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Desempleo E Instituciones Del Mercado De Trabajo: Por Qué Las Reformas Son Beneficiosas*

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2003
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La persistencia de elevados niveles de desempleo en varios países industriales—sobre todo en Europa continental—tal vez constituye uno de los fracasos más notables de la política económica de los dos últimos decenios. Muchos analistas y organismos internacionales—entre ellos la Comisión Europea, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)—han sostenido que el origen de los elevados niveles de desempleo puede atribuirse a las instituciones del mercado de trabajo. Por consiguiente, se ha instado una y otra vez a los países que registran altos niveles de desempleo a emprender amplias reformas estructurales con miras a reducir las “rigideces del mercado de trabajo”, como los generosos regímenes de seguros de desempleo; la elevada protección al empleo, como el alto costo de despedir trabajadores; los altos salarios mínimos; los mecanismos no competitivos de fijación de salarios, y las fuertes distorsiones tributarias. Si bien existen sólidos argumentos teóricos para respaldar la necesidad de esas reformas, los datos empíricos están menos desarrollados y, en algunos casos, no la corroboran (véase, por ejemplo, Cohen, Lefranc y Saint-Paul, 1997). Esto se debe, en parte, a que hasta hace poco tiempo el desarrollo de los datos correspondientes a las instituciones del mercado de trabajo no permitía un análisis completo de las múltiples y complejas relaciones que existen entre las instituciones laborales y el desempleo.

En el presente capítulo se examina el estado actual del debate y se realiza un análisis adicional de los posibles beneficios de las reformas del mercado de trabajo en términos de la reducción del desempleo y el aumento de la producción. El análisis se basa en dos enfoques complementarios. El primero, que desarrolla y amplía unos cuantos estudios empíricos recientes, especialmente Nickell y otros (2001), examina directamente la relación entre el desempleo y las instituciones del mercado de trabajo utilizando un conjunto original de datos que combina series históricas reunidas por Nickell y Nunziata (2001) con la información más reciente sobre las instituciones del mercado de trabajo que ha suministrado la OCDE. Este trabajo se complementa con un segundo enfoque basado en simulaciones efectuadas con el nuevo modelo de la economía mundial del FMI (GEM), un modelo macroeconómico que caracteriza rigurosamente las imperfecciones del mercado de trabajo y de productos (Pesenti, 2003; Laxton y Pesenti, 2002). Ambos enfoques transmiten un mensaje unificado:

  • Primero, las reformas amplias y que favorecen la competencia pueden generar considerables beneficios. Ambos enfoques podrían indicar que unas reformas laborales bien diseñadas podrían suscitar aumentos de aproximadamente el 5% en el producto y un descenso en la tasa de desempleo de unos 3 puntos porcentuales. Las simulaciones del GEM parecen indicar que los beneficios podrían subir al doble si se procura al mismo tiempo incrementar la competencia en el mercado de productos, de modo que los países con alto nivel de desempleo podrían reducir esas tasas hasta unos niveles no registrados desde principios del decenio de 1970.
  • Segundo, las reformas tienen que ser amplias; las reformas parciales pueden resultar menos eficaces, sobre todo cuando el mercado de trabajo no es competitivo.
  • Tercero, cuando los mercados de trabajo son más competitivos, la economía reacciona con mayor rapidez y menos sobresaltos ante las variaciones de las tasas de interés. Esto facilita el trabajo de las autoridades monetarias; en particular, se requieren unas variaciones menores de las tasas de interés—y por consiguiente del producto—para estabilizar la inflación cuando se producen perturbaciones.

En primera instancia, cabe señalar dos cuestiones. Primero, las deficiencias de información impiden un análisis estadístico de la relación entre las instituciones del mercado de trabajo y el desempleo más allá de 1998. A partir de ese año, el desempleo estructural de Europa empezó a disminuir, aunque lentamente, a raíz de ciertos avances en la reforma del mercado de trabajo (véase gráfico 4.1). No obstante, el análisis del presente capítulo permite deducir que harían falta unas reformas más amplias para asegurar una reducción duradera y decisiva del desempleo estructural. Segundo, el debate se centra en las ventajas de las reformas a largo plazo, sobre todo en lo que se refiere a la reducción del desempleo. A corto plazo, obviamente, podrían existir costos iniciales, por ejemplo a través de onerosas reorganizaciones de la producción y cambios en la distribución del ingreso, y si se considera necesario el apoyo del gobierno para ayudar a abordar estos problemas, también podrían producirse efectos a corto plazo sobre el presupuesto público1. La evaluación de estos costos resultaría crucial para determinar la secuencia de las reformas, pero estas importantes cuestiones trascienden el alcance del presente capítulo, ya que su cometido principal consiste en señalar los beneficios de las reformas.

Gráfico 4.1.Tasas de desempleo efectivo y estructural

(Porcentaje)

Los países con alto nivel de desempleo registran un problema estructural persistente.

Fuente: OCDE , Analytical Database

1Se refiere a la tasa NAIRU, o de desempleo natural, en la que no existen tendencias en materia de inflación provenientes del mercado de trabajo (véase el recuadro 4.1 de la edición de mayo de 1999 de Perspectivas de la economía mundial).

¿Por qué necesitamos instituciones del mercado de trabajo?

Por mucho tiempo se ha reconocido que los mercados de trabajo no son, por naturaleza, perfectamente competitivos2. Las “imperfecciones” más comunes incluyen los problemas de información, como la dificultad para que los empleadores vigilen totalmente el esfuerzo o las capacidades de los trabajadores, y para que los trabajadores evalúen su contribución a la productividad de la empresa (y por ende para saber cuál debería ser su salario). Los problemas de información complican el apareamiento de los trabajadores con las vacantes, especialmente las que requieren trabajadores calificados. Otra imperfección se desprende del poder de mercado: si los empleadores dominan las relaciones laborales, los salarios pueden impulsarse hasta niveles ínfimos, pero si los trabajadores dominan, los salarios pueden resultar demasiado elevados. Los mecanismos de mercado no pueden brindar suficientes garantías contra el riesgo del desempleo en vista del carácter agregado de dicho riesgo. Del mismo modo, generalmente se acepta que “el mercado de trabajo no funcionará bien sin las instituciones indicadas”3, es decir, sin una combinación adecuada de reglamentos, impuestos y subsidios que afectan la relación entre trabajadores y empleadores. Pese al consenso en torno a la conveniencia de introducir algunas “rigideces” en los mercados de trabajo, las cuestiones prácticas de política dan origen a intensos debates. ¿Cuáles son esas instituciones “indicadas” (o qué tanta rigidez se desea)? ¿Hasta qué punto las instituciones “ideales” del mercado de trabajo representan las características y preferencias propias de cada país (el problema de las soluciones “buenas para todos los casos”)? Y ¿cuáles son las consecuencias de mantener instituciones deficientes y las ventajas de arreglarlas?

Si bien las dos primeras preguntas tienen importantes repercusiones prácticas, la tercera es a todas luces clave para que se produzcan reformas decisivas. Este capítulo se divide en tres fases. Primero, se demuestra que el alto nivel de desempleo es principalmente de índole estructural (y por ende puede verse afectado por las instituciones) y no tanto cíclico (determinado por el ciclo económico y las políticas macroeconómicas)4. Segundo, basándose en el enfoque antes descrito, se ofrecen nuevos indicios de la relación entre el alto nivel de empleo estructural y las características institucionales de los mercados de trabajo. Tercero, se presentan estimaciones cuantitativas del impacto de las posibles reformas de las instituciones sobre el desempleo y el producto, y se describe su posible variación ante la competitividad subyacente del mercado de trabajo.

¿Es el alto nivel de desempleo un problema estructural?

Existen muchos indicios de que los países con altos niveles de desempleo registran problemas estructurales. En el gráfico 4.1 se ordenan 20 países industriales de acuerdo con su tasa efectiva de desempleo al 31 de diciembre de 2002 y se presentan las variaciones a partir de 1997, la cresta más reciente del desempleo en Europa occidental. Si bien la división entre el desempleo estructural y el cíclico está sujeta a cierta imprecisión, las diferencias entre las tasas efectivas de desempleo de los países coinciden casi exactamente con las diferencias entre las tasas estructurales5. Además, el problema parece ser persistente ya que gran parte de la mejora registrada a partir de 1997 obedece a factores cíclicos.

Otro ejemplo muy llamativo de la índole estructural de las altas tasas de desempleo en los países industriales es la relación entre las tasas de desempleo y de participación de la fuerza de trabajo (gráfico 4.2). En general, las altas tasas de desempleo guardan una relación estrecha con un bajo nivel de participación en el mercado de trabajo, lo que parece indicar que los desempleados de los países con altas tasas de desempleo a menudo prefieren abandonar la fuerza de trabajo, debido a la duración del período de desempleo y a la dificultad para encontrar un nuevo puesto. Un factor que alienta la toma de decisiones de este tipo son las generosas prestaciones de incapacidad e incentivos para jubilarse anticipadamente. Cabe señalar que esta relación se mantiene no solo para los cambios sino también para los distintos niveles, lo cual lleva a pensar que incluso la mejora temporal de las condiciones del mercado de trabajo anima a muchos individuos a reingresar a la fuerza de trabajo. Si bien las tasas de participación pueden obedecer a las preferencias particulares de cada país con respecto al ocio y al trabajo, un análisis más detallado de las tasas de participación por edad y sexo revela diferencias aún más profundas entre los países, que son muy abismales para que puedan atribuirse enteramente a la existencia de preferencias diferentes (véase Jackman, 2001).

