probable que haya una reacción por parte de las autoridades. El gráfico muestra que, en promedio, el recorte de las tasas de interés a corto plazo fue más profundo cuando el valor de la vivienda estuvo vinculado a una contracción más fuerte del gasto y de la actividad.

La experiencia reciente de Estados Unidos

El panel inferior del gráfico muestra los perfiles recientes del consumo y de la inversión residencial en Estados Unidos en comparación con otras desaceleraciones de la vivienda. Como puede observarse aquí y como lo revelan también los datos internacionales, las experiencias son muy disímiles entre un ciclo y otro. El enfriamiento actual está acompañado de una reducción particularmente marcada de la inversión residencial, pero el impacto en el consumo por ahora es bastante suave. No obstante, en otros episodios el ajuste de la vivienda tardó varios trimestres en producir una contracción del consumo.

Al igual que en otros países, el efecto de la corrección actual de la vivienda en la actividad económica y el gasto de los consumidores estadounidenses por el momento está frenado por otros factores. Concretamente, el mercado laboral de Estados Unidos se mantiene vigoroso y el empleo continúa creciendo, sobre todo en el sector de los servicios y pese a cierta debilidad en el sector de la construcción y la manufactura, en tanto que el desempleo ha bajado a mínimos cíclicos.

Nota: El autor principal de este recuadro es Andrew Benito.1Véase el capítulo 2 de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial, que contiene un análisis de los colapsos del mercado de la vivienda y de la renta variable.

Europa occidental: ¿Se podrá sustentar el vigor?

La actividad económica de Europa occidental cobró impulso en 2006. El crecimiento del PIB de la zona del euro fue de 2,6%, es decir, casi el doble del registrado en 2005 y el nivel más alto desde el año 2000. El principal motor de esta reactivación fue Alemania, gracias a un sólido aumento de la exportación y a una inversión voluminosa generada por mejoras profundas de la competitividad y de la salud del sector empresarial en los últimos años, y también al estímulo que le infundieron al consumo la Copa Mundial de fútbol y el gasto efectuado con anticipación al alza del impuesto sobre el valor agregado (IVA) a principios de este año. En Francia e Italia, el crecimiento fue un poco más lento y estuvo más supeditado al consumo, respaldado por una aceleración del empleo. A nivel general, el panorama laboral se despejó en toda la región; la tasa de desempleo de la zona del euro disminuyó a 7,6% a fines de 2006, el nivel más bajo de los 15 últimos años. Entre tanto, la expansión se afianzó en el Reino Unido, alimentada por la aceleración de la demanda interna y sobre todo del consumo; la inversión y las exportaciones, por su parte, no perdieron nada de dinamismo.

Conforme a las proyecciones, el crecimiento de la zona del euro se moderará a 2,3% en 2007 y 2008, aún ligeramente por encima del potencial. Este suave enfriamiento se debería a un cierto grado de endurecimiento monetario y fiscal, y a la disminución del aporte del sector externo al crecimiento. En esta primera parte de 2007 la actividad estuvo bien sustentada, aunque tal como estaba previsto el alza del IVA frenó el consumo en Alemania. Se espera que el crecimiento pujante de la economía del Reino Unido se mantendrá a lo largo de 2007. Los riesgos parecen equilibrados: los factores internos son alentadores —firme confianza, alza de los precios de la vivienda, mejora del empleo y de la productividad, rentabilidad empresarial récord—, pero están amenazados por factores externos.

Gracias al abaratamiento del petróleo a partir del mes de agosto, para fines de 2006 la inflación global medida según el IPC se había replegado en la zona del euro justo por debajo del 2%. La inflación básica, por su parte, subió hace poco, más que nada a causa del aumento del IVA en Alemania. El avance de los salarios permanece frenado a niveles bajos, a pesar de la escasa oferta de mano de obra. A lo largo del año próximo la inflación subirá, empujada por el nuevo IVA alemán y por la escasez de capacidad excedentaria, pero aun así se mantendría cerca del 2%. Como se proyecta que el crecimiento de la zona se aproximará al potencial o lo superará, y cabe la posibilidad de que vuelva a aumentar un poco la presión alcista sobre los precios y la utilización de los factores, parecería justificado incrementar la tasa de interés a 4%, llegado el verano. También podrían resultar necesarias otras medidas si el ímpetu del crecimiento siguiera ubicándose por encima de la tendencia y se recrudecieran los riesgos para los precios y los salarios. En el Reino Unido, la demanda pujante y la transmisión del encarecimiento mundial de la energía a los precios de los servicios públicos nacionales empujaron la inflación al nivel más alto del último quinquenio. Esa marca inflacionaria imprevistamente elevada, sumada a la aceleración de la actividad económica, llevó al Banco de Inglaterra a subir las tasas de interés y se prevé ahora que para finales de año la inflación se habrá colocado en el nivel deseado. Ahora bien, posiblemente resulte necesario instituir una restricción monetaria más firme, sobre todo si se vislumbran presiones salariales.

La expansión actual sirvió de marco para avanzar hacia la consolidación fiscal necesaria, pero es difícil saber con certeza si bastarán las medidas adoptadas hasta ahora. Afortunadamente, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento modificado funcionó sin problemas, ya que se respetaron las condiciones del procedimiento de déficit excesivo y casi todos los países de la zona del euro recortaron su déficit a menos de 3% del PIB3. Aun así, el ajuste global de 2006 y 2007 sería bastante bajo —alrededor de ½% del PIB por año—, atribuible principalmente a Alemania e Italia, y apuntalado más en un aumento vigoroso del ingreso que en un control más estricto del gasto. De esto se desprende que no parece haber grandes ambiciones generales, en vista del ritmo de la recuperación cíclica y de las presiones que se perfilan a largo plazo a causa del envejecimiento de la población, y de que algunos países están lejos de cumplir con sus objetivos a medio plazo. Teniendo en cuenta estas circunstancias, el fortalecimiento de los marcos fiscales sería beneficioso porque afianzaría los mecanismos nacionales de gobernabilidad fiscal y le daría nuevas garras al brazo preventivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para estimular el avance hacia los objetivos a medio plazo. En el Reino Unido el déficit fiscal retrocedió a 2½% del PIB en 2006, y el avance de la deuda pública no se frenará sin un control riguroso del gasto.

Es natural preguntarse si la solidez económica de la que goza Europa occidental en estos últimos tiempos promete mantenerse. Es demasiado temprano para saber con certeza si la expansión actual refleja una mejora de las condiciones económicas fundamentales, además de una recuperación cíclica. La perspectiva histórica revela que, tras un período de convergencia constante que duró gran parte de la posguerra, los niveles de PIB per cápita de Europa se vienen rezagando constantemente respecto de Estados Unidos desde 1995, excepto en el caso de algunas economías más pequeñas (gráfico 2.3). Esta creciente diferencia de ingresos se debe a una productividad laboral mucho más baja, productividad que en Europa siguió más o menos las tendencias descendentes de la posguerra mientras se aceleraba en Estados Unidos. Europa ha mejorado la utilización de la mano de obra y de hecho redujo el diferencial con Estados Unidos al lograr que la tasa de desempleo retrocediera paulatinamente; aun así, la diferencia es sustancial, sobre todo en Europa continental (gráfico 2.4). Pero esta utilización más eficiente de la mano de obra podría verse dificultada en el futuro por el envejecimiento de la población.

Gráfico 2.3.Europa occidental: La productividad sigue rezagada

Desde el punto de vista del crecimiento, Europa occidental se quedó por detrás de Estados Unidos en la última década, lastrada por el empeoramiento de la productividad.

(Porcentaje)

Fuentes: OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Producto interno bruto a la PPA constante de 2000.

2Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia.

Gráfico 2.4.Europa occidental: Hay que redoblar los esfuerzos para aumentar la utilización de la mano de obra

La utilización de la mano de obra en Europa occidental mejoró a medida que retrocedió el desempleo, pero aún no está al nivel de Estados Unidos. Los países que aplican una cuña tributaria baja al ingreso laboral y mantienen un seguro por desempleo más estricto suelen tener un nivel más elevado de utilización de la mano de obra.

(Porcentaje)

Fuentes: OCDE, Economic Outlook; OCDE, base de datos Taxing Wages y bases de datos sobre derechos a prestaciones y tasas brutas de sustitución, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La utilización de la mano de obra se define como las horas trabajadas divididas por la población.

2Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia.

3Definida como la tasa de sustitución promedio del ingreso bruto del primer año de los tres tipos de familia y dos niveles de ingreso diferentes.

Uno de los factores que más contribuyen a deslucir la productividad de Europa, en comparación con Estados Unidos, es la adopción relativamente lenta de nuevas tecnologías, sobre todo los avances de la tecnología de la información y la comunicación (TIC)4. Según análisis recientes realizados por el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, los sectores productores de TIC en Europa son más pequeños, la inversión en estos equipos es menor y la productividad total de los factores no ha crecido tanto como en Estados Unidos en los sectores de servicios que utilizan TIC, como el comercio minorista, el mayorista y la actividad financiera5. Estas conclusiones subrayan la importancia de reformar el mercado de los productos y el del trabajo para reducir las barreras a la competencia y la innovación y para fomentar el gasto en investigación y desarrollo. Aunque se ha avanzado en estos ámbitos, será importante acelerar la puesta en práctica de la Directiva de Servicios, estimular la competencia de las industrias de red e incrementar la integración financiera. Los compromisos asumidos como parte de la Estrategia de Lisboa serán un marco útil para integrar los planes nacionales y generar una presión eficaz entre las instituciones homólogas de la región.

Si bien Europa logró mejorar la utilización de la mano de obra, quedan pendientes reformas para alcanzar el nivel de Estados Unidos, paliar las dificultades sociales derivadas de un desempleo persistentemente elevado y contribuir a neutralizar el impacto negativo del envejecimiento de la población en el tamaño de la fuerza laboral. Quizás el hecho de que la utilización de la mano de obra sea más baja se deba en cierta medida a una mayor preferencia por el ocio en Europa; pero, como la incidencia del desempleo es mucho más elevada, los horarios de trabajo están más limitados y el ingreso laboral soporta una carga tributaria pesada, cabe suponer que los resultados no son totalmente fruto de decisiones voluntarias. De acuerdo con un análisis multinacional reciente de la OCDE, los factores que más han desalentado la utilización de la mano de obra en Europa occidental son las elevadas cuñas impositivas entre los costos de empleo y el sueldo neto, y la generosidad del seguro de desempleo (véase Bassanini y Duval, 2006).

Los países de Europa occidental cuyas reformas prosperaron siguieron distintos caminos para mejorar la utilización de la mano de obra (recuadro 2.2). Con el modelo “anglosajón”, el énfasis está puesto en una cuña impositiva baja sobre el ingreso laboral, tasas de sustitución relativamente bajas para los trabajadores desempleados y un nivel bajo de protección laboral para fomentar la eficiencia de los mercados de trabajo. Los países nórdicos han logrado buenos resultados combinando políticas algo diferentes. El sistema danés de “flexiguridad” combina un mercado laboral flexible —es decir, poca protección laboral— con una protección generosa del ingreso a corto plazo; pero impone condiciones estrictas para poder recibir prestaciones a largo plazo y mantiene una amplia política activa del mercado laboral para facilitar la búsqueda de empleo. Suecia, por su parte, se ha preocupado más por la moderación laboral en el marco de un régimen de negociación salarial centralizada y un extenso contrato social. En los últimos tiempos ha quedado resaltada la importancia de las reformas complementarias en el mercado de los productos (para propiciar la creación de puestos de trabajo) y la consolidación fiscal basada en el gasto (en parte para crear un margen que permita la reducción de la tributación laboral y el gasto en políticas activas del mercado laboral). Los países que todavía tienen tasas de desempleo elevadas pueden inspirarse en estos ejemplos para elaborar estrategias que se ajusten a sus respectivos contextos nacionales, sociales y políticos.

