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Anexo ExposiciÓn Sumaria Del Presidente Interino

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2003
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el 27 de agosto de 2003.

Los directores ejecutivos se sintieron alentados porque, en algunos países, los recientes datos económicos y los indicadores anticipados, sobre todo de los mercados financieros, indican una reactivación del crecimiento mundial durante el segundo semestre de 2003 y en 2004, tras la atonía general que registró la actividad económica en el primer semestre del año. Las perspectivas de una recuperación gradual, aunque moderada, se ven respaldadas por la disminución de las tensiones geopolíticas, el descenso previsto de los precios del petróleo y —en algunos países— las medidas adicionales de estímulo.

Los directores señalaron que, en los principales países industriales, la recuperación vendrá impulsada probablemente por Estados Unidos, que ha registrado recientemente los datos más positivos y tiene en preparación las medidas de estímulo más significativas. También expresaron su satisfacción por los favorables datos del PIB de Japón correspondientes al segundo trimestre, si bien señalaron que la deflación actual, junto con las deficiencias de los sectores bancario y empresarial, siguen afectando a las perspectivas. Dada la atonía de la actividad económica en la zona del euro, los directores prevén que el ritmo inicial de la recuperación será moderado y que dependerá en gran medida de la evolución en los demás países. Los directores observaron que el crecimiento en los mercados emergentes se ha mantenido, en conjunto, en un nivel razonable, lo que puede atribuirse —en diversa medida— a los resultados más favorables de la política económica y la mejora de las condiciones de financiamiento externo, la reducción de los precios del petróleo, la subida de los precios de los productos básicos no petroleros y al hecho de que la epidemia de SARS no haya tenido un impacto prolongado.

Los directores consideraron que los riesgos para las perspectivas de la economía mundial se han reducido en los últimos meses y que las posibilidades de que mejore la situación están comenzando a contrarrestar un posible empeoramiento, aunque no del todo. Entre los aspectos positivos, la evolución de los mercados financieros podría apuntar a la posibilidad de que la actividad económica repunte más rápidamente de lo que indican las proyecciones actuales, sobre todo en Estados Unidos, en donde el aumento de la productividad sigue siendo sólido y la reestructuración de los balances de las empresas se encuentra más avanzada. Al mismo tiempo, los directores tomaron nota de los considerables riesgos que aún afectan desfavorablemente a los resultados, entre otros, la posibilidad de que las secuelas de la burbuja de las cotizaciones bursátiles continúen siendo un lastre para la inversión. Además, muchos directores consideraron que el hecho de que el crecimiento mundial siga dependiendo en gran medida de la evolución de la economía estadounidense —y los consiguientes y grandes desequilibrios en cuenta corriente entre las principales regiones— aumentan el riesgo de fluctuaciones potencialmente desordenadas de los tipos de cambio y de una reaparición de las presiones proteccionistas. El continuo auge de los precios de la vivienda en algunos países también podría verse amenazado si las tasas de interés siguen aumentando acusadamente. Los directores también destacaron la notable vulnerabilidad a que se ven expuestas las principales economías de mercados emergentes, y varios de ellos observaron que las tensiones geopolíticas —si bien se han reducido desde abril— siguen siendo un motivo importante de preocupación.

Para el futuro, en vista de que la recuperación mundial todavía es vacilante, los directores instaron a seguir aplicando las oportunas políticas macroeconómicas de respaldo y a revitalizar los planes de reforma estructural para estimular la confianza y reducir la vulnerabilidad a mediano plazo. En particular, las políticas monetarias de los países industriales deben seguir prestando, de momento ese apoyo y, dado que las presiones inflacionarias son muy moderadas, los directores consideraron que en la mayoría de las regiones hay margen para mantener una política monetaria expansiva si la reactivación pierde impulso o la inflación se sitúa muy por debajo de los objetivos de política. La reciente y ordenada depreciación del dólar fue, en general, bien recibida. De cara al futuro, la mayor parte de los directores opinaron que el enfoque de cooperación, que deberá seguir sirviendo de base para el proceso de ajuste mundial, debería complementarse con ajustes de los tipos de cambio más generalizados y que varios mercados emergentes de Asia se encuentran relativamente bien posicionados para permitir una mayor flexibilidad cambiaria al alza.

