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Capítulo II. Vínculos Internacionales: Tres Perspectivas

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2001
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En los tres ensayos sobre aspectos de política de actualidad que integran el presente capítulo se analizan las interacciones entre las economías nacionales. En vista de la desaceleración sincronizada de la actividad económica mundial, los dos primeros ensayos versan sobre los vínculos a escala internacional del ciclo económico de las siete principales economías avanzadas—en lo sucesivo denominadas países del Grupo de los Siete (G-7)—y entre las economías avanzadas y en desarrollo. En el último ensayo se analizan los problemas que plantea el lanzamiento propuesto de una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Como parte del análisis de los vínculos del ciclo económico internacional de los países del G-7, el primer ensayo plantea que, pese a la mayor interdependencia económica y financiera que ha traído el rápido proceso de globalización en los últimos años, es paradójico que se no se crea en la importancia de estos vínculos. Este escepticismo se debe en gran parte a que, a diferencia de lo sucedido en los años setenta y ochenta, la desaceleración de la economía de Estados Unidos a principios de los años noventa no coincidió con la disminución de la actividad en Europa continental o Japón. La conclusión del ensayo es que, de hecho, los vínculos entre los países se han intensificado rápidamente en el último decenio, sobre todo en el ámbito financiero, lo cual explica en parte la amplitud de la desaceleración global actual, pero que la importancia de esos vínculos fue más difícil de apreciar a principios de los años noventa debido a dos perturbaciones idiosincrásicas de magnitud inesperada: la reunificación de Alemania en Europa continental y la aparición y estallido de la burbuja de activos en Japón.

En el segundo ensayo se pasa revista a las conexiones cíclicas entre las economías avanzadas y las economías en desarrollo que ha sido relativamente menos estudiado. A nivel agregado es evidente que existe una clara correlación entre los dos ciclos. Mediante un análisis de los principales cauces de transmisión internacionales de las perturbaciones—el comercio exterior y los mercados financieros—el ensayo sostiene que ciertas regiones en desarrollo como Asia, que producen bienes que suelen competir con los bienes de los principales países industriales, o complementarlos, probablemente dependan más de las condiciones que imperen en las economías avanzadas que regiones como el Oriente Medio o África al sur del Sahara, cuyos ciclos económicos dependen en mayor medida de los mercados de los productos primarios.

En el último ensayo se amplía el análisis de los ciclos para abordar mejoras estructurales de la economía mundial a más largo plazo y los avances en el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones multilaterales tras el intento frustrado en Seattle en 1999. Se describen los beneficios significativos que el comercio exterior puede reportar para la economía mundial, como mejores perspectivas de crecimiento y desarrollo económicos. La conclusión es que, aunque la situación ha mejorado desde la debacle de Seattle, quedan muchos problemas por resolver para poder iniciar una nueva ronda.

Vínculos de los ciclos económicos de las principales economías avanzadas

La reciente evolución de la economía mundial ha vuelto a centrar la atención en la forma en que están vinculados los ciclos económicos de las economías avanzadas. El efecto que la actual desaceleración del crecimiento de Estados Unidos tendrá en otras regiones, concretamente, en Europa, y la magnitud de este efecto, han sido objeto de un gran debate. Este debate se está dando contra un telón de fondo de dos características de la evolución de los vínculos del ciclo económico en los años noventa que, al parecer, son contradictorias. Por una parte, las notables asimetrías en las oscilaciones económicas registradas en ese decenio en las principales zonas monetarias han indicado que son endebles los vínculos internacionales de los ciclos económicos. Por otra parte, algunos analistas consideran que la creciente interdependencia económica a escala mundial, sobre todo en los mercados financieros, debe haber reforzado los vínculos internacionales subyacentes de los ciclos económicos. En el presente ensayo se documenta la evolución de los vínculos internacionales de los ciclos económicos en los países del G-7 desde 1974, año en que se inició la flotación generalizada de las principales monedas. Asimismo, se examina cómo ha ido cambiando la interdependencia económica de los mercados internacionales de bienes y activos, se explica cómo estos cambios pueden haber afectado la transmisión de las perturbaciones a escala mundial, y se examinan las repercusiones para el ciclo económico actual.

La evolución reciente en perspectiva

Las características comunes de fluctuaciones del ciclo económico de los países han sido objeto de estudios especializados desde hace mucho tiempo (véase, por ejemplo, Haberler, 1958). Con frecuencia, como sucedió en 1974–75 y 1980, cuando todos los países del G-7 registraron casi simultáneamente una fase descendente, los períodos de recesión o contracción de la actividad económica coinciden notoriamente. Las fases de reactivación y expansión económica también suelen coincidir, aunque en los países del G-7 la duración media de las expansiones varía mucho (McDermott y Scott, 2000). Más pertinente para este ensayo, la dirección y la magnitud de las fluctuaciones del producto con respecto al producto potencial tienden a ser similares, como atestiguan las correlaciones bilaterales positivas, generalmente amplias, de las brechas de producción en todos los países del G-7 en frecuencias del ciclo económico comprendidos entre 1974 y 2000 (cuadro 2.1)1. A partir de los años ochenta, las pruebas cada vez más convincentes de fuertes comovimientos positivos y sistemáticos respaldaron la noción de un ciclo económico mundial o internacional2.

Cuadro 2.1.Correlaciones cruzadas de la brecha de producción en países del Grupo de los Siete (G-7), 1974–2000 y 1991–20001(Las cifras sombreadas son coeficientes de correlación del período 1991–2000)
Estados UnidosJapónAlemaniaFranciaItaliaReino UnidoCanadá
Estados Unidos0,280,470,350,460,660,78
Japón–0,600,650,550,530,270,10
Alemania–0,570,530,610,740,230,26
Francia–0,100,050,720,700,500,32
Italia–0,280,380,750,740,450,50
Reino Unido0,68–0,36–0,38–0,140,150,60
Canadá0,79–0,66–0,380,150,080,82
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Las brechas de producción en las frecuencias del ciclo económico (6–32 trimestres) se calcularon utilizando el filtro aproximado de pasa banda propuesto por Baxter y King (1999). Los coeficientes de correlación se calcularon sobre la base de una estimación que mantiene la congruencia entre la autocorrelación y la heteroscedasticidad de la matriz varianza-covarianza de las brechas de producción.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Las brechas de producción en las frecuencias del ciclo económico (6–32 trimestres) se calcularon utilizando el filtro aproximado de pasa banda propuesto por Baxter y King (1999). Los coeficientes de correlación se calcularon sobre la base de una estimación que mantiene la congruencia entre la autocorrelación y la heteroscedasticidad de la matriz varianza-covarianza de las brechas de producción.

Los acontecimientos de principios de los años noventa, sin embargo, no respaldan esa noción. Las recesiones de ese período se destacaron por su falta de simultaneidad: las de Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá tuvieron lugar en 1990–91 y las de Japón, Alemania, Francia e Italia en 1992–93. En consecuencia, casi la mitad de los coeficientes de correlación correspondientes a los años noventa se volvieron negativos y el coeficiente medio de correlación de las brechas del producto de los países del G-7 se redujo de 0,60 en 1974–90 a 0,12 en el último decenio (véase la parte sombreada del cuadro 2.1).

¿Debe reconsiderarse la posibilidad de que exista un ciclo económico internacional a la luz de estas tendencias? Para apreciar mejor lo sucedido en los años noventa, comparamos las brechas efectivas de producción de cada uno de los países del G—7 utilizando como referencia un componente común (gráfico 2.1). Este componente es una cuantificación de la parte de la brecha de los países que obedece a fluctuaciones del ciclo económico internacional y se calculó utilizando un modelo generalizado de factores dinámicos que permite identificar y preparar estimaciones de un pequeño conjunto de factores que generan una proporción sustancial de las fluctuaciones del producto en los países3. Estos factores estimados captan las perturbaciones mundiales que afectan a todos los países y las perturbaciones nacionales que repercuten significativamente en todos los demás países del G-7. Aunque el conjunto de factores básicos es el mismo para los siete países, y pese a que dichos factores se estimaron en forma simultánea, el componente común varía en cada país porque el modelo admite la posibilidad de que varíe la reacción dinámica de los países frente a las perturbaciones captadas por estos factores. La diferencia entre la brecha de producción y el componente común corresponde al elemento idiosincrásico de las fluctuaciones del producto, es decir, las perturbaciones específicas del país descontados los significativos efectos secundarios en otros países.

Gráfico 2.1.Componentes comunes de las brechas de producción en el Grupo de los Siete (G-7)1

(Brechas de producción efectivas y componentes comunes como fracción del PIB potencial)

El ciclo económico internacional captado por el componente común es un factor importante de las fluctuaciones cíclicas que registran los países del G-7.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Los componentes comunes se basan en dos factores que se estiman utilizando el modelo generalizado de factores dinámicos descrito en el estudio de Forni y otros autores (2000). R2 es el coeficiente de determinación de cada país en el modelo de componentes comunes y cuantifica el grado de variación de la brecha de producción atribuible al componente común.

El hecho de que las perturbaciones sean asimétricas explica por qué el efecto del ciclo económico internacional sobre la fluctuaciones del producto de los países varía con el tiempo. En Alemania, a partir de fines de los años ochenta y hasta principios de los noventa, se registraron diferencias considerables entre la brecha de producción y el componente común debido al impulso generado por la reunificación del país que se propagó a otros países europeos, pero no así a Estados Unidos o Japón. A partir de 1993, también empezaron a observarse en Japón discrepancias significativas de este tipo como consecuencia del estallido de la burbuja de los precios de los activos, a principios de los años noventa, y posteriormente de las persistentes dificultades económicas que aquejaron al país4. Como puede apreciarse en el gráfico 2.2 en que se indican las correlaciones móviles medias en ocho años, estas perturbaciones fueron de suficiente magnitud como para alterar radicalmente las correlaciones de la brecha de producción de los países del G-7 durante los años noventa. Al respecto, cabe destacar que la correlación entre la brecha de producción de Estados Unidos y Japón, y de Estados Unidos y los países de la zona del euro se volvió negativa5. Ello subraya la importancia que reviste en el análisis de los vínculos del ciclo económico internacional el tipo de perturbación, su magnitud y su origen. Asimismo, pone de manifiesto que las correlaciones medias de la brecha de producción dependen en gran medida del período examinado.

Gráfico 2.2.Países del Grupo de los Siete (G-7): Correlaciones bilaterales de la brecha de producción1

(Correlaciones móviles en ocho años)

Las perturbaciones asimétricas de principios de los años noventa dieron lugar a cambios radicales en los perfiles de correlación entre las brechas de producción de Estados Unidos, Japón y Alemania, en tanto que las otras correlaciones se mantuvieron mucho más estables.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Se indican los pares correlacionados.

Sin embargo, cabría esperar que las perturbaciones mundiales y las que se propagaron a otros países también tuvieron repercusiones importantes, puesto que en el período 1974—2000 los elementos comunes ejercieron una influencia considerable en las variaciones de la brecha de producción en todos los países del G-7, aunque con variaciones significativas entre un país y otro. Los elementos comunes parecen ser predominantes en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. En los países de la zona del euro (Alemania, Francia e Italia), parecen tener menor peso, ya que las discrepancias entre las brechas del producto y los componentes comunes fueron más frecuentes y, a veces, de magnitud considerable. El componente común de Japón también ejerce menor influencia que el componente idiosincrásico en las oscilaciones de la brecha de producción. Estas variaciones entre un país y otro, y las diferencias observadas en cuanto al momento en que las curvas de la brecha de producción y del componente común alcanzan sus puntos máximos y mínimos (sobre todo en Japón y los países de la zona del euro) no permiten afirmar que en definitiva las principales economías avanzadas siguen un ciclo mundial único.

Son varios los fenómenos que apuntan a la función que ejercen los factores estructurales y los regímenes de política en la solidez de los vínculos que caracterizan al ciclo económico internacional. En primer lugar, algunos de estos vínculos son menos sensibles a perturbaciones asimétricas. Durante toda la década de los años noventa, los comovimientos de la brecha de producción de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido se mantuvieron positivos. Asimismo, los vínculos del ciclo económico de los países de la zona del euro también se mantuvieron sólidos llegando incluso, como cabría esperar de la integración en el marco del sistema monetario europeo, a intensificarse en los años noventa. El paralelismo entre los ciclos económicos del Reino Unido y Estados Unidos, pese a que los vínculos comerciales de este primer país con los de la zona del euro son mucho más importantes, es quizá—como se analiza más adelante—resultado de la fuerte vinculación de los mercados financieros6. Segundo, Estados Unidos parece desempeñar una función central en la transmisión internacional de las perturbaciones. La fuerte correlación entre el componente común y la brecha de producción en Estados Unidos, con respecto a Japón y Alemania, parece indicar que las conmociones que tuvieron lugar en Estados Unidos, como las perturbaciones monetarias que provocaron la recesión de 1990–91 afectaron de manera general a todos los países del G-7, en tanto que la transmisión de las perturbaciones internacionales en las otras principales zonas monetarias fue quizá menos evidente. Es probable que esta asimetría obedezca a discrepancias en cuanto al tamaño de los países y al grado de desarrollo de los mercados financieros. Por último, las fuertes variaciones de los componentes comunes en los países del G-7 hace pensar que las reacciones de las economías variaron debido a diferencias en cuanto a la organización económica y, en algunos casos, a diferencias en la instrumentación de la política de estabilización.

En la coyuntura actual parece haber resurgido el componente común que caracterizó a las fluctuaciones nacionales del ciclo económico en los años setenta y ochenta. En 1999 y 2000 dejaron de observarse asimetrías en las fluctuaciones del ciclo económico en los países anglosajones (Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido) y los países de la zona del euro, ya que las brechas de producción en todos estos países siguieron una evolución paralela. En Japón, sin embargo, siguen observándose asimetrías.

La intensificación de la interdependencia económica y el ciclo económico internacional

La solidez de los vínculos del ciclo económico internacional entre las siete economías avanzadas depende no sólo de la magnitud y el origen de las perturbaciones sino también de la composición del comercio mundial de bienes, servicios y activos financieros. Esta interdependencia económica tiene una evolución dinámica que sigue principalmente tendencias a largo plazo relacionadas con el avance tecnológico y los cambios de la reglamentación. Como señala Mussa (2000), por ejemplo, la interdependencia cada vez mayor en el comercio de mercancías desde los años cincuenta es consecuencia de la disminución de los costos de transacción tras las progresivas y sustanciales reducciones de las barreras artificiales al comercio internacional en el marco de la liberalización comercial y multilateral (véase el tercer ensayo sobre el comercio mundial), y de los avances del transporte y de la tecnología de las comunicaciones. No obstante, pese a la notoria disminución de los costos de transacción transfronterizos y la correspondiente intensificación de la interdependencia, las fronteras nacionales siguen siendo una barrera importante al comercio de bienes, servicios y activos financieros. El volumen del comercio interno en los países sigue superando por un amplio margen el volumen del comercio exterior, incluso cuando se tienen en cuenta factores como las distancias o las diferencias de idioma que agregan otra dimensión a las transacciones transfronterizas (véase Obstfeld y Rogoff, 2000).

Vínculos comerciales

La virulencia de los efectos derivados de perturbaciones en uno o más países por la vía del comercio depende del grado de interdependencia comercial. Las cifras sobre las exportaciones e importaciones de los principales países avanzados indican que, por lo general, la interdependencia comercial global aumentó en el período 1974—2000 (cuadro 2.2). En cuanto al comercio de mercancías, la magnitud y la dirección de la interdependencia comercial directa de los países del G-7 en los años noventa cambiaron muy poco con respecto a los años setenta. Exceptuando a Canadá, que registró una expansión de su comercio exterior tras suscribir el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Canadá (que entró en vigor en 1989) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (que entró en vigor en 1994), la proporción media de las exportaciones e importaciones de los países del G-7, medida como porcentaje del PIB, no aumentó más de 2 puntos porcentuales7. Los datos sobre cuentas nacionales, que abarcan las exportaciones e importaciones de servicios, también revelan sólo una pequeña intensificación de la interdependencia comercial8. Lamentablemente, no suele disponerse de estadísticas coherentes sobre la composición de los servicios, pero es factible que la interdependencia del comercio de servicios entre los países del G-7 se haya traducido al menos en un aumento proporcional del comercio internacional, ya que la proporción de los servicios en el consumo tiende a aumentar a medida que se eleva el ingreso per cápita.

