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El Crecimiento y Las Instituciones*

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2003
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La importancia de las instituciones para el crecimiento y el desarrollo económicos es un hecho conocido desde hace mucho tiempo—destacado, por ejemplo, en los escritos de Adam Smith y, más recientemente, en David Landes (1998), y además reconocido en el Premio Nobel otorgado a Douglass North en 1993. No obstante, en los últimos años se ha reavivado el interés en el tema y en investigar los orígenes de las diferencias institucionales entre países, los canales a través de los cuales las instituciones inciden sobre los resultados económicos y la importancia cuantitativa de esos vínculos.

Gran parte de estos trabajos han sido motivados por la renovada atención que despiertan las enormes diferencias de ingresos entre un país y otro (cuadro 3.1). Sorprende no solo cuán alejados están los extremos de la distribución mundial del ingreso—el PIB per cápita oscila entre unos $100 por año en Etiopía, por ejemplo, y más de $43.000 en Suiza—sino también la desigualdad en la dispersión de los ingresos. Por ejemplo, llama la atención la escasa cantidad de países que tienen lo que podría considerarse un nivel de ingresos “intermedio”, aproximadamente de $6.000 a $16.000 per cápita, y la gran cantidad de países—incluida la mayor parte de África subsahariana—donde los ingresos están muy por debajo de $1.000 per cápita. Asimismo, si bien el estancamiento general del ingreso per cápita que comenzó a producirse en los países en desarrollo a principios de los años ochenta quizá se haya visto corregido en parte por la aplicación de políticas macroeconómicas más acertadas, estos países siguen experimentando desigualdades de ingresos profundas y persistentes en comparación con las economías avanzadas (gráfico 3.1).

Cuadro 3.1.Desarrollo económico1
Grupo 1

$102–$280
Grupo 2

$281–$769
Grupo 3

$770–$2.111
Grupo 4

$2.112–$5.792
Grupo 5

$5.793–$15.891
Grupo 6

$15.892–$43.600
EtiopíaUgandaRepública Árabe SiriaPerúArabia SauditaIsrael
Congo, Rep. Dem. delBangladeshBoliviaRusiaBarbadosNueva Zelandia
MozambiqueRepública CentroafricanaUcraniaColombiaArgentinaIrlanda
MalawiTogoCongo, República delTurquíaEsloveniaItalia
BurundiKenyaPapua Nueva GuineaTailandiaPortugalReino Unido
TanzaniaGambiaEgiptoMéxicoCoreaCanadá
Sierra LeonaGeorgiaIndonesiaEstoniaGreciaAustralia
RwandaHaitíFilipinasPoloniaChipreHong Kong, RAE de
NigerGhanaMarruecosBotswanaEspañaSingapur
ChadIndiaKazajstánCosta RicaFinlandia
NepalZambiaGuatemalaEslovaquiaPaíses Bajos
Burkina FasoNicaraguaIrán, Rep. Islámica delVenezuelaFrancia
MadagascarAngolaArgeriaMauricioBélgica
NigeriaMauritaniaRepública DominicanaSudáfricaSuecia
SudánPakistánBulgariaTrinidad yEstados Unidos
VietnamSenegalEcuadorTabagoAustria
ChinaJordaniaMalasiaAlemania
CamerúnEl SalvadorHungríaNoruega
ZimbabweLituaniaBrasilDinamarca
HondurasParaguayChileJapón
Sri LankaJamaicaGabónSuiza
Côted’IvoireLetoniaRepública Checa
TúnezUruguay
Fuente: Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2002).

En cada grupo, los países están clasificados en orden ascendente según el PIB real per cápita en dólares de EE.UU. en 1995, y la diferencia entre el país de mayor ingreso y el de menor ingreso es igual en logaritmos naturales. En dólares, el ingreso más alto de cada categoría es aproximadamente 2,75 veces mayor que el ingreso más bajo.

Fuente: Banco Mundial, base de datos de World Development Indicators (2002).

En cada grupo, los países están clasificados en orden ascendente según el PIB real per cápita en dólares de EE.UU. en 1995, y la diferencia entre el país de mayor ingreso y el de menor ingreso es igual en logaritmos naturales. En dólares, el ingreso más alto de cada categoría es aproximadamente 2,75 veces mayor que el ingreso más bajo.

Gráfico 3.1.Crecimiento y políticas en algunas economías avanzadas y en desarrollo1

En años recientes ha mejorado el entorno normativo de la mayoría de las economías en desarrollo, especialmente en lo relativo a la apertura comercial, pero la brecha de ingresos sigue siendo enorme en comparación con las economías avanzadas.

Fuentes: Sachs y Warner (1995a); Banco Mundial, World Development Indicators (2002). y estimaciones del personal técnico del FMI

1El grupo de economías avanzadas está conformado por 25 países, y el de economías en desarrollo, por 69. Véase la composición de los grupos en el apéndice 3.1

2Media aritmética de la inflación en el caso de las economías avanzadas; mediana en el caso de las economias en desarrollo.

3La medición de la apertura comercial es el porcentaje de años desde 1960 en que se han clasificado como abiertos. Véanse más detalles en Sachs y Warner (1995a)

4Matricula bruta en programas de instrucción secundaria como porcentaje de la población total en edad de asistir a la escuela secundaria. Los valores superiores a 100 se deben a matriculados que no corresponden a esa edad, como los alumnos de ciertos programas de educación para adultos.

Es por eso que ha atraído mucha atención la observaction de que las diferencias de ingresos parecen guardar una estrecha correlación con ciertos indicadores de la calidad institucional (gráfico 3.2). Cabe destacar que en estudios recientes sobre el crecimiento y las instituciones se ha intentado aislar los factores estructurales fundamentales que determinan el nivel de desarrollo de cada país. Hasta ese momento, la investigación se había centrado en las principales causas próximas del crecimiento, entre ellas la acumulación de capital (físico y humano) y la productividad total de los factores, junto con las medidas de política macroeconómicas y estructurales. Partiendo de la premisa de una estrecha correlación entre la calidad de las instituciones y el desarrollo, en análisis recientes se ha intentado estudiar la posibilidad de una causalidad inversa entre el desarrollo y las instituciones, y la importancia relativa de las instituciones en comparación con otros elementos que influyen en el desarrollo, como la apertura comercial, los factores geográficos y las políticas económicas.

Gráfico 3.2.Correlación entre el ingreso y las instituciones

El ingreso per cápita real guarda una estrecha correlación con la calidad institucional.

Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999); Banco Mundial, World Development Indicators (2002), y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Este índice mide la calidad general del gobierno, incluidos el grado de corrupción, los derechos políticos, la eficiencia del sector público y la carga regulatoria (véanse más detalles en el apéndice 3.1).

En el presente capítulo se procura evaluar los estudios más recientes sobre el efecto de las instituciones en los resultados económicos, aportar al debate un nuevo análisis empírico y, en la medida de lo posible, formular algunas conclusiones que podrían resultar útiles para las autoridades. En la primera sección se esboza una definición de las instituciones y se describe una manera en que pueden producirse las diferencias institucionales entre los países, así como sus posibles efectos sobre los resultados económicos. En la siguiente sección se presentan estos temas desde una óptica empírica, prestando especial atención a la influencia de los indicadores institucionales y las políticas macroeconómicas sobre las diferencias internacionales en cuanto al ingreso per cápita, el aumento del ingreso y la inestabilidad del crecimiento. Por último, se exponen algunos planteamientos y conclusiones de política, y se examinan algunas medidas que podrían contribuir al desarrollo general de las instituciones.

Reflexiones básicas

¿Qué son las “instituciones” y qué importancia tienen?

Las instituciones se han definido de muchas maneras. En un extremo se encuentra la idea de que las instituciones determinan las “reglas del juego” de una sociedad o, utilizando la definición—frecuentemente citada—de North (1990), corresponden a las limitaciones formales e informales de las relaciones políticas, económicas y sociales. Desde este punto de vista, se consideran instituciones “buenas” las que crean una estructura de incentivos que reducen la incertidumbre y promueven la eficiencia, contribuyendo así a la mejora de los resultados de la economía1. En el otro extremo, se da una forma más concreta a este amplio concepto de las instituciones, definiendo las entidades orgánicas, los mecanismos procesales y los marcos regulatorios. Estas instituciones influyen en los resultados económicos principalmente al fomentar mejores opciones de política, mediante, por ejemplo, mecanismos de obligatoriedad como la independencia del banco central y las enmiendas que exigen un presupuesto equilibrado, la formulación y la existencia de acuerdos de comercio internacional, y las reglas que rigen el funcionamiento de los mercados financieros, de trabajo y de productos.

Al igual que el presente capítulo, gran parte de los estudios recientes sobre los factores determinantes del desarrollo económico parten de un término medio entre los dos enfoques anteriores, que tiende a centrarse en percepciones y evaluaciones de las instituciones públicas, sobre todo su desempeño y su impacto sobre el comportamiento del sector privado. Concretamente, el análisis empírico presentado más adelante se basa en tres criterios para medir las instituciones: primero, la calidad de la gobernanza (incluidos el grado de corrupción, los derechos políticos, la eficiencia del sector público y las cargas regulatorias)2; segundo, el grado de protección legal de la propiedad privada y de aplicación de esas leyes; y, tercero, el nivel de limitación institucional y de otro tipo al que se encuentran sometidos los dirigentes políticos. (En el apéndice 3.1 figuran más detalles sobre estos indicadores.) La percepción del clima político, económico y normativo que revelan estos indicadores institucionales probablemente ejercerá una influencia definitiva sobre la forma general que adopten las condiciones para la inversión y el crecimiento; por ejemplo, en vista de la movilidad internacional del capital, estas evaluaciones pueden resultar muy importantes para que un país logre atraer y retener corrientes de inversión.

Las instituciones y los ingresos: Algunas correlaciones simples

En la práctica, se observa en gran medida lo anterior a partir de los distintos indicadores de la calidad institucional, ya que existe una correlación generalmente alta entre ellos (cuadro 3.2). Todos parecen estrechamente relacionados con las diferencias entre el PIB per cápita de los países, y también con otros indicadores de los resultados económicos, como las tasas de crecimiento y la volatilidad del mismo. Por ejemplo, el gráfico 3.3 ilustra la relación entre los niveles de ingreso y las instituciones, medidas estas de conformidad con algunos elementos del índice de calidad de la gobernanza (véase gráfico 3.2) y con la calificación de la protección de los derechos de propiedad y las limitaciones que controlan las atribuciones del Poder Ejecutivo. La distribución de estos indicadores revela algunas diferencias: por ejemplo, en la muestra seleccionada para este análisis, un número relativamente elevado de países tiene cargas regulatorias más bien poco opresivas, pero muchos de estos países reciben malas calificaciones en materia de soborno y corrupción. No obstante, considerando todo el conjunto, los países de ingreso elevado tienen por lo general instituciones relativamente sólidas, independientemente del indicador utilizado; y lo contrario tiende a suceder con los países de bajo ingreso.

Cuadro 3.2.Correlación entre instituciones y desarrollo económico1
VariablePIB per cápita2Tasa de

crecimiento3
Inestabilidad

del

crecimiento4
Medición de

gobernanza

agregada5
Derechos de

propiedad
Limitaciones

al Poder

Ejecutivo
PIB per cápita21,00
Tasa de crecimiento30,651,00
Inestabilidad del crecimiento4–0.53–0.361,00
Medición de gobernanza agregada50.860.59–0.611.00
Derechos de propiedad0,760,54–0,620,791.00
Limitaciones al Poder Ejecutivo0,720.45–0,640.730,631,00
Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b); Heritage Foundation (2003): Gurr y Marshall (2000). y World Development Indicators, Banco Mundial (2002).

Todas las correlaciones son significativas a un nivel de 5%.

PIB real per cápita en dólares de EE.UU. en 1995.

Tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita correspondiente al periodo 1960–98.

Desviación estándar de la tasa de crecimiento anual del PIB real per cápita correspondiente a 1960–98.

Medición de la calidad institucional agregada tomada de Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b).

Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b); Heritage Foundation (2003): Gurr y Marshall (2000). y World Development Indicators, Banco Mundial (2002).

Todas las correlaciones son significativas a un nivel de 5%.

PIB real per cápita en dólares de EE.UU. en 1995.

Tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita correspondiente al periodo 1960–98.

Desviación estándar de la tasa de crecimiento anual del PIB real per cápita correspondiente a 1960–98.

Medición de la calidad institucional agregada tomada de Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b).

Gráfico 3.3.Ingreso per cápita y algunas instituciones

(Eje de las ordenadas: logaritmo del PIB per cápita; eje de las abscisas: valor expresado)

El vinculo entre el ingreso per cápita y la calidad institucional es estrecho, independientemente de la medición institucional que se utilice.

Corresponde añadir que, en las distintas regiones en desarrollo, los niveles de ingreso per cápita y la calidad de las instituciones aumentan más o menos en consonancia (gráfico 3.4). La tendencia no es tan clara en el caso de las diferencias regionales desde el punto de vista de las tasas de crecimiento y la volatilidad del mismo; sin embargo, África subsahariana—donde la debilidad institucional es más aguda—también registra la media de crecimiento más baja y casi la mayor volatilidad, mientras que las economías avanzadas tienen una media de crecimiento mayor y una volatilidad menor que cualesquiera de los grupos de países en desarrollo3.

Gráfico 3.4.Mediciones de los resultados económicos y gobernanza agregada

En todas las regiones existe una elevada correlación entre los resultados económicos y la calidad de las instituciones.

Posibles orígenes de las diferencias institucionales

Aunque la relación entre la calidad institucional y los resultados económicos—ambos medidos en varias de sus dimensiones—parece ser estrecha y robusta, lo que resulta mucho más incierto es el trasfondo de estas conclusiones, como la dirección de la causalidad y la relación con otras teorías del desarrollo económico. Por ejemplo, un desempeño económico más vigoroso puede conducir al cambio institucional: existe la posibilidad de que a medida que un país crece y prospera se dé cuenta de que necesita—o puede permitirse—fortalecer las instituciones que sirven como base para la actividad de los mercados reales y financieros, como los marcos jurídicos y regulatorios.

Al tratar de evaluar el “aporte exógeno” de las instituciones—es decir, la parte que causa las diferencias en los resultados económicos, pero que no es causada por ellas—, los estudios recientes han hecho especial hincapié en la influencia que pueden ejercer los factores geográficos e históricos sobre la formación de las instituciones4, partiendo de una firme base bibliográfica sobre los efectos de la geografía en el desarrollo, en la cual se sostiene que factores como la ubicación (por ejemplo, la latitud, la distancia respecto de los principales mercados y el acceso al mar), las condiciones climáticas y la dotación de recursos pueden producir un impacto considerable sobre los resultados económicos5. Es posible que existan vínculos como la productividad agrícola, la salud y el comercio exterior: por ejemplo, la latitud y el clima tienden a guardar relación con la existencia de plagas y enfermedades; las oportunidades de comercio pueden reducirse por la falta de acceso al mar y la lejanía de los grandes mercados; y los países ricos en recursos quizá tengan escasas posibilidades de diversificar sus exportaciones.

