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Capítulo I. Perspectivas de la economía y cuestiones de política económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
November 2004
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En el último año, la recuperación mundial se ha afianzado cada vez más; las proyecciones actuales indican que en 2004 el crecimiento mundial del PIB será de 5% en promedio, cifra que representa la tasa más alta en casi tres décadas (gráfico 1.1 y cuadro 1.1). Con todo, el impulso de crecimiento se desaceleró en el segundo trimestre de 2004, sobre todo en Estados Unidos, Japón y China, en tanto que los precios del petróleo registraron una fuerte alza. Por consiguiente, es probable que en el futuro la expansión mundial—si bien aún sólida—sea algo más débil de lo que se había previsto; la balanza de riesgos se inclina a la baja, particularmente por la inquietud en torno a una mayor volatilidad de los precios del petróleo. En cuanto a las políticas, será necesario que las tasas de interés sigan subiendo a medida que avance la recuperación, aunque el ritmo y momento en que aumenten variarán considerablemente de un país a otro en función de su posición relativa en el ciclo económico. Sin embargo, el desafío clave—que quizá sea aún más importante debido a que la situación a corto plazo es en cierto grado menos favorable—es aprovechar la fase ascendente del ciclo para ir corrigiendo los problemas fundamentales de mediano plazo, entre los que se incluyen las dificultades fiscales, las deficiencias estructurales que bloquean el crecimiento, las vulnerabilidades de los sectores financiero y empresarial y por último—pero no por ello menos importante—la persistencia de desequilibrios mundiales en cuenta corriente. Si bien se están logrando avances, en general son limitados; a falta de medidas ulteriores, se corre el riesgo de que muchas regiones queden a la zaga, con lo cual el mundo se encontrará en una situación mucho más vulnerable a los shocks que inevitablemente se presentarán en el futuro.

Gráfico 1.1.Indicadores mundiales1

(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)

El crecimiento mundial en 2004 será el más pujante de casi tres décadas, y las proyecciones indican una expansión más lenta, pero aún sólida, para 2005.

1Las franjas sombreadas indican proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo, salvo indicación contraria.

2Tasas de crecimiento medio en los distintos países, agregadas usando ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo; las cifras globales varían con el tiempo a favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

3Promedio ponderado en función del PIB de las tasas de rendimiento de los bonos del Estado a 10 años (o el vencimiento más próximo a 10 años), descontada la tasa de inflación, en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido y Canadá. No se incluyen cifras de Italia antes de 1972.

4Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate.

Cuadro 1.1.Panorámica de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
Proyecciones actualesDiferencia con las proyecciones de abril de 20041
200220032004200520042005
Producto mundial3,03,95,04,30,3–0,1
Economías avanzadas1,62,13,62,90,2−0,2
Estados Unidos1,93,04,33,5−0,3−0,3
Zona del euro0,80,52,22,20,4−0,1
Alemania0,1−0,12,01,80,5−0,1
Francia1,10,52,62,30,9−0,1
Italia0,40,31,41,90,2−0,1
España2,22,52,62,9−0,1−0,4
Japón−0,32,54,42,31,10,5
Reino Unido1,82,23,42,5−0,1−0,1
Canadá3,42,02,93,10,3
Otras economías avanzadas3,62,44,33,50,3−0,5
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,03,05,54,00,2−1,0
Países emergentes y en desarrollo4,86,16,65,90,5
África3,54,34,55,40,3
África subsahariana3,63,74,65,80,40,1
América−0,11,84,63,60,7
Brasil1,9−0,24,03,50,5
México0,81,34,03,20,8−0,1
Comunidad de Estados Independientes25,47,88,06,62,01,4
Rusia4,77,37,36,61,31,4
Excluido Rusia7,09,09,66,53,71,5
Europa central y oriental4,44,55,54,81,00,3
Oriente Medio4,36,05,14,81,0−0,1
Países en desarrollo de Asia6,67,77,66,90,2−0,1
China8,39,19,07,50,5−0,5
India5,07,26,46,7−0,40,6
ASEAN-434,35,15,55,4−0,1
Partidas informativas
Unión Europea1,21,12,62,50,4−0,1
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado1,72,74,13,40,3−0,1
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)3,35,18,87,22,00,7
Importación
Economías avanzadas2,63,77,65,61,90,2
Países emergentes y en desarrollo6,011,112,811,92,62,4
Exportación
Economías avanzadas2,22,68,16,31,80,2
Países emergentes y en desarrollo6,610,910,810,62,71,9
Precios de los productos básicos (dólares de EE.UU.)
Petróleo42,515,828,925,110,0
No combustible (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)0,67,116,8−3,99,2−3,1
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,51,82,12,10,40,4
Países emergentes y en desarrollo6,06,16,05,50,30,5
Tasa interbancaria de oferta de Londres a seis meses (LIBOR, porcentaje)
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.1,91,21,63,40,3−0,1
Sobre los depósitos en euros3,32,32,22,80,10,2
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,10,10,10,3−0,1
Nota: Se ha partido del supuesto de que los tipos de cambio reales efectivos se mantienen constantes a los niveles vigentes en el período comprendido entre el 7 de julio y el 4 de agosto de 2004.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad del poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Mongolia, que no es Estado miembro de la Comunidad de Estados Independientes, se incluye en este grupo por razones geográficas y por similitudes de estructura económica.

Incluye a Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2003, el precio medio del petróleo fue $28,89 el barril; se supone que el precio será $37,25 en 2004 y $37,25 en 2005.

Nota: Se ha partido del supuesto de que los tipos de cambio reales efectivos se mantienen constantes a los niveles vigentes en el período comprendido entre el 7 de julio y el 4 de agosto de 2004.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad del poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Mongolia, que no es Estado miembro de la Comunidad de Estados Independientes, se incluye en este grupo por razones geográficas y por similitudes de estructura económica.

Incluye a Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2003, el precio medio del petróleo fue $28,89 el barril; se supone que el precio será $37,25 en 2004 y $37,25 en 2005.

En el último año, la recuperación mundial se ha afianzado cada vez más. Entre mediados de 2003 y mediados de 2004, el crecimiento mundial fue, en promedio, del 5%, es decir, muy superior al 4% registrado como tendencia en el pasado. El crecimiento fue vigoroso en los países industriales y hubo una expansión excepcionalmente rápida en los mercados emergentes, entre los que se destaca China. Esta evolución ha estado acompañada de un fuerte aumento de la producción industrial y de los flujos de comercio mundial; un repunte del consumo privado, sustentado en una situación en general favorable de los mercados de trabajo, y una persistente firmeza de la inversión a medida que ha avanzado la reestructuración de los balances de las empresas tras el estallido de la burbuja (gráfico 1.2). Si bien en el primer trimestre el crecimiento mundial fue mucho más dinámico de lo que se había previsto, posteriormente la recuperación fue perdiendo impulso. Aunque era inevitable y conveniente una cierta desaceleración después de tres trimestres de expansión excepcionalmente rápida, el crecimiento del PIB en varios de los principales países—entre ellos Estados Unidos y Japón—se situó por debajo de las expectativas, lo cual plantea la inquietud de que estén entrando en terreno poco firme. En China, el crecimiento del PIB también se redujo—un hecho positivo teniendo en cuenta la preocupación por un incipiente recalentamiento de la economía—aunque los datos recientes llevan a pensar que no está aún asegurado que la desaceleración sea suave.

Gráfico 1.2.Indicadores corrientes y anticipados

(Variación porcentual respecto del trimestre anterior, a tasas anuales, salvo indicación contraria)

El crecimiento de la producción industrial y el comercio mundial se ha desacelerado un poco últimamente, pero conserva su pujanza; los indicadores anticipados, en particular, insinúan que se mantiene la firmeza de la reactivación.

Fuentes: Confianza de las empresas: Estados Unidos, Institute for Supply Management; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Banco de Japón. Confianza de los consumidores: Estados Unidos, The Conference Board; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Cabinet Office (Agencia de Planificación Económica). Otros indicadores: Haver Analytics.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y la zona del euro.

2Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Corea, Eslovenia, Estonia, Filipinas, RAE de Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Israel, Letonia, Lituania, Malasia, México, Pakistán, Perú, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia, provincia china de Taiwan, Turquía, Ucrania y Venezuela.

3Los datos correspondientes a China, India, Pakistán y Rusia se han interpolado.

Desde una perspectiva regional, el alcance de la recuperación se ha ido extendiendo, pero algunas regiones siguen registrando un crecimiento más vigoroso que otras. Pese a la desaceleración en el segundo trimestre, el crecimiento mundial sigue estando impulsado por Estados Unidos, con el firme respaldo de Asia; la actividad en América Latina y en algunos otros mercados emergentes también ha cobrado gran impulso. En la zona del euro, la recuperación se está afianzando más, pero sigue siendo relativamente débil y depende en exceso de la demanda externa (sobre todo en Alemania, que concentra un tercio de la economía de la zona). Pese a que el crecimiento se aceleró fuera de Estados Unidos, el déficit de la cuenta corriente estadounidense siguió deteriorándose a lo largo del último año, con la contrapartida de mayores superávit en Japón y la zona del euro. En las economías emergentes de Asia, los superávit en cuenta corriente se mantuvieron en niveles elevados—pese a que en general se intensificó la demanda interna—debido al dinamismo de las exportaciones de productos electrónicos pero también a la competitividad de los tipos de cambio de la región.

El vigor de la demanda mundial, acompañada cada vez más de una variedad de factores del lado de la oferta, ha dado lugar a un fuerte repunte de los precios de los productos básicos, que subieron 27%, medidos en DEG, desde diciembre de 2003 (apéndice 1.1). En el mercado del petróleo, los precios registraron un aumento abrupto, provocado por la conjunción de una fuerte expansión de la demanda y—sobre todo a partir del segundo trimestre—por inquietudes en cuanto a la oferta en varios de los grandes países exportadores de petróleo, entre ellos Iraq, Rusia y Venezuela (véase un análisis detallado en el apéndice 1.1). Esta situación se ha visto agravada por un bajo excedente de capacidad y por la actividad especulativa. En un contexto de considerable volatilidad, los precios del petróleo llegaron a un máximo de $44,71 el barril el 19 de agosto (cifra récord en dólares de EE.UU., aunque en términos reales es muy inferior a los máximos registrados en el pasado; véase el gráfico 1.1). Desde entonces, los precios del petróleo bajaron inicialmente, en parte debido a que se han atenuado las inquietudes geopolíticas, pero desde mediados de septiembre han vuelto a subir. En cambio, los precios de los demás productos básicos, que registraron un sustancial aumento hasta principios de 2004 inclusive, desde entonces han mostrado signos de debilitamiento, en parte debido a la desaceleración del crecimiento en China (que concentra una proporción sustancial del consumo mundial de algunos productos básicos clave).

El fuerte aumento de los precios del petróleo ha contribuido a frenar la expansión en los últimos meses, y probablemente siga produciendo ese efecto durante varios trimestres. Sin embargo, hasta ahora el impacto global parece ser moderado. A principios de septiembre, los mercados de futuros indicaban que los precios medios del petróleo en 2005 se situarán alrededor de $8 el barril por encima de los niveles de 2003; los modelos económicos estándar muestran que un incremento de esta magnitud reduciría el PIB mundial alrededor de medio punto porcentual1. A diferencia de episodios anteriores, el alza de los precios del petróleo se ha debido en gran medida a un aumento de la demanda mundial más que a problemas de oferta (aunque no ha sido tan así desde el primer trimestre); asimismo, la confianza de los consumidores, que en casos anteriores se deterioró pronunciadamente, se ha mantenido en niveles razonablemente altos hasta ahora. Desde una perspectiva regional, según se analiza con más detalle en el apéndice 1.1, la repercusión del alza del petróleo varía considerablemente en función de varios factores, entre ellos el nivel de insumo de energía en la producción y de consumo final de energía, el impacto de la relación de intercambio y la flexibilidad con que la economía se adapta a los shocks. Entre los países industriales, el impacto es algo mayor en Estados Unidos y la zona del euro que en Japón y el Reino Unido. En lo que respecta a los países en desarrollo, los productores de petróleo obviamente se benefician; en términos generales, el mayor efecto adverso recae en las economías emergentes de Asia y Europa, en tanto que en América Latina el efecto es relativamente limitado. El impacto en los países más pobres importadores de petróleo—sobre todo de África y la Comunidad de Estados Independientes—es particularmente preocupante, aunque en varios casos ese impacto se ha visto total o parcialmente neutralizado por un aumento de los precios de los productos no energéticos (gráfico 1.3).

Gráfico 1.3.Ganancias y pérdidas comerciales por las fluctuaciones de los precios de los productos básicos ocurridas entre 2003 y 20041

(Porcentaje del PIB)

El impacto del aumento de los precios del petróleo en muchos países en desarrollo se ha compensado en gran medida con el aumento de los precios de los productos básicos no combustibles, aunque algunos países—particularmente en África y la CEI—han sufrido los mayores perjuicios.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1El gráfico muestra el impacto del aumento proyectado de los precios de los productos básicos entre 2003 y 2004 sobre las exportaciones de productos no combustibles (eje horizontal) y la balanza comercial petrolera (eje vertical).

2Excluidos los exportadores de petróleo.

En cuanto a la inflación, después de caer a niveles inusualmente bajos a mediados de 2003, ha cobrado fuerza en todo el mundo, con lo cual las inquietudes que existían en torno a la deflación han sido reemplazadas por los temores de que la inflación esté resurgiendo. El nivel global de inflación ha subido inevitablemente como consecuencia del alza del petróleo, pero en varios países—entre los que se incluye Estados Unidos—también ha repuntado la tasa básica de inflación, en parte debido a factores transitorios o excepcionales, así como debido al aumento de los precios del crudo y de los productos intermedios (recuadro 1.1, págs. 17–19). Los riesgos de inflación varían según cada país y región, pero en la mayoría parecen ser moderados debido a que muchos países tienen un sustancial excedente de capacidad, a que los incrementos salariales son moderados, en general, en relación con el aumento de la productividad, a que el nivel de rentabilidad de las empresas es alto, sobre todo en Estados Unidos, lo cual da a las empresas cierto margen para absorber las presiones de precios, y a que las expectativas inflacionarias están razonablemente afianzadas (cuadro 1.2). Con todo, los bancos centrales deberán mantenerse atentos para contener los efectos indirectos de un aumento del nivel global de inflación, tarea que será más fácil en los países cuyo banco central goza de mayor credibilidad.

Cuadro 1.2.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200220032004200520022003200420052002200320042005
Economías avanzadas1,62,13,62,91,51,82,12,16,46,66,36,1
Estados Unidos1,93,04,33,51,62,33,03,05,86,05,55,4
Zona del euro10,80,52,22,22,32,12,11,98,58,99,08,7
Alemania0,1−0,12,01,81,31,01,81,38,79,69,79,5
Francia1,10,52,62,31,92,22,42,18,99,49,49,0
Italia0,40,31,41,92,62,82,12,09,08,78,38,2
España2,22,52,62,93,93,02,82,711,411,311,110,3
Países Bajos0,6−0,91,11,83,92,21,41,12,54,35,35,8
Bélgica0,71,12,52,31,61,51,81,67,38,18,38,3
Austria1,40,71,62,41,71,31,71,64,34,44,44,2
Finlandia2,32,02,82,62,01,30,11,39.19,08,88,5
Grecia3,94,33,93,03,93,43,33,410,09,08,98,8
Portugal0,4−1,21,42,23,73,32,52,25,16,47,16,8
Irlanda6,13,74,75,04,74,02,32,14,44,74,44,1
Luxemburgo1,72,12,83,42,12,62,12,02,93,84,54,8
Japón−0,32,54,42,3−0,9−0,2−0,2−0,15,45,34,74,5
Reino Unido11,82,23,42,51,31,41,61,95,25,04,84,8
Canadá3,42,02,93,12,32,71,92,27,77,67,26,8
Corea7,03,14,64,02,83,53,83,83,13,43,53,6
Australia3,83,03,63,43,02,82,82,56,46,15,75,7
Taiwan, provincia china de3,63,35,64,1−0,2−0,31,11,55,25,04,74,5
Suecia2,11,63,02,52,02,30,91,44,04,95,65,0
Suiza0,2−0,51,82,20,60,60,70,82,53,53,43,0
Hong Kong, RAE de1,93,27,54,0−3,0−2,61,07,37,96,75,8
Dinamarca1,00,52,12,52,32,11,71,84,95,85,95,6
Noruega1,40,42,72,71,32,50,51,83,94,54,34,0
Israel−0,71,33,63,55,70,7−0,31,410,310,810,710,1
Singapur2,21,18,84,4−0,40,51,81,64,44,74,33,9
Nueva Zelandia24,33,44,22,02,71,82,42,85,24,74,65,0
Chipre2,02,03,03,52,84,12,22,63,23,53,43,2
Islandia−0,54,04,45,34,82,13,33,22,53,33,02,3
Partidas informativas
Principales economías avanzadas1,22,23,72,91,31,72,12,16,56,76,46,2
Economías asiáticas recien-temente industrializas5,03,05,54,00,91,42,42,64,14,34,14,1

Basados en el Índice Armonizado de Precios al Consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basados en el Índice Armonizado de Precios al Consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

La evolución de los mercados financieros se ha caracterizado por cambios en las expectativas en cuanto al ritmo y momento en que Estados Unidos endurecerá su política monetaria. La fuerza cada vez mayor de la recuperación, conjugada con el lenguaje cambiante utilizado en las declaraciones del Comité Federal de Mercado Abierto, provocó un considerable aumento de las tasas de interés a largo plazo hasta mediados de junio (gráfico 1.4), que se vio acompañado por un desapalancamiento generalizado. Hasta la fecha—tal como se describe en el informe de septiembre de 2004 sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report)—el ajuste de los mercados ante estas circunstancias ha sido ordenado y no ha puesto en peligro la estabilidad financiera ni la solidez de las instituciones financieras. Las cotizaciones bursátiles en los mercados maduros y los diferenciales (spreads) de los bonos empresariales en general se han mantenido en un nivel relativamente adecuado, apuntalados por la creciente rentabilidad de las empresas y por el avance continuo en la reestructuración de los balances. El mayor impacto se sintió en los mercados emergentes, donde los diferenciales de los bonos—que se han situado cerca de los mínimos históricos—se ampliaron considerablemente y se desaceleró la emisión de nuevos bonos (gráfico 1.5; cuadro 1.3). Desde junio, estas tendencias se han invertido en parte, ya que al mostrar los datos en deterioro de la situación en Estados Unidos se prevé ahora un ritmo más lento de endurecimiento monetario en ese país. Las tasas de interés a largo plazo han bajado, los mercados bursátiles se han debilitado y la disposición a asumir riesgos se ha fortalecido, acompañada de una consiguiente mejora en las condiciones de financiamiento para los mercados emergentes. Pese a la evidente incertidumbre en cuanto a la evolución monetaria futura en Estados Unidos—y a otros factores, entre los que se destacan los precios del petróleo y los riesgos geopolíticos—la volatilidad esperada en los principales mercados de títulos de renta fija y variable se sitúa en los niveles históricos más bajos, lo cual plantea la inquietud de que los mercados estén comenzando a actuar con excesiva complacencia.

Gráfico 1.4.Evolución de los mercados financieros maduros

Las tasas de interés a largo plazo han aumentado significativamente desde el primer trimestre de 2004, pero últimamente han recaído, al tiempo que se ha registrado cierto deterioro en los mercados accionarios.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; State Street Bank; HBOS Plc.; Office of Federal Housing Enterprise Oversight; National Sources: Real Estate Institute, Japón, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Tasa de los bonos públicos a 10 años menos la tasa de los bonos del Tesoro a tres meses.

2Índice Halifax de la vivienda calculado a partir del valor de todas las viviendas.

3Índice del precio de la vivienda calculado a partir del valor de las viviendas unifamiliares en Estados Unidos en su conjunto, en varias regiones del país, y en los distintos estados y el Distrito de Columbia.

4Precios de la vivienda: viviendas existentes.

5Índice del precio de terrenos urbanos: promedio de todas las categorías en seis zonas urbanas importantes.

Gráfico 1.5.Condiciones financieras en los mercados emergentes

Tras un deterioro en abril y mayo de 2004, las condiciones del financiamiento para los mercados emergentes han mejorado, en parte como reflejo del descenso de las tasas de interés mundiales a largo plazo.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Capital Data, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio sobre un período móvil de 30 días de la correlación cruzada de los diferenciales en los mercados de deuda emergentes.

Cuadro 1.3.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1996199719981999200020012002200320042005
Total
Flujos netos de capital privado2196,7195,070,588,146,647,861,2120,481,647,5
Inversión privada directa neta116,0144,9155,0173,4177,1191,2143,5147,6166,9175,2
Inversión privada de cartera neta86,363,341,966,616,1−91,3−99,6−11,0−21,3−23,4
Otros flujos netos de capital privado−5,6−13,2−126,4−151,8−146,6−52,017,3−16,2−64,0−104,4
Flujos oficiales netos−6,834,649,76,5−27,715,71,7−24,8−31,0−42,1
Variación de las reservas3−90,3−103,,8−33,9−92,5−115,6−113,2−197,1−367,0−350,1−291,2
Partida informativa
Cuenta corriente4−93,8−83,3−52,738,0126,389,7145,0235,3285,7269,2
África
Flujos netos de capital privado24,512,38,312,25,613,511,914,816,613,7
Inversión privada directa neta3,17,96,69,08,023,813,113,614,415,5
Inversión privada de cartera neta2,97,03,78,7−1,7−8,4−0,5−0,11,41,1
Otros flujos netos de capital privado−1,5−2,6−2,0−5,5−0,7−2,0−0,71,30,8−2,9
Flujos oficiales netos−2,6−6,41,81,50,90,53,75,22,32,6
Variación de las reservas3−5,9−10,53,3−2,9−12,8−12,3−7,6−20,0−22,9−23,4
América
Flujos netos de capital privado254,897,466,637,339,622,21,4−3,314,2
Inversión privada directa neta39,657,761,965,869,070,241,731,838,039,3
Inversión privada de cartera neta48,229,425,81,51,3−9,4−17,1−1,7−2,83,0
Otros flujos netos de capital privado−33,010,4−21,1−30,0−30,6−38,6−23,2−30,1−38,5−28,2
Flujos oficiales netos−7,47,118,86,5−6,126,522,022,77,80,2
Variación de las reservas3−15,0−26,37,311,34,74,9−1,6−35,7−12,7−13,2
Economías emergentes de Asia5
Flujos netos de capital privado2,6119,437,6−52,28,6−4,59,625,452,879,88,6
Inversión privada directa neta53,456,556,166,467,460,553,870,077,277,5
Inversión privada de cartera neta32,56,78,156,119,8−56,9−59,65,512,0−1,8
Otros flujos netos de capital privado633,5−25,5−116,4−113,9−91,76,031,2−22,8−9,4−67,1
Flujos oficiales netos−14,522,617,92,24,5−1,8−1,8−16,3−6,9−8,8
Variación de las reservas3−46,3−36,4−52,7−87,2−60,9−90,9−158,4−234,2−232,6−158,0
Comunidad de Estados Independientes7
Flujos netos de capital privado2−3,819,67,2−6,1−12,6−1,7−9,215,2−19,2−5,8
Inversión privada directa neta4,95,95,34,32,44,63,93,85,76,0
Inversión privada de cartera neta−0,117,67,7−3,0−6,0−9,2−8,2−5,0−7,9−8,2
Otros flujos netos de capital privado−8,6−3,9−5,8−7,4−9,02,9−4,816,4−17,1−3,5
Flujos oficiales netos10,68,49,9−0,1−4,0−4,2−1,5−4,7−2,6−2,5
Variación de las reservas32,2−3,87,5−2,2−17,1−11,2−11,8−33,6−27,8−34,7
Europa central y oriental
Flujos netos de capital privado223,020,227,236,739,112,155,351,553,249,3
Inversión privada directa neta10,411,619,222,623,924,225,114,922,724,7
Inversión privada de cartera neta1,95,4−1,45,73,10,51,57,09,210,0
Otros flujos netos de capital privado10,73,29,48,412,1−12,628,729,621,214,6
Flujos oficiales netos0,1−3,30,3−2,61,65,5−7,6−5,5−6,6−5,5
Variación de las reservas3−7,4−10,6−9,5−11,3−3,35,8−14,4−13,6−9,4−5,7
Oriente Medio8
Flujos netos de capital privado2−1,07,813,3−0,6−20,6−7,9−23,6−14,0−45,5−32,5
Inversión privada directa neta4,65,35,85,36,47,85,813,48,812,2
Inversión privada de cartera neta1,0−2,7−2,1−2,3−0,3−7,9−15,6−16,7−33,3−27,5
Otros flujos netos de capital privado−6,65,29,6−3,5−26,7−7,8−13,8−10,7−21,0−17,2
Flujos oficiales netos7,16,21,0−1,0−24,4−10,7−13,0−26,3−25,0−28,1
Variación de las reservas3−18,0−16,110,2−0,2−26,1−9,6−3,3−29,9−44,8−56,3
Partidas informativas
Exportadores de combustibles
Flujos netos de capital privado2−24,430,215,6−17,7−52,4−11,8−33,31,8−66,7−46,9
Exportadores de productos no combustibles
Flujos netos de capital privado2221,1164,854,9105,899,059,694,5118,6148,394,4

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. En este cuadro se incluyen Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma de la balanza en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital financiera y los errores y omisiones. Los saldos de la balanza en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia y las economías asiáticas recientemente industrializadas.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales de China con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado a las economías emergentes de Asia ascendieron a $97.800 millones en 2003, mientras que los otros flujos netos de capital privado a la región ascendieron a $22.200 millones.

