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Capítulo I. Perspectivas de la economía y cuestiones de política económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2005
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En términos generales, la expansión económica mundial se ha mantenido bien encaminada y ha evolucionado en gran medida tal como se preveía en la edición de septiembre de 2004 de Perspectivas de la economía mundial. Tras promediar alrededor del 6% a fines de 2003 y principios de 2004, el crecimiento mundial se moderó, acompañado de una desaceleración significativa de la producción industrial y del comercio internacional, lo cual refleja tanto la vuelta a un ritmo de expansión más sostenible como el impacto negativo del encarecimiento del petróleo (gráficos 1.1 y 1.2 y cuadro 1.1). Según los últimos datos, esta desaceleración está llegando al final de su ciclo, y los indicadores anticipados parecen apuntar a una firme expansión en 2005, aunque el aumento de los precios del petróleo es un riesgo cada vez más importante. Pese a lo pasmosas llantes que fueron las pérdidas humanas y materiales causadas por el tsunami de diciembre de 2004 y a las sustanciales implicaciones que esta catástrofe tendrá para el presupuesto y la balanza de pagos de algunos de los países damnificados (recuadro 1.1: “El tsunami del océano Índico: Impacto en las economías de Asia meridional”), se prevé que el impacto en el crecimiento será modesto.

Gráfico 1.1.Indicadores mundiales1

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

Se prevé que el crecimiento mundial se desacelerará en 2005, pero manteniéndose por encima de la tendencia; entre tanto, la inflación sigue siendo moderada.

1 La franja sombreada indica proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo, salvo indicación contraria.

2 Tasas de crecimiento promedio en los distintos países, agregadas usando ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo; los agregados varían con el tiempo a favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

3 Promedio ponderado en función del PIB de las tasas de rendimiento de los bonos del Estado a 10 años (o el vencimiento más próximo a 10 años), descontada la tasa de inflación, en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido y Canadá. No se incluye a Italia antes de 1972.

4 Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai Fateh y West Texas Intermediate.

Gráfico 1.2.Indicadores corrientes y anticipados

(Variación porcentual anual con respecto a un trimestre antes, salvo indicación en contrario)

La producción industrial y el crecimiento del comercio internacional disminuyeron durante 2004, pero la confianza de las empresas y de los consumidores en general continúa siendo firme.

Fuentes: Confianza de las empresas: Estados Unidos, Institute for Supply Management; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Banco de Japón. Confianza de los consumidores: Estados Unidos, The Conference Board; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Cabinet Office (Agencia de Planificación Económica). Demás indicadores: Haver Analytics.

1 Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2 Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Corea, Eslovenia, Estonia, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Israel, Letonia, Lituania, Malasia, México, Pakistán, Perú, Polonia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, la República Checa, la República Eslovaca, Rumania, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Ucrania y Venezuela.

3 Los datos correspondientes a China, India, Pakistán y Rusia se han interpolado.

Cuadro 1.1.Panorama de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

Proyecciones actualesDiferencia con las proyecciones de septiembre de 2004
200320042005200620042005
Producto mundial4,05,14,34,40,2
Economías avanzadas2,03,42,63,0–0,2–0,3
Estados Unidos3,04,43,63,60,10,1
Zona del euro0,52,01,62,3–0,2–0,6
Alemania–0,11,70,81,9–0,4–1,0
Francia0,52,32,02,2–0,3–0,3
Italia0,31,21,22,0–0,2–0,7
España2,52,72,83,00,1–0,2
Japón1,42,60,81,9–1,8–1,5
Reino Unido2,23,12,62,6–0,30,2
Canadá2,02,82,83,0–0,1–0,4
Otras economías avanzadas2,54,43,43,90,1–0,1
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,54,04,80,1–0,1
Países emergentes y en desarrollo6,47,26,36,00,60,4
África4,65,15,05,40,6–0,5
África subsahariana4,25,15,25,60,6–0,6
América2,25,74,13,71,10,5
Brasil0,55,23,73,51,20,2
México1,64,43,73,30,30,5
Comunidad de Estados Independientes7,98,26,56,00,1
Rusia7,37,16,05,5–0,2–0,6
Excluido Rusia9,110,57,77,00,81,2
Europa central y oriental4,66,14,54,50,6–0,3
Oriente Medio5,85,55,04,90,50,3
Países en desarrollo de Asia8,18,27,47,10,60,6
China9,39,58,58,00,51,0
India7,57,36,76,41,0
ASEAN-415,45,85,45,80,4
Partidas informativas
Unión Europea1,22,52,12,5–0,1–0,4
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado2,74,03,23,4–0,4–0,3
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)4,99,97,47,61,00,1
Importación
Economías avanzadas3,68,56,56,30,80,9
Países emergentes y en desarrollo8,915,512,011,02,7
Exportación
Economías avanzadas2,88,15,96,8–0,4
Países emergentes y en desarrollo10,713,89,99,73,0–0,4
Precios de los productos básicos (dólares de EE.UU.)
Petróleo215,830,723,2–5,91,823,2
No combustibles (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)7,118,83,8–5,12,07,8
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,82,02,01,9–0,1–0,1
Países emergentes y en desarrollo6,05,75,54,6–0,20,1
Tasa interbancaria de oferta de Londres (porcentaje)3
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.1,21,83,34,10,2
Sobre los depósitos en euros2,32,12,32,9–0,5
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,10,10,10,4–0,2
Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 31 de enero y el 28 de febrero de 2005. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Incluye Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2004 el precio medio del petróleo fue $37,76 el barril; se supone que el precio será $46,50 en 2005 y $43,75 en 2006.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 31 de enero y el 28 de febrero de 2005. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Incluye Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2004 el precio medio del petróleo fue $37,76 el barril; se supone que el precio será $46,50 en 2005 y $43,75 en 2006.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Sin embargo, este panorama general oculta crecientes divergencias entre las regiones. Concretamente:

  • La expansión está menos equilibrada. El crecimiento ha superado las expectativas en Estados Unidos, que atravesó un período de atonía menos profunda de lo que se pensaba; en China, cuya economía no ha perdido la pujanza a pesar de la adopción de medidas restrictivas; y en la mayoría de los países de mercados emergentes y en desarrollo. En contraposición, ha defraudado el crecimiento de Europa y Japón, como resultado, en diferente medida, de una exportación floja y de una demanda interna final débil (y, en el caso de Japón, de revisiones a la metodología utilizada en las cuentas nacionales).
  • Los desequilibrios mundiales en cuenta corriente se han agudizado. El déficit en cuenta corriente de Estados Unidos alcanzó un récord estimado de 5,7% del PIB en 2004, ya que los efectos de la depreciación sufrida hasta la fecha por el dólar quedaron compensados por una vigorosa demanda interna en relación con los socios comerciales del país y por el encarecimiento del petróleo. Como contrapartida, se han registrado superávit en cuenta corriente en las economías emergentes de Asia, Japón, los países productores de petróleo de Oriente Medio y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y, en mucho menor grado, la zona del euro. En las economías emergentes de Asia y los países productores de petróleo, las reservas externas (aparentemente denominadas en gran medida en dólares de EE.UU.) han seguido una marcada línea ascendente.
  • En parte como resultado de todos estos factores, el dólar de EE.UU. ha vuelto a depreciarse, frente a la apreciación de las monedas de los mercados industriales y emergentes, como las de varias economías emergentes de Asia (gráfico 1.3). Desde principios de septiembre, el dólar de EE.UU. ha caído un 6% en términos del valor ponderado según el comercio exterior —mayormente a fines de 2004, ya que en lo que va de 2005 las principales monedas se han mantenido relativamente estables— y acumulativamente ha perdido 17 puntos porcentuales desde el nivel de febrero de 2002. Hasta la fecha, el ajuste ha sido ordenado y, como los datos de los mercados de opciones hacen pensar que la volatilidad implícita continuará siendo moderada, los mercados parecen confiar en que no habrá sobresaltos.

Gráfico 1.3.Evolución mundial de los tipos de cambio

El dólar de EE.UU. continúa depreciándose desde septiembre de 2004; entre tanto, las monedas de la mayoría de los países industriales y de mercados emergentes han experimentado modestas apreciaciones.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Australia y Nueva Zelandia.

2 Dinamarca, Noruega y Suecia.

3 Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4 Hungría, Polonia y República Checa.

5 Rusia, Sudáfrica y Turquía.

6 ERI (economías recientemente industrializadas): Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

7 Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Pese a la moderación del crecimiento mundial, los precios del petróleo siguen siendo elevados y volátiles. Tras una empinada alza que duró hasta mediados de octubre, cayeron también precipitadamente, pero hace poco volvieron a alcanzar nuevos máximos nominales, empujados por una demanda vigorosa e ininterrumpida, la incertidumbre en cuanto a los planes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la contracción de la oferta de los países no pertenecientes a esa organización; y todos estos factores estuvieron exacerbados por un nivel muy bajo de capacidad excedentaria (apéndice 1.1: “Evolución reciente de los mercados de productos básicos”). A principios de abril, el precio de entrega inmediata era de $52,96 el barril1; según las proyecciones de los mercados de futuros, los precios promediarán alrededor de $54 el barril durante lo que queda de 2005 y bajarán ligeramente en 2006 y los años siguientes. Como la capacidad excedentaria se mantendrá a niveles bajos según las previsiones —y será principalmente crudo pesado, para el cual existe una limitada capacidad de refinación—, es probable que los precios del petróleo sigan siendo volátiles, y los datos de los mercados de opciones revelan cierto riesgo de exceso en las proyecciones. En contraposición, los precios de los productos básicos no combustibles se han estabilizado desde mediados de 2004; el alza de los precios de las bebidas y los metales se ha visto compensada por la caída de los precios de algunos alimentos y materias primas agrícolas, sobre todo el algodón. El mercado de los semiconductores también se ha debilitado notablemente, debido al gran volumen de existencias y a una capacidad excedentaria sustancial; aunque los indicadores anticipados no son coincidentes, la mayor parte de los analistas proyecta un enfriamiento considerable de las ventas de semiconductores en 2005.

La inflación y las presiones inflacionarias siguen siendo relativamente leves, y hasta la fecha hay pocos indicios de que el encarecimiento del petróleo tenga efectos secundarios importantes (gráfico 1.4). Como la mayor parte de los países avanzados en el ciclo económico ya han comenzado a adoptar medidas monetarias más restrictivas, y como las expectativas inflacionarias se encuentran por lo general bien afianzadas, se prevé que la inflación conservará un nivel moderado en el futuro próximo. Sin embargo, estas presiones se intensificarán paulatinamente a medida que la expansión siga su curso, y habrá que vigilar de cerca dos riesgos de que las proyecciones se vean superadas. Primero —como era de esperar ante el fuerte repunte de las utilidades de las empresas—, el costo unitario de la mano de obra se ha reducido sustancialmente en la mayoría de los países industriales. En parte, esto podría ser producto de factores estructurales —como la creciente competencia que plantean los mercados emergentes de Asia y Europa—, pero existe la posibilidad de un repunte significativo a medida que las condiciones en los mercados laborales se vayan haciendo más restringidas, sobre todo si se debilita el aumento de la productividad de la mano de obra. Segundo, las fuertes afluencias externas están complicando la política monetaria en una serie de mercados emergentes, especialmente Asia y la CEI. Si bien es posible neutralizar provisionalmente el impacto en la liquidez interna a través de la esterilización, las presiones inflacionarias terminarán intensificándose a menos que se flexibilicen los regímenes cambiarios.

Gráfico 1.4.Inflación mundial

(Variación porcentual anualizada del promedio móvil de tres meses con respecto al promedio anterior de tres meses)

La inflación global bajó después del alza abrupta provocada a mediados de 2004 por el encarecimiento del petróleo; por el momento hay pocos indicios de efectos secundarios sustanciales en la inflación básica.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, el Reino Unido, Suecia y zona del euro.

2 Brasil, Chile, China, Corea, Hungría, India, Indonesia, México, Polonia, la provincia china de Taiwan y Sudáfrica.

La recuperación sigue beneficiándose de condiciones favorables en los mercados financieros. En la mayoría de los países, las tasas de interés de intervención continúan siendo próximas a cero en términos reales, aunque últimamente las condiciones se han tornado algo más restrictivas ya que las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos han aumentado y los diferenciales con las tasas de las empresas y de los mercados emergentes se han ensanchado (gráficos 1.5 y 1.6). Aun así, los mercados bursátiles mantienen la pujanza en el mundo entero, las tasas de interés a largo plazo aún parecen estar por debajo de los niveles de equilibrio y los diferenciales han alcanzado mínimos prácticamente históricos; además, las afluencias de capital privado dirigidas hacia los mercados emergentes han sido abundantes (cuadro 1.2). Esta situación refleja en parte el fortalecimiento de las variables económicas fundamentales, ya que las expectativas inflacionarias están bien afianzadas, los balances de las empresas han mejorado y las vulnerabilidades externas de los mercados emergentes se han reducido. Sin embargo, también han tenido una gran influencia las condiciones monetarias sumamente acomodaticias imperantes en el mundo entero, acompañadas de una constante búsqueda de rendimiento y —en los casos de bajas tasas de interés a largo plazo— una generosa oferta de fondos invertibles (véase el recuadro 1.2: “¿Cuáles son los riesgos que plantean las bajas tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos?”). Por lo tanto, como lo recalca la edición de abril de 2005 del informe Global Financial Stability Report, publicado por el FMI, las condiciones financieras podrían adquirir un carácter mucho más restrictivo, sobre todo en el caso de shocks inesperados.

Gráfico 1.5.Evolución de los mercados financieros maduros

Las condiciones siguen siendo inusitadamente favorables en los mercados financieros, y los diferenciales de las tasas de interés y las tasas de interés a largo plazo se encuentran a niveles excepcionalmente bajos.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Office of Federal Housing Enterprise Oversight; Japan Real Estate Institute; Halifax; National Institute for Statistics and Economic Studies, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Tasa de los bonos del Estado a 10 años menos tasa de las letras del Tesoro a tres meses.

2Índice Halifax de la vivienda calculado a partir del valor de todas las viviendas.

3Índice del precio de la vivienda calculado a partir del valor de las viviendas unifamiliares en Estados Unidos en su conjunto, en varias regiones del país, y en los distintos estados y el Distrito de Columbia.

4Índice del precio de la vivienda: todos los hogares.

5Índice del precio de terrenos urbanos: promedio de todas las categorías en seis zonas urbanas importantes.

Gráfico 1.6.Condiciones financieras en los mercados emergentes

El endeudamiento de los mercados emergentes se ha intensificado y los diferenciales se mantienen bajos con respecto a los niveles históricos.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Capital Data, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Promedio sobre un período móvil de 30 días de la correlación cruzada de los diferenciales de los mercados de deuda emergentes.

Cuadro 1.2.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1997199819992000200120022003200420052006
Total
Flujos netos de capital privado2198,484,889,160,860,975,8149,5196,6175,1193,9
Inversión privada directa neta147,2159,8173,3174,3184,7144,4151,9186,4217,4222,3
Inversión privada de cartera neta60,442,569,120,5–86,9–90,0–9,928,82,316,0
Otros flujos netos de capital privado–9,2–117,6–153,3–134,0–36,921,47,5–18,6–44,6–44,4
Flujos oficiales netos27,753,518,2–42,71,88,5–58,1–58,0–65,0–55,3
Variación de las reservas3–105,2–37,4–93,5–121,9–115,1–194,4–369,3–518,9–523,4–515,7
Partida informativa
Cuenta corriente4–83,5–51,938,9126,689,4142,5233,8336,3395,4345,8
África
Flujos netos de capital privado214,310,811,5–1,77,66,912,311,415,613,5
Inversión privada directa neta7,96,69,08,023,014,814,615,416,716,6
Inversión privada de cartera neta7,44,39,1–1,8–7,7–0,90,43,92,73,1
Otros flujos netos de capital privado–1,1–0,1–6,6–7,9–7,7–7,0–2,8–8,0–3,8–6,2
Flujos oficiales netos–4,52,91,1–0,2–2,63,82,8–0,5–1,40,7
Variación de las reservas3–11,31,7–2,8–12,8–11,9–8,1–19,2–33,1–34,3–32,1
América
Flujos netos de capital privado299,670,838,740,527,83,315,212,722,430,3
Inversión privada directa neta57,762,065,969,371,343,834,745,448,750,4
Inversión privada de cartera neta29,925,51,01,3–10,0–15,5–10,1–14,2–8,2–0,1
Otros flujos netos de capital privado12,0–16,7–28,2–30,1–33,6–25,0–9,5–18,5–18,1–20,0
Flujos oficiales netos5,416,95,5–7,426,419,88,7–7,3–8,3–10,5
Variación de las reservas3–26,47,011,81,61,6–2,3–35,8–21,9–21,3–13,2
Comunidad de Estados Independientes5
Flujos netos de capital privado219,96,7–6,4–13,0–1,8–9,516,42,9–6,42,7
Inversión privada directa neta5,95,34,22,44,63,95,37,78,69,4
Inversión privada de cartera neta17,67,7–3,1–6,1–9,2–8,2–4,8–1,1–10,8–2,8
Otros flujos netos de capital privado–3,7–6,3–7,5–9,42,8–5,315,9–3,7–4,3–3,9
Flujos oficiales netos8,610,00,1–4,3–4,5–1,7–5,2–1,0–5,4–1,7
Variación de las reservas3–4,37,5–2,7–17,2–11,3–11,8–33,8–55,5–69,8–70,7
Economías emergentes de Asia6
Flujos netos de capital privado2,736,5–49,911,8–2,010,723,956,1130,1108,9115,0
Inversión privada directa neta55,756,667,167,154,852,570,687,0104,3105,8
Inversión privada de cartera neta6,88,755,820,0–57,6–62,02,525,811,29,1
Otros flujos netos de capital privado7–26,0–115,2–111,1–89,213,533,3–17,017,3–6,60,2
Flujos oficiales netos22,715,4–0,21,0–6,6–0,2–14,47,016,717,2
Variación de las reservas3–36,0–52,9–87,5–61,2–89,6–158,4–235,7–344,3–310,0–315,5
Europa central y oriental
Flujos netos de capital privado220,227,236,739,112,255,352,060,665,857,7
Inversión privada directa neta11,619,222,623,924,225,115,122,129,529,0
Inversión privada de cartera neta5,4–1,45,73,10,51,47,124,922,419,1
Otros flujos netos de capital privado3,29,48,412,2–12,428,729,813,613,99,6
Flujos oficiales netos–3,30,3–2,61,55,5–7,6–5,5–6,9–5,0–3,3
Variación de las reservas3–10,7–9,5–11,3–2,97,4–10,5–11,4–12,9–6,9–5,1
Oriente Medio8
Flujos netos de capital privado27,919,1–3,1–2,24,5–4,0–2,4–21,0–31,2–25,1
Inversión privada directa neta8,310,14,53,56,84,211,68,89,511,2
Inversión privada de cartera neta–6,8–2,30,73,9–2,9–4,9–5,1–10,5–15,0–12,3
Otros flujos netos de capital privado6,411,3–8,3–9,60,5–3,3–9,0–19,3–25,7–24,0
Flujos oficiales netos–1,17,914,3–33,3–16,4–5,5–44,6–49,2–61,6–57,6
Variación de las reservas3–16,68,9–1,0–29,5–11,3–3,5–33,4–51,2–81,2–79,1
Partidas informativas
Exportadores de combustibles
Flujos netos de capital privado225,317,7–21,2–51,8–13,7–24,94,5–25,8–53,6–41,7
Exportadores de productos no combustibles
Flujos netos de capital privado2173,167,0110,3112,674,7100,7144,9222,4228,7235,6

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales chinos con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado destinados a las economías emergentes de Asia en 2003 ascendieron a $101.100 millones, en tanto que los otros flujos netos de capital privado que llegaron a la región fueron de $28.000 millones.

Incluye Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales chinos con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado destinados a las economías emergentes de Asia en 2003 ascendieron a $101.100 millones, en tanto que los otros flujos netos de capital privado que llegaron a la región fueron de $28.000 millones.

Incluye Israel.

De cara al futuro, las proyecciones indican que el crecimiento del PIB mundial disminuirá al 4,3% en 2005 —es decir, 0,8 puntos porcentuales menos que en 2004— y que se mantendrá en alrededor de ese nivel durante 2006. Como telón de fondo, la desaceleración que tuvo lugar durante 2004 llegará al final de su ciclo a principios de 2005; a partir de entonces el crecimiento mundial repuntará marginalmente gracias a una recuperación paulatina en la zona del euro y en Japón y también al fortalecimiento de la actividad económica en gran parte de las economías emergentes de Asia (gráfico 1.7). La expansión seguirá estando sustentada por políticas macroeconómicas acomodaticias, aunque en menor grado que en 2004 (gráfico 1.8); el fortalecimiento de los balances de las empresas; condiciones propicias en los mercados financieros; un aumento paulatino del empleo; y la continuación del fuerte crecimiento que viene experimentando China. A continuación se describe el panorama de los principales países y regiones:

Gráfico 1.7.Perspectivas mundiales

(PIB real; variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

De acuerdo con las previsiones, tras la leve desaceleración de 2004 el crecimiento mundial se estabilizará, ubicándose ligeramente por encima de los niveles tendenciales en 2005 y los años siguientes.

Fuentes: Haver Analytics y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2 ERI (economías recientemente industrializadas): Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

3 Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4 Estonia, Hungría, Letonia, Polonia y la República Checa.

5 Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

6 Israel, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Gráfico 1.8.Políticas fiscales y monetarias en los principales países avanzados

Se prevé que en 2005 la política monetaria será un poco más restrictiva; en cambio, la política fiscal seguirá distintos rumbos.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1 En el caso de Japón, excluye el respaldo a los bancos.

  • Entre los países industriales, la economía estadounidense ha mantenido o superado su crecimiento tendencial, impulsada por la pujante demanda interna. Como la mayoría de los indicadores anticipados son favorables, se prevé que la expansión continuará en 2005, aunque —dado que el ahorro de los hogares es casi nulo— existe aún el riesgo de que el consumo privado se contraiga, sobre todo si el alza de los precios de la vivienda pierde ímpetu. En cambio, el crecimiento de la mayor parte de los demás países industriales ha defraudado las expectativas. En la zona del euro, el crecimiento del PIB se redujo considerablemente durante el segundo semestre de 2004, ya que la contribución de las exportaciones netas adquirió un signo marcadamente negativo. Pese a algunos indicios preliminares de reactivación del crecimiento, los indicadores de la confianza se han moderado en términos generales y, de acuerdo con las previsiones, durante 2005 la recuperación será sustancialmente más débil de lo que se había pensado. En Japón, el crecimiento ha estado estancado desde el segundo trimestre de 2004 a raíz de la flojedad de las exportaciones, la inversión y el consumo; sin embargo, según datos generales recientes, la actividad económica se está reanimando y la expansión debería reanudarse en 2005 —aunque a un ritmo menor— gracias a la abundancia de las utilidades empresariales y a la solidez de la confianza de los consumidores y de las empresas. Un riesgo importante en la zona del euro y en Japón es que la moneda vuelva a registrar otra fuerte apreciación.
  • En los mercados emergentes, el crecimiento del PIB durante 2004 superó las expectativas en casi todas las regiones. Para 2005 se proyecta que ese crecimiento siga su curso, aunque a un ritmo más lento, en consonancia con la situación mundial. Entre las economías emergentes de Asia, el ímpetu económico de China sigue siendo muy potente, pese a las medidas restrictivas que han adoptado las autoridades, y la inversión se mantiene a niveles insosteniblemente elevados; en India, el crecimiento también sigue siendo bastante vigoroso. Aunque un crecimiento dinámico en estos países estimulará la actividad en otras partes de la región, mucho sigue dependiendo de la situación externa, sobre todo el grado de corrección de los mercados de la tecnología de la información, que contribuyó a una marcada desaceleración del crecimiento en algunos países asiáticos durante 2004. En América Latina, la actividad continúa superando las expectativas, gracias a los elevados precios de los productos básicos, al fortalecimiento de la confianza externa, al avance de las reformas estructurales y, en algunos casos, a una continua recuperación tras desaceleraciones provocadas por crisis. La administración de las finanzas públicas ha sido menos procíclica que en reactivaciones anteriores y la mayoría de los países de la región han aprovechado las condiciones favorables de los mercados financieros para mejorar la estructura de la deuda y financiar por adelantado las obligaciones de 2005, aunque los elevados niveles de deuda pública y dolarización financiera son aún fuentes críticas de vulnerabilidad. En Oriente Medio, el crecimiento del PIB sufrirá una modesta caída cuando la producción de petróleo se estabilice, ya que la capacidad excedentaria es limitada. La perspectiva de que el petróleo se mantenga a precios elevados ofrece una importante oportunidad para ocuparse de las debilidades que aquejan a las finanzas públicas y agilizar las reformas necesarias para reducir el desempleo frente al rápido crecimiento de la fuerza laboral. En Turquía, el crecimiento económico conserva su dinamismo y se ha cumplido la meta de inflación, pero la elevada deuda pública y el fuerte déficit en cuenta corriente destacan la necesidad de mantener la prudencia fiscal y seguir adelante con la reforma. Las economías en transición no han perdido dinamismo gracias al firme nivel de los precios de los productos básicos, aunque preocupa el hecho de que el clima de inversión se haya deteriorado recientemente en Rusia. Los países candidatos a la adhesión a la Unión Europea (UE) continúan gozando de un fuerte crecimiento; sus principales focos de vulnerabilidad son el profundo déficit fiscal y externo, sobre todo en Hungría.
  • Entre los países más pobres, el crecimiento del PIB en África subsahariana aumentó al 5,1% en 2004, respaldado por políticas macroeconómicas generalmente prudentes; precios favorables de los productos básicos, pese a que algunos países se vieron duramente golpeados por la caída del precio del algodón; mejores condiciones meteorológicas, sobre todo en Etiopía; y el alivio de la deuda canalizado a través de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME). De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento del PIB seguirá siendo robusto en 2005 y estará impulsado principalmente por el crecimiento sólido e ininterrumpido de los países productores de petróleo, gracias a la incorporación de nueva capacidad; sin embargo, mucho depende de que se afiance la estabilidad política —el reciente acuerdo de paz suscrito en Sudán constituye un hecho alentador— y de que las condiciones meteorológicas sean propicias2. La eliminación de los contingentes mundiales al comercio de textiles será también un reto importante para muchos países pobres de África, Asia meridional y América Central (véase el recuadro 1.3: “El final de los contingentes en el comercio mundial de productos textiles”).

A corto plazo, los riesgos parecen inclinarse hacia la posibilidad de que las previsiones no se cumplan. Por un lado, el repunte cíclico podría seguir siendo más fuerte de lo previsto, sobre todo teniendo en cuenta el fortalecimiento de los balances de las empresas y los hogares (gráfico 1.9); y el crecimiento de China en 2005 también podría resultar más dinámico de lo que se esperaba (pero con el riesgo de que después se produzca una desaceleración más marcada). Del lado negativo —además de los motivos de preocupación de índole geopolítica, que siguen siendo sustanciales pero no se pueden cuantificar— los riesgos más graves son los siguientes:

Gráfico 1.9.Balances de los hogares y las empresas

Las utilidades de las empresas han mantenido un fuerte aumento gracias a la disminución de los costos unitarios de la mano de obra. El ahorro de los hogares difiere mucho de una región a otra, pero en la mayoría de los casos ha seguido bajando, en parte como consecuencia de la creciente riqueza neta.

Fuentes: OCDE, OECD Economic Outlook; Banco Central Europeo; Haver Analytics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 El índice de ahorro de los hogares no incluye a Luxemburgo. La riqueza neta de los hogares abarca a Alemania, Francia e Italia. La deuda de las empresas abarca a Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Italia, los Países Bajos y Portugal.

2 En el Reino Unido, costo salarial unitario.

  • Las condiciones en los mercados financieros podrían restringirse sustancialmente. Una fuerte alza de las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos —que han subido alrededor de 50 puntos básicos desde principios de febrero— influiría negativamente en la demanda interna, sobre todo si se debe a un aumento de las expectativas inflacionarias o a una caída de la demanda externa de títulos estadounidenses (recuadro 1.2); induciría un desapalancamiento sustancial de los mercados financieros y un ajuste a la baja de los precios de los activos más riesgosos, poniendo de relieve la necesidad de vigilancia por parte de los organismos de supervisión y regulación; y desmejoraría significativamente las condiciones de financiamiento en los mercados emergentes. Si el aumento de las tasas de interés estadounidenses empujara al alza a las tasas de interés a largo plazo de otros países, se agudizaría el riesgo de una contracción sincronizada en los mercados de la vivienda; esta posibilidad sería especialmente preocupante en aquellas economías donde los precios de la vivienda ya son elevados y los balances de los hogares están más expuestos a una suba de los intereses. Además, en vista de que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos se mantiene a niveles récord, no se puede descartar una nueva —y posiblemente desordenada— depreciación del dólar de EE.UU.
  • Cuando esta edición llegó a la imprenta, el precio del petróleo había superado en casi $6 el barril la línea de referencia que Perspectivas de la economía mundial había previsto para 2005; el mercado sigue siendo sumamente vulnerable a los shocks, y existe un sustancial riesgo de que a más largo plazo los valores reales se coloquen por encima de los proyectados (véase el capítulo IV: “¿Se mantendrá la tensión en el mercado del petróleo?”). En el pasado, tras un aumento permanente de $5 el barril de petróleo se habría esperado una reducción del crecimiento del PIB mundial de hasta 0,3 puntos porcentuales; en la práctica, el impacto durante el año pasado no fue tan profundo como se temía, en parte porque el alza de los precios fue consecuencia del vigoroso crecimiento mundial y en parte porque las políticas monetarias tuvieron más credibilidad (de modo tal que no fue necesario incrementar las tasas de interés para evitar efectos inflacionarios secundarios). No obstante, si los aumentos se repiten y son pronunciados, podría haber consecuencias de mayor peso, sobre todo si repercuten negativamente en la confianza o las expectativas inflacionarias; a más largo plazo se agravaría el peligro de efectos negativos para la oferta. El encarecimiento del petróleo también acarrea riesgos especiales para los países industriales menos avanzados dentro del ciclo económico, algunos mercados emergentes muy endeudados y muchos países pobres.
  • La expansión mundial es cada vez más desequilibrada. El crecimiento mundial sigue dependiendo excesivamente de Estados Unidos y China; y el crecimiento en la zona del euro y en Japón —que juntos representan casi una cuarta parte del producto mundial— ha defraudado una vez más. Si esta situación persiste, los desequilibrios mundiales se agudizarán y estarán acompañados del riesgo de que posteriormente se produzca una desaceleración aún más fuerte, sobre todo si la economía estadounidense y la china se debilitan al mismo tiempo.