Cuadro 2.2.Interdependencia comercial de los países del Grupo de los Siete (G-7); 1974–2000(Promedios del período como porcentaje del PIB)
Estados UnidosJapónAlemaniaFranciaItaliaReino UnidoCanadá
Importaciones de mercancías de otros países del G-7
1974–19803,63,27,27,69,09,218,2
1991–20004,92,48,09,18,110,424,2
Exportaciones de mercancías a otros países del G-7
1974–19802,93,97,86,58,36,517,3
1991–20003,43,88,98,89,28,427,8
Importaciones de mercancías
1974–19807,811,319,917,720,324,423,2
1991–200010,26,820,419,317,422,430,7
Exportaciones de mercancías
1974–19806,711,322,816,217,720,622,1
1991–20007,59,122,919,718,819,530,8
Importaciones de bienes y servicios1
1974–19809,012,524,220,422,528,124,5
1991–200012,18,526,022,121,727,334,5
Exportaciones de bienes y servicios1
1974–19808,512,826,319,522,127,624,6
1991–200010,710,226,623,724,426,336,3
Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y OCDE.

Basadas en datos de las cuentas nacionales.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y OCDE.

Basadas en datos de las cuentas nacionales.

El pequeño aumento de la interdependencia comercial en los países del G-7 entre 1974 y 2000 parece indicar que, exceptuando a Canadá, es poco probable que hayan cambiado significativamente durante este período las características y la magnitud de los efectos dinámicos de una perturbación en cualquiera de los países del G—7 sobre el producto y la relación de intercambio, transmitidos por la vía del comercio, sobre el producto de otros países del G-7. Ello no significa que la transmisión de perturbaciones por la vía del comercio no sea importante; por el contrario, hay información empírica que señala que los comovimientos bilaterales del producto tienden a ser más comunes cuanto más estrechos sean los vínculos del comercio de mercancías9. Sin embargo, las elasticidades del ingreso y de los precios que se obtienen a partir de ecuaciones estimadas de las exportaciones e importaciones de los países de G-7 indican que un pequeño aumento de la participación en el comercio exterior no da lugar a variaciones sustanciales de los comovimientos del producto10. Asimismo, es muy poco probable que la variación efectiva de la interdependencia comercial de los países del G-7 se haya traducido en una correlación significativamente más alta entre las perturbaciones específicas de los países, y, por ende en una mayor correlación entre el producto de los países11. Por último, las simulaciones efectuadas con modelos multipaís de gran alcance, como el modelo econométrico multirregional del FMI (MULTIMOD), también parecen indicar que por sí sola, la vinculación del comercio probablemente no explique las correlaciones de los datos efectivos del producto.

Vínculos de los mercados financieros

Los mercados financieros también constituyen otro importante canal de transmisión de las perturbaciones internacionales, y sus mecanismos de transmisión se basan tanto en la diversificación transfronteriza de los activos y pasivos como en el arbitraje transfronterizo de los precios de los activos. Las innovaciones financieras, producto de los avances de la tecnología de la información y de la liberalización financiera, están intensificando rápidamente la interdependencia de los mercados financieros internacionales.

En las dos últimas décadas ha aumentado enormemente la diversificación transfronteriza de activos y pasivos de los países del G-7. Entre 1980 y 2000, el volumen de activos y pasivos financieros de residentes de las economías avanzadas se duplicó con creces, registrándose en los años noventa una expansión notoria (salvo en Japón) que al final del milenio alcanzó, en muchos casos, niveles de casi un 100% del PIB (véase el gráfico 2.3). Pese a que se observan algunas asimetrías entre los activos y pasivos, ya que ciertos países son deudores netos y otros acreedores netos, es evidente que la mayor parte de esta expansión se debe a la tendencia generalizada de diversificación doble (en que se compran activos externos y se emiten pasivos a no residentes) (véase el gráfico 2.4). Por lo tanto, el aumento de la diversificación transfronteriza es sólo en parte atribuible a desequilibrios entre el ahorro y la inversión, cuya persistencia es, en sí, reflejo de la mayor integración de los mercados de activos.

Gráfico 2.3.Países del Grupo de los Siete (G-7): Interdependencia de los mercados de activos

(Porcentaje del PIB)

En las dos últimas décadas se ha intensificado enormemente la diversificación de los activos y pasivos de los países del G-7.

Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics y Estadísticas financieras internacionales.

Gráfico 2.4.Países del Grupo de los Siete (G-7): Activos externos netos

(Porcentaje del PIB)

La variación de los activos externos netos fue sólo uno de los factores determinantes de la tendencia general de diversificación de los activos y pasivos.

Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics y Estadísticas financieras internacionales.

La mayor parte del aumento de los activos y pasivos externos fue consecuencia de los aumentos de la inversión extranjera directa y de cartera en que las participaciones de capital son un componente importante, salvo en el caso de Japón en que los bancos fueron los que colocaron el mayor volumen de recursos en el exterior hacia fines de los años ochenta. Exceptuando nuevamente a Japón, se intensificaron los flujos de inversión extranjera directa y de cartera (véase el gráfico 2.5), sobre todo en los últimos años, aunque el acusado aumento de las cotizaciones bursátiles en los años noventa en todos los principales países avanzados, salvo Japón, también fue un factor importante del aumento de las tenencias de activos y pasivos externos.

Gráfico 2.5.Países del Grupo de los Siete (G-7): Flujos brutos de inversión extranjera directa bruta y de cartera1

(Porcentaje del PIB)

En los años noventa se aceleraron los flujos de inversión extranjera directa y de cartera.

Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics y Estadísticas financieras internacionales.

1Suma de las partidas de crédito y débito.

Para poder evaluar la magnitud de la diversificación transfronteriza de los países del G-7 habría que contar con datos sobre las tenencias de activos y los flujos de capital bilaterales. Al igual que en el caso del comercio de servicios, generalmente no suele disponerse de esa información12. Las pruebas parciales basadas en datos sobre las tenencias transfronterizas bilaterales de activos en Estados Unidos indican que la tendencia general hacia una mayor interdependencia de los mercados financieros también se aplica a los países del G-7 (gráfico 2.6). Entre 1994 y 2000, las tenencias de residentes de Estados Unidos de activos externos en los países del G-7 y las tenencias de activos en Estados Unidos en manos de residentes de otros países del G-7 aumentaron sustancialmente como porcentaje del PIB13. La inversión extranjera directa es la categoría de inversión más importante tanto para los residentes en Estados Unidos como para los residentes de otros países. Desde el punto de vista del destino o el origen de la inversión, la importancia relativa de las participaciones de capital de los países del G-7 se mantuvo, por lo general, constante en el período 1994—2000. En el caso de la inversión extranjera directa, la proporción atribuible a los países del G-7 se redujo ligeramente, lo cual indicaría que, como parte del proceso de globalización, las empresas de Estados Unidos procuraron establecer una presencia en mercados nuevos, en tanto que las empresas de los otros países incrementaron su participación en Estados Unidos. En lo que se refiere a bonos, se registró un acusado aumento de la proporción de tenencias de residentes de Estados Unidos en los países del G-7, en gran parte debido a las tenencias en el Reino Unido. Sin embargo, es probable que ello se deba a que este último país es un centro financiero, de modo que es factible que el aumento también sea atribuible a las tenencias de bonos emitidos por otros países14.

Gráfico 2.6.Mercados de activos de Estados Unidos y países del Grupo de los Siete (G-7)

(Porcentaje del PIB de Estados Unidos)

Los países del G-7 representan una proporción importante y estable en las tenencias de activos externos en manos de residentes de Estados Unidos y en las tenencias de activos estadounidenses en manos de no residentes.

Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Survey of Current Business.

1Excluidas las tenencias oficiales de bonos externos.

2A su valor de mercado. Las tenencias bilaterales se calcularon utilizando proporciones basadas en datos de costo histórico.

3Excluidas las tenencias oficiales de bonos estadounidenses. Las tenencias privadas de bonos del Tesoro de Estados Unidos se calcularon utilizando proporciones basadas en las tenencias privadas de bonos de empresas y organismos de Estados Unidos.

Como consecuencia del aumento de la diversificación transfronteriza, entre 1981–85 y 1996–99 los activos de cartera de la mayoría de los países del G-7, como proporción de la riqueza financiera de los hogares, se duplicaron con creces (véase el cuadro 2.3)15. La diversificación internacional de la riqueza es especialmente evidente en el Reino Unido, en que los activos externos representaron, en promedio, un 25% de los activos financieros totales de los hogares en el período 1996–99. No obstante, ello se debió en parte a que el país es un centro financiero internacional, lo cual se refleja también en un elevado volumen de pasivos externos. Alemania y Francia son, después del Reino Unido, los dos países cuya riqueza está más diversificada internacionalmente (más del 10% en el período 1996–99). En Japón, Canadá y Estados Unidos, las tenencias de activos externos durante este mismo período ascendieron, en promedio, a menos del 10% de los activos financieros totales de los hogares. Sin embargo, pese al enorme aumento de las tenencias de activos externos en relación con el PIB, la diversificación transfronteriza de la riqueza de los hogares, los dos factores más pertinentes para las decisiones de consumo y ahorro, se mantuvo limitada incluso al final de 199916.

Cuadro 2.3.Activos de cartera externos y patrimonio de los hogares de países del Grupo de los Siete (G-7)(Promedio del período de datos de fin de año)
Estados UnidosJapónAlemaniaFranciaReino UnidoCanadá
Activos de cartera externos como porcentaje de los activos financieros de los hogares
1981–851,03,312,62,1
1986–901,87,217,32,9
1991–954,17,79,65,623,24,4
1996–996,68,915,010,925,66,6
Activos externos de cartera en forma de participaciones de capital como porcentaje de los activos financieros de los hogares
1981–850,30,07,51,7
1986–901,00,09,82,1
1991–952,71,23,82,010,53,4
1996–994,81,77,33,211,85,1
Partidas informativas:
Activos financieros de los hogares como porcentaje del patrimonio neto de los hogares
1981–8569,742,537,851,958,6
1986–9071,741,549,652,763,9
1991–9576,950,155,264,167,3
1996–9982,258,258,868,870,2
Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics, y datos de balances nacionales de los hogares.
Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics, y datos de balances nacionales de los hogares.

Además de diversificar sus fuentes de financiamiento, las empresas diversificaron sus operaciones a escala internacional mediante la expansión de sucursales existentes y a través de toda una serie de fusiones y adquisiciones, dando lugar a un aumento de los saldos y flujos de inversión extranjera directa. Según datos financieros de empresas admitidas para cotizar valores en bolsa, el aumento del ingreso total por concepto de ventas en los principales países avanzados es generalmente atribuible al aumento del ingreso procedente de las operaciones de sucursales extranjeras (cuadro 2.4). En el caso de las empresas europeas y canadienses, los ingresos por las ventas que generan las operaciones de sucursales extranjeras son mucho más importantes que en Estados Unidos o Japón, y ello se debe en parte a la mayor apertura de estas economías, pero también al alto grado de interdependencia en la Unión Europea (UE) y, en el caso de Canadá, en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Es posible que el rápido aumento de los flujos de inversión extranjera directa en comparación con el volumen de exportación o importación sea indicio de que, para las empresas multinacionales, las fusiones, las adquisiciones y la acumulación de capital en el extranjero sustituyeron al comercio exterior, de modo que los datos no reflejan adecuadamente la interdependencia económica internacional que existe en el ámbito empresarial. Las perturbaciones externas que no inciden mayormente en los flujos comerciales pueden tener repercusiones para la economía local por su efecto sobre los ingresos y las utilidades de las sucursales extranjeras.

Cuadro 2.4.Diversificación de los ingresos internacionales de sociedades por acciones en el Grupo de los Siete (G-7)1(Ingresos por ventas de las sucursales extranjeras como porcentaje de las ventas internas; promedios de período)
Estados UnidosJapónAlemaniaFranciaItaliaReino UnidoCanadá
1990–9442,630,574,8129,680,299,449,2
1995–200046,333,696,9222,990,599,974,6
Fuente: Thompson Financial; base de datos Worldscope.

Ingresos promedio ponderados en función de las ventas de una muestra equilibrada de empresas. El número de empresas y la proporción de sus ingresos en el producto total varían de un país a otro. Sólo se incluyeron en la muestra empresas que declaran ventas internacionales.

Fuente: Thompson Financial; base de datos Worldscope.

Ingresos promedio ponderados en función de las ventas de una muestra equilibrada de empresas. El número de empresas y la proporción de sus ingresos en el producto total varían de un país a otro. Sólo se incluyeron en la muestra empresas que declaran ventas internacionales.

Las innovaciones financieras también han creado mayores oportunidades para el arbitraje transfronterizo de los precios de los activos, lo cual implica que la valoración de riesgos semejantes debe ser similar en todos los países. Como se indica en el gráfico 2.7, la vinculación de los mercados de acciones, medida según la correlación entre los rendimientos de las participaciones de capital, es generalmente sólida y positiva, como cabría esperar de la fuerte interdependencia de los mercados de activos17. Aunque ya se observaba una estrecha relación entre los rendimientos de las participaciones de capital a mediados de los años setenta, estos vínculos se han intensificado, como demuestra el aumento de la correlación entre los rendimientos en cada país y los del conjunto del G-7, salvo Japón y Estados Unidos, en el período 1974—200018. Japón fue el único país donde disminuyó significativamente la correlación entre el rendimiento de las participaciones de capital nacionales y el de la cartera de valores negociados en los mercados de los países del G-7, supuestamente debido a los persistentes problemas financieros de las empresas y la consiguiente disminución de la correlación con respecto a las brechas de producción de los otros países del G—7. Los vínculos de las tasas de interés son, evidentemente, bien conocidos y tienden a ser incluso más sólidos que los que se presentan en los mercados de valores. Las pruebas que se derivan de cálculos similares indican que en los países del G-7 el rendimiento total de las carteras de bonos más grandes, expresado en dólares de EE.UU., está estrechamente correlacionado con el rendimiento de la cartera de bonos emitidos en los mercados de los países del G-7, y con frecuencia los coeficientes de correlación superan los del exceso de rendimiento de las participaciones de capital19.

Gráfico 2.7.Vínculos de los rendimientos de las participaciones de capital del G-71

(Correlaciones móviles; exceso de rendimientos en dólares de EE.UU.)

En general ha aumentado la correlación entre los rendimientos de las participaciones de capital de los países del G-7 en los dos últimos decenios.

Fuentes: Primark Datastream y cálculos del personal técnico del FMI.

1Correlación entre el exceso de rendimientos de las participaciones de capital nacionales y el rendimiento de una cartera de participaciones de capital correspondiente a los otros países del G-7 ponderada en función de la paridad de poder adquisitivo. El exceso de rendimientos se calcula como el rendimiento mensual nominal del índice de rendimiento internacional total de Morgan Stanley Capital (en dólares de EE.UU.) menos la tasa de interés mensual en dólares de EE.UU. en el mercado de eurodólares

Desde que se intensificó la interdependencia de los mercados de activos y la riqueza empezó a diversificarse entre los países, recién a principios y mediados de los años noventa, no se ha logrado aún recopilar información empírica de amplia base sobre la forma en que ha cambiado la transmisión de las perturbaciones como consecuencia de la vinculación de los mercados financieros. Sin embargo, es probable que en las dos últimas décadas la intensificación de la interdependencia internacional de los mercados financieros haya creado mayores posibilidades de registrar fuertes comovimientos del producto. Puesto que la estructura de los vínculos de los mercados financieros fue evolucionando progresivamente, es posible que el efecto de dichos vínculos sobre la magnitud de los comovimientos del producto haya quedado oculto tras las repercusiones que tuvieron las perturbaciones.

