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Capítulo I. Perspectivas y desafíos de política económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
July 2001
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Desde que se publicó la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial, el panorama se ha deteriorado considerablemente en lo que atañe al crecimiento mundial debido a la acusada desaceleración en Estados Unidos, la debilidad de la recuperación en Japón y la reducción del crecimiento en Europa y una serie de países de mercados emergentes. Era conveniente y se esperaba que las tasas de crecimiento mundial bajaran con respecto a los altos niveles de fines de 1999 y principios de 2000, sobre todo en los países que se encuentran en una etapa más avanzada del ciclo económico, pero la contracción parecer ser más pronunciada de lo que se pensaba. Dada la rapidez con que reaccionaron la Reserva Federal de Estados Unidos y varios otros bancos centrales, y considerando que la mayoría de los países avanzados —con la importante excepción de Japón—tienen considerable margen de maniobra en materia de política económica, es razonable prever que la desaceleración durará poco. Sin embargo, el panorama sigue siendo bastante incierto y es decididamente posible que la contracción sea más profunda y prolongada. En estas circunstancias, será necesario recurrir de manera activa a las políticas macroeconómicas, y sobre todo a la política monetaria, para evitar que la contracción se agudice más de lo previsto.

Considerando que la actividad fue dinámica a principios de 2000 y que sólo hacia finales de ese año aparecieron indicios de que el deterioro superaría las previsiones, en 2000 la tasa de crecimiento global del producto mundial fue, según las estimaciones, de 4,8%, cifra muy cercana a la proyección publicada en la última edición de Perspectivas de la economía mundial (cuadro 1.1 y gráfico 1.1). En cambio, en 2001 la actividad se desacelerará acusadamente, por lo cual la proyección actual indica un crecimiento mundial del 3,2%, es decir, 1 punto porcentual menos de lo que se esperaba. Como parte de esta proyección, se ha revisado a la baja en 1,7 puntos porcentuales el crecimiento del PIB de Estados Unidos, que se situaría así en 1,5%, el nivel más bajo en diez años. También se han revisado significativamente a la baja las proyecciones de crecimiento de las demás zonas monetarias principales. Mientras que la actividad en Europa mantendría un nivel razonablemente vigoroso, para Japón las proyecciones indican un crecimiento de sólo 0,6%. En los mercados emergentes las revisiones de los pronósticos varían según la estrechez de los vínculos con Estados Unidos. Los pronósticos de crecimiento de los países de mercados emergentes de Asia y América Latina han sufrido fuertes correcciones a la baja aunque se espera que en China e India se mantenga un nivel de actividad relativamente sostenido, que representará un importante factor de estabilidad. En cambio, en la mayoría de los países de Oriente Medio, Europa central y oriental, la Comunidad de Estados Independientes y África las perspectivas se han deteriorado menos, aunque en Turquía es probable que el crecimiento registre una fuerte disminución debido a la crisis reciente.

Gráfico 1.1Indicadores mundiales1

(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)

Se prevé una disminución acusada del ritmo de crecimiento mundial en 2001, en tanto que la inflación se mantendrá reprimida.

1 Las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo, salvo indicación contraria.

2 Tasas de crecimiento medio en los distintos países, agregadas usando ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo; éstas varían gradualmente en favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

3 Promedio ponderado en función del PIB de las tasas de rendimiento de los bonos del Estado a 10 años (o el vencimiento más próximo a 10 años) descontada la tasa de inflación en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá. No se incluye Italia antes de 1972.

Cuadro 1.1.Panorámica de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
Proyecciones

actuales
Diferencias con las

proyecciones de

octubre de 20001
199920002001200220002001
Producto mundial3,54,83,23,9−1,0
Economías avanzadas3,44,11,92,7−0,1−1,3
Principales países industriales3,03,81,62,4−0,1−1,3
Estados Unidos4,25,01,52,5−0,2−1,7
Japón0,81,70,61,50,3−1,2
Alemania1,63,01,92,60,1−1,4
Francia3,23,22,62,6−0,3−0,9
Italia1,62,92,02,5−0,2−1,0
Reino Unido2,33,02,62,8−0,1−0,2
Canadá4,54,72,32,4−0,5
Otras economías avanzadas4,85,23,03,80,1−1,2
Partidas informativas
Unión Europea2,63,42,42,8−0,9
Zona del euro2,63,42,42,8−0,1−1,0
Economías asiáticas recientemente industrializadas7,98,23,85,50,3−2,3
Países en desarrollo3,85,85,05,60,1−0,7
África2,33,04,24,4−0,5−0,2
América0,24,13,74,4−0,2−0,8
Brasil0,84,24,54,50,2
Oriente Medio, Malta y Turquía0,85,42,94,60,5−1,2
Países en desarrollo de Asia6,16,95,96,30,2−0,7
China7,18,07,07,10,5−0,3
India6,66,45,66,1−0,3−0,9
ASEAN–422,85,03,44,70,5−1,6
Países en transición2,65,84,04,20,6−0,2
Europa central y oriental1,83,83,94,4−0,7
Comunidad de Estados Independientes y Mongolia3,17,14,14,11,10,1
Rusia3,27,54,04,00,5
Excluida Rusia2,76,34,24,42,40,3
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)5,312,46,76,52,4−1,1
Importación
Economías avanzadas7,911,46,76,51,1−1,2
Países en desarrollo1,616,98,87,96,9−0,3
Países en transición−7,313,38,66,90,90,2
Exportación
Economías avanzadas5,011,46,26,21,5−1,4
Países en desarrollo4,115,77,17,06,8
Países en transición0,614,94,65,14,8−1,4
Precios de los productos básicos
Petróleo3
En DEG36,562,6−7,7−11,910,65,3
En dólares de EE.UU.37,556,9−9,6−11,89,43,7
Otros productos (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)
En DEG−7,85,52,64,4−0,9−2,2
En dólares de EE.UU.−7,11,80,54,5−1,4−4,0
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,42,32,11,8
Países en desarrollo6,76,15,74,80,6
Países en transición43,920,115,310,01,62,5
Tasa interbancaria de oferta de Londres a seis meses (LIBOR, porcentaje)
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.5,56,74,54,3−0,2−2,9
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,20,30,30,50,1−0,1
Sobre los depósitos en euros3,04,64,44,1−0,7
Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes en los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 19 de febrero y el 16 de marzo de 2001.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad de poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2000 el precio promedio del petróleo fue $28,21 el barril; se supone que el precio será $25,50 en 2001 y $22,50 en 2002.

Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes en los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 19 de febrero y el 16 de marzo de 2001.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad de poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2000 el precio promedio del petróleo fue $28,21 el barril; se supone que el precio será $25,50 en 2001 y $22,50 en 2002.

La mayor parte de los analistas pronosticaban una cierta desaceleración con respecto a las altísimas tasas de crecimiento mundial registradas a finales de 1999 y principios de 2000. Hacia el final de 2000, era evidente que la actividad se había debilitado considerablemente, sobre todo en Estados Unidos (recuadro 1.1). En parte, este debilitamiento obedeció al apropiado tono restrictivo que se imprimió a la política monetaria en Estados Unidos para hacer frente a las crecientes presiones de la demanda; durante la mayor parte del segundo semestre del año aparentemente las medidas adoptadas permitieron lograr este objetivo a través de la moderación del ritmo de actividad económica. Sin embargo, como muestra la experiencia acumulada en varias décadas, no es fácil lograr un aterrizaje suave. En definitiva, parecen haberse conjugado una serie de conmociones —entre ellas el aumento de los precios de la energía; la reevaluación de la rentabilidad futura de las empresas, sumada a la pronunciada caída de las cotizaciones bursátiles, sobre todo en el caso de las acciones de empresas de tecnología, y a la desaceleración del crecimiento en el sector tecnológico, así como el endurecimiento de las condiciones crediticias—, factores que en conjunto generaron una acusada desaceleración del crecimiento de la demanda interna y debilitaron en gran medida la confianza de los consumidores y las empresas (gráfico 1.2).

Gráfico 1.2Indicadores de la confianza de los consumidores y las empresas en algunos países de la Unión Europea, Japón y Estados Unidos1

En Estados Unidos se ha reducido considerablemente el nivel de confianza; en Europa, la confianza de las empresas también ha disminuido, pero la confianza de los consumidores sigue siendo relativamente firme.

Fuentes: Confianza de los consumidores: para Estados Unidos, Conference Board; para los países europeos, la Comisión Europea. Confianza de las empresas: para Estados Unidos, el Departamento de Comercio de Estados Unidos, Purchasing Managers Composite Diffusion Index; para los países europeos, la Comisión Europea; y para Japón, el Banco de Japón.

1 Los indicadores no son comparables entre países.

2 Porcentaje de respuestas que revelan expectativas de mejora de la situación menos porcentaje de respuestas que prevén un deterioro.

La interrupción que ha vuelto a sufrir la frágil recuperación de Japón es otro motivo de inquietud. Tras un crecimiento muy vigoroso en el primer trimestre de 2000 (que obedeció en parte a factores transitorios), la actividad parece haberse estancado bajo el peso de una escasa confianza de los consumidores, la reducción de la inversión empresarial y el debilitamiento de la demanda externa, en un contexto de persistente deflación. En 2001 estimularán la actividad los planes de política económica implementados, entre ellos el programa de estímulo fiscal adoptado en noviembre de 2000 y la reciente adopción de un nuevo marco de política monetaria, a lo cual se suma la depreciación del yen desde fines de 2000; no obstante, la inversión de las empresas y las exportaciones parecen estar disminuyendo y aún son escasos los indicios de un repunte de la confianza de los consumidores —esencial para respaldar una recuperación sostenida—o del crédito bancario. Asimismo, dados el limitado margen de maniobra en materia de política económica y la persistente fragilidad de los sectores financiero y empresarial, la economía sigue siendo vulnerable a nuevas perturbaciones.

En un contexto de desaceleración del crecimiento económico mundial, se prevé un deterioro de los precios de los productos básicos (apéndice I). Los precios del petróleo han bajado con respecto a los altos niveles de finales de 2000 y, aunque su inestabilidad sigue siendo motivo de inquietud y en gran parte su evolución depende de las decisiones de producción que adopten los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en los próximos meses, es probable que los pronósticos deban ser corregidos a la baja. Se prevé que los precios de los demás productos se mantengan invariables en líneas generales, en parte debido a la continua firmeza del dólar; sin embargo, si la demanda mundial se desacelera más de lo esperado, es probable que los precios se deterioren, lo cual perjudicaría a los productores de productos básicos, entre los que se incluyen muchos países pobres. Al bajar los precios del petróleo, el nivel global de inflación en la mayoría de los países industriales comenzó a estabilizarse y, dada la moderación de los aumentos salariales, en general la inflación subyacente se mantiene reprimida. Aunque la inflación sigue siendo motivo de inquietud en algunos de los países europeos de crecimiento más rápido y en varios países en desarrollo y países en transición, en general a esta altura los riesgos de inflación no limitan de manera sustancial el margen de acción de las autoridades de política económica.

En lo que respecta a los mercados financieros, la caída de las cotizaciones bursátiles de Estados Unidos, después de una pausa en enero de 2001, se aceleró hasta principios de abril ante los continuos informes de disminución de las utilidades de las empresas; el sector de tecnología y los índices globales del mercado de valores sufrieron fuertes descensos, aunque desde entonces los mercados se han estabilizado y, al cierre de esta publicación, las cotizaciones bursátiles habían repuntado a raíz de la última rebaja de las tasas de interés de Estados Unidos. El debilitamiento de los mercados bursátiles de este país se reflejó en otros mercados maduros y los índices bursátiles más amplios muestran ahora niveles mucho más bajos que los máximos a que habían llegado (gráfico 1.3). Las mayores expectativas de desaceleración en Estados Unidos, sumadas al endurecimiento de las condiciones del crédito bancario, la disminución de las ganancias de las empresas, el deterioro de la calificación del sector de tecnología a escala mundial y el aumento de los índices de incumplimiento, también provocaron un menor interés entre los inversionistas por asumir riesgos. Si bien los rendimientos de los bonos públicos a largo plazo bajaron —en parte debido también a la recompra de títulos y a la previsión de que la Reserva Federal rebajaría la tasa de interés—los diferenciales de los títulos de deuda emitidos por las empresas han aumentado desde el tercer trimestre del año pasado, y hay ahora una diferenciación mucho mayor entre las distintas clases de riesgos, sobre todo en el mercado de títulos de alto rendimiento (aunque los rendimientos de estos títulos se redujeron en cierta medida después de que bajaron las tasas de interés en Estados Unidos). En lo que atañe a los mercados de divisas, el euro registró frente al dólar de EE.UU. un fortalecimiento solo moderado con respecto a su nivel mínimo de octubre de 2000, y aún parece estar subvaluado teniendo en cuenta las variables económicas fundamentales a mediano plazo (véase el capítulo II). Al intensificarse la preocupación por la viabilidad de la recuperación japonesa, el valor del yen se deterioró considerablemente y volvió a situarse en los niveles de mediados de 1999.

Gráfico 1.3Evolución de los mercados financieros

No obstante la reducción de las tasas de interés, a principios de abril seguían bajando las cotizaciones tanto en los mercados maduros como en los mercados emergentes de acciones, impulsadas por la caída del índice NASDAQ. Se ha observado una apreciación moderada del euro frente al dólar de EE.UU. mientras que el yen ha vuelto a caer debido a las inquietudes en torno a la viabilidad de la recuperación económica en Japón.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Banco Central Europeo; Departamento de Tesorería del FMI; Nikkei Telecom, y WEFA, Inc.

1 Promedio del mes.

2 Tasa de interés de los depósitos a tres meses; los datos para la zona del euro anteriores a enero de 1999 son los correspondientes a Alemania.

3 Tasa de interés de los bonos públicos a 10 años. Los rendimientos en la zona del euro hasta diciembre de 1998 se calculan tomando como base el rendimiento armonizado de los bonos públicos de cada país ponderado en función del PIB. Por lo tanto, las ponderaciones son los montos nominales en circulación de los bonos públicos en cada banda de vencimiento.

Ante la evolución registrada en los mercados maduros, las circunstancias con que se ven confrontados los mercados emergentes son ahora más desfavorables1. Al bajar las cotizaciones de las acciones tecnológicas en los mercados maduros, los mercados emergentes de acciones sufrieron una fuerte retracción, que en varios casos también obedeció a una mayor inquietud de los inversionistas por los riesgos internos y externos. A raíz de lo sucedido con los títulos de alto rendimiento de Estados Unidos —considerados en gran medida como una clase de activos que compite con los emitidos por los mercados emergentes—los diferenciales de los bonos de estos mercados aumentaron en el último trimestre de 2000, y las condiciones de financiamiento registraron un fuerte endurecimiento, agravado por las crisis de Argentina y Turquía. Después de la rebaja de las tasas de interés de Estados Unidos en enero, inicialmente los mercados emergentes de acciones repuntaron y las condiciones de financiamiento mejoraron, lo que permitió a varios países cubrir una parte considerable de las necesidades anuales de financiamiento externo del sector público. Sin embargo, paralelamente a lo ocurrido en los mercados maduros, las cotizaciones de las acciones bajaron y las condiciones de financiamiento sufrieron un deterioro (aunque recientemente la situación se ha estabilizado en ambos aspectos). Las repercusiones de la nueva crisis financiera de Turquía, que culminó a mediados de febrero con la decisión de establecer un régimen de flotación para la lira turca, han sido limitadas hasta el momento; en cambio, las dificultades económicas en Argentina parecen haber tenido un mayor efecto, sobre todo en los diferenciales de los títulos emitidos por los países vecinos.

Recuadro 1.1.¿Pueden los expertos en pronósticos predecir el cambio de la tendencia económica?

El cambio abrupto en las perspectivas económicas de Estados Unidos tomó a muchos por sorpresa. En septiembre de 2000, Consensus había pronosticado un crecimiento real del PIB de 3,7%, mientras que en abril de 2001 el pronóstico fue de 1,7%. Ese es el ajuste más rápido de expectativas desde principios de los años noventa, cuando Estados Unidos entró en su última recesión (véase el primer gráfico). Como se ha indicado en otros estudios sobre el tema, durante muchos años una de las características más sobresalientes de los pronósticos sobre la economía estadounidense era que no lograban predecir las grandes desaceleraciones y contracciones de la actividad económica1. En un trabajo reciente se examina la validez de las proyecciones sobre muchas economías avanzadas y emergentes en los años noventa publicadas por Consensus Forecasts (que pertenece al sector privado)2. En este estudio se observa que en el mes de abril del año anterior al de la recesión (definido éste como un año de crecimiento real negativo del PIB), el pronóstico medio de Consensus, promediado sobre la base de 60 episodios de recesión, fue de un crecimiento de 3% (véase el segundo gráfico). Para el mes de octubre, el pronóstico medio había disminuido a aproximadamente 2%, y para abril del año de la recesión se había reducido a cero. Estas revisiones a la baja parecen indicar que los expertos en pronósticos sabían que se estaba registrando una desaceleración económica, y en octubre los pronósticos reflejaban la recesión pero aun así se subestimaba la desaceleración real3. Se ha observado una tendencia similar con los valles del ciclo económico: inicialmente, los expertos ajustan lentamente sus proyecciones, pero luego las ajustan al alza de manera continua para reflejar la recuperación. Como también se señala en el trabajo mencionado, los errores no se limitan al sector privado ya que existe una fuerte correlación entre los pronósticos oficiales y los de Consensus4.

Pronóstico de Consensus Forecast sobre el crecimiento económico de Estados Unidos en 1991 y 2001

(Porcentaje)

Esta evidencia demuestra las dificultades para predecir las recesiones, e ilustra varios aspectos. En primer lugar, identificar una recesión es una tarea compleja, aun en el momento mismo en que ocurre. Esto explica por qué, en general, sólo se determina que ha habido una recesión después de que ha concluido. Otro aspecto, aún más importante, es que podría preverse que el sesgo de las proyecciones fuera en sentido ascendente si se centra la atención en los períodos de recesión. Los analistas deben evaluar la probabilidad de que efectivamente esté ocurriendo una recesión y de que no se trate, más bien, de una desaceleración menos intensa de la actividad económica. De ahí que pueda esperarse una “sobrepredicción” sistemática del crecimiento durante los episodios de recesión debido a que, de hecho, se produce un resultado peor del esperado cuando la economía entra en recesión.

Pronóstico de Consensus Forecast sobre el crecimiento en años de recesión1

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promediado en base a 60 períodos de recesión.

Ahora bien, como los expertos en pronósticos tienden a reexaminar continuamente sus proyecciones en un sentido ascendente o descendente, no sólo durante las recesiones sino en general, cabe preguntarse si los pronósticos mismos son eficientes. William Nordhaus señala al respecto:

“Si pudiera examinar los pronósticos más recientes elaborados por ustedes y decir con seguridad, ‘su próximo pronóstico será de 2% menos que el de hoy’, es muy probable que mejorarían sus predicciones”5.

¿Por qué los expertos en pronósticos parecen estar dispuestos a dejar de lado la eficiencia en sus predicciones y, más bien, ajustarlas lentamente en dirección a la realidad? Nordhaus sugiere que se debe a dos motivos: primero, el temor de que los pronósticos con “saltos” o “altibajos” sean vistos como previsiones poco coherentes y, segundo, los expertos no quieren emitir pronósticos con valores atípicos; de hecho, esta estrategia es eficaz para casi todos los años ya que, por definición, los valores atípicos son muy ocasionales6. Asimismo, puede que los pronósticos globales publicados no reflejen los cambios en la ponderación asignada por el analista a diferentes marcos hipotéticos, que, de hecho, pueden cambiar significativamente. En la medida en que ese sea el caso, pueden modificarse los pronósticos de Consensus y evitarse los valores atípicos; pero en algunos casos, ello produce una convergencia hacia un valor de pronóstico muy diferente del real.

Aunque esto sea difícil de verificar, sobre todo porque por su naturaleza misma los pronósticos de Consensus contienen cierto grado de correlación serial, los datos preliminares parecen indicar que, en efecto, los pronósticos son en cierta medida ineficientes7. Por lo tanto, pueden mejorarse estos pronósticos de Consensus realizando ajustes en función del grado de correlación serial de las revisiones pasadas. (Sin embargo, un análisis preliminar indica que la dispersión de los pronósticos sólo tiende a aumentar cuando el nivel del pronóstico ha comenzado a disminuir significativamente). Por ejemplo, si se aplicara una simple corrección a los pronósticos de Consensus acerca del crecimiento económico de Estados Unidos de 1990 a 2000, se reduciría el error medio absoluto del pronóstico en casi 10%, y los efectos parecerían ser similares en los pronósticos para las demás economías principales8. Se espera que a medida que los expertos adquieran mayor conciencia sobre este sesgo, también aumente la eficiencia de los pronósticos y así se elimine la correlación serial.

1Véanse, por ejemplo, Víctor Zarnowitz, The Record and Improvability of Economic Forecasting”, NBER Working Paper No. 2099 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research, julio de 1987), y David Fintzen y H.O. Stekler, “Why did Forecasters Fail to Predict the 1990 Recession?”, International Journal of Forecasting, vol. 15 (julio de 1999), págs. 309–23.2Prakash, Lougani, “How Accurate Are Private Sector Forecasts? Cross Country Evidence from Consensus Forecasts of Output Growth”, International Journal of Forecasting (de próxima publicación).3Los valores “correctos” utilizados aquí son cifras estimativas iniciales obtenidas, en la medida de lo posible, de la edición de Perspectivas de la economía mundial de mayo del año siguiente. Se prefirió utilizar estas cifras en lugar de los datos definitivos sobre el PIB ya que, con frecuencia, estos últimos incluyen cifras revisadas, nuevos puntos de referencia y otros cambios no pronosticables.4En un estudio anterior de los pronósticos de Perspectivas de la economía mundial se concluyó que estaban sujetos básicamente a los mismos errores que los del sector privado. Véase Michael Artis, “How Accurate Are the IMF’s Short-Term Forecasts? Another Examination of the World Economic Outlook”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (Washington: Fondo Monetario Internacional, diciembre de 1997).5William D. Nordhaus, “Forecasting Efficiency: Concepts and Applications”, The Review of Economics and Statistics, vol. 69 (noviembre del987), págs. 667–74.6En efecto, en un estudio reciente se observó que los expertos en pronósticos tienden a conformarse a la media de los pronósticos (de consenso). En particular, cada experto se deja influir por el pronóstico de consenso del mes anterior. Véase Giampiero Gallo, Clive Granger y Yongil Jeon, “The Impact of the Use of Forecasts in Information Sets”, Working Paper No. 99–18 (San Diego: Universidad de California en San Diego, Departamento de Economía, agosto de 1999).7Debido a que las proyecciones individuales pueden haberse realizado en diferentes momentos, es muy probable que haya una correlación serial en el promedio de los pronósticos. Aunque un pronóstico individual no contenga una correlación serial, cuando se promedian los pronósticos de diferentes épocas se produce una correlación serial.8En este ejemplo el pronóstico corregido se obtiene sumando al pronóstico reciente un múltiplo de la revisión del pronóstico realizada seis meses antes. Dicho múltiplo depende de la relación entre los errores de los pronósticos anteriores y las revisiones de los pronósticos anteriores. Para mayores detalles véase Oliver Kim, Steve C. Lim y Kenneth W. Shaw, “The Use of Forecast Revisión in Reducing Built-in Biases in Mean Analyst Forecasts”, Journal of Accounting Research (de próxima publicación). En principio, y según la etapa del ciclo económico, el procedimiento podría generalizarse para dar cabida a más de dos pronósticos y a las posibles diferencias en el factor de ajuste.

Hasta la fecha, los efectos de la desaceleración económica mundial se han sentido principalmente en los países que mantienen estrechos vínculos comerciales con Estados Unidos, entre ellos Canadá y México, y los países de mercados emergentes de Asia. En Canadá y México, el efecto se verá amortiguado en parte por el vigoroso crecimiento de la demanda interna; en los países de mercados emergentes de Asia, donde la confianza se ha debilitado a causa de una gran variedad de factores internos y externos, es posible que el efecto sea mayor y que se agrave si el deterioro en Japón supera las previsiones. En otros países, en los que el impacto a través de los mercados financieros y los efectos desfavorables a través de la confianza de los consumidores y las empresas son una preocupación primordial, las repercusiones han sido más moderadas hasta la fecha, aunque subsisten importantes riesgos. De todos modos, la evolución en lo que resta de 2001 dependerá en gran medida de la profundidad y duración que tenga la desaceleración en Estados Unidos. A este respecto hay aún considerable incertidumbre pero varias razones llevan a pensar que podría ser relativamente moderada y de corta duración:

  • En primer lugar, en Estados Unidos las tasas de interés de largo plazo han bajado a lo largo de 2000 y, más recientemente, se han recortado considerablemente las tasas de corto plazo. Esta situación debería comenzar a ejercer efectos directos en la actividad económica de Estados Unidos en el segundo semestre del año, lo cual respaldaría la economía mundial, si bien el descenso que volvieron a sufrir recientemente las cotizaciones bursátiles podría reducir el ritmo de esta recuperación. La reducción de los precios del petróleo también será un factor positivo.
  • En segundo lugar, dado que los riesgos de inflación han disminuido, los responsables de la política económica de la mayoría de las economías avanzadas disponen de un considerable margen de maniobra, que algunos países —sobre todo Estados Unidos, pero también Australia, Canadá y el Reino Unido—han comenzado a utilizar; Japón, que dispone de un margen mucho menor para llevar a cabo el ajuste, también ha dado a su política monetaria una tónica más expansiva en el contexto del nuevo marco monetario. Asimismo, el sustancial fortalecimiento de las finanzas públicas logrado en los últimos años (véase el capítulo III) ofrece a la mayoría de los países la posibilidad de recurrir a la expansión fiscal como segunda línea de defensa, y algunos países ya han procedido a hacerlo.
  • En tercer lugar, si bien varios países aún se ven confrontados con graves dificultades, en general la vulnerabilidad externa y financiera se ha reducido en los mercados emergentes desde las crisis de 1997–98 y, al haber abandonado los regímenes de vinculación cambiaría flexible, estos países están ahora en mejores condiciones de hacer frente a las perturbaciones externas (gráfico 1.4). (Véase el capítulo IV).

Gráfico 1.4Vulnerabilidad externa de los países en desarrollo

En general, la vulnerabilidad externa ha disminuido tras las crisis de 1997–98, aunque en América Latina la deuda y las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas, y ha habido una reorientación general hacia la adopción de vínculos cambiarios rígidos y/o regímenes cambíarios más flexibles.