Los directores convinieron en que el campo de maniobra de la política fiscal será mucho más reducido. Si bien generalmente debe permitirse el funcionamiento de los estabilizadores automáticos, subrayaron que ha de darse más prioridad a un saneamiento fiscal creíble y de alta calidad, a fin de frenar el reciente deterioro de las perspectivas fiscales en las economías más grandes y las inminentes presiones derivadas del envejecimiento de la población. Los directores también formularon un llamado a las economías industriales y a los mercados emergentes para que sigan avanzando en forma sostenida implementando con decisión las reformas estructurales actualmente en marcha, de modo de estimular el crecimiento económico, reforzar la demanda interna y reducir la vulnerabilidad. En esta coyuntura, los directores subrayaron la particular importancia de llevar a feliz término la Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará en septiembre en Cancún, a fin de poner freno a las presiones proteccionistas y lograr una mayor liberalización comercial, ya que ello contribuirá a fortalecer la confianza en la recuperación económica. El avance en las reformas agrícolas —sobre todo en las economías industriales más grandes— será crucial para dar un impulso a las perspectivas de crecimiento de las economías en desarrollo y avanzar en los planes de reducción de la pobreza. En este contexto, los directores expresaron su decidido apoyo a las iniciativas adoptadas por el FMI y el Banco Mundial para reforzar la asistencia que brindan a los países en desarrollo, a fin de ayudarles en sus planes de liberalización del comercio.

Principales zonas monetarias

En lo que se refiere a EE.UU., los directores coincidieron en que las perspectivas de crecimiento parecen estar afianzándose en vista de las tendencias, en general alentadoras, que muestran los datos económicos recientes y de la mejora de los indicadores anticipados. El notable estímulo monetario y fiscal en curso, unido a la depreciación del dólar, prestará un apoyo adicional a la reactivación que, en opinión de algunos directores, podría ser incluso más vigorosa de lo que indican las proyecciones actuales. Sin embargo, al mismo tiempo, muchos directores consideraron que el lastre que representan para el gasto de los hogares y las empresas las tensiones que aún afectan a sus balances, el notable exceso de capacidad, la persistente atonía del mercado de trabajo y el riesgo de una caída de los precios de la vivienda, así como la vulnerabilidad que conllevan los elevados déficit fiscal y en cuenta corriente, obligan a seguir evaluando con prudencia la solidez y la duración de la reactivación. Los directores coincidieron en que, por el momento, se debe seguir aplicando una política monetaria acomodaticia y en que no hay que descartar la posibilidad de flexibilizarla en mayor medida si la actividad se torna vacilante o aumentan las presiones deflacionistas. Los directores reconocieron el importante papel que ha desempeñado la política fiscal estadounidense para respaldar la actividad económica durante la actual desaceleración, pero la mayoría de ellos hizo hincapié en la necesidad de implementar un marco fiscal creíble que corrija el acusado deterioro que han mostrado recientemente las perspectivas fiscales a mediano plazo y favorezca una corrección gradual de los desequilibrios mundiales. Los directores se mostraron de acuerdo con la idea de que el marco fiscal debe orientarse al restablecimiento del equilibrio fiscal (excluida la seguridad social) a lo largo del ciclo, saneando al mismo tiempo los sistemas de seguridad social y de asistencia médica a ancianos y discapacitados, para ayudar a hacer frente a los inminentes costos del envejecimiento de la población.