Es probable que la mayor interdependencia de los mercados financieros amplifique la transmisión de las perturbaciones a escala internacional ya que muchas perturbaciones inciden no sólo en la demanda sino también en los precios de los mercados financieros. La semejanza, por ejemplo, entre el ciclo económico del Reino Unido y el de Estados Unidos, que es más evidente que la vinculación entre el Reino Unido y su principal socio comercial—la zona del euro—posiblemente refleje el mayor peso que han adquirido los factores financieros en relación con los vínculos comerciales tradicionales, aunque la alineación del Reino Unido con el ciclo económico de la zona del euro se ha intensificado desde 1999. La estructura del sistema financiero de ese país, que se caracteriza por el financiamiento directo mediante la emisión de valores y la concesión de crédito a tasas ajustables, se asemeja al sistema de Estados Unidos y permite que los precios de los activos tengan una función importante y directa en la transmisión de los ciclos económicos, a diferencia de la zona del euro en que los bancos desempeñan una función más destacada en el sistema financiero.

También es probable que aumente ligeramente la velocidad con que las perturbaciones se transmiten al exterior, ya que los precios de los mercados financieros y el corretaje son más sensibles a cambios coyunturales y a las noticias que a los precios de los mercados de bienes o a los flujos comerciales. Por consiguiente, la actitud del mercado con respecto al estado actual de la economía y las perspectivas futuras, medidas en función de los índices de confianza, afecta al sentimiento del mercado en otros países. Ello explicaría los fuertes comovimientos de los índices de confianza registrados recientemente en las principales economías avanzadas y la información empírica sobre la propagación de la confianza (recuadro 2.1). Asimismo, hay pruebas empíricas de que las repercusiones externas de los efectos generados por los precios de los activos son especialmente pronunciados cuando los mercados financieros internacionales son muy volátiles o las bolsas de valores están en una fase descendente (véase, por ejemplo, Stultz, 1999, o Dahlquist, Hórdah y Sellin, 2000).

Conclusiones y repercusiones para la formulación de políticas

En los últimos cuatro trimestres, las siete economías avanzadas principales, por primera vez desde principios de los años ochenta, registraron una desaceleración en gran medida sincronizada. El alcance de este fenómeno es sorprendente si se tiene presente la experiencia acumulada con los vínculos del ciclo económico internacional en los años noventa, en que las recesiones a menudo no coincidieron. Sin embargo, desde una perspectiva histórica, esta sincronización no es tan sorprendente si se consideran las características de las perturbaciones recientes, las cuales fueron de carácter mundial (como la revaloración de las acciones del sector de la TI y el aumento del precio real del petróleo) o estuvieron positivamente correlacionadas con factores específicos a los países (como la aplicación de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos, la zona del euro y, en mucho menor medida, en Japón). Como hemos indicado en el presente ensayo, en el pasado se consideraba que la extensión de estas perturbaciones eran consecuencia de la solidez de los vínculos. A nivel más general, un análisis de los vínculos del ciclo económico internacional en el período 1974—2000 revela que esta relación fue variando con el tiempo en función de las características, la magnitud y el origen de las perturbaciones que afectaron a las economías.

Además, los estudios realizados hacen pensar que los vínculos de los ciclos económicos en 1974–2000 fueron en gran medida resultado de las características de las perturbaciones. También desempeñó un papel la interdependencia económica y financiera de los países, aunque el grado de integración internacional sigue siendo sorprendentemente bajo con respecto a la integración que se observa dentro de los países. De cara al futuro, es probable que el ciclo económico internacional se transforme en un factor que incidirá cada vez más en las oscilaciones de la actividad económica de los principales países avanzados debido a las posibilidades de intensificar aún más la interdependencia comercial y financiera. En concreto, si la diversificación transfronteriza de la riqueza sigue aumentando rápidamente, los activos y los pasivos financieros representarán dentro de poco tiempo una proporción sustancial de la riqueza de los hogares, y al seguir integrándose las operaciones de las empresas a escala internacional a través de la inversión extranjera directa, las perturbaciones en otras economías ejercerán una influencia cada vez mayor en las utilidades y decisiones de inversión de las economías nacionales.

El hecho de que la evolución del ciclo económico internacional dependa de las características de las perturbaciones, las cuales son impredecibles, es una consideración importante para los encargados de formular la política económica. La prudencia en la elaboración de políticas exige un seguimiento y una evaluación de las tendencias macroeconómicas y de las políticas que se adopten en el extranjero, ya que los efectos de perturbaciones internacionales, o las que están muy correlacionadas con la actividad económica de otros países, suelen ofrecer información valiosa con respecto a las repercusiones sobre la economía nacional. Esta tarea de seguir la evolución y estudiar las tendencias externas complementa, además, la información que puede desprenderse de modelos macroeconómicos de un conjunto de países. Dichos modelos tienden a centrarse sobre todo en los vínculos comerciales, ya que hay muchos aspectos de la vinculación de los mercados financieros que aún no están satisfactoriamente integrados. En consecuencia, los efectos históricos de los vínculos del ciclo económico internacional identificados en estos modelos suelen ser demasiado reducidos como para explicar las elevadas correlaciones del producto entre un país y otro, y, por consiguiente, aún existe gran incertidumbre con respecto a los orígenes del ciclo económico internacional.

Recuadro 2.1.Repercusiones en la confianza

En vista de las repercusiones que está teniendo la reciente desaceleración de la economía de Estados Unidos en la actividad mundial, cabe preguntarse en qué medida los indicadores de la confianza de los empresarios de los distintos países han comenzado a sincronizarse. Evidentemente, este fenómeno es en parte reflejo de los vínculos subyacentes entre los ciclos económicos de los países, pero también es posible que exista información “en cascada” porque las empresas actúan en forma racional y tienen en cuenta los indicadores de la confianza en sus decisiones1. Además, es posible que el sentimiento de las empresas sea resultado de “modas” y de una “imitación” irracional2. Estas consideraciones hacen pensar que los propios vínculos de la confianza se están convirtiendo en un cauce a través del cual pueden transmitirse las perturbaciones económicas de un país a otro.

A fin de analizar esos vínculos y el alcance de las repercusiones o efectos contagio, recopilamos un conjunto de indicadores comparables de la confianza de los empresarios de los principales países industriales. La información empírica parece indicar que estos indicadores tienden efectivamente a seguir una evolución paralela, pero el grado y la intensidad de esta sincronización varía significativamente de un país a otro y con el tiempo (véase el gráfico). Dado el peso que tienen la economía y los mercados financieros de Estados Unidos, analizamos primero los vínculos entre Estados Unidos y los otros principales países. Como cabría esperar, el más fuerte es el vínculo con Canadá (véase el cuadro). Según estudios efectuados con modelos de autorregresión vectorial, el nivel de confianza de los empresarios en Estados Unidos es un indicador que anticipa la confianza de los empresarios en Canadá con un desfase de aproximadamente un trimestre (véanse los resultados de este estudio en Kumar y Kashiwase, de próxima publicación).

Confianza de los empresarios en los países del G-7

Fuentes: National Association of Purchasing Managers. Banco de Japón, Eurostat y Dirección de Estadísticas de Canadá.

En el caso de Europa, las correlaciones de la confianza son significativamente diferentes. En el Reino Unido, las variaciones de la confianza de los empresarios en Estados Unidos parecen tener su mayor impacto en un plazo relativamente breve, pero en el período más reciente, la vinculación parece haberse moderado ligeramente. Para el conjunto de la zona del euro, las repercusiones procedentes de Estados Unidos tienden a manifestarse sobre todo después de un período de aproximadamente dos trimestres. Aunque históricamente han sido de poca magnitud, en el último período estas correlaciones han aumentado sustancialmente. Asimismo hay pruebas de que se produce un efecto recíproco, en que los cambios de la confianza en el extranjero repercuten en los indicadores de la confianza en Estados Unidos. En cambio, la correlación entre la confianza de los empresarios en Estados Unidos y Japón ha sido negativa durante el último decenio. La correlación negativa a largo plazo entre estos dos indicadores obedece probablemente a la perturbación idiosincrásica de Japón que fue producto del estallido de la burbuja de los precios de los activos y de los consiguientes problemas que crearon persistentes dificultades económicas.

Vínculos de confianza en los países del G-7(Correlación con la confianza de los empresarios en Estados Unidos contemporánea y desfasada)
ContemporáneaDesfase de

un trimestre
Desfase de

dos trimestres
Desfase de

tres trimestres
Canadá
1990–20010,570,600,440,29
1999–20010,770,850,800,31
Reino Unido
1990–20010,450,580,510,55
1999–20010,310,470,28
Zona del euro
1990–20010,110,310,39
1999–20010,110,560,80
Japón
1990–2001–0,38–0,32–0,38–0,43
1999–20010,41–0,250,060,53
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Posteriormente analizamos los vínculos de la confianza entre los países de Europa, los cuales, como cabría esperar, estarían intensificándose dada la creciente integración de las economías europeas. La correlación contemporánea entre las tres economías más grandes de la zona del euro, sobre todo desde la adopción de la moneda única, es elevada. Sin embargo, también observamos que la confianza de los empresarios en Alemania anticipa los niveles de confianza de otros países. Asimismo, Francia y el Reino Unido parecen ejercer una influencia considerable en la confianza de los empresarios italianos. En el caso del Reino Unido, aunque la correlación contemporánea con Francia y Alemania ha aumentado, los vínculos entre estos dos últimos países son menos pronunciados.

Las discrepancias entre los países del G-7 en cuanto a la intensidad y la dinámica de los vínculos de la confianza parecen respaldar las conclusiones sobre los vínculos con los ciclos económicos presentadas en el ensayo. Sin embargo, efectuamos dos ejercicios adicionales sobre la medida en que esa vinculación se debe a factores independientes como la información “en cascada”. En el primer estudio comparamos los niveles de la confianza de los empresarios en relación con cambios en la actividad económica y llegamos a la conclusión de que la mayor sincronización observada recientemente en los indicadores de confianza entre Estados Unidos y la zona del euro, y entre los países de la zona del euro, es mucho mayor de lo que cabría esperar de una relación basada únicamente en el comovimiento de la actividad económica. En el segundo ejercicio analizamos la correlación entre distintos países de los residuos obtenidos a partir de una regresión de la confianza de los empresarios en las medidas de actividad o indicadores anticipados y determinamos que, con la excepción de Japón, hay una significativa correlación entre los residuos, y un aumento de la correlación entre Estados Unidos y la zona del euro, y entre los países que integran dicha zona. Estas conclusiones parecen indicar que si bien gran parte de la vinculación de la confianza es atribuible a los vínculos con el ciclo económico, es posible que estén cobrando cada vez más importancia factores no inmediatamente relacionados con la actividad económica, con lo cual constituirían otro mecanismo de transmisión de las perturbaciones económicas y financieras.

1Veáse, por ejemplo, Avery y Zemsky (1998) y Bikhchandani, Hirshleifer y Welsh (1998).2Véase Shiller (1998) en que se analizan estas “modas” y otros fenómenos irracionales que se producen en los mercados financieros, y Kumar y Persaud (de próxima publicación) sobre las repercusiones.

¿Cómo inciden las fluctuaciones macroeconómicas de los países del G-7 en los países en desarrollo?

La actual desaceleración de los principales países industriales que se inició en Estados Unidos el año pasado, está ejerciendo una influencia cada vez mayor en los países en desarrollo. En el presente ensayo se analizan los principales mecanismos a través de los cuales las fluctuaciones del ciclo económico de los países industriales inciden en los países en desarrollo, tema que hasta la fecha ha sido relativamente menos estudiado, y se examina cómo estos efectos varían por regiones (África, América, Asia y el Oriente Medio) y por grupos analíticos (concretamente, los países productores de combustibles y productos primarios). Al igual que el ensayo anterior, la brecha de producción de todos los países se calcula utilizando un filtro de pasa banda y datos anuales del período 1971—200020. El ciclo económico de los países del G-7 se emplea como aproximación del ciclo de los países industriales, en tanto que los agregados de los países en desarrollo se calculan a partir de datos sobre 66 países (cuadro 2.5)21.

Cuadro 2.5.Países incluidos en las cifras agregadas de los países en desarrollo
ÁfricaAméricaAsiaOriente Medio
Argelia+ArgentinaAfganistánArabia Saudita+
Bostwana*BrasilBangladeshBahrein+
ComorasChile*Bhután*Egipto
DjiboutiColombiaCamboya*Emiratos Árabes Unidos+
Gabón+Costa RicaChinaIrán+
Gambia*EcuadorCoreaIraq+
Ghana*El SalvadorFilipinasIsrael
KenyaGuatemalaIndiaJordania
LesothoHaitíIndonesiaKuwait+
MarruecosJamaicaMalasiaLibia+
MauricioMéxicoMyanmar*Omán+
Namibia*PanamáNepalQatar+
Nigeria+Perú*PakistánRepública Árabe Siria
SudáfricaRepública DominicanaPapua Nueva Guinea*Turquía
Sudán*Trinidad y Tabago+Singapur+
Swazilandia*UruguaySri Lanka
TúnezVenezuelaTailandia
Zimbabwe*
Nota: Los símbolos + y * indican que el país es, respectivamente, un exportador de combustibles o de productos primarios.
Nota: Los símbolos + y * indican que el país es, respectivamente, un exportador de combustibles o de productos primarios.

Principales características de las fluctuaciones del producto en los países en desarrollo

Las fluctuaciones del producto en los países del G—7 y los países en desarrollo han sido irregulares en cuanto a intensidad y duración, y han variado significativamente de una región a otra (gráfico 2.8). A diferencia de los países del G-7, en que la amplitud de las fluctuaciones ha ido disminuyendo con el tiempo (debido en parte a la notable estabilidad en América del Norte en los años noventa), las fluctuaciones del producto en los países en desarrollo aumentaron ligeramente en el decenio de 1990, en gran medida como consecuencia de una serie de crisis en los mercados emergentes22. Eso sucedió en Asia—sobre todo si no se incluyen China e India—donde las fluctuaciones de las dos décadas anteriores fueron relativamente moderadas. Asimismo, la volatilidad del producto en los países de América fue sustancial, reflejo de las crisis de México y de Brasil, aunque menos pronunciada que durante la crisis de la deuda de 1982. Los exportadores de combustibles y de productos primarios y sus correspondientes regiones en desarrollo, el Oriente Medio y África al sur del Sahara, también registraron una volatilidad significativa.

Gráfico 2.8.Fluctuaciones del producto en los países del Grupo de los Siete (G-7) y en los países en desarrollo

(Desviaciones porcentuales con respecto al producto tendencial)

Las fluctuaciones del producto han sido irregulares y variaron ampliamente en las regiones y en los grupos analíticos.

Fuentes: FMI, Estadísticas financieras internacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

Como puede constatarse en el gráfico 2.8, las fluctuaciones del producto en el conjunto de los países en desarrollo han seguido una evolución bastante paralela, observándose una correlación positiva con las fluctuaciones del producto de los países del G-7 durante buena parte del período 1971–2000 (la excepción más importante es el período entre fines de los años ochenta y mediados de los noventa). Estos vínculos son importantes: si se efectúa una regresión simple se observa que una variación de la tasa de crecimiento de los países del G-7 de un punto porcentual trae consigo una variación de 0,4 puntos porcentuales de la tasa de crecimiento de los países en desarrollo, en tanto que una disminución de un punto porcentual de la tasa de interés real mundial va acompañada de un aumento de la tasa de crecimiento de los países en desarrollo de 0,3 puntos porcentuales. La correlación entre los ciclos de las regiones de países avanzados y de las regiones o grupos de países en desarrollo son significativamente menores que entre los ciclos de los países del G-7, lo cual es reflejo de la mayor diversidad de los países en desarrollo en cuanto a las estructuras de producción y los mecanismos institucionales, y su mayor vulnerabilidad a perturbaciones externas e internas. Además, la magnitud de las fluctuaciones tiende a ser mayor en los países en desarrollo, lo cual magnifica el efecto que tiene un nivel dado de correlación23. Para todo el período, las fluctuaciones del producto de África, América, y los exportadores de combustibles tienen la mayor correlación con las fluctuaciones de las economías avanzadas (cuadro 2.6), observándose una correlación ligeramente menor en el caso de los países asiáticos, y una muy débil en el caso de los países exportadores de productos primarios.