Sin negar la influencia de los factores geográficos, una serie de estudios publicados recientemente hacen hincapié en el papel que desempeñan las instituciones como intermediarias clave entre la influencia geogr áfica—definida en términos amplios—y el desarrollo económico. Como se expone en el recuadro 3.1, estos trabajos atribuyen las actuales diferencias institucionales entre algunos países a las corrientes históricas de colonización y asentamiento. Muestran, por ejemplo, un contraste entre los países en los cuales los europeos se asentaron en números relativamente grandes y aquéllos en los que el asentamiento fue más limitado y se constituyó una elite local con poderes de extracción o administración de los recursos naturales. En el primer caso, la evolución de las instituciones tendía a fomentar una amplia participación en la actividad política y económica, conduciendo a la innovación, la inversión y el crecimiento. En el segundo, como las instituciones servían principalmente para mantener el poder y la riqueza de la elite, las condiciones para un desarrollo económico sostenido fueron menos favorables. En estos estudios recientes, algunos autores han planteado las repercusiones del sistema de derecho consuetudinario, por oposición al civil, originadas por las diferentes influencias coloniales: las instituciones jurídicas y económicas parecen ser más flexibles y adaptables en el régimen de derecho consuetudinario, aunque no está del todo clara la forma en que este aspecto genera diferencias en el PIB per cápita.

Recuadro 3.1.Influencia de la historia y la geografía en el desarrollo institucional

En una serie de documentos recientes se destaca la influencia de los factores históricos y geográficos sobre el carácter de las instituciones y las tendencias posteriores del desarrollo económico. Los estudios se centran particularmente en el desarrollo institucional en las antiguas colonias europeas, por lo cual no resultan directamente aplicables a muchos de los otros países contemplados en este capítulo—especialmente de Europa y Asia—que no fueron colonias. Además, tal como se resalta en el texto principal de este capítulo, las políticas económicas probablemente influirán notablemente en las diferencias de la calidad institucional y la trayectoria económica de los países, tanto de los que fueron colonia como del resto.

Una contribución importante es la de Acemoglu, Johnson y Robinson (2001a, 2002), que examina la posible influencia, en las instituciones de los países afectados, de las diferentes formas de colonización que Europa ejerció en los siglos XVII al XIX en el mundo en desarrollo de entonces. Concretamente, los autores hacen una distinción entre los “asentamientos”, donde los europeos establecieron poblaciones numerosas acompañadas de instituciones que garantizaran los derechos de propiedad, aplicaran el Estado de derecho y, por ende, promovieran la inversión y el crecimiento (Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, por ejemplo); y los “estados extractivos”, hacia los que había una migración mucho menor y en los que se instalaba, en cambio, una elite local, y el marco institucional se centraba en el afianzamiento del control colonial y la extracción de los recursos naturales (por ejemplo, gran parte de África subsahariana y América Latina). El establecimiento de los estados extractivos era más probable donde las condiciones eran más difíciles a causa del clima, las plagas y las enfermedades, mientras que los asentamientos se formaban donde el entorno natural era menos hostil. Por último, los autores plantean que los orígenes coloniales han tenido efectos perdurables en la forma y la solidez de las instituciones de los países en cuestión y, por lo tanto, en los resultados económicos en general.

En su estudio del desarrollo institucional y el crecimiento en América, Engerman y Sokoloff (1997, 2002) hacen hincapié en las interacciones entre las instituciones, la dotación de factores y la desigualdad. Su argumento concreto es que las instituciones en gran parte de América Central y América del Sur fueron concebidas para concentrar el poder en las manos de una elite, mientras que en América del Norte servían para facilitar y fomentar una participación mucho más amplia en la actividad económica y política. Este contraste se atribuye a las diferencias en los métodos de producción primaria. En América Central y América del Sur, la producción se orientaba hacia la explotación de las economías de escala extensivas—especialmente en grandes plantaciones de azúcar, tabaco y otros productos básicos muy cotizados, y en minas de oro y plata—y hacia el aprovechamiento de la abundante oferta de mano de obra. En cambio, las características de la tierra en América del Norte y la mano de obra más escasa favorecían la producción de trigo y otros productos básicos que podían cultivarse en pequeñas granjas familiares, lo cual dispersó la propiedad y el poder económico. Por otro lado, las decisiones institucionales iniciales se perpetuaron mediante políticas sobre asuntos como la inmigración, la educación y la creación de empresas comerciales y financieras. En cada caso, el acceso amplio y a bajo costo se incentivaba en América del Norte, mientras que en América Central y América del Sur tendía a ser más restrictivo y costoso.

También se ha centrado mucha atención en el significado de las diferencias en cuanto a las instituciones jurídicas, en especial el efecto de los sistemas derivados de distintas influencias coloniales. Se ha dicho, por ejemplo, que el marco de derecho civil heredado de Europa continental (Francia en concreto) por lo general ha propiciado una participación más importante del Estado, una carga regulatoria más elevada e instituciones jurídicas y económicas menos flexibles y adaptables que frenan el desarrollo financiero, entre otras cosas1. Por el contrario, la práctica del derecho anglosajón proveniente de la colonización británica ha estado identificada con instituciones más adaptables y una mayor protección de los inversionistas contra la expropiación por parte del Estado y los abusos al interior de las empresas. No obstante, los efectos definitivos de estas posibles diferencias en el PIB per cápita no están claramente distinguidos. Por ejemplo, varios estudios revelan que si bien las colonias británicas suelen tener instituciones más sólidas, los orígenes jurídicos franceses (si se neutralizan los efectos de otras dimensiones de la calidad institucional) pueden estar relacionados con niveles más altos de PIB per cápita2.

Además, habida cuenta de que los PIB per cápita de Gran Bretaña y Francia son casi idénticos, es posible que la marcha de los sistemas jurídicos transplantados dependa de los aspectos sólidos y débiles de las instituciones que los rodean. Por lo tanto, puede ser que las instituciones jurídicas que tienden a incrementar el papel del Estado funcionen adecuadamente cuando los principios democráticos están bien arraigados; sin embargo, podrían tornarse peligrosas si el Poder Ejecutivo tiene pocas restricciones y no goza de mucha confianza3.

Nota: El autor principal de este recuadro es Maitland MacFarlan.1Véanse Beck, Demirgüc-Kent y Levine (2003a. 2003b) y Lit Porta y otros (1999).2Véanse Acemoglu, Johnson y Robinson (2001a), y Rodrik, Subramanian y Trebbi (2002).3Véase Djankov y otros (2003).

Interacción entre las instituciones y las medidas de política

Cabe señalar, sin embargo, que la evolución de las instituciones probablemente obedece a una amplia variedad de influencias. Si los factores geográficos fueran el único factor determinante, por ejemplo, sería difícil encontrar coherencia entre la solidez de la economía de Botswana y las graves dificultades que sufren países vecinos como Angola y Zimbabwe, o el elevado nivel de vida de Singapur con los ingresos muy inferiores de muchos otros países ecuatoriales. Los países no están “predestinados” (ni por la geografía ni por la historia) a tener “buenas” o “malas” instituciones; concretamente, es probable que haya una importante interacción entre las instituciones y las medidas de política económica.

En primer lugar, como lo muestra la última sección de este capítulo, se ha comprobado que una mayor apertura comercial, una competencia más intensa y una transparencia más acentuada propician el crecimiento de las instituciones. Por consiguiente; las políticas parecen influir en la calidad institucional. En ciertos casos hay incentivos externos (o “anclas”) que también pueden contribuir al mejoramiento de las instituciones nacionales: por ejemplo, el proceso de adhesión a la UE quizás haya impulsado el fortalecimiento de las instituciones en Europa central y oriental (véase recuadro 3.2).

En segundo lugar, sin embargo, la causalidad parece funcionar también en sentido contrario; es decir, de las instituciones hacia las políticas, dependiendo la solidez y sostenibilidad de las segundas de la calidad del entorno institucional. De hecho, una cantidad importante de estudios lleva a pensar que es menos probable que surjan o que se afiancen unas políticas favorables al crecimiento—por ejemplo, en las esferas de acumulación de capital humano y apertura comercial—si las instituciones—políticas, entre otras—son débiles6. En consecuencia, los efectos negativos de la debilidad institucional sobre los resultados económicos se ven agudizados por su influencia perniciosa en las políticas macroeconómicas y estructurales. Como se explicará más adelante, en la práctica la causalidad recíproca entre las instituciones y las medidas de política genera dificultades a la hora de determinar la influencia de cada una en el desempeño de la economía.

Recuadro 3.2.¿Se ha acelerado en la práctica la reforma institucional gracias a un ancla externa?

El caso de las economías de Europa central y oriental y de los países bálticos que ingresarán a la Unión Europea (UE) en mayo de 2004 ilustra muy bien el efecto de un ancla externa sobre la reforma de las instituciones internas. Durante aproximadamente una década, las perspectivas de adhesión a la UE propiciaron amplias reformas institucionales en los países candidatos de Europa central y oriental1, reformas que sirvieron como base para su transformación en economías de mercado en buen funcionamiento. Por el contrario, el cambio institucional ocurrido en los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), por ejemplo, ha sido sistemáticamente más lento, y se ha visto obstaculizado por la ausencia de un ancla externa clara. Aparte de la adhesión a la UE, el ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) constituyen otros ejemplos de anclas externas para la reforma de las instituciones internas.

Existen diferencias profundas entre las economías en transición en cuanto a los resultados de los programas de reforma estructural e institucional. Los países candidatos a la adhesión a la UE iniciaron el proceso de reforma estructural más temprano, lo llevaron adelante con más ahínco y, en la actualidad, se encuentran en una etapa mucho más avanzada que otras economías en transición. El “indicador de transición” agregado del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) (que mide el progreso en aspectos tales como la liberalizatcion del mercado y la competencia, la privatización y reestructuración de empresas, y la reforma del sector financiero) revela que la reforma estructural es mucho más acelerada en los candidatos a la adhesión que en otros países en transición (véase el gráfico)2. Si bien estos indicadores miden el avance en aspectos que van más allá de las reformas institucionales, la brecha es particularmente amplia en las áreas que exigen los cambios institucionales y jurídicos más profundos, tales como el desarrollo de mercados financieros bien regulados, la reforma de la gobernanza pública y privada, la reestructuración de las grandes empresas y la formulación y aplicación de medidas a favor de la competencia. Asimismo, las clasificaciones del BERD tienen un alto grado de correlación con las mediciones de la calidad institucional utilizadas en el texto principal, incluidos los indicadores de gobernanza. En general, la calidad institucional en las economías de los candidatos a adhesión a la UE es superior a lo que resulta habitual en países con niveles de ingreso similares, mientras que en la CEI dicha calidad es inferior3.

Indicador de transición agregado1

Fuente: Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Transition Report 2002.

1Media simple de indicadores del BERD correspondiente a ocho indicadores estructurales. Un puntaje de 1 representa las condiciones en una economía de planificación centralizada antes de la reforma; un puntaje de 4⅓ indica características estructurales similares a las de una economía avanzada.

Existen varias razones para explicar estas diferencias. Una de ellas es que en los países más próximos a Europa occidental, la huella de la planificación centralizada era más limitada, y el recuerdo de la forma en que funcionaban las economías de mercado seguía más vivo. Un factor clave fue el hecho de que los países considerasen que la adhesión a la UE era una manera de obtener beneficios concretos, y el deseo de ingresar provocó reformas institucionales4. El firme apoyo a las reformas reflejaba la opinión de que estos países, al anclar sus estructuras institucionales a la UE, serían considerados más seguros para la inversión y la actividad económica5. Otros beneficios previstos provenían de la mayor integración del mercado financiero, la eliminación de barreras comerciales, el aumento del intercambio de servicios y el acceso a los fondos estructurales de la UE. Ante unas ventajas tan importantes, el ingreso en la UE representaba un objetivo nacional primordial, que obligó a lograr un consenso en torno a numerosas y polémicas metas de política y ayudó a los reformistas a superar los intereses seccionales internos y la inercia burocrática.

El ingreso en la UE resultó ser un ancla particularmente poderosa porque provocó debates concretos sobre leyes específicas y de amplio alcance, incluida la totalidad del acervo comunitario. De esta manera, los países candidatos tuvieron que examinar las obligaciones detalladas referentes al arancel exterior común y los requisitos de la unión aduanera, la apertura total de la cuenta de capital y las normas mínimas de la Carta Social Europea (en temas como la salud y la seguridad, los derechos de los trabajadores y sus representantes, los regímenes de negociación salarial y el bienestar social).

Por otro lado, el proceso de adhesión puso un claro énfasis en el aumento de la competencia y el comercio, lo cual sirvió para reducir las oportunidades de captación de rentas, disminuir las ventajas que el statu quo otorgaba a los intereses particulares y mermar los recursos a disposición de éstos para ejercer oposición a la reforma. El efecto del ancla externa fue crucial cuando un país observaba que sus vecinos y competidores apuntaban hacia la misma meta; en esos casos, el temor a quedar rezagado motivó la profundización de la reforma. En diciembre de 1997, por ejemplo, el Consejo Europeo de Luxemburgo decidió iniciar las negociaciones de adhesión con un primer grupo de seis países. A raíz de esto, los países que quedaron fuera de ese grupo desplegaron grandes esfuerzos para recuperar terreno: por ejemplo, la inclusión de Estonia, pero no de los demás Estados bálticos, aceleró las reformas en Letonia y, posteriormente, en Lituania.

En abierto contraste con los candidatos a la adhesión, la mayoría de los países de la CEI carecían de un claro modelo alternativo a seguir tras la desintegración de la Unión Soviética, tenían pocos conocimientos residuales sobre el funcionamiento de una economía de mercado y no contaban con un ancla externa similar que propiciara los cambios institucionales. Por lo tanto, las reformas avanzaron lentamente y los intereses particulares trabaron el progreso. Al caer la producción y aumentar la desigualdad, el respaldo público a la reforma perdió fuerza.