En algunos sentidos, los países industriales y en desarrollo están mejor preparados que antes para controlar estos riesgos. Los marcos de política macroeconómica han mejorado, sobre todo en el aspecto monetario; las economías se han flexibilizado, globalmente pero no en igual medida; las instituciones financieras son más resistentes a los shocks, como lo destacan ediciones anteriores del informe Global Financial Stability Report; y las vulnerabilidades externas de los mercados emergentes se han reducido sustancialmente. Ahora bien, la política económica no tiene demasiado margen de maniobra a corto plazo para responder a lo inesperado, y muchos países de mercados emergentes y en desarrollo podrían verse enfrentados a grandes dificultades si se produjera una combinación de shocks tales como un enfriamiento del crecimiento mundial, un alza de las tasas de intereses y una suba del precio del petróleo. Además, persisten tres vulnerabilidades de alcance mundial, que si bien afectan fundamentalmente las perspectivas a mediano plazo, están influyendo cada vez más a corto plazo.

  • Los desequilibrios mundiales se han intensificado y las proyecciones que figuran en Perspectivas de la economía mundial indican que es poco probable que la situación mejore en un futuro cercano. Hasta ahora, el déficit externo de Estados Unidos se ha financiado sin demasiado problema gracias a la permanente globalización financiera. Sin embargo, la demanda de activos de Estados Unidos tiene límites y, como indica la reciente reacción del mercado ante los rumores de una posible diversificación de las reservas de los bancos centrales, un aumento pronunciado de los pasivos externos netos de Estados Unidos conllevará riesgos cada vez mayores (véase el capítulo III: “Globalización y desequilibrios externos”). Un simple cálculo indica que para que se reduzcan los desequilibrios mundiales es necesario que en Estados Unidos la demanda interna aumente con menos rapidez que el PIB y que, por el contrario, en los países superavitarios crezca más rápidamente que el PIB. A mediano plazo, es probable que este proceso entrañe una depreciación mayor del dólar de EE.UU. y una apreciación de otras monedas, incluidas las de varias economías emergentes de Asia. Hay consenso sobre la estrategia general para resolver los desequilibrios —la consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos, una mayor flexibilidad cambiaria respaldada por continuas reformas del sector financiero en las economías emergentes de Asia, y una reforma estructural ininterrumpida para eliminar las limitaciones de la oferta, incrementar la eficiencia de la inversión y reactivar el crecimiento en Europa y Japón—, pero está atrasada la ejecución de esta estrategia (véase el recuadro 1.4: “¿Cuánto se ha avanzado con las políticas de reducción de los desequilibrios mundiales?”). Asimismo, el ritmo con que los países petroleros utilizan los ingresos provenientes del petróleo cumplirá una función importante en este proceso, cuestión que se analiza más adelante.
  • La situación fiscal en muchos países sigue siendo difícil y a mediano plazo representa una amenaza para la estabilidad macroeconómica. En las grandes economías industriales, excepto Canadá, los déficit fiscales siguen siendo elevados, y en general la reducción que se ha proyectado no es suficiente, ni las medidas que acompañan estas reducciones proyectadas son verosímiles (cuadro 1.3). En general, los indicadores fiscales han mejorado en las economías emergentes, sobre todo en América Latina, aunque numerosos países tienen aún mucho que hacer para lograr que sus coeficientes de endeudamiento público lleguen a niveles que se consideren sostenibles (entre el 25% y el 50% del PIB)3. Si bien se ha logrado avanzar al respecto, sobre todo en la zona del euro y en Japón, la mayoría de los países industriales y de las economías emergentes no está bien preparada para hacer frente a las presiones que ejercerá el envejecimiento demográfico, y habrá que considerar con suma atención los sistemas de atención de la salud.
  • Las fragilidades de carácter estructural limitan las posibilidades de crecimiento en ámbitos clave de las economías y empeoran la situación de vulnerabilidad frente a los shocks. Las dificultades son muy diferentes de una región a otra, aunque se pueden enumerar la necesidad de acelerar las reformas del mercado laboral y de productos en la zona del euro, resolver las situaciones de debilidad en el sector empresarial y financiero en Japón y la mayor parte de las economías emergentes de Asia, afianzar las condiciones de inversión en América Latina, fortalecer la supervisión bancaria en Europa central y oriental y, por último, mejorar la infraestructura institucional para el desarrollo del sector no petrolero en Oriente Medio.
Cuadro 1.3.Balanza fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1

(Porcentaje del PIB)

1989–98199920002001200220032004200520062010
Principales economías avanzadas
Saldo efectivo–3,5–1,2–0,2–1,8–4,1–4,6–4,2–4,2–4,1–3,0
Brecha de producción2–0,20,61,4–0,1–1,4–2,0–1,2–1,3–0,9
Saldo estructural–3,4–1,4–1,3–1,9–3,6–3,8–3,7–3,7–3,7–3,1
Estados Unidos
Saldo efectivo–3,40,61,3–0,7–4,0–4,6–4,3–4,4–4,2–2,9
Brecha de producción2–0,81,92,2–0,5–2,0–2,5–1,6–1,3–1,0
Saldo estructural–3,1–0,10,5–0,6–3,3–3,7–3,7–3,9–3,9–3,0
Deuda neta54,144,639,338,340,943,645,247,048,751,0
Deuda bruta69,562,857,156,658,660,561,061,962,762,3
Zona del euro
Saldo efectivo–1,3–1,0–1,8–2,4–2,8–2,7–2,6–2,6–1,5
Brecha de producción20,21,61,1–1,3–1,2–1,5–1,2
Saldo estructural–1,5–1,9–2,5–2,6–2,4–2,0–1,9–1,9–1,4
Deuda neta61,859,359,159,160,861,361,661,659,8
Deuda bruta72,269,669,669,570,871,271,671,568,9
Alemania3
Saldo efectivo–2,5–1,51,3–2,8–3,7–3,8–3,7–3,5–3,4–2,0
Brecha de producción21,10,21,61,1–0,1–1,5–1,1–1,6–1,1
Saldo estructural4–3,3–1,9–2,5–3,9–3,7–3,5–3,1–2,5–2,3–1,6
Deuda neta38,454,952,853,555,558,761,163,665,066,0
Deuda bruta50,361,260,259,460,963,866,168,669,870,3
Francia
Saldo efectivo–3,7–1,8–1,4–1,4–3,2–4,2–3,7–3,1–3,1–1,0
Brecha de producción2–1,0–0,61,21,0–1,4–1,3–1,4–1,1
Saldo estructural4–2,9–1,4–2,0–2,1–3,2–3,2–2,7–2,6–2,3–1,0
Deuda neta37,748,847,548,249,153,955,456,156,553,3
Deuda bruta46,958,557,156,858,763,665,065,766,263,0
Italia
Saldo efectivo–8,4–1,7–0,6–3,0–2,6–2,9–3,0–3,5–4,3–3,4
Brecha de producción2–0,50,70,9–1,2–1,7–2,2–1,9
Saldo estructural4–8,2–1,6–2,3–3,6–3,5–2,6–2,6–3,0–3,5–3,4
Deuda neta106,6109,2105,6105,5103,1103,1102,6102,2102,4105,7
Deuda bruta112,7115,5111,2110,7108,0106,3105,8105,4105,5108,9
Japón
Saldo efectivo–1,9–7,2–7,5–6,1–7,9–7,8–7,1–6,9–6,5–6,4
Excluida la seguridad social–4,1–8,2–8,0–6,2–7,7–7,9–7,0–6,7–6,1–5,7
Brecha de producción20,9–1,7–0,4–1,3–2,6–2,3–0,9–1,3–0,5
Saldo estructural–2,2–6,5–7,2–5,5–6,8–6,8–6,7–6,4–6,3–6,4
Excluida la seguridad social–4,3–7,8–7,9–5,9–7,1–7,4–6,8–6,4–6,0–5,7
Deuda neta23,353,859,364,671,676,082,088,994,3111,2
Deuda bruta85,6131,0139,2148,9158,5164,7169,4176,0180,0187,5
Reino Unido
Saldo efectivo–3,71,03,90,8–1,7–3,3–3,0–3,1–2,9–2,4
Brecha de producción2–0,2–0,11,00,9–0,2–0,7–0,2
Saldo estructural4–3,60,91,30,2–1,9–3,0–2,7–3,0–2,9–2,5
Deuda neta33,440,134,332,832,834,635,236,938,041,2
Deuda bruta43,844,741,738,538,139,540,442,043,146,3
Canadá
Saldo efectivo–5,11,62,91,10,30,61,41,31,21,4
Brecha de producción2–0,30,72,10,40,7–0,3–0,4–0,5–0,30,1
Saldo estructural–4,81,31,90,80,81,61,51,41,4
Deuda neta78,975,465,359,556,551,947,643,940,628,3
Deuda bruta110,5111,6101,599,195,490,984,378,773,855,6
Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalieron al 0,5% del PIB en 2005.

Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalieron al 0,5% del PIB en 2005.

Aparte de los posibles riesgos que amenazan la estabilidad macroeconómica, estos tres factores de vulnerabilidad entrañan riesgos de una desaceleración del crecimiento económico mundial. Como se ha señalado en análisis publicados anteriormente en Perspectivas de la economía mundial, la evolución económica registrada en el pasado indica que aun un ajuste ordenado para reducir los desequilibrios en cuenta corriente de Estados Unidos podría ir acompañado de una disminución de su crecimiento económico. Teniendo en cuenta las restricciones antes señaladas, es improbable que este fenómeno sea contrarrestado por un mejor desempeño en otros países. Más aún, la deuda pública, implícita o explícita, que sigue aumentando ejercerá presión para que suban las tasas de interés a largo plazo y limitará cada vez más las posibilidades de responder a los shocks realizando ajustes con instrumentos de política económica. Por último, las rigideces estructurales restringen la capacidad de aprovechar todas las oportunidades que ofrecen el cambio tecnológico y la globalización, incluido el surgimiento de China como potencia económica.

Frente a esta situación, se plantean las siguientes prioridades en la política económica:

Recuadro 1.1.El tsunami del océano Índico: Impacto en las economías de Asia meridional

El 26 de diciembre de 2004, frente a la costa occidental de Sumatra, Indonesia, se produjo un seísmo de magnitud 9 en la escala de Richter que dio lugar a una serie de maremotos en el océano Índico, lo cual provocó una catástrofe natural de trágico alcance. El daño expresado en vidas humanas fue devastador: se calcula que más de 140.000 personas perdieron la vida y que otras 150.000 están desaparecidas. Por otra parte, la catástrofe desplazó de sus hogares a más de 1,5 millones de personas. Los países con el mayor número de víctimas fueron Indonesia (227.000) y Sri Lanka (37.000), aunque también India (16.500) y Tailandia (8.500) sufrieron numerosas pérdidas1. También se registraron pérdidas humanas en Bangladesh, Malasia, Maldivas y Myanmar, así como en Seychelles, Kenya, Somalia y Tanzanía.

Está claro que resulta imposible medir el costo humano de esta catástrofe. Si bien es todavía demasiado pronto para saber con exactitud a cuánto ascenderán los costos económicos, en algunos países y regiones serán considerables. Debido a la destrucción de un gran número de viviendas y a la pérdida de medios de subsistencia, la catástrofe causará privaciones a cientos de miles de personas. El Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, juntamente con las autoridades nacionales, han realizado ya evaluaciones provisionales de los daños y las necesidades. En base a ellas, se estima que los daños equivalen a 4½% del PIB (de 2005, anterior al tsunami) en Sri Lanka; a 1½% del PIB en Indonesia; a ⅓% del PIB en Tailandia y a menos de ¼% del PIB en India. El daño sufrido por Maldivas, estimado en alrededor del 50% del PIB, fue relativamente mucho más significativo que el padecido por los países más grandes, debido a los grandes destrozos causados en la infraestructura y las instalaciones turísticas.

Pese a los cuantiosos daños físicos, que llevará años reparar, en la mayoría de los casos no se prevé que la catástrofe tenga un gran impacto en el crecimiento económico. El turismo fue uno de los sectores más afectados, especialmente en Maldivas y Tailandia. Sin embargo, se estima que su recuperación será relativamente rápida (con turistas que opten por destinos en zonas no afectadas, como la costa oriental de Tailandia y Bali) y por cierto más rápida que cuando el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) golpeó a la región en 2003. Otro sector que sufrió un duro golpe fue la pesca: se calcula que Sri Lanka perdió casi dos tercios de su flota pesquera. En este caso, es posible que la recuperación lleve mucho más tiempo, ya que a los pescadores supervivientes, muchos de los cuales son pobres, les resultará difícil financiar la compra de barcos y equipos de pesca nuevos. También la agricultura sufrió daños en algunas pequeñas zonas, donde la producción de arroz seguramente se verá afectada a mediano plazo por la salinidad de las aguas crecidas.

A corto plazo, la pérdida de viviendas y puestos de trabajo en los sectores y regiones más afectados acarreará un costo considerable para un sinnúmero de personas y familias. Con todo, debido a que el turismo y la pesca representan una proporción relativamente reducida de las economías nacionales, es probable que en la mayoría de los países el impacto directo de la catástrofe en el crecimiento económico total sea marginal. Además, en la medida en que la reconstrucción se acometa con celeridad, se estima que en los países más gravemente afectados el crecimiento se ajustará a las proyecciones previas a la catástrofe o incluso podría superarlas. Las excepciones son Sri Lanka, donde el crecimiento de este año podría reducirse en ¾ puntos porcentuales, y Maldivas, donde los graves daños ocasionados al sector del turismo, que representa alrededor de un tercio del PIB, podrían reducir el crecimiento en hasta 5½ puntos porcentuales, situándolo en un 1%. En Tailandia se pronostica un impacto más modesto, del orden de ¼ puntos porcentuales. Es posible que se produzca algún impacto directo en la inflación en los países más seriamente afectados, en razón de los aumentos registrados en los precios de los alimentos y el transporte, pero debería tratarse por lo general de un efecto temporal, limitado a las zonas afectadas.

En los países que sufrieron los daños más graves se espera que el gasto público se incremente considerablemente para financiar la reconstrucción. En Indonesia el gasto previsto al efecto para 2005 asciende a ½% del PIB ($1.700 millones), y en los primeros planes elaborados en Sri Lanka se prevé el equivalente de un 2½% del PIB (unos $500 millones) por concepto de gastos de reconstrucción este año. En Maldivas se proyecta que en 2005 dichos gastos equivaldrán al 13% del PIB ($110 millones).

El tsunami del océano Índico: Repercusiones humanas y económicas en Asia meridional
Costo humanoCrecimiento del PIB real en 20051 (porcentaje proyectado)Daños2Ayuda prometida3 (millones de dólares de EE.UU.)
Muertos y desaparecidosDesplazadosAntes del tsunamiDespués del tsunamiMillones de dólares de EE.UU.Porcentaje del PIB
India16.389646.9676,86,82.0000,20
Indonesia>227.000>425.0005,55,25–5,54.5001,63.955
Maldivas10813.0006,51,040647,0108
Sri Lanka36.940420.2596,05,31.0004,5308
Tailandia8.4385,95,65000,30
Total288.8751.505.2268.4064.371
Fuentes: Naciones Unidas, estimaciones oficiales nacionales y proyecciones del personal técnico del FMI.

Estimaciones del personal técnico del FMI.

Cifras basadas en evaluaciones provisionales de los daños y las necesidades realizadas por el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, conjuntamente con las autoridades nacionales y otros organismos internacionales. Las previsiones del PIB de 2005 son anteriores al tsunami.

Compromisos efectivos suscritos hasta la fecha.

Fuentes: Naciones Unidas, estimaciones oficiales nacionales y proyecciones del personal técnico del FMI.

Estimaciones del personal técnico del FMI.

Cifras basadas en evaluaciones provisionales de los daños y las necesidades realizadas por el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, conjuntamente con las autoridades nacionales y otros organismos internacionales. Las previsiones del PIB de 2005 son anteriores al tsunami.

Compromisos efectivos suscritos hasta la fecha.

Si los gastos de reconstrucción llegan a ser elevados, las economías más afectadas podrían enfrentarse a problemas de gestión de la política macroeconómica. En la medida en que dichos gastos generen una demanda de importaciones, la balanza de pagos estará sometida a presiones, aunque, como se señala más adelante, los donantes deberían facilitar financiación en forma de donaciones y otros tipos de ayuda. De hecho, la entrada de sumas cuantiosas en concepto de ayuda también podría presionar al alza los tipos de cambio regionales, como ya se ha comprobado en Sri Lanka. Sin embargo, en la medida en que dicho gasto recaiga en los productos y servicios internos, podría avivar las presiones inflacionarias, lo que implica que las autoridades monetarias tendrán que mantenerse en alerta.

En la mayoría de los países se calcula que la asistencia financiera de la comunidad de donantes desempeñará un papel importante en la reconstrucción. En su reunión anual celebrada a mediados de enero, los donantes de Indonesia se comprometieron a desembolsar alrededor de $4.000 millones para financiar los gastos de reconstrucción en 2005–09, cubriendo así en su mayor parte las necesidades de financiación relacionadas con el tsunami. De ese importe, aproximadamente $1.700 millones están planificados para 2005. En el mismo año Maldivas espera el desembolso de unos $67 millones en concepto de nuevas donaciones y préstamos en condiciones concesionarias. Sin embargo, se requieren contribuciones adicionales sustanciales para salvar la brecha de financiamiento. En el caso de Sri Lanka, el gobierno espera recibir ayudas por valor de alrededor de $500 millones en el transcurso de 2005. No obstante, teniendo en cuenta la previsión de que los proyectos públicos de reconstrucción costarán $1.500 millones en los tres próximos años, Sri Lanka está intentando conseguir financiación adicional de sus donantes para limitar la carga que deberá soportar el erario público.

El FMI se ha volcado enérgicamente a ayudar a los gobiernos de los países afectados para hacer frente a las secuelas de la catástrofe. La asistencia se facilita de varias maneras. En el plano técnico, el FMI ha ayudado a los gobiernos a evaluar las implicaciones de la catástrofe para la política macroeconómica, incluido su impacto probable en el crecimiento económico, la política fiscal y la balanza de pagos. En el plano financiero, se encuentran disponibles fondos de rápido desembolso en virtud de la política del FMI de concesión de ayudas de emergencia en caso de catástrofes naturales, prevista para los casos en que una catástrofe natural tiene un fuerte impacto negativo en la balanza de pagos. Normalmente, se concede un acceso de hasta el 25% de la cuota del país miembro en el FMI, aunque puede ser mayor en casos excepcionales. El Directorio Ejecutivo del FMI decidió recientemente crear una cuenta administrada para ayudas de emergencia en caso de catástrofes naturales, concedidas a sus países miembros más pobres (es decir, los que pueden acceder al servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza del FMI).

El 4 de marzo el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó una ayuda de emergencia por valor de DEG 4,1 millones (unos $6,3 millones, o el 50% de la cuota) a favor de Maldivas y DEG 103,35 millones (aproximadamente $157,5 millones o el 25% de la cuota) a favor de Sri Lanka. Los montos aprobados quedaron disponibles de inmediato. La tasa de cargos aplicada a la asistencia será del 0,5% anual, una tasa subsidiada con sujeción a la disponibilidad de recursos. Sri Lanka también se está beneficiando de la política de reembolsos del FMI para postergar el pago de algunas de sus obligaciones. En el caso de Indonesia, dada la expectativa de que la catástrofe no tenga mayores repercusiones en la balanza de pagos, no se prevé ninguna solicitud de financiamiento de emergencia al FMI.

El Club de París de acreedores oficiales ha ofrecido una moratoria de la deuda a los países golpeados por el tsunami. A mediados de enero ofreció una moratoria temporal de los pagos de deuda a los países afectados por la catástrofe natural, hasta que se disponga de información adicional sobre los daños y se evalúen las necesidades. A principios de marzo los acreedores convinieron en no prever ningún pago de deuda correspondiente a acreencias soberanas habilitadas de los países afectados hasta el 31 de diciembre de 2005. (La moratoria abarcaría la asistencia para el desarrollo de ultramar así como los créditos comerciales ya reprogramados.) Los importes diferidos se reembolsarían en un plazo de cinco años (incluido un año de gracia), y los intereses correspondientes a la suma en moratoria se acumularían en 2005 y se capitalizarían y pagarían junto con los montos diferidos. Aún falta por fijar las tasas de interés de la moratoria de una manera bilateral con cada acreedor.

La moratoria temporal del servicio de la deuda a los acreedores del Club de París haría incrementar las reservas y ayudaría a financiar la reconstrucción sin necesidad de compensar con recortes de gastos o de desviar recursos financieros nacionales. Una moratoria de un año supondría un ahorro considerable en 2005, que ascendería a $300 millones para Sri Lanka y $4.500 millones para Indonesia. El Gobierno de Sri Lanka ha recibido con beneplácito la oferta, pero ha manifestado su intención de seguir insistiendo en que la moratoria se amplíe por dos años más. El Gobierno de Indonesia también ha expresado un gran interés en la oferta. En el caso de Maldivas, dada la cuantía tan reducida de su deuda al Club de París, la oferta de aliviarla no representa una gran ayuda.

India y Tailandia, que poseen cuantiosas reservas en divisas, deudas públicas externas reducidas y fácil acceso al mercado, han declinado la oferta del Club de París. Tailandia ha rechazado asimismo la mayoría de las otras ofertas de ayuda y proyecta financiar por sí sola sus necesidades de reconstrucción. El gobierno ya ha aprobado una serie de medidas de ayuda por un valor aproximado equivalente al 0,8% del PIB ($1.500 millones). India ha aceptado préstamos de reconstrucción del Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y las Naciones Unidas por valor del 0,15% del PIB, aproximadamente, que cubrirán la mayor parte de los costos estimados de los daños. El gobierno ya ha liberado este año algunos créditos presupuestarios adicionales en concepto de ayuda a los damnificados de los estados más afectados, y en el presupuesto correspondiente al año próximo, anunciado a finales de febrero, propone un conjunto adicional de medidas de ayuda destinada a las islas Andaman y Nicobar.

Nota: La autora de este recuadro es Andrea Richter Hume.1 Las cifras incluyen a los desaparecidos, la mayoría de los cuales han sido dados por muertos.
  • Primero, dado que las tasas de intervención están por debajo de su nivel neutro, a la larga la mayoría de los países tendrán que aumentar las tasas de interés, pero debido a las divergencias antes señaladas, el momento y el ritmo adecuados varían de un país a otro. En el caso de las economías más grandes, se justifica una mayor restricción monetaria en China para prevenir que resurja la inversión. En Estados Unidos, por el momento, están dadas las condiciones para mantener un ritmo mesurado de restricción monetaria. En Japón, en cambio, habrá que mantener una política cuantitativa más expansiva hasta asegurarse de que se ha combatido exitosamente la deflación; en la zona del euro, la política monetaria deberá mantenerse hasta que se haya establecido claramente una recuperación económica autosostenida y, si la fragilidad económica persiste y las presiones inflacionarias están controladas, podría incluso considerarse una reducción de las tasas de interés. En el caso de que el dólar siga depreciándose, habrá que aplicar medidas monetarias cada vez más diferenciadas que, por un lado, sean más restrictivas en Estados Unidos y, por el otro, más expansivas en los países cuyas monedas se están apreciando. En los mercados emergentes, la respuesta varía de un país a otro, aunque en muchos casos, sobre todo en las economías emergentes de Asia, será necesaria una mayor flexibilidad cambiaria. Al respecto, si bien la apreciación de la moneda empeora la cuenta corriente, también es cierto que reduce el coeficiente de endeudamiento externo, debido a los efectos de valoración analizados en el capítulo III, lo cual contribuye a una mayor sostenibilidad.
  • Segundo, se debe aprovechar al máximo la expansión para hacer frente a los riesgos a mediano plazo que se analizaron antes. Si bien ello entrañará en muchos casos una política económica más ambiciosa, la credibilidad será también un factor fundamental. Será necesario actuar con prontitud, como se indicó antes, para ayudar a resolver los desequilibrios mundiales. Es probable que sea factible lograr un ajuste ordenado y paulatino de los desequilibrios mundiales si todos los países hacen lo que les corresponde para tratar un problema que es fundamentalmente multilateral y si los mercados financieros están convencidos de que se han puesto en marcha políticas a mediano plazo firmes y realistas. Si, por el contrario, los mercados ponen en duda la determinación de las autoridades y, a la vez, estiman que el déficit en cuenta corriente en algún momento no será sostenible, es muy probable que vendan dólares de manera preventiva, lo cual aumentaría el riesgo de un ajuste abrupto de esta moneda4.
  • Tercero, desde una perspectiva multilateral, lograr un proceso exitoso y moderadamente ambicioso de liberalización del comercio en el marco de la Ronda de Doha sigue siendo crítico para el crecimiento económico mundial a mediano plazo. Es muy importante que los acuerdos de mediados de 2004 se traduzcan en un conjunto de medidas de política más específicas que serán tratadas en diciembre de 2005 en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la RAE de Hong Kong. Si bien se ha avanzado considerablemente en el campo de la agricultura, hay algunas cuestiones importantes que aún quedan por resolver, a saber, el tiempo que tardará la eliminación de los subsidios a la exportación y la proporción en que se reducirá el respaldo a la agricultura. Esto, a su vez, facilitará el logro de acuerdos de más envergadura en otros campos como el de los servicios, en los cuales hasta ahora se ha avanzado con lentitud.

Por último, la mayoría de los países en desarrollo sigue experimentando grandes dificultades para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio5. Si bien parece que India y China lograrán reducir la pobreza a la mitad entre 1990 y 2015, la mayoría de los países de África subsahariana estarán muy lejos de alcanzar esa meta; las probabilidades de lograr casi todos los demás objetivos son aún más remotas. Incluso si las proyecciones relativamente optimistas del personal técnico del FMI se hicieran realidad, se prevé que en la mayoría de los países el crecimiento estará muy por debajo del nivel que hace falta. Ahora que se ha alcanzado una estabilidad macroeconómica básica, es menester concentrarse en las otras reformas de política económica y buen gobierno necesarias para mejorar el medio en que se genera el crecimiento y la inversión (véase el segundo ensayo del capítulo II: “La volatilidad del producto en los países de mercados emergentes y en de sarrollo”). Al respecto, un punto fundamental es garantizar que los beneficios derivados de nuevos recursos petroleros y otros recursos naturales se utilicen de manera productiva.

Para lograr resultados, es necesario contar con un respaldo mucho más considerable de la comunidad internacional. Hasta la fecha, y pese a lo que ya se ha alcanzado, los países desarrollados aún no han cumplido con los compromisos que asumieron en Monterrey en 2002, que de por sí no eran suficientes para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En el informe de 2005 sobre el Proyecto del Milenio de la ONU se señala que a partir de esta fecha habrá que actuar con firme resolución durante la próxima década. Al respecto, se destacan dos prioridades: la primera es aumentar considerablemente la asistencia oficial para el desarrollo —que aún no llega a un tercio de la meta de las Naciones Unidas del 0,7% del PNB— destinada a los países con políticas acertadas y un problema agudo de pobreza; la segunda es lograr que los países en desarrollo tengan más acceso al mercado en el marco de la Ronda de Doha. Al respecto, la pronta reducción de las barreras comerciales a los productos agrícolas es muy importante, dado que las tres cuartas partes de los pobres en el mundo trabajan en zonas rurales y compiten con los agricultores de los países industriales, quienes reciben una tercera parte de sus ingresos en forma de subsidios. Asimismo, también es importante recordar que los países en desarrollo obtendrían ganancias considerables de sus propias reformas comerciales, lo cual resalta la importancia de que todos los países obtengan el máximo provecho de la Ronda de Doha para liberalizar sus sistemas de comercio exterior.

Estados Unidos y Canadá: Una consolidación fiscal más ambiciosa para Estados Unidos

En Estados Unidos, la desaceleración de mediados de 2004 resultó relativamente moderada. El crecimiento del consumo, que había perdido mucho dinamismo en el segundo trimestre, repuntó con brío al ir menguando el efecto del encarecimiento del petróleo y aumentar los precios de las acciones y de la vivienda así como el gasto en automotores, gracias a los incentivos ofrecidos por los fabricantes. Las inversiones de las empresas —todavía por debajo de la norma histórica a esta altura del ciclo— también fueron creciendo decididamente, ayudadas por la pujante rentabilidad alcanzada por el continuado y firme aumento de la productividad, pero en desaceleración, que actuó como contención de los costos laborales. Aunque el déficit en cuenta corriente, del que se habla más adelante, siguió abultándose, se estima que el crecimiento del PIB real de 2004 ha llegado al 4,4%, bien por encima del potencial (cuadro 1.4).

Cuadro 1.4.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas

(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)

PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías avanzadas2,03,42,63,01,82,02,01,96,66,36,16,0
Estados Unidos3,04,43,63,62,32,72,72,46,05,55,35,2
Zona del euro10,52,01,62,32,12,21,91,78,78,88,78,4
Alemania–0,11,70,81,91,01,81,51,29,69,29,49,2
Francia0,52,32,02,22,22,32,01,99,59,79,58,9
Italia0,31,21,22,02,82,31,81,88,78,38,07,6
España2,52,72,83,03,13,13,12,711,310,810,39,9
Países Bajos2–0,91,31,52,22,21,41,41,13,84,65,35,0
Bélgica1,32,72,12,31,51,92,22,07,97,87,87,7
Austria0,82,02,12,31,32,02,01,84,44,54,54,2
Finlandia2,43,73,13,01,30,11,31,69,08,88,48,1
Grecia4,74,23,03,03,43,13,13,19,78,98,88,8
Portugal–1,21,01,82,33,32,52,22,26,46,86,86,8
Irlanda3,75,14,84,64,02,32,12,04,64,54,14,0
Luxemburgo2,44,43,53,42,02,22,32,43,84,44,85,2
Japón1,42,60,81,9–0,2–0,25,34,74,54,4
Reino Unido12,23,12,62,61,41,31,72,05,04,84,74,7
Canadá2,02,82,83,02,71,82,11,97,67,27,27,1
Corea3,14,64,05,23,53,62,93,03,43,53,63,3
Australia3,43,22,63,32,82,32,72,76,15,55,15,3
Taiwan, provincia china de3,35,74,04,3–0,31,61,61,55,04,64,34,2
Suecia1,53,53,02,52,31,11,62,44,95,55,14,4
Suiza–0,41,71,22,00,60,81,21,03,43,53,73,5
Hong Kong, RAE de3,28,14,04,0–2,6–0,41,01,17,96,85,74,9
Dinamarca0,42,32,21,92,11,22,01,85,85,95,65,5
Noruega0,42,93,72,82,50,41,42,14,54,44,04,0
Israel1,34,33,73,60,7–0,41,02,010,810,49,89,5
Singapur1,48,44,04,50,51,71,51,54,74,03,63,4
Nueva Zelandia33,45,02,82,61,82,33,02,74,63,93,84,2
Chipre1,93,73,84,04,12,32,52,53,53,43,23,0
Islandia4,35,75,42,52,13,13,43,53,33,12,31,7
Partidas informativas
Principales economías avanzadas2,03,32,52,91,72,01,91,86,76,36,26,0
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,54,04,81,52,42,22,34,34,14,03,7

Basados en el índice armonizado de precios al consumo de Eurostat.