Cuadro 2.6.Correlación del producto con países del Grupo de los Siete (G-7)
1971–20001971–801981–901991–2000
África0,330,200,510,67
América0,320,420,160,18
Asia0,150,030,57–0,04
Oriente Medio0,260,310,060.04
Exportadores de combustibles0,320,41–0,060,27
Exportadores de productos primarios0,070,070,080,21
Países en desarrollo0,450,520,620,10
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

No obstante, el grado de correlación ha variado considerablemente con el tiempo, reflejo de perturbaciones idiosincrásicas tanto en los países en desarrollo como en las siete principales economías avanzadas. Cabe destacar que los promedios móviles de las correlaciones indican que el movimiento entre los países del G-7 y los países en desarrollo se redujo acusadamente en los años noventa (gráfico 2.9). Este fenómeno parece obedecer a tres factores: la desvinculación del ciclo de los países del G-7 (consecuencia de la reunificación de Alemania y dificultades subyacentes en Japón); la aparición de mercados de exportación en otros países avanzados o en desarrollo al margen del G-7 y, como ya señalamos, la serie de crisis que azotaron a los mercados emergentes, sobre todo, en Asia y América. Sin embargo, desde que los ciclos de los países avanzados empezaron a evolucionar en forma más sincronizada a fines de los años noventa, se ha vuelto a observar una sincronización del producto en estos países y los países en desarrollo (véase el panel superior del gráfico 2.9).

Gráfico 2.9.Comovimientos del producto entre los países en desarrollo y los países del Grupo de los Siete (G-7)

(Correlaciones medias en ocho años)

Las correlaciones indican que los comovimientos del producto entre los países del G-7 y los países y regiones en desarrollo, con excepción de África, se redujeron en los años noventa. No obstante, las correlaciones se acentuaron a fines de los años noventa.

Fuentes: FMI, Estadísticas financieras internacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Del análisis anterior es evidente que la relación entre los ciclos de los países del G-7 y los países en desarrollo es bastante volátil y sensible a perturbaciones idiosincrásicas en cualquiera de los dos grupos de países24. Sin embargo, también hay pruebas claras de que existe un importante grado de comovimiento, tema que analizaremos en mayor detalle más adelante.

¿A qué se debe el comovimiento del producto?

En los estudios teóricos, se plantea que el comovimiento del producto entre los países avanzados y en desarrollo se debe posiblemente a los siguientes factores:

  • La mayor integración comercial y financiera de la economía mundial, ya que el aumento de los flujos comerciales y financieros a escala internacional facilita la transmisión de perturbaciones de un país a otro por el lado de la demanda y la productividad (Frankel y Rose, 1998). En lo que se refiere al comercio exterior, este fenómeno es especialmente importante para los países y regiones que comercian principalmente con los países del G-7.
  • El tamaño del país en desarrollo. Se teoriza que los países más grandes son los que siguen trayectorias que más se asemejan a las de las economías avanzadas si se tienen en cuenta otros factores como la apertura de la economía (Head, 1995). Supuestamente ello se debe a que sus economías son más diversificadas, con lo cual son menos vulnerables a los efectos que se producen en países específicos25. Esta relación entre el tamaño del país y los comovimientos del producto parece observarse sobre todo en países en desarrollo de alto ingreso, aunque algunos países pequeños como los que dependen del turismo también siguen una evolución muy semejante a la trayectoria del ciclo económico de los países del G-7.
  • La magnitud y volatilidad de la afluencia de capital. Aunque en general cabría suponer que la apertura de la cuenta de capital intensificaría los vínculos internacionales, hay casos en que una gran afluencia de capital volátil puede ocasionar expansiones y contracciones crediticias que reducen la correlación con respecto al ciclo de los países del G-7 (Gourinchas, Valdés y Landerretche, 2001).

A fin de determinar la importancia relativa de estos factores, el personal técnico del FMI encargado de la preparación de las Perspectivas de la economía mundial elaboraron un modelo lineal de corte transversal para analizar la correlación entre los ciclos de 58 países en desarrollo y las economías del G-7 por medio de una regresión de las siguientes variables: el grado de apertura comercial, la proporción del comercio exterior realizado con los países del G—7, la proporción de la exportación de combustibles, el tamaño del país, un indicador de la apertura de la cuenta capital, las entradas netas de capital privado y una variable sustitutiva correspondiente a América26. Este análisis también se efectuó utilizando únicamente la correlación con respecto a América del Norte. Los resultados, que se presentan en el cuadro 2.7, confirman la importancia de la apertura comercial y de la intensidad del comercio exterior con los países del G-7; asimismo, se observa que el tamaño del país es un factor significativo (aunque el efecto es relativamente reducido). Asimismo, las variables correspondientes al grado de restricción de la cuenta de capital y el nivel de los flujos netos de capital privado tienen el signo esperado pero no son estadísticamente significativas.

Cuadro 2.7.Determinantes de los comovimientos del producto en países en desarrollo
Comovimiento

con respecto a
Países

del G-7
América

del Norte
Apertura comercial1
Aumento de 10 puntos porcentuales del PIB0,019 +0,018 +
Intensidad del comercio con los países del G-72
Aumento de 10 puntos porcentuales de las exportaciones0,035 +0,017
Tamaño del país3
Aumento de 10% del tamaño del país medio0,003 +0,003 +
Apertura de la cuenta de capital4
Movimiento de abierto a cerrado0,0560,019
Flujos netos de capital privado5
Aumento de 10 puntos porcentuales del PIB–0,025–0,104 +
Nota: El símbolo + indica que el coeficiente es significativo. Las variables dependientes son, respectivamente, los coeficientes de correlación entre el componente cíclico del PIB real del país i y el de los países del G-7 y América del Norte. Los regresores incluyen una constante, una variable ficticia correspondiente a América, las exportaciones de combustible (como porcentaje de las exportaciones totales) y los regresores ya señalados. La constante y la variable ficticia fueron estadísticamente significativas, no así las exportaciones de combustibles.

Razón entre las exportaciones y las importaciones totales y el PIB del país.

Razón entre las exportaciones del país a los países del G-7 y sus exportaciones totales.

Razón entre el PIB del país en dólares de EE.UU. y el PIB mundial en dólares de EE.UU.

Restricciones que el país impone a las transacciones de la cuenta de capital.

Flujos privados netos al país i.

Nota: El símbolo + indica que el coeficiente es significativo. Las variables dependientes son, respectivamente, los coeficientes de correlación entre el componente cíclico del PIB real del país i y el de los países del G-7 y América del Norte. Los regresores incluyen una constante, una variable ficticia correspondiente a América, las exportaciones de combustible (como porcentaje de las exportaciones totales) y los regresores ya señalados. La constante y la variable ficticia fueron estadísticamente significativas, no así las exportaciones de combustibles.

Razón entre las exportaciones y las importaciones totales y el PIB del país.

Razón entre las exportaciones del país a los países del G-7 y sus exportaciones totales.

Razón entre el PIB del país en dólares de EE.UU. y el PIB mundial en dólares de EE.UU.

Restricciones que el país impone a las transacciones de la cuenta de capital.

Flujos privados netos al país i.

¿Cómo se transmiten las perturbaciones externas a los países en desarrollo?

El análisis anterior se centra en varios factores estructurales para explicar el grado de comovimiento del producto en el tiempo. En el resto de este ensayo, presentaremos un análisis más detallado de las vías comerciales y financieras a través de las cuales las perturbaciones pueden transmitirse a los países en desarrollo. La importancia relativa de estos cauces depende de las características de las perturbaciones externas y de las regiones en desarrollo (véase el recuadro 2.2).

El comercio exterior

Las perturbaciones pueden transmitirse a los países en desarrollo por medio del comercio exterior de dos modos: a través del volumen de exportación y a través de variaciones de la relación de intercambio. Como indica la fuerte correlación positiva que suele existir entre el volumen de exportación de los países en desarrollo y el ciclo económico de los países del G-7, una desaceleración en las economías avanzadas generalmente reduce la demanda de las exportaciones de los países en desarrollo (véase el panel superior del gráfico 2.10). En cambio, no se observa una fuerte correlación entre el volumen de importación y las fluctuaciones del producto en los países del G-7.

Gráfico 2.10.Evolución del comercio en los países en desarrollo y ciclo económico de los países del Grupo de los Siete (G-7)

(Histograma de coeficientes de correlación; el eje indica el porcentaje de países)

En muchos países de la muestra, existe una vinculación procíclica entre el volumen de exportación, la relación de intercambio y la balanza comercial, y el ciclo económico del G-7.

Fuentes FMI. Estadísticas financieras internacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1No se incluyen los países productores de combustibles.

Con la importante excepción de los países exportadores de petróleo, hay una fuerte correlación positiva entre la relación de intercambio y el ciclo económico de los países del G-7 (véase el panel central del gráfico 2.10)27. Esta correlación positiva se debe a las características de los precios de los sectores manufacturero y de los productos primarios no combustibles. Muchos países en desarrollo producen bienes manufacturados de bajo valor agregado en mercados cuya competencia es intensa, y los precios tienden a fluctuar de acuerdo con la demanda de los países industriales (el principal mercado de estos productos)28. Un ejemplo patente fue la evolución del mercado de microprocesadores durante la reciente desaceleración (véase el apéndice I del capítulo I). Además, aunque los precios de los mercados de productos primarios suelen obedecer sobre todo a factores de la oferta, el ciclo de las economías avanzadas incide en los precios agregados de los productos primarios no combustibles. Esta relación se observa sobre todo en el mercado de los metales cuyos precios están estrechamente vinculados con el ciclo de la producción industrial29. Los factores de la oferta, y el efecto de las fluctuaciones del precio del petróleo sobre la actividad de las economías avanzadas, explican la reducida correlación negativa entre los precios del petróleo y el ciclo económico de los países del G-7.

Recuadro 2.2.Vías de transmisión de los ciclos económicos a los países en desarrollo

A medida que los países en desarrollo fueron integrándose en la economía mundial, ciertos factores externos, como los ciclos económicos de las economías avanzadas, empezaron a influir en sus fluctuaciones macroeconómicas. Estos factores se transmiten por tres vías: el comercio exterior, el financiamiento y los vínculos sectoriales directos. A continuación se pasa revista a estas tres vías de transmisión, que están estrechamente relacionadas, y se analiza cómo fue evolucionando su importancia relativa en los últimos años.

El comercio exterior

  • Perturbaciones de la demanda externa. El ciclo económico de las economías avanzadas tiene un efecto significativo sobre la demanda de los productos primarios, bienes intermedios y productos terminados procedentes de los países en desarrollo. Dado que las relaciones comerciales con los países industriales se intensificaron rápidamente en las últimas décadas, los países en desarrollo se han visto cada vez más afectados por las condiciones de la demanda agregada de los países industriales, como ocurrió en muchos países de Asia y América Latina que mantienen sólidas relaciones comerciales con los países industriales. En cambio, los países de África al sur del Sahara que dependen principalmente de un número reducido de productos primarios de exportación y cuyo comercio con los países industriales es limitado, son mucho menos sensibles a la influencia directa del ciclo económico de esos países1.
  • Fluctuaciones agregadas de la productividad. En muchos países en desarrollo, la transferencia de la tecnología se produce principalmente a través de las importaciones procedentes de los países industriales. Por lo tanto, el efecto de la tecnología y los efectos consiguientes sobre las oscilaciones macroeconómicas tienden a ser más pronunciados en países con sólidos vínculos comerciales con los países industriales, aunque en este sentido también influye el tipo de productos que se comercian. Se estima que las fluctuaciones de la productividad en los países industriales representa entre un 5% y un 20% de la variación del producto que registran los países en desarrollo (véase Kouparitsas, 1996).
  • Fluctuaciones de la relación de intercambio. Según algunos autores, hasta un 50% de las fluctuaciones del producto de los países en desarrollo son atribuibles a perturbaciones de la relación de intercambio2. Estas perturbaciones incluyen variaciones de los precios de los productos primarios que suelen ser resultado de condiciones cíclicas en las economías avanzadas. La volatilidad de los precios de los productos primarios tiende a tener grandes repercusiones en los países en desarrollo que dependen de esos productos primarios para generar sus ingresos de exportación (y, en algunos casos, una proporción significativa del ingreso nacional). Por último, se ha demostrado que las perturbaciones de los precios de los productos primarios son un factor determinante de las variaciones de la inversión y del producto en los países africanos exportadores de productos primarios (Deaton y Miller, 1995, y Kose y Riezman, 2001).

El financiamiento

  • Flujos de capital privado. En las últimas décadas se registró un considerable incremento de la inversión extranjera directa y otras formas de afluencia de capitales de los países industriales a los países en desarrollo. Muchos países en desarrollo dependen mucho, hoy en día, de recursos externos para financiar la inversión interna y los déficit en cuenta corriente (véase el capítulo IV). Por consiguiente, la magnitud y la volatilidad de los flujos de capital procedentes de los países industriales pueden ejercer una influencia significativa sobre la inversión y el producto de estos países. Los efectos de la variación de los flujos de capital sobre la actividad interna de los países en desarrollo han sido objeto de numerosos estudios (véase Mendoza, 2001). Además, los efectos de contagio financiero significan que las perturbaciones macroeconómicas en uno o varios países en desarrollo pueden propagarse rápidamente, por la vía financiera, a otros países en desarrollo. El aumento de la correlación entre las fluctuaciones de los mercados bursátiles, observado recientemente en las fuertes bajas de los precios de las acciones del sector de la tecnología, es otra faceta de este fenómeno. A medida que se fortalezcan los vínculos entre los países en desarrollo y los mercados financieros internacionales, es probable que la vía financiera se convierta en un cauce de transmisión cada vez más importante de fluctuaciones a estos países.
  • La asistencia financiera y otros flujos financieros. La volatilidad de los flujos de asistencia también puede incidir en las oscilaciones macroeconómicas de algunos países en desarrollo. Bulir y Hamman (de próxima publicación) concluyen que, en muchas economías de África al sur del Sahara, estos flujos son volátiles y guardan una correlación positiva con su propio ciclo económico.
  • Situación global de los mercados financieros. Las variaciones de las tasas de interés mundiales y la disposición de los inversionistas para asumir riesgos aunada a la percepción de que en los países en desarrollo el riesgo es más alto, probablemente influyan en la cantidad de capitales que se destinan a esos países. La capacidad de los países en desarrollo para aplicar medidas macroeconómicas anticíclicas también puede verse reducida por variaciones de las tasas y diferenciales de interés de origen externo. La información empírica de la que se dispone actualmente indica que la tasa de interés mundial ejerce un efecto bastante reducido sobre la volatilidad del producto de la mayoría de los países en desarrollo. Sin embargo, este efecto tiende a ser, según un estudio, mucho más pronunciado en países con un elevado nivel de endeudamiento externo y, según otro estudio, la variación de las tasas de interés en Estados Unidos tiene un efecto significativo en algunos países en desarrollo, sobre todo en los países deudores (véase Kose, de próxima publicación, y Arora y Cerisola, 2000).

Interdependencia sectorial

  • Semejanzas en la estructura económica. Estas semejanzas significan que las perturbaciones específicas en un determinado sector, incluidas las variaciones de la productividad o las perturbaciones que afectan la composición de la demanda de importaciones por parte de los países industriales, tienden a tener un efecto similar sobre las fluctuaciones agregadas a nivel internacional. Según varios estudios, el alto grado de sincronización de los ciclos económicos en las principales economías de Asia oriental con respecto a América Latina podría en gran medida ser atribuible a semejanzas en la composición sectorial del producto en esas economías (Imbs, 1999 y Loayza, Lopez y Ubide, 1999).
  • Repercusiones en el sector de la tecnología. Este sector tiene un peso relativamente importante en muchas economías de mercados emergentes, sobre todo en Asia oriental, y las perturbaciones en este sector procedentes de las economías avanzadas han ejercido una influencia significativa en las fluctuaciones del producto agregado de esos países. En el capítulo I se analiza la importancia que tuvo el ciclo del sector de la tecnología para las economías de Asia oriental durante la desaceleración actual.

