Chapter

Capítulo III. La Revolución de la TecnologÍa de la Información

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2001
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

La tecnología de la información (TI)—que para efectos de nuestra definición abarca los equipos y el software (programas de informática) y los sistemas de telecomunicaciones—ha hecho estallar una revolución universal, cuyos beneficios macroeconómicos ya se han vuelto realidad en algunas economías, en particular la estadounidense. La historia demuestra que las revoluciones tecnológicas suelen atravesar fases de expansión y de contracción financiera igualmente agudas, y la TI no es ninguna excepción. Sin embargo, aunque es probable que el gasto en esta tecnología se mantenga bajo en el futuro inmediato a medida que la excesiva inversión del pasado va retomando niveles normales, a largo plazo seguramente seguirá teniendo beneficios iguales—o incluso mayores—para la economía mundial.

El progreso tecnológico es constante, pero pasa por épocas en las que se acentúa. Aparecen entonces productos nuevos y se abaratan los que ya están en circulación; unos y otros tienen vastas aplicaciones en el resto de la economía. A grandes rasgos, esas épocas coinciden con las revoluciones tecnológicas universales: los productos textiles y la máquina de vapor en la revolución industrial, el ferrocarril en el siglo XIX y la electricidad a principios del siglo XX (cabría mencionar al automóvil en esta categoría, pero su evolución fue más bien paulatina). En líneas generales, los efectos de estas revoluciones han ocurrido en tres grandes etapas, a menudo parcialmente superpuestas: primero, el cambio tecnológico acelera el aumento de la productividad del sector innovador; segundo, la caída de los precios intensifica la utilización del capital; y tercero, surge la posibilidad de reorganizar sustancialmente la producción en torno a los bienes de capital que aprovecha la nueva tecnología.

El motor de la revolución tecnológica que estamos viviendo es el avance de la ciencia de los materiales, gracias al cual los semiconductores han ganado en potencia y los precios han caído rápidamente (gráfico 3.1). En los 40 últimos años, la capacidad de los chips semiconductores (microplaquetas) se ha duplicado aproximadamente cada 18 ó 24 meses, fenómeno bautizado “ley de Moore” en honor de Gordon Moore, que lo predijo en 1965 cuando era Director de Investigaciones de Fairchild Semiconductor. El abaratamiento de los semiconductores ha propiciado rápidos avances en la producción de equipos y software y de sistemas de telecomunicaciones, precipitando una pronunciada baja de los precios del sector. Esa rápida caída estimuló una inversión extraordinaria en los bienes de TI, que provocó una sustancial intensificación del capital (gráfico 3.2). Como resultado, algunos países han visto acelerarse el aumento de la productividad global, que a su vez podría incrementarse gracias a eventuales cambios en la organización de la producción.

Gráfico 3.1.Estados Unidos: Precios relativos de los bienes de tecnología de la información1

(1999: T1 = 100; escala logarítmica)

La caída pronunciada de los precios de componentes, como los microprocesadores, han producido reducciones persistentes en los precios de las computadoras.

Fuentes: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Dirección de Análisis Económico: Análisis de deflactores de los precios de inversión de computadoras y perféricos, equipos de comunicaciones y programas. Departamento de Trabajo de Estados Unidos, Dirección de Estadísticas del Trabajo: precios de microprocesadores según índice de precios al productor.

1En relación con el deflactor del PIB.

2Los índices de precios de los microprocesadores (semiconductores) no mantienen constante la calidad antes de 1997, de modo que no captan la rápida caída de los precios ajustados según la calidad.

Gráfico 3.2.Inversión en tecnología de la información en Estados Unidos1

(Variación porcentual en cuatro trimestres)

La inversión en equipos y software y en equipos de comunicaciones creció a un ritmo extraordinario durante los años noventa.

Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Dirección de Análisis Económico.

1Inversión bruta fija real.

Este capítulo trata de las consecuencias macroeconómicas de la revolución causada por la TI, las lecciones que han dejado otras revoluciones tecnológicas universales, los efectos sobre el aumento de la productividad, la distribución de los beneficios entre productores y usuarios, las consecuencias desde el punto de vista del ciclo económico y los mercados financieros, y las implicaciones para la política macroeconómica1. El análisis se centra en los países que han participado más activamente en esta revolución; a saber, las economías avanzadas y las economías de mercados emergentes de Asia en las que se concentra la producción de equipos (gráfico 3.3)2.

Gráfico 3.3.Tecnología de la información: Gasto y producción

(Porcentaje del PIB)

El gasto en TI (como proporción del PIB) es relativamente uniforme en los distintos países, pero los sectores de producción sólo son grandes en unas pocas economías.

Fuentes: WITSA (2000) para los datos de gasto; Reed Electronics Research (2001) para los de producción, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1El gasto en TI abarca equipos y software, y equipos de comunicaciones.

2La producción de TI abarca la producción bruta de componentes activos, equipo de procesamiento electrónico de datos (ajustados según los insumos de componentes activos) y equipo de telecomunicaciones (ajustado según insumos de componentes activos).

Las revoluciones tecnológicas universales del pasado

En otras épocas, estas revoluciones giraron en torno a la producción textil, la máquina de vapor, el ferrocarril y la electricidad3. No cabe duda de que los beneficios que produjeron fueron cuantiosos, a pesar de las grandes dificultades de medición que plantea la creación o el perfeccionamiento de un producto, y los historiadores económicos han tenido que efectuar ajustes retrospectivos en función de la calidad (cuadro 3.1). Por ejemplo, el ferrocarril ofrecía claramente la ventaja de la rapidez y de la comodidad, pero en muchos casos resultaba más costoso que los otros medios de transporte; por consiguiente, es importante tener en cuenta la calidad del nuevo servicio—como la rapidez y la comodidad—al calcular los beneficios de la invención del ferrocarril.

Cuadro 3.1.Aporte de las nuevas tecnologías al crecimiento económico(Porcentaje anual)
PeríodoIntensificación del capitalAvance tecnológico en la producciónAvance tecnológico en el usoTotal
Vapor: Reino Unido1780-18600,190,320,51
Ferrocarril: Reino Unido1840-18700,130,100,23
1870-18900,140,090,23
Ferrocarril: Estados Unidos1839-18700,120,090,21
1870-18900,320,240,56
Electricidad: Estados Unidos1899-19190,340,070,41
1919-19290,230,050,700,98
Tecnología de la información: Estados Unidos1974-19900,520,170,69
1991-19950,550,240,79
1996-20001,360,501,86
Fuente: Crafts (2001). Las estimaciones sobre tecnología de la información no reflejan las últimas revisiones a las cuentas nacionales de ingreso y de producto de Estados Unidos del período 1998-2000.
Fuente: Crafts (2001). Las estimaciones sobre tecnología de la información no reflejan las últimas revisiones a las cuentas nacionales de ingreso y de producto de Estados Unidos del período 1998-2000.

La revolución producida por la tecnología de la información tiene varios parecidos notables con otras del pasado, pero también algunas diferencias profundas. Cabe mencionar los siguientes paralelos:

  • En un principio, los beneficios de la nueva tecnología provenían de la intensificación del uso del capital que produce la caída de los precios relativos, pero cuando el aumento de la eficiencia propiciado por la reorganización de la producción alcanzó gran magnitud, terminó por ser el beneficio dominante. Como muestra el cuadro 3.1, en el caso de la adopción de la electricidad en Estados Unidos, el factor determinante del crecimiento durante los primeros años fue la intensificación del capital (1899-1919) y, en los siguientes, los beneficios de la reorganización del uso que se le daba (1919-29).
  • Originalmente, los beneficios se concentraron en los países industriales4. Por ejemplo, el cuadro 3.2 muestra que las economías en ese entonces avanzadas fueron las que adoptaron inicialmente el ferrocarril y que pasó casi un siglo entre 1830, cuando se inauguró la línea de Liverpool a Manchester, y 1920, cuando el uso del ferrocarril se había extendido al mundo entero. Sin embargo, como se señala más adelante, el ritmo de difusión de la TI a los países en desarrollo parece ser diferente. En última instancia, los beneficios dependen de las circunstancias locales. Por ejemplo, como puede observarse en el cuadro 3.3, en el caso del transporte de carga, el mayor ahorro social se registró en México, que en general carecía de transporte fluvial.
Cuadro 3.2.Extensión ferroviaria, 1840-1920(Porcentaje del total mundial)
184018801920
América del Norte51,545,543,3
Europa46,337,923,7
Resto del mundo2,216,633,0
Mundo100,0100,0100,0
Partida informativa
Mundo (km)8,835355,2691,086,100
Fuente: Woodruff (1966), con las millas convertidas en kilómetros.
Fuente: Woodruff (1966), con las millas convertidas en kilómetros.
Cuadro 3.3.Ahorro social producido por el ferrocarril1(Porcentaje del PNB)
AñoPasajerosCarga
Brasil18874,5
19131,622,0
España18786,5
191218,5
Estados Unidos18593,7
18902,64,7-10,0
India19009,0
Inglaterra y Gales18654,1
189010,2
México189514,6
19100,631,5
Rusia19071,04,6
Fuente: Crafts (2001).

El ahorro social mide los beneficios en términos de la voluntad de pagar; es decir, el área ubicada debajo de la curva de demanda.

Fuente: Crafts (2001).

El ahorro social mide los beneficios en términos de la voluntad de pagar; es decir, el área ubicada debajo de la curva de demanda.

  • Las principales ventajas fueron para los usuarios, no para los productores. Los beneficios llegaron en su mayoría a sus manos gracias a la caída de los precios relativos de los bienes que aprovechan la nueva tecnología; en comparación, las utilidades y los salarios en las industrias productoras rara vez fueron excepcionales. El ejemplo clásico es la producción textil en Gran Bretaña durante la revolución industrial, cuando alrededor de la mitad de los beneficios derivados de la reducción de los precios fue a parar a otras manos porque empeoró la relación de intercambio. Además, la nueva tecnología llevó a una reorganización de la producción que marcó el comienzo del régimen de fábrica en los albores de la revolución industrial y, por tratarse de una repercusión tecnológica localizada, la competitividad de las exportaciones británicas se mantuvo firme durante muchos años.
  • Por lo general, las revoluciones tecnológicas han conducido a excesos en los mercados financieros. Los casos mejor documentados son los del ferrocarril y la electricidad. En el gráfico 3.4 se compara la trayectoria de la cotización de las acciones de firmas innovadoras, la inversión en bienes que aprovechan la nueva tecnología y el PIB real durante la “fiebre del ferrocarril” que experimentó Gran Bretaña en la década de 1840 y la “fiebre de la TI” que ha vivido Estados Unidos en los últimos años. Al igual que en otros casos, cuando la burbuja del ferrocarril estalló en esa misma década, no se produjo una recesión económica general, sino una consolidación considerable en el sector.

Gráfico 3.4.Primera etapa de las revoluciones tecnológicas

(Inversión como porcentaje del PIB y PIB real como variación porcentual anual)

Las revoluciones del ferrocarril y de la tecnología de la información (TI) produjeron inicialmente un auge de la inversión y de las cotizaciones bursátiles.

Fuentes: Hawke (1970) para los datos sobre inversión ferroviaria; Mitchell (1988) para los del PIB.

1Promedio del precio de cierre de las acciones de cuatro compañías británicas (London & North Western, Great Western Railway, London & Lancashire Railway y Midland Railway) en libras esterlinas a fin de julio.

2Definida como inversión privada en equipos y programas de procesamiento de datos.

Hay también dos diferencias importantes:

  • La caída del precio relativo de los bienes de la TI ha sido excepcionalmente pronunciada: no parece haber ningún paralelo histórico con la reducción rápida y sostenida de los precios de los semiconductores según la ley de Moore5. Por consiguiente, aun teniendo en cuenta la dificultad de comparar datos correspondientes a episodios históricos diferentes, los beneficios de la TI parecen estar surgiendo más rápidamente que los de las anteriores revoluciones tecnológicas universales.
  • La producción de los bienes que utilizan la nueva tecnología está mucho más dispersa por distintas partes del mundo que en el pasado, ya que la elevada razón precio/peso de los bienes de TI permite comerciarlos fácilmente. El paralelo histórico más próximo se encuentra en los textiles de algodón fabricados en Inglaterra durante la revolución industrial, de los cuales se exportaba aproximadamente la mitad.

Aumento de la productividad del trabajo

Las publicaciones cada vez más numerosas sobre la TI y el aumento de la productividad del trabajo abordan dos temas principales: los problemas de medición y el aporte de la TI a dicho aumento6. Los nuevos bienes y la rápida caída de los precios relativos complican la medición de la producción, y las metodologías estadísticas que se aplican para solucionar esa situación difieren de un país a otro. Algunos utilizan métodos hedónicos para ajustar el precio en función de la variación de la calidad y la ponderación encadenada para eliminar el sesgo de sustitución en los métodos de agregación con ponderaciones fijas (recuadro 3.1). Además, en muchos casos las estadísticas oficiales no tienen suficiente información sobre el sector de la TI y casi ningún país establece una distinción entre su producción, inversión y consumo en las cuentas nacionales. En vista de estos problemas, para el análisis comparativo de los países a menudo se utilizan precios hedónicos tomados de la Dirección de Análisis Económico de Estados Unidos (ajustados según la fluctuación del tipo de cambio) y datos sobre la producción y el uso de TI tomados de fuentes particulares. Ése es el método utilizado en este capítulo7.

La tecnología de la información puede contribuir al aumento de la productividad del trabajo por medio de la intensificación del uso del capital y del incremento de la productividad total de los factores (PTF)8. La expresión intensificación del capital se refiere a la variación de la productividad laboral que puede atribuirse a un nivel más alto de capital por trabajador y con la expresión aumento de la PTF se indica el mejoramiento de la eficiencia con la que se combinan el capital y el trabajo para producir. Según trabajos publicados, se ha comprobado que la TI está contribuyendo a lograr una mayor productividad laboral por medio tanto del incremento del nivel de capital dedicado a la TI por trabajador (“intensificación del capital vinculado a la TI”) como del aumento de la PTF en la producción de esta tecnología, pero la magnitud exacta del aporte es aún tema de debate. El principal interrogante es si la TI ha contribuido al aumento de la PTF a nivel más general incrementando la eficiencia de la producción, ya sea mediante el aprovechamiento de los bienes de la TI o las repercusiones en materia de conocimiento que tiene su producción. Se han realizado estudios comparativos y de países individuales.

Los estudios de países determinados siguen los lineamientos de los trabajos de vanguardia realizados en Estados Unidos que, en términos generales, coinciden en que la intensificación del capital vinculado a la TI y el aumento de la PTF en la producción de TI contribuyeron sustancialmente a la aceleración de la productividad del trabajo a finales de los años noventa9. El aumento de la productividad del trabajo en el sector empresarial no agrícola aumentó de alrededor de un 1½ % en 1973-95 a aproximadamente un 2½ % en 1996-2000. Entre ¼ y ½ punto porcentual de esa aceleración, más de lo que corresponde a la inversión en TI, se debió a la intensificación del capital y aproximadamente otro ¼ punto porcentual es atribuible al aumento de la PTF en la producción de TI (cuadro 3.4)10. Sin embargo, no hay consenso acerca del efecto de la TI en el aumento de la PTF generalizada. Lo que se discute es si el resto de la aceleración se debe a factores cíclicos o a una intensificación del aumento de la PTF básica y, aun en este último caso, en qué medida la aceleración de la PTF generalizada obedece a la TI. Uno de los estudios atribuye el ½ punto porcentual adicional de aceleración de la productividad del trabajo a factores cíclicos; otros sostienen que es estructural. De acuerdo con análisis más recientes, la variación de la utilización de los factores, la acumulación de los factores y los rendimientos de escala han tenido poca influencia en la aceleración de la productividad del trabajo, que queda explicada prácticamente en su totalidad por los sectores usuarios y productores de la TI (véase el recuadro 3.2). Si se confirman empíricamente, estos resultados, tomados en conjunto, sugieren que tal vez se vea pronto el efecto de la TI en el aumento de la PTF generalizada.

Cuadro 3.4.Aporte de la tecnología de la información (TI) a la aceleración de la productividad en Estados Unidos
Gordon (2000)Jorgenson y Stiroh (2000)Oliner y Sichel (2000)U.S. Council of Economic Advisers (2001)
Período estudiado1995-19991995-19981995-19991995-2000
Aceleración de la productividad del trabajo1,330,951,161,63
Intensificación del capital0,330,290,330,38
Vinculado con la TI0,340,500,62
Otro–0,05–0,17–0,23
Aumento de la productividad total de los factores0,310,650,801,19
Producción de TI0,290,240,310,18
Resto de la economía0,020,410,491,00
Otros factores0,690,010,040,04
Efecto cíclico0,500,04
Medición de precios0,14
Calidad de la mano de obra0,050,010,040,00
Fuente: Stiroh (2001) y U.S. Council of Economic Advisers (2001). En los estudios se indican las diferencias metodológicas y de datos. Las estimaciones no reflejan las últimas revisiones a las cuentas nacionales de ingreso y de producto de Estados Unidos, que fueron sustanciales en el año 2000.
Fuente: Stiroh (2001) y U.S. Council of Economic Advisers (2001). En los estudios se indican las diferencias metodológicas y de datos. Las estimaciones no reflejan las últimas revisiones a las cuentas nacionales de ingreso y de producto de Estados Unidos, que fueron sustanciales en el año 2000.