Economías industriales de Asia: La expansión japonesa sigue bien encarrilada

La expansión de la economía japonesa se desaceleró a mediados de 2006, principalmente como resultado de una contracción inesperada del consumo, pero el crecimiento recuperó el vigor en el cuarto trimestre. Ese ímpetu se mantiene, gracias a la expansión de la inversión privada —alimentada por utilidades generosas, la mejora de los balances de las empresas y la reanudación del crédito bancario— y la aceleración de las exportaciones. El PIB real de la totalidad de 2006 superó ligeramente el potencial, ubicándose en 2,2%.

Las perspectivas a corto plazo dependen más que nada de que el gasto de los consumidores no flaquee tras el repunte registrado el último trimestre, algo para lo cual las variables económicas fundamentales se presentan favorables (gráfico 2.5). Aunque los salarios mensuales regulares subieron a ritmo más bien lento durante este último año, el aumento de las bonificaciones y del empleo —sobre todo la contratación de más empleados a tiempo completo— contribuyó a un alza ininterrumpida de la remuneración laboral global que aún no ha quedado plasmada del todo en el consumo agregado. Como las empresas continúan expandiendo la capacidad y contratando empleados, el desempleo bajó a mínimos desconocidos en los nueve últimos años, y la relación entre las ofertas y las solicitudes de trabajo marcó el nivel más elevado desde 1992. En medio de la reactivación estructural del sector empresarial tras años de reestructuración y poca demanda laboral, esta escasez de oferta de mano de obra probablemente acelere la subida de los salarios reales, apuntalando aún más el gasto de los hogares.

Gráfico 2.5.Japón: Los factores detrás de la evolución de la demanda interna

La remuneración al personal suele subir cuando la inversión se encuentra en expansión. A juzgar por el avance de las utilidades de las empresas y la escasez de mano de obra, la contracción reciente del consumo podría ser pasajera.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Haver Analytics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Medida como porcentaje del PIB.

2Medida como variación porcentual respecto de un año antes.

3Medida como la relación entre vacantes nuevas y solicitudes de empleo nuevas, y como la relación entre vacantes pendientes y solicitudes de empleo pendientes.

4Medidos como la variación del promedio móvil del tipo de cambio entre el yen y el dólar durante un plazo de ocho semanas y la variación del diferencial de la tasa de interés en yenes respecto de los depósitos a un año en dólares.

Recuadro 2.2.Reformas exitosas del mercado de trabajo en Europa

En muchos países europeos el desempleo se disparó desde comienzos de los años ochenta, y en algunos ha permanecido en niveles altos desde entonces. Pero en otros la tendencia se ha invertido en forma notable, registrándose reducciones espectaculares de las tasas de desocupación y aumentos correspondientes de las tasas de empleo. En un estudio reciente de Annett (de próxima publicación) se analiza la experiencia de cuatro países —Dinamarca, Irlanda, los Países Bajos y el Reino Unido— que en el curso del período han reformado con mucho éxito la evolución del mercado del trabajo. Hoy en día, estos países ostentan cuatro de las cinco tasas de desempleo más bajas de Europa, habiendo logrado la reducción más fuerte en los últimos 20 años, con aumentos del empleo igualmente asombrosos.

El tipo de reforma varía según el país, pero el denominador común es que todos adoptaron programas de políticas para mejorar la evolución del mercado laboral manteniendo una coherencia interna y a lo largo del tiempo. El resultado en todos los caso ha sido una moderación salarial, entendida como un aumento de la oferta de mano de obra disponible a un nivel de remuneración determinado. En un sentido más técnico, la moderación salarial se corresponde con un desplazamiento hacia fuera de la curva de demanda de oferta de mano de obra (o salarial), es decir, más oferta a un salario determinado, definiéndose como salario la tasa de remuneración por hora ajustada según la productividad y los ciclos. Los desplazamientos hacia fuera de la curva salarial pueden obedecer a varios factores, tales como 1) cambios de actitud de los sindicatos y los trabajadores, con un mayor énfasis en el empleo; 2) reducción de los impuestos sobre la mano de obra, para que los trabajadores puedan aceptar salarios brutos más bajos pero con un mismo valor neto; 3) reforma de las prestaciones de desempleo para reducir el precio de reserva de la mano de obra (es decir, el salario mínimo al que una persona aceptaría un empleo nuevo en lugar permanecer desempleado y seguir buscando trabajo), y 4) reducción de la función pública o de los salarios públicos, que es otra manera de reducir el precio de reserva, ya que el empleo en el sector público es una alternativa al empleo en el sector privado. Irlanda, los Países Bajos y el Reino Unido son tres de los países de la Unión Europea que han registrado el mayor desplazamiento de la oferta de mano de obra en un lapso de dos décadas. En Dinamarca, la reforma ocurrió un poco más tarde, a mediados de los años noventa.

En Irlanda y los Países Bajos, la moderación salarial se vio facilitada por acuerdos coordinados entre sectores sociales, en virtud de los cuales los sindicatos, modificando sustancialmente el enfoque de las negociaciones salariales, aceptaron limitar sus pretensiones salariales a cambio de reducciones de los impuestos sobre las rentas del trabajo. En el Reino Unido, el método inicial fue menos consensuado, pero también contó con una estrategia que preveía reducciones de impuestos. En general, la cuña fiscal de la mano de obra disminuyó marcadamente en estos países en el transcurso de dos décadas (véase el gráfico).

Los países del estudio también reformaron de alguna manera las prestaciones, ya sea reduciendo el nivel o la duración de las prestaciones de desempleo o haciendo más estrictos los requisitos para acceder a ellas. En el Reino Unido y los Países Bajos en particular, las prestaciones pasaron a ser menos generosas (en el segundo caso, con respecto a enfermedad e incapacidad, no solo desempleo), en tanto que en Irlanda no se mantuvieron a la par con el ingreso después de impuestos. Dinamarca y los Países Bajos también redujeron la duración máxima de las prestaciones de desempleo, y tres de los cuatro países (Irlanda es la excepción) hicieron más estrictos los requisitos de acceso a las prestaciones. Mientras que Irlanda y los Países Bajos aceptaron un menor crecimiento de los salarios a cambio de reducciones tributarias, Dinamarca mantuvo las prestaciones en niveles altos, pero limitó su duración y estableció condiciones más estrictas de acceso, obligando a los desempleados a participar en programas activos del mercado de trabajo, con requisitos que se hacían progresivamente más exigentes. Al otorgar a los trabajadores y otras partes interesadas la oportunidad de “adquirir” prestaciones, las autoridades lograron mantener un apoyo general al programa de reformas.

Indicadores del mercado de trabajo de ciertos países industriales

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promedio no ponderado de los otros 10 países de la Unión Europea (excluido Luxemburgo).

2Salarios reales ajustados en función de los ciclos y la productividad. El promedio no ponderado se compone de los otros 10 países de la Unión Europea (excluidos Luxemburgo y Austria).

Una característica común de las reformas que tuvieron éxito es que en general combinan la disminución del gasto público con reducciones de los impuestos al trabajo. De hecho, los ajustes fiscales y estructurales aportaron solidez, ya que los períodos de fuerte consolidación fiscal coincidieron con desplazamientos de la oferta de mano de obra. Los cuatro países del estudio efectuaron ajustes sustanciales durante varios períodos en los últimos 20 años, y tres de los cuatro (Dinamarca es la excepción) redujeron considerablemente el tamaño de la función pública. La moderación de los salarios y de las transferencias del gobierno, así como los recortes de los impuestos a la renta del trabajo, alentaron a los sindicatos a aceptar salarios más bajos, lo que a su vez condujo a aumentos de la rentabilidad, el empleo y el crecimiento.

Otra característica común fue que estos países dieron prioridad a la flexibilidad de los mercados del trabajo y de productos. A diferencia de muchos de sus vecinos europeos, ninguno intentó proteger más a los trabajadores mediante leyes, y los mercados de productos experimentaron una relativa liberalización. El muy admirado modelo danés de “flexiguridad” protege a los trabajadores contra la pérdida de ingreso, no contra la pérdida de empleo.

Annett (de próxima publicación) corrobora este análisis con un estudio econométrico en el que se estiman dos ecuaciones sencillas: la primera relaciona los salarios reales con las influencias fiscales, y la segunda relaciona el empleo no público con los salarios y la rigidez subyacente de los mercados del trabajo y los productos. Se elaboró un modelo simple en primeras diferencias correspondiente a los 14 países entre 1980 y 2003, teniendo en cuenta los efectos fijos del país y variables ficticias anuales. Las conclusiones básicas son que el ajuste fiscal y las mejoras en la oferta de mano de obra están estrechamente interrelacionadas, y que en la evolución de los salarios influyen el gasto social, los sueldos del sector público y las cuñas fiscales. Curiosamente, la incidencia de la moderación salarial en el crecimiento del empleo depende del grado de liberalización de los mercados de productos y de mano de obra, los cuales fomentan más el crecimiento del empleo si son más flexibles.

Estos resultados coinciden con los de otros estudios recientes. Es cierto que hay abundante documentación empírica sobre los factores institucionales que inciden en el empleo y el desempleo, pero las investigaciones recientes —sintetizadas en un documento de la OCDE elaborado por Bassanini y Duval (2006)— apuntan a que la mayor parte de la transformación del desempleo estructural de las últimas dos décadas puede atribuirse a factores como las prestaciones de desempleo generosas y a largo plazo, las cuñas fiscales elevadas y la estricta regulación del mercado de productos. Además, destacan la importancia de adoptar programas de reformas complementarias y no iniciativas parciales.

En general, estos resultados demuestran que al combinar las reformas de la oferta de mano de obra, el mercado de productos y la situación fiscal —preocupándose de que se complementen y refuercen mutuamente y de que sean coherentes a lo largo del tiempo— es posible propiciar la moderación salarial y mejorar la evolución del empleo. Además, para proteger a los trabajadores del efecto de las reformas se pueden reducir los impuestos al trabajo o brindar prestaciones generosas, pero de duración limitada y sujetas a estrictas condiciones de activación.

Estas experiencias dejan enseñanzas claras para otros países. Sin embargo, la evolución de la reforma en cada país dependerá, a la larga, del carácter básico de las instituciones y las circunstancias particulares. Por ejemplo, Zhou (2006) señala que el modelo danés podría ser difícil de implantar en otros países, en parte por los ingentes gastos fiscales que supone.

Nota: El autor principal de este recuadro es Anthony Annett.

Por ende, las previsiones apuntan a que el crecimiento del PIB real de Japón se mantendrá en torno a 2¼% en 2007. La reactivación del consumo neutralizaría en gran medida el enfriamiento de las exportaciones causado por la moderación proyectada del crecimiento mundial. En términos generales, los riesgos parecen estar equilibrados. Del lado positivo, la solidez de los indicadores de la actividad empresarial podrían llevar a un nivel de inversión y contratación superior al previsto, y el abaratamiento del petróleo podría estimular el consumo al liberar ingreso disponible. Del lado negativo, no se sabe a ciencia cierta cuán firme es la base del gasto de los consumidores, y una desaceleración estadounidense más grave de lo que se preveía podría sacudir la exportación neta.

Respaldado por un sólido crecimiento de las exportaciones y el caudaloso ingreso generado por los activos externos, el superávit en cuenta corriente de Japón se incrementó hasta rozar 4% del PIB en 2006, pese a que el valor del yen cayó prácticamente hasta el nivel más bajo de los 20 últimos años en términos efectivos reales. Además de ciertos cambios estructurales que estimulan la salida de capitales (como por ejemplo el hecho de que los inversionistas japoneses hayan perdido un poco la propensión a operar dentro del mercado nacional), un factor que influyó mucho en la debilidad del yen durante el último año fue la expansión de los diferenciales entre las tasas de interés en yenes y en otras grandes monedas, así como el grado excepcionalmente bajo de volatilidad en los mercados cambiarios. Conjugados, estos factores realzaron aún más el interés en el yen como moneda ideal para financiar inversiones denominadas en las monedas de otros mercados maduros y dentro de las economías emergentes de Asia. Si bien es difícil cuantificar la escala de esas salidas de capital, parecería que el volumen de estas operaciones de arbitraje de tasas de interés entre divisas (que en los mercados financieros suelen conocerse también con el término inglés carry trade) se ha acrecentado. Por eso, las variaciones del diferencial bilateral entre las tasas de interés en yenes y en dólares de EE.UU. en particular influyen cada vez más en el tipo de cambio bilateral entre ambas monedas. En consecuencia, la interacción de las tasas de interés entre las principales economías seguramente continuará siendo un determinante importante de las fluctuaciones cambiarias.