1Incluidos Malta y Turquía.

2Saldo de la balanza en cuenta corriente más amortización total exigible.

3Definido como el porcentaje de países (ponderado en función del PIB con paridad de poder adquisitivo) que tienen un régimen de tipo de cambio fijo pero ajustable. Abarca los principales países de mercados emergentes de cada región; basado en Stanley Fischer. “Exchange Rate Regimes: Is the Bipolar View Correct?”, conferencia pronunciada durante las reuniones de la AEA, enero de 2001. Este documento fue publicado en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org).

En este contexto, en el escenario de referencia utilizado en Perspectivas de la economía mundial se prevé que la actividad en Estados Unidos repuntará en el segundo semestre del año, mientras que en Europa se mantendrá un crecimiento razonablemente vigoroso; por su parte, en Japón la recuperación se reanudará en 2002. En los mercados emergentes las condiciones de financiamiento externo mejorarían paulatinamente durante el resto del año, en consonancia con un moderado aumento de los flujos de capital privado. Aunque de todos modos en 2001 el crecimiento económico mundial se desaceleraría considerablemente, se situaría muy por encima de los niveles mínimos observados en anteriores fases de contracción y en 2002 volvería a situarse en un nivel cercano al tendencial.

Este escenario es decididamente plausible, pero dista mucho de haber certeza sobre su materialización. Por el lado positivo, si la confianza mejorara con rapidez, la reactivación de la economía estadounidense —y por lo tanto de la economía mundial—podría producirse antes de lo que indican las proyecciones actuales. Sin embargo, ante el deterioro de los mercados bursátiles, obviamente los riesgos de una evolución más desfavorable son altos. La experiencia indica que cuando la evolución económica cambia de tendencia, la modificación del impulso suele ser más pronunciada de lo que se preveía. Como se ha destacado en muchas ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial, podría muy bien ser así en este caso debido a los grandes desequilibrios que se produjeron durante la expansión, entre ellos el alto déficit en cuenta corriente y la evidente sobrevaluación del dólar de EE.UU., la tasa negativa de ahorro de los particulares y el aumento de las cotizaciones bursátiles, que pese a haber bajado recientemente, aún están muy sobrevaloradas en comparación con los niveles históricos. Estos desequilibrios están estrechamente vinculados a las expectativas de que en Estados Unidos se mantenga un vigoroso crecimiento de la productividad en relación con otros países; la forma, la velocidad y el alcance del ajuste de estos desequilibrios dependerán de la evolución de estas expectativas en un contexto de desaceleración del crecimiento económico. Al respecto, un riesgo es que cambie de sentido el círculo virtuoso de la “nueva economía” —caracterizada por aumento de la productividad, alza de las cotizaciones bursátiles, mayor acceso al financiamiento y crecientes inversiones en tecnología—que contribuyó al pujante crecimiento registrado en los años noventa (véase el capítulo II).

Si la desaceleración en Estados Unidos resultara más pronunciada y prolongada, el panorama mundial se vería ante varios riesgos conexos que acrecentarían considerablemente la probabilidad de que la contracción sea más sincronizada y se autorrefuerce:

  • En primer lugar, durante varios años la dinámica expansión de la economía estadounidense permitió estabilizar la actividad económica mundial frente al debilitamiento de la demanda en otros países. Lamentablemente, dado que la recuperación en Japón se ha estancado y considerando que el potencial de crecimiento económico en Europa sigue siendo moderado, es improbable que la actual desaceleración de la economía de Estados Unidos se vea compensada por un mayor aumento de la demanda en los demás países. En estas circunstancias habría un mayor riesgo de que la desaceleración se propague a otros países a través del mercado financiero y los efectos en la confianza. También se acrecentaría la vulnerabilidad de la economía mundial a las perturbaciones adversas, por ejemplo, un debilitamiento de la actividad en Japón mayor que el previsto.
  • En segundo lugar, como se analizó ampliamente en las recientes ediciones de Perspectivas de la economía mundial, habría un mayor riesgo de que los desequilibrios de la cuenta corriente de las principales zonas monetarias, y la evidente desalineación de las principales monedas, se corrigieran de manera desordenada. La historia enseña que no puede mantenerse por mucho tiempo un déficit en cuenta corriente de la magnitud del que registra actualmente Estados Unidos y que, en general, el ajuste va acompañado de una sustancial depreciación. Dado que para las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial, como para las realizadas por muchos otros analistas, se suponen tipos de cambio reales constantes, el escenario de referencia muestra relativamente pocos cambios en los desequilibrios mundiales en cuenta corriente. Como se analiza en el apéndice II, en un escenario que prevea un ajuste gradual de los tipos de cambio —como el que ha tenido lugar en la mayoría de los casos anteriores—estos desequilibrios podrían corregirse de manera relativamente controlable y sin perturbaciones, especialmente si la corrección está acompañada de un crecimiento más dinámico en Europa y Japón. Sin embargo, en un contexto de fuerte desaceleración del crecimiento en Estados Unidos, las inversiones directas y de cartera que han estado financiando el déficit en cuenta corriente de este país podrían sufrir una corrección más abrupta, lo cual acrecentaría el riesgo de un ajuste más rápido y desordenado, que podría generar turbulencias tanto en los mercados financieros maduros como en los emergentes. Una gran oscilación de los tipos de cambio también podría limitar el margen de maniobra en materia de política económica.
  • En tercer lugar, dado que los riesgos financieros suelen subestimarse en períodos de rápida expansión, la desaceleración del crecimiento podría poner de manifiesto la fragilidad de los mercados financieros. Una nueva corrección a la baja de las expectativas de crecimiento de la rentabilidad de las empresas podría intensificar las presiones sobre los mercados bursátiles, en Estados Unidos y en el resto de los países, con efectos negativos en el patrimonio, la inversión, la confianza y la aversión al riesgo, lo cual también afectaría directamente a la demanda de activos de mercados emergentes. Un crecimiento más lento también agudizaría las presiones sobre el sector financiero y el sector empresarial, sobre todo en los países en que estos sectores aún adolecen de importantes deficiencias.

Para ilustrar estos riesgos, en Perspectivas de la economía mundial se presenta un escenario de “aterrizaje más brusco”, basado en el supuesto de que la valoración de las acciones estadounidenses vuelva a caer significativamente y que en Estados Unidos y Japón la confianza de los consumidores y los inversionistas se deteriore considerablemente a consecuencia de una depreciación sustancial y abrupta del dólar de EE.UU. frente a las demás monedas. Como resultado de los bruscos cambios en las valoraciones del mercado financiero y de la pérdida de confianza, paralelamente al reequilibrio de la demanda mundial se produce una desaceleración significativa y generalizada de la producción. En comparación con el escenario de referencia, en este escenario la producción mundial disminuye poco más de 1 punto porcentual a lo largo de 2001 y 2002 (el efecto va de 1½ punto porcentual en el caso de Estados Unidos a 1 punto porcentual en el caso de otros países avanzados). En los países en desarrollo el efecto equivale aproximadamente a la mitad del que sufriría la economía mundial, en gran parte debido a la reducción de la demanda de exportaciones netas, aunque dicho efecto podría ser considerablemente mayor si las condiciones de financiamiento externo registraran un fuerte deterioro. En términos generales, esto daría por resultado una desaceleración mundial muy similar a la registrada en 1998. Si se produjera el deterioro financiero pero la depreciación del dólar de EE.UU. se retrasara, la pérdida de producción sería mayor en Estados Unidos dado que el aumento de las exportaciones netas sería más limitado, y, a la inversa, las pérdidas de producción en otras economías avanzadas serían menores.

En las ediciones recientes de Perspectivas de la economía mundial se sostuvo que en las principales zonas monetarias debían adoptarse políticas conducentes a reequilibrai el crecimiento y la demanda entre las tres principales zonas monetarias, de manera de respaldar la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales. Este proceso está decididamente en marcha pero se está llevando a cabo enteramente mediante una reducción del crecimiento en Estados Unidos, mientras que en los demás países la actividad económica no está compensando mayormente esa reducción. Dado que han cedido las presiones inflacionarias y el riesgo de una desaceleración de la actividad económica es mayor, es necesario recurrir de manera activa a las políticas inacroeconómicas para respaldar una transición razonablemente ordenada hacia tasas de crecimiento más sostenibles en Estados Unidos, fortalecer la expansión en Europa y revitalizar la fallida recuperación de Japón.

  • En Estados Unidos, fue apropiado que a partir de enero se rebajaran decididamente las tasas de interés. La política monetaria debería seguir siendo la primera línea de defensa, y puede que se requieran nuevas rebajas de las tasas en los próximos meses. También podría ser útil rebajar moderadamente los impuestos de manera inmediata para respaldar la actividad económica y reducir al mismo tiempo el efecto adverso a mediano plazo sobre el ahorro y la cuenta corriente.
  • En Japón, el nuevo marco de política monetaria adoptado en marzo, y el compromiso de mantenerlo hasta que la inflación sea positiva, es promisorio y debería llevarse a cabo de manera enérgica. Dado que la deuda pública alcanza un nivel muy alto, debería mantenerse el proceso paulatino de saneamiento de las finanzas públicas que se encuentra en marcha, y sólo debería adoptarse una política fiscal más expansiva como último recurso para evitar una recesión abierta. Sin embargo, como principal medida de política económica se deben corregir con decisión las deficiencias estructurales, especialmente las que afectan al sector financiero, procurando en la medida de lo posible reducir a un mínimo el efecto adverso a corto plazo en el crecimiento económico. El plan de medidas estructurales anunciado recientemente es un paso en la dirección correcta, pero será necesario implementarlo con vigor y complementarlo con otras medidas.
  • En la zona del euro, dado que hay cada vez más indicios de desaceleración de la actividad, y se prevé que las presiones inflacionarias subyacentes se atenúen en el futuro, es posible ajustar moderadamente a la baja las tasas de interés; el Banco Central Europeo (BCE) deberá actuar con rapidez si se acentúan los signos de debilitamiento o si el euro registra una fuerte apreciación. Las rebajas de impuestos establecidas recientemente, que fortuitamente acompañan la coyuntura, también contribuirán a respaldar la actividad en algunos países, por lo cual a esta altura no parece necesario otro estímulo fiscal que el resultante de los estabilizadores automáticos. Para lograr una tasa de crecimiento potencial más alta y asegurar la viabilidad fiscal a largo plazo, es preciso encarar la reforma estructural con un enfoque más ambicioso, sobre todo en lo que respecta al mercado de trabajo, el sistema jubilatorio y el sistema de salud.
  • En los mercados emergentes, las perspectivas dependen de manera crucial de que se mantenga la confianza de los inversionistas. Las condiciones de financiamiento externo se han deteriorado en los últimos tiempos y, dado que el panorama mundial es incierto y en algunos países de mercados emergentes persisten las dificultades económicas, es probable que sigan siendo inestables en el período venidero. Esto pone de relieve la necesidad de mantener políticas macroeconómicas prudentes y de llevar adelante las reformas del sector empresarial y el sector financiero y, especialmente en las economías en transición, las reformas institucionales, sobre todo en los países en que el proceso de reforma se ha retrasado.

La desaceleración del crecimiento económico mundial sin duda perjudicará a los sectores pobres, directamente y a través del descenso de los precios de los productos básicos, aunque el impacto podría verse mitigado por el hecho de que las dos terceras partes de los grupos más pobres viven en el sur de Asia y en China, donde se espera que la actividad económica mantenga un ritmo relativamente vigoroso. En varios de los países más pobres, el alivio de la deuda proporcionado en el marco de la Iniciativa reforzada para los países pobres muy endeudados (PPME) generará un sustancial volumen de recursos para financiar medidas de lucha contra la pobreza; siempre que estos recursos se utilicen eficientemente con el respaldo de programas integrales de reforma, estas medidas ayudarán a reducir la pobreza y estimularán el crecimiento a mediano plazo. Para apoyar estos esfuerzos, las economías avanzadas tienen la responsabilidad especial de aumentar los flujos de ayuda, que se sitúan muy por debajo de la meta del 0,7% del PIB indicada por las Naciones Unidas; promover la paz y la estabilidad política, sobre todo en las regiones de África arrasadas por la guerra, y suministrar mayor asistencia para combatir la propagación de la epidemia de VIH/SIDA, que se ha convertido en la principal amenaza al bienestar humano y el desarrollo económico en el continente africano.

El régimen comercial aplicado en los países avanzados sigue siendo un importante obstáculo al progreso de los países en desarrollo más pobres ya que en general representa una discriminación para los bienes que estos últimos producen con mayor eficiencia, en particular los alimentos, los productos textiles y el vestido (aunque en el marco del Acuerdo Multifibras los contingentes se eliminarán progresivamente hasta desaparecer en 2005). Dados los planes de emprender una nueva ronda de negociaciones multilaterales para liberalizar el comercio, es importante recordar que la apertura comercial es un factor trascendental para que los países pobres se beneficien de la globalización. Si bien los países en desarrollo también deben mejorar su sistema comercial (el caso de África se analiza con mayor detalle en el capítulo II), es esencial que los países avanzados reconozcan que la apertura de los mercados a las exportaciones puede reportar grandes beneficios a los países en desarrollo en general y a los países pobres en particular. En este sentido, es muy positiva la reciente decisión de la Unión Europea (UE) de dar de inmediato libre acceso a la mayoría de los productos de las naciones más pobres, sobre todo debido a la importancia que tiene el mercado de la UE para dichos países. Asimismo, Canadá, Corea, Estados Unidos, Japón, Noruega y Nueva Zelandia han adoptado o anunciado recientemente medidas que entrañan una importante apertura de los mercados a favor de las naciones más pobres. Aun así, estos y otros países todavía pueden y deben hacer más por eliminar los obstáculos que siguen limitando las exportaciones de los países más pobres.

¿En qué medida el aterrizaje en Estados Unidos será brusco?

La economía de Estados Unidos inició el año 2000 con un dinámico crecimiento, pero en el curso de ese año sufrió una fuerte desaceleración (gráfico 1.5). El PIB real creció a una tasa anual de 5¼% en el primer semestre de 2000, superando así incluso las proyecciones más optimistas de crecimiento potencial, y la Reserva Federal, con acertado criterio, elevó las tasas de interés como reacción ante los crecientes riesgos de inflación. En el cuarto trimestre el crecimiento se redujo a una tasa anual de tan solo 1%, debido principalmente al fuerte aumento de los precios de la energía y al endurecimiento de las condiciones financieras, así como a la caída del NASDAQ y la apreciación del dólar de EE.UU. En el curso del año, la alarma creada por el menor ritmo de crecimiento de las ventas y las utilidades provocó un sustancial descenso de las cotizaciones de muchas de las principales empresas de alta tecnología, y el dólar de EE.UU. bajó moderadamente del nivel máximo al que había llegado. Al iniciarse el nuevo año, la confianza de las empresas y los consumidores sufrió un duro revés. El sector más afectado por la desactivación ha sido la industria manufacturera. Aunque el crecimiento del gasto de los particulares se está desacelerando, en el primer trimestre de 2001 la demanda de consumo y la construcción de viviendas parecen haber proporcionado un moderado respaldo a la actividad real.

Gráfico 1.5Estados Unidos: Pronunciada desaceleración económica y desequilibrios persistentes

(Variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes, salvo indicación contraria)

Tras un sólido desempeño inicial se registró una pronunciada desaceleración del crecimiento durante 2000. Sin embargo, se aceleró el incremento del costo unitario de la mano de obra, se amplió el déficit de la balanza en cuenta corriente, y se apreció el tipo de cambio real

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Oficina de Estadísticas Laborales, y WEFA, Inc.

1Sector empresarial no agrícola.

2El tipo de cambio efectivo real está basado en los índices de precios al consumidor.

En la coyuntura actual, las perspectivas están sujetas a una incertidumbre mayor que la habitual. El pronóstico de referencia que se presenta en Perspectivas de la economía mundial muestra un magro crecimiento económico en el primer semestre de 2001, que refleja el rápido ajuste de las existencias y la desaceleración del gasto de inversión. Posteriormente, la actividad repunta gracias al respaldo proporcionado por menores tasas de interés a corto y largo plazo, pero se desacelera debido a que las recientes caídas de las cotizaciones bursátiles repercuten, con retraso, en la inversión y el consumo. Como resultado, el crecimiento durante la totalidad del año 2001 se situaría en una tasa de 1½%, y en 2002 sería del 2½%. Esta proyección podría corregirse al alza en razón del estímulo proporcionado por las rebajas de impuestos, aún no aprobadas por ley. Sin embargo, existe un importante riesgo de que el crecimiento sea menor si los desequilibrios acumulados durante la prolongada expansión —cotizaciones bursátiles que siguen siendo muy altas comparadas con los niveles históricos, altos niveles de endeudamiento de las empresas y los hogares y un posible exceso de inversiones en algunos sectores (sobre todo en el de telecomunicaciones)—se corrigieran de manera desordenada, situación que se vería agravada por un mayor deterioro de la confianza y una mayor aversión al riesgo en los mercados financieros.

La firmeza de la demanda interna en relación con el crecimiento de la producción en 2000 provocó por tercer año consecutivo un considerable aumento del déficit de la cuenta corriente externa. Este déficit, del 4¼% del PIB en 2000, es considerablemente mayor que el de las demás economías avanzadas (cuadro 1.2). Dado que el superávit fiscal ha ido en aumento, la expansión del déficit se debió exclusivamente a una mayor inversión privada y a un menor nivel de ahorro de los hogares. Una cuantiosa afluencia de capitales, que obedeció en parte a la percepción de un mayor aumento tendencial de la productividad en Estados Unidos, provocó una nueva apreciación de la moneda estadounidense. La experiencia indica que generalmente los déficit en cuenta corriente de esta magnitud no pueden mantenerse por mucho tiempo (recuadro 1.2) y que, como consecuencia del ajuste, se desacelera el crecimiento del ingreso real y durante unos años la moneda registra una depreciación real gradual pero significativa2.

Cuadro 1.2.Saldo en cuenta corriente de algunas economías(Porcentaje del PIB)
1999200020012002
Economías avanzadas−0,5−1,0−1,1−1,0
Principales economías avanzadas−1,1−1,6−1,6−1,5
Estados Unidos−3,6−4,4−4,3−4,1
Japón2,42,52,72,8
Alemania−0,9−1,1−1,2−1,0
Francia2,62,12,12,3
Italia0,5−0,6−0,20,1
Reino Unido−1,1−1,7−1,8−2,2
Canadá−0,41,81,30,8
Otras economías avanzadas2,02,01,81,6
España−2,1−3,2−3,0−3,0
Países Bajos4,33,73,73,4
Bélgica4,24,14,34,5
Suecia3,52,62,42,3
Austria−2,8−3,0−2,8−2,3
Dinamarca1,62,62,52,5
Finlandia5,97,77,37,6
Grecia−4,1−6,9−7,3−7,1
Portugal−8,7−10,4−9,7−9,3
Irlanda0,6−0,5−2,1−2,6
Suiza11,612,811,511,3
Noruega3,913,913,410,9
Israel−1,9−1,7−2,3−2,4
Islandia−7,0−10,3−10,6−8,2
Chipre−4,5−8,0−5,3−4,6
Corea6,02,42,31,2
Australia−5,8−4,0−3,3−3,2
Taiwan, provincia china de2,93,02,42,5
Hong Kong, RAE de6,65,83,04,1
Singapur25,923,621,020,2
Nueva Zelandia−6,6−5,4−4,8−4,2
Partida informativa
Unión Europea0,3−0,3−0,3−0,2
Zona del euro10,4−0,2−0,1

Calculado como suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Calculado como suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Aunque el nivel global de inflación medido por el IPC aumentó a alrededor de 2¾%, la desaceleración redujo los riesgos de inflación. Si, como se prevé, la actividad económica sigue creciendo a tasas inferiores a las potenciales, deberían atenuarse las presiones sobre la utilización de recursos, aunque de manera desfasada. Sin embargo, al mismo tiempo se mantiene la escasez de oferta en los mercados de trabajo en comparación con los niveles históricos, y los costos por unidad de mano de obra están aumentando con mayor rapidez. Asimismo, una fuerte depreciación del dólar de EE.UU. podría elevar los precios de las importaciones. La forma en que se equilibren estos factores dependerá de manera crucial de la evolución de la productividad de la mano de obra. A esta altura, el riesgo de una aceleración abrupta de la inflación parece moderado, lo cual da a las autoridades de política económica cierto margen de maniobra para reevaluar la situación subyacente en materia de inflación mientras se aclara el alcance de la desaceleración de la actividad real. Dado que la balanza de riesgos se inclina cada vez más hacia un menor ritmo de crecimiento económico, fueron oportunas y apropiadas las sustanciales rebajas de las tasas de interés establecidas en los cuatro primeros meses de 2001. Podría requerirse una mayor expansión monetaria si la situación económica y financiera sigue siendo frágil. En lo que respecta al sistema financiero, se ha producido un ligero aumento de los préstamos en mora y del índice de incumplimiento en relación con títulos emitidos por empresas, atribuible en parte al sobreendeudamiento que suele tener lugar durante períodos de gran dinamismo económico. Sin embargo, los bancos aún son muy rentables según los parámetros históricos y tienen, en promedio, un coeficiente de capitalización del 12%, es decir, más de 2 puntos porcentuales por encima del nivel mínimo requerido para que se consideren adecuadamente capitalizados.

En esta etapa la política monetaria sigue siendo el instrumento más adecuado para responder a la evolución de la coyuntura. No obstante, a diferencia de la situación imperante cuando se publicó la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial, por motivos estructurales y desde una perspectiva cíclica, ahora podría ser útil rebajar moderadamente los impuestos, concentrando en cierta medida los recortes en el período inmediato, tratando al mismo tiempo de reducir a un mínimo el efecto adverso a mediano plazo en el ahorro y el saldo de la cuenta corriente externa. Sería preferible llevar a cabo un plan tributario multianual por etapas, cada una de las cuales debería iniciarse sólo cuando fuera evidente la disponibilidad de recursos presupuestarios suficientes para financiarla. Los superávit de los fondos fiduciarios del sistema de seguridad social y el seguro de salud Medicare deberían preservarse para atender en parte los gastos futuros en pensiones y servicios de salud.

Recuadro 1.2.Sostenibilidad de la cuenta corriente externa de Estados Unidos

En los últimos años, el déficit de la cuenta corriente externa de Estados Unidos ha aumentado a niveles elevados, lo cual ha planteado dudas sobre su sostenibilidad e inquietudes sobre las posibles repercusiones de una corrección rápida y desordenada de este desequilibrio. El déficit aumentó de un nivel de 1½% del PIB en 1995 a casi 4½% en el año 2000 (en comparación con un promedio de 1½ en los dos últimos decenios). Se estima que en 2000 el financiamiento del déficit absorbió 7½% del ahorro del resto del mundo, en comparación con un promedio de 2½% durante la mayor parte de los dos últimos decenios. El rápido crecimiento del PIB de Estados Unidos y el crecimiento relativamente más débil de otras regiones del mundo, sobre todo de Europa y Japón, así como el fuerte aumento del tipo de cambio real del dólar de EE.UU. (debido en gran parte a las entradas de capital), contribuyeron al aumento del déficit (véase el gráfico). La otra cara de la moneda es que a nivel interno se ha registrado un aumento significativo de las inversiones.

Algunos observadores sostienen que el déficit no puede persistir a niveles tan elevados1 y, si se prolonga mucho, las obligaciones externas netas de Estados Unidos aumentarían a un nivel sumamente alto, los activos estadounidenses representarían una porción creciente de las carteras de los inversionistas extranjeros y, en algún momento, éstos querrían deshacerse de ellos. En una situación de esa naturaleza se corre el riesgo de que se produzcan grandes ajustes en la cuenta corriente y en el valor externo del dólar, lo que, a su vez, podría provocar trastornos considerables en la economía mundial y perturbaciones en los mercados financieros mundiales y de Estados Unidos. De hecho, algunos observadores sostienen que los riesgos no se derivan tanto de la magnitud del déficit de Estados Unidos o de su situación deudora neta sino del carácter abrupto de cualquier ajuste2. Aunque la experiencia de los últimos decenios parece indicar que, en general, los ajustes externos han sido graduales, a finales de los años ochenta el ajuste de la cuenta corriente se vio acompañado por una fuerte disminución del valor real del dólar.

Estados Unidos

(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)

Fuentes: Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Definidos en función del costo unitario de la mano de obra sobre la base de ponderaciones del comercio exterior de 1989–91.

Las ecuaciones comerciales convencionales reflejan implícitamente que el comercio depende de la actividad económica y el tipo de cambio real; por lo tanto, los mecanismos que podrían conducir a un ajuste externo significativo son, entre otros, los siguientes:

  • Cambios en la situación coyuntural. Tras el crecimiento robusto de la producción en los últimos años, en el año 2000 la economía de Estados Unidos se encontraba probablemente en una etapa más avanzada desde el punto de vista cíclico que la de la zona del euro y, sobre todo, la de Japón. Aunque las incertidumbres sobre el nivel futuro y la tasa de crecimiento básica potencial de la producción complican cualquier evaluación que quiera hacerse de la magnitud de estos efectos, las estimaciones actuales del personal técnico del FMI parecen indicar que los factores “cíclicos” podrían estar agregando aproximadamente ½% del PIB al déficit en cuenta corriente de Estados Unidos.
  • Cambios en la tendencia básica del crecimiento. El reciente incremento del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos ha coincidido con aumentos de la tasa de crecimiento potencial estimada de la economía estadounidense y una reducción de dicha tasa en la zona del euro y Japón. Sin duda un aumento de la tasa de crecimiento potencial de la zona del euro y de Japón contribuiría a reducir el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos3. Asimismo, aun si continúa la tendencia actual del crecimiento potencial, puede que el déficit de Estados Unidos no se deteriore en la magnitud reflejada por los modelos comerciales convencionales dado que una de las predicciones de estos modelos, a saber, que en los países con mayor crecimiento tiende a observarse una depreciación del tipo de cambio real o del saldo externo, no es congruente con la experiencia histórica4. Sin embargo, es poco probable que este efecto conduzca a una mejora a largo plazo en el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos.
  • Ajuste del tipo de cambio. Es probable que el mecanismo principal que reduzca a mediano plazo el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos sea la depreciación real del dólar de EE.UU. con relación a su valor actual (que en parte tal vez refleje las entradas de capital estimuladas por un crecimiento robusto de la economía; véase el capítulo II). A su vez, la reducción del déficit probablemente estaría vinculada a una desaceleración de la demanda interna de Estados Unidos, sobre todo de las inversiones. Dadas la magnitud del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos y la función relativamente pequeña que desempeña el comercio externo en la economía del país, el ajuste del tipo de cambio podría ser significativo.