Recuadro 3.1.Consideraciones sobre la medición

Al medir la contribución de la tecnología de la información (TI) al crecimiento económico, se plantean tres cuestiones metodológicas importantes1. La primera es el modo de ajustar los índices de precios en función de bienes nuevos y de mejoras de la calidad de los bienes que ya existen. En las cuentas nacionales de Estados Unidos (y otros países), los deflactores de los precios de muchos bienes de TI están basados en índices de precios hedónicos, que pretenden captar cambios de calidad (véase el cuadro) partiendo de la premisa de que el valor de un bien es un agregado de distintas características. Por consiguiente, el precio de un bien nuevo puede estar basado en las características que ofrece. Las ecuaciones de los precios hedónicos de las computadoras, por ejemplo, suelen contener elementos tales como la velocidad de reloj, la memoria de acceso aleatorio y la memoria del disco rígido.

Aunque los métodos hedónicos no ajustan perfectamente el precio a los cambios de calidad, son más sistemáticos que los demás. Por ejemplo, en Alemania, el valor monetario de los cambios de calidad se calcula caso por caso y en base a un conjunto de reglas, lo que puede dificultar la aplicación ante variaciones muy grandes y producir una subestimación de la magnitud de la caída del precio ajustado a la calidad2. Como los bienes de TI son extremadamente fáciles de comercializar, los precios hedónicos ajustados según el tipo de cambio en distintos países a menudo se mueven casi a la par, y hay por lo menos dos países que han optado por el índice estadounidense de precios hedónicos para las computadoras, ajustándolos según las fluctuaciones cambiarias.

El efecto que ejercerá el uso de métodos hedónicos sobre los agregados macroeconómicos (en los países que no los tienen ya en uso) dependerá de la estructura de la producción y la demanda. En los países productores de TI, la producción real medida de bienes de TI tenderá a crecer, haciendo subir el PIB real medido y la exportación real. Como consecuencia, el aporte medido de la TI al crecimiento (a través del aumento de la PTF en ese sector) tenderá a incrementarse. En los países usuarios de TI, la inversión real en bienes de TI y su importación real tenderán a crecer, fortaleciendo el aporte de la TI al crecimiento a través de la intensificación del capital y reduciendo el aporte del aumento de la PTF3.

Características de las cuentas nacionales de algunas economías
índice de precios hedónicos de computadorasPonderaciones encadenadas
AlemaniaNoNo
Australia1
BélgicaNoNo
Canadá
ChinaNoNo
CoreaNoNo
Dinamarca1No
EspañaNoNo
Estados Unidos
FilipinasNoNo
FinlandiaNoNo
Francia2
Hong Kong, RAE deNoNo
IndiaNoNo
IndonesiaNoNo
IrlandaNoNo
ItaliaNoNo
JapónNo
MalasiaNoNo
NoruegaNo
Países BajosNo
Reino UnidoNo
SingapurNoNo
SueciaNo
TailandiaNoNo
Taiwan, provincia china deNoNo
Fuente: Gust y Márquez (2000) y autoridades nacionales.

Utiliza el índice hedónico de Estados Unidos, ajustado en función de las variaciones del tipo de cambio

Se usan precios hedónicos únicamente para las microcomputadoras.

Fuente: Gust y Márquez (2000) y autoridades nacionales.

Utiliza el índice hedónico de Estados Unidos, ajustado en función de las variaciones del tipo de cambio

Se usan precios hedónicos únicamente para las microcomputadoras.

La segunda cuestión se refiere a la manera de sumar la producción de bienes cuyos precios relativos experimentan grandes variaciones. Los bienes con precios relativos en rápida baja suelen destinarse a nuevas aplicaciones con un producto marginal más bajo, de modo que cualquier método de agregación con ponderaciones fijas, como el clásico índice de Laspeyres, asignará ponderaciones demasiado grandes a estos bienes en rápido aumento (sesgo de sustitución) y tenderá a sobreestimar el crecimiento del agregado. Cuanto más distante sea el año base, más grande será la ponderación de estos bienes y por consiguiente mayor será la sobreestimación. Un buen ejemplo de este problema lo ofrece la aplicación de la ponderación fija a la tasa de aumento del PIB real estadounidense en 1998: precios base de 1995, 4,5%; de 1990, 6,5%; de 1980, 18,8%, y de 1970, 37,4% (Wheelan, 2000).

Para eliminar el sesgo de sustitución en las mediciones con ponderación fija, cada vez más países calculan los agregados reales utilizando ponderaciones encadenadas, basadas en precios actualizados todos los años. Por ejemplo, Estados Unidos ahora hace una agregación de sectores utilizando el índice ideal encadenado que hizo popular Irving Fisher4. El principal beneficio de las ponderaciones encadenadas radica en que el aumento medido del PIB real no depende de una estructura de precios arbitraria, de modo que el año base seleccionado no tiene importancia. La principal desventaja es que, excepto si se aplica el año base, el nivel del PIB real no equivale necesariamente a la suma de los componentes reales porque el sistema de ponderación tiene en cuenta precios relativos fluctuantes y no se lo puede interpretar como el volumen de producción que se habría constatado si todos los precios se hubieran mantenido al nivel del período base.

La última cuestión que se plantea es la clasificación del gasto en TI como final o intermedio, especialmente cuando se trata de software5. En términos generales, se resta de la producción bruta el gasto de las empresas en bienes intermedios, que quedan totalmente incorporados en el producto, para obtener el valor agregado (evitando así la doble contabilidad). El gasto en TI se considera inversión sólo si es posible aislar físicamente los productos correspondientes, contando a los productos de TI constituyentes de los equipos como bienes intermedios. En la práctica, la relación entre la inversión en TI y el consumo intermedio de TI varía considerablemente de un país a otro debido a las diferencias entre los sistemas estadísticos (véase Colecchia, 2001). Por ejemplo, en Francia los compradores deben clasificar los gastos, mientras que en Estados Unidos se utilizan los datos de producción suministrados por los vendedores en combinación con matrices de insumo-producto. En los países que clasifican como inversión una proporción más grande del gasto de las empresas en bienes de TI, el aumento del PIB medido será mayor si este gasto se encuentra en rápido aumento.

Según los estudios que comparan las metodologías estadísticas utilizadas en Alemania, Francia y Reino Unido con las que aplica Estados Unidos, el aumento medido de la producción es el elemento en el que más influyen las diferencias en la clasificación del gasto en software como final o intermedio6; entre Estados Unidos y Francia, que utilizan precios hedónicos y ponderaciones encadenadas, representan una diferencia del crecimiento anual de 0,3 puntos porcentuales aproximadamente. Por su parte, el efecto combinado de las diferencias en el ajuste por calidad, la agregación y la clasificación del gasto en software representa una diferencia del crecimiento anual entre Estados Unidos y tanto Alemania como Reino Unido de unos 0,4 puntos porcentuales.

1Una cuarta cuestión es que, en vista de las elevadas tasas de depreciación de muchos bienes de capital de TI, sería mejor utilizar el producto neto para medir la productividad. En Estados Unidos, el producto interno neto real creció ¼ % menos que el PIB real entre 1995 y 2000. Véase Landefeld y Fraumeni (2001).2El deflactor de los precios de equipos de TI se redujo en alrededor de cuatro quintos entre 1991 y 1999 en Estados Unidos, pero alrededor de un quinto solamente en Alemania. Véase Banco Federal de Alemania (2000).3Schreyer (2001) ha determinado que el efecto del uso de precios hedónicos (en países avanzados que no los aplican ya) sobre el aumento del PIB real es pequeño.4La tasa de crecimiento real se calcula como el promedio geométrico de las tasas de crecimiento de un índice de Paasche (en el cual la ponderación del precio se refiere al momento considerado) y un índice de Laspeyres (en el cual la ponderación del precio se refiere al momento previo). Véanse Landefeld y Parker (1998) y Vavares, Prakken y Guiri (1998), donde se describe la metodología y se examinan cuestiones afines.5De acuerdo con el Sistema de Cuentas Nacionales 1993 (SCN 1993), las adquisiciones de programas de computación de las empresas deberían considerarse gastos de inversión.6Véanse Banco Federal de Alemania (2001), Lequiller (2001), y Wadhwani (2000).

Otra economía en la que se constató una aceleración de la productividad del trabajo durante los años noventa es la de Australia. Los trabajos realizados por el FMI con datos publicados por la Oficina de Estadística de Australia parecen indicar que la intensificación del capital vinculado a la TI y el aumento de la PTF generalizada tuvieron una influencia importante (véase Cardarelli, 2001). Concretamente, en ese decenio hubo una rápida intensificación del capital vinculado a la TI que, en los últimos años, representó dos tercios del aporte al crecimiento. Aunque las cuentas nacionales no identifican por separado a los sectores productores de TI, los datos sobre el trabajo y el comercio parecen indicar que en Australia esos sectores son muy pequeños, lo cual implica que el aumento de la PTF en el caso de la TI no fue un factor importante en la aceleración de la productividad del trabajo. Por otra parte, al analizar distintas industrias australianas, el personal técnico del FMI encontró indicios de una relación positiva entre la intensificación del capital vinculado a la TI y el aumento de la PTF, observación que concuerda con la idea de que el mayor uso de la TI se relaciona con una reorganización de las actividades económicas, respaldada por reformas estructurales.

Recuadro 3.2.¿Se ha acelerado la productividad total de los factores de los otros sectores en Estados Unidos?

De acuerdo con investigaciones publicadas, la tecnología de la información (TI) contribuyó al aumento de la productividad del trabajo en Estados Unidos a finales de los años noventa mediante la intensificación del capital en la economía en general y los avances registrados en el sector mismo, aunque la magnitud exacta del aporte sigue siendo tema de debate1. Entre alrededor de ¼ % y½ % de la aceleración de la productividad del trabajo se debió a la intensificación del capital, a la cual la TI contribuyó entre ⅓ % y ⅔ %, porcentaje que se vio ligeramente compensado por una reducción de la intensificación en otros sectores. Sin embargo, el aumento de la intensificación del capital puede haber sido en parte un reflejo pasajero del auge de la inversión ocurrido en esa época (véase el cuadro 3.4)2. Por último, otro ¼ % se debió al aumento de la productividad total de los factores (PTF) en la producción de la TI.

Un interrogante importante para el futuro es si la TI ya ha contribuido al aumento de la PTF básica en otros sectores (es decir, al aumento de la PTF “generalizada”), lo que podría ocurrir a causa de las repercusiones en materia de conocimiento de la producción de bienes de TI, o de la reorganización de las empresas gracias al uso de bienes de este tipo (“repercusiones de la TI”). Estos beneficios constituyen un estímulo para la inversión en TI y motivaron gran parte del aumento a largo plazo de la producción en la mayoría de las revoluciones tecnológicas universales previas. En este recuadro se examinan las últimas opiniones publicadas en Estados Unidos sobre el tema, que suele quedar sumergido en el debate general sobre las fuentes de la aceleración de la productividad del trabajo desde 1996.

Para quienes tienden a dudar de la importancia de la TI en la aceleración de la PTF que se observó a finales de los años noventa, la razón principal fueron factores cíclicos vinculados al auge de esa época los que provocaron un aumento pasajero de la PTF3. De hecho, la desaceleración de la actividad y de la productividad del trabajo registrada desde mediados de 2000 respalda en parte la opinión de que los factores cíclicos pueden haber ejercido cierta influencia, a lo que se suma el hecho de que en las últimas revisiones de las cuentas del ingreso nacional se redujo el aumento de la productividad del trabajo en un 1¼ % para el año 2000 y en más de ¼ % al año para el período 1996-2000.

Basándose en los primeros indicios de que la aceleración del aumento de la productividad del trabajo estuvo concentrada en los sectores de las computadoras y los semiconductores, estos mismos autores extienden su escepticismo al resto de la economía, cuestionándose si se benefició de la nueva tecnología. Sin embargo, los estudios posteriores a nivel de industria revelan que también se constató una aceleración considerable de la productividad del trabajo en otros sectores productores distintos de la TI, concentrada en los sectores usuarios de esta tecnología (estos resultados no están ajustados según las últimas revisiones de los datos). Concretamente, se ha comprobado que los sectores ajenos a la TI que más invirtieron en esta tecnología a principios de los años noventa experimentaron el mayor aumento de la productividad del trabajo (y, junto con los sectores productores de TI, dieron cuenta de casi toda la aceleración de la productividad del trabajo); que el fuerte aumento de la productividad del trabajo registrado en tres sectores que hacen un uso intensivo de la TI (las finanzas, el comercio minorista y el comercio mayorista) se debe a una mejor organización de las empresas y a un aprovechamiento más fructífero de la tecnología, y que al examinar las partidas de ingresos de las cuentas nacionales, en lugar de las correspondientes a la producción, se puede observar que alrededor de la mitad de la aceleración de la productividad del trabajo ocurrió fuera del sector de la TI4. Aunque concuerdan con la opinión de que el aumento de la productividad del trabajo en Estados Unidos es en parte estructural, los resultados a nivel de industria no eliminan la posibilidad de que gran parte de la aceleración que se observó en la PTF sea cíclica y refleje la intensificación del capital además de esos fuertes efectos, ya que los sectores usuarios de la TI se expandieron con especial rapidez durante el auge que se vivió al final de la última década.

Por último, algunos estudios recientes han abordado directamente el tema del carácter cíclico de la aceleración de la productividad (con datos sin revisar). Aplicando variables de sustitución de la utilización de los factores, la acumulación del capital y los rendimientos de escala, uno de los estudios determinó que existían razones pasajeras—algunas de carácter cíclico—que influían en los cálculos del aumento de la PTF desglosados por año, pero que no explicaban la aceleración general de la productividad del trabajo de la segunda mitad de la década de los noventa (Basu, Fernald y Shapiro, 2001). Otro estudio demostró que gran parte de la aceleración de la productividad del trabajo fue reflejo de un aumento estructural y que el componente cíclico prácticamente no entró en juego (U.S. Council of Economic Advisers, 2001). Aunque estos resultados apuntan a una aceleración estructural de la PTF, es muy difícil individualizar con precisión componentes cíclicos latentes, sobre todo antes de observar un ciclo completo.

En síntesis, aunque existen indicios de que el aumento de la productividad básica del trabajo ha sido mayor en Estados Unidos en los cinco últimos años gracias a la TI, hay bastante más incertidumbre en cuanto a la magnitud y la duración de la aceleración de la PTF básica. La rapidez de la innovación en el sector de la TI es indiscutible. Existen sólidos indicios de una aceleración de la intensificación del capital (aunque la inversión en bienes de TI podría perder velocidad—quizá mucha—a corto plazo). Por último, no hay suficientes datos como para determinar fehacientemente si la reorganización de la producción ha impulsado el aumento de la PTF básica en los demás sectores.

1Véanse Gordon (2000), Jorgenson y Stiroh (2000), y Oliner y Sichel (2000). Estas investigaciones se examinan en la obra de De Masi (2000).2Como casi todos estos primeros estudios terminan en 1999, no se ven demasiado afectados por las recientes revisiones que redujeron el aumento estimado de la productividad del trabajo ligeramente en 1998 y 1999, pero en medida sustancial en 2000.3El principal proponente de este argumento es Gordon (2000).4Stiroh (2001), Baily y Lawrence (2001), y Nordhaus (2001).

En la mayoría de las demás economías avanzadas, la productividad del trabajo no se ha acelerado en los últimos años, lo que implica que el aporte positivo que pueda haber hecho la TI fue neutralizado por otros factores:

  • En Japón, no hubo aumento de la productividad del trabajo durante los años noventa, a pesar del nivel relativamente elevado de intensificación del capital en general y del vinculado a la TI. De acuerdo con un estudio oficial, el aporte a la mayor intensificación del capital vinculado a la TI aumentó entre un ½ y ¾ punto porcentual entre principios y finales de la década de los noventa (Japón, Oficina de Planificación Económica, 2000), pero se redujo proporcionalmente el de la intensificación de otros capitales. No existe ningún estudio del aporte de la producción o el uso de la TI al aumento de la PTF específico de Japón.
  • En Francia, el aumento de la productividad del trabajo no fue tan grande en el segundo quinquenio de los noventa, lo que es atribuible, según los análisis del FMI, a la menor intensificación del capital general, porque los salarios no aumentaban mucho y se invertía menos en equipos que permiten economizar mano de obra11. Si bien aminoró la intensificación del capital general, el aporte al crecimiento de la correspondiente al vinculado a la TI subió de cero a ¼ %. Aunque el aumento de la PTF repuntó en la segunda mitad del decenio, es probable que se relacione con la reactivación de la economía en general (y la PTF procíclica) y no con la producción de TI, que es relativamente pequeña en Francia. Aún no está clara la relación que pueda haber existido entre ese repunte y el uso de la TI.
  • En el Reino Unido, la productividad del trabajo no se ha acelerado, a pesar de que la tasa de inversión en capital de TI es casi tan elevada como en Estados Unidos. La labor del personal técnico del FMI parece indicar que tanto la intensificación del capital vinculado a la TI como el aumento de la PTF en la producción de TI hicieron un aporte sustancial a la productividad del trabajo a finales de los años noventa (véanse Kodres, de próxima publicación, y Oulton, 2001) que fue neutralizado por el menor aumento de la PTF fuera del sector de la TI.
  • En la mayoría de los países emergentes de Asia, el aumento de la productividad del trabajo fue menor a finales de los años noventa, en parte debido a la desaceleración del aumento de la producción provocada por la crisis. De acuerdo con conclusiones preliminares del personal técnico del FMI, la intensificación del capital vinculado a la TI y el aumento de la PTF en ese sector fomentaron una mayor productividad del trabajo en el transcurso de la década, pero quedaron ampliamente superados por los menores aportes de otros sectores (recuadro 3.3). La intensificación del capital vinculado a la TI se incrementó porque el nivel de inversión en TI se mantuvo elevado, a pesar de que el crecimiento se desaceleró frente a la crisis.