Las previsiones de los precios al consumidor no incluyen los efectos estadísticos que podría tener la reforma del sistema de atención de la salud planificada para 2006.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basados en el índice armonizado de precios al consumo de Eurostat.

Las previsiones de los precios al consumidor no incluyen los efectos estadísticos que podría tener la reforma del sistema de atención de la salud planificada para 2006.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Puesto que la información que se recibe es, en general, sólida, y la confianza de las empresas y de los consumidores es firme, las perspectivas para 2005 son alentadoras. Se prevé que el crecimiento del PIB promediará 3,6%, un poco más de lo estimado en la edición de septiembre de 2004 de Perspectivas de la economía mundial, con cierta moderación del aumento del consumo privado porque irá desapareciendo el estímulo fiscal y monetario y recuperándose un poco el ahorro de los hogares, compensada por el constante dinamismo de la inversión. Los riesgos que podrían asomar en este panorama parecen equilibrados en términos generales, con resultados mejores que los previstos por la solidez de los balances de las empresas, además de aumentos de los precios de las viviendas y las acciones, resultados que se compensan con la posibilidad de un rebrote más acentuado del ahorro de los hogares, tasas de interés más altas a largo plazo (véase a continuación) y una persistente volatilidad de los precios del petróleo.

Sin embargo, el déficit en cuenta corriente ha seguido ensanchándose, hasta llegar al 5,7% del PIB en 2004 (cuadro 1.5), pese a la significativa depreciación efectiva nominal del dólar en los últimos tres años. Esto puede explicarse en parte por el crecimiento más rápido de Estados Unidos en relación con las economías avanzadas con las que tuvo vinculaciones comerciales en ese mismo período y el atraso con que puede esperarse que las variaciones cambiarias lleguen a las exportaciones netas6. De hecho, es poca la mejora que se espera a mediano plazo por varias razones: se prevé que persistirá el diferencial de crecimiento a favor de Estados Unidos, neutralizando algo el efecto retrasado de las variaciones cambiarias; el ajuste fiscal planeado a mediano plazo no es lo suficientemente ambicioso como para facilitar el aumento del ahorro nacional y se estima que el nivel de inversión privada se pondrá a la par de la norma histórica. Además, la combinación de tasas de interés más altas en Estados Unidos y pasivos externos netos en aumento, conducirá, inexorablemente, a un incremento de los pagos por concepto de intereses en el exterior.

Cuadro 1.5.Saldo en cuenta corriente en algunas economías seleccionadas

(Porcentaje del PIB)

2003200420052006
Economías avanzadas–0,8–1,0–1,1–1,1
Estados Unidos–4,8–5,7–5,8–5,7
Zona del euro10,30,40,50,5
Alemania2,23,63,83,4
Francia0,3–0,3–0,4–0,1
Italia–1,5–1,5–1,3–0,9
España–2,8–5,0–4,8–5,4
Países Bajos2,93,44,24,5
Bélgica4,44,24,34,2
Austria–0,9–0,7–1,0–1,1
Finlandia4,24,54,75,0
Grecia–6,2–4,1–3,5–3,2
Portugal–5,5–7,9–7,1–6,9
Irlanda–1,4–1,5–1,7–1,4
Luxemburgo9,47,19,210,1
Japón3,23,73,33,5
Reino Unido–1,7–2,2–2,3–2,4
Canadá2,02,62,62,5
Corea2,03,93,62,9
Australia–5,9–6,4–5,6–5,7
Taiwan, provincia china de10,26,26,65,9
Suecia7,68,16,17,0
Suiza13,212,011,111,3
Hong Kong, RAE de10,39,69,49,3
Dinamarca3,01,41,91,7
Noruega12,813,716,214,9
Israel0,10,1–0,2
Singapur29,226,123,422,9
Nueva Zelandia–4,2–6,2–6,4–6,6
Chipre–3,4–4,1–3,4–2,7
Islandia–4,1–5,2–10,1–11,8
Partidas informativas
Principales economías avanzadas–1,6–1,7–1,9–1,8
Zona del euro20,30,60,40,4
Economías asiáticas recientemente industrializadas7,47,16,86,2

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

Recuadro 1.2.¿Cuáles son los riesgos que plantean las bajas tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos?

En este recuadro se examinan las razones del bajo nivel de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos y se evalúan los riesgos de un aumento inesperado de esas tasas para la economía mundial. El rendimiento nominal de los bonos públicos a 10 años, que cayó por debajo del 4% a mediados de febrero, ha estado cerca de su nivel mínimo a largo plazo y de hecho estaba bajando justamente en el momento en que la Reserva Federal comenzó a aumentar la tasa del mercado interbancario (véase el gráfico)1. Posteriormente, a principios de abril, las tasas nominales repuntaron a un nivel superior al 4½% pero se mantuvieron bajas en comparación con los niveles históricos. Si bien estas bajas tasas nominales son reflejo, en parte, de una inflación moderada, al comparar la rentabilidad nominal con el rendimiento ajustado a la inflación se observa que las utilidades reales también están anormalmente deprimidas. Esto ha contribuido a financiar la riqueza y el gasto internos, entre otras cosas al aumentar el endeudamiento en el mercado hipotecario (que es relativamente susceptible a variar con las tasas de interés), lo cual ha ayudado a su vez a mantener el precio de la vivienda2.

Tasas de interés de Estados Unidos y flujo de fondos

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Haver Analytics; Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Sector de empresas no financieras y financieras; signo invertido.

El bajo rendimiento nominal de los bonos es en parte resultado de una política de expansión monetaria y del ritmo gradual de contracción monetaria que se prevé, posibilitado por el alto grado de credibilidad de la política monetaria. A diferencia de casos anteriores de contracción, las expectativas de inflación han seguido estando bien arraigadas, a pesar de que los mercados prevén una lenta reducción de los estímulos monetarios, debido en parte a una marcada falta de dinamismo económico que ha limitado las presiones inflacionarias. El aumento más reciente de los rendimientos a largo plazo puede atribuirse en gran medida a un retroceso parcial de estas fuerzas debido al aumento de las inquietudes de inflación así como a las expectativas de una contracción menos gradual. Los mercados prevén un incremento de la tasa de interés de los fondos federales a corto plazo, del 2¾% actual a alrededor del 4% a fines de 2005. Como las tasas a largo plazo responden a la evolución prevista de las tasas a corto plazo (más una prima por liquidez), el lento ritmo de la contracción monetaria prevista contribuye a mantener bajas las tasas a largo plazo; de acuerdo con la curva de rendimientos, las tasas de interés a 10 años aumentarían en alrededor de 50 puntos básicos durante este período. Sin embargo, esto mantendría las tasas nominales y reales a un nivel muy inferior al promedio histórico, lo cual, según el Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, constituye un verdadero “enigma”.

Más allá del rumbo previsto de la política monetaria —y de la posibilidad de que la asignación de precios en los mercados sea errónea—, los rendimientos actuales podrían reflejar también una variedad de factores, incluidos los parámetros económicos fundamentales, los factores estructurales y la dinámica cíclica, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Es improbable que los parámetros económicos fundamentales ayuden a explicar la brecha que sigue existiendo en los rendimientos a largo plazo. Se estima que el déficit fiscal estadounidense seguirá siendo considerable en los próximos años, lo cual supone una apreciable emisión de bonos públicos y, en general, un aumento de la rentabilidad real. Los avances tecnológicos asociados con la revolución de la tecnología de la información también parecen haber aumentado el crecimiento tendencial de la productividad y el PIB real, incrementando con ello la rentabilidad del capital y, por lo tanto, las tasas de interés reales (véase Laubach y Williams, 2001).
  • Es posible que los factores estructurales contribuyan a reducir el rendimiento a largo plazo. Una mayor aversión al riesgo produjo un desplazamiento hacia inversiones de alta calidad tras la contracción del mercado bursátil en 2000, lo cual aumentó la demanda de bonos del Tesoro y redujo los rendimientos. Además, las reformas regulatorias, como por ejemplo las adoptadas para alentar una mayor correspondencia entre la duración de los activos y pasivos de los fondos de pensiones, podrían también haber reforzado la demanda de bonos a largo plazo (estos temas se examinan con mayor detalle en la edición de abril de 2005 de Global Financial Stability Report, del FMI).
  • También es probable que los factores cíclicos —en este caso, una amplia disponibilidad de fondos prestables— estén reduciendo las tasas de interés a largo plazo. Las empresas y los inversionistas extranjeros están suministrando sumas sin precedentes. Puesto que las abultadas utilidades de las empresas aún no han sido contrarrestadas apreciablemente por mayores niveles de inversión, se ha registrado una mejora sin precedentes del déficit global de financiamiento de las empresas financieras y no financieras: 5 puntos porcentuales del PIB desde 2001 (véase el gráfico). Durante el mismo período, las afluencias de capital extranjero han aumentado en una proporción similar; alrededor de la mitad de este aumento se debe a las compras oficiales desde el extranjero de títulos del Tesoro y títulos de organismos públicos de Estados Unidos —que en gran parte son reflejo de la acumulación de reservas en las economías emergentes de Asia—, y el resto obedece a las compras del sector privado. El consiguiente aumento de la oferta de dinero ha contrarrestado con creces el rápido incremento del endeudamiento público durante el mismo período, lo cual ha contribuido a crear presiones a la baja sobre las tasas reales.

En este contexto, ¿qué riesgos presentaría un aumento inesperado de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos? En el caso hipotético más benigno, las tasas de interés a largo plazo aumentan al reducirse los fondos prestables netos debido al incremento de la inversión por parte de las empresas nacionales. Mientras que el aumento de las tasas puede tener consecuencias adversas para el mercado de la vivienda y el consumo internos, el creciente volumen de inversiones empresariales ayudaría a contrarrestar los efectos en la demanda agregada. Sin embargo, el mayor rendimiento de los bonos públicos tendría efectos secundarios negativos en el resto del mundo a través del costo de los préstamos, pues las tasas de interés a largo plazo están sumamente correlacionadas entre los países y en los mercados emergentes los diferenciales generalmente aumentan en tándem con las tasas a largo plazo de Estados Unidos.

Un aumento de las tasas de interés sin un crecimiento de la demanda agregada —por ejemplo, impulsado por una disminución de las utilidades de las empresas o un aumento de las presiones inflacionarias— constituiría un motivo mucho mayor de inquietud. Otro marco hipotético preocupante sería el de una reducción mayor de la prevista del ritmo de crecimiento de la productividad laboral que recorte los márgenes de utilidades, disminuya la valoración del capital social e incremente las presiones salariales al reducirse la capacidad no utilizada en los mercados laborales. También en este caso la presión al alza sobre las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos probablemente amortiguaría la demanda de viviendas y el gasto de los hogares, aunque sin el efecto compensador de una mayor inversión empresarial. Una menor demanda interna exacerbaría también las repercusiones internacionales al reducir la demanda de productos extranjeros. En términos más generales, un aumento más lento de la productividad podría tener otras consecuencias negativas para el crecimiento y la inflación en Estados Unidos y otros países3.

Finalmente, una reducción de la oferta neta de fondos del resto del mundo podría generar riesgos similares para la economía estadounidense, aunque no necesariamente para otros países. Esto podría ser consecuencia de un menor interés del sector privado externo por adquirir activos estadounidenses debido a las inquietudes sobre el valor del dólar o a una contracción de las afluencias oficiales de capital. En otros países las consecuencias dependerían de cuáles fueran las razones que explican la desaceleración de los flujos de capital hacia Estados Unidos. Si la desaceleración responde, en gran parte, a una percepción más pesimista de la economía de ese país, podría traducirse en un aumento de los fondos disponibles en otros mercados.

Nota: El autor de este recuadro es Calvin Schnure.1 El bajo nivel de las tasas de interés no es un fenómeno únicamente estadounidense: en muchos países industrializados el rendimiento nominal es inferior al de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.2 El saldo total de las hipotecas como porcentaje del PIB, que se encuentra actualmente en su nivel máximo, aumentó 9 puntos porcentuales desde 2001, al 61%, lo cual representa un incremento sin precedentes.3 Un nuevo incremento de la aversión al riesgo como reacción frente a los efectos negativos en general podría generar una cierta presión a la baja compensatoria sobre el rendimiento de los bonos estadounidenses por medio de un desplazamiento hacia inversiones de alta calidad.

Las preocupaciones que provoca en el mercado la sostenbilidad a mediano plazo del déficit en cuenta corriente han sido el factor que más impulsó el debilitamiento del dólar de EE.UU., pese a que hasta ahora el financiamiento del déficit no ha sido un problema. Las inversiones de cartera en Estados Unidos por parte de inversionistas privados y oficiales han mantenido su flexibilidad pese al debilitamiento del dólar. Los inversionistas extranjeros mantuvieron una demanda constante de títulos de deuda, sean bonos de tesorería, organismos o empresas durante todo 2004 y al final del año también intensificaron las compras de participaciones en capital. Predominaron las compras de títulos de la deuda originadas o encauzadas por Europa, respaldadas por el creciente interés de los inversionistas japoneses en bonos de primera calidad y un repunte de las compras oficiales de Asia a fines de ese mismo año.

La inflación solo ejerció una presión moderada ya que hubo siempre capacidad ociosa en la economía y las condiciones del mercado laboral eran propicias (gráfico 1.10). Los indicadores de la inflación básica empiezan a mejorar, pero ha sido posible contener los efectos secundarios del aumento de los precios del petróleo, lo que en parte es atribuible a la clara estrategia seguida por la Reserva Federal en sus comunicaciones, una estrategia que también permitió una respuesta ordenada del mercado una vez que comenzó a aplicarse en junio de 2004 una política monetaria restrictiva. Sin embargo, en cuanto al futuro, las tasas de intervención todavía tienen mucho margen para subir desde su bajo nivel real actual antes de que la política monetaria llegue a ser más neutra. La política de la Reserva Federal de ir haciéndola más restrictiva con mesura sigue siendo adecuada por el momento, condicionada a las señales de las tendencias inflacionarias que vayan revelando los nuevos datos sobre la economía. En el caso de la inflación, los riesgos principales provendrían de las presiones del mercado laboral, a medida que se acorta la capacidad no utilizada y se desacelera la productividad de la mano de obra, así como de un nuevo aumento de los precios del petróleo.

Gráfico 1.10.Estados Unidos: Indicadores financieros y económicos seleccionados

La inflación y las tasas de interés se mantienen en valores bajos y hay una firme demanda interna.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Excluidos los alimentos y la energía. GCP indica el gasto de consumo personal.

2 Productividad laboral y costo unitario de la mano de obra (CUMO) en el sector de las empresas no agrícolas. Las utilidades de las empresas son las que se obtienen después de los impuestos sin ajustes por valoración de las existencias y consumo de capital.

3 Utilidades de las empresas después de los impuestos sin ajustes por valoración de las existencias y consumo de capital.

4 Definido como el endeudamiento hipotecario de la vivienda menos la inversión nominal residencial.

5 Tasa de los fondos federales menos inflación del IPC interanual.

6 Incluye cuatro ciclos de restricción, que se iniciaron en marzo de 1984, agosto de 1987, abril de 1994 y julio de 1999, sobre la base de la tasa pasiva del servicio de redescuento de la Reserva Federal.

7 La restricción se inició en junio de 2004 sobre la base del crédito primario del servicio de redescuento de la Reserva Federal.

Una característica notable de la coyuntura actual ha sido el nivel persistentemente bajo de las tasas de interés a largo plazo, aunque han subido unos 60 puntos básicos desde principios de febrero (recuadro 1.2). Desde el comienzo del actual ciclo de restricción monetaria en Estados Unidos hasta principios de febrero, de hecho las tasas de interés a largo plazo diminuyeron ya que persistía el interés de los inversionistas por los títulos de renta fija y las expectativas inflacionarias se mantenían bien afianzadas, lo que produjo un sustancial aplanamiento de la curva de rendimientos. Es probable que esto a su vez haya moderado el efecto del alza de tasas de intervención en la actividad económica. Tanto una evolución adversa y sorpresiva de la inflación como un debilitamiento adicional del dólar o un brusco cambio en las carteras que signifique alejamiento de los títulos de Estados Unidos, un desplazamiento en gran escala de bonos a títulos o un aumento del endeudamiento a largo plazo del sector de las empresas, tienen el potencial de acentuar las presiones al alza en las tasas de interés a largo plazo. Los balances de las empresas, después de varios años de reestructuración, parecen capaces de reaccionar en forma razonable ante cualquier aumento abrupto de estas tasas de interés, pero algunos segmentos del sector de los hogares, sobre todo si tienen que enfrentar una significativa desaceleración de los precios de la vivienda, tal vez se vean forzados a aumentar con rapidez el ahorro. El impacto que tendría un pronunciado aumento de las tasas de interés en el mercado financiero es difícil de evaluar, pero puede muy bien haber ocurrido que el prolongado período de tasas bajas y los consiguientes riesgos asumidos hayan creado focos de riesgo muy vulnerables a los aumentos inesperados de los intereses, lo que exige una actitud alerta de los intermediarios y las entidades de regulación de los mercados ante los indicios de aparición de tensiones.

El déficit fiscal de Estados Unidos (como porcentaje del PIB) es el más grande de las principales economías avanzadas, a excepción de Japón. La consolidación fiscal es un importante reto en materia de política, tanto para asegurar la sostenibilidad fiscal a mediano plazo en el país como para facilitar una reducción ordenada de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente. La propuesta del presupuesto del ejercicio de 2006 del gobierno reitera el compromiso de reducir el déficit del gobierno central a la mitad para 2009, aunque en el presente ejercicio se prevé un leve incremento del déficit nominal que es atribuible en gran parte a los fondos adicionales que se necesitan para Iraq y Afganistán. No obstante, los planes fiscales a mediano plazo no son suficientemente ambiciosos y hay riesgos sustanciales de que ni siquiera se concreten. Los planes presupuestarios corrientes suponen una restricción sin precedentes del gasto, con una reducción del gasto discrecional no destinado a la defensa que llega al porcentaje más bajo del PIB en más de 40 años, y dejan de lado los fondos adicionales para Iraq y Afganistán y los costos de reformar el impuesto alternativo mínimo y la seguridad social.

De cara al futuro, las políticas fiscales deberían tener como meta alcanzar el equilibrio estructural, excluida la seguridad social, en el curso del ciclo económico, un objetivo que exigiría reducir el déficit en 1 punto porcentual del PIB al año durante el resto del decenio. Dentro de los límites de los recortes del gasto discrecional, la ampliación de la base impositiva, incluso pasando a un sistema basado más en el consumo, tendrá que cumplir un papel importante para lograr un saneamiento de mayor envergadura. El reciente nombramiento de un panel bipartidario sobre la reforma tributaria podría facilitar estas tareas, entre ellas el estudio del potencial que tendrían medidas como la reducción de la multiplicidad de deducciones. También resulta satisfactorio el énfasis puesto recientemente en la reforma de la seguridad social, pero las cuentas personales de ahorro jubilatorio no bastarán para dar una base financiera sólida al programa y evitar así los crecientes déficit fiscales y el aumento de la deuda en los decenios venideros y, a mediano plazo, esa transición tendrá costos significativos. Se debe dar prioridad a la eliminación de los déficit de financiación del sistema haciendo más lento el aumento de los beneficios, aumentando los aportes o ambos. También debe prestarse atención a los pasivos mucho mayores y sin respaldo financiero del sistema Medicare, ya que el reciente plan de beneficios para los medicamentos exacerba la enorme brecha de financiamiento del sistema.

En Canadá, el crecimiento se recuperó al 2,8% en 2004, ayudado por el auge de los precios de los productos básicos. Se prevé que la economía mantendrá su empuje en 2005, respaldada por los firmes aumentos del empleo y las sólidas utilidades de las empresas. Puesto que la capacidad no utilizada de la economía parece contraerse, el Banco de Canadá comenzó a retirar poco a poco las medidas de estímulo en el cuarto trimestre, pero dejó de hacerlo momentáneamente en vista de la apreciación de la moneda y los escasos indicios de inflación y presiones salariales. En este contexto sigue pareciendo apropiado dar un giro mesurado y paciente hacia la restricción monetaria. La política fiscal ha contribuido a mantener el sólido desempeño macroeconómico y el gobierno general tiene un superávit significativo. Habida cuenta de las implicaciones de los cambios demográficos, el plan del gobierno de reducir el coeficiente de la deuda tiene la envergadura debida, pero también habrá que seguir dando prioridad a las reformas estructurales destinadas a estimular el aumento de la productividad y la flexibilidad económica. También es necesario efectuar reformas fundamentales para incrementar la eficiencia de los sistemas de atención de la salud y poder superar las incipientes presiones demográficas.

Recuadro 1.3.El final de los contingentes en el comercio mundial de productos textiles

El 1 de enero de 2005 se suprimieron las restricciones cuantitativas que limitaron durante cuatro décadas el comercio de productos textiles y vestido. Hasta el final de la Ronda Uruguay en 1994, el comercio de estos productos se regía por más de 1.300 contingentes bilaterales que formaban parte del Acuerdo Multifibras (AMF). En 1995 el AMF se sustituyó por el Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido (ATV) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que estableció un período de transición de 10 años para la eliminación progresiva de los contingentes. En la práctica, la liberalización tuvo lugar en su mayor parte a principios de 2005. De los cuatro miembros de la OMC que mantenían restricciones a la importación en virtud del AMF, solo Noruega eliminó sus contingentes antes de tiempo1. Por el contrario, Canadá, la Comunidad Económica Europea (CEE) y Estados Unidos aplazaron la liberalización. Como resultado, el 83% de los contingentes —que cubrían alrededor del 80% del valor de las importaciones bajo ese régimen durante el período de referencia del ATV— no se eliminaron antes de 2005.

La eliminación de los contingentes afecta a una parte importante de las exportaciones de los países en desarrollo. En 2003 Estados Unidos y la Unión Europea absorbían por sí solos más de la mitad de los casi $400.000 millones en importaciones mundiales de productos textiles y vestido, y los países en desarrollo eran la fuente de casi dos tercios de las exportaciones mundiales. Para cerca de media docena de países, las exportaciones de productos textiles y vestido representan más del 50% del total de exportación. No es de sorprender, por lo tanto, que durante gran parte de la década de 1990 los países en desarrollo criticaran a la Unión Europea y a Estados Unidos por su lento ritmo de liberalización.

Sin embargo, últimamente el impacto de la liberalización ha sido motivo de cada vez mayor preocupación. Si bien se espera que, en términos generales, beneficiará en gran medida a los países en desarrollo por lo que respecta a las exportaciones y el empleo, la distribución de esos beneficios no será equitativa. El sistema de contingentes protegía en última instancia a los mercados de exportación de los países en desarrollo menos competitivos. Por consiguiente, es posible que algunos países sufran presiones en sus balanzas de pagos a causa de la liberalización, acompañadas de importantes costos de adaptación, ya que la industria de los textiles y el vestido representa a menudo una parte desproporcionada del empleo en el sector manufacturero y está concentrada geográficamente.

La experiencia adquirida en anteriores supresiones de contingentes, las simulaciones con modelos y el éxito relativo de los exportadores en mercados sin contingentes indican que tal vez solo un puñado de países —en particular, China, India y Pakistán— acabe recogiendo los frutos de la liberalización. La eliminación progresiva de algunos contingentes textiles en 2002 trajo aparejado un marcado cambio de la estructura de las importaciones de la Unión Europea y Estados Unidos: solo China, Rumania y la República Checa lograron incrementar sus exportaciones a la Unión Europea; en tanto que China, Pakistán e India fueron los únicos que pudieron hacer lo propio con Estados Unidos. Además, debido a la mayor competencia, la eliminación de las primas aplicadas a ciertos contingentes y una demanda mundial decaída, los precios por unidad han registrado reducciones sustanciales.

En el cuadro se presentan los resultados de una simulación realizada por el personal técnico del FMI con el modelo GTAP aplicado al comercio internacional. En toda una serie de publicaciones sobre simulaciones del impacto de la eliminación de los contingentes se llega prácticamente a las mismas conclusiones2. También la experiencia acumulada en países tradicionalmente libres de contingentes indica que la liberalización podría dar lugar a una consolidación del número de países de origen y confirma la fuerza competitiva de China, India y Pakistán. China produce más de la mitad de las vestimentas que importan Sudáfrica, Australia y Japón, países que eran mercados sin contingentes. (Resulta interesante señalar que la cuota de China en las importaciones de vestimenta de Suiza no aumentó, sino que se mantuvo en un nivel reducido de alrededor del 10%.) El potencial exportador chino atrae mucho la atención, puesto que si bien China ya posee una parte proporcional de las exportaciones mundiales de productos textiles y vestido que crece rápidamente (véase el gráfico), se prevé que su cuota de mercado siga aumentando. De hecho, el dinámico crecimiento de las importaciones de maquinaria textil y para vestido por parte de China indica que su capacidad de producción se está expandiendo.

Impacto de la eliminación de los contingentes en las exportaciones de textiles y vestido
Exportaciones
Miles de millones de dólares de EE.UU. de 1997Variación porcentual
Países en desarrollo19,09,6
China24,251,2
India10,397,2
Resto de Asia meridional1,512,1
Oriente Medio y Norte de África–2,8–29,9
México–3,3–44,4
América Central y el Caribe–4,3–47,3
América del Sur–0,2–7,0
Unión Aduanera del África Meridional–0,2–21,3
Resto de África subsahariana–0,4–21,6
Fuente: Simulación realizada por el personal técnico del FMI con el modelo GTAP (Global Trade Analysis Project).Nota: Para una descripción del marco del modelo GTAP, véase Hertel (1997). El modelo utiliza datos de 1997. Por lo tanto, no se tienen en cuenta acuerdos comerciales regionales recientes ni regímenes preferenciales tales como la iniciativa “Todo menos armas” de la UE y la ley estadounidense de crecimiento y oportunidades para África, que inciden en el comercio de textiles y vestido.
Fuente: Simulación realizada por el personal técnico del FMI con el modelo GTAP (Global Trade Analysis Project).Nota: Para una descripción del marco del modelo GTAP, véase Hertel (1997). El modelo utiliza datos de 1997. Por lo tanto, no se tienen en cuenta acuerdos comerciales regionales recientes ni regímenes preferenciales tales como la iniciativa “Todo menos armas” de la UE y la ley estadounidense de crecimiento y oportunidades para África, que inciden en el comercio de textiles y vestido.

Proporción del comercio mundial de textiles y vestido correspondiente a China

(Porcentaje)1

Fuente: Organización Mundial del Comercio.

1 Proporción de las exportaciones mundiales de textiles y vestido correspondiente a China, y proporción correspondiente a China de las importaciones de textiles y vestido de Canadá, la Unión Europea, Estados Unidos y Noruega.

La perspectiva de que se produzcan cambios sustanciales y rápidos en los mercados mundiales ha dado lugar a la adopción de medidas proteccionistas que apuntan sobre todo a China. Los llamamientos hechos ante la OMC por algunos países en desarrollo con el fin de extender el sistema de contingentes por un número de años adicionales resultaron infructuosos. Hubo una avalancha de peticiones de fabricantes estadounidenses invocando las salvaguardias especiales del protocolo de adhesión de China a la OMC en virtud de las cuales puede limitarse temporalmente el aumento de las importaciones de productos textiles y vestido chinos que causen perturbaciones en el mercado. En contraposición, la Comisión Europea aún no ha recurrido a las salvaguardias, aunque sí ha indicado que tomaría medidas en caso de que las importaciones chinas se desviasen hacia el mercado de la Unión Europea como consecuencia de las salvaguardias estadounidenses. La Comisión Europea ha propuesto asimismo excluir de su sistema de preferencias generalizadas (SPG) las importaciones de productos textiles y vestido procedentes de China. Por último, tanto la Unión Europea como Estados Unidos han instado públicamente a las autoridades chinas a adoptar medidas para moderar las exportaciones de estos productos. China anunció recientemente que impondrá impuestos a 146 categorías de exportación de productos textiles y vestido. (También Turquía ha adoptado salvaguardias frente a las exportaciones chinas y Argentina ha instaurado un marco jurídico con ese mismo propósito.)

De una serie de simulaciones con modelos se desprende que la imposición de restricciones a las exportaciones chinas podría moderar el ritmo de los cambios estructurales en el sector de productos textiles y vestido, aunque no los eliminaría, en parte porque existiría la posibilidad de que otros proveedores competitivos —por ejemplo, de Asia meridional— sacaran provecho de las restricciones aplicadas a China. Además, es probable que este proceso distorsione el mercado mundial, precisamente lo que intentaba evitar el ATV. En vista de que los contingentes limitaban las exportaciones de productores eficientes, algunos importadores, como ciertos minoristas, mantenían una red diversificada de proveedores que se proponen racionalizar sustancialmente una vez suprimidos los contingentes. Con todo, las medidas proteccionistas parecen haber sembrado la incertidumbre, impulsando a los importadores a mantener la diversificación de proveedores. Como consecuencia, para los proveedores menos competitivos el impacto derivado de la adaptación a la nueva situación quedaría atenuado, si bien cabe esperar que ese efecto se reduzca con el tiempo.

¿Cómo deberían hacer frente los países al desafío competitivo? La respuesta adecuada dependerá de las circunstancias imperantes en cada país. Puede que algunos sean capaces de especializarse en determinados segmentos del mercado. En todos los casos indudablemente habrá que resolver todos los obstáculos a la exportación que sea posible, por ejemplo simplificando la burocracia, eliminando las barreras de importación y las restricciones de financiamiento para los insumos poco costosos, organizando la logística más eficiente en materia de transporte y creando un entorno favorable a la inversión.

Nota: El autor de este recuadro es Jean-Jacques Hallaert. Yongzheng Yang llevó a cabo la simulación GTAP.1 En 1994 el AMF contaba con 44 miembros, aunque solo 6 de ellos (Canadá, la CEE, Estados Unidos, Noruega, Austria y Finlandia) aplicaban restricciones en virtud del Acuerdo. Austria y Finlandia se adhirieron a la CEE en 1995.2 Véase una revisión de los estudios cuantitativos en OCDE (2004).

