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Anexo II. Evolución reciente de los mercados de productos primarios

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 1998
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Desde mediados de 1997 —es decir, inmediatamente antes del inicio de la crisis de los mercados financieros y cambiarios de Tailandia— los precios del grupo de productos primarios han caído más de un 10%1. Estas reducciones de precios, por su magnitud, tienen repercusiones de gran alcance para los productores y consumidores de todo el mundo.

Efectos de la crisis asiática

En gran medida, estos descensos de precios están vinculados a la crisis asiática. En el primer quinquenio de esta década, el consumo de productos primarios en la mayoría de los países asiáticos en desarrollo se elevó a tasas muchas más altas que en el resto del mundo. Estos países representaron unos dos tercios del incremento del consumo mundial de productos petroleros en el período 1992–96 y su participación en el consumo mundial se incrementó del 12% al 15% (gráfico 31). Corea y el grupo ASEAN-4 (Indonesia, las Filipinas, Malasia y Tailandia), a su vez, representaron aproximadamente la mitad del aumento del consumo de productos petroleros en los países asiáticos en desarrollo y la participación de estos cinco países en el consumo mundial se incrementó del 5% al 6½%. Se observa un perfil similar de crecimiento en el consumo de los metales básicos, caucho, cereales secundarios, harinas oleaginosas, grasas y aceites. En la mayoría de estos productos no combustibles, la participación de los países asiáticos en el consumo mundial en 1996 fue mucho mayor que su participación en el consumo mundial de productos petroleros. No obstante, la contribución de China al crecimiento de los mercados para estos productos fue mucho mayor que la de Corea más el grupo ASEAN-4.

Gráfico 31.Participación de algunos países asiáticos en el consumo mundial de productos primarios

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Oficina Mundial de Estadísticas del Metal; Departamento de Agricultura de Estados Unidos y Grupo Internacional de Estudios sobre el Caucho.

En los países más directamente afectados, la crisis asiática trajo aparejada una acusada reducción de la actividad de la construcción, costos mucho más altos de las importaciones expresados en monedas nacionales, menos crédito para financiar importaciones y, como mínimo, una fuerte contracción de la demanda. Estas condiciones han provocado desaceleraciones del crecimiento de la demanda, no sólo en el grupo ASEAN-4 y en Corea sino también, debido a los efectos de arrastre y de contagio de la crisis, en muchos otros países de Asia y otras regiones. Ciertos mercados de productos que, según las predicciones de hasta mediados de 1997 registrarían una alta tasa de crecimiento de la demanda, enfrentan actualmente un período de considerable incertidumbre en lo que se refiere a las perspectivas de la demanda. Además, para algunos productos no combustibles, como la madera, el arroz, el caucho natural y los aceites vegetales, la gran depreciación de las monedas de los países del sudeste asiático también pudo haber tenido efectos sobre la oferta porque crean incentivos para elevar las exportaciones de los productos que tienen en existencia e incrementar la producción actual y previsible.

Efectos de las condiciones meteorológicas

Este año, las condiciones meteorológicas han sido favorables para la agricultura, y esto ha sido también un factor importante que ha tendido a reducir los precios de varios productos agrícolas, pese a las alteraciones climáticas registradas en muchas partes del mundo, que han sido atribuidas al fenómeno El Niño y que han recibido tanta cobertura en la prensa. Hasta la fecha, las consecuencias adversas de El Niño para los productos primarios que son suficientemente fuertes como para tener efectos apreciables sobre los precios mundiales de determinados productos se han limitado a la pesca frente a la costa occidental de América del Sur y a la producción de aceite de palma en el sudeste asiático. En el resto del mundo —por ejemplo, en el caso de la producción cerealera de África meridional— El Niño puede haber reducido localmente la producción, pero las consecuencias para los precios mundiales no son de gran importancia. Además, el invierno fue más cálido de lo habitual en el hemisferio norte, lo que redujo la demanda de combustible para calefacción y ha contribuido a la tendencia descendente del precio del petróleo y otros productos energéticos.