Pese a las incipientes señales de mejora en la zona del euro, los directores observaron que las perspectivas en el corto plazo siguen siendo, en general, muy limitadas. Entre las razones de la persistente atonía de la demanda interna, los directores destacaron el excesivo apalancamiento de los balances de las empresas y el impacto del aumento del desempleo en la confianza y el gasto de los consumidores. Algunos directores advirtieron que la reciente apreciación del euro podría frenar el ritmo de recuperación. De cara al futuro, los directores prevén que las perspectivas de la zona se afianzarán gradualmente, gracias a un repunte de la demanda externa, la corrección de los ajustes de los balances de las empresas y la persistencia de las bajas tasas de interés. Los directores expresaron su satisfacción por el hecho de que el BCE recortara las tasas de interés en junio y consideraron que aún hay margen de maniobra para una mayor distensión si, como consecuencia de la lentitud de la recuperación o de una nueva apreciación del euro, las tasas de inflación se situasen por debajo de las previsiones. Los directores coincidieron en que el saneamiento de las finanzas públicas en el mediano plazo ha de seguir siendo uno de los objetivos prioritarios de las principales economías de la zona. Al mismo tiempo, muchos directores reconocieron lo difícil que resulta encontrar un equilibrio adecuado entre los objetivos de política de corto plazo y los de mediano plazo. Coincidieron también con la idea de que ese equilibrio se podría lograr con un ajuste fiscal acumulativo del 1½% del PIB durante el período 2004—06, basado en medidas de saneamiento y programas de reforma estructural tangibles, creíbles y de alta calidad, y permitiendo el pleno funcionamiento de los estabilizadores automáticos en torno a esta trayectoria de ajuste. Otros directores advirtieron, sin embargo, que no se debe cejar en el compromiso de lograr un ajuste fiscal subyacente y constante del ½% del PIB al año. Los directores expresaron su optimismo por las recientes reformas de los mercados de trabajo y de productos y de los regímenes jubilatorios. Hicieron hincapié en que habrá que redoblar los esfuerzos para alcanzar las metas de la cumbre de Lisboa, prepararse para hacer frente a las presiones económicas y fiscales derivadas del envejecimiento de la población y aumentar la contribución de Europa al crecimiento equilibrado y sostenido de la economía mundial.

Los directores expresaron su satisfacción por el repunte de la actividad económica en Japón desde mediados de 2002. Las perspectivas siguen estando empañadas, no obstante, por la arraigada deflación y las deficiencias de los balances de las empresas, las instituciones financieras y el sector público. Si bien reconocieron que se ha progresado en la solución de los problemas económicos, los directores reiteraron que, para sentar las bases firmes de un crecimiento sostenido a mediano plazo, sigue siendo clave adoptar una estrategia audaz y de amplio alcance, en la que deberán destacar, como objetivos prioritarios, la aplicación de sólidas medidas para sanear el sector bancario —sobre todo mediante una liquidación más rápida de los préstamos en mora y la asignación específica de fondos públicos para recapitalizar bancos de importancia sistémica en situación difícil— y una reestructuración de las empresas, igualmente rápida, recurriendo eficazmente a la nueva Corporación para la Revitalización Industrial. Si bien expresaron su satisfacción por la reciente iniciativa del Banco de Japón de adquirir títulos respaldados por activos, la mayor parte de los directores consideró necesario aplicar una política monetaria más contundente para controlar eficazmente la deflación. Entre otras medidas, podría contemplarse la compra de una gama de activos más amplia, permitiendo el funcionamiento de la política monetaria a través de los precios de los activos y del aumento de la liquidez, y complementando estas medidas con una estrategia clara de comunicación al público con el compromiso de poner fin a la deflación en un plazo limitado. A muchos directores, sin embargo, les preocupa que la ampliación de esta política de compras a los activos denominados en moneda extranjera pueda traducirse en una depreciación injustificada del yen. Para hacer frente a la rápida acumulación de deuda pública y las inminentes presiones del envejecimiento de la población, los directores subrayaron la necesidad de adoptar una estrategia a mediano plazo de gran alcance y totalmente detallada que permita sanear las finanzas públicas.