En el apéndice II de este capítulo se presenta un escenario en el que el dólar de EE.UU. se deprecia gradualmente frente a la moneda de otras economías avanzadas. A mediano plazo, ello genera una mejora significativa de la posición externa de Estados Unidos a medida que disminuye la demanda interna (en particular las inversiones) y aumenta la demanda externa. Dados los precedentes históricos, lo más probable es que se produzca este tipo de ajuste gradual de los desequilibrios fundamentales5. Sin embargo, todavía es posible que se produzca un ajuste más abrupto.

1Por ejemplo véanse Catherine Mann, “¿Es sostenible el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos?”, en Finanzas & Desarrollo (marzo de 2000), págs. 42–5, y Francis Schott, “Is the U.S. Current Account Deficit Sustainable?”, en Business Economics (julio de 2000), págs. 72–3.2Maurice Obstfeld y Kenneth Rogoff, “Perspectives on OECD Economic Integration: Implications for U.S. Current Account Adjustment”, ponencia presentada en el simposio del Banco de la Reserva Federal de Kansas City (agosto de 2000).3Para una consideración más detallada de este tema véanse los distintos marcos hipotéticos que se describen en el apéndice II del presente capítulo.4Más bien, la elasticidad de los ingresos con relación a las exportaciones parece variar sistemáticamente en función de la evolución del crecimiento a largo plazo. Véase Paul Krugman, “Differences in Trade Elasticities and Trends in Real Exchange Rates”, European Economic Review, vol. 33 (mayo de 1989), págs. 1031–54. Martin Cerisola, Hamid Faruqee y Alex Keenan analizan el caso de Estados Unidos en “Long-Term Sustainability of the U.S. Current Account Balance”, en United States: Selected Issues, IMF Staff Country Report No. 99/101 (Washington: Fondo Monetario Internacional, septiembre de 1999).5Véase Caroline L. Freund, “Current Account Adjustment in Industrial Countries”, International Finance Discussion Paper No. 692 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, diciembre de 2000).

En lo que respecta a Canadá, la desaceleración de la economía estadounidense es un factor importante que explica el recorte de la proyección de crecimiento del 4¾% en 2000 a 2¼ en 2001. La economía es muy abierta al comercio exterior —el 86% de las exportaciones (que representan el 37% del PIB) se destinan a Estados Unidos—y produce bienes cuyos precios, salvo en el caso de los productos energéticos, previsiblemente se mantengan en un bajo nivel. Si bien los aumentos anteriores de las tasas de interés atemperarán la demanda de bienes duraderos, viviendas e inversiones empresariales, muy probablemente la actividad se verá respaldada por el dinámico mercado de trabajo, las rebajas del impuesto sobre la renta y la sólida confianza de los consumidores y las empresas. El principal factor que podría determinar una evolución menos favorable que la prevista es que la desaceleración en Estados Unidos sea más profunda y prolongada. Considerando el riesgo de un crecimiento menor que el previsto, y dado que la inflación básica se mantiene en torno al nivel medio de la gama de valores fijada como meta por las autoridades (1% a 3%), los recortes de las tasas de interés de enero, marzo y abril fueron apropiados. El Banco de Canadá deberá mantenerse alerta a la posibilidad de que la actividad se desacelere con más rapidez de la prevista. Las rebajas del impuesto sobre la renta establecidas recientemente fueron muy oportunas, y la situación fiscal sigue siendo sólida. Para que con el tiempo se reduzca aún más la razón deuda pública/PIB, el gobierno debería destinar la mayor parte de los superávit presupuestarios previstos a reducir la deuda. Para flexibilizar el mercado de trabajo y reducir el desempleo estructural se requieren nuevas medidas que reduzcan la frecuencia de utilización del seguro de desempleo y eliminen el otorgamiento de prestaciones por períodos prolongados a nivel regional.

¿Continuará la frágil recuperación de Japón?

En Japón, la recuperación está interrumpida debido en parte a la desaceleración mundial pero también a un persistente deterioro de la confianza de los consumidores y a problemas de fondo en el sistema financiero. En 2000 la actividad económica creció un 1¾% impulsada principalmente por el dinamismo registrado en el primer trimestre debido a factores de carácter excepcional, entre ellos el pago de los aguinaldos en enero en lugar de diciembre y el desfase de las importaciones debido a las inquietudes generadas por el problema informático del año 2000 (gráfico 1.6). En el período posterior, el consumo privado se vio debilitado por la incertidumbre en torno a las perspectivas económicas futuras, y la inversión industrial disminuyó al desacelerarse la demanda externa y entrar el sector de tecnología de la información en una fase de contracción. El crédito bancario siguió disminuyendo debido a la escasa demanda de crédito y las persistentes deficiencias del sistema financiero. Se estima que la inversión pública y la demanda externa repercutieron negativamente en el crecimiento después de mediados del año, al cesar los efectos del plan de estímulo fiscal de noviembre de 1999 y desacelerarse la economía de los países con los que comercia Japón.

Gráfico 1.6.Japón: Recuperación vacilante

(Variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes, salvo indicación contraria)

A fin de lograr un crecimiento sostenido deberán adoptarse medidas decididas para corregir las deficiencias del sistema financiero, especialmente porque las posibilidades de un estímulo fiscal o monetario son limitadas.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; WEFA; base de datos de Nomura, y estimaciones del personal técnico del FMI (datos sobre el gobierno general, 1999–2000).

1Ajustado en función del efecto del incremento del impuesto al consumo en abril de 1997.

2Promedio del mes.

3No incluye la seguridad social.

El pronóstico de crecimiento para 2001 se ha reducido a ½% como consecuencia de la vulnerabilidad de la economía al ciclo mundial en el sector de productos electrónicos y del efecto que ha tenido en la confianza el acusado descenso de las cotizaciones bursátiles. Es probable que las inquietudes en torno al desempleo limiten el gasto de los hogares, y la desaceleración de la demanda mundial de equipo electrónico amenaza con reducir la inversión empresarial. De hecho, la última encuesta Tankan muestra un considerable deterioro de la confianza de las empresas. La política fiscal seguramente imprimirá un impulso transitorio a la inversión pública alrededor del segundo trimestre, cuando comience a surtir efecto el programa de estímulo de noviembre de 2000, y el efecto de la desaceleración mundial se verá amortiguado por la depreciación del yen. Un importante factor que podría determinar una evolución más desfavorable que la esperada es el efecto en el sistema financiero de la tendencia a la baja de las cotizaciones bursátiles y el deterioro de la situación económica. Los analistas del mercado temen que, a las cotizaciones vigentes, los bancos y las compañías de seguros de vida se vean confrontados con pérdidas latentes en sus carteras de acciones, pérdidas que reducirán directamente su capital cuando las posiciones se revaloren a precios de mercado en abril de 2001; asimismo, subsisten dudas con respecto al grado en que los bancos y las compañías de seguros han contabilizado los préstamos en situación irregular y han constituido reservas para el caso de que dichos préstamos sean incobrables. Si la desaceleración en Japón superara las previsiones, el efecto adverso en el resto del mundo, sobre todo en Asia, sería sustancial.

Es especialmente lamentable que la recuperación aún sea vacilante después de diez años de evolución desalentadora caracterizada por recesiones reiteradas, una serie de perturbaciones macroeconómicas adversas y la imposibilidad de hacer frente con decisión a importantes reformas estructurales. Específicamente, el magro crecimiento económico actual refleja la lentitud del ajuste frente a la fuerte caída que sufrieron los precios de los activos a principios de los años noventa, así como la lenta adaptación a la globalización y a los cambios tecnológicos3. La prolongada depresión en que quedó sumida la inversión empresarial se debe principalmente al excesivo volumen de activos fijos y endeudamiento del sector de empresas, en un contexto en que el crédito sufrió las consecuencias de un deficiente sistema financiero afligido por persistentes préstamos incobrables y baja rentabilidad básica, dado que las instituciones financieras siguieron otorgando crédito a las empresas con bajos márgenes de rentabilidad y actuaron con lentitud a la hora de ampliar las actividades que generan comisiones. Los magros resultados también reflejan la lentitud con que la innovación y el aumento de la productividad desplazaron a la acumulación de capital y las exportaciones como principales motores del crecimiento.

En los años noventa persistió un escaso crecimiento económico pese a que se imprimió a las políticas macroeconómicas una orientación expansiva. Progresivamente se adoptó una política de expansión monetaria, en el marco de la cual la tasa de los préstamos día a día se redujo de un nivel superior al 8% en 1991 a un nivel efectivo de cero en 1999, pero los continuos problemas en el sector financiero —que socavaron el crédito bancario—neutralizaron en gran medida el estímulo proporcionado por esta política monetaria. La política fiscal se flexibilizó por medio de una serie de planes de estímulo, que elevaron el déficit estructural del gobierno general más de 6 puntos porcentuales del PIB entre 1991 y 1999. Sin embargo, en la práctica esta flexibilización tuvo un impacto relativamente limitado, en parte debido a la falta de transparencia fiscal y a las crecientes inquietudes suscitadas por el aumento de los desequilibrios fiscales.

Ante el deterioro de la situación y la persistente deflación, acertadamente en marzo se adoptó un nuevo plan de política monetaria, el cual debería aplicarse con determinación (recuadro 1.3). Dado el alto nivel de deuda pública, por el momento es adecuado seguir saneando las finanzas públicas de manera muy gradual; la expansión fiscal sólo debería considerarse como medida de último recurso en el caso de que se requiera un estímulo para evitar una recesión abierta (cuadro 1.3). Como preparación para el prolongado período de saneamiento fiscal que se requerirá en su momento, las autoridades deben proceder de inmediato a elaborar una estrategia fiscal a mediano plazo. Esta estrategia debería incluir como principales elementos la preparación oportuna de cuentas fiscales consolidadas, la aplicación de un sistema riguroso de selección de obras públicas basada en el análisis costo-beneficio, la adopción de un número de identificación tributaria para ampliar la red de aplicación del impuesto sobre la renta de las personas físicas, y la reforma del gasto en salud pública.

Cuadro 1.3.Saldo fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1(Porcentaje del PIB)
1984–94199519961997199819992000200120022006
Principales economías avanzadas
Saldo efectivo−3,8−4,1−3,4−1,9−1,3−1,00,1−0,4−0,70,2
Brecha de producción−0,7−2,2−2,1−1,5−1,4−1,00,2−0,8−1,1−0,1
Saldo estructural−3,4−3,2−2,6−1,2−0,7−0,6—0,4−0,2−0,30,2
Estados Unidos
Saldo efectivo−4,9−3,3−2,4−1,30,71,71,60,81,1
Brecha de producción−1,9−3,2−2,9−1,80,70,32,00,2−0,5−0,1
Saldo estructural−4,3−2,2−1,5−0,70,20,61,01,51,01,1
Deuda neta48,359,659,257,153,448,843,940,838,126,6
Deuda bruta62,572,972,870,366,663,257,353,850,636,6
Japón
Saldo efectivo0,2−3,5−4,2−3,2−4,5−7,0−8,2−6,8−5,9−2,1
Brecha de producción0,8−1,40,1−2,9−3,7−3,3−3,8−3,8−0,2
Saldo estructural0,3−3,1−4,2−3,3−3,4−5,7−7,2−5,6−4,8−2,2
Deuda neta16,312,716,017,529,535,943,449,754,458,7
Deuda bruta68,987,192,596,8110,2120,3130,4139,5145,2147,6
Partidas informativas
Saldo efectivo excluida la seguridad social−2,8−6,3−6,7−5,8−6,5−8,8−9,5−7,7−6,6−3,3
Saldo estructural excluida la seguridad social−3,3−6,0−6,8−5,8−5,9−8,0−9,0−7,1−6,1−3,4
Alemania2
Saldo efectivo3−2,0−3,3−3,4−2,7−2,1−1,41,5−2,0−1,5−1,3
Brecha de producción−0,90,2−0,9−1,4−1,2−1,7−0,9−1,3−1,0
Saldo estructural−1,2−3,3−2,7−1,6−1,1−0,4−0,5−1,3−1,0−1,3
Deuda neta22,349,451,152,252,052,351,550,349,546,6
Deuda bruta42,658,359,860,960,761,060,259,058,255,3
Francia
Saldo efectivo3−3,0−5,5−4,1−3,0−2,7−1,6−1,3−0,6−0,8
Brecha de producción−0,1−2,7−3,3−3,1−2,0−1,2−0,5−0,4−0,4
Saldo estructural−2,9−4,0−2,3−1,4−1,7−0,8−0,9−0,9−0,6
Deuda neta24,845,848,149,650,049,248,648,647,437,7
Deuda bruta34,454,557,159,359,758,958,357,955,949,0
Italia
Saldo efectivo3−10,7−7,6−7,1−2,7−2,8−1,8−0,3−1,3−1,20,8
Brecha de producción−0,2−1,1−2,0−2,3−2,4−2,7−1,8−1,8−1,4
Saldo estructural−10,7−7,0−6,2−1,7−1,8−0,6−0,7−0,5−0,60,9
Deuda neta85,4116,6116,0113,7110,1108,4104,4101,899,787,3
Deuda bruta92,5123,2122,6120,1116,2114,5110,2107,5105,392,2
Reino Unido
Saldo efectivo3−2,9−5,4−4,1−1,50,31,55,91,30,30,4
Brecha de producción−0,1−1,1−0,9−0,4−0,10,1−0,2−0,1
Saldo estructural−2,0−4,4−3,4−1,00 51,53,41,30,40 4
Deuda neta29,537,046,545,042,339,536,533,731,627,4
Deuda bruta44,452,052,249,947,044,441,338,336,031,1
Canadá
Saldo efectivo−7,1−5,4−2,80,20,22,23,42,72,51,8
Brecha de producción−2,0−4,4−5,3−3,6−3,3−1,60,2−0,3−0,6
Saldo estructural−5,7−2,90,12,21,93,03,32,92,91,8
Deuda neta60,588,588,283,481,475,366,961,056,038,8
Deuda bruta92,6120,6120,9117,4116,2111,6101,694,387,865,2
Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1.

Los datos sobre la deuda se refieren al final del año; en el caso del Reino Unido se refieren al final de marzo.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. En lo que respecta a la deuda neta, la primera columna se refiere a 1988—94 A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda de la Treuhandanstalt (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

Incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,6% del PIB en 2001 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido.

Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1.

Los datos sobre la deuda se refieren al final del año; en el caso del Reino Unido se refieren al final de marzo.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. En lo que respecta a la deuda neta, la primera columna se refiere a 1988—94 A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda de la Treuhandanstalt (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

Incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,6% del PIB en 2001 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido.

Aunque la política macroeconómica puede contribuir en alguna medida, las perspectivas de que se reanude un crecimiento sostenido a mediano plazo dependen de manera crucial de la realización de reformas fundamentales en el sector bancario y el sector empresarial. Para facilitar este proceso, recientemente el gobierno anunció un paquete de medidas encaminadas a acelerar la reestructuración de estos sectores, entre las que se incluyen la liquidación acelerada de los préstamos incobrables por parte de los grandes bancos, medidas para reducir las carteras de acciones de los bancos y la adopción de directrices sobre reestructuración de las empresas y remisión de deudas (véase el recuadro 1.3). Para reducir al mínimo el efecto adverso a corto plazo de estas necesarias reformas estructurales, el gobierno anunció también planes para reforzar la red de protección social. Estas nuevas reformas son un paso adelante en la dirección correcta, pero deberán complementarse con otras medidas. Asimismo, es preciso que el marco de regulación y supervisión se aplique enérgicamente, sobre todo teniendo en cuenta que se prevé reimplantar en abril de 2002 el régimen de garantía limitada de los depósitos; entre otras cosas, deben aplicarse normas más estrictas de clasificación de préstamos y se debe exigir la constitución de reservas adecuadas para hacer frente a los préstamos incobrables. A fin de propiciar la reestructuración de las empresas, en la medida en que los bancos y las empresas convengan en condonar deudas a cambio de planes de reestructuración, también se requiere una serie de reformas complementarias, por ejemplo en lo que respecta a la reglamentación del régimen de tenencia de la tierra y a los aspectos pertinentes del sistema tributario y jurídico. También es prioritario llevar a cabo reformas para desregular los sectores de telecomunicaciones, energía, transporte y vivienda; fortalecer la función de los auditores externos y los directores en los consejos de administración de las empresas a fin de mejorar el gobierno de éstas, y promover las pensiones privadas basadas en aportaciones definidas para acrecentar la movilidad de la mano de obra entre empresas.

Recuadro 1.3.Recientes iniciativas de política monetaria y estructural en Japón

Las autoridades japonesas han adoptado recientemente varias medidas destinadas a mejorar el marco de política monetaria y acelerar el ritmo de reestructuración de los sectores bancario y empresarial. Estas decisiones se adoptaron con el objeto de poner fin al actual período de deflación y generar las reformas fundamentales que se requieren en los sectores bancario y empresarial para sustentar un crecimiento vigoroso y sostenido a mediano plazo.

Marco de política monetaria

El 19 de marzo, ante las crecientes evidencias de que se había detenido la recuperación económica, el Banco de Japón (BdJ) anunció la adopción de un nuevo marco de política monetaria, basado en los siguientes elementos:

  • Una meta cuantitativa para los saldos en cuenta corriente en el banco central (que consisten principalmente en reservas del banco central), en lugar de una meta para la tasa de interés de los préstamos interbancarios día a día. La meta fijada actualmente para los saldos que los bancos mantienen en el banco central es de ¥5 billones, o sea alrededor de ¥1 billón más que el saldo promedio mantenido en los meses anteriores al cambio de política.
  • Incremento de las compras directas de bonos públicos a largo plazo, si fuera necesario, para alcanzar la meta en materia de reservas. Con lo que representa un significativo cambio con respecto a su política anterior de comprar todos los meses un monto fijo de bonos públicos en el mercado secundario, el BdJ indicó su disposición a incrementar las compras directas de bonos públicos a largo plazo en el mercado secundario (operaciones rinban), si fuera necesario, para asegurar una adecuada inyección de liquidez1.
  • El compromiso de mantener esta nueva política hasta que la inflación interanual del IPC (excluidos los productos perecederos) haya llegado a un nivel estable de cero o más.

Después del anuncio, la tasa de interés de los préstamos día a día, que ahora está determinada por el mercado, disminuyó a un nivel efectivo de cero. Además, el férreo compromiso del BdJ de combatir la deflación ha sustentado las expectativas del mercado de que las tasas de interés a corto plazo se mantendrán en un nivel cercano a cero por lo menos hasta mediados de 2002.

La disposición del BdJ a ensayar un nuevo enfoque, así como su compromiso declarado de lograr, como mínimo, la estabilización de los precios al consumidor, constituyen señales satisfactorias de una mayor flexibilidad para encarar el actual entorno deflacionario. Este nuevo enfoque no se circunscribe simplemente al retorno de la política de tasa de interés cero, y permite al BdJ inyectar un nuevo estímulo a la economía si fuera necesario en el futuro. También incrementa la transparencia de la política —el objetivo de estabilizar los precios al consumidor está más claramente definido que en la política anterior de tasa de interés cero, que se proponía mantener las tasas de interés cero hasta “que se disiparan los temores de deflación”—y, sin duda, contribuirá a reducir las expectativas deflacionarias. Sin embargo, para aumentar la eficacia de esta política, el BdJ deberá utilizar el margen de flexibilidad previsto en el nuevo enfoque para demostrar claramente su decisión de combatir la deflación.

Reestructuración financiera y empresarial

El 6 de abril, ante las preocupaciones acerca del ritmo de la reestructuración bancaria y empresarial, el gobierno anunció la adopción de un conjunto de medidas destinadas a acelerar el ritmo de ese proceso de reestructuración, entre las que se destacan las siguientes:

  • Eliminación acelerada de los préstamos en mora por parte de los principales bancos. El plan contempla que los principales bancos eliminen en un período de dos años los préstamos en mora ya clasificados como “en peligro de quiebra del deudor” o en una categoría inferior, y los nuevos préstamos en mora, en un período de tres años desde que hayan sido clasificados como tales. Se exigirá que los bancos informen periódicamente sobre el avance en la eliminación de estos préstamos, y la situación será controlada por el Organismo de Servicios Financieros.
  • Reducción de la tenencia de acciones por parte de los bancos. Para atenuar la exposición de los bancos al riesgo de mercado y reducir las tenencias cruzadas de acciones, el plan contempla un límite —que aún no se ha determinado—para las acciones que los bancos pueden adquirir en relación con su capital. Como medida transitoria, se creará una corporación de adquisición de acciones en poder de los bancos, con respaldo del sector financiero estatal, que comprará a los bancos, a precios de mercado, las acciones que superen el límite establecido.
  • Promoción de la reestructuración empresarial. Se establecerán directrices para orientar el proceso de reestructuración empresarial y condonación de deudas, con participación de las autoridades siguiendo el “enfoque en Londres”.
  • Otras medidas para respaldar la reestructuración, incluidos el mejoramiento de la red de protección social y el incremento de la liquidez en el mercado inmobiliario. También se están considerando reformas tributarias, que se adoptarán más adelante.

Si bien el nuevo énfasis en los aspectos bancarios y empresariales es apropiado, será preciso aplicar en forma decidida el nuevo plan de medidas, que deberá complementarse con otras medidas que potencien su impacto. Una forma importante de incrementar la eficacia de las medidas sería ampliar su cobertura a fin de incluir la eliminación de los préstamos en mora por parte de los bancos regionales (dado que los principales bancos concentran menos de la mitad de los activos de las instituciones de depósito). Además, es preciso seguir fortaleciendo la supervisión, entre otras formas asegurando la apropiada clasificación del gran volumen de préstamos a deudores en situación irregular, una parte considerable de los cuales —según los analistas de mercado—pueden hallarse en incumplimiento, y la constitución de reservas adecuadas que reflejen una evaluación realista de las perspectivas de recuperación de los préstamos. La necesidad de constituir reservas para hacer frente a los préstamos reclasificados puede hacer que algunos bancos queden subcapitalizados, lo que podría requerir una nueva inyección de capitales públicos con una condicionalidad adecuadamente estricta para prevenir el riesgo moral. El mecanismo de compra de acciones debe diseñarse de manera tal de evitar distorsiones, asegurar la transparencia y limitar el volumen de recursos públicos en riesgo. Por último, resultará esencial asegurar que los acuerdos de reestructuración de empresas en el marco de dicho mecanismo prevean un ajuste suficiente para que las empresas reestructuradas recuperen su viabilidad a largo plazo.

En consecuencia, si bien las nuevas medidas constituyen un paso en la dirección correcta, deberán aplicarse con vigor y estar acompañadas de otras medidas que estimulen la amplia reestructuración bancaria y empresarial necesaria para sentar las bases de una recuperación sostenida en Japón.

1Sin embargo, los bonos públicos a largo plazo efectivamente mantenidos en el banco central no pueden superar la emisión de billetes en circulación.

¿Puede la demanda interna respaldar el crecimiento económico en Europa?

Se espera que la demanda interna apoye el crecimiento en la zona del euro, aunque la desaceleración a escala mundial y el deterioro de los mercados financieros están repercutiendo negativamente en la actividad económica (cuadro 1.4). En el curso de 2000 se redujo el crecimiento del PIB real, principalmente debido a que el aumento de los precios del petróleo afectó negativamente el poder adquisitivo, sobre todo en Alemania (gráfico 1.7). En los últimos meses, se deterioró la confianza de las empresas y se intensificaron los signos de desaceleración de la actividad industrial. De cara al futuro, se espera que en 2001 se mantenga un crecimiento relativamente sostenido de alrededor del 2½%, lo cual representaría por primera vez desde 1991 un crecimiento mayor que el de Estados Unidos. Se prevé que el gasto de los hogares se verá alentado por el aumento del ingreso disponible, que refleja el continuo crecimiento del empleo y las rebajas del impuesto sobre la renta de las personas físicas en algunos países. Aunque la tónica empresarial muestra un claro deterioro en algunos países, probablemente la vulnerabilidad de la inversión de las empresas se vea limitada por los altos niveles de utilización de la capacidad productiva y el gran volumen de pedidos, el descenso de las tasas de interés de largo plazo y la importancia relativa del crédito bancario (con preferencia al financiamiento basado en el mercado). En lo que respecta a las principales economías, en Francia es donde el crecimiento muestra mayor dinamismo, impulsado por una demanda interna final relativamente firme. Asimismo, la vulnerabilildad de Francia a las perturbaciones externas es menor debido a que las manufacturas representan una menor proporción del valor agregado, los bienes de capital constituyen una proporción más reducida de las exportaciones, y los vínculos comerciales con Estados Unidos y Asia son más limitados. En Alemania e Italia, la demanda interna final es mucho menos firme, aunque en ambos países (sobre todo en Alemania) las rebajas de impuestos respaldarán el consumo privado en 2001. Una menor demanda externa ayudará a reducir las presiones de recalentamiento de la economía en los países de la periferia, especialmente Irlanda, que recibe de Estados Unidos un volumen sustancial de inversiones extranjeras directas y cuya economía depende en grado relativamente alto de la tecnología, pero en países como Portugal y, en menor medida, Grecia, podría provocar un mayor aumento del déficit en cuenta corriente, que ya es elevado.

Gráfico 1.7Zona del euro: El ritmo de crecimiento disminuye, pero sigue siendo relativamente dinámico

(Variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes, salvo indicación contraria)

En 2000 se observaron una desaceleración del crecimiento y una disminución del consumo privado y la inversión de las empresas. No obstante la reducción del desempleo, las presiones sobre los precios internos se han mantenido reprimidas.

Fuentes: Eurostat, Banco Central Europeo, Comisión Europea, FMI, Estadísticas financieras internacionales, y estimaciones del personal técnico del FMI

1Indice Dow Jones EURO STOXX.

2Media móvil centrada sobre un período de tres meses.

3Antes de 1999, tasa de las operaciones de reporto del Banco Federal de Alemania.