Los estudios comparativos de los países también revelan que la intensificación del capital vinculado a la TI y el aumento de la PTF en la producción de este sector contribuyeron a la mayor productividad del trabajo durante la segunda mitad de los años noventa. Hay dos tipos de estudios: uno calcula el aporte de la intensificación del capital vinculado a la TI recurriendo al método tradicional de análisis del crecimiento, y el otro se centra en la función que desempeñan los sectores usuarios (y productores) de la TI12. Según las conclusiones del primero, la intensificación del capital vinculado a la TI ha contribuido sustancial y efectivamente al crecimiento en distintos países (cuadro 3.5). Teniendo en cuenta la rápida caída del precio relativo de los bienes de capital de TI, su contribución al incremento de la masa de capital es mayor que la proporción nominal de la inversión que le corresponde. Por ejemplo, un estudio ha determinado que alrededor de un tercio del incremento real de la masa de capital registrado en Estados Unidos entre 1995 y 1999 puede imputarse a la baja de los precios de los bienes de capital (Colecchia, 2001).

Cuadro 3.5.Aporte de la intensificación del capital para tecnología de la información al aumento del PIB en las economías del G-7(Puntos porcentuales)
Colecchia (2001) 1995-99Daveri (2001) 1991-1999Roeger (2001) 1995-1999
Alemania10,30,50,3
Canadá20,4
Estados Unidos0,90,90,7
Francia0,40,40,3
Italia0,30,30,3
Japón0,3
Reino Unido0,80,4
Nota: Colecchia (2001) y Daveri (2001) se refieren al crecimiento del sector empresarial, en tanto que Roeger (2001) utiliza el aumento del PIB. Además de los equipos de informática y telecomunicaciones, Colecchia (2001) y Daveri (2001) incluyen el software, y Roeger (2001) incluye semiconductores.

El cálculo de Daveri (2001) abarca el período 1992-99.

El cálculo de Colecchia (2001) no incluye programas de informática.

Nota: Colecchia (2001) y Daveri (2001) se refieren al crecimiento del sector empresarial, en tanto que Roeger (2001) utiliza el aumento del PIB. Además de los equipos de informática y telecomunicaciones, Colecchia (2001) y Daveri (2001) incluyen el software, y Roeger (2001) incluye semiconductores.

El cálculo de Daveri (2001) abarca el período 1992-99.

El cálculo de Colecchia (2001) no incluye programas de informática.

Otra manera de medir los efectos de la tecnología de la información es calcular los aportes que han realizado al crecimiento económico el sector productor de TI y los sectores que la usan mucho mediante la intensificación del capital. En otras palabras, el aporte de la TI se mide en términos de la intensificación del capital general producida por sectores vinculados a la TI, y no en términos de la del capital vinculado a la TI en todos los sectores. En el cuadro 3.6 se han consignado las conclusiones de un estudio de esta clase (véase Van Ark, 2001) que parece indicar que las industrias productoras de TI o que usan intensivamente estos equipos contribuyeron entre 0,5 y 0,9 puntos porcentuales (o entre 28% y 57%) al crecimiento económico. En la mayoría de las economías del G-7, el aporte de los sectores usuarios fue mucho mayor que el de los sectores productores.

Cuadro 3.6.Aporte de las actividades de tecnología de la información al aumento del PIB, 1990-98(Porcentaje anual)
Aporte de las industrias vinculadas a la TI
Aumento del PIB realTotalUsuarias de TIProductoras de TI
Alemania1,10,50,40,1
Canadá2,10,80,60,2
Dinamarca1,80,50,30,2
Estados Unidos3,21,40,90,5
Finlandia1,60,70,00,7
Francia1,30,50,20,3
Italia1,40,70,50,2
Japón1,40,80,50,3
Países Bajos2,51,00,70,3
Reino Unido2,11,00,60,4
Van Ark (2001). En el caso de Alemania, el período es 1991-97.
Van Ark (2001). En el caso de Alemania, el período es 1991-97.

Recuadro 3.3.La tecnología de la información y el crecimiento en las economías emergentes de Asia

Aunque la mayoría de las obras dedicadas al crecimiento y a la tecnología de la información (TI) se refieren a las economías avanzadas de América del Norte, Europa y Japón, muchas de las economías emergentes de Asia son importantes productores y usuarios de bienes de TI. El FMI ha comenzado un estudio comparativo de los efectos de la intensificación del capital vinculado a la TI sobre el aumento de la productividad del trabajo en China, Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia (Lee y Khatri, 2001). Como los responsables de las estadísticas en estas economías no utilizan métodos hedónicos para ajustar los índices de precios según la variación de la calidad ni ponderaciones encadenadas para calcular las tasas de crecimiento reales (véase el recuadro 3.1) y como las cuentas nacionales no hacen una distinción entre la producción, el consumo y la inversión dentro del sector de la TI, el FMI utiliza datos congruentes de la World Information Technology Services Alliance (WITSA) para comparar el gasto en TI de distintos países, y datos sobre precios de la Dirección de Análisis Económico de Estados Unidos, ajustados según la fluctuación del tipo de cambio.

En el gráfico aparece representado el valor estimado de la masa de capital de TI (en relación con el PIB) de las economías emergentes de Asia y la de Estados Unidos1. La relación masa de capital de TI/PIB más elevada corresponde a Estados Unidos y a las economías recientemente industrializadas (ERI), seguidos de los países de ASEAN-4 y luego China, lo que refleja diferencias en el ingreso per cápita. En todas las áreas de la economía, la masa de capital más grande es la del sector de las telecomunicaciones, seguido por los equipos y luego los programas de TI. Además, las proporciones difieren mucho: a los equipos les corresponde una proporción mucho más grande de la masa de capital de TI en Estados Unidos y las ERI asiáticas que en otros países. Éste es un factor importante para el cálculo de la intensificación del capital, ya que la caída de los precios relativos que beneficia a la TI más que a otras inversiones de capital es mucho más pronunciada en el sector de los equipos.

Tecnología de la información (TI) y productividad de la mano de obra

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promedio simple de las economías recientemente industrializadas (ERI) de Asia: Corea, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong y Singapur.

2Promedio simple de los cuatros países de ASEAN-4: Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Los resultados basados en una descomposición típica del crecimiento muestran que el aporte de la intensificación del capital vinculado con la TI al aumento de la productividad del trabajo en las economías emergentes de Asia adquirió mayor peso durante la década de los noventa (véase el gráfico). Este aporte fue de por sí importante en la primera mitad de ese decenio en las economías recientemente industrializadas de ese continente y volvió a acrecentarse en la segunda mitad. En los países de ASEAN-4 y en China, el aporte de la intensificación del capital vinculado a la TI comenzó en un nivel bajo y prácticamente se duplicó hasta llegar a un ¼ %.

Sin embargo, en las economías de mercado emergente de Asia, la intensificación del capital ha tenido como telón de fondo la atenuación del aumento de la productividad del trabajo, de un 5% en la primera mitad de la década de los noventa a un 2½ % en la segunda, debido sobre todo a la desaceleración del crecimiento relacionada con la crisis. Concretamente, la abrupta desaceleración de la productividad total de los factores (PTF) y la moderación de la intensificación del capital ajeno a la TI en las ERI asiáticas y en los países de ASEAN-4 estuvieron ligadas a la crisis de 1997-98, como lo demuestra la diferencia con China. Por lo tanto, resulta notable que el aporte del capital de TI al crecimiento aumentara en todos los países, como reflejo de una inversión fuerte y sostenida en TI. De hecho, fue esa inversión la que permitió un repunte del crecimiento en algunos de los países afectados por la crisis.

1Los valores están calculados con el método de inventarío permanente.

Tampoco existen demasiadas dudas sobre la mejora que ha aportado al aumento de la productividad del trabajo el progreso tecnológico registrado en la producción de la TI. El aumento sustancial de la PTF en el sector de la TI—paralelo a la rápida reducción de los precios de la TI ajustados en función de la calidad—influyó mucho en el incremento de la productividad del trabajo en los países con sectores productores de TI relativamente grandes.

El efecto de la TI sobre el aumento de la PTF generalizada se puede evaluar haciendo un análisis comparativo de la relación entre el aumento de la PTF y la producción y uso de la TI en distintos países. Al igual que en el caso de los estudios centrados en Estados Unidos, los resultados sobre las repercusiones de la TI son ambiguos. El gasto en TI parece ejercer cierto efecto positivo sobre la aceleración del crecimiento de la PTF en 14 economías avanzadas (véase Gramlich, 2001). El personal técnico del FMI aplicó este método a una muestra más grande de países, con una especificación más detallada, y llegó a la conclusión de que el efecto de este gasto sobre el aumento de la PTF es ambiguo, siendo los coeficientes estimados y los errores estándar sensibles a la especificación, el intervalo de tiempo y el grupo de países incluidos en la regresión (véase Haacker y Morsink, 2001).

En síntesis, todo parece indicar que la TI ya está contribuyendo sustancialmente al aumento de la productividad del trabajo mediante el progreso tecnológico registrado en la producción de TI y la intensificación del capital vinculado a la TI. Aún no hay pruebas convincentes del efecto de esta tecnología sobre la eficiencia general de la producción.

¿Quién se beneficia, los productores o los usuarios?

La mayor parte de las obras que tratan las consecuencias macroeconómicas de la TI se centran en la productividad laboral, pero no se ha prestado tanta atención a la distribución de los posibles beneficios sociales. En principio, los beneficios de una revolución tecnológica podrían recaer en los propietarios (en forma de mayores utilidades), los trabajadores (en forma de sueldos más altos) o los usuarios (en forma de precios más bajos). En la revolución de la TI, las utilidades y los salarios han experimentado cierto aumento, pero se trata de una variación pequeña en comparación con la caída pronunciada de los precios relativos de estos bienes. Eso hace pensar que los países usuarios se benefician en líneas generales algo más que los países productores, ya que estos últimos pierden parte de las ganancias porque empeora la relación de intercambio13. Como ya se ha señalado, la historia deja entrever que en la práctica los principales beneficiarios de las revoluciones tecnológicas han sido los usuarios. Un excelente ejemplo es la producción textil en el Reino Unido durante la revolución industrial, ya que alrededor de la mitad de las ganancias de bienestar fue a parar a otros países por las pérdidas en la relación de intercambio.

Una manera de demostrar el efecto de la caída de los precios de bienes tecnológicos sobre la distribución internacional de los beneficios de la TI es calculando, mediante un ejercicio ilustrativo, el efecto que tiene en el PIB real y en la demanda interna real la aplicación de precios hedónicos para los bienes de TI y la ponderación encadenada. Intuitivamente, los resultados muestran la manera en que la rápida caída de los precios relativos de los bienes de TI hace subir la producción y en que el comercio entre países transfiere parte de esos beneficios de los países productores a los países consumidores. Como puede observarse en las cifras estimadas (límite superior) del cuadro 3.7, del lado de la producción, las mejoras tecnológicas vinculadas a la caída de los precios relativos de los bienes de TI impulsan el crecimiento anualizado de la producción, especialmente en el caso de Singapur y Malasia14. Sin embargo, como la mayoría de estos bienes se exportan al resto del mundo y, por consiguiente, se intercambian por bienes que no son de TI cuyos precios relativos están subiendo con rapidez, los beneficios para la demanda interna real se reducen en medida sustancial. Los países que importan bienes de TI, por el contrario, se benefician porque su relación de intercambio mejora constantemente.

Cuadro 3.7.Cálculos ilustrativos de los efectos de la reducción de precios de los bienes de tecnología de la información en el PIB, la relación de intercambio y la demanda interna1(Porcentaje anual, en orden de magnitud de los efectos en la demanda interna)
PaísPIBRelación de intercambio (Aporte al aumento del PIB)Demanda interna (Aporte al aumento del PIB)
Estados Unidos0,380,280,67
Suecia–0,090,500,41
Canadá0,110,260,37
Australia0,030,300,33
Reino Unido0,300,020,32
Corea0,85–0,590,27
Singapur6,71–6,460,25
Dinamarca–0,010,260,25
Israel0,27–0,040,23
Taiwan, provincia china de0,58–0,370,21
Noruega0,030,180,20
Hong Kong, RAE de0,20–0,010,20
Finlandia–0,090,280,19
Países Bajos0,130,050,18
Malasia3,31–3,130,18
Irlanda2,10–1,930,18
Suiza0,030,150,17
Japón0,37–0,190,17
Bélgica0,100,030,12
Alemania0,040,080,12
Francia0,100,020,12
Portugal0,070,050,12
Austria0,030,090,12
Italia0,090,010,11
Brasil0,17–0,070,10
Filipinas1,13–1,030,10
España0,030,060,09
Tailandia0,96–0,870,09
Grecia0,010,040,06
Fuente: Bayoumi y Haacker (2001).

El efecto de la reducción de precios de la TI en el PIB real, la demanda interna real y las exportaciones netas reales se calcula deflactando el gasto final en TI por los precios hedónicos de Estados Unidos ajustados según el tipo de cambio (en lugar del deflactor del PIB), para aplicar luego la ponderación encadenada.

Fuente: Bayoumi y Haacker (2001).

El efecto de la reducción de precios de la TI en el PIB real, la demanda interna real y las exportaciones netas reales se calcula deflactando el gasto final en TI por los precios hedónicos de Estados Unidos ajustados según el tipo de cambio (en lugar del deflactor del PIB), para aplicar luego la ponderación encadenada.

Hay otra manera más interesante desde el punto de vista teórico de examinar los incrementos del bienestar que producen los menores precios de TI: calculando la variación del superávit de los consumidores definido en términos amplios. El aumento de este superávit está representado por el área comprendida entre el precio inicial (P0) y el precio final (P1) debajo de la curva de demanda de productos de TI (véase el gráfico 3.5)15. Se utiliza la curva de demanda en su totalidad porque, suponiendo condiciones de competencia perfecta, todos los beneficios terminan en manos de los consumidores, aun si se trata de bienes de inversión o intermedios16. Aplicando la metodología utilizada en estudios anteriores de datos de Estados Unidos, el personal técnico del FMI calculó las curvas de la demanda de equipos de TI, software y equipos de telecomunicaciones con datos de panel de las ventas vinculadas a la TI registradas en 41 países entre 1992 y 1999 y precios ajustados según el tipo de cambio tomados de las cuentas nacionales de renta y producto de Estados Unidos17. De acuerdo con las curvas de la demanda estimadas, se calculó que el superávit de los consumidores correspondiente al año 1999 fue la ganancia que resultó de la reducción de los precios registrada entre 1992 y 1999.

Gráfico 3.5.Demanda de bienes de tecnología de la información y superávit de los consumidores1

A medida que baja el precio de los bienes de TI, aumenta el superávit de los consumidores.

1P0 es el precio inicial; P1 el precio final; E0 el gasto nominal inicial; E1 el gasto nominal final.

Si bien es necesario interpretar los resultados con cuidado, dado que los supuestos utilizados como base son aventurados, los aumentos estimados del superávit de los consumidores son bastante grandes y ascienden ya a varios puntos porcentuales del PIB (gráfico 3.6). El aumento del superávit de los consumidores depende no sólo del volumen total del gasto en TI (en relación con el PIB) sino también de su composición. Los países con niveles relativamente elevados de gastos en equipos electrónicos de procesamiento de datos, cuyos precios bajaron con más rapidez que los de telecomunicaciones y el software, lograron un superávit mayor. Los análisis comparativos de los países revelan algunas variaciones interesantes en el aumento del superávit de los consumidores. Los países en los que alcanzó el nivel más alto (más del 3½ % del PIB) fueron Estados Unidos, Singapur, Nueva Zelandia, Australia y el Reino Unido. Otros países en los que fue elevado (2½%-3½% del PIB) se encuentran en el norte de Europa (Suecia, Suiza, Dinamarca, los Países Bajos, Irlanda, Noruega y Finlandia) y Asia (Corea, la RAE de Hong Kong, Japón y Malasia) o tienen estrechos vínculos con Estados Unidos (Israel y Canadá), mientras que los menores beneficios se observaron en la mayoría de los países de Europa continental, especialmente en el sur, y en algunos de los principales productores de bienes de TI (Filipinas, la provincia china de Taiwan y Tailandia). Sin embargo, en el caso de estos países de Asia, el aumento del superávit de los consumidores sigue siendo relativamente grande en comparación con otros países no incluidos en la muestra que tienen un ingreso per cápita parecido, lo que revela que el sector productor de TI está logrando valiosas repercusiones tecnológicas.

Gráfico 3.6.Aumento del superávit de los consumidores, 1992-99

(Porcentaje del PIB)

El aumento del superávit de los consumidores producido por la baja de los precios relativos de los bienes de tecnología de la información se ubicó entre un 1¼ y un 4% del PIB en las economías avanzadas y las economías emergentes de Asia.