La vinculación entre los países en desarrollo y los países industriales se ha ido intensificando debido a los vínculos comerciales y financieros entre estos países y a las similitudes cada vez mayores que se observan en sus estructuras industriales. Es probable que esta tendencia de integración mundial dé lugar a un creciente paralelismo entre las fluctuaciones del ciclo económico de los países industriales y en desarrollo. Las crisis recientes en las economías de mercados emergentes demuestran que, si bien la vía financiera está desempeñando una función cada vez más importante en la transmisión de los ciclos económicos a estos países, la interdependencia comercial y sectorial también incide significativamente en las fluctuaciones macroeconómicas que registran los países en desarrollo.

1Véase Agénor, McDermott y Prasad (2000), Hoffmaister, Roldos y Wickman (1998), y Ahmed y Loungani (de próxima publicación).2Véase el estudio de Mendoza (1995); su muestra incluye 23 países en desarrollo y abarca el período 1961–90.

En resumen, una desaceleración económica en los países del G-7 suele ir acompañada en la mayoría de los países en desarrollo de una reducción del volumen de exportación y de un deterioro de la relación de intercambio y, por ende, de un deterioro de los saldos comerciales y en cuenta corriente. Si se examina el efecto que tienen ambos factores juntos, en general se constata que la razón entre el valor de las exportaciones y el valor de las importaciones de los países en desarrollo está positivamente correlacionada con el ciclo económico de los países del G-7 (véase el panel inferior del gráfico 2.10).

El financiamiento

Las perturbaciones externas pueden transmitirse a los países en desarrollo a través de variaciones de la magnitud y composición de los flujos de capital, y por medio de los costos del financiamiento. Muchos países pobres pequeños dependen de los flujos oficiales como su principal fuente de financiamiento. Según un estudio reciente, estos flujos son sumamente volátiles y están positivamente correlacionados con el ciclo de los países donantes, salvo en el caso de algunos países africanos, y proporcionan un impulso procíclico adicional a países que dependen del financiamiento oficial30. Además, dicho estudio sostiene que el comportamiento cíclico de la asistencia bilateral no difiere mucho del comportamiento de la asistencia multilateral, aunque esta última es más volátil que la primera.

En la mayoría de los demás países, los mercados privados son la principal fuente de financiamiento y, como se explica en el capítulo IV, estos vínculos se han ido intensificando rápidamente con el tiempo, lo cual parece indicar que los flujos de capital privado están cobrando mayor importancia31. Al mismo tiempo, y lo que es más pertinente para el análisis de los vínculos del ciclo económico, la composición de los flujos ha cambiado notoriamente. En los años setenta, los “otros” flujos netos de capital, principalmente el crédito bancario, eran la principal forma de financiamiento; en los años ochenta, los flujos de capital fueron por lo general reducidos, pese a que la inversión extranjera directa se mantuvo relativamente estable. En los años noventa, en cambio, los flujos de inversión extranjera directa aumentaron acusadamente, a menudo en el marco de proyectos totalmente nuevos aunque también para financiar fusiones, adquisiciones y la privatización de empresas existentes32. Paralelamente, repuntaron los flujos de inversión de cartera con la aparición de mercados emergentes de bonos a fines de los años ochenta y de mercados de participaciones de capital poco tiempo después.

Con respecto al comportamiento cíclico de los flujos de capital, es importante distinguir entre los instrumentos que devengan intereses y el financiamiento mediante la emisión de participaciones de capital. El primer tipo de financiamiento abarca el crédito bancario y los bonos, en tanto que la segunda categoría abarca la inversión extranjera directa empresarial y los flujos de inversión de cartera que representan participaciones de capital33. En el caso de deudas que devengan intereses, el costo del capital depende de las tasas de intereses en las economías avanzadas y del diferencial adicional que se aplica a los países en desarrollo. Como se constata en el gráfico 2.11, desde los años ochenta se ha observado una correlación negativa entre los flujos netos de capital privado hacia los países en desarrollo y la tasa de interés real internacional. Al efectuarse una regresión lineal simple de estas dos variables se desprende que, desde principios de los años ochenta, una disminución de la tasa de interés real internacional de 1% se traduce en un aumento de la afluencia de capital hacia los países en desarrollo de un 0,3% del PIB. Esta relación negativa también se confirmó en un estudio reciente sobre la evolución de 15 de los principales países en desarrollo34.

Gráfico 2.11.Países en desarrollo: Flujos netos de capital privado

(Porcentaje del PIB, salvo indicación contraria)

El financiamiento externo neto aumentó con el tiempo y modificó su composición En las dos últimas décadas fue incrementándose la inversión extranjera directa.

Fuentes: FMI, Estadísticas financieras internacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1La tasa de interés real mundial se representa como la diferencia entre la tasa de interés para las operaciones en eurodólares en Londres y la tasa de inflación de los países del G-7.

Es posible que este comportamiento anticíclico se deba al hecho de que una tasa de interés más baja hace que este financiamiento sea más atractivo y reduce los diferenciales de mercado al hacer bajar el costo de atender el servicio de la deuda existente. Es difícil obtener series cronológicas largas al respecto porque no se dispone de información sobre los diferenciales de los préstamos bancarios. Un estudio reciente de los técnicos del FMI sobre los diferenciales de los bonos en los años noventa sostiene que existe una relación positiva entre los diferenciales de los bonos emitidos en mercados emergentes, y la tasa de interés de los fondos federales de Estados Unidos, la tasa de interés de las letras del Tesoro a 10 años, el diferencial de tasas de interés de instrumentos de alto rendimiento de ese país, y la evolución y volatilidad de los índices bursátiles de Estados Unidos, aunque los factores específicos en los países también desempeñan una función importante en la determinación de estos diferenciales (FMI, 2001b). Dada la brevedad del período examinado, sin embargo, no se logró determinar con exactitud la intensidad de la relación positiva entre los diferenciales de las tasas de los fondos federales y los bonos en los mercados emergentes, ya que dicha relación parece ser más pronunciada cuando se presentan situaciones extremas en estos mercados.

En cambio, los flujos que generan las participaciones de capital tienden a ser de un carácter mucho menos anticíclico. De hecho, la afluencia de inversión extranjera directa se caracteriza por variaciones que generalmente no son de tipo cíclico (gráfico 2.11), aunque los flujos derivados de las operaciones de cobertura del riesgo cambiario (hedging) a veces quedan registradas en otras cuentas financieras. Además, es probable que haya una relación positiva entre los flujos de inversión de cartera y el ciclo económico, puesto que los mercados de participaciones de capital tienden a estar muy correlacionados y porque la correlación entre las cotizaciones bursátiles de los países avanzados y las de los mercados emergentes ha ido aumentando con el tiempo35. En el gráfico 2.12 puede apreciarse la evolución paralela de los rendimientos de los distintos mercados, sobre todo en el caso de las acciones del sector de la tecnología de información. Por consiguiente, es probable que el carácter cíclico de los flujos de capital dependa cada vez más de la composición de dichos flujos; y en regiones con una dependencia relativamente mayor de flujos de inversión de cartera—como Asia—es más probable que los flujos de capital tengan un carácter procíclico.

Gráfico 2.12.Comovimiento de los rendimientos de las acciones en los países en desarrollo y los países del Grupo de los Siete (G-7)1

(Correlación entre los mercados del G-7 y otros mercados; correlación móvil en 12 meses)

En los últimos años se ha observado una alta y creciente correlación entre el rendimiento de las acciones del sector de tecnología de los países del G-7 y el rendimiento de otros mercados en desarrollo. Sin embargo, la correlación entre el rendimiento de las acciones de otros sectores se ha reducido y vuelto más volátil.

Fuentes: Primark Datastream y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Rendimiento en 12 meses.

Repercusiones para el ciclo actual

En el análisis anterior se ha subrayado que los comovimientos del producto de los países en desarrollo y las economías avanzadas dependen de la integración del comercio exterior, la composición del comercio por países y productos de exportación, y de la magnitud y la composición de los flujos netos de capital privado. Estos vínculos son bastante fuertes; de un análisis de regresión simple se desprende que, desde 1971, una variación de la tasa de crecimiento de los países del G-7 de 1 % trae consigo una variación de 0,4% de la tasa de crecimiento de los países en desarrollo, en tanto que una disminución de un punto porcentual de la tasa de interés real mundial va acompañada de un aumento de la tasa de crecimiento de los países en desarrollo de 0,3%. En la medida en que la tasa de crecimiento de los países del G—7 se reduzca más rápidamente que la tasa de interés real internacional, como generalmente sucede durante recesiones en estos países, disminuirá la tasa de crecimiento del producto del conjunto de los países en desarrollo. ¿Cuál es la importancia de estas consideraciones para las perspectivas actuales?

Es probable que los mercados emergentes de Asia sean los más afectados por la actual desaceleración en los países industriales. Por el lado del comercio, tanto el volumen como los precios de exportación (sobre todo de productos del sector de la tecnología de la información) son sensibles a una disminución de la actividad en los países del G-7; además, el hecho de que la región dependa en mayor grado de la emisión de acciones para satisfacer sus necesidades de financiamiento es otra característica que acrecienta la posibilidad de que haya repercusiones negativas. En otras regiones, es posible que el efecto del ciclo de los países del G-7 sobre las regiones desarrollo sea menor. En África, el efecto más notorio será consecuencia del deterioro de la relación de intercambio y, en varios países del continente, de la reducción de los flujos de financiamiento oficial, en tanto que las repercusiones en el Oriente Medio y los otros países exportadores de combustibles dependerán en gran medida de la evolución del precio del petróleo.

En México y América Central, la actual desaceleración de los países del G-7 tendrá un efecto negativo ya que la transmisión de las perturbaciones es claramente por la vía del comercio exterior. En el resto de América, sin embargo, la conjunción de vínculos comerciales relativamente limitados, altos niveles de deuda que devengan intereses y las significativas necesidades de financiamiento mediante la emisión de bonos podría dar lugar a que las ventajas de tasas de interés más bajas contrarresten los efectos negativos. En la práctica, sin embargo, estos beneficios estarán limitados por varios factores, incluidos los altos diferenciales resultantes de problemas en países específicos; además, la solidez del dólar de Estados Unidos—moneda en que está denominada la mayoría de la deuda—se traduce en una mayor carga de la deuda. Por último, la reciente disminución de la inversión externa neta a estos países complica aún más los problemas de financiamiento de la región.

El sistema de comercio mundial: De Seattle a Doha

El fracaso del lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales en la tercera conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Seattle en 1999, debido a grandes desacuerdos entre los países industriales y los países en desarrollo, y entre los países industriales, fue contraproducente para el sistema de comercio multilateral. No obstante, tras un breve receso, los esfuerzos de la OMC para crear una nueva ronda de negociaciones están nuevamente cobrando impulso, y es posible que se lance en la conferencia ministerial prevista para noviembre en Doha, Qatar36. Los problemas que enfrentarán los negociadores son significativos, y abarcan el interés manifestado por algunos países de someter nuevas y complejas cuestiones de política a un régimen multilateral y la necesidad de tener en cuenta los intereses de un gran número de países miembros con características muy distintas. Lo que está en juego, sin embargo, es aún más importante: mejorar las perspectivas del crecimiento mundial mediante una mayor liberalización del comercio (campo en el que aún queda mucho por hacer pese a los avances ya conseguidos) y consolidar la función del libre comercio como elemento de la globalización para seguir elevando los niveles de vida de los países ricos y de los países pobres. En el siguiente ensayo se pasa revista a la situación actual del sistema de comercio internacional y se presentan los temas centrales que probablemente se analicen en la próxima ronda.

Expansión del comercio mundial

El extraordinario auge de la economía mundial desde la segunda guerra mundial es en cierta medida resultado de la liberalización del comercio exterior37. Las ocho rondas de negociaciones comerciales multilaterales, incluida la más reciente que culminó en 1994—la Ronda Uruguay—fueron la piedra angular de este proceso. En el caso de los países industriales, la liberalización se llevó a cabo principalmente en este marco multilateral, aunque también por medio de mecanismos regionales importantes (como la UE y el NAFTA). Tradicionalmente, los países en desarrollo han recurrido menos a las rondas comerciales multilaterales, optando en su lugar por emprender una liberalización unilateral a medida que abandonaban la política de sustitución de importaciones adoptada en los años sesenta y setenta. Más recientemente, muchos de estos países han complementado la liberalización unilateral con acuerdos de comercio regionales y compromisos asumidos en el marco de la Ronda Uruguay. Llegado 1999, se habían adoptado más de 140 acuerdos regionales, la mayoría entre economías en desarrollo o transición.

Una de las consecuencias de este proceso ha sido que la tasa de expansión del comercio internacional, qué en los últimos 20 años alcanzó niveles dos veces mayores que la tasa de crecimiento del PIB real mundial (6% frente a 3%), ha intensificado la integración económica. La mayor expansión fue en los países en desarrollo, con lo cual han logrado una mayor participación en el comercio internacional y creado mercados propios para sus productos. Actualmente, los países en desarrollo realizan un tercio del comercio mundial, frente a aproximadamente un cuarto del comercio total a principios de los años setenta; además, el 40% de sus exportaciones se destinan a otros países en desarrollo (véase el gráfico 2.13). Asimismo, los países en desarrollo, sobre todo los de mercados emergentes que se unieron a la tendencia de redistribución geográfica del proceso productivo y de rápida expansión del comercio intrasectorial, han contribuido a la reorientación del comercio mundial hacia la producción de manufacturas y servicios comerciales. No obstante, muchos países en desarrollo quedaron al margen de estas tendencias. En los más pobres, sobre todo en África, la participación en el comercio mundial ha disminuido y muchos siguen dependiendo de la exportación de productos primarios tradicionales38. Estos países, que por lo general mantienen regímenes comerciales relativamente restrictivos, comprenden unas 75 economías en desarrollo o en transición que reúnen las condiciones para recibir crédito concesionario del FMI y el Banco Mundial, así como prácticamente todos los países menos adelantados y los países pobres muy endeudados.

Gráfico 2.13.El comercio mundial y los países en desarrollo

(Porcentaje del comercio total)

Los países en desarrollo adquirieron mayor peso en el comercio mundial; el comercio entre ellos aumentó significativamente.

Fuente: Base de datos GTAP (Global Trade Analysis Project), versión 5.

Políticas comerciales

Pese a que los esfuerzos por lanzar una nueva ronda de negociaciones comerciales en la conferencia ministerial de la OMC celebrada en Seattle no dieron fruto, el comercio mundial ha seguido ampliándose y no hay indicios significativos de que los países hayan decidido no atenerse a los compromisos asumidos en la Ronda Uruguay, los cuales en general se están llevando a la práctica en las fechas programadas. A medida que se reducen los aranceles y se eliminan las barreras no arancelarias, como las restricciones voluntarias a las exportaciones y las licencias restrictivas, van abriéndose los mercados. Actualmente la tasa arancelaria consolidada (no ponderada) que los países industriales aplican a las manufacturas es bastante baja, alrededor de un 4% en promedio, en tanto que los países en desarrollo imponen una tasa de 20% aunque el arancel efectivamente aplicado es menor39.

Los países están ampliando la liberalización del comercio en el marco de acuerdos regionales. En los seis años transcurridos desde que se creó la OMC, se notificaron a la institución 90 nuevos acuerdos de comercio regionales, frente a 124 durante los primeros 46 años del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y de esos 124 acuerdos, muchos se comunicaron recién a principios de los años noventa. Este proceso ha continuado desde la reunión de Seattle. Además de toda una serie de acuerdos suscritos con países candidatos a la adhesión a la UE y con países mediterráneos, la UE ha suscrito recientemente acuerdos de libre comercio con México y Sudáfrica y ha lanzado negociaciones con el MERCOSUR. En América, Estados Unidos y otros 33 países han establecido un calendario de negociaciones para crear, a más tardar en 2005, el Área de Libre Comercio de las Américas. En Asia, los países que realizan un gran volumen de comercio exterior como Corea, Japón, Singapur y la RAE de Hong Kong, están por primera vez procurando establecer acuerdos bilaterales de libre comercio. En África, se han intensificado los esfuerzos para fomentar la integración comercial regional. Se han registrado importantes avances en la creación de una unión aduanera en la Unión Económica y Monetaria del África Occidental, sobre todo desde enero de 2001 y, pese a que se han presentado ciertos problemas en la Comunidad Económica y Monetaria de África Central; asimismo, se ha establecido una zona de libre comercio en una parte del Mercado Común para África Meridional y Oriental.