Cuadro 1.4.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
199920002001200219992000200120021999200020012002
Economías avanzadas3,44,11,92,71,42,32,11,86,45,95,95,9
Principales economías avanzadas3,03,81,62,41,42,31,91,76,15,75,96,0
Estados Unidos4,25,01,52,52,23,42,62,24,24,04,45,0
Japón0,81,70,61,5−0,3−0,6−0,74,74,75,35,2
Alemania1,63,01,92,60,72,12,01,38,37,87,67,4
Francia3,23,22,62,60,61,81,51,411,39,78,88,2
Italia1,62,92,02,51,72,62,21,611,410,69,99,5
Reino Unido12,33,02,62,82,32,12,22,46,05,65,35,4
Canadá4,54,72,32,41,72,73,02,27,66,87,27,1
Otras economías avanzadas4,85,23,03,81,32,42,82,37,36,36,15,7
España4,04,12,93,22,23,42,92,315,914,112,711,7
Países Bajos3,93,92,92,72,02,33,92,43,22,83,03,0
Bélgica2,73,92,42,41,12,92,21,38,87,07,07,0
Suecia4,13,62,62,80,51,01,81,95,64,74,14,0
Austria2,83,22,22,60,52,01,71,63,83,33,43,3
Dinamarca2,12,92,12,32,63,12,52,15,65,25,35,3
Finlandia4,25,74,24,01,33,02,62,410,39,89,28,8
Grecia3,44,03,83,82,22,93,43,311,711,110,910,7
Portugal2,83,02,42,82,22,83,82,34,44,14,04,0
Irlanda9,810,77,06,22,55,34,03,35,64,33,73,7
Luxemburgo7,38,54,24,31,03,21,51,32,92,62,72,6
Suiza1,53,42,02,00,81,61,41,52,71,91,91,8
Noruega0,92,21,92,32,33,02,82,53,23,43,53,5
Israel2,36,01,84,35,21,10,92,58,98,89,48,6
Islandía4,13,61,92,13,45,04,63,51,91,31,82,1
Chipre4,55,04,54,01,84,12,72,73,63,53,63,8
Corea10,98,83,55,50,82,24,33,06,34,14,23,5
Australia24,73,71,93,51,54,53,72,47,26,67,06,7
Taiwan, provincia china de5,46,04,15,60,21,31,41,52,73,23,43,2
Hong Kong, RAE de3,110,53,54,8−4,0−3,70,52,06,35,04,74,1
Singapur5,99,95,05,80,11,41,91,93,53,12,72,5
Nueva Zelandia23,93,52,62,71,12,72,82,16,86,05,85,9
Partida informativa
Unión Europea2,63,42,42,81,42,32,31,89,18,27,87,5
Zona del euro2,63,42,42,81,22,42,31,79,99,08,48,1

Los precios al consumidor se basan en el índice de precios al por menor, excluidos los intereses hipotecarios.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés; en el caso de Australia, también se excluyen otras partidas de gran variabilidad.

Los precios al consumidor se basan en el índice de precios al por menor, excluidos los intereses hipotecarios.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés; en el caso de Australia, también se excluyen otras partidas de gran variabilidad.

La política monetaria se mantiene en un compás de espera desde que en octubre de 2000 se elevaron las tasas en ¼ de punto porcentual. Se prevé que en 2001 la inflación subyacente se mantendrá en un nivel relativamente constante de 1½%, y hasta el momento no hay mayores indicios de que se estén trasladando a los salarios el aumento de los precios de la energía del año pasado o la depreciación del euro, si bien la inflación es más alta en los países de la periferia. La moderación del crecimiento del dinero en sentido amplio y los indicadores de inflación subyacente —entre ellos los costos unitarios de mano de obra, los márgenes de ganancia, la inflación de los precios de los servicios, y la inflación básica, prescindiendo de los efectos indirectos de los precios de la energía—llevan a pensar que las presiones sobre los precios internos son tenues. Al mismo tiempo, la caída de la demanda externa se ha agudizado. Dado que en lo que respecta a la inflación el fiel de la balanza de riesgos se ha desplazado, actualmente es apropiado recortar moderadamente las tasas de interés; el recorte debería ser mayor si la moneda se apreciara súbitamente o hubiera crecientes indicios de que la desaceleración mundial está haciendo mella.

A esta altura, no es necesario que la política fiscal respalde la actividad, dada la flexibilidad para recurrir a la política monetaria a fin de estimular la economía, aunque en la ejecución de la política fiscal debería permitirse que actúen plenamente los estabilizadores automáticos. Se espera que en la totalidad de la zona del euro el saldo fiscal estructural se mantenga prácticamente invariable en 2001; en Alemania se registraría un deterioro (¾% del PIB), compensado por mejoras en otros países, entre ellos España y Francia. Se espera que la rebaja de los impuestos sobre la renta de las personas físicas y de las sociedades en Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos cree mayores incentivos para la oferta de mano de obra, reduzca las distorsiones de la inversión y despierte en los inversionistas del exterior un mayor interés por estos países. Los recortes de impuestos deben estar acompañados de una moderación del gasto en el futuro para facilitar el cumplimiento de las metas presupuestarias a mediano plazo. En la mayoría de los países, la reducción del gasto estructural debería concentrarse principalmente en las subvenciones, los programas de transferencias sociales y el empleo público. En los países con presiones de recalentamiento de la economía debería evitarse una orientación expansiva de la política fiscal, aun si las finanzas públicas registran un cuantioso superávit, como en el caso de Irlanda, y posiblemente deban considerarse medidas fiscales complementarias si durante el año se recurriera a la expansión monetaria.

Aunque las perspectivas de crecimiento a corto plazo aún son muy favorables en la zona del euro en comparación con Canadá, Estados Unidos y Japón, las autoridades de política económica no deberían conformarse con una tasa de crecimiento potencial estimada en el 2½%. Si bien se han logrado importantes avances en algunos aspectos de la reforma estructural, el desempleo sigue siendo alto, por lo cual es preciso profundizar y acelerar las reformas de mercado, especialmente en el sistema de pensiones, el mercado de trabajo y el mercado de productos. La tendencia ascendente del costo de las pensiones y de los servicios de salud sigue siendo un grave problema a mediano plazo (véase el capítulo III). En Alemania, está avanzando, aunque con algunas concesiones, el trámite legislativo de la reforma jubilatoria que sentará las bases de un “segundo pilar”, financiado según el régimen de capitalización, complementario del régimen estatal de pensiones. También en muchos otros países de la zona del euro será esencial establecer un segundo pilar de esta naturaleza para reducir la carga que impone el envejecimiento de la población sobre las pensiones estatales y limitar la necesidad de elevar aún más las tasas de las cotizaciones, lo cual podría perjudicar el funcionamiento del mercado de trabajo. A más largo plazo también será necesario recortar más allá de lo que se prevé actualmente las prestaciones otorgadas en el marco del régimen estatal de pensiones, por ejemplo, elevando la edad de jubilación. El control del gasto público en salud dependerá de la adopción de medidas para mejorar la distribución de los costos y la capacidad administrativa.

A mediano plazo la reducción del desempleo dependerá principalmente de que se logre corregir las rigideces del mercado laboral. En Alemania se observa una mayor flexibilidad de facto en las condiciones laborales y los salarios, pero es necesario reformar la legislación para que los convenios salariales entre empleadores y empleados se adecúen más a las condiciones vigentes en las empresas. En Francia, hasta el momento el plan de reducción de la semana de trabajo a 35 horas se está implementando de manera relativamente ordenada, pero dado que la legislación también se aplicará a las pequeñas empresas, será preciso una mayor flexibilidad en su implementación —por ejemplo en cuanto a las restricciones sobre horas extraordinarias anuales permitidas—a medida que se reduzca la oferta de mano de obra. En Italia, el principal desafío es elevar el empleo en el sur, vinculando los salarios a la productividad, a fin de lograr una mayor diferenciación geográfica en materia salarial. En España, las prioridades son fomentar el trabajo de jornada parcial, reducir los costos de despido para estimular el crecimiento del empleo, y flexibilizar el proceso de negociación salarial.

Será importante seguir reformando los mercados de productos para elevar las tasas de crecimiento potencial. Recientemente Alemania ha introducido notables reformas en los sectores de telecomunicaciones y energía, pero se requieren nuevas medidas, entre ellas la flexibilización de los horarios de apertura de los comercios, la privatización de las instituciones financieras y la venta de las participaciones que aún tiene el Estado en las empresas de servicios públicos. Análogamente, en Francia es auspicioso el avance de las privatizaciones en los últimos tiempos, si bien aún es posible una mayor liberalización del sistema financiero, especialmente en lo que atañe a las tasas de interés administradas, y de los sectores de telecomunicaciones y energía. En Italia, el vasto programa de privatizaciones implementado en los últimos años constituye una sólida base para adoptar medidas complementarías, entre ellas una mayor liberalización del sector de la energía, la reforma del régimen jurídico aplicable a las empresas que no cotizan en bolsa, y la decidida simplificación de los procedimientos de administración pública y otorgamiento de habilitaciones.

Dada su mayor apertura a los flujos comerciales y financieros, el Reino Unido es más vulnerable que la zona del euro a las perturbaciones externas. Se observan indicios de un menor crecimiento, y el pronóstico actual para 2001 es de 2½%, aunque existe el riesgo de que este pronóstico deba ser corregido a la baja. Según las proyecciones, el crecimiento interno de la demanda se moderará, pese a un fuerte aumento del gasto público; asimismo, se prevé que la balanza externa seguirá representando un factor negativo para el crecimiento económico. No obstante los altos niveles de utilización de los recursos, la inflación básica se ha mantenido por debajo del nivel fijado como meta, en torno al 2%, situación que obedece a la fortaleza de la libra esterlina frente al euro, a la moderación salarial y, más recientemente, a la desaceleración de la actividad económica. El recorte de las tasas de interés por el Banco de Inglaterra en febrero y abril fue apropiado considerando que las presiones inflacionarias se mantienen bajo control; aún sería posible reducir más las tasas si siguieran deteriorándose los pronósticos de crecimiento. En el presupuesto de marzo de 2001 se prevé que el superávit del sector público se reducirá del 1½% del PIB en 2000/01 al ½/:% del PIB en 2001/02. Aunque muy probablemente esta expansión no generará un recalentamiento de la economía, podría representar una combinación de políticas que contribuiría a mantener alto el valor de la libra. A mediano plazo, el plan de incrementar sustancialmente la inversión pública en infraestructura y capital humano ayudará sin duda a acelerar el aumento de la productividad. Sin embargo, sería preferible evitar que el presupuesto vuelva a registrar déficit para no reducir el ahorro nacional a disposición de la inversión privada.

Otras economías europeas avanzadas son aún más abiertas que la del Reino Unido y, por lo tanto, más vulnerables a las circunstancias externas. Se prevé que en Suiza el crecimiento registrará una abrupta desaceleración —del 3½% en 2000 al 2% en 2001—debido a que el mercado de exportaciones a Estados Unidos es relativamente importante. Para Suecia, las proyecciones muestran que el crecimiento disminuirá de 3½% a 2½%, principalmente a causa de una contracción de la demanda externa, aunque también debido a que la demanda interna sufrirá el impacto de la caída de las cotizaciones bursátiles, sobre todo en el sector de tecnología. Al mismo tiempo, se prevé que el bajo nivel de desempleo en ambos países, así como en Dinamarca y Noruega, apuntalará el consumo y la inversión en 2001 dado que las empresas tratarán de superar la escasez de mano de obra calificada. En general, la política monetaria de estos países está en una situación favorable para reaccionar de manera rápida y enérgica si la actividad económica se debilitara más de lo previsto. En Islandia, donde el déficit en cuenta corriente ha registrado un fuerte aumento, deberá recurrirse a la política fiscal para corregir los desequilibrios internos y externos, como complemento de las medidas ya adoptadas para fortalecer el sistema financiero; la reciente decisión de establecer un régimen de flotación cambiaría y la adopción de una estrategia de objetivos explícitos de inflación son factores positivos que ayudarán a promover la estabilidad financiera a largo plazo.

¿Cómo afectará a Asia la desaceleración mundial?

En los países de mercados emergentes de Asia, el crecimiento del PIB aumentó al 7,1% en 2000, impulsado por el proceso de recuperación iniciado tras la crisis de 1997–98 (cuadro 1.5). Sin embargo, después de registrar un crecimiento acelerado en el primer semestre del año, la actividad ha perdido gran parte de su dinamismo, y para 2001 se prevé que el crecimiento económico de la región se reducirá a 5,7%. Si bien se esperaba una desaceleración con respecto a las altas tasas de crecimiento logradas durante el período de reactivación, esta desaceleración también obedeció a una serie de perturbaciones: el alza de los precios del petróleo, el menor ritmo de crecimiento en Estados Unidos, la caída de las cotizaciones del NASDAQ, la coyuntura descendente en que entró el comercio mundial de productos electrónicos, la incertidumbre política y, en varios países, la inquietud suscitada por la lentitud de la reestructuración empresarial y financiera. La desaceleración estuvo acompañada y se vio agravada por un acusado descenso de las cotizaciones en los mercados de acciones de la región, una menor afluencia de inversiones de cartera y, en algunos casos, presiones a la baja sobre el tipo de cambio.

Cuadro 1.5.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Asia(Variación porcentual anual, salvo Indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
Economías emergentes de Asia36,37,15,66,22,11,82,83,23,72,71,91,5
Economías asiáticas recientemente industrializadas7,98,23,85,51,12,82,37,05,14,23,9
Corea10,98,83,55,50,82,24,33,06,02,42,31,2
Hong Kong, RAE de3,110,53,54,8−4,0−3,70,52,06,65,83,04,1
Singapur5,99,95,05,80,11,41,91,925,923,621,020,2
Taiwan, provincia china de5,46,04,15,60,21,31,41,52,93,02,42,5
ASEAN–42,85,03,44,710,23,05,74,79,27,76,14,9
Filipinas3,33,93,34,56,64,36,15,810,012,412,111,5
Indonesia0,84,83,54,620,73,88,95,74,14,23,52,0
Malasia5,88,54,56,02,81,52,02,415,99,76,35,6
Tailandia4,24,33,04,50,31,52,13,610,27,65,94,5
Sur de Asia46,26,25,45,94,84,14,15,8−1,0−1,2−1,3−1,5
Bangladesh5,25,04,54,56,34,75,86,3−1,7−1,6−1,8−2,1
India6,66,45,66,14,74,03,85,9−0,6−1,0−1,2−1,3
Pakistán4,35,14,45,04,14,44,94,6−2,7−1,6−1,4−0,9
Antiguas economías de planificación centralizada57,18,07,07,1−1,40,41,01,51,61,20,60,2
China7,18,07,07,1−1,40,41,01,51,61,20,60,2
Vietnam4,25,55,06,04,1−1,74,04,24,52,1−0,3−4,2

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Países en desarrollo de Asia, economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

Camboya, China, República Democrática Popular Lao, Mongolia y Vietnam.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Países en desarrollo de Asia, economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

Camboya, China, República Democrática Popular Lao, Mongolia y Vietnam.

Estas perturbaciones afectaron en diverso grado a los distintos países de la región. En China e india, que concentran las tres cuartas partes de la producción de la región (excluido Japón), la vulnerabilidad a las circunstancias externas es moderada, y se espera que la actividad económica mantenga un ritmo de crecimiento relativamente sostenido. En el resto de los países, si bien en la mayoría de los casos la actividad se verá respaldada por el descenso de las lasas de interés en Estados Unidos y en cierto grado por los menores precios del petróleo, el efecto será considerablemente mayor. Se prevé que el crecimiento sufrirá una brusca desaceleración en varios de los países de reciente industrialización y los países de la ASEAN, de distinto alcance según la posición en el ciclo económico, la vulnerabilidad a las perturbaciones externas (gráfico 1.8) y los factores propios de cada país, como la incertidumbre política. Dado que las variables macroeconómicas fundamentales han mejorado en los últimos tres años y se ha flexibilizado la gestión del tipo de cambio, estos países están ahora en mejores condiciones para hacer frente a las conmociones externas. Sin embargo, la desaceleración mundial tendrá una sustancial repercusión, que se intensificaría considerablemente si se produjera un aterrizaje más brusco de la economía estadounidense, la desaceleración en Japón superara las previsiones, o el yen sufriera una fuerte depreciación.

Gráfico 1.8Efectos producidos por el debilitamiento de la demanda externa en algunos países de Asia

Varios países recientemente industrializados y algunas economias de la ASEAN son vulnerables a la disminución de la demanda externa, especialmente de productos tecnológicos.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Bienes.

2No se incluyen los insumos intermedios importados usados para elaborar esos productos exportados.

En China, la mayor economía de la región, la actividad mantuvo un ritmo dinámico en 2000, estimulada por el aumento de las exportaciones, el repunte del consumo privado y la expansión del gasto público; la inflación alcanzó una tasa moderadamente positiva al atenuarse las presiones deflacionarias. Dado el deterioro del contexto externo, se prevé que el crecimiento del PIB se reducirá al 7% en 2001, mientras que la inflación se mantendrá reprimida. El déficit fiscal previsto en el presupuesto de 2001 refleja una orientación adecuadamente expansiva, aunque posiblemente a mediados del año sea necesario emprender un programa de gastos de moderada magnitud si, como se teme, el crecimiento fuera inferior al previsto. A mediano plazo, las posibilidades de un ulterior estímulo se verán limitadas por la necesidad de hacer frente a las cuantiosas obligaciones extrapresupuestarias relacionadas con la reestructuración de los bancos y las empresas de propiedad estatal, y a los pasivos por concepto de pensiones. Como en el resto de los países, la prioridad central sigue siendo la reforma del sector financiero y el sector empresarial. Las compañías de administración de activos se han hecho cargo de una proporción considerable de los préstamos en mora, pero para llevar adelante la reestructuración de las empresas dichas compañías deben contar con mayores poderes y apoyo político. Dados los cambios estructurales que está registrando la economía, incluidos los relacionados con la adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC), también sería conveniente que en el momento oportuno se disponga de una mayor flexibilidad cambiaría. Para la RAE de Hong Kong se prevé que, tras registrarse una vigorosa recuperación y recuperar los niveles anteriores, el crecimiento registre una fuerte disminución —a 3,5% en 2001—, en parte debido a un menor crecimiento de las exportaciones en el territorio continental, el debilitamiento de la situación en la región y la tendencia descendente de las ventas al por menor. En la provincia china de Taiwan también se prevé una contracción de la actividad económica, principalmente debido a una coyuntura desfavorable en el sector de productos electrónicos y a los problemas del sector financiero.

En lo que respecta al sur de Asia, en India el crecimiento del PIB se redujo a 6,4% en 2000 debido a que por segundo año consecutivo los monsones fueron inferiores a la media y a que disminuyó la producción industrial. Se prevé que la actividad económica global volverá a disminuir a alrededor del 5,6% en 2001 dado que el repunte de la producción agropecuaria se compensaría con una persistente atonía en la industria manufacturera y el efecto del devastador terremoto de Gujarat. La inflación registró un pronunciado aumento en 2000 y principios de 2001, pero este aumento parece obedecer sobre todo a los efectos del ajuste de los precios administrados de los combustibles, y las presiones sobre los precios han comenzado a ceder en los últimos tiempos. Pese a que India depende en gran medida de las importaciones de petróleo, el impacto del aumento de los precios mundiales en el déficit en cuenta corriente quedó compensado en una gran proporción por la pujanza de las exportaciones y el bajo nivel de importaciones de otros productos. La rupia cobró fuerza y cesó la presión a la baja sobre las reservas internacionales que surgió en 2000, con la ayuda de un mayor volumen de remesas de expatriados; el Banco de la Reserva de India pudo rebajar la tasa bancaria en febrero y marzo de 2001. El desafio central para los responsables de la política económica de India sigue siendo mantener —y de hecho potenciar—el vigoroso crecimiento económico de los años noventa como medio para reducir significativamente la pobreza. Para ello será necesario realizar grandes reformas estructurales que creen condiciones más propicias para la inversión privada y reducir sustancialmente el déficit global del sector público, que, al situarse entre el 10% y el 11% del PIB, absorbió la mitad del ahorro interno bruto total en 2000/01. El presupuesto preparado por las autoridades para 2001/02 indica que el déficit fiscal posiblemente siga siendo alto, sobre todo si se excluyen del cálculo los ingresos por privatizaciones y se tiene en cuenta la posibilidad de que la actividad económica se desarrolle a un ritmo más lento que el esperado. Con todo, el presupuesto muestra signos positivos de que la reforma estructural se emprenderá con mayor determinación, y el proyecto de ley de responsabilidad fiscal también es un indicio alentador de que las autoridades están dispuestas a tomar las medidas necesarias para sanear las finanzas públicas a mediano plazo. En Pakistán, la depreciación de la rupia y la orientación restrictiva dada a la política monetaria en el segundo semestre de 2000 ayudaron a recomponer las reservas oficiales, que habían alcanzado niveles peligrosamente bajos. Tras las excelentes cosechas logradas el último año con los cultivos principales, la producción manufacturera comenzó a repuntar, pero una grave sequía ensombrece ahora las perspectivas de crecimiento económico para 2001–02. La reciente resolución de los conflictos arancelarios con productores de energía independientes fortalecerá la confianza de los inversionistas, pero para lograr que la confianza de los consumidores e inversionistas mejore con carácter duradero será necesario acelerar las reformas estructurales encaminadas a estimular la actividad del sector privado y mejorar las cuentas fiscales.

En lo que atañe a las restantes economías recientemente industrializadas y a los países de la ASEAN, se espera que la actividad registre una desaceleración más pronunciada en los países en que la recuperación está más avanzada; no obstante estas expectativas, en varios casos la desaceleración se ha agravado debido a factores internos y externos. Específicamente, en el caso de Corea la confianza y la demanda internas se han debilitado debido a las inquietudes suscitadas por el ritmo de la reestructuración empresarial, y las exportaciones —sobre todo de productos electrónicos—sufrieron una abrupta disminución. En Singapury Malasia, países donde la recuperación también está avanzada, la demanda interna sigue siendo relativamente vigorosa —pese a que en Malasia la confianza se ha deteriorado en cierta medida debido a la preocupación en torno a la reestructuración de las empresas—pero la desaceleración de la demanda externa es motivo de grave inquietud. En el resto de los países la reactivación ha sido mucho más lenta y existe el peligro de un mayor debilitamiento. En Filipinas, la incertidumbre política reciente se ha disipado, pero no sin antes crear sustanciales problemas fiscales. En Tailandia, la recuperación se ha retrasado por la desfavorable actitud de los consumidores e inversionistas, la incertidumbre en torno a las políticas y la lentitud de la reestructuración de la deuda. En Indonesia, la situación económica y política sigue siendo frágil, pese a que la actividad económica repuntó en 2000; el deterioro de la tónica de los mercados se reflejó en una continua presión a la baja sobre la rupia. La reestructuración de la deuda y la recuperación de los activos siguen siendo las claves para mantener un marco macroeconómico sólido, respaldado por salvaguardias que reduzcan a un mínimo los riesgos que plantea el proceso de descentralización fiscal en curso. En varios de estos países, en los que la inflación y la viabilidad fiscal no son motivo de preocupación, se han podido reducir moderadamente las tasas de interés y, en algunos casos, se ha desacelerado el proceso de ajuste fiscal. Sin embargo, el desafio central en toda la región sigue siendo acelerar el ritmo de la reforma de los sectores financiero y empresarial. Aunque una mayor reestructuración podría limitar la actividad económica en el corto plazo, es crucial estimular la confianza interna y externa (cuyos efectos positivos neutralizarían en parte el efecto negativo a corto plazo), reducir los riesgos financieros y sentar las bases de una recuperación sostenida de la inversión.

En Australia y Nueva Zelandia las exportaciones siguieron creciendo a paso vigoroso, respaldadas por una firme demanda externa y por tipos de cambio muy competitivos, que siguieron depreciándose durante gran parte de 20004. Esta situación aportó un vigoroso estímulo a la actividad económica —aunque en ambos casos el impacto se vio neutralizado por el debilitamiento de la demanda interna durante el año—y también contribuyó a una sustancial reducción de los déficit en cuenta corriente, que eran muy elevados en comparación con los niveles internacionales. Mientras que en Nueva Zelandia la actividad mantuvo un ritmo vigoroso, en Australia la demanda interna registró una fuerte desaceleración en el cuarto trimestre de 2000, aunque esto se debió principalmente a la repercusión de los cambios introducidos a mediados de 2000 en el régimen tributario aplicable a la inversión en viviendas. En ambos países, el deterioro de las circunstancias externas tendrá efectos adversos en la actividad económica durante 2001. Al atenuarse las presiones inflacionarias subyacentes, ambos países rebajaron las tasas de interés, y todavía es posible reducirlas aún más si la actividad registrara un mayor deterioro. En el aspecto estructural, Australia ha concluido con éxito una importante reforma tributaria, recientemente ha adoptado medidas que promueven las innovaciones y se está preparando para emprender una reforma del sistema de asistencia social (aunque el progreso en más lento en lo que respecta a la desregulación del mercado de trabajo). En Nueva Zelandia, pese a algunos indicios de que se potenció el aumento de la productividad en los años noventa, 15 años de reformas no parecen haberse traducido en el crecimiento que se esperaba. Aunque la importancia que las autoridades están asignando actualmente al desarrollo del capital humano es apropiada, es preciso seguir de cerca los efectos de las medidas recientes, que podrían restar flexibilidad a los mercados de mano de obra y de productos.

¿Cómo afectará la desaceleración mundial a América Latina?

En América Latina y el Caribe, el crecimiento del PIB repuntó al 4,1% en 2000, ayudado por el dinamismo de la demanda estadounidense, el aumento de los precios del petróleo y la recuperación de la demanda interna en comparación con los niveles deprimidos de 1999 (cuadro 1.6). Dentro de este panorama general, los resultados muestran amplias diferencias entre los distintos países de la región. Las mayores tasas de crecimiento se registraron en México, Chile y Brasil, como consecuencia de las políticas macroeconómicas generalmente sólidas que se aplicaron. En la región andina se están registrando expansiones moderadas, pero la actividad se ve obstaculizada en algunos casos por la incertidumbre política; por su parte, Argentina sigue procurando salir de la recesión. A pesar del impacto positivo que el alza del petróleo representa para muchos países, el déficit en cuenta corriente de la región sólo se redujo ligeramente, en parte debido al vigoroso repunte de la demanda interna en comparación con los bajos niveles registrados en 1999. Si bien los indicadores de vulnerabilidad han mejorado en general, la necesidad de financiamiento externo de la región es la más alta entre los grupos de países en desarrollo (gráfico 1.3 y cuadro 1.7).