Gráfico 4.2.Tasas de desempleo y de participación

Existe una relación inversa entre las tasas de desempleo y las tasas de participación en cuanto a su nivel y su variación.

Fuentes: OCDE. Analytical Database y Employment Outlook

Otro síntoma típico del mal funcionamiento de los mercados de trabajo es la mayor dificultad para emparejar los individuos desempleados con las vacantes existentes. Este problema se ilustra mediante la relación entre el desempleo y las tasas de vacantes, conocida como la curva de Beveridge (gráfico 4.3). Puesto que las elevadas tasas de vacantes generalmente obedecen a una fuerte demanda de trabajadores adicionales, naturalmente tienden a asociarse con bajas tasas de desempleo. El aspecto interesante de lo anterior es que la curva se desplaza en el curso del tiempo. En el decenio de 1970 y principios de los años ochenta, la curva se desplazó hacia la derecha (gráfico 4.3, panel superior), lo que parece indicar un aumento estructural del desempleo (ya que a la misma tasa de vacantes le corresponde un mayor nivel de desempleo). En el segundo quinquenio de los años ochenta y en el decenio de 1990, la curva de Beveridge se desplazó hacia la izquierda en Estados Unidos—una señal de descenso del desempleo estructural—mientras que continuó el desplazamiento hacia la derecha en la Unión Europea. Entre otros factores congruentes con un alto nivel de desempleo estructural figuran los indicios de severas distorsiones en la determinación de los costos laborales (por ejemplo, Prasad, 2000, 2003; y Nickell y otros, 2001) y grandes disparidades regionales (recuadro 4.1).

Gráfico 4.3.Tasas de desempleo y de vacantes

(Porcentaje)

El desplazamiento hacia la derecha de las curvas de Beveridge indica un aumento del desempleo estructural. A partir de 1986, éste siguió aumentando en Europa pero empezó a descender en Estados Unidos.

Fuentes: OCDE, Analytical Database. Nickell y Nunziata (2001), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Ponderado en función del empleo total. No se incluye en el cálculo agregado a Grecia, Irlanda, Italia y Luxemburgo por taita de información correspondiente a la tasa de vacantes.

¿Cuál es el efecto de las instituciones del mercado de trabajo sobre el desempleo?

Para cuantificar el efecto de determinadas instituciones del mercado de trabajo sobre el desempleo, el FMI realizó un estudio econométrico basado en un panel de 20 países de la OCDE durante el período 1960-98, partiendo de trabajos realizados previamente por una variedad de investigadores y mediante estudios adicionales6. El estudio se centró en los siguientes indicadores institucionales: el coeficiente de reemplazo (la relación entre las prestaciones de desempleo en el primer año del mismo con respecto a los ingresos anteriores); un índice de protección del empleo; la tasa impositiva sobre el trabajo (incluidas las contribuciones al seguro social, los impuestos sobre la renta y los impuestos indirectos); la densidad de sindicalización, y la índole del proceso de negociaciones salariales (centralizado o descentralizado)7. Por falta de datos, en este análisis no se investiga el efecto de la intervención deliberada del gobierno en el mercado de trabajo, la duración de las prestaciones de desempleo, los salarios mínimos, los topes para el horario de trabajo, los empleos de tiempo parcial, los contratos a plazo fijo y la educación, ni tampoco las relaciones con las reformas del mercado de productos. Sin embargo, estudios más extensos (Nickell y Layard (1999) y OCDE (2002a) parecen indicar que esas omisiones no deben afectar significativamente la idea principal del presente análisis.

Los estudios empíricos tratan de encontrar la respuesta a dos preguntas básicas, primero, ¿hasta qué nivel explican las instituciones la evolución del desempleo en el curso del tiempo y de un país a otro? Y, segundo, ¿qué instituciones resultan más importantes y por qué? Para abordar la primera interrogante, en el gráfico 4.4 se trazan unas estimaciones sencillas de las tasas de desempleo corregidas en función del efecto de las instituciones en los principales países (técnicamente, los residuos de una regresión por paneles de las cifras de desempleados sobre los datos institucionales disponibles y su interacción; véase apéndice 4.1). Si bien el análisis estadístico confirma que las variables institucionales son importantes factores determinantes del desempleo, el gráfico indica que las tasas de desempleo corregidas fluctúan en torno a cero, lo cual parece indicar que las diferencias en las tasas de desempleo de un país a otro están bien explicadas por las diferencias en las instituciones del mercado de trabajo. No obstante, el modelo totalmente institucional no parece explicar plenamente las variaciones del desempleo en el curso del tiempo, como puede deducirse de la tendencia alcista de la tasa de desempleo corregida en función de las instituciones que se registra en muchos países europeos desde principios de los años setenta8.

Gráfico 4.4.Tasas de desempleo corregidas en función de las instituciones1

(Porcentaje)

A las instituciones por si solas puede atribuirse gran parte de las diferencias en las tasas de desempleo entre un país y otro, pero ellas casi no han incidido en la tendencia creciente observada en la mayoría de los países europeos y en el acusado descenso de la tasa de desempleo de Estados Unidos en el decenio de 1990.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Residuos de una regresión por paneles de las tasas de desempleo normalizadas de la OCDE sobre un índice de la protección del empleo, el coeficiente de reemplazo de las prestaciones, la densidad sindical, el índice de coordinación de las negociaciones salariales, los impuestos sobre el trabajo y las interacciones entre las instituciones (véase el apéndice 4.1).

Lo anterior señala la necesidad de un modelo más completo para identificar las instituciones que más importan, dados la persistencia (dinámica) del desempleo y los efectos de las perturbaciones macroeconómicas. Los detalles técnicos de este modelo, en que se basa el resto del análisis de la presente sección, se describen en el apéndice 4.1. No obstante, cabe señalar que el modelo toma en cuenta explícitamente la interacción de una institución del mercado laboral con otra (por ejemplo, la posibilidad de que los impuestos sobre el trabajo produzcan un efecto diferente sobre el desempleo cuando la competitividad del mercado de trabajo es elevada y cuando sea baja, lo cual, como se analiza a continuación, efectivamente ocurre)9. Estas interacciones son importantes para entender si dos reformas idénticas en países diferentes tendrán efectos similares—disminuyendo en gran medida la crítica de las soluciones “buenas para todos los casos” que inevitablemente conllevan los análisis de panel10—y si las reformas generales serán más eficaces que las medidas adoptadas poco a poco11.

Recuadro 4.1.Disparidades regionales en materia de desempleo

Las disparidades regionales entre las tasas de desempleo de Europa son notablemente elevadas. En 2001, la tasa media de desempleo de la Unión Europea ascendía al 7,8%, pero oscilaba entre 1,7% en Berkshire (Reino Unido) y 24,9% en Calabria (Italia)1. Estas disparidades se presentan incluso dentro de un mismo país, donde la gama de tasas de desempleo es mucho mayor que en Estados Unidos (véase el primer gráfico). Esto es particularmente cierto en los casos de Alemania, Bélgica, España e Italia.

Otro problema similar es la elevada persistencia de las disparidades entre las tasas de desempleo regionales (véase el segundo gráfico). En Estados Unidos, la correlación entre las tasas de desempleo regionales actuales y las de hace siete años es apenas de 0,30, lo cual indica que más de dos tercios de los problemas de desempleo regionales se resolvieron durante el período. En Europa, sin embargo, la correlación media asciende a 0,83, lo que parece indicar que es muy poco el ajuste logrado.

Las elevadas y persistentes disparidades entre las tasas de desempleo regionales podrían crear problemas por varias razones.

  • Pueden propiciar una mayor inflación (en lenguaje técnico, una mayor tasa de desempleo nacional no aceleradora de los precios, NAIRU) si los salarios nacionales se fijan tomando como base únicamente las condiciones vigentes en las regiones de bajo nivel de desempleo. Por ejemplo, los datos parecen indicar que en Italia la situación de las regiones norte y central determina los salarios que se fijan a nivel nacional, lo cual se traduce en unos salarios reales relativamente elevados en el sur, donde la tasa de desempleo supera el 18% (Brunello, Lupi y Ordine, 2000).
  • Incrementan el costo social del desempleo. Cuando el desempleo se concentra en una zona determinada, podrían desintegrarse las redes de apoyo informal, los precios de los activos caen acusadamente y las dificultades económicas suelen convertirse en un problema social agudo.
  • Son un indicio de ineficiencia de los mercados de trabajo y de capital ya que los recursos, que son abundantes en ciertas regiones, no son utilizados productivamente en otras.
  • Al parecer guardan una estrecha relación con una considerable economía oculta. Por ejemplo, se estima que en Italia el empleo en los sectores informales asciende aproximadamente al 30% en el sur y a menos del 10% en el norte (Boeri y Garibaldi, 2002). Esta estrecha asociación parece indicar que el alto nivel de desempleo regional podría obedecer a problemas mayores de gobierno, y en cierto grado causarlos.

Dispersión de las tasas de desempleo regionales

Fuentes: Eurostat y estimaciones del personal técnico del FMI.