Mercados emergentes

Los directores señalaron que el crecimiento ha seguido siendo relativamente robusto en la mayoría de los mercados emergentes, en los que la aplicación de sólidas políticas macroeconómicas y reformas estructurales, junto con la mejora de la situación en los principales países industriales, ha contribuido a mejorar las perspectivas de un creciente número de países. No obstante, tanto las perspectivas como los factores de vulnerabilidad varían notablemente de unos países a otros en el grupo de las economías de mercados emergentes y es preciso redoblar los esfuerzos respaldando las políticas económicas con medidas encaminadas a fortalecer las instituciones y reducir la vulnerabilidad financiera.

Los directores manifestaron su satisfacción por la incipiente recuperación que se observa en América Latina y que se ha visto favorecida por un crecimiento más vigoroso de la economía mundial, las sustanciales depreciaciones de los tipos de cambio reales y una mejora de la situación en los mercados emergentes de bonos. Los directores se mostraron alentados por el repunte de la actividad económica en Argentina, pero destacaron que, para que el progreso sea duradero, habrá que implementar planes creíbles que permitan restablecer la solvencia de las finanzas públicas y reestructurar la deuda soberana, fortalecer el sistema bancario y reestructurar la deuda de las empresas privadas y proteger adecuadamente a los sectores pobres. En Brasil, las políticas aplicadas han contribuido a fortalecer la confianza del mercado financiero y reducir los diferenciales de las tasas de interés, y la perseverancia de las autoridades en las medidas de reforma y disciplina fiscal seguirá siendo crucial para sustentar la confianza y la recuperación de la demanda interna. Para el conjunto de la región, los directores subrayaron la necesidad de seguir emprendiendo reformas macroeconómicas y estructurales que permitan a los países reforzar la capacidad para resistir las perturbaciones económicas. Las reformas han de consistir, primordialmente, en medidas adicionales para reducir la deuda pública a niveles más manejables y en medidas encaminadas a fortalecer los sistemas bancarios y reforzar la autonomía del banco central para mantener la inflación en niveles bajos. Además, será necesario implementar reformas comerciales, laborales, reglamentarias, judiciales e institucionales para aumentar la productividad y la equidad y mejorar la gestión de gobierno. Los directores consideraron que la favorable situación que atraviesa actualmente el mercado financiero brinda una excelente oportunidad, que las autoridades nacionales de la región no deben desaprovechar, para seguir emprendiendo reformas de gran alcance.

Los directores expresaron asimismo su satisfacción por la rápida recuperación que están experimentando los mercados emergentes de Asia tras la desaceleración experimentada en el primer semestre de 2003, que se debió, en gran medida, a la guerra de Iraq y la epidemia de SARS, y elogiaron las acertadas medidas de política que puntualmente adoptaron varios países. Si bien en los últimos años la demanda interna ha respaldado cada vez más la actividad en muchos países, el ciclo económico mundial sigue siendo el principal factor determinante de la evolución cíclica de la región. En consecuencia, los directores consideraron prioritario continuar aplicando políticas que promuevan un mayor crecimiento de origen nacional. Expresaron su satisfacción por el análisis realizado por el personal técnico del FMI sobre la acumulación de reservas de divisas en los mercados emergentes de Asia, que debería servir de base para examinar las opciones de política más deseables de cara al progreso de la región. El análisis indica que, en conjunto, la acumulación de reservas en los mercados emergentes de Asia hasta el año 2001 parecía ser congruente en términos generales con las variables fundamentales de la economía. Los directores tomaron nota de los mayores incrementos de reservas observados en 2002-03. Conscientes de la necesidad de evaluar esos incrementos a la luz de las características propias de cada país, incluidos las ventajas que muchos países consideran que representa el mantenimiento de elevados niveles de reservas como protección frente a las crisis, en un contexto de continua vulnerabilidad a las perturbaciones externas y el hecho de que no se hayan llevado a término los programas de reforma. En este contexto, algunos directores consideraron conveniente seguir analizando la suficiencia del nivel de reservas en las economías de mercados emergentes. No obstante, la mayor parte de los directores respaldó la idea de que, en este momento, sería deseable una cierta desaceleración de la tasa de acumulación de reservas en varios mercados emergentes de Asia, tanto desde el punto de vista interno como desde una perspectiva multilateral. En estos países sería beneficioso, para el proceso de reforma en curso, permitir una mayor flexibilidad cambiaria, al reducirse el riesgo de futuras crisis y lograrse que el crecimiento interno sea menos dependiente de las oscilaciones del ciclo económico mundial y brindar a los residentes más oportunidades de consumo en los casos en que el tipo de cambio pueda estar subvalorado. Varios directores reconocieron que la elección del régimen cambiario y del momento en que se debe modificar son cuestiones que se enmarcan en las decisiones de política nacionales.