La UE no es el único ejemplo de un ancla externa eficaz: la OMC ha desempeñado una función parecida en las economías en desarrollo (aunque su efecto es limitado en vista de que los requisitos de ingreso, que se centran en el comercio internacional, son más específicos). En el caso particular de China, el ingreso en la OMC era un elemento importante de su programa de política, ya que se consideraba útil para garantizar que las cuantiosas exportaciones de bienes manufacturados en China con uso intensivo de mano de obra (incluidos los productos textiles) no fueran objeto de discriminación en los mercados extranjeros6. Con la mira puesta en el ingreso en la OMC, las autoridades aceptaron reformas importantes que continuarán hasta 2005, y al permitir que las empresas nacionales enfrenten una mayor competencia extranjera, se puede acelerar la reestructuración de las empresas estatales y la reforma del sistema financiero, además de estimular la eliminación de barreras comerciales internas, como las que dificultan la migración de la mano de obra. No obstante, parece probable que el ingreso en la OMC ejercerá una función menos preponderante en los programas de política de las economías en transición aparte de China. Una razón puede ser la diferencia en la composición por productos de las exportaciones: los productos primarios que conforman el grueso de las exportaciones de Rusia y varios países de la CEI se ven menos afectados por las normas de la OMC, y por ello el ser miembro de esa organización no brinda tantas ventajas.

Es posible que los acuerdos y asociaciones de comercio regional como el TLCAN y la ASEAN también hayan incidido de alguna manera en la reforma estructural e institucional de países como México, Camboya, la República Democrática Popular Lao y Vietnam. Por ejemplo, el TLCAN ayudó a afianzar la liberalización de México7, y puede haber servido para demostrar claramente el compromiso de las autoridades con otras reformas internas. Sin embargo, el efecto de estos acuerdos regionales ha sido relativamente limitado ya que sus requisitos son mucho menos rigurosos. El TLCAN, por ejemplo, no procuraba “incluir reformas microeconómicas internas como la privatización o la desreglamentación”, y comprometía a México con apenas “ciertas disposiciones bastante moderadas en cuanto al respeto de la legislación laboral y ambiental vigente” (Fernández, 1997). Aun así, los tratados internacionales que ayudan a promover la apertura también pueden propiciar la reforma institucional al incrementar los eventuales beneficios de una mayor transparencia (como se plantea en el texto principal), y porque la necesidad de redistribuir la mano de obra inducirá a la reducción de barreras internas, como las que obstaculizan la creación de nuevas empresas.

Nota: El autor principal de este recuadro es Nicola Spatafora.1Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, República Eslovaca y Rumania.2En efecto, actualmente solo una economía en transición (Croacia) supera a cualesquiera de los candidatos a la adhesión.3Véase un análisis más completo en Murrell (2002).4Berglõf y Roland (1997, 2000) analizan la función de la UE como ancla externa del proceso de reforma de los países de Europa central y oriental, y sostienen que dicho papel se ha intensificado con el tiempo. Véase también el análisis del proceso de adhesión a la UE en la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial.5Piazolo (1999) estima que el cambio institucional provocado por la adhesión a la UE podría generar una “bonificación por crecimiento” equivalente al 24%-36% del PIB de los países candidatos. Grogan y Moers (2001) confirman que la mejora de las instituciones impulsa el crecimiento en las economías en transición directamente y a través del aumento de la inversión extranjera directa.6Panitchpakdi y Clifford (2002) y Lardy (2002) realizan un análisis más completo sobre el ingreso de China en la OMC.7Whalley (1998).

Se plantea, asimismo, un tercer tema: aun cuando se lleven a cabo reformas de política, sus efectos favorables sobre los resultados económicos pueden ser atenuados por la debilidad de las instituciones. En el ámbito monetario, por ejemplo, la solidez de las instituciones políticas parece incidir en el éxito de los programas de desinflación7. Del mismo modo, la calidad institucional puede determinar los beneficios y los riesgos de la integración y la liberalización financieras. Por ejemplo, si la regulación y supervisión financieras son deficientes, la liberalización puede predisponer a las instituciones financieras nacionales a acumular riesgos exagerados, endeudarse excesivamente en los mercados internacionales de capital o conceder crédito excesivo para actividades demasiado arriesgadas8. También hay indicios de que los países con mejor gobernanza y mayor transparencia de la función pública atraen con mayor facilidad inversión extranjera directa y, puesto que esta es relativamente más estable, los países quizá sean menos susceptibles a los “frenazos” repentinos de las corrientes de capital y a las crisis de la cuenta de capital9. Según estos lineamientos, el comportamiento de rebaño de los inversionistas internacionales al parecer es más agudo y desestabilizador en países con menores niveles de transparencia10.

En resumidas cuentas, aun admitiendo la importancia que efectivamente parecen tener las instituciones, tampoco es posible negarles a las políticas una influencia fundamental, ya que existe un potencial demasiado elevado de que exista causalidad recíproca entre unas y otras, y demasiados indicios de que el impacto sobre los resultados económicos depende de su interacción.

Evaluación y análisis empírico

¿Cómo se explican las grandes diferencias de desempeño económico a escala internacional? En esta sección se aborda este interrogante mediante un enfoque empírico. Concretamente, el análisis se centra en las funciones de las instituciones y las medidas de política macroeconómica, teniendo en cuenta el impacto de cada factor sobre el ingreso per cápita, el crecimiento económico y la volatilidad de este último. Como se examina más detenidamente en el apéndice 3.1, el análisis cuantitativo se basa en un marco econométrico simple que vincula los resultados macroeconómicos de cada país a indicadores de la calidad institucional, las medidas de política y una serie de variables exógenas11.

Gran parte de los estudios recientes enfocados en las instituciones—sobre todo desde Hall y Jones (1999)—ha girado en torno al nivel de desarrollo económico, medido por lo general como el PIB per cápita basado en la paridad del poder adquisitivo (PPA)12. No obstante, existe una considerable bibliografía, que empezó a aparecer principalmente a comienzos de los años noventa, que examina las diferencias entre las tasas de crecimiento de los distintos países y que está orientada sobre todo a determinar en qué medida las políticas determinan dichas diferencias13. Como la medición de la calidad institucional ha mejorado últimamente, ahora es posible reexaminar las contribuciones relativas de las medidas de política y de la evolución institucional a las diferencias observadas en el crecimiento de distintos países. A pesar de la voluminosa bibliografía sobre la volatilidad del producto, han sido relativamente pocos los estudios dedicados a la función que desempeñan las instituciones sobre la volatilidad de las tasas de crecimiento14.

En el siguiente análisis empírico se amplían los resultados de los trabajos examinados, haciendo especial hincapié en las repercusiones de las variaciones de la calidad institucional sobre los resultados económicos de distintas regiones, sobre todo cuando se miden según la calidad general de la gobernanza. En las tres primeras subsecciones se resumen los resultados correspondientes al efecto de la calidad institucional sobre parámetros macroeconómicos como el PIB per cápita, el crecimiento del PIB y la volatilidad del crecimiento. En la última, se examina el impacto de las variables de política sobre los resultados macroeconómicos.

¿De qué manera afectan las instituciones al nivel del PIB per cápita?

La investigación realizada para este capítulo permite concluir que todos los indicadores institucionales producen un impacto estadísticamente significativo sobre el PIB per cápita. Esta conclusión concuerda con estudios anteriores15. Como se señala en el apéndice 3.1, la gobernanza agregada, utilizada como indicador de las instituciones, puede explicar por sí sola casi tres cuartas partes de las diferencias internacionales en cuanto al ingreso per cápita.

¿Cómo se puede cuantificar el impacto del fortalecimiento de las instituciones sobre el desarrollo económico? Esta pregunta se puede abordar de dos maneras. Primero, calculando el efecto general sobre el nivel del ingreso de una mejora de la calidad de las instituciones por valor de una desviación estándar. En el caso de la gobernanza agregada, el aumento equivale aproximadamente a mejorar la calidad de las instituciones de, por ejemplo, Camerún (−0,72) de modo que se sitúen al nivel medio de las instituciones de todos los países de la muestra (0,13). Según los resultados, el ingreso prácticamente se quintuplicaría (462%); es decir, el ingreso per cápita de Camerún pasaría de $600 a $2.760.

Segundo, se pueden analizar las repercusiones de la variación de la calidad institucional sobre el ingreso medio de cada región. Comenzando con las regiones que tienen un nivel inferior de ingreso per cápita y una peor calidad de las instituciones, se evalúan los beneficios marginales que produciría desde el punto de vista del ingreso una mejora paulatina de las instituciones. En primer lugar, los grupos de países se clasifican de acuerdo con el índice de gobernanza agregada. A continuación, en base a esa clasificación, se examina la variación del ingreso en función de una mejora de la calidad institucional correspondiente al siguiente nivel. Los resultados dependerán de dos factores: el coeficiente estimado para el desarrollo institucional y la diferencia de la calidad institucional entre las dos regiones.

Si bien estos experimentos tienen primordialmente fines ilustrativos, los resultados son notables, ya que ofrecen una idea empírica de la importancia de los factores institucionales para el desarrollo económico (gráfico 3.5). Por ejemplo, si África subsahariana eleva su nivel de desarrollo institucional de la media actual (-0,49) a la media de los países en desarrollo de Asia (-0,19), su ingreso per cápita se incrementaría un 80% (de unos $800 pasaría a más de $1.400). Los beneficios implícitos para África subsahariana seguirían aumentando sustancialmente a medida que mejoran las instituciones: como puede observarse en el gráfico, el ingreso aumentaría dos veces y media si las instituciones de la región se situasen al nivel medio de todos los países, y varias veces más si la calidad institucional llegase al nivel de las economías avanzadas.

Gráfico 3.5.Ingreso per cápita y mejoras institucionales

(Variación porcentual)

La mejora de la calidad institucional en los países en desarrollo significa un aumento sustancial del ingreso per cápita.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI

1Según el indicador de gobernanza agregada. El gráfico no está a escala; en particular, las diferencias de calidad institucional aparecen menores que en la realidad.

¿Qué sucede con los demás países? Todas las regiones y grupos de países se benefician enormemente. Por ejemplo, el nivel de ingresos de los países en desarrollo de Asia aumenta aproximadamente al doble si la calidad de las instituciones de la región se ubica al nivel medio de todos los países. Obviamente, en la práctica, estos beneficios no se obtendrían ni inmediata ni automáticamente sin que se den muchos elementos adicionales, como unas medidas de política económica adecuadas y propicias. Sin embargo, estas conclusiones ofrecen poderosos argumentos a favor de que se lleven a cabo reformas encaminadas a fortalecer la calidad de las instituciones.

¿De qué manera afectan las instituciones al crecimiento del PIB?

El presente análisis se vale de un modelo de crecimiento estándar para captar los efectos de las instituciones y las medidas de política sobre las variaciones del crecimiento del PIB de los distintos países (véanse más detalles en el apéndice 3.1). Al igual que en otros modelos, se tienen en cuenta los niveles iniciales de ingreso y de escolaridad para captar los posibles efectos de convergencia (véase, por ejemplo, el estudio de Barro, 1997).

Tal como en el caso del nivel del PIB per cápita, los resultados revelan que las instituciones producen un impacto fuerte y sustancial sobre el crecimiento del PIB. Como ya se ha señalado, una de las causas podría ser la influencia que ejercen las instituciones al fomentar la sostenibilidad de las políticas. En promedio, si la calidad institucional mejora una desviación estándar—llevando por ejemplo a Camerún a la media de todos los países—el crecimiento anual medio del PIB per cápita registraría un aumento de 1,4 puntos porcentuales (cuadro 3.3). El gráfico 3.6 ilustra las repercusiones de la mejora institucional sobre el crecimiento en diferentes regiones. En este caso los beneficios son también importantes. Por ejemplo, el crecimiento anual de África subsahariana aumentaría 1,7 puntos porcentuales si los países de la región llegasen a la calidad media de las instituciones que componen el total de la muestra. Los países de otras regiones también se beneficiarían de la adopción de instituciones de mayor calidad, como puede observarse en el gráfico 3.6. Cabe destacar que los más beneficiados serían los países que comienzan con las instituciones más débiles y los niveles más bajos de ingreso inicial—como por ejemplo los de África subsahariana—, en parte debido a los efectos de convergencia.

Cuadro 3.3.Efectos de las instituciones y las políticas sobre el crecimiento y la inestabilidad1(Variación anual en puntos porcentuales)
Mejora de

la calidad

institucional2
Mejora del

desarrollo

financiero3
Reducción de la

sobrevaluación del

tipo de cambio4
Crecimiento1,40,5
Inestabilidad–1,2–0,4
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Los resultados en materia de crecimiento se basan en un modelo estimado que utiliza como variable dependiente la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita en 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles en los que la variable de gobernanza agregada y el desarrollo financiero se consideran endógenos. Otros controles son el ingreso inicial, la educación inicial y la sobrevaluación del tipo de cambio real. Algunos de los instrumentos son el fraccionamiento etnolingüìstico, la latitud, el origen jurídico, el porcentaje de la población de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los resultados en materia de inestabilidad se basan en un modelo estimado que utiliza como variable dependiente la desviación estándar de la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita durante el periodo 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles en los que la variable de gobernanza agregada se considera endógena. Otros controles son el ingreso inicial, la educación inicial y la sobrevaluación del tipo de cambio real. Algunos de los instrumentos son el fraccionamiento etnolingüistico, la latitud, el porcentaje de la población de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

La mejora de la calidad de las instituciones está dada por un aumento de una desviación estándar en el indicador de gobernanza agregada.

La mejora del desarrollo financiero está dada por un aumento de una desviación estándar del indicador correspondiente, que se define como la razón entre el crédito privado total y el PIB.

La reducción de la sobrevaluación del tipo de cambio está dada por una disminución de una desviación estándar del indicador correspondiente, definido como el grado de sobrevaluación del tipo de cambio basado en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Los resultados en materia de crecimiento se basan en un modelo estimado que utiliza como variable dependiente la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita en 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles en los que la variable de gobernanza agregada y el desarrollo financiero se consideran endógenos. Otros controles son el ingreso inicial, la educación inicial y la sobrevaluación del tipo de cambio real. Algunos de los instrumentos son el fraccionamiento etnolingüìstico, la latitud, el origen jurídico, el porcentaje de la población de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los resultados en materia de inestabilidad se basan en un modelo estimado que utiliza como variable dependiente la desviación estándar de la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita durante el periodo 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles en los que la variable de gobernanza agregada se considera endógena. Otros controles son el ingreso inicial, la educación inicial y la sobrevaluación del tipo de cambio real. Algunos de los instrumentos son el fraccionamiento etnolingüistico, la latitud, el porcentaje de la población de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

La mejora de la calidad de las instituciones está dada por un aumento de una desviación estándar en el indicador de gobernanza agregada.

La mejora del desarrollo financiero está dada por un aumento de una desviación estándar del indicador correspondiente, que se define como la razón entre el crédito privado total y el PIB.

La reducción de la sobrevaluación del tipo de cambio está dada por una disminución de una desviación estándar del indicador correspondiente, definido como el grado de sobrevaluación del tipo de cambio basado en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo.