Se han revisado los datos históricos a fin de recoger las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Incluye a Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. En este cuadro se incluyen Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma de la balanza en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital financiera y los errores y omisiones. Los saldos de la balanza en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia y las economías asiáticas recientemente industrializadas.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales de China con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado a las economías emergentes de Asia ascendieron a $97.800 millones en 2003, mientras que los otros flujos netos de capital privado a la región ascendieron a $22.200 millones.

Se han revisado los datos históricos a fin de recoger las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Incluye a Israel.

En los mercados de divisas, las expectativas cada vez mayores de un aumento de las tasas de interés y un dinámico crecimiento en Estados Unidos contribuyeron a que el dólar de EE.UU. se apreciara moderadamente hasta la fecha en que se reunió el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) en abril. Desde entonces, pese a cierta volatilidad, el valor de las principales monedas, ponderado por el nivel de comercio exterior, ha fluctuado relativamente poco: el dólar y el yen registraron una moderada depreciación, acompañada por una ligera apreciación del euro y la libra (gráfico 1.6). Fuera de Europa central, la mayoría de las monedas de los mercados emergentes se depreciaron, sobre todo en Asia y América Latina, en parte debido al deterioro de las condiciones del financiamiento externo. Apuntalado por los crecientes rendimientos reales, el déficit de la cuenta corriente de Estados Unidos siguió financiándose sin mayor dificultad; más de la mitad de los flujos netos de cartera siguieron proviniendo de Asia.

Gráfico 1.6.Evolución mundial de los tipos de cambio

Los tipos de cambio ponderados en función del comercio de la mayoría de los países industriales generalmente no han variado desde la última reunión del CMFI celebrada en abril; fuera de Europa central, los tipos de cambio de los mercados emergentes han permanecido estables o se han depreciado.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Australia y Nueva Zelandia.

2Dinamarca, Noruega y Suecia.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Hungría, Polonia y República Checa.

5Rusia, Sudáfrica y Turquía.

6ERI (economías recientemente industrializadas): Corea, RAE de Hong Kong, provincia china de Taiwan y Singapur.

7Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

En este contexto, y dado que en el primer trimestre del año el impulso económico fue mayor que el previsto—lo cual confirma los riesgos de corrección al alza identificados en la última edición de Perspectivas de la economía mundial—, las proyecciones de crecimiento del PIB mundial para 2004 se han ajustado al alza en un 5%. Esta evolución se ha sustentado en el mantenimiento de políticas macroeconómicas acomodaticias, en el nivel creciente de rentabilidad de las empresas, en los efectos riqueza generados por el alza de las cotizaciones bursátiles y los precios de la vivienda, en un creciente nivel de empleo y—un factor especialmente importante para los países de Asia—en un crecimiento económico muy dinámico en China. De cara al futuro, sin embargo, se prevé un crecimiento mundial más moderado en el segundo trimestre de 2004 (gráfico 1.7) a medida que estos factores positivos queden neutralizados por la reducción continua de las brechas de producción en todo el mundo, por la retracción, ya en curso, del estímulo fiscal y monetario (gráfico 1.8) y por el impacto del alza del petróleo. Por consiguiente, las proyecciones indican que el crecimiento mundial se reducirá a 4,3% en 2005, nivel que es ligeramente inferior al previsto en abril pasado, si bien aún considerablemente superior a la tendencia histórica.

Gráfico 1.7.Perspectivas mundiales

(PIB real; variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

Tras la muy acelerada expansión registrada desde mediados de 2003, el crecimiento mundial se ha desacelerado a partir del primer trimestre de 2004, pero se prevé que se mantendrá relativamente pujante.

Fuentes: Haver Analytics y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y la zona del euro.

2ERI: Corea, RAE de Hong Kong, provincia china de Taiwan y Singapur.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Israel, Letonia, Lituania, Pakistán, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Turquía y Ucrania.

5Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

6Israel, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Gráfico 1.8.Modificación de las políticas monetarias y fiscales en los principales países avanzados

Se prevén políticas monetarias y fiscales más contractivas en los principales países industriales en 2005, y más acentuadas en el caso de Estados Unidos.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1En el caso de Japón, no incluye el respaldo a los bancos.

En cuanto a cada uno de los países y regiones, podemos formular las siguientes observaciones:

  • En los países industriales, la expansión sigue estando liderada por Estados Unidos, donde la retracción del estímulo fiscal y monetario se ve equilibrada por un fuerte aumento de la productividad de la mano de obra. Sin embargo, el crecimiento del PIB en el segundo trimestre—especialmente el consumo privado—fue menor del esperado, y el aumento del empleo se desaceleró. Si bien lo más probable es que esta incipiente desaceleración—que se analiza más adelante—sea transitoria, los pronósticos de crecimiento se han corregido a la baja tanto en 2004 como en 2005, y mucho depende de que el empleo registre un fuerte repunte. En Japón, la aceleración económica también ha sido vigorosa, en un contexto en que cada vez hay más señales de que se están corrigiendo los problemas de larga data (deflación y deficiencias de los sectores financiero y empresarial). Aunque el crecimiento se desaceleró bruscamente en el segundo trimestre, los datos recientes indican que las perspectivas a corto plazo siguen siendo sólidas. Sin embargo, el pronóstico del personal técnico del FMI está sujeto a algunos riesgos de corrección a la baja; entre las principales inquietudes se cuentan la posibilidad de un mayor aumento de los precios del petróleo y una eventual desaceleración brusca en China. La recuperación también se está afianzando en la zona del euro: el pronóstico para 2004 se ha corregido pronunciadamente al alza, pero sigue dependiendo en exceso de la demanda externa. La demanda interna final—especialmente en Alemania—se ha mantenido relativamente débil. Teniendo en cuenta que en el pasado el ajuste de la zona del euro ante los shocks ha sido lento, y considerando que probablemente el empleo solo aumente gradualmente, se prevé que en el futuro el ritmo de la expansión seguirá siendo moderado.
  • Los países de mercados emergentes y los países en desarrollo continúan registrando una recuperación en general vigorosa. Los pronósticos de crecimiento del PIB para 2004 se han revisado fuertemente al alza en casi todas las grandes regiones. En las economías emergentes de Asia, se prevé que el crecimiento del PIB se mantendrá en 7¼% en 2004, impulsado por un excepcional dinamismo en China—incentivado por una expansión muy rápida de la inversión y el crédito—y en India, donde—pese a las condiciones meteorológicas adversas de los últimos tiempos—el crecimiento se ve apuntalado por la expansión de la economía mundial y el mantenimiento de condiciones monetarias propicias. En cuanto a la región en su conjunto, en general el crecimiento de la demanda interna sigue siendo sólido, y los superávit en cuenta corriente—y en algunos casos la entrada de capitales—siguen siendo muy elevados. Dado que las brechas de producción se están estrechando y los tipos de cambio son competitivos, la conducción de la política monetaria se complicará cada vez más si las reservas continúan aumentando en exceso. La región sigue siendo relativamente vulnerable a las circunstancias externas, especialmente a la evolución de los precios del petróleo y a una desaceleración del sector de tecnología de la información. Un aterrizaje brusco de la economía china también afectaría negativamente a varios países, especialmente las economías recientemente industrializadas y las economías de la ASEAN, aunque las consecuencias mundiales probablemente serían moderadas (véase el recuadro 1.2, págs. 20–23). En América Latina, la recuperación parece estar afianzándose; se prevé que el crecimiento del PIB de la región trepará al 4,6% en 2004, respaldado por la recuperación mundial, por el alza de los precios de los productos básicos y, cada vez más, por la demanda interna. Dado que la mayoría de los países ya han aprovechado las favorables condiciones de financiamiento existentes para prefinanciar los pagos de reembolso de la deuda soberana correspondientes a 2004, el deterioro de las condiciones del financiamiento externo ha resultado manejable hasta el momento; sin embargo, como la región sigue estando expuesta a fuertes vulnerabilidades subyacentes, los shocks externos adversos siguen siendo un factor clave de riesgo. En el Oriente Medio, pese a que la situación de seguridad es aún frágil, los pronósticos del PIB se han revisado al alza debido al aumento de la producción de petróleo y al alza de los precios del crudo. En Turquía, el crecimiento del PIB también supera las expectativas, aunque es preocupante la ampliación del déficit en cuenta corriente, que se ve exacerbada por el alza del petróleo. En lo que respecta a los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), el aumento de la demanda mundial de petróleo y metales ha dado aún más fuerza al ya intenso impulso de crecimiento de la región; los pronósticos de crecimiento para Rusia y Ucrania han sido objeto de una fuerte corrección al alza, aunque algunos países de la CEI-7 importadores de petróleo se han visto afectados de manera adversa. La expansión también continúa en Europa central y oriental, donde los elevados déficit fiscales y en cuenta corriente siguen siendo el principal factor de vulnerabilidad.
  • En lo que respecta a los países más pobres, la proyección de crecimiento del PIB se ha corregido al alza en África subsahariana, a 4,6% en 2004, principalmente debido a que el crecimiento de Nigeria superó las previsiones, y al 5,8% en 2005 (tasa que, de lograrse, sería la más alta en tres décadas). Esta evolución se sustenta en una mayor estabilidad macroeconómica, en un fuerte aumento de la producción de petróleo, al entrar en actividad nuevas instalaciones en varios países, en una mayor estabilidad política y en una recuperación de la producción agropecuaria tras las graves sequías de 2003. Cabe destacar que en el pasado los pronósticos del FMI han sobreestimado sistemáticamente el crecimiento del PIB de África, en parte debido a situaciones imprevistas de inestabilidad política y catástrofes naturales2.

Asimismo, es profundamente preocupante lo sucedido en algunos países, y en especial la catástrofe humanitaria desatada en Sudán occidental y el derrumbe económico de Zimbabwe. Sin embargo, las perspectivas para gran parte de África parecen ser las más favorables en muchos años, lo cual es un aspecto particularmente positivo del panorama actual.

Dadas las incertidumbres que persisten en el mercado del petróleo y considerando que los nuevos datos sobre Estados Unidos y algunos otros países muestran una desaceleración mayor de la esperada, la balanza de riesgos a que están sujetas las perspectivas se inclina ahora a la baja. En el corto plazo, los riesgos geopolíticos, si bien son difíciles de cuantificar, siguen estando muy presentes y, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, el margen de maniobra para dar a las políticas una orientación más expansiva en respuesta a las perturbaciones geopolíticas es relativamente limitado. Más allá de esto, dos riesgos parecen ser los más inmediatos:

  • Dado que la capacidad ociosa se encuentra en los niveles históricamente más bajos y se concentra en un país, el mercado del petróleo sigue siendo sumamente vulnerable a los shocks. En la fecha en que esta edición de Perspectivas de la economía mundial se enviaba a la imprenta, los precios del petróleo habían subido ligeramente por encima del nivel utilizado como referencia para estas perspectivas, y los riesgos del lado de la oferta eran sustanciales: un aumento sostenido de los precios del petróleo de $5 el barril tiende a reducir el crecimiento mundial alrededor del 0,3% (apéndice 1.1). Esto sería particularmente preocupante en los países en que la demanda interna sigue siendo débil, en los países muy endeudados que son importadores de petróleo (entre los que se incluyen Filipinas y Turquía) y en muchos países pobres. De cara al futuro, se prevé que el excedente de capacidad en el mercado del petróleo siga siendo escaso durante el resto de la década. Por consiguiente, dado que los ataques terroristas contra las fuentes de abastecimiento de petróleo son un riesgo persistente, es posible que los precios del petróleo se mantengan en niveles más altos e inestables. Esto pone de relieve la necesidad de reducir la vulnerabilidad a estas situaciones, tanto mediante medidas concertadas para limitar el crecimiento de la demanda de petróleo como mediante la inversión en expansión de la capacidad en los países productores de petróleo.
  • Las presiones inflacionarias podrían resultar más intensas que lo previsto—aunque esta preocupación se ve atemperada por los riesgos de un menor crecimiento mundial—, lo cual haría necesario que las tasas de interés aumentaran más allá del nivel que los mercados tienen en cuenta actualmente al calcular sus precios. Es improbable que esto dé lugar a problemas serios en los mercados financieros maduros3, pero podría repercutir de manera significativa en los mercados de vivienda, que están sorprendentemente sincronizados entre los países (véase el primer ensayo del capítulo II). Esta situación podría ser especialmente preocupante en países donde la vivienda parece estar considerablemente sobrevalorada—principalmente el Reino Unido, Australia, Irlanda y España—y donde una gran proporción de la deuda hipotecaria se ha contraído a tasas reajustables. Sin embargo, la desaceleración del aumento de precios de la vivienda también podría afectar negativamente la demanda interna en otros países. Un aumento de las tasas de interés también provocaría un mayor deterioro de las condiciones de financiamiento para los mercados emergentes. Si bien de por sí estas circunstancias serían manejables en la mayoría de los casos, los riesgos serían considerablemente mayores si estuvieran acompañados de otros shocks adversos.

Más allá del corto plazo, también se plantean oportunidades y riesgos significativos.

  • La revolución de la tecnología de la información (TI), unida al despegue económico de China, ofrece la oportunidad de que la productividad mundial aumente de manera más rápida y sostenida4. Hasta el momento, los beneficios de la revolución de la TI han sido principalmente el resultado de una mayor productividad en el propio sector de TI y de un mayor nivel de inversión. Sin embargo, la historia lleva a pensar que las principales ventajas se derivarán de la reorganización de los procesos de producción para aprovechar la nueva tecnología5, proceso que acaba de comenzar—la tercerización es un ejemplo al respecto—y es probable que perdure durante un período considerable. El rápido crecimiento de China, que bien podría durar dos décadas o más, también dará lugar a una reorganización sustancial—aunque de menor escala—de la producción mundial, que se intensificará si ocurre lo mismo en India6. Estos dos factores permiten formarse una idea del alcance del sustancial aumento de productividad que se registrará en los próximos años, que será más rápido en los países con la suficiente capacidad de adaptación para aprovecharlos.
  • Sin embargo, tanto en los países industriales como en los países de mercados emergentes persisten importantes factores de vulnerabilidad económica, sobre todo en el ámbito fiscal (gráfico 1.9 y cuadro 1.4). Dado que aún queda mucho por hacer en lo que respecta a la reforma del sistema de pensiones y de atención de la salud (véase el capítulo III), muchos países industriales están lejos aún de poder hacer frente al impacto del envejecimiento de la población. En los mercados emergentes, las vulnerabilidades externas en general se han reducido. Sin embargo, para muchos el elevado volumen y la deficiente estructuración de la deuda pública es un talón de Aquiles que, de no corregirse, muy probablemente dé lugar a nuevas crisis financieras en el futuro. Las vulnerabilidades del sector empresarial y el sector financiero—tanto en los países industriales como en las economías emergentes—siguen siendo significativas, sobre todo en los países con cuantiosos préstamos en mora o con una rápida expansión del crédito privado.

    Gráfico 1.9.Indicadores de la vulnerabilidad fiscal

    (Porcentaje del PIB, salvo indicación contraria)

    Los déficit fiscales en muchos países han aumentado desde 2000, al igual que la deuda pública.

    Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

    1Déficit primario estructural en porcentaje del PIB potencial.

    Cuadro 1.4.Balanza fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1(Porcentaje del PIB)
    1988–97199819992000200120022003200420052009
    Principales economías avanzadas
    Saldo efectivo−3,7−1,5−1,2−0,2−1,8−4,0−4,6−4,5−4,0−2,8
    Brecha de producción2−0,20,10,51,2−0,4−1,8−2,3−1,3−1,0
    Saldo estructural−3,6−1,5−1,3−1,2−1,7−3,4−3,6−3,9−3,5−2,8
    Estados Unidos
    Saldo efectivo−3,80,10,61,3−0,7−4,0−4,6−4,9−4,3−2,9
    Brecha de producción2−0,90,91,92,2−0,4−2,0−2,3−1,3−1,0
    Saldo estructural−3,5−0,3−0,10,5−0,6−3,3−3,8−4,4−3,9−2,9
    Deuda neta55,352,848,243,341,944,547,048,950,352,3
    Deuda bruta69,166,262,857,156,658,660,561,562,261,9
    Zona del euro
    Saldo efectivo−2,3−1,3−0,9−1,7−2,3−2,8−2,9−2,5−1,1
    Brecha de producción2−0,40,21,30,7−0,5−1,9−1,8−1,7
    Saldo estructural−1,9−1,3−1,6−2,1−2,2−1,7−1,7−1,4−1,0
    Deuda neta62,061,659,158,958,860,260,660,557,1
    Deuda bruta73,872,770,469,469,270,670,970,666,3
    Alemania3
    Saldo efectivo−2,4−2,2−1,51,3−2,8−3,7−3,8−3,9−3,3−1,6
    Brecha de producción20,6−0,4−0,10,90,3−1,1−2,6−2,2−2,0
    Saldo estructural4−2,7−1,7−1,2−1,6−2,9−2,9−2,2−2,4−1,9−1,7
    Deuda neta35,353,354,952,853,555,558,760,862,362,8
    Deuda bruta48,460,961,260,259,460,963,865,767,167,0
    Francia
    Saldo efectivo−3,7−2,7−1,8−1,4−1,4−3,2−4,1−3,4−2,8−1,0
    Brecha de producción2−0,9−1,5−0,61,21,0−1,4−1,1−1,0
    Saldo estructural4−3,0−1,8−1,4−2,0−2,1−3,2−3,2−2,6−2,1−1,0
    Deuda neta35,249,848,847,548,249,154,054,654,752,5
    Deuda bruta44,259,558,557,156,858,763,764,364,462,2
    Italia
    Saldo efectivo−9,2−2,8−1,7−0,6−2,6−2,3−2,4−2,9−2,8−1,6
    Brecha de producción20,1−0,11,00,6−1,0−2,5−2,8−2,7
    Saldo estructural4−9,0−2,8−1,8−2,4−3,1−2,6−1,4−2,1−1,9−1,6
    Deuda neta104,4110,1108,4104,5103,9101,499,899,497,991,4
    Deuda bruta110,3116,4114,6111,2110,6108,0106,2105,8104,297,3
    Japón
    Saldo efectivo−1,3−5,5−7,2−7,5−6,1−7,9−8,2−6,9−6,5−6,1
    Excluida la seguridad social−3,7−6,9−8,2−8,0−6,2−7,7−7,7−6,4−5,9−5,2
    Brecha de producción21,2−1,2−2,4−1,4−2,6−4,3−3,4−0,8−0,20,1
    Saldo estructural−1,7−5,1−6,3−6,9−5,1−6,2−6,9−6,6−6,4−6,2
    Excluida la seguridad social−3,9−6,6−7,7−7,7−5,6−6,8−7,0−6,2−5,9−5,3
    Deuda neta20,245,853,559,165,171,479,785,290,8107,2
    Deuda bruta81,0117,9131,0139,3148,8158,4166,2169,6173,8180,7
    Reino Unido
    Saldo efectivo−3,70,11,03,90,8−1,7−3,4−3,0−2,9−2,6
    Brecha de producción20,61,10,9−0,1−0,6
    Saldo estructural4−3,7−0,20,91,30,2−1,9−3,2−2,8−2,9−2,6
    Deuda neta31,442,440,234,433,033,034,834,835,939,4
    Deuda bruta43,347,344,841,938,638,239,639,940,944,5
    Canadá
    Saldo efectivo−5,60,11,62,91,10,30,60,70,91,2
    Brecha de producción2−0,80,62,00,30,4−0,8−0,7−0,3
    Saldo estructural−5,40,51,42,11,00,31,11,11,01,2
    Deuda neta76,183,875,465,359,556,551,948,345,033,2
    Deuda bruta108,0114,8111,6101,599,195,490,985,079,862,0
    Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

    Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

    Porcentaje del PIB potencial.

    Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán y de otros organismos. Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre el ½% y el 1% del PIB.

    No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones sobre activos de considerable cuantía.

    Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

    Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

    Porcentaje del PIB potencial.

    Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán y de otros organismos. Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre el ½% y el 1% del PIB.

    No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones sobre activos de considerable cuantía.

  • Los desequilibrios mundiales, entre los que se destaca el elevado déficit en cuenta corriente de Estados Unidos y los superávit de otros países, siguen constituyendo un riesgo clave. El déficit de la cuenta corriente estadounidense siguió creciendo hasta el primer semestre de 2004 inclusive y, pese a la depreciación que registró el dólar de EE.UU., las proyecciones indican que el déficit se mantendrá por encima del 4% del PIB en el mediano plazo (cuadro 1.5). No se trata de determinar si habrá un ajuste del déficit de Estados Unidos, ya que sí lo habrá, sino de determinar cuándo y de qué manera tendrá lugar ese ajuste y, en particular, si irá aparejado de una corrección brusca del tipo de cambio. Algunos factores—entre los que se destacan el fuerte aumento de la productividad en Estados Unidos y la profundización de los mercados de capital mundiales—propician un ajuste ordenado; sin embargo, otros factores—entre los que se incluyen el alto nivel del déficit de Estados Unidos en relación con las exportaciones—son menos propicios al respecto. Asimismo, dado que las correcciones de la cuenta corriente históricamente han tendido a estar asociadas a una desaceleración del crecimiento en el país deficitario, el ajuste entraña riesgos aunque sea ordenado, dado el papel central que ha desempeñado Estados Unidos como puntal del crecimiento económico mundial en los últimos años.
Cuadro 1.5.Saldo en cuenta corriente en algunas economías(Porcentaje del PIB)
2002200320042005
Economías avanzadas–0,8–0,8–0,8–0,8
Estados Unidos−4,5−4,8−5,4−5,1
Zona del euro10,80,30,80,9
Alemania2,22,24,44,8
Francia1,00,3−0,6−0,6
Italia−0,6−1,5−1,1−0,8
España−2,4−2,8−3,4−3,6
Países Bajos2,52,22,93,1
Bélgica5,33,84,54,6
Austria0,3−0,9−1,0−1,1
Finlandia6,85,75,86,2
Grecia−6,0−5,7−6,0−5,7
Portugal−6,8−5,1−6,1−6,3
Irlanda−1,3−1,4−1,6−1,3
Luxemburgo11,59,310,111,4
Japón2,83,23,43,2
Reino Unido−1,7−1,9−2,0−1,9
Canadá2,02,02,92,4
Corea1,02,03,13,3
Australia−4,4−5,9−5,3−4,9
Taiwan, provincia china de9,110,26,96,0
Suecia5,46,46,75,7
Suiza8,510,210,310,6
Hong Kong, RAE de7,910,710,09,6
Dinamarca2,03,01,81,9
Noruega12,913,015,916,0
Israel−1,60,1−0,5−0,1
Singapur21,430,925,723,9
Nueva Zelandia−3,1−4,2−4,4−4,4
Chipre−5,4−4,4−4,3−4,2
Islandia−0,3−5,4−5,9−9,7
Partidas informativas
Principales economías avanzadas−1,5−1,6−1,5−1,5
Zona del euro20,80,40,30,5
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,87,66,86,5

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en los datos declarados sobre transacciones entre países de la zona.

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en los datos declarados sobre transacciones entre países de la zona.

Considerando que se prevé que continúe una sólida expansión mundial, el desafío clave de política económica a corto plazo sigue siendo manejar la transición hacia un entorno de tasas de interés más altas, conteniendo las presiones inflacionarias en ciernes y facilitando a la vez—mediante una comunicación efectiva—el ajuste continuo y ordenado de los mercados financieros. Dentro de este contexto, el ritmo y momento convenientes varían considerablemente; en China, por ejemplo, las condiciones monetarias ya son restrictivas, y es posible que se deban adoptar nuevas medidas para prevenir un incipiente recalentamiento de la economía, mientras que en Japón, pese a que el crecimiento se aceleró y las presiones deflacionarias están cediendo, la política monetaria debe mantener una tónica acomodaticia hasta que la deflación y las expectativas deflacionarias cambien decididamente de dirección. En Estados Unidos, el tan esperado ciclo de restricción monetaria comenzó en junio; dado que persiste un considerable margen de capacidad económica ociosa, la Reserva Federal ha indicado, con acierto, que es probable que en el futuro vuelva a aumentar las tasas de interés, aunque debido a la incertidumbre en cuanto al ritmo de la recuperación y a la firmeza de las presiones inflacionarias mucho depende del carácter de los datos que se vayan recibiendo. En la zona del euro, la tasa global de inflación aumentó nuevamente por encima del 2%, en parte debido al alza del petróleo y a factores de carácter excepcional. Con todo, dado que las presiones inflacionarias subyacentes—incluidos los aumentos salariales—aún son moderadas, el Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido una actitud de espera, lo cual ha sido apropiado; debería mantenerse una política monetaria acomodaticia hasta que resulte a todas luces claro que se está produciendo un repunte autosostenido de la demanda interna.

Sin embargo, la cuestión central será corregir las vulnerabilidades y los problemas a mediano plazo analizados precedentemente. Entre las tareas clave cabe destacar las siguientes:

  • Fortalecer la situación fiscal a mediano plazo, tanto mediante la consolidación como mediante reformas del régimen de pensiones y de atención de la salud. Si bien la mayoría de los países industriales se han fijado como meta una consolidación fiscal gradual, en muchos casos el proceso depende de supuestos fiscales relativamente optimistas (en Estados Unidos) y las políticas para lograrla no están perfectamente definidas (en la zona del euro y Japón). A pesar de que se ha avanzado en cierta medida en la reforma del sistema de pensiones, sobre todo en la zona del euro y Japón, es mucho lo que queda por hacer para contener las presiones que genera el envejecimiento de la población, tanto más cuanto que en el pasado las proyecciones demográficas han subestimado sistemáticamente la magnitud de este problema (véase el capítulo III). En los mercados emergentes, la consolidación fiscal se encuentra en marcha en gran parte de América Latina y está comenzando en algunos países de Asia, pero va a la zaga en la mayor parte de los países europeos emergentes. En el caso de muchos países, será necesario mantener cuantiosos superávit primarios durante un período considerable para reducir la deuda pública a niveles manejables, en un contexto en que las presiones por un mayor volumen de gasto social y en infraestructura son intensas, aunque comprensibles. Esta situación pone de relieve la importancia de otras medidas para mejorar la sostenibilidad de la deuda pública, en especial la ampliación de la base de recaudación de impuestos, el fortalecimiento de los mecanismos de gestión del gasto público y, por último, aunque no por ello menos importante, medidas estructurales para estimular el crecimiento (que históricamente han sido la clave de los planes de reducción de la deuda de mayor éxito).