La revolución de la tecnología de la información influye también en la distribución de la renta del trabajo dentro de cada país. El desarrollo de la TI estimula la demanda de trabajadores sumamente calificados que puedan hacer avanzar la frontera tecnológica y poner la nueva tecnología al alcance del resto de la fuerza laboral. Incluso la adopción inicial de la TI fomenta la demanda relativa de mano de obra calificada, ya que la puesta en servicio de sistemas informáticos a menudo implica que las tareas simples y repetitivas se convierten en rutinas (en las empresas de servicios) o que los procesos de producción se automatizan (en el sector manufacturero), si bien el sector de la TI mismo—que es importante en algunos países—crea muchos puestos para trabajadores no calificados. Fuera del sector, las computadoras pueden sustituir más fácilmente al trabajador y al discernimiento humano en puestos administrativos y de producción que en puestos gerenciales y profesionales18. La tecnología de la información también incrementa el rendimiento del uso de conocimientos especializados de comercialización y solución de problemas para hacer coincidir mejor las necesidades de cada cliente con los productos existentes y para crear nuevos productos. Sin embargo, a largo plazo, a medida que la tecnología sea más fácil de usar y los equipos más fáciles de adquirir, la TI permitirá a los trabajadores menos calificados la creación de valor19.

En síntesis, tal como ocurrió con las revoluciones tecnológicas del pasado, muchos de los beneficios de esta revolución llegan a manos de los usuarios de bienes vinculados a la TI, antes que a los productores. El incremento sustancial del PIB real que experimentaron algunos países se vio compensado en gran medida por el desmejoramiento de la relación de intercambio, aunque la intensificación del uso de la TI tuvo también repercusiones provechosas. Los aportes del progreso tecnológico, medidos en términos del aumento de la demanda interna o bien del superávit de los consumidores, están relacionados principalmente con el gasto nacional en bienes vinculados a la TI. Dentro de cada país, la revolución provocada por la TI está incrementando los sueldos de los trabajadores más calificados en comparación con los menos calificados, pero es posible que este sesgo desparezca con el tiempo.

Consecuencias para el ciclo económico

El rápido aumento de la producción y el uso de la TI en el mundo entero tiene consecuencias importantes para las fuentes y la propagación del ciclo económico. A medida que la producción de TI va aumentando dentro del total de producción, las sacudidas que provoca influyen cada vez más en las fluctuaciones macroeconómicas, y es posible que la intensificación del uso de la TI esté acelerando el ritmo del ajuste macroeconómico. Al mismo tiempo, la revolución provocada por la TI ha afianzado las vinculaciones reales y financieras entre los países; en consecuencia, las exportaciones, la inversión extranjera directa y los mercados bursátiles de los países productores de TI son vulnerables a la fluctuación de la demanda mundial de estos bienes. Asimismo, como las empresas de TI recurren tanto al financiamiento por medio de la emisión de acciones, es posible que los cambios de actitud entre los inversionistas (a diferencia de la variación de los parámetros fundamentales) actúen como un factor independiente en la evolución de los ciclos mundiales.

El ciclo económico interno

Las variaciones atribuibles a la TI tienen una influencia creciente en las fluctuaciones macroeconómicas, a medida que la porción que le corresponde va aumentando dentro del total de producción. Algunos observadores han hecho notar los paralelos que existen entre la actual combinación de rápido progreso tecnológico, mayor integración de los mercados de capital y una disciplina macroeconómica más estricta, y las condiciones económicas imperantes a fines del siglo XIX y principios del XX (véase Banco de Pagos Internacionales, 2001). Se ha reconocido que las transformaciones que causó entonces la tecnología y su efecto en la inversión y en el gasto agregado fueron uno de los principales factores determinantes de los ciclos económicos20. La situación fue diferente durante gran parte del período posterior a la segunda guerra mundial, cuando la política fiscal y monetaria pasó a influir más en la aceleración o la desaceleración de la actividad económica.

La difusión de la TI podría mejorar la gestión de las existencias al acortar los retrasos en las etapas de recopilación, transmisión y proceso de la información. Esta idea concuerda con la baja que experimentó entre la década de los ochenta y la de los noventa la relación entre existencias y ventas en Australia, Canadá y Estados Unidos. La TI también puede ayudar a las empresas a asegurarse de que, frente a una determinada perturbación, la acumulación de existencias sea menor que lo habitual, aunque en sí la magnitud y la frecuencia de la variación estén fuera de su control. Las tendencias que se han constatado recientemente a nivel internacional en la volatilidad de las existencias y su influencia en la de la producción coinciden con esta idea (recuadro 3.4).

El carácter repentino de la reciente desaceleración mundial, especialmente en Estados Unidos, parece indicar que la TI puede acelerar el ritmo del ajuste macroeconómico. Cuando el aumento del gasto en bienes de consumo duraderos perdió impulso a mediados de 2000 en Estados Unidos, las empresas pudieron detectar rápidamente las primeras acumulaciones de existencias gracias a técnicas más avanzadas de administración de la cadena de suministros y ajustar los niveles de producción sin demora gracias a procesos de fabricación más flexibles. Por lo tanto, no tardó en producirse una nivelación de las existencias, especialmente en el sector automotriz, y la desaceleración económica se intensificó, agravándose más de lo esperado. Una de las consecuencias de un ajuste económico más rápido es que la política monetaria posiblemente tenga que adaptarse con mayor celeridad (Greenspan, 2001a).

Recuadro 3.4.¿Menos volatilidad en la producción gracias a la revolución de la tecnología de la información?

En los 20 últimos años, la volatilidad de la producción ha disminuido considerablemente en la mayoría de los países integrantes del G-7. La desviación típica del aumento de la producción real en valores trimestrales se redujo casi a la mitad entre los años ochenta y los noventa en Alemania, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido; permaneció más o menos estable en Francia e Italia, y se incrementó en Japón. Esa atenuación se debe en parte a cambios estructurales a largo plazo tales como el papel más destacado de los servicios, la profundización financiera y la mayor eficacia de la política monetaria y fiscal. Sin embargo, hace poco comenzó a plantearse la posibilidad de que la tecnología de la información (TI) haya contribuido a reducir la volatilidad.

En este recuadro se examina la posibilidad de que los avances en la gestión de existencias logrados gracias a la adopción de la TI en el sector empresarial hayan propiciado una moderación de la volatilidad entre los años ochenta y noventa. Esta tecnología puede influir en el movimiento de las existencias por dos cauces:

  • La mejora de la calidad de la información que manejan las empresas y la velocidad con que la reciben (por ejemplo, mediante la codificación de barras y la transmisión en tiempo real de datos sobre las ventas del minorista al distribuidor).
  • El diseño asistido por computadora, que ha agilizado y abaratado la producción de bienes de capital, acortando los plazos iniciales de fabricación y reduciendo los incentivos para producir en gran volumen en razón de los elevados costos fijos.

Ambos cauces permiten a las empresas funcionar con menos existencias y aprovechar mejor las que aún tienen para protegerse de variaciones en las ventas. Así lo demuestra la disminución de la relación existencias/ventas constatada en los últimos años, especialmente en los sectores y los países en que la adopción de la TI fue más rápida. Basado en datos a nivel de empresa de los países del G-7, el gráfico muestra las existencias como porción de las ventas anuales entre 1988 y 2000 de tres clasificaciones de la industria: bienes de consumo duraderos (productos electrónicos, automotores y artículos para el hogar), bienes de consumo no duraderos (bebidas, productos alimenticios y artículos de aseo personal) y TI (equipo y programas de informática)1. Como proporción de las ventas anuales, las existencias de bienes de consumo duraderos han caído más o menos un quinto desde 1988, a partir de un nivel más alto que el de los bienes de consumo no duraderos, especialmente en Estados Unidos, Japón y el Reino Unido, más que en Canadá y los países del continente europeo. La relación existencias/ventas ha sufrido una reducción más pronunciada y generalizada en el sector de la TI, ya que desde 1988 ha disminuido prácticamente a la mitad. Esto lleva a pensar que la erosión de las existencias desde finales de la década de los ochenta se debe al menos en parte a efectos vinculados a la TI, ya que el grado de adopción de esta tecnología seguramente es mayor en ese mismo sector2. En 2000, la relación agregada existencias/ventas registró su nivel más bajo en Estados Unidos, seguido del Reino Unido, Canadá y Japón, y fue más elevada en Alemania, Francia e Italia.

¿Qué influencia ha tenido esta variación de las existencias sobre la volatilidad de la producción? A partir del desglose típico de la producción real en ventas finales e inversión en existencias, es posible dividir la variación de la volatilidad del aumento de la producción real según si proviene de la que se observa en el incremento de las ventas, en el aumento de la inversión en existencias o en la correlación entre ambas variables3. Por lo tanto, toda disminución de la volatilidad de la producción que no sea atribuible a una reducción de la varianza del incremento de las ventas permite predecir mejor el aumento de las existencias, o bien a un uso más eficiente de las existencias para corregir irregularidades en el tramo de las ventas finales.

Al estudiar a los países por separado, se observa que en Estados Unidos la varianza del aumento del PIB real en valores trimestrales disminuyó un 68% entre los años ochenta y noventa, en tanto que la del incremento de las ventas se contrajo un 50% (véase el gráfico). Por lo tanto, las existencias contribuyeron sustancialmente a estabilizar el aumento de la producción, gracias a una gran reducción de su propia volatilidad y a una mejor “planificación” de su propia variación. Lo mismo sucedió en Canadá y Reino Unido, pero no así en los países de Europa continental, donde el uso de la TI está menos generalizado.

Japón es el único país del G-7 donde la volatilidad de la producción ha experimentado un marcado aumento4. Como puede observarse en el gráfico, las existencias tuvieron poca influencia, a pesar de lo mucho que se usa la TI en la economía. Aunque la variabilidad de los movimientos de las existencias se atenuó, como cabía esperar frente a la disminución de la relación existencias/ventas, la inversión en existencias no compensó los movimientos de las ventas en la misma medida que antes. Esto lleva a pensar que la capacidad de los productores para compensar la variación de las ventas en Estados Unidos y otros países quizá se deba en gran medida a un fenómeno cíclico que acompaña a la moderación de la volatilidad de la producción, y no a una gestión más eficaz de las existencias.

Existencias y volatilidad de la producción

Razones entre existencias mundiales y ventas (Existencias como porcentaje de las ventas anuales)

Fuentes: Thomson Financial, base de datos Worldscope y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Cambio de la varianza del aumento trimestral del PIB real entre 1981: T1-1990: T4 y 1991: T1-2000: T4. El cambio de la varianza se desglosa en los componentes existencias y ventas. Véase la explicación de los cálculos en el texto.

En síntesis, los resultados concuerdan con la idea de que la TI está contribuyendo a reducir la variabilidad de la producción gracias a un control más eficaz de las existencias. A pesar de que la disminución de la volatilidad de la producción en los países del G-7 probablemente sea, en cierta medida, un reflejo de factores cíclicos, resulta llamativo que la volatilidad de la variación de las existencias haya bajado sustancialmente tanto en Japón (donde la volatilidad de las ventas ha subido) como en Estados Unidos. Es más difícil determinar si en la actualidad se hace un uso más eficiente de las existencias que sirve para amortiguar mejor las variaciones en las ventas. Aunque las circunstancias parecen sugerirlo, encontrar sólidas pruebas en el nivel macroeconómico resulta más difícil. La desaceleración que se vive en este momento permitirá evaluar más adelante en qué medida la revolución de la TI ha mejorado la gestión de las existencias.

1Estas relaciones existencias/ventas anuales a nivel de industria representan promedios ponderados por las ventas de las empresas como proporción del total del sector. Los datos sobre existencias y ventas al final del ejercicio se han tomado de Worldscope y abarcan hasta 2.743 compañías (en 1999).2La fuerte contracción de las existencias en el sector de la TI, en comparación con otros sectores, también podría ser atribuible a factores cíclicos.3Por lo tanto, la varianza del aumento de la producción real puede expresarse así:var(Δyt)=var(Δst)+var(ΔIt)+2 cov(Δst,ΔIt)siendo Δyt el aumento de la producción real, Δyt el aporte de las ventas finales al crecimiento, y ΔIt, el aporte de la variación de la inversión en existencias al crecimiento. En los países del G-7, las variaciones en las ventas y las existencias se han mantenido más o menos estables como componentes del PIB entre los años ochenta y noventa, de modo que la variación de su aporte al crecimiento se debe fundamentalmente a la de la volatilidad de las tasas de incremento de las ventas y la inversión en existencias.4Véase el recuadro 1.2 de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial, donde se examinan las razones de esta diferencia en la volatilidad de la producción.

El ciclo económico internacional

La revolución de la TI ha afianzado las vinculaciones reales y financieras entre los países. Uno de los aspectos importantes de este fenómeno es el rápido incremento de la proporción del comercio mundial que corresponde a los bienes de TI, que ha pasado de un 7½ % en 1990 a un 11% en 1999 (gráfico 3.7), gracias al aumento de la demanda de tecnología nueva y a la elevada razón precio/peso de estos bienes, que permite comerciarlos fácilmente. La expansión del comercio de bienes de TI ha sido especialmente destacada en los mercados emergentes de Asia; a saber, Corea, Filipinas, Malasia, Singapur y Tailandia (gráfico 3.8). Si se suman otros componentes electrónicos, en su mayoría vinculados a la producción de bienes de TI, la proporción total de estos bienes supera ahora el 50% de las exportaciones globales de varios países de Asia oriental. En Estados Unidos y en Europa se ha constatado una tendencia parecida, pero menos marcada.

Gráfico 3.7.Exportación de bienes de tecnología de la información1

(Porcentaje de las exportaciones mundiales)

Los bienes de TI se volvieron cada vez más importantes para el comercio mundial.

Fuente: Estadísticas del comercio de las Naciones Unidas.

1Exportación de bienes de TI (equipo electrónico de datos, software, componentes electrónicos y equipo de telecomunicaciones) de 32 países (Alemania, Australia, Austria, Bélgica-Luxemburgo, Brasil, Canadá, Corea, Dinamarca, España, Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, India, Indonesia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Malasia, Noruega, Países Bajos, Portugal, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Reino Unido, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza y Tailandia.

2Los datos sobre software comienzan en 1996.

Gráfico 3.8.Comercio de bienes de tecnología de la informacción1

(Porcentaje del total de exportaciones de un país o grupo)

La proporción de bienes de TI se elevó sensiblemente en el total de exportaciones de Asia.

Fuentes: Banco de datos del comercio de las Naciones Unidas y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Exportación de equipo electrónicos de procesamiento de datos y componentes electrónicos activos.

2Abarca Australia, Corea, Filipinas, Malasia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

3Abarca Alemania, Austria, Bélgica-Luxemburgo, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Suecia y Suiza.

Una consecuencia importante de este cambio es que los ingresos de exportación de estos países han quedado más expuestos a los vaivenes de la demanda mundial de equipos y componentes de TI. Como se señaló en el apéndice sobre precios de los productos primarios del capítulo I, los precios de los bienes de TI han experimentado grandes fluctuaciones en los ultimos años y sobre todo los de los semiconductores han mostrado ciclos bien marcados cada cuatro años más o menos, debido en parte a que la construcción de una fábrica de chips lleva por lo general dos años y a que el grueso de esa inversión se efectúa hacia el final del ciclo de crecimiento, cuando las empresas están en mejores condiciones de financiar la expansión con utilidades no distribuidas. Además de este mecanismo de telaraña, el sector experimentó una serie de sacudidas favorables a finales de los años noventa: la desregulación de las telecomunicaciones locales en Estados Unidos, la preocupación por el “efecto 2000” y la comercialización de Internet. El consecuente aumento de la capacidad de producción está agravando el exceso de oferta en medio de la contracción actual. La vinculación entre el ciclo económico nacional y el que siguen los productos electrónicos en el plano internacional se destaca sobre todo en varias de las pequeñas economías abiertas de Asia que, como se indicó anteriormente, se han especializado mucho en la producción y exportación de semiconductores y equipos afines a la TI (recuadro 3.5, pág. 139).

Además de los vínculos del comercio, la inversión extranjera directa ha servido de conducto para gran parte de la globalización del sector de la TI y su creciente influencia en la transmisión del ciclo económico a nivel mundial, como parece demostrarlo la rápida expansión hacia el extranjero de compañías de TI de la envergadura de Intel, Cisco, Compaq, IBM, Motorola, Sony, Ericsson y Nokia. Es posible derivar un indicador más sistemático de esta tendencia examinando datos a nivel de empresa sobre la relación entre las ventas de filiales extranjeras y el total de ventas a escala mundial. La relación se aproximaría a uno en el caso de las sociedades con extensas operaciones multinacionales y a cero en el caso de las que funcionan en un solo país21. Sobre la base de datos a nivel de empresa tomados de una muestra de compañías—en su mayoría de gran envergadura—que cotizan en bolsa en economías avanzadas, el gráfico 3.9 (pág. 141) muestra que la relación entre las ventas internacionales (deducidas las exportaciones) y el total de ventas en el sector de la TI ha tenido una tendencia marcadamente alcista desde principios de la década de 1990, en comparación con el sector no relacionado con la TI. Gran parte de ese incremento es atribuible a la globalización de la producción de equipos y software.

Gráfico 3.9.Globalización de las empresas de tecnología de la información1

(Porcentaje)

La relación ventas internacionales/total de ventas es más elevada en el sector de TI que en los demás y experimentó un fuerte aumento en los dos últimos años.

Fuentes: Thomson Financial, base de datos Worldscope y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Relación ventas internacionales/total de ventas, ponderada según el total de ventas de cada empresa.