Gráfico 3.6.Crecimiento y mejoras institucionales y normativas1

Los cambios institucionales producirían un gran efecto sobre las tasas de crecimiento. Los cambios en el entorno normativo también producirían un efecto importante, aunque un poco menor.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Los gráficos ilustran la variación de la tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita si una región determinada eleva la calidad de sus instituciones o políticas al nivel de otras regiones.

2Según el indicador de gobernanza agregada. El gráfico no está a escala; en particular, las diferencias de calidad de las instituciones aparecen menores que en la realidad.

3EI gráfico no está a escala; en particular, las diferencias de la razón total del crédito privado aparecen menores que en la realidad.

¿De qué manera afectan las instituciones a la volatilidad del crecimiento?

Hasta el momento, se ha demostrado que las instituciones explican gran parte de las diferencias entre un país y otro en cuanto al PIB per cápita y el crecimiento del PIB. En lo que respecta a la volatilidad económica, esta a menudo se ha atribuido a deficiencias en la gestión de la política macroeconómica aunque, como se indica en la subsección siguiente, la debilidad institucional quizá tienda a fomentar medidas poco acertadas y mermar la capacidad de adaptación de la economía frente a perturbaciones exógenas. Por ende, es posible que una infraestructura institucional deficiente produzca economías más volátiles y propensas a las crisis que las economías que poseen instituciones más desarrolladas.

Los resultados de trabajos anteriores demuestran que las instituciones producen efectos robustos sobre la volatilidad: cuanto mejor es la calidad de las instituciones, menos inestable es el crecimiento. Estos efectos también parecen ser sustanciales aun si se tienen en cuenta indicadores vinculados a las medidas de política, tales como diferencias de inflación, sobrevaluación del tipo de cambio, apertura y déficit público (véanse la explicación que figura más adelante y el apéndice 3.1). Estas conclusiones concuerdan con los resultados de otros estudios16.

¿Qué sucede con la inestabilidad cuando mejora la calidad de las instituciones? Según los resultados, cuando el indicador de gobernanza agregada aumenta una desviación estándar, la volatilidad disminuye en promedio más de un cuarto (una disminución de 1,2 puntos porcentuales de la desviación estándar del crecimiento, como lo indica el cuadro 3.3). El gráfico 3.7 ilustra los efectos de la mejora paulatina de la calidad de las instituciones en distintas regiones. Por ejemplo, si los países de África subsahariana alcanzasen la calidad institucional del país medio de la muestra, la volatilidad retrocedería un 16%17.

Gráfico 3.7.Inestabilidad del crecimiento y mejoras institucionales y normativas1

Las mejoras de la calidad institucional ayudarían a reducir la inestabilidad. Las políticas macroeconómicas sostenibles también contribuirían a reducirla en forma importante.

Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Los gráficos ilustran la variación (en función de la desviación estándar) de la tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita si determinada región eleva la calidad de sus instituciones o políticas al nivel de otras regiones.

2Según el indicador de gobernanza agregada. El gráfico no está a escala; en particular, las diferencias de calidad institucional aparecen menores que en la realidad.

3EI gráfico no está a escala; en particular, las diferencias de sobrevaluación del tipo de cambio aparecen menores que en la realidad.

¿Qué impacto producen las medidas de política económica?

De acuerdo con numerosos estudios, las políticas económicas ejercen una influencia significativa sobre los resultados macroeconómicos. Por ejemplo, están ampliamente documentadas tanto las contribuciones positivas de la apertura comercial y la formación de capital humano al crecimiento del PIB como la relación inversa entre un nivel elevado de inflación y el crecimiento18. No obstante, las últimas investigaciones sobre los efectos de las instituciones y las medidas de política en los resultados económicos han concluido, en términos generales, que las instituciones son el factor dominante y que las políticas ejercen una influencia independiente escasa o nula19. Sachs (2003) se opone a esta conclusión, argumentando que la especificación de los modelos básicos es deficiente y que por ende resultan dudosas las conclusiones contundentes, sobre todo la de que las instituciones priman y que todo lo demás se deba excluir.

En los estudios básicos realizados para este capítulo con una especificación que ya es de uso general en este campo (véase apéndice 3.1), nuestra conclusión principal es que las variables de política no parecen ser factores determinantes significativos del nivel de ingreso cuando se tiene en cuenta la calidad de las instituciones. Sin embargo, en los modelos que explican el crecimiento y la volatilidad, las medidas de política producen algunos resultados positivos.

En el caso del crecimiento, la variable del desarrollo financiero, sobre la cual pueden ejercer una importante influencia las medidas de política, produce un impacto importante (cuadro 3.3). Por ejemplo, si el nivel de desarrollo financiero de África subsahariana se incrementara hasta la media de todos los países de la muestra, el crecimiento de la región aumentaría 0,5 puntos porcentuales por año.

En lo que respecta a la volatilidad, Acemoglu y otros (2003) han llegado a la conclusión de que la sobrevaluación del tipo de cambio—posiblemente reflejo de desequilibrios más generales de la política macroeconómica—agudiza la inestabilidad del crecimiento (cuadro 3.3). Por ejemplo, si se eliminase la sobrevaluación cambiaría (estimada) de África subsahariana. la volatilidad del crecimiento se reduciría en cerca del 5%20. Otros indicadores de política—como los que representan las políticas monetarias y fiscales, la apertura del comercio y la escolaridad—no parecen producir un impacto estadísticamente significativo sobre el crecimiento ni sobre la inestabilidad cuando se tienen en cuenta las influencias institucionales.

Teniendo en cuenta el hecho de que la bibliografía precedente no incluía a las instituciones, ¿cómo se explica que este y otros estudios hayan revelado una influencia aparentemente tenue de las medidas de política? Primero, en el caso del ingreso per cápita, esa conclusión probablemente no sea motivo de sorpresa. El actual nivel de ingreso es resultado de políticas formuladas a lo largo de siglos, y las de los últimos 40 años quizá no sirvan muy bien como variable representativa en una medición21. De hecho, parece haber una relación más bien débil entre el nivel del PIB per cápita y los distintos indicadores de las medidas de política utilizados en el gráfico 3.822.

Gráfico 3.8.Ingreso per cápita y políticas

(Eje de las ordenadas: logaritmo del PIB real per cápita; eje de las abscisas: como se expresa)

El ingreso per cápita parece tener solo una correlación tenue con las políticas macroeconómicas, pero no asi con la apertura comercial.

Fuentes: Sachs y Warner (1995a): Dollar (1992); FMI. Annual Report on Exchange Arrangements and Exchange Restrictions (AREAER). Banco Mundial, World Development Indicators (2002), y estimaciones del personal técnico del FMI

1Porcentaje de años entre 1960 y 1998 en que la política comercial se puede clasificar como “abierta” según el criterio de Sachs y Warner (1995a).

2Porcentaje de años entre 1960 y 1998 en que estuvieron en vigencia controles de capital según el criterio del AREAER.

Segundo, nuestro enfoque empírico—basado en un análisis transversal, ya que en esta serie cronológica hay pocos indicadores institucionales—evalúa el impacto de las instituciones sobre los indicadores de los resultados económicos mejor que el de las políticas. Las instituciones por lo general evolucionan lentamente, mientras que las políticas suelen variar considerablemente con el correr del tiempo. No obstante, en nuestro análisis no podemos hacer uso de esta última variación. Además, el argumento de Sachs—que la relación entre los resultados económicos, las medidas de política y las instituciones probablemente implique una dinámica compleja (véase la nota 22)—no hace más que confirmar esa apreciación.

Un tercer factor para tener en cuenta es que algunos indicadores de políticas y de instituciones están fuertemente correlacionados entre sí, en gran parte porque varios indicadores institucionales subjetivos utilizados en este análisis corresponden a una amalgama de factores relativos tanto a las medidas de política como a las instituciones23. Por consiguiente, resulta más difícil encontrarles a las variables de política una función independiente importante si se tienen en cuenta las instituciones, aun en el caso de que algunas políticas sean significativas cuando se excluye a las instituciones. Por ejemplo, los paneles superiores del gráfico 3.9 muestran correlaciones simples entre el crecimiento y dos indicadores de las medidas de política; a saber, la apertura comercial a la izquierda y el nivel de escolaridad a la derecha. En ambos casos existe una asociación claramente positiva entre las políticas y el crecimiento. Sin embargo, como lo ilustran los paneles inferiores, también hay una relación positiva entre cada indicador de política y la calidad institucional. Esta estrecha asociación nos impide hacer inferencias sólidas sobre la respectiva contribución de estos factores al desempeño económico24.

Gráfico 3.9.Crecimiento, instituciones y políticas

(Eje de las ordenadas: lo que indica el titulo del panel del gráfico; eje de las abscisas: porcentaje)

Al parecer, las políticas económicas están correlacionadas con el crecimiento y con las instituciones.

Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999); Sachs y Warner (1995a); Banco Mundial, World Development Indicators (2002), y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Política comercial medida como el porcentaje de años entre 1960 y 1998 que se pueden clasificar como “abiertos” según el criterio definido por Sachs y Warner (1995a).

2Porcentaje de estudiantes matriculados en la escuela secundaria con respecto al total de estudiantes en edad de asistir a la escuela secundaria.

3Tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita correspondiente al periodo 1960-98.

4Medida de la callidad institucional agregada tomada de Kaufmann, Kraay y Zoido- Lobatón (1999). Los valores son los puntales presentados por los autores originales; los puntajes más altos indican mayor calidad institucional.

La conclusión básica no es que las políticas carezcan de importancia, sino que nuestro marco econométrico (que está restringido especialmente por las limitaciones de información de las series cronológicas en cuanto a las instituciones) no es bueno para detectar una relación entre las políticas y el crecimiento que bien podría observarse con el correr del tiempo. En términos más generales, este hecho tiende a reafirmar el análisis de la primera sección de este capítulo con respecto a la posible interacción entre las medidas de política y las instituciones. Por ejemplo, se necesitan instituciones firmes para respaldar y sustentar políticas sólidas y, por el contrario, la debilidad institucional puede impedir la adopción de políticas acertadas o puede restarles eficacia.

La reforma institucional en la práctica

Conclusiones empíricas: Argumentos claros a favor de la mejora institucional

La principal conclusión del análisis empírico presentado en la sección anterior es que la calidad institucional produce un impacto importante sobre los resultados económicos, ya sea que estos se midan en función de las diferencias del nivel de ingreso per cápita, de las tasas de crecimiento o de la inestabilidad del crecimiento de cada país. Concretamente, la mejora de las instituciones produce un aumento del ingreso, un crecimiento más pujante y una reducción de la volatilidad. Estos resultados son bastante robustos y son independientes del indicador de la calidad institucional que se haya adoptado. Las conclusiones son parecidas aunque las instituciones sean políticas, jurídicas o económicas. Además, las relaciones se cumplen en todas las principales regiones y no dependen de uno o dos grupos de países determinados.

El análisis también revela la presencia de efectos de convergencia. Aunque todos los países, sea cual fuere su nivel de desarrollo, se verían beneficiados por el fortalecimiento de sus instituciones, el impacto de la mejora institucional sobre el crecimiento parece más fuerte en los países que comienzan con un nivel de desarrollo económico (e institucional) más bajo. Este resultado pone de relieve la necesidad de que el fortalecimiento institucional prime dentro de los planes de impulso del crecimiento y alivio de la pobreza, especialmente en los países de ingreso bajo. Uno de los interrogantes más importantes es cómo crear un “círculo virtuoso” que permita adoptar políticas que refuercen las instituciones y lograr instituciones más sólidas que contribuyan a respaldar y sustentar mejores políticas.

El cambio institucional: A menudo lento, pero ocasionalmente rápido

Las instituciones de un país—como las que ya hemos considerado y que son un reflejo del poder y la responsabilidad de los dirigentes políticos, así como del grado de libertad económica—pueden estar profundamente enraizadas en su historia y cultura. Poner en marcha cambios en esas condiciones podría resultar un proceso difícil y lento, sobre todo porque quienes tienen interés en que se mantenga el statu quo—entre ellos, probablemente, los que ocupan puestos de poder—quizá no se inclinen por adoptar o apoyar amplias reformas institucionales. Un ejemplo revelador puede ser el ritmo relativamente lento de la reforma institucional en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) durante el proceso de transición en comparación con el ritmo mucho más acelerado de la reforma en Europa central y oriental (véase recuadro 3.2). Frente a una variedad de deficiencias institucionales, tales como un poder judicial débil y un poder ejecutivo sujeto a pocos controles, en la CEI los intereses creados pudieron aprovechar su poder político para distorsionar o empantanar las reformas.

Sin embargo, las instituciones pueden cambiar, y de hecho cambian, a menudo con lentitud—sobre todo en las economías avanzadas, donde ya son bastante sólidas—pero a veces el cambio se produce con una rapidez notable. En el gráfico 3.10, por ejemplo, se presentan las tendencias del Estado de derecho registradas desde mediados de los años ochenta hasta la actualidad. En todas las regiones se observan avances en el fortalecimiento del Estado de derecho, especialmente durante el primer quinquenio de los años noventa. A fines de la década, sin embargo, se produjeron algunos retrocesos, sobre todo en los países en desarrollo de Asia después de la crisis financiera, y se perdieron algunos avances logrados en el fortalecimiento de las instituciones en países como Indonesia y Malasia.

Gráfico 3.10.Cambios en el Estado de derecho

Las instituciones no son inmutables. Si bien en las economías avanzadas sigue existiendo un Estado de derecho mucho más estable, en varias economías en desarrollo se han registrado mejoras importantes a lo largo de la última década.

Fuente: International Country Risk Guide (ICRG).

En algunos casos, la mejora institucional hubo de esperar hasta la caída de un régimen, especialmente cuando el cambio era producto de un deseo generalizado de reforma política y económica, más que del derrocamiento de un régimen opresivo por parte de otro. Entre los ejemplos recientes cabe mencionar las reformas—si bien con resultados desiguales—de las antiguas economías de planificación centralizada, que se destacaron en Europa central y oriental por producir un fortalecimiento institucional generalizado. También se ha registrado un cambio radical en Estados en etapa de posguerra como Timor-Leste, Kosovo y Afganistán, donde la creación de instituciones sólidas ha sido un elemento crucial de los programas internacionales de apoyo a los nuevos gobiernos.

No obstante, los cambios de régimen tan drásticos han sido la excepción. Hay muchos más casos—tanto en países avanzados como en desarrollo—en los que el fortalecimiento institucional ha sido sistemático y ordenado. A continuación, se exponen algunos principios y mecanismos que pueden haber contribuido a las reformas.