    Recuadro 1.1.¿Vuelve la inflación mundial?

    En los últimos 15 años, la inflación global de los precios al consumidor ha descendido muchísimo, en países tanto avanzados como en desarrollo, merced a una combinación de mayor eficacia e independencia de los bancos centrales e, igualmente importante, a las presiones que ejerce la globalización (apéndice 2.1 de la edición de abril de 2002 de Perspectivas de la economía mundial y Rogoff, 2003). En 2003, sólo tres países tenían tasas de inflación superiores al 40% anual, un nivel por encima del cual la inflación suele considerarse gravemente perjudicial. En ninguno de los países del G-7 superó la inflación el 3% (y en Japón, por supuesto, persistió la deflación). Además, en muchos países de ingreso mediano, donde en una época la inflación había sido una característica casi permanente del panorama económico, se ha logrado hacerla descender decididamente a un único dígito.

    Desde 2000, la inflación tanto global como básica (tomando como base el IPC y excluidos los productos energéticos) ha promediado un 3% (véase el gráfico) aunque este valor, históricamente bajo, ha ocultado una cierta inestabilidad1. Concretamente, a mediados de 2003, la inflación global cayó a niveles inusitados en países industriales y emergentes por igual, lo cual, en vista de que la recuperación todavía no era firme, suscitó el temor de que surgieran en el mundo presiones deflacionarias; desde finales de ese año, puesto que hubo un rápido crecimiento del producto mundial y un alza pronunciada de los precios de los productos básicos, dicha inflación dio un significativo giro al alza, aunque todavía se mantiene bastante moderada. Por lo tanto, se desvaneció el temor a la desinflación y, como las políticas monetarias siguen teniendo una orientación bastante acomodaticia en el mundo entero, inquieta ahora que retorne la inflación.

    Inflación mundial

    (Variación porcentual anualizada del promedio móvil trimestral respecto del anterior promedio trimestral)

    Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

    1Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, el Reino Unido, Suecia y la zona del euro.

    2Brasil, Chile, China, Corea, India, Indonesia, Hungría, México, Polonia y Sudáfrica.

    Al parecer, una proporción significativa del reciente aumento de la inflación global es atribuible al incremento de los precios de los productos básicos (en julio de 2004, los del petróleo estaban un 27% por encima de su nivel de finales de diciembre de 2003 y los de los otros productos básicos un 8%), mientras que la inflación básica subió bastante menos que la global (véase el gráfico) y se mantiene en valores relativamente moderados2. Desde un punto de vista regional, la inflación global ha aumentado en casi todas partes pero, en materia de inflación básica, la evolución ha sido muy diversa: en el caso de Estados Unidos, el incremento ha sido sorprendentemente pronunciado3, quizá en parte como consecuencia de un repunte a partir de los niveles anormalmente bajos de 2003, aunque se ha moderado en los últimos meses. Por el contrario, en la zona del euro el aumento no es pronunciado. Pese a las sustanciales fluctuaciones mensuales, es posible discernir además cierta tendencia al alza de la inflación básica en China, otros mercados emergentes de Asia y de Europa, así como también en América Latina.

    Un interrogante fundamental para las autoridades monetarias es saber si el reciente aumento de los dos tipos de inflación se trata de una manifestación única y aislada o si irá transmitiéndose a los salarios y, en consecuencia, arraigándose más. Estos riesgos adquirirán una mayor dimensión si el excedente de capacidad de la economía es reducido (porque en esos casos hay poca oferta de mano de obra y el mercado laboral ejerce presión sobre los márgenes de utilidad o si se intensifican las presiones inflacionarias (acrecentando la posibilidad de que esa mayor inflación se incorpore en futuros aumentos salariales). Al echar una mirada a lo que acontece en el mundo entero, se observa que:

    • Los márgenes de capacidad ociosa están acortándose, pero todavía siguen siendo significativos en la mayoría de los países. Dado el sólido crecimiento de la economía mundial que, según las proyecciones, llegará al 4,9% en 2004, casi un punto porcentual por encima de su tendencia, las tasas de utilización de la capacidad deben estar aumentando. Aun así, en casi todos los países industriales, salvo en el Reino Unido, Australia y Noruega, esta capacidad parece significativa y las brechas de producción estimadas son aún apreciables. Así ocurre en especial en la zona del euro, donde se prevé que persistan durante varios años unas brechas próximas al 2% del PIB; en Estados Unidos, la brecha de producción es menor pero no se cerrará antes de 2007. No obstante, hay que reconocer que en estas estimaciones el margen de error es grande y podrían hacer falta sustanciales revisiones (una incertidumbre clave—muy pertinente en Estados Unidos—es el ritmo que tendrá en el futuro el aumento de la productividad). En los mercados emergentes y los países en desarrollo, las brechas de producción son todavía más difíciles de medir pero, como se analiza en el texto, las presiones de sobrecalentamiento comienzan a inquietar en algunos países de Asia y la CEI.
    • Las expectativas inflacionarias han aumentado un poco, pero al parecer con una justificación relativamente buena. Desde diciembre, la predicción unánime en cuanto a la inflación mundial ha sido revisada al alza en 0,3%, para llevarla al 2,6%, y los valores más grandes corresponden a mercados emergentes—principalmente China, Polonia y Brasil (donde las medidas internas de las expectativas inflacionarias también han repuntado)—en tanto que los países industriales tienen aumentos más pequeños (véase el cuadro). A largo plazo, los pronósticos profesionales—cuando los hay—siguen teniendo una base relativamente sólida. Las expectativas del mercado financiero para la inflación estadounidense a largo plazo, representada por la diferencia entre las tasas de las letras del Tesoro a diez años4, nominales e indexadas, subieron 0,25% entre diciembre y junio, y se observan incrementos similares en los casos del Reino Unido, Francia y Canadá, pero desde entonces han bajado, quizá porque los datos mensuales más recientes implican cierto descenso de la inflación.
    Previsiones consensuadas: Proyecciones de inflación para 20051(Porcentaje)
    EneroMarzoAgosto
    Mundo2,32,32,6
    Estados Unidos2,11,92,4
    Zona del euro1,71,61,8
    Japón−0,2−0,20,0
    China2,42,83,2
    Brasil5,45,26,0
    Polonia2,72,83,22
    Fuente: Consensus Forecasts.

    Proyección mundial basada en una muestra de 18 países, incluida la zona del euro.

    Julio.

    Fuente: Consensus Forecasts.

    Proyección mundial basada en una muestra de 18 países, incluida la zona del euro.

    Julio.

    En conjunto, la combinación de un mayor crecimiento mundial y un aumento de los precios de los productos básicos significará que la política monetaria deberá endurecerse un poco más rápido de lo previsto, según—como se expresa en el texto principal—la posición de cada país y cada región en el ciclo económico. En la mayoría de los casos, el riesgo de un marcado rebrote de la inflación parece moderado en vista de los márgenes todavía significativos de la capacidad excedentaria, las expectativas bien fundamentadas en materia de inflación y—dejando aparte a los países más avanzados en el ciclo—la presión más bien discreta del mercado laboral y el aumento de los márgenes de las utilidades. Pero, a pesar de lo dicho, las autoridades tendrán que responder con prontitud si se intensifican las presiones inflacionarias o se incrementa la utilización de la capacidad a mayor velocidad que la prevista, entre otras razones importantes porque si se espera demasiado para responder a las señales de una inflación incipiente, será costoso hacerlo y los bancos centrales perderán algo de la credibilidad que tanto les costó ir adquiriendo en los años ochenta y noventa.

    Pero más allá del corto plazo, ¿hay acaso algún riesgo de que los factores de largo plazo que contribuyeron a la reciente desinflación mundial cambien de signo? En la coyuntura actual, siguen actuando las fuerzas fundamentales que originan la desinflación: unos bancos centrales más eficaces e independientes y la globalización. Si bien al parecer esta situación se mantendrá, como observa Rogoff (2003), “es menester reconocer que todo cambio marcado o generalizado en el panorama relativamente favorable de globalización, desregulación, aumento de la productividad y política fiscal más bien benévola podría comenzar a erosionar los extraordinarios logros de los últimos años”. Dos inquietudes concretas—que se refieren a los retos actuales de la política económica examinados en el texto principal—son la posibilidad de que haya un brusco giro en materia de globalización por la intensificación de los riesgos del terrorismo o la reanudación de las presiones proteccionistas, o bien la imposibilidad de resolver los problemas fiscales a mediano plazo, lo que acrecentaría los incentivos para eliminar la deuda por medio de la inflación en alguna fecha futura.

    Nota: Los autores principales de este recuadro son David J. Robinson y Sandy Mackenzie.1En el resto de este recuadro se examina en especial la inflación en un grupo de 29 países industriales y de mercados emergentes a los que les corresponde un 80% del producto mundial, y para los cuales se dispone de datos mensuales sobre la inflación global y básica del IPC.2La inflación básica se define, para casi todos los países, como la del IPC, excluidos los alimentos y la energía. En el caso de aquellos países para los que no se dispone de datos, se emplea otro índice de precios relativamente estable.3Los economistas de la Reserva Federal estiman que solo de una cuarta parte a la mitad de este aumento en 2004 respecto de 2003 es consecuencia de los mayores precios de los productos básicos (Junta de la Reserva Federal, 2004).4La diferencia entre los bonos nominales y los vinculados a un índice es solo una medida imperfecta de las expectativas inflacionarias, ya que también puede aumentar cuando los inversionistas tienen menos certeza acerca de sus pronósticos, y están dispuestos a pagar una prima por una cobertura.

    Recuadro 1.2.¿Cuáles son los riesgos de una desaceleración en el crecimiento de China?

    El crecimiento de China se ha caracterizado por períodos de repuntes cíclicos de la actividad económica y la inflación, seguidos por períodos de retracción. En los años ochenta, dos ciclos concluyeron con reducciones abruptas del crecimiento. Tales períodos estuvieron influenciados por la evolución política, caracterizándose al inicio por políticas monetarias y fiscales más expansivas en apoyo a las empresas del Estado, lo que causó un aumento significativo de la inflación. A la larga, la respuesta de las autoridades fue la introducción de controles directos y otras medidas administrativas. Se llegó a controlar la inflación rápidamente pero el crecimiento se desaceleró marcadamente y las medidas administrativas adoptadas, al no basarse en criterios de mercado, afectaron adversamente la eficiencia en la asignación de recursos.

    Este patrón se repitió durante el ciclo 1991–97. En 1992, la aplicación de políticas monetarias y fiscales más expansivas activaron un auge en las inversiones, el crecimiento real del PIB superó el 14% y la inflación se aceleró. Los primeros intentos por aplicar políticas más restrictivas afectaron severamente a las empresas del Estado, lo que llevó a la adopción de políticas más expansivas nuevamente. Esta expansión, y una devaluación del tipo de cambio oficial cuando se unificó con la tasa de los swaps, generó una aceleración de la inflación superior al 24% en 1994 (véase el gráfico). Eventualmente, las autoridades lograron un aterrizaje suave de la economía y que la tasa de inflación registrara un nivel de un solo dígito en 1996, así como una desaceleración moderada del crecimiento. Los factores que contribuyeron a esta situación fueron las reformas estructurales para consolidar el funcionamiento de las leyes de mercado en la economía, una cosecha de granos sin precedente en 1996 que dio origen a una caída de los precios de los alimentos, la acumulación de la capacidad excedente que ejerció presión hacia la baja de los precios y una política monetaria restrictiva. No obstante, esta situación está vinculada a los problemas que experimenta actualmente el sector financiero dado que el crecimiento del crédito en 1992–96 contribuyó a la debilidad actual que sufre este sector. Se considera que gran parte de la cartera vencida del sistema bancario se remonta a ese período, cuando los bancos financiaban a empresas del Estado sin tomar en cuenta el riesgo crediticio.

    El ciclo actual (2002–04) aún contiene algunas características de los ciclos de sobrecalentamiento anteriores tales como un alto crecimiento del PIB y del crédito, así como altas tasas de interés (véase el gráfico). Debido a la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) en el segundo trimestre de 2003, hubo demora en adoptar medidas para hacer frente a esas presiones pero, a mediados del mismo año, las autoridades aplicaron políticas monetarias restrictivas. Como consecuencia de ello, el crecimiento crediticio se ha desacelerado. No obstante, la inversión se ha mantenido alta y se ha registrado una alza en la inflación. En estas condiciones parecería que se puede lograr un aterrizaje suave de la economía, lo cual mantiene la inercia del crecimiento. Ahora bien, esto exigirá que se aprovechen las lecciones aprendidas de los ciclos anteriores. Además de las medidas oportunas que se adoptaron con el fin de controlar el crecimiento del crédito y de las inversiones, se aplicó una política monetaria restrictiva para contener las aceleraciones repentinas, restringir la inflación y mitigar los problemas de la cartera vencida que habrán de surgir; igualmente, se liberalizó más la tasa de interés y se aplicaron restricciones presupuestarias rigurosas para que las empresas del Estado contribuyan a la eficacia de la política monetaria. Por último, se intensificó el uso de instrumentos indirectos de política monetaria en lugar de medidas administrativas para mejorar la asignación de recursos y reducir la gravedad de los ciclos. A corto plazo, será importante evitar la tendencia observada en los ciclos anteriores de relajar las políticas prematuramente. Además, la política fiscal podría realizar una contribución más importante si la recaudación aumentara significativamente y de esa manera se redujera el déficit fiscal global.

    China: ¿Otro aterrizaje suave?

    Fuentes: CEIC Data Company Limited y cálculos del personal técnico del FMI.

    Dado que China se ha integrado rápidamente a la economía mundial, la perspectiva de una desaceleración del crecimiento y de las importaciones ha causado preocupación sobre el impacto que esto pudiera tener en los demás países. Por ejemplo, la participación de China en el comercio mundial (6%) se ha triplicado desde principios de los años noventa, lo cual revela la intensidad de las relaciones comerciales y las repercusiones significativas que podría tener un viraje en el crecimiento económico de China. El marco de referencia del estudio sobre las perspectivas de la economía mundial prevé que el crecimiento real de China se desacelerará un 7½% a fin de 2004 y permanecerá a ese nivel en 2005. Se prevé que el crecimiento de las importaciones también se desacelerará de 40% en 2003 a un 30% proyectado para 2004 y a un 24% en 2005. Pese a que las importaciones de China han disminuido, se prevé que las importaciones mundiales seguirán firmes, dado que, en general, las perspectivas económicas de los países industriales y de las demás economías emergentes son positivas.

    Pero, ¿qué sucedería si la desaceleración de China fuera más abrupta? Se realizaron simulaciones para evaluar el impacto en los demás países de la región (con relación al marco de referencia del estudio sobre las perspectivas de la economía mundial) de una reducción adicional de 10 puntos porcentuales por una sola vez en el crecimiento de las importaciones de China para uso interno como resultado de una desaceleración más marcada en la inversión interna (por ejemplo, se supuso que no se vería afectado el sector de la industria de las exportaciones)1. Tal reducción correspondería aproximadamente a un 7% de disminución de las importaciones mundiales de China y se estima que es congruente con una caída inicial de 5½% puntos porcentuales del crecimiento real de las inversiones. Esto correspondería a una caída inicial de 2½ puntos porcentuales del PIB y, a la larga, a una reducción de 4 puntos porcentuales si se toman en cuenta los efectos multiplicadores, siempre y cuando no se hagan ajustes a las políticas que compensen los efectos iniciales.

    Se estima que el impacto sobre los demás países de Asia, después de considerar los efectos multiplicadores, será de una reducción de 0,4 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB. El efecto en el crecimiento varía considerablemente entre las economías de la región, desde disminuciones de casi cero hasta 0,6 puntos porcentuales, según la importancia que tiene China como destino de exportaciones. Las economías recientemente industrializadas de Asia son las más afectadas con una desaceleración en el crecimiento del PIB de 0,6 puntos porcentuales (véase el cuadro). Estas estimaciones están sujetas a una serie de condicionantes: i) no se toman en cuenta los ajustes que puedan hacer las economías afectadas para compensar los efectos; ii) tampoco se ha tomado en cuenta el efecto secundario de un crecimiento más lento de cada economía sobre las demás economías de la región, y iii) se supone que los precios de las importaciones y de las exportaciones no cambiarán, con lo cual se excluyen los posibles efectos en los términos de intercambio.

    Impacto estimado de un descenso del 10% en el crecimiento de las importaciones no de transformación de China
    Crecimiento del PIB real (Reducción en puntos porcentuales)Saldo en cuenta corriente (Reducción en miles de millones de US$)
    Asia, excluido China−0,4−6,5
    Japón−0,5−3,5
    Economías asiáticas recientemente industrializadas−0,6−2,0
    Otros países de Asia−0,3−0,7
    ASEAN-4−0,3−0,5
    Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
    Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

    El nuevo modelo de la economía mundial del FMI (GEM, por sus siglas en inglés) proporciona información más detallada sobre el efecto en las demás regiones del mundo dentro de un marco de equilibrio general. Aunque el modelo de la economía mundial aún no permite realizar investigaciones más profundas de los diversos efectos en Asia, excluido Japón, se diseñó un modelo de cuatro regiones integrado por Estados Unidos, Japón, Asia (excluido Japón) y las demás regiones del mundo. El modelo sirvió para realizar simulaciones del efecto de una desaceleración de China de la misma magnitud que en el experimento arriba mencionado. Los resultados indican que tal desaceleración podría reducir el PIB mundial en aproximadamente un ⅓ de un punto porcentual (a precios del mercado mundial). Según estos resultados, Japón se vería más afectado que las demás regiones por los nexos comerciales más estrechos con China, a la vez que Estados Unidos y las demás regiones del mundo solo sufrirían efectos marginales. No obstante, los efectos sobre Japón serían menos pronunciados con relación al análisis de equilibrio parcial debido a las fluctuaciones compensatorias en los tipos de cambio reales. También cabe mencionar que China ha desempeñado una función importante en el aumento de los precios mundiales de los productos básicos en los últimos dos años y que una desaceleración en el crecimiento de China podría ayudar a revertir algunos de estos aumentos. El efecto podría ser más intenso para los productos no combustibles, de los cuales China es uno de los importadores principales. Esto generaría efectos positivos en los términos de intercambio para muchos países consumidores pero aumentaría la perspectiva de algunos efectos adversos entre los productores de productos básicos2.

    Aunque los resultados del análisis de equilibrio parcial y de equilibrio general indican que el efecto es significativo para varias economías de Asia, ese efecto aún se podría controlar dada la perspectiva favorable de Asia y de la economía mundial. Pese al papel cada vez más importante de China en la región, las demás economías de Asia dependen aún, para sus exportaciones, principalmente de los mercados de Estados Unidos y de la Unión Europea, y la participación de China en el mercado de las exportaciones de la región solo representa aproximadamente un 15% (incluidas las exportaciones de la industria de transformación). En consecuencia, una caída sustancial del crecimiento de las exportaciones a China dejaría a los países de la región con tasas de crecimiento de las exportaciones relativamente pujantes, siempre y cuando se mantenga el impulso del crecimiento de los mercados industriales.

    Nota: El autor principal de este recuadro es Thomas Rumbaugh.1Las estimaciones obtenidas se basan en un marco que tiene en cuenta los flujos de comercio principales dentro de Asia. Dado que se supone que las relaciones económicas son lineales, se pueden ajustar los resultados según la magnitud de los efectos. Los efectos estimados que se obtuvieron de este ejercicio se expresan con relación a los pronósticos del marco de referencia del estudio realizado sobre las perspectivas de la economía mundial.2Véase en el apéndice 1.1 un análisis de los efectos de los precios de los productos básicos en la actividad económica de los países productores y consumidores.
  • Fortalecer las bases para un crecimiento sostenido y sostenible. En los países industriales, el pre cio de la inflexibilidad económica ha aumentado al ritmo, cada vez más rápido, de los cambios tecnológicos y de la globalización, y en varios países posiblemente deban reconsiderarse las disyuntivas que se planteaban en el pasado entre las metas sociales y las metas económicas. En la zona del euro se han logrado ciertos avances (entre los que cabe destacar las reformas del mercado de trabajo en el marco de la Agenda 2010 en Alemania) y en Japón (donde se ha fortalecido el sector bancario y el sector empresarial), pero es mucho lo que aún queda por hacer. En los mercados emergentes, entre las prioridades se incluyen concluir la reforma del sector financiero y empresarial en Asia, mejorar el clima de inversión—entre otros medios mediante la reforma tributaria—en América Latina, mejorar la supervisión bancaria en Europa oriental y, en el Oriente Medio, crear la infraestructura institucional necesaria para apuntalar el desarrollo del sector privado no petrolero. Desde una perspectiva multilateral, el objetivo central es lograr una sustancial liberalización del comercio exterior en el marco de la Ronda de Doha. El conjunto de acuerdos alcanzados a fines de julio en Ginebra es, por consiguiente, un positivo paso adelante, que vuelve a encauzar formalmente dicha Ronda (recuadro 1.3). Con todo, estos acuerdos constituyen, por su alcance y especificidad, el mínimo necesario para pasar a la próxima etapa de negociaciones, sobre todo en los ámbitos clave de la agricultura, los productos industriales, la facilitación del comercio y las cuestiones de desarrollo; queda mucho por hacer antes de la Reunión Ministerial que se celebrará en diciembre de 2005 en la RAE de Hong Kong.
  • Todos los países y regiones deben hacer lo que esté a su alcance para corregir los desequilibrios mundiales. Como medidas clave de política económica se requieren una consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos para estimular el ahorro, reformas estructurales para generar mejores perspectivas de crecimiento fuera de Estados Unidos y mayor flexibilidad cambiaria en Asia, en consonancia con una reducción ordenada de los superávit en cuenta corriente. Las dos primeras están avanzando en diversos grados, aunque es mucho lo que aún está pendiente, pero en la tercera es poco el avance. La continua y rápida acumulación de reservas en Asia, la dependencia de esta región de los flujos financieros provenientes de Estados Unidos y la incertidumbre sobre cómo se resolverá la situación siguen siendo importantes factores que pueden generar inestabilidad, y cuanto mayor sea el período en que se espere que persista esta situación, mayor será la probabilidad de que la corrección se produzca de manera desordenada.
  • La reducción de la pobreza debe seguir siendo un tema prioritario en la agenda internacional. El vigoroso crecimiento registrado recientemente en las regiones en que se concentra la pobreza—China, India y África subsahariana—es un factor positivo; con todo, aún es probable que África quede a la zaga en la consecución del Objetivo de Desarrollo del Milenio7. Considerando que en general ya se ha logrado la estabilidad macroeconómica, el desafío clave—según se ha reconocido en la Nueva Alianza para el Desarrollo de África—es fortalecer las instituciones y la gestión de gobierno. A su vez, es necesario que la comunidad mundial respalde la intensificación de las reformas con una asistencia técnica y financiera considerablemente mayor y mejor coordinada y—un elemento que quizá sea aún más importante—con la eliminación de las barreras a las exportaciones, sobre todo para los productos agropecuarios.

Recuadro 1.3.¿Se ha reencauzado la Ronda de Doha?

El 31 de julio el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) llegó a un consenso sobre una serie de acuerdos-marco para proseguir las tratativas en el marco de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales multilaterales, dando así término a la tarea que quedó inconclusa al fracasar las conversaciones durante la Conferencia Ministerial celebrada en Cancún, México, en septiembre de 2003. Estos acuerdos establecen las modalidades que adoptará la liberalización del comercio, dejando para más adelante la definición detallada del alcance y plazo en que se aplicarán esas iniciativas. La decisión de adoptar este conjunto de acuerdos pone la Ronda nuevamente en el cauce correcto, dado que ahora pueden reanudarse negociaciones formales sobre los compromisos concretos que permitirían concluir con éxito el proceso. Según observó el Director General de la OMC, Supachai Panitchpakdi, el paquete aprobado en julio constituye “una victoria menor para el multilateralismo”, reconociendo que los negociadores tienen aún un largo y difícil camino por recorrer.

En el Programa de Doha para el Desarrollo establecido inicialmente se hicieron concesiones sustanciales para facilitar el logro del acuerdo antes de finales de julio, plazo fijado como límite. Ciertos temas delicados, por ejemplo, fueron suprimidos del temario o incorporados dentro de un marco más amplio. El Consejo General de la OMC acordó asimismo diferir la meta original de enero de 2005 para completar la Ronda a una fecha aún no definida, por lo menos hasta la sexta Conferencia Ministerial que se celebrará en la RAE de Hong Kong en diciembre de 2005. El resultado es un temario formal más acotado, a tratar en un plazo más extenso y realista. Los puntos principales del paquete aprobado en julio son los siguientes:

  • El acuerdo agrícola prevé la eliminación de las subvenciones a las exportaciones, la reducción, en un 20% el primer año, de las medidas de apoyo interno que tienen un efecto distorsivo sobre el comercio y sustanciales reducciones de los aranceles. Los países en desarrollo seguirán gozando de un tratamiento especial y diferencial, con la posibilidad de mantener los monopolios comerciales oficiales.
  • La iniciativa sectorial sobre el algodón impulsada por varios países de África durante la Conferencia Ministerial de Cancún será tratada dentro del marco de los productos agrícolas y no como un tema independiente. Se creará un comité para tratar los aspectos vinculados al comercio que afectan al sector algodonero. El Director General de la OMC también trabajará con las organizaciones internacionales, incluidas las instituciones de Bretton Woods, para promover el desarrollo económico de los países donde las exportaciones de algodón sean de gran importancia.
  • El acuerdo es menos ambicioso y específico en cuanto a los productos industriales (acceso a los mercados para los productos no agrícolas), dado que los miembros no lograron zanjar todas sus diferencias. El texto es en gran medida idéntico a la última versión elaborada en Cancún, y se considera que no es mucho más que una plataforma para el debate antes que un marco efectivamente acordado.
  • El acuerdo da inicio a las negociaciones sobre la facilitación del comercio, el menos controvertido de los llamados “temas de Singapur”, apoyado por la Unión Europea, Japón y otros países. Los otros tres temas de Singapur (inversión, política de competencia y transparencia de la contratación pública) han sido eliminados del temario formal.
  • El acuerdo renueva el compromiso de los países miembros de dar forma concreta a la dimensión de la Ronda de Doha relativa al desarrollo mediante un mayor acceso a los mercados, un enfoque equilibrado de las normas comerciales y programas de asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades correctamente orientados. El Consejo General de la OMC reiteró el llamamiento formulado en la Declaración de Doha para que las disposiciones relativas al tratamiento especial y diferencial sean más precisas, eficaces y operativas, formulando una clara recomendación para que se adopte una decisión a más tardar en julio de 2005.