En los países de Europa central y oriental, las perspectivas económicas siguen siendo en general favorables, aunque el crecimiento probablemente dependa en gran medida del ritmo de la recuperación en la zona del euro. Los directores coincidieron en que, en muchos países, será esencial un rápido y sustancial progreso en materia de consolidación fiscal, habida cuenta de lo difícil de su situación fiscal y de las presiones derivadas del envejecimiento de la población y de la incorporación a la UE. De cara al futuro, uno de los principales desafíos para los países candidatos a la UE será seguir avanzando con determinación en un amplio programa de reforma que coadyuve a su exitosa integración en la UEM.

En los países de la CEI, el vigoroso crecimiento del consumo ha estimulado el crecimiento económico y los directores coincidieron en que las perspectivas de la región continúan siendo, en general, favorables a condición de que se aceleren las reformas estructurales. Las prioridades en materia de reforma deben centrarse en las medidas encaminadas a promover el desarrollo del sector privado y fortalecer la regulación y la supervisión financiera.

Los directores observaron que el crecimiento ha repuntado en el Oriente Medio, como consecuencia, en gran medida, del aumento de la producción y los precios del petróleo. La situación del mercado petrolero parece indicar, no obstante, posibles riesgos para las perspectivas fiscales y de crecimiento de los principales países exportadores de crudo, al tiempo que las tensiones geopolíticas siguen afectando a las perspectivas de toda la región. Los directores coincidieron en que el principal desafío que, en materia de política, enfrenta la región será acelerar el crecimiento a mediano plazo y absorber una fuerza laboral en rápido crecimiento. En general expresaron su satisfacción por el análisis realizado por el personal técnico sobre los resultados obtenidos en materia de crecimiento en la región de Oriente Medio y Norte de África (OMNA) durante las dos últimas décadas. El análisis indica que en muchos países de la región, los esfuerzos por fortalecer las instituciones y reducir la magnitud relativamente grande del consumo público podrían contribuir significativamente a un repunte de la actividad económica. También se subrayó la importancia de las políticas encaminadas a elevar las tasas de participación en el mercado laboral y fortalecer el papel que ha de desempeñar el sector financiero para apoyar las inversiones del sector privado.

Los directores se mostraron alentados por el hecho de que en África el crecimiento haya dado muestras de una notable resistencia durante la desaceleración mundial, como consecuencia de la aplicación de mejores políticas macroeconómicas, la subida de los precios de los productos básicos y el alivio de la deuda otorgado en el marco de la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME). No obstante, es probable que las condiciones climáticas adversas, los disturbios civiles y la inseguridad geopolítica afecten negativamente a las perspectivas para 2003, aunque los directores reconocieron que se están haciendo progresos para resolver los conflictos en la región. Los directores expresaron su preocupación por el hecho de que, de acuerdo con las proyecciones actuales, el crecimiento en África será demasiado bajo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Consideraron que la aplicación de la estrategia multifacética enmarcada en la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD) es esencial para fortalecer las perspectivas de la región. Al respecto, habrá que aplicar políticas encaminadas a reducir los conflictos y mejorar la gestión de gobierno, fomentar la competencia, el comercio y la inversión extranjera con medidas orientadas a mejorar los marcos de política macroeconómica, y redoblar los esfuerzos para desarrollar los sectores de atención de la salud, educación, infraestructura y agricultura. Los directores destacaron que las reformas emprendidas a escala nacional deberán respaldarse con asistencia externa adicional, incluidos un incremento de la ayuda, alivio de la deuda y —lo que es más importante— una mayor apertura de los mercados de los países industriales a las exportaciones de los países en desarrollo.

