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Anexo: Exposición sumaria del Presidente Interino

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2004
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 3 de septiembre de 2004.

Los directores ejecutivos señalaron que la reactivación mundial conserva su vitalidad y que, según las proyecciones, el crecimiento económico de 2004 alcanzará la tasa más elevada de los últimos 30 años. La expansión se sustenta en la continuación de políticas macroeconómicas acomodaticias, el aumento de la rentabilidad de las empresas y los efectos de riqueza derivados del aumento de los precios de las acciones y la vivienda. Si bien algunas regiones siguen creciendo con más pujanza que otras, su base geográfica cada vez es más amplia. Estados Unidos sigue siendo el motor del crecimiento mundial, con un fuerte apoyo de Asia, sobre todo de Japón y China. En América Latina y en otros mercados emergentes la actividad económica también ha repuntado vigorosamente, en tanto que las perspectivas de África han mejorado. En la zona del euro se observa un creciente dinamismo económico, pero el vigor de la fase ascendente varía de un país a otro y en ciertos casos depende mucho de la demanda externa.

Los directores celebraron esta evolución, pero anotaron que en los últimos meses han crecido los riesgos que afectan a la expansión económica. Primero, los precios del petróleo aumentaron acusadamente hasta mediados de agosto, impulsados por la fuerte demanda mundial y, cada vez más, por las inquietudes con respecto a la oferta. Si bien posteriormente los precios descendieron un poco, siguen siendo considerablemente más elevados que en 2003 y, con la capacidad ociosa acercándose a mínimos históricos, el mercado petrolero se mantiene muy vulnerable a las perturbaciones y a las presiones especulativas. Ante esta situación, los directores instaron a una mayor cooperación entre los consumidores y los productores a fin de darle más estabilidad al mercado mundial de petróleo, en tanto que algunos directores recalcaron la importancia de las medidas que incitan a hacer un uso más eficiente del petróleo y otros recursos no renovables. Segundo, y en parte como consecuencia de lo anterior, el crecimiento del segundo trimestre se desaceleró en algunos países principales, entre ellos Estados Unidos y Japón. Los directores señalaron el riesgo de que esta desaceleración persista, sobre todo si el aumento del empleo en Estados Unidos sigue siendo relativamente moderado. En resumen, si bien los directores generalmente previeron que la pujante expansión de la economía mundial continuaría, consideraron que la balanza de riesgos se había inclinado hacia la baja, y a corto plazo las principales inquietudes pasaron a ser la continuación de la volatilidad del precio del petróleo y los riesgos geopolíticos.

Los directores anotaron que los riesgos de inflación siguen siendo, en general, moderados. No obstante, la inflación, tras haber descendido hasta niveles extraordinariamente bajos a mediados de 2003, ha cambiado de sentido en todo el mundo ante el efecto combinado de un pujante crecimiento económico y aumentos de los precios de los productos básicos. Los directores advirtieron que, para el futuro, las presiones inflacionarias podrían resultar más fuertes de lo previsto y haría falta un aumento en las tasas de interés mayor que el pronosticado. Si bien los directores reconocieron que la política monetaria en muchos países sigue siendo acertadamente acomodaticia, subrayaron que a corto plazo el desafío clave para la política será mantener controlada la transición hacia unas tasas de interés más elevadas de modo que se contengan las presiones inflacionarias incipientes, propiciando al mismo tiempo—a través de una buena divulgación del rumbo de la política monetaria—una reactivación económica sostenida y un ajuste ordenado de los mercados financieros. En este sentido, los directores calificaron los aumentos sostenidos del precio del petróleo como un factor de complicación. Si bien los efectos de primera línea de los aumentos del precio del petróleo deben absorberse, los bancos centrales tendrán que velar por controlar los efectos de segunda línea.