El paquete de acuerdos aprobado en julio abre el camino para el inicio de negociaciones más concretas y detalladas en septiembre, pero en general se espera que las negociaciones entren en un relativo compás de espera hasta después de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos y la asunción de una nueva Comisión Europea. Es de esperar que puedan lograrse avances significativos antes de la Conferencia Ministerial que se celebrará en diciembre de 2005 en la RAE de Hong Kong. Otra fecha clave, no obstante, es junio de 2007, cuando caducará la vigencia de la legislación que otorga al presidente de Estados Unidos facultades para agilizar la sanción de leyes de promoción del comercio (mecanismo conocido como “vía rápida”). Esas facultades habilitan al ejecutivo a proponer acuerdos comerciales al Congreso de los Estados Unidos para que este los apruebe o rechace sin enmiendas.

Cabe prever que el proceso de completar los acuerdos marco con compromisos más detallados respecto de la agricultura, los productos industriales, la facilitación del comercio y el tratamiento especial y diferencial—es decir, la definición de los aspectos prácticos sobre el grado y el lapso en el cual se deberán eliminar las subvenciones, reducir los aranceles y permitir otras formas de acceso a los mercados—sea una tarea difícil. Por otra parte, algunos de los acuerdos se encuentran en una etapa de elaboración menos avanzada que otros. Hasta el momento, las negociaciones sobre el acceso a los mercados para los productos no agrícolas han quedado relegadas y opacadas por las vinculadas a la agricultura. Se ha avanzado poco en otros aspectos clave, como el de los servicios, sobre los cuales solo un reducido número de países ha presentado propuestas. Queda entonces por verse si el paquete de julio representa una plataforma sólida para las negociaciones o un conjunto de acuerdos concertados precipitadamente en el que pueden ir apareciendo grietas en los meses venideros.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Todd Schneider y Jean-Pierre Chauffour.

En este contexto, un interrogante central que se plantea ahora es si los países aprovecharán plenamente la recuperación para resolver estos problemas de mediano plazo. Hasta el momento, los avances han sido desiguales en el mejor de los casos; en algunos países ya están comenzando a aparecer signos de fatiga generada por las reformas. Es claramente necesario que los políticos—en los países industriales y los países en desarrollo por igual—sean más francos en lo que respecta a los costos de la inacción. Al mismo tiempo, los políticos a menudo responden a temores genuinos de la población, dado que las reformas normalmente solo reportan beneficios en el largo plazo, tienen efectos intrageneracionales e intergeneracionales sustanciales e impredecibles en la distribución del ingreso, y existe la preocupación de que los frutos de la reforma no se distribuyan entre todos. Asimismo, dado el limitado capital político, es particularmente difícil llevar a cabo simultáneamente la reforma y la consolidación fiscal—como se requiere actualmente—, incluso en una etapa de recuperación.

¿Cómo puede acelerarse el avance? Aunque probablemente no exista una respuesta única o sencilla a esta pregunta, es obvio que se requieren mayores esfuerzos para crear consenso nacional; por ejemplo, la reducción de las barreras a la competencia debe ir acompañada de medidas que doten a las personas de los medios para competir, mejorando la educación, la atención de la salud, el acceso al financiamiento y las redes de protección. Las autoridades encargadas de formular las políticas también tienen que aprovechar las soluciones de compromiso. Por ejemplo, un deterioro temporal del saldo fiscal podría ser un precio aceptable si a cambio se facilitara la reforma estructural (especialmente cuando, como ocurre con la reforma de los sistemas de pensiones y de atención de la salud, esto hace que la situación fiscal sea más sostenible a mediano plazo). Sin embargo, a modo de respaldo también sería útil contar con la orientación y la cooperación internacionales, sobre todo teniendo en cuenta que cada uno de los aspectos de la agenda de reformas tiene importantes repercusiones mundiales. Por ejemplo, si un pequeño grupo de grandes países iniciara reformas enérgicas podrían intensificarse las presiones para que otros países realicen ajustes, y la liberalización del comercio multilateral también podría desempeñar un papel central a este respecto. A más largo plazo, una cuestión clave será determinar cuál es la mejor forma de fortalecer la infraestructura económica internacional ante la transición demográfica en ciernes; como se analiza en el capítulo III, el aumento de la movilidad de los bienes, el capital y la mano de obra tendrá una función relevante. Los beneficios de la cooperación multilateral en lo que respecta al comercio exterior ya son evidentes, y será necesario que se mantenga esa cooperación. Como complemento, también se requerirá una mayor cooperación multilateral en lo relativo a la movilidad de la mano de obra y el capital.

Estados Unidos y Canadá: ¿Cuánto tiempo persistirá el período de fragilidad económica en Estados Unidos?

En Estados Unidos, la expansión siguió siendo, en general, vigorosa a comienzos de este año, pero tocó un punto sensible en el segundo trimestre, cuando el crecimiento del PIB real se desaceleró hasta llegar al 2¾% tras haberse situado en un 4½% en el primer trimestre, nivel por encima del valor potencial. El aumento del consumo personal se comprimió de manera considerable, evidentemente como resultado de una combinación del aumento de los precios del petróleo, un aumento más lento que lo previsto de la tasa de empleo y una caída drástica del gasto destinado a bienes duraderos, debido en parte a una reducción temporal de los incentivos para la compra de automóviles. Las exportaciones netas registraron un valor negativo, principalmente debido a un aumento brusco de las importaciones, y el déficit en cuenta corriente aumentó a un 5¾% del PIB. En contraste, se aceleró la inversión fija de las empresas, sustentada por el continuo crecimiento saludable de las utilidades y por las provisiones temporales de depreciación acelerada. Continuó la atonía de la economía debido a que la utilización de la capacidad en el sector manufacturero se ubicó por debajo del promedio de largo plazo y a que la tasa de desempleo fue superior a la mayoría de las estimaciones de la tasa natural, lo cual refleja el rápido incremento de la productividad de la mano de obra. El aumento de la inflación básica del IPC del 1,1% en diciembre al 1,7% en agosto se atribuyó, en parte, a los aumentos del precio del crudo y de los productos intermedios, lo que refleja una firme expansión mundial y la eliminación de los factores que determinaron la caída de la inflación en 2003.

De cara al futuro, se proyecta un repunte del crecimiento del producto en el segundo semestre de 2004, sustentado por un crecimiento continuo de las utilidades y del ingreso laboral de los hogares, así como por la reintroducción de los incentivos para la compra de automóviles, y se prevé que se mantenga por encima del valor potencial en el período 2005–06, aunque la tasa de crecimiento de este año y el próximo se ha revisado a la baja desde que se publicó Perspectivas de la economía mundial en abril de 2004. La desaceleración de la demanda de los hogares—en respuesta al alza de los precios de la energía, la merma de los efectos producidos por el refinanciamiento hipotecario y los recortes de impuestos y el repunte gradual de la tasa de ahorro—y del gasto público, a medida que mejora la situación fiscal, se equilibran con el fortalecimiento continuo de la inversión fija de las empresas, generado por la solidez de sus balances y la alta rentabilidad de las mismas, y con una leve mejora de la demanda externa, a medida que los volúmenes comerciales responden a la depreciación registrada por el dólar desde 2002. Se proyecta que el déficit en cuenta corriente se reducirá a un 5% del PIB en 2005 pero—suponiendo que no ocurra ninguna otra depreciación real del dólar de EE.UU. y que la consolidación fiscal sea moderada (cuadro 1.4)—se prevé que se mantendrá alrededor del 4% del PIB durante los años que quedan de la década.

En vista del reciente aumento de los precios del petróleo y del deterioro de algunos indicadores anticipados, han aumentado la incertidumbre y los riesgos de que no se logren los objetivos fijados. Por el lado positivo, la confianza empresarial y los indicadores del gasto de inversión siguen saludables, y la productividad de la mano de obra, que ha superado constantemente las expectativas, podría seguir creciendo más rápidamente de lo proyectado. La tasa de crecimiento anual de la producción por hora en el sector no agrícola ha aumentado a aproximadamente 2½% a finales de los años noventa debido a la intensificación del uso de capital, las mejoras en la productividad total de los factores en el sector de la tecnología de la información y, más recientemente, una aceleración de la productividad total de los factores en las industrias que hacen uso de la informática. Durante el período 2001–03, la productividad de la mano de obra aumentó aún más, hasta aproximadamente 3¾%, como resultado, en parte, del aumento típico de la fase inicial de la reactivación económica. El pronóstico de referencia mira la reciente aceleración desde una óptica conservadora, en el supuesto de que se desacelerará el aumento de la productividad de la mano de obra a mediano plazo hasta un valor ligeramente inferior al promedio registrado a finales de los años noventa pero muy superior aún al promedio de 1975–95. Un aumento más acelerado incrementaría los ingresos internos, atenuaría los desafíos para la política económica al moderar las presiones sobre los precios y elevar los ingresos fiscales y estimularía las afluencias de capital que se requieren para financiar el déficit en cuenta corriente.

No obstante, por el lado negativo, existe una preocupación creciente en cuanto a que el punto sensible en el consumo—por razones que no se comprenden del todo—podría perdurar por más tiempo de lo que se supone en la proyección de referencia del personal técnico del FMI. Aunque la mayoría de los indicadores anticipados predicen que continuará la expansión, la falta de firmeza en el mercado laboral y los aumentos de los precios del petróleo reducirán el ritmo de crecimiento del consumo (y en menor grado, el ritmo de crecimiento de la inversión) a partir del tercer trimestre. En términos más generales, los riesgos para el gasto de los hogares incluyen la posibilidad de un aumento en el coeficiente de ahorro de los hogares (que según las últimas revisiones de las cuentas nacionales parece ser más bajo de lo que se pensaba inicialmente) o una moderación en el aumento de los precios de la vivienda. Tanto la razón entre el precio de la vivienda y el ingreso disponible por trabajador y la razón entre el precio de la vivienda y los arriendos (que equivale a una relación precio-beneficios para la vivienda) han aumentado rápidamente (gráfico 1.10), aunque—como se plantea en el capítulo II—la parte inexplicada del aumento del precio de la vivienda es más pequeña que en otros países. Un factor singular es que el ritmo de apreciación de la vivienda registrado en los últimos años (aproximadamente del 7% al 8%) ha superado el nivel de las tasas hipotecarias fijas (aproximadamente del 5% al 6%), lo cual plantea la posibilidad de que algunas compras de vivienda quizá fueron motivadas, en parte, por la expectativa de obtener ganancias de capital. Suponiendo que los precios de la vivienda aumenten a un ritmo menos acelerado a medida que se elevan las tasas de interés, la consecuencia sería un debilitamiento del apoyo al gasto de los hogares derivado de las ganancias de capital obtenidas en la vivienda, aunque este efecto quizá tome algo de tiempo en cristalizarse debido a los rezagos de transmisión habituales. El impacto adverso en el gasto de los hogares se podría exacerbar por los altos niveles de la deuda y el servicio de la deuda de los hogares como proporción del ingreso disponible, aunque gran parte de esta deuda es a tasas de interés fijas.

Gráfico 1.10.Estados Unidos: Precios de la vivienda

La razón entre los precios de la vivienda y los arriendos y la razón entre los precios de la vivienda y el ingreso disponible por trabajador han registrado un acusado aumento. Los precios de la vivienda han aumentado más rápidamente desde fines de 2000 que el costo del financiamiento hipotecario. La deuda y el servicio de la deuda de los hogares en relación con el ingreso disponible han alcanzado niveles sin precedente.

Fuentes: Office of Federal Housing Enterprise Oversight (OFHEO); Global Insights, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Índice de precios de la vivienda de OFHEO dividido por el arriendo de la residencia primaria según el IPC.

2Índice de precios de la vivienda de OFHEO dividido por el ingreso personal disponible por trabajador.

A la luz de las presiones demográficas inminentes y la necesidad de establecer una situación fiscal sostenible, la política fiscal debe enfocarse en reequilibrar el presupuesto del gobierno federal, excluida la seguridad social, antes de concluir el decenio. Esto también es crucial para la resolución ordenada de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente. Aunque es adecuado el ritmo de reducción del déficit presupuestario fijado para los ejercicios 2005 y 2006, la magnitud del desequilibrio fiscal sugiere que el resultado mejor que el proyectado obtenido en el ejercicio 2004 (ya que los ingresos han rebasado las proyecciones) deberá emplearse para fortalecer los resultados fijados como meta para los próximos dos años. Para los ejercicios posteriores, el objetivo fiscal de reducir a la mitad el déficit presupuestario en un plazo de cinco años no parece tener el alcance que se necesita. Además, las proyecciones de ingresos del gobierno se basan en un aumento sustancial de la cantidad de contribuyentes que corresponden a la categoría del impuesto mínimo alternativo, lo que probablemente activará medidas legislativas a un costo fiscal potencialmente elevado. Por último, los objetivos del gobierno dependen, en gran medida, de la austeridad del gasto, lo que para el ejercicio 2009 llevaría el gasto discrecional no vinculado a la defensa como proporción del PIB a su punto más bajo desde principios de los años sesenta. En vista de la magnitud del ajuste fiscal requerido, quizá también haya que incrementar la recaudación tributaria. Con el fin de evitar una reducción de los beneficios en la oferta producidos por las rebajas recientes de las tasas impositivas marginales, se podría considerar la ampliación de la base tributaria, por ejemplo, mediante la eliminación de exenciones fiscales y la creación de un impuesto indirecto nacional. Es esencial que se tomen medidas previsivas para reformar el sistema de la seguridad social y es más apremiante aún reformar el plan de asistencia médica (Medicare) para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

El desafío para la política monetaria consiste en hacer retroceder las tasas de interés a un punto neutro, en vista de la incertidumbre sobre los efectos inflacionarios de los precios del crudo y la moderación del ritmo de crecimiento. Al inicio del presente año, la Reserva Federal preparó a los mercados financieros para el retiro paulatino del estímulo monetario y, desde finales de junio, ha elevado la tasa clave de los fondos federales en ¾ de punto porcentual (gráfico 1.11). A principios de septiembre, los mercados financieros preveían un aumento constante de las tasas de interés en el próximo año hasta un ritmo aproximadamente similar al de la contracción media que se produjo después de 1985, aunque ligeramente menor que la planteada por una regla de Taylor estimada para los últimos 20 años. Aunque el diferencial entre los bonos a tasas nominales y los bonos indexados al nivel de inflación aumentó acusadamente hasta mayo, inclusive, posteriormente se redujo y las encuestas indican que las expectativas inflacionarias permanecen bien ancladas. De cara al futuro, la estrategia de la Reserva Federal de aplicar una “contracción mesurada” parece apropiada en términos generales, pero ante la gran incertidumbre con respecto a la firmeza a corto plazo de la expansión y el alcance de las presiones inflacionarias subyacentes, mucho dependerá de la naturaleza de los datos que se reciban.

Gráfico 1.11.Estados Unidos: Tasas de interés

(Porcentaje)

La Reserva Federal elevó las tasas de interés en junio desde el nivel más bajo que habían registrado en 40 años. Los mercados financieros están previendo un aumento constante de las tasas de interés en el próximo año a un ritmo generalmente similar al de la contracción media aplicada después de 1985, aunque ligeramente inferior al correspondiente a una regla de Taylor estimada para los últimos 20 años.

Fuentes: Haver Analytics, Bloomberg Financial, LP, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Véase la metodología de los puntos de inflexión en el capítulo III de la edición de abril de 2002 de Perspectivas de la economía mundial.

2Aumentos medios en 1972–74, 1977–81 y 1983–84.

3Aumentos medios en 1986–89, 1993–95 y 1999–2000.

4Estimado para el período 1982–2003. Véase Rabanal (2004).

Los sólidos parámetros fundamentales han preparado bien al sistema financiero para enfrentar el aumento previsto de las tasas de interés y las reformas continuas del gobierno de las empresas han contribuido a infundir más confianza a los inversionistas en la integridad del mercado. No obstante, la elevada y creciente participación de los valores con garantía hipotecaria depositados en Fannie Mae y en Freddie Mac (las compañías de financiamiento de la vivienda patrocinadas por el gobierno) ha concentrado el riesgo de tasas de interés, cuya cobertura podría amplificar las fluctuaciones de las tasas de interés, lo que subraya la importancia de mejorar los controles de supervisión y la creación de un organismo de regulación independiente.

En Canadá, la expansión económica ha cobrado impulso gracias a la expansión mundial y el bajo nivel de las tasas de interés y se ha corregido al alza el pronóstico del crecimiento en 2004. El crecimiento del PIB real se aceleró, pasando del 3% en el primer trimestre al 4¼% en el segundo trimestre. El consumo personal está impulsado por un incremento del empleo, un aumento en el ingreso disponible y un próspero mercado de la vivienda; la inversión empresarial por una rentabilidad pujante; y las exportaciones por la demanda mundial, especialmente desde Estados Unidos, a pesar de la apreciación del dólar canadiense. Según las proyecciones, gracias a los altos volúmenes de la exportación y a los precios más elevados de los productos básicos, el superávit en cuenta corriente subirá este año a aproximadamente 3% del PIB. En vista del acelerado ritmo de crecimiento, que contribuye a cerrar la brecha de producción y gradualmente empuja la inflación básica cada vez más cerca del punto medio de la gama de 1%–3% fijada como meta por el Banco de Canadá, resultó adecuado el aumento de las tasas de interés aplicado en septiembre. Ante las perspectivas económicas generalmente favorables, la política monetaria probablemente tendrá que empezar a retirar gradualmente el estímulo en los próximos meses. Aunque la situación fiscal de Canadá es la más favorable del G-7, las medidas del gobierno encaminadas a sustentar el superávit y mantener la razón deuda federal-PIB en una trayectoria descendente siguen siendo adecuadas dadas las inminentes presiones fiscales generadas por el envejecimiento de la población.

Europa occidental: Una recuperación dispareja que se afianza

La recuperación económica en la zona del euro finalmente ha cobrado cierto impulso: las proyecciones indican que el crecimiento del PIB aumentará al 2,2% en 2004, lo que representa un incremento de 0,4 puntos porcentuales respecto a lo previsto en abril. Sin embargo, el repunte sigue siendo moderado y, hasta ahora, ha dependido en exceso de la demanda externa; además, pese a que la producción industrial y la confianza de las empresas están aumentando gradualmente, la confianza de los consumidores y las ventas del comercio minorista siguen yendo a la zaga. Hay que señalar que las cifras agregadas no permiten apreciar las notables diferencias que se observan dentro de la región. Concretamente, la composición del crecimiento varía sensiblemente: la demanda interna final registra un acusado crecimiento en España y Francia, pero es más débil en Italia e inactiva en Alemania. La situación de Alemania refleja, en parte, el lento crecimiento del ingreso de los hogares en el contexto de los ajustes que se están produciendo en el mercado de trabajo y un cierto aumento del ahorro de los hogares para hacer frente a los recortes de las prestaciones en el futuro como consecuencia de las recientes reformas de las pensiones (véase el capítulo III).

De cara al futuro, se prevé que la demanda interna impulsará cada vez más la recuperación, a medida que el aumento de la renta disponible estimule el consumo y la reestructuración de los balances de las empresas—que se ha realizado de forma relativamente más lenta que en otros países—haga repuntar la inversión. No obstante, habida cuenta de que, según las proyecciones, en lo que falta de 2004 y en 2005 el crecimiento del PIB apenas se situará por encima del nivel potencial, la brecha de producción seguirá siendo importante y el desempleo en toda la zona del euro solo se reducirá ligeramente. En general, los riesgos parecen indicar un empeoramiento de la situación, que se manifestará en una nueva subida de los precios del petróleo (sobre todo, en los países en los que la demanda interna es todavía débil), un repunte del empleo (que ha dado muestras de una resistencia inusual durante la recesión) más lento de lo esperado y una nueva apreciación del euro. Los altos precios de la vivienda en algunos países, especialmente España e Irlanda (véase el segundo ensayo del capítulo II) constituyen también un motivo de preocupación.

Tras una desaceleración a principios de 2004, la inflación global ha vuelto a subir por encima del 2% debido al empuje del incremento de los precios de la energía y a las alzas de los impuestos indirectos y los precios administrativos. La inflación subyacente8 se ha mantenido estable en un 1¾%. Dados el notable exceso de capacidad, el efecto rezagado de la anterior apreciación del euro y la continua moderación de los salarios, se prevé que la inflación vuelva a situarse por debajo del 2% en 2005. Si bien el BCE tendrá que mantenerse alerta ante los posibles efectos secundarios de las perturbaciones recientes, las expectativas de inflación a corto y largo plazo todavía parecen bien fundadas y, por lo tanto, se debe seguir aplicando una política monetaria acomodaticia hasta que se produzca un repunte autosostenido de la demanda interna.

Desde el año 2000, las políticas fiscales que se han aplicado para la zona del euro en su conjunto han sido, en general, neutrales, habiéndose permitido el pleno funcionamiento de los estabilizadores automáticos (cuadro 1.4). Es evidente que, en las circunstancias del ciclo, era lo que debía hacerse a pesar de que en algunos países se hayan sobrepasado repetidamente los límites que, en materia de déficit, establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento; no obstante, a más largo plazo la situación de las finanzas públicas sigue siendo difícil en muchos países (gráfico 1.12) y solo faltan de 5 a 10 años para que se inicie el envejecimiento de la población. Si bien los saldos fiscales y los riesgos varían notablemente de un país a otro, los países que se encuentran en una situación más débil deberían tratar de reducir el déficit subyacente al menos en un 0,5% anual (o incluso más si el repunte resultase más rápido de lo esperado), permitiendo al mismo tiempo el funcionamiento de los estabilizadores automáticos. También sería deseable una reducción de la carga tributaria en muchos países, pero—a menos que se financie adoptando medidas compensatorias—no será una medida prioritaria hasta que se pague una parte importante del ajuste fiscal.

Gráfico 1.12.Unión Europea: Desafíos fiscales

(Porcentaje del PIB, salvo indicación contraria)

Las situaciones fiscales varían mucho en la Unión Europea. En los cuatro países más grandes y en Portugal, Grecia y los Países Bajos se registran los déficit más importantes, pero la presión del envejecimiento es más moderada en Francia, Italia y el Reino Unido. Las tasas impositivas fuera de España, Irlanda y el Reino Unidos son altas, y la deuda pública es un problema grave en Bélgica, Grecia e Italia.

Fuentes: Comisión Europea y cálculos del personal técnico del FMI.

1En el caso de Italia, se excluye 1,7% del PIB correspondiente a medidas excepcionales. En el caso de Portugal, se excluye 2,5% del PIB correspondiente a medidas excepcionales.

Si bien la mayoría de los países se ha comprometido en general a adoptar medidas de ajuste de este tipo en sus Programas de Estabilidad, en algunos casos el ajuste básico necesario es de gran envergadura y todavía no se han identificado las medidas que habrá que adoptar para lograrlo. De las tres economías más grandes, Francia—gracias a un crecimiento mayor de lo previsto—es la que más probabilidades tiene de alcanzar los objetivos presupuestarios a corto plazo. Dada la relativa fortaleza de la expansión, deberían fijarse objetivos más ambiciosos para 2005 y los años posteriores. En Alemania, no se esperan grandes avances en 2004 y habrá que adoptar otras medidas para lograr la reducción prevista en 2005. En Italia, hubo que tomar medidas extraordinarias de gran alcance para mantener el déficit por debajo del límite del 3% del PIB en 2004; en la reciente actualización anual del plan económico a mediano plazo de las autoridades se establece como meta una pequeña reducción del déficit en 2005, seguida de una reducción constante del 0,5% anual a partir de ese año. Para alcanzar la meta prevista en 2005 habrá que adoptar medidas contundentes, sobre todo, habida cuenta de la intención de aplicar recortes en los impuestos. Por lo que se refiere a los aspectos positivos, la reciente reforma adicional de las pensiones moderará las tendencias del gasto en el mediano plazo. En general, como se subraya en el tercer ensayo del capítulo II, existe un grave peligro de que se repita la experiencia de 1999–2000, cuando muchos países de la zona del euro desaprovecharon la oportunidad que les brindaba el sólido crecimiento económico para acelerar el proceso de consolidación fiscal.