Persistencia de las tasas de desempleo regionales

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Las causas de las diferencias entre las tasas de desempleo regionales son numerosas. Algunas disparidades entre las tasas son una característica natural de las economías abiertas porque las distintas regiones de un mismo país registran circunstancias económicas diferentes. Por ejemplo, las perturbaciones que afectan únicamente a ciertas regiones son mucho más frecuentes en Europa que en Estados Unidos (Decressin y Fatás, 1995). Además, la composición de la industria parece desempeñar una función importante (Marimon y Zilibotti, 1998); por ejemplo, el desempleo a largo plazo es particularmente elevado en las regiones tradicionalmente dedicadas de manera intensiva a la agricultura, como Andalucía en España.

Sea cual fuere la causa inicial, un desempleo regional persistente parece indicar que existen pocos incentivos para que la mano de obra se desplace a otros lugares o para que ingrese el capital privado. En este sentido, es notable la limitada movilidad regional de la mano de obra en varios países europeos con respecto a la de Estados Unidos, donde una perturbación regional negativa origina la migración a otros estados; en Europa, una perturbación regional negativa inicialmente incrementa el desempleo y, a largo plazo, reduce permanentemente la tasa de participación local (Decressin y Fatás, 1995). En muchos países europeos los salarios locales son relativamente insensibles ante las condiciones del mercado local; además, los trabajadores, especialmente los habitantes del sur de Europa o de países con diferentes comunidades lingüísticas y que poseen bajos niveles educativos, no parecen susceptibles a las diferencias salariales (Jimeno y Bentolila, 1998; Mauro y Spilimbergo, 1999, y Esteváo, 2003). Los altos niveles de desempleo nacional también limitan las tasas de migración interregional. Además, la movilidad del capital privado es limitada, en parte debido a que la productividad del capital es baja en regiones con altos niveles de desempleo, que suelen estar geográficamente aisladas y contar con una infraestructura inadecuada.

Por mucho tiempo, las disparidades regionales han sido fuente de preocupación para las autoridades y se han aplicado políticas a nivel europeo y a nivel nacional. En 1987, la Unión Europea se comprometió a abordar las disparidades regionales mediante la promulgación del Acta Única Europea2, principalmente a través de donaciones del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y el Fondo Social Europeo, que en conjunto representan el 35% del presupuesto de la Unión Europea. Hasta la fecha, los principales beneficiarios han sido España, Grecia, Irlanda, el sur de Italia y Portugal, para quienes las donaciones anuales han representado entre el 1% y el 3,5% del PIB (Boeri y otros, 2002). El fin de estas donaciones es la construcción de infraestructura y la creación de programas de capacitación, lo que ayudará a aliviar los cuellos de botella de la oferta en regiones pobres y a menudo servirá como complemento del capital privado. Además, varios países han adoptado una diversidad de incentivos fiscales para incrementar el empleo en las regiones empobrecidas. Hasta la fecha, sin embargo, la eficacia de estas políticas no está muy clara: salvo en el caso de Irlanda, no hay indicios de convergencia en las regiones que reciben asistencia (Boldrin y Canova, 2001), y se corre el riesgo de que los fondos estructurales pudiesen desalentar la migración a regiones con menores niveles de desempleo (Spilimbergo, 1999).

Un motivo importante de los altibajos en los resultados de las medidas de política aplicadas hasta el momento podría ser el hecho de que no atienden directamente el problema de la flexibilidad salarial, que históricamente ha sido limitada en Europa debido a que los sindicatos nacionales generalmente se han opuesto a la descentralización regional de las negociaciones salariales. En los últimos tiempos se han observado algunos indicios de mayor flexibilidad, en parte debido a la presión de las regiones con altos niveles de desempleo. En Alemania, las empresas sindicalizadas ya pueden invocar cláusulas de abandono (“Óffnungsklausel”) que les permiten pagar salarios inferiores al mínimo de la industria (Burda y otros, 2001). Del mismo modo, Italia ha creado contratos especiales para las zonas deprimidas, “patti territoriali”. Otras medidas adicionales para incrementar la flexibilidad salarial en las regiones podrían desempeñar una función importante para la reducción del desempleo regional.

Nota: El principal autor de este recuadro es Antonio Spilimbergo.1Las regiones europeas se definen en Mauro, Prasad y Spilimbergo (1999).2En el Artículo 1 del documento mencionado se afirma que la Unión Europea “… se propondrá reducir las diferencias entre los niveles de desarrollo de las diversas regiones y el retraso de las regiones menos favorecidas”.

En general, como se analiza en el apéndice 4.1, se observa que el modelo se ajusta bien a los datos, y los resultados son, en general, congruentes con los de otros estudios que utilizan conjuntos de datos o muestras diferentes. Los principales resultados pueden resumirse de la siguiente manera:

  • La generosidad del seguro de desempleo, que se mide en función del grado en que las prestaciones de desempleo reemplazan los ingresos previos, contribuye al aumento del desempleo. Este efecto se produce principalmente prolongando la duración del período de desempleo e incrementando la persistencia del desempleo.
  • Se observa que un mayor grado de sindicalización guarda relación con mayores niveles de desempleo, lo cual también es la conclusión de muchos otros estudios12. Lo más probable es que esto se deba al hecho de que los mayores niveles de agremiación pueden originar menos competencia en los mercados de trabajo y, por consiguiente, salarios reales relativamente más elevados. En Nickell y otros (2001) se apoya esta interpretación, ya que se observa que el mayor grado de sindicalización tiende a incrementar los costos reales de la mano de obra.
  • El mayor nivel de protección del empleo, como los altos costos de despedir a empleados o estrictas normas laborales, generalmente origina un mayor nivel de desempleo medio. No obstante, el efecto parece disminuir con el grado de agremiación, como reflejo de una ambigüedad bastante estudiada acerca del impacto de la protección sobre el desempleo (véase Nickell, 1998). Por una parte, la protección amortigua el desempleo a corto plazo ya que no es tan fácil despedir a los empleados existentes. Por la otra, eleva el desempleo a largo plazo ya que los empleadores están menos dispuestos a contratar trabajadores con alto nivel de protección. Las estimaciones del personal técnico del FMI, por lo tanto, parecen indicar que los sindicatos mismos contribuyen a la aplicación más eficaz y generalizada de las medidas de protección del empleo, lo cual tiende a ampliar el primer efecto. Sin embargo, el efecto indeseable sobre el desempleo a largo plazo predomina en 13 de los 20 países, incluidas todas las economías del G–7.
  • Los impuestos sobre el trabajo—incluidos los impuestos directos sobre los ingresos laborales de los hogares y sus contribuciones al seguro social—tienden a incrementar el desempleo. También en este caso el efecto es menor en economías altamente sindicalizadas, lo cual parece indicar que si los sindicatos tienen suficiente poder de negociación, es más probable que el aumento de los impuestos del mercado de trabajo sea absorbido por los empleadores y tenga un efecto menor sobre el empleo que si se permite que funcionen plenamente los mecanismos del mercado. Esto parece indicar que los recortes de los impuestos al trabajo tendrán un mayor efecto sobre el desempleo cuando se combinan con medidas encaminadas a mejorar la competencia en el mercado de trabajo (véase más adelante).
  • El grado de coordinación centralizada en las negociaciones salariales produce dos efectos opuestos sobre el desempleo, lo que hace más difícil sacar conclusiones generales o formular recomendaciones de política. Por una parte, la mayor coordinación desalienta la fijación de salarios en forma competitiva, produciéndose una presión alcista sobre los salarios reales y una menor relación entre los salarios y la productividad en todas las industrias y regiones (véase el recuadro 4.1. relativo a las disparidades regionales). La rigidez resultante en los ajustes salariales (véase Prasad, 2000, 2003) podría incrementar la persistencia del desempleo, como lo confirman los resultados obtenidos por el personal técnico del FMI. Por otra parte, el mayor grado de coordinación puede permitirles a los trabajadores tomar en cuenta las consecuencias económicas más generales de exigir aumentos salariales por encima de los aumentos de la productividad, entre ellas el aumento de la inflación o la pérdida de competitividad. Por consiguiente, la coordinación ayuda a moderar los salarios a nivel de toda la economía (véase recuadro 4.2.). La importancia relativa de cada efecto depende de dos características propias de cada país. Primero, a unos bajos niveles iniciales de coordinación, una mayor coordinación reduce el desempleo mientras que lo contrario ocurre más allá de cierto umbral. Segundo, una mayor coordinación podría contribuir al descenso del desempleo si la política monetaria es decidida por un banco central suficientemente independiente13. Esto es compatible con la opinión de que las negociaciones salariales coordinadas permiten que los salarios reflejen mejor la información producida por las autoridades monetarias con respecto a la inflación futura (véase Hall y Franzese, 1998). Puesto que las metas de inflación anunciadas por bancos centrales independientes son más creíbles, los trabajadores estarán menos preocupados por los riesgos inflacionarios imprevistos.