Los directores formularon un llamado a las autoridades para que aprovechen la actual expansión cíclica y aborden tres vulnerabilidades e inquietudes del mediano plazo:

  • Primero, hay que hacer frente a los desequilibrios mundiales, que siguen generando importantes riesgos para las perspectivas económicas a mediano plazo. Los directores reiteraron que la neutralización de estos riesgos requerirá una consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos que permita incrementar el ahorro interno; reformas estructurales para impulsar el crecimiento en Europa, Japón y el resto del mundo; y medidas orientadas hacia el aumento de la flexibilidad cambiaria en Asia, según corresponda. En todas estas áreas, queda mucho por hacer y será importante avanzar decididamente en cada una.
  • Segundo, deberá acelerarse el ritmo de las reformas estructurales a fin de incrementar la flexibilidad económica y la capacidad de recuperación, de modo que los países estén en una situación que les permita aprovechar plenamente las oportunidades que brindan la globalización y la revolución informática, reforzando al mismo tiempo su resistencia ante las perturbaciones futuras. Los directores, al destacar la importancia clave de la apertura de los mercados para fomentar la competitividad y la eficiencia, manifestaron su esperanza de que se lleve a cabo una liberalización amplia del comercio de conformidad con la Ronda de Doha, con base en los avances favorables de Ginebra logrados en julio.
  • Tercero, los saldos fiscales a mediano plazo de los países industriales y en desarrollo deberán ser reforzados. Para ello se requerirá una combinación de consolidación fiscal, dejando que funcionen los estabilizadores automáticos; medidas estructurales para mejorar la sostenibilidad de la deuda, entre ellas una reforma tributaria y un refuerzo de los marcos de gasto público; y reformas de los regímenes jubilatorios y de atención médica.

Países industriales

Los directores aplaudieron la pujante expansión de Estados Unidos, que le ha infundido un importante impulso al crecimiento mundial. Si bien la inversión empresarial sigue siendo vigorosa, los directores advirtieron que la desaceleración del consumo en el segundo trimestre podría ser fuente de inquietudes para el futuro, especialmente en vista de que el apoyo proveniente de los estímulos macroeconómicos pasados y el refinanciamiento de las hipotecas disminuirá en los trimestres venideros. No obstante, en el marco de una fuerte expansión prevista para 2004, los directores convinieron en que probablemente sería aconsejable un ritmo mesurado de contracción de la política monetaria, calibrada de conformidad con el dinamismo de la expansión y el alcance de las presiones inflacionarias subyacentes. En cuanto a la política fiscal, la mayor parte de los directores consideró que el ritmo de reducción del déficit programado para los ejercicios 2005 y 2006 era apropiado, pero muchos instaron a las autoridades a aprovechar los resultados presupuestarios del ejercicio 2004, mejores de lo previsto, para seguir afianzando el objetivo de reducción del déficit a muy corto plazo. Para el mediano plazo, la mayor parte de los directores planteó que el objetivo de reducir el déficit presupuestario a la mitad en el curso de cinco años tal vez no tenga el alcance requerido. Los directores generalmente reiteraron su llamado, que han hecho por muchos años, para que se formule una meta fiscal clara a largo plazo dentro del contexto de un marco fiscal creíble a mediano plazo.

Los directores consideraron alentador el hecho de que al fin haya cobrado impulso la expansión en la zona del euro, aunque la fase ascendente mantiene un ritmo moderado y depende mucho de la demanda externa, con importantes diferencias entre los países. Para el futuro, el aumento del ingreso disponible y los avances en la reestructuración de los balances de las empresas deberán ayudar a impulsar el consumo y la inversión privados en la zona, y contribuir a la distribución más equilibrada de la reactivación en toda la zona del euro. Con unas presiones inflacionarias subyacentes aun relativamente moderadas, los directores convinieron en que la política monetaria debe seguir siendo acomodaticia hasta que se logre un aumento autosostenido de la demanda interna. Si bien las reformas estructurales recientemente promulgadas han reforzado las perspectivas de crecimiento a mediano plazo, se requerirán nuevas reformas para generar el ímpetu crucial que se requiere para crear empleo e impulsar la demanda interna. Los directores subrayaron que la reactivación ofrece una renovada oportunidad de progreso, enfocada especialmente en la importancia capital de elevar la utilización de mano de obra. En este sentido, algunos directores recordaron que, basándose en lo ocurrido previamente, las renovadas iniciativas a nivel de la Unión Europea para desreglamentar los mercados de productos también podrían desempeñar una función útil, ya que refuerzan los incentivos para la reforma, especialmente de los mercados de trabajo.