Europa occidental: La solidez de la recuperación vuelve a suscitar inquietudes

La recuperación moderada que se produjo en la zona del euro desde mediados de 2003 perdió impulso durante la segunda mitad de 2004. La demanda interna se ha mantenido en niveles bajos, en un entorno caracterizado por precios altos y volátiles del petróleo y persistentes deficiencias estructurales, al tiempo que la desaceleración del crecimiento mundial y la apreciación del euro han reducido el aumento de las exportaciones, motor fundamental de la economía en la primera mitad de 2004. El fuerte incremento de las utilidades aún no se ha traducido en un repunte decisivo del gasto en inversión, ya que las empresas siguen centradas en la reestructuración de sus balances, y el lento crecimiento de los salarios y del empleo así como el bajo nivel de confianza han frenado el consumo. En consecuencia, la tasa intertrimestral del PIB del conjunto de la zona aumentó apenas un 0,2% en el tercer y cuarto trimestres de 2004. La actividad económica se redujo en Alemania, Italia, los Países Bajos y Grecia durante el cuarto trimestre, pero el crecimiento se aceleró en España y Francia.

Recuadro 1.4.¿Cuánto se ha avanzado con las políticas de reducción de los desequilibrios mundiales?

En el curso del año pasado se han acentuado más los desequilibrios mundiales. En Estados Unidos el déficit en cuenta corriente ha aumentado hasta alcanzar el 5,7% del PIB, en tanto que en Japón se ha incrementado el superávit. En los mercados emergentes de Asia el superávit en cuenta corriente se mantuvo abultado, mientras que los de Oriente Medio y Rusia crecieron, ya que los altos precios del petróleo han acrecentado en forma significativa los ingresos de estos países por concepto de exportaciones (en dólares, estos superávit alcanzan hoy en día un volumen aproximadamente similar al de los mercados emergentes de Asia y Japón). Como consecuencia de todo esto, los pasivos externos netos de Estados Unidos, equivalentes al 25% del PIB y más del 250% de las exportaciones a finales de 2003, han aumentado más, y lo mismo ha ocurrido con los activos externos netos de los países de mercados emergentes de Asia, Japón, Oriente Medio y Rusia.

Desequilibrios mundiales en cuenta corriente

1 Corea, China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

2 Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Kuwait, Omán y Rusia.

Puesto que el déficit de un país es el superávit de otro, las políticas orientadas a respaldar una resolución ordenada de los desequilibrios mundiales constituyen una responsabilidad compartida. En el Comunicado del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), emitido en su última reunión de octubre de 2004, los gobernadores del FMI subrayaron la importancia de avanzar en varias esferas, entre ellas la consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos; las medidas tendientes a lograr una mayor flexibilidad cambiaria en los mercados emergentes de Asia, acompañadas por una reforma continuada del sector financiero, según corresponda, y otra de carácter estructural y también continuada para reactivar el crecimiento en Europa y Japón. Si bien se ha progresado en la implementación de esta estrategia, el avance sigue siendo limitado:

  • En su último presupuesto Estados Unidos reiteró su decisión de reducir a la mitad el déficit fiscal del gobierno federal en 2009. El personal técnico del FMI sigue pensando que este objetivo no es suficientemente ambicioso; además, hay un riesgo sustancial de que no se lo logre, ya que las proyecciones no incluyen fondos adicionales para Afganistán e Iraq; no tienen en cuenta los costos que entrañan las reformas del impuesto mínimo alternativo y de la seguridad social, y suponen una austeridad sin precedentes en materia de gasto.
  • Se ha observado un cierto progreso en materia de reforma estructural en Europa, incluida la del mercado laboral en Alemania (Hartz IV) y Francia (que permite a una empresa negociar modificaciones de la semana de 35 horas colectivamente con sus trabajadores) y el aumento de la edad efectiva de jubilación en Italia; pero en general, la aplicación y el efecto de la estrategia de Lisboa han sido, en el mejor de los casos, desparejos y pronto se ha comenzado a sentir una fatiga provocada por la reforma. Por lo tanto, la Comisión Europea ha propuesto recientemente establecer prioridades en el plan de reformas, poniendo el acento en forma más directa en las medidas destinadas a aumentar la productividad y el empleo, pese al revés que significa el rechazo de su propuesta de liberalizar el comercio de servicios. En Japón los bancos han continuado fortaleciendo sus balances generales —bajó todavía más la cantidad de préstamos en mora y mejoraron las posiciones de capital— y los indicadores de solidez financiera de las empresas muestran un adelanto. Pero, como se señala en el texto principal, aún restan problemas significativos que recalcan la necesidad de seguir avanzando. Poco se ha hecho por abordar el ineficiente sector de los bienes no comerciados.
  • En los mercados emergentes de Asia, algunas monedas, incluidos el won de Corea, el baht de Tailandia, el dólar de Taiwan y la rupia de la India, han mostrado una flexibilidad algo mayor frente al dólar de EE.UU. desde mediados de 2004. En otras partes no se han tomado medidas concretas, pese a haber continuado la tendencia hacia la flexibilización cambiaria, en la que cabe mencionar los continuados esfuerzos por fortalecer el sistema bancario de China. En términos de reformas del sector financiero, que son fundamentales para apuntalar una demanda interna más firme en muchas de las economías de industrialización reciente y en la ASEAN-4, los indicadores de la solidez financiera siguen mejorando1, pero quedan por resolver desafíos significativos, entre ellos reducir el número de préstamos en mora y avanzar con mayor rapidez en la reestructuración de la deuda de Tailandia y de la provincia china de Taiwan, y solucionar el problema de los incumplimientos de la deuda de los hogares en Corea.

En resumen, pese a que se advierte cierto progreso, no parece haber aún un conjunto creíble de políticas para tratar de eliminar los desequilibrios a mediano plazo. En verdad, las proyecciones que aparecen en esta edición de Perspectivas de la economía mundial, que se basan en el supuesto de un tipo de cambio real y constante, señalan pocos cambios en la constelación actual de desequilibrios mundiales a mediano plazo. Concretamente, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos se mantiene en torno al 5,5%, mientras que el superávit de Japón sube a más del 4% del PIB. Se prevé que en los mercados emergentes de Asia, Oriente Medio y Rusia se estrecharán los superávit, aunque en el caso de Asia esto dependerá en gran medida de las reformas que se realicen para impulsar la demanda interna, y en los casos de Oriente Medio y Rusia, de la velocidad con que se gasten los mayores ingresos producidos por el petróleo. Pero la falta de progreso en lo que se refiere a reducir los desequilibrios plantea riesgos en el futuro. Una declinación abrupta de la atracción que sienten los inversionistas por los pasivos denominados en dólares —algo poco probable pero costosísimo— podría engendrar una rápida depreciación de esta moneda y un alza pronunciada de las tasas de interés en Estados Unidos, lo que podría tener consecuencias adversas potencialmente graves para el crecimiento mundial y los mercados financieros internacionales.

Por último, cabe mencionar que la discrepancia en la cuenta corriente se acrecienta en 0,4 puntos porcentuales del producto mundial durante 2004–10, lo que indica una creciente inconsistencia multilateral en las proyecciones. Si bien es normal que haya algo de aumento de la discrepancia cuando suben las tasas de interés y se ralentiza el crecimiento del comercio mundial2, este aumento agrega una importante incertidumbre acerca de la futura evolución de los desequilibrios mundiales.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Tim Callen y Gian Maria Milesi-Ferretti1 Véase un análisis detallado en el capítulo 2 de Global Financial Stability Report, de abril de 2005.2 Véase un análisis más profundo en el apéndice II del capítulo I de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial.

Los indicadores económicos de principios de 2005 han sido muy desiguales. Si bien la producción industrial y las ventas al por menor en la zona del euro se afirmaron en enero, la confianza de los consumidores y de las empresas en general todavía no se ha afianzado. En estas circunstancias, la previsión del crecimiento para 2005 se ha revisado a la baja, hasta el 1,6% (frente al 2,2% de la edición de septiembre de 2004 de Perspectivas de la economía mundial). Esta proyección se basa en el supuesto de que el crecimiento se reactivará en forma gradual durante el año, si bien a un ritmo más lento del estimado anteriormente. Se supone que el entorno mundial favorable vigorizará las exportaciones, la inversión aumentará al mantenerse el buen nivel de las utilidades y el mercado laboral mejorará poco a poco, lo que favorecerá un repunte del gasto de consumo. No obstante, en este panorama, existe el riesgo de que los resultados sean menos favorables de lo previsto.

  • El crecimiento sigue dependiendo excesivamente de la evolución mundial, sobre todo en Alemania, donde la demanda externa representó las tres cuartas partes del crecimiento en 2004. Las exportaciones alemanas han crecido considerablemente, impulsadas por la fuerte reducción de los costos unitarios de la mano de obra y la estructura favorable de la exportación, caracterizada por una proporción importante de bienes relacionados con la tecnología de la información, una proporción alta destinada a China y Estados Unidos y una exposición limitada a la competencia de los países emergentes de Asia en terceros mercados (gráfico 1.11). No obstante, si los grandes desequilibrios mundiales en cuenta corriente ejercen nuevas presiones al alza sobre el euro, o si la desaceleración del sector de la tecnología de la información es más prolongada de lo previsto, el crecimiento de las exportaciones se verá afectado.
  • Los precios altos y volátiles del petróleo, el deterioro de la confianza de las empresas y el aumento del ahorro de los hogares frente a la persistente incertidumbre acerca de la futura reforma de las pensiones y del sistema de salud o una fuerte caída de los precios inmobiliarios en algunos países, sobre todo en España e Irlanda, podrían frenar la demanda interna.

Gráfico 1.11.Europa occidental: Exportaciones de Alemania, Francia e Italia

A pesar de la apreciación del tipo de cambio, las exportaciones de la zona del euro han mantenido un buen dinamismo. Sin embargo, el desempeño en este ámbito varía de un país a otro, siendo el de Alemania mayor y el de Francia e Italia menor. Las tendencias de los costos unitarios de la mano de obra y de las estructuras de la exportación han contribuido a que existan estas diferencias.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; base de datos estadísticos de las Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos (COMTRADE), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Calculada como el crecimiento del volumen de las exportaciones menos el crecimiento del volumen de las importaciones de los países socios.

2 Definida como las exportaciones de productos farmacéuticos, equipos de oficina y procesamiento de datos, equipos de telecomunicaciones, equipos eléctricos e instrumentos científicos.

La inflación global en la zona del euro oscila en torno al 2% debido a los efectos del encarecimiento del petróleo y las alzas de los impuestos indirectos y los precios regulados. Sin embargo, el control de las presiones sobre los precios, incluidos los salarios y el costo unitario de la mano de obra, es eficaz: la inflación del índice de precios al consumidor (IPC), excluidos la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, fue del 1,4% en febrero de 2005 frente al 2% a mediados de 2004, y se prevé que la inflación global se reducirá por debajo del 2% a finales de este año al disiparse el impacto de los factores excepcionales. En estas circunstancias, debería mantenerse una política monetaria firme hasta que se hayan sentado claramente las bases de una recuperación autosostenida. De hecho, no puede descartarse una nueva reducción de las tasas de interés si el poco dinamismo actual de la actividad económica o una nueva apreciación del euro dan lugar a un nivel de inflación más bajo de lo previsto.

Si bien los déficit fiscales son menores en la zona del euro que en las otras principales zonas monetarias, la deuda pública es grande y las políticas que se siguen no parecen ser suficientes para lograr el ajuste presupuestario que se necesita para hacer frente a las presiones fiscales que provoca el envejecimiento de la población. Se estima que el déficit fiscal del conjunto de la zona del euro ascendió al 2,7% del PIB en 2004 y que los déficit de Alemania, Francia y Grecia sobrepasaron el 3% del PIB. En los presupuestos para 2005 el grado de consolidación fiscal varía de un país a otro. Aunque Alemania y Francia han proyectado ajustes presupuestarios, se basan en medidas excepcionales y persisten dudas con respecto a si las políticas adoptadas permitirán lograr y mantener los objetivos, en tanto que en Italia se proyecta un aumento considerable del déficit presupuestario. En los países que tienen una situación presupuestaria débil, la consolidación fiscal deberá concretarse con mayor rapidez que la prevista hoy y deberá basarse en medidas de alta calidad, que permitan el funcionamiento de los estabilizadores fiscales automáticos en el marco de las trayectorias de ajuste.

Las reformas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), acordadas recientemente en Europa, dan a los gobiernos una considerable flexibilidad adicional en el ámbito de la política fiscal. Sin embargo, no se han fortalecido los mecanismos relativos al cumplimiento de las obligaciones en el marco del pacto, que han sido ineficaces en ocasiones anteriores (Alemania y Francia no han cumplido el límite del déficit tres años seguidos y Grecia ha declarado datos fiscales incorrectos), ni los incentivos para llevar a cabo el ajuste en períodos de prosperidad económica: el talón de Aquiles de las políticas fiscales de la zona del euro. El establecimiento de un marco fiscal sólido sigue siendo obviamente una parte esencial de la unión monetaria en Europa, y es importante que la aplicación del PEC reformado restablezca la credibilidad de este marco, credibilidad que en definitiva depende de las políticas fiscales nacionales, en particular de los países más grandes. Por lo tanto, resulta satisfactorio el énfasis que el PEC reformado pone en las nuevas medidas establecidas para mejorar la gestión de gobierno de los países. El establecimiento de comisiones presupuestarias nacionales que publicarán evaluaciones independientes de las políticas presupuestarias y la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas podrían contribuir a fomentar la transparencia y a crear una mayor conciencia y debate públicos con respecto a las políticas fiscales adecuadas.

Las reformas estructurales deben ser el eje central de los esfuerzos que realice Europa para mejorar el crecimiento; el aumento del crecimiento potencial, a su vez, contribuirá a fortalecer la posición fiscal a mediano plazo y facilitará el funcionamiento del PEC. Deben incrementarse las tasas de utilización de la mano de obra para hacer frente al estancamiento de la población en edad de trabajar, aunque el crecimiento de la productividad total de los factores de la zona del euro no es equiparable a la aceleración observada en los últimos años en Estados Unidos. No obstante, como señaló recientemente el Grupo de Alto Nivel dirigido por el Sr. Win Kok, el progreso logrado en la aplicación del programa de reformas estructurales en Europa ha sido, en el mejor de los casos, desigual en los últimos cinco años. Del lado positivo, en ámbitos centralizados, como el Plan de Acción de Servicios Financieros, se han logrado importantes avances, al tiempo que se han iniciado reformas a escala nacional, como las de las pensiones, el sistema de salud y el mercado de trabajo en Alemania (en el marco de la Agenda 2010) y en Francia, y la reforma de los planes de pensiones, como el aumento de la edad efectiva de jubilación en Italia. No obstante, es menester profundizar estas reformas y establecer un orden de prioridad, haciendo más hincapié en corregir las distorsiones actuales en el mercado de trabajo, en particular los sistemas de prestaciones excesivamente generosos (la reducción de estas prestaciones también implicará un ahorro fiscal), las altas cuñas fiscales y las leyes laborales restrictivas, así como en fomentar la competencia en los mercados de productos. A este respecto, el rechazo reciente de las propuestas presentadas por la Comisión Europea para liberalizar el comercio de servicios en Europa constituye un revés importante en los esfuerzos de reforma.

El Reino Unido sigue registrando un sólido desempeño económico. Aunque perdió velocidad gradualmente a lo largo del pasado año, ya que el aumento de las tasas hipotecarias y la menor apreciación de los precios de la vivienda frenaron el consumo, se estima que el crecimiento del PIB ascendió al 3,1% en 2004 y se situará, según las proyecciones, en el 2,6% este año. La demanda interna sigue siendo el principal motor del crecimiento, apuntalado por el aumento sólido y continuado de los salarios y las fuertes utilidades de las empresas. El endeudamiento relativamente alto de los consumidores y la posibilidad de que se produzca una caída brusca de los precios de la vivienda sin duda entrañan riesgos para estas perspectivas. Teniendo en cuenta que la economía opera a plena capacidad o cerca de ella, el Banco de Inglaterra ha aplicado una política monetaria más restrictiva durante el pasado año y está en condiciones de hacer frente a cualquier eventualidad que se presente en ambos sentidos. La política fiscal ha proporcionado un estímulo considerable en los últimos años, y deben adoptarse medidas para acelerar el ritmo de la consolidación fiscal, que es muy moderado en el presupuesto reciente, para cumplir con los objetivos presupuestarios del gobierno a lo largo del próximo ciclo económico. En un reciente informe provisional de la Comisión de Pensiones se pone en duda la suficiencia del ahorro privado para la jubilación, y es importante fomentar un mayor ahorro para garantizar que la carga de los pensionistas no recaiga en el Estado en el futuro.

Con respecto a otros países de Europa, el crecimiento en los países nórdicos se aceleró en 2004, debido a las exportaciones (Suecia, Dinamarca), el aumento de la inversión (Suecia, Noruega, en este último país impulsado por el sector petrolero) y la expansión fiscal (Noruega y Suecia). En estos tres países se mantiene una política monetaria acomodaticia y deberá endurecerse a medida que avance la recuperación, en tanto se toman medidas de consolidación fiscal para alcanzar los objetivos a mediano plazo. En Suiza, el crecimiento se aceleró al 1,7% en 2004 ya que las exportaciones se vieron favorecidas por el aumento de la demanda mundial, y las políticas monetarias y fiscales expansionistas reactivaron la demanda interna. Ha comenzado a aplicarse una política más restrictiva —aunque las tasas de interés se mantienen bajas— y deberán adoptarse medidas para restablecer el equilibrio fiscal. Es preciso intensificar la competencia en los mercados internos para incrementar el potencial de crecimiento.

Japón: ¿Se reanudará el crecimiento?

Tras la pujanza demostrada en el primer trimestre de 2004, la economía japonesa se desaceleró y registró un crecimiento casi igual a cero el resto del año. La menor demanda mundial de productos de tecnología de la información ha frenado el aumento de las inversiones tanto en el sector exportador como en el privado, mientras que el gasto de consumo ha disminuido. Se estima que el PIB real creció en un 2,6% en 2004, es decir, alrededor de 1,8% puntos porcentuales menos que lo proyectado en la edición de septiembre de Perspectivas de la economía mundial, porcentaje del cual aproximadamente un 1% es atribuible a cambios de metodología en la elaboración de las cuentas nacionales de Japón.

El estancamiento de la economía en los últimos tres trimestres de 2004 ha suscitado preocupaciones en cuanto al panorama a corto plazo. Pero pese a que hay riesgos de deterioro de la situación, sobre todo por la continua volatilidad de los precios del petróleo y la posibilidad de que una fuerte apreciación del yen afecte aún más a las exportaciones, en los últimos años los parámetros fundamentales de la economía han mejorado en medida notable.

  • El sector empresarial se ha fortalecido a raíz del aumento de la rentabilidad (en 2004 la razón entre utilidades y ventas corrientes fue de aproximadamente 3,5%, el nivel más alto desde los años ochenta), el descenso del coeficiente de apalancamiento y aumentos de la productividad. Gracias a estas mejoras, el número de quiebras ha llegado al nivel más bajo de los últimos 10 años. La mayor solidez de los balances y las utilidades de las empresas deben incentivar un incremento de la inversión de cara al futuro.
  • La situación financiera del sector bancario también se ha afianzado. Concretamente, los principales bancos han fortalecido su base de capital y han reducido la cantidad de préstamos en mora (que, según previsiones del gobierno, disminuirán a aproximadamente 4% en marzo de 2005), lo cual se ha traducido en mejores calificaciones crediticias. La mejor situación financiera de los bancos ha propiciado una actitud más acomodaticia en el otorgamiento de los préstamos, aunque los créditos pendientes de reembolso siguen disminuyendo, pero a un ritmo más moderado.
  • Las empresas japonesas han sabido aprovechar los cambios en la estructura mundial de producción y han aumentado considerablemente sus inversiones en la dinámica región asiática. Como consecuencia de estas mayores vinculaciones comerciales y, más en general, de la sincronización más estrecha entre el ciclo económico de Japón y los de Asia (sobre todo el de China) y Estados Unidos desde finales de los años noventa, las exportaciones netas han sido el principal motor de crecimiento en los últimos años (gráfico 1.12). Se prevé que la actividad en Asia y Estados Unidos se mantendrá firme en el corto plazo, y eso debería incentivar una reanudación del crecimiento de las exportaciones.

Gráfico 1.12.Japón. ¿En qué etapa de la expansión se encuentra la economía?

Las exportaciones netas han impulsado el crecimiento dentro de la actual expansión gracias a las mayores vinculaciones comerciales y la sincronización más estrecha del ciclo económico con Asia y Estados Unidos.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; CEIC Data Company Limited; Haver Analytics; base de datos estadísticos de las Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos (COMTRADE), y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 En el ciclo de 1999, el auge del crecimiento del producto se produjo en el cuarto trimestre de 2004.

2 Período móvil de 10 años de las correlaciones interanuales del crecimiento del PIB real.

3 Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

4 La tecnología de la información (TI) se define como equipos de oficina, equipos de procesamiento automático de datos, equipos de telecomunicaciones, circuitos electrónicos integrados e instrumentos científicos y ópticos.

Tanto los indicadores recientes como los parámetros fundamentales de la economía han sido algo ambiguos, pero en general apuntan a que el crecimiento debería recobrar cierto ímpetu en el curso de este año, aunque tal reactivación se verá atenuada conforme las empresas reduzcan sus existencias (particularmente en el sector de la tecnología de la información). Por consiguiente, se prevé que la economía crecerá en un 0,8% en 2005, y se acelerará a 1,9% en 2006.

Las presiones deflacionarias han cedido en años recientes y la disminución interanual del ICP ahora se aproxima a cero, pero una nueva apreciación del yen o una desaceleración económica más prolongada podrían generar presiones a la baja en los precios. En tales circunstancias, el Banco de Japón debe mantener una política monetaria muy acomodaticia hasta que la deflación haya sido erradicada por completo. También debe considerarse el régimen monetario adecuado para el entorno posterior a la deflación. En tal sentido, una vez que las presiones deflacionarias hayan cedido, el anuncio de un objetivo directo de inflación a mediano plazo sería útil para estabilizar las expectativas en este sentido.

En este contexto de deuda pública elevada e intensificación de las presiones demográficas a causa del envejecimiento de la población, el reordenamiento de las finanzas públicas merece prioridad. A pesar de las medidas tributarias adoptadas hace poco, se proyecta solo una leve reducción del déficit fiscal estructural a 6,4% del PIB en 2005. A mediano plazo, el gobierno tiene previsto logar un superávit primario a comienzos de la década de 2010. Sin embargo, aún no se han especificado las medidas que se utilizarán para lograr este cometido, y es posible que se necesite un superávit considerable para encauzar las finanzas públicas por una trayectoria sustentable. Para dar más credibilidad a sus planes, el gobierno debe pensar en anunciar las medidas concretas que aplicará, incluidos nuevos recortes de la inversión pública, una ampliación de la base imponible y un aumento de la tasa del impuesto al consumo. Asimismo, el gobierno tiene que impulsar otras reformas sociales para contener los costos médicos y de atención a largo plazo.

A fin de crear condiciones propicias para el crecimiento sostenido a mediano plazo, Japón tiene que acelerar su programa de reforma estructural.

  • En el sector financiero, la rentabilidad de los bancos y de las bases de capital tiene que reforzarse aún más a fin de que estas instituciones estén en condiciones de conceder crédito y apoyar la inversión y el crecimiento. Hace poco el gobierno anunció un plan de reforma que tiene por finalidad crear un sistema financiero más eficiente y flexible, que incluye el fortalecimiento de los bancos regionales. El gobierno también tiene previsto privatizar el servicio postal, y para ello será importante garantizar el establecimiento de condiciones igualitarias entre las entidades que surjan del desmantelamiento del servicio y los competidores del sector privado.
  • En el sector empresarial se observaron recientemente algunas mejoras satisfactorias, pero en ciertos casos persisten un nivel alto de deuda y un rendimiento bajo de los activos. La presencia continua de empresas no viables en varios sectores perjudica la rentabilidad de las entidades más saludables, lo cual es una señal de que se necesita progresar más en la reestructuración de las empresas.
  • Otras reformas de suma importancia son la intensificación de la competencia en el sector protegido de la economía (incluidas la desreglamentación en el ámbito minorista y la facilitación de la entrada y salida del mercado), la flexibilización del mercado de trabajo (inclusive aumentando la transferabilidad de las pensiones) y la reforma de las empresas estatales.

Economías emergentes de Asia y el Pacífico: Prosigue la expansión, pero siempre con superávit externos

En 2004 el crecimiento del PIB en los países emergentes de Asia repuntó a 7,8% (cuadro 1.6), 0,5% por encima de lo previsto en septiembre pasado, es decir, el nivel más alto desde la crisis asiática. Sin embargo, este sólido resultado se debió en gran parte al dinamismo de la actividad económica de fines de 2003 y comienzos de 2004. Desde entonces, el crecimiento del PIB se ha desacelerado significativamente en la mayoría de los países (salvo el caso notable de China), en parte como retorno a niveles más sostenibles pero también como consecuencia de la moderación de la expansión mundial, la corrección en el mercado de semiconductores y el alza de los precios del petróleo (aunque las repercusiones de dicho aumento fueron menores porque la región importa sobre todo crudo pesado, cuyo precio subió menos en términos relativos en 2004; apéndice 1.1). La inflación global aumentó y, en menor medida, también la básica, si bien ambas siguen siendo moderadas. En algunos casos (sobre todo en India, Indonesia, Malasia y Tailandia), ello se explica en parte por los considerables subsidios petroleros, lo que se tradujo en un deterioro conmensurable de la situación fiscal.

Cuadro 1.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías emergentes de Asia37,47,87,06,92,44,03,73,24,44,43,93,5
China9,39,58,58,01,23,93,02,53,24,24,24,0
Asia meridional47,17,16,56,33,94,34,64,01,40,1–0,7–0,6
India7,57,36,76,43,83,84,03,61,20,3–0,3–0,3
Pakistán5,66,56,76,32,96,77,96,54,10,3–1,2–0,8
Bangladesh5,45,45,55,95,46,15,74,50,1–1,2–2,4–2,5
ASEAN-45,45,85,45,84,04,45,34,55,75,54,43,3
Indonesia4,95,15,56,06,86,17,06,53,02,82,20,9
Tailandia6,96,15,66,21,82,72,92,15,64,52,01,4
Filipinas4,76,14,74,53,05,56,84,94,34,62,62,0
Malasia5,37,16,06,21,11,42,52,512,913,313,612,2
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,54,04,81,52,42,22,37,47,16,86,2
Corea3,14,64,05,23,53,62,93,02,03,93,62,9
Taiwan, provincia china de3,35,74,04,3–0,31,61,61,510,26,26,65,9
Hong Kong, RAE de3,28,14,04,0–2,6–0,41,01,110,39,69,49,3
Singapur1,48,44,04,50,51,71,51,529,226,123,422,9

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

Los últimos acontecimientos han estado marcados por el reciente y catastrófico tsunami y la devastadora pérdida de vidas y propiedades en Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y varios otros países de la región. Como se indica en el recuadro 1.1., serán sustanciales los costos de la reconstrucción y sus repercusiones sobre los saldos fiscales y externos de los países afectados. Sin embargo, en la mayoría de los casos —salvo en Maldivas y en menor medida en Sri Lanka— las consecuencias sobre el crecimiento del PIB serán menores, ya que las áreas afectadas representan apenas una pequeña porción del producto y los efectos adversos se neutralizarán en gran medida gracias a las actividades de reconstrucción. Según las proyecciones, para 2005 el crecimiento regional del PIB se desacelerará hasta situarse en 7%, un valor todavía sólido; en China se prevé una desaceleración moderada; en India, un crecimiento fuerte y sostenido, y en las economías recientemente industrializadas de Asia y los países de la ASEAN-4, una recuperación gradual tras la atonía del segundo semestre de 2004, apuntalada por una demanda interna cada vez mayor. A corto plazo los riesgos parecen indicar un empeoramiento de la situación: por una parte el crecimiento del PIB en China podría ser superior a lo anticipado, lo que impulsaría las actividades económicas en 2005 —sobre todo en las economías recientemente industrializadas de Asia— aunque existe el riesgo de una mayor desaceleración en el futuro7. Por otra parte, los precios del petróleo, incluido el crudo pesado, superan ampliamente el precio de referencia estimado en Perspectivas de la economía mundial y en algunos países las eventuales repercusiones de aumentos anteriores incidirán negativamente sobre la demanda. Además, corregir el exceso de capacidad en el sector de tecnología de la información podría tomar más tiempo del anticipado, lo que pondría en peligro el repunte previsto de la demanda interna; a su vez, la demanda externa podría ser menor que lo esperado, sobre todo en Japón y Europa. Filipinas e Indonesia también están relativamente expuestas al alza de las tasas de interés de Estados Unidos.

La tensión entre los objetivos de mantener la inflación baja y el tipo de cambio estable continúa siendo un problema importante en la región. Dada la solidez de las posiciones externas, la mayoría de los países han aplicado una esterilización sustancial, lo que generalmente resulta costoso y, con el tiempo, más difícil de mantener (gráfico 1.13). De cara al futuro, suponiendo que los tipos de cambio efectivos reales se mantengan constantes, es de prever que los superávit en cuenta corriente permanezcan altos (y que, debido a la discrepancia cada vez mayor en la cuenta corriente a nivel mundial —recuadro 1.4 —, superen las proyecciones). Aunque la situación varía de un país a otro, es probable que a mediano plazo las monedas regionales tengan que apreciarse considerablemente en términos reales. En estas circunstancias, las afluencias de capital también podrían mantener su dinamismo, a menos que se produzcan acontecimientos negativos imprevistos. Por lo tanto, la flexibilización del tipo de cambio —tanto frente al dólar de EE.UU. como en términos del valor ponderado según el comercio exterior— será cada vez más conveniente para la gestión monetaria a corto plazo y se corresponderá mejor con los fundamentos económicos a mediano plazo. Aunque los recientes indicios de mayor flexibilidad cambiaria en varios países, especialmente Corea, constituyen un hecho positivo, esta debe ampliarse en forma más generalizada en toda la región.

Gráfico 1.13.Economías emergentes de Asia: Cuenta corriente, ahorro e inversión

Los altos superávit en cuenta corriente han estado apuntalados, en mayor o menor medida, por el sólido crecimiento de la productividad y el ahorro, y una inversión relativamente moderada. Esta situación, sumada a la abundancia de las entradas de capital, ha exigido sustanciales medidas de esterilización en la región.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; CEIC Data Company Limited, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Ponderados según el PIB-PPA.