Recuadro 4.2.Reformas del mercado de trabajo en la Unión Europea

Pese a las recientes mejoras ocurridas en varios países, los mercados de trabajo siguen siendo el talón de Aquiles de muchas economías europeas. Las tasas de desempleo efectivo y estructural siguen siendo persistentemente elevadas, sobre todo en los países más grandes de la zona del euro, con coeficientes relativamente bajos de utilización y participación de la mano de obra. Al mismo tiempo, sin embargo, los indicadores del mercado de trabajo son significativamente más favorables en algunas economías de la Unión Europea (UE)—por ejemplo, Países Bajos y Reino Unido—que han efectuado reformas institucionales en los últimos decenios. Un análisis de lo ocurrido en cada país desde 1997 parece indicar que continúa esta divergencia en la evolución del mercado de trabajo de los países de la UE (gráfico 4.1). En cuanto a las variaciones del desempleo estructural, los mejores resultados tienden a concentrarse en las economías más pequeñas (Finlandia, Irlanda y Países Bajos), en tanto que los Estados miembros más grandes no registraron mejoras (Alemania) o la reducción del desempleo estructural fue inferior a la media (Francia). El resultado neto es que el desempleo estructural de la UE, en general, apenas ha bajado un ¾% desde 1997.

En lo que se refiere a una gama de indicadores estructurales, el mercado de trabajo de la UE sigue pareciendo menos ventajoso que otros mercados de trabajo más competitivos (véase el gráfico). Por ejemplo, las prestaciones de desempleo de la UE y las tasas marginales del impuesto efectivo sobre los ingresos adicionales equivalen a casi el doble de los niveles de Estados Unidos, pero solo en unos pocos países de la UE se han reducido los salarios de reserva mediante ajustes en el nivel de las prestaciones en los últimos años—generalmente haciendo más estrictas las condiciones o los requisitos de trabajo para tener derecho a ellas—mientras que los ingresos laborales siguen fuertemente gravados. Austria, Bélgica, Francia, Italia y los países nórdicos, en particular, tienen tasas impositivas efectivas muy superiores a la media de la OCDE; únicamente Irlanda, Portugal y Reino Unido tienen una tasa media efectiva generalmente parecida a la de Estados Unidos1.

Comparación de los indicadores del mercado de trabajo de Estados Unidos y Europa1

El gráfico indica que la situación estructural de los mercados de trabajo europeos sigue siendo menos propicia para un bajo nivel de desempleo que la de Estados Unidos. Los elevados impuestos y la protección al empleo desalientan la creación de puestos de trabajo en tanto que las generosas prestaciones de desempleo reducen los incentivos para que los desempleados encuentren trabajo.

Fuentes OCDE. Comisión Europea y estimaciones del personal técnico del FMI.

1A la Unión Europea se le ha asignado un índice de 1. La cuña tributaria corresponde a un trabajador de dedicación total, sin hijos, durante el ejercicio de 2001. Las tasas impositivas marginales corresponden a un trabajador adicional de dedicación total que es cabeza de familia en 1997. El índice de prestaciones de la OCDE se define como el nivel bruto de las prestaciones de desempleo correspondiente a dos niveles de ingreso, tres situaciones familiares y tres periodos de duración del desempleo.

Gran parte de la mejora de los resultados que se ha podido lograr en los mercados de trabajo de la UE puede atribuirse a la iniciación de una moderación salarial entre los Estados miembros, fenómeno que se ha producido sin necesidad de importantes reformas en la estructura de las negociaciones salariales o los sistemas de prestaciones de la UE2. En relación con la necesidad de proteger la posición competitiva y ante el cambio de régimen suscitado por la Unión Económica y Monetaria (UEM) europea, la moderación salarial puede haberse producido como resultado de un mayor uso de pactos sociales nacionales o “normas salariales” así como de cláusulas iniciales en los acuerdos sectoriales, lo cual se ha traducido en una reducción de las participaciones salariales, la adopción de tecnología menos ahorradora de mano de obra y la obtención de crecimiento haciendo un mayor uso de la mano de obra. No obstante, la viabilidad futura de la moderación salarial, sin unas reformas estructurales e institucionales más profundas, es cuestionable3. Es importante anotar que varios factores no institucionales, como las variaciones favorables en la productividad total de los factores y la evolución demográfica, también podrían haber originado un descenso del desempleo estructural.

No obstante, pueden detectarse varias reformas encaminadas a mejorar la eficiencia de la provisión de vacantes, sobre todo en el caso de los trabajadores menos calificados y otros grupos vulnerables4.

  • La reducción de las contribuciones al seguro social de los trabajadores menos calificados puede mejorar considerablemente sus perspectivas de empleo, en particular debido a la elasticidad relativamente elevada de la demanda de mano de obra. Con este fin, Austria, Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Reino Unido han reducido las contribuciones al seguro social de los que perciben menores ingresos en aproximadamente 1½ puntos porcentuales desde 1997.
  • Algunos Estados miembros han estimulado la oferta de trabajo mediante la reducción de las tasas marginales efectivas del impuesto, lo que hace más atractivo el trabajo, sobre todo en lo que se refiere a obtener un segundo empleo o los ingresos de los familiares5. Para evitar las trampas del desempleo, se han adoptado o planteado alivios tributarios, ya sea en forma de créditos tributarios para las rentas del trabajo o descuentos por gastos de guardería infantil, en Alemania, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido con miras a hacer más atractivo el trabajo.
  • Los excesivos costos de contratar y despedir empleados han tendido a limitar la creación de empleos, sobre todo en el caso de trabajadores difíciles de colocar. Si bien las tendencias previas del nivel global de protección del empleo en las leyes se han mantenido aproximadamente invariables, se ha producido cierto grado de liberalización en materia de contratos a plazo fijo—sobre todo en España—y el uso de agencias de empleo temporal6. Cada vez son más flexibles los horarios de trabajo acordados y se están utilizando más las jornadas de dedicación parcial, los horarios de trabajo flexibles y la racionalización del tiempo de trabajo anual. Por ejemplo, los contratos temporales en la actualidad constituyen más del 13% del empleo total, un aumento de 1 punto porcentual con respecto a 1997. No obstante, en algunos casos, como la adopción de la semana de 35 horas de trabajo en Francia, el aumento de la flexibilidad en los regímenes laborales se ha logrado a expensas de unas distorsiones mayores.
  • En cuanto a la reforma de los regímenes jubilatorios, algunos países han elevado las edades de jubilación (Austria, Bélgica, Finlandia, Italia y Reino Unido) y reducido los incentivos para la jubilación anticipada, principalmente mediante la rebaja actuarial de las pensiones a unas proporciones más justas. Unos cuantos países han restringido el acceso a regímenes especiales de jubilación anticipada o de prestaciones por incapacidad (Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido)7.
  • Los gobiernos europeos han hecho mayor hincapié en la aplicación de programas activos del mercado de trabajo, centrándose particularmente en programas de ayuda a los trabajadores jóvenes y a los de mayor edad para encontrar empleo8. Muchos gobiernos—Alemania, Bélgica, Grecia y Luxemburgo—han logrado avances en la mejora de sus servicios públicos de búsqueda de empleo mediante el uso de avanzadas tecnologías de la información que les permiten optimizar los esfuerzos individuales para encontrar trabajo y empleadores idóneos.

En resumen, la reducción de las tasas de reemplazo y la cuña tributaria, la liberalización de las reglas de protección del empleo y la mejora de las políticas activas del mercado de trabajo siguen siendo ingredientes esenciales de una estrategia integral para el mercado de trabajo orientada hacia la reducción de la elevada tasa de desempleo estructural de Europa. Además, como se aduce en el texto principal del capítulo, los beneficios a mediano plazo de esta estrategia pueden ser muy grandes, tanto en términos de aumentos del producto como de la mejora de la eficacia de la política monetaria para responder a las perturbaciones.

Nota: El principal autor de este recuadro es Kevin Ross. Los datos de la OCDE citados en el recuadro son congruentes con los datos utilizados en el texto principal del capítulo.1En Europa, la elevada proporción de los impuestos sobre el trabajo—en promedio casi 15 puntos porcentuales más que en Estados Unidos—obedece en gran medida a los altos niveles de gasto público y a la importante función que desempeñan las contribuciones basadas en los salarios para financiar el sistema de transferencias.2Las reformas del mercado de trabajo que efectivamente se efectuaron—por ejemplo, la reducción de la cuña tributaria—también podría haber incitado a la moderación salarial.3Véase Comisión de la UE (2002). En su estudio de los salarios y las instituciones de negociaciones salariales en la UEM, Calmfors (2001) sostiene que la integración monetaria probablemente fomentará la coordinación de las negociaciones salariales a nivel nacional ya que los participantes sociales notarán la necesidad de mayor flexibilidad nominal de los salarios en sustitución de las políticas monetarias nacionales.4En la cumbre laboral de Luxemburgo, en 1997, se formuló una estrategia paneuropea de empleo. En reuniones posteriores, el Consejo Europeo añadió unas metas específicas a cumplir a más tardar en 2010; las metas de Lisboa incluían un coeficiente global de empleo del 70% y un coeficiente de empleo femenino del 60%. El Consejo de Estocolmo añadió una meta del 50% para el empleo de los trabajadores mayores, mientras que el Consejo de Barcelona añadió el aumento progresivo de unos cinco años a las edades de jubilación a más tardar en 2010.5Alemania, Austria, España, Irlanda, Países Bajos, Reino Unido y Suecia han emprendido un plan de reducción global de las tasas marginales impositivas, en tanto que Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia y Portugal han puesto en práctica recortes más focalizados (Joumard, 2002).6En algunos casos se han reforzado las leyes de protección del empleo para los contratos ordinarios (Francia). Se han adoptado nuevamente algunas restricciones al uso de contratos temporales o agencias de trabajo temporal (España y Países Bajos), en parte como reacción ante el acusado y sostenido aumento de la proporción de contratos temporales (España).7Por ejemplo, Alemania redujo las prestaciones para las pensiones por desempleo, en tanto que Austria las eliminó. Mediante otras reformas se han incrementado los incentivos para el trabajo a través de una mayor relación entre las prestaciones y las contribuciones; el aumento de años de aportación (Irlanda), o el aumento de la cobertura (Austria) (véase OCDE, 2002b).8El gasto en programas activos del mercado de trabajo actualmente equivale a casi el 40% del gasto público en materia de desempleo, un aumento con respecto al 26% registrado en 1985. En el Reino Unido, los datos previos parecen indicar que el descenso del desempleo entre los jóvenes puede vincularse con el New Deal for Young People (nuevo régimen para la juventud) que es de carácter obligatorio.