Aunque el reciente dictamen del Tribunal de Justicia Europeo ha aclarado varias cuestiones relativas a la implementación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, hay un consenso cada vez mayor respecto a la necesidad de emprender reformas. Un marco fiscal sólido sigue siendo un elemento esencial de la unión monetaria, sobre todo, teniendo en cuenta el historial de políticas fiscales procíclicas en Europa, el ingreso de nuevos Estados miembros con abultados déficit fiscales y la probabilidad de que la disciplina de mercado sea insuficiente y se aplique demasiado tarde. En muchos aspectos, los problemas actuales tienen su origen en el hecho de que no se procediera al ajuste necesario en 1999–2000 y el diseño básico del Pacto sigue siendo, en gran medida, apropiado. Sin embargo, tanto la experiencia reciente como los proyectos de reforma propuestos por la Comisión Europea subrayan la conveniencia de reforzar los incentivos para realizar ajustes en los tiempos de bonanza, de prestar más atención a los problemas de sostenibilidad a mediano plazo y de condicionar más estrechamente los procedimientos del Pacto—incluidos el ritmo y el calendario de los ajustes necesarios—a los motivos próximos de cualquier incumplimiento. La mayor flexibilidad debe ir acompañada de medidas encaminadas a mejorar los incentivos políticos para cumplir el Pacto. A este respecto, podrían ser útiles las evaluaciones de la sostenibilidad fiscal publicadas por organismos nacionales independientes, por ejemplo, para estimular el debate y concienciar más al público.

El amplio grado de aprobación que recibió el programa de reformas de Lisboa no se ha acompañado de una implementación del mismo alcance y el objetivo de transformar la Unión Europea en la economía más dinámica y competitiva del mundo todavía dista mucho de alcanzarse. Se ha avanzado notablemente en las reformas dirigidas desde el centro, sobre todo, en el Plan de Acción sobre Servicios Financieros y el Mercado Único; sin embargo, las reformas emprendidas a nivel nacional han sido más lentas, especialmente las que afectan a los mercados de trabajo (aunque la evolución reciente de la situación en Alemania es alentadora), pero también las relativas a los mercados de productos, en los que el nuevo enfoque adoptado por algunos países para crear “campeones nacionales” constituye un paso atrás. La recuperación brinda nuevas oportunidades de progreso, pero los signos cada vez más evidentes de fatiga por las reformas y las dificultades en materia de economía que entraña el emprender al mismo tiempo reformas estructurales y una consolidación fiscal son factores que complican la situación9. Si bien el liderazgo político—sobre todo en los grandes países—sigue siendo clave, podría ser útil reasignar mejor las prioridades del Programa de Lisboa, centrándolas en la cuestión principal de elevar la utilización del factor trabajo. La adopción de nuevas iniciativas a nivel central para desregular los mercados de productos—ejerciendo presiones competitivas sobre los márgenes de beneficio—también podría ser un incentivo para avanzar en las reformas del mercado de trabajo a nivel nacional.

En el Reino Unido, la actividad sigue siendo robusta. A pesar de la subida de los precios del petróleo, se mantiene la firmeza del consumo privado, como consecuencia del crecimiento sostenido del ingreso y del aumento de la riqueza representada por la vivienda; además, ha repuntado la inversión privada y el gasto público ha seguido respaldando la demanda interna. El principal riesgo sigue estando en la posibilidad de que se produzca un ajuste brusco en el mercado de la vivienda, en el que—a pesar de las señales de enfriamiento observadas en los últimos meses—los precios parecen aún más altos de lo que cabría esperarse a juzgar por la evolución de las variables económicas fundamentales (véase el primer ensayo del capítulo II). Considerando que las tasas de interés siguen una tendencia alcista y que la mayoría de las compras de vivienda se financian con hipotecas a tasa de interés ajustable, los compradores deberían extremar la prudencia en la presente coyuntura10. Aunque la inflación sigue siendo baja, la economía está funcionando ahora a niveles próximos a la plena capacidad y las presiones de los costos son cada vez más intensas. El Banco de Inglaterra, muy acertadamente, ha elevado las tasas de interés cinco veces desde noviembre de 2003 y parece deseable seguir aplicando un enfoque “oportuno pero gradual”. Tras el fuerte aumento del déficit fiscal en los últimos años, se espera un cierto ajuste en 2004, sobre todo, como consecuencia del incremento de los ingresos. En 2005 y años posteriores, sería deseable una consolidación fiscal más contundente de lo que parece preverse actualmente, tanto desde una perspectiva cíclica como para reducir el riesgo de que se incumpla la regla de oro en el futuro.

Por lo que se refiere a otros países de Europa, el crecimiento del PIB también está aumentando en los países nórdicos, impulsado en parte por la recuperación de la economía mundial y las políticas fiscales y monetarias que han sido, en general, acomodaticias. A pesar del alza de precios del petróleo, la inflación sigue siendo moderada, debido a que se mantiene el exceso de capacidad y a la apreciación de la moneda en el pasado. Conforme avance la recuperación, habrá que aplicar una política monetaria más restrictiva (que en el caso de Dinamarca, con la corona vinculada al euro, habrá de ser compatible con la del BCE); en Noruega y, en menor medida, en Suecia habrá que realizar un atento seguimiento del impacto que pueda tener el incremento de las tasas de interés en los hogares muy endeudados. La situación fiscal es en general sólida, aunque en Suecia y Noruega habrá que controlar estrictamente el gasto en los próximos años para alcanzar los objetivos fiscales a mediano plazo. También son prioritarias la reforma de las pensiones (Noruega) y otras reformas estructurales para estimular la oferta de trabajo (Suecia y Dinamarca). En Suiza, país que se ha visto especialmente afectado por la desaceleración mundial, la actividad también está comenzando a recuperarse y se han atenuado los riesgos deflacionarios, lo que ha provocado un aumento de las tasas de interés de referencia hasta el 0,5% a mediados de junio. Habrá que restablecer el equilibrio fiscal gradualmente, en consonancia con el marco fiscal a mediano plazo de las autoridades, y reformar los mercados nacionales protegidos, sobre todo la agricultura y las industrias de red, que siguen siendo un lastre para el aumento de la productividad.

Japón: ¿Está llegando a su punto final la deflación?

El crecimiento del PIB real de Japón fue muy firme en el primer trimestre de 2004, siendo las exportaciones (sobre todo a los países de Asia) y la inversión fija empresarial las principales fuerzas impulsoras, aunque el repunte del consumo privado también ha contribuido a esta situación, a medida que la confianza de los consumidores mejoró con una recuperación cada vez más sostenida y un afianzamiento del mercado de trabajo. En cambio, el crecimiento en el segundo trimestre fue menor de lo esperado debido, en gran parte, a una acusada caída de la acumulación de existencias y a un descenso mayor de lo previsto de la inversión pública. La expansión de la inversión fija privada también fue más tibia de lo previsto basándose en otros indicadores, al tiempo que el crecimiento del consumo privado fue más moderado de lo previsto tras el repunte de los dos trimestres anteriores. No obstante, los indicadores anticipados más recientes apuntan en general a que la demanda interna privada subyacente y la demanda externa siguen siendo vigorosas, los beneficios continúan aumentando firmemente y las encuestas a los hogares indican un crecimiento constante de la demanda de los consumidores. En estas circunstancias, se mantiene la perspectiva de una expansión sostenida de base amplia y, en la actualidad, se prevé una aceleración del crecimiento del PIB, que se situará en el 4,4% en 2004, más de un punto porcentual por encima de lo previsto en la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial, y que descenderá hasta el 2,3%—cifra todavía superior al nivel potencial—en 2005. Sin embargo, la desaceleración ha puesto de manifiesto riesgos de corrección a la baja a corto plazo, sobre todo los que tienen su origen en el alza de los precios del petróleo, una desaceleración del crecimiento de las exportaciones debida, por ejemplo, a un aterrizaje brusco de la economía china, a tasas de interés a largo plazo más elevadas en Estados Unidos o a una nueva apreciación del yen.

Para después de 2005, las perspectivas se apoyan en un avance sostenido en la reducción de los factores de vulnerabilidad financiera en los sectores empresarial y bancario (gráfico 1.13). Concretamente, el incremento de la rentabilidad—como consecuencia de un aumento en el producto de las ventas, la reestructuración de los costos (por ejemplo, reducción de los costos de contratación) y el bajo nivel de las tasas de interés—ha permitido que las empresas incrementen el gasto de capital y, al mismo tiempo, reduzcan el apalancamiento de sus balances—la razón deuda-capital de las empresas no financieras (medida en valor contable) ha alcanzado, en promedio, los niveles registrados por última vez a principios de la década de 1960—y la razón deuda-ingresos (servicio de la deuda como porcentaje de los beneficios y la depreciación). Además, como se refleja en la mejora de la calificación de algunos bancos, la salud del sector bancario ha mejorado en esta reactivación: se ha reducido la constitución de reservas para préstamos incobrables y también la proporción que representa la cartera vencida. Sin embargo, al proceso de ajuste aún le falta camino por recorrer y persisten los factores de vulnerabilidad.

Gráfico 1.13.Japón: ¿Fin de la deflación?

(Variación porcentual frente al año anterior)

Han disminuido las presiones deflacionarias, debido en parte a una reducción de la atonía económica. Ante el probable aumento sostenido de la expansión, basado en constantes avances en la reducción de las vulnerabilidades financieras, las perspectivas de una disminución de las expectativas de deflación parecen mejores que las de otras reactivaciones recientes tras el estallido de la burbuja.

Fuentes: Haver Analytics; Banco de Japón, y Ministerio de Finanzas.

1Con base en el índice de precios de los bienes empresariales nacionales. Trimestres antes y después del punto más bajo del producto.

2Relación entre utilidades de las empresas y ventas.

3Capital al valor en libros.

  • Los niveles de deuda del sector empresarial en términos de las ventas siguen siendo elevados y el rendimiento global de los activos continúa bajo con respecto a los niveles históricos. Las empresas del sector manufacturero han reducido la razón deuda-ventas a niveles muy semejantes a los observados en la primera mitad de la década de 1980, pero los coeficientes de endeudamiento de las empresas no manufactureras siguen siendo más altos. El coeficiente de rendimiento de los activos se ha recuperado lentamente debido, en parte, a activos improductivos que no generan ventas ni, por lo tanto, beneficios. La reestructuración empresarial, incluido el cierre de empresas con pocas posibilidades de resultar rentables, se facilitaría mediante un refuerzo del sistema bancario, de modo que los bancos puedan absorber más fácilmente las pérdidas sufridas en sus operaciones con prestatarios poco solventes.
  • Los avances en el saneamiento financiero del sistema bancario han sido desiguales, en el sentido de que los bancos más grandes han avanzado más que los bancos regionales, que aún tienen que hacer frente a un volumen sustancial de préstamos en mora. En general, la rentabilidad de los bancos sigue siendo baja y se requiere una mejora de la calidad del capital, lo que podría dificultar la reforma de la concesión de préstamos precisamente cuando las necesidades de financiamiento externo de las empresas no financieras van en aumento como consecuencia de la expansión sostenida.

Con la reducción gradual de la atonía económica en el último año, han disminuido las presiones deflacionarias. La caída del IPC básico (que excluye los alimentos frescos) en los últimos doce meses se redujo al 0,2% en julio, como resultado de la disminución de la brecha de producción y de factores transitorios como los precios del petróleo; sin incluir los factores transitorios, el IPC básico está descendiendo aproximadamente el 0,3%. El deflactor del PIB sigue descendiendo más rápidamente que el IPC, lo que refleja la composición diferente de los dos índices (el deflactor del PIB asigna una mayor ponderación a los bienes eléctricos cuyos precios generalmente han bajado más acusadamente que los de otras categorías a la vez que ha aumentado su participación en la demanda real) y las diferencias metodológicas (en esta constelación especial del comportamiento de los precios y la demanda, los cambios en el IPC—índice de Laspeyres—tienen sesgo ascendente y en el deflactor del PIB—índice de Paasch—sesgo descendente). De cara al futuro, las presiones deflacionarias probablemente tenderán a seguir disminuyendo a medida que desciende la atonía de la economía y, según las proyecciones, la deflación del IPC a doce meses bajará gradualmente hasta cerca de cero en 2005.

En vista de que han mejorado significativamente las perspectivas de que concluya la deflación, aunque tal resultado dista mucho de estar garantizado, la orientación de la política monetaria actual resulta adecuada y se deberá mantener hasta que la inflación se afiance a un nivel positivo. Si los mercados financieros se llegasen a inquietar por la posibilidad de que la política de expansión cuantitativa termine antes de tiempo, el Banco de Japón podría elevar la meta de la cuenta corriente a fin de emitir señales de su resolución de mantener el marco hasta que la deflación haya quedado controlada de manera decisiva. Para el futuro, a medida que se aproxima el inicio de la inflación, las mejoras realizadas a la estrategia de comunicación del Banco de Japón podrían ser útiles para centrar la atención en las expectativas de inflación, incluso mediante la fijación de una meta de inflación a mediano plazo que sea adecuadamente positiva y mediante la mayor difusión de los puntos de vista del Banco de Japón sobre la política monetaria y las perspectivas de inflación.

Ante la mejora de las perspectivas económicas, las autoridades ahora enfrentan la abrumadora tarea de abordar la difícil situación fiscal. La deuda pública bruta se encontraba a un nivel equivalente al 166% del PIB a finales de 2003—el más alto de las economías avanzadas por un amplio margen, aunque la deuda neta, si bien mantiene una tendencia al alza, equivalía al 80% del PIB al cierre de 2003—y el déficit estructural (incluida la seguridad social pero sin incluir el respaldo a los bancos) representaba el 6½% del PIB en el ejercicio 2003. Ante ese panorama, el gobierno se ha fijado el objetivo de alcanzar un superávit primario (excluida la seguridad social) a comienzos de la década de 2010, que deberá lograrse en parte mediante la austeridad del gasto en los ejercicios de 2004 y 2005, pero aún no se han definido medidas adicionales para alcanzarlo. A la luz del entorno económico favorable, sería aconsejable generar ahorros con respecto al presupuesto en el ejercicio 2004. Las opciones de consolidación incluyen más recortes en gastos de capital, ampliación de la base del impuesto sobre la renta de las personas físicas y, a mediano plazo, aumento de los impuestos al consumo.

Dado que el envejecimiento de la población presenta cada vez más desafíos a mediano plazo, como se plantea en el capítulo III, fue una medida acertada adoptar la reforma reciente al sistema público de pensiones. No obstante, la reforma depende mucho de los aumentos a las tasas de aportación que quizás incidan adversamente sobre el crecimiento económico y hace más profunda la desigualdad intergeneracional ya que las generaciones más jóvenes tendrán que soportar la mayor parte de la carga impuesta por la reforma. Para el futuro, quizá se requiera un aumento adicional en la edad de jubilación para asegurar la viabilidad financiera del sistema público de pensiones—lo que muy probablemente incrementaría el crecimiento—así como reformas de los sistemas de salud y de atención médica a largo plazo con el fin de contener el rápido aumento de los costos. Además del ajuste fiscal, la intensificación de las reformas estructurales también podría mejorar la situación fiscal de Japón al elevar el crecimiento potencial de la producción. Las prioridades son la reforma de las empresas públicas, el fortalecimiento de la política de competencia y la flexibilización del mercado laboral, incluido el aumento de las posibilidades de trasladar las pensiones.

Economías emergentes de Asia: Las perspectivas son auspiciosas, pero ¿las políticas macroeconómicas estarán a la altura de los desafíos?

El crecimiento de las economías emergentes de Asia nuevamente ha superado las expectativas, pese a la repercusión negativa del alza de los precios del petróleo sobre muchos países, como consecuencia de la recuperación económica mundial, el crecimiento sumamente vigoroso de China, la recuperación del sector de la tecnología de la información en el mundo, las políticas macroeconómicas mayormente favorables con tipos de cambio muy competitivos y un incremento cada vez más firme de la demanda interna, incluso en inversión fija. Desde mediados de 2003 hasta el primer trimestre de 2004, la tasa de crecimiento regional fue, en promedio, superior al 10%, produciéndose un crecimiento particularmente acelerado en China y en las economías recientemente industrializadas de Asia. Esa evolución despertó temores de que la economía de China, a pesar de mostrar cierta desaceleración en el segundo trimestre, esté corriendo el riesgo de recalentarse; otras economías, entre ellas Singapur, también parecen estar acercándose cada vez más a la plena utilización de su capacidad.

Con respecto a las perspectivas futuras, a partir del supuesto de que habrá un aterrizaje suave en China, se prevé que la región continuará creciendo a un ritmo firme pero más lento. En vista del dinamismo registrado en el primer semestre, se prevé que el crecimiento medio del PIB regional sea de 7,3% en 2004, un 0,1 puntos porcentuales por encima de lo previsto en abril, y que luego se modere a un nivel de 6,5% en 2005, es decir, a 0,3 puntos porcentuales por debajo de lo previsto anteriormente, correcciones que obedecen principalmente a un retraso de la desaceleración del crecimiento en China y una aceleración del mismo en la mayoría de las economías recientemente industrializadas a principios de 2004, en comparación con las proyecciones presentadas en la última edición de Perspectivas de la economía mundial (cuadro 1.6). Las perspectivas de China son un importante factor determinante de los riesgos que podrían afectar el panorama de la región. Si el crecimiento de China se desacelerara menos de lo esperado, aumentaría la demanda tanto externa como interna, especialmente en las economías recientemente industrializadas y en los países del grupo ASEAN-4, si bien ello acarrearía el riesgo de un aterrizaje más brusco posteriormente, acompañado de repercusiones regionales significativas pero manejables (recuadro 1.2). La región es además relativamente más vulnerable al aumento del precio del petróleo—cuyo impacto sobre el crecimiento y la inflación también sería mayor que en las demás regiones (véase el apéndice 1.1)—y a las perspectivas del sector de la tecnología de la información, donde se teme que los altos índices de inversión registrados últimamente pudiesen llevar a un exceso de capacidad disponible en 2005 (apéndice 1.1). Un alza de las tasas de interés reales en Estados Unidos podría surtir efectos adversos sobre los países que financian sus necesidades presupuestarias con recursos externos (Indonesia y Filipinas), pero podría facilitar la gestión de la política monetaria en los países destinatarios de grandes afluencias de capitales.

Cuadro 1.6.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Países emergentes de Asia36,47,27,36,51,92,54,33,93,84,43,63,3
China8,39,19,07,5−0,81,24,03,02,83,22,42,8
Asia meridional44,96,96,26,54,23,94,95,11,31,30,3–0,2
India5,07,26,46,74,33,84,75,01,01,10,5
Pakistán4,46,26,36,03,22,94,64,54,53,50,3−0,3
Bangladesh4,95,45,55,73,85,46,46,10,60,4−0,5−1,3
ASEAN-44,35,15,55,45,84,04,74,85,86,15,03,5
Indonesia3,74,14,85,011,86,86,56,54,53,52,91,9
Tailandia5,46,86,26,40,61,82,71,85,55,63,82,0
Fillipinas4,34,75,24,23,13,05,46,85,84,92,81,8
Malasia4,15,36,56,31,81,12,22,58,412,912,410,1
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,03,05,54,00,91,42,42,65,87,66,86,5
Corea7,03,14,64,02,83,53,83,81,02,03,13,3
Taiwan, provincia china de3,63,35,64,1−0,2−0,31,11,59,110,26,96,0
Hong Kong, RAE de1,93,27,54,0−3,0−2,61,07,910,710,09,6
Singapur2,21,18,84,4−0,40,51,81,621,430,925,723,9

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye a Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye a Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

En general, los diferentes países de la región han seguido registrando un importante superávit de la cuenta corriente externa, debido en parte a una aceleración relativamente mayor del crecimiento de la demanda externa comparada con la interna, la estabilidad o depreciación de su tipo de cambio real, una mayor participación de mercado del sector de servicios especialmente en el sur de Asia y, en el caso del sur de Asia y de China, un incremento de las remesas (gráfico 1.14). Si bien se prevé que el superávit de la cuenta corriente se contraerá a partir de 2004 de seguir cobrando fuerza la demanda interna, los descensos serían pequeños como porcentaje del PIB, si se tiene en cuenta que un nivel de los precios del crudo mayor que el previsto representa por sí solo, en promedio, entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales para los países que son importadores netos de petróleo. Si bien a un menor ritmo, se sigue registrando una importante entrada neta de capitales privados a la región, cuyos principales destinatarios son China e India. Una vez descontado el efecto de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales de China con reservas oficiales de divisas a fines de 2003, se prevé que los flujos netos de capital privado hacia las economías emergentes de Asia caigan este año en una cifra cercana a $18.000 millones hasta llegar a $80.000 millones. Por consiguiente, las proyecciones indican que las reservas internacionales brutas aumentarán otros $230.000 millones, aproximadamente, hasta alcanzar una cifra cercana a los $1,5 billones a fines de 2004, que equivale a nueve meses de importaciones y es casi ocho veces superior al volumen de la deuda a corto plazo.

Gráfico 1.14.Economías emergentes de Asia: Los superávit en cuenta corriente siguen siendo sólidos

Los superávit en cuenta corriente externa se mantienen sólidos, en parte gracias a una relativa aceleración del aumento de la demanda externa frente al aumento de la demanda interna, pero también a causa de la estabilidad o depreciación de los tipos de cambio reales. Esto, junto con unas afluencias de capital considerables, ha originado una rápida acumulación de reservas internacionales brutas.

Fuentes: Haver Analytics; Global Insight, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los agregados regionales son promedios ponderados en función de la paridad del poder adquisitivo.

2Demanda de importaciones ponderada en función de las exportaciones de cada país; los agregados regionales son promedios ponderados en función de la paridad del poder adquisitivo.

3Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Pakistán y Sri Lanka.

4Incluye India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

Aunque el dinamismo de la actividad económica y el alza de los precios de los productos básicos han generado cierto rebrote de las presiones inflacionarias (con mayor claridad en China), la inflación global y la básica se han mantenido moderadas. Dada la perspectiva de que continúe el fuerte nivel de crecimiento y la vigencia de políticas todavía muy acomodaticias, en adelante se deberá restringir la política monetaria en toda la región, a ritmos diversos, proceso que ya ha comenzado en China y más recientemente en Tailandia. Como las posiciones externas siguen siendo elevadas y esterilizar su efecto sobre la liquidez doméstica es cada vez más difícil y costoso, en muchos países ello se lograría más fácilmente con una mayor flexibilidad del tipo de cambio. Como se señaló anteriormente, se contribuiría así a resolver los desequilibrios mundiales de una manera ordenada. Tanto desde la perspectiva externa como la interna, la fuerte recuperación regional y mundial, sumada al pujante incremento de las exportaciones, parecería ofrecer condiciones casi ideales para adoptar ese tipo de medidas. Por otra parte, según se comenta en el capítulo II, la transición voluntaria a regímenes cambiarios más flexibles no parece haber dado lugar a perturbaciones de la estabilidad macroeconómica ni haber provocado una sostenida volatilidad del tipo de cambio.

En cuanto a los países individualmente considerados, el crecimiento de China—particularmente la inversión fija—se moderó en el segundo trimestre como respuesta a las medidas más contractivas. No obstante, la actividad económica sigue siendo sumamente vigorosa y el crecimiento de la inversión fija se volvió a acelerar en junio y julio, lo cual sugiere que el riesgo de un recalentamiento de la economía no ha decaído. En este contexto y en vista de que las tasas de interés reales de corto plazo se han mantenido negativas, probablemente se requiera una mayor restricción monetaria, a la cual contribuiría, como ya se señaló, una mayor flexibilidad cambiaria. La política fiscal es también una herramienta clave para enfriar la economía, a través de medidas como el ahorro de los ingresos superavitarios y la reducción de la inversión pública a nivel del gobierno central y de los gobiernos locales. Ello permitiría además lograr la necesaria consolidación fiscal en el mediano plazo, si se tiene en cuenta la necesidad de hacer frente a responsabilidades contingentes todavía considerables generadas por las deficiencias del sector bancario, las obligaciones del sistema jubilatorio y las presiones a favor de aumentar la red de protección social, la atención de la salud y el gasto vinculado al medio ambiente. En el terreno estructural, la reforma del sistema bancario sigue siendo crucial, especialmente porque un crecimiento importante del crédito bien puede determinar un incremento de los préstamos en mora, como sucedió durante el auge de principios de los años noventa (recuadro 1.2). La reciente recapitalización de dos importantes bancos representó un gran avance, que debe complementarse con la de otros bancos y el cumplimiento de los pertinentes requisitos de capitalización y una adecuada constitución de provisiones para préstamos incobrables en todo el sistema bancario. Unido a ello, la imposición de severas restricciones presupuestarias a las empresas públicas, una reforma del mercado de trabajo que permita absorber una fuerza laboral en rápido crecimiento y la liberalización del comercio de acuerdo con los compromisos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) son también prioridades clave.

El impulso generado por el fuerte crecimiento económico de China se ha expandido al resto del Asia oriental, aunque las tasas de crecimiento del PIB varían de manera significativa de un país a otro según la dinámica de la demanda interna. Dentro del grupo ASEAN-4, en Malasia la actividad económica ha seguido expandiéndose a paso firme. En Tailandia el crecimiento decayó en el primer semestre de 2004 a causa de la gripe aviar, las sequías y el alza de los precios del petróleo. Entre las economías recientemente industrializadas, el crecimiento vinculado a las exportaciones se ha visto últimamente reforzado por un repunte de la demanda interna en la RAE de Hong Kong (donde parece haberse detenido el proceso deflacionario y los precios de los activos han comenzado a recuperarse), en Singapur y en la provincia china de Taiwan. En cambio, la demanda interna se mantiene relativamente floja en Corea, todavía deprimida por el peso de la deuda de los particulares y de las empresas orientadas al mercado interno. En consecuencia, las políticas monetaria y fiscal deberían seguir siendo propicias por un lapso relativamente más largo que en el resto de la región hasta que se haya afianzado la recuperación.