Asimismo, la liberalización unilateral, que es uno de los principales mecanismos utilizado por las economías en desarrollo y en transición para liberalizar sus regímenes comerciales, se ha intensificado en los dos últimos años. Pese a la crisis de 1997–98, la liberalización del comercio se aceleró en Asia, sobre todo en países que adoptaron programas respaldados por el FMI (como Corea e Indonesia). En África, Asia meridional y el Caribe y, en menor medida, en el Oriente Medio, muchos países han seguido desmantelando en forma unilateral sus regímenes de comercio exterior y de inversión. Además, los países de Europa central han reducido, en general, sus tasas arancelarias como paso previo a su accesión a la UE y la adopción del Arancel Exterior Común.

No obstante, la evolución no ha sido del todo positiva. Se ha observado una clara tendencia de intensificación de las actividades antidumping, tanto por parte de los países industriales como de los países en desarrollo (véase el gráfico 2.14), y creciente preocupación por la aparición de barreras no transparentes mediante la adopción de normas técnicas y sanitarias. En lo que se refiere a los textiles y el vestido, los países industriales han concentrado sus compromisos en el marco de la Ronda Uruguay hacia el final del período establecido por la OMC, de modo que la mayoría de las cuotas se eliminarán recién en 2005. Con respecto al sector agropecuario, la arancelización de las restricciones cuantitativas en el marco de la Ronda Uruguay ha dado lugar a tasas arancelarias sumamente elevadas, y aún no se han establecido los niveles de acceso mínimo negociados durante la Ronda Uruguay; por último, si bien se han reducido las subvenciones directas a las exportaciones, el respaldo total a los productores del sector agropecuario en los países de la OCDE ha cambiado muy poco en relación con el período de base (1986–88) correspondiente a la Ronda Uruguay (véase el gráfico 2.15). Además, algunos analistas consideran que la propagación de los acuerdos de comercio regionales podría perjudicar el sistema de comercio internacional, sobre todo, ante la falta de avances en el frente multilateral40.

Gráfico 2.14.Número de investigaciones iniciadas sobre antidumping

Fuente: Organización Mundial del Comercio (OMC).

Gráfico 2.15.Monto estimado del respaldo otorgado a los productores agropecuarios en algunos países de la OCDE; 1986–2000

(Millones de dólares de EE.UU.)

El respaldo otorgado al sector agropecuario mantuvo un elevado nivel en la mayoría de los países de la OCDE.

Fuente: OCDE, Política agropecuaria en los países de la OCDE (París: OCDE, 2001).

Algunas iniciativas regionales se han postergado o sufrido reveses. La liberalización del comercio en los países miembros del Consejo de la Cooperación Económica en Asia y el Pacífico (APEC) parece haber perdido impulso, sobre todo a medida que los países miembros alcanzaron la etapa en la que harían concesiones sobre el acceso a los mercados. Debido a problemas económicos y financieros, Argentina ha empezado a imponer aranceles a las importaciones de otros países del MERCOSUR anteriormente exentos de derechos. En la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), ha habido resistencia con respecto a la reducción de los aranceles que se aplican a productos políticamente “sensibles” (como los automóviles). En África, inquieta la duplicación de un gran número de iniciativas internamente incoherentes, sobre todo en África oriental y meridional.

El comercio internacional en el período posterior a la Ronda Uruguay

La Ronda Uruguay fue una de las negociaciones comerciales multilaterales más importantes en cuanto a su alcance y los resultados obtenidos. Al eliminar prácticamente todas las barreras no arancelarias a más tardar en 2005 y reducir sustancialmente los aranceles, representa la culminación de todas las rondas anteriores. Se calcula que la mera reducción de los aranceles reportará ventajas por un valor de $200.000 millones por año y de esta cifra el beneficio para los países en desarrollo quedará comprendida entre $50.000 millones y $90.000 millones41. Además, la Ronda Uruguay creó la OMC, amplió la aplicación de las normas internacionales de comercio a sectores anteriormente excluidos o sujetas a normas poco rigurosas (el sector agropecuario, los textiles y el vestido, los servicios, la inversión relacionada con el comercio, y los derechos de propiedad intelectual), y reforzó los mecanismos de solución de diferencias42. Asimismo, a diferencia de las negociaciones anteriores, la participación de los países en desarrollo fue mucho más intensa y aceptaron las mismas obligaciones que otros países miembros de la OMC en el marco del compromiso único de la ronda. Por último, la Ronda Uruguay permitió establecer un programa de trabajo para el futuro—el denominado “programa interno”—y la pronta reanudación (a más tardar en enero de 2000) de negociaciones multilaterales para seguir adelante con la liberalización del sector agropecuario y de los servicios—los componentes básicos del programa—así como exámenes de los acuerdos sobre los derechos de propiedad intelectual, las medidas de inversión relacionadas con el comercio y del mecanismo de solución de diferencias.

Pese a estos avances, el sistema de comercio multilateral enfrenta grandes desafíos. Primero, incluso después de que concluya la etapa de implementación, la protección seguirá concentrándose en ámbitos de interés para los países en desarrollo. Si bien se ampliaron las normas y procedimientos a fin de incluir al sector agropecuario y de los servicios, el alcance de liberalización en estos sectores ha sido limitado. En el sector de las manufacturas, se aplicarán aranceles altos a los textiles y el vestido una vez que su supriman las cuotas en 2005, y otros productos de uso intensivo de mano de obra seguirán sujetos a los máximos arancelarios y a la escalada de los aranceles que obstaculizan los esfuerzos de los países en desarrollo por ampliar y diversificar sus exportaciones hacia productos de mayor valor agregado. Además, los propios países en desarrollo imponen aranceles elevados sobre las importaciones; los aranceles medios sobre los bienes industríales son tres veces mayores que los que aplican los países industriales. Estas barreras imponen un costo sobre todos los países y, si se eliminan, podrían obtenerse las ventajas sustanciales que ofrece la liberalización comercial recíproca (véase el recuadro 2.3).

Segundo, el entorno cambiante en el que se realiza el comercio internacional pone de manifiesto la necesidad de modernizar y adaptar la arquitectura del sistema de comercio. Debido a la intensificación de la integración económica por medio del comercio internacional y los flujos de inversión, y el rigor decreciente de las restricciones fronterizas, la atención se ha centrado en cuestiones supuestamente nuevas, como las medidas internas que limitan el acceso perfecto a los mercados. Por consiguiente, tanto los países industriales como los países en desarrollo han solicitado que se adopten en el marco de la OMC normas más rigurosas sobre la política de la competencia, la inversión, la contratación pública, el antidumping y otras medidas de salvaguardia, las normas sobre salud y productos, y el comercio electrónico. Asimismo, a medida que el comercio y el proceso de globalización de las economías de los países industriales se han vuelto más visibles, la sociedad civil ha exigido que en el sistema de comercio internacional se tengan en cuenta asuntos no comerciales como, por ejemplo las normas laborales y ecológicas (véase el recuadro 2.4, pág. 107).

El tercer problema se refiere a aspectos de la implementación y de las instituciones que preocupan a los países en desarrollo. Muchos de estos países consideran que se les ha impuesto la carga financiera de llevar a la práctica acuerdos complejos en campos como los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio y la valoración aduanera, sin poder gozar de las ventajas que ofrece un mejor acceso a los mercados que les interesan. Los países en desarrollo más pobres han tenido dificultades para aplicar éstos y otros compromisos debido a la falta de capacidad institucional y recursos financieros. Señalan que los compromisos no obligatorios que asumieron los países industriales para brindar un volumen significativo de asistencia técnica aún no se han materializado. Además, los procedimientos internos y de negociación de la OMC (y el largo y complejo proceso de accesión) dificultan para muchos países pobres la defensa de sus intereses legítimos.

De algún modo cada uno de estos problemas contribuyó al impasse de Seattle. Resultó difícil conciliar los diversos intereses de los países miembros en un sólo temario de negociación. La UE y Japón preconizaron su propia noción de una ronda de gran alcance que incluyera los aspectos nuevos, pero asignaron poca importancia a la liberalización agropecuaria, en tanto que Estados Unidos y otros países propusieron un enfoque más limitado basado en el programa interno haciendo hincapié en la liberalización agropecuaria y en la inclusión selectiva de cuestiones como las normas laborales. Algunos países en desarrollo prefirieron centrar la atención en la implementación de los acuerdos existentes de la Ronda Uruguay, mientras que otros estimaron que una ronda de gran alcance debería incluir negociaciones sobre las medidas antidumping. Las deliberaciones no tardaron en estancarse en una amplia gama de cuestiones relativas a la agricultura, la implementación de ciertos acuerdos de la Ronda Uruguay, aspectos nuevos o no comerciales (inversión, política de competencia, medio ambiente, y normas laborales) así como las medidas antidumping. A esta situación se sumaron el hecho de que no se habían realizado los preparativos necesarios para lanzar la ronda, la falta de transparencia y de participación en las negociaciones previas, y la escasa voluntad y poco interés por encontrar soluciones de compromiso. En consecuencia, muchos países en desarrollo consideraron que habían quedado excluidos y que sus inquietudes y limitaciones institucionales y de capacidad no se habían reconocido plenamente.

Recuadro 2.3.Posibles ventajas de una nueva ronda de negociaciones comerciales para el bienestar

Tras ocho rondas de negociaciones comerciales multilaterales y la plena implementación de los compromisos asumidos en el marco de la Ronda Uruguay, siguen existiendo fuertes protecciones en los países industriales y en desarrollo1. Dado que las nuevas reducciones de las barreras comerciales serán el meollo de una nueva ronda, cabe preguntarse cuáles serán los beneficios para el bienestar si se reducen las barreras comerciales existentes y cómo se distribuirán estos beneficios en los países.

Cuantificar los beneficios y las pérdidas de la liberalización comercial es una tarea compleja. Los resultados dependen principalmente del modelo que se utilice, de la forma en que se especifican y se cuantifican las barreras comerciales (lo cual es sumamente difícil sobre todo en el caso de los servicios), y el alcance y grado de la liberalización. Por consiguiente, las estimaciones actuales de las ventajas que reportarían las distintas opciones de política comercial varían mucho. Además, varios economistas consideran que estas estimaciones subestiman significativamente los verdaderos beneficios porque no captan de manera adecuada el efecto de importantes efectos dinámicos como la disponibilidad de nuevos bienes (véase Romer, 1994, y Feenstra, 1995). A continuación se presentan algunas estimaciones, teniendo en cuenta estas consideraciones, de las ventajas que podría reportar la plena liberalización del comercio exterior si se ponen en práctica todos los compromisos asumidos en el marco de la Ronda Uruguay.

Las cifras que se presentan a continuación se basan en simulaciones de dos modelos de equilibrio general de uso común, y corresponden a estimaciones conservadoras y liberales de los beneficios de la liberalización del comercio. El modelo de GTAP (Global Trade Análisis Project) es estático y de competencia perfecta, y los únicos beneficios para el bienestar son los que genera la reasignación de los recursos existentes—el capital y la mano de obra—según las ventajas comparativas de cada país2. El modelo de Michigan, en cambio, presupone competencia imperfecta en los sectores de manufacturas y servicios3. Ello tiende traducirse en beneficios más elevados en estos sectores ya que la liberalización comercial también reduce los precios por el efecto que tienen el aumento de la competencia y de los rendimientos a escala.

Las ventajas mundiales para el bienestar que podrían resultar de la eliminación de las barreras comerciales restantes en el período posterior a la Ronda Uruguay son sustanciales (véase el cuadro). Según estimaciones, el beneficio anual como consecuencia de la plena liberalización del comercio de mercancías podría ubicarse, en el caso de los países industriales, entre $146.000 millones y $489.000 millones (entre ½ % y ¾ % del PIB) y entre $108.000 millones y $188.000 millones (entre 1¼ y 3% del PIB) para los países en desarrollo. Como porcentaje del PIB, los beneficios de los países en desarrollo son mayores que los de los países industriales porque sus barreras comerciales y las distorsiones que éstas provocan son, en promedio, mucho más elevadas.

Asimismo, los resultados de estas simulaciones sustentan una de las conclusiones básicas de la teoría del comercio internacional: los países se favorecen del comercio exterior en casi todas las condiciones y los países que liberan su comercio reciben más beneficios en términos del bienestar que sus socios comerciales. Según las simulaciones efectuadas con el modelo de GTAP, si los países en desarrollo liberasen plenamente el régimen comercial que aplican a las mercancías en 2005 (período posterior a la Ronda Uruguay) obtendrían ganancias anuales en bienestar de $65.000 millones, frente a $108.000 millones con una plena liberalización a escala mundial, es decir, casi el 60% del beneficio total4.

Beneficios en bienestar después de la liberalización comercial de la Ronda Uruguay1(Miles de millones de dólares de EE.UU. a tipos de cambio y precios de 1995)
Productos liberalizados
AgropecuariosManufacturasTodas las mercancíasServiciosTodos los productos
Modelo de GTAP
Países industriales12224146
Países en desarrollo24663108
Mundo16887254
Modelo de Michigan
Países industriales74824899981,487
Países en desarrollo226162188182370
Mundo336446771,1811,857
Fuentes: Anderson y otros (2000), y Brown y otros (2001).

En algunos casos los datos agregados no corresponden a las sumas debido al redondeo de las cifras.

Incluidos los países recientemente industrializados de Asia que en Perspectivas de la economía mundial se clasifican como países avanzados.

Fuentes: Anderson y otros (2000), y Brown y otros (2001).

En algunos casos los datos agregados no corresponden a las sumas debido al redondeo de las cifras.

Incluidos los países recientemente industrializados de Asia que en Perspectivas de la economía mundial se clasifican como países avanzados.

Si analizamos las ventajas de una liberalización comercial mundial por sectores utilizando ambos modelos, se observa que el libre comercio de productos agropecuarios se traduce en importantes ventajas en bienestar para los países en desarrollo, sobre todo para los de bajo ingreso (véase FMI, 2001a). Análogamente, ambos modelos indican que, para el conjunto de los países en desarrollo, los beneficios de una liberalización mundial son mayores en el caso de las manufacturas que de los productos agropecuarios, lo cual refleja el peso cada vez mayor de la exportación de manufacturas en las economías en desarrollo más grandes y avanzadas.

En el caso de los países industriales, los resultados de los dos modelos difieren. Las simulaciones efectuadas utilizando el modelo de GTAP indican que las mayores ganancias en bienestar derivadas de la liberalización del comercio de mercancías son consecuencia de la eliminación de las restricciones al comercio de productos agropecuarios, ya que las barreras comerciales y los subsidios se mantienen elevados. Los beneficios que reportaría la eliminación de los aranceles sobre las manufacturas, que ya son bajos (salvo en el caso de los textiles y las prendas de vestir), son reducidos. En cambio, el modelo de Michigan parece indicar que la eliminación de los aranceles sobre la importación de manufacturas podría reportar importantes ganancias en bienestar para las economías avanzadas debido a que se intensificarían las presiones competitivas y los beneficios de la economía de escala. Al mismo tiempo, este modelo predice que los beneficios de la liberalización de los productos agropecuarios serán mucho menores debido a las pérdidas de bienestar que registrarán los países exportadores netos de estos productos, ya que la reasignación de los recursos hacia el sector agrícola reduce la competencia y eleva los precios de las manufacturas y los servicios. Sin embargo, es probable que estas simulaciones subestimen las ventajas de la liberalización del comercio de productos del agro dado el efecto que tienen algunos supuestos y porque la modificación simulada de la política comercial no contempla la eliminación de los subsidios a la actividad agrícola.