La trayectoria que probablemente sigan las tasas de interés de Japón está a su vez estrechamente ligada a las perspectivas. Ante una inflación prácticamente inexistente, el Banco de Japón se muestra cauteloso —con justa razón— a la hora de subir la tasa de intervención actual, que ronda el ½%, tras haber abandonado en julio de 2006 la política de mantenerla en cero. De cara al futuro, si bien las tasas de interés necesariamente terminarán elevándose a niveles más neutrales, esa evolución debería ser paulatina y fundamentarse en datos reveladores de una solidez continua de la expansión. Cabe señalar asimismo que la transición podría ser más fluida si el Banco de Japón enunciara con más claridad sus objetivos de inflación a mediano plazo, facilitando así el ajuste de las expectativas del sector privado en cuanto a las tasas de interés. Además, los inversionistas podrían deshacer sus operaciones de arbitraje de tasas de interés entre divisas sin provocar fuertes vaivenes de las tasas de interés bilaterales ni variaciones abruptas de los volúmenes de capital que fluyen hacia los mercados de divisas de las economías emergentes de Asia.

Como consecuencia de la recuperación cíclica del ingreso, el déficit fiscal (excluida la seguridad social) volvió a reducirse alrededor de 0,8 puntos porcentuales del PIB para ubicarse en un 4,3% del PIB en 2006. De acuerdo con el presupuesto público, el saldo primario bajará alrededor de 1% del PIB en el ejercicio 2007. Aunque la consolidación fiscal parece avanzar con más rapidez de lo que prevé el cronograma oficial, que contempla un superávit primario en el gobierno central y los gobiernos locales para el ejercicio 2011, el índice de deuda pública bruta y neta, que de por sí es elevado (185% y 96% del PIB, respectivamente), no deja de aumentar. Por lo tanto, habrá que ir más allá del programa a mediano plazo actual para lograr que disminuya la relación deuda/PIB. Sin margen para recortar más el gasto, la reforma fiscal deberá centrarse en el ingreso, planteando por ejemplo la posibilidad de incrementar la tasa del impuesto sobre el consumo y de ampliar la base tributaria. Japón también se enfrenta a duros retos a causa del rápido envejecimiento de la población, lo cual resalta la importancia de llevar a cabo reformas estructurales del lado de la oferta para realzar el crecimiento potencial. Revisten especial importancia las medidas tendentes a estimular la flexibilidad y la productividad en el sector de los bienes no transables.

En Australia y Nueva Zelandia, el crecimiento del PIB real flaqueó ligeramente en 2006 como resultado de la contracción de la demanda interna y el impacto de una sequía grave en Australia. De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento experimentará un repunte en 2007–08. Si la inflación no retrocede como se espera, los bancos centrales quizá deban endurecer más la política monetaria.

Economías emergentes de Asia: ¿Cuánto afectará a la región una desaceleración estadounidense?

En las economías emergentes de Asia, la actividad económica conserva el brío, impulsada por un crecimiento muy vigoroso en China e India (cuadro 2.3). En China, el PIB real se expandió 10,7% en 2006 gracias a la fuerza de la inversión y al dinamismo de las exportaciones, aunque la inversión en activos fijos perdió aliento durante el segundo semestre como consecuencia del endurecimiento monetario. El recuadro 2.3 evalúa si los niveles tan elevados de inversión en China están asignados de manera eficiente. En India, el PIB real creció 9,2%, respaldado por la fuerza del consumo, la inversión y las exportaciones. La resiliencia de la demanda externa, sobre todo en el sector de los artículos electrónicos, apuntaló la actividad económica global en las economías recientemente industrializadas como Corea, que experimentó una aceleración del crecimiento. Dentro del grupo ASEAN-4, el desempeño económico fue desigual. La actividad repuntó en Malasia y Tailandia. En Indonesia, la demanda interna comenzó a afianzarse gracias al recorte de las tasas de interés. En las Filipinas, la destrucción agrícola causada por los tifones hizo tambalear el crecimiento durante el cuarto trimestre de 2006, pero la economía no perdió su fuerte ímpetu fundamental.

Cuadro 2.3.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
Economías emergentes de Asia38,78,98,48,03,53,73,73,24,55,45,75,9
China10,410,710,09,51,81,52,22,37,29,110,010,5
Asia meridional48,78,78,17,55,06,46,44,6−0,9−2,2−2,5−2,4
India9,29,28,47,84,26,16,24,3−0,9−2,2−2,4−2,3
Pakistán8,06,26,56,59,37,96,56,0−1,4−3,9−4,0−3,6
Bangladesh6,36,76,66,57,06,36,45,4−0,30,90,7
ASEAN-45,25,45,55,87,38,24,34,02,14,84,23,5
Indonesia5,75,56,06,310,513,16,35,30,12,71,81,3
Tailandia4,55,04,54,84,54,62,52,5−4,51,61,50,9
Filipinas5,05,45,85,87,66,24,04,02,02,92,11,9
Malasia5,25,95,55,83,03,62,62,515,215,815,314,3
Economía asiáticas recientemente indistrializadas4,75,34,64,62,31,62,12,15,65,65,35,1
Corea4,25,04,44,42,82,22,52,51,90,70,3
Taiwan, provincia china de4,04,64,24,32,30,61,51,54,67,17,17,1
Hong Kong, RAE de7,56,85,55,00,92,02,12,311,410,29,69,3
Singapur6,67,95,55,70,51,01,51,524,527,527,126,6

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Para evaluar las perspectivas de crecimiento de la región es necesario preguntarse cómo se vería afectada si la desaceleración estadounidense resultara más grave de lo esperado. Como se subraya en el capítulo 4, aunque la demanda de exportaciones asiáticas sufriría, hay varios factores que llevan a pensar que con toda probabilidad el impacto global estaría relativamente bien contenido.

  • Por el momento, la desaceleración de Estados Unidos gira en torno al sector de la vivienda, que probablemente no afecte demasiado a la demanda global de exportaciones asiáticas. Por el contrario, la demanda mundial de artículos electrónicos —un componente importante de las exportaciones de la región, sobre todo de las economías recientemente industrializadas y el grupo ASEAN-4— conserva la firmeza, aun habiéndose moderado hacia finales de 2006.
  • La importancia de Estados Unidos como destino de las exportaciones ha disminuido en la mayor parte de los países —con la excepción destacada de China— y el comercio intrarregional ha cobrado relevancia (gráfico 2.6).
  • Dado que las presiones inflacionarias han menguado, varios países tienen margen para instituir políticas monetarias anticíclicas. La política fiscal también podría ayudar a amortiguar el enfriamiento de la demanda externa de algunos países, aunque en otros, como India, la consolidación fiscal sigue siendo una prioridad apremiante.

Gráfico 2.6.Economías emergentes de Asia: La resiliencia frente a una desaceleración mundial

Las economías de la región no están tan directamente expuestas a Estados Unidos como a comienzos de la década, pero se encuentran más expuestas a China. Dentro del ciclo económico, las políticas monetarias y, en algunos casos, las fiscales están bien orientadas para hacer frente a una contracción de la demanda de exportaciones.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Con este telón de fondo, las perspectivas de crecimiento a corto plazo continúan siendo muy alentadoras. Para este año y el próximo se prevé que el crecimiento del PIB real se moderará, pero que aun así seguirá siendo elevado. Esto se debe a la moderación de la actividad económica de China e India, que han adoptado políticas monetarias más restrictivas, y a la ralentización del crecimiento en las economías recientemente industrializadas a medida que se debilita la demanda mundial de exportaciones. En las economías del grupo ASEAN-4, por el contrario, se espera un repunte de la actividad a medida que se vayan desvaneciendo los efectos del endure-cimiento monetario. También es posible que la economía china no se desacelere si la restricción monetaria ejerce apenas un efecto pasajero sobre la inversión, mientras que en India el sector manufacturero y la inversión podrían cobrar más ímpetu a corto plazo. Del lado negativo, el crecimiento podría verse perjudicado si la contracción de la demanda de exportaciones asiáticas en general, y de artículos electrónicos en particular, fuera más grave de lo que se espera. Los mercados financieros de la región, sobre todos los que parecen tener altas valoraciones, siguen siendo vulnerables a un recrudecimiento inesperado de la aversión mundial al riesgo. Otro factor de riesgo son los capitales que están entrando en muchos mercados de la región y que se originan en las operaciones de arbitraje de tasas de interés con el yen. Estas posiciones podrían deshacerse rápidamente si los inversionistas modificaran sus expectativas en cuanto a los tipos de cambio bilaterales y los diferenciales entre tasas de interés, sobre todo en un momento de creciente volatilidad en los mercados cambiarios. Es alentador comprobar que no se propagó la agudización de la volatilidad del mercado tailandés tras la imposición de controles a la entrada de capitales. La gripe aviar también sigue siendo un factor de riesgo, cuyo impacto es más difícil de cuantificar.

Recuadro 2.3.¿Está invirtiendo demasiado China?

La vertiginosa tasa de crecimiento de la economía china se debe en gran medida a la acumulación de capital (y a las exportaciones). La ya elevada razón inversión/PIB ha subido más en años recientes, y en 2005 rebasó el 40% del PIB. Preocupa la posibilidad de que parte de esa inversión, en especial la que realizan las empresas estatales, no sea eficiente. Dicho de otro modo, podrían lograrse los mismos resultados con menos capital, lo cual liberaría recursos para otros fines. La mayor eficiencia haría más rentable al sector empresarial y protegería los balances de los bancos que financian a las empresas.

Las empresas estatales pueden ser menos eficientes que las empresas privadas internas por varios motivos. Es posible que se enfrenten a una mayor interferencia administrativa, reflejada en restricciones a la hora de contratar o despedir empleados o de modificar la producción en respuesta a nuevas condiciones en el mercado. Por otro lado, suelen carecer de sistemas de remuneración que incentiven a los ejecutivos a elevar al máximo la eficiencia económica y a evitar la inversión excesiva y la “creación de imperios”; todo esto a pesar de que en el curso de los años las reformas de las empresas estatales han logrado en cierta medida vincular la remuneración de los ejecutivos a los resultados. Además, las deficiencias en la gestión de gobierno de algunas de estas empresas pueden crear oportunidades para el desvío de activos en beneficio de los propios ejecutivos.

El sistema financiero de China, que está dominado por bancos de propiedad mayoritaria o absoluta del Estado, puede ser favorable para las empresas estatales, pese a los esfuerzos de las autoridades por dar a esos bancos una orientación más comercial. Si bien la participación de las empresas estatales en el producto se redujo a aproximadamente un tercio en 2005, el financiamiento que estas obtienen de los bancos nacionales representa más de la mitad del total de préstamos otorgados por dichos bancos (primer gráfico). Las empresas de propiedad mayoritaria del Estado también representan el grueso de las empresas que se cotizan en las dos bolsas de valores de China. Una parte de este sesgo puede atribuirse a que las empresas privadas tienden a ser más pequeñas y a asumir mayores riesgos. Pero no escasean las quejas de las empresas privadas con respecto a lo difícil que les resulta obtener fondos para el capital de trabajo a corto plazo y para las necesidades de inversión a lago plazo, aun cuando su tamaño y sus perfiles de riesgo son similares a los de las empresas estatales.

En la actualidad, aproximadamente la mitad de las inversiones de China se financian con las utilidades no distribuidas del sector empresarial, y el grado en que las empresas estatales recurren al financiamiento que ofrecen los bancos es consecuentemente más bajo de lo que sería en otras condiciones. El elevado nivel de utilidades no distribuidas en las empresas estatales puede ser indicativo de los incentivos que reciben los gerentes para incrementar el tamaño de la empresa en lugar de entregar las utilidades adicionales al Estado en forma de dividendos.

Participación en el crédito nacional, 2004

Fuentes: Almanac of China’s Finance and Banking (2005) y cálculos del personal técnico del FMI.