Cuadro 1.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
América0,24,13,74,48,88,16,34,8−3,2−2,5−3,3−3,2
América del Sur−1,43,23,74,36,77,76,04,4−3,0−1,9−2,9−2,8
Argentina−3,4−0,52,03,8−1,2−0,70,60,6−4,4−3,4−3,4−3,0
Brasil0,84,24,54,54,97,05,53,7−4,7−4,2−4,5−4,4
Chile−1,15,44,85,53,33,83,53,2−0,1−1,4−1,7−2,1
Colombia−4,32,83,23,810,99,28,86,9−0,10,2−1,8−2,7
Ecuador−7,32,33,43,052,296,240,611,96,95,3−1,2−2,6
Perú1,43,62,55,03,53,83,32,4−3,5−3,0−2,4−2,4
Uruguay−3,2−1,02,04,05,74,84,94,4−2,5−2,9−2,5−2,1
Venezuela−6,13,23,32,823,616,212,513,63,610,84,34,3
América Central y Caribe3,86,23,74,613,68,87,05,6−3,4−3,4−3,9−3,8
Guatemala3,53,63,02,95,37,07,610,1−5,6−4,7−4,4−4,3
México3,86,93,54,716,69,56,95,5−2,9−3,1−3,9−3,8
República Dominicana8,07,86,56,46,57,710,94,4−2,5−6,3−3,3−3,1

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Cuadro 1.7.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1993199419951996199719981999200020012002
Total
Flujos netos de capital privado2124,5141,3189,0224,2120,353,069,832,656,5106,2
Inversión privada directa neta56,680,996,8120,2144,9151,0150,3143,9150,5155,8
Inversión privada de cartera neta81,7110,242,885,242,90,721,525,020,226,2
Otros flujos netos de capital privado−13,9−49,849,518,7−67,5−98,7−101,9−136,2−114,2−75,8
Flujos oficiales netos54,18,231,30,956,862,110,64,85,97,4
Variación de las reservas3−64,5−69,0−118,9−109,6−62,4−34,8−85,5−119,9−85,7−96,0
Partida informativa
Cuenta corriente4−116,9−74,2−92,2−96,1−71,0−57,332,5112,948,9−3,8
África
Flujos netos de capital privado23,211,412,312,316,810,912,78,614,714,0
Inversión privada directa neta2,22,42,94,78,17,08,96,810,38,4
Inversión privada de cartera neta0,93,53,12,87,03,78,74,33,94,4
Otros flujos netos de capital privado0,05,56,44,91,60,1−4,9−2,40,51,2
Flujos oficiales netos4,55,03,9−2,1−1,82,71,4−4,4−1,5−2,6
Variación de las reservas33,2−5,4−2,0−9,1−10,61,9−3,5−14,4−13,7−11,0
Partida informativa
Cuenta corriente4−12,3−12,3−16,9−6,3−8,0−20,5−15,51,3−3,7−5,5
América
Flujos netos de capital privado237,342,841,662,868,161,840,439,260,670,7
Inversión privada directa neta12,223,124,939,353,856,364,256,953,953,5
Inversión privada de cartera neta47,262,42,538,019,019,910,44,710,711,6
Otros flujos netos de capital privado−22,1−42,614,2−14,4−4,7−14,5−34,2−22,3−4,15,6
Flujos oficiales netos30,57,817,56,116,215,47,417,19,18,4
Variación de las reservas3−20,74,0−23,4−29,4−13,819,09,3−12,9−5,0−11,5
Partida informativa
Cuenta corriente4−45,9−52,0−36,9−38,9−66,8−90,2−55,7−47,9−66,4−68,7
Países en desarrollo de Asia5
Países en crisis6
Flujos netos de capital privado220,733,438,964,0−9,0−32,7−9,1−10,2−16,80,2
Inversión privada directa neta6,76,58,89,810,510,97,88,610,011,8
Inversión privada de cartera neta17,111,317,723,67,2−9,33,64,0−0,61,9
Otros flujos netos de capital privado−3,115,512,430,5−26,7−34,3−20,5−22,7−26,1−13,6
Flujos oficiales netos3,30,914,9−3,914,617,8−5,62,5−0,4−3,3
Variación de las reservas3−20,6−6,1−19,0−5,439,4−46,9−39,3−22,9−9,1−21,2
Partida informativa
Cuenta corriente4−13,5−23,2−39,1−53,0−25,569,962,944,838,330,4
Otros mercados emergentes asiáticos
Flujos netos de capital privado220,933,735,650,022,4−14,39,68,43,413,1
Inversión privada directa neta26,438,239,745,749,748,542,838,539,743,1
Inversión privada de cartera neta0,97,62,03,5−0,1−6,30,78,73,13,
Otros flujos netos de capital privado−6,3−12,1−6,10,8−27,1−56,4−33,9−38,8−39,4−34,0
Flujos oficiales netos8,22,3−3,6−7,9−7,30,43,1−5,90,91,4
Variación de las reservas3−16,7−51,5−25,4−41,7−46,9−17,0−38,7−25,8−19,7−25,2
Partida informativa
Cuenta corriente4−7,218,38,114,951,041,538,333,322,316,6
Oriente Medio, Malta y Turquía7
Flujos netos de capital privado225,115,111,114,619,48,13,7−16,2−10,80,2
Inversión privada directa neta3,35,37,48,37,37,95,09,08,610,5
Inversión privada de cartera neta6,98,13,02,71,7−11,4−4,2−2,1−2,50,6
Otros flujos netos de capital privado14,91,70,83,510,411,62,9−23,1−16,9−10,9
Flujos oficiales netos5,62,33,24,72,08,55,0−5,3−3,30,4
Variación de las reservas31,2−4,7−11,3−22,0−20,810,3−6,5−23,0−18,7−12,9
Partida informativa
Cuenta corriente4−29,9−7,1−5,94,21,9−29,54,254,845,119,8
Países en transición
Flujos netos de capital privado217,44,849,620,52,519,212,52,85,48,2
Inversión privada directa neta6,05,313,112,415,520,521,624,228,128,4
Inversión privada de cartera neta8,717,314,614,68,04,02,25,35,53,9
Otros flujos netos de capital privado2,7−17,821,9−6,5−20,9−5,2−11,2−26,7−28,3−24,1
Flujos oficiales netos2,1−10,1−4,54,033,117,3−0,80,81,03,0
Variación de las reservas3−10,8−5,3−37,8−2,0−9,8−2,1−6,7−21,0−19,5−14,2
Partida informativa
Cuenta corriente4−8,12,2−1,5−16,8−23,7−28,4−1,726,713,53,6

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Los mercados emergentes incluyen los países en desarrollo, los países en transición, Corea, Singapur, la provincia china de Taiwan e Israel. No se dispone de datos sobre la RAE de Hong Kong.

Debido a las limitaciones de los datos en “otra inversión neta” podrían incluirse algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones.

Incluye Corea, Singapur y la provincia china de Taiwan. No se dispone de datos sobre la RAE de Hong Kong.

Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Incluye Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Los mercados emergentes incluyen los países en desarrollo, los países en transición, Corea, Singapur, la provincia china de Taiwan e Israel. No se dispone de datos sobre la RAE de Hong Kong.

Debido a las limitaciones de los datos en “otra inversión neta” podrían incluirse algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones.

Incluye Corea, Singapur y la provincia china de Taiwan. No se dispone de datos sobre la RAE de Hong Kong.

Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Incluye Israel.

Se proyecta que el PIB crecerá el 3,7% en 2001. Las pérdidas derivadas de la desaceleración en Estados Unidos y de los precios algo más bajos del petróleo se verán compensadas en parte por el impacto positivo de las menores tasas de interés estadounidenses. Si bien la situación es distinta en los diferentes países, el impacto directo que la desaceleración mundial tendrá sobre la actividad será mayor en México (gráfico 1.9) y en varios países de la región andina y de Centroamérica, aunque será más moderado en aquellos países —como Brasil y Argentina—en que la economía es menos abierta y los vínculos comerciales con Estados Unidos revisten menos importancia. Dado que las necesidades de financiamiento externo siguen siendo cuantiosas en toda la región, las consecuencias de la desaceleración estadounidense sobre los mercados financieros son críticas. Aunque las condiciones del financiamiento externo mejoraron después de que se redujeron las tasas de interés en Estados Unidos a principios de 2001 —lo que permitió a varios países cubrir una gran proporción de las necesidades de financiamiento externo del sector público—, se deterioraron ante las reiteradas dificultades económicas en Argentina. Los riesgos se acrecentarían si la economía de Estados Unidos sufriera un aterrizaje brusco acompañado de una mayor turbulencia en los mercados financieros y una mayor aversión al riesgo por parte de los inversionistas, o de una desaceleración de la afluencia de inversiones extranjeras directas (que financian la mayor parte del déficit en cuenta corriente de la región). Dado que la viabilidad fiscal sigue siendo una preocupación central en muchos países, será importante mantener una prudente política fiscal y continuar las reformas estructurales —en particular en los sectores financiero y empresarial y en lo que respecta a las privatizaciones y el mercado laboral—con el fin de preservar la confianza de los inversionistas extranjeros, aumentar la inversión y reducir las tasas de desempleo, que en la mayor parte de la región son muy altas.

Gráfico 1.9América: Vulnerabilidad a las conmociones externas

(Porcentaje del PIB)

El alcance de los vínculos comerciales con Estados Unidos varía ampliamente. La mayoría de los países tienen grandes necesidades de financiamiento externo, por lo cual son vulnerables a los cambios en los mercados financieros internacionales.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Déficit de la balanza externa en cuenta corriente más pagos de amortización.

En la última parte de 2000, los acontecimientos en el continente americano se vieron dominados por la crisis en Argentina. La economía argentina, después de haber capeado relativamente bien la crisis asiática, se vio sometida a crecientes presiones durante 1999 y 2000 debido a una conjunción de factores: el fuerte deterioro de la relación de intercambio, la flotación del real brasileño, el vigor del dólar de EE.UU. (que perjudicó el comercio con Europa y Brasil, los dos principales socios comerciales de Argentina) y el aumento de las tasas de interés internacionales. Con una demanda interna debilitada, Argentina se vio inmersa en un círculo de estancamiento casi total, de pérdida de confianza de los consumidores y las empresas y de crecientes tasas de interés. Al aumentar los diferenciales de los mercados emergentes a partir de fines de septiembre, la incertidumbre política provocó un fuerte deterioro de las condiciones de financiamiento del país, y la atención de los inversionistas se centró cada vez más en las voluminosas necesidades brutas de financiamiento público en 2001 y los años posteriores. Todo ello estuvo acompañado de señales de contagio a otros países de la región.

Ante esta situación, las autoridades adoptaron rápidamente medidas para fortalecer el marco de política económica. Los elementos clave fueron la celebración de un pacto fiscal con las provincias para asegurar el logro de un presupuesto equilibrado para 2005; la flexibilización de los mercados de mano de obra y de productos para facilitar el ajuste en el marco del régimen de convertibilidad; la reducción de los obstáculos fiscales a la inversión; la reforma de los sistemas de jubilaciones y pensiones y de servicios de salud, y un sustancial financiamiento adicional del FMI, otros acreedores multilaterales y bilaterales y el sector privado, con el fin de satisfacer las necesidades de financiamiento del gobierno en 2001 y años posteriores. El nuevo programa económico fue bien recibido por los mercados financieros, e inicialmente los diferenciales registraron una fuerte reducción, aunque han vuelto a aumentar debido a las dificultades fiscales y a la renovada preocupación por el financiamiento externo, y todavía no se observan indicios claros de un repunte de la actividad económica. Las iniciativas encaradas más recientemente por las autoridades para fortalecer el marco de política económica son auspiciosas, pero ante el limitado margen de maniobra, será crítico que se mantenga la moderación fiscal y que las autoridades, a todos los niveles de gobierno, adhieran al programa económico.

En México, la actividad económica mantuvo un ritmo muy vigoroso durante la mayor parte de 2000, impulsado por el aumento de las exportaciones a Estados Unidos y el rápido crecimiento del consumo y la inversión. Frente a las crecientes presiones de demanda, durante el año se aplicó una política monetaria restrictiva; la inflación se mantuvo dentro de la meta del 10% fijada por las autoridades, pero el déficit de la cuenta corriente externa se amplió al 3,1% del PIB (pese al considerable aumento de los ingresos provenientes del petróleo). A partir de fines de 2000, el crecimiento de la producción industrial se desaceleró en forma marcada, en particular en los sectores más estrechamente vinculados a Estados Unidos. Dado que los precios del petróleo también bajaron moderadamente, se prevé que el crecimiento del PIB se reducirá al 3,5% en 2001, y que el saldo en cuenta corriente se incrementará al 4% del PIB, lo que acrecentará la vulnerabilidad a las conmociones externas. Ante este telón de fondo, México debería mantener —y si fuera posible fortalecer—la prudente política fiscal contemplada en el presupuesto del nuevo gobierno para 2001. Desde el punto de vista estructural, resultan satisfactorios los planes de las autoridades para reformar el proceso presupuestario, simplificar el régimen tributario y adoptar las normas internacionales en materia de contabilidad fiscal. También reviste prioridad la adopción de nuevas medidas destinadas a fortalecer la base de capital de los bancos, como continuación de los importantes avances logrados en esta materia en los últimos años.

En Brasil, el producto continuó creciendo con dinamismo, a pesar de las preocupaciones por el posible contagio de la crisis argentina. El crecimiento del PIB alcanzó un promedio del 4,5% en 2000, y se proyecta que alcanzará un nivel similar en 2001, ya que la desaceleración del crecimiento de las exportaciones se verá contrarrestada por el vigor de la demanda interna. La inflación de los precios al consumidor fue del 6%, con lo cual se mantuvo por segundo año consecutivo dentro de la meta fijada, lo que contribuyó a reforzar considerablemente la credibilidad de la estrategia de metas explícitas de inflación. Sin embargo, Brasil sigue siendo vulnerable a una evolución adversa del entorno externo, en vista del considerable déficit en cuenta corriente y la necesidad de financiamiento externo. La política monetaria restrictiva aplicada recientemente pone de relieve el pleno compromiso de las autoridades del banco central de llevar adelante la estrategia de metas explícitas de inflación, y resultó apropiada considerando, entre otros factores, el debilitamiento que registró el real frente al dólar de EE.UU. desde principios del año. La política monetaria debe continuar respondiendo rápidamente a los acontecimientos que pudieran comprometer el logro de la meta de inflación. De igual modo, la propuesta del gobierno de fortalecer la situación fiscal en 2002–04 y mantener la meta del superávit primario del sector público consolidado en el 3% del PIB contribuirá a limitar el efecto negativo de las mayores tasas de interés sobre el presupuesto y colocará la razón deuda/PIB en una firme trayectoria descendente. Sin embargo, las autoridades deberían estar preparadas para adoptar nuevas medidas fiscales si se produjera un considerable deterioro de la demanda externa o si la demanda interna mostrara un dinamismo mayor que el previsto.

En Chile, la actividad repuntó en 2000 como consecuencia del aumento de las exportaciones y la inversión, aunque la producción industrial y las exportaciones se han debilitado últimamente y el desempleo sigue mostrando un nivel persistentemente elevado. Dado que la economía del país es relativamente abierta —y una proporción sustancial de las exportaciones se dirigen a Estados Unidos y los países de mercados emergentes de Asia—se prevé que el crecimiento disminuirá en 2001, aunque la vulnerabilidad a la evolución del mercado financiero externo es más moderada. A mediano plazo, la meta de un saldo fiscal estructural del 1% del PIB puede contribuir a evitar la orientación procíclica de la política fiscal, que ha afectado a muchos países de la región.

En la región andina, el crecimiento del PIB fue en general más vigoroso que el anticipado y —a pesar del menor precio del petróleo—se prevé que en la mayor parte de los países repuntará aún más en 2001, ayudado por el fortalecimiento de la demanda interna. En Venezuela, la actividad ha estado impulsada por el fuerte incremento del gasto público. Si bien las autoridades han reservado parte de los ingresos imprevistos generados por el aumento de los precios del petróleo, como el balance no petrolero muestra un voluminoso déficit, la situación fiscal continúa siendo muy vulnerable a las fluctuaciones de dichos precios. La situación fiscal también constituye un desafío para Colombia, sobre todo debido al posible costo de la reestructuración bancaria y la reforma del sistema de pensiones. En Ecuador, la dolarización sigue aplicándose satisfactoriamente y la situación macroeconómica se está estabilizando. Sin embargo, es preciso fortalecer aún más el sistema bancario; por otra parte, el hecho de que el Congreso no haya aprobado el proyecto de reforma tributaria presentado por las autoridades impedirá fortalecer el marco de política fiscal a menos que se mantenga el veto presidencial parcial, que procura preservar los principales elementos de dicha reforma.

En Centroamérica, el ritmo de crecimiento del PIB se redujo en 2000 en la mayoría de los países como consecuencia del mayor costo de las importaciones de petróleo y del nivel deprimido en que se mantienen los precios mundiales del café, aunque Honduras y Nicaragua volvieron a registrar un robusto crecimiento al recuperarse de los efectos del huracán Mitch. Como la región está fuertemente expuesta a los acontecimientos que ocurren en Estados Unidos, el crecimiento económico puede ser más lento que lo esperado, aunque el impacto puede verse contrarrestado por el mayor acceso a los mercados estadounidenses después de la aprobación, en octubre de 2000, de la Iniciativa sobre la Cuenca del Caribe (en la que participan El Salvador, Guatemala y Honduras) y por el alivio de la deuda otorgado en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME (Nicaragua y Honduras). La región deberá seguir fortaleciendo la política fiscal, poniendo el acento en el aumento de los ingresos tributarios, que tienden a ser bajos en relación con el PIB. El 1 de enero de 2001, El Salvador anunció la adopción del dólar de EE.UU. como moneda de curso legal, con el objeto de reforzar la integración del país en la economía mundial. Los demás países de la región, aparte de Panamá, no se proponen dolarizar su economía.

¿Puede África lograr un mayor crecimiento sostenido?

En África, después de dos décadas de estancamiento económico, el crecimiento del PIB se incrementó sustancialmente en la segunda mitad de los años noventa, apuntalado por un renovado compromiso en favor de la aplicación de sólidas políticas económicas y por economías mejor administradas y más abiertas. Paralelamente se lograron resultados macroeconómicos más satisfactorios, en particular una menor inflación y una reducción de los déficit fiscales y en cuenta corriente (aunque, debido a que la carga de la deuda aún es elevada, estos últimos siguen siendo por lo general sustanciales; véase el cuadro 1.8)5. Sin embargo, especialmente en los países de África al sur del Sahara, el proceso de mejoramiento se desaceleró considerablemente en los últimos años de la década (gráfico 1.10). Este deterioro puede atribuirse en gran parte a la creciente incidencia de guerras y conflictos civiles, y en menor medida a las pérdidas comerciales derivadas de la debilidad de los precios de los productos básicos y, últimamente, del alza del petróleo. Los países que aplicaron sólidas políticas económicas y mantuvieron la estabilidad política (véase el gráfico 1.10) lograron mantener tasas de crecimiento relativamente elevadas, a pesar, en algunos casos, de considerables perturbaciones que afectaron a los precios de los productos básicos.

Gráfico 1.10África al sur del Sahara: ¿Por qué ha perdido impulso la reciente expansión?1

(Crecimiento del PIB real per cápita, porcentaje)

Tras registrar una sólida recuperación en 1995–96, se ha observado una fuerte disminución del ritmo de crecimiento del PIB per cápita, principalmente debido a la guerra y disturbios civiles y al deterioro de los precios de los productos básicos. Sin embargo, en los países que han aplicado políticas adecuadas se ha logrado un crecimiento más sostenido.

1No se incluye Sudáfrica.

2Países con políticas macroeconómicas y estructurales en general adecuadas: Benin, Botswana, Burkina Faso, Camerún, Malí, Mauricio, Mozambique, Rwanda, Tanzania, Senegal, Seychelles y Uganda (24% del PIB de África al sur del Sahara)

3Países afectados por la guerra o fuertes disturbios civiles durante el período de 1998–2000: Angola, Burundi, Comoras, Côte d’Ivoire, Etiopia, Guinea-Bissau, Lesotho, República del Congo, República Democrática del Congo y Sierra Leona (20% del PIB de África al sur del Sahara).

4Países en que el deterioro de los precios de los productos básicos en 2000 superó en un 10% el promedio de 1995–97: Benin, Burundi, Burkina Faso, Chad, Côte d’Ivoire, Etiopia, Ghana, Madagascar, Mali, Mauricio, República Centroatricana, Rwanda, Santo Tomé y Principe, Tanzania, Togo, Zambia y Uganda (33% del PIB de África al sur del Sahara).

Cuadro 1.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
África2,33,04,24,411,513,59,65,7−3,60,3−0,8−1,2
Maghreb2,52,65,23,72,01,43,43,4−0,67,55,83,6
Argelia3,23,03,13,12,60,34,04,50,017,313,89,4
Marruecos−0,70,87,83,30,72,02,82,3−0,5−1,7−1,4−1,0
Túnez6,25,06,26,12,73,02,92,7−2,1−3,7−3,0−2,7
Sur del Sahara32,43,04,05,019,123,314,57,3−7,5−3,3−5,3−4,4
Camerún4,44,25,45,72,90,82,02,0−4,1−1,7−2,7−2,4
Côte d’Ivoire1,6−2,00,33,60,72,52,02,0−4,2−4,6−4,3−3,7
Ghana4,43,75,05,512,425,030,017,8−9,9−6,6−3,6−2,7
Kenya2,0−0,42,12,83,56,25,04,5−2,4−2,9−9,3−5,1
Nigeria1,12,81,72,56,66,912,57,8−9,54,9−2,1−0,9
Tanzania4,85,15,45,76,36,25,04,2−3,9−2,4−3,5−3,3
Uganda7,64,65,07,2−0,26,35,05,0−7,2−8,1−8,4−10,3
Sudáfrica1,93,23,83,85,25,45,24,5−0,4−0,10,2−0,3
Partida informativa
Importadores de petróleo
petróleo2,33,04,74,711,013,48,75,1−3,0−3,0−3,0−2,9
Importadores de
petróleo2,03,02,83,213,213,712,87,9−5,89,65,64,4

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Excluida Sudáfrica.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Excluida Sudáfrica.

Se proyecta que África registrará una tasa de crecimiento del 4,2% en 2001 y una tasa ligeramente superior en 2002. La actividad repuntará con más rapidez en los países que se vieron más afectados por perturbaciones internas o externas. Este repunte, sin embargo, dependerá de la aplicación de sólidas políticas macroeconómicas y estructurales, así como de un significativo mejoramiento de la seguridad en muchos países6. La reciente mejoría sigue siendo frágil (la experiencia de Zimbabwe demuestra la rapidez con que pueden perderse los avances logrados en el ámbito macroeconómico); además, África se vería afectada si la desaceleración mundial fuera más intensa de lo esperado, particularmente como resultado de la caída de los precios de los productos básicos. No obstante, el reciente fortalecimiento de las políticas económicas —respaldado por el alivio de la deuda logrado a través de la Iniciativa reforzada para los PPME y del servicio del FMI para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (recuadro 1.4)—ha contribuido a crear condiciones más propicias para un crecimiento sostenido. Este es un importante punto de partida, pero los países africanos siguen enfrentando enormes desafíos en materia de desarrollo. Se necesitarán decididas políticas económicas internas, encaradas en un entorno de paz y de razonable estabilidad política, una mayor asistencia internacional y una mayor apertura de los mercados de los países industriales, para que el crecimiento alcance niveles que respalden una sostenida reducción de la pobreza.

En Sudáfrica, la actividad está recuperándose satisfactoriamente después de una serie de conmociones adversas, entre ellas el aumento de los precios del petróleo, condiciones climáticas desfavorables y el contagio de la crisis de Zimbabwe. Se estima que el PIB crecerá un 3,2% en 2000, crecimiento que debería elevarse al 3,8% en 2001. Sin embargo, frente a la desaceleración de la demanda mundial, y la considerable debilidad de la confianza de los consumidores y las empresas, se corre el riesgo de que los resultados sean menos favorables que los previstos. Además, si bien el déficit en cuenta corriente es moderado, la persistente salida de capitales —relacionada en parte con la crisis de Zimbabwe—ha contribuido a que el rand siga debilitándose. Dado que la inflación ha alcanzado un máximo de alrededor del 8%, el Banco de la Reserva parece encaminarse al logro de la meta del 3% al 6% fijada para 2002; al ceder las presiones inflacionarias directas, puede haber margen para reducir las tasas de interés en el curso de este año, cuando se disipen los efectos secundarios de la debilidad del rand y el alza del petróleo. A mediano plazo, para corregir el elevado desempleo y resolver el problema de la pobreza y la extrema desigualdad de ingresos, el desafío es incrementar el crecimiento a más del 6% acelerando las reformas estructurales, particularmente en lo que se refiere al mercado laboral y las privatizaciones.

En cuanto al resto de los países africanos, la evolución sigue dependiendo en gran medida de los precios de los productos básicos. Los países exportadores de petróleo de África septentrional y occidental han experimentado una importante mejoría en su relación de intercambio, que se ha traducido en saldos fiscales y externos mucho más favorables. Sin embargo, en general el crecimiento del PIB sólo ha aumentado ligeramente, limitado por las deficiencias estructurales de los sectores no petroleros y, en algunos casos, por la guerra y la incertidumbre política. En Nigeria, el gobierno elegido democráticamente que asumió el poder en mayo de 1999 adoptó importantes medidas iniciales para corregir los desequilibrios macroeconómicos y comenzó a atacar el problema de la corrupción. Sin embargo, todavía no se observan señales de una recuperación económica sostenida; el gasto del gobierno federal se ha incrementado en forma notable, principalmente como consecuencia de los aumentos salariales; se aceleró el crecimiento de la base monetaria, lo que ha hecho aumentar la inflación y las presiones sobre el naira, y se han retrasado las reformas estructurales. El mayor precio del petróleo estimuló temporalmente la cuenta corriente, pero la situación externa sigue siendo difícil en el mediano plazo. Para recuperar la estabilidad macroeconómica sigue siendo crucial la disciplina financiera (mediante la limitación del gasto del gobierno federal) respaldada por reformas de mercado —especialmente en la conducción de la política monetaria y la política cambiaría, la privatización, la política comercial y la gobernanza—, además de un mayor alivio de la deuda. En Argelia, donde se estima que el desempleo alcanza el 30%, el principal desafío es lograr un incremento sostenido del crecimiento, sin poner en peligro los avances logrados en los últimos años en materia de estabilidad macroeconómica. Si bien las cuentas fiscales siguen arrojando un cuantioso superávit, el reciente aumento sustancial de los salarios mínimos y los sueldos de los funcionarios públicos posiblemente acrecienten la vulnerabilidad a la evolución de los precios del petróleo (y agraven los desequilibrios en el mercado laboral). También será importante acelerar el ritmo de la reforma estructural, particularmente en lo que se refiere a la banca y la privatización.