2 Calculada por aproximación como el aumento de las reservas menos el aumento de la base monetaria.

Nota: ERI se refiere a las economías recientemente industrializadas.

Pasando al análisis de los distintos países, a pesar de recientes medidas de restricción monetaria, en China el crecimiento del PIB se ha mantenido muy firme, con una ligera desaceleración del aumento de la inversión, que se ha visto contrarrestada por el repunte de las exportaciones. Aunque la inflación medida según el IPC continúa siendo baja, se están generalizando las presiones que encarecen los costos (como los salarios y la escasez de servicios públicos, sobre todo de electricidad). Dado el considerable impulso económico, es probable que tengan que profundizarse las medidas de restricción monetaria para evitar el resurgimiento de la inversión; la flexibilización del tipo de cambio facilitaría esa tarea, teniendo en cuenta la fuerte y sostenida presión alcista que siguen ejerciendo sobre el renminbi las afluencias de cuenta corriente y de capital. La reciente depreciación efectiva real del renminbi y el crecimiento sólido y sostenido de la productividad frente a los socios comerciales ayudarían a mitigar los posibles efectos negativos sobre el empleo. Por el lado fiscal, en 2004 el déficit fue considerablemente menor que lo presupuestado, debido sobre todo al repunte de los ingresos; por ello, mantener una posición fiscal restrictiva contribuiría a contener las presiones de la demanda y también a aliviar las presiones bajo las que se encontraría el gasto a mediano plazo como consecuencia de posibles reestructuraciones bancarias y obligaciones jubilatorias, así como de las necesidades sociales y de infraestructura. Dado que en China el nivel de inversión es extraordinariamente alto como porcentaje del PIB, un desafío clave a mediano plazo es mejorar la eficiencia de la inversión y a la vez reorientar la composición de la demanda hacia el consumo para contribuir a mejorar el bienestar. En este sentido, es crucial que se registren avances adicionales en lo que respecta a las reformas de los bancos y las empresas públicas; asimismo, una mayor flexibilidad en el mercado laboral —por ejemplo, reduciendo las restricciones a la migración interna— permitiría hacer frente con más facilidad al desafío de una fuerza laboral en rápido crecimiento.

En las economías recientemente industrializadas y los países de la ASEAN-4, donde se prevé que continuará la expansión, en general se han iniciado ciclos de restricción monetaria, salvo en el caso de Corea, donde la demanda interna continúa frenada por el sobreendeudamiento del sector de los hogares y el de la pequeña y mediana empresa. Si bien el aumento de la demanda interna ha repuntado, su nivel sigue siendo sorprendentemente bajo, ya que en muchos casos los coeficientes de inversión apenas superan los mínimos registrados después de la crisis asiática. Aunque ello podría deberse a factores en parte cíclicos, también pone de relieve la necesidad de continuar haciendo más propicio el clima para las inversiones; esto se lograría, entre otras formas, subsanando las debilidades remanentes en los sectores financiero y empresarial, y en algunos casos aplicando medidas para desarrollar la infraestructura. En general, las situaciones fiscales han mejorado desde la crisis, aunque la deuda pública sigue siendo alta, lo que representa un riesgo sobre todo en Filipinas, donde está rezagada la implementación de los aspectos fiscales del conjunto de reformas del nuevo gobierno. En Indonesia la deuda pública ha disminuido drásticamente en épocas recientes, pero aun así es elevada; aunque los gastos relacionados con el tsunami serán financiados en gran medida a través de mayor asistencia, debe avanzarse en la reducción de los subsidios al combustible, en la captación de inversión privada para la infraestructura, y en la mejora de la administración tributaria, con el objeto de mantener la confianza en que los déficit y la deuda continuarán siendo sostenibles a mediano plazo. En términos más generales, las presiones creadas por el envejecimiento de la población precisan cada vez más atención y en algunos países —entre otros, Corea, donde la relación población inactiva/población activa experimentará un aumento especialmente fuerte— deben tomarse medidas adicionales para prevenir deficiencias en los fondos de pensiones en el futuro.

Aunque en India el crecimiento del PIB ha disminuido modestamente, se espera que continúe siendo sólido, ya que la actividad industrial dinámica y una fuerte inversión compensarían las repercusiones de una temporada irregular de monzones y del encarecimiento del petróleo. Ante el marcado aumento de la inflación registrado en el segundo semestre de 2004 y la mejora de las condiciones de liquidez —debida en parte a cuantiosas afluencias de capital—, el Banco de la Reserva de India acertadamente subió las tasas de interés e introdujo más flexibilidad cambiaria. La inflación parece estar moderándose, pero como las tasas de interés a corto plazo todavía son muy bajas en términos reales y el crecimiento del crédito comercial supera el 25%, el Banco tendrá que continuar supervisando muy de cerca la situación. Ya que el déficit del gobierno general todavía se sitúa cerca del 10% del PIB, la consolidación fiscal continúa siendo uno de los principales desafíos, sobre todo dado el ambicioso programa social del nuevo gobierno (que podría terminar aumentando los gastos en un 10% del PIB). Más allá de los riesgos a la estabilidad macroeconómica a mediano plazo y de las limitaciones que el déficit impone al repunte de la inversión, también podría frenarse el avance de las reformas estructurales, sobre todo en el sector financiero. La reciente legislación sobre responsabilidad fiscal constituye un marco acertado a mediano plazo pero debe aplicarse de manera más estricta, ya que la reducción del déficit contemplada en el presupuesto del ejercicio 2005/06 está por debajo de los ajustes anuales mínimos que exige la legislación. También es imprescindible fortalecer las finanzas de los gobiernos de los estados, que representan la mitad del déficit general. Aunque en el proyecto de presupuesto únicamente se propusieron reformas estructurales modestas, el sólido entorno económico ofrece una excelente oportunidad para mejorar el clima empresarial, paso clave para aumentar la participación del sector privado en infraestructura. Esto podría lograrse, por ejemplo, mediante la corrección de las rigideces del mercado laboral; la reforma agrícola, que resulta fundamental para mitigar la pobreza; una mayor liberalización del comercio y del capital, y el fortalecimiento del sector financiero, que continúa expuesto al riesgo de las tasas de interés dadas sus cuantiosas tenencias de valores públicos.

En cuanto a otros países de Asia meridional, el crecimiento del PIB ha repuntado considerablemente en Pakistán, y el ajuste fiscal —respaldado por afluencias oficiales de capital y alivio de la deuda— ha mejorado sustancialmente los indicadores de las deudas pública y externa. Deberán emprenderse mayores esfuerzos para ampliar la base impositiva y reducir la evasión tributaria, con miras a mantener esta orientación cada vez más favorable de la deuda mientras se financian las necesidades futuras de gasto social y en infraestructura. En Bangladesh el crecimiento del PIB también sigue siendo sólido a pesar de las devastadoras inundaciones del año pasado. Como en general la gestión macroeconómica es prudente, la principal tarea consiste en afianzar el programa de reformas estructurales —fortalecimiento de la administración tributaria; rehabilitación y venta de los bancos comerciales nacionalizados, y reestructuración de las empresas del sector energético—, tarea que se complica debido a las recientes tensiones políticas. Si bien Pakistán ha hecho avances considerables en la modernización de su industria textil, para Bangladesh será un enorme desafío adaptarse a la eliminación de los contingentes del comercio mundial de textiles, lo que pone de relieve la necesidad de formular y aplicar un plan de reestructuración del sector lo antes posible.

En 2004 el crecimiento del PIB conservó su vigor en Australia y Nueva Zelandia, aunque la actividad económica se moderó en el segundo semestre como consecuencia de la disminución del crecimiento mundial y del alza de los precios del petróleo; de la apreciación del tipo de cambio, y de un leve enfriamiento del dinámico mercado de la vivienda. En Australia, las limitaciones del lado de la oferta —sobre todo en las exportaciones—también contribuyeron a la desaceleración del crecimiento, mientras que en Nueva Zelandia la reducción de la migración neta fue un factor de peso. El Banco de la Reserva de Australia (RBA) y el Banco de la Reserva de Nueva Zelandia (RBNZ) aumentaron las tasas de interés 25 puntos básicos en marzo de 2005; fue la primera vez que el RBA tomó este tipo de medida desde fines de 2003, mientras que el RBNZ había incrementado las tasas 150 puntos básicos en 2004. Como para 2005 se prevé una disminución del crecimiento tanto en Australia como en Nueva Zelandia, hay incertidumbre en cuanto a la necesidad de acentuar la restricción monetaria; mucho depende de lo que ocurra en el mercado laboral, ya que el desempleo se sitúa en niveles históricamente bajos en ambas economías. La situación fiscal continúa siendo favorable y se caracteriza por un superávit presupuestario y una deuda pública baja y cada vez menor; sin embargo, ambos países enfrentan grandes presiones por el envejecimiento de la población, lo que resalta la necesidad de seguir adelante con las reformas para aumentar la participación en la fuerza laboral; fomentar la productividad, que a pesar de los recientes avances todavía está muy por debajo de los niveles registrados en Estados Unidos, y mantener una trayectoria sostenible para el gasto en salud y pensiones.

América Latina: ¿Se ha encarrilado por fin la política fiscal?

El vigor de la recuperación de América Latina siguió superando las expectativas, y el crecimiento de 5,7% que registró la región en 2004 fue el más alto desde 1980 (cuadro 1.7). Fue particularmente intenso en Argentina, Venezuela y Uruguay —países que se están recuperando de profundas recesiones— y en Brasil y Chile, que siguen beneficiándose de la aplicación de políticas macroeconómicas y de reformas estructurales bien concebidas. El favorable medio externo sigue sustentando la actividad económica, pero es ahora la demanda interna la que encabeza el crecimiento, observándose un dinámico aumento del consumo privado y de la inversión empresarial. Aunque en general permanece bien contenida, la inflación ha repuntado en varios países, en tanto que la cuenta corriente registró un superávit de 0,8% del PIB en 2004. En la región del Caribe el crecimiento económico de varios países se vio gravemente afectado por el impacto de los huracanes.

Cuadro 1.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
América2,25,74,13,710,66,56,05,20,40,80,2–0,5
Mercosur32,66,14,43,713,45,76,45,01,51,90,7–0,3
Argentina8,89,06,03,613,44,47,76,75,82,0–1,2–2,9
Brasil0,55,23,73,514,86,66,54,60,81,91,10,4
Chile3,36,06,15,42,81,12,53,1–1,61,50,9–1,3
Uruguay2,512,05,03,519,49,27,06,20,7–0,3–0,2–0,6
Región andina1,47,34,24,010,58,36,97,93,54,43,72,6
Colombia4,04,04,04,07,15,95,24,8–1,5–1,1–2,6–2,6
Ecuador2,76,63,93,77,92,72,02,0–1,7–0,50,81,2
Perú3,85,14,54,52,33,72,12,4–1,8–0,10,50,2
Venezuela–7,717,34,63,831,121,718,225,013,613,512,08,4
México, América Central y el Caribe1,94,03,63,56,07,15,14,1–1,6–1,6–1,8–2,0
América Central43,53,53,23,45,77,26,05,0–5,1–5,1–4,4–4,0
El Caribe51,42,13,05,319,429,07,86,70,4–0,6–2,7–2,5
México1,64,43,73,34,54,74,63,7–1,3–1,3–1,4–1,6

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, junto con Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados del Mercosur.

Incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Incluye Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tabago.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, junto con Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados del Mercosur.

Incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Incluye Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tabago.

En cuanto a las previsiones, la actividad económica de la región parece desacelerarse a un ritmo más sostenible, proyectándose un crecimiento de 4,1% para 2005. Sin embargo, estas perspectivas podrían no cumplirse, sobre todo si los precios del petróleo siguen siendo volátiles, las tasas de interés de los países industriales aumentan más abruptamente de lo previsto, los diferenciales de la deuda de los mercados emergentes siguen ampliándose, o el crecimiento de los países industriales se ralentiza de manera prolongada. Es poco probable que una nueva depreciación del dólar de EE.UU., limitada y ordenada, tenga repercusiones significativas para las economías de América Latina, dado que muchas monedas regionales siguen muy de cerca las oscilaciones del dólar, pero una depreciación desordenada podría tener un impacto más serio si provocase turbulencia en los mercados financieros mundiales y un deterioro de las condiciones de financiamiento para los mercados emergentes.

Es alentador constatar que, a diferencia de las recuperaciones que tuvieron lugar en los años noventa, muchos gobiernos han aprovechado las condiciones económicas favorables para fortalecer la situación de sus finanzas públicas, financiar por adelantado sus obligaciones para 2005 y mejorar la estructura de la deuda, pese a que existen diferencias en la evolución fiscal de los principales países exportadores de petróleo y de otros países de la región (gráfico 1.14).

Gráfico 1.14.América Latina: Están mejorando los resultados fiscales, pero la deuda pública sigue demasiado alta

(Promedios no ponderados)

Los resultados fiscales han sido más positivos durante la actual recuperación que en los repuntes cíclicos de los años noventa. Sin embargo, la deuda pública sigue demasiado alta en muchos países latinoamericanos. Además, los países exportadores de petróleo no han aprovechado al máximo el alza de precios del combustible para mejorar la situación de las finanzas públicas.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.

2 Ecuador, México y Venezuela.

  • En los principales países exportadores de petróleo —Ecuador, México y Venezuela— el alza de este combustible dio origen a significativos aumentos de los ingresos, pero también se elevó considerablemente el gasto primario. En comparación con 2002, el superávit presupuestario primario en 2004 fue apenas moderadamente mejor en México —donde la política económica se centra en elevar el gasto público de capital— y en Ecuador, pero se incrementó mucho más en Venezuela.
  • Otros países —con excepción de Argentina— registraron en general incrementos más limitados de sus ingresos. Muchos de estos países redujeron el gasto primario (como porcentaje del PIB) y el promedio del superávit primario mejoró considerablemente desde 2002. En América Central la contención del gasto primario contribuyó a una pequeña mejora del superávit primario durante 2002–04.

La mejoría de la situación presupuestaria es muy alentadora, pero la deuda pública de América Latina, aunque esté disminuyendo, sigue siendo elevada y constituye una fuente significativa de vulnerabilidad (las recientes ganancias por revaloración que se obtuvieron como resultado de la apreciación de las monedas locales frente al dólar de EE.UU. contribuyeron a reducir la deuda, pero no se sabe a ciencia cierta si se mantendrán). En consecuencia, la consolidación fiscal y las medidas más generales para mejorar la sostenibilidad de la deuda pública —incluidas las reformas estructurales para fortalecer el crecimiento— siguen siendo prioritarias, y las favorables perspectivas económicas actuales ofrecen una excelente oportunidad para seguir avanzando en estas áreas. Tiene particular importancia que los países exportadores de petróleo aprovechen plenamente los altos niveles de precios que prevalecen en la actualidad para fortalecer la situación de sus finanzas públicas. Una clara enseñanza que se recoge de episodios previos de consolidación fiscal es que se debe tratar de lograr el superávit presupuestario de manera sostenible, y no sobre la base de recortes del gasto poco realistas o impuestos que generan distorsiones y socavan la eficiencia y el crecimiento, y que a la larga habrá que revertir. En este sentido, es esencial contar con instituciones fuertes que respalden la aplicación de una política fiscal prudente. Además, las reformas fiscales tendrán que orientarse a fortalecer la base impositiva y a dar cabida en el presupuesto a un gasto adicional en forma de inversión en infraestructura y en la red de protección social (aunque una mayor eficacia en la prestación de los servicios sociales y la focalización adecuada de la red de protección social serán componentes tan cruciales de los esfuerzos para reducir la pobreza y la desigualdad como lo es el gasto adicional).

Habida cuenta del reciente atisbo de inflación, los bancos centrales de varios países —-entre ellos Brasil, México y Perú— adoptaron debidamente una política monetaria más restrictiva y de esa manera dieron más credibilidad a sus estrategias relativamente nuevas de metas explícitas de inflación. La flexibilidad cambiaria desempeñó un papel fundamental en el respaldo de esas estrategias y ayudó a mejorar los resultados del sector externo y la capacidad de recuperación de la región tras un shock. Si bien las estrategias de metas explícitas de inflación no impiden la intervención en el mercado cambiario —-y, de hecho, en Argentina y en Brasil sigue siendo prioritario acumular reservas en la medida en que lo permitan las condiciones del mercado—, las intervenciones tienen que ser compatibles con el cumplimiento de los objetivos de inflación. Ahora que la inflación está bajo un control mucho más firme, los países deberían aprovechar todas las oportunidades que se les presenten para reforzar los incentivos a la intermediación de las monedas nacionales.

En cuanto a los diferentes países en particular, cabe señalar que continúa la vigorosa recuperación de Argentina. La economía creció 9% el año pasado, y hubo un robusto aumento de la inversión de las empresas. La inflación repuntó en los últimos meses, pero se espera que termine el año dentro de la banda fijada como meta por el Banco Central. En 2004 se excedieron las expectativas en el ámbito fiscal y se estima que el superávit presupuestario primario llegó al 5,1% del PIB. Si se ha de mantener la recuperación y reducir el desempleo, será necesario seguir aplicando políticas fiscales prudentes que faciliten la reducción de la deuda, la eliminación gradual de los impuestos que provocan distorsiones, un mayor gasto social y en infraestructura, y que además permitan normalizar las relaciones con los acreedores privados y avanzar más con las reformas estructurales. En Uruguay la recuperación está avanzando más de lo previsto —con un crecimiento del 12% el año pasado— y continuaron mejorando los indicadores financieros, aunque la deuda pública sigue siendo muy alta.

En Brasil las reformas estructurales y la firmeza del gobierno en la aplicación de políticas macroeconómicas acertadas están dando frutos. Estimulada por una vigorosa inversión y robustas exportaciones, en 2004 la economía se fortaleció, y se espera que crezca otro 3,7% este año. La inflación repuntó y el banco central respondió elevando las tasas de interés en varias ocasiones desde septiembre. En el ámbito fiscal, los resultados obtenidos superaron las expectativas, arrojando un superávit primario de 4,6% del PIB en 2004. Será importante mantener una orientación fiscal restrictiva en 2005 y más adelante para seguir bajando el nivel de la deuda pública, y el ajuste fiscal tendrá que sustentarse en reformas del régimen tributario y del sistema de jubilaciones y pensiones. Recientemente las autoridades promulgaron leyes sobre la reforma del procedimiento de quiebra, la reforma del sistema judicial y las asociaciones entre los sectores público y privado, y deberían seguir aprovechando las actuales condiciones favorables para llevar adelante los planes de reformas.

La economía chilena está creciendo en forma vigorosa, incentivada por el fuerte aumento de las exportaciones —gracias a la situación favorable del mercado del cobre— y la inversión privada. La inflación volvió a situarse dentro de la gama fijada oficialmente como meta (tras descender por debajo de la meta a principios de 2004) y el Banco Central comenzó a aplicar una política monetaria más restrictiva. El gobierno sigue comprometido con la regla del equilibrio presupuestario estructural y, gracias a los cuantiosos ingresos públicos, en 2004 se registró un superávit fiscal general de más del 2% del PIB.

En cuanto a la región andina, se prevé que la economía venezolana se desacelere en 2005, aunque existe la probabilidad de que se obtengan resultados más favorables tanto en el sector petrolero como en los sectores no petroleros. Es importante que las autoridades adopten medidas decisivas para fortalecer la situación fiscal, no depender tanto de los precios del petróleo y llevar a cabo reformas que no afecten a los mercados para preservar el dinamismo de la actividad en los sectores no petroleros. En Colombia el crecimiento económico se mantiene firme, aunque se prevé un incremento del déficit en cuenta corriente, en parte debido a la reducción del volumen de exportación. También es vigoroso el crecimiento en Perú, donde el Banco Central cumplió la meta de inflación de fines de 2004. En Colombia y Perú se apreciaron los tipos de cambio frente al dólar de EE.UU., y los bancos centrales de ambos países incrementaron las compras de moneda extranjera para limitar las presiones al alza que se ejercen sobre sus monedas. (Colombia, además, introdujo restricciones a las entradas de capital de corto plazo.) Sin embargo, es importante que la gestión del tipo de cambio siga siendo congruente con los objetivos de inflación declarados. En Ecuador el considerable incremento de las exportaciones de petróleo impulsó el crecimiento, creando para el gobierno un entorno propicio para seguir adelante con los planes de reformas.

México está experimentando una amplia recuperación gracias a la reactivación del sector manufacturero de Estados Unidos y a las reformas del sector financiero que fortalecieron la confianza y la demanda interna. No obstante, la inflación de precios al consumidor se ubicó por encima de la gama de 2% a 4% fijada como meta por el Banco de México, y durante el año pasado se aplicó una política monetaria más restrictiva. En el frente fiscal, si bien se cumplieron las metas presupuestarias oficiales, es necesario reforzar la consolidación fiscal en una época de altos precios del petróleo y reactivación del crecimiento, para lo cual será necesario contener el gasto y llevar adelante la reforma tributaria a fin de elevar los ingresos fiscales procedentes de los sectores no petroleros. Es menester realizar nuevas reformas estructurales, además de las que tuvieron lugar en el sector financiero, para fortalecer el crecimiento a mediano plazo. En este sentido, se incluyen reformas en los sectores de la energía y las telecomunicaciones para promover la eficiencia y estimular la inversión, así como en el mercado laboral para elevar la productividad y el empleo en el sector formal.

En América Central se reavivó el crecimiento y se redujeron los desequilibrios económicos, aunque las perspectivas podrían no cumplirse debido a la volatilidad de los precios del petróleo. La ratificación del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA) constituiría un impulso muy necesario para el crecimiento, sobre todo ante la reciente eliminación de los contingentes en el comercio mundial de productos textiles, lo que probablemente perjudique a la industria textil de varios países de la región (recuadro 1.3). Será necesario acelerar las reformas estructurales, respaldadas por sólidas políticas fiscales y monetarias, para intensificar los beneficios del CAFTA en la mayor medida posible y hacer frente a la competencia en los principales mercados de exportación. En la zona del Caribe varios países enfrentan graves dificultades como secuela de los recientes huracanes. La volatilidad de los precios del petróleo y los elevados niveles de deuda pública plantean otros problemas para la región y debe hacerse todo lo posible para fortalecer los presupuestos y mejorar la sostenibilidad de la deuda pública.

Economías emergentes de Europa: El reto de los déficit en cuenta corriente

En 2004 las economías emergentes de Europa experimentaron el crecimiento más vigoroso desde el inicio de la transición, a medida que la pujante actividad económica en Europa central y Turquía fue ampliando la expansión encabezada por los Estados bálticos y Europa meridional y sudoriental. La recuperación inicial, debida al auge del consumo financiado por el rápido aumento del crédito interno en buena parte de la región, ha llegado al sector de exportaciones, aun cuando pese a una leve depreciación reciente los tipos de cambio se han fortalecido sustancialmente desde 2004. Sin embargo, los déficit en cuenta corriente han aumentado ya que la fuerte demanda interna ha impulsado las importaciones al tiempo que subía la inflación en la mayoría de los países de la región (con la notable excepción de Turquía) como reacción ante el encarecimiento mundial de los precios del petróleo, los efectos del aumento del crédito interno y los ajustes tributarios de carácter excepcional relacionados con la adhesión a la UE (cuadro 1.8).

Cuadro 1.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en las economías emergentes de Europa

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías emergentes de Europa4,66,24,54,59,56,75,44,1–4,3–4,9–4,7–4,3
Turquía5,98,05,05,025,310,69,06,1–3,4–5,2–4,5–3,7
Excluido Turquía4,15,54,34,33,75,23,93,2–4,7–4,8–4,8–4,6
Estados bálticos8,06,96,96,30,63,13,93,6–8,8–10,9–10,3–9,6
Estonia5,16,26,05,51,33,03,72,7–13,2–13,8–11,0–9,7
Letonia7,58,07,36,22,96,35,75,3–8,2–12,3–10,9–9,8
Lituania9,76,67,06,8–1,21,22,93,0–7,0–8,6–9,5–9,3
Europa central3,64,83,83,92,24,23,12,7–3,9–3,8–4,0–4,0
Eslovenia2,54,44,04,05,63,62,32,00,1–0,6–1,4–2,2
Hungría3,04,03,73,84,76,84,03,8–9,0–9,0–8,6–8,1
Polonia3,85,33,53,70,83,53,12,5–1,9–1,5–2,1–2,5
República Checa3,74,04,03,90,12,82,52,7–6,2–5,2–4,8–4,4
República Eslovaca4,55,54,84,98,57,53,62,8–0,9–3,4–6,0–4,6
Europa meridional y sudoriental4,67,25,35,010,79,56,64,8–6,8–7,2–6,4–5,8
Bulgaria4,35,75,55,52,36,14,03,5–9,3–7,4–7,6–6,9
Chipre1,93,73,84,04,12,32,52,5–3,4–4,1–3,4–2,7
Malta–1,81,51,51,81,92,72,41,9–5,8–10,3–4,0–3,0
Rumania5,28,35,55,015,311,98,25,7–6,8–7,5–6,9–6,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

En cuanto al futuro, se prevé que el ritmo de la actividad se moderará en 2005 a medida que el ciclo económico llegue a su madurez en Europa central y los Estados bálticos, y que el crecimiento de Turquía adquiera un ritmo más sostenible. Se espera que esto, a su vez, se traduzca en una disminución de los déficit en cuenta corriente y de la inflación en toda la región. En este panorama y a esta altura, el riesgo parece ser que no se cumplan las previsiones. Una desaceleración prolongada en Europa occidental probablemente perjudicaría el crecimiento de las exportaciones, mientras que un descenso aún más acusado del dólar de EE.UU. frente al euro también entraña riesgos, ya que casi todos los tipos de cambio en la región siguen el rumbo del euro. Si bien la mayoría de las exportaciones regionales tienen como destino Europa occidental, las economías que exportan más a países fuera de la zona del euro podrían registrar un deterioro de la posición de su cuenta corriente, mientras que la mayoría de los países se beneficiarán poco de los efectos de la valoración en la deuda externa, ya que una proporción relativamente pequeña de sus pasivos está denominada en dólares. El aumento sostenido del precio del petróleo conlleva un riesgo adicional para el crecimiento y la cuenta corriente y, por último, la rápida expansión del crédito amenaza a los bancos de varios países, sobre todo si su calidad decae ante una desaceleración inesperada del crecimiento o una variación importante de los tipos de cambio, lo que plantea un desafío para los organismos de supervisión bancaria.

En estas circunstancias, los grandes y crecientes déficit en cuenta corriente seguirán siendo un importante factor de vulnerabilidad, pero el origen de estos déficit es distinto en cada país (gráfico 1.15), lo que sugiere diferentes prioridades en materia de política económica.

Gráfico 1.15.Países emergentes de Europa: El desafío de los déficit en cuenta corriente

(Porcentaje del PIB)

El ahorro nacional se ha estancado, pero ha aumentado la inversión.

1 Ponderada en función del PIB-PPA en el caso de los agregados.

2 En Europa meridional y sudoriental, se utiliza la deuda neta en el caso de Chipre.

  • En los países bálticos y en Europa meridional y sudoriental, las tasas de inversión han aumentado, pero el ahorro se ha estancado porque la disminución del ahorro privado —atribuible al fuerte incremento del crédito que ha servido para financiar el creciente consumo— ha neutralizado la mejora del saldo fiscal. Por consiguiente, las medidas para contener el déficit en cuenta corriente deberán procurar, sobre todo, contener el aumento del crédito interno e incrementar el ahorro privado, en tanto se sigue aplicando una política fiscal restrictiva.
  • En Europa central, donde las tasas de inversión han descendido, el deterioro del saldo fiscal ha contribuido a abultar el déficit en cuenta corriente de varios países. El principal desafío para la política económica es fomentar la reciente reactivación de la inversión para sustentar las perspectivas de crecimiento futuras, a la vez que se pone freno al déficit en cuenta corriente. Esto exige una ambiciosa consolidación fiscal para aumentar el ahorro, al tiempo que se ponen en práctica reformas —entre otras cosas, del mercado laboral y el sector estatal— que propicien las inversiones. Una mayor inversión extranjera directa también ayudará a financiar los déficit en cuenta corriente.

En cuanto a lo acontecido en cada país, cabe mencionar que Polonia ha experimentado una firme recuperación, gracias al dinamismo de las exportaciones y una considerable acumulación de existencias. La inflación ha subido debido a varios factores excepcionales, incluido el aumento de los impuestos vinculado con la adhesión a la UE; sin embargo, las presiones salariales siguen siendo limitadas en el contexto de la atonía que persiste en los mercados de trabajo. Se prevé que el crecimiento se moderará un poco, ya que en 2004 el fortalecimiento del zloty desaceleró las exportaciones y se espera que los aumentos anteriores de las tasas de interés amortigüen las presiones inflacionarias al atemperar la demanda interna. La aplicación del plan Hausner ha sido decepcionante y es importante avanzar con las partes no terminadas del plan y con una reforma fiscal más amplia.

En Hungría la actividad económica ha seguido fortaleciéndose, y el moderado crecimiento del consumo se ha visto compensado por el repunte de las inversiones y de las exportaciones. De cara al futuro, se prevé que el crecimiento perderá algo de su celeridad, en tanto que la reciente solidez del forint y la escasa presión salarial parecen indicar la presencia de presiones inflacionarias moderadas. El déficit tanto fiscal como en cuenta corriente aún constituye el principal riesgo para las perspectivas, dadas las considerables necesidades de financiamiento externo en el futuro y la sensibilidad de los flujos de capital a los cambios de la situación del mercado. Las metas fiscales a mediano plazo prevén una consolidación relativamente poco ambiciosa y es menester redoblar el esfuerzo en la esfera fiscal, tomando como punto central la restricción del gasto, para mantener la confianza, reducir el déficit externo y allanar el camino para la adhesión al MTC II.

En la República Checa la recuperación ha continuado a un ritmo relativamente estable, gracias al veloz aumento de las exportaciones e inversiones conexas. La firme demanda interna y el aumento de los impuestos indirectos en la antesala a la adhesión a la UE provocaron en 2004 un alza de la inflación, que se mantuvo bien contenida, mientras el ciclo de restricción de la política monetaria que tuvo lugar el año pasado culminó con un recorte de las tasas de interés en enero de 2005. El fuerte crecimiento y el aumento de la recaudación del IVA así como de otras entradas no tributarias contribuyeron al ingreso fiscal en 2004, pero sigue siendo prioritario profundizar el ajuste fiscal, con el plan trienal de ajuste del gobierno como componente importante de la consolidación. Al igual que en otros países, también es necesario proseguir con las reformas estructurales y del mercado laboral. En la República Eslovaca el crecimiento repuntó en 2004 al fortalecerse la demanda interna; la inflación global se mantuvo alta, debido en gran parte a aumentos de los precios controlados e impuestos indirectos, y el déficit en cuenta corriente se acentuó. Se prevé que el crecimiento se atenuará ligeramente este año, pero debe acelerarse la consolidación fiscal, en vista de los riesgos para la inflación y dado que quedan muchas medidas por aplicar en el trienio fiscal corriente.