Evolución de mercados específicos

La interrelación de la crisis asiática y otros factores que afectan a los mercados de productos primarios en los últimos meses se pone más de manifiesto al analizar la evolución de los mercados específicos de productos primarios. En casi un tercio de los productos que forman parte del índice de precios de los productos primarios del FMI se registraron reducciones de precios de más del 10% (expresándose los precios en DEG), vinculados de alguna manera con los efectos de una menor demanda de los países asiáticos, en el período comprendido entre junio de 1997 y enero de 1998. Las reducciones de precios de cinco productos —cobre, níquel, caucho natural, lana y cueros— parece estar vinculada principalmente con la crisis asiática. Esta crisis también desempeñó un papel importante, pero probablemente no el predominante, en las contracciones de precios de otros cuatro productos: petróleo crudo, madera, zinc y plomo. En el caso del aluminio, el mineral de hierro, la carne, el maíz y la harina de soja, los efectos de una menor demanda de los países asiáticos en los precios han sido contrarrestados, hasta ahora, por otros factores. Estos mercados de productos básicos constituyeron uno de los mecanismos por medio de los cuales se diseminaron los efectos de la crisis asiática en todo el mundo, afectando principalmente a los proveedores y beneficiando a los consumidores. Para efectos de esta explicación, se efectuará un examen más detallado del perfil de las reducciones recientes de precios y sus repercusiones mundiales para los mercados del petróleo, el cobre, el aluminio, la madera y el caucho natural.

La contracción del precio del petróleo se inició más tarde que las reducciones de precios de la mayoría de los otros productos primarios. A partir de marzo de 1997 fueron acumulándose gradualmente existencias de crudo y productos derivados del petróleo a niveles considerablemente más altos que en los mismos meses de 1996, aunque aún no superaban los niveles de años precedentes (gráfico 32). No obstante, dada la vigorosa demanda del consumo, esta acumulación de existencias fue insuficiente para impedir un incremento de precios del 13½% (en DEG) en el período comprendido entre junio y octubre, más concretamente entre finales de septiembre y principios de octubre, cuando recrudecieron los temores de que las tensiones políticas cada vez mayores —debido a lo que estaba ocurriendo en el Oriente Medio— provocasen interrupciones de la oferta. Entre octubre de 1997 y fines de marzo de 1998, los precios del petróleo cayeron más del 25%. El precio indicador del FMI para el petróleo crudo se redujo de $20 el barril a $14 el barril2. Las razones de esta disminución, entre otras, fueron: 1) una desaceleración del crecimiento de la demanda en varios países afectados por la crisis asiática; 2) un invierno cálido en el hemisferio norte, lo que redujo la demanda de combustible para calefacción; 3) una aceleración del incremento de la producción, sobre todo en los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)3, y 4) existencias de crudo y productos petroleros considerablemente más elevadas que el año pasado en todas las etapas de la cadena de comercialización. A fines de febrero, tras el acuerdo celebrado entre las Naciones Unidas e Iraq para ampliar el programa “petróleo por alimentos”, el precio del petróleo bajó a menos de $12 el barril, pero esta reducción se revirtió después de que los principales países productores de petróleo (miembros de la OPEP y otros productores) anunciaron el 21 de marzo planes de restringir la producción.

Gráfico 32.Existencias comerciales de petróleo en los países de la OCDE

(Millones de barriles)

Fuentes: Organismo Internacional de Energía.

1Fracciones medias de la destilación y combustóleo residual (es decir, productos que se utilizan, en gran parte, como combustible para calefacción).

El 20% o más de los ingresos en divisas de 25 países dependen del petróleo (cuadro 27). Muchos de estos países dependen enormemente del petróleo para financiar la mayor parte del gasto público. Si los precios del petróleo siguen siendo bajos, los efectos de propagación serían considerables no sólo en estos países sino también en el mundo, al recortarse los gastos en una amplia gama de bienes y servicios, entre ellos los programas de inversiones. Desde una perspectiva positiva, sin embargo, la disminución de los precios del petróleo ayudará a reducir los costos del transporte, la energía en el sector manufacturero y la calefacción en todo el mundo.