Recuadro 1.4.Iniciativa reforzada para los PPME de África

Para resolver el problema de la carga insostenible de la deuda de los países pobres, sobre todo de Africa, en 1996 el FMI y el Banco Mundial pusieron en marcha conjuntamente la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (Iniciativa para los PPME). En septiembre de 1999 se decidió reforzar esta Iniciativa a fin de fortalecer el vínculo entre el alivio de la deuda y la lucha contra la pobreza mediante una reducción de la carga de la deuda más profunda, rápida y amplia, y estrategias participativas y de inspiración nacional destinadas a ayudar a los PPME a alcanzar los objetivos internacionales de desarrollo en lo que respecta a la reducción de la pobreza y otros indicadores sociales importantes1. Los objetivos principales son: para 2015, reducir la proporción de personas que vive en la extrema pobreza a por lo menos la mitad del nivel de 1990; lograr la educación primaria universal en todos los países para 2015; eliminar la disparidad entre los sexos en la educación primaria y secundaria para 2005; y, para 2015, reducir la mortalidad infantil en dos tercios y la mortalidad materna en 75% con relación a los niveles de 1990.

El refuerzo de la Iniciativa para los PPME ha permitido elevar a 33 el número de países de Africa que pueden beneficiarse del alivio de la deuda2. Hasta ahora, 18 países africanos han llegado al punto en que cumplen los requisitos y pueden comenzar a beneficiarse de la Iniciativa PPME (“punto de decisión”); de hecho, se beneficiarán de un alivio de la deuda equivalente a un total de $25.000 millones en valor nominal ($15.000 millones en valor neto actualizado). En promedio, la combinación del alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los PPME y en el marco de los mecanismos tradicionales reducirá el servicio de la deuda de los países en dos tercios (véase el gráfico), lo cual equivale a una cifta anual del 1% al 2½% del PIB. Esta menor carga de la deuda permitirá a los países aumentar significativamente sus gastos a favor de los pobres, sobre todo en educación y salud, rubros del gasto público a los cuales en los países de Africa al sur del Sahara se destina un promedio de aproximadamente 6% del PIB (en comparación con un promedio de 6,5% en todos los países que se benefician de programas respaldados por el FMI).

Cuadro comparativo de la reducción y el alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME, en 22 países que alcanzaron el punto de decisión; diciembre de 2000

1 En valores netos actualizados.

Todos los países de Africa que han alcanzado el punto de decisión han aumentado considerablemente las asignaciones presupuestarias para gastos sociales y otros programas. En algunos países, como resultado de la reasignación de recursos utilizados anteriormente en programas de menor prioridad, las asignaciones son superiores al alivio de la deuda ofrecido en el marco de la Iniciativa PPME. Sin embargo, tanto o más importante es asegurarse de que los gastos sean eficientes y lleguen a los pobres; para ello es preciso perfeccionar el proceso presupuestario, por ejemplo, estableciendo o reforzando los planes de gasto a mediano plazo (como ocurrió en Uganda, Malawi y Zambia). También significa evaluar sistemáticamente que los gastos públicos se destinen a los programas y beneficiarios específicos (por ejemplo, en Camerún, Gambia y Madagascar se están realizando encuestas especiales con el apoyo de donantes). De manera más general, los países deben tomar medidas para mejorar la rendición de cuentas respecto a la utilización de los recursos públicos (incluidos los destinados al alivio de la deuda en virtud de la Iniciativa para los PPME) mediante el establecimiento o fortalecimiento de la oficina general de contabilidad (como se hizo en Gambia, Niger, Rwanda y Santo Tomé y Príncipe) y la formulación o el perfeccionamiento de sistemas de gestión financiera (como en Zambia y Malawi).

Un elemento decisivo de la Iniciativa para los PPME es la preparación por cada país, a través de un proceso consultivo, de un documento provisional de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP provisional) y, después, de un documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP). Estos documentos se centran en:

  • El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y el logro de un crecimiento equitativo, que son factores de importancia fundamental para reducir la pobreza de manera sostenida.
  • La descripción más específica de metas cuantificables en cuanto a la reducción de la pobreza y los indicadores sociales, e incorporación en el presupuesto del costo asociado al logro de estas metas.
  • El aumento del nivel y la eficiencia de los gastos a favor de los pobres. Como resultado del alivio de la deuda del que se beneficiarán estos países en el marco de la Iniciativa para los PPME, podrá continuar la tendencia ascendente que han registrado estos gastos en los últimos años y al mismo tiempo podrá mantenerse un saldo fiscal global compatible con la sostenibilidad de la deuda.
  • Una identificación más clara en el presupuesto de los gastos destinados a la lucha contra la pobreza y un mejor control de estos rubros presupuestarios. En la mayoría de los casos, a tal efecto se requiere adoptar nuevas clasificaciones presupuestarias; establecer planes de gasto de mediano plazo; evaluar regularmente el gasto público; descentralizar la prestación de servicios sociales transfiriendo esta función a los gobiernos locales, y realizar encuestas regulares para el “seguimiento” de los beneficiarios.

La importancia asignada a la reducción de la pobreza y el uso eficiente del alivio de la deuda se reflejan también en los factores que desencadenan el punto “de culminación”, o sea, el punto en que el alivio de la deuda al amparo de la Iniciativa PPME estará entera e irrevocablemente a disposición de un país. En general, en el caso de los PPME de África los factores han sido los siguientes3:

  • Gobernanza: Progreso cuantificable en la gestión de los gastos públicos, la rendición de cuentas, las medidas contra la corrupción y el control de que el gasto llegue a sus beneficiarios.
  • Educación: Progreso cuantificable en los niveles y la eficiencia de los gastos públicos; el número de docentes y aulas; mayores incentivos para los docentes rurales y tasas más altas de matriculación escolar.
  • Salud: Progreso cuantificable en los niveles y la eficiencia de los gastos públicos; el número de trabajadores de la salud y centros de salud adecuadamente equipados; provisión de medicamentos; índices de vacunación, y tasas de mortalidad y morbilidad.
  • Otras reformas fundamentales para reducir la pobreza, por ejemplo, ejecución de planes de acción contra el SIDA; mantenimiento de caminos rurales; mejoramiento de las instituciones de microcrédito, y privatización de las empresas públicas básicas.

En lo que respecta a los países que han alcanzado el punto de decisión, en el futuro lo más importante será velar por la plena ejecución de las estrategias de lucha contra la pobreza. También deberán mejorar sus sistemas de gasto para lograr que los recursos disponibles (incluidos los de la Iniciativa PPME) se utilicen de manera eficiente y lleguen a los pobres. Es de importancia fundamental contar con la ayuda de los socios externos de los países para el proceso de preparación de los DELP y la gestión de los gastos. Sin embargo, los 12 países de África que pueden acogerse a la Iniciativa PPME pero que todavía no cumplen los requisitos pertinentes deben superar muchos obstáculos. Nueve de estos países sufren o han sufrido conflictos armados; los resultados económicos de varios son deficientes debido a problemas de gobernanza; asimismo, desde hace tiempo algunos están en situación de mora respecto a entidades como el Banco Mundial, el FMI y el Banco Africano de Desarrollo. En la medida de lo posible, en el marco de programas supervisados por el FMI, se ha estado ayudando a los países mediante asistencia técnica y asesoramiento en materia de políticas para que puedan acumular un historial de políticas económicas sólidas y recobrar el acceso al financiamiento de las instituciones multilaterales y los donantes bilaterales. Sin embargo, para todos los países que forman parte de la Iniciativa PPME, el alivio de la deuda por sí solo no es suficiente. Como se recalca en el capítulo I de la presente edición de Perspectivas de la economía mundial, se requiere mayor asistencia externa y, como elemento aún más importante, para que los países más pobres puedan participar plenamente en la prosperidad mundial, es de suma importancia que las economías avanzadas ofrezcan a estos países un mayor acceso a sus mercados.

1Véase una descripción detallada de la Iniciativa reforzada para los PPME en “El nuevo enfoque de lucha contra la pobreza”, capítulo IV de Perspectivas de la economía mundial, mayo de 2000. Véase también http://www.imf.org/external/np/HIPC.2Entre éstos, 18 ya reúnen los requisitos para beneficiarse del alivio de la deuda (Benin, Burkina Faso, Camerún, Gambia, Guinea, Guinea-Bissau, Madagascar, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Níger, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia), 12 todavía no cumplen los requisitos (Burundi, Chad, Côte d’Ivoire, Etiopía, Liberia, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Somalia, Sudán y Togo), y se prevé que dos no requieran asistencia (Angola y Kenya). En 1999, Ghana decidió no recurrir al alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa.3Para que los países puedan alcanzar el punto de culminación deben haber mantenido la estabilidad macroeconómica (demostrada por una aplicación satisfactoria del programa en el marco del SCLP) y haber elaborado y puesto en marcha, por un año y de manera satisfactoria, un DELP definitivo.

En la mayor parte del resto de Africa, la relación de intercambio se ha deteriorado sustancialmente en los últimos años. Si bien ello se ha visto contrarrestado en parte por el aumento de los volúmenes exportados —en particular en el Cuerno de Africa y en Africa oriental y meridional—la mayor parte del impacto se ha absorbido a través de una demanda interna y un crecimiento menores. Se estima que en 2001–02 persistirá la debilidad de los precios de los productos básicos, excluidos los combustibles, aunque se compensará en cierta medida con el menor precio del petróleo. En general, la estabilidad macroeconómica ha mejorado, aunque sigue siendo motivo de preocupación en algunos países, particularmente en Africa meridional y oriental. En varios de estos países —principalmente en Angola, la República Democrática del Congo y Zimbabwe—los conflictos o la inestabilidad política interna han contribuido a un sustancial debilitamiento de las políticas macroeconómicas, y en algunos casos —especialmente en Zimbabwe—han tenido efectos perjudiciales en los países vecinos.

En la región en su totalidad, el principal desafío de política económica sigue siendo mejorar el entorno para la inversión privada, que continúa mostrando niveles muy bajos en comparación con otras regiones en desarrollo. Las prioridades son mejorar la prestación de servicios públicos, incluidas la educación y la reducción de la pobreza, financiados mediante el alivio de la deuda y una mejor administración tributaria; mejorar la infraestructura (entre otras formas mediante la privatización), y proseguir los planes de apertura al mundo exterior. También es sumamente urgente mejorar la gestión de gobierno, que continúa siendo un problema generalizado; para ello se requerirán, entre otras cosas, una mayor transparencia en el manejo de los recursos del sector público (que ya está aplicándose en Kenya y Mozambique); el desarrollo de marcos jurídicos y de una administración pública sólida y eficiente (proceso que está en marcha en Camerún y Zambia) y atacar el problema de la corrupción (como está ocurriendo en Senegal, Tanzania y Uganda, países que han adoptado importantes medidas en este sentido).

En muchos países, el SIDA se ha convertido en una importante amenaza para el desarrollo sostenible. Se estima que el virus del SIDA afecta actualmente al 20%–36% de la población adulta en los países de la zona meridional de Africa. Dado que generalmente no se cuenta con terapias combinadas para prolongar la vida, debido al elevado costo de los medicamentos y a la deficiente infraestructura médica (particularmente en las zonas rurales), las muertes en la población adulta se incrementarán acusadamente en los próximos diez años, con graves consecuencias económicas y sociales7. En muchos países se han intensificado los esfuerzos de prevención, que son relativamente poco costosos y que han resultado bastante eficaces en algunos países (entre ellos Uganda y Senegal), pero sólo en unos pocos —por ejemplo en Sudáfrica recientemente—se proporciona tratamiento mediante medicamentos a las mujeres embarazadas con el objeto de reducir la transmisión de la enfermedad a sus hijos. Aunque en general los recursos presupuestarios son muy limitados, será preciso realizar todos los esfuerzos posibles por reducir los gastos no productivos para poder financiar el gasto adicional en salud. En vista de la escala de este problema, también será necesario contar con un sustancial apoyo externo.

Oriente Medio: La inestabilidad de la relación de intercambio

En Oriente Medio, las fluctuaciones del precio del petróleo continúan dominando la evolución económica, lo que se traduce en una marcada volatilidad de la relación de intercambio. Después de disminuir un 20% en 1998, la relación de intercambio de la región alcanzó un altísimo nivel de alrededor del 50% en 1999–2000, cuando repuntaron los precios del petróleo. Los mayores ingresos provenientes del petróleo se han ahorrado en gran medida, lo que ha permitido reducir considerablemente los desequilibrios fiscales y externos de muchos países (gráfico 1.11 y cuadro 1.9). El fortalecimiento de la relación de intercambio y varios aumentos de las cuotas de producción de petróleo de la OPEP en 2000 también estimularon la actividad económica, y el crecimiento del PIB se incrementó 2,1 puntos porcentuales, con lo cual alcanzó el 4,8% en 2000, el nivel más alto registrado desde principios de los años noventa.

Gráfico 1.11Oriente Medio: Reacción ante la inestabilidad de los precios del petróleo1

(Porcentaje del PIB)

La mayoría de los países han utilizado con prudencia los recientes ingresos imprevistos resultantes del aumento de los precios del petróleo; se estima que la caída proyectada para 2001–02 será manejable.

1Los datos para 2001 y 2002 son proyecciones del personal técnico del FMI.

2Arabia Saudita, Libia y República Islámica del Irán.

3Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Oman y Qatar.

Cuadro 1.9.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
Oriente Medio32,74,84,84,512,011,29,88,91,411,07,83,8
Exportadores de petróleo42,15,05,04,415,714,612,411,03,015,211,56,5
Arabia Saudita−1,04,14,83,0−1,2−0,60,8−1,28,67,31,3
Irán, Rep. Islámica del2,53,64,04,520,418,515,513,04,714,87,23,0
Kuwait−2,43,61,92,01,81,52,52,516,729,725,922,0
Mashreq54,14,24,14,92,02,22,63,1−3,6−3,0−4,3−4,9
Egipto6,05,14,55,33,82,82,83,0−2,0−1,2−1,8−2,2
Jordania3,14,03,04,50,60,71,82,35,01,6−2,2−1,7

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economia mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Países que integran el grupo de Oriente Medio, Malta y Turquía en Perspectivas de la economía mundial, excluidos Malta y Turquía.

Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, República Islámica del Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Omán y Qatar.

Egipto. Jordania, Líbano y República Árabe Siria.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economia mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Países que integran el grupo de Oriente Medio, Malta y Turquía en Perspectivas de la economía mundial, excluidos Malta y Turquía.

Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, República Islámica del Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Omán y Qatar.

Egipto. Jordania, Líbano y República Árabe Siria.

Si bien los precios del petróleo han bajado un poco en comparación con los niveles máximos a que habían llegado a fines de 2000, se prevé que en 2001 se mantendrán en niveles relativamente elevados en comparación con los niveles históricos. Como en general los ingresos inesperados derivados del mayor precio del petróleo se han utilizado en forma prudente, se prevé que el impacto de los precios algo más bajos será manejable en la mayor parte de los países. De esta manera, se proyecta que el crecimiento seguirá siendo razonablemente pujante en 2001 y 2002, y en la mayoría de los casos la situación fiscal y externa permitiría absorber la mayor parte de la caída de los precios. Sin embargo, dado que los precios del petróleo siguen siendo inestables y teniendo en cuenta los recientes recortes de la producción, persiste el riesgo de que los resultados no alcancen los niveles pronosticados. En consecuencia, será conveniente que se aplique una política fiscal prudente, especialmente en aquellos países, como Arabia Saudita, que necesitan reducir la deuda pública.

En términos más generales, la reciente volatilidad de los precios del petróleo continúa poniendo de relieve la necesidad de reformas que promuevan el crecimiento y la diversificacion económica. En los países del Consejo de Cooperación de los l’aises Arabes del Golfo (Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Omán y (Qatar), los esfuerzos deben seguir concentrándose en estimular la expansión del sector privado no petrolero, entre otras formas mediante la eliminación de los obstáculos a la inversión extranjera directa; el fortalecimiento del mercado laboral y la aceleración de las privatizaciones. En otros países, en los que el crecimiento y el empleo se ven limitados por el predominio del sector estatal y la aplicación de controles generalizados, el problema alcanza mayores proporciones. Irán, rompiendo claramente con el pasado, está llevando a cabo un promisorio programa de reformas, aunque en algunos aspectos —principalmente en la liberalización de los precios y el comercio, la privatización y el desarrollo de una red de protección social—resultaría beneficioso que se adoptara un enfoque más audaz.

Con respecto a otros países de la región, el crecimiento del PIB en el Mashreq (que abarca Egipto, Jordania, Líbano, Siria y Cisjordania y la Faja de Gaza) se incrementó al 4,2%, mientras que la inflación se mantuvo bajo control. Dentro de esta región, el crecimiento fue más vigoroso en Egipto, impulsado por las amplias reformas económicas encaradas a mediados de los años noventa. Sin embargo, a partir de fines de 1997, las conmociones externas, incluida la apreciación del dólar de EE.UU., aunadas a una política fiscal y monetaria relativamente expansiva y a la desaceleración de las reformas estructurales, se tradujeron en un deterioro de la balanza de pagos y una reducción de las reservas internacionales. Después de permitir que la moneda se depreciala alrededor de un 12% en 2000, en febrero de 2001 las autoridades adoptaron una banda ajustable (de +/−1%) con respecto al dólar de EE.UU.; este nuevo régimen debería aplicarse con la apropiada flexibilidad. El crédito al sector privado se ha reducido sustancialmente, lo cual, junto con la depreciación de la libra egipcia, está contribuyendo a fortalecer la posición de la balanza de pagos. También sería conveniente que se aplicara una política fiscal algo más restrictiva. Después de lo que parece haber sido una desaceleración temporaria del crecimiento a principios de 2000, se han observado algunas ligeras señales de recuperación, aunque ésta dependerá en gran medida de la velocidad con que se fortalezca la confianza de los inversionistas y de la evolución de la región. Tanto en Egipto como en otros países del Mashreq, que aún no participan plenamente en los beneficios de la globalización, sigue siendo prioritario continuar las reformas en materia de comercio e inversión. Las recientes iniciativas comerciales regionales —entre ellas la negociación de acuerdos de asociación con la Unión Europea, que hasta ahora se han concluido con Jordania y Egipto—son promisorias y, junto con la incorporación a la OMC, podrían proporcionar anclas externas para apuntalar los planes de reforma en general. En Líbano siguen siendo motivo de preocupación el elevado déficit fiscal y los altos coeficientes de deuda pública.

En Israel la actividad repuntó vigorosamente en 2000, impulsada por el dinamismo de las exportaciones de productos tecnológicos. Sin embargo, el impacto económico del deterioro de la situación en lo que respecta a la seguridad, así como la incertidumbre política en el período previo a las recientes elecciones, coadyuvaron a la pronunciada caída que registró el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre de 2000; se prevé que la actividad experimentará una fuerte desaceleración en 2001. La demanda interna está debilitándose, y la actividad turística ha disminuido; además, las exportaciones han crecido más lentamente a causa del debilitamiento de la demanda externa y la inflexión del ciclo de la industria electrónica mundial. Con una inflación que se mantiene por debajo de la banda del 3%–4% fijada como meta, el Banco de Israel cuenta con margen para proseguir con los cautelosos recortes de la tasa de interés, vigilando sus posibles repercusiones en los mercados de divisas. Sigue siendo importante continuar saneando la situación presupuestaria dada la gran magnitud de la deuda pública de Israel.

Reequilibrio de la combinación de políticas en los mercados emergentes de Europa

En los mercados emergentes de Europa, el crecimiento registró un fuerte repunte en 2000, aunque en muchos países continuó observándose una elevada inflación y cuantiosos déficit en la cuenta corriente externa como consecuencia del vigor de la demanda interna y de los mayores precios mundiales del petróleo (cuadro 1.10). Los déficit en cuenta corriente se financiaron mayormente con inversiones extranjeras directas, que a su vez se vieron favorecidas por las perspectivas de incorporación a la Unión Europea en el caso de muchos de estos países (véanse el recuadro 1.5 y el capítulo III de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial). A fines de 2000, la Comisión Europea presentó un calendario detallado de incorporación, que tiene por objeto concluir las negociaciones sobre todos los aspectos del acervo comunitario8 para mediados de 2002, y los jefes de Estado de la UE acordaron poner en práctica las reformas internas que sientan las bases para la admisión de nuevos miembros en los próximos años. Turquía experimentó dos crisis financieras y cambiarías a fines de 2000 y principios de 2001, aunque hasta ahora sus efectos secundarios sobre otros países parecen haber sido relativamente limitados.

Cuadro 1.10.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en los países candidatos a ingresar en la Unión Europea(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
Países candidatos a ingresar en la Unión Europea−0,14.81,94,525,324,420,512,7−4,1−5,1−2,9−2,7
Turquía−4,77,2−2,64,964,954,948,428,4−0,7−4,80,40,1
Excluida Turquía1,93,83,94,311,213,19,96,4−5,8−5,2−5,0−4,8
Bulgaria2,45,05,05,02,610,48,53,2−5,5−5,5−4,4−3,9
Chipre4,55,04,54,01,84,12,72,7−4,5−8,0−5,3−4,6
Eslovenia5,24,94,54,06,28,97,05,0−3,9−3,2−2,7−2,4
Estonia−1,16,45,55,53,34,05,02,8−5,8−6,7−7,2−6,7
Hungría4,55,34,94,710,09,88,56,4−4,3−3,5−5,1−5,1
Letonia1,15,56,06,02,42,72,13,0−9,7−7,2−6,6−5,5
Lituania−4,22,73,23,80,81,01,32,6−11,2−6,9−6,7−6,3
Malta3,53,24,33,32,52,52,52,5−3,7−3,9−3,7−3,1
Polonia4,14,14,04,57,310,17,05,0−7,5−6,1−5,4−5,0
República Checa™0,83,13,03,52,13,94,24,4−3,0−4,8−4,7−4,3
República Eslovaca1,92,23,14,410,712,06,96,0−5,7−3,6−4,8−4,9
Rumania−3,22,03,04,045,845,734,216,4−3,8−3,7−4,4−4,8

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Se prevé que en la mayoría de los países se mantendrá un crecimiento relativamente sostenido en 2001, aunque la actividad es vulnerable a una desaceleración mayor que la prevista en Europa occidental; se prevé que los déficit en la cuenta corriente externa continuarán siendo voluminosos. El reequilibrio de la combinación de políticas a favor de una política fiscal relativamente más restrictiva ayudaría a contener la demanda interna y a limitar las presiones al alza sobre las tasas de interés y los tipos de cambio, que afectarían negativamente las exportaciones netas y la inversión privada. Para promover un crecimiento sostenible a mediano plazo y asegurar que continúen los avances necesarios para el ingreso a la UE, es preciso intensificar las reformas estructurales e institucionales, principalmente en materia de privatización, reestructuración de empresas, regulación y supervisión financieras, reforma del sector laboral y de los sistemas de pensiones y de atención de la salud9.

En Turquía, los crecientes problemas que afectaron al sistema bancario y la ampliación del déficit de la cuenta corriente externa culminaron en una crisis financiera y cambiaria a fines de 2000. En el marco del programa económico adoptado en 1999 se avanzó considerablemente en el fortalecimiento de las finanzas públicas, la reducción de la inflación y la revitalización del crecimiento. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente pasó de ¾% del PIB en 1999 a un nivel estimado del 4¾% del PIB en 2000, debido a las políticas adoptadas y a la conjunción de factores internos y externos. La adopción de una trayectoria cambiaria preanunciada ayudó a reducir las tasas de interés nominales pero no tuvo el mismo efecto en las expectativas inflacionarias; y la fuerte reducción que registraron consiguientemente las tasas de interés reales estimuló la demanda interna, lo cual —sumado al alza de los precios mundiales de la energía y a la desaceleración mundial—provocó una caída de las exportaciones netas. En noviembre de 2000, el deterioro de la balanza de pagos y el debilitamiento de la confianza generaron problemas de liquidez en el sistema bancario, problemas que se vieron agravados por el descalce de los vencimientos de los activos y pasivos. La inyección de liquidez por parte del banco central respaldó mayores compras de divisas, las que —dado el tipo de cambio preanunciado—hicieron que disminuyeran las reservas oficiales de divisas.

Recuadro 1.5.Grandes déficit en cuenta corriente en los países en transición que aspiran a adherirse a la Unión Europea

En los últimos años, la mayoría de los países en transición de Europa central y oriental han registrado déficit en cuenta corriente de gran magnitud que, en muchos casos, han estado asociados a crisis de balanza de pagos en esa y otras regiones (véase el gráfico)1. La mayor parte de estos países ha reducido recientemente su déficit en cuenta corriente como resultado de ajustes en sus políticas, la desaceleración de la actividad económica interna y una evolución muy positiva de las exportaciones; sin embargo, con pocas excepciones, el nivel del déficit sigue siendo muy alto (el déficit medio fue ligeramente inferior al 5% en 2000). En este recuadro se examinan los factores que explican estos déficit en cuenta corriente, su financiamiento y las políticas para reducir la vulnerabilidad.

En general, la composición del financiamiento (principalmente inversión extranjera directa) y los regímenes cambiarios (principalmente regímenes de tipo de cambio fijo o de flotación relativamente libre) parecen indicar que la vulnerabilidad de los países de Europa central y oriental a una gran crisis de balanza de pagos es limitada; prueba de ello es que han podido resistir los efectos de la crisis de Rusia. Sin embargo, debido a que la inversión extranjera directa que reciben está asociada en parte a sus perspectivas de adhesión a la UE, cualquier cambio en dichas expectativas podría afectar el financiamiento de sus déficit en cuenta corriente. Como consecuencia, en los próximos años tendrán que seguir fortaleciendo sus sistemas financieros y, en la mayoría de los casos, su saldo fiscal. Asimismo, las autoridades tendrán que estar alertas a la posibilidad de que en el futuro el financiamiento esté constituido por flujos de capital más líquidos y, por lo tanto, fácilmente reversibles.