Preguntas de investigación

En este contexto surgen varias preguntas. ¿Hay diferencias importantes en el rendimiento de capital entre empresas con distintos regímenes de propiedad o entre empresas en distintas localidades? ¿Ha logrado China eliminar el sesgo de su sector financiero a favor de las empresas estatales al cabo de casi tres décadas de reformas económicas? ¿Cuáles son las ventajas potenciales de eliminar las ineficiencias de la inversión?

En un nuevo estudio realizado por dos investigadores del FMI y el Banco Mundial se analizan estas cuestiones a partir de un conjunto de datos obtenido de una encuesta de 2005 que abarcó a 12.400 empresas en 120 ciudades en todo el territorio chino (Wei y Dollar, 2007).

Para cada empresa en un sector y una localidad determinados, el estudio calcula el producto marginal de renta del capital (MRPK, por sus siglas en inglés), que es el valor agregado menos los pagos de mano de obra, dividido entre el capital. Se efectúa una regresión del MRPK de las empresas a partir de dos conjuntos de variables indicativas: uno que representa pares de sector-tiempo y localidades y otro que representa el régimen de propiedad de las empresas. Los primeros indicadores miden la posibilidad de que shocks en la demanda o la oferta hagan que los MRPK en un determinado sector/año sean diferentes de los del resto. Los indicadores del régimen de propiedad miden los MRPK de varias estructuras de propiedad con respecto a empresas privadas internas. Esos grupos de regímenes de propiedad se definen de una manera mutuamente excluyente: propiedad estatal absoluta, propiedad estatal mayoritaria, propiedad estatal minoritaria, propiedad extranjera absoluta, propiedad extranjera mayoritaria (sin participación estatal), propiedad extranjera minoritaria (sin participación estatal) y propiedad colectiva.

Para los gerentes, el MRPK de una empresa equivale en concepto a la suma de la tasa de interés de mercado, la tasa de depreciación y las distorsiones en el mercado de capital a las que se enfrenta la empresa. Si la asignación de capital es eficiente, los MRPK se nivelan entre todas las empresas, sin importar el sector, la localidad ni el régimen de propiedad. La diferencia entre los MRPK de dos empresas pertenecientes a un mismo sector se debe en su mayor parte a la diferencia en el costo del capital. Por ejemplo, si las empresas estatales reciben un tratamiento más favorable que las empresas privadas internas a la hora de obtener préstamos bancarios o autorizaciones gubernamentales para cotizarse en el mercado de valores interno, los MRPK de las estatales tienden a ser más bajos que los de las empresas privadas, en promedio. Con este marco, el estudio evalúa tres tipos de ineficiencias, o sesgos, en la asignación de capital: régimen de propiedad, localidad y sector.

Surgen varios resultados interesantes. El primero y más importante es que en las empresas de propiedad estatal absoluta y mayoritaria los rendimientos de capital son más bajos que en las empresas privadas o extranjeras. La mediana del MRPK de las empresas privadas es 63%.

Producto marginal de renta del capital según el régimen de propiedad en comparación con las empresas privadas internas

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

En cambio, en el caso de las estatales absolutas o mayoritarias, las medianas son 37% y 52%, respectivamente. Estas cifras parecen elevadas porque se calculan antes de impuestos y depreciación, e incluyen todas las otras distorsiones del costo del capital. Lo importante es que los rendimientos del capital no se nivelan entre los distintos regímenes de propiedad, y que las empresas estatales tienen rendimientos muy inferiores a los de las empresas privadas.

Las diferencias de los rendimientos no depurados entre los distintos regímenes de propiedad podrían reflejar el hecho de que las empresas esta-tales son más numerosas en sectores o localidades en que los rendimientos son más bajos debido a factores transitorios ajenos al régimen de propiedad propiamente dicho. Para evitar que esta posibilidad desvirtúe la interpretación de los resultados, el estudio se basa en un marco estadístico que permite comparar empresas con diferentes regímenes de propiedad en un mismo sector y en una misma región. Aún con estas correcciones, los resultados siguen indicando que los rendimientos de las empresas privadas son mucho más altos —en un rango de entre 11 y 54 puntos porcentuales, dependiendo de las especificaciones— que los de las empresas estatales (segundo gráfico).

La segunda observación es que los rendimientos de capital presentan un sesgo significativo según la localidad. En las provincias occidentales, concretamente en las regiones del delta del río Yantzé (Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) y de la bahía de Bohai (que abarca a Pekín y Tianjin), los rendimientos de capital son más altos que en las regiones noroeste y sudoeste. La tercera observación es que también hay un sesgo de asignación a escala sectorial, pero que desde puntos de vista económicos y estadísticos no es tan significativo como los otros.

Implicaciones para las políticas

La siguiente reflexión podría servir para hacerse una idea del costo agregado de la asignación ineficiente de capital. Considérese que un X% de capital utilizado actualmente por el sector estatal se transfiere a empresas privadas, y que la asignación de mano de obra (y de otros insumos) permanece fija. El monto de capital se determina de tal manera que, después de transferido, los MRPK quedan nivelados entre los distintos regímenes de propiedad. ¿Cuánto capital debe transferirse? ¿Qué aumento del valor agregado podría generar la transferencia? Las respuestas dependen de la diferencia actual estimada de los MRPK, las características de la función de producción y ciertos otros parámetros. Según el caso de referencia de Wei y Dollar (2007), si la asignación es eficiente, dos tercios del capital utilizado en la actualidad por las empresas estatales se transferiría al sector privado, y el aumento del PIB sería de 5%. Es decir que, con un uso más eficiente del capital, el país podría reducir en gran medida su elevadísima tasa de inversión sin perjudicar la tasa de crecimiento. Una mejora de este tipo en la eficiencia de la inversión podría ayudar a elevar más rápidamente el consumo de los hogares y los niveles de vida.

Hay varias maneras de mejorar la eficiencia en el uso del capital. Aparte de limitar el monto de la inversión en empresas estatales menos eficientes, podrían reformarse aún más los incentivos a los gerentes de las empresas estatales —inclusive mediante la privatización— para que su comportamiento se asemeje al de sus homólogos en empresas privadas que buscan elevar al máximo las utilidades. Por otro lado, las reformas del sector financiero también pueden mejorar la asignación de capital.

Nota: El autor principal de este recuadro es Shang-Jin Wei. El recuadro se basa en un estudio realizado conjuntamente con David Dollar.

En términos generales, las presiones inflacionarias permanecen bien contenidas en la región. La restricción monetaria y, en algunos países, la apreciación de la moneda frenaron los efectos de segundo orden del encarecimiento del petróleo el año pasado, aunque la rápida expansión del crédito plantea dificultades en una serie de países. En China, el banco central respondió al aumento de la liquidez interna y al veloz crecimiento de la inversión subiendo las tasas activas sobre depósitos, mejorando la gestión de la liquidez y elevando el coeficiente de encaje legal. Aunque se moderó en los últimos meses, la inversión sigue siendo vigorosa y bien podría resultar necesario restringir más las condiciones monetarias. En India, las presiones inflacionarias alcistas y la rápida expansión del crédito llevaron al banco central a revisar al alza las tasas de intervención y el encaje legal bancario en efectivo. Dado que la presión inflacionaria continúa siendo aguda, es probable que sea necesario endurecer más la política monetaria.

Pese al avance de los precios del petróleo, el superávit en cuenta corriente de la región aumentó casi un punto porcentual (a 5,4% del PIB) en 2006 gracias a la viva expansión de las exportaciones, sobre todo en China y las economías del grupo ASEAN-4. En India, el déficit en cuenta corriente se agravó como consecuencia del alza de la importación, reflejo del vigor de la demanda interna y del encarecimiento del petróleo. De cara al futuro, se prevé que el superávit en cuenta corriente de la región siga creciendo —aunque a un ritmo más lento que en los últimos años— en gran medida gracias a China. Han surgido al respecto inquietudes sobre los diferentes grados de flexibilidad cambiaria que existen en la región. Aunque el tipo de cambio se apreció en varios países (sobre todo en el caso del won coreano y del baht tailandés), en otros, como China, no varió o incluso hubo una ligera depreciación en términos efectivos reales. Concretamente, teniendo en cuenta que el comercio regional es cada vez más interdependiente, una apreciación más firme del renminbi aliviaría las inquietudes que despierta un alza de los tipos de cambio desde el ángulo de la competitividad.

Los capitales privados que llegaron a la región en 2006 fueron voluminosos y en términos netos prácticamente históricos, lo que complicó la gestión macroeconómica de varios países. En Corea, por ejemplo, incrementaron la liquidez y crearon presión alcista sobre el won. En general, los países respondieron a estas afluencias acumulando reservas y permitiendo simultáneamente cierta apreciación del tipo de cambio; algunos decidieron acelerar la liberalización de las salidas de capital. En Tailandia, la imposición indiscriminada de encajes no remunerados sobre las entradas de capital en diciembre de 2006 provocó una grave pérdida de confianza entre los inversionistas; posteriormente, algunas de esas medidas se rescindieron. De cara al futuro, si se acelerara la liberalización de las salidas de capital —por ejemplo eliminando las restricciones que impiden a las instituciones financieras nacionales realizar inversiones en el extranjero— y se recortaran moderadamente las tasas de interés quizá sería posible aliviar la presión generada por las afluencias de capital, reduciendo a la vez las distorsiones de la asignación de recursos.

Conforme a las previsiones, los saldos fiscales continuarán afianzándose en la mayor parte de los países de la región este año. Sin embargo, las prioridades no son las mismas en todos. Lograr una situación fiscal sostenible y reducir la vulnerabilidad que generan la elevada deuda pública y el déficit presupuestario son aún objetivos críticos para India, Pakistán y Filipinas (pese al avance sustancial que los dos últimos realizaron en los últimos años en el recorte de la deuda). En India, el aumento de los ingresos produciría un descenso equivalente a más de 1% del PIB en el déficit (que se ubicaría en 6,3% del PIB) durante el ejercicio 2007; pero con una relación deuda pública/PIB del 80% es prioritario profundizar la consolidación. Una reforma exhaustiva del gasto y del ingreso —la cancelación de exenciones a los impuestos sobre la renta de las sociedades y otros impuestos selectivos del sector, y la eliminación de los subsidios no esenciales— podría facilitar la consolidación y al mismo tiempo abrir un margen para el gasto prioritario. En otros países, la política fiscal tiene más flexibilidad para responder a los sucesos económicos externos. En China, el aumento programado del gasto en servicios sociales —atención de la salud, enseñanza y pensiones— contribuiría a reducir la demanda precautoria de ahorros y a dinamizar el consumo.

América Latina: La clave para sostener el crecimiento es elevar la productividad

Según las proyecciones, el crecimiento económico de América Latina bajará a 4,9% en este año frente a 5,5% registrado en 2006 (cuadro 2.4). Se prevé que la desaceleración será relativamente generalizada —con la excepción de Brasil y Chile— aunque en el caso de Argentina la proyección se mantiene en 7,5%. Se prevé que el entorno externo será un poco menos favorable ya que el crecimiento mundial se moderará y los precios del petróleo y los metales descenderán con respecto a los niveles récord de 2006. Los más afectados serán los países que tienen relaciones comerciales muy estrechas con Estados Unidos (como México, América Central y el Caribe) o que son importantes exportadores de petróleo y metales (Chile, Ecuador, Perú y Venezuela). Por otra parte, la disminución de los precios del petróleo beneficiará a países que no son importantes exportadores de productos básicos (entre ellos, muchos de América Central y el Caribe). Además, la fortaleza de los precios de los granos beneficiará a los exportadores de productos agrícolas como Argentina y Brasil.