El afianzamiento de las vinculaciones reales—mediante el comercio de mercancías y la expansión de las filiales extranjeras de las compañías de TI—ha tenido un paralelo importante en las vinculaciones entre mercados financieros. Desde mediados de los años noventa, las correlaciones transfronterizas de las cotizaciones bursátiles han sido más fuertes en el sector de la TI que en los demás, lo que refleja el mayor grado de exposición de las empresas de TI a las perturbaciones normales causadas por las expectativas (en cuanto a la rentabilidad futura del sector) y la internacionalización más amplia de sus actividades, ya que la sacudida que sufran las utilidades de una empresa de TI en un país puede tener repercusiones sustanciales en otros países al influir sobre el balance consolidado a nivel mundial de esa empresa (gráfico 3.10, pág. 142). Un análisis estadístico más riguroso que descompone la rentabilidad de las acciones de una empresa en tres factores—ciclo económico mundial, pertenencia a un país y pertenencia a un sector—muestra que el aumento de la influencia del factor de pertenencia a un sector sobre la rentabilidad de las acciones ha sido mucho más pronunciado entre las compañías de TI (véase Brooks y Catáo, 2000).

Gráfico 3.10.Cotizaciones bursátiles1

(Promedio de 1995 = 100; promedios mensuales)

Los precios de las acciones de las empresas de tecnología de la información (TI) han demonstrado una estrechísima correlación a nivel internacional.

Fuente: Thomson Financial Datastream.

1Ponderados según el valor de mercado.

2Abarca Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.

3Abarca Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

4Abarca Corea, China, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Malasia, provincia de China Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

Al mismo tiempo, la solidez de las vinculaciones financieras transfronterizas entre las empresas de TI hace surgir la posibilidad de que el cambio de actitud de los inversionistas (en oposición a una respuesta racional frente a una variación en los parámetros fundamentales) sea una de las fuerzas independientes que impulsa los ciclos mundiales de la TI. Aunque es difícil determinar en qué medida la escalada de la cotización de las acciones de la TI entre 1995 y 2000 fue una burbuja o hasta qué punto los valores actuales reflejan los parámetros fundamentales, es innegable que lo acontecido en el mercado financiero puede tener consecuencias importantes para el ciclo económico porque, como se indica a continuación, la disponibilidad de fondos externos parece haber sido un determinante crítico de la inversión entre las empresas de TI, lo que implica que el costo más elevado y la disponibilidad más limitada de financiamiento externo—dado el bajo nivel de las actuales cotizaciones bursátiles—bien podrían frenar la inversión en el sector a escala mundial, por lo menos a corto plazo.

El financiamiento de la TI

Al igual que las revoluciones tecnológicas del pasado, la primera fase de la que puso en marcha la TI parece haberse caracterizado por un optimismo exagerado en cuanto a las utilidades que podrían producir las compañías innovadoras. Eso fue lo que durante años mantuvo a niveles elevadísimos los precios de las acciones de las empresas de TI, lo que abarató y facilitó el financiamiento por medio de la emisión de acciones, y lo que a su vez estimuló a las empresas a invertir más. La asociación entre los precios de las acciones y el costo relativo del capital para los productores de TI puede observarse en el panel superior izquierdo del gráfico 3.11 (pág. 144), que traza la relación entre el valor de mercado y el valor contable del capital social; éste es un índice muy utilizado del costo relativo de la inversión denominado a menudo la q de Tobin22. Impulsada en parte por el creciente optimismo en cuanto a las futuras utilidades del sector, la q de Tobin aumentó con mucha mayor rapidez entre las empresas de TI que en el resto de la economía durante la década de 1990 y se mantuvo más alta incluso en el año 200023. Durante ese mismo período, los gastos de inversión (expresados en función del total de activo) en el sector de la TI también registraron un incremento más marcado que en el resto de la economía (como se observa en el panel superior derecho del gráfico 3.11), algo parecido a lo que sucedió en Gran Bretaña durante la “fiebre del ferrocarril” de la década de 1840.

Gráfico 3.11.Financiamiento de la tecnología de la información en las economías avanzadas1

(Porcentaje)

Existen diferencias considerables en la estructura financiera en el sector de TI y en los demás sectores.

Fuente: Thomson Financial, base de datos Worldscope.

1Las economías avanzadas son Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza.

2No incluye a las compañías financieras.

3Relación de cada empresa, ponderada según el valor contable del capital social.

4Relación de cada empresa, ponderada según los activos totales.

5Relación de cada empresa, ponderada según las ventas totales.

6Relación de cada empresa, ponderada según la capitalización de mercado.

7Relación de cada empresa, ponderada según los gastos de capital.

8Relación de cada empresa, ponderada según los pasivos totales.

9Relación de cada empresa, ponderada según el capital básico total.

Recuadro 3.5.Los contratiempos de la tecnología de la información y las perspectivas de crecimiento a corto plazo en Asia oriental

La sensibilidad de las economías de esta región a los ciclos de los mercados mundiales de la tecnología de la información (TI) se agudizó considerablemente durante las dos últimas décadas como consecuencia del rápido crecimiento de la parte que corresponde a este sector en la producción, la inversión y las exportaciones. En el año 2000, en el total de las exportaciones de bienes de Asia oriental, las de la TI representaban el 30%, lo que equivale prácticamente a un 10% del PIB1. Esa sensibilización se puso claramente de manifiesto en los últimos resultados sobre el crecimiento de la región: la depresión que se observa en los mercados mundiales de TI desde mediados de 2000 ha sido este año uno de los principales frenos para el aumento del PIB y de las exportaciones, de la misma manera en que el auge del sector impulsó la reactivación económica de 1999-2000. El hecho de que muchos productos de TI estén adquiriendo características semejantes a los productos primarios—entre las que se destacan precios muy cíclicos—significa que estas economías están sufriendo en distintas medidas la variabilidad de las exportaciones y la producción que suele vincularse a las exportaciones de esos productos.

La depresión comenzó el primer semestre de 2000, cuando la escalada especulativa de las cotizaciones bursátiles del sector experimentó un brusco cambio de sentido en el mundo entero seguido, a finales de 2000 y en 2001, de una fuerte contracción de los volúmenes y los precios de las ventas mundiales de componentes y productos de TI. En el primer cuatrimestre de 2001, las ventas mundiales de semiconductores habían caído alrededor del 10% frente al mismo período del año anterior. En Asia, los efectos de la desfavorable coyuntura del sector de los productos electrónicos han seguido dos cauces: el del comercio exterior (debido a la disminución de volúmenes y precios) y el de los mercados financieros (debido a las consecuencias que tuvo la caída de los precios en las bolsas regionales para la inversión y el gasto de los hogares, y a un menor volumen de la inversión extranjera directa y de cartera).

En este recuadro se examinan las repercusiones que afectaron al crecimiento de Asia oriental a través del comercio exterior como resultado de la retracción del sector de la TI. Específicamente, se utiliza un modelo simple para calcular el efecto de una contracción del 10% del crecimiento del volumen de exportaciones de ese sector. Se destaca la importancia de tres factores que influyen en los efectos de la sacudida provocada por las exportaciones en toda la región: 1) la magnitud de las exportaciones de productos electrónicos, descontados los insumos intermedios importados, en relación con el PIB; 2) la sensibilidad de otros componentes del gasto del PIB a la disminución de los ingresos en concepto de exportaciones, y 3) los efectos indirectos en el comercio exterior de la desaceleración del crecimiento en otras partes de la región.

En relación con el PIB, las exportaciones de productos electrónicos equivalen prácticamente al 10% en la totalidad de Asia y al 20% en las economías regionales más pequeñas (véase el gráfico). Sin embargo, en la mayoría de los países de la región, la producción y las exportaciones de productos electrónicos tienen una proporción elevada (entre el 50% y el 75%) de insumos intermedios importados, sobre todo de la misma región. Como consecuencia, la caída de las exportaciones de esos productos automáticamente arrastra a las importaciones de esos insumos, amortiguando en medida sustancial los efectos secundarios sobre el gasto interno. La relación entre el volumen de las exportaciones netas de TI y el PIB varía bastante de un país a otro—desde el 25% del PIB en Malasia hasta menos del 1 % del PIB en la RAE de Hong Kong (excluidas las reexportaciones)—de modo que el efecto inicial estimado sobre las economías de la región también es muy diferente.

Comercio de tecnología de la información (TI)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Otra consecuencia del voluminoso componente de importación dentro de las exportaciones de productos electrónicos en la mayoría de los países de la región es que la caída de los precios de estos productos afecta a los precios tanto de las importaciones como de las exportaciones, con resultados ambiguos para la relación de intercambio. Los componentes electrónicos que tienen más características de productos primarios, como los chips de memoria, se han abaratado considerablemente más que muchos otros. Por consiguiente, los países que los importan y que exportan otros productos electrónicos hasta podrían llegar a observar una mejora en su relación de intercambio.

Los cálculos y las hipótesis de este análisis llevan a pensar que la disminución de los multiplicadores (reflejo de tasas marginales de ahorro más altas) tiende a amortiguar el efecto de los choques contra el sector de la TI, especialmente en Malasia y Singapur2. En Indonesia y Japón, por el contrario, el acrecentamiento de los multiplicadores (reflejo de tasas marginales de ahorro más bajas) tiende a acentuar el efecto de las conmociones externas.

En Filipinas, el efecto de la baja tasa de ahorro se neutraliza en buena medida por la marcada reacción de la importación de productos no electrónicos ante la moderación de la demanda interna. En términos generales, se estima que una caída del 10% de las exportaciones regionales de productos electrónicos tiene como efecto directo una reducción de aproximadamente ½ punto porcentual del aumento del PIB. Estas repercusiones negativas son sustancialmente más graves en Malasia, Singapur, Corea, Filipinas y la provincia china de Taiwan (véase el gráfico), debido en gran medida a la importancia de las exportaciones netas de TI para sus economías. Además del impacto directo de la crisis de la TI, el menor crecimiento reducirá las importaciones de productos no electrónicos en la región, provocando una contracción indirecta de las exportaciones y del PIB de otros países. Los análisis de la contracción del intercambio de productos no electrónicos dentro de la región basados en las proporciones del comercio bilateral sugieren que estos efectos indirectos recortarían el crecimiento de la región en otro ¼ punto porcentual, de modo que el total de la reducción sería de ¾ punto porcentual; en Asia oriental, con excepción de China y Japón, ese porcentaje prácticamente se duplicaría. Es probable que Indonesia sea el país más afectado por los efectos indirectos en el comercio exterior debido al volumen excepcionalmente elevado de sus exportaciones dentro de la región y a la sensibilidad relativa del consumo interno frente a la variación de los ingresos por concepto de exportaciones.

1Para los efectos del análisis, Asia oriental abarca China, Corea, Filipinas, Indonesia, Japón, Malasia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.2La elasticidad del consumo privado está basada en un análisis efectuado hace poco por J.P. Morgan Chase & Co. (2001), en tanto que se supone que la inversión privada es dos veces y media más sensible que el consumo privado. Se presume que el gasto del sector público permanece invariable. La sensibilidad de las importaciones de productos no electrónicos está basada en la elasticidad calculada en A. Senhadji (1998).

Estos acontecimientos recrean las conclusiones de una gran cantidad de obras sobre finanzas empíricas que postulan que la estructura del capital y las condiciones de financiamiento externo influyen en forma decisiva en las decisiones de inversión de las empresas24. En un mundo donde la información es costosa y no toda está al alcance de los inversionistas, los fondos internos de una empresa (utilidades no distribuidas) son por lo general considerablemente más baratos que los externos (nuevo endeudamiento o emisión de acciones) ya que permiten prescindir de la costosa vigilancia de las decisiones de la gerencia. De la misma manera, la clase de instrumento de financiamiento externo que se elija—es decir, endeudamiento o emisión de acciones así como deuda a largo o a corto plazo—también parece afectar sustancialmente la capacidad de la empresa para financiar nuevos proyectos de inversión y, por lo tanto, la valoración de sus acciones. Concretamente, hay quienes sostienen que las empresas con una elevada relación deuda/activos y deuda a corto plazo/deuda total tienen más probabilidades de dejar pasar buenas oportunidades de inversión por temor a la quiebra y, en consecuencia, menos perspectivas de crecimiento (véanse Myers, 1977, y Myers y Majluf, 1984).

Al examinar los resultados financieros de las empresas de TI y su capacidad para financiar nuevas inversiones con utilidades no distribuidas, se destacan el elevado rendimiento del capital invertido y un nivel de utilidades mayor que en los demás sectores (gráfico 3.11). Aun así, teniendo más utilidades, las empresas de TI siguen dependiendo mucho del financiamiento externo. Si bien se está generalizando el uso de las utilidades no distribuidas (en proporción al total de últimos) para satisfacer las necesidades de inversión, no han bastado para superar el déficit. Así lo demuestran las relaciones entre la rentabilidad de los dividendos y las utilidades no distribuidas y la inversión, cuya tendencia bajista durante los años noventa apunta a una reducción de la liquidez y de la capacidad de autofinanciamiento del sector25.

Cuando recurren al financiamiento externo, las compañías de TI usan menos el endeudamiento que una empresa típica de otro sector. Además, la relación deuda/activos de las empresas de TI se redujo durante la segunda mitad de los años noventa, cuando sus acciones estaban en alza26. Al mismo tiempo, la proporción de la deuda a corto plazo en la deuda total es más elevada entre las empresas de TI que entre las de otro sector. Esta tendencia se afirmó durante los dos últimos años porque las compañías de telecomunicaciones de Europa se endeudaron mucho a corto plazo (gráfico 3.12, pág. 146).

Gráfico 3.12.Deuda a corto plazo/valor contable del capital social1

(Porcentaje)

El uso del endeudamiento a corto plazo se intensificó drásticamente en las empresas europeas de telecomunicaciones en el año 2000.

Fuente: Thomson Financial, base de datos Worldscope.

1Ponderada según el valor contable del capital social de la empresa.

2Abarca Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza.

3Abarca Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Suecia y Suiza.

Existen varios motivos que explican por qué el sector de la TI recurre a la ampliación del capital antes que al endeudamiento y a la deuda a corto plazo en lugar del largo plazo. En primer lugar, las compañías que se especializan en la creación de tecnología suelen ser más jóvenes, tienen antecedentes menos sólidos en materia de crédito y, desde el punto de vista del tenedor de la obligación, significan un mayor riesgo. En esas circunstancias, la ampliación de capital mediante la emisión de acciones resulta, en términos generales, menos costosa, especialmente durante períodos de euforia sobre las perspectivas económicas de la adopción de tecnologías nuevas. En segundo lugar, una de las características más distintivas de la revolución de la TI en comparación con las revoluciones tecnológicas que la precedieron es que el tamaño óptimo de la empresa es mucho menor27, lo que implica que, con una masa limitada de activo fijo que sirva de garantía para préstamos, el endeudamiento suele encarecerse. En tercer lugar, las empresas de TI suelen suponer un riesgo mayor ya que las utilidades son más volátiles, pero a la vez se embarcan en proyectos con un rendimiento esperado más alto; por consiguiente, según la teoría, la ampliación del capital es un vehículo mejor que el endeudamiento (véase Myers, 1977). La preferencia por el corto plazo en materia de deuda también obedece a una combinación de factores de oferta y demanda. Del lado de la oferta, un mayor riesgo a largo plazo implica que será más pronunciada la pendiente de la curva de rendimientos que tienen por delante las empresas de TI más jóvenes y pequeñas. Del lado de la demanda, como las tasas de depreciación son más elevadas en el sector de la TI, los activos materiales suelen tener una vida útil relativamente corta, de modo que la discordancia entre los vencimientos invita a concentrarse en la deuda a corto plazo.

Estas características de la estructura del capital en el sector de la TI tienen consecuencias importantes para toda la economía. El uso más intensivo del financiamiento externo por lo general estimula el desarrollo de los sistemas financieros nacionales. Concretamente, el uso más generalizado del financiamiento por emisión de acciones tiende a propiciar el desarrollo de los mercados bursátiles nacionales, un fenómeno beneficioso, especialmente para los países en desarrollo. Es interesante observar que estas características de las empresas de TI se han manifestado en economías muy distintas, tanto en las que recurren a los préstamos bancarios como fuente principal de financiamiento comercial (como Alemania y Japón) como en las que el mercado bursátil cumple una función de más peso (como Canadá, Estados Unidos y Reino Unido). Sin embargo, al depender en mayor medida del financiamiento externo, la bolsa de valores y el endeudamiento a corto plazo, el sector de la TI es más vulnerable a las variaciones de la situación macroeconómica y a los vaivenes de la confianza de los inversionistas. Al igual que en las revoluciones tecnológicas anteriores, estas circunstancias podrían conducir a una consolidación sustancial del sector y a un período relativamente prolongado de inversión más baja y difusión más lenta de la nueva tecnología.

Las perspectivas de la revolución de la TI

Aunque la demanda mundial de bienes de TI se encuentre por el momento en caída libre, en parte porque han desaparecido los niveles insosteniblemente elevados de un año atrás, es probable que la adopción de la TI siga generalizándose a mediano plazo. Como los usuarios están ajustando el gasto en esta tecnología de acuerdo con sus necesidades a mediano plazo, las perspectivas a corto plazo de los países productores de TI podrían resultar limitadas, al igual que la contribución que pueda efectuar la intensificación del capital vinculado a la TI al aumento de la productividad del trabajo. Sin embargo, a mediano plazo, es probable que la difusión de la TI contribuya sustancialmente al aumento de la productividad, ya que el uso creciente de las computadoras y los equipos de telecomunicaciones racionaliza la organización y los procesos de las empresas al mejorar la eficiencia con la que se utilizan otros factores de producción.