Cuadro 27.Reducciones de precios de productos primarios y países más afectados por la contracción de sus ingresos de divisas
Países cuyas exportaciones del producto representan
ProductoReducciones de precios entre

junio de 1997 y enero de 1998

(porcentaje, precios en DEG)
50% o más de

los ingresos1
20% a 49% de

los ingresos1
10% a 19% de

los ingresos1
Caucho natural37
Cobre33ZambiaChileCongo, Rep. Dem. del
MongoliaKazajstán
Papua Nueva Guinea
Perú
Madera24Guinea EcuatorialCamboya
Islas SalomónGabón
Rep. Dem. Popular LaoGhana
Indonesia
Letonia
Myanmar
Nueva Zelandia
Papua Nueva Guinea
Rep. Centroafricana
Swazilandia
Lana23
Níquel20
Zinc16
Cueros15
Petróleo crudo13AngolaAzerbaiyánArgelia
Arabia SauditaBrunei DarussalamColombia
BahreinCamerúnCongo, Rep. Dem. del
Congo, Rep. delEcuadorEgipto
GabónEmiratos Árabes UnidosIndonesia
IraqGuinea EcuatorialKazajstán
Irán, Rep. Islámica delNoruegaMéxico
KuwaitPapua Nueva GuineaVietnam
Libia
NigeriaRepública Árabe Siria
OmánTrinidad y Tabago
Qatar
Venezuela
Yemen, República del
Plomo11
Harina de soja11

Ingresos de divisas procedentes de las exportaciones de bienes y servicios.

Ingresos de divisas procedentes de las exportaciones de bienes y servicios.

La caída del precio del cobre ha sido acentuada y ha tenido implicaciones de gran alcance, en parte debido a que los ingresos en divisas de varios países dependen en gran medida del cobre. La reducción de 33% que registró el precio del cobre desde junio de 1997 a enero de 1998 puede atribuirse principalmente a una menor demanda de los mercados asiáticos. Corea y el grupo ASEAN-4 representaban aproximadamente la cuarta parte del crecimiento del consumo de cobre en el período 1992–96 y la participación de estos países en el consumo mundial se elevó de 5½% en 1992 a 8¼% en 1996. La reducción de precios tuvo lugar pese a la firme demanda de cobre refinado por parte de Estados Unidos y Europa occidental en 1997, donde el consumo se elevó con respecto a los niveles de 1996 en 4% y 3½%, respectivamente.

El 20% o más de los ingresos en divisas de tres países —Chile, Mongolia y Zambia— y más del 10% de los ingresos de otros cuatro países dependen del cobre. Esto significa que el mercado del cobre ha sido uno de los canales de diseminación de los efectos de la crisis asiática a estos países así como a consumidores y productores de cobre de todo el mundo. Los informes sobre el comercio internacional indican que la reducción actual de precios es más grave para los productores que la que tuvo lugar más recientemente en 1993, porque en los últimos años las compañías mineras tenían una menor proporción de su producción cubierta por ventas a futuro.

El mercado del aluminio ha podido soportar las perspectivas de una demanda menor en Asia con una leve reducción de su precio. Si bien las tasas de crecimiento del consumo de aluminio de Corea y el grupo ASEAN-4 en los últimos años han sido casi iguales a las tasas de crecimiento del consumo de cobre, la participación de estos países en el consumo mundial de aluminio se mantiene más baja que su participación en el consumo mundial de cobre. Lo que es más importante, los principales productores de aluminio han demostrado que son capaces de adoptar un “memorando de entendimiento” por medio del cual mantendrán ociosa una parte de la capacidad productiva a fin de reducir las existencias y, en parte por esta razón, las existencias de aluminio al cierre de 1997 eran aproximadamente un tercio más bajas que un año antes. Al mismo tiempo, el crecimiento del consumo de aluminio fuera de Asia ha sido vigoroso, sobre todo en Europa, donde la Asociación Europea del Aluminio ha estimado un incremento del 6% en 1997.

La reducción del precio de la madera entre junio de 1997 y enero de 1998 fue del orden del 25%, pero, en parte como resultado de la segmentación de este mercado, no ha sido uniforme para los distintos tipos de madera y los mercados geográficos. La reducción del precio de la madera de especies frondosas asiáticas (meranti) ha sido la más acusada debido a un largo período de demanda persistentemente baja en Japón, su principal mercado, y a la depreciación de las monedas de Malasia, Indonesia y Tailandia, que, según se prevé, estimularán las exportaciones pese al creciente interés que se ha manifestado recientemente en las medidas de conservación ambiental. El repliegue de la construcción en los países del sudeste asiático podría también crear una mayor oferta de madera para los mercados de exportación. En cambio, hasta ahora, ha variado poco el precio de la madera de especies frondosas africanas (sapele) en los mercados europeos. Los informes sobre el comercio exterior indican que el ajuste ha sido pequeño porque algunos comerciantes del mercado europeo han acumulado grandes existencias de madera meranti adquirida antes de las reducciones de precios y otros comerciantes no desean cambiar de madera sapele a madera meranti a menos que haya firmes indicaciones de que se mantendría un gran diferencial de precios.