En vista del peso importante que tienen los servicios en la mayoría de las economías y las elevadas barreras comerciales que aún persisten en este sector, la eliminación de esos obstáculos en el marco de una nueva ronda de negociaciones incrementaría considerablemente las ganancias en bienestar en todo el mundo. Los resultados que se obtienen de las simulaciones del modelo de Michigan, que incluyen los servicios, indican que los beneficios podrían ser de aproximadamente el doble que los que resultarían de la liberalización del comercio de mercancías en el caso de los países industriales, y que serían aproximadamente iguales en el caso de los países en desarrollo.

Pese a que no tienen en cuenta las ventajas dinámicas del comercio, los resultados de las simulaciones indican que en términos generales todos los países obtendrían grandes ganancias en bienestar si se intensifica la liberalización comercial multilateral en el período posterior a la Ronda Uruguay. Las ventajas para los países varían en función del tipo de productos incluidos en el programa de liberalización. Dadas estas diferencias, es importante que el conjunto de sectores que serán objeto de la nueva ronda de negociaciones comerciales sea lo suficientemente amplio como para que los negociadores puedan efectuar las concesiones necesarias y pueda superarse la resistencia que opondrán los intereses creados a una intensificación del proceso.

1En FMI (2001a) se presenta un resumen del estado actual de las restricciones al comercio en la economía mundial.2Véanse Anderson y otros autores (2000) sobre las simulaciones y el estudio de Hertel (1997) sobre este modelo.3Véanse las simulaciones en Brown y otros autores (2001), y el modelo en Internet: www.fordschool.umich.edu/rsie/model.4Dos estudios recientes de Zarazaga (1999, 2000) sobre las ventajas cuantitativas en términos de bienestar que obtienen los países cuando liberan su comercio exterior en forma unilateral confirman que los beneficios correspondientes son generalmente sustanciales en relación con las ventajas de la liberalizacion multilateral o del comercio regional.

Desde las reuniones de Seattle, la OMC ha procurado restablecer la confianza en el sistema de comercia multilateral centrándose en la situación los países en desarrollo. Se ha creado un mecanismo de examen de la ejecución para analizar las solicitudes de prórroga en la implementación de los compromisos de la Ronda Uruguay, de acuerdo con las particularidades de cada caso, y se han redoblado los esfuerzos para mejorar la eficacia y la coordinación de la asistencia técnica destinada a los países más pobres. Se ha iniciado un proceso de deliberaciones continuas a fin de mejorar los procedimientos de negociación de la OMC para que los países en desarrollo no queden excluidos del proceso, y se ha previsto un período de consultas más largo para preparar la próxima reunión ministerial y evitar los graves problemas que caracterizaron a los preparativos de las reuniones de Seattle. Por último, algunos países industriales han adoptado medidas concretas destinadas a otorgar un acceso a sus mercados libre de derechos y cuotas (UE, Nueva Zelandia y Noruega) o concesiones en el marco del Sistema Generalizado de Preferencias.

Además, se está avanzando en los aspectos que forman parte del programa interno y las deliberaciones en torno a los servicios y el sector agropecuario han llegado al punto en el que puedan realizarse negociaciones de fondo (y los países hacen concesiones). No obstante, es poco probable que este proceso pueda avanzar hasta que no se apruebe un nuevo temario de negociación más amplio y se inicien las labores respectivas.

Recuadro 2.4.Críticas a una nueva ronda de negociaciones comerciales

Los que se oponen a una nueva ronda de negociaciones comerciales aducen dos inquietudes principales. La primera es que la globalización, sobre todo la liberalización del comercio exterior, ha ampliado la brecha entre ricos y pobres, de modo que los beneficios de una nueva ronda no se distribuirán equitativamente. La segunda inquietud es que, al reducirse las protecciones fronterizas, las negociaciones comerciales se han centrado más en las políticas internas de los países, con lo cual se ha limitado el margen de maniobra de las autoridades nacionales para resolver problemas sociales.

¿Se ha ampliado la brecha entre ricos y pobres como resultado de la globalización?

Existe la percepción de que la apertura comercial y el proceso de globalización están ampliando la brecha entre ricos y pobres tanto a nivel interno como entre los países. En los países industriales, la globalización preocupa porque se sospecha que reduce los salarios relativos y las oportunidades de empleo de los trabajadores no calificados. En general, las numerosas investigaciones que se han realizado al respecto señalan que, por sí misma, la competencia de las importaciones ha tenido un efecto relativamente reducido en los salarios relativos de los trabajadores no calificados de los países industriales. Los factores que más los han afectado son el cambio tecnológico y las migraciones (véase Burtless y otros autores, 1998). Aun así, los efectos negativos sobre los trabajadores no calificados de las tendencias del mercado laboral, cualquiera sea su fuente, subrayan la necesidad de seguir prestando atención a las redes de protección social y a la educación.

A escala internacional, las pruebas acumuladas respaldan firmemente la tesis de que la apertura comercial estimula el crecimiento económico1. Aunque la brecha del ingreso de muchos países en desarrollo se ha ampliado con respecto a los países industriales, ciertos países que han logrado integrarse a la economía mundial están reduciendo esta brecha al conjugar la apertura comercial con condiciones macroeconómicas estables, una interferencia limitada del gobierno, y un aumento de la inversión institucional y en infraestructura2. Un estudio reciente de Dollar y Kray (2001) sobre los países que han avanzado en la integración después de 1980 confirma estas conclusiones y presenta información empírica sobre la equidad interna de los países. Analizaron un grupo de países integrado por China, Filipinas, Hungría, India, Malasia, México y Tailandia, que en los últimos 20 años han incrementado sustancialmente su comercio exterior como proporción del PIB, y alojan a más de la mitad de la población del mundo en desarrollo. Simultáneamente con la apertura comercial, estos países emprendieron reformas en muchos campos, entre ellos la protección de los derechos de propiedad y la educación universal. Ello les ha permitido lograr grandes mejoras en sus resultados económicos, reducir la brecha con los países ricos, disminuir los índices de pobreza y, como grupo, evitar el aumento sistemático de las desigualdades dentro de los países.

Éstos y otros estudios aportan pruebas significativas de que una mayor apertura comercial puede ayudar a los países en el marco de una estrategia global de desarrollo encaminada a mejorar los resultados económicos y, por ende, elevar el nivel de vida. A diferencia de estos países que lograron integrarse, los resultados poco satisfactorios de muchos de los países que se han quedado atrás son atribuibles a la combinación de políticas no acertadas, niveles de endeudamiento elevados, deficiencias institucionales, y a la protección dentro y fuera del país, y en muchos casos exacerbados por conflictos civiles y circunstancias iniciales desfavorables. Ayudar a estos países a aprovechar las ventajas que el comercio ofrece en materia de crecimiento y desarrollo económicos es uno de los grandes desafíos que enfrenta la comunidad internacional. Un componente esencial de toda estrategia destinada a ayudar a estos países es la eliminación de las barreras comerciales, sobre todo en los sectores que revisten mayor importancia para su desarrollo, a saber, los sectores agropecuario, textil y del vestido, las manufacturas que requieren gran cantidad de mano de obra y los servicios basados en el empleo de personal. Una nueva ronda de negociaciones comerciales ofrecería a los países industriales y en desarrollo una oportunidad para avanzar juntos en estos ámbitos. Para poder beneficiarse de un mayor acceso a los mercados, estos países tendrán que, además, fortalecer sus políticas internas. Asimismo, deberán contar con un volumen de asistencia mucho mayor (ayuda para el comercio) de los aliados en el desarrollo para que puedan crear la capacidad que les permita comerciar con el resto del mundo y participar efectivamente en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

¿Interfieren las reglas de comercio exterior en la formulación de políticas internas?

Lo que caracteriza a la OMC (y del régimen que remplazó, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) es que conjuga un sistema de comercio basado en normas con un mecanismo de solución de diferencias y sanciones en caso de incumplimiento que complementan el mecanismo de negociación necesario para la liberalización progresiva del comercio. A medida que se fueron reduciendo los obstáculos “en la frontera”, fueron cobrando mayor importancia otros obstáculos al comercio que se refieren a la política interna, como los subsidios a la industria y los derechos de propiedad intelectual (temas tratados en las negociaciones anteriores) y, más recientemente, a la política de inversión y competencia. Si bien muchos analistas consideran que esta tendencia es necesaria para que las normas que regulan el comercio sigan siendo pertinentes, otros la consideran un tema polémico, sobre todo porque entraña aspectos sociales de alcance mayor y reduce el margen para formular medidas en campos que tradicionalmente han sido el dominio de las autoridades nacionales.

En este contexto, algunos grupos de intereses de los países industriales sostienen que es necesaria una mayor coordinación internacional o una mayor convergencia de las normas para atenuar las presiones a favor de un comercio totalmente libre y evitar una competencia destructiva. Sin protección, las empresas que buscan una ventaja competitiva reducirán entonces sus costos trasladándose a países de bajo ingreso donde las normas laborales y ecológicas son menos rigurosas. Como ya señalamos, la información empírica de que se dispone actualmente no respalda la tesis de que la apertura comercial socava las instituciones internas (véase también Bhagwati y Hudec, 1996). Además, no está claro si las normas que regulan el comercio son el mecanismo ideal para fortalecer las normas ecológicas y laborales, las cuales no forman directamente parte del ámbito del comercio exterior. Un enfoque mejor focalizado, que evitaría tener que aplicar sanciones comerciales que pudiesen perjudicar a los trabajadores de ciertos sectores, se basaría en un esfuerzo cooperativo instrumentado a través de mecanismos e instituciones especializados. Por último, y más importante, la utilización del régimen comercial para establecer normas uniformes en estos campos puede imponer costos en los países en desarrollo que reducen su competitividad y ventajas comparativas, trayendo consigo una disminución global del bienestar y ejerciendo una función similar a una protección comercial.

En cambio, muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) y países en desarrollo sostienen que en una serie de campos las normas que actualmente regulan el comercio ya son, de hecho, demasiado estrictas y deberán modificarse para ofrecer mayor flexibilidad a los países en función de sus capacidades y etapa de desarrollo. Sostienen que los países ricos dominan las negociaciones comerciales y establecen reglas que responden a sus propios intereses; además, señalan el costo que significa adoptar una reglamentación y normas similares a las de los países industriales, así como el efecto de las normas sobre los derechos de propiedad intelectual en ámbitos como la producción nacional de medicamentos de bajo costo para hacer frente a enfermedades devastadoras como el SIDA. Si bien son válidas muchas de estas recomendaciones a favor de una mayor flexibilidad, a nivel fundamental deberá reconocerse que la protección de los derechos de propiedad intelectual estimula la innovación y que la adopción de un sistema de comercio basado en normas tiende a proteger a los más vulnerables contra los abusos de los más poderosos. Cabe mencionar que, en general, los países en desarrollo que recurrieron al mecanismo de solución de diferencias en el marco de la OMC obtuvieron resultados favorables.

Dada la polémica despertada por el debate sobre la política y las normas que regulan el comercio, y en vista de la compleja serie de costos y beneficios que generan, la forma más acertada de resolver estas diferencias es a través de una nueva ronda de negocaciones comerciales. Las negociaciones directas entre gobiernos que representan los intereses de sus ciudadanos son la mejor forma de modificar y establecer un sistema de comercio que logre un equilibrio apropiado entre las ventajas que ofrece un régimen de comercio basado en normas, es decir, que satisface las necesidades de una economía mundial en un continuo proceso de integración, y el legítimo deseo de libertad para poder adoptar políticas económicas, perseguir objetivos sociales y tomar decisiones a nivel nacional.

1Véanse, por ejemplo, Frankel y Romer (1999); Coe, Helpman y Hoffmaister (1997), y Bhagwati y Srinivasan (1999). Rodríguez y Rodrik (2000) cuestionan la información empírica sobre la relación causal entre el comercio y el crecimiento económico centrándose en su lugar en la importancia del desarrollo institucional.2Véanse el capítulo IV de la edición de mayo de 1997 de Perspectivas de la economía mundial donde se señala que, además, la apertura no eleva el crecimiento económico sin la adopción de reformas complementaria, y Banco Mundial (1996).

La etapa inmediatamente previa a la conferencia ministerial de Doha

En vista de los avances recientes, las perspectivas de que pueda realizarse una nueva ronda de negociaciones comerciales han mejorado; sin embargo, quedan por resolver varios problemas antes de que las partes puedan empezar a negociar. Los partidarios de una negociación amplia (la UE y Japón) parecen estar dispuestos a flexibilizar su enfoque. En la versión modificada del programa de trabajo que había propuesto, la Comisión de la UE reconoce que el temario inicial (presentado antes de Seattle) era demasiado ambicioso en cuanto a los aspectos nuevos y no suficientemente ambicioso en cuanto al acceso a los mercados y la implementación de los acuer dos existentes43. La UE está proponiendo ahora que los acuerdos sobre los aspectos nuevos sean plurilaterales y ha dado muestras de una actitud más positiva con respecto al acceso a los mercados, tanto para los productos agropecuarios como no agropecuarios44. Asimismo, la Comisión está dispuesta a abordar otros aspectos que inquietan a los países desarrollo, como las normas antidumping, y reducir sus expectativas en lo que se refiere al medio ambiente.

Los países en desarrollo—encabezados por el grupo que, según se dice, ha adoptado una posición común y que incluye India, Pakistán, Malasia y Egipto—han sido renuentes a participar en las negociaciones hasta que no vean avances en los aspectos de la implementación y mejoras “tangibles” en el acceso a los mercados como resultado de los compromisos asumidos en la ronda anterior, sobre todo en sectores como el agropecuario y el de los textiles y el vestido en los que gozan de una ventaja comparativa. Para tener más probabilidades de contar con el respaldo de estos países, los planes deberán orientarse a la intensificación de la liberalización de estos sectores, teniendo en cuenta los máximos arancelarios y los aranceles en escalada de todos los sectores, así como las subvenciones destinadas a los productos agropecuarios. Un aspecto clave para la mayoría de los países en desarrollo es en qué medida estarán dispuestos a ir más allá de las cuestiones básicas del acceso a los mercados, sobre todo, en los temas nuevos como la inversión, la política de competencia y el medio ambiente.

Otra de las incógnitas es la postura que asumirá Estados Unidos en las negociaciones. En varias ocasiones el nuevo gobierno se ha manifestado a favor de una nueva ronda en Doha, y ha indicado estar dispuesto a considerar la posibilidad de que las deliberaciones continúen más allá del período contemplado en el programa interno. Sin embargo, no está claro cuál será el alcance del programa de trabajo que respalden las autoridades de Estados Unidos. Asimismo, hay incertidumbre con respecto a las posibilidades de que el Congreso autorice una política de promoción del comercio exterior, así como las condiciones a que estaría supeditada esa autorización.

Por último, hay un consenso cada vez mayor de que el temario debe abordar las necesidades e inquietudes de los países en desarrollo y fomentar su plena participación. Ello incluye no sólo las oportunidades de acceso a los mercados, sino también asistencia suplementaria para fortalecer la capacidad. En este sentido, Estados Unidos y la UE declararon en un comunicado conjunto que están comprometidos a lanzar una nueva ronda que procure hacer frente equitativamente a las necesidades y problemas de los países en desarrollo, demuestre que el sistema de comercio puede tener en cuenta las inquietudes de la sociedad civil y fomente el desarrollo sostenible45. Asimismo, están dispuestos a incrementar la asistencia técnica y mejorar su provisión para desarrollar la capacidad de los países más pobres de modo que puedan suscribir acuerdos y respaldar las negociaciones, y desplegarán esfuerzos para que los países que reúnan las condiciones necesarias para acceder a la OMC consigan hacerlo lo antes posible. Por último, manifestaron su compromiso de mejorar el mecanismo de solución de diferencias de todos los países miembros.