En los países bálticos, la actividad económica sigue siendo intensa, sustentada por la solidez de la demanda interna y las exportaciones. Luego de la adhesión a la Unión Europea, las políticas monetarias de las tres economías se encuentran bien afianzadas; Estonia y Lituania se unieron al MTC II a fines de junio de 2004, y Letonia vinculó el lat al euro a comienzos de 2005. El fuerte aumento del crédito, impulsado por los empréstitos externos de los bancos, ha hecho su aporte a los abultados déficit en cuenta corriente, que quizás este año se moderarán ligeramente a medida que las tasas de crecimiento adquieran valores más sostenibles. Para reducir la vulnerabilidad en años venideros, será fundamental incrementar el ahorro interno y ejercer al mismo tiempo una firme supervisión del sistema bancario. Eslovenia se unió al MTC II a fines de junio de 2004, aunque en materia de política económica todavía enfrenta el reto de reducir la inflación de conformidad con los criterios de Maastricht y mantener la competitividad, incluso por medio de la reforma del mercado laboral y las políticas salariales.

En Bulgaria y Rumania el crecimiento sigue siendo sólido, impulsado por un rápido aumento del crédito. En consecuencia, los déficit en cuenta corriente se mantienen altos y ponen de relieve la necesidad de mantener una política fiscal restrictiva y de contener el aumento de los salarios y el crédito en el futuro. Las reformas estructurales orientadas a mejorar el clima para las inversiones contribuirían a estimular la inversión extranjera directa. El Banco Nacional de Rumania ha permitido una mayor apreciación del tipo de cambio para alcanzar sus objetivos en materia de inflación, y es necesario intensificar la reforma estructural y la lucha contra la corrupción, para poder ingresar sin trabas a la Unión Europea en 2007. En Bulgaria el aumento del 25% del salario mínimo y las presiones a favor de la moderación de la política fiscal antes de las elecciones parlamentarias de mediados de 2005 han reducido las posibilidades de contener el déficit en cuenta corriente.

En los Balcanes, aunque el crecimiento ha repuntado en Bosnia y Herzegovina, así como en Serbia y Montenegro, los déficit en cuenta corriente siguen siendo altos, lo que subraya la necesidad de realizar reformas estructurales que impulsen la competitividad de las exportaciones. En Croacia, la actividad económica se ha desacelerado —debido en parte a la consolidación fiscal— la inflación sigue contenida y el déficit en cuenta corriente se ha estrechado un poco. Con miras al futuro, será necesario recurrir a políticas fiscales y monetarias restrictivas para reducir aún más dicho déficit.

En Turquía la aplicación de políticas macroeconómicas y reformas estructurales firmes, sumada a una mayor confianza, fomentó un sólido crecimiento en 2004, en tanto que la inflación cayó al nivel más bajo en 30 años. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente se acrecentó, a la vez que su financiamiento —si bien con vencimientos a corto plazo— fue apuntalado por una mejora de la actitud de los mercados y la decisión de la Unión Europea de iniciar en octubre de 2005 las negociaciones con miras a la adhesión. Se prevé que el crecimiento registrará tasas más sostenibles, aunque el déficit en cuenta corriente podría verse afectado adversamente por la apreciación de la libra y una fuerte demanda interna. Los abruptos cambios de actitud de los mercados suponen un riesgo para el financiamiento del déficit en cuenta corriente, y las políticas deberían centrarse en reducir dicho déficit, mantener la confianza del mercado —incluso en el aspecto fiscal asegurando que se cumpla la meta del superávit primario, y que se la supere si el firme crecimiento produce un ingreso mayor que lo esperado— y reducir la deuda pública, que sigue siendo alta a pesar de avances recientes. Al mismo tiempo, para mantener el impulso positivo del crecimiento es necesario seguir adelante con las reformas estructurales, entre ellas las de los impuestos y el gasto; fortalecer el sistema jurídico y de supervisión bancaria; reestructurar los bancos del Estado, y mejorar el clima para las inversiones a fin de atraer flujos de capitales no relacionados con la deuda.

Comunidad de Estados Independientes: ¿Ha concluido el ciclo de desinflación?

En la Comunidad de Estados Independientes el crecimiento se mantuvo muy sólido durante 2004, gracias al auge de los precios de la energía y de los metales y al vigor de la demanda interna, además de las fuertes vinculaciones regionales que estimularon las exportaciones de los países importadores de energía. De cara al futuro, las perspectivas siguen siendo generalmente favorables, a pesar de que las proyecciones indican una moderación del crecimiento del PIB, que se ubicará a niveles más sostenibles en 2005; se prevé que la evolución de las cuentas externas y de los precios de los productos básicos beneficiará en general a la actividad económica, aunque las limitaciones de capacidad y la falta de inversión adecuada están comenzando a restringir los beneficios que podrían obtener algunas economías (cuadro 1.9). El encarecimiento del petróleo representa el riesgo más importante de que las previsiones se vean superadas, pero —como se explica más adelante— los indicios de un reciente debilitamiento del crecimiento y la inversión en Rusia plantean también el riesgo de que las proyecciones sean demasiado optimistas, dado el papel dominante que este país tiene en la región.

Cuadro 1.9.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Comunidad de Estados Independientes7,98,26,56,012,010,311,48,86,48,59,46,9
Rusia7,37,16,05,513,710,911,89,78,210,211,48,7
Ucrania9,612,17,04,05,29,012,55,95,811,07,22,5
Kazajstán9,39,48,07,76,46,97,36,5–0,22,31,8–0,8
Belarús6,811,07,16,028,418,113,011,0–2,9–3,0–3,4–3,3
CEI-77,28,49,514,28,67,98,97,3–6,9–9,4–3,60,8
Armenia13,910,18,06,04,77,02,03,0–6,8–5,8–5,5–5,5
Azerbaiyán10,810,121,638,32,28,17,65,0–28,3–27,3–7,86,0
Georgia11,18,56,05,04,85,76,84,0–7,2–7,5–8,1–6,0
Moldova6,37,05,04,011,712,310,08,1–7,3–7,1–6,1–5,9
República Kirguisa6,96,05,05,93,14,14,03,7–2,8–3,0–6,3–4,6
Tayikistán10,210,68,07,016,47,15,75,5–1,3–3,9–4,2–4,2
Uzbekistán1,57,13,52,514,88,814,113,08,90,84,53,9
Partidas informativas
Exportadores netos de energía37,67,46,46,412,810,411,39,47,19,010,37,9
Importadores netos de energía49,211,57,04,58,810,111,76,52,15,53,10,4

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

En general, la lucha contra la desinflación ha dado resultados impresionantes en los últimos años, y las políticas monetarias y fiscales se han mantenido bien encaminadas en medio del auge de los precios de los productos básicos (gráfico 1.16). Sin embargo, como las limitaciones de capacidad están rodeadas de un contexto de fuerte crecimiento, afluencias de capital y esfuerzos de muchos gobiernos por frenar la apreciación de sus monedas, la desinflación parecería haber tomado un ritmo mucho más lento, lo cual presenta nuevos retos para los responsables de la política económica. Para mantener la desinflación habrá que administrar con prudencia los ingresos adicionales procedentes de la exportación de petróleo y productos básicos, pese a las crecientes presiones para que se gasten en el país, y también habrá que iniciar una transición hacia regímenes cambiarios más flexibles. A nivel más general, la política monetaria y la supervisión bancaria tendrán que hacer frente a las dificultades que implica el rápido crecimiento del dinero y del crédito en estas condiciones.

Gráfico 1.16.La CEI: ¿Ha perdido impulso la desinflación?

El auge de los precios de los productos básicos ha influido favorablemente sobre los saldos fiscales y en cuenta corriente, pero persisten las presiones inflacionarias.

Fuentes: FMI, INSDATA, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Variación porcentual de diciembre a diciembre. En 2004, la variación porcentual es de noviembre a noviembre. La CEI-7 está ponderada en función del PIB-PPA, excepto en el caso de Georgia por falta de datos.

2 La CEI-7 está ponderada en función del PIB-PPA.

3 La CEI-7 está ponderada en función del PIB-PPA, excepto en el caso de Georgia por falta de datos.

Pasando a las respectivas situaciones nacionales, en Rusia el crecimiento del PIB perdió ímpetu en el segundo semestre de 2004, principalmente por la desaceleración de la producción petrolera y la disminución de la inversión. Esta situación se debe a motivos que aún no están del todo claros, aunque cabe mencionar los siguientes: las secuelas del escándalo Yukos, que desequilibraron la oferta de petróleo y reavivaron la preocupación por la protección de los derechos de propiedad y el aumento de la intervención estatal; la disminución del ritmo de crecimiento del crédito como resultado de la turbulencia que el sector bancario experimentó a mediados de 2004, y el tímido avance de las reformas. De acuerdo con las previsiones para 2005, estas condiciones cambiarán paulatinamente, pero mucho dependerá de que se adopten sin tardanza medidas encaminadas a mejorar el clima de inversión, por ejemplo, poniendo límite a la intervención regulatoria y reactivando el proceso de reforma. Pese a la desaceleración, las presiones inflacionarias siguen siendo fuertes, con especial escasez de mano de obra en las regiones de mucho crecimiento. Puesto que las reservas internacionales siguen aumentando rápidamente —el creciente superávit en cuenta corriente ya compensa con creces el desmejoramiento de la cuenta de capital—, será necesaria una mayor flexibilidad al alza del tipo de cambio para poder cumplir la meta oficial de inflación de 2005. Además, será importante abstenerse de aplicar, de manera discrecional, una política fiscal más expansiva; al respecto, la intención de las autoridades de pagar anticipadamente la deuda frente al Club de París es digna de elogio. No obstante, una vez que cedan las presiones inflacionarias, una mayor proporción de los ingresos petroleros podría utilizarse para respaldar un programa de reforma estructural bien diseñado.

En Ucrania el crecimiento del PIB experimentó un fuerte aumento hasta ubicarse en un 12,1% en 2004, en gran medida debido a fuerzas externas, entre ellas el auge de las cotizaciones de los metales, la fuerte demanda de China y Rusia, y un tipo de cambio muy competitivo. Esta evolución vino acompañada de un fuerte aumento del superávit en cuenta corriente, que llegó al 11% del PIB, y —con una política monetaria encaminada principalmente a mantener la paridad nominal frente al dólar de EE.UU.— un aumento de la inflación. Según las proyecciones para 2005, el ritmo de crecimiento del PIB se moderará, pero conservará su pujanza, siendo probable que los efectos desfavorables de la turbulencia financiera que rodeó a las elecciones presidenciales de diciembre no duren mucho tiempo. Ante la necesidad a corto plazo de reducir las presiones de recalentamiento y de hacer retroceder la inflación a niveles de un dígito, habrá que aplicar una política monetaria más restrictiva y una cambiaria más flexible. Como la política presupuestaria se distendió significativamente en el período previo a las elecciones —por ejemplo, con un fuerte aumento de las pensiones—, ahora se necesitará el respaldo de una consolidación fiscal sustancial. A mediano plazo, el desafío fundamental sigue siendo construir las instituciones fundamentales para una economía de mercado y —con la inversión privada todavía a un nivel muy bajo— mejorar el clima de inversión.

En Kazajstán el crecimiento del PIB siguió acelerado en 2004, gracias a los altos precios mundiales del petróleo y a la expansión del sector petrolero, y las perspectivas para 2005 siguen siendo muy favorables. Puesto que se intensificaron las presiones de la demanda y la inflación está actualmente por encima de la banda fijada por las autoridades como meta para el año, se está corriendo el riesgo de un recalentamiento. Si bien el presupuesto deberá permanecer con superávit en 2005 y no se prevén nuevos estímulos, los voluminosos y continuados flujos del exterior seguirán ejerciendo presiones sobre la política monetaria y se requerirá una mayor flexibilidad al alza del tipo de cambio. Debido al auge del aumento del crédito, conviene vigilar más de cerca las carteras bancarias y aplicar más programas de refuerzo de la supervisión en el sector. El reajuste del encaje bancario —particularmente sobre los pasivos externos, que están aumentando aceleradamente— debería ayudar a moderar el crecimiento del crédito y los flujos de capital. Si bien la diversificación de los sectores no petroleros es importante para contribuir a la estabilidad del crecimiento a mediano plazo, debe evitarse el uso de políticas industriales que puedan llevar a distorsiones y a una incorrecta asignación de los recursos.

El fuerte impulso del crecimiento en los países más grandes de la región ha brindado apoyo a las economías de bajo ingreso del grupo CEI-7, y nuevamente los resultados han sido mejores, en promedio, en los países que están más adelantados en el proceso de reforma. Azerbaiyán se ha beneficiado con el aumento de los precios del petróleo y el gas y la consiguiente inversión extranjera directa, en tanto que la mayor cotización de los metales ha favorecido a Tayikistán (aluminio), Armenia (cobre) y la República Kirguisa (oro). El superávit en cuenta corriente de Uzbekistán se contrajo con la caída de los precios del algodón y las importaciones vinculadas al sector energético. En vista de sus cargas de deuda relativamente elevadas —-salvo Armenia—, las economías del grupo CEI-7 siguen siendo vulnerables a los cambios del entorno externo, y para muchos países también será un gran reto alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Lo antedicho resalta la necesidad de efectuar reformas estructurales y fiscales a largo plazo y de mejorar el clima empresarial, así como la importancia de contar con un apoyo decidido y sostenido de la comunidad internacional. Asimismo, habrá que priorizar los objetivos de armonizar mejor las reglas de comercio con las normas multilaterales, liberalizar los regímenes de tránsito dentro del grupo CEI-7 y entre países vecinos, y eliminar las barreras no arancelarias a fin de allanar el camino para la continuación del crecimiento mediante la concreción de los beneficios producidos por una mayor integración con las economías más grandes y la diversificación de la base de exportaciones.

África: ¿En el punto de inflexión?

En África subsahariana el aumento del PIB real se aceleró hasta alcanzar 5,1% en 2004 (2,8% per cápita), el porcentaje más alto en casi diez años (cuadro 1.10). El crecimiento se ha visto respaldado por la solidez de la economía mundial, solidez afirmada por los altos precios del petróleo y de los productos básicos, la mejora de política macroeconómica que aplican los países y sus avances en materia de reforma estructural, así como la finalización de varios y prolongados conflictos armados. Fue especialmente vigoroso en los países en que aumentó mucho la producción de petróleo (sobre todo Angola, Chad y Guinea Ecuatorial) y también en aquellos en que hubo recuperación agrícola después de la sequía (Etiopía y Rwanda); en cambio, los conflictos y la inestabilidad política (Côte d’Ivoire) así como la poco eficiente gestión de gobierno (Zimbabwe) siguieron afectando a otros países. Pese a la apreciación de las monedas vinculadas con el euro, los elevados precios de los productos básicos apuntalaron la mejora del saldo en cuenta corriente de la región. La inflación siguió bajando hasta llegar a un único dígito en 2004, el valor más bajo en casi tres décadas, pero en algunos países —sobre todo Zimbabwe— se mantuvo muy alta.

Cuadro 1.10.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
África4,65,15,05,410,67,77,75,9–0,30,20,80,5
Magreb6,14,94,24,72,23,12,92,87,26,87,77,3
Argelia6,95,34,64,72,63,63,53,513,313,315,414,7
Marruecos5,23,53,03,81,22,02,02,03,61,20,3
Túnez5,65,85,05,92,83,62,52,5–2,9–2,1–2,5–2,5
Subsahariana4,25,15,25,613,39,19,26,8–2,7–1,9–1,3–1,6
Cuerno de África31,99,17,26,910,68,66,66,1–6,7–6,7–5,5–6,2
Etiopía–3,911,65,74,615,19,05,45,0–2,7–6,1–8,1–7,5
Sudán6,07,38,38,67,78,47,57,0–8,2–6,8–4,5–5,5
Grandes Lagos44,15,45,35,98,26,96,84,1–2,4–4,0–5,4–6,4
Congo, Rep. Dem. del5,76,87,07,012,83,912,75,2–1,5–2,5–4,8–6,7
Kenya1,63,13,33,79,811,56,63,6–0,2–3,7–4,9–5,7
Tanzanía7,16,36,57,04,54,64,34,0–2,4–5,8–5,4–6,6
Uganda4,75,95,26,45,15,93,53,5–6,2–1,9–4,4–6,0
África meridional52,54,95,99,159,940,327,118,1–4,0–0,1–1,5–1,1
Angola3,411,213,824,598,343,620,111,7–5,26,53,34,7
Zimbabwe–10,0–4,8–1,6431,7282,4187,2103,7–5,0–5,3–2,7–3,7
África occidental y central67,25,65,55,89,48,29,45,5–3,6–0,42,41,3
Ghana5,25,55,65,926,712,614,58,41,71,2–1,3–0,6
Nigeria10,73,57,45,814,015,014,87,3–3,72,87,85,1
Zona del franco CFA75,47,64,04,21,30,72,82,9–4,0–2,6–1,7–1,5
Camerún4,54,33,94,60,60,32,02,0–2,4–1,7–0,6–0,8
Côte d’Ivoire–1,6–0,9–1,42,03,31,52,02,03,93,14,13,5
Sudáfrica2,83,74,03,55,81,44,55,0–0,9–2,5–3,0–2,6
Partidas informativas
Importadores de petróleo3,54,74,54,810,16,87,25,9–1,8–2,7–3,1–3,1
Exportadores de petróleo8,36,26,47,112,410,69,05,83,97,710,29,0

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Djibouti.

Incluye Burundi y Rwanda.

Incluye Botswana, Comoras, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Swazilandia y Zambia.

Incluye Cabo Verde, Gambia, Guinea, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y la zona del franco CFA.

Incluye Benin, Burkina Faso, Chad, Gabón, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Malí, Níger, República Centroafricana, República del Congo, Senegal y Togo.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Djibouti.

Incluye Burundi y Rwanda.

Incluye Botswana, Comoras, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Swazilandia y Zambia.

Incluye Cabo Verde, Gambia, Guinea, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y la zona del franco CFA.

Incluye Benin, Burkina Faso, Chad, Gabón, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Malí, Níger, República Centroafricana, República del Congo, Senegal y Togo.

De cara al futuro, las perspectivas siguen siendo favorables a grandes rasgos, con un crecimiento proyectado de 5,2% en 2005 y de 5,6% en 2006, gracias a las prudentes políticas macroeconómicas, reformas estructurales sostenidas y una economía mundial propicia. Se estima que los países exportadores de petróleo tendrán el crecimiento más fuerte, ya que la producción continúa en expansión, pero los que no producen este combustible sufrirán los efectos de la desaceleración de los precios de los otros productos básicos. En particular, Benin, Burkina Faso y Malí seguirán sintiendo los efectos perjudiciales de los precios persistentemente bajos del algodón. Seychelles y Somalia fueron azotados por el reciente tsunami y, aunque se espera que sus repercusiones sean moderadas en el caso del crecimiento del primero, este año se verán afectadas tanto su posición fiscal como su balanza de pagos. En el caso de Somalia, no se tiene información suficiente como para efectuar una evaluación del efecto del tsunami en la macroeconomía. Dentro de este panorama surgen también otros riesgos serios, entre ellos la posibilidad de que las condiciones de la economía mundial sean menos benignas y que se produzca una depreciación desordenada del dólar. Es probable que una depreciación marcada del dólar debilite las exportaciones no petroleras de los países de la zona del franco CFA, cuya moneda está vinculada al euro, en tanto que dependen en medida creciente de mercados de la zona del dólar (Estados Unidos y Asia). Además, el encarecimiento del petróleo influiría negativamente en el crecimiento y la balanza de pagos de los países que no son productores, en especial si se debilitan los precios de los productos básicos no combustibles. Otro reto importante para varios países de la región (en especial Kenya, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Sudáfrica y Swazilandia) es el que entraña el ajuste a la eliminación de los contingentes del comercio mundial de textiles, que intensificará la competencia que enfrentan en Estados Unidos y la Unión Europea con los productos de países asiáticos donde los costos son bajos; en consecuencia, es probable que en este sector disminuyan la producción, el empleo (primordialmente de las mujeres) y las exportaciones8.

Los alentadores resultados alcanzados en materia de crecimiento en los últimos años han hecho resurgir la idea optimista de que África subsahariana puede estar ingresando en un período de expansión económica fuerte y sostenida.

  • El aumento del ingreso per cápita en esta región se ha acelerado y llegó a ser positivo en los últimos cinco años, una mejora significativa frente a los veinte años anteriores, decenios en los que registró los peores resultados de todas las regiones en desarrollo en materia de crecimiento.
  • La volatilidad del ingreso per cápita se ha reducido en los últimos dos decenios, sobre todo en los países de la zona del franco CFA (gráfico 1.17), pero como se señala en el capítulo II, África subsahariana sigue siendo la región más volátil del mundo. Ya que no hay mercados de capital bien desarrollados ni planes de seguro, como los sistemas de seguridad social que prevalecen en los países industriales, los efectos de la volatilidad son sustanciales en los países pobres, puesto que tanto los hogares como las empresas enfrentan los grandes riesgos que supone la falta de seguros para el empleo, el ingreso y la inversión (Pallage y Robe, 2003).

Gráfico 1.17.África subsahariana: Crecimiento del producto y volatilidad

La volatilidad de la macroeconomía tiene un efecto adverso y significativo en el crecimiento, y su reducción es uno de los factores que ha ayudado a esta región a mejorar el crecimiento en los últimos años.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; INS DATA; Penn World Table, versión 6.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Mediana del crecimiento del producto per cápita y volatilidad (desviación estándar) de las tasas de crecimiento calculadas sobre un período móvil de 10 años.

2 Definida como la relación entre las exportaciones más las importaciones y el PIB.

3 Corea, China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

4 Excluido Japón.

¿Cuáles son los factores que explican en parte este crecimiento más firme y la menor volatilidad? Aunque son muchos los factores que inciden en estos casos, las reformas económicas —que permiten una utilización más eficiente de recursos escasos e incentivos mayores para las inversiones en actividades de alta rentabilidad— y las decididas políticas macroeconómicas han cumplido un papel importante para que haya mejores perspectivas de crecimiento sostenido y estabilidad macroeconómica en todo el mundo (véase el capítulo II y Krueger, 2005). Muchos países de África subsahariana han avanzado en la reforma de sus economías y el fortalecimiento de la aplicación de la política macroeconómica durante la última década, y una parte importante de la mejora del crecimiento y de la reducción de la volatilidad en la región puede atribuirse a estos esfuerzos de reforma y estabilización (véase el informe del FMI sobre África subsahariana Regional Economic Outlook, de próxima publicación). Uno de sus componentes ha sido la adopción de reformas comerciales que, al aumentar la competencia y mitigar los efectos negativos de la volatilidad en el crecimiento económico, han ayudado a incrementar el potencial de los países de esta región (recuadro 1.5, “La inestabilidad macroeconómica y la paralización del crecimiento en África subsahariana”). No obstante, sus regímenes comerciales siguen siendo más restrictivos que en las dinámicas economías emergentes de Asia.

A pesar de esta alentadora evolución, es todavía improbable que el aumento del ingreso per cápita sea suficiente para que la mayoría de los países de África subsahariana pueda cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En consecuencia, los países tendrán que acentuar sus programas de reforma para reforzar más sus perspectivas de crecimiento, por ejemplo, promoviendo la inversión del sector privado, desarrollando infraestructura y fortaleciendo las instituciones (más transparencia, mejor gestión de gobierno y derechos de propiedad). Hasta ahora se ha avanzado poco y con lentitud en el marco de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África, una iniciativa en la que participan varios países con la finalidad de fomentar el progreso en estas esferas. Además, para propiciar el crecimiento, es esencial seguir reformando el comercio, el sector financiero y el sector público, reformas que deberán complementarse con la aplicación continuada de prudentes políticas macroeconómicas, entre ellas, una mejor gestión fiscal de los ingresos del petróleo y los productos básicos. La implementación de una estrategia eficaz que modere el impacto de la pandemia del VIH/SIDA también resulta un factor crítico. A su vez, la comunidad internacional debe respaldar esta labor de los países con un monto mayor de ayuda, alivio de la deuda y mejor acceso a los mercados.

En cuanto a las economías más grandes de África subsahariana, Sudáfrica está logrando un aumento más fuerte del producto e importantes avances en el empleo del sector formal. La economía creció 3,7% en 2004 y se espera que llegue a 4% este año, con una actividad económica respaldada por una floreciente demanda interna, acicateada por las bajas tasas de interés, los efectos de riqueza del auge de los precios de los activos —sobre todo las viviendas— y últimamente por la aplicación de una política fiscal expansionista. Como resultado de la firme demanda interna y la continuada apreciación del rand, el déficit en cuenta corriente ascendió al 2,5% del PIB en 2004. Las entradas de capital, incentivadas por la alta rentabilidad del país, han ayudado al banco central a seguir fortaleciendo la posición de sus reservas externas. El panorama de la inflación parece favorable en términos generales, aunque el crecimiento monetario es muy rápido y el costo unitario de la mano de obra está subiendo, lo que agrava el riesgo de no alcanzar la meta de un 3% a 6% de inflación si no se recurre a la restricción monetaria. A pesar de los recientes aumentos del empleo, es posible que el desempleo se mantenga en niveles altos a menos que se realice una reforma orientada a reducir las rigideces del mercado laboral.

Recuadro 1.5.La inestabilidad macroeconómica y la paralización del crecimiento en África subsahariana

En los últimos años muchos países de África subsahariana han tomado medidas trascendentes para generar una situación macroeconómica más estable. Pero la volatilidad del producto sigue siendo alta, afectando adversamente al crecimiento a largo plazo, y habrá que hacer más para crear un clima en el cual pueda lograrse el crecimiento fuerte y sostenido que se necesita para reducir la pobreza. Algunos estudios recientes muestran que la volatilidad tiene un efecto particularmente perjudicial en el crecimiento económico de los países de bajo ingreso (Hnatkovska y Loayza, 2005). Los de esta región, además de ser pobres, comparten varias otras características que magnifican los efectos negativos de la volatilidad. En este recuadro se examinan brevemente algunas de estas características, que se asocian con la dinámica de la inversión, la fuerza y la composición de las vinculaciones con la economía mundial, el desarrollo del sector financiero nacional y la índole de las políticas macroeconómicas.

Dinámica de la inversión

La inversión desempeña una función crítica en la transmisión del impacto negativo de la volatilidad al crecimiento en el caso de África (Kose, Prasad y Terrones, 2005). Aunque en los países subsaharianos la baja tasa de inversión siempre ha sido un impedimento importante para el crecimiento económico, su elevada volatilidad ha resultado especialmente dañina (véanse Fischer, Hernández-Catá y Khan, 1998, y la edición de octubre de 1999 de Perspectivas de la economía mundial), y mientras que la tasa de inversión ha ido aumentando, en promedio, al ritmo más lento observado en todas las regiones durante los últimos 30 años, su volatilidad ha sido la más alta (véase el gráfico).

Características regionales seleccionadas, 1970–2000

Fuentes: Penn World Table, versión 6.1; FMI, International Financial Statistics; y Kose, Prasad y Terrones (2005).

1 Desviación estándar de las tasas de crecimiento.

2 Inversión real per cápita.

3 Gasto de consumo real per cápita.

4 Suma de las exportaciones e importaciones dividida por el PIB.

5 Indicador actualizado del comercio de Sachs y Warner. Véase Wacziar y Welch, 2003.

6 Proporción de las exportaciones primarias en el total de las exportaciones.

7 Relación crédito/PIB.

8 Relación inversión/PIB.

9Índice de 100 inversionistas institucionales.

¿Por qué la volatilidad de la inversión ha sido tan alta en África subsahariana? El culpable principal ha sido el gran riesgo que conlleva la rentabilidad de la inversión, riesgo que, en promedio, está determinado por varios factores, incluidos los que afectan a la volatilidad macroeconómica general, y también la incertidumbre asociada con el alcance y la implementación de las futuras políticas oficiales (véase Azam et al., 2002). No resulta sorprendente que las medidas típicas del riesgo país indiquen que la inversión es mucho más arriesgada en esta región que en las demás. El crecimiento se beneficiaría sustancialmente de la estabilización de las fluctuaciones en la región. Por ejemplo, si la volatilidad de la inversión típica de uno de estos países se redujera al nivel que tiene en un mercado emergente de Asia —incluso sin variación del nivel medio—, esta reducción implicaría un aumento de ½ punto porcentual del crecimiento anual del PIB real per cápita1.

Fuerza y composición de las vinculaciones comerciales

Las vinculaciones comerciales de África subsahariana con la economía mundial siguen siendo relativamente débiles y limitan su capacidad para hacer frente al impacto adverso de la volatilidad en el crecimiento. Pese a que en los últimos años hubo mejoras en la región en su conjunto, los regímenes de política comercial de varios de estos países resultan sumamente restrictivos porque los aranceles son altos y con mucha dispersión y habitualmente se usan barreras no arancelarias. En varios estudios se llega a la conclusión de que a la integración del comercio le cabe un papel central en la tarea de ayudar a lograr un rápido crecimiento en los países en desarrollo, incluidos los de esta región (véase Krueger, 2004). Estudios más recientes demuestran, además, que el comercio influye en forma especial para mitigar el impacto adverso de la volatilidad macroeconómica sobre el crecimiento. Por ejemplo, la integración comercial podría ayudar a una economía en desarrollo a salir de una recesión por medio de las exportaciones, dado que una determinada depreciación del tipo de cambio podría ejercer un efecto en sus ingresos de exportación mayor que en una economía con vinculaciones comerciales más débiles. A su vez, un ingreso más sólido por concepto de exportaciones ayudaría a atender el servicio de la deuda externa, que tiene un monto bastante sustancial en varios países de África subsahariana. Una mayor liberalización de los regímenes de comercio de esta región significa grandes beneficios para el crecimiento: si estos países pudieran elevar su nivel de integración al promedio que se observa en los mercados emergentes de Asia, el crecimiento anual de su PIB real per cápita se incrementaría en aproximadamente 1 punto porcentual2.

En lo que a ingresos por exportación se refiere, las economías de África subsahariana dependen de una gama limitada de productos básicos. Específicamente los primarios representan casi el 90% del total de sus exportaciones, lo que equivale a más del doble de los mercados emergentes de Asia. Sobre todo a causa de esto, las fluctuaciones de la relación de intercambio son muy volátiles en estos países, y afectan en forma negativa al crecimiento3.