¿Cuáles son los beneficios cuantitativos de las reformas?

El modelo se utilizó por primera vez para examinar el impacto de las instituciones sobre el desempleo en los últimos 30 años, y tenía como fin simular lo que hubiera ocurrido si las instituciones no hubiesen cambiado desde 197014. El gráfico 4.5 muestra los resultados de tres países de alto nivel de desempleo, a saber, Alemania, Francia e Italia. Mientras que en Alemania las instituciones del mercado de trabajo se mantuvieron generalmente invariables durante el período, los cambios que se produjeron en Francia e Italia—sobre todo el aumento de los impuestos sobre el trabajo, las prestaciones de desempleo más generosas y, en Francia, una protección más estricta del empleo—contribuyeron al aumento de las tasas de desempleo en 3,5 puntos porcentuales y 1,8 puntos porcentuales, respectivamente, entre 1970 y 199815. Se estima que las reformas institucionales de los años ochenta en Irlanda, los Países Bajos y el Reino Unido—entre ellas la progresiva reducción de los impuestos sobre el trabajo en los Países Bajos y la reducción de los coeficientes de reemplazo en Irlanda y el Reino Unido—habían reducido el desempleo en casi 2½ puntos porcentuales para 1998 (gráfico 4.6.).

Gráfico 4.5.Variaciones de las instituciones del mercado de trabajo y las tasas de desempleo

Las simulaciones dinámicas del modelo empírico muestran el efecto de las variaciones de las instituciones del mercado de trabajo a partir de 1970.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 4.6.Instituciones del mercado de trabajo más favorables para el empleo y niveles de desempleo

Las medidas de política favorables al empleo aplicadas en Irlanda, los Países Bajos y el Reino Unido ayudaron a reducir el desempleo.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Este modelo también puede utilizarse para evaluar el impacto de varios conjuntos de medidas de reforma del mercado de trabajo. El cuadro 4.1 muestra el efecto estimado sobre el desempleo de reducir los coeficientes de reemplazo, la protección del empleo y el impuesto sobre el trabajo de la zona del euro a los niveles de Estados Unidos16. Se admite que ésta sería una variación considerable, ya que el índice de protección del empleo (que oscila entre cero y dos) bajaría de 1,3 a 0,1, el coeficiente de reemplazo disminuiría en 22 puntos porcentuales, y la proporción del impuesto sobre el trabajo en 6 puntos porcentuales. Como puede deducirse de la última columna, esas medidas en su conjunto podrían suscitar una reducción mnedia de las tasas de desempleo de la zona del euro de aproximadamente 3¼ puntos porcentuales a largo plazo. No es de extrañar que las reformas del régimen de prestaciones de desempleo y de las leyes de protección del empleo producirían la mayor contribución al efecto global, ya que éstas son las áreas en las que se requerirían los mayores cambios para alcanzar los niveles de Estados Unidos (véase el recuadro 4.2).

Cuadro 4.1.Tres medidas populares y su efecto estimado sobre la tasa de desempleo(Puntos porcentuales)
Panel (excluido Estados Unidos)Zona del euro
Corto

plazo
A los

tres años
Largo

plazo
Corto

plazo
A los tres

años
Largo

plazo
Reducción del coeficiente de reemplazo del nivel de la zona del euro al nivel de Estados Unidos–0.26–0.62–1,24–0.26–0,62–1,24
Reducción de la protección del empleo del nivel de la zona del euro al nivel de Estados Unidos–0,21–0.49–0.98–0,35–0,83–1,65
Reducción de los impuestos sobre el trabajo del nivel de la zona del euro al nivel de Estados Unidos–0,05–0,13–0,23–0.08–0.20–0.40
Nota: Tres años corresponden a la mitad del período de una perturbación de desempleo.
Nota: Tres años corresponden a la mitad del período de una perturbación de desempleo.

Lo anterior presagia, sin embargo, que el impacto de estas reformas depende de manera importante de otros aspectos del marco institucional. En particular, los efectos de la reforma de las leyes de protección del empleo y del recorte de los impuestos sobre el trabajo guardan—por los diversos motivos ya explicados—una estrecha relación con el grado de agremiación de la economía. Para ilustrar lo anterior, en el cuadro 4.1 se distinguen los efectos de las reformas sobre el desempleo según dos niveles distintos de agremiación. Las tres primeras columnas se basan en la sindicalización media ponderada para todo el panel (excluido Estados Unidos, ya que las reformas consisten en una convergencia hacia las instituciones de este país)17, mientras que las tres columnas siguientes muestran los efectos sobre el desempleo, bajo el supuesto de la densidad media ponderada de sindicalización, únicamente en la zona del euro18. El mayor impacto de las reformas en el segundo caso obedece al hecho de que la agremiación en la zona del euro es inferior a la media del panel (excluido Estados Unidos), lo cual reduce el efecto negativo sobre el desempleo a corto plazo causado por la reducción de la protección del empleo y el aumento de la tasa de respuesta de las empresas ante los incentivos tributarios (véanse los párrafos anteriores). Es obvio que estas simulaciones inevitablemente no logran captar el grado de cooperación de los sindicatos para producir reformas favorables para el empleo, pero sí parecen indicar que la cooperación podría ser útil para maximizar el impacto de las reformas en países altamente sindicalizados. En un sentido más general, es importante tener en cuenta que las cifras declaradas en el cuadro 4.1 solo pueden representar variaciones de variables institucionales agregadas. Por consiguiente, las ventajas de unas medidas más perfeccionadas, como las reducciones de impuestos enfocadas hacia ciertos grupos (por ejemplo, trabajadores no calificados o jóvenes) o el fomento de contratos a plazo fijo como forma de reducir la protección del empleo19, son difíciles de evaluar con el modelo.

Mayor atención a las reformas que incrementan la competencia en los mercados de trabajo y de productos

Como ya se señaló, el modelo de la sección anterior se centra únicamente en determinadas instituciones del mercado de trabajo y no presta atención alguna a otras reformas complementarias, como las de los mercados de productos que también podrían tener repercusiones importantes sobre el diseño, y los beneficios, de las reformas20. Para evaluar la cuestión desde una perspectiva más amplia, el personal técnico del FMI enfocó su atención en el modelo de la economía mundial (GEM), un nuevo modelo macroeconómico del FMI, que—dadas sus rigurosas bases microeconómicas (véase recuadro 4.3)—puede utilizarse para evaluar el impacto de las variaciones de la competencia en los mercados de trabajo y de productos. Más concretamente, el modelo permite una competencia imperfecta y las conexas rentas monopolísticas. Cuanto menor sea el nivel de competencia entre las empresas, mayores serán esas rentas, originándose precios más elevados y menor producto. Por consiguiente, en consonancia con el enfoque descrito en la sección anterior del capítulo, el impacto de las reformas en los mercados de trabajo y productos de la zona del euro puede ser simulado en el modelo mediante el aumento de la competencia en esos mercados hasta los niveles vigentes en Estados Unidos.

Para estos fines, se utilizó el GEM para modelar el efecto de una convergencia gradual de la competencia en esos mercados en Europa hacia los niveles de Estados Unidos, reduciéndose a la mitad los diferenciales por rentas monopolísticas al cabo de seis años. El sobreprecio de los salarios relacionado con dichas rentas se fijó en un 40% para la zona del euro y 15% para el resto del mundo (que representa las cifras correspondientes a Estados Unidos), y el sobreprecio de los precios en un nivel del 20% para la zona del euro y 10% para Estados Unidos21. Si bien estos sobreprecios se basan en estimaciones empíricas, son inevitablemente algo inexactos. Puesto que la reacción a largo plazo del producto ante las variaciones de los sobreprecios es aproximadamente lineal—es decir, la reducción a la mitad de la variación del sobreprecio divide casi entre dos el efecto estimado a largo plazo sobre el producto—las consecuencias de los distintos supuestos pueden calcularse fácilmente sin afectar fundamentalmente la evaluación.