Economías avanzadas

Es muy probable que a mediano plazo continúe la innovación en la producción de equipos de TI, lo que conducirá al aumento de la PTF en el sector y a la adquisición de más equipos, con la consiguiente intensificación del capital vinculado a la TI. Como hay probabilidades de que la ley de Moore mantenga su validez durante un tiempo, el avance de la tecnología de los semiconductores seguirá traduciéndose en disminución del precio de las computadoras (véase Jorgenson, 2001). No pasará mucho tiempo antes de que aparezcan chips semiconductores más grandes, que reducirán los costos en un 30%, y líneas de circuito más finas, que permitirán grabar más transistores en un mismo chip. Como consecuencia, es poco probable que se frene la caída pronunciada del precio relativo de la potencia de las computadoras, al menos en los próximos años.

Sumándose a la caída ininterrumpida del precio de las computadoras, los equipos de TI presentan dos características que llevan a pensar que la adopción y la inversión en este sector probablemente se mantengan firmes a mediano plazo. Puesto que las computadoras se deprecian con rapidez, es probable que las empresas inviertan en estos equipos a un ritmo más acelerado que el de otras formas de capital para poder mantener la masa de capital a un nivel determinado. La gran frecuencia con la que se remplazan los equipos de TI significa que la nueva tecnología “se incorpora” a la masa de capital a un ritmo mayor que el de los bienes con una vida útil más prolongada (véase Ferguson, 2001). Además, la investigación empírica ha demostrado que la demanda de computadoras es bastante sensible a la fluctuación del costo del capital, a diferencia de lo que ocurre con otras clases de capital (véase Tevlin y Whelan, 2000). Esta combinación de mayor elasticidad-precio y rápida caída de los precios relativos probablemente sustente la inversión en equipos de TI, aunque quizás a un ritmo menos frenético que el de finales de la década de 1990, lo que implica una intensificación del capital más lenta y, por consiguiente, un aumento también más lento de la productividad del trabajo. Este panorama concuerda con la idea de que las empresas y los particulares siguen encontrando nuevos usos para la TI y, por implicación, que la elasticidad-precio de la demanda de bienes y servicios de TI es mayor que uno, de modo tal que el avance tecnológico (con la consiguiente reducción de los precios) lleva al sector a crecer con el correr del tiempo28.

Más allá del aumento de la productividad total de los factores en la producción de TI y la intensificación del capital vinculado a esta tecnología, la reorganización de la producción a su alrededor puede impulsar el aumento de la productividad a mediano plazo. Existen ya indicios microeconómicos del aumento de la productividad gracias a la invención de procesos, procedimientos y estructuras organizativas que aprovechan la TI (véanse Brynjolfsson y Hitt, 2000, y Litan y Rivlin 2000). Concretamente, la TI puede recortar en forma drástica los costos de transacción de la producción y distribución de bienes y servicios, en especial en los sectores en los que se hace un uso intensivo de los datos, como el de la atención médica y el de los servicios financieros, y reducir los costos de las comunicaciones, permitiendo así a las empresas administrar mejor la cadena de suministros, evaluar con más precisión las necesidades de los clientes y funcionar con mayor eficiencia a nivel interno. Los datos microeconómicos hacen pensar que la TI ya está ejerciendo una influencia desproporcionada sobre los resultados de las empresas, al ofrecerles la posibilidad de poner en marcha innovaciones organizativas (procesos y estructuras) complementarias. Combinadas, la TI y la reorganización se están traduciendo en costos más bajos y en productos de mejor calidad.

Es probable que la TI afecte no sólo a la manera en que está organizado el lugar de trabajo, sino también a las decisiones sobre la ubicación y la fuente de suministros de las empresas. Al recortar los costos de la información y las comunicaciones—grandes obstáculos para las transacciones transfronterizas—, la TI puede fomentar el comercio internacional, reducir el sesgo del mercado interno, acelerar las corrientes financieras transfronterizas y facilitar la transferencia de tecnología. En obras recientes se plantea la posibilidad de que las medidas de distancia típicas utilizadas en los modelos empíricos del comercio internacional capten en parte los costos de la información: al introducir medidas de los flujos de información, la influencia de la distancia se reduce pronunciadamente (véase Portes y Rey, 1999).

Está menos claro el efecto general de la TI sobre la selección de zonas centrales o periféricas para la producción. Por una parte, al ser más bajos los costos de transacción y comunicaciones, y al sumarles el hecho de que la producción de bienes se caracteriza cada vez más por una especialización flexible y no por las economías de escala, habrá una tendencia a favor de la dispersión de la actividad económica. De hecho, en algunos países ya son cosa del pasado las ciudades que viven de una producción manufacturera concentrada y en gran escala (Glaeser, 1998). Por otra parte, la información cada vez más actualizada sobre los cambiantes gustos de los consumidores, la creciente importancia de las etapas intermedias en la producción y la mayor facilidad de tercerización tenderán, sumadas, a acercar la producción a los mercados. Si la tercerización implica la multiplicación de intermediarios a cargo de distintos servicios (de contabilidad, comercialización o adquisiciones) que siguen dependiendo en parte del contacto personal directo, la proximidad resulta valiosa porque permite ahorrar el costo del tiempo.

Países en desarrollo

Las perspectivas parecen indicar que el uso de la tecnología de la información seguirá difundiéndose rápidamente en los países en desarrollo, aunque las ventajas de productividad irán tomando cuerpo con lentitud. Al igual que en el caso de las economías avanzadas, el factor que difunde el uso es la rápida caída de los precios de los productos. Sin embargo, para que ello contribuya a la mejora de la productividad, quizá se necesiten, como complemento, capital humano, (des) regulación eficiente de la infraestructura de las telecomunicaciones y las corrientes de información, y, en un nivel más amplio, la eliminación de las rigideces organizativas que limitan los beneficios de las ideas y las tecnologías nuevas. Por consiguiente, si bien la tecnología de la información contribuirá a elevar los niveles absolutos de productividad en los países en desarrollo, también puede que agrande la brecha que hay entre economías avanzadas y países en desarrollo en términos de productividad.

En comparación con las tecnologías universales previas, la TI se ha extendido rápidamente a los países en desarrollo. En el año 2000, apenas 10 años después del “comienzo” de la revolución, los países en desarrollo (que albergan aproximadamente al 85% de la población mundial) ya concentraban a alrededor del 10% del total de abonados a Internet. Obsérvese la diferencia con el ferrocarril: pasaron más de 80 años desde que se inauguró la primera línea en 1830 hasta que los países en desarrollo llegaron a tener un 30% de las vías férreas del mundo en 1913. Aun partiendo de una base baja, el gasto en TI se incrementó durante los años noventa en la mayoría de los países en desarrollo y, en muchos, a un ritmo sustancialmente mayor que el de las economías avanzadas (cuadro 3.8). Aunque la inversión perdió algo de terreno durante épocas económicas desfavorables, como el final de la década de los noventa en Indonesia, por lo general creció en medida considerable; de ahí que el número de computadoras personales y líneas telefónicas per cápita fuera mucho más grande a finales que a principios de la década, lo que a su vez extendió nuevamente la difusión de Internet. Es probable que esta tendencia perdure.

¿Cómo se explica el patrón de difusión de estas tecnologías nuevas? Un análisis reciente señala varios factores de importancia (Dasgupta, Lall y Wheeler, 2001). Los países con tasas de crecimiento relativamente elevadas, mayor urbanización y un régimen económico mejor han incrementado el uso de la telefonía celular y de las conexiones a Internet con mayor celeridad que los demás. Cuando se tienen en cuenta estos factores, los países con baja utilización se ponen a la par. Otros estudios confirman esas conclusiones (véanse Caselli y Coleman, 2001, y Lee, 2000). Existe una fuerte correlación entre los altos niveles de capital humano y la tasa de adopción de la tecnología de la información. Como la nueva tecnología está encarnada generalmente en equipos nuevos, la adopción es más rápida si la tasa de inversión es elevada (la de Chile, por ejemplo, es una de las más altas de América Latina, mientras que Malasia y Corea alcanzaron niveles sin precedentes en la década de los noventa). Por último, si la política económica permite la importación y la inversión extranjera directa, se abre una ventana al mundo y se multiplican las probabilidades de que se adopten tecnologías nuevas en general, y computadoras en particular.

Cuadro 3.8.Indicadores del uso de tecnología de la información (TI) en algunas economías
TI/PIB (Porcentaje)TI per cápita (Dólares de EE. UU. en valor nominal)Computadoras personales (por cada 100 habitantes)Lineas telefónicas (por cada 100 habitantes)
PaísesVariación 1992–991999Aumento 1992-99 (Porcentaje)1999Variación 1990-20002000Variación 1990-20002000
En desarrollo
Argentina1,03,478,0294,34,45,112,021,3
Brasil2,35,8199,4267,44,14,48,414,9
Chile1,15,7121,8321,07,58,615,522,1
China3,04,9465,737,91,61,68,08,6
Corea–0,54,453,8521,515,319,015,446,4
Filipinas0,92,782,633,61,61,92,93,9
India1,83,5220,815,40,50,52,63,2
Indonesia–0,31,47,013,70,91,02,53,1
Malasia2,15,561,8168,49,710,512,221,1
México5,21,030,6231,84,35,16,012,5
Sudáfrica1,87,249,5240,65,56,23,212,5
Avanzados
Alemania0,94,129,41.699,923,433,616,060,1
Canadá1,65,331,61.808,728,339,011,167,6
Dinamarca1,04,545,32.540,331,643,113,870,5
Estados Unidos0,95,257,92.792,136,858,512,867,3
Francia0,83,827,51.706,623,430,58,558,0
Reino Unido0,74,752,01.979,523,033,812,656,7
Fuente: Anuario estadístico de la UIT, 1999: World Information Technology Services Alliance. Digital Planet, 2001.
Fuente: Anuario estadístico de la UIT, 1999: World Information Technology Services Alliance. Digital Planet, 2001.

Por consiguiente, las consecuencias son variadas. El crecimiento sólido y las medidas de política acertadas agilizan la adopción de la TI, lo que a su vez impulsa el crecimiento a largo plazo. Parece formarse así un círculo “virtuoso” en el que el crecimiento, las medidas de política, la urbanización, la educación y la tecnología de la información se fortalecen mutuamente. Sin embargo, los países con las infraestructuras menos desarrolladas también están cerrando la brecha que existe en cuanto a utilización de la TI. Se ha llegado a la importante conclusión de que en algunos de los países más pobres, la relación entre el uso de Internet y el de telefonía no es menor que en las economías avanzadas, y a menudo la supera. Esto lleva a pensar que existe una fuerte demanda latente de acceso a la TI (y a las redes internacionales de información), incluso en los países pobres. En este último caso, la interrogante fundamental es si existe la posibilidad de aprovechar las nuevas tecnologías de manera productiva para acelerar el ritmo del desarrollo.

La TI ofrece la interesante oportunidad de saltearse generaciones tecnológicas. Por ejemplo, como de hecho está sucediendo, los países con anticuados sistemas mecánicos de telefonía pueden saltearse la era analógica y adoptar directamente tecnologías digitales avanzadas. Éste es un fenómeno que puede ocurrir en una dimensión más radical del desarrollo. Ha surgido la posibilidad de poner la educación al alcance de muchas más personas a un costo mucho menor y de integrar a los grupos que se encuentran al margen de los mercados nacionales e internacionales mediante el suministro de información de mejor calidad y la reducción de los costos de transacción. Estas posibilidades están empezando a hacerse realidad. El Banco Grameen de Bangladesh, pionero en el campo de las microfinanzas, ha lanzado un proyecto de construcción de redes de telefonía celular y acceso a Internet en zonas rurales. Existe una amplia variedad de aplicaciones de TI que, aprovechadas con creatividad, aumentan la productividad de las fábricas, los bancos, los puertos y, últimamente, las entidades públicas mismas. Es probable que la innovación constante y la caída sostenida de los costos sigan alimentando esa tendencia.

A pesar de los numerosos ejemplos concretos de los beneficios que la TI ha producido en los países en desarrollo, hasta ahora el efecto total ha sido limitado29. Esta situación se debe en parte a algunas limitaciones fundamentales, tales como la ausencia de capital humano complementario, la falta de suficiente capacidad de respuesta en el sector de las telecomunicaciones y rigideces organizativas. En el primer caso, la TI a veces puede reducir la demanda de capital humano con productos y servicios “inteligentes” que facilitan el desarrollo; por ejemplo, en algunos cursos el contenido electrónico puede remplazar en forma parcial a los profesores. Esta posibilidad de sustituir capital humano tradicional con TI probablemente se haga más común a medida que se perfeccionen las tecnologías y los sistemas de prestación. Como contracara, las necesidades de capital humano complementario en el sector de la TI a menudo son considerables, especialmente para aplicaciones destinadas a gobiernos y empresas. Por ejemplo, al reducir el desperdicio y aumentar el caudal de producción recurriendo a tecnologías microelectrónicas, se esperaba mejorar la eficiencia de la propia planta fabril, aun con niveles salaríales bajos. Sin embargo, una serie de estudios de ingeniería económica demuestran que para lograr esas eficiencias se necesita una excelente capacidad de control de la calidad, que depende más de los conocimientos de los trabajadores que de maquinarias complejas (véase Mody, Suri y Sanders, 1992).

La infraestructura de las telecomunicaciones tiene importancia capital. La relación entre el número de abonados a Internet y el número de líneas telefónicas varía mucho menos entre los distintos países que el número de líneas telefónicas per cápita. Por lo tanto, a pesar de que los costos son elevados en la mayoría de los países en desarrollo, el factor que limita la demanda latente de conexiones de Internet es la disponibilidad de conexiones telefónicas. Se han logrado avances sustanciales gracias a la privatización, pero los regímenes de adjudicación de contratos de privatización y el grado de competencia comercial que abren siguen siendo temas polémicos. En especial, la supervisión regulatoria ha resultado compleja y difícil de manejar, y existe amplio margen para los excesos. Queda por delante la complicada tarea de establecer normas y reglamentaciones, tributar y reglamentar las transacciones electrónicas, lanzar medidas antimonopolísticas y proteger la privacidad.

Por último, para que haya una adopción generalizada y un uso eficaz de las tecnologías nuevas, es necesario contar con una organización flexible y estar dispuesto a correr riesgos30. Por ejemplo, aunque existe un margen considerable para mejorar el funcionamiento de las entidades gubernamentales, las rigideces burocráticas a menudo han impedido que se lo haga en forma decidida. Aunque este concepto está ligado a la calidad del capital humano, se refiere también a la capacidad organizativa para estructurar el cambio.

En síntesis, la caída sin precedentes que han experimentado los precios de la TI implica que el ritmo de difusión es más acelerado que en las revoluciones tecnológicas anteriores. Existen por el momento verdaderas limitaciones que impiden un uso más productivo de la tecnología, pero seguramente en las dos o tres décadas venideras darán fruto los esfuerzos vigorosos e incansables por aprovechar lo que tiene para ofrecer la TI.

Implicaciones para las autoridades

La revolución de la TI plantea por lo menos tres interrogantes importantes para las autoridades. Primero, ¿cómo se puede promover su utilización para que beneficie al máximo el crecimiento? Segundo, ¿qué hacer para que la política macroeconómica tenga en cuenta la incertidumbre en cuanto a la aceleración de la productividad? Por último, ¿qué efecto a largo plazo tiene esta tecnología para la política fiscal, monetaria y financiera?

Política estructural

Las diferencias que se observan entre las economías en la productividad tanto registrada como proyectada brindan nuevos argumentos a favor de una enérgica reforma estructural. Entre los países miembros del G–7, la gran inversión en TI realizada por Estados Unidos ha hecho aumentar la productividad básica del trabajo, pero en Japón y los países de Europa es más difícil determinar si ha habido un efecto beneficioso. Es probable que esta diferencia responda, al menos en parte, al hecho de que en este último grupo el mercado laboral es menos flexible y los sectores de servicios—sobre todo telecomunicaciones, finanzas y distribución—son menos eficientes. Como consecuencia de esas rigideces, es más difícil para las empresas aprovechar nuevas oportunidades, en especial las que brinda la tecnología de la información. Por ejemplo, el régimen laboral (plasmado en los reglamentos oficiales, las normas sindicales o sencillamente la mentalidad del personal) puede ser un freno cuando las empresas intentan ofrecer remuneración por rendimiento, modificar las tareas asignadas o efectuar despidos. De hecho, los estudios sobre el tema hacen hincapié en la importancia de que los trabajadores (y sus jefes) añadan constantemente nuevas tareas a la capacitación práctica en acumulación de capital humano (véase Lucas, 1993). Con el mismo criterio, la ineficiencia en el sector de la distribución no sólo encarece los bienes de TI, desalentando su adopción, sino que también puede impedir el uso eficaz, por ejemplo al alargar enormemente los plazos de entrega (véanse Mann, Eckert y Knight, 2000).

Para la política estructural, la revolución desencadenada por la TI puede tener repercusiones aún más profundas, que alcancen a los cimientos mismos de los sistemas económicos de mercado. Son excepcionales los casos en que el uso de esta tecnología y la reorganización de la vida económica que trae aparejada no plantean nuevos dilemas para los sistemas educativos, jurídicos e institucionales, como lo demuestran las revoluciones tecnológicas del pasado. En Estados Unidos en el siglo XIX, la innovación estuvo nutrida por la creación del régimen de patentes y, especialmente, por el mayor número de intermediarios, agentes y abogados, que se especializaban en la compraventa de derechos de patente, mucho antes de la llegada de las grandes empresas con sus propios laboratorios dedicados a la investigación pura y aplicada (véase Lamoreaux y Sokoloff, 1999). De la misma manera, el nacimiento de la producción en serie, la gran empresa y el mercado continental en Estados Unidos a finales el siglo XIX y principios del XX exigió no sólo el avance de la tecnología de la producción sino también la modificación de marcos jurídicos e institucionales tales como el régimen de responsabilidad limitada, la banca de inversión, el mercado común y la ley antimonopolio (Delong, 2001).