Cuadro 2.4.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
América4,65,54,94,26,35,45,25,71,41,70,5−0,2
América del Sur y México34,55,44,84,26,25,25,25,71,71,90,6
Argentina9,28,57,55,59,610,910,312,71,92,41,20,4
Brasil2,93,74,44,26,94,23,54,11,61,30,80,3
Chile5,74,05,25,13,13,42,53,00,63,82,7−0,2
Colombia5,36,85,54,55,04,34,23,7−1,6−2,2−2,3−3,3
Ecuador4,74,22,72,92,13,32,83,01,74,50,40,7
México2,84,83,43,54,03,63,93,5−0,6−0,2−1,0−1,4
Perú6,48,06,05,51,62,01,02,01,32,60,70,4
Uruguay6,67,05,03,54,76,46,05,0−2,4−3,3−2,3
Venezuela10,310,36,22,015,913,621,625,717,815,07,06,2
América Central44,35,75,04,68,47,05,85,3−4,8−4,8−5,0−5,2
El Caribe46,58,35,44,26,78,05,75,42,11,7−0,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre como se suele hacer en algunos países. Las variaciones de diciembre a diciembre del IPC correspondientes a 2005, 2006, 2007 y 2008 son respectivamente en Brasil (5,7; 3,1; 3,9, y 4,3), México (3,3; 4,1; 3,7, y 3,3), Perú (1,5; 1,1; 2,0, y 2,0) y Uruguay (4,9; 6,4; 6,0, y 5,0).

Porcentaje del PIB.

Incluye Bolivia y Paraguay.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre como se suele hacer en algunos países. Las variaciones de diciembre a diciembre del IPC correspondientes a 2005, 2006, 2007 y 2008 son respectivamente en Brasil (5,7; 3,1; 3,9, y 4,3), México (3,3; 4,1; 3,7, y 3,3), Perú (1,5; 1,1; 2,0, y 2,0) y Uruguay (4,9; 6,4; 6,0, y 5,0).

Porcentaje del PIB.

Incluye Bolivia y Paraguay.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Las diferencias de políticas monetarias entre los países también serán una fuente importante de crecimiento. En Chile, Colombia y Perú, el banco central elevó acertadamente las tasas de interés en 2006 para contener las presiones inflacionarias (aunque en Chile la tasa de intervención se redujo en 25 puntos básicos en enero). No obstante, pese al menor impulso de la demanda interna, aún se prevé que el crecimiento repuntará en Chile este año a raíz de la recuperación de las exportaciones frente a las perturbaciones de la oferta en el sector minero. Además, en Brasil, la política monetaria ha sido mucho más expansiva en los últimos 18 meses y, con la inflación bien contenida, se podría pensar que existen posibilidades de continuar el ciclo expansivo. Junto con las iniciativas anunciadas hace poco para elevar la inversión, las menores tasas de interés deberán impulsar la demanda interna, y los datos recientes parecen indicar que un repunte en la actividad económica ya se encuentra en marcha. Según las previsiones, en Argentina el crecimiento conservará su solidez. Una activa esterilización por parte del banco central ha permitido una moderación en el crecimiento del agregado monetario objetivo, aunque las tasas de interés a corto plazo siguen siendo negativas en términos reales y la política fiscal está contribuyendo a las presiones de la demanda.

Los riesgos para las perspectivas en esta etapa se inclinan hacia el deterioro. Como se analiza en el capítulo 4, una desaceleración mayor que la prevista en Estados Unidos afectaría más a América Latina que a otras regiones. Un descenso más pronunciado de los precios de los productos básicos o unas condiciones más estrictas del financiamiento en los mercados internacionales también incidiría de manera negativa sobre las perspectivas de crecimiento. Las desviaciones de la política económica que socavan la confianza de los inversionistas son otra fuente de preocupación, sobre todo en vista de las presiones para que se adopten medidas fiscales populistas en algunos países. En Ecuador, las inquietudes con respecto a una posible reestructuración de la deuda externa suscitaron un fuerte aumento de los diferenciales de la deuda externa este año, seguido hace poco de una reducción.

En una óptica del largo plazo, 2004–06 fue el trienio de crecimiento más pujante de América Latina desde fines de los años setenta, aunque el crecimiento siguió siendo inferior al de otros países en desarrollo y de mercados emergentes. El desafío crucial para las autoridades de política es aprovechar las reformas que ya se han efectuado para acelerar aún más el crecimiento, arraigar la estabilidad macroeconómica y velar porque los beneficios del crecimiento se distribuyan ampliamente. Los esfuerzos por impulsar el crecimiento, promover la estabilidad y obtener mejores resultados sociales se complementan mutuamente. La mejora de la distribución del ingreso no es solo esencial desde una óptica social sino también necesaria para asegurar un apoyo generalizado para las reformas económicas y ayudar a mantener el impulso del crecimiento6. Las reformas que estimulan el potencial de crecimiento del producto hacen más fácil reducir la deuda pública y mantener la inflación baja, contribuyendo a una mayor estabilidad y confianza de los inversionistas, lo que a su vez producirá un efecto tonificante sobre el crecimiento.

Se ha avanzado mucho en el fortalecimiento de los marcos de política macroeconómica en muchos países latinoamericanos y esto ha ayudado a reducir la vulnerabilidad. Los marcos de metas de inflación adoptados en varios países están resultando útiles como anclas de la política monetaria y, fuera de Venezuela, las cifras de inflación han sido generalmente favorables. En Argentina, la inflación disminuyó en 2006, pero las autoridades siguen basándose en medidas administrativas para contener las presiones de los precios. En toda la región se han logrado avances importantes en el fortalecimiento de la situación fiscal, la reducción de la deuda pública y la mejora de la estructura de esta deuda. La cuenta corriente de la región se ha mantenido en superávit por cuatro años y se han constituido niveles de reservas cómodos. Esto, sumado a unos tipos de cambio más flexibles, deberá hacer a la región más resistente ante los fenómenos adversos que en el pasado.

No obstante, el futuro próximo no será fácil y habrá que tomar difíciles medidas de política. En particular, unos precios más bajos de los productos básicos ejercerán presiones sobre la cuenta corriente y los saldos fiscales y harán más difícil satisfacer las crecientes demandas de un mayor gasto social dentro de un paquete presupuestario responsable. En este entorno, habrá que asignar un valor incluso mayor a las reformas fiscales. En particular, en los casos de los países en los que los ingresos del sector público como porcentaje del PIB son bajos o dependen de ingresos provenientes de la exportación de productos básicos (por ejemplo, México, Perú y Venezuela), habrá que esforzarse por ampliar la base tributaria, reducir las exenciones de impuestos que benefician a los más ricos y mejorar la administración de impuestos. En otros países (entre ellos Brasil y Ecuador), deben abordarse las rigideces presupuestarias en forma de afectaciones del ingreso y normas de gasto obligatorias que impiden reasignar recursos hacia áreas prioritarias. Esas reformas fiscales crearían espacios para aumentos del gasto bien focalizados en programas sociales, basándose en los éxitos de Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil y Chile Solidario en Chile. Estos programas parecen muy benéficos para los sectores pobres, pero en términos de gasto público son de tamaño moderado con respecto a otros programas7. En Venezuela, se necesitarán esfuerzos para controlar el gasto público que ha crecido de manera excepcionalmente acelerada en los últimos años ante el fuerte aumento de los ingresos provenientes del sector petrolero.

Para sostener tasas más elevadas de crecimiento en América Latina será fundamental que se subsanen los decepcionantes resultados de la región en materia de productividad (gráfico 2.7; véase también la edición de abril de 2007 de Perspectivas económicas: Las Américas, del FMI). La productividad de la mano de obra en la región se ha mantenido considerablemente atrasada, y ha decaído con respecto a Estados Unidos y Asia tanto en la industria como en los servicios. Estos resultados relativamente pobres en materia de productividad son generalizados, destacándose únicamente Chile como la excepción. Si bien las prioridades varían de un país a otro, las reformas para incrementar la apertura económica, mejorar el clima empresarial, profundizar el sector financiero para velar porque se disponga de crédito para financiar proyectos de inversión a tasas de interés competitivas, y limitar la función de las empresas estatales en la economía serán clave para ayudar a fortalecer el aumento de la productividad en el futuro.

Gráfico 2.7.América Latina: No mejora la productividad

Pese a su repunte reciente, el crecimiento en América Latina sigue siendo inferior al de otras regiones. Para mejorar sus perspectivas de crecimiento, la región debe mejorar sus decepcionantes cifras de productividad.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1La muestra incluye Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Jamaica, Panamá, Trinidad y Tabago y Venezuela para todo el período. Para 1991–2002, también se incluye Argentina, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú y la República Dominicana.

2La muestra incluye Corea, China, Filipinas, India, Japón, Pakistán, Singapur y Tailandia.

Economías emergentes de Europa: La integración en la Unión Europea

El crecimiento de las economías emergentes de Europa ascendió a 6% en 2006 (cuadro 2.5). La exportación mantuvo un sólido desempeño gracias al renovado ímpetu del crecimiento de Europa occidental —sobre todo el de Alemania, que es el principal socio comercial— y a la inauguración de fábricas de automotores. La demanda interna también se aceleró, nutrida por una inversión extranjera directa (IED) caudalosa; el consumo, por su parte, se vio estimulado por el nivel creciente del empleo y de los salarios reales y por el crédito relacionado con la llegada ininterrumpida de capitales voluminosos. Los déficits en cuenta corriente continuaron aumentando, aunque en la mayoría de los países se encuentran holgadamente financiados. En términos generales, la inflación medida según el IPC estuvo contenida a niveles bastantes bajos, ya que el abaratamiento de los combustibles y el desplazamiento al alza de los tipos de cambio contribuyeron a frenar la presión creada por la creciente utilización de la capacidad y la escasez de mano de obra. Sin embargo, hay dos excepciones destacadas en este panorama generalmente favorable. En Turquía, la inquietud en torno al empeoramiento del déficit en cuenta corriente dio lugar a fuertes presiones bajistas sobre la libra durante la corrección de los mercados emergentes ocurrida en mayo y junio; eso produjo un endurecimiento abrupto de la política monetaria para frenar la inflación y a continuación una desaceleración del crecimiento. (Cuando la base de datos utilizada para esta edición de Perspectivas de la economía mundial ya estaba lista, las autoridades turcas dieron a conocer datos que muestran que el crecimiento del PIB real fue de 6% en 2006, en lugar del 5,5% indicado en el cuadro 2.5.) En Hungría, el forint también se vio sometido a presión en mayo y junio debido a la preocupación de los mercados por el rápido aumento del doble déficit —fiscal y en cuenta corriente—, lo cual llevó al gobierno a lanzar un ambicioso plan plurianual de consolidación fiscal.

Cuadro 2.5.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en las economías emergentes de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
Economías emergentes de Europa5,56,05,55,34,95,14,83,7−5,3−6,7−6,6−6,5
Turquía7,45,55,06,08,29,68,04,3−6,3−8,0−7,3−6,8
Excluido Turquía4,76,25,74,93,53,23,53,4−4,9−6,2−6,3−6,4
Estados bálticos9,09,78,77,04,24,84,94,8−9,6−15,3−15,7−14,9
Estonia10,511,49,97,94,14,44,85,3−10,5−13,8−12,9−12,2
Letonia10,211,910,57,06,76,57,36,5−12,7−21,3−23,0−22,7
Lituania7,67,57,06,52,73,83,53,4−7,1−12,2−12,3−11,0
Europa central4,45,75,24,72,42,13,13,0−3,4−3,9−3,8−4,0
Hungría4,23,92,83,03,63,96,43,8−6,7−6,9−5,7−4,8
Polonia3,55,85,85,02,11,02,22,9−1,7−2,1−2,7−3,6
República Checa6,16,14,84,31,82,52,93,0−2,6−4,2−4,1−4,2
República Eslovaca6,08,28,27,52,84,42,42,3−8,6−8,0−5,7−4,6
Europa meridional y sudoriental4,46,76,04,97,06,04,34,3−8,7−10,7−10,8−10,2
Bulgaria5,56,26,06,05,07,35,33,6−11,3−15,9−15,7−14,7
Croacia4,34,64,74,53,33,22,72,8−6,4−8,1−8,3−7,8
Malta2,22,52,32,32,52,62,42,3−10,5−11,2−11,5−11,0
Rumania4,17,76,54,89,06,64,55,0−8,7−10,3−10,3−9,8
Partida informativa
Eslovenia4,05,24,54,02,52,72,72,4−2,0−2,3−2,6−2,5

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento sufrirá una pequeña disminución y se ubicará en 5,5% en 2007, en gran medida como consecuencia del enfriamiento de la expansión de Europa occidental y de las políticas monetarias más restrictivas que han adoptado Turquía y Hungría. Habría algunos asomos inflacionarios (con la destacada excepción de Turquía) debido a la presión constante sobre los recursos internos, y se mantendrían los profundos déficits en cuenta corriente financiados con IED y otras entradas de capitales privados. Los principales riesgos que amenazan estas perspectivas alentadoras tienen origen externo: una desaceleración pronunciada en Europa occidental —el destino de dos tercios de las exportaciones— y un deterioro de las condiciones financieras mundiales que lleve a muchos inversionistas a dejar de financiar los cuantiosos déficits en cuenta corriente.