Recuadro 4.3.El modelo de la economía mundial

Las simulaciones mencionadas en el texto provienen del modelo de la economía mundial (GEM), un nuevo modelo desarrollado por el Departamento de Estudios del FMI para el análisis macroeconómico plurinacional. El trabajo en este proyecto se inició en enero de 2002, y se ha basado en los estudios más recientes de finanzas internacionales y economía monetaria1. Mientras continúa su desarrollo, el modelo ya está proporcionando ideas útiles para varias disyuntivas.

Lo que distingue al GEM y a otros modelos recientes de este tipo de los modelos macroeconómicos anteriores (como el MULTIMOD del FMI) es el uso de bases microeconómicas explícitas que permiten examinar cuestiones macroeconómicas a un nivel más profundo. Por ejemplo, las simulaciones mencionadas en el presente capítulo implican un cambio del nivel de competencia en los mercados de productos y de trabajo de la zona del euro a fin de acercarlo a los niveles de Estados Unidos. Puesto que el GEM incluye empresas en situaciones de competencia imperfecta, la mayor competencia en los mercados de bienes se simuló mediante el simple aumento de la posibilidad de sustituir bienes producidos por diferentes empresas dentro de un sector, enfoque que también se utiliza para los mercados de trabajo. Del mismo modo, el modelo puede examinar las consecuencias de las variaciones de otros factores fundamentales determinantes del comportamiento, como el cambio de la productividad y otros aspectos de la tecnología, la alternación de las preferencias de los consumidores entre diversos niveles de bienes y ocio, o entre el presente y el futuro, o los cambios de inercia de los salarios y los precios. Al mismo tiempo, el modelo también puede incluir perturbaciones macroeconómicas más “típicas”, como las variaciones de las primas de riesgo financiero o los instrumentos y políticas macroeconómicos.

Aun con su fuerte estructura teórica, el GEM produce una dinámica realista que se logra a través del uso metódico de costos del ajuste. En el lado real, las reacciones se prolongan mediante la inclusión del aprendizaje en el comportamiento de los consumidores, así como los costos del ajuste que demoran las reacciones dinámicas de la masa de capital y el comercio. La inercia nominal “Keynesiana” se incluye mediante la adición de los costos de adaptación al nivel y la tasa de variación de los salarios y los precios. Los costos de la intermediación crean cierta inercia en los mercados internacionales de capital. Como resultado, el modelo puede reproducir fielmente la dinámica a corto plazo observada en datos y modelos anteriores, como la reacción negativa a corto plazo del producto y los precios ante un aumento de las tasas de interés nominales.

Otra característica distintiva del GEM es la atención que presta a las etapas de la producción y a los bienes intermedios. El modelo incluye tres etapas de producción. En la primera, el capital, la mano de obra y la tierra se combinan para crear insumos intermedios como los productos básicos o las piezas industriales. Posteriormente, estos insumos se utilizan para producir bienes terminados, algunos de los cuales se envían al extranjero. Por último, los bienes se convierten en artículos de consumo o inversión con la ayuda de un sector de distribución y de otros servicios. Además de permitir un traslado incompleto de los movimientos de los tipos de cambio a los precios, la estructura le permite al modelo hacer una distinción entre los diversos tipos de países, como los exportadores de productos básicos y los mercados emergentes que exportan principalmente piezas industriales.

Nota: Los principales autores de este recuadro son Tamim Bayoumi y Paolo Pesenti. Véase un análisis más completo del GEM en Pesenti (2003) y Laxton y Pesenti (2002).1Si bien el modelo GEM obviamente se deriva de las ideas teóricas iniciales del modelo Mundell-Flemming y sus posteriores perfeccionamientos, se basa principalmente en la literatura de la “nueva macroeconomía de la economía abierta” iniciada por las contribuciones pioneras de Obstfeld y Rogoff (1995, 1996, 2000, 2002).

Las simulaciones de referencia parecen indicar que si los mercados de trabajo de la zona del euro se volvieran tan competitivos como los de Estados Unidos, el PIB de la zona del euro aumentaría en casi el 5½ % a largo plazo, ya que el consumo y la inversión reciben un impulso aproximadamente igual (cuadro 4.2). Basándose en estimaciones recientes de los coeficientes de la ley de Okun para la zona del euro, esto sería congruente con una reducción de las tasas de desempleo de más de 3½ puntos porcentuales, que se ajusta a las simulaciones del modelo descrito en la sección anterior de este capítulo22. Si, además, los mercados de productos de la zona del euro se hicieran tan competitivos como los de Estados Unidos, el impacto sería equivalente a casi el doble, con un aumento del PIB del 10% a largo plazo (que corresponde a la mitad de la brecha estimada de la productividad entre las dos regiones). Suponiendo que el coeficiente de Okun sigue siendo válido, el desempleo podría descender aproximadamente 6½ puntos porcentuales, llevando el desempleo de Europa a niveles no registrados desde principios del decenio de 1970.

Cuadro 4.2.Efectos a largo plazo de políticas más propicias para la competencia en la zona del euro(Desviaciones porcentuales con respecto al parámetro de referencia, salvo indicación contraria)
Reformas de la política del mercado de trabajo que mejoran la competencia hasta el nivel de Estados UnidosReformas de la política del mercado de productos que mejoran la competencia hasta el nivel de Estados UnidosReformas combinadas de la política del mercado de productos y del mercado de trabajo
Zona del euro
PIB5,64.310,0
Consumo5.53.49,1
Inversión5,712,118,4
Tasa de sacrificio (diferencia absoluta)–0.9–0,2–1,1
Estados Unidos
PIB0.60,41,0
Consumo0.60,51,1
Inversión0.50,40,9
Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI y modelo de la economía mundial.
Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI y modelo de la economía mundial.

El crecimiento del producto se produce porque el aumento de la competencia reduce el poder de mercado de las empresas y los trabajadores, quienes por consiguiente estarán en condiciones menos favorables para utilizar ese poder a fin de restringir la oferta en sus mercados. Como bien se sabe, los monopolistas pueden utilizar el poder de mercado, y lo hacen, para reducir la oferta y por ende incrementar los márgenes de utilidad mediante la acumulación de rentas monopolísticas. La misma lógica se aplica—con menos vigor—cuando existe una competencia imperfecta, que es el supuesto del GEM, de modo que el aumento de la competencia origina una mayor producción y menores precios23. Por ende, la relación entre una mayor competencia en los mercados y un aumento de la producción se deriva de la estructura industrial del GEM, que emplea un enfoque comúnmente utilizado en estudios conexos para economías cerradas y abiertas.

También deben señalarse otras dos ventajas del aumento de la competencia en los mercados europeos de trabajo y de productos. Primero, las simulaciones de la política monetaria en el GEM parecen indicar que estas reformas pueden facilitar la aplicación de la política monetaria. En particular, el aumento de la competencia en los mercados de trabajo y, en menor grado, en los mercados de productos origina un considerable descenso en el coeficiente de sacrificio, es decir, el costo en términos de la brecha acumulada del producto anual de reducir la inflación en 1 punto porcentual (véase cuadro 4.2)24. Lo anterior se intuye del hecho de que el aumento de la competencia conduce a una corrección más acelerada de los salarios y los precios, ya que cuanto más se acercan los salarios y los precios a su valor competitivo mayor será la probabilidad de que las empresas y los trabajadores estén dispuestos a entablar onerosas renegociaciones de contratos, lo cual, a su vez, reduce el coeficiente de sacrificio. Por consiguiente, el banco central puede centrarse más en la estabilización del producto, la reducción de la incertidumbre en el país y facilitar la tarea de las autoridades fiscales en el país y de las autoridades monetarias en el resto del mundo. Segundo, el aumento del consumo y la inversión en la zona del euro reduce la balanza en cuenta corriente de la zona en casi 0,5 puntos porcentuales del PIB durante el período de convergencia (suponiendo una convergencia de la competencia en los mercados de productos y de trabajo), contribuyendo a una reducción de los desequilibrios en cuenta corriente mundiales y una menor dependencia de Estados Unidos como motor del crecimiento. Por último, las reformas que se produzcan en Europa tendrán efectos permanentes y positivos para el resto del mundo, donde el producto potencial aumenta en casi una décima parte del monto de la zona del euro, ya que los beneficios de la reducción de precios y el aumento de la producción se comparten con el resto del mundo a través del comercio.

Apéndice 4.1. Modelo empírico del desempleo25

Como se analiza en el texto principal del capítulo, los investigadores, animados por el desarrollo de medidas más amplias pero aún imperfectas de las instituciones, han examinado nuevamente las causas “estructurales” del desempleo y, por consiguiente, las ventajas potenciales de la reforma del mercado de trabajo. El presente estudio se basa en el trabajo de Nickell y otros (2001), y lo amplía a partir de un modelo de panel del desempleo en 20 países de la OCDE26y un conjunto de datos ampliados que abarcan el período 1960-98 (véase más adelante). En vista del deseo de formular conclusiones concretas de política, el análisis presta atención especial a las interacciones entre las variables institucionales que, según las conclusiones, producen efectos considerables e importantes.