La atonía del mercado de madera de coniferas refleja una “sobreoferta” en los mercados madereros de Estados Unidos y Canadá así como una demanda insuficiente en Corea y Japón. La mayor producción de Canadá y Estados Unidos incrementó la oferta en un momento en que bajaba la demanda de exportación. La demanda de los compradores japoneses fue lenta durante el segundo semestre de 1997 y la de otros países asiáticos, sobre todo Corea, cayó abruptamente en el cuarto trimestre. Esta situación afectó las exportaciones de Canadá, Estados Unidos y Rusia. No obstante, la demanda europea ha sido un poco más dinámica y se estima que el consumo de madera aserrada de coniferas en Europa se ha elevado en 1997 en alrededor del 4%, tras dos años de contracción.

El precio del caucho natural se redujo un 37% en el período comprendido entre junio de 1997 y enero de 1998. Este fue el descenso más acusado de los precios de productos básicos de ese período. Además, difiere de los descensos de precios de los productos mencionados previamente dado que fue una continuación de la tendencia descendente que comenzó en 1996, cuando la producción mundial de caucho comenzó a exceder al consumo por un margen considerable, y empezaron a acumularse existencias. La tendencia descendente cobró impulso con la crisis financiera y la depreciación de la moneda de Tailandia, el principal productor mundial de caucho natural, que tiene una participación de un 30% de la producción mundial. No obstante, lo que afectó el mercado más que la depreciación de la moneda tailandesa fue el destino de las existencias de unas 122.000 toneladas de caucho natural del gobierno tailandés y las adquisiciones efectuadas por la Organización Estatal del Caucho de ese país. Otro factor que afectó el mercado de caucho natural fue la posibilidad de adquisiciones de existencias reguladoras en el marco de las disposiciones del Convenio Internacional del Caucho Natural de 19954.

Perspectivas en el corto plazo

Es difícil evaluar las perspectivas de los precios de los productos básicos en el corto plazo. No se sabe con certeza si algunos mercados se han estabilizado después de los fuertes movimientos recientes de precios. En lo que se refiere a las perspectivas a corto plazo de los precios del petróleo, sigue habiendo bastante incertidumbre en cuanto a la forma en que responderá la oferta ante la reducción de precios que tuvo lugar a principios de 1998. En todo caso, los precios para entregas más distantes en los mercados de futuros son más elevados que los precios para entregas en fechas más próximas. A fines de marzo, las cotizaciones de precios futuros para diciembre de 1998 eran $1,50 el barril más altas que las cotizaciones para abril de 1998, y las cotizaciones para diciembre de 1999 eran aproximadamente $0,40 el barril más altas que para diciembre de 1998.

Algunos factores sugieren que la tendencia descendente de los precios de los productos primarios no combustibles puede haberse detenido. En primer lugar, los datos semanales indican que el índice de precios de productos primarios no combustibles se ha mantenido prácticamente sin cambios desde principios de enero, mientras que en diciembre bajó todas las semanas. Segundo, las cotizaciones actuales para la mayoría de los mercados de futuros y entregas a plazo revelan precios más elevados para los últimos meses de 1998 que para los meses más próximos. Esto no ocurría para muchos productos primarios en el mes de diciembre. Tercero, en febrero se registró un cierto repunte de los precios de los cueros, el caucho natural y la madera. Al mismo tiempo, los informes recientes del comercio exterior y la prensa se han vuelto cada vez más pesimistas en torno a la demanda de carne, cereales y forrajes producidos en Estados Unidos y otros países exportadores tradicionales de esos productos. Basándose en los precios de los mercados de futuros y a plazo y en otra información, el nivel proyectado de precios de productos primarios no combustibles para el año calendario 1998 es un 2% superior al nivel actual. Para 1999 se prevé poca variación, en parte debido a que se proyectan precios sustancialmente más bajos de algunos productos, especialmente el café arábica, lo que puede contrarrestar incrementos en los precios de otros productos no combustibles. En este escenario, los precios de los productos primarios en términos reales no serían muy diferentes a los del nivel que prevaleció desde 1986 (gráfico 33).

Gráfico 33.Precios reales de los productos primarios y producción mundial1

1La franja verde indica proyecciones de los funcionarios del FMI.

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