Uno de los factores que más contribuyó a la prosperidad de estas economías durante los 10 últimos años fue el proceso de integración a la Unión Europea (UE). Con la adhesión de Bulgaria y Rumania en enero de 2007, son 10 las economías que integraban el bloque del Este que se incorporaron a la UE desde mayo de 2004. Mientras tanto, otras economías emergentes de Europa, incluida Turquía, continúan avanzando hacia la integración. Este proceso de ampliación ha reportado grandes beneficios económicos a los nuevos miembros, tanto al abrir oportunidades en el campo del comercio y de la inversión como al anclar las reformas macroeconómicas e institucionales. A lo largo de los 10 últimos años, el crecimiento del PIB promedió alrededor de 5% en estos países, respaldado por un aumento rápido de la productividad total de los factores, gracias a lo cual los niveles de ingreso per cápita se aproximan al promedio de la UE (gráfico 2.8; véase Schadler et al., 2006).

Gráfico 2.8.Economías emergentes de Europa: Convergencia con la Unión Europea1

Gracias al rápido aumento del PIB durante los 10 últimos años, el ingreso per cápita está más próximo a los niveles promedio de la Unión Europea. La inflación también siguió una trayectoria convergente. Pero como el crecimiento estuvo apuntalado en parte por una fuerte dependencia del ahorro extranjero, cabe preguntarse qué sucederá si la convergencia no se mantiene.

(Promedios no ponderados)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los Estados bálticos (EB-3) son Estonia, Letonia y Lituania. Europa central y oriental (ECO-5) abarca Eslovenia, Hungría, Polonia, la República Checa y la República Eslovaca. Europa meridional y oriental (EMO-2) abarca Bulgaria y Rumania. Europa oriental y los Bálticos (EB-10) abarca Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, la República Checa y la República Eslovaca. UE-15 abarca Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia.

Esta convergencia fue especialmente impresionante en los tres Estados bálticos: no solo se lanzaron desde un punto de partida bajo y se unieron a socios comerciales más dinámicos, sino que también pusieron empeño en forjar un clima de negocios atrayente (desde ese punto de vista, Lituania y Estonia están entre los 20 primeros países de la base de datos Doing Business del Banco Mundial) y en instituir políticas macroeconómicas sólidas (reduciendo la carga tributaria y asumiendo con prontitud el compromiso de fijar el tipo de cambio con el euro). Los 10 países de la región reciben grandes caudales de IED —equivalentes en promedio a 5% del PIB— porque las empresas supieron aprovechar una fuerza laboral de costo relativamente bajo pero muy preparada en un ambiente relativamente seguro y conocido, además de primas por riesgo relativamente bajas. Estos flujos de IED, sumados a las voluminosas entradas de crédito bancario y de transferencias de la UE, financian sustanciales déficits en cuenta corriente, que lograrán mantenerse siempre que el proceso de convergencia siga desarrollándose sin tropiezos pero que no dejan de ser fuente de considerable vulnerabilidad frente a perturbaciones externas inesperadas o un debilitamiento de los marcos nacionales de política económica.

Todos los miembros nuevos se han comprometido a adherirse a la zona del euro, lo cual les reportaría aún más beneficios gracias a la integración comercial y recortaría las primas por riesgo. Sin embargo, pese a que la lucha contra la inflación en general avanza bien, hasta ahora un solo país (Eslovenia) cumplió con los criterios de Maastricht e ingresó a la zona del euro (en enero de este año). Otros cuatro (los tres Estados bálticos y la República Eslovaca) han ingresado al MTC 2, un período de transición que dura como mínimo dos años y durante el cual la moneda nacional debe variar dentro de “márgenes normales de fluctuación” sin tensiones agudas. Estos países están en condiciones de cumplir con los criterios fiscales (un déficit fiscal que no llegue a 3% del PIB y una deuda del gobierno general inferior al 60% del PIB) y con el criterio de las tasas de interés (una tasa de interés sobre los bonos del Estado a largo plazo que no exceda en más de 2% el promedio de los tres Estados miembros con mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios), pero cumplir con el criterio de inflación podría resultarles más difícil. Este criterio exige que la inflación anual no exceda en más de 1½% el promedio de los tres Estados miembros con mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios y plantea una meta particularmente difícil si se tiene en cuenta que el efecto Balassa-Samuelson podría añadir 1½–2½ puntos porcentuales a la inflación de un nuevo país miembro cuando su productividad alcance los niveles de la Unión Europea8. Otros factores que complican la situación son el alza programada de los precios administrados, sobre todo en el sector de la energía, y la fuerte ponderación de los productos alimentarios, cuyos precios son volátiles, en el IPC.

En el caso de otros nuevos miembros, se ha extendido el plazo para la entrada a la zona del euro. En parte, la postergación se debe a dificultades para cumplir con los estrictos criterios de Maastricht, pero tampoco está claro que estos países estén adquiriendo suficiente flexibilidad como para convivir dentro de una unión monetaria, una inquietud particularmente apremiante en torno a las economías más grandes (Hungría, Polonia y la República Checa). Aunque tal recelo es comprensible —sin flexibilidad económica suficiente y con un tipo de cambio fijo podrían resultar necesarios ajustes costosos de la demanda para mantener la competitividad—, también sería considerablemente peligroso tratar de ultimar la transición arrastrando el proceso de reforma y dando pasos dubitativos hacia la unión monetaria. Fundamentalmente, la transición hacia la zona del euro es la vía ideal para subsanar los descalces de monedas ocurridos en economías como Hungría y Polonia a raíz de la fuerte aceleración del crédito en moneda extranjera durante los últimos años.

Por eso es preocupante que la reforma en los nuevos países miembros haya perdido ímpetu desde que ingresaron a la UE. Aunque en los 10 últimos años obtuvieron resultados impresionantes, las tasas de crecimiento son en gran medida producto del repunte económico tras la desintegración del COMECON y de las condiciones mundiales favorables que también estimularon el crecimiento de otras economías de mercados emergentes. De cara al futuro, será crítico continuar con las mejoras estructurales para que la convergencia dentro de la UE avance sin tropiezos y para que estos países logren una amplia capacidad de competencia. Un aspecto clave es la necesidad de flexibilizar los mercados laborales y reducir las sustanciales cuñas fiscales que han agudizado el desempleo, todavía por encima del 10% en Polonia y la República Eslovaca. Otra prioridad es controlar el gasto público, focalizando mejor las transferencias sociales y haciendo frente a la presión que genera el rápido envejecimiento de la población sobre los costos de las pensiones y de la atención de la salud.

Comunidad de Estados Independientes: Crecimiento vigoroso, pero necesidad de mayor diversificación

Económicamente, la Comunidad de Estados Independientes (CEI) continuó expandiéndose con rapidez gracias al sólido desempeño de los exportadores de energía y al repunte de la actividad de los importadores de energía, muchos de los cuales se beneficiaron del alza de los precios de los productos básicos no combustibles y del fortalecimiento de la demanda interna (cuadro 2.6). De cara al futuro, si bien se prevé que el crecimiento del PIB real se moderará, el ritmo de crecimiento de la CEI sería superado únicamente por las economías emergentes de Asia en el grupo de las principales regiones. En Rusia, el crecimiento conservaría el vigor, aunque la producción parece estar por alcanzar el límite de la capacidad como resultado de la firme demanda interna. Sin embargo, la producción petrolera crece con menor rapidez debido a las limitaciones de la inversión. En cuanto a Ucrania, el avance de los precios internacionales del acero y la pujanza de la demanda interna hicieron posible un enérgico repunte del crecimiento, pero el ritmo de actividad se está moderando debido al fuerte encarecimiento del gas natural importado y al consecuente deterioro general de los términos de intercambio. En cuanto a las perspectivas de la región en su conjunto, del lado positivo existe la posibilidad de que los precios del petróleo vuelvan a subir y de que la demanda de las principales exportaciones de productos básicos no petroleros sea superior a lo previsto. Del lado negativo, una desaceleración grave de la actividad mundial podría perjudicar la exportación, aunque en la mayoría de los países la demanda interna seguramente sería resiliente.

Cuadro 2.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
Comunidad de Estados Independientes6,67,77,06,412,49,69,08,38,87,75,04,4
Rusia6,46,76,45,912,79,78,17,510,99,86,25,0
Ucrania2,77,15,04,613,59,011,310,02,9−1,7−4,1−5,5
Kazajstán9,710,69,08,17,68,68,86,8−1,3−1,4−0,9−0,4
Belarús9,39,95,53,910,37,011,413,71,6−4,1−8,7−6,4
Turkmenistán9,09,010,010,010,78,26,59,05,115,311,711,7
Países de bajo ingreso de la CEI12,114,614,812,812,211,812,711,92,77,411,617,0
Armenia14,013,49,06,00,62,94,04,5−3,9−5,0−5,5−5,3
Azerbaiyán24,331,029,223,19,78,421,117,01,315,727,436,2
Georgia9,69,07,56,58,39,26,35,5−5,4−9,5−15,2−12,7
Moldova7,54,04,55,011,912,711,48,9−8,1−8,3−6,2−5,7
República Kirguisa−0,22,76,56,64,35,65,04,0−2,3−16,8−12,6−10,8
Tayikistán6,77,07,58,07,310,111,49,2−2,5−2,5−15,2−15,3
Uzbekistán7,07,27,77,521,019,510,412,214,319,419,718,6
Partidas informativas
Exportadores netos de energía37,17,77,46,812,59,88,67,99,99,36,55,8
Importadores netos de energía44,57,75,44,712,08,510,810,11,6−3,2−6,0−6,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

Los saldos en cuenta corriente de exportadores de energía como Turkmenistán y Azerbaiyán mejoraron. En otros países se deterioraron, como consecuencia del marcado aumento de los volúmenes de importación y del encarecimiento de la energía importada (Ucrania y Georgia) y del debilitamiento de la demanda de determinadas exportaciones (Armenia). Se proyecta que los saldos en cuenta corriente seguirán siendo sólidos en la región gracias a la demanda firme y constante de sus principales exportaciones.

Como resultado del vigor de la demanda interna y de las caudalosas entradas de capital, la CEI sigue registrando algunos de los niveles de inflación más altos del mundo, aunque en varios países se ha registrado cierta moderación. En Rusia, la inflación global retrocedió dos puntos porcentuales en 2006 porque el alza de los precios administrados fue menor y el rublo experimentó cierta apreciación, pero a un nivel de 9% se mantiene por encima de la meta oficial de 8½% fijada para fines de 2006. Con el fin de reducir la inflación a la meta de 8% fijada para 2007 habrá que permitir que el rublo vuelva a apreciarse nominalmente y adoptar una orientación fiscal más restrictiva. En Ucrania, la inflación se aceleró hace poco hasta alcanzar los dos dígitos, una vez que se transmitió a los precios el encarecimiento de la energía importada. La política monetaria debe desempeñar un papel más activo para impedir que ese fogonazo inflacionario atice las expectativas inflacionarias. Las autoridades actuaron con acierto al dar pasos preliminares hacia un régimen de metas explícitas de inflación, pero ese marco debe estar respaldado por una flexibilización paulatina del tipo de cambio.