El análisis se basa en una ampliación de la base de datos “Labour Market Institutions Database” (Versión 2.00) creada por Nickell y Nunziata (2001)27, que contiene datos anuales correspondientes a los 20 países de la OCDE entre 1960 y 1995. Las variables institucionales utilizadas en el estudio incluyen un índice de la protección del empleo (con una gama entre 0 y 2, que es mayor cuanto más estricta sea la protección del empleo); densidad sindical neta (porcentaje de asalariados pertenecientes a sindicatos); coeficientes de reemplazo de las prestaciones (prestaciones medias de desempleo durante el primer año como porcentaje de los ingresos medios antes de los impuestos), un índice de la coordinación del proceso de negociaciones salariales (que va de 1 a 3, siendo 3 el más coordinado), y la cuña tributaria (la suma de la tasa impositiva sobre el empleo, la tasa impositiva directa y la tasa impositiva indirecta). En lo posible, estas series se extrapolaron hasta 1998 utilizando la información más reciente publicada por la OCDE. Debido a la falta de información reciente, no se pudieron actualizar series correspondientes a otras variables potencialmente pertinentes, como la duración de las prestaciones de desempleo, los tipos de coordinación de las negociaciones salariales y la proporción de propietarios de viviendas y, por consiguiente, se omitieron.

Especificación del modelo

La teoría de las instituciones del mercado de trabajo—en gran medida un trabajo todavía en curso—no ofrece una guía precisa para la especificación correcta de un modelo institucional del desempleo. Por lo tanto, los estudios empíricos han tendido a asumir un enfoque relativamente ecléctico, generalmente basado en un modelo directo lineal de la siguiente forma:

en el que ui, l representa la tasa de desempleo en un tiempo t en el país i:αi es una ordenada en el origen propia de cada país (efecto fijo) que corresponde a la heterogeneidad de las tasas de desempleo no captada por las variables institucionales, X¡ es un vector que representa una variable macroeconómica j; Zk denota un vector para el indicador institucional k, y εi, t es el término de error. Cuando el modelo se estima con datos anuales—como en el presente estudio—se incluye un vector de valores rezagados de la tasa de desempleo a fin de poder estimar la persistencia del mismo. El conjunto final de variables explicativas contempla la interacción entre indicadores institucionales así como los efectos no lineales (o cuadráticos)28. De acuerdo con la literatura existente, se supone que todas las variables explicativas son exógenas. Se admite que algunas variables institucionales, como la protección del empleo y el coeficiente de reemplazo de las prestaciones, podrían reaccionar ante el aumento del desempleo a medida que aumentan las solicitudes de elevar los seguros contra el riesgo de desempleo. No obstante, los pocos estudios empíricos existentes sobre los factores determinantes de las instituciones laborales no parecen indicar que exista un considerable efecto de retroalimentación del desempleo sobre el marco institucional, y más bien resaltan una fuerte complementariedad entre las instituciones y una función importante para los factores agregados del riesgo “más profundos” como el grado de apertura al comercio29. Además, las variables institucionales son muy lentas en el curso del tiempo y la mayoría de las diferencias entre países ya existían antes de que unos cuantos países registraran altos niveles de desempleo, de conformidad con el supuesto de que la causalidad se dirige principalmente desde las instituciones hacia el desempleo.

Estimación del modelo

Se estimaron tres versiones diferentes del modelo30, con el uso de un enfoque de estimación de general a específico para detectar variables de interacción significativas y robustas (cuadro 4.3). La primera variante restringe el conjunto de variables explicativas a los indicadores institucionales del mercado de trabajo y sus interacciones (los residuos de esa ecuación se utilizaron para producir las tasas de desempleo ajustadas en función de las instituciones que figuran en el gráfico 4.4). Cabe resaltar que todas las variables institucionales y no menos de siete variables de interacción son muy significativas31y, como se señala en el texto, este sencillísimo modelo resulta adecuado para explicar las variaciones del desempleo de un país a otro (pero no en el tiempo)32.

Cuadro 4.3.Efectos estimados de las instituciones del mercado de trabajo sobre el desempleo en un panel de 20 países de la OCDE, 1960-98
Variante (1)Variante (2)Variante (3)Variante (4)1
Instituciones del mercado de trabajo
Protección del empleo (EP)9,370***1,144***1,465***1,253***
Densidad sindical (UD)0,428***0.155***0.180***0,169***
Centralización de las negociaciones (BC)
Lineal–15,732***–2,411**–2,064**–0,853
Cuadrática2,768***0,641***0.591***0,436**
Tasa de reemplazo de prestaciones (BR)–0,044***0,0000.0000,012***
Cuña tributaria (TW)0,396***0,045**0,068***0,060**
Interacciones
EP UD–0.078***–0.026***–0.032***–0,032***
EP x BR–0,031***
EP x TW–0,075***
UD x BC0,037**
UD x BR–0,001***
UD x TW–0,005***–0,001***–0,002***–0,002***
BR x TW0.004***
Persistencia
Tasa de desempleo rezagada (LUR)0.571***0,525***0.790***
LUR x BC0,067*0,077**
LUR x BR0,002***0.002**
Instituciones macroeconómicas
Independencia del banco central (CBI)2,466*3,215**3.189**
CBIx BC–1,503***–1.803***–1.934***
Variables macroeconómicas
Aumento de la productividad (rezagado)–0,070***–0.071***
Tasa de interés real0.037***0.037***
Perturbaciones de la relación de intercambio–0.050*
Perturbaciones de la relación de intercambio (rezagadas)–0,064**
Variación de la tasa de inflación del IPCPor paísPor país
Variables ficticiasNoNoNoSi2
Tendencias temporales por paísesNoSiSiSi
Bondad del ajuste
R2ajustado0,780,950.960,96
F-estadístico81,56313.95218,05219,92
Nota: Todas las ecuaciones se han estimado con mínimos cuadrados generalizados teniendo en cuenta los efectos fijos (es decir, ordenadas en el origen propias para cada país). Un, dos y tres asteriscos indican que el coeficiente estimado es significativamente diferente de cero a nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

Para poder efectuar las simulaciones dinámicas utilizadas en el cuadro 4.1 y los gráficos 4.5 y 4.6, hubo que estimar una cuarta variante suponiendo que no existe interacción entre las instituciones y el efecto del desempleo rezagado (persistencia). Pese a las inevitables variaciones cuantitativas de los coeficientes estimados para la centralización de las negociaciones salariales y el coeficiente de reemplazo de prestaciones, los efectos estimados de las otras instituciones y las variables macroeconómicas no son significativamente diferentes de los correspondientes a la variante anterior.

Variable ficticia para la zona del euro en 1990 y 1991 (reunificación alemana) y Finlandia en 1991 y 1992 (caída del comercio con la antigua Unión Soviética).

Nota: Todas las ecuaciones se han estimado con mínimos cuadrados generalizados teniendo en cuenta los efectos fijos (es decir, ordenadas en el origen propias para cada país). Un, dos y tres asteriscos indican que el coeficiente estimado es significativamente diferente de cero a nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

Para poder efectuar las simulaciones dinámicas utilizadas en el cuadro 4.1 y los gráficos 4.5 y 4.6, hubo que estimar una cuarta variante suponiendo que no existe interacción entre las instituciones y el efecto del desempleo rezagado (persistencia). Pese a las inevitables variaciones cuantitativas de los coeficientes estimados para la centralización de las negociaciones salariales y el coeficiente de reemplazo de prestaciones, los efectos estimados de las otras instituciones y las variables macroeconómicas no son significativamente diferentes de los correspondientes a la variante anterior.

Variable ficticia para la zona del euro en 1990 y 1991 (reunificación alemana) y Finlandia en 1991 y 1992 (caída del comercio con la antigua Unión Soviética).

El modelo se amplió luego para evaluar la persistencia del desempleo, mediante la inclusión del desempleo rezagado (de modo que todos los coeficientes estimados tienen que interpretarse como coeficientes a corto plazo)33. El modelo también introduce tendencias de tiempo propias de cada país así como interacciones entre indicadores institucionales y la variable dependiente rezagada a fin de captar el posible efecto de las instituciones sobre la persistencia del desempleo. La segunda variante del modelo, por consiguiente, considera el efecto de las instituciones sobre la dinámica del desempleo además de su nivel. Se observaron dos variables institucionales que afectan favorablemente la persistencia: el coeficiente de reemplazo de las prestaciones, que indica períodos de desempleo más largos cuando los individuos desempleados están protegidos mediante generosos seguros de desempleo, y la centralización de las negociaciones salariales, que parece indicar un ajuste menos eficiente de los costos laborales ante el nivel de desempleo (véase Prasad, 2000). Por último, esta especificación contrasta el posible efecto de la independencia del banco central en conjunción con el grado de coordinación de las negociaciones salariales. Esta variante es aún “puramente institucional” y sirve como patrón de referencia para verificar la robustez de los coeficientes institucionales estimados frente a la introducción de variables macroeconómicas.