Los directores consideraron que la evaluación y el análisis del personal técnico sobre la deuda pública en los mercados emergentes constituyen una oportuna contribución a los esfuerzos que se están desplegando para identificar los principales factores de vulnerabilidad. El análisis indica que, tras el incremento bastante acusado de los últimos años, la deuda pública de las economías de mercados emergentes, que en promedio alcanza un nivel del 70% del PIB, excede actualmente el nivel observado en los países industriales. Los directores reconocieron que el nivel sostenible de deuda pública varía de un país a otro, en función de las características de cada uno, y que deberían evitarse las generalizaciones basadas en umbrales de deuda. No obstante, la mayor parte de los directores compartieron la opinión de que, en muchos mercados emergentes, el nivel de deuda que se puede mantener en forma prudente sin crear inquietud respecto a su posible viabilidad es, con frecuencia, bastante bajo. Además, un nivel elevado de deuda pública puede incidir negativamente en la actividad económica y limitar la flexibilidad para utilizar la política fiscal como instrumento de política. Al subrayar algunas de las conclusiones del análisis, los directores hicieron hincapié en que, para restablecer la viabilidad de la deuda pública, será esencial aplicar con determinación y en forma sostenida reformas fiscales y estructurales, combinadas en algunos casos con una reestructuración inicial de la deuda. Entre esas reformas, cabría destacar, en la mayoría de los casos, las reformas tributarias y del gasto, las medidas destinadas a dar más credibilidad a la política fiscal, las medidas orientadas a limitar los riesgos fiscales (incluidos los relacionados con las fluctuaciones de los tipos de cambio y las tasas de interés y los pasivos contingentes), una gestión más eficiente de la deuda y las reformas encaminadas a impulsar un crecimiento sostenible. Algunos directores se refirieron a las ineficiencias de los mercados financieros que podrían ayudar a explicar por qué se otorga un exceso de préstamos a gobiernos que acumulan rápidamente una deuda pública cada vez mayor.

Los directores también manifestaron su satisfacción por el análisis realizado por el personal del FMI sobre el impacto de la volatilidad de los tipos de cambio de los países industriales en los resultados económicos de los países en desarrollo. En general respaldaron la conclusión de que los efectos negativos de esta volatilidad sobre el comercio, la afluencia de capitales y la probabilidad de que se produzcan crisis cambiarias en los países en desarrollo, parecen ser en promedio bastante limitados. No obstante, los efectos secundarios parecen ser mayores en los países cuya moneda está vinculada a la moneda de determinados países industriales, cuando la deuda externa es elevada, y cuando existe un sustancial desajuste entre la composición por monedas de la deuda y del comercio. En muchos casos, para reducir la vulnerabilidad habrá que recurrir, entre otras medidas, a la utilización de regímenes cambiarios más flexibles y a la aplicación de medidas destinadas a reducir la deuda externa, junto con el acceso a instrumentos de protección eficaces en los mercados de divisas.

Por último, los directores hicieron constar su agradecimiento a Kenneth Rogoff por su contribución, durante los dos últimos años, a la supervisión multilateral que ejerce el FMI, tanto a través del estudio Perspectivas de la economía mundial como de sus brillantes aportaciones a la evolución de la economía y los mercados mundiales.

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