El saldo fiscal empeoró en varios países debido a un aumento del gasto sustancial y superior al aumento de los ingresos alimentado por el fortalecimiento de las exportaciones y de la actividad económica interna. En otros países sucedió lo contrario. Rusia mejoró el saldo fiscal primario volcando en un fondo de estabilización gran parte del ingreso petrolero superior, pese a que el gasto también se aceleró. En Ucrania, el gasto se mantuvo por debajo de los niveles presupuestados y el ingreso creció con solidez. A nivel más general, en el contexto de una demanda interna de por sí enérgica, los gobiernos tendrán que evitar un aumento excesivo del gasto público, particularmente en los ámbitos que estimulan el consumo —como las pensiones y los sueldos— y ejercen una presión alcista sobre la inflación. En los países donde existe margen para incrementar el gasto público a mediano plazo, las autoridades deben asegurarse de destinarlo a generar un crecimiento saludable que no esté vinculado al ciclo de precios de los productos básicos y que esté asignado con eficiencia pese a la debilidad que suele demostrar la capacidad institucional.

Globalmente, para sustentar la reciente pujanza del crecimiento habrá que diversificar sus fuentes, de modo que no estén concentradas en la exportación de productos básicos primarios. La enérgica demanda interna de los últimos años responde en gran medida al consumo, alimentado por las entradas de capital, el rápido aumento del crecimiento y, en algunos países, el alza del gasto público en forma de sueldos y pensiones. Aunque algunos países han realizado una inversión pública considerable, centrada sobre todo en las industrias de extracción de recursos y su infraestructura de transporte, la relación global inversión/PIB de los países de la CEI continúa siendo relativamente baja (gráfico 2.9). Esto subraya la necesidad de atraer más inversión privada hacia los sectores ajenos a los productos básicos, en los cuales escasea particularmente la inversión extranjera directa. Muchos países de la región aún no han concluido sus ambiciosos programas de reforma estructural, como puede observarse en el lento avance en comparación con Europa central y los Estados bálticos, y el clima de negocios aún no ha mejorado del todo. Las principales prioridades son ampliar y profundizar los mercados financieros nacionales, reformar la función pública y el sector energético, modificar los sistemas tributarios para que sean más propicios al crecimiento y a la inversión, reforzar la protección de los derechos de propiedad, reducir la corrupción y la intervención estatal y afianzar los sistemas jurídicos y regulatorios.

Gráfico 2.9.Comunidad de Estados Independientes (CEI): Profundizar la reforma para incrementar la inversión

La región de la CEI atrae una inversión extranjera directa relativamente escasa; globalmente, la inversión sigue concentrada en el sector de los recursos naturales y su infraestructura de transporte. Para mejorar el clima de inversión, es necesario profundizar la reforma.

Fuentes: BERD, Transition Report, y cálculos del personal técnico del FMI.

1El índice de transición es el promedio no ponderado del índice de privatización a gran escala, el índice de privatización a pequeña escala, el índice de reestructuración de empresas, el índice de liberalización de precios, el índice del sistema comercial y cambiario, el índice de política de competencia, el índice de reforma bancaria y liberalización de las tasas de interés, el índice de mercados bursátiles e instituciones financieras no bancarias y el índice global de reforma de la infraestructura.

2Belarús, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Ucrania.

3Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Uzbekistán.

África: Cómo sustentar el reciente ímpetu del crecimiento

A corto plazo, las perspectivas económicas de África siguen siendo muy prometedoras, contra el telón de fondo de un crecimiento mundial sólido, el constante avance de la estabilización macroeconómica, los beneficios del alivio de la deuda, el aumento de las entradas de capital, la subida de la producción petrolera en varios países y el vigor de la demanda de productos básicos no combustibles. Las previsiones apuntan a que el crecimiento del PIB se acelerará hasta llegar a 6,2% este año, en comparación con 5,5% en 2006, y que disminuirá a 5,8% en 2008 (cuadro 2.7). Excepto en el caso de Zimbabwe, la inflación sigue una tendencia decreciente, y el saldo fiscal y el saldo en cuenta corriente están en superávit a nivel regional (pero como consecuencia de los superávits voluminosos de los países exportadores de petróleo).

Cuadro 2.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
África5,65,56,25,88,49,510,710,41,82,20,1
Magreb4,04,54,45,01,53,14,04,111,914,48,68,1
Argelia5,32,74,54,11,62,55,55,720,724,415,315,2
Marruecos1,77,33,55,81,03,32,02,01,73,92,10,5
Túnez4,05,36,06,02,04,53,02,9−1,0−2,8−2,2−2,1
Subsahariana6,05,76,86,110,511,512,712,2−1,1−1,3−2,2−2,1
Cuerno de África39,311,59,18,77,79,312,48,8−9,7−13,6−11,2−7,0
Etiopía10,310,66,56,66,812,317,012,9−8,6−11,6−10,0−6,6
Sudán8,612,211,110,28,57,29,26,0−10,5−14,5−11,5−7,0
Grandes Lagos36,25,56,46,511,59,78,25,4−4,5−5,8−7,0−7,2
Congo, Rep. Dem. del6,55,16,56,921,413,217,48,9−10,0−7,5−10,3−9,3
Kenya5,86,06,25,810,314,14,13,5−3,0−3,3−4,1−3,9
Tanzanía6,85,97,37,64,45,85,55,0−5,2−9,3−11,0−11,2
Uganda6,75,46,26,58,06,65,84,2−2,1−4,1−4,4−7,9
África meridional37,06,612,67,631,147,755,560,23,45,02,00,9
Angola20,615,335,316,023,013,310,25,913,510,54,02,8
Zimbabwe−5,3−4,8−5,7−3,6237,81.016,72.879,56.470,8−11,2−3,9−0,80,2
África occidental y central35,64,45,86,011,57,46,86,72,55,13,52,4
Ghana5,96,26,36,915,110,99,48,8−7,0−8,2−8,4−7,9
Nigeria7,25,38,26,717,88,37,99,19,212,29,77,6
Zona del franco CFA34,53,04,25,34,43,52,82,7−1,9−0,4−1,4−1,9
Camerún2,03,54,04,12,05,31,51,9−3,4−0,5−2,1−3,0
Côte d’Ivoire1,51,41,73,33,91,62,03,0−0,11,21,10,7
Sudáfrica5,15,04,74,53,44,75,54,9−3,8−6,4−6,4−6,0
Partidas informativas
Importadores de petróleo4,85,34,85,28,211,112,312,1−3,4−4,2−4,4−4,2
Exportadores de petróleo47,65,99,57,38,95,97,16,511,112,67,66,8

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

En África subsahariana, la aceleración del crecimiento proyectada para 2007 está alimentada por los países exportadores de petróleo (véase también la edición de abril de 2007 del informe Regional Economic Outlook: Sub-Saharan Africa). Angola y Guinea Ecuatorial inaugurarán nuevas plataformas de producción y, al parecer, Nigeria restablecerá la producción para mediados de año, tras los cortes provocados por la violencia que estalló en el delta del Níger. El elevado ingreso petrolero está estimulando el crecimiento y la demanda interna también en el sector no petrolero. En Nigeria, por ejemplo, el PIB no petrolero creció en promedio 8% durante el último trienio. Tras la sólida expansión registrada en 2006, se prevé que el crecimiento de los países importadores de petróleo se desacelerará este año, sobre todo porque Sudáfrica está aplicando una política monetaria restrictiva que, según lo previsto, enfriará la demanda interna. La caída de los precios del petróleo contribuirá a mejorar los términos de intercambio de algunos países, aunque en otros ese beneficio quedará neutralizado por el retroceso de los precios de los metales. En la región del Magreb, se prevé que el crecimiento de Marruecos disminuirá (tras una cosecha excepcional en 2006), mientras que en Argelia la actividad económica repuntaría a medida que la producción de hidrocarburos se recupere de los trabajos de mantenimiento que se llevaron a cabo en 2006 y se intensifique la inversión del sector público.

Pero en este panorama alentador pesan riesgos algo negativos. Aunque es poco probable que la región de África subsahariana se vea muy afectada por el actual desplazamiento del centro de crecimiento desde Estados Unidos hacia la zona del euro (cada uno absorbe alrededor de 25% de las exportaciones), sí se vería perjudicada por una desaceleración imprevistamente aguda del crecimiento mundial, sobre todo por su impacto en los precios de los productos básicos. Las exportaciones de los países de la zona del franco CFA también se resentirían si el euro volviera a apreciarse. Además, existen riesgos específicos de las diferentes economías nacionales. En Nigeria, la violencia en la región del delta del Níger podría impedir que se restableciera la producción petrolera, uno de los supuestos del pronóstico de base. En Sudáfrica, el ímpetu de la demanda interna empujó el déficit en cuenta corriente a 6½% del PIB y la inflación subió hacia el límite superior de la banda de 3%–6% que prefieren las autoridades. El banco central actuó con acierto al restringir la política monetaria, pero es posible que tenga que volver a aumentar las tasas de interés para frenar la presión inflacionaria, y eso podría enfriar aún más el crecimiento. Dada la importancia que tiene Sudáfrica, especialmente en el resto de África meridional, otros países podrían verse también afectados9.

Desde comienzos de esta década, el crecimiento del PIB real de África subsahariana ha promediado un poco más de 4½% por año, el septenio de mayor vigor económico desde principios de los años setenta; al mismo tiempo, la variabilidad del producto ha disminuido (gráfico 2.10). Por eso se ha afianzado la esperanza de que África haya ingresado en un período de crecimiento sólido y sostenido que permitirá avanzar más contra la pobreza extremadamente profunda en la que sigue sumido el continente10. Sin embargo, el crecimiento pujante de comienzos de la década de 1970 estuvo seguido de dos décadas de estancamiento, mientras la región lidiaba con el deterioro de los términos de intercambio, una fuerte inflación y estallidos de conflictos armados e inestabilidad política. De hecho, en África sobran los ejemplos de países que experimentaron períodos cortos de aceleración del crecimiento. Según la observación empírica, en África subsahariana los episodios de crecimiento comienzan más o menos con la misma frecuencia que en otras regiones, pero su duración es considerablemente más corta y el desenlace suele ser un desmoronamiento doloroso del producto (Berg, Ostry y Zettelmeyer, 2006)11.

Gráfico 2.10.África subsahariana: ¿Se podrá mantener el ímpetu del crecimiento reciente?

África subsahariana está viviendo un período de viva expansión gracias a la evolución positiva de los términos de intercambio y al crecimiento sólido de los importadores de petróleo. El factor crítico es sustentar esta expansión, algo que la región no ha podido lograr y a lo cual contribuiría un clima político más estable.

Fuentes: Berg, Ostry y Zettelmeyer (2006) y cálculos del personal técnico del FMI.

1 EA: economías avanzadas; AD: economías asiáticas en desarrollo; AL: América Latina; AS: África subsahariana, y OED: otras economías en desarrollo.

2Datos tomados de Berg, Ostry y Zettelmeyer (2006). Un brote de crecimiento es un alza estadísticamente significativa del crecimiento seguida de un período durante el cual el crecimiento per cápita promedia como mínimo 2%.

En estas circunstancias, cabe preguntarse qué debe hacer África subsahariana para mantener el ímpetu de crecimiento actual y, de hecho, acelerarlo. Aunque los conflictos armados y la inestabilidad política siguen minando las perspectivas en una serie de países, la frecuencia de estos sucesos en el conjunto de la región disminuyó durante el último decenio. Eso hace pensar que las políticas económicas, y no los sucesos sociopolíticos, serán las que determinen si el crecimiento conservará el vigor o no. Por ende, mantener encarrilada la estabilización macroeconómica reciente será tan fundamental como difícil, especialmente en los países exportadores de petróleo donde el aumento de los ingresos petroleros ha creado una gran presión de gasto público12. Asimismo, habrá que centrar más la atención en llevar a la práctica las reformas estructurales que contribuirán a fomentar economías de mercado dinámicas.

Para todo esto es fundamental profundizar la liberalización comercial, tanto por su efecto directo sobre la competencia dentro de las economías nacionales como por su contribución al mejoramiento de la calidad institucional (véase la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial). La reforma comercial ha propiciado la apertura de las economías de África subsahariana desde mediados de la década pasada, pero los regímenes comerciales de la región siguen siendo más restrictivos que en las dinámicas economías asiáticas13. La comunidad internacional también debe actuar, brindando a las exportaciones de la región un acceso más amplio al mercado. Cumpliendo con los compromisos asumidos para la prestación de ayuda, los países avanzados también ayudarían a sustentar el ímpetu del crecimiento y facilitar el logro de los ODM.