Algunos países en transición1

(Porcentaje del PIB)

1Promedio ponderado por el PIB de Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, República Eslovaca y Rumania

Algunos datos

A excepción de Eslovenia y Bulgaria, el déficit en cuenta corriente de los otros ocho países candidatos a adherirse a la UE llegó a más de 7%, como proporción del PIB, entre mediados y finales de los años noventa. En general, este aumento obedeció a que la inversión creció más que el PIB y, en menor medida, a que hubo un mayor nivel de consumo (véase el gráfico). La magnitud del déficit del gobierno general, sobre todo en Lituania, Rumania y la República Eslovaca, también contribuyó a aumentar el déficit en cuenta corriente.

En general, el déficit en cuenta corriente de los países de Europa central y oriental se ha podido financiar sin grandes dificultades y, en gran medida, con recursos privados. En 1995–99, la mediana de los flujos netos de capital privado que recibieron los 10 países en vías de adhesión a la UE fue mucho mayor (6½% del PIB) que los recibidos por otras economías emergentes y en transición (aproximadamente 3% del PIB), como lo fue también la inversión extranjera directa (asociada principalmente a la privatización), que ha constituido un componente importante (aproximadamente 50%) de los flujos de capital dirigidos a los países de Europa central y oriental.

Factores que explican los grandes flujos de capital

Importancia de las políticas: Con pocas excepciones, los países de Europa central y oriental han logrado sobrellevar los enormes trastornos resultantes del proceso de transición. En menos de un decenio han alcanzado la estabilidad macroeconómica y han logrado atraer inversiones. En estos países, la aplicación de políticas decididas se ha visto recompensada de manera evidente: los países que más han avanzado en las reformas (por ejemplo, Estonia, Hungría y Polonia) recibieron un volumen considerablemente mayor de corrientes de capital que los países donde las reformas se retrasaron, como Rumania.

Proximidad a la Unión Europea y acumulaciόn de capital: Debido a que los países de Europa central y oriental se encuentran cerca de la Unión Europea, y a que pueden adherirse a la Unión Europea, son lugares interesantes para las inversiones2. Las grandes y persistentes diferencias en la producción por trabajador entre la Unión Europea y dichos países se deben en parte a diferencias en su acervo de capital. Por lo tanto, el volumen potencial de flujos de capital que se requiere para igualar la tasa de rendimiento del capital puede calcularse con base en una función de producción de Cobb-Douglas. Sobre la base de ese cálculo, los países de Europa central y oriental hubieran precisado al iniciarse la transición un flujo acumulado de capital del orden del 147% del PIB (Eslovenia) al 825% del PIB (Letonia) para equiparar su producción por trabajador con la de Alemania (como país representativo de la Unión Europea)3. Por supuesto, en la realidad el nivel de los flujos de capital ha sido mucho menor; sin embargo, el hecho de que aparentemente la mayor parte de las entradas de capital se haya financiado con un volumen creciente de inversiones es congruente con este planteamiento.

Tamaño del país: Otra característica singular de los países de Europa central y oriental es que la mitad de ellos son relativamente pequeños, con una población de 5 millones de habitantes o menos. La balanza de pagos de los países pequeños tiende a estar sujeta a una mayor volatilidad, reflejo de su mayor medida de apertura. Flujos de capital que para los acreedores son moderados, desde la perspectiva de un país pequeño pueden ser cuantiosos e inducir cambios considerables en la balanza en cuenta corriente. Recientemente, el déficit en cuenta corriente de los países más pequeños de Europa central y oriental ha sido especialmente alto.

Mitigación de la vulnerabilidad

Dado que la mediana del déficit en cuenta corriente es de 5% del PIB y existe la posibilidad de que los coeficientes de consumo e inversión aumenten en los próximos años, los países de Europa central y oriental deben adoptar políticas apropiadas para mitigar su vulnerabilidad. Estos países han adoptado medidas que son básicamente apropiadas en materia de política cambiaría4. Con el transcurso del tiempo, estos países se decidieron por una modalidad de tipo de cambio rígido (Bulgaria, Estonia y Lituania adoptaron un régimen de caja de conversión) o por un régimen de flotación relativamente libre (Eslovenia, Polonia, la República Checa, la República Eslovaca y Rumania). Letonia cuenta con un régimen de tipo de cambio fijo que, en realidad, cumple básicamente con las reglas de una caja de conversión, mientras que Hungría tiene una paridad móvil. El mercado laboral y de productos de los países con tipo de cambio fijo es relativamente flexible.

Los países de Europa central y oriental deberán lograr un saldo fiscal más sólido para evitar que los desequilibrios aumenten y cumplir los requisitos de adhesión a la UE. La mayoría de estos países necesita un volumen considerable de inversiones para que su infraestructura esté a la altura de las normas de la UE. En la medida en que, en general, el ahorro privado se mantenga al mismo nivel, el ahorro público tendrá que aumentar para atender las necesidades potencialmente mayores de inversión pública y privada. Simultáneamente, la política fiscal deberá estar en condiciones de reaccionar para amortiguar las conmociones que inevitablemente se presenten.

Por último, puede que en los próximos años la composición del financiamiento se modifique; posiblemente se reduzca la inversión extranjera directa (en parte debido a la conclusión del proceso de privatización) y los flujos de capital se tornen más líquidos y sean intermediados por instituciones financieras locales. Puede mitigarse la vulnerabilidad de los países de Europa central y oriental a los ataques especulativos y al contagio mediante el fortalecimiento de su sistema financiero. Aunque este sector ha mejorado considerablemente con el transcurso de los años, aún es preciso reforzar su solidez y supervisión.

1 Por ejemplo, la República Checa sufrió una crisis de balanza de pagos en 1997, Hungría en 1993–94, y la República Eslovaca en 1998. La Unión Europea ha aceptado a 10 países de Europa central y oriental como candidatos a la adhesión: Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, la República Checa, la República Eslovaca y Rumania.2Véase Stanley Fischer, Ratna Sahay y Carlos Végh, “How Far is Eastern Europe from Brussels?”, IMF Working Paper 98/53 (Washington: Fondo Monetario Internacional, abril de 1998).3 Véase Leslie Lipschitz, Timothy Lane y Alex Mourmouras, “Capital Flows to Transition Economies: Servant or Master?”, IMF Working Paper (Washington: Fondo Monetario Internacional, de próxima publicación).4 Véase Robert Corker, Craig Beaumont, Rachel van Elkan y Dora Iakova, “Exchange Rate Regimes in Selected Advanced Transition Economies—Coping with Transition, Capital Inflows, and EU Accession”, IMF Policy Discussion Paper 00/3 (Washington: Fondo Monetario Internacional, abril de 2000).

Frente a esta situación, en diciembre de 2000 el gobierno turco anunció un nuevo programa económico, que contó con financiamiento adicional del FMI. El nuevo programa incluyó la aplicación de una política macroeconómica más restrictiva y la aceleración de la reforma estructural. Si bien el programa provocó una reacción inicial positiva en los mercados financieros, la confianza de los inversionistas se vio socavada por una combinación de acontecimientos que se produjeron a fines de enero y principios de febrero de 2001, entre ellos la demora en la privatización de empresas clave de telecomunicaciones y energía, las consecuencias de esa demora para el presupuesto nacional, la mayor incertidumbre política y el deterioro del financiamiento externo. En respuesta a la rápida disminución de las reservas oficiales de divisas, las autoridades dejaron flotar la moneda. La situación continúa siendo difícil, y es probable que como consecuencia de la crisis se contraiga la actividad económica.

Hasta ahora, el contagio de las crisis de Turquía a otros mercados emergentes a través del comercio y de los vínculos financieros ha sido moderado. Se prevé que las importaciones turcas de productos provenientes de sus socios comerciales se reducirán, y que la depreciación real de la lira turca mejorará la competitividad de las exportaciones de Turquía, lo cual posiblemente provoque una reducción de las exportaciones de otros países a terceros mercados. Sin embargo, estos efectos comerciales probablemente sean limitados, ya que Turquía no constituye un importante mercado de exportación para ningún otro país, y la segunda exportación del país es el turismo (después de los textiles). Las crisis ocurridas en Turquía crearon en los inversionistas una percepción desfavorable sobre los prestatarios de los mercados emergentes en general, generaron presiones al alza sobre los diferenciales aplicados a los grandes prestatarios y agudizaron las preocupaciones acerca de la vulnerabilidad de los regímenes de tipo de cambio fijo. Sin embargo, se considera que en Turquía había en juego menos inversiones internacionales e inversiones apalancadas que en las crisis de Asia o Rusia, en parte porque algunos inversionistas han ido liquidando sus posiciones desde el cuarto trimestre del año pasado, y porque se considera que los inversionistas son más selectivos a la hora de evaluar las variables económicas fundamentales de los diferentes prestatarios de mercados emergentes. Por último, es posible que disminuyan los préstamos de los bancos turcos a otros mercados, en particular a la Comunidad de Estados Independientes (CEI), pero dichos bancos no concentran una gran proporción de esos sistemas bancarios.

En Rumania y Bulgaria los diferenciales de los bonos soberanos se incrementaron moderada y temporalmente en respuesta a las crisis de Turquía. Rumania mantiene estrechos vínculos empresariales y financieros con Turquía, y algunos inversionistas pueden haber percibido un paralelo entre los regímenes de caja de conversión de Bulgaria y Argentina. Otros acontecimientos externos ejercieron fuerte influencia en ambos países en 2000: las crecientes exportaciones a la Unión Europea y el mejoramiento de la situación de seguridad en Kosovo estimularon el crecimiento, mientras que la conmoción petrolera alimentó la inflación y ejerció presión sobre el déficit de la cuenta corriente externa. En Bulgaria, el notable adelanto registrado en materia de estabilización y reforma estructural desde 1997 —incluidas la caja de conversión, la restricción salarial en las empresas estatales, la reestructuración de empresas y la privatización—constituye la base para un sólido crecimiento, una menor inflación y un menor déficit en cuenta corriente en los próximos años. Por su parte, en Rumania, el impulso de la reforma económica se interrumpió en 2000; el logro de un crecimiento duradero, la desinflación y una mejor posición externa requieren el saneamiento de las finanzas públicas, una política monetaria prudente, disciplina salarial y financiera en las empresas estatales y una acelerada reestructuración de los sectores empresarial y bancario.

En Europa central, se prevé que los déficit en cuenta corriente aún serán sustanciales en 2001: entre el 4¾% en la República Checa y el 5½% del PIB en Polonia. Para respaldar el crecimiento a corto plazo, contener la inflación y ayudar a reducir el déficit en cuenta corriente, es preciso reequilibrar la combinación de políticas macroeconómicas en la mayor parte de los países, adoptando políticas fiscales más restrictivas (gráfico 1.12). En la República Checa, que ha adoptado una estrategia basada en metas explícitas de inflación, un mayor ajuste fiscal ayudaría a reducir las tasas de interés, lo cual contribuiría a aliviar las presiones al alza sobre los tipos de cambio. En Hungría, que mantiene un régimen de tipo de cambio móvil, la aplicación de una política fiscal más restrictiva contribuiría a reducir las presiones inflacionarias y a contener el déficit en cuenta corriente. En Polonia, dada la reducción de la inflación y de las expectativas inflacionarias, la reciente rebaja de las tasas de interés constituyó una medida positiva, aunque las tasas de interés reales siguen siendo altas en comparación con los niveles históricos y con las que se registran en el resto de la región.

Gráfico 1.12.Crecimiento de la demanda interna y saldo del gobierno general en algunos países europeos1

Puesto que la aceleración de la demanda interna probablemente incentivará el crecimiento en 2001, reequilibrando las medidas de política económica en tavor de una política fiscal más estricta se aliviarían las presiones al alza sobre las tasas de interés y los tipos de cambio.

1Los datos para 2001 son proyecciones del personal técnico del FMI.

2Promedio ponderado de Estonia, Letonia y Lituania.

3Los datos deben usarse con precaución pues algunas operaciones cuasifiscales no están incluidas en el saldo del gobierno general y los países no han adoptado aún el SEC–95

En los países bálticos, el crecimiento se aceleró marcadamente y la inflación se mantuvo moderada en 2000; las variaciones entre los tres países estuvieron determinadas en parte por la vinculación a diferentes monedas fuertes. Dado que la moneda de Estonia está vinculada al euro, la depreciación de éste frente a otras monedas principales avivó la inflación en dicho país, pero tuvo escaso efecto sobre la inflación en Letonia, cuya moneda está vinculada a los derechos especiales de giro del FMI (DEG), o en el caso de Lituania, cuya moneda está vinculada al dólar de EE.UU. Aunque los déficit en cuenta corriente se mantuvieron en altos niveles en los tres países, se financiaron en su mayor parte mediante flujos de capitales no generadores de deuda. La situación fiscal mejoró sustancialmente, y el importante adelanto registrado en materia de reforma estructural siguió sustentando un entorno favorable a la inversión extranjera directa. Las perspectivas para 2001 son favorables, en parte porque el precio del petróleo ha bajado en comparación con el nivel alcanzado el año pasado, aunque una desaceleración más marcada en las economías avanzadas de Europa podría perjudicar las exportaciones netas y socavar la confianza. La apreciación del euro frente a otras monedas principales mejoraría la competitividad de Letonia y Lituania, y sólo tendría un limitado efecto adverso en Estonia, cuyo principal mercado de exportación es la zona del euro. A pesar de los recientes adelantos, en los tres países se está llevando a cabo un mayor ajuste fiscal, a fin de dar cabida al gasto público necesario para la incorporación a la UE y en vista de la amenaza que representan los pasivos del sistema de pensiones.

En la República Federativa de Yugoslavia, la economía está devastada después de años de conflictos regionales, aislamiento internacional y deficiente gestión económica. En 2000, la actividad económica no alcanzó a la mitad del nivel registrado en 1989, la inflación al finalizar el año superaba el 100%, y la razón deuda externa/PIB era de alrededor del 140%. La principal fuente de presiones inflacionarias fue el financiamiento monetario de los déficit cuasifiscales de las empresas estatales. La estrategia macroeconómica inmediata se propone controlar la inflación limitando la expansión del crédito, fortaleciendo el saldo fiscal subyacente e impidiendo una mayor acumulación de atrasos en el pago de gastos. Para lograr una posición viable de balanza de pagos se requerirá, además de prudentes políticas macroeconómicas y decididas reformas estructurales, una reestructuración de la deuda externa. La paz y la estabilidad económica sentarán las bases del crecimiento económico en Yugoslavia, que tendrá importantes efectos secundarios en otros países de la región, como Albania, Bosnia y Herzegovina y la ex República Yugoslava de Macedonia.

Comunidad de Estados Independientes: La importancia de los precios del petróleo

La favorable evolución económica de Rusia en 2000, que refleja la conjunción del alza de los precios mundiales de la energía y la depreciación del tipo de cambio real después de la crisis de 1998, contribuyó a estimular el crecimiento y mejorar el saldo de la balanza de pagos de la mayor parte de los países de la CEI (cuadro 1.11). La vigorosa demanda externa también contribuyó a estos positivos resultados, mientras que los efectos de las crisis en Turquía fueron limitados. Sin embargo, algunos países importadores de petróleo se vieron afectados adversamente por el alza en el precio de este combustible10. En materia de inflación, los resultados fueron variados: se observó una marcada reducción en Rusia y un incremento en Ucrania. Se proyecta que en muchos países de la CEI, como consecuencia de la disminución de los precios del petróleo en comparación con los niveles máximos recientes y del menor ritmo de crecimiento económico de sus socios comerciales (principalmente Europa), en 2001 las tasas de crecimiento y el saldo de la balanza de pagos serán menores. La mayor parte de los países tiene por delante un sustancial programa de reforma estructural, y muchos de ellos parecen haber caído en una situación en que todo avance se ve obstaculizado por grupos de interés que se benefician de una situación de reforma parcial (véase el capítulo III de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial). En Rusia, el alza de los precios mundiales de la energía y la depreciación de la moneda estimularon el crecimiento y generaron superávit fiscales y en cuenta corriente de excepcional magnitud en 2000 (gráfico 1.13). Prudentemente, la mayor parte de los ingresos inesperados provenientes del petróleo parece haberse ahorrado, y el incremento de los superávit en cuenta corriente es casi tan grande como el aumento de las exportaciones de energía. Alrededor de las dos terceras partes de esos ahorros engrosaron las reservas oficiales de divisas —las reservas brutas aumentaron a más del doble durante el año—aunque las salidas de capitales privados fueron cuantiosas. Las compras de moneda extranjera fueron parcialmente esterilizadas mediante la combinación del mecanismo de depósitos en el banco central y la acumulación de depósitos del gobierno en el banco central. A pesar de estos esfuerzos, la posición favorable de la balanza de pagos provocó una rápida expansión monetaria, que agravó las presiones inflacionarias.

Gráfico 1.13.Rusia: Recuperación impulsada por la depreciación del tipo de cambio y los precios del petróleo1

El aumento de los precios del petróleo y la depreciación del tipo de cambio reactivaron la economía rusa en 2000, lo que a su vez incentivó el crecimiento en el resto de la Comunidad de Estados Independientes.

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1La franja sombreada indica proyecciones del personal técnico del FMI.

2Tipo de cambio real efectivo basado en los índices de precios al consumidor

Cuadro 1.11.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
199920002001200219992000200120021999200020012002
Comunidad de Estados Independientes3,17,14,14,170,625,019,112,57,814,09,06,2
Rusia3,27,54,04,085,720,817,612,312,418,412,08,2
Excluida Rusia2,76,34,24,441,834,622,212,8−1,51,9−0,3−0,3
Armenia3,36,06,56,00,7−0,84,53,0−16,6−14,5−14,1−12,1
Azerbaiyán7,410,38,58,0−8,51,82,52,5−13,0−0,3−14,7−19,6
Belarús3,46,02,53,1293,7169,075,023,7−2,2−2,6−2,9−4,0
Georgia2,91,53,85,019,14,07,64,0−8,0−8,1−7,1−6,2
Kazajstán2,89,45,05,08,413,49,25,81,07,43,34,9
Moldova−3,41,95,06,039,331,312,710,0−2,6−5,6−7,0−4,9
República Kirguisa3,75,05,05,236,818,79,17,2−16,3−12,2−9,3−4,5
Tayikistán3,78,35,05,027,634,039,68,8−3,4−6,4−6,0−6,2
Turkmenistán16,017,610,06,023,58,015,015,0−16,02,72,02,0
Ucrania−0,44,24,04,522,728,215,112,12,74,82,32,1
Uzbekistán4,34,01,01,029,125,435,524,7−1,00,62,43,5

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual en Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Se prevé que los menores precios del petróleo, la desaceleración mundial y la apreciación real del rublo durante el curso del año pasado reducirán el crecimiento económico de Rusia al 4% en 2001. El superávit del gobierno general disminuirá marcadamente —aunque en términos generales las cuentas seguirán arrojando superávit—como consecuencia de los menores ingresos por concepto de impuestos al petróleo, de la puesta en práctica de la reforma tributaria, que pese a ser conveniente generará una pérdida de ingresos fiscales, y de los gastos adicionales que resultan apropiados a la luz de la fuerte compresión del gasto en los últimos años. Se prevé que el saldo de las cuentas externas seguirá siendo favorable, de manera que el banco central tendrá que esterilizar activamente sus intervenciones en divisas como forma de contener el riesgo inflacionario.

El contexto macroeconómico actual es favorable y ofrece la oportunidad de adelantar la reforma estructural e institucional, que ha avanzado a ritmo moderado. En julio de 2000, el gobierno adoptó un programa de reforma a largo plazo para el período que se extiende hasta el 2010 inclusive, pero dicho programa no se ha formulado totalmente en varios aspectos clave, por ejemplo en lo que atañe al sector bancario y las medidas destinadas a reducir los atrasos. Las principales revisiones de la legislación tributaria incluidas en el programa del gobierno fueron aprobadas por la Duma en agosto de 2000, mientras que las restantes—entre ellas la reforma del impuesto sobre las utilidades y las enmiendas destinadas a fortalecer la administración tributaria—aún se hallan en preparación. Es preciso asegurar que el costo de las reformas tributarias no resulte demasiado elevado. En el sector de la energía se ha producido un retroceso ya que en agosto se reimplantaron las restricciones a las exportaciones.

En Ucrania, en 2000 la economía creció por primera vez desde la independencia. Las exportaciones netas se vieron impulsadas por el rápido crecimiento registrado en Rusia—el principal mercado de exportación—y la sustancial depreciación real de la jrivnia en 1998–99. El saldo fiscal mejoró considerablemente: el vigoroso crecimiento económico incrementó los ingresos tributarios y el gasto público se mantuvo bajo control. La activa intervención cambiaría no esterilizada frenó la apreciación de la moneda y contribuyó a acelerar la inflación. Se prevé que en 2001 se mantendrá un crecimiento dinámico, en un contexto en que la demanda interna se verá impulsada por la mayor confianza de los consumidores y las empresas. El superávit en cuenta corriente probablemente disminuya en la medida en que el crecimiento más lento de Rusia y otros países reduzca las exportaciones. El logro de la meta de reducir la inflación dependerá de la aplicación de una prudente política fiscal, de la utilización de los ingresos provenientes de las privatizaciones principalmente para reducir la deuda, y de una mayor flexibilidad cambiaría. Para estimular la inversión privada se requiere un mayor progreso en materia de reforma estructural, sobre todo en lo que se refiere al sistema bancario, la privatización y los atrasos en los pagos.

En otros países de la CEI, las exportaciones a Rusia también crecieron rápidamente en 2000, aunque los resultados económicos difirieron en gran medida según el papel del petróleo en la economía. En los países exportadores de energía, como Kazajstán, Azerbaiyán y Turkmenistán, el crecimiento estuvo respaldado por los mayores precios del petróleo y el gas natural, y el excepcional crecimiento registrado en Turkmenistán reflejó principalmente el mayor éxito logrado en el cobro de sus exportaciones de energía. En cambio, la conmoción petrolera tuvo un efecto directo negativo en los países importadores de petróleo, entre ellos Armenia, Georgia, Moldova, la lRepública Kirguisa y Tayikistán. En 2001 el crecimiento se verá influenciado principalmente por la moderación observada desde 2000 en los precios de la energía y las perspectivas de un crecimiento algo más débil, aunque todavía vigoroso, de las exportaciones a Rusia.

A mediano plazo, el logro de un crecimiento sostenible depende de la reforma estructural e institucional, especialmente de la desregulación de las empresas medianas y pequeñas, la imposición de restricciones presupuestarias más rigurosas, el mejoramiento del gobierno de las empresas, la introducción de una mayor competencia, el desarrollo de los sistemas financieros y la transformación del papel del Estado. La inflación se ha moderado en cierta medida, pero aún sigue siendo alta en muchos países, sobre todo como consecuencia de problemas fiscales. Aunque en general el gasto público se ha recortado en medida considerable en algunos países, la recaudación de ingresos aún es magra. El crédito dirigido sigue afectando la política monetaria en Belarús, Turkmenistán y Uzbekistán, y la carga de la deuda externa es especialmente elevada en Armenia, Georgia, Moldova, la República Kirguisa y Tayikistán.

Apéndice I: La desaceleración económica mundial y los precios de los productos básicos

La volatilidad de los precios de entrega inmediata del petróleo y la incertidumbre respecto al rumbo futuro de estos precios todavía constituyen un importante problema para las previsiones mundiales. La volatilidad no muestra señales de disminuir, y los precios continúan en niveles elevados a pesar de la desaceleración económica mundial. En general, la evolución de otros mercados de productos básicos no ha recibido la misma atención, a pesar de que el nivel relativamente bajo que mantuvieron por mucho tiempo los precios de casi todos los productos no combustibles afectó a muchos países en desarrollo (véase el capítulo II de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial). La desaceleración proyectada del crecimiento económico mundial y, como consecuencia, de la demanda de productos básicos, podría afectar aún más las perspectivas económicas de muchos países pobres, así como de los productores de microplaquetas para computadoras, que comparten muchas de las características de los productos básicos “tradicionales”.

A mediados de los años noventa los precios del petróleo y de otros productos básicos eran altos debido en parte a la solidez del crecimiento económico mundial (gráfico 1.14). En lo que respecta a los metales (los productos más sensibles a las variaciones cíclicas), el exceso de existencias casi desapareció. Por otra parte, el rápido crecimiento de los ingresos en Asia generó una mayor demanda de carne, lo que a su vez contribuyó a un auge en los mercados de ganado y forrajes. Posteriormente, los problemas económicos derivados de la crisis financiera y económica que se produjo en 1997–98 condujeron a un menor crecimiento de la demanda de casi todos los productos básicos y al desplome de sus precios. Hacia finales de 1998, los precios del petróleo se habían reducido en casi 50%, a aproximadamente $11 por barril, el nivel nominal más bajo registrado desde principios de los años setenta (los niveles reales eran aún más bajos). Asimismo, el precio de los productos básicos no combustibles era aproximadamente 25% menos que el nivel máximo de solo dos años antes; como consecuencia, se acumularon las existencias de estos productos.

Gráfico 1.14Precios de los productos básicos y otros indicadores económicos1

1Los datos para 2001 y 2002 son proyecciones del personal técnico del FMI.

2Índices medidos en dólares de EE.UU. reales.

3Deflactor del PIB en las economías avanzadas.

4Tasa de oferta interbancaria de Londres (LIBOR). en porcentaie, para los depósitos a seis meses en dólares de EE.UU.

Sin embargo, desde 1998 el precio del petróleo y del gas natural ha aumentado enormemente, mientras que el de la mayoría de los demás productos básicos continúa deprimido. El repunte del precio de los productos energéticos comenzó por el petróleo, al que siguió poco después el gas natural (generalmente, los precios del gas natural están vinculados a los precios pasados del petróleo)11. El rápido aumento del precio del petróleo se debió en gran medida a restricciones en la oferta, aunque el crecimiento de la demanda y los bajos niveles de las existencias petroleras también desempeñaron una función importante. Tras algunos intentos fallidos en 1998, a principios de 1999 los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y algunos países no miembros que colaboran con la OPEP convinieron en restringir la producción. Sin embargo, durante el año 2000, en un contexto de mayor demanda energética y una economía mundial en rápido crecimiento, los países productores de petróleo incrementaron sus metas de producción en cuatro oportunidades. A pesar de estas medidas, en septiembre de 2000 el precio del petróleo aumentó a un nivel muy por encima de la escala indicativa del $22-$28 que la OPEP considera compatible con la estabilidad a largo plazo del mercado, en parte debido al bajo volumen de existencias de crudo y de productos petroleros.