Conclusión

La exitosa realización de una ronda de negociaciones comerciales multilaterales de gran alcance reportará grandes ventajas para la economía mundial. Contribuirá a restablecer la confianza de los mercados y creará nuevas oportunidades de exportación; fortalecerá el sistema de comercio multilateral que sufrió un revés después de Seattle, y estimulará la reforma económica al alentar a los países a hacer extensiva la liberalización regional a todos los que son miembros de la OMC. Por consiguiente, una nueva ronda podría fomentar sustancialmente el crecimiento económico mundial a largo plazo. Además de los efectos dinámicos, las ganancias en bienestar que surgirían de la eliminación de las barreras comerciales que aún obstaculizan el comercio de mercancías son considerables: entre $250.000 millones y $680.000 millones por año. De este ahorro, se destinará a los países en desarrollo aproximadamente un tercio, lo cual representa un monto de más del doble de los flujos de asistencia financiera que reciben anualmente estos países. Es probable que las ventajas de la liberalización de los servicios sean aún más grandes en vista de la magnitud de ese sector, su importancia para la competitividad global de los países, y las fuertes protecciones de que aún goza el sector.

El alcance de la nueva ronda deberá ser suficientemente amplio como para que se efectúen concesiones recíprocas entre los sectores y la resolución de los problemas. Los objetivos en cuanto al acceso a los mercados deberán ser ambiciosos, y encaminarse a lograr reducciones sustanciales o a eliminar las barreras al comercio en los sectores donde las protecciones restantes son más fuertes: el sector agropecuario, las manufacturas de uso intensivo de mano de obra y los servicios. Tanto los países industriales como los países en desarrollo podrían beneficiarse de manera sustancial de la liberalización de estos sectores. Para facilitar un comercio libre y no discriminatorio, deberán aclararse y fortalecerse las normas que rigen el comercio multilateral, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos más susceptibles de ser el blanco de intereses proteccionistas (por ejemplo, las medidas antidumping y otras medidas de salvaguardia, y las normas sanitarias, de seguridad y normas ecológicas) y deberá perfeccionarse el mecanismo de solución de diferencias. La plena participación de todos los países miembros de la OMC en el establecimiento de un sistema de comercio basado en normas es esencial, y los acuerdos comerciales deben prever suficiente flexibilidad en el cumplimiento de los compromisos, teniendo en cuenta las limitaciones de capacidad y las necesidades de desarrollo de los países más pobres.

De no lograrse avances tangibles en la organización de una nueva ronda de negociaciones comerciales se reducirá la confianza en el sistema de comercio multilateral y se socavará el compromiso a seguir liberalizando el comercio exterior46. Además, de no establecerse un contexto amplio en el que se efectúen concesiones, podrían ser infructuosas las negociaciones con respecto al sector agropecuario y los servicios contempladas en el plan de trabajo interno. Si bien no se recurrió al proteccionismo después de las crisis financieras de los años noventa y del fracaso de la conferencia ministerial de Seattle, será mucho más difícil contener presiones de este tipo si la economía mundial pierde impulso por un período sostenido y son pocas las perspectivas de avanzar en el frente del comercio multilateral. Si no se siguen elaborando normas y procedimientos sobre solución de diferencias y, por ende, no se infunde confianza a todos los que comercian de que el sistema multilateral sigue siendo pertinente y eficaz, podría menguar el respaldo a dicho sistema. En este entorno, el recurso a acuerdos de comercio regionales podría, en última instancia, perjudicar a la economía mundial. El GATT (ahora la OMC) se creó expresamente para evitar que surjan bloques comerciales hostiles. De no celebrarse una nueva ronda de negociaciones, podría verse amenazada la primacía del multilateralismo sobre el regionalismo. Ello sería especialmente nocivo para los países más pobres, porque podrían terminar siendo aún más marginados.

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1Para que los datos de los países sean coherentes, se calcularon las brechas de producción (producto efectivo menos producto potencial, como fracción del producto potencial) de todos los países del G—7 utilizando la medida del producto potencial que se deriva utilizando el filtro de pasa banda aproximado propuesto por Baxter y King (1999), y no las estimaciones del producto potencial empleadas habitualmente en Perspectivas de la economía mundial. El componente cíclico de una variable se define como la suma de todos los componentes que fluctúan a frecuencias comprendidas entre 1½ y 8 años (6–32 trimestres).
3Forni y otros autores (2000) explican más detenidamente el modelo generalizado de factores dinámicos. Lumsdaine y Prasad (1999), y Clark y Shin (1998) presentan otros enfoques para identificar y estimar los componentes comunes.
4Véase el capítulo IV de la edición de octubre de 1998 de Perspectivas de la economía mundial, donde se analizan los problemas financieros de Japón desde principios de los años noventa y su efecto sobre la economía real.
5Los gráficos indican la correlación a ocho años porque ésa es, según aproximaciones, la duración media de un ciclo económico (véase también Baxter y King, 1999). La conclusión de que la correlación negativa es estadísticamente robusta en lo que se refiere al periodo analizado en el gráfico.
6El ciclo económico del Reino Unido se analiza en los estudios recientes de Artis y Zhang (1999), y Kontolemis y Samiei (2000).
7La interdependencia comercial global de los países del G-7 también podría ser consecuencia del comercio con otros países. Sin embargo, las magnitudes de la variación de las proporciones globales del comercio exterior en mercancías de los países del G-7 no parecen indicar que la interdependencia comercial indirecta haya cambiado significativamente.
8Los datos de las cuentas nacionales indican que, dado que los precios de los bienes que son objeto de comercio exterior aumentan menos que los precios de los otros bienes, el crecimiento del volumen de comercio fue, en general, un poco mayor que el aumento del valor del comercio. Sin embargo, el valor del comercio puede ser más pertinente para analizar el efecto de cambios de la interdependencia comercial sobre la vinculación de los ciclos económicos.
9Véanse, entre otros, Canova y Dellas (1993), y Frankel y Rose (1998). La correlación entre los coeficientes de correlación de la brecha bilateral de producción durante el período 1974–2000 que se indica en el cuadro 2.1 y las proporciones bilaterales medias de las importaciones de este período asciende a 0,45. Sin embargo, es probable que los fuertes comovimientos del producto no se deban únicamente a efectos por la vía del comercio, ya que la solidez de los vínculos comerciales depende en parte de factores como la proximidad geográfica y las semejanzas en la ejecución de políticas que también afectan la solidez de los vínculos de los ciclos económicos.
10La utilización de elasticidades estándar del ingreso en el caso de las exportaciones e importaciones totales puede dar lugar a que se subestime el efecto de las variaciones recientes de las proporciones del comercio exterior sobre los comovimientos del producto. Como señalan Kose y Yi (2001), el comercio se caracteriza cada vez más por la especialización vertical, es decir, los países se especializan en etapas específicas del proceso de valor agregado a la producción y no en todas las etapas de producción. En principio ello debería traducirse en elasticidades del ingreso de las exportaciones e importaciones totales que varían con el tiempo, de modo que es posible que aumenten las correlaciones del producto incluso cuando las proporciones entre el comercio total y el PIB sean invariables.
11Como señalan Canova y Dellas (1993), entre otros autores, los comovimientos del producto dependen también de la correlación de las perturbaciones. Frankel y Rose (1998) plantean que una mayor integración comercial puede incrementar la covarianza de las perturbaciones de la productividad debido a la transferencia de tecnologías que se produce como parte del comercio internacional de bienes de capital y de algunos insumos.
12Véase, sin embargo, FMI (2000) en que se presenta un análisis de la distribución de los activos y pasivos de cartera de 29 países al final de 1997 clasificados por destinos y tipos de instrumento.
13Los datos no incluyen las tenencias oficiales de activos externos.
14Los datos se basan en el lugar geográfico en que la empresa de intermediación financiera realiza la transacción.
l5 No se dispone de datos oficiales sobre la riqueza de los hogares de Italia. Asimismo, lamentablemente tampoco se cuenta con información sobre los activos y pasivos de cartera clasificados por su propiedad. La comparación no implica que todo o incluso la mayoría del aumento de la diversificación transfronteriza de activos y pasivos pueda atribuirse a los hogares. Por el contrario, hay información empírica (por ejemplo, datos de flujos de fondos del Reino Unido) que indica que el aumento de la diversificación transfronteriza es consecuencia de las actividades de empresas de intermediación financiera. No obstante, puesto que los hogares controlan directa o indirectamente una proporción sustancial de los pasivos de intermediarios financieros (por ejemplo, acciones de fondos comunes de inversión), es posible que la diversificación transfronteriza haya ejercido cierta influencia en sus decisiones financieras.
16Pese a los aumentos observados en los años noventa, el verdadero alcance de la diversificación transfronteriza de la inversión de cartera sigue siendo menor que el grado óptimo que recomiendan la mayoría de los modelos de asignación óptima de estas inversiones, y el denominado sesgo a favor de valores nacionales en la asignación de la inversión de cartera sigue siendo un enigma dado el grado de integración supuestamente muy alto de los mercados de capital (véase, por ejemplo, Tesar y Werner, 1995, o Lewis, 1999).
17En De Santis y Gerard (1997) y Dumas, Harvey y Ruiz (2000), entre otros, se presenta información empírica que es compatible, por lo general, con una valoración idéntica del riesgo en los mercados de acciones de economías avanzadas.
l8 Esto es compatible con la conclusión de Longin y Solnik (1995) de que la correlación entre los rendimientos de siete de los principales mercados bursátiles aumentó en el período 1959–91, y con el estudio de Stultz (1999) que señala un pequeño aumento de la correlación entre los rendimientos de participaciones de capital locales y el rendimiento de la cartera mundial correspondiente al índice MSCI durante el período comprendido entre octubre de 1979 y marzo de 1995.
19Sobre la base de índices elaborados por Salomon Brothers del rendimiento total de las carteras de bonos en el período 1985–2000.
20Véase Baxter y King (1999). El filtro incorpora fluctuaciones con frecuencias que varían entre dos años y ocho años.
21Debido a que el período muestral es largo, el grupo de “países en desarrollo” incluye Corea, Israel y Singapur, tres países que actualmente se clasifican como economías avanzadas debido al acelerado desarrollo económico que registraron durante ese período. Los datos compuestos correspondientes a los grupos regionales o analíticos se han calculado utilizando la metodología descrita en el apéndice estadístico. (Se obtienen resultados similares cuando los agregados del producto se ponderan en función del comercio, en lugar del PIB ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo.)
22En Agénor, McDermott y Prasad (2000) se analizan las principales características de las fluctuaciones macroeconómicas que registraron 12 países en desarrollo de ingreso medio.
23Este fenómeno es especialmente notorio a nivel de los países. Véase Kose, Otrok y Whiteman (2000).
24Véanse Razin y Rose (1994) y Kraay y Ventura (2001) en que se examinan las causas de la volatilidad del producto de los países en desarrollo, y Mendoza (1995) y Kose (de próxima publicación) en que se analizan, a partir de modelos estocásticos dinámicos, los factores que dan lugar a fluctuaciones del ciclo económico en los países en desarrollo.
25Asimismo, las perturbaciones que afecten a sus sectores integrados a escala mundial, como la tecnología de la información, posiblemente contribuyan al ciclo mundial (Kraay y Ventura, 2001).
26Se utilizaron promedios para todas las variables durante el período 1971–2000. Asimismo, se incluyeron como regresores otras variables ficticias regionales, pero no se incluyeron en la especificación final porque no eran estadísticamente significativas. Al parecer la variable ficticia correspondiente a América es significativa ya que, a diferencia de las demás regiones, la dependencia de los mercados de las siete principales economías avanzadas ha ido aumentando con el tiempo.
27Véanse también Mendoza (1995) y Kose (de próxima publicación).
28Véase el estudio de Baxter y Kouparitsas (2000) en que se sostiene que la volatilidad de la relación de intercambio de los países depende, entre otros factores, de la composición de los productos primarios y de la dirección del comercio exterior.
29La importancia de los factores de la demanda también pueden deducirse de la persistencia de las variaciones de los precios de los productos primarios y de las correlaciones positivas de los precios de productos primarios específicos. Véase Deaton (1999).
30Véase Pallage y Robe (de próxima publicación). Asimismo, este estudio señala que, durante el período 1969–95, el volumen neto de asistencia oficial para el desarrollo ascendió, en promedio, a un 12,5% del PIB del país beneficiario en el caso de África, y a un 4% del PIB del país beneficiario en el caso de los países de otros continentes.
31Sin embargo, son muy pocos los países en desarrollo de ingreso medio que han recibido una proporción muy elevada de estos flujos.
32En el estudio de Alburquerque (2001) se presenta información empírica que respalda la tesis de que los países en desarrollo de reducido acceso a los mercados de capital reciben una mayor proporción de la inversión extranjera directa que otros países.
33Lamentablemente, es difícil obtener datos coherentes sobre la composición de la inversión de cartera por bonos y participaciones de capital.
34En el estudio de Montiel y Reinhart (2001) se presenta información empírica que indica que los flujos de capital también son sensibles a la política macroeconómica a corto plazo, como las intervenciones esterilizadas, y en menor medida, los controles de capital que aplican los países en desarrollo.
36Véase el capítulo V de la edición de octubre de 1999 de Perspectivas de la economía mundial en el que se analiza el sistema de comercio internacional en los años noventa.
37Véase el capítulo VI de la edición de Perspectivas de la economía mundial de octubre de 1994 titulado “Los logros económicos de la posguerra”. Asimismo, los estrechos vínculos entre el comercio y el crecimiento económico han sido objeto de numerosos estudios. Véanse, por ejemplo, el estudio de Bhagwati (1978) sobre la evolución de países específicos, y los estudios de Sachs y Warner (1995), Edward (1998) y Frankel y Romer (1999) en los que se comparan los resultados de crecimiento de los países. En Rodríguez y Rodrik (2000) se cuestiona la información empírica de corte transversal sobre la relación entre la apertura y el crecimiento económicos; en el estudio de Rodrik (1999) se concluye que la apertura comercial forma parte de la estrategia de desarrollo pero no la puede sustituir.
38La evolución del comercio exterior de África al sur del Sahara se analiza en el capítulo II de la edición de mayo de 2001 de Persfiertwas de la economía mundial
39En los países en desarrollo, la tasa arancelaria efectiva asciende, en promedio, a 13%, nivel significativamente más bajo que los aranceles consolidados. Por lo tanto, el margen para elevar los aranceles sin dejar de cumplir los compromisos en el marco de la OMC reduce la seguridad del acceso a los mercados.
40Los acuerdos de comercio regionales, si se diseñan adecuadamente, pueden reportar beneficios netos a través de la creación de comercio, ofrecer un paso intermedio en el proceso de integración más general en la economía mundial, y garantizar la liberalización recíproca. Al mismo tiempo, discriminan contra los países no miembros y pueden dar lugar a que el comercio se desvíe y se pierda competitividad global. Estos riesgos pueden reducirse cuando dichos acuerdos tienen una orientación externa y se complementan con una liberalización unilateral y rondas de negociaciones regulares. Véanse Vamvakidis (1999), para un examen de las ventajas de la liberalización regional con respecto a una liberalización de amplio alcance, y Banco Mundial (2000), para un análisis minucioso de los costos y las ventajas de los acuerdos regionales.
41Véase el estudio de Kirmani y otros autores (1994) en el que se presenta una reseña completa de la Ronda Uruguay.
42La OMC incorporó una serie de acuerdos, incluidos tres acuerdos comerciales multilaterales: el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, y el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, así como procedimientos sobre solución de diferencias.
43Véase el documento titulado “State of Play and Strategy for the New Round”, enero de 2001, Comisión Europea, en Internet: http://www.europa.eu.net.
44A diferencia del compromiso único de la Ronda Uruguay, los acuerdos plurilaterales del sistema del GATT permiten una participación limitada y flexible.
45Véase la declaración conjunta de Gotemburgo emitida el 14 de junio de 2001.
46Los primeros 50 años del sistema de comercio multilateral se caracterizaron por negociaciones multilaterales casi continuas. La Ronda de Tokio culminó en 1979 y la Ronda Uruguay se lanzó en 1986, tras una serie de conferencias ministeriales celebradas en 1982–86 en las que fueron diseñándose paulatinamente sus características. Las negociaciones de la Ronda Uruguay culminaron a fines de 1993, hace casi ocho años.

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