Instituciones de alta calidad: Algunos principios generales

Muchos estudios, como Rodrik (1999, 2002) y Frankel (2002), parecen indicar cada vez más que las economías de mercado prósperas necesitan instituciones que:

  • Protejan los derechos de propiedad, preserven el Estado de derecho y frenen la corrupción.
  • Mantengan una estructura regulatoria adecuada en los mercados financieros, de productos y de factores para contrarrestar las causas y consecuencias de las fallas del mercado.
  • Respalden la estabilización macroeconómica, protegiendo el valor del dinero y garantizando una situación fiscal viable.
  • Promuevan la estabilidad y la cohesión social, evitando situaciones de pobreza extrema, reduciendo los conflictos civiles y neutralizando los efectos perniciosos de la dislocación y los cambios de índole económica.

Quizás estas funciones sean relativamente incontrovertibles, pero aun así existe gran incertidumbre al tratar de definir lo que constituye un programa de reformas adecuado para un país determinado, tanto desde el punto de vista de sus objetivos como de las estrategias para alcanzarlos.

  • Detalles de la formulación institucional. No existe una concepción muy clara de las modalidades institucionales que funcionan mejor en un contexto determinado. Por ejemplo, las economías avanzadas han llegado a un nivel elevado de ingreso y riqueza con una variedad de estructuras institucionales, diversos regímenes jurídicos y regulatorios, y distintos grados de participación del Estado en la economía. Asimismo, economías en rápido desarrollo como China, Botswana y Mauricio han logrado estos resultados manteniendo estructuras institucionales muy diferentes25.
  • Prioridadesy estrategias de reforma. En este caso tampoco sabemos mucho a priori sobre las estrategias de reforma—incluidas sus prioridades y secuencia—que mejor funcionarán en determinadas circunstancias. Los países que han experimentado profundos cambios institucionales en las últimas décadas, como China, Chile y las economías de Europa central, lo han hecho por vías enormemente diferentes. Quizá no sea posible—ni incluso conveniente, como se señala a continuación—extraer de esas experiencias conclusiones generales ni “reglas para la reforma”.

Lo que implican estas dos reflexiones es que la formulación y la reforma de las instituciones probablemente se compongan de elementos muy específicos para cada país (y a veces propios de la época). Concretamente, North (1990) y otros han destacado que las estructuras y las estrategias de reforma de las instituciones que parecen funcionar mejor en un país probablemente no den los mismos resultados en otro, al menos sin la adaptación e innovación exigidas por las circunstancias locales. Por ejemplo, los mecanismos institucionales utilizados para proteger los derechos de propiedad y sustentar el Estado de derecho en China son en parte producto de circunstancias económicas y políticas más generales propias del país, y quizá no sea posible adoptar fácilmente esos mecanismos en otro país. Con el mismo criterio, el concepto de “prácticas óptimas” internacionales probablemente pierda sentido si se lo aplica a especificaciones detalladas de modalidades institucionales.

¿Cómo pueden promover la reforma institucional las medidas de política?

Ahora bien, a las medidas de política les corresponde la función de fomentar el desarrollo de las instituciones, lo que a su vez promoverá la sostenibilidad de las políticas y el crecimiento económico. Los estudios sobre el tema han hecho hincapié en varios mecanismos—algunos de carácter general, otros más específicos—que pueden servir para fomentar la mejora de las instituciones.

  • Competenciay apertura comercial. En varios estudios se ha llegado a la conclusión de que la intensificación de la competencia, mediante la apertura del comercio por ejemplo, generalmente es conducente a una mejora institucional26. Concretamente, la apertura de los mercados puede ayudar a socavar intereses creados y reducir la captación de rentas derivada de las estructuras económicas e institucionales vigentes, fomentando a la vez la demanda de instituciones mejor adaptadas a una gama de transacciones cada vez más variadas, complejas y posiblemente arriesgadas.
  • Informacióny transparencia. También existen algunos indicios de que, cuando la prensa es libre y llega a un gran número de lectores, especialmente si es de propiedad más privada que pública, puede ayudar a reducir la corrupción e incrementar la eficacia del gobierno27. Entre otras cosas, la libertad de prensa puede complementar y realzar la transparencia de las decisiones públicas, reduciendo así las posibilidades de fracaso institucional. En un plano más general, la transparencia puede contribuir a mejorar la eficiencia y las medidas de política, por ejemplo mediante la adopción de normas internacionalmente reconocidas de divulgación de la información; como lo señaló Fischer (2002), la transparencia es importante no solo porque suministra más información a los mercados, sino especialmente porque establece controles a la actuación de las autoridades.
  • Anclas externas. En algunos contextos más específicos, los incentivos, limitaciones y acuerdos externos también parecen haber contribuido al cambio institucional. Es posible que un uso más general de tales mecanismos facilite el avance siquiera a algunos países y regiones, ayudándoles a salvar obstáculos internos para la reforma. Se pueden citar varios ejemplos. La mejora institucional registrada en la última década en Europa central y oriental puede atribuirse en parte al proceso de adhesión a la Unión Europea (como se expone en el recuadro 3.2)28. Del mismo modo, las condiciones de ingreso a la Organización Mundial del Comercio pueden haber contribuido a las reformas recientemente instituidas en China y otros países, y hay indicios de que la participación en el TLCAN ha impulsado el fortalecimiento de las instituciones en México29. Los compromisos colectivos y la presión de los pares son los principales mecanismos de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD), cuyo foco central es el desarrollo de las instituciones en los países subsaharianos (recuadro 3.3). Por último, los préstamos de las organizaciones financieras internacionales van generalmente acompañados de condiciones y a menudo de asistencia técnica para los prestatarios, con el objetivo de afianzar las instituciones en campos como las medidas de política macroeconómica, el sistema financiero y el gobierno de las empresas (recuadro 3.4).

No obstante, la necesidad más apremiante es la de lograr que los países se identifiquen con las reformas y asuman el compromiso de llevarlas a cabo, incluidas las relacionadas con el fortalecimiento institucional. Puesto que la mejora institucional es un tema que claramente tiene importancia, pero cuyos detalles en cuanto a formulación y planes de reforma quizá dependan en gran medida de las circunstancias locales, es indispensable que cada país se identifique con la reforma para que esta sea sostenible e influya sobre los resultados económicos. Boughton y Mourmouras (2002) presentan datos empíricos que destacan la importancia de este aspecto (sobre todo en el marco de los programas de préstamo del FMI), junto con medidas que podrían realzar su influencia. Si bien recalcan la singularidad para cada país de las reformas institucionales, las medidas incluyen el aumento de la flexibilidad en la formulación de los programas, haciendo más hincapié en los resultados que en los detalles sobre las medidas de política, y el hecho de velar por que se otorguen plenos poderes a los participantes fundamentales en el proceso de reforma. Por lo tanto, si bien la apertura, la transparencia y las anclas externas pueden servir como puntales, quizá nada pueda reemplazar a una enérgica dirigencia nacional para llevar a la práctica las reformas institucionales clave necesarias para la mejora sostenida de los resultados económicos.

Apéndice 3.1. ¿Impulsan las instituciones los resultados económicos?30

A continuación figuran más detalles sobre la estrategia de elaboración de los modelos, los datos y los indicios de la influencia de las instituciones en los resultados económicos.

Estrategia de elaboración de los modelos

Se ha adoptado un marco econométrico simple para examinar la importancia relativa de las instituciones como factor determinante de los resultados económicos. El modelo consiste en una regresión del resultado macroeconómico del país i a partir de una medición de sus instituciones, una medición (o un conjunto de mediciones) de las políticas macroeconómicas, y un conjunto de variables exógenas. Se expresa así::

siendo Xi el resultado macroeconómico que se busca; instituciones una medición del desarrollo institucional; políticas las mediciones de las políticas macroeconómicas, yZ un conjunto de variables exógenas de control, incluidas las variables geográficas que describen la dotación básica de recursos de un país.

Recuadro 3.3.Fomento de instituciones más sólidas y el crecimiento: La Nueva Asociación para el Desarrollo de África

En su cumbre inaugural celebrada en Durban, Sudáfrica, en julio de 2002, la Unión Africana adoptó un plan de acción para la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD) que servirá de marco para el fomento del desarrollo económico y el fortalecimiento de las alianzas con la comunidad internacional. Los objetivos fundamentales de la NEPAD son promover la paz y la buena gestión pública, impulsar el crecimiento económico y combatir la pobreza, y afianzar la movilización y la eficacia de la ayuda. Se contempla el respaldo a las gestiones internas a favor del fortalecimiento de las capacidades e instituciones por parte de los socios en el desarrollo, tal como se indica en el Plan de Acción para África del Grupo de los Ocho.

Como se expone más adelante, la NEPAD incorpora muchos de los principios que en este capítulo se reconocen como favorables para el fortalecimiento y el crecimiento institucional. Por ejemplo, hace hincapié en la reducción de conflictos, la protección de los derechos humanos y la ejecución de otras medidas encaminadas a mejorar la gestión política. La atención también se centra en políticas que fomentan la competencia, el comercio y la inversión extranjera, basadas en medidas que afiancen los marcos macroeconómicos y estructurales, valiéndose en parte de las prácticas internacionales y el examen de la situación en países semejantes. La NEPAD también subraya la necesidad de adaptar las estrategias de desarrollo, incluido el crecimiento institucional, a las circunstancias locales, basándose en el fortalecimiento de los organismos y mecanismos nacionales a través de los cuales se ponen en práctica las mejoras de la política.

Las medidas previstas para mejorar la gestión política se centran en el fortalecimiento de los mecanismos regionales para la prevención, gestión y resolución de conflictos, con la expectativa de que la Unión Africana desempeñe un papel preponderante. Ya se está desarrollando la capacidad para activar señales anticipadas de alerta y medidas preventivas respecto de posibles conflictos, aplicar medidas correctivas y dirigir procesos de paz, lo cual incluye el apoyo para las tareas posteriores de reconstrucción en los países afectados. Con el fin de promover la democracia y proteger los derechos humanos, un Comité de Dirección de la NEPAD está elaborando propuestas sobre normas de buena gestión política y un mecanismo de examen por los pares para facilitar su adopción.

En cuanto a la gestión económica, la NEPAD destaca la importancia de combatir la corrupción y propone la adopción de normas aceptadas internacionalmente y respaldadas por exámenes llevados a cabo por los pares en tres aspectos clave: política macroeconómica, infraestructura institucional y de mercado, y reglamentación y supervisión financieras. Se recalca que las entidades de los sectores público y privado estarían obligadas a cumplir normas pertinentes.

La estrategia de la NEPAD para el crecimiento se asienta sobre dos pilares que se sostienen mutuamente: un clima propicio para la inversión, tanto pública como privada, y prioridades sectoriales enfocadas en educación, salud, agua y saneamiento, agricultura, energía e infraestructura básica (como el transporte y el acceso a la tecnología de la información y la comunicación). Con el objeto de establecer y mejorar el suministro de servicios públicos en estos sectores, varios gobiernos africanos—especialmente los de Benin, Burkina Faso, Malí, Mozambique, Tanzania y Uganda—están reestructurando el gasto público, y estableciendo los marcos normativos, institucionales y de incentivos necesarios para fomentar la inversión privada, en parte a través de asociaciones público-privadas y de una mayor cooperación e integración regionales. En varios países—como Camerún, Ghana, Tanzania y Zambia—se llevan a cabo actividades especiales para desarrollar el sector financiero a fin de extender el microfinanciamiento hacia el sector rural y la pequeña y mediana empresa, establecer líneas de crédito a largo plazo y adaptar el marco de supervisión y de política a favor de tales actividades. Parte de este esfuerzo global está encaminado a preparar a los países para el eventual acceso (progresivo) al capital externo. La NEPAD también respalda las políticas nacionales que promuevan la competitividad y la diversificación de la producción, e insta a las instituciones regionales a facilitar la armonización de las políticas y la convergencia macroeconómica, y a los países industriales a abrir sus mercados a las exportaciones de África.

En la práctica, la estrategia de desarrollo de la NEPAD para todo el continente tendrá que traducirse en estrategias a escala nacional, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias de cada país. Un instrumento importante que ya existe para esa tarea es el documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) que cada país elabora con la participación de representantes de grupos de la sociedad, el sector privado y la comunidad internacional de donantes. El documento esboza el perfil de pobreza del país, fija metas para reducirla (entre ellas el avance previsto en pos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio), presenta los gastos por sectores y las limitaciones generales de recursos dentro de un programa coherente de gasto a mediano plazo, y facilita la movilización y coordinación del financiamiento externo.

En el ámbito de la gestión política, más allá de la solución de conflictos, la NEPAD propone además un fortalecimiento de la capacidad y las instituciones que conforman las estructuras de servicios administrativos y públicos, supervisión parlamentaria, formulación conjunta de decisiones, servicios judiciales e instrumentos de lucha contra la corrupción. El desarrollo y las reformas institucionales son de carácter nacional y regional, y en este último caso se centran en los instrumentos jurídicos, las convenciones y los protocolos de rigor dentro de la Unión Africana. Con respecto a la gestión económica y empresarial, el fortalecimiento de las capacidades y las instituciones debe concentrarse en el establecimiento de “prácticas óptimas”. En cuanto a este tema y otros afines, los países africanos deberán, por lo tanto, reforzar o crear instituciones nacionales y aprovechar los conocimientos de las organizaciones regionales—el Banco Africano de Desarrollo (BafD), la Comisión Económica para África (CEPA) y los Centros de Asistencia Técnica Regional en África (AFRITAC)—y de las instituciones internacionales (el FMI y el Banco Mundial, entre otras).

Una iniciativa institucional clave en el marco de la NEPAD será el mecanismo africano de examen por los pares (MAEP). El objetivo fundamental del MAEP es lograr que los países africanos aprendan de la experiencia de cada uno de ellos y adquieran una visión compartida sobre las estrategias eficaces para el desarrollo social y económico. Esa visión será vital para consolidar las alianzas internacionales y atraer inversión nacional y extranjera. En tal sentido, la NEPAD está definiendo criterios e indicadores que permitan medir la evolución de la gestión política y económica de los países. En noviembre de 2002, 12 países1se comprometieron oficialmente a adherirse al MAEP, y desde entonces algunos más han expresado verbalmente su deseo de adherirse.

Si bien el proceso de examen por los pares tendrá que quedar claramente bajo la iniciativa de los mismos países africanos, los socios en el desarrollo han ofrecido que la OCDE coopere con las instituciones africanas pertinentes, particularmente la CEPA, compartiendo información y experiencias y ayudando a desarrollar los conocimientos necesarios. Por otro lado, la NEPAD ha propuesto la creación de un sistema para que los países africanos y sus socios externos en el desarrollo examinen periódicamente la eficacia del mismo y los asuntos vinculados a la gestión de la ayuda correspondiente. El marco institucional para estos exámenes conjuntos, ampliamente avalados por los ministros de la OCDE, está siendo analizado por dicho organismo y la CEPA.