En la tercera etapa se introduce una diversidad de variables macroeconómicas. Ante la ausencia de directrices provenientes de alguna teoría generalmente aceptada, se utilizó un método de modelación de general a específico, empezando con un amplio conjunto de variables utilizadas en diversos estudios conexos34, a saber, aumento de la productividad de la mano de obra; tasas de interés reales (definidas como el rendimiento nominal de los bonos del Estado a largo plazo menos la tasa de inflación efectiva del año siguiente); la variación de la inflación del IPC (tomando en cuenta los efectos propios de cada país para considerar las grandes diferencias entre los coeficientes de sacrificio de los países); las perturbaciones de la relación de intercambio (que se definen como la variación porcentual de la relación de intercambio ponderada en función de la apertura comercial del país); variaciones de los precios del petróleo y la brecha de la producción, y la variación de las cotizaciones de las acciones (como se sugiere en Fitoussi y otros, 2000). De estos, todos resultaron robustos y significativos menos los tres últimos35. Como puede observarse en el cuadro 4.3, ninguno de los coeficientes estimados de las instituciones del mercado de trabajo varía significativamente con respecto a la variante anterior, lo cual es una señal de su robustez. Los efectos estimados de las instituciones del mercado de trabajo se desarrollan en el texto. Con la excepción del efecto sobre el nivel del coeficiente de reemplazo de las prestaciones, los coeficientes institucionales son todos significativos a nivel del 5%. Las variables macroeconómicas tienen el signo previsto y también son significativas—aunque solo en forma marginal en el caso de las perturbaciones de la relación de intercambio—con aumentos de la productividad que originan una reducción del desempleo mientras que una depreciación de la relación de intercambio y el aumento de las tasas de interés reales tienen el efecto contrario. Se observó que los coeficientes de la variación de la inflación del IPC son significativos al nivel del 5% en 6 de los 20 países.

Referencias

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1

Nota: El principal autor de este capítulo es Xavier Debrun. Yutong Li y Nathalie Carcenac prestaron servicios auxiliares de investigación; Tamim Bayoumi, Benjamin Hunt y Douglas Laxton diseñaron y pusieron en práctica las simulaciones del modelo de la economía mundial, Giuseppe Nicoletti suministró los datos institucionales recientes.

2

Blanchard (2002) presenta un ilustrativo análisis de los principios económicos en que se basa el diseño de las instituciones del mercado de trabajo. Agell (1999) examina la función de las rigideces del mercado de trabajo en la reducción del riesgo. Véase también Blanchard y Giavazzi (2002).

3

La cita proviene de Blanchard (2002, pág. 1).

4

En la edición de mayo de 1999 de Perspectivas de la economía mundial se presentan en detalle los diversos conceptos y medidas del desempleo. En la misma edición se resumen las principales teorías del desempleo a largo plazo, estructural o de “equilibrio”, incluidas las relaciones entre las instituciones del mercado de trabajo y el desempleo estructural.

5

En el presente capítulo se utilizan las lasas de desempleo y estimaciones del desempleo estructural normalizadas de la OCDE a fin de facilitar su comparación con la mayoría de los estudios anteriores.

7

En el apéndice 4.1 se presentan los detalles correspondientes a las definiciones de los datos, la especificación del modelo y los métodos de estimación.

8

Según Blanchard y Wolfers (2000), esta observación es congruente con la hipótesis de que las instituciones del mercado de trabajo determinan la forma en que las perturbaciones macroeconómicas afectarán la trayectoria total del desempleo en el tiempo. En particular, la tendencia del desempleo en Europa parece indicar que las instituciones europeas impiden que las perturbaciones favorables eliminen completamente el desempleo creado por las perturbaciones desfavorables. Por consiguiente, a menos que las políticas macroeconómicas no logren ser eficaces para estabilizar el ciclo económico, este enfoque sigue siendo congruente con la opinión de que el desempleo elevado y persistente solo puede resolverse a través de reformas estructurales.

9

Belot y van Ours (2000) proponen un modelo teórico del mercado de trabajo en el que las interacciones entre los parámetros institucionales son importantes para el equilibrio del empleo.

10

Belot y van Ours (2000) desarrollan ese argumento.

11

Otras características del modelo incluyen una relación no lineal entre el desempleo y el grado de coordinación de las negociaciones salariales (Calmfors y Driffill, 1988); la interacción entre el proceso de negociaciones salariales y el grado de independencia del banco central (Hall y Franzese, 1998) y la inclusión de la posibilidad de que las instituciones incidan sobre la persistencia del desempleo (Scarpetta, 1996).

13

Puesto que el modelo explica las tasas nacionales de desempleo valiéndose de variables institucionales nacionales, este resultado no debe extrapolarse para sacar conclusiones acerca de la coordinación de las negociaciones salariales a nivel de la zona del euro.

14

Este parámetro de referencia se compara con una simulación dinámica utilizando el valor efectivo de las instituciones (que hace un seguimiento bastante bueno del desempleo en países con alto nivel de desempleo).

15

En el recuadro 4.2 se analiza la reciente caída del desempleo ocurrida entre 1998 y 2001, parte de la cual guarda relación con las políticas del mercado de trabajo aplicadas en esos países.

16

E1 ejercicio se basa en el marco institucional vigente en 1998. El caso de Estados Unidos se utiliza como referencia porque representa fácilmente un mercado de trabajo más “flexible”, pero, como lo ilustra el gráfico 4.6, con diferentes planes de reforma bien podrían lograrse reducciones similares en el desempleo.

17

Las ponderaciones se calculan tomando como base la fuerza de trabajo.

18

Los cálculos no incluyen Grecia ni Luxemburgo porque estos países no se encontraban en el panel original (véase apéndice 4.1).

20

Véase, en particular, el capítulo 5 del estudio OCDE (2002a).

21

Los sobreprecios de los salarios se basan en un estudio de la OCDE en que se examinan los salarios relativos en diferentes sectores ajustados en función de la calidad de la mano de obra (Jean y Nicoletti, 2002); el valor representativo del sobreprecio equivale a la diferencia de salarios en un sector muy competitivo (productos textiles) y el resto de la economía. Los sobreprecios de los precios se derivan de Bradford y Lawrence (2002), tomando en cuenta el impacto de los sobreprecios de los salarios.

22

Véase Schnabel (2002). Es cierto que los coeficientes de la ley de Okun corresponden principalmente a comovimientos cíclicos del PIB y el desempleo. Dichos coeficientes, a su vez, se ven afectados por las reformas estructurales. No obstante, la congruencia entre dos enfoques muy distintos sigue siendo notable.

23

Además, cuanto más se haya difundido el aumento de la competencia entre los sectores y mercados, menores serán las consecuencias distributivas ya que los beneficios correspondientes a unos precios inferiores se distribuyen entre todos los consumidores. En resumen, un aumento generalizado de la competencia genera beneficios macroeconómicos considerables y de gran alcance.

24

También en este caso la reacción de los coeficientes de sacrificio ante las variaciones de los supuestos en materia de sobreprecios es aproximadamente lineal.

25

El principal autor de este apéndice es Xavier Debrun.

26

Los países son Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España. Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.

27

La base de datos original se encuentra a disposición del público en Internet: http://cep.lse.ac.uk/pubs/author.asp?author=nickell. Este tipo de indicadores institucionales inevitablemente plantea una serie de problemas de medición. Por ejemplo, no logran captar el grado de aplicación de determinadas reglas. No obstante, siguen siendo variables razonablemente representativas de las características institucionales más pertinentes de los mercados de trabajo.

28

Como se analiza en el texto principal, Blanchard y Wolfers (2000) proponen una especificación alternativa que hace hincapié en las interacciones entre las perturbaciones macroeconómicas y las instituciones. Valiéndose de la misma notación utilizada en la ecuación (1), su modelo tiene la siguiente forma:

ui,t=αi+(j=1JβjXj,i,t)(1+k=1KγkZk,i,t)+ϵi,t.

Puesto que los parámetros de este modelo son no lineales, lo cual complica la tarea de aislar el efecto “profundamente estructural” de determinadas instituciones sobre el desempleo, las estimaciones y simulaciones del personal técnico del FMI se basan en variantes de la ecuación más común (1).

29

Por ejemplo, Checchi y Lucifora (2002) explican la agremiación como función del riesgo agregado de las economías y otras instituciones, entre ellas la centralización de las negociaciones salariales. Agell (1999) presenta indicios de una influencia aparentemente fuerte de la apertura comercial. Las regresiones del personal técnico del FMI (que no se consignan en el presente estudio) confirman esas conclusiones. Estos indicios son en general congruentes con el argumento de Rodrik (1998) según el cual las economías más abiertas prefieren un Estado de gran tamaño por su capacidad para reducir los riesgos en casos de perturbaciones externas.

30

Se utilizó una cuarta variante para las simulaciones dinámicas (véase cuadro 4.3).

31

No obstante, la estimación de las demás variantes, que son menos restrictivas, llevó a que se mantuviesen únicamente dos variables de interacción muy robustas.

32

Obsérvese que, si se hace una abstracción de los efectos fijos, el R2 ajustado sigue valiendo 0,56, lo que confirma el hecho de que la heterogeneidad de las instituciones por sí sola explica una gran parte de la heterogeneidad de las tasas de desempleo.

33

Los coeficientes a largo plazo pueden calcularse mediante la fórmula B/(l - X) en que el acento circunflejo se refiere a los coeficientes estimados del cuadro 4.3.

34

La totalidad de los datos macroeconómicos proviene de la base de datos analíticos de la OCDE, salvo los precios de las acciones que provienen de International Financial Statistics, del FMI.

35

E1 efecto de los precios del petróleo ya estaba incluido en la variable correspondiente a la perturbación de la relación de intercambio; la brecha de la producción planteó serios problemas de endogeneidad, y el efecto de los precios de las acciones no fue robusto frente a diversas combinaciones de otras variables macroeconómicas. La productividad de la mano de obra se consideró rezagada para descartar todo problema de endogeneidad.

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