Los directores consideraron alentadoras las conclusiones del análisis del comportamiento fiscal de la UEM, efectuado por el personal técnico del FMI, de que las políticas fiscales de la zona del euro son ahora menos procíclicas que en la década pasada. No obstante, también resaltaron la persistente tendencia hacia la expansión fiscal en los tiempos de bonanza, la cual consideraron como una importante causa por la cual los Estados miembros están incumpliendo actualmente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en lo que se refiere a los límites del déficit. Por consiguiente, los directores instaron a los gobiernos de la zona del euro a aprovechar plenamente la actual expansión para fortalecer sus situaciones fiscales. Muchos directores subrayaron que la reducción del sesgo procíclico de la política fiscal debe constituir un importante objetivo de las reflexiones que se llevan a cabo actualmente en torno a las mejoras que se requieren en el diseño y la eficacia de las reglas fiscales del Pacto.

Los directores aplaudieron la pujante expansión registrada por Japón en el año pasado. Observaron que esta vino acompañada de una reducción gradual de las presiones inflacionarias y un continuo progreso en la resolución de vulnerabilidades empresariales y del sector financiero, aunque falta completar en ambas áreas un sustancial programa de reformas. Pese a la desaceleración del crecimiento del PIB en el segundo trimestre, la mayoría de los indicadores de alta frecuencia siguen siendo favorables para que continúe la pujante expansión, pero la evolución del sector externo—incluidas la de los precios del petróleo y el tipo de cambio, así como las condiciones del mercado laboral—será clave para las perspectivas. Los directores recalcaron que para asegurar el fin de la deflación habrá que mantener la actual orientación muy acomodaticia de la política monetaria hasta que la inflación se sitúe a un nivel firmemente positivo. La mayoría de los directores subrayaron que, en vista de la difícil situación fiscal de Japón y su favorable entorno económico, resulta oportuno iniciar un proceso de consolidación fiscal, que incluya la obtención de ahorros presupuestarios en el ejercicio 2004. Algunos directores anotaron que el refuerzo de las reformas estructurales también ayudará a mejorar la situación fiscal de Japón, al elevar el potencial de crecimiento del producto, siendo prioritarios la reforma de las empresas públicas, el refuerzo de la política de competencia y la flexibilización del mercado laboral.

Los directores recibieron con beneplácito el análisis del personal técnico del FMI sobre el auge mundial de los precios de la vivienda y el impacto que el aumento de las tasas de interés podría producir sobre los mercados de vivienda de los países industriales. Observaron que, en el análisis del personal técnico, se observa un grado extraordinario de sincronización entre los precios de la vivienda de los países industriales como resultado de los vínculos en la actividad económica y en las tasas de interés, aunque deben reconocerse las limitaciones de los datos. Dada la importancia de los precios de la vivienda para el consumo privado, a través de los canales de riqueza y crédito, muchos directores sugirieron que las autoridades vigilen de cerca la evolución del mercado de la vivienda y anotaron que la aplicación de una política monetaria más restrictiva durante la transición hacia una orientación de política más neutral podría desencadenar una desaceleración, o incluso una reducción, de los precios de la vivienda. Algunos directores también subrayaron la necesidad de seguir desarrollando la infraestructura del mercado hipotecario y mejorar las estadísticas sobre la vivienda.