Las economías recientemente industrializadas de Asia y los países del grupo ASEAN-4 han hecho considerables progresos en la reducción de la vulnerabilidad tanto externa como interna desde la crisis de 1997–98, y el sólido contexto económico mundial ofrece la oportunidad de seguir avanzando en esa tarea. En particular, las deficiencias del sector bancario, entre ellas el problema sin resolver de la aún considerable cantidad de activos en situación de incumplimiento, siguen constituyendo una vulnerabilidad clave en la mayoría de los países, lo cual subraya la necesidad de intensificar la supervisión bancaria y reforzar los incentivos para solucionar el problema de esos préstamos en mora, exigiendo de las entidades un adecuado reconocimiento y aprovisionamiento de las pérdidas por créditos incobrables. Como muchos países enfrentan difíciles problemas fiscales de mediano plazo y la deuda pública ha aumentado pronunciadamente desde la crisis, la consolidación del frente fiscal también constituye una prioridad. Esto último es particularmente válido en el caso de Filipinas, donde los arraigados problemas de vulnerabilidad vinculados a los desequilibrios fiscales y financieros ponen de relieve la necesidad de que el nuevo gobierno acelere las medidas para incrementar los ingresos tributarios a fin de reducir el déficit fiscal, reestructurar el sector energético devolviéndole viabilidad financiera y elevar el nivel de capitalización del sistema bancario. En Indonesia, donde la deuda pública, aunque decreciente, se mantiene elevada y la confianza del mercado mermó durante el prolongado período de elecciones, es fundamental proceder cuanto antes a la ejecución del ajuste fiscal previsto para 2004–05 por el gobierno saliente, incluso, de ser necesario, mediante medidas adicionales.

En India se prevé un crecimiento del PIB de 6,4% en 2004, sustentado por la expansión económica mundial y las condiciones monetarias expansivas, si bien el patrón desfavorable que ha mostrado este año el fenómeno de los monzones está generando inquietud acerca del crecimiento del sector agrícola. Los abultados déficits presupuestarios y los altos y crecientes niveles de la deuda pública siguen siendo el talón de Aquiles de la economía. Más allá de las inquietudes relativas a su sostenibilidad a largo plazo, el alto nivel del endeudamiento público puede sofocar la incipiente recuperación de la inversión privada necesaria para sostener la expansión. El gobierno de coalición recientemente electo tiene previsto realizar un ambicioso ajuste fiscal para equilibrar el presupuesto corriente para 2009 (teniendo como meta un ajuste anual del saldo del gobierno central equivalente al ⅓% del PIB, como mínimo), elevando al mismo tiempo el gasto en conceptos prioritarios, tales como la salud y educación y la inversión en infraestructura. Si bien en general estos objetivos parecen estar correctamente orientados, pasará tiempo antes de que las medidas recientemente propuestas para alcanzarlos se lleven a la práctica y den sus frutos. En vista de esta incertidumbre, los aumentos del gasto deberían programarse en función de los avances logrados en el terreno de los ingresos. Sigue siendo esencial acelerar las reformas estructurales, incluida la liberalización agrícola y comercial, para dar más impulso al potencial de crecimiento y reducir la pobreza.

En el resto del sur de Asia, el mejor desempeño macroeconómico de Pakistán ha reducido la vulnerabilidad del sector externo y ampliado el margen para encarar cuestiones de larga data en materia de ajuste fiscal y de desarrollo, incluida la necesidad de un mayor gasto en desarrollo y en el sector social. Dado el cuantioso saldo de la deuda pública, será fundamental, no obstante, compensar con otras medidas el mayor gasto en desarrollo previsto para el ejercicio fiscal en curso. Bangladesh ha seguido registrando un sólido nivel de crecimiento, favorecido por una fuerte recuperación de las exportaciones, especialmente en el sector de confección de indumentaria, pero las recientes inundaciones pueden afectar de manera negativa la actividad económica durante el resto de 2004. En cuanto al futuro, la eliminación de las cuotas para el comercio textil prevista en el Acuerdo Multifibras a fines de 2004 plantea un riesgo clave, ya que se prevé que la participación de ese país en los mercados de exportación sufra una acusada caída de no haber una oportuna respuesta en materia de política. Esa respuesta podría consistir en un ajuste del tipo de cambio, una baja de los impuestos al comercio para aumentar la competitividad y reformas de la infraestructura existente.

Tanto en Australia como en Nueva Zelandia se prevé que el PIB siga creciendo vigorosamente en 2004, sustentado en el dinamismo de las exportaciones y de los precios de los productos básicos y en el auge de la demanda interna. En el último año ambos países han aplicado una política monetaria más contractiva, siendo el caso más reciente el de Nueva Zelandia a principios de septiembre. Si bien la inflación básica parece controlada, gracias a la anterior apreciación del tipo de cambio real, probablemente se requerirán nuevos aumentos de las tasas de interés, particularmente en Nueva Zelandia, dadas las favorables perspectivas de crecimiento en el cercano plazo, los bajos índices de desempleo y las altas tasas de utilización de la capacidad instalada. La situación fiscal de los dos países es sumamente sólida, aunque será preciso tomar nuevas medidas para sostenerla a mediano plazo en vista de las presiones que genera el aumento de la población, entre ellas, la reforma de los sistemas jubilatorio y de salud y medidas para incrementar la participación de la fuerza laboral y promover un importante incremento de la productividad.

América Latina: ¿Se aprovechará la recuperación económica para desarrollar una mayor resistencia y capacidad de reacción ante las crisis?

En América Latina la actividad económica se está recuperando vigorosamente este año, gracias a un renovado impulso de la demanda interna—sustentado por condiciones monetarias más expansivas en la mayoría de los países y un mejoramiento de la confianza—y al dinámico crecimiento económico mundial, reforzado por la creciente participación del comercio en el PIB (gráfico 1.15 y cuadro 1.7). La suba de los precios del petróleo está beneficiando a los principales países que lo exportan, como Colombia, Ecuador, México y Venezuela, perjudicando en cambio a los que lo importan, especialmente a los países de América Central, la República Dominicana y Uruguay. El alza de los precios de los productos básicos no combustibles está incrementando los ingresos comerciales de los países exportadores de metales (Chile, Jamaica y Perú) y de productos agrícolas (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Paraguay). La presión inflacionaria se está intensificando en algunos países, como consecuencia de los mayores precios del petróleo y la depreciación del tipo de cambio.

Gráfico 1.15.América Latina: Aumenta el porcentaje del comercio, pero hay margen para reducir aún más las restricciones

La razón entre las exportaciones de bienes y el PIB aumentó en 10 puntos porcentuales entre 1998 y 2003, debido en particular al aumento de las exportaciones a Estados Unidos y las economías emergentes de Asia y el incremento de las exportaciones de bienes manufacturados. No obstante, en América Latina, el porcentaje del comercio sigue siendo muy inferior al de otras regiones de países en desarrollo y aún hay un margen considerable para reducir las restricciones comerciales.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; base de datos de Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos, y cálculos del personal técnico del FMI.

Cuadro 1.7.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
América–0,11,84,63,69,010,66,56,1–1,00,30,5–0,3
Mercosur3–0,92,04,83,711,313,55,86,00,11,61,1–0,2
Argentina−10,98,87,04,025,913,44,87,19,06,21,1−1,4
Brasil1,9−0,24,03,58,414,86,65,9−1,70,81,20,4
Chile2,23,34,94,72,52,81,12,9−1,3−0,80,5−1,9
Uruguay−11,02,510,03,514,019,49,89,31,60,70,10,2
Región andina0,11,65,84,09,110,28,48,81,42,74,73,6
Colombia1,63,74,04,06,37,16,05,0−1,8−1,9−1,1−2,2
Ecuador3,32,65,44,012,67,93,22,7−5,0−1,72,83,0
Perú4,94,14,54,51,52,53,52,5−2,0−1,7−0,4−0,7
Venezuela−8,9−7,612,13,522,431,123,731,37,911,313,512,1
México, América Central y el Caribe1,21,63,63,35,25,96,75,0–2,7–1,8–1,6–1,9
México0,81,34,03,25,04,54,44,0−2,2−1,5−1,2−1,5
América Central42,33,23,33,36,35,96,55,5−4,9−5,2−5,2−4,6
El Caribe53,11,90,33,35,218,630,312,5−5,5−0,2−1,2−2,0

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay; además de Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados.

Incluye a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Incluye a Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tabago.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay; además de Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados.

Incluye a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Incluye a Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tabago.

Las condiciones para el financiamiento externo se tornaron menos favorables a finales del segundo trimestre, debido a que la suba de las tasas de interés de Estados Unidos hizo menguar la demanda de valores latinoamericanos entre los inversionistas. De todas maneras, los prestatarios soberanos ya habían satisfecho la mayor parte de sus necesidades de financiamiento para 2004, y los diferenciales de rendimiento han vuelto a ubicarse en niveles cercanos a los mínimos históricos. En el primer semestre del año se mantuvo el fuerte nivel de emisión de deuda bruta, al asegurar los prestatarios bajas tasas de interés y plazos de vencimiento más prolongados. En cuanto al panorama posterior a 2004, muchos países tienen importantes necesidades de financiamiento externo y siguen siendo vulnerables a los shocks externos (tales como un abrupto incremento de las tasas de interés en el mundo, la volatilidad de los precios de los productos básicos o un debilitamiento del crecimiento económico mundial) y a los acontecimientos desfavorables en el plano interno (tales como incertidumbre política, incumplimiento de los objetivos de la política económica o agitación social).

La recuperación económica y las condiciones aún relativamente favorables para la obtención de financiamiento externo ofrecen a los gobiernos la oportunidad de desarrollar una mayor resistencia y capacidad de reacción ante las perturbaciones y crean un marco propicio para un crecimiento sostenido. Dado que en algunos países la expectativa de que la inflación se mantenga estable puede no estar tan firmemente consolidada, quizá sea necesario que los bancos centrales adopten una actitud relativamente más previsora a fin de frenar los efectos de segunda vuelta que pudieran generar los mayores precios del petróleo. La clave para reducir la vulnerabilidad consiste en disminuir el índice de endeudamiento público, que se mantiene elevado (en más del 100% en algunos países), avanzando en la ejecución de las reformas estructurales necesarias para mejorar la sostenibilidad de la deuda. Si el objetivo es sentar las bases de un crecimiento más vigoroso y duradero—que por otra parte también contribuiría a mejorar esa sostenibilidad—y un menor desempleo, es fundamental no solo afianzar la estabilidad macroeconómica sino además fortalecer el estado de derecho y la observancia de los derechos de los inversionistas, fomentar el desarrollo del sector financiero, liberalizar más el comercio y promover la flexibilidad del mercado laboral. Las medidas encaminadas a atender la pobreza y la desigualdad del ingreso son fundamentales para asegurar la sostenibilidad de las políticas económicas, entre ellas las que permitan un más amplio acceso a la educación y la atención de la salud.

Respecto de cada país en particular, continúa la recuperación económica de Argentina, pero se ha demorado la ejecución de reformas estructurales. Las bajas tasas de interés y los altos precios de los productos básicos han contribuido a sostener esa recuperación, pero, según parecen indicar datos recientes, la expansión económica se está moderando gradualmente y se prevé que el crecimiento se volverá a desacelerar en 2005. Los ingresos tributarios han registrado una pujante evolución y, de acuerdo con las tendencias actuales, el superávit primario del sector público consolidado de 2004 podría superar con creces la meta de 3% del PIB fijada por las autoridades. Últimamente la inflación ha vuelto a crecer, ubicándose en una tasa interanual de 5,3% en agosto, pero sigue siendo compatible con el límite inferior de la banda de 7% a 11% establecida por el banco central como objetivo para finales de 2004. Para sostener el crecimiento a mediano plazo, las prioridades clave son el logro de un acuerdo amplio con los acreedores sobre la reestructuración de la deuda soberana impaga, la reforma fiscal, la compensación definitiva a los bancos por las pérdidas causadas por la pesificación asimétrica, la reforma de los bancos estatales y el establecimiento de un marco jurídico apropiado para los servicios públicos. En Uruguay, la economía también se está recuperando vigorosamente, impulsada por el dinamismo del consumo, y probablemente se superará el objetivo de un superávit primario de 3,2% del PIB para 2004. No obstante, las elecciones presidenciales a celebrarse en octubre intensifican la incertidumbre, de modo que es importante avanzar decididamente en la reforma de la administración tributaria, mejorar la supervisión de la enajenación de activos y reestructurar los bancos estatales. En Bolivia, la actividad económica se está recuperando gradualmente, luego de las convulsiones políticas que surgieron a finales de 2003. Las prioridades en materia de política económica consisten en contener el déficit fiscal incrementando al mismo tiempo el gasto en beneficio de los pobres, fortalecer los sectores financiero y empresarial y elaborar un marco jurídico apropiado para el sector de los hidrocarburos con el objeto de estimular la inversión.

En Brasil, la recuperación económica está cobrando fuerza, impulsada por un fuerte crecimiento de las exportaciones y una creciente demanda interna, y las proyecciones de crecimiento del PIB real para 2004 han sido corregidas al alza. Si bien Brasil ha tomado importantes medidas para incrementar su capacidad de recuperación, aumentando las reservas internacionales, disminuyendo la proporción de deuda pública vinculada al tipo de cambio y mejorando la posición neta en moneda extranjera de los bancos, la suba de los diferenciales de rendimiento de la deuda soberana registrada en abril y mayo constituyó, de todos modos, un recordatorio de que la vulnerabilidad aún subsiste. Como reflejo de la favorable repercusión de la recuperación económica sobre los ingresos tributarios, así como también de la austeridad del gobierno federal en la esfera del gasto, para 2004 se prevé un superávit primario del sector público consolidado de alrededor de 4¼% del PIB. El gobierno ha fijado el superávit primario del sector público no financiero en 4¼% del PIB como objetivo para el período 2005–07 y limitado el aumento del salario mínimo. Con respecto a la política monetaria, el anuncio de una meta de inflación de 4½% y la reducción de la banda prevista para 2006 fue recibido con beneplácito. Dada la más lenta desaceleración de la inflación básica como consecuencia de la suba de los precios del petróleo, el reciente aumento de la tasa oficial de referencia a 16¼% constituyó una medida acertada. Para que la actual recuperación del crecimiento se sostenga, es preciso extender y profundizar las reformas estructurales, flexibilizando más el mercado laboral, ejecutando reformas del orden judicial y reglamentario, mejorando el clima de negocios, reformando los impuestos a nivel de los estados y eliminando la afectación específica de los impuestos federales.

En Chile se prevé que el crecimiento del PIB real se acelere a alrededor de 5% en 2004–05, apuntalado por un renovado impulso de la inversión. Los riesgos vinculados a la interrupción del suministro de gas natural desde Argentina parecen ser controlables. No obstante el incremento de los precios del petróleo, la inflación se mantiene por debajo de la banda de 2% a 4% fijada como objetivo. En septiembre el banco central elevó en ¼% la tasa oficial de referencia, llevándola a 2%. La política fiscal sigue estando sustentada en la regla de equilibrio estructural, que prevé un superávit del gobierno central igual a 1% del PIB, y el gobierno ha resistido con éxito las presiones a favor de aumentar el gasto en un contexto de mayores precios del cobre. Para sostener un alto índice de crecimiento, resulta prioritario alentar una mayor competencia en el sector financiero y disminuir la rigidez del mercado laboral, promoviendo el trabajo a tiempo parcial, flexibilizando el horario de trabajo y reduciendo el monto de las indemnizaciones por despido. La reciente implementación de un programa social a favor de los pobres correctamente orientado (Chile Solidario) debe ser considerada como un hecho sumamente positivo.

En la región andina, el incremento de la producción y los precios del petróleo está dando fuerte impulso a la actividad económica de Ecuador y Venezuela, pero los problemas políticos siguen representando un riesgo importante. En Ecuador, la inflación está declinando, se está ampliando la confianza en el sector financiero y el desempeño fiscal sigue siendo positivo en términos generales, pero se requiere consolidar más el frente fiscal para reducir las necesidades de financiamiento y la deuda pública. En Venezuela, la reciente mejora de las condiciones de la economía no resulta sostenible sin la adopción de cambios importantes en la política económica, tales como la reducción del déficit fiscal excluidos los ingresos petroleros, la eliminación gradual de los controles cambiarios y un mejoramiento del clima de negocios.

El favorable contexto externo también ha contribuido a fomentar el crecimiento en Colombia y Perú. En Colombia, la inversión privada ha sido particularmente pujante, en consonancia con una mayor confianza y bajas tasas de interés. No obstante, la deuda pública, si bien decreciente, se mantiene alta y las condiciones de seguridad, aunque mejorando, siguen siendo inciertas. En Perú, el crecimiento conserva su pujanza y la inflación se mantiene moderadamente baja. Sin embargo, en vista de la elevada deuda pública, es importante que se siga consolidando gradualmente la situación fiscal.

En México se prevé que este año el ritmo de crecimiento económico se acelere a 4%, en un contexto de condiciones monetarias todavía relativamente expansivas y una fuerte demanda desde Estados Unidos, reforzada por la creciente integración comercial y financiera resultante del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (recuadro 1.4). No obstante, el panorama para 2005 y los años posteriores se ve empañado por la paralización de las reformas estructurales. Dada la perspectiva de que la inflación global se mantenga por encima de la banda de 2% a 4% fijada como objetivo por el Banco de México, la aplicación reciente de una política monetaria más restrictiva fue una medida conveniente y quizá se requiera un mayor ajuste para que las expectativas de inflación vuelvan a ubicarse dentro de esa banda. Habida cuenta de la conveniencia de disminuir la deuda pública, de alrededor de 50% del PIB, las prioridades en materia de política fiscal deben ser: resistir las presiones a favor de un aumento del gasto si no se adoptan nuevas medidas que incrementen los ingresos, establecer una norma fiscal que estipule el ahorro de los futuros flujos extraordinarios de ingresos petroleros, emprender una amplia reforma del régimen impositivo y del sistema jubilatorio y seguir fortaleciendo la estructura de la deuda pública. Si bien el sistema bancario parece ser sano y sólido, los créditos otorgados por las entidades no bancarias—especialmente los préstamos hipotecarios—están aumentando rápidamente, lo cual pone en evidencia la necesidad de mejorar la supervisión de esas entidades. Para potenciar las oportunidades de crecimiento y mantener la competitividad, es esencial reformar los sectores de la energía y de las telecomunicaciones y el mercado laboral, reduciendo los impedimentos para contratar y despedir trabajadores y disminuyendo los costos no salariales. En América Central y el Caribe, es importante fortalecer las instituciones como base de la estabilidad macroeconómica, el desarrollo del sector privado y políticas sociales eficaces, a fin de promover el crecimiento, aumentar la resistencia y la capacidad de recuperación ante las conmociones y reducir la pobreza de manera perdurable.

Recuadro 1.4.Tratados regionales de comercio e integración: La experiencia con el TLCAN

Hace diez años, Canadá, México y Estados Unidos firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este tratado resultó ser una piedra angular por varias razones. Estableció la zona más grande de libre comercio del mundo. Su cobertura fue más amplia que la de la mayoría de los tratados de comercio regionales. Contempla rubros como el comercio de mercancías, las inversiones, los servicios, los mercados de mano de obra, el medio ambiente y la resolución de conflictos comerciales. Por último, fue el primer tratado integral de libre comercio entre economías avanzadas y en desarrollo. Basándose en estudios realizados recientemente, el presente recuadro analiza brevemente los efectos del tratado en los flujos comerciales y financieros, en la relación entre los ciclos económicos y en la dinámica del factor de la productividad de Canadá y de México1.

El lanzamiento del TLCAN fue seguido de una rápida aceleración de los flujos comerciales entre los países miembros, especialmente de las importaciones y exportaciones de México, lo cual dio lugar a que el comercio dentro de la zona del TLCAN aumentara más que fuera de la zona del TLCAN (véase el gráfico)2. Sin embargo, en la fase de desaceleración reciente, se perdió parte de lo que se había ganado. Quizá lo que más destaca es que también se modificó la composición de los flujos comerciales, a medida que aumentó considerablemente la especialización vertical (la cantidad de bienes importados usados en los bienes de exportación) y el comercio intraindustrial o intraempresarial en los países del TLCAN. Aparte del TLCAN, hubo otros factores que también contribuyeron al aumento de la integración comercial entre los países miembros, como la reducción unilateral de los aranceles por parte de México después de su ingreso al GATT en 1986 y la rápida depreciación del peso mexicano en 1994 (Krueger, 1999). Aunque es difícil aislar de manera empírica los efectos que tuvo el TLCAN en los patrones de comercio de los países miembros, dado que durante ese período se registraron otras perturbaciones que también pueden haber afectado a los flujos comerciales, la mayoría de los estudios llega a la conclusión de que el tratado fue decisivo para el crecimiento del comercio de la región. En el caso de México, se ha estimado que entre el 25% y el 50% del aumento de las exportaciones a Estados Unidos se puede atribuir al acceso preferencial que tiene ese país de conformidad con el TLCAN (Romalis, 2002; Agama y McDaniel, 2002; y Wall, 2003).

El TLCAN y la integración del comercio en América del Norte

(Comercio con los socios del TLCAN expresado como porcentaje del comercio total)1

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1El total de comercio es la suma de las importaciones y las exportaciones de mercancías.

Los flujos de inversión extranjera directa intrarregionales a México se incrementaron considerablemente después de que se inició el tratado. Cuevas, Messmacher y Werner (2002) y Waldkirch (2003) estiman que el tratado llevó a un aumento de entre un 40% y un 70% del volumen de inversión extranjera directa a México, en parte relacionado con el aumento del comercio vertical y, en parte, con los efectos de señalización asociados con el tratado: es decir, la señal del compromiso de México en cuanto a los programas de liberalización y de reforma. Ahora bien, el TLCAN no tuvo ningún efecto observable en los flujos de inversión extranjera directa entre Canadá y Estados Unidos (Globerman y Shapiro, 2003).

El aumento de los vínculos comerciales y financieros originó una mayor sincronización de los ciclos económicos entre los países miembros. Se observó una mayor correlación de los agregados macroeconómicos entre los países, si bien es cierto que, en algunos casos, en especial entre Estados Unidos y Canadá, la significancia estadística de los aumentos sigue siendo un tema controvertido (por ejemplo, Doyle y Faust, 2003). La mayor sincronización puede indicar que los efectos de las perturbaciones dentro de la zona del TLCAN tienen más peso que las perturbaciones de carácter idiosincrásico específicas de cada país, desde que se inició el TLCAN. A su vez, es probable que ello refleje un aumento de la especialización vertical y del comercio intraindustrial entre los países miembros, lo cual conduce a la transmisión del efecto a lo largo de la cadena de producción. De hecho, algunos estudios recientes revelan que la proporción de las fluctuaciones del producto que se explica por las perturbaciones regionales aumentó, en tanto que disminuyó el peso que tienen las perturbaciones de carácter idiosincrásico específicas de cada país (por ejemplo, Kose, Otrok y Whiteman, 2003; Bordo y Helbling 2003; y Helbling y Bayoumi, 2003). Además, dado que las perturbaciones dentro de la región fueron menos volátiles que las perturbaciones de carácter idiosincrásico en México, las fluctuaciones cíclicas en ese país fueron más moderadas.

Pese a que las perturbaciones regionales tienen más importancia en los ciclos económicos entre los países miembros del TLCAN, las perturbaciones de cada país siguen ejerciendo una función importante, dado que el comercio interindustrial y las diferencias en la estructura industrial aún son significativas. En consecuencia, los ciclos pueden divergir, como ya sucedió, por ejemplo, durante la desaceleración más reciente cuando Canadá pasó por una desaceleración menos marcada y una recuperación relativamente más fuerte que la de Estados Unidos, lo que se ha atribuido, en parte, a que el sector de información, comunicaciones y tecnología de Canadá es más pequeño.

Al parecer, el TLCAN también ha llevado a un aumento de la productividad de los países miembros en la última década. La rapidez de la convergencia de la productividad total entre los países del TLCAN se aceleró después de que se inició el tratado (Easterly, Fiess y Lederman, 2002). Además, López-Córdova (2002) y Schiff y Wang (2002) estiman que el TLCAN aumentó entre un 5½% y un 10% el nivel de la productividad total en México.

En resumen, el TLCAN trajo consigo un aumento significativo de integración comercial y financiera en América del Norte. Casi no existen pruebas de una desviación del comercio hasta la fecha, lo que sugiere que el tratado ayudó a fomentar el bienestar de los países miembros al acelerar el crecimiento de la productividad y al reducir la volatilidad del producto. Mirando hacia adelante, se podrían derivar más ganancias si se intensifican los vínculos económicos. En la actualidad, los flujos comerciales y de inversión están restringidos por las diferencias en las estructuras jurídicas, los procedimientos de seguridad y los requisitos de las reglas de origen. Para ilustrar las ganancias que se podrían generar en cuanto a la eficiencia si se diera una mayor integración económica, Ghosh y Rao (2004) han llegado a la conclusión de que la eliminación de los requisitos de las reglas de origen y la armonización de los aranceles externos—temas actuales de deliberación entre los países miembros del TLCAN—podrían aumentar el PIB de México por encima del 5% y el de Canadá hasta 1¼%.

Nota: El autor principal de este recuadro es M. Ayhan Kose.1Para un análisis detallado del efecto del tratado en México y Canadá, véanse Kose, Meredith y Towe (2004) y Cardarelli y Kose (2004), así como las referencias mencionadas en el documento.2Hasta la fecha, la mayor parte de los estudios, entre ellos Krueger (1999, 2000) y Lederman, Maloney y Serven (2003), permiten concluir que el TLCAN no es un acuerdo que desvía comercio, es decir, que el aumento del comercio no se obtiene a expensas de otros países. No obstante, Romalis (2002) observó algunos indicios de una considerable desviación del comercio.

Economías emergentes de Europa: ¿Aprovecharán la recuperación para hacer frente a los factores de vulnerabilidad fiscal?