La iniciativa de la NEPAD sin duda sigue evolucionando. En algunos aspectos se han logrado avances, como la formulación parcial del MAEP y la respuesta favorable de los socios a través del Plan de Acción para África del G-8, pero falta mucho para que la visión en sí se cristalice. Los distintos aspectos de la iniciativa tendrán que incorporarse firmemente en las políticas nacionales, a partir de una participación más amplia de los elementos de la sociedad y compromisos claros con las reformas institucionales y de otro tipo. Al dar más solidez al marco de política nacional también se debería lograr la intervención de instituciones bilaterales y multilaterales en aspectos críticos, tales como la transferencia de recursos (incluida la reducción de la deuda), el diálogo de política y el fortalecimiento de las capacidades. Una combinación de políticas nacionales de apoyo y asistencia externa oficial serviría para abrir las puertas a la ansiada afluencia de inversión extranjera directa.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Anupam Basu y Delphin Rwegasira.1Argelia, Congo (República del). Egipto, Etiopia, Gabón, Ghana, Malí, Mauricio, Mozambiquem Nigeria, Rwanda y Sudáfrica.

Los parámetros que se trata de determinar son b y c, es decir, los efectos de las instituciones y la política macroeconómica sobre los resultados económicos. La estrategia más sencilla consistiría en estimar la ecuación (1) mediante mínimos cuadrados ordinarios. Sin embargo, las instituciones son endógenas, así como pueden serlo las variables de políticas. Por lo tanto, el modelo se estima mediante mínimos cuadrados dobles, usando un conjunto de instrumentos (que se analizan más adelante) correlacionados con los regresores endógenos y ortogonales de las perturbaciones.

Datos

A continuación se describen en más detalle los datos utilizados en el análisis y sus características principales, incluidas las diferencias regionales.

Mediciones de los resultados económicos

El análisis empírico se centra en tres mediciones de los resultados económicos:

  • El desarrollo económico se mide como el logaritmo del PIB real per cápita en 1995.
  • El crecimiento se mide como la tasa media de crecimiento del PIB per cápita durante el período 1960–98 (debido a la disponibilidad de datos fiables).
  • La volatilidad del crecimiento (“volatilidad”) se mide como la desviación estándar de la tasa de crecimiento del PIB per cápita durante el período 1960–98.

Mediciones de las instituciones

Los análisis empíricos recientes por lo general han abarcado tres mediciones relativamente nuevas y amplias de las instituciones.

  • Un índice de gobernanza agregada, que es la media de las seis mediciones del desarrollo institucional de Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón31. Las mediciones subyacentes se definen de la siguiente manera: 1) voz y rendición de cuentas: la medida en que los ciudadanos pueden elegir su gobierno y los derechos políticos, las libertades civiles y la independencia de la prensa; 2) estabilidad políticay ausencia de violencia: la probabilidad de que el gobierno sea derrocado por medios inconstitucionales o violentos; 3) eficacia del gobierno: la calidad en el suministro de servicios públicos y la competencia de la función pública, incluido el grado de politización; 4) carga regulatoria: la ausencia relativa de controles gubernamentales sobre los mercados de bienes, el sistema bancario y el comercio internacional; 5) Estado de derecho. la protección de las personas y la propiedad contra la violencia y el robo, la presencia de jueces independientes y eficaces, el cumplimiento de los contratos, y 6) ausencia de corrupción pública, ausencia del aprovechamiento del poder público para el beneficio particular o existencia de corrupción. El método utilizado para calcular cada subíndice le da al índice una distribución aproximadamente unitaria normal, en la que un aumento siempre indica una mejor calidad institucional32.
  • La medición de los derechos de propiedad, que indica el grado de protección que se brinda a la propiedad privada33. Cada país recibe una calificación según una escala del uno al cinco, en la que un puntaje más alto indica mayores derechos de la propiedad34.
  • Una variable que mide las “limitaciones al Poder Ejecutivo” y que representa las restricciones institucionales y de otro tipo a las que están sujetos los presidentes y otros gobernantes. Se supone que las sociedades en que existen restricciones efectivas para las elites y los políticos tienden a sufrir menos conflictos internos entre los distintos grupos que pugnan por el control del Estado y a buscar políticas más sostenibles. La variable se basa en una escala del uno al siete, en la que un puntaje más alto Índica más restricciones35.

Recuadro 3.4.El papel del FMI en el desarrollo institucional

Las instituciones débiles frenan el crecimiento y entorpecen la aplicación de políticas macroeconómicas acertadas. Por lo tanto, los programas respaldados por el FMI por lo general comprenden medidas que procuran subsanar la debilidad institucional, reducir las oportunidades de corrupción y otros medios de captación de rentas y fomentar el buen gobierno en su sentido más amplio1. La participación del FMI suele estar encaminada a incrementar la transparencia de las actividades del gobierno, la eficacia en la gestión de los recursos públicos y la estabilidad y transparencia en el ámbito del sector público. Asimismo, el FMI busca reforzar la gestión del sector de las finanzas a través de, por ejemplo, los programas de evaluación del sector financiero (PESF), que se llevan a cabo conjuntamente con el Banco Mundial e incluyen asistencia técnica para mejorar la capacidad de supervisión y la legislación relativa al banco central y al sector bancario. Además, los programas respaldados por el FMI suelen incorporar medidas institucionales con el objeto más concreto de salvaguardar los recursos suministrados por la institución.

El fuerte interés en los elementos de los programas del FMI que corresponden al desarrollo institucional se deriva en parte de las labores de la institución en países de bajo ingreso, a través de la aplicación de los instrumentos de financiamiento concesionario creados en la década de los ochenta (el servicio de ajuste estructural y su sucesor, el servicio reforzado de ajuste estructural). Otro factor fue la desintegración de la Unión Soviética a comienzos de los años noventa, que llevó al FMI a ayudar activamente a 15 nuevos países miembros que carecían de entidades gubernamentales fundamentales y en los que pronto surgió una serie de nuevos problemas de gobernanza. Esta experiencia, así como los indicios cada vez mayores de la importancia de unas instituciones sólidas para el crecimiento y la estabilidad macroeconómica, hizo que el FMI participara cada vez más en las cuestiones relativas a la gobernanza.

Así, a fines de los años noventa, unos dos tercios de todos los programas respaldados por el FMI incluían algún tipo de condicionalidad para fomentar el buen gobierno, ya fuera directamente o a través de la mejora de la gestión de la economía en general. Entre los ejemplos figuran medidas para reducir las oportunidades de captación de rentas, recurriendo a instrumentos como la liberalización del comercio, el tipo de cambio, los precios o la asignación de crédito. Por ejemplo, ciertos programas en Bulgaria e Indonesia contemplaban medidas para frenar las pérdidas de las empresas estatales a fin de mejorar la distribución del crédito en la economía. Otros programas se basaban en medidas para fortalecer la administración de los ingresos fiscales (Bolivia y Camerún) y la gestión del gasto (Azerbaiyán y Côte d’Ivoire). El financiamiento del FMI para Indonesia y Malí exigía la reforma o el desmantelamiento de los monopolios del Estado. En casos como los de Camboya y Kenya, los programas han tenido que abordar la corrupción a gran escala, que tiene graves repercusiones macroeconómicas.

Ante ciertos episodios que implicaban el supuesto uso ilícito de recursos del FMI y la declaración de datos inexactos, en 2000 el FMI introdujo evaluaciones de las salvaguardias de los bancos centrales en los países beneficiarios del financiamiento. El objeto es cerciorarse de que los sistemas de control, contabilidad, declaración de datos y auditoría del banco central sean adecuados para garantizar la integridad de las operaciones. Si se descubren deficiencias graves, se aplica la condicionalidad.

Pero la intervención del FMI en cuestiones de gobernanza no se limita a la condicionalidad de los programas. En el contexto de la supervisión de los países miembros, el FMI brinda asesoramiento sobre temas de gobernanza cuando estos tienen una importancia macroeconómica. Los informes de los países sobre la observancia de los códigos y normas (IOCN)—tales como los relativos a la transparencia fiscal y de la política monetaria y financiera, la calidad de los datos, la solidez del sector financiero y las prácticas óptimas de contabilidad y gestión financiera—ayudan a detectar debilidades institucionales. Si bien la elaboración de los informes es voluntaria, muchos países están optando por hacerlo, ya que genera información que puede resultar útil tanto en el contexto de la supervisión como en la definición de los programas respaldados por el FMI.

El FMI también ofrece asistencia técnica para ayudar a los países a fortalecer su capacidad institucional de varias maneras. Esto comprende, por ejemplo, asistencia para abordar los procedimientos de preparación y aprobación del presupuesto, la administración tributaria, la contabilidad y la auditoría, las operaciones del banco central y las estadísticas oficiales.

No obstante, la función que desempeña el FMI en cuestiones institucionales ha suscitado algunas tensiones. Una de ellas surgió en torno a la pregunta de si la ampliación de la condicionalidad estructural en general, incluida la relacionada con temas de gobernanza, era eficaz, o si la participación del FMI en los procesos internos de toma de decisiones de los países se había extendido demasiado y estaba resultando contraproducente. Tales inquietudes quedaron reflejadas en el examen de la condicionalidad del FMI de 2000-02, del cual emanaron, en septiembre de 2002, nuevas directrices que subrayan la necesidad de una aplicación restringida de la condicionalidad de modo de que esta se enfoque en las medidas que resultan esenciales para el cumplimiento de los objetivos macroeconómicos del programa. La racionalización de la condicionalidad de la institución va acompañada de un fortalecimiento de la colaboración con el Banco Mundial, que también aplica ese concepto a las medidas institucionales en los ámbitos que le competen (véanse FMI, 2001a, 2001c y 2002).

Un motivo clave para la aplicación de las nuevas directrices es la noción cada vez más arraigada de que un programa podrá ponerse en marcha con éxito solo si cuenta con el firme respaldo de las autoridades. Suele ser especialmente difícil lograr la identificación de los países con las reformas institucionales cuando estas afectan a los intereses de personas y grupos poderosos, como también lo puede ser lograr que los países sientan como propias reformas orientadas a combatir la corrupción cuando esta es endémica entre las autoridades, donde las reformas son precisamente más urgentes. Esto destaca la necesidad de que el FMI brinde asistencia de manera selectiva, reteniendo el financiamiento en los casos de programas con pocas probabilidades de lograr sus objetivos. Por ejemplo, durante 1997-2000, el FMI interrumpió el financiamiento para Kenya tras un escándalo de pagos irregulares a través de un plan de compensación de exportaciones.

Nota: El principal autor de este recuadro es Timothy Lane.1Véase FMI (2001b).

Mediciones de políticas

Las publicaciones especializadas han considerado varias mediciones sobre políticas macroeconómicas para determinar cómo estas inciden en las diferencias de resultados económicos entre países. Según esas publicaciones, algunas de las mediciones utilizadas en el presente análisis son:

  • Inflación, para dar una idea sobre la coherencia de la política monetaria. Se mide como la media del logaritmo de las tasas de inflación a lo largo de los últimos 40 años (es decir, el mismo período abarcado por los datos relativos al crecimiento y la volatilidad).
  • Sobrevaluación del tipo de cambio, con el fin de indicar que existe una combinación deficiente de las políticas macroeconómicas y los desequilibrios macroeconómicos conexos. Se basa en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo a partir de la medición Summers-Heston sobre el grado medio de sobrevaluación durante el período 1960–9836.
  • Apertura comercial, que sirve para indicar el grado de integración del mercado de bienes. Es el número de años entre 1960 y 1998 en que el país no interfirió en el comercio internacional, según la compilación de Sachs y Warner (1995a)37.
  • Tamaño del gobierno, como medición indirecta de una política fiscal “irresponsable”. Corresponde al tamaño medio del gasto público en relación con el PIB.
  • Desarrollo financiero, que sirve para indicar la profundidad del mercado financiero interno. Se mide como la relación entre el crédito privado y el PIB.
  • Apertura de la cuenta de capital, que denota el grado de integración del mercado financiero. Corresponde a la proporción de años en que la cuenta de capital del país ha estado sujeta a restricciones38.

Otras variables

Se suele usar otro conjunto de variables explicativas ya sea como parte del marco habitual o para contrastar la robustez de los resultados, y varios de estos factores también están incluidos en el presente análisis. Por ejemplo, en los estudios sobre el desarrollo, algunos factores adicionales fueron la religión y el origen del sistema jurídico, ya que ambos tienden a neutralizar las posibles diferencias en cuanto a los derechos de propiedad y la función del Estado. En los estudios sobre crecimiento, algunas variables explicativas adicionales fueron el ingreso y la educación iniciales que sirven para neutralizar el efecto de convergencia. Los estudios de volatilidad también incluyeron el ingreso inicial, ya que se ha demostrado que los países más pobres tienden a ser golpeados por más perturbaciones y por consiguiente sufren bastante más volatilidad (véase Acemoglu y Zilibotti, 1997).

En el análisis del desarrollo económico, numerosas obras le asignan a la geografía un papel central. Para estudiar este fenómeno, se tienen en cuenta varias mediciones de la dotación de recursos.

  • Latitud: Los países más próximos a la línea ecuatorial suelen tener climas más tropicales que pueden perjudicar la producción. Esto se mide usando el valor absoluto de la latitud del país.
  • Ausencia de litoral: La falta de salida al mar puede reducir la capacidad de un país para penetrar en mercados económicos importantes, reducir su capacidad para aprovechar economías de escala y probablemente disminuye la eficiencia de la producción. Este factor se mide con una variable ficticia de valor cero si el país tiene salida al mar y uno en caso contrario.
  • Mortalidad de los colonos: Describe el entorno sanitario del país y brinda información sobre el tipo de colonias que se establecieron. Se representa mediante el logaritmo de muertes anualizadas por cada mil soldados europeos39.

Algunas de estas variables geográficas se han usado como instrumentos de la variable institucional. También se utilizaron otros instrumentos para cuantificar la influencia de Europa occidental, a saber:

  • Diversidad etnolingüìstica: La probabilidad de que dos personas de un país seleccionadas al azar pertenezcan a grupos etnolingüísticos distintos40.
  • Idiomas europeos (dos variables): La fracción de la población de un país que habla uno de cinco idiomas principales de Europa occidental (incluido el inglés) como lengua materna, y la fracción que habla inglés como lengua materna41.
  • Orígenes jurídicos: Un conjunto de variables ficticias que captan el origen del sistema jurídico del país (británico, francés o alemán)42.

Aspectos destacados de los datos

Los estudios empíricos previos se basan en una muestra de 94 países, de los cuales 25 se consideran economías avanzadas y 69 en desarrollo43, y en la que están representadas todas las regiones geográficas. El resumen de las estadísticas de las variables clave utilizadas en el análisis figura en el cuadro 3.4. Como se explica en el texto principal de este capítulo, si las economías avanzadas se comparan con la muestra completa de países en desarrollo, las primeras presentan resultados económicos más sólidos que concuerdan con una mayor calidad de las instituciones y las políticas macroeconómicas. Esta tendencia no es tan clara cuando se consideran las diferentes regiones de los países en desarrollo, aunque la situación de África subsahariana suele ser relativamente deficiente según la mayoría de las mediciones de resultados económicos, instituciones y políticas.