Política macroeconómica frente a una productividad incierta

La considerable incertidumbre que rodea a la magnitud exacta y la duración probable de la aceleración de la productividad básica tiene implicaciones importantes para la política macroeconómica; en concreto, complica la evaluación de la sostenibilidad de la balanza en cuenta corriente y el producto potencial. En lo que respecta a la balanza en cuenta corriente, la teoría económica sostiene que una alteración beneficiosa de la productividad dentro de un país determinado por lo general agrava el déficit al provocar un aumento de la inversión (ya que el producto marginal del capital es mayor) y una caída del ahorro (ya que los hogares prevén que su ingreso se incrementará). A pesar de que existen estudios empíricos recientes que confirman parte de este efecto en Estados Unidos a finales de los años noventa, los resultados obtenidos en otras grandes economías avanzadas son dispares (Márquez, 2001; véase también Glick y Rogoff, 1995). En términos más generales, como existe incertidumbre en cuanto a las repercusiones actuales y futuras de la TI sobre el aumento de la productividad en los distintos países, resulta difícil determinar en qué medida el desequilibrio de la cuenta corriente a nivel mundial se debe a factores estructurales o a factores cíclicos.

La dificultad de evaluar con acierto el producto potencial a pesar de la modificación del aumento de la productividad se pone claramente de manifiesto al estudiar la década de los años setenta. En Estados Unidos, los cálculos oficiales en tiempo real, utilizados por la Reserva Federal, no lograron captar la desaceleración del aumento de la productividad que tuvo lugar a principios del decenio (véanse el gráfico 3.13 y Orphanides, 2000). Ésa es una de las razones que puede haber llevado a la política monetaria a intentar “estabilizar” el producto en un nivel demasiado elevado, alimentando la creciente inflación. En términos más generales, cuando hay incertidumbre en cuanto al aumento de la productividad, el costo de mantener una orientación errada en la política económica sube rápidamente a medida que transcurre el tiempo, como se señala en el capítulo II de la edición de octubre de 2000 de Perspectivas de la economía mundial y también en el apéndice II del capítulo I.

Gráfico 3.13.Estados Unidos: Evolución de las estimaciones oficiales de la brecha de producción1

(Porcentaje del PIB potencial)

En la década de los setenta, las autoridades subestimaron mucho la brecha de producción. El resultado fue—en retrospectiva—una política monetaria demasiado expansiva.

Fuente: Orphanides (2000).

1Excepto en el caso de la serie histórica final, cada línea muestra la serie histórica correspondiente a la brecha de producción según los datos disponibles el primer trimestre del año en cuestión. La serie histórica final se calculó con base en los datos disponibles a fines de 1994.

¿Cómo se debería formular la política macroeconómica con un “velocímetro roto”? Si la estructura de la economía está cambiando, las autoridades deberían conceder más atención a las observaciones recientes que al pasado lejano, ya que aquéllas reflejan el cambio mientras que éste, no. También deberían concentrarse en las variables observables, como la inflación vigente, antes que en conceptos que no lo son, como la brecha de la producción, que depende de datos históricos (véanse Orphanides, 1998 y Swanson, 2000). En otras palabras, las autoridades deberían “atenuar” la reacción que tienen frente a indicadores menos confiables. Se ha comprobado que a finales de los años noventa, la Reserva Federal estadounidense otorgó menos importancia a la brecha de la producción y a la tasa de desempleo para centrarse en la inflación y en una amplia variedad de indicadores anticipados de la inflación incipiente, tales como las condiciones del crédito, los sueldos y salarios, otros costos laborales, los márgenes de ganancia, el mercado de valores y los agregados monetarios31.

En el caso de la política fiscal anticíclica, al igual que en el de la política monetaria, el aumento de la incertidumbre en cuanto al incremento de la productividad lleva a dar más peso a los indicadores observados recientemente que a las tendencias históricas. Desde el ángulo de los objetivos fiscales a mediano plazo, exige mayor prudencia al formular proyecciones presupuestarias, porque la economía política hace que sea más fácil gastar excedentes inesperados que cubrir déficit imprevistos.

Efectos a largo plazo sobre la política macroeconómica

A largo plazo, la TI puede tener repercusiones fundamentales en la política fiscal, monetaria y financiera. En primer lugar, ofrece la posibilidad de transformar la manera en que funciona el Estado, mejorando la adquisición de bienes y servicios, la calidad y prestación de los servicios públicos (sobre todo la información) y la eficiencia en la tramitación de documentos y el pago de impuestos. Sin embargo, la TI puede incidir negativamente en la capacidad de recaudación de ciertas cargas, como el impuesto sobre las ventas en Estados Unidos, aunque según las estimaciones la pérdida de ingresos sería pequeña32. Además, puede complicar la definición de “establecimiento permanente” para la tributación de las ventas de productos digitales como música, fotografías, asesoramiento médico y financiero y servicios educativos (Tanzi, 2000).

La tecnología de la información también puede reducir la demanda de reservas bancarias que se mantienen en el banco central, lo que afectaría la capacidad de éste para conducir la política monetaria. En la actualidad, el banco central tiene una enorme influencia, a pesar de que su balance es pequeño en comparación con las entidades del sector privado, porque la base monetaria—y especialmente las reservas de otros bancos que mantiene—es el medio de liquidación final. La TI podría permitir que la liquidación final la hiciera el sector privado, sin necesidad de intervención del banco central. Por ejemplo, una transacción entre partes privadas podría liquidarse mediante una transferencia entre cuentas electrónicas, con algoritmos ya acordados para determinar los activos financieros que se venden y compran (King, 1999). El elemento fundamental de este tipo de operación es la capacidad de los sistemas de información y comunicación para comprobar instantáneamente la solvencia, gracias a la cual el sector privado podría efectuar en tiempo real liquidaciones brutas con carácter final. Aunque se plantearía la necesidad de garantizar la integridad de los sistemas utilizados con ese fin, la base monetaria dejaría de tener una función exclusiva y el banco central ya no podría poner en ejecución la política monetaria. Sin embargo, es probable que la exigencia de mantener reservas en el banco central se mantenga firme durante años, en vista de la importancia fundamental que tiene actualmente para la liquidación final (Cecchetti, 2001).

Por último, cuando la industria de los servicios financieros adopte la TI, tendrá que haber una respuesta en materia de regulación y supervisión de estos sistemas. Al modificar la velocidad, el alcance y el carácter de la información, la informática y las comunicaciones, esta revolución está transformando los servicios financieros. Las instituciones del sector están ofreciendo productos nuevos, creando procesos y haciendo frente a la intensificación de la competencia de las instituciones no financieras. En el mundo bancario, los sistemas de control tendrán que adaptarse a los riesgos más grandes que entrañarán las operaciones (el uso de una tecnología de complejidad creciente en manos de empleados que no la entienden cabalmente), la ubicación de las contrapartes (será más difícil identificar la ubicación física o jurídica de una institución financiera) y el riesgo sistémico (a causa de accidentes o sabotaje de programas de informática compartidos o Internet) (Turner, de próxima publicación). La supervisión prudencial deberá manejarse con criterios flexibles al individualizar y abordar los nuevos obstáculos, concentrándose en brindar orientación más que reglas detalladas, basándose más en una mejor divulgación y haciéndose extensiva a los nuevos proveedores de servicios financieros.

Conclusión

Hasta la fecha, la revolución de la TI ha seguido, en términos más generales, una trayectoria parecida a la de otras revoluciones tecnológicas, con una primera etapa en la cual treparon la cotización de las acciones de las empresas innovadoras y el gasto en los bienes representativos de la nueva tecnología para luego desplomarse de una manera igualmente espectacular. La diferencia entre la revolución de la TI y las anteriores radica en la globalización de la producción, que ha afianzado la vinculación real y financiera entre los países. El rápido crecimiento de la producción de estos bienes implica que la variación en la demanda mundial, causada sobre todo por las economías avanzadas que utilizan la TI, tiene repercusiones considerables en las exportaciones de los países que la producen. Aunque los impactos beneficiosos de la demanda contribuyeron a incrementar la producción de TI en 1999 y 2000, la actual contracción del gasto mundial en estos bienes constituye un pesado lastre para estos países.

A pesar del perjuicio que esa contracción causa a algunos países, los beneficios económicos de la revolución de la TI ya son considerables y probablemente persistan. Por el momento, han quedado expresados en especial en la caída de los precios relativos de los semiconductores y las computadoras y en su mayoría los han aprovechado los usuarios. Se ha comprobado que, en el caso de la TI, el aumento de la productividad total de los factores y la intensificación del capital vinculado a ella han contribuido a la mayor productividad del trabajo en algunos países, y es probable que en los años venideros varios de ellos reorganicen más profundamente su actividad económica a fin de aprovechar la TI, multiplicando así los beneficios. La caída de los precios relativos de estos bienes también ha producido un incremento considerable del superávit de los consumidores en los países que los usan. No obstante la difusión relativamente rápida de la tecnología por el mundo entero, hay probabilidades de que a corto plazo la revolución de la TI beneficie más a las economías avanzadas que a los países en desarrollo. A largo plazo, sin embargo, la distribución de los beneficios dependerá de las características propias de cada país, más que de su ingreso relativo.

La revolución que ha puesto en marcha la tecnología de la información tiene importantes consecuencias a nivel de política económica. La política estructural debería fomentar la adopción generalizada y el uso eficaz de la TI, promoviendo la flexibilidad de los mercados laborales y la eficiencia de los sectores de servicios. La incertidumbre en cuanto a la magnitud exacta y la duración probable de la aceleración de la productividad implica que las autoridades deberían dar menos importancia a variables que se han tornado más inciertas, tales como la brecha de la producción, para centrarse en variables observables como la inflación efectiva y una amplia variedad de indicadores de la inflación futura.

Referencias

    AbramovitzMoses y Paul A.David1996“Convergence and Deferred Catch-up: Productivity Leadership and the Waning of American Exceptionalism” en The Mosaic of Economic Growthedición a cargo deRalphLandauTimothyTaylor y GavinWright (Stanford: Stanford University Press).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    AutorDavid H.LawrenceF. Katz y Alan B.Krueger1998Computing Inequality: Have Computers Changed the Labor Market?Quarterly Journal of Economics vol. 113 (noviembre) págs. 11691213.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    AutorDavid H.FrankLevy y Richard J.Murnane2001The Skill Content of Recent Technological Change: An Empirical InvestigationNBER Working Paper No. 8337 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BailyMartin y RobertLawrence2001Do We Have a New E-ConomyNBER Working Paper No. 8243 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Banco de Pagos Internacionales200171st Annual Report (Basilea, Suiza: Banco de Pagos Internacionales).

    Banco Federal de Alemania2000“Problems of International Comparisons of Growth Caused by Dissimilar Methods of Deflation With IT Equipment in Germany and the United States as a Case in Point”en Monthly Report, agosto.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Banco Federal de Alemania2001“Problems of International Comparisons of Growth-A Supplementary Analysis” Appendix in Monthly Report mayo.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BasuSusantoJohnG. Fernald y MatthewD. Shapiro2001Productivity Growth in the 1990s: Technology, Utilization, or Adjustment?NBER Working Paper No. 8359 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BayoumiTamim y Markus Haacker2001“It’s Not What You Make It’s How You Use IT” (inédito;Washington: Fondo Monetario Internacional, Departamento de Estudios).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BermanEliJohnBound y Stephen Machín1998Implications of Skill-Biased Technological Change: International EvidenceQuarterly Journal of Economics vol. 113 (noviembre) págs. 1245-79.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BresnehanTimothy F.ErikBrynjolfsson y Lorin M. Hitt1999Information Technology, Workplace Organization, and the Demand for Skilled Labor: Firm-Level EvidenceNBER Working Paper No. 7136 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BrookesMartin y Zaki Wahhaj2000“Is the Internet Better Than Electricity?” Global Economics Papers No. 49 Goldman Sachs (Nueva York: Goldman Sachs).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BrooksRobin y LuisCatáo2000The New Economy and Global Stock ReturnsIMF Working Paper No. 00/216 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BrynjolfssonErik1996The Contribution of Information Technology to Consumer WelfareInformation Systems Research vol. 7 (septiembre) pág. 281.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    BrynjolfssonEriky LorinM. Hitt2000Beyond Computation: Information Technology, Organizational Transformation, and Business PerformanceJournal of Economic Perspectives vol. 14 (cuarto trimestre) págs. 23-48.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CardarelliRoberto2001“Is Australia a ‘New Economy’?” en Australia: Selected Issues and Statistical Appendix IMF Country Report No. 01/55 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CaselliFrancesco y Wilbur JohnColeman II2001Cross-Country Technology Diffusion: The Case of ComputersNBER Working Paper No. 8130 (Cambridge: Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CecchettiStephen G.2001The New Economy and the Challenges for Monetary Policyestudio presentado ante la conferenciaNew Technologies: Consequences and Challenges for Central BanksBanco de Franciafebrero1-9. Disponible en internet: http://www.econ.ohio-state.edu/cecchetti/pub_pol_papers.shtml.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    ColecchiaAlessandra2001The Impact of Information and Communications Technologies on Output Growth: Issues and Preliminary FindingsOECD Directorate for Science Technology and Industry Working Paper No. 11 (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CraftsNicholas2000The Solow Productivity Paradox in Historical Perspectiveestudio presentado en la conferenciaLong-Term Trends in the World EconomyUniversity of Copenhagendiciembre.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CraftsNicholas2001“Historical Perspectives on the Information Technology Revolution” (inédito;Washington: Fondo Monetario InternacionalDepartamento de Estudios).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    CréponBruno y Thomas Heckel2000La Contribution de l’Information á la Croissance Française: Une Mesure á partir des Données d’EntreprisesEconomie et Statistique No. 339/340 págs. 93-116.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    DasguptaSusmitaSomikLall y DavidWheeler2001Policy Reform, Economic Growth and the Digital Divide: An Econometric AnalysisDevelopment Research Group Working Paper No. 2567 (Washington: Banco Mundial).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    DaveriFrancesco2001“Information Technology and Growth in Europe” (inédito; ParmaItalia: University of Parma).

    DavidPaul A.1990The Dynamo and the Computer: An Historical Perspective on the Modern Productivity ParadoxAmerican Economic Review Papers and Proceedings vol. 80 (mayo) págs. 35561.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    DavidPaul A.2001“Understanding Digital Technology’s Evolution and the Path of Measured Productivity Growth: Present and Future in the Mirror of the Past” en Understanding the Digital Economyedición a cargo deErik Brynjolfsson y Brian Kahin (CambridgeMass.: MIT Press).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    DeLongBradfordDo We Have a ‘New’ Macroeconomy?en Innovation Policy and the Economy volumen 2edición a cargo deAdamJaffeeJoshuaLerner y ScottStern (CambridgeMass.: MIT Press, de próxima publicación).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    DeLongBradford2001A Historical Perspective on the New Economycomentarios preparados para la Conferencia sobre la nueva economía, Montreal, junio. Disponible en Internet:www.econ161.berkeley.edu.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    De MasiPaula2000“Does the Pickup in Productivity Growth Mean That There is a New Economy?” en United States: Selected Issues IMF Staff Country Report No. 00/112 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Departamento de Comercio de Estados Unidos Dirección de Análisis Económicos (índice de precios hedónicos). Disponible en Internet: http://www.bea.doc.gov/bea/dn/nipaweb/

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Di NardoJohn E. y Jorn-Steffen Pischke1997The Returns to Computers Revisited: Have Pencils Changed the Wage Structure Too?Quarterly Journal of Economics vol. 112 (febrero) págs. 291-303.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    EsteváoMarcello y Joaquim Levy2000“The New Economy in France: Development and Prospects” en France: Selected Issues IMF Staff Country Report No. 00/148 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    FazzariStevenGlennHubbard y Bruce Petersen1988Financing Constraints and Corporate InvestmentBrooking Paper on Economic Activity. 1Brookings Institution págs. 141-206.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    FergusonRoger W.2001“The Productivity Experience of the United States: Past Present and Future” discurso pronunciado ante laEmbajada de EstadosUnidos en La HayaPaíses Bajosjunio. Disponibleen Internet: www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2001.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GertlerMark y SimonGilchrist1994Monetary Policy, Business Cycles, and the Behavior of Small Manufacturing FirmsQuarterly Journal of Economics vol. 109 págs. 309-40.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GlaeserEdward L.1998Are Cities Dying?Journal of Economic Perspectives vol. 12 (segundo trimestre) págs. 139-60.