En las economías emergentes de Europa, las proyecciones indican que el crecimiento del PIB ascenderá al 5,5% en 2004, con un repunte más vigoroso de lo previsto en gran parte de Europa central y meridional—con Polonia y Turquía al frente—que compensará el crecimiento más moderado—aunque todavía muy sólido—de los países bálticos (cuadro 1.8). En los meses que faltan de 2004 y en 2005, se prevé un crecimiento sostenido del PIB, apoyado en un aumento de la demanda interna y una sólida expansión de las exportaciones. El fortalecimiento de la actividad, combinado con el alza de los precios del petróleo, ha dado lugar a un repunte de la inflación—salvo en Turquía y Rumania—que, en algunos de los nuevos Estados miembros de la Unión Europea (UE), se sitúa muy por encima de la meta de Maastricht. Por motivos similares, los déficit en cuenta corriente de la región siguen siendo muy abultados y, con la excepción de Turquía, se esperan muy pocas mejoras en 2005.

Cuadro 1.8.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en las economías emergentes de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Economías emergentes de Europa4,34,55,54,815,39,57,15,9–3,3–4,1–4,3–4,1
Turquía7,95,87,05,045,025,311,410,8−0,8−2,9−4,0−3,5
Excluido Turquía3,03,94,94,75,33,85,34,0−4,3−4,6−4,5−4,5
Estados bálticos6,87,76,66,31,50,62,62,8–6,7–8,8–8,7–7,9
Estonia7,25,15,85,43,61,33,02,5−10,2−13,2−11,2−9,5
Letonia6,47,56,56,01,92,95,83,5−6,5−8,6−9,3−8,2
Lituania6,89,07,07,00,3−1,20,62,5−5,2−6,7−7,1−6,9
Europa central2,13,54,84,42,82,24,53,7–4,1–3,9–3,8–3,9
República Checa1,53,13,33,41,80,13,23,0−5,6−6,2−5,5−4,9
Hungría3,52,93,53,75,34,76,94,4−7,2−8,9−8,8−8,2
Polonia1,43,85,85,11,90,83,73,8−2,6−1,9−1,7−2,1
República Eslovaca4,44,24,84,33,38,57,73,0−8,0−0,9−2,3−2,6
Eslovenia3,42,33,94,17,55,63,73,21,40,1−0,6−1,4
Europa meridional y suroriental4,64,34,84,916,110,79,35,8–4,0–6,2–5,8–5,7
Bulgaria4,94,35,25,25,82,36,33,6−5,3−8,4−8,7−8,3
Chipre2,02,03,03,52,84,12,22,6−5,4−4,4−4,3−4,2
Malta1,2−1,71,31,72,21,33,02,0−1,1−6,0−4,0−2,6
Rumania5,04,95,05,022,515,311,57,2−3,4−5,9−5,2−5,3

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

En el futuro inmediato, los riesgos para las perspectivas parecen bastante equilibrados. Con los datos más recientes sorprendentemente al alza, el impulso subyacente de la recuperación podría ser más fuerte de lo previsto. Sin embargo, la mayoría de los países son vulnerables a las subidas de los precios del petróleo que, además de incidir negativamente en el crecimiento, podrían intensificar las presiones sobre la inflación y las balanzas en cuenta corriente. La debilidad de la demanda interna en la zona del euro—especialmente en Alemania, un socio comercial importante de la región—sigue caracterizándose por la atonía. De cara al futuro, los cuantiosos déficit de la balanza de pagos—y los elevados déficit fiscales conexos—siguen siendo un grave motivo de preocupación en algunos países, especialmente porque se están financiando, cada vez más, con emisiones de deuda. Dado que la mayoría de los países enfrenta significativas presiones sobre el gasto futuro—debido, sobre todo, al rápido envejecimiento de la población (véase el capítulo III), la necesidad de mejorar la infraestructura y las aportaciones al presupuesto de la UE—es crucial aprovechar la actual recuperación para avanzar en la consolidación fiscal (gráfico 1.16). Los riesgos prudenciales, derivados del rápido crecimiento del crédito privado a medida que aumenta la profundización financiera, también requieren un atento seguimiento—especialmente, cuando se financia el consumo y no la inversión—lo que pone de relieve la necesidad de progresar aún más en el fortalecimiento de la supervisión bancaria.

Gráfico 1.16.¿En qué medida cumplen los nuevos Estados miembros de la UE los criterios de convergencia de la UEM?

Los países bálticos y Eslovenia cumplen—o están muy próximos a cumplir—las metas fiscales y de inflación del Tratado de Maastricht; la mayoría de los países de Europa central tienen todavía mucho camino que recorrer.

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Definición del Sistema Europeo de Cuentas (SEC95), que incluye los fondos de pensiones dentro del gobierno general. Si se excluyen dichos fondos, cuestión que se está debatiendo actualmente con EUROSTAT, el déficit en 2004 sería un 1,5% del PIB más alto y la deuda aumentaría en un 4,1% del PIB.

2En 2003, 5,9 puntos porcentuales del déficit se debieron a la inclusión de una garantía que se ejecutó en parte. El déficit y la deuda en 2004 corresponden a las proyecciones de las autoridades.

El 1 de mayo de 2004, 10 países de la región ingresaron en la Unión Europea; además, se prevé que Bulgaria y Rumania—y, posiblemente, Croacia que iniciará las negociaciones de ingreso a principios de 2005—se incorporen a la Unión antes de que concluya el presente decenio. Tras esta ampliación histórica, Eslovenia, Estonia y Lituania han actuado sin demora para incorporarse al Mecanismo de Tipos de Cambio (MTC2), precursor de la Unión Económica y Monetaria (UEM), y se prevé que Letonia lo haga en breve. La mayoría de los demás países tienen previsto incorporarse hacia el final de la presente década, aunque todavía tienen mucho camino que recorrer—especialmente en lo tocante a las finanzas públicas—para poder cumplir ese calendario. De forma más general, como demuestra la experiencia de antiguos candidatos—concretamente Grecia hasta mediados de los años noventa—el acceso a la UE facilita, pero no garantiza, la consecución de altas tasas de crecimiento. Desaparecido ya el incentivo de reunir los requisitos para ingresar en la UE, es importante evitar retrocesos en la implementación de las reformas estructurales clave, sobre todo en países, como Polonia, en los que el crecimiento ha sido decepcionante en los últimos años.

Analizando los resultados por países, se observa que Polonia ha seguido registrando una sólida recuperación apoyada en la notable flexibilización de la política monetaria en los dos últimos años. Desde comienzos de 2004, tanto la inflación como las expectativas inflacionarias han repuntado acusadamente, provocando una subida de las tasas de interés de 125 puntos básicos desde finales de junio. El déficit de la balanza en cuenta corriente es moderado, ya que la depreciación del zloty ha estimulado la expansión de las exportaciones. Pese a las favorables perspectivas a corto plazo, el crecimiento del empleo y la inversión han seguido siendo moderados y se mantiene la inquietud en los mercados financieros respecto a los impedimentos fundamentales que obstaculizan el crecimiento económico. Cabe señalar que, desde 1999, cuatro ministros de Hacienda, uno tras otro, han fracasado en el intento de frenar el creciente déficit fiscal que, según indican las proyecciones, volverá a aumentar de forma notable en 2004. Si bien la reciente aprobación por el Parlamento de una norma por la que se modifica la indexación de las pensiones—un elemento importante del plan de consolidación fiscal a mediano plazo de Hausner—constituye un paso adelante, si no se toman otras medidas, los déficit fiscales seguirán siendo muy altos durante el resto del decenio. Dado que el desempleo se acerca todavía al 20%, la reforma del mercado de trabajo—con especial atención a mejorar las posibilidades de empleo de los trabajadores poco calificados—es una de las primeras prioridades.

En Hungría, el crecimiento del PIB también está repuntando tras la desaceleración del pasado año, gracias a la sólida expansión de las exportaciones y la inversión, que ha venido acompañada de un notable aumento de la inflación (que se sitúa ahora entre las más altas de Europa central). Los mercados de divisas se han estabilizado tras la turbulencia registrada a finales de 2003, pero las tasas de interés siguen siendo altas y los déficit fiscal y en cuenta corriente constituyen todavía un importante factor de vulnerabilidad. En adelante, el nuevo gobierno tendrá que proceder a un ajuste fiscal decidido y creíble, a fin de reducir los factores de vulnerabilidad externos y mantener el rumbo para la adopción del euro.

En la República Checa, la recuperación de la actividad, que se apoya en las exportaciones y las inversiones conexas con la exportación, está siendo más lenta que en el resto de Europa central. En vista del aumento de la inflación y de las señales cada vez más claras de presiones originadas por el alza de los costos, el Banco Nacional Checo ha elevado, acertadamente, las tasas de interés en 50 puntos básicos desde junio; en el próximo período, lo más probable es que haya que aplicar una política monetaria aún más restrictiva, cuyo ritmo y calendario de implementación dependerán del vigor de la recuperación y de la evolución de los tipos de cambio. En el frente fiscal, se prevé que el déficit de caja del gobierno general aumentará hasta casi un 6% del PIB, sobrepasando el objetivo fijado por las autoridades. Para recuperar la credibilidad del plan de reducción del déficit de 2004–06, es esencial que el nuevo gobierno adelante el ajuste previsto para 2006 y que refuerce el marco fiscal para los próximos años. En la República Eslovaca, el crecimiento del PIB sigue siendo sólido y se observa un auge de las exportaciones, apoyado cada vez más por una reactivación de la demanda interna. La consolidación fiscal parece ir por buen camino y la inflación subyacente es baja, aunque el nivel general de inflación seguirá siendo alto hasta el final de 2004. Además, se ha flexibilizado de forma constante la política monetaria para hacer frente a la fortaleza de la corona.

En los países bálticos, el crecimiento del producto sigue siendo muy vigoroso, gracias al robusto comportamiento de las exportaciones y al aumento de la demanda interna—al que han contribuido, entre otros factores, las transferencias de la Unión Europea. Las políticas macroeconómicas están bien armonizadas con la zona del euro y se espera que los tres países cumplan los criterios fiscales de Maastricht en 2004 (aunque en Letonia, la inflación es relativamente alta, debido en parte a factores extraordinarios, incluido el petróleo). El hecho de que sean economías relativamente flexibles y el historial de tipos de cambio fijos deberían facilitar la transición a la UEM sin problemas. No obstante, dados los abultados déficit en cuenta corriente y los posibles riesgos de recalentamiento y de incremento de las entradas de capital en la etapa previa al ingreso en la UEM, sería prudente redoblar los esfuerzos para elevar el ahorro público y seguir reforzando la supervisión bancaria. Eslovenia también estaba bien preparada para incorporarse al MTC2, a pesar de que la inflación sobrepasa con mucho la media de la UE.

Tanto en Bulgaria como en Rumania, se ha mantenido el sólido crecimiento del producto y de la demanda interna, gracias a la rápida expansión del crédito, al tiempo que se han registrado altos y sostenidos déficit en cuenta corriente. Para reducir los factores de vulnerabilidad externos, ambos países deberán avanzar en los planes de consolidación fiscal, aplicar políticas de austeridad salarial en el sector de empresas estatales, adoptar medidas encaminadas a atenuar la expansión del crédito al sector privado y reforzar la supervisión bancaria y, en el caso de Rumania, ajustar los precios de la energía. También hay bastante margen para mejorar el clima empresarial, por ejemplo, acelerando el proceso de privatización, reformando el mercado de trabajo y mejorando la gestión de gobierno. En los Balcanes se ha registrado un sólido crecimiento económico, al que ha contribuido el auge de las exportaciones, pero los factores de vulnerabilidad externos siguen siendo un grave motivo de preocupación (especialmente en Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia y Montenegro), lo que subraya la necesidad de intensficar la consolidación fiscal. En una situación de pobreza generalizada, la mayoría de los países—sobre todo los que se encuentran en la etapa de posguerra—enfrentan enormes retos para crear un entorno político, macroeconómico e institucional propicio que fomente un crecimiento inducido por el sector privado.

En Turquía, se prevé que el crecimiento del PIB sobrepasará, en 2004, la meta del 5% establecida por las autoridades, sustentado en el auge de la demanda interna; esto, unido al alza de los precios del petróleo, ha contribuido a un nuevo aumento del déficit en cuenta corriente. Hasta la fecha, dicho déficit se ha financiado con relativa comodidad, pero sobre todo con flujos de capital de corto plazo; en el próximo período, la reciente depreciación de la libra turca, junto con el dinamismo de los ingresos por turismo, debería dar lugar a una significativa mejora de la balanza en cuenta corriente en 2005. No obstante, el aumento del déficit—así como las turbulencias financieras de abril y mayo—son un recordatorio de que la economía turca sigue siendo vulnerable a una serie de factores, sobre todo, en un período de aumento de las tasas de interés mundiales y de inestabilidad de los precios del petróleo, lo que pone de manifiesto la necesidad de disciplina en las políticas. En el frente monetario se han obtenido excelentes resultados y la inflación se ha reducido ahora a niveles de un solo dígito, la más baja en 30 años; sin embargo, habrá que realizar un atento seguimiento del impacto rezagado que puedan tener el alza de los precios del petróleo y la depreciación de la libra. El crecimiento mayor de lo previsto está dando una afluencia de ingresos presupuestarios y unos resultados fiscales que sobrepasan lo establecido como objetivo en 2004. En vista del crecimiento de la balanza en cuenta corriente, será esencial no sobrepasar los límites en materia de gasto y—habida cuenta del fuerte nivel de endeudamiento de Turquía—mantener un superávit primario del 6½% en 2005 y años posteriores. En lo que respecta a la reforma estructural, las cuestiones clave siguen siendo implementar la estrategia diseñada recientemente para reestructurar y privatizar los bancos estatales, adoptar una nueva legislación bancaria de carácter integral, garantizar una transición sin problemas a un sistema limitado de seguro de depósitos y recuperar el impulso del proceso de privatización tras los últimos retrocesos.

Comunidad de Estados Independientes: Mantener la estabilidad durante un período de auge de los productos básicos

En la región de la CEI, el nivel de los precios mundiales y la demanda de crudo y de metales—muy superiores a las previsiones—se ha sumado al ya de por sí fuerte impulso que traía el crecimiento en el primer semestre de 2004, cuando se registró una acelerada expansión de la actividad económica (gráfico 1.17). El pujante crecimiento de las exportaciones se ha apoyado cada vez más en la solidez de la demanda interna, lo cual ha redundado en un firme aumento de la producción en la mayoría de los sectores manufactureros y de la construcción. Esto último obedece en parte a efectos secundarios del estímulo externo, incluida la enorme expansión del sector petrolero y gasífero (que ha estimulado la inversión en sectores conexos, como el transporte y la infraestructura), así como al fuerte aumento de los salarios y la favorable situación de liquidez.

Gráfico 1.17.CEI: En la cima de un auge mundial de los productos básicos

El aumento de los precios y la demanda mundial de petróleo y metales han estimulado mucho el crecimiento, que ha cobrado más fuerza con la masiva expansión del sector petrolero y gasífero. Por este motivo, el crecimiento ahora depende de la evolución del mercado de los productos básicos.

Fuentes: Organismo Internacional de Energía, Monthly Oil Market Report; OPEP, Monthly Oil Market Report; base de datos de Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio simple de precios de entrega inmediata de U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate.

2Promedio simple de los precios del cobre, aluminio, mineral de hierro, estaño, níquel, cinc, plomo y uranio.

3Los datos de Ucrania son de 2002.

4Incluye productos minerales, piedras preciosas y metales preciosos.

5Promedio ponderado en función de las exportaciones de Armenia, Georgia, Moldova y la República Kirguisa.

Ante el actual impulso del crecimiento, más vigoroso de lo previsto, y en vista de que, según las proyecciones, los precios del petróleo y los metales se mantendrán altos a largo plazo, las perspectivas a corto plazo son mucho más favorables que lo previsto en la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial. Según las proyecciones actuales, el crecimiento del PIB de la región se mantendrá a un nivel del 8% en 2004 y bajará ligeramente al 6,6% en 2005 a medida que el aumento del consumo y la inversión se desacelere hasta niveles más sostenibles (cuadro 1.9). A corto plazo, los riesgos parecen, en general, equilibrados, y las fluctuaciones de los precios del petróleo—en ambas direcciones—ejercen un efecto crucial sobre las perspectivas. Si bien la demanda interna podría seguir sorprendiendo por su pujanza, una desaceleración de la demanda de productos básicos en China podría afectar desfavorablemente a varios países, especialmente a los productores de metales. Asimismo, despiertan inquietud los riesgos prudenciales relacionados con el aumento del crédito, que sigue siendo dinámico. Un factor que agrava la incertidumbre con respecto a la gestión de gobierno y los derechos de propiedad es la persistente interferencia gubernamental de carácter discrecional, que, como lo demuestra el caso de Yukos, sigue constituyendo un elemento disuasivo que menoscaba la confianza de los inversionistas en la región.

Cuadro 1.9.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Comunidad de Estados Independientes5,47,98,06,613,812,09,98,77,06,48,36,2
Rusia4,77,37,36,615,813,710,38,98,98,39,97,8
Ucrania5,39,412,56,00,85,28,38,17,55,810,24,1
Kazajstán9,89,29,08,55,96,46,86,7−3,5−0,22,1−0,7
Belarús5,06,86,45,542,628,419,517,4−2,6−2,9−3,6−3,5
CEI-76,47,26,06,217,78,67,86,7–4,5–7,2–6,8–3,4
Armenia12,913,97,06,01,14,83,03,0−6,6−7,1−5,9−5,2
Azerbaiyán10,611,29,111,42,82,25,35,0−12,3−28,3−24,2−8,1
Georgia5,511,18,56,05,64,85,84,8−6,0−7,5−8,1−8,4
República Kirguisa6,75,54,92,13,14,54,6−2,2−2,3−3,7−5,7
Moldova7,86,35,04,05,311,710,75,8−6,0−9,3−6,6−6,3
Tayikistán9,110,210,08,012,216,47,25,7−2,7−1,3−2,2−2,5
Uzbekistán3,11,52,52,544,314,811,810,51,28,98,25,5
Partidas informativas
Exportadores netos de energía35,47,67,36,715,512,89,98,67,67,18,86,9
Importadores netos de energía45,59,110,95,97,18,99,79,03,42,14,91,1

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye a Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye a Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

Aunque continúa el acelerado ritmo de crecimiento del dinero y el crédito—y el aumento de los precios al productor en el caso de los bienes intermedios y las materias primas desde fines de 2003—las presiones inflacionarias no se han intensificado hasta el momento. En parte, esto obedece al hecho de que los aumentos de liquidez han sido absorbidos por la mayor demanda de dinero suscitada por la acelerada remonetización, el fuerte aumento del ingreso y la mejora de la confianza. No obstante, un ritmo de crecimiento muy acelerado combinado con una escalada en los precios de los productos básicos llevará cada vez más al recalentamiento de la economía y provocará presiones inflacionarias, de manera más inmediata en Rusia, donde algunos sectores ya se encuentran cerca del límite de su capacidad. Para evitar el recrudecimiento de esas presiones, será importante resistir la presión para que se aplique una política de expansión fiscal—que incluye gastar la totalidad o parte de las ganancias inesperadas producidas por el aumento de los precios de los productos básicos—incluso cuando la situación fiscal sea superavitaria. También habrá que aplicar una política monetaria más contractiva, en particular cuando la inflación se mantenga a un nivel relativamente elevado, acompañada por una mayor flexibilidad al alza del tipo de cambio en los países que siguen registrando grandes superávit externos.

A mediano plazo, una vulnerabilidad clave sigue siendo el hecho de que muchos países dependen de la evolución del mercado de productos básicos. Buena parte del reciente impulso recibido por el crecimiento ha obedecido a factores temporales, entre ellos el aumento de los precios del petróleo y otros productos básicos por encima de sus niveles medios a largo plazo, y, si bien estos factores son más persistentes que lo previsto anteriormente, es improbable que logren mantener el crecimiento a las elevadas tasas recientes. Por lo tanto, se requiere una mayor diversificación sectorial y, pese a las alentadoras señales de que en Rusia y Ucrania la inversión fuera del sector energético está cobrando impulso, falta mucho por hacer para mejorar el clima de inversión y desarrollar plenamente las instituciones y estructuras que requiere una economía de mercado, que incluyen un marco regulatorio para controlar los monopolios naturales y la competencia e instituciones públicas eficaces y transparentes. El progreso en este ámbito ha sido limitado en los últimos años; una notable excepción es la mejora de la gobernabilidad y la transparencia en Armenia. Por consiguiente, será esencial para los países de la región que aprovechen la expansión y sigan adelante con las reformas necesarias para mejorar las perspectivas a mediano plazo.

Pasando al análisis por países, la actividad de Rusia ha conservado la pujanza, en tanto que la situación externa ha seguido mejorando gracias a las elevadas exportaciones de petróleo. Ante la contracción de los mercados de trabajo y las crecientes señales de que algunos sectores están llegando al límite de su capacidad, se corre peligro de que las políticas macroeconómicas sean procíclicas. Con una inflación básica atrincherada en un nivel de 10% a 11%, la política monetaria debe enfocarse hacia una decidida desinflación, respaldada por una mayor flexibilidad del tipo de cambio. La política fiscal, a su vez, debe procurar no inyectar más estímulos fuera de las medidas previstas en el proyecto de presupuesto para 2005; asimismo, deben resistirse las presiones para que se gasten parte de los ingresos petroleros que sobren después de llegar al límite de acumulación previsto para el fondo de estabilización petrolera. La pronta intervención del banco central para restablecer la confianza de los depositantes después de algunas situaciones de retiro masivo de depósitos de bancos privados fue bien recibida, pero el incidente subraya la necesidad de que se hagan cumplir las reglas prudenciales con mayor determinación y de afinar los instrumentos disponibles para abordar los problemas del sector bancario, entre otras formas estableciendo límites al riesgo moral que entraña la concesión de garantías provisionales de los depósitos a todos los bancos después de esas situaciones de pánico bancario. Lamentablemente, se han quedado detenidas muchas reformas estructurales que podrían fomentar la diversificación económica al mejorar el clima de inversión y la gobernabilidad, incluida la reforma de los monopolios naturales y las reformas del sector público encaminadas a subsanar la excesiva influencia que sigue teniendo el gobierno en la economía.

En Ucrania, el crecimiento del PIB ha seguido aumentando tras la fuerte aceleración ocurrida en 2003—pese a la magra cosecha de granos—debido a la fortaleza de la demanda interna y al auge de las exportaciones, particularmente de metales, en bruto y manufacturados. La política fiscal se mantuvo acertadamente prudente en el primer semestre de 2004, mientras que en los últimos tiempos se ha empezado a aplicar una política monetaria más contractiva para contener la inflación y los riesgos de crédito, aunque esta medida debe respaldarse con una mayor flexibilidad cambiaria. Se ha progresado en la reforma del sistema tributario (véase el recuadro 1.5) y en la corrección de los riesgos y vulnerabilidades del sector bancario tras varios años de acelerada expansión del crédito, estableciendo, por ejemplo, normas de capitalización más estrictas; no obstante, se requieren más medidas, entre ellas restringir el crédito a prestatarios relacionados con los bancos y mejorar la supervisión. En Kazajstán, la actividad económica está en auge gracias a la expansión del sector petrolero y gasífero; las perspectivas a mediano plazo siguen siendo favorables debido a que sigue habiendo grandes inversiones en ese sector y un mayor acceso al mercado regional. Ante la orientación más expansiva que cobrará la política fiscal en 2004 debido a los necesarios aumentos del gasto social, se necesitará una política monetaria más contractiva acompañada de una mayor flexibilidad del tipo de cambio.

Gracias al fuerte impulso del crecimiento de la región, la actividad económica en los países de bajo ingreso de la CEI-7 generalmente ha cobrado un gran impulso, aunque los países que han llegado más tarde al proceso de reforma, entre ellos Uzbekistán, se han beneficiado mucho menos. El alza de los precios del petróleo y el gas benefician a Azerbaiyán y a Uzbekistán, que son exportadores netos de productos energéticos. Al igual que en otras regiones, el efecto desfavorable sobre los importadores netos de energía se ha compensado en parte con los aumentos de los precios de otros productos básicos, entre ellos el algodón (Tayikistán), el aluminio (Tayikistán) y el oro (Armenia y la República Kirguisa). No obstante, en los países importadores netos de energía los déficit en la cuenta corriente externa han empezado a aumentar en 2003, lo cual despierta inquietudes en vista del altísimo nivel de la deuda externa—salvo Armenia—y la vulnerabilidad a las perturbaciones externas. Todo esto subraya la necesidad de mantener la disciplina fiscal y mejorar la eficacia de las instituciones públicas—entre otras formas, mediante una mejor movilización de ingresos fiscales y la racionalización de los gastos para mejorar los servicios e inversiones públicos prioritarios y la inversión—, junto con una mayor asistencia de la comunidad internacional.

África: ¿Se puede sostener la mejora de los resultados económicos?

Según las proyecciones, el crecimiento real del PIB en África subsahariana registrará un aumento de 4¾% en 2004 y 5¾% en 2005 y—aunque algunos países a nivel individual siguen registrando problemas graves, como la catástrofe humanitaria de Sudán occidental que despierta especial inquietud—las perspectivas son mejores de lo que se había registrado durante cierto tiempo (cuadro 1.10). El repunte del crecimiento se debe a una mejora de la estabilidad macroeconómica; la expansión mundial, particularmente por medio de una demanda más alta de los productos básicos a precios más elevados; la reducción de la carga de la deuda externa gracias a la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME), y un acceso ligeramente mayor a los mercados de los países industriales. Además, el crecimiento este año se ha acelerado por una variedad de factores propios de cada país, entre ellos los grandes aumentos de la producción de petróleo (en Angola, Chad y Guinea Ecuatorial), la recuperación de la producción agrícola frente a los niveles deprimidos generados por la sequía de 2003 (en Etiopía, Malawi y Rwanda) y condiciones de mayor seguridad (Burundi y República Centroafricana).