El fortalecimiento de las instituciones y la mejora del clima de negocios contribuirían a estimular la actividad privada y a diversificar las economías para que no tengan que depender tanto de los productos básicos (véase el recuadro 2.5 de la edición de abril de 2007 del informe Regional Economic Outlook: Sub-Saharan Africa). Por el momento, los países de África subsahariana suelen ubicarse entre los últimos puestos en las encuestas que alimentan la base de datos Doing Business del Banco Mundial, aunque algunos países han puesto en marcha reformas14. El desarrollo de los sectores ajenos a los productos básicos generaría empleos muy necesarios y también reduciría la vulnerabilidad de la región a la fluctuación de los términos de intercambio. También es necesario aumentar el gasto destinado a eliminar los estrangulamientos de la infraestructura y a mejorar la enseñanza y la atención de la salud, una opción que ahora es posible gracias al aumento de la riqueza petrolera y al reciente alivio de la deuda. Pero el gasto debe estar de acuerdo con la capacidad de absorción y los objetivos macroeconómicos, además de estar acompañado por una gestión financiera más estricta para evitar el derroche.

Oriente Medio: Cómo esparcir los beneficios del auge petrolero

Los países de Oriente Medio que exportan petróleo gozaron de otro año de crecimiento fuerte en 2006, con sólidos saldos fiscales y en cuenta corriente (cuadro 2.8). Los ingresos petroleros siguieron aumentando con rapidez, aunque el ritmo se atemperó a causa de la disminución de los precios del petróleo a partir de agosto y algunos recortes de la producción instituidos hacia fines del año pasado por los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Globalmente, el sector no petrolero mantuvo un impulso decidido y prácticamente fue inmune a la marcada corrección que experimentaron los mercados de renta variable de la región a comienzos de 2006. En los países exportadores de petróleo las presiones inflacionarias siguen en general bien contenidas, pero las políticas fiscales expansivas han contribuido a un alza de la inflación en la República Islámica del Irán.

Cuadro 2.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200520062007200820052006200720082005200620072008
Oriente Medio5,45,75,55,57,17,910,68,718,818,112,110,7
Exportadores de petróleo35,75,55,35,26,88,910,48,521,720,914,412,9
Irán, Rep. Islámica del4,45,35,05,012,114,617,815,87,46,76,04,7
Arabia Saudita6,64,64,84,00,72,32,82,029,327,419,717,1
Kuwait10,05,03,54,84,13,02,82,640,543,134,432,3
Mashreq4,25,95,96,17,85,310,79,0−1,1−1,9−2,5−3,8
Egipto4,56,86,76,68,84,212,310,73,20,80,7−1,5
República Árabe Siria2,93,03,34,77,210,08,05,00,8−1,2−3,4−3,0
Jordania7,26,06,06,03,56,35,73,5−17,8−16,0−14,6−15,0
Líbano1,01,03,5−0,75,63,52,5−11,7−6,8−11,0−10,0
Partida informativa
Israel5,25,14,84,21,32,1−0,12,02,95,23,64,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

En los países no exportadores de petróleo de la región del Mashreq, el crecimiento se aceleró en 2006 gracias a la reactivación de la inversión extranjera directa y a las condiciones externas favorables. En Egipto, el crecimiento y las exportaciones fuera del sector petrolero experimentaron una reanimación vigorosa, pero las presiones sobre la demanda atizaron la inflación durante el curso del año. En el Líbano, el conflicto armado que estalló a mediados de 2006 y el bloqueo durante un mes provocaron una desaceleración, acompañada de un nuevo empeoramiento del déficit fiscal y de un aumento de la deuda pública y la inflación.

Las perspectivas para la región en su conjunto continúan siendo favorables, con cierta moderación del crecimiento de los exportadores de petróleo. De acuerdo con las proyecciones, el superávit en cuenta corriente disminuirá del 18% del PIB regional registrado en 2006 a alrededor de 10¾% del PIB durante el próximo bienio como consecuencia de la baja de los precios del petróleo y el fortalecimiento de las importaciones. En este momento, los riesgos parecen estar equilibrados. Del lado positivo, los precios del petróleo podrían recuperarse del descenso reciente. Más allá de la incertidumbre geopolítica, del lado negativo pesa la posibilidad de que los precios del petróleo sigan cayendo, aunque, con una gestión prudente de los ingresos durante la actual coyuntura favorable, los exportadores de petróleo de la región tendrían mucho más margen que en ciclos anteriores para suavizar el gasto público, ya que la situación externa y la deuda pública plantean vulnerabilidades considerablemente menos graves.

Como Omán anunció que no ingresaría en la unión monetaria del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG) en 2010, como estaba previsto, las seis autoridades monetarias del CCG presuntamente estarían evaluando otras opciones —como una coordinación monetaria más estrecha— durante la transición a una unión monetaria total. Aunque los países del CCG se beneficiarían de una política más coordinada, quedan por cumplir ciertas condiciones importantes, como la necesidad de definir mejor los objetivos de la política monetaria, el uso de instrumentos monetarios más uniformes, el establecimiento del marco institucional necesario para precisar la coordinación de las políticas monetarias y la formación de la unión aduanera propuesta.

Aunque últimamente la región registró un crecimiento elevado y un alza del ingreso per cápita real, en los países exportadores de petróleo persiste una fuerte dependencia del sector de los hidrocarburos. Al mismo tiempo, el rápido aumento de la población ha contribuido a una de las tasas de desempleo más graves del mundo y a relaciones empleo/población relativamente bajas (gráfico 2.11)15. Si bien en el pasado el aumento del empleo público ayudó a amortiguar el impacto de la creciente oferta laboral en algunos países del CCG, la demanda de puestos de trabajo supera cada vez más la oferta en toda la economía. La favorable coyuntura actual ofrece a los exportadores de petróleo una oportunidad sin par para aplicar políticas con un fin doble: diversificar las economías dependientes del petróleo y crear empleos para una fuerza laboral en rápida expansión. En ese sentido, los ambiciosos planes de inversión de los miembros del CCG (que totalizan más de $700.000 millones en el período 2006–10) seguramente representarán un aporte importante.

Gráfico 2.11.Oriente Medio: La inversión en los sectores no petroleros es clave para el crecimiento del empleo

El rápido aumento de la población en edad de trabajar representa un reto que exigirá expandir la inversión en el sector no petrolero.

Fuentes: Base de datos Common Database de las Naciones Unidas y cálculos del personal técnico del FMI.

1El Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG) está integrado por Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

2Libia, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y la República del Yemen.

3 Excluida la República Islámica del Irán.

A nivel de todos los exportadores de petróleo, será crítico fomentar la inversión privada en el sector no petrolero para equilibrar el crecimiento y multiplicar las oportunidades de empleo. Si bien esto exige estabilidad macroeconómica como condición básica, hay otras reformas que podrían ayudar mucho a captar inversión privada. Las prioridades principales consisten en mejorar el clima de negocios —entre otras cosas reduciendo la complejidad regulatoria y las barreras al ingreso y la salida de las empresas—, ampliar el acceso de la pequeña y la mediana empresa al financiamiento, facilitar las operaciones comerciales —mejorando la eficiencia aduanera y portuaria, y simplificando los trámites burocráticos— para complementar las medidas de liberalización ya instituidas en este ámbito, y establecer mejores marcos institucionales generales. Además, realzando la calidad de la enseñanza escolar y los programas de formación vocacional se podría formar una fuerza laboral con una preparación que encaje mejor con las necesidades del sector privado.

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    Fondo Monetario Internacional2007bPerspectivas regionales: Las Américasabril (Washington).

    Gómez-SalvadorRamónAlbertoMussoMarcStocker y JarkkoTurunen2006Labour Productivity Developments in the Euro AreaECB Occasional Paper No. 53 (Frankfurt: Banco Central Europeo).

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    JohnsonSimonJonathanOstry y ArvindSubramanian2007The Prospects for Sustained Growth in Africa: Benchmarking the ConstraintsIMF Working Paper 07/52 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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    Organización Internacional del Trabajo2007Global Employment Trends Brief” (Ginebra, enero). Disponible en Internet: http://www.ilo.org/public/english/employment/strat/global.htm.

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    SchadlerSusanAshokaModyAbdulAbiad y DanielLeigh2006Growth in Central and Eastern European Countries of the European Union IMF Occasional Paper No. 252 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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    WeiShang-Jin y DavidDollar2007Das (Wasted) Kapital: Firm Ownership and Investment Efficiency in ChinaIMF Working Paper No. 07/9 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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    WrightJonathan2006The Yield Curve and Predicting RecessionsFinance and Economics Discussion Paper No. 2006-7 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal).

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    ZhouJianping2006Danish for All? Balancing Flexibility with Security: The Flexicurity Modelen Denmark: Selected Issues IMF Country Report No. 06/342 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

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1Como consecuencia de algunos cambios estructurales en curso —como la reasignación de activos dentro de los fondos de pensiones y la demanda extranjera de títulos estadounidenses—, las tenencias de títulos estadounidenses a largo plazo se engrosaron y empujaron a la baja los rendimientos (véase Wright, 2006).
2La previsión consensuada de marzo apunta a un crecimiento de 2,4% en 2007 y 3% en 2008, dentro de una banda de 2,1%–2,9% en 2007 y 2,5%–3,6% en 2008.
3Italia mantuvo el déficit por encima del 3% del PIB en 2006 a causa de reembolsos extraordinarios del IVA y de la asunción de deudas del sector ferroviario.
5Otro factor influyente puede haber sido el repunte de la utilización de la mano de obra en Europa occidental durante los 10 últimos años, lo cual implica menos intensificación del uso del capital y posiblemente una mejora más lenta de la calidad de la mano de obra. Pero este factor no puede explicar el rezago de la productividad europea respecto de la estadounidense en términos absolutos.
6Berg, Ostry y Zettelmeyer (2006) demuestran que una distribución del ingreso más equitativa es un factor importante que incrementa la duración de los períodos de crecimiento pujante.
7Véase “Latinoamérica: Entre el populismo y la modernidad”, discurso pronunciado por el Director Gerente del FMI, Rodrigo de Rato, en la Conferencia de la Fundación Internacional para la Libertad, Instituto Cato, Washington, 30 de noviembre de 2006.
8El efecto Balassa-Samuelson implica un aumento del tipo de cambio real en los países que experimentan un crecimiento relativamente rápido en el sector de los bienes transables en comparación con el de los no transables. Véase Buiter y Sibert (2006).
9Arora y Vamvakidis (2005) estiman que una desaceleración de 1 punto porcentual del crecimiento de Sudáfrica produce una desaceleración de ½–¾ de punto porcentual en el resto de África subsahariana.
10Pese a estos avances del crecimiento, si se mantienen las tendencias actuales, apenas unos pocos países africanos alcanzarán el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de recortar la indigencia a la mitad para el año 2015 (véase el informe Global Monitoring Report 2006).
11De acuerdo con Becker y Mauro (2006), la causa más frecuente de una pérdida fuerte del producto en los países en desarrollo es un deterioro grave de los términos de intercambio.
12En el capítulo 3 del informe Regional Economic Outlook: Sub-Saharan Africa de este mes se examinan los retos macroeconómicos que enfrentan los exportadores de petróleo africanos.
13Por ejemplo, Johnson, Ostry y Subramanian (2007) muestran que los costos burocráticos (medidos en cantidad de documentos y días) de las actividades de importación y exportación son particularmente elevados en África subsahariana.
14Según la encuesta de 2007, Ghana y Tanzanía se ubicaron entre los 10 principales reformistas del mundo, y otros 11 países comenzaron a simplificar las regulaciones del sector empresarial, lo cual aparecerá reflejado en el informe Doing Business del año próximo.
15Aunque la mayoría de los países de la región actualiza los datos sobre el desempleo con poca frecuencia, la Organización Internacional del Trabajo (2007) y de Boer y Turner (2007) han analizado las estimaciones de las tendencias fundamentales.

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