Cuadro 3.4.Resumen de algunas estadísticas1
VariableTodos los

países de

la muestra
Economías

avanzadas
Economías

en desarrollo
África

subsahariana
AméricaPaíses en

desarrollo

de Asia
Oriente

Medio

y Turquía
Resultados económicos PIB real per cápita27.416

(10.877)
23.498

(9.108)
1.589

(1.725)
803

(1.239)
2.887

(2.052)
1.245

(1.319)
1.549

(779)
Inestabilidad del crecimiento34.39

(2.05)
2.63

(0,85)
5,03

(1.99)
5,80

(2,13)
4.31

(1.18)
3.48

(0,99)
6.13

(2.66)
Tasa media de crecimiento real41.70

(1.63)
2,98

(1.15)
1,23

(1.53)
0,53

(1,66)
1.30

(1.10)
2.48

(1.24)
2,27

(0,68)
Indicadores institucionales Gobernanza agregada50,13

(0.85)
1,25

(0,35)
–0,28

(0,55)
–0,49

(0,53)
–0,03

(0.53)
–0,19

(0.40)
–0,29

(0,41)
Derechos de propiedad63.45

(1.08)
4.64

(0.57)
3,00

(0.86)
2,68

(0.77)
3,14

(0,91)
3,40

(0.84)
3,25

(0.96)
Limitaciones al Poder Ejecutivo74,25

(2.09)
6.35

(1.22)
3,47

(1.80)
2,85

(1.67)
4,32

(1.56)
4.52

(1.71)
2,84

(1.88)
Políticas macroeconómicas Apertura comercial843.08

(40.21)
92,31

(19,06)
25,24

(29.48)
12,59

(21.86)
34,62

(26,57)
40,35

(40,35)
31,79

(39,16)
Inflación916,04

(21,59)
6,88

(5.28)
19,36

(24,20)
16.24

(18.28)
31,49

(34.85)
9,51

(7.75)
14.00

(9.40)
Tipo de cambio10117,29

(42,87)
104,64

(14,15)
121,87

(48,61)
136,61

(40,53)
120.99

(64.01)
80,74

(10,26)
116.90

(35,60)
Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b); Heritage Foundation (2003); Gurr y Marshall (2000); Sachs y Warner (1995a): Dollar (1992); World Development Indicators Banco Mundial (2002), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Valores medios; la desviación estándar entre países aparece entre paréntesis debajo de cada valor.

PIB real per cápita en 1995.

Desviación estándar media del crecimiento del PIB real per cápita correspondiente al periodo 1960–98.

Tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita.

Indicador de la calidad institucional agregada según Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b).

Calidad de la protección de los derechos de propiedad según las mediciones de Heritage Foundation (2003).

Medición de las limitaciones al Poder Ejecutivo según el proyecto Polity IV.

Porcentaje de años desde 1960 que se clasifican como “abiertos” por Sachs y Warner (1995a).

Inflación media durante 1960-98, expresada en logaritmos naturales.

Sobrevaluación del tipo de cambio efectivo real.

Fuentes: Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b); Heritage Foundation (2003); Gurr y Marshall (2000); Sachs y Warner (1995a): Dollar (1992); World Development Indicators Banco Mundial (2002), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Valores medios; la desviación estándar entre países aparece entre paréntesis debajo de cada valor.

PIB real per cápita en 1995.

Desviación estándar media del crecimiento del PIB real per cápita correspondiente al periodo 1960–98.

Tasa media de crecimiento anual del PIB real per cápita.

Indicador de la calidad institucional agregada según Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b).

Calidad de la protección de los derechos de propiedad según las mediciones de Heritage Foundation (2003).

Medición de las limitaciones al Poder Ejecutivo según el proyecto Polity IV.

Porcentaje de años desde 1960 que se clasifican como “abiertos” por Sachs y Warner (1995a).

Inflación media durante 1960-98, expresada en logaritmos naturales.

Sobrevaluación del tipo de cambio efectivo real.

¿Cómo se explican las diferencias de desarrollo económico entre los países?

El marco del modelo (las ecuaciones 1 y 2) utilizado para estudiar las diferencias de desarrollo económico entre los países es bastante frugal. Este marco permite analizar explicaciones divergentes planteadas en los estudios, particularmente, la incidencia de las instituciones, la geografía y las políticas. Sin embargo, como se menciona en el texto principal, Sachs (2003) señala la posibilidad de que tales modelos relativamente simples no ilustren plenamente el dinamismo y la complejidad del proceso de desarrollo económico.

Teniendo en cuenta esta consideración, los resultados del trabajo de preparación de este capítulo concuerdan con los resultados recientes de gran parte de las publicaciones (concretamente Acemoglu y otros, 2003; Easterly y Levine, 2003, y Rodrik, Subramanian y Trebbi, 2002), lo cual parece indicar que la geografía explica las tendencias del ingreso per cápita en una comparación entre países, predominantemente a través del canal institucional. Cuando este canal se tiene en cuenta, la incidencia directa de la geografía sobre el ingreso es escasa.

¿Cómo influyen las instituciones en el desarrollo económico? Los resultados de un conjunto de regresiones del ingreso per cápita sobre distintas mediciones institucionales se presentan en el cuadro 3.5. Cada regresión considera al índice institucional como endógeno y utiliza las variables geográficas como instrumentos. Los resultados revelan un efecto estadístico significativo de todas las mediciones institucionales sobre el PIB per cápita y coinciden con los obtenidos por Easterly y Levine (2003), y Rodrik, Subramanian y Trebbi (2002).

Cuadro 3.5.Resultados de las regresiones del PIB per cápita y las instituciones1
Solo institucionesPolíticas e instituciones
Indicador de gobernanza agregada22.092,04
Derechos de propiedad31,851,5
Limitaciones al Poder Ejecutivo41.101,2
Inflación50.650,340.91
Apertura comercial60.210,96–0,023
Sobrevaluación del tipo de cambio7–0,00020.0030,004
R20.730.440,200.740,600.14
Número de observaciones939192939192

La variable dependiente es el logaritmo del PIB real per capita de 1995 en dólares de EE.UU. al tipo de mercado. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, con la latitud y la diversidad etnolingüística como instrumentos.

Los valores en negrita indican un nivel de significación estadística de 1%.

El indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice brinda aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

EI indicador de los derechos de propiedad indica el grado de protección jurídica a la propiedad privada y la medida en que el gobierno hace cumplir las leyes pertinentes. Cada país recibe una calificación del 1 al 5: el puntaje más alto significa una mayor protección de los derechos de propiedad.

Las limitaciones al Poder Ejecutivo corresponden a las limitaciones institucionales y de otro tipo a las que están sujetos los presidentes u otros lidere spoliticos. El indicador fue compilado por Gurr y Marshall (2000) en el proyecto Polity IV y tiene una escala del 1 al 7, en la que un puntaje más alto significa más limitaciones.

La inflación es igual a la tasa media de inflación anual correspondiente al período 1960-98.

La apertura comercial indica el grado de integración del mercado de bienes. Es igual a la fracción de años en que el país ha estado abierto al comercio durante el período 1960-98, según Sachs y Warner (1995a).

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio durante 1960-98. Se basa en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo utilizando el indicador Summers-Heston, en el que 100 equivale a paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

La variable dependiente es el logaritmo del PIB real per capita de 1995 en dólares de EE.UU. al tipo de mercado. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, con la latitud y la diversidad etnolingüística como instrumentos.

Los valores en negrita indican un nivel de significación estadística de 1%.

El indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice brinda aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

EI indicador de los derechos de propiedad indica el grado de protección jurídica a la propiedad privada y la medida en que el gobierno hace cumplir las leyes pertinentes. Cada país recibe una calificación del 1 al 5: el puntaje más alto significa una mayor protección de los derechos de propiedad.

Las limitaciones al Poder Ejecutivo corresponden a las limitaciones institucionales y de otro tipo a las que están sujetos los presidentes u otros lidere spoliticos. El indicador fue compilado por Gurr y Marshall (2000) en el proyecto Polity IV y tiene una escala del 1 al 7, en la que un puntaje más alto significa más limitaciones.

La inflación es igual a la tasa media de inflación anual correspondiente al período 1960-98.

La apertura comercial indica el grado de integración del mercado de bienes. Es igual a la fracción de años en que el país ha estado abierto al comercio durante el período 1960-98, según Sachs y Warner (1995a).

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio durante 1960-98. Se basa en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo utilizando el indicador Summers-Heston, en el que 100 equivale a paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

¿Ayudan las políticas macroeconómicas a explicar los niveles actuales de desarrollo económico? En el lado derecho del cuadro 3.5 figuran estimaciones de mínimos cuadrados dobles correspondientes a los modelos en los que se agregan tres variables de políticas macroeconómicas a los resultados previos obtenidos a partir de las mediciones institucionales únicamente. En estos resultados, las tres mediciones institucionales preservan su nivel de significación estadística, lo cual no sucede con las de la política macroeconómica44. No obstante, como se señala en el texto principal, es posible que el marco empírico utilizado no sea suficientemente completo como para analizar la función básica de las políticas. Por ejemplo, los niveles actuales de desarrollo son el resultado de políticas aplicadas durante siglos, mientras que nuestras mediciones abarcan apenas las últimas cuatro décadas.

Crecimiento

A continuación se examina la influencia de las instituciones y las políticas en las diferencias del crecimiento de un país a otro, utilizando el mismo marco de elaboration de modelos empleado para analizar el desarrollo económico. En muchos estudios se ha determinado que las políticas repercuten en el crecimiento. Sin embargo, tal como se menciona en el texto principal de este capítulo, en algunas contribuciones recientes que han incorporado en las ecuaciones de crecimiento mediciones institucionales se ha observado que la influencia de las instituciones es preponderante, tal vez por el efecto que estas tienen sobre la sostenibilidad de las políticas. El cuadro 3.6 recoge los resultados de dos modelos de crecimiento; el de la izquierda excluye de los resultados a las instituciones y el de la derecha las incluye. El primero da a entender que las políticas económicas—representadas por el grado de sobrevaluació n del tipo de cambio—sí son importantes para el crecimiento. El segundo indica que las instituciones inciden de manera dominante en las diferencias de crecimiento entre los países, a pesar de que las políticas macroeconómicas—representadas por el desarrollo financiero—también son importantes. A modo reiterativo, la estrategia de elaboración de los modelos y la estrecha correlación entre ciertas variables de políticas y las mediciones institucionales perjudican nuestra capacidad para sacar inferencias claras con respecto a las distintas contribuciones de las instituciones y las políticas al crecimiento económico.

Cuadro 3.6.Resultados de las regresiones sobre crecimiento, instituciones y políticas1
Excluidas las

instituciones
Incluidas las

instituciones
Indicador de gobernanza agregada20,13
Ingreso inicial3–0.009–0,012
Institución x ingreso inicial4–0,014
Instrucción secundaria50,00030,0002
Sobrevaluación del tipo de cambio6–0,0001-0.00005
Desarrollo financiero70.020.019
R20,440,55
Número de observaciones8888

La variable dependiente es el crecimiento, medido como la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita durante el periodo 1960–98 La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, en los cuales la variable endógena es la indicadora de la gobernanza agregada. Se utilizan como instrumentos la latitud, la diversidad etnolingüistica, los orígenes jurídicos, el porcentaje de la población que es de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los valores en negritas indican un nivel de significación estadística de 1%, y los valores en bastardilla indican un nivel de significación estadística de 5%.

EI indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice da aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

Logaritmo del PIB inicial per cápita correspondiente a 1960, presentado en Heston y Summers (1991).

Ilustra la interacción entre ingreso inicial e institución.

Representa el nivel inicial de instrucción secundaria.

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio real en 1960-98. Se basa en comparaciones de la PPA a partir del indicador Summers-Heston, en la que 100 equivale a la paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

El desarrollo financiero es la relación entre crédito privado y PIB, según Levine (2002).

La variable dependiente es el crecimiento, medido como la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita durante el periodo 1960–98 La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, en los cuales la variable endógena es la indicadora de la gobernanza agregada. Se utilizan como instrumentos la latitud, la diversidad etnolingüistica, los orígenes jurídicos, el porcentaje de la población que es de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los valores en negritas indican un nivel de significación estadística de 1%, y los valores en bastardilla indican un nivel de significación estadística de 5%.

EI indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice da aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

Logaritmo del PIB inicial per cápita correspondiente a 1960, presentado en Heston y Summers (1991).

Ilustra la interacción entre ingreso inicial e institución.

Representa el nivel inicial de instrucción secundaria.

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio real en 1960-98. Se basa en comparaciones de la PPA a partir del indicador Summers-Heston, en la que 100 equivale a la paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

El desarrollo financiero es la relación entre crédito privado y PIB, según Levine (2002).

Volatilidad

Los resultados, problemas y conclusiones en cuanto a la variación de la volatilidad entre los países se asemejan mucho a los relacionados con el crecimiento. En el cuadro 3.7 se observa que la calidad institucional produce un efecto importante sobre la volatilidad del crecimiento. Entre las variables de políticas, también se observó que el grado de sobrevaluación del tipo de cambio era importante.

Cuadro 3.7.Resultados de las regresiones sobre inestabilidad, instituciones y políticas1
Modelo

general
Especificación

final
Indicador de gobernanza agregada2–2,27–1,46
Ingreso inicial30,48
Sobrevaluación del tipo de cambio real40.0080,0087
Apertura comercial50,74
Inflación6–0,55
R20.430.40
Número de observaciones9191

La variable dependiente es la inestabilidad, medida como la desviación estándar media de la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita durante el período 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, en los cuales la variable endógena es el indicador de la gobernanza agregada. Se utilizan como instrumentos la latitud, la diversidad etnolingüística, el porcentaje de la población que es de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los valores en negrita indican un nivel de significación estadística de 1%, y los valores en bastardilla indican un nivel de significación estadística de 5%.

El indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice brinda aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

Logaritmo del PIB inicial per cápita correspondiente a 1960, presentado en Summers y Heston (1991).

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio durante 1960-98. Se basa en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo a partir del indicador Summers-Heston, en la que 100 equivale a paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

La apertura comercial indica el grado de integración del mercado de bienes. Es igual a la fracción de años en que el país ha estado abierto al comercio en 1960-98, según Sachs y Warner (1995a).

La inflación es igual a la tasa media de inflación anual correspondiente al periodo 1960–98.