Cuadro 1.10.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
África3,54,34,55,49,710,38,48,1–1,5–0,10,40,7
Maghreb3,36,24,24,42,12,24,03,44,57,06,16,8
Argelia4,06,84,54,41,42,65,44,57,813,413,115,2
Marruecos3,25,53,04,02,81,22,02,04,13,10,2−1,3
Túnez1,75,65,65,02,82,83,42,7−3,5−2,9−2,8−3,0
Subsahariana3,63,74,65,812,112,99,99,6–3,5–2,4–1,4–1,2
Cuerno de África34,12,08,66,81,310,57,75,7–8,4–7,2–6,0–6,1
Etiopía1,6−3,911,65,7−7,215,19,65,4−5,7−4,7−3,8−8,5
Sudán6,06,06,67,68,37,76,56,0−9,6−8,2−6,8−4,8
Grandes Lagos44,84,15,25,88,38,35,54,2–3,0–2,9–5,3–7,0
Congo, Rep. Dem. del3,55,66,37,025,312,85,05,0−2,80,6−3,0−5,9
Kenya1,01,62,33,62,09,88,14,0−2,5−7,7−8,3
Tanzanía7,27,16,36,54,64,54,34,0−3,8−2,4−5,2−6,2
Uganda6,84,75,76,05,75,13,53,5−6,0−5,9−1,2−5,3
África meridional52,32,84,86,744,254,344,638,4–2,9–3,11,02,6
Angola14,43,411,215,5108,998,356,116,5−1,4−4,99,214,5
Zimbabwe−11,1−9,3−5,21,8140,0431,7350,0450,0−2,6−4,4−7,1−10,9
África occidental y central63,66,75,47,98,49,58,36,5–6,9–2,80,5
Ghana4,55,25,25,014,826,710,86,00,51,70,3−1,0
Nigeria1,510,74,05,913,714,415,811,4−11,1−2,82,91,7
Zona del franco74,44,66,810,74,01,51,52,7–4,3–2,9–1,90,5
Camerún86,54,54,85,16,30,60,81,9−7,0−2,5−2,1−2,3
Côte d’Ivoire−1,6−2,81,74,33,13,31,52,06,13,6−0,21,4
Sudáfrica3,61,92,63,39,25,82,65,70,6–0,8–2,0–2,1
Partidas informativas
Importadores de petróleo3,23,14,34,58,99,67,28,2−1,8−1,9−2,9−3,3
Exportadores de petróleo4,58,05,28,312,312,612,67,8−0,74,88,610,2

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Djibouti.

Incluye a Burundi y Rwanda.

Incluye a Botswana, Comoras, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Swazilandia y Zambia.

Incluye a Cabo Verde, Gambia, Guinea, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y la zona del franco CFA.

Incluye a Benin, Burkina Faso, Chad, República del Congo, Gabón, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Malí, Níger, República Centroafricana, Senegal y Togo.

Las variaciones porcentuales de 2002 se calculan utilizando un período de 18 meses debido al cambio de ciclo del ejercicio fiscal (de julio–junio a enero–diciembre).

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Djibouti.

Incluye a Burundi y Rwanda.

Incluye a Botswana, Comoras, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Seychelles, Swazilandia y Zambia.

Incluye a Cabo Verde, Gambia, Guinea, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y la zona del franco CFA.

Incluye a Benin, Burkina Faso, Chad, República del Congo, Gabón, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Malí, Níger, República Centroafricana, Senegal y Togo.

Las variaciones porcentuales de 2002 se calculan utilizando un período de 18 meses debido al cambio de ciclo del ejercicio fiscal (de julio–junio a enero–diciembre).

Si bien los precios más elevados del crudo están perjudicando a los importadores de petróleo, las proyecciones indican que el aumento mundial de los precios de los productos básicos producirá un impacto neto positivo en la balanza comercial de muchos países este año (gráfico 1.18). Los países con más ganancias netas son, en su mayoría, los exportadores de petróleo, seguidos por los países con ganancias sustanciales generadas por el aumento de los precios de los minerales metálicos. Para la mayoría de los países, las ganancias derivadas de los aumentos en los precios de los productos básicos no combustibles exportados son aproximadamente equivalentes a las pérdidas generadas por la importación de productos petroleros a un precio más alto, aunque algunos países registran considerables pérdidas netas a raíz del aumento de la factura de importación de petróleo y, en el caso de Côte d’Ivoire, una baja en los precios del cacao. En consecuencia, un aterrizaje brusco de China pondría en riesgo a muchos países, a medida que el aumento de los precios de los productos básicos no combustibles se ha atribuido, en gran parte, al auge del crecimiento de ese país.

Gráfico 1.18.África subsahariana: Efecto neto de las variaciones de los precios de los productos básicos en las balanzas comerciales1

(Porcentaje del PIB)

Según las proyecciones, los precios más altos de los productos básicos surtirán un efecto neto favorable sobre las balanzas comerciales de muchos países en el presente año. Los países que registran las ganancias netas más elevadas son en su mayoría exportadores de petróleo, seguidos de los exportadores de metales. En la mayoría de los países, las ganancias derivadas de las exportaciones de productos básicos no combustibles más caros equivalen en general a las pérdidas provocadas por las importaciones de petróleo a precios más elevados, aunque algunos países—en su mayoría pequeños—registran pérdidas netas cuantiosas.

Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Variación de los precios entre 2003 y 2004. Se supone que los volúmenes de comercio no varían.

Recuadro 1.5.Integración de las microempresas a la economía formal

En casi todos los países que lograron el desarrollo económico, las microempresas han tenido un papel destacado. En algunas regiones de Asia oriental, por ejemplo, a lo largo de los últimos 40 años, las inversiones de las microempresas han generado un sector dinámico que no solo aporta proveedores y subcontratistas para las empresas más grandes sino que también exporta, compite en los mercados y, en algunos casos importantes, es el origen de la siguiente generación de macroempresas. En cambio, en muchos países en desarrollo, los empresarios mantienen sus actividades a una escala pequeña y operan de manera subterránea para evitar los costos que trae aparejado organizar una empresa oficialmente. El desarrollo económico sostenido de estos países exige que el sector de microempresas se integre a la economía formal, que las microempresas se registren y paguen impuestos.

En las economías en transición, se ha observado una divergencia en lo que respecta a las microempresas. Al principio, un grupo de países, concretamente en Europa central y oriental y en los Estados bálticos, concedió a las empresas plena libertad y les aseguró los derechos de propiedad. En consecuencia, después de 1989, las microempresas legalmente constituidas en estos países rápidamente aportaron del 50% al 60% del PIB, cifra similar al promedio de las economías avanzadas. En cambio, algunos otros países que surgieron después del comunismo al poco tiempo tenían una gran cantidad de microempresas que se mantuvieron en la economía sumergida para evitar el alto costo de cumplir con las normas, los impuestos prohibitivos y la consiguiente corrupción. Dado que estas empresas trabajaban principalmente de manera clandestina, carecían de representación en el ámbito político. Predominaban los intereses de las macroempresas, que se reflejaban en reducciones tributarias, créditos especiales y tratamiento discrecional en el sistema judicial. Nadie hablaba en favor de reducir las barreras de ingreso al mercado, de transparencia del sistema fiscal ni de la resolución justa de las controversias contractuales. La dinámica política de esta situación se autoperpetuó en gran medida debido a que nadie con representación o fuerza política deseaba el cambio.

En la última década, surgieron dos corrientes para inducir a las microempresas a incorporarse a la economía formal: reformas de la normativa y un mejor acceso al crédito. Mediante la aplicación del primer enfoque, el Banco Mundial ahora cuenta con un amplio conjunto de recomendaciones dirigidas a reducir el costo que las normas imponen al ingreso al sector formal. En concreto, se recomienda a los países reducir el tiempo que se requiere para tramitar la autorización para crear una empresa. El segundo enfoque sigue los lineamientos del trabajo de Hernando de Soto en Perú. Se concentra en mejorar las vías de acceso de las microempresas al crédito al asegurar que tengan escrituras legales de sus bienes raíces. Ambos enfoques resultan sensatos y han contribuido al cambio de actitud hacia las microempresas pese a que hasta la fecha los efectos cuantificables en todo el mundo han sido limitados.

El tercer enfoque es la tributación de base presuntiva, lo cual implica simplificar los impuestos para las microempresas con la intención de reducir la carga administrativa y las posibilidades de medidas discrecionales (y, por lo tanto, de corrupción) por parte de los inspectores fiscales. Se trata de un sistema ya probado en otras regiones del mundo y, si se implementa correctamente, ayuda a aumentar el grado de cumplimiento tributario. Algunos gobiernos de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) recientemente adoptaron la tributación de base presuntiva para las microempresas1. Por ejemplo, este ha sido el enfoque aplicado en Ucrania desde 1998 (Barbone y Sánchez, 2003). Después de muchos intentos fallidos por simplificar las normas y reducir los impuestos a mediados de los años noventa, se cambió la base de la tributación de las microempresas sencillamente mediante un decreto presidencial. Concretamente, ofrecía a las microempresas la opción de un solo impuesto con una tasa fija baja que reemplazaba a muchos aunque no todos los impuestos existentes. Las reglas cambiaron ligeramente con el tiempo, pero en 2003 las microempresas constituidas como sociedad podían escoger entre un impuesto del 5% sobre el volumen de ventas con la obligación de pagar el IVA y un impuesto del 10% con una exención del IVA. Esto redujo las tasas de los impuestos y simplificó sustancialmente la administración tributaria de las microempresas legalmente constituidas. No obstante, en este caso lo más importante de la tributación de base presuntiva fue que los empresarios ya no tuvieron que lidiar con las costosas visitas de los inspectores fiscales.

En cuanto al impacto directo sobre la economía, los efectos cuantificables del impuesto de base presuntiva de Ucrania fueron significativos. El aumento de la cantidad de empresas pequeñas y medianas registradas fue de 10% solo en 2000, y el impuesto de base presuntiva ayudó a reducir el tamaño de la economía clandestina en quizá de 11 a 14 puntos porcentuales del PIB de 1999 a 2000 (Thiessen, 2001 y 2003). Estos cambios tributarios, junto con ulteriores reducciones moderadas de los requisitos para autorizar el funcionamiento de nuevas empresas y con la ampliación del acceso al crédito, ayudaron a que se iniciara en Ucrania un período de crecimiento económico vigoroso. Pese al aumento del número de empresas registradas, la introducción del impuesto de base presuntiva trajo aparejada una pequeña pérdida de ingresos fiscales; es decir, no hay ningún indicio de que los efectos favorables sobre los ingresos por el lado de la oferta hayan sido mayores que la pérdida de ingresos directos. No obstante, la adopción de la tributación de base presuntiva y los demás recortes tributarios (más costosos en cuanto a los ingresos) no comprometieron la estabilización macroeconómica porque el gasto público se redujo un 8% del PIB de 1997 a 1999.

En la formulación de la política económica nacional también se observan otros efectos de la tributación de base presuntiva y del concomitante crecimiento del sector de microempresas oficiales. Concretamente, tanto el ejecutivo como el legislativo ahora dedican más atención a los intereses del sector de microempresas privadas. Resulta difícil determinar la relación de causalidad pero esto representa un cambio radical de actitud con respecto a la situación existente a mediados de los años noventa. A medida que los empresarios aumentaron la inversión en el sector formal, definitivamente obtuvieron, de manera colectiva, más participación política, legitimidad y poder. También fue más difícil expropiarles sus bienes de manera individual.

Existen desventajas claras en cualquier tipo de tributación de base presuntiva. Una gran cantidad de categorías—por ramos empresariales—introduce flexibilidad para que haya discrecionalidad burocrática y negociación. Si el impuesto simplificado es muy bajo, como en el caso de algunos de la Comunidad de Estados Independientes, se convierte en una mera concesión fiscal o subterfugio, lo que no resulta una manera ni justa ni buena de construir una base tributaria. Aun en el mejor de los casos, existe obviamente la posibilidad de reestructurar el activo de las empresas más grandes para que aparenten ser microempresas; concretamente, esto es un problema cuando el umbral para delimitar la categoría de microempresa es muy alto, como en el caso de Ucrania. Tampoco es buena idea generar una ventaja permanente por el hecho de ser pequeño: las empresas deben tener el deseo de crecer, si es posible. Por lo tanto, un sistema tributario de base presuntiva debe ser temporal, hasta que los empresarios experimentan todas las ventajas de operar en el sector formal; aunque la experiencia mundial indica que existe una tendencia hacia la permanencia de las ventajas concedidas a las microempresas.

El desarrollo económico exige mejoras en las instituciones, es decir en las leyes, reglamentaciones y prácticas que rigen los derechos de propiedad de un amplio sector de la sociedad. Cuando un empresario opera al margen de la ley, sus derechos de propiedad no están protegidos. Efectivamente, los gobiernos deben ofrecer derechos de propiedad a cambio del pago de impuestos y del cumplimiento de las normas. Pero si los impuestos son altos y el cumplimiento de las normas representa un costo demasiado elevado—o si las empresas registradas son más vulnerables a la corrupción—no resulta atractivo operar en el sector oficial. Es posible que de todos modos los empresarios operen pero que inviertan menos y se mantengan dentro de una escala pequeña. La representación política de estas empresas es débil porque no están legalizadas. Esta situación económica y política existe en muchos países pobres.

La tributación de base presuntiva puede ayudar a destrabar el desarrollo económico y político, tal como sucedió en Ucrania. Este tipo de reforma tributaria no es una panacea pero, en determinadas circunstancias, sí es congruente con las reformas económicas más amplias orientadas a generar una clase empresarial más vasta que actúa dentro de la ley, paga impuestos y tiene intereses políticos legítimos. La simplificación de las normas y un mejor acceso al crédito también son medidas útiles. La experiencia de Ucrania confirma lo que hemos aprendido de las demás regiones del mundo en los últimos 20 años. La estabilización macroeconómica sí es necesaria, pero en general no es suficiente para el crecimiento económico. El crecimiento sostenido exige que se encuentren opciones para ofrecer a una gran cantidad de empresarios derechos de propiedad garantizados.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Anders Åslund y Simon Johnson.1En términos estrictos, se trató de una reintroducción del impuesto. Paradójicamente, dado que el sistema económico global no era en absoluto favorable a los empresarios, durante el comunismo regía en algunas zonas de la Unión Soviética y de Europa oriental un impuesto fijo y bajo, o “patente”.

Los aumentos de precios de los productos básicos siempre son alentadores, pero las ganancias inesperadas se deberán administrar con cuidado para evitar los ciclos de auges y caídas que pueden resultar de la volatilidad de los precios. La experiencia de África misma indica que, cuando los precios suben, también tienden a subir los ingresos fiscales, a menudo originándose un aumento de los gastos del gobierno que estimula la demanda agregada. Posteriormente, cuando los precios bajan, se observa una reducción de los ingresos fiscales, ocasionando un descenso del gasto del gobierno o un aumento insostenible de la deuda pública, factores que tienden a socavar la estabilidad macroeconómica y a desestimular la actividad del sector privado. En vista de la volatilidad de los precios de los productos básicos, la política fiscal se debe centrar en acumular ahorros precautorios cuando los precios y, por ende, los ingresos fiscales, son altos. Se deben reforzar las instituciones fiscales para garantizar que se aprovechen bien los beneficios del aumento de precios de los productos básicos.

Para el futuro, es esencial seguir edificando sobre los logros alcanzados y establecer cimientos para un pujante crecimiento sostenido. Con base en las políticas actuales, se prevé que el crecimiento per cápita bajará a casi el 2% a mediano plazo, muy por debajo de lo requerido para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Por consiguiente, es esencial no sólo afianzar la estabilidad macroeconómica sino también seguir reduciendo la intervención del gobierno en la economía, fomentar la inversión privada, desarrollar la infraestructura y profundizar las reformas institucionales. El análisis presentado en el recuadro 1.6 indica que varios países de África han alcanzado niveles de gobernabilidad que se comparan favorablemente con los de países fuera de África y que estos podrían servir de ejemplo para otros países de la región. En este sentido, es muy positivo que 23 países ya se hayan sumado al mecanismo de evaluación paritaria de la calidad de la gestión política y económica, creado en el marco de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África. Asimismo, será esencial adoptar una estrategia eficaz para atenuar los efectos de la pandemia del VIH/SIDA, que incluya el fortalecimiento de los sistemas de atención médica, la ampliación de los programas de prevención y el aumento de los suministros de terapias antirretrovirales para prolongar la vida. A la comunidad internacional le cabe una función fundamental en el desarrollo de África, por ejemplo, eliminar restricciones a las exportaciones de los países en desarrollo, reducir las subvenciones a los productos agropecuarios, brindar mayores flujos de asistencia y continuar el alivio de la deuda.

Recuadro 1.6.Desafíos y avances en materia de gobernabilidad en África subsahariana

África subsahariana ha tenido un historial de deficiente gobernabilidad que ha impedido que el crecimiento económico sea más vigoroso y se reduzca la pobreza, aunque también existen excepciones importantes y se están abordando desafíos conexos con más determinación en todo el continente. La atención a la buena gobernabilidad—interpretada en sentido general como la buena calidad de las instituciones públicas, la transparencia, la rendición de cuentas y el control de la corrupción—se ha intensificado recientemente en África con el reconocimiento creciente de la función crucial que ella desempeña para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (véase Mauro, 1997; Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón, 1999; Acemoglu, Johnson y Robinson, 2001; Subramanian y Roy, 2001; y la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial). Los datos disponibles, a pesar de sus deficiencias estadísticas, constantemente indican puntos de partida débiles en toda la región. Por ejemplo, en el índice de buena gobernabilidad elaborado por el Banco Mundial se colocan solamente cinco países de la región por encima de la media mundial.

Al mismo tiempo, existen importantes diferencias en la calidad de la gobernabilidad de los países de África subsahariana (véase gráfico, panel superior). Entre los países productores de petróleo, la gobernabilidad ha sido ostensiblemente más deficiente, quizás debido a las rentas económicas relativamente elevadas que—a menudo—conducen a la corrupción y al hincapié que las instituciones hacen en la conservación de la hegemonía de una élite pequeña (véanse Katz y otros, 2004; y Sala-i-Martin y Subramanian, 2003). Los conflictos comúnmente guardan relación con un derrumbe generalizado de la gobernabilidad, y ninguna otra región del mundo se ha visto más afectada por los conflictos armados que África subsahariana.

Varios países de África han logrado niveles de gobernabilidad que se comparan, por lo menos en algunas regiones, muy favorablemente con los de otros países, y que podrían servir como ejemplos importantes dentro de la región (véase también el recuadro 1.5 de la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial). Por ejemplo, en Sudáfrica, el marco institucional de las políticas macroeconómicas hace hincapié en la transparencia y la rendición de cuentas, el sector financiero está bien reglamentado y supervisado y las normas de gestión de las empresas están bien definidas y en términos generales se ajustan a las prácticas óptimas internacionales.

África subsahariana: Algunos indicadores de gobernabilidad

Fuentes: Banco Mundial, International Country Risk Guide, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las cifras negativas indican una puntuación inferior a la media mundial. Las puntuaciones se normalizan con una desviación estándar de 1.

En Mauricio, los sobresalientes resultados económicos y la estabilidad financiera se han sustentado en una tradición de buena gobernabilidad que incluye el respeto de las leyes y los derechos de propiedad, una cultura de transparencia y participación política, y un contrato social implícito entre el gobierno, empresas y trabajadores. La comparativa solidez de los derechos jurídicos también ha fomentado el desarrollo de Namibia en el pasado, a la vez que la gestión de las finanzas públicas de Botswana se ha caracterizado por mecanismos institucionales transparentes para la elaboración del presupuesto y su ejecución (incluidos aspectos clave relacionados con la industria extractiva del país) y por un enfoque basado en reglas para la aplicación de la política fiscal.

El desafío consiste en asegurar que estos éxitos se difundan más entre los países de África subsahariana, habiéndose ya registrado avances importantes—especialmente en el frente político—a lo largo de las dos últimas décadas (véase el panel inferior del gráfico). Aun así, el avance ha sido desigual y, en muchos casos, formalista—concentrándose en mecanismos jurídicos sin proporcionar los recursos adecuados y con frecuencia sin el apoyo político para realmente poder aplicar las medidas necesarias—. Además, los conflictos armados rápidamente desvirtuaron los avances obtenidos y en algunos países (como en los casos de Côte d’Ivoire y Liberia) ocasionaron un deterioro general del Estado de derecho.

Se encuentran en marcha varias iniciativas importantes—a nivel internacional y nacional—para lograr mejoras en la gobernabilidad. Si bien algunos elementos de la gobernabilidad resultan costosos, tales como el aumento de la transparencia o la expansión del sistema judicial, las limitaciones de recursos y las restricciones de capacidad indican la importante función que podría desempeñar el apoyo de la comunidad internacional para mejorar la gobernabilidad en África subsahariana. De hecho, para lograr avances fundamentales se requerirán iniciativas concertadas a tres niveles:

  • Programas de iniciativa interna. La actividad clave en este caso consiste en establecer los fundamentos institucionales necesarios para la buena gobernabilidad, y avanzar con más firmeza para dejar atrás los formalismos y realmente ponerlos en práctica. Dentro del sector público, en muchos países existe margen para limitar la discreción oficial, mejorar la rendición de cuentas y reforzar el control y la supervisión—derivándose lecciones valiosas de los casos exitosos de la región ya señalados—. Los derechos de propiedad y el estado de derecho también serán indispensables para alcanzar el dinamismo que se desea para el sector privado. Las medidas que se tomen dentro de un proceso participatorio amplio pueden resultar muy eficaces, tal como se observa cada vez más en todo el continente dentro del contexto de una estrategia más amplia de reducción de la pobreza.
  • Iniciativas multilaterales para África. La Nueva Asociación para el Desarrollo de África es una clara expresión de la resolución de África por abordar los problemas de gobernabilidad. Uno de sus pilares centrales es el mecanismo africano de evaluación paritaria, que aborda varios aspectos principales de gobernabilidad. Ahora se requiere un enfoque más decidido para que esta visión se convierta en realidad: si bien 23 países se habían asociado al mecanismo a principios de julio, solo tres (Ghana, Mauricio y Rwanda) habían comenzado la etapa preliminar de las evaluaciones. Puesto que los países que registran conflictos presentan desafíos específicos en materia de gobernabilidad, las iniciativas de mantenimiento de la paz en África también merecen destacarse.
  • Otras iniciativas internacionales. Las instituciones financieras internacionales han iniciado varios programas encaminados a promover el aumento de la transparencia y la rendición de cuentas entre los países miembros. El FMI ha asumido el liderazgo en el trabajo sobre las normas y códigos en los ámbitos fiscal y estadístico y, conjuntamente con el Banco Mundial y el Banco de Pagos Internacionales, en la promoción de normas y códigos para el sector monetario y bancario. El programa de evaluación del sector financiero del FMI y del Banco Mundial también tiene como objetivo reforzar la transparencia y la gestión de gobierno en el sector financiero. Para el futuro, las medidas se podrían concentrar en problemas concretos de transparencia de los ingresos que aquejan a los países productores de petróleo (o a países con otras industrias extractivas), donde son particularmente graves los problemas de gobernabilidad. Esto también está previsto en la Iniciativa sobre la transparencia en las industrias extractivas (ITIE), emprendida por el Reino Unido en 2003. Varios países de África, entre ellos Guinea Ecuatorial, Ghana, Santo Tomé y Príncipe, Gabón y la República del Congo, participan o han manifestado su intención de participar en la ITIE. Se requieren más iniciativas de los países desarrollados que, a menudo, forman parte de los problemas de gobernabilidad del mundo en desarrollo, inclusive África. La convención de la OCDE para combatir el cohecho, por ejemplo, es una manifestación del deseo de los países desarrollados de desempeñar el papel que les corresponde para resolver el problema de la corrupción empresarial en el ámbito internacional. La eficacia de esta iniciativa dependerá ahora de la manera en que se aplique dentro de los marcos jurídicos nacionales de cada país signatario.
Nota: Los autores principales de este recuadro son Milan Cuc y Thomas Krueger.

En cuanto a los países de manera individual, se prevé un repunte en el crecimiento de Sudáfrica, que pasará del 2½% en 2004 a 3¼% en 2005, basado en el bajo nivel de las tasas de interés y una orientación fiscal moderadamente expansiva. La apreciación del rand desde finales de 2001 ha contribuido a reducir la inflación hasta un nivel cercano al punto medio de la banda objetivo de 3% a 6%, lo que ha permitido rebajar considerablemente las tasas de interés a corto plazo. Sin embargo, la pujanza de la demanda interna, el reciente aumento de la oferta de dinero y las convenciones salariales por un nivel superior a los aumentos de la productividad están originando presiones inflacionarias que podrían requerir un aumento de las tasas de interés de intervención para el año entrante. Si bien en los últimos años la política fiscal se ha mantenido prudente en términos generales, originándose una reducción de la deuda del sector público, el aumento previsto en el déficit del gobierno, que ascenderá a 3,1% del PIB en 2004/05 ya se encuentra en el límite superior del nivel aconsejable para evitar presiones innecesarias sobre las tasas de interés a largo plazo. Los demás gastos sociales se deberán financiar mediante un aumento de los ingresos tributarios o recortes en los gastos de menor prioridad. Ante una tasa de desempleo del 28%, será esencial eliminar las rigideces del mercado laboral e impartir capacitación a los trabajadores desempleados.

En Nigeria, se prevé que el crecimiento real del PIB se desacelerará, pasando al 4%-6% en 2004/05 a medida que pierda impulso el auge de la producción de petróleo de 2003. Mientras