Sector financiero nacional e integración financiera internacional

El escaso desarrollo de los sistemas financieros nacionales y la limitada integración con los mercados mundiales tienden a magnificar el efecto negativo de la volatilidad macroeconómica en el crecimiento de la región. En estos países el total del crédito al sector privado como porcentaje del PIB es aproximadamente la quinta parte del de los mercados emergentes de Asia, lo que implica que el sector financiero solo tiene un papel menor en estas economías que, además, están atrasadas con respecto a otras regiones en desarrollo en lo que se refiere a atraer flujos de capital (véase Reinhart y Tokatlidis, 2003). En estudios recientes se ha determinado que un mayor desarrollo financiero no solo contribuye de manera significativa al crecimiento económico, sino que también amortigua el efecto adverso de la volatilidad. Por ejemplo, si en los países de África subsahariana este desarrollo alcanzara el nivel que tiene en los mercados emergentes de Asia, la tasa de crecimiento anual del PIB real per cápita aumentaría ½ punto porcentual. La integración financiera internacional también parece debilitar la relación negativa entre volatilidad y crecimiento puesto que amplía las oportunidades para compartir los riesgos.

Índole de las políticas macroeconómicas

Los países de África subsahariana también sufren los perjudiciales efectos de las políticas fiscales procíclicas y muy cambiantes sobre el crecimiento económico. Sus ingresos fiscales dependen de exportaciones muy inestables de productos básicos y, en consecuencia, varían mucho (Dehn, Gilbert y Varangis, 2005). Por otra parte, el insuficiente control del gasto y la falta de un marco presupuestario a mediano plazo suelen significar que el gasto público marcha según vayan los ingresos, lo que en casi todos estos países conduce a la aplicación de una política fiscal altamente procíclica (Kaminsky, Reinhart y Vegh, 2004). Los últimos estudios demuestran que este tipo de política, además de ser muy inestable, con frecuencia produce un aumento de la amplitud de las fluctuaciones macroeconómicas y un menor crecimiento económico (Fatás y Mihov, 2003).

En resumen, el crecimiento económico de África subsahariana se ha fortalecido en los últimos años, en tanto que la volatilidad ha disminuido. Pero pese a esta favorable evolución, el crecimiento no ha alcanzado aún las tasas que se necesitarían para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la volatilidad sigue siendo la más alta del mundo. La estabilidad macroeconómica no es condición suficiente para el crecimiento económico de estos países, pero recientemente se ha demostrado que cumple un papel importante, ya que sin ella el impacto de todos los demás factores potenciales que obstaculizan el crecimiento económico de la región sería mucho más nocivo. Lo expuesto en este recuadro, sumado al análisis que se hace en el capítulo II, sugiere que la creación de un clima más propicio para la inversión, la ampliación y diversificación de las exportaciones, el desarrollo del sector financiero nacional y la formulación de políticas fiscales prudentes serán, todos, elementos importantes en la tarea de reducir más la volatilidad económica e intensificar el crecimiento de la región.

Nota: Los autores principales de este recuadro son M. Ayhan Kose y Marco Terrones.1 Los cálculos que se mencionan en este recuadro se basan en Kose, Prasad y Terrones (2005).2 No obstante, para lograrlo, se necesitaría una liberalización recíproca para los productos básicos clave en los mercados de destino. Además, para mitigar el efecto adverso de la liberalización del comercio en el saldo fiscal, los países de África subsahariana deberían implementar también reformas fiscales.3 Los shocks de la relación de intercambio son una importante vía de transmisión de los efectos adversos que tiene la volatilidad en el crecimiento puesto que repercuten significativamente en las decisiones relativas al ahorro y la inversión (véanse Kose y Riezman, 2001; Belaney y Greenaway, 2001, y Calderón et al., 2004), y en el caso de esta región son, además, muy persistentes (véase Cashin et al., 2004).

En Nigeria lo que acontece en los sectores del gas y del petróleo todavía influye mucho en los resultados económicos a corto plazo. La economía creció 3,5% en 2004 y se prevé que lo hará en un 7,4% este año, cuando entren en funcionamiento un importante yacimiento petrolífero en el mar y dos nuevas plantas de licuefacción. La adopción de políticas macroeconómicas más prudentes ha ayudado a contener la inflación, producir superávit del saldo en la cuenta corriente y aumentar en forma pronunciada las reservas externas. En el futuro, será crítico efectuar otras reformas, centradas en torno al fortalecimiento de las políticas fiscal y monetaria, la reforma de la administración pública y los esfuerzos tendientes a reducir la corrupción, y sumarlas a la aplicación de una política macroeconómica acertada para lograr un crecimiento económico rápido y sostenido. El gobierno debería aprovechar el actual entorno propicio para implementar otras reformas, entre ellas la liberalización del comercio, la unificación del tipo de cambio y la privatización, con el fin de fomentar la eficiencia y la capacidad de reacción de la economía.

En la región del Magreb el panorama sigue siendo positivo pese a la desaceleración prevista del crecimiento del producto en el curso de este año. En Argelia la economía perdió velocidad en 2004 —y se prevé que lo hará todavía más este año— al moderarse la expansión de la producción de hidrocarburos. La política fiscal sigue siendo expansionista, ya que los gastos han estado ligados a los ingresos procedentes de los hidrocarburos, pero el gobierno ha comenzado un proceso de consolidación fiscal desvinculando el gasto público de estos ingresos inestables a partir del presupuesto de 2005. Se considera que la reforma del sector financiero, incluida la privatización de los bancos estatales, y la liberalización del comercio exterior resultan prioritarias para aumentar el crecimiento económico y reducir los niveles todavía altos de desempleo.

Oriente Medio: ¿Qué efectos tiene la recirculación de los ingresos petroleros en la economía mundial?

En los países exportadores de petróleo de Oriente Medio se ha registrado en los últimos dos años un aumento apreciable de los ingresos de exportación debido al incremento de los precios y la producción de este combustible. Estos ingresos —junto con unas políticas financieras acertadas y el avance logrado en la reforma estructural— han facilitado un crecimiento sólido, que en 2004 registró un promedio de 5,7%, y han sustentado fuertes superávit fiscales y en cuenta corriente. En los países no productores de petróleo el crecimiento también se ha recuperado gracias al vigoroso crecimiento económico en los países productores y, en algunos casos, al impacto positivo de las reformas internas. Si bien se prevé una reducción del ritmo de crecimiento, las perspectivas para la región siguen siendo favorables, con un crecimiento previsto del 5% en 2005 (cuadro 1.11); efectivamente, dado que los precios del petróleo son actualmente muy superiores al precio de referencia usado en las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial, el riesgo de que los resultados superen las proyecciones es evidente. Por otro lado, la continua incertidumbre geopolítica en la región podría tener un efecto negativo en el crecimiento. Puesto que muchos tipos de cambio de la región están vinculados al dólar de EE.UU., es poco probable que una mayor depreciación del dólar tenga efectos apreciables en la mayoría de los países, a menos que venga asociada con una disminución del ritmo de crecimiento mundial y una reducción de los precios del petróleo.

Cuadro 1.11.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Oriente Medio5,85,55,04,97,18,38,68,38,313,717,214,9
Exportadores de petróleo36,55,75,25,08,89,09,29,410,115,720,317,5
Irán, Rep. Islámica del6,66,66,05,915,615,615,015,01,55,26,44,5
Arabia Saudita7,25,34,13,30,60,21,01,013,819,827,725,1
Kuwait9,77,23,23,21,01,81,81,817,529,137,834,7
Mashreq3,04,24,54,73,46,78,16,61,00,10,3–0,4
Egipto3,14,14,85,03,28,19,98,02,44,44,53,4
República Árabe Siria2,63,43,53,65,03,54,04,03,5–0,4–0,4–2,9
Jordania3,36,75,05,52,33,43,52,011,3–0,8–1,7–5,0
Líbano3,05,04,03,51,33,02,02,5–13,6–16,1–16,3–12,9
Partida informativa
Israel1,34,33,73,60,7–0,41,02,00,10,1–0,2

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y Yemen.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y Yemen.

Según se prevé, los precios del petróleo seguirán siendo elevados a mediano plazo. Esta posibilidad ofrece a los exportadores una excelente oportunidad para seguir adelante con las reformas necesarias para mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo, mejorar el panorama de empleo para la población en edad laboral —que aumenta aceleradamente— y reducir las vulnerabilidades actuales, incluidas las generadas por los altos niveles de deuda pública en varios países (véase el recuadro 1.6: “¿Cómo deberían usar los países de Oriente Medio y Asia central los ingresos producidos por las exportaciones de petróleo?”). La aplicación de reformas que promueven el crecimiento en los países exportadores de petróleo también beneficiará a otros países de la región, en particular, a través de los vínculos comerciales y las remesas (en el capítulo II se hace una evaluación de los beneficios macroeconómicos de las remesas).

Desde el punto de vista mundial, el curso de acción seguido por los países exportadores de petróleo de Oriente Medio podría influir en la corrección de los actuales desequilibrios externos. El año pasado, el superávit en cuenta corriente combinado de estos países fue mayor (en dólares) que el de los países en desarrollo de Asia. A mediano plazo, es probable que estos superávit se reduzcan a medida que el aumento del consumo interno y la inversión reactiven las importaciones. Además, aunque el impacto de los flujos financieros provenientes de la región en la economía mundial ha disminuido en relación con períodos anteriores de altos niveles de precios del petróleo, estos flujos pueden tener repercusiones en los mercados financieros internacionales, si bien es difícil saber hacia dónde se destinan las inversiones (gráfico 1.18).

Gráfico 1.18.Oriente Medio: ¿Qué destino les están dando los miembros de la OPEP a los mayores ingresos petroleros?1

Los elevados precios del petróleo han servido de base para un considerable fortalecimiento de la posición externa de los países miembros de la OPEP en Oriente Medio. El consiguiente aumento del ingreso ha fomentado las importaciones y aumentado las inversiones en el exterior. Sin embargo, el impacto en los mercados financieros mundiales es más limitado que en períodos anteriores de encarecimiento del petróleo.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; Banco de Pagos Internacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Kuwait, Libia, Qatar y la República Islámica del Irán.

2 Primeros 11 meses de 2004 con respecto al mismo período en 2003.

3 Los activos netos en el sector bancario se definen como la masa de activos que los países de Oriente Medio miembros de la OPEP mantienen en bancos declarantes del BPI, menos los pasivos frente a esos bancos. Los datos corresponden a la variación porcentual interanual del cuarto trimestre. Los datos de 2004 abarcan hasta el tercer trimestre de ese año.

En el ámbito nacional, las perspectivas económicas de la República Islámica del Irán siguen siendo favorables y se prevé un nivel de crecimiento del 6% durante el período 2005–06. Los elevados precios del petróleo y las reformas en marcha que han impulsado al sector no petrolero tienen un efecto favorable en la economía. La actividad económica se ha visto apoyada también por la aplicación de políticas monetarias y fiscales expansionistas, pero como la inflación persiste a un nivel de alrededor del 15%, ahora se requieren políticas macroeconómicas más restrictivas. El mantenimiento de un crecimiento sólido y la reducción del desempleo —que, aunque está disminuyendo, sigue siendo elevado— son algunas de las prioridades de la política económica y harán necesario acelerar las reformas estructurales, especialmente en el mercado laboral y el sector financiero.

En Iraq, se sigue avanzando en el restablecimiento de la estabilidad económica, si bien la recuperación parece ser más lenta de lo que se había previsto y en los últimos meses se ha registrado un fuerte aumento de la inflación. Es necesaria ahora una política monetaria más restrictiva. Ya concluido el proceso electoral, el gobierno debe centrar su labor en el establecimiento de instituciones que favorezcan una economía de mercado, la reconstrucción de la infraestructura y el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica. La reciente decisión del Club de París de reducir en un 80% la deuda de Iraq es un paso importante hacia el logro de la sostenibilidad en esta esfera.

En Arabia Saudita se registró un crecimiento del 5,3% de la economía el año pasado, y la inflación se mantuvo moderada. Si bien se prevé una disminución del ritmo de producción del petróleo durante el presente año, el sector no petrolero mantendrá probablemente su actual dinamismo —gracias al aumento del turismo y a la continua ampliación del sector petroquímico—, previéndose un crecimiento del 4,1% del PIB global. El pronunciado incremento de los ingresos derivados del petróleo ha sustentado un importante aumento de los superávit fiscal y en cuenta corriente, así como una reducción de la deuda pública. Sin embargo, deberá hacerse un esfuerzo por contener el gasto corriente y aumentar los ingresos no petroleros a fin de fortalecer la estructura básica del presupuesto. Se sigue avanzando en materia de reforma estructural, y se han logrado importantes avances en las áreas legislativa y financiera.

En Egipto la economía ganó fuerza en 2004 gracias a los buenos resultados del sector exportador y a la recuperación del consumo interno, y se prevé un crecimiento del 4,8% en 2005. La confianza se ha fortalecido gracias al compromiso asumido por el gobierno en materia de reforma —incluidos una profunda reorganización del sistema arancelario, la proyectada reestructuración integral del sector bancario y un renovado impulso privatizador— y el mercado de valores ha alcanzado un nivel sin precedentes. No obstante, es necesario afianzar la situación fiscal y recortar la deuda pública, además de adoptar una política monetaria más estricta para contrarrestar la elevada inflación.

En Jordania, otro país del Mashreq, el crecimiento aumentó a un 6,7% en 2004 y, según lo previsto, seguirá siendo dinámico durante el presente año. Las exportaciones se han reactivado gracias al sólido crecimiento de los socios comerciales y a la depreciación del tipo de cambio, en tanto que la demanda interna ha aumentado al recuperarse la confianza tras la guerra de Iraq. Las políticas macroeconómicas han generado estabilidad económica, y se están aplicando reformas estructurales de gran importancia, incluso en el área de la privatización. La República Árabe Siria ha experimentado una lenta recuperación económica tras la guerra de Iraq. Si bien se prevé un crecimiento del 3,5% en 2005, existen riesgos de que esa cifra no se haga realidad. Para mejorar la capacidad de crecimiento es necesario acelerar sustancialmente las reformas; esto comprende una liberalización de los regímenes comercial y cambiario, y el fortalecimiento del sector financiero. En Líbano, la economía se ha beneficiado indirectamente del alza de los precios del petróleo, a través del aumento de las entradas de capital, remesas y turismo provenientes de otros países de la región, lo cual ha estimulado el crecimiento. Sin embargo, la situación política ha agravado la incertidumbre que sienten los mercados financieros, lo cual ha puesto de relieve las ventajas de seguir aplicando un vigoroso programa de reforma para mantener la confianza de los inversionistas.

Recuadro 1.6.¿Cómo deberían usar los países de Oriente Medio y Asia central los ingresos producidos por las exportaciones de petróleo?

El aumento de los precios del petróleo y el consiguiente incremento de los ingresos que produce representan una oportunidad para que los países que lo exportan aborden los retos económicos que enfrentan. Este recuadro se centra en los países exportadores de petróleo de Oriente Medio y Asia central, aunque tanto el análisis general como las repercusiones se aplican a muchos países en desarrollo exportadores de petróleo. Los avances en materia de generación de empleo para el número creciente de personas en edad de trabajar y el fomento del desarrollo de los sectores privados no petroleros serán más fáciles gracias al aumento de los recursos financieros actualmente disponibles. En principio, y recordando que conviene evitar el gasto de escasa rentabilidad como ocurrió en algunos países en períodos de auge de estos precios, el aumento del gasto público —junto con la aceleración de las reformas estructurales— podría poner a las economías en la senda de un crecimiento mayor y sostenido y, por medio de la creación de empleo, contribuir a mejorar los resultados sociales1.

Se estima que los ingresos por concepto de exportaciones de petróleo de estos países de Oriente Medio y Asia central ascendieron a unos $100.000 millones en 2004, y la mayor parte de este aumento fue atribuible al encarecimiento del combustible, aunque algunos países también incrementaron mucho la producción para atender la creciente demanda mundial. En promedio, unas dos terceras partes de estos ingresos de exportación fueron fiscales, pero hubo variaciones sustanciales entre uno y otro debido a diferencias de producción, costos de extracción, régimen fiscal y propiedad estatal de yacimientos y sistemas de distribución. Dado que se prevé que los precios se mantendrán elevados en 2005, los países exportadores de petróleo de Oriente Medio y Asia central probablemente seguirán teniendo sustanciales ingresos por este concepto y deben decidir cuánto deberán gastar y cuánto ahorrar.

Un factor obvio que servirá de orientación al decidir respecto de estas opciones en todos los países es el tiempo que, según las previsiones, durará el aumento de los ingresos petroleros. Si es muy transitorio, entonces evidentemente habrá que ahorrar un monto mayor de los ingresos adicionales. Pero el gran aumento de sus precios a largo plazo que se remonta a mediados de 2003 sugiere que una parte apreciable de este acrecentado ingreso de los exportadores de petróleo persistirá a mediano plazo, lo que implica que tal vez sea apropiado y sostenible un nivel de gasto más alto. Cuánto puede y debe aumentarse depende de las circunstancias de cada país.

En los países donde la rentabilidad social del desarrollo del capital humano o de la inversión en infraestructura es grande, se justifica decididamente gastar en estas áreas buena parte del ingreso adicional2. Por ejemplo, en los países que tienen indicadores poco satisfactorios de desarrollo humano —como Argelia, Siria, Sudán, Uzbekistán y Yemen, conforme a este índice de las Naciones Unidas (véase el cuadro)— el aumento del gasto en educación y salud sería muy eficaz. De modo similar, en los países donde el desempleo constituye un problema grave (por ejemplo, Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, Irán e Iraq) los planes de fomento del empleo en el sector privado —posiblemente con una combinación de aumento del gasto y recorte impositivo— pueden tener una gran rentabilidad social. En otros países serán las inversiones en infraestructura las que ofrezcan una rentabilidad alta al mejorar las perspectivas de crecimiento del sector privado. Es evidente que en Iraq son muchas las necesidades de reconstrucción de obras de infraestructura, pero si estas resultan obsoletas, también restringen el crecimiento de otros países. Tal como lo sugieren dos índices muy utilizados que miden la calidad de la red vial y la eficiencia del sistema de distribución de electricidad (véase el cuadro), Kazajstán, Omán, Siria y Yemen tienen mucho que ganar con una mejora de la infraestructura. En los países donde hay mucha pobreza (por ejemplo, Azerbaiyán, Sudán y Yemen) es probable que merezca prioridad el fortalecimiento de los mecanismos de protección social.

Indicadores económicos y sociales seleccionados de los países exportadores de petróleo de Oriente Medio y Asia central
Desarrollo de la infraestructura
Posición en el índice de desarrollo humano1 2002Caminos pavimentados (porcentaje del total; 1995–2001)Pérdidas de electricidad (porcentaje de la producción; 2001)Reservas petrolíferas comprobadas (miles de millones de barriles; fin de 2004)Coeficiente saldo fiscal global/PIB (porcentaje, 2004)
Arabia Saudita77308261,97,4
Argelia108691611,84,7
Azerbaiyán9192137,00,9
Bahrein4090,17,3
Emiratos Árabes Unidos49100997,8–1,3
Irán, República Islámica del1015616125,82,7
Iraq84115,0–43,0
Kazajstán7894179,02,7
Kuwait44813101,521,0
Libia585739,018,8
Omán7430175,57,7
Qatar47715,29,1
Sudán13936150,61,4
Siria106212,5–5,7
Turkmenistán8681130,5–2,0
Uzbekistán1078790,616,4
Yemen14912264,0–3,7
Partida informativa
Mundo2
Países de alto ingreso22936
Países de mediano ingreso785211
Países de bajo ingreso1421623
Fuentes: PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano (2004); Banco Mundial, World Development Indicators (2004); Radler (2004), y cálculos del personal técnico del FMI.

Es la posición relativa de un país entre otros 177 y se basa en un índice compuesto de esperanza de vida, tasa de matrícula escolar, tasa de alfabetización de adultos e ingreso per cápita.

Promedio simple de grupos de países, basado en la clasificación por ingreso del Banco Mundial.

Fuentes: PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano (2004); Banco Mundial, World Development Indicators (2004); Radler (2004), y cálculos del personal técnico del FMI.

Es la posición relativa de un país entre otros 177 y se basa en un índice compuesto de esperanza de vida, tasa de matrícula escolar, tasa de alfabetización de adultos e ingreso per cápita.

Promedio simple de grupos de países, basado en la clasificación por ingreso del Banco Mundial.

La situación macroeconómica general también puede afectar la capacidad de algunos países para absorber el gasto público adicional. Por ejemplo, en Azerbaiyán, Irán y Kazajstán, países donde el sector no petrolero se encuentra en rápida expansión, el crecimiento del crédito es alto y persistente y empiezan a surgir o ya son evidentes las presiones inflacionarias, la posibilidad de seguir moderando la posición presupuestaria tal vez sea hoy más limitada. En los países donde el gasto público viene aumentando a paso ligero, como Argelia y Kuwait, una mayor aceleración podría provocar un desgaste tanto de su calidad como de su eficacia, y quizá sea menester abandonar el estímulo fiscal. Los países que en épocas anteriores han acumulado un monto significativo de deuda pública pueden descubrir que el valor de pagar parte de su deuda, al reducir la vulnerabilidad presupuestaria a una baja del precio del petróleo y crear un espacio para que pueda haber desahorro en posibles tiempos adversos en el futuro, supera el beneficio que entraña en la actualidad un gasto adicional. Así, Arabia Saudita redujo significativamente su deuda interna el año pasado.

Las reservas comprobadas de petróleo y el futuro perfil de la producción también servirán de guía al decidir el uso apropiado de estos ingresos, ya que la sostenibilidad del gasto depende de estos factores. En países como Omán y Yemen, cuyos ingresos petroleros constituyen una fracción importante del total del sector público, los yacimientos se explotan desde hace tiempo, los costos de extracción aumentan y las cifras de las reservas comprobadas se han revisado significativamente a la baja, habrá que ahorrar una porción mayor para evitar un ajuste desordenado de la posición fiscal en el futuro. En realidad, estos factores señalan la necesidad de actuar con prudencia fiscal y adoptar medidas que aumenten los ingresos no petroleros y racionalicen el gasto. En cambio, en los países donde abundan las reservas hay más posibilidades de moderar la orientación fiscal; lo mismo ocurre en los países donde se prevé un sustancial aumento del volumen de la producción petrolera a mediano plazo (por ejemplo, Azerbaiyán y Kazajstán), aunque habrá que considerar otros factores para determinar la medida en que es aconsejable ampliar el gasto.

Los principios enunciados proporcionan cierta orientación general en cuanto a la utilización de los ingresos petroleros, pero la forma apropiada de hacerlo en un determinado país dependerá de sus circunstancias. De hecho, puede que estos principios resulten conflictivos, como ocurriría si en un país que tiene grandes necesidades sociales o de infraestructura comienza a observarse cierto recalentamiento de la economía o cierta disminución de los ingresos petroleros. En esos casos habrá que contrapesar cuidadosamente consideraciones antagónicas para lograr una utilización óptima de estos ingresos, tarea que en algunos países puede significar un aumento gradual del gasto o un cambio de su composición para incrementar su productividad. Cuando se estima que es apropiado un aumento, habrá que contar con un sistema adecuado de gestión del gasto público para asegurar que sea óptimo y, si está basado en un marco a más largo plazo, que contribuya a garantizar la sostenibilidad del presupuesto. También habrá que actuar con la debida cautela, adoptando políticas macroeconómicas apropiadas y continuando las reformas estructurales orientadas a incrementar la productividad, para evitar que se desgaste la competitividad de los demás sectores de la economía.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Aasim Husain y Hamid Davoodi.1 El efecto positivo y considerable del aumento del gasto social en el crecimiento y la acumulación de capital humano ha sido respaldado por estudios empíricos. Véase, por ejemplo, Baldacci et al. (2004).2 El aumento del gasto de inversión frente al encarecimiento de los precios del petróleo está respaldado por la teoría económica. La regla de Hotelling acerca de la gestión óptima de los recursos agotables indica que si la rentabilidad de la inversión pública supera la tasa de interés real mundial, que a su vez es igual a la rentabilidad de retener el petróleo en el yacimiento a largo plazo, hay que aumentar la extracción, y lo que se obtenga debe utilizarse para incrementar la inversión fija. Análogamente, el ingreso más elevado que produce una determinada tasa de extracción, en tales circunstancias, debe usarse para financiar un aumento de la inversión.

En Israel, el ritmo de crecimiento se aceleró a un 4,3% en 2004 —gracias en parte a un entorno mundial favorable y a la estabilización de las condiciones de seguridad— y, conforme a las proyecciones, será del 3,7% en 2005. La inflación medida según el IPC se ha mantenido muy baja, de modo que el Banco de Israel ha podido seguir recortando la tasa de interés de intervención, aunque se prevé que en el curso de este año esta subirá hasta situarse dentro de la banda de 1%–3% fijada como meta. En lo que respecta a la política fiscal, las autoridades han anunciado un programa de gran envergadura destinado a reducir el tamaño del sector público y la deuda pública, y es importante que dicho programa se cumpla.

Apéndice 1.1. Evolución reciente de los mercados de productos básicos

Los autores principales de este apéndice son Sam Ouliaris y Hossein Samiei, con la colaboración de To-Nhu Dao y Paul Nicholson.

Entre julio de 2004 y marzo de 20059, el índice general de precios de los productos básicos aumentó aproximadamente 11% en dólares de EE.UU. (18% en DEG), continuando así la escalada que comenzó en julio de 2002. Los fuertes incrementos de los precios de la energía fueron los principales factores que elevaron el índice. Los precios del petróleo se mantuvieron en valores sin precedentes en abril de 2005 debido al elevado aumento del consumo de petróleo, la ola de frío que asoló al Hemisferio Norte y la incertidumbre en torno a los planes de producción de la OPEP. El índice de precios de productos no energéticos se elevó alrededor de 3% en dólares de EE.UU. y en DEG, principalmente a causa del aumento de los precios de bebidas y metales. No obstante, la inflación de precios de productos básicos no energéticos aminoró considerablemente en el cuarto trimestre de 2004 gracias a los movimientos divergentes de determinados precios y, en especial, al bajo nivel de los precios de alimentos y materias primas. Los mercados de semiconductores registraron ganancias significativas de ingresos en 2004, aunque las perspectivas de nuevos incrementos de ingresos en 2005 parecen ser limitadas porque están deprimidos los precios y hubo considerables aumentos de la capacidad de producción.

Crudo

El precio medio de entrega inmediata10 aumentó a un valor nominal récord de $54,30 a principios de abril de 2005, un incremento de 73% en relación con el nivel de precios de comienzos de 2004 (gráfico 1.19). Cabe señalar que el alza de los precios del crudo fue generalizada y cada componente del precio medio de entrega inmediata alcanzó valores sin precedentes. El aumento de precios que se registró durante el año pasado, en gran medida imprevisto, obedeció a la influencia combinada de una fuerte demanda mundial de crudo, shocks temporales de la oferta, mayores incertidumbres geopolíticas y una capacidad ociosa limitada de los productores de la OPEP. En julio de 2004, los mercados de futuros indicaban que los precios bajarían durante el resto del año a un promedio de $32,50, unos $5 menos del valor de $37,65 que alcanzó realmente. El alza también estuvo acompañada de un aumento considerable de la volatilidad: el coeficiente de variación de los precios diarios de entrega inmediata subió más de 79% frente a los niveles de 2003.

Gráfico 1.19.Precios, futuros y producción del petróleo

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial Markets, LP; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Precio promedio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

2 Promedio ponderado de cinco días del NYMEX Light Sweet Crude, IPE Dated Brent y Dubai Fateh (implícito).

3 Crudo de Arabia Saudita para entrega en Asia. El crudo árabe extra liviano (Berri) tiene una densidad de 37 grados API y un contenido de azufre de 1,15. El crudo árabe pesado (Safaniya) tiene una densidad de 27 grados API y un contenido de azufre de 2,8.

4 Excluido Iraq.

Si bien el precio medio en dólares de EE.UU. del petróleo se elevó significativamente en 2004, hubo movimientos divergentes en términos de otras monedas y de grados específicos de crudo. Los precios de los grados más pesados de crudo se encontraban relativamente deprimidos en el segundo semestre de 2004, en tanto que repuntaron los de los crudos livianos dulces, marcando así diferencias históricamente altas entre los crudos livianos y pesados. Además, la acusada depreciación del dólar de EE.UU. en 2004 amortiguó el aumento de los precios internos del crudo en muchos países (por ejemplo, las naciones que forman parte de la UE, donde los precios se mantienen cerca de los niveles de principios de 2003 en moneda local; véase el gráfico 1.19).

En lo que se refiere a los elementos fundamentales del mercado petrolero, el consumo mundial de crudo se elevó en 2,73 millones de barriles diarios (3,4%) en 2004, registrándose el más rápido aumento desde 1976. Este incremento del consumo fue en gran medida imprevisto. Por ejemplo, en enero de 2004, el Organismo Internacional de Energía (OIE) pronosticó que la demanda mundial aumentaría únicamente 1,2 millones de barriles diarios (mbd) (1,6%), y que sería paralela a un aumento de la producción de países que no pertenecen a la OPEP de aproximadamente 1,2 mbd.

El factor crucial de este fuerte crecimiento de la demanda de petróleo es la expansión actual de la economía mundial, encabezada por Asia (especialmente China) y América del Norte (cuadro 1.12). En China, el consumo de crudo se elevó 0,86 mbd durante 2004 —lo que contribuyó al incremento general del consumo y convirtió al país en el segundo consumidor de petróleo, después de Estados Unidos— ubicándose a continuación la región de América del Norte (0,61 mbd) y otros países asiáticos que no forman parte de la OCDE (0,45 mbd, por ejemplo, India). En el caso de China, varios incidentes de escasez de energía eléctrica alentaron el uso de generadores de diesel de emergencia descentralizados, en tanto que la expansión de oleoductos y depósitos comerciales de petróleo absorbieron grandes volúmenes de crudo incremental y productos derivados del petróleo.

Cuadro 1.12.Demanda mundial de petróleo, por regiones

(Millones de barriles diarios; mbd)

Demanda en 2004Variación anual
MbdPorcentaje
América del Norte25,180,612,5
Europa16,470,261,6
OCDE Pacífico8,62–0,15–1,8
China6,380,8615,6
Otras economías asiáticas8,550,455,6
CEI3,710,143,8
Oriente Medio5,880,325,7
África2,810,072,4
América Latina4,910,183,8
Mundo82,512,733,4
Fuente: Organismo Internacional de Energía, Oil Market Report, marzo de 2005.
Fuente: Organismo Internacional de Energía, Oil Market Report, marzo de 2005.