Mercados emergentes y países en desarrollo

Los directores celebraron la continua pujanza de la expansión en las economías emergentes de Asia como resultado de la influencia combinada de la fase ascendente mundial, especialmente en el sector de productos electrónicos; las políticas macroeconómicas generalmente propicias, entre ellas los tipos de cambio altamente competitivos; y el ritmo de crecimiento de la demanda, cada vez más pujante. De cara al futuro, se prevé que el crecimiento regional se desacelerará un poco, pero que seguirá siendo sólido, y gran parte dependerá de la evolución de China donde, a pesar de las señales de desaceleración del crecimiento, aún no está garantizado un aterrizaje suave. Otros riesgos potenciales incluyen la exposición relativamente mayor de la región a la volatilidad de los precios del petróleo y al aumento real de las tasas de interés mundiales, sobre todo en los países que dependen del financiamiento externo.

Dadas las perspectivas de sólido crecimiento y las políticas generalmente acomodaticias que se siguen aplicando en las economías emergentes de Asia, los directores convinieron en que las políticas monetarias quizá deban ser más restrictivas, aunque en diversos grados, en la mayoría de los países. La mayor parte de los directores observó que, ante los continuos superávit de la cuenta corriente y la balanza de pagos, la contracción monetaria se facilitaría mediante una mayor flexibilidad del tipo de cambio. En este sentido, varios directores formularon un llamado a las autoridades para que aprovechen las condiciones favorables actuales para iniciar la transición hacia unos tipos de cambio más flexibles. Los directores resaltaron la importancia de aplicar políticas macroeconómicas básicas acertadas y reformas estructurales que garanticen una suave transición hacia un régimen cambiario más flexible. Los directores consideraron alentadora la conclusión del personal técnico del FMI de que la flexibilización voluntaria de los regímenes cambiarios generalmente no guarda relación con el aumento de la inestabilidad macroeconómica. Esto probablemente obedece al fortalecimiento de los marcos de política monetaria y financiera a través de una mayor independencia del banco central, la adopción de regímenes de metas de inflación, la mejora de la supervisión bancaria y el desarrollo de los mercados de valores que frecuentemente acompañan a las transiciones. Los directores subrayaron la importancia de que las reformas en estas áreas se programen y se apliquen en los momentos adecuados, según las circunstancias individuales de cada país, de manera que les permitan prepararse para la transición. Varios directores también señalaron que las políticas acertadas son esenciales para el éxito de todo régimen cambiario.

Los directores consideraron alentador el fuerte repunte de la actividad económica en América Latina, respaldado por las condiciones monetarias más expansivas que imperan en la mayoría de los países, la mejora de la confianza, el aumento de los precios de los productos básicos y la expansión mundial. Observaron que si bien los prestatarios soberanos ya han satisfecho en gran medida sus necesidades de financiamiento para 2004, las necesidades de financiamiento externo siguen siendo elevadas y constituyen un importante factor de vulnerabilidad hacia el futuro. Los directores recalcaron que la reducción de las elevadas razones de deuda pública será esencial para reducir los factores de vulnerabilidad e instaron a los países a que sigan adelante con la reforma fiscal. Para dar un impulso al crecimiento a mediano plazo, los directores señalaron la importancia de reforzar el estado de derecho y los derechos de los inversionistas, fomentar el desarrollo del sector financiero, liberalizar aún más el comercio y promover la flexibilidad del mercado laboral. Observaron que el éxito de estas reformas también requerirá medidas para abordar la desigualdad de los ingresos y reducir la pobreza.