En diciembre de 2000 hubo una inversión en el movimiento ascendente de los precios del petróleo. Debido al aumento de la producción, los consumidores empezaron a experimentar una sensación de alivio; al mismo tiempo, existía la preocupación por una posible desaceleración de la tasa de crecimiento de la economía mundial, y sobre todo la de Estados Unidos. Como consecuencia, a principios de 2001 los países de la OPEP anunciaron metas de producción más bajas. Aunque la demanda había estado disminuyendo, el anuncio de la OPEP, la reducción marcada de las exportaciones petroleras de Iraq y la incertidumbre política en Oriente Medio impulsaron otro aumento de los precios del petróleo a finales de enero y principios de febrero de 2001, aunque éstos no alcanzaron los niveles registrados entre septiembre y noviembre de 2000 (gráfico 1.15). A la luz de las importantes variaciones en el precio de entrega inmediata del petróleo registradas durante los últimos meses, persisten grandes incertidumbres sobre el probable rumbo futuro de los precios del petróleo. El mercado de futuros parece indicar que los precios se reducirán gradualmente, pero no puede descartarse la posibilidad de que los precios de entrega inmediata varíen considerablemente, sobre todo en sentido descendente, como resultado de la desaceleración de la economía mundial.

Gráfico 1.15Variedad de petróleo West Texas: Precio de entrega inmediata y contratos de futuros

(Dólares de EE.UU. por barril)

Fuente: Bloomberg Financial Markets, LP

A diferencia de los productos energéticos, desde la crisis de Asia el precio de otros productos básicos se ha recuperado poco con relación a los niveles de mediados de los años noventa. Para principios de 1999, el índice de precios del FMI relativo a los insumos industriales, principalmente metales, madera y fibras, era 25% más bajo que el nivel promedio de 1995–97. En dólares de EE.UU., el aumento del 10% registrado en 1999 básicamente quedó anulado en 2000 y principios de 2001. La mayor variación se produjo en el precio de los metales y la madera; el precio de los primeros se ha debilitado a pesar del bajo volumen de existencias, aparentemente como reflejo de expectativas pesimistas respecto a la demanda. El precio de los alimentos, en que se incluyen los cereales, aceites comestibles, carne, azúcar, café, cacao y té, se recuperó ligeramente a finales de 1999, pero, en dólares de EE.UU., este repunte se vio contrarrestado al bajar los precios en 2000, sobre todo el del café12. Las existencias de café han aumentado y los precios se han reducido como resultado de varias cosechas buenas. El consumo de carne se ha visto afectado adversamente por problemas sanitarios, sobre todo en Europa; y aunque en general las existencias de cereales han disminuido, su nivel sigue siendo alto con relación al consumo. Al mismo tiempo, la disminución del precio de los productos básicos se debe, en parte, a la solidez del dólar de EE.UU. Medido en euros, el precio de muchos productos básicos sigue siendo bastante alto, lo que ha amortiguado el efecto de la reciente desvalorización del dólar de EE.UU., sobre todo en los países que mantienen importantes vínculos comerciales con Europa (como es el caso, en general, de los países de Africa).

Hacia finales del año 2000 y sobre todo a principios de 2001, la preocupación acerca de la desaceleración del crecimiento económico mundial adquirió mayor peso en las evaluaciones sobre el precio futuro de los productos básicos no energéticos, sobre todo de los metales. Las estimaciones de la demanda en Estados Unidos de una serie de metales (acero, aluminio, cobre y zinc) durante el primer trimestre de 2001 son aproximadamente 5% más bajas que las del primer trimestre de 2000. La desaceleración del crecimiento en otras partes del mundo exacerbará la situación. En lo que respecta a otros productos básicos que normalmente son menos sensibles que los metales a los movimientos cíclicos, las señales son menos claras porque los factores específicos que afectan cada producto tienden a dominar las perspectivas a corto plazo (el ejemplo más visible son los mercados petroleros, mencionados antes)13. Sin embargo, se prevé que la demanda mundial decreciente imponga una presión a la baja generalizada sobre los precios, lo que exacerbaría los problemas de muchos países pobres.

Por último, la desaceleración de la actividad económica también ha tenido un efecto negativo en otro mercado que comparte muchas de las características de los productos básicos “tradicionales”: las microplaquetas (chips) para computadoras. A mediados de 2000, el mercado de chips para computadoras personales, teléfonos celulares y cámaras digitales parecía muy dinámico. El precio de los chips de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM), llamados también chips de memoria “trabajadores”, así como el de los módulos formados por estos chips, había aumentado aproximadamente 50% entre marzo y julio de 2000 como resultado del incremento de la demanda (gráfico 1.16). Los cinco productores japoneses principales estaban aumentando su inversión más de dos tercios en comparación con el año anterior.

Gráfico 1.16Precios de las microplaquetas para computadoras1

(Dólares de EE.UU, por unidad)

Fuente: Primark Datastream.

1Módulos de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM), 128 MB, 100 MGHZ bus, 16 por 64; precio de entrega inmediata en Estados Unidos.

Sin embargo, en octubre se hizo evidente la desaceleración de la tasa de crecimiento del mercado de tecnología de la información en Estados Unidos. Se redujeron las metas de producción de computadoras personales, y empezaron a acumularse existencias de chips DRAM. Las principales empresas japonesas de microchips estaban disminuyendo a la mitad sus pronósticos sobre las utilidades derivadas de la venta de semiconductores. Para enero de 2001, el precio de los chips DRAM se redujo a un tercio del nivel registrado seis meses antes. Como consecuencia, los fabricantes de chips han reducido sus inversiones para ampliar su capacidad productiva; asimismo, aparentemente están reduciendo su producción de chips para computadoras personales y fabricando más chips para teléfonos celulares y cámaras digitales, mercados en los que se prevé que persista la rápida tasa de crecimiento. Sin embargo, el descenso de los precios y la desaceleración de la demanda de chips están afectando significativamente las perspectivas económicas de varios países, sobre todo de Asia.

Apéndice II: Reducción de los desequilibrios de la balanza de pagos

El pronóstico de referencia que se presenta en esta edición de Perspectivas de la economía mundial plantea un escenario en el cual, tras una desaceleración considerable de la actividad económica mundial en 2001, el crecimiento se recupera en 2002 hasta alcanzar cifras parecidas a los niveles básicos potenciales y, en general, se mantiene estable en el período posterior (gráfico 1.1). Sin embargo, el rumbo de la demanda interna parece indicar que los desequilibrios comerciales y cambiarios que se observan actualmente entre las principales regiones monetarias seguirán siendo grandes (véase el cuadro 44 del apéndice estadístico). No se ha avanzado mucho en la solución del problema de los desequilibrios comerciales porque, entre otros motivos importantes, los pronósticos que figuran en Perspectivas de la economía mundial se fundamentan en la premisa de que el tipo de cambio real es fijo en el tiempo. Esta premisa, utilizada también en otras publicaciones de pronóstico como Economic Outlook, de la OCDE, se basa en las evidencias recogidas sobre la dinámica de los tipos de cambio a corto plazo14. Sin embargo, cuando los tipos de cambio de las principales zonas monetarias del mundo, sobre todo en Estados Unidos y la zona del euro, parecen ser muy diferentes de los valores implícitos en los parámetros económicos fundamentales a mediano plazo, resulta útil analizar las consecuencias de un movimiento gradual de los tipos de cambio que lleva a una reducción de los desequilibrios comerciales internacionales15.

En este apéndice se describen dos simulaciones en las que se utilizó MULTIMOD, el modelo econométrico internacional del FMI, para estudiar distintas modalidades que entrañarían una reducción más rápida de estos desequilibrios. La primera es un escenario de “aterrizaje suave con ajuste de los desequilibrios”, en el que se presentan las consecuencias de una corrección de los desequilibrios producida por un cambio gradual de las cotizaciones en los principales mercados cambiarios y bursátiles durante los próximos tres años. En el escenario de un “aterrizaje más brusco”, las tensiones asociadas a los desequilibrios en los mercados cambiarios y bursátiles conducen a variaciones bruscas de los tipos de cambio y a una consiguiente disminución de la confianza y de las valoraciones del mercado de acciones16.

Por varios motivos, estas simulaciones sólo se presentan a los efectos ilustrativos. Además de que el futuro es, evidente e inherentemente, incierto, es preciso reconocer que a pesar de que los cambios en los saldos externos que figuran en estos escenarios son considerables, su magnitud probablemente no sea suficiente para corregir totalmente los desequilibrios comerciales actuales de la economía mundial. Asimismo, además de los movimientos en los tipos de cambio, existen otros factores que pueden contribuir a resolver los desequilibrios, por ejemplo, un crecimiento más rápido del producto potencial en la zona del euro y Japón como resultado de reformas estructurales más rigurosas. Una simulación MULTIMOD en la que se aumentó la tasa de crecimiento potencial de estas regiones ¾% anual muestra que dicha variación podría haber tenido un efecto significativo en los desequilibrios comerciales y haber reducido el déficit de Estados Unidos en aproximadamente $50.000 millones en cinco años (véase el apéndice I del capítulo I de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial). Asimismo, un aumento del crecimiento potencial de Estados Unidos podría conducir a ciertos cambios en la elasticidad comercial subyacente (véase en el recuadro 1.2 un análisis de la viabilidad del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos).

Los resultados del escenario de “ajuste de los desequilibrios” se presentan en el cuadro 1.12 y en el gráfico 1.17. En este escenario se supone que el valor real del dólar de EE.UU. disminuye continuamente durante los próximos tres años, en un total acumulado de 20% frente al euro y el yen, y de 15% frente a las monedas de los otros países industriales (debido a que el tipo de cambio de estos países tiende a estar vinculado más directamente al dólar de EE.UU.)17. Se produce un ajuste gradual de los desequilibrios internacionales, y para 2005 (cuando el proceso de ajuste prácticamente ha concluido), la balanza comercial de Estados Unidos ha mejorado en más de $85.000 millones, mientras que la de la zona del euro se ha reducido (en una cifra ligeramente superior a $45.000 millones) y también la de Japón (aproximadamente $30.000 millones). Sin embargo, el efecto sobre la balanza comercial del grupo de los otros países industriales es relativamente pequeño: el tipo de cambio real efectivo sigue siendo aproximadamente el mismo ya que la depreciación de sus monedas frente al dólar de EE.UU. queda contrarrestada por la apreciación frente al euro y el yen.

Gráfico 1.17Escenarios de ajuste de los desequilibrios mundiales

(Desviación porcentual con respecto al PIB real de referencia)

Fuente: Simulaciones con el modelo econométrico multirregional (MULTIM0D) del FMI.

Cuadro 1.12.Escenario alternativo: Aterrizaje suave con ajuste de los desequilibrios(Desviación porcentual con respecto al escenario de referencia, salvo indicación contraria)
20012002200320042005
PIB real mundial−0,1−0,2−0,3−0,3−0,3
Estados Unidos
PIB real0,20,20,1−0,3−0,5
Demanda interna real−0,2−0,5−1,0−1,2−1,2
Inversión real−0,5−2,0−3,5−4,1−4,3
Tipo de cambio efectivo real−6,1−11,4−15,1−14,5−14,4
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)3,116,442,967,085,2
Inflación del IPC (puntos porcentuales)0,50,70,70,30,3
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)0,30,81,21,21,2
Cotizaciones bursátiles−3,4−7,4−9,5−9,6−9,8
Zona del euro
PIB real−0,2−0,4−0,4−0,2−0,1
Demanda interna real0,10,30,50,80,9
Inversión real0,31,01,82,32,3
Tipo de cambio efectivo real3,26,08,38,59,4
Tipo de cambio real del dólar de EE.UU.7,514,920,520,421,0
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−3,7−12,1−25,5−37,2−47,9
Inflación del IPC (puntos porcentuales)−0,3−0,5−0,6−0,5−0,5
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)−0,6−1,3−1,9−2,1−2,2
Cotizaciones bursátiles1,84,15,76,26,0
Japón
PIB real−0,2−0,3−0,3−0,2
Demanda interna real0,20,40,60,6
Inversión real0,20,71,21,41,5
Tipo de cambio efectivo real4,58,911,410,19,8
Tipo de cambio real del dólar de EE.UU.7,715,420,519,018,8
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)1,4−1,0−10,2−21,6−27,9
Inflación del IPC (puntos porcentuales)−0,2−0,2−0,2−0,1−0,2
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)−0,2−0,6−0,9−1,1−1,2
Cotizaciones bursátiles1,32,43,43,53,6
Otras economías industriales
PIB real−0,2−0,3−0,5−0,5−0,3
Demanda interna real−0,1−0,2−0,4
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−3,7−8,3−14,0−15,0−13,9
Países industriales
PIB real−0,1−0,1−0,2−0,3−0,3
Demanda interna real−0,1−0,1−0,2−0,1
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−2,8−5,0−6,8−6,8−4,5
Países en desarrollo
PIB real−0,1−0,2−0,3−0,4−0,4
Demanda interna real−0,2−0,4−0,6−0,7−0,8
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)3,46,08,011,47,8

El ajuste de la balanza comercial resulta principalmente de un reequilibrio gradual de la demanda mundial. En Estados Unidos, por ejemplo, hasta el año 2005 el nivel real de las exportaciones aumenta y el de las importaciones disminuye en comparación con el pronóstico de referencia, debido a que el comercio reacciona ante movimientos en curso y retrasados de los tipos de cambio. El efecto sobre el PIB real es relativamente pequeño; en un principio aumenta ligeramente por encima de los valores de referencia y después disminuye por debajo de estos valores. Ello se debe a que la contrapartida principal de la variación del valor neto real de las exportaciones es una reducción de la demanda interna real (en comparación con el pronóstico de referencia); incluye una disminución de la inversión real y, en menor medida, del consumo real, como resultado de una política monetaria más restrictiva (para contrarrestar las presiones inflacionarias importadas) y de una erosión de las cotizaciones bursátiles (el menor nivel de inversiones reduce el producto potencial y, por lo tanto, las utilidades futuras previstas). El mecanismo de ajuste opuesto puede observarse en la zona del euro y en Japón. El valor real de las exportaciones disminuye, el valor real de las importaciones aumenta, y la demanda interna real crece debido al impulso de una política monetaria menos restrictiva y un aumento de las cotizaciones bursátiles, mientras que el PIB real se reduce a un nivel ligeramente inferior al pronóstico de referencia.

En este escenario, el grupo de los otros países industriales se beneficia menos que la zona del euro y Japón, debido a que sus vínculos comerciales y financieros con Estados Unidos son más estrechos. El PIB real y la demanda interna real de estos países se reducen en comparación con el escenario de referencia. En los países en desarrollo se observa una contracción del PIB real y de la demanda interna real a mediano plazo en comparación con el escenario de referencia porque las tasas de interés más altas para las operaciones en dólares de EE.UU. reducen el acceso a los empréstitos (y, por lo tanto, provocan una ligera mejora de la cuenta corriente), y porque la demanda de exportaciones disminuye a medida que la demanda se desplaza desde Estados Unidos (que tiene relaciones comerciales fuertes con los países de Asia y América Latina) a otros países, sobre todo en Europa, cuyo comercio se orienta principalmente a otras economías avanzadas, a los países en transición y a Africa. En lo que respecta al mundo en general, el efecto global es una pequeña reducción del crecimiento mundial, ya que la disminución de las inversiones estadounidenses no se ve plenamente compensada por un mayor gasto de capital en otros países.

El escenario de aterrizaje más brusco presupone que estos ajustes cambiarios (una disminución del 20% del valor real del dólar de EE.UU. frente al euro y el yen, y del 15% frente a las monedas de los demás países industriales) ocurren de manera precipitada a principios o mediados de 200118, acompañados por:

  • Una reducción de las cotizaciones bursátiles internacionales al disminuir la confianza de los inversionistas; Estados Unidos es el país más afectado (los valores se reducen un 20%), mientras que la zona del euro y Japón son los menos afectados.
  • Una consiguiente erosión de la confianza de los consumidores e inversionistas en Estados Unidos (debido a la caída de las cotizaciones bursátiles), así como en Japón (la reducción de la demanda mundial agudiza la contracción económica).
  • Una valorización gradual de las cotizaciones bursátiles en los próximos tres años a medida que se restablece la confianza de los inversionistas; el efecto se observa de manera más pronunciada en Estados Unidos.

Los resultados de este escenario, que figuran en el cuadro 1.13 y en el gráfico 1.17, muestran que el ajuste de los desequilibrios internacionales y de la demanda mundial se logra más rápidamente que en el escenario de aterrizaje suave, aunque se produce a expensas de una disminución considerable a corto plazo del crecimiento mundial19. El producto mundial se reduce un poco más de 1 punto porcentual en comparación con el pronóstico de referencia para 2001, y permanece en ese nivel durante 2002; después, se recupera lentamente hasta alcanzar los valores de referencia en 2005. En Estados Unidos, la reducción de las cotizaciones bursátiles y de la confianza da lugar a una disminución a corto plazo del PIB real ligeramente mayor (con respecto al escenario de referencia) que en los demás países avanzados; sin embargo, las pérdidas a corto plazo del producto son relativamente similares en todos los países avanzados de otras regiones debido a que la rápida depreciación del dólar de EE.UU. produce movimientos compensatorios en el nivel neto real de las exportaciones. Asimismo, la contracción del producto conduce a una disminución generalizada de la inflación subyacente, y la política monetaria de todos los países avanzados adquiere una tónica más expansiva. Sin embargo, también es posible que la desvalorización del dólar de EE.UU. se retrase mientras los capitales sigan fluyendo hacia Estados Unidos debido a sus perspectivas de crecimiento. En este caso, la reducción de la producción y de la demanda real en Estados Unidos sería mayor a corto plazo porque se retrasa el efecto favorable de la depreciación de la moneda sobre la actividad real. Por consiguiente, los efectos reales en los países avanzados de otras regiones serían menores.

Cuadro 1.13.Escenario alternativo: Aterrizaje más brusco(Desviación porcentual con respecto al escenario de referencia, salvo indicación contraria)
20012002200320042005
PIB real mundial−1,1−1,1−0,8−0,3
Estados Unidos
PIB real−1,4−1,6−1,2−0,6−0,4
Demanda interna real−2,5−2,7−2,3−1,6−1,3
Inversión real−9,8−9,9−7,7−6,0−4,7
Tipo de cambio efectivo real−14,0−15,2−15,6−15,4−15,4
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)6,633,954,070,185,4
Inflación del IPC (puntos porcentuales)0,9−0,5−1,0−1,2−1,1
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)−2,8−3,0−3,0−2,3−1,5
Cotizaciones bursátiles−19,1−14,9−12,1−10,5−10,0
Zona del euro
PIB real−1,1−1,2−0,9−0,30,3
Demanda interna real0,10,40,91,4
Inversión real−0,10,51,32,3
Tipo de cambio efectivo real8,59,710,19,79,2
Tipo de cambio real del dólar de EE.UU.20,022,022,321,621,3
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−18,4−30,3−38,0−46,6−58,6
Inflación del IPC (puntos porcentuales)−1,1−0,8−0,5−0,2−0,1
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)−2,9−3,0−3,0−2,8−2,7
Cotizaciones bursátiles−0,40,32,65,07,4
Japón
PIB real−1,1−1,1−0,50,4
Demanda interna real−0,7−0,60,10,50,8
Inversión real−4,0−2,60,21,01,7
Tipo de cambio efectivo real6,39,19,99,29,0
Tipo de cambio real del dólar de EE.UU.14,918,519,418,518,2
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)0,8−1,0−7,4−13,3−18,8
Inflación del IPC (puntos porcentuales)−0,3‒0,4−0,4−0,4−0,4
Tasa de interés a corto plazo (puntos porcentuales)−0,5−0,7−0,9−1,4−1,6
Cotizaciones bursátiles−0,12,83,24,03,9
Otras economías industriales
PIB real−1,1−1,2−0,8−0,30,1
Demanda interna real−0,4−1,0−0,9−0,6−0,2
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−6,06,411,513,38,1
Países industriales
PIB real−1,2−1,3−0,9−0,3
Demanda interna real−1,1−1,3−0,9−0,3
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)−16,99,020,123,516,1
Países en desarrollo
PIB real−0,5−0,5−0,4−0,3−0,2
Demanda interna real−0,8−0,8−0,6−0,4−0,3
Balanza comercial (miles de millones de dólares de EE.UU.)18,5−5,4−14,1−14,7−5,2

En el escenario principal de aterrizaje más brusco, la divergencia de los niveles relativos de la demanda interna real es más rápida que en el escenario de aterrizaje suave debido a la pérdida de confianza en Estados Unidos; para 2002, el ajuste de los saldos comerciales es el doble. Sin embargo, para 2005, cuando básicamente ha finalizado el proceso de ajuste de los saldos comerciales, las diferencias entre los dos escenarios casi han desaparecido. La balanza comercial de Estados Unidos mejora en $85.000 millones con respecto al pronóstico de referencia, situación casi idéntica a la del otro escenario, y las contrapartidas también son la zona del euro (casi $60.000 millones) y Japón (casi $20.000 millones). Para ese momento comienzan a aparecer también diferencias considerables en el rumbo de la actividad económica real: en este escenario, el producto real se recupera mucho más lentamente en Estados Unidos que en otras regiones del mundo, sobre todo la zona del euro y Japón, dado que las diferencias en los movimientos de la inversión real dan lugar a variaciones del nivel del producto potencial.

En los países en desarrollo también se produce una disminución significativa del PIB real y de la demanda interna real, aunque es de aproximadamente la mitad de los niveles registrados en los países avanzados. En comparación con los resultados del escenario de aterrizaje suave, la disminución del PIB real y, en particular, de la demanda interna real, es mayor inicialmente, pero a mediano plazo es menor. Esto refleja dos fuerzas que compiten entre sí. La mayor disminución inicial del producto en los países avanzados reduce la demanda de exportaciones de los países en desarrollo, provoca un descenso del precio de los productos básicos y disminuye los flujos de capital. Sin embargo, con el transcurso de los años, la orientación monetaria mundial más expansiva adoptada como resultado de una floja actividad económica da impulso a la economía de los países en desarrollo, sobre todo a las regiones que dependen en gran medida del financiamiento externo, como América Latina. No obstante, la disminución del producto probablemente sería considerablemente mayor si el aterrizaje brusco en Estados Unidos estuviera acompañado de un deterioro significativo de las condiciones financieras para los mercados emergentes.

1Véase un análisis más detallado en Quarterly Emerging Markets Financial Report, FMI, febrero de 2001 (http://www.imf.org/external/pubs/ft/emf/index.htm)
2Caroline L. Freund, “Current Account Adjustment in Industrialized Countries”, International Finance Discussion Paper No. 692 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, diciembre de 2000).
3Tamim Bayoumi y Charles Collyns. compiladores, Post-Bubble Blues: How Japan Responded to Asset Price Collapse (Washington: Fondo Monetario Internacional, 2000).
4Véase en el recuadro 2.1 del capítulo II un análisis de la evolución del dólar de Australia y el dólar de Nueva Zelandia.
5‘Véase en el capítulo IV un análisis detallado de los factores que explican la disminución de la inflación en los países en desarrollo.
6En la última década, en parte porque estas condiciones no se cumplieron, los pronósticos del FMI sobre el crecimiento en Africa han sido demasiado optimistas; las proyecciones de crecimiento realizadas a principios del año para el que se efectuaba el pronóstico han resultado, en promedio, alrededor de 1 punto porcentual más altas que las tasas observadas en la realidad.
7Véase un análisis de las consecuencias macroeconómicas del SIDA en África en el recuadro 1.4 de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial.
8El conjunto de leyes y reglamentos en que se basa la Unión Europea.
9Estos aspectos fueron analizados en el capítulo IV de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial.
10”Véase “The Impact of Higher Oil Prices on the Global Economy”, estudio preparado por el Departamento de Estudios del FMI, en http://www.imf.org/external/pubs/ft/oil/2000/index.htm.
11El precio del carbón también ha aumentado.
12Véase en el capítulo II de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial un análisis del efecto que tuvo la variación de los precios en los países más pobres.
13Una característica importante de los mercados mundiales de productos básicos es el movimiento inesperado de los precios (con frecuencia de gran magnitud) que resulta de factores relacionados con la oferta. Durante los últimos 30 años, la variación anual promedio ha oscilado entre 9% (bananas) y 37% (azúcar en el “mercado libre”); esta variabilidad no ha disminuido en los últimos años.
14En un trabajo innovador, “Empirical Exchange Rate Models of the Seventies: D o They Fit Out of Sample?”, Journal ofInternational Economics, vol. 14 (1983), págs. 3–24, Richard Méese y Kenneth Rogoff hacen hincapié en las dificultades para pronosticar la dinámica de los tipos de cambio de corto plazo. Algunos trabajos han comprobado que con el tiempo los valores subyacentes se revierten en cierta medida, aunque a un ritmo relativamente lento (véase Ronald MacDonald, “Long-Run Exchange Rate Modeling: A Survey of the Evidence”, IMF Staff Papers, vol. 42 (FMI, 1995), págs. 437–89).
15El enfoque adoptado por el FMI para calcular los desajustes de los tipos de cambio figura en Peter Isard y Hamid Faruque, compiladores, Exchange Rate Assessment: Extensions of the Macroeconomic Balance Approach, IMF Occasional Paper No. 167 (Washington: Fondo Monetario Internacional, 1998).
16Este es un tema descrito en ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial. Véase, por ejemplo, “Escenarios alternativos”, apéndice I del capítulo I de la edición de octubre de 2000.
17Los cuatro principales miembros del grupo de los otros países industriales son Australia, Canadá, el Reino Unido y Suecia.
18No se postula la hipótesis de que un evento en particular desencadene el ajuste, ya que una vez acumulados los desequilibrios subyacentes pueden ocurrir movimientos significativos en el precio de los activos sin que exista un factor desencadenante (y, de hecho, con frecuencia ocurren). Por ejemplo, la reciente corrección mundial de las cotizaciones bursátiles del sector de tecnología (que se describe en mayor detalle en el capítulo II) no parece haber sido provocada por un evento macroeconómico específico; en realidad, ese tampoco fue el caso cuando se produjo el colapso de la bolsa de valores de Estados Unidos en 1929 y en 1987.
19La magnitud del efecto sobre el crecimiento económico mundial es un poco menor que en el aterrizaje brusco presentado en la última edición de Perspectivas de la economía mundial, en particular en Estados Unidos, y constituye un reflejo de la considerable desaceleración del crecimiento económico mundial y de la reducción de las cotizaciones bursátiles. Si esta simulación se ajustara en función del pronóstico subyacente, que es más bajo, entrañaría para 2001 un crecimiento mucho menor que el implícito en el escenario anterior.

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