Según el OIE, la producción media diaria de crudo de fuentes ajenas a la OPEP aumentó alrededor de 1,1 mbd en 2004 (1,4 mbd si se incluyen los líquidos de origen no gaseoso), es decir, un aumento similar al registrado en 2003. No obstante, no aumentó la producción de los países no miembros de la OPEP porque la OCDE produjo aproximadamente 0,35 mbd menos debido a los daños en la infraestructura petrolera que causó el huracán Iván y las reducciones estructurales de la producción de crudo convencional del Reino Unido (0,2 mbd) y Noruega (0,1 mbd). Pese a las tensiones que se crearon entre la compañía petrolera Yukos y el gobierno ruso, siguió aumentando la producción de crudo de los países de la CEI, y Rusia y Kazajstán representaron más de la mitad del incremento de la producción de países no miembros de la OPEP en 2004. Los notables aumentos de la producción de crudo sintético de Canadá compensaron las reducciones de fuentes más convencionales, lo que resultó en un incremento neto de 0,1 mbd en la oferta fuera de la OPEP. Los primeros indicadores compilados por el OIE sugieren que el aumento de la producción de los países no miembros de la OPEP se desacelerará a 0,9 mbd en 2005, en parte debido a la merma inesperada de la producción de Rusia en los dos primeros meses de 2005.

El incremento de la producción fuera de la OPEP no llegó a cubrir el aumento del consumo mundial en 2004, lo que dio como resultado una fuerte subida de la demanda de crudo de la OPEP. El grupo OPEP-10 (que abarca a todos los países miembros de la OPEP menos Iraq) adoptó una actitud acomodaticia ante el auge de la demanda, elevando paulatinamente las cuotas oficiales de 23 mbd en abril de 2004 a 27 mbd en noviembre de 2004, y manteniendo la producción muy próxima a los niveles de plena capacidad hasta fines de 2004 (gráfico 1.20). A fines de diciembre de 2004, la producción efectiva del grupo OPEP-10 promediaba 28 mbd para el año, aproximadamente 1 mbd por encima de las cuotas oficiales y un incremento de casi 2 mbd en relación con los niveles de 2003. En Iraq, pese a los frecuentes ataques que padeció la infraestructura petrolera, la producción de crudo se recuperó a alrededor de 2 mbd para 2004, lo que contribuyó a una elevación total de la producción de la OPEP de 2,5 mbd en el año, cercana al aumento de la demanda mundial. El fuerte crecimiento de la producción mundial permitió elevar, fuera de temporada, las existencias comerciales de la OCDE en el cuarto trimestre de 2004 a niveles cercanos al promedio registrado el último decenio. Sin embargo, las existencias de crudo en Estados Unidos, aunque repuntaron recientemente, siguen estando en el extremo bajo de los promedios históricos (gráfico 1.20).

Gráfico 1.20.Existencias comerciales de crudo y capacidad de refinación mundial

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Promedio de cada mes calendario en el período 1992–2004, más un intervalo de confianza del 40% con base en las desviaciones anteriores.

2 Precio promedio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

Ante la considerable elevación de existencias comerciales y las inquietudes en torno a una posible sobreproducción al final de la temporada de frío, el grupo OPEP-10 anunció una reducción de la producción de 1 mbd a partir del 1 de enero de 2005, y de esa manera bajarían la producción efectiva acercándola a la cuota oficial del grupo de noviembre de 2004. Si bien la producción efectiva del grupo se mantuvo por encima de la cuota, los precios del crudo aumentaron significativamente en los tres primeros meses de 2005 al bajar la temperatura en el Hemisferio Norte y al agudizarse la inquietud sobre los planes de producción de la OPEP. En virtud del acusado aumento de los precios del crudo en marzo de 2005, el día 16 de ese mes el grupo OPEP-10 elevó las cuotas oficiales a un nivel récord de 27,5 mbd, con la posibilidad de otro incremento de 0,5 mbd antes de la próxima reunión oficial de la OPEP, que se celebrará en junio.

La mayor producción del grupo OPEP-10 hizo descender la capacidad ociosa en las primeras etapas de la producción a niveles históricamente bajos, lo que elevó la sensibilidad de los precios de entrega inmediata ante acontecimientos que afectan o amenazan el suministro petrolero. Sin embargo, para fines de diciembre de 2004, al sumarse una capacidad instalada de unos 0,8 mbd en Arabia Saudita, se recuperó la capacidad ociosa del grupo OPEP-10, que había llegado a un nivel históricamente bajo, de alrededor de 1,4 mbd. Pero incluso con este exceso de capacidad —próximo a la meta de 1,5 mbd–2,0 mbd que había indicado la OPEP para períodos futuros— es poco probable que se calme el mercado petrolero, sobre todo si sigue acelerándose la demanda mundial en 2005. Según el OIE, las tensiones geopolíticas que se produjeron en el segundo semestre de 2004 pusieron en peligro entre 1,5 mbd y 3,0 mbd de la producción de crudo. Además, se perdieron más de 4 mbd durante la crisis de Oriente Medio de 1990–91 y la interrupción más grave a la producción petrolera que tuvo lugar desde 1973 (la revolución iraní en 1978–79) provocó una escasez de oferta de aproximadamente 5,6 mbd durante seis meses. En los últimos tres decenios, la capacidad ociosa se ubicó, en promedio, cerca de los 5 mbd (8% de la producción). A pesar de que los países de la OCDE tienen vastas existencias precautorias, será necesario contar con mayor exceso de capacidad que el que se planifica actualmente para reducir la volatilidad de los precios.

La erosión del exceso de capacidad en 2004 puso de manifiesto desequilibrios estructurales en el sector petrolero, lo que provocó mayores diferenciales entre los crudos livianos y pesados en el segundo semestre del año.

  • Si bien la OPEP adoptó una actitud acomodaticia ante la demanda, el barril adicional que produjeron —antes de que se sumaran los yacimientos petrolíferos de Qatif y Abu Sa’fah en Arabia Saudita a fines de 2004— era de crudo ácido pesado. Al mismo tiempo, debido a los daños provocados en septiembre por los huracanes en la red de oleoductos estadounidenses del golfo de México quedaron estancadas grandes cantidades de crudo dulce liviano y se alteró el flujo de importaciones a las regiones interiores de Estados Unidos. La pérdida acumulada de la producción estadounidense ascendía a alrededor de 40 millones de barriles para fines de 2004, lo que dio lugar a diferencias históricamente altas de precios entre los grados de crudo dulce liviano y ácido pesado.
  • La escasez de crudo dulce liviano se combinó con un desequilibrio estructural en el sector de refinerías. La capacidad de refinación mundial se mantuvo a niveles ligeramente superiores a los de los años ochenta, y los índices de utilización, que fueron aumentando gradualmente desde 2002 siguen siendo superiores al 90%. Además, la mayor parte de la capacidad de refinación corresponde a una destilación sencilla que no permite procesar los crudos más pesados. Si bien pueden modificarse las refinerías para que puedan manejar esos otros crudos, la conversión es costosa y requiere varios años (gráfico 1.20).

En cuanto a las previsiones, los precios del crudo de los contratos de futuros de principios de abril de 2005 siguen siendo superiores al precio de referencia de Perspectivas de la economía mundial. Los precios de los futuros hacen suponer que los precios medios anuales se mantendrán en torno a los $52,23 en 2005 y $52,59 en 2006. Por otra parte, los precios de los contratos de futuros de vencimientos más largos subieron sensiblemente a principios de 2005 y siguen siendo persistentemente más altos —alrededor de $23 más que los niveles de fines de 2002— como resultado de las actuales inquietudes en cuanto a la limitada capacidad ociosa frente al aumento de la demanda en el mediano plazo (2007–10), lo cual sugiere un cambio estructural hacia precios del crudo permanentemente más altos pese a la gran magnitud de las reservas.

Por otra parte, las condiciones de la demanda y de la oferta en 2005 apuntan a precios más altos del crudo en el futuro. Las primeras indicaciones del año revelan que la demanda de crudo y productos derivados del petróleo continúa aumentando en América del Norte y que hay escasas pruebas de una desaceleración de la demanda de China, sobre todo de combustible diesel. No obstante, el OIE y la OPEP predicen para 2005 un descenso del crecimiento de la demanda de petróleo comprendido entre 1,8 mbd y 1,9 mbd, una reducción de casi 33% en comparación con los 2,73 mbd de 2004. Esta expectativa se basa en el supuesto de que el aumento del consumo de petróleo en China se reducirá a la mitad en 2005 frente a los niveles de 2004 a medida que aumenta la capacidad de generación con plantas de carbón, cede la acumulación de existencias y se desacelera el aumento del PIB en China. También se supone que los precios mucho más altos registrados en 2003 y 2004 comenzarán a frenar el aumento del consumo mundial. En lo que se refiere a la oferta de la OPEP, los analistas parecen estar divididos en cuanto a la capacidad de los países miembros de esa organización para atender el aumento incremental de la demanda. Se predice que la oferta fuera de la OPEP aumentará 0,9 mbd en 2005, por lo que se desacelerará considerablemente la demanda de crudo procedente de la OPEP durante el año y serán menores las presiones a la baja que se ejercen sobre el exceso de capacidad. Descontado el crecimiento de los líquidos de origen no gaseoso, el OIE y la OPEP proyectan un aumento mínimo (0,5 mbd) de la demanda de crudo procedente de la OPEP en 2005.

Con todo, el crecimiento mundial en 2005, principal motor de la demanda de petróleo, que según se estima fue de 4,3%, sigue siendo vigoroso y hasta ahora no se han recogido pruebas concluyentes de que se esté desacelerando el aumento de la demanda de crudo en los países de la OCDE debido al incremento de precios. La principal incertidumbre sigue siendo la relacionada con China, donde podría continuar la escasez de electricidad dado que la capacidad de generación no alcanza a cubrir la demanda. Además, el consumo per cápita de petróleo en China (alrededor de 2 barriles por año) es un 15% menor que el de economías asiáticas más avanzadas como Japón, Corea y la provincia china de Taiwán, las cuales experimentaron un rápido incremento en el consumo absoluto de petróleo per cápita recién después de llegar al nivel actual de industrialización de China. En términos más generales, los controles de precios y los generosos subsidios impositivos siguen protegiendo a los usuarios finales del efecto pleno de los precios del crudo en varios países en desarrollo. El aumento de la demanda mundial en 2005 podría fácilmente exceder de 1,8 mbd, lo que sigue ejerciendo presión al alza sobre la demanda de petróleo procedente de la OPEP y posiblemente sobre los precios de entrega inmediata del crudo si la OPEP no pudiese responder debido a su limitada capacidad ociosa. Por ejemplo, incluso después de considerar la desaceleración de la demanda en China, el Organismo de información sobre energía de Estados Unidos predice que la demanda mundial de petróleo aumentará en alrededor de 2,0 mbd en 2005.

Cualquiera que sea el comportamiento de la demanda mundial en 2005, es probable que la capacidad ociosa mundial siga siendo reducida, lo que significa que los precios seguirán siendo sensibles a las constantes tensiones geopolíticas. Es más, los productores que no pertenecen a la OPEP, por el carácter competitivo de este sector, difícilmente podrían tener una participación estratégica en el mantenimiento del exceso de capacidad mundial. Es por eso que los planes de expansión de la capacidad de la OPEP serán un factor crucial para el futuro. Dadas la magnitud de los desembolsos de capital y la índole irreversible de las inversiones en infraestructura petrolera, la OPEP podría optar por detenerse a esperar qué ocurre y posiblemente, a menos que se produzca una desaceleración mundial, dejar que la expansión de la capacidad siga siendo inferior al aumento de la demanda. El mayor riesgo que enfrenta la OPEP es que el alza del crudo y las inquietudes sobre la disponibilidad de abastecimiento futuro alienten el cambio permanente a otras fuentes de energía, lo que daría como resultado una caída también permanente en la elasticidad de la demanda de crudo con respecto al ingreso mundial.

Haciendo un balance, es probable que el mercado petrolero en el corto plazo siga dependiendo de que todas las naciones exportadoras de petróleo mantengan la producción a un nivel cercano a la capacidad, dejando a la economía mundial expuesta al riesgo de un aumento significativo de precios provocado por una interrupción imprevista de la oferta. Sigue existiendo además la presión que ejerce la limitada capacidad productiva en etapas posteriores (infraestructura de refinerías, oleoductos y transporte), que se acercó aún más a su límite a principios de 2005. Esto último contribuyó a provocar cuellos de botella en los mercados de productos derivados (gasolina, combustible diesel), lo que debilitó la capacidad de manejar cambios repentinos en la calidad del crudo disponible en el mercado, la adopción de nuevas normas sobre la gasolina y variaciones de la demanda según la temporada. La imposición de normas ecológicas más estrictas, sobre todo en Estados Unidos y Europa, y la aversión pública a las inversiones en actividades petroleras —sobre todo en la capacidad de refinación— elevaron el costo de desarrollo de capacidad en etapas posteriores. Habida cuenta de que se requieren de dos a cuatro años para planificar y realizar inversiones en el sector petrolero, es muy probable que el fuerte aumento de la demanda de petróleo en los próximos años mantenga el mercado de crudo muy cerca de la capacidad instalada.

Precios de los productos básicos no energéticos

Entre julio de 2004 y marzo de 2005, los precios de estos productos aumentaron 3% en dólares de EE.UU. y en DEG en general, principalmente en los componentes de bebidas y metales (cuadro 1.13)11. Hubo movimientos muy divergentes de precios durante 2004: el algodón, por ejemplo, bajó 34% en relación con los niveles de fin de 2003, la soja bajó 21%, y el azúcar, el arroz, la carne de cerdo y el café subieron por lo menos 30% (gráfico 1.21). Las cosechas récord y la desaceleración de la demanda —respuestas naturales de los mercados ante el aumento de los precios, sobre todo de las materias primas agrícolas— deprimieron los precios de estos productos básicos en el segundo semestre de 2004. De cara al futuro, se espera que la constante expansión en que se encuentra la economía mundial mantendrá los precios de los productos básicos en 2005. No obstante, en conjunto, se prevé para 2005 una desaceleración del aumento de los precios de los productos no energéticos en general porque las cosechas fueron favorables y bajó la demanda como resultado del incremento de precios de los metales.

Gráfico 1.21.Productos básicos no energéticos

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Cuadro 1.13.Precios de los productos básicos no energéticos

(Variación porcentual entre julio de 2004 y marzo de 2005)

En dólares de EE.UU.Contribución1En DEG
Alimentos–3,638,1–3,9
Bebidas35,321,938,2
Materias primas agrícolas–0,64,7–3,5
Metales10,435,310,7
Productos no energéticos en general3,3100,02,9
Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

El índice general de precios de los alimentos cayó alrededor de 4% debido a las excelentes cosechas, y el personal técnico del FMI prevé nuevas presiones a la baja sobre los precios en 2005. Si bien en marzo repuntaron los precios del trigo, el maíz y la soja, las vastas existencias y el vigoroso crecimiento de la oferta deberán hacer bajar los precios de los alimentos en lo que resta de 2005. Los precios de la carne terminaron el año 2004 en un nivel de alrededor de 17% más alto que en 2003 como consecuencia de la creciente popularidad de las dietas bajas en carbohidratos. No obstante, recientemente se estabilizaron al eliminarse la prohibición de las exportaciones norteamericanas motivada por el temor a la encefalitis espongiforme bovina (enfermedad de la vaca loca) y se espera que vuelvan a bajar en 2005.

El índice de precios de las bebidas aumentó 35% en dólares de EE.UU., sobre todo debido al fuerte aumento de los precios del café (56%) como reflejo de las fuertes pérdidas de producción que padecieron Brasil y Vietnam. En cuanto al cacao y al té, aunque se fortalecieron los precios en el primer trimestre de 2005, los precios del cacao siguen siendo sensibles a la situación política de Côte d’Ivoire y a la posibilidad de que la cosecha de ese país sea inferior a la esperada. De cara al futuro, se prevé que el índice de precios de las bebidas aumente en 2005 tras la recuperación de la oferta de café de Brasil y el incremento de la producción de té de India.

Las materias primas agrícolas bajaron 1% entre julio de 2004 y marzo de 2005. A pesar de las recientes caídas, los precios de la madera blanda terminaron el año 2004 alrededor de 35% más altos debido a la intensa demanda de vivienda en Estados Unidos y Canadá, pero últimamente se estabilizaron. Los precios del algodón bajaron porque se produjo un amplio incremento en la producción mundial. La mayor parte de la reducción de precios ocurrió en el segundo semestre de 2004, pero la situación se revirtió a principios de 2005 porque la demanda fue mayor de la prevista y se prevé una contracción de la cosecha en 2005/06. En cuanto a los precios del caucho, que habían aumentado en el primer semestre de 2004, terminaron el año 4% más bajos que en 2003, dado que el aumento más lento de la demanda mundial y el repunte de la producción provocaron un aumento del 10% de las existencias mundiales. La demanda de cuero se mantuvo constante todo el año, y los precios se mantuvieron bajos. Se prevé que el índice general de materias primas agrícolas se incremente ligeramente en 2005 ante la fuerte demanda, sobre todo de madera.

Los precios de los metales aumentaron 10%, terminando el año casi 25% más altos debido al bajo nivel de existencias y a la fuerte demanda, especialmente de China, que ha sido el principal catalizador del continuo auge de estos precios. Los precios del cobre se incrementaron 20%. Sin embargo, se prevé que la expansión de la actividad minera introduzca más productos al mercado en el segundo semestre de 2005 y que esto haga bajar los precios. Los precios del aluminio subieron 17%, pero el fuerte aumento de los precios de la energía tiene sus propios efectos en tanto que la demanda de aluminio de las refinerías puede ser limitada dado que el costo podría comenzar a afectar la demanda final. En cuanto a las previsiones, las limitadas existencias de otros metales clave y la demanda, que no deja de ser vigorosa, deberían provocar un aumento de precios de los metales en 2005.

Mercados de semiconductores

El año pasado fue un período récord para las ventas de semiconductores, y los ingresos obtenidos fueron 30% superiores a los de 2003 y 5% más altos que los de 2000, el año récord previo de ventas (gráfico 1.22). Correspondió a la región de Asia y el Pacífico (excluido Japón) la mayor parte de este incremento, gracias al aumento de 44% del consumo de semiconductores que sustentó un nuevo crecimiento de la manufactura de productos de tecnología. Para fin de 2004, esa región consumía el doble de circuitos integrados que el mercado que le sigue en tamaño (Japón).

Gráfico 1.22.Mercado de semiconductores

Fuentes: World Semiconductor Trade Statistics; Semiconductor International Capacity Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Se refiere al precio promedio de venta de todos los semiconductores.

Los países que más parecieron beneficiarse de la explosión de ventas de semiconductores son China, Corea y Tailandia, cuyas exportaciones de productos electrónicos se dispararon 236%, 48% y 30%, respectivamente desde el año 2000. Además, se publicaron informes que indican que alrededor de un tercio del capital de riesgo que se gastó dentro de China en 2004 se destinó a la industria de circuitos integrados del país. Corea, por su parte, registró su primer año de exportaciones netas de semiconductores desde 2000.

El año pasado tampoco tuvo precedentes en lo que respecta a la expansión de capacidad. El sector de productos equipados con semiconductores registró un crecimiento de 52% en relación con 2003, sobre todo en el primer semestre. Como resultado, la utilización de la capacidad instalada en tecnologías de avanzada cayó de más de 97% a principios de 2004 a casi 90% para el final de 2004. La utilización de la capacidad instalada también bajó porque algunas empresas redujeron la producción para evitar una acumulación de inventarios no deseada. Si bien se contrajo recientemente el gasto en productos equipados con semiconductores, lo que hizo retroceder la relación entre los pedidos y la facturación a 0,78, el número de pedidos ha tocado fondo y no se prevén nuevas caídas del gasto.

Pese al acusado incremento de la capacidad instalada, aumentaron los precios unitarios de los productos que utilizan semiconductores —lo que corresponde a las expectativas— durante el segundo semestre de 2004 gracias a la fuerte demanda de temporada. Como resultado, algunas empresas declararon cuantiosas utilidades para el año y los índices bursátiles de determinados semiconductores crecieron con mayor velocidad que el mercado en general. Con todo, en el cuarto trimestre de 2004, el número de informes de utilidades en el sector de tecnología que eran inferiores a las expectativas era 85% más alto que el número que superaba las expectativas, lo que sugiere que el crecimiento puede aminorar en 2005. Por otra parte, los precios de entrega inmediata de los dispositivos de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM) registraron una caída de 30% desde comienzos de febrero.

En cuanto a las previsiones, los analistas de este sector industrial siguen preocupados por la gran magnitud de la capacidad que se va instalando, lo que podría crear un incentivo para mantener alta la producción durante el año y debería hacer bajar los precios. Se espera que la reducción de precios haga disminuir significativamente el crecimiento de los ingresos generados por las ventas en 2005, pero se prevé que el gasto de los consumidores mantenga su dinamismo en varios mercados a medida que sigan bajando los precios de tecnologías más nuevas.

Pronósticos de precios del crudo

Si bien la economía mundial fue dependiendo cada vez menos del crudo durante los últimos 30 años, el supuesto de referencia del precio del petróleo sigue siendo una variable importante para el estudio semestral de las Perspectivas de la economía mundial. A principios de cada estudio se pronostican los precios del petróleo con una anticipación de hasta ocho trimestres, y luego, anualmente, para otros tres años. Para proyectar el precio de referencia del petróleo es necesario utilizar un procedimiento bien definido, que sea fácil de entender y que puedan verificar los usuarios externos.

El proceso de pronóstico se complica porque los precios del crudo de entrega inmediata no son estacionarios (y su volatilidad es cambiante) y porque sus movimientos diarios parecen ser aleatorios. Además, los precios del crudo de entrega inmediata han estado sujetos a acontecimientos geopolíticos impredecibles pero significativos que en general poco tienen que ver con los fundamentos económicos de los mercados y tienen un impacto duradero sobre el nivel de precios.

Por estas razones, varios investigadores recomendaron el llamado modelo de paseo aleatorio (o “precio constante”) para pronosticar los precios del crudo. Este modelo utiliza el precio observable de entrega inmediata más reciente para predecir los precios futuros del crudo. Por definición, el modelo supone que los precios del crudo no cambiarán durante el horizonte de pronóstico. Aunque parezca un concepto un tanto “ingenuo”, si el mercado de crudo fuese verdaderamente eficiente, el precio de entrega inmediata más reciente contendría toda la información pertinente sobre el mercado y el modelo permitiría obtener la mejor predicción posible del precio futuro de entrega inmediata.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, entre otros organismos, utilizan los precios de los contratos de futuros para pronosticar los precios del crudo. La compraventa de futuros de crudo West Texas Intermediate comenzó en 1983 en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX), inicialmente con un período de entrega de hasta seis meses, pero para 1995 se fue ampliando gradualmente a 24 meses debido al enorme incremento del volumen de contratos negociados.

Los mercados de futuros constituyen un foro organizado para las actividades de cobertura o especulativas. Los precios de equilibrio de estos contratos ofrecen una visión resumida o consensuada de los precios futuros del crudo con base en las operaciones de compra y venta que tienen lugar en el mercado. Podría decirse que el precio de los contratos de futuros es un predictor insesgado de los precios futuros de entrega inmediata. Siempre que el mercado sea eficiente y el volumen de negociaciones suficiente, los precios de los contratos de futuros deberían reflejar toda la información disponible sobre el mercado de crudo en un punto dado en el tiempo, de manera muy similar a como lo hace el modelo de paseo aleatorio. También deberían reflejar las expectativas de quienes comercian con crudo sobre la evolución futura de los precios de este mineral.

Por supuesto, la discrepancia de opiniones sobre la evolución futura puede dar lugar a precios de los contratos de futuros que difieren de los del modelo de paseo aleatorio. Un repaso informal de los precios de los contratos de futuros sugiere que esto se da especialmente en los contratos de futuro de mayor duración, cuyos precios son en general inferiores al precio actual de entrega inmediata.

Kumar (1992) evalúa la validez de los pronósticos de los precios de los contratos de futuros de crudo y, utilizando precios de futuros para el período 1986–92 y un horizonte de pronóstico de nueve meses, llega a la conclusión de que: 1) los precios de los contratos de futuros de crudo constituyen un predictor insesgado de los precios futuros de entrega inmediata y 2) los pronósticos de los precios del petróleo basados en los contratos de futuros son ligeramente más acertados que los del modelo de paseo aleatorio. En la siguiente sección se actualiza el análisis de Kumar utilizando datos de precios de contratos de futuros para el período 1989–2004.

Marco de pronóstico

La validez ex post de los precios de los futuros de crudo se evalúa comparando el precio del crudo a entregar k períodos más adelante con el precio de entrega inmediata correspondiente. Concretamente, el error de pronóstico de un contrato específico de crudo West Texas Intermediate en el tiempo t está dado por Ft,t+kSt+k donde Ft,t+k es el precio futuro del crudo (a fin de mes) a entregar k períodos más adelante, y St+k es el precio (conocido) de entrega inmediata para el período t + k. El análisis se realiza en términos de los logaritmos de los precios de entrega inmediata y de los futuros de manera tal que los errores de promedio se aproximen a los errores de pronóstico porcentuales, y se repiten para cada uno de los meses del período 1988:1–2004:6 (un total de 198 meses). Este proceso genera una distribución de errores de pronóstico para cada mes del horizonte de 24 meses, así como para toda la muestra.

El ejercicio se repite para el modelo de paseo aleatorio, que tiene un error de pronóstico de StSt+k para contar con un referente que permita evaluar la contribución marginal de los precios de los futuros de crudo en relación con el último precio conocido de entrega inmediata.

Validez de los pronósticos

La validez de los pronósticos se evalúa utilizando el error medio absoluto, en tanto que la variabilidad del error de pronóstico se mide con el error medio cuadrático y la desviación estándar. El error medio absoluto de pronóstico para toda la muestra sugiere prácticamente un empate entre el modelo de paseo aleatorio y el de futuros (cuadro 1.14). Parecería que los pronósticos basados en los futuros producen secuencias de errores menos volátiles que el modelo de paseo aleatorio. No obstante, la mejora de la validez del pronóstico es mínima: menos del 5% del error medio cuadrático (8% de la desviación estándar) del modelo de paseo aleatorio, y no es estadísticamente significativa. La validez casi idéntica para toda la muestra refleja el hecho de que los precios de entrega inmediata y de los futuros, en promedio, tienden a moverse en paralelo en el transcurso del tiempo.

Cuadro 1.14.Validez relativa de los pronósticos: Comparación entre los modelos de futuros y de paseo aleatorio
TrimestreError medio absolutoError medio cuadráticoDesviación estándar del error de pronóstico
11,271,211,05
21,111,050,91
31,061,061,00
41,031,040,99
50,990,950,91
60,960,910,87
70,920,880,81
80,890,840,75
General1,010,960,92
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

El análisis para todo el período no permite distinguir la validez de los dos modelos en horizontes específicos de pronóstico. Dado que los precios de entrega inmediata y de los futuros a corto plazo (1 a 12 meses) tienden a reaccionar ante los mismos shocks, cabría esperar que los dos modelos tengan una validez de pronóstico similar en el corto plazo, y posiblemente se produzcan divergencias más adelante. El análisis de subperíodos confirma que así es como ocurre en la realidad. Al repetir el análisis para cada intervalo de tres meses (o trimestre) en el horizonte de pronóstico, se descubre que el modelo de paseo aleatorio produce un error medio absoluto y un error medio cuadrático un poco más bajos para los primeros cuatro trimestres (12 meses) del horizonte de pronóstico (gráfico 1.23). Los pronósticos basados en los precios de los contratos de futuros, sin embargo, tienen mayor validez posteriormente y producen un error medio cuadrático más bajo para el precio de entrega inmediata, que cae incesantemente a medida que aumenta la longitud del horizonte de pronóstico. Es interesante señalar que la desviación estándar del modelo de futuros también es más baja que en el modelo de paseo aleatorio después de cuatro trimestres, lo que sugiere que los pronósticos basados en los futuros son menos variables que los que se derivan del modelo de paseo aleatorio. En otras palabras, esta observación, que es congruente con los resultados que presentan Bowman y Husain (2004) para los precios de los productos básicos no combustibles, confirma que los precios de los contratos de futuros tienen cierto valor de predicción en comparación con el modelo de paseo aleatorio en horizontes cronológicos más largos, lo que pone de manifiesto su utilidad sobre todo para generar pronósticos de precios del crudo a mediano plazo.

Gráfico 1.23.Pronósticos de los precios de entrega inmediata del crudo

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1

El precio del petróleo utilizado en esta publicación es el promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate ($53,46 el barril, $49,56 el barril y $55,85 el barril, respectivamente, al 6 de abril de 2005).

2

Desde 1990, la edición de abril de Perspectivas de la economía mundial ha sobrestimado el crecimiento del PIB de África subsahariana del año en curso en un promedio de 0,7 puntos porcentuales, en parte porque esas expectativas no se hicieron realidad.

3

Véase un análisis detallado en “¿Es demasiado grande la deuda pública en los mercados emergentes?”, Perspectivas de la economía mundial, septiembre de 2003.

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Véase un examen minucioso en la edición de abril de 2005 del informe Global Monitoring Report.

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El Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, sugirió recientemente (en sus palabras pronunciadas en la conferencia “Advance Enterprise 2005”, 4 de febrero de 2005) que la creciente cobertura y la mayor variabilidad de los márgenes de utilidades de los exportadores extranjeros pueden haber ampliado el retraso con que los tipos de cambio afectan a las exportaciones netas.

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Véase un análisis más detallado en “¿Cuáles son los riesgos de una desaceleración en el crecimiento de China?”, recuadro 1.2 de Perspectivas de la economía mundial, septiembre de 2004.

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No obstante, este efecto negativo se verá atenuado por los acuerdos de comercio preferencial celebrados con Estados Unidos y la Unión Europea, así como por otras medidas comerciales que afectan a las exportaciones chinas de este sector.

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Salvo indicación contraria, las variaciones porcentuales y las estadísticas resumidas se aplican al período de julio de 2004 a marzo de 2005.

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El precio medio de entrega inmediata del FMI es un promedio con ponderaciones equivalentes de los precios del crudo West Texas Intermediate, Brent y Dubai. Salvo indicación contraria, a continuación, toda referencia a los precios del petróleo se refiere a este promedio.

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Salvo indicación contraria, las variaciones porcentuales que se indican en esta sección se refieren a fluctuaciones de un año a otro.

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