Los directores recibieron de buen grado la continuación del fuerte impulso del crecimiento en las economías emergentes de Europa y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), al tiempo que advirtieron a las autoridades que algunos de estos países deben cuidarse del sobrecalentamiento. Subrayaron la necesidad de una consolidación fiscal, sobre todo a la luz de las sustanciales presiones del gasto—en gran parte de las economías emergentes de Europa y de la CEI-7—y de los elevados déficit externos. Asimismo, instaron a aplicar políticas monetarias más restrictivas en la CEI, incluida una mayor flexibilidad cambiaria al alza en los países que registran elevados superávit externos, y a reforzar la supervisión bancaria en ambas regiones para frenar los riesgos prudenciales derivados del acelerado ritmo de crecimiento del crédito del sector privado. Además, los países deben mantener las reformas estructurales que resultan fundamentales para seguir mejorando el clima para la inversión y desarrollar plenamente las instituciones y estructuras propias de las economías de mercado. Los directores señalaron que en Oriente Medio el impulso del crecimiento derivado del aumento de la producción y los precios del petróleo disminuirá a medida que la producción alcance su capacidad plena. Al mismo tiempo, anotaron que, según las previsiones, la región se beneficiará de un sustancial repunte en el crecimiento del sector no petrolero derivado de la expansión mundial y los avances en la reforma, especialmente la liberalización del comercio. La consolidación fiscal seguirá siendo prioritaria para la mayoría de los países, al igual que la necesidad de impulsar el empleo mediante la mejora del entorno para el crecimiento sostenido impulsado por el sector privado.

Los directores consideraron alentadora la mejora del panorama de África, que se basa en una mayor estabilidad macroeconómica, mayores precios de los productos básicos de exportación, menor carga de la deuda externa, una leve mejora del acceso a los mercados de los países industriales y una variedad de fenómenos propios de cada país. No obstante, en vista de que la mayoría de los países probablemente incumplirán en gran medida los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los desafíos clave para el futuro serán fomentar la inversión privada y desarrollar la infraestructura, profundizar las reformas institucionales y reducir la injerencia del gobierno en la economía. Los directores consideraron alentador el hecho de que varios países hayan logrado niveles más favorables de gobernabilidad. Hicieron un llamado a la comunidad internacional para que respalde los programas reforzados de reforma de la región, a través de una mayor asistencia y una mejor coordinación de la misma, una continuación del alivio de la deuda y una eliminación de las barreras a las exportaciones, sobre todo en el sector agrícola.

Cambio demográfico

Los directores recibieron con beneplácito el trabajo realizado por el personal técnico sobre el cambio demográfico, que se está convirtiendo en una inquietud cada vez más urgente. Para encarar los desafíos demográficos que representa el envejecimiento de la población, los países industriales deberán impulsar la oferta laboral, el ahorro y la productividad, lo cual, en vista del tamaño de las transformaciones demográficas que se avecinan, requerirá una combinación de reformas que resulten políticamente aceptables. De particular importancia será la selección de las reformas, especialmente en lo que respecta a los regímenes jubilatorios y de atención médica: tendrán que ser apropiados para la gran diversidad de cambios demográficos que podrían ocurrir en el futuro. Para los países en desarrollo, los directores convinieron en que las prioridades fundamentales de política serán incrementar la flexibilidad de los mercados de trabajo y de productos, y asegurar la eficaz utilización de los recursos de mano de obra y ahorro. En estos países será importante sentar las bases con suficiente antelación para un eventual envejecimiento de la población, incluido el refuerzo de los regímenes jubilatorios y de atención médica. Esto será particularmente difícil cuando las situaciones fiscales a mediano plazo ya se encuentren sujetas a presiones. Los directores convinieron en que una implicación general a más largo plazo del trabajo del personal técnico del FMI en materia de cambio demográfico es que la eficacia de las medidas para facilitar los movimientos de bienes, capital y mano de obra sin dificultades y eficientemente de un país a otro influirá considerablemente en el ritmo y el patrón del ajuste global ante las diferentes tasas de envejecimiento de la población. Ello promete ser un tema que también despierta el interés de la comunidad internacional, incluido el FMI.

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