La variable dependiente es la inestabilidad, medida como la desviación estándar media de la tasa de crecimiento anual del PIB per cápita durante el período 1960-98. La regresión se estima utilizando mínimos cuadrados dobles, en los cuales la variable endógena es el indicador de la gobernanza agregada. Se utilizan como instrumentos la latitud, la diversidad etnolingüística, el porcentaje de la población que es de habla inglesa y el porcentaje que habla uno de los idiomas principales de Europa occidental.

Los valores en negrita indican un nivel de significación estadística de 1%, y los valores en bastardilla indican un nivel de significación estadística de 5%.

El indicador de gobernanza agregada equivale a la media de los seis subíndices presentados en Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999b). El método de cálculo de cada subíndice brinda aproximadamente una distribución unitaria normal, en la que un aumento siempre significa una mejor calidad institucional.

Logaritmo del PIB inicial per cápita correspondiente a 1960, presentado en Summers y Heston (1991).

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica el desajuste medio del tipo de cambio durante 1960-98. Se basa en comparaciones de la paridad del poder adquisitivo a partir del indicador Summers-Heston, en la que 100 equivale a paridad y los números más altos y más bajos indican, respectivamente, sobrevaluación o subvaluación, según Dollar (1992).

La apertura comercial indica el grado de integración del mercado de bienes. Es igual a la fracción de años en que el país ha estado abierto al comercio en 1960-98, según Sachs y Warner (1995a).

La inflación es igual a la tasa media de inflación anual correspondiente al periodo 1960–98.

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    SachsJeffrey2003Institutions Don’t Rule: A Refutation of Institutional FundamentalismNBER Working Paper No. 9490 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research).

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    SachsJeffrey yAndrewWarner1995aEconomic Reform and the Process of Global IntegrationBrookings Papers on Economic Activity: 1. Brookings Institution págs. 1118.

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    SachsJeffrey yAndrewWarner1995bNatural Resource Abundance and Economic GrowthNBER Working Paper No. 5398 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research).

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    SachsJeffrey yAndrewWarner2001The Curse of Natural ResourcesEuropean Economic Review vol. 45 (mayo) págs 82738.

    SenAmartya Kumar1995Economic Development and Social Change: India and China in Comparative PerspectivesDevelopment Economic Research Paper No. 27 (Londres: Development Economic Research Programme).

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    SubramanianArvind yRoyDevesh2001Who Can Explain the Mauritian Miracle: Meade, Romer, Sachs, or Rodrik?estudio preparado para la conferencia “Analytical Country Studies on Growth” de la Universidad de HarvardCambridge, Massachusettsabril. Disponible en Internet: http://ksghome.harvard.edu/~.drokrik.academic.ksg/Growth%20volume/Subramainan-Mauritius.doc.

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    TempleJonathan1999The New Growth EvidenceJournal of Economic Literature vol. 37 (marzo) págs 11256.

    WeiShang-Jin2000Natural Openness and Good GovernmentNBER Working Paper No. 7765 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Economic Research).

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    WhalleyJohn1998Why Do Countries Seek Regional Trade Agreements?en The Regionalization of the World Economyedición a cargo deJeffreyA. Frankel (Chicago: University of Chicago Press) págs. 6389.

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    WilliamsonJohn1990Latin American Adjustment: How Much Has Happened? (Washington: Instituto de Economía Internacional).

*Nota: Este capítulo fue preparado por un grupo dirigido por Maitland MacFarlan e integrado por Hali Edison y Nicola Spatafora. Ross Levine brindó apoyo como consultor y Bennett Sutton prestó servicios auxiliares de investigación.
1Véase, por ejemplo, North (1991).
2Por lo tanto, el término “gobernanza” se usa aquí en sentido amplio y abarca las influencias políticas y la percepción que se tiene le la eticada y eficiencia del gobierno, más que el sentido estricto que a veces se le asigna y que se centra básicamente en el grado de corrupción.
3En el apéndice 3.1 se exponen más detalladamente estas variables.
4En este trabajo se observan algunas diferencias si se consideran las variables geográficas e históricas fundamentalmente como instrumentos para evitar la posible endogeneidad de los indicadores institucionales directos o si se les asigna una función más amplia en el contexto de las teorías de desarrollo económico. Véase un análisis de este tema en Rodrik, Subramanian y Trebbi (2002). El análisis empírico presentado en la siguiente sección de este capítulo hace uso de variables geográficas e históricas fundamentalmente como instrumentos para las instituciones, más que como factores independientes determinantes de los resultados económicos.
5Véanse, por ejemplo, Diamond (1997). Sachs y Warner (1995b, 2001). y Gallup, Sachs y Mellinger (1998),
6Véanse, por ejemplo, Easterly (2002) y Banerjee e Iyer (2002).
7Véanse resultados empíricos en Hamann y Prati (2002), y posibles fundamentos teóricos en Cukierman, Edwards y Tabellini (1992).
8Véanse Barth, Caprio y Levine (2001a, 2001b), Arteta, Eichengreen y Wyplosz (2001) y Demirgüc-Kunt y Detragiache (2002). En el capítulo 3 de la edición de septiembre de 2002 de Perspectivas de Ia economía mundial se analizan más a fondo los vínculos entre la integración financiera y la inestabilidad del producto.
11El modelo seleccionado tiende a ser bastante parsimonioso. Como las instituciones probablemente dependerán a su vez de los resultados económicos, es fundamental definir una serie de instrumentos satisfactorios para ellas. La selección de instrumentos se analiza en el apéndice 3.1.
12En los últimos trabajos sobre el impacto de las instituciones en el nivel del PIB per cápita figuran Acemoglu, Johnson y Robinson (2001a, 2002), Easterly y Levine (2003) y Rodrik, Subramanian y Trebbi (2002).
13A partir de los estudios pioneros de Barro (1991), muchos economistas han planteado importantes variables de política que son factores determinantes importantes del crecimiento, como la apertura comercial y el desarrollo del capital humano. Véanse, por ejemplo, Barro (1997), Levine y Renelt (1992) y Berg y Krueger (2003). Anteriormente, Knack y Keefer (1995), Mauro (1995) y Easterly y Levine (1997) habían examinado directamente la función que desempeñan tanto las políticas como las instituciones.
14Acemoglu y otros (2003) han documentado una relación robusta entre las instituciones y la volatilidad. En la visión macroeconómica ordinaria, plasmada en el denominado “consenso de Washington” (del que trata por ejemplo Williamson, 1990), existe un vìnculo entre la volatilidad de la economía y las políticas macroeconómicas desacertadas.
16Véase, por ejemplo, Acemoglu y otros (2003).
17Es decir, la desviación estándar de la tasa de crecimiento porcentual anual bajaría 0,8 puntos porcentuales, como muestra el gráfico 3.7.
18En lo que respecta al impacto del comercio, véanse por ejemplo Frankel y Romer (1999). y un estudio reciente de Berg y Krueger (2003). En cuanto a los efectos de la inflación, véanse Barro (1997) y Bruno y Easterly (1995). Temple (1999) hace una revisión más amplia de los últimos estudios sobre el crecimiento, incluido el papel que desempeña el capital humano.
20Es decir, la desviación estándar de la tasa de crecimiento porcentual anual se reduciría de 5,8 a 5,5. Véanse los detalles del indicador de sobrevaluacion cambiaría en el apéndice 3.1.
21Rodrik, Subramanian y Trebbi (2002) hacen referencia a una distinción tipo flujo/saldo entre el PIB per cápita (que representaría el saldo acumulado de las medidas de política instituidas en el curso de los siglos) y las políticas macroeconómicas (flujos sujetos a cambios más frecuentes).
22Sachs (2003) aborda una cuestión más fundamental: está en desacuerdo con quienes mantienen que todos los demás factores quedan excluidos frente a la importancia de las instituciones, sosteniendo que han simplificado demasiado sus modelos de desarrollo económico hasta tal punto que es poco probable que den lugar a conclusiones categóricas y fiables. En sus propias palabras, hay buenas razones teóricas y empíricas para creer que el desarrollo obedece a una interacción compleja entre las instituciones, las medidas de política y la geografía.
23Tal es el caso, por ejemplo, de las percepciones en cuanto a la eficacia del gobierno y la carga regulatoria, que forman parte del indicador de gobernanza agregada.
24De hecho, en una de las primeras monografías en este campo—Hall y jones (1999)—los indicadores agregados de la apertura y la calidad institucional se combinan en un indicador de la “infraestructura social” que, según los autores, guarda una estrecha relación con las diferencias en el nivel del PIB per cápita entre un país y otro.
25Véanse análisis recientes de los resultados económicos de estos países y del papel que desempeñaron sus instituciones en Qian, 2001 (China); Acemoglu, Johnson y Robinson, 2001b (Botswana), y Subramanian y Devesh, 2001 (Mauricio).
26En cuanto a la influencia o ausencia de competencia a nivel nacional, véanse por ejemplo Ades y Di Tella (1999), Djankov y otros (2001), e Informe sobre el desarrollo mundial. Banco Mundial (2002). En cuanto a los efectos secundarios favorables derivados de la apertura comercial, incluidos los efectos sobre las instituciones, véanse Berg y Krueger (2003) y las referencias citadas; véanse también Islam y Montenegro (2002) y Wei (2000).
27Véase, por ejemplo, la síntesis reciente preparada por Blumkin y Gradstein (2002). Sen (1995) hace una comparación importante entre India y China en cuanto a los efectos de la transparencia sobre la incidencia relativa de la pobreza y la hambruna. Besley y Burgess (2000) han determinado que en India la capacidad de respuesta del gobierno a la crisis es más eficaz en los estados con una mayor circulación de la prensa escrita.
28Véase también el análisis de las economías en transición en la edición de septiembre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial.
29Véanse Informe sobre el desarrollo mundial, Banco Mundial (2002), y el análisis del recuadro 3.2.
30Nota: El autor principal de este apéndice es Hali Edison.
31La mayor parte del análisis se centra en la media igualmente ponderada de las seis mediciones de Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón (1999a). Los resultados se confirman con cada una de las seis mediciones subyacentes tomadas por separado. Los indicadores que se utilizan en el análisis están basados en los datos de 1997 y 1998. El método utilizado para calcular cada índice le da a éste aproximadamente una distribución unitaria normal y un intervalo de -2,5 a 2,5. Véanse los detalles en http://www.worldbank.org/wbi/govemance.
32Estas mediciones se basan en un modelo de componentes no observados en el que se agregan más de 300 indicadores, que van desde calificaciones de expertos de países hasta resultados de estudios. Algunos de los componentes que conforman el índice comprenden factores relacionados con las políticas. Lo que es más importante, dado el carácter subjetivo de las encuestas y los estudios subyacentes, existe la posibilidad de que las respuestas a las preguntas sobre las instituciones estén influenciadas por la manera en que los sujetos perciben las políticas. No obstante, este es el mejor conjunto de mediciones institucionales.
33Los datos se obtienen del “Index of Economic Freedom”, de la Heritage Foundation, correspondiente a 1997, y de hecho están incorporados en el indicador de Kaufmann. Kraay y Zoido-Lobaión, por lo que las dos mediciones no son completamente independientes. Sin embargo, esta medición aparece ampliamente en otras publicaciones y ha servido para verificar la robustez. Véase http://www.heritage.org/research/features/index.
34El puntaje se basa, en términos generales, en el grado de protección jurídica que se brinda a la propiedad privada, la medida en que el gobierno protege la propiedad privada y hace cumplir las leyes pertinentes.
35Véanse más detalles en la descripción de Gurr y Marshall (2000) sobre el conjunto de datos Polity IV. Véase también http://www.cidcm.umd.edu/inscr/polity.
36Esta medición, calculada originalmente por Dollar (1992), fue actualizada por Easterly y Levine (2003). Se calcula como un índice en el que 100 indica ausencia de subvaluación o sobrevaluación y un número más alto Índica más sobrevaluación. L.a sobrevalnación extrema tiende a reflejar una situación en la que el gobierno ha mantenido el tipo de cambio constante en medio de una alta inflación nacional.
37EI índice mide el porcentaje de años durante el período 1960-98 en que la economía gozó de apertura; se minidice según una escala (0. 1). Se considera que un país es abierto si cumple con todas las condiciones siguientes: 1) las barreras no arancelarias afectan a menos del 40% del comercio; 2) la media de los aranceles es inferior al 40%; 3) la prima del mercado negro fue inferior al 20% durante los años setenta y ochenta; 4) la economía no es socialista, y 5) el gobierno no controla las importaciones más importantes a través de juntas de comercialización.
38Aunque hay muchas otras maneras de medir la apertura de la cuenta de capital (véase, por ejemplo, Edison, Klein, Ricci y Sløk, 2002), se recurre a esta medición porque ofrece una cobertura amplia y se ha usado mucho en el debate sobre el efecto de la liberalización de la cuenta de capital en el crecimiento. Los datos provienen de varias ediciones de Annual Report on Exchange Arrangements and Exchange Restrictions, del FMI.
39Datos compilados por Acemoglu, Johnson y Robinson (2001a), quienes mantienen que la mortalidad de los colonos es un indicio de si las dotaciones de recursos iniciales tendían a favorecer el establecimiento de “estados extractivos” o “asentamientos” (véase recuadro 3.1).
40Se ha previsto que conforme la diversidad etnolingüística de un país aumenta, sus instituciones tienden a ser menos sólidas.
41Al igual que Hall y Jones, se permite que el inglés y otros idiomas tengan efectos separados.
42Cada vez más análisis señalan que la tradición jurídica implantada por los colonos europeos influye profundamente en la manera en que un país enfoca la protección de los derechos de la propiedad.
43Los 25 países adelantados son Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Corea, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Singapur, Suecia, Suiza. Los 69 países en desarrollo son Argelia, Argentina, Bangladesh, Barbados, Bolivia, Botswana, Brasil, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Chad, Chile, Colombia, Congo, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Ecuador, Egipto, El Salvador, Etiopía, Filipinas, Gabón, Gambia, Ghana, Guatemala, Haití, Honduras, India, Indonesia, Irán (República Islámica del), Jamaica, Jordania, Kenya, Madagascar, Malasia, Malawi, Marruecos, Mauricio, Mauritania, México, Mozambique, Nepal, Nicaragua, Niger, Nigeria, Pakistán, Papua Nueva Guinea, Paraguay, Penù, República Arabe Siria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República Dominicana, Rwanda, Senegal, Sierra Leona, Sri Lanka, Sudáfrica, Tanzania, Tailandia, Togo, Trinidad y Tabago, Túnez, Turquía, Uganda, Uruguay, Venezuela, Zambia y Zimbabwe.
44Otras variables de política, como el tamaño del gobierno y la apertura de la cuenta de capital, se tomaron en cuenta en regresiones similares, pero no arrojaron significación estadística y por ende no se declararon.

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