    GlickReuven y KennethRogoff1995Global versus Country-Specific Productivity Shocks and the Current Account”’,Journal of Monetary Economics vol. 35 (febrero) págs. 159-92.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GoolsbeeAustan2001The Implications of Electronic Commerce for Fiscal Policy (and Vice Versa)Journal of Economic Perspectives vol. 15 (cuarto trimestre 2001) págs. 13-23.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GordonRobert J.2000Does the ‘New Economy’ Measure up to the Great Inventions of the Past?Journal of Economic Perspectives vol. 14 (tercer trimestre) págs. 49-74.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GramlichEdward M.2001“The Productivity Growth Spurt in the United States”discurso pronunciado ante el International Bond Congress Londres 20 defebrero. Disponible en Internet: www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2001.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GreenspanAlan2001a“Economic Developments” discurso pronunciado ante el Economie Club deNueva York24 de mayo. Disponible en Internet: www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2001.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    GreenspanAlan2001b“The Growing Need for Skills in the 21st Century” discurso pronunciado ante el Departamento de Trabajo de Estados Unidos20 dejunio. Disponible en Internet: www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2001.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    HaackerMarkus y JamesMorsink2001“You Say You Want A Revolution: Information Technology and Growth” (inéditoWashington: Fondo Monetario Internacional, Departamento de Estudios).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    HallRobert E.2001Struggling to Understand the Stock MarketAmerican Economic Review Papers and Proceedings vol. 91 (mayo) págs. 1-11.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    HawkeGary R.1970Railways and Economic Growth in England and Wales 1840-1870 (Oxford: Clarendon Press).

    HicksJohn1982Are there Economic Cycles?en Money Interest and Wages: Collected Essays on Economic Theory vol. 2edición a cargo de John Hicks (Oxford: Basil Blackwell).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    HubbardR. Glenn1998Capital-Market Imperfections and InvestmentJournal of Economic Literature vol. 36 (marzo) págs. 193-225.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Japón Economic Planning Agency2000Keizai Hakusho (Panorama Económico de Japón) en inglés y japonés (Tokio: Economic Planning Agency).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    JorgensonDale W.2001Information Technology and the U.S. EconomyAmerican Economic Review vol. 91 (marzo) págs. 1-32.

    JorgensonDale W.y KevinJ. Stiroh2000Raising the Speed Limit: U.S. Economic Growth in the Information AgeBrookings Papers on Economic Activity: 1Brookings Institution págs. 161-67.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    J.P. Morgan Chase & Co.2001“The Asian Growth Hit From the U.S. Tech. Slowdown” en Asia Economic Viewpoint (febrero).

    KelkarVijay Laxman1982Long-Term Growth Possibilities in the OECD Economies: An Alternative Viewen Trade and Development Report (Ginebra, Suiza: Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    KingMervyn1999“Challenges for Monetary Policy: New and Old” en New Challenges for Monetary Policy Banco de la Reserva Federal de Kansas City (Kansas City, MO: Banco de la Reserva Federal de Kansas City).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    KodresLaura“The New Economy in the United Kingdom” en un IMF Country Report de próxima publicación.

    LamoreauxNaomi R. y KennethL. Sokoloff1999Inventive Activity and the Market for Technology in the United States, 1840-1920NBER Working Paper No. 7107 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LandefeldJ. Steven y BarbaraM. Fraumeni2001Measuring the New EconomySurvey of Current Business (marzo) págs. 23-40.

    LandefeldJ. Steven y RobertParker1998BEA’s Chain Indexes, Time Series, and Measures of Long-Term Economic GrowthSurvey of Current Business (mayo) págs. 58-68.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LeeFrank C. y DirkPilat2001Productivity Growth in ICT-Producing and ICT-Using Industries-A Source of Growth Differentials in the OECD?OECD Directorate for Science Technology and Industry Working Paper No. 3 (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LeeIl-Houng y YougeshKhatri2001“The Role of the New Economy in East Asia” (inédito;Washington: Fondo Monetario Internacional, Departamento de Asia y el Pacífico).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LeeJong-Wha2000“Education for Technology Readiness: Prospects for Developing Countries” documento de antecedentes del Informe sobre Desarrollo Humano 2001 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Nueva York: UNDP).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LequillerFrancois2001“La Nouvelle Economie et la Mesure de la Croissance du PIB” Serie des documents de travail de la Direction des Etudes et Syntheses Economiques INSEE (París, febrero).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LitanRobert E. y Alice M. Rivlin2000The Economy and the Internet: What Lies Ahead?Brookings Conference Report No. 4 Brookings Institution.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    LucasRobert E. Jr.1993Making a MiracleEconometrica vol. 61 (marzo) págs. 251-72.

    MairesseJacquesGilbertCette y YussufKocoglu2000Les Technologies de l’Information et de la Communication en France: Diffusion et Contribution á la CroissanceEconomie et Statistique No. 339/340 págs. 117-46.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    MannCatherine L.SueE. Eckert y SarahCleeland Knight2000Global Electronic Commerce: A Policy Primer (Washington: Instituto de Economía Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    MárquezJaime2001“Reassessing Explanations of the Inverse Relation Between Private Investment and the Current Account” (inédito; Washington: Junta de la Reserva Federal).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    MeyerLaurence H.2000Structural Change and Monetary Policycomentarios preparados para la Conferencia Conjunta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco y el Stanford Institute for Economic Policy Research, San Francisco, marzo. Disponible en Internet: www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2001.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    MitchellBrian R.1988British Historical Statistics (Cambridge: Cambridge University Press).

    ModyAshokaRajanSuri y JerrySanders1992Keeping Pace with Change: Organizational and Technological ImperativesWorld Development vol. 20 (diciembre) págs. 1797-816.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    MyersStewart1977Determinants of Corporate BorrowingJournal of Financial Economics vol. 5 (noviembre) págs. 147-75.

    MyersStewart y NicolasMajluf1984Corporate Financing and Investment Decisions When Firms Have Information that Investors Do not HaveJournal of Financial Economics vol. 13 (junio) págs. 187-221.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    NordhausWilliam2000Productivity Growth and the New EconomyNBER Working Paper No. 8096 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    OlinerStephen D. y Daniel E. Sichel2000The Resurgence of Growth in the Late 1990s: Is Information Technology the StoryJournal of Economic Perspectives vol. 14 (tercer trimestre) págs. 3-22.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    OCDE2000OECD Information Technology Outlook: ICTs E-Commerce and the Information Economy (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Oficina General de Contabilidad de Estados Unidos2000“Sales Taxes: Electronic Commerce Growth Presents Challenges Revenue Losses are Uncertain” Informe ante el Congressional Requesters GAO/GGD/OCE-00-165(Washington).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    OrphanidesAthanasios1998Monetary Policy Evaluation with Noisy InformationFinance and Economics Discussion Series No. 1998-50 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    OrphanidesAthanasios2000The Quest for Prosperity Without InflationBanco Central Europeo Working Paper No. 15 (Frankfort: Banco Central Europeo).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    OultonNicholas2001ICT and Productivity Growth in the United KingdomBank of England Working Paper No. 140 (Londres: Banco de Inglaterra, julio).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    PohjolaMatti2000Information Technology and Economic Growth: A Cross-Country AnalysisWorking Paper No. 173 del Instituto Mundial de Investigaciones de Economia de Desarrollo (Helsinki: Universidad de las Naciones Unidas).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    PortesRichard y Helene Rey1999The Determinants of Cross-Border Equity FlowsNBER Working Paper No. 7336 (Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Reed Electronics Research2001Yearbook of World Electronics Data (Reed Business Information Ltd.).

    RoegerWerner2001“The Contribution of Information and Communication Technologies to Growth in Europe and the United States: A Macroeconomic Analysis” Economic Papers No. 147 Comisión Europea (enero).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    SchreyerPaul2000The Contribution of Information and Communication Technology to Output Growth: A Study of the G7 CountriesOCDE Directorate for Science Technology and Innovation Working Paper No. 2000/2 (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    SchreyerPaul2001“Computer Price índices and International Growth and Productivity Comparisons” OECD Statistics Directorate (inédito; París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    SenhadjiAbdelhak1998Time Series Estimation of Structural Import Demand Equations: A Crosss-Country AnalysisIMF Staff Papers Fondo Monetario Internacional vol. 45 (junio) págs. 236-68.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    StirohKevin J.2001“Information Technology and the U.S. Productivity Revival: What Do the Industry Data Say?” Staff Report No. 115 (Nueva York: Banco de la Reserva Federal de Nueva York).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    SwansonEric T.2001On Signal Extraction and Non-Certainty-Equivalence in Optimal Monetary Policy RulesFinance and Economics Discussion Series No. 2000-32 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    TanziVito2000Globalization, Technological Developments, and the Work of Fiscal TermitesIMF Working Paper No. 00/181 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    TevlinStacey y Karl Whelan2000Explaining the Investment Boom of the 1990sFinance and Economics Discussion Series No. 2000-11 (Washington: Fondo Monetario Internacional).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    TurnerPhilip“Policy Regulatory and Legal Issues Associated with E-Finance in Emerging Markets” en Open Doors: Foreign Participation in Financial Systems in Developing Countries (Washington: Brookings Institution, de próxima publicación).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    Unión Internacional de Telecomunicaciones1999Statistical Yearbook (Ginebra, Suiza: Unión Internacional de Telecomunicaciones).

    U.S. Council of Economic Advisers2001Economic Report of the President (Washington: U.S. Government Printing Office).

    Van ArkBart2001“The Renewal of the Old Economy: Europe in an Internationally Comparative Perspective” (inédito; Groningen, Holanda: University of Groningen).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    VavaresChrisJoelPrakken y LisaGuiri1998Macro Modeling with Chain-Type GDPJournal of Economic and Social Measurement vol. 24 No. 2 págs. 123-42.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    WadhwaniSushil2000“Monetary Challenges in a New Economy” discurso pronunciado ante el Hong Kong and Shangai Banking Corporation Global Investment Seminar octubre. Disponible en Internet: www.bankofengland.co.uk/speeches/speech103.pdf.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    WhelanKarl2000A Guide to the Use of Chain Aggregated NIPA DataFinance and Economics Discussion Series No. 2000-35 (Washington: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal).

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    WhiteEugene N.1990The Stock Market Boom and Crash of 1929 RevisitedJournal of Economic Perspectives vol. 4 (tercer trimestre) págs. 67-83.

    • Search Google Scholar
    • Export Citation

    WoodruffWilliam1966The Impact of Western Man (Londres: Macmillan).

    World Information Technology Services Alliance (WITSA)2001Digital Planet.

1En este capítulo se examina la influencia de los bienes de la TI en la inversión porque el consumo personal no representa más que una pequeña fracción del gasto bruto de capital fijo privado en bienes de TI (alrededor del 7% en Estados Unidos en el año 2000).
2Véanse en OCDE (2000) otras comparaciones de la producción y el uso de la TI en distintos países.
3Esta sección se basa en gran medida en el trabajo de Crafts (2001), encargado para Perspectivas de la economía mundial. La argumentación coincide con la de otros historiadores económicos como David (1990 y 2000), DeLong (2001) y White (1990).
4Pero existe también la posibilidad de que los primeros usuarios terminen con gastos sustanciales si se remplaza cierta tecnología. Por ejemplo, en Estados Unidos y el Reino Unido se construyeron extensas redes de canales que inmediatamente quedaron obsoletas con la invención del ferrocarril.
5Por ejemplo, el precio real de la electricidad en Estados Unidos cayó un 7% por año entre 1900 y 1920 (Brookes y Wahhaj, 2000), mientras que el precio real (ajustado en función de la calidad) de las computadoras se redujo un 20% al año entre 1990 y 2000.
6La idea de que la TI pueda contribuir al aumento de la productividad del trabajo se planteó antes de la aceleración general observada recientemente. Véase Kelkar (1982), por ejemplo.
7Los datos sobre gastos provienen de World Information Technology Services Alliance (2001), y los correspondientes a la producción, de Reed Electronics Research (2001). Aunque los datos tomados de fuentes particulares abarcan un grupo amplio de países, no se los compila con tanto detalle como en las cuentas nacionales.
8Si se aplican los supuestos habituales, el aumento de la productividad laboral (la variación de la producción por unidad del factor trabajo) puede expresarse de la siguiente manera:(Y^L)=α(K^L)+A^ siendo Y la producción, L el trabajo, K el capital, a la parte que corresponde al capital en el ingreso nacional, y A el nivel de la productividad total de los factores, mientras que A denota una variación porcentual.
10En las recientes revisiones anuales de las cuentas nacionales de Estados Unidos, se redujo el aumento anual medio de la productividad del trabajo en el sector empresarial no agrícola que pasó del 2,8% al 2,5% entre 1996 y 2000, principalmente como consecuencia de la menor productividad del trabajo en 2000, y se disminuyó un poco el aporte al crecimiento efectuado por la intensificación del capital vinculado a la TI, principalmente por la menor inversión en software.
11Véase Esteváo y Levy (2000). Mairesse, Cette y Kocoglu (2000) también utilizan datos agregados para evaluar el efecto de la TI sobre el aumento de la productividad del trabajo y llegan a resultados parecidos. Basándose en datos microeconómicos, Crépon y Heckel (2000) llegan a la conclusión de que el efecto de la TI sobre el aumento de esta productividad fue algo mayor.
13En algunos países en desarrollo productores de bienes de TI, los sueldos de este sector pueden ser considerablemente superiores a los que se perciben en otros lugares.
14Concretamente, se supone que un país abandona el método de deflactar la producción del sector de TI (por la producción) o las adquisiciones de bienes de TI (por la demanda interna real) aplicando el deflactor del PIB y pasa a utilizar los precios hedónicos estadounidenses (ajustados en función de la fluctuación del tipo de cambio) y la ponderación encadenada para tener en cuenta los efectos de la sustitución (véase el recuadro 3.1). Las cifras estimadas se ubican en el límite superior porque es muy poco probable que los precios fijados por un país para los bienes de TI sean iguales al deflactor del PIB, lo que implica que ninguno de los beneficios de la revolución de la TI en términos de precios relativos forma parte de los cálculos que no utilizan precios hedónicos.
15Este concepto se conoce como “ahorro social” en la historia de la economía (véase Crafts, 2001).
16Las condiciones de intensa competencia en las que funciona la mayoría de las empresas de TI hace pensar que este supuesto es razonable, aunque existen claras excepciones. Según Brookes y Wahhaj (2000), el índice general de beneficios del sector de la TI no es excepcional.
17El estudio del FMI es de Bayoumi y Haacker (2001). El estudio anterior sobre Estados Unidos es de Brynjolfsson (1996).
18Los datos correspondientes a las economías avanzadas confirman mayormente que la TI ha estimulado la demanda de mano de obra más calificada e incrementado su sueldo relativo. Véanse Autor, Katz y Krueger (1998); Autor, Levy y Murnane (2001), Berman, Bound y Machin (1998) y Bresnahan, Brynjolfsson y Hitt (1999). Sin embargo, para Di Nardo y Pischke (1997), la diferencia de sueldos puede obedecer sencillamente al hecho de que los trabajadores mejor remunerados utilizan computadoras en el trabajo.
19Sin ir más lejos, en la actualidad un vendedor en un comercio minorista no sólo facilita las ventas de manera tradicional, sino que también activa automáticamente un libro de contabilidad, un control de existencias y un nuevo pedido al proveedor. Véase Greenspan (2001b).
20Véase en Hicks (1982) un breve examen de los primeros modelos del ciclo económico y de la importancia relativa que tienen al respecto los factores reales por oposición a los monetarios.
21Esta definición de las ventas internacionales no incluye las exportaciones para evitar la superposición con los datos sobre éstas.
22De la definición del sector ajeno a la TI se excluye a bancos e instituciones financieras, ya que debido a la naturaleza de sus operaciones tienden a presentar una relación de endeudamiento/capital propio muy elevada y una gran discordancia entre los vencimientos de los activos y los pasivos, lo que distorsionaría la comparación con otros sectores. El análisis empírico que contiene esta sección está basado en datos a nivel de empresa procedentes de 19 economías avanzadas, tomados del banco de datos Worldscope.
23Según Hall (2001), el hecho de que la q de Tobin fuera más alta en el sector de la TI se debe a un mayor nivel de capital humano, que no se capta al medir el capital con instrumentos contables. Sin embargo, este argumento implica que los bruscos vaivenes que han experimentado en los últimos tiempos los precios de las acciones de TI reflejan principalmente rápidas variaciones en el capital humano.
25Dentro del sector, esta tendencia ha sido más pronunciada entre las empresas productoras de equipos y software que entre las dedicadas a las telecomunicaciones. Como estas últimas en general son más grandes y están más afianzadas en el aspecto financiero, las relaciones entre los flujos de caja netos y los activos, y entre las utilidades no distribuidas y la inversión, suelen ser más elevadas que en los subsectores de equipos y software.
26Nuevamente, esta situación fue mucho más frecuente entre las compañías productoras de equipos y software que entre las de telecomunicaciones.
27La tecnología digital e Internet tienden a reducir el tamaño óptimo de la empresa al ofrecer más oportunidades de tercerización y de reducción de los costos fijos.
28Por el contrario, la elasticidad-precio de la demanda de bienes agrícolas es bastante menor que uno, de modo tal que el avance tecnológico (y la caída de precios) lleva al sector a contraerse con el correr del tiempo.
29En un análisis comparativo de países, Pohjola (2000) muestra que la TI contribuye a estimular el crecimiento en las economías avanzadas, pero no en los países en desarrollo.
30Abramowitz y David (1996) examinan las limitaciones que plantea una “capacidad social” débil.
31Véanse Meyer (2000) y las actas de las reuniones de junio y agosto de 2000 del Comité para las Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal.
32La recaudación del impuesto sobre las ventas está en manos de los estados. De acuerdo con un fallo de la Corte Suprema estadounidense, ningún estado tiene competencia para exigir el cobro del impuesto a un comerciante de otro estado sin empleados ni otro tipo de presencia física en el primer estado. Véase Oficina General de Contabilidad de Estados Unidos (2000). Goolsbee (2001) calcula que la pérdida de ingresos fue de unos $612 millones (menos del 0,01% del PIB) en 1999 y que ascenderá a $6.880 millones (0,06% del PIB) en 2004.

    Other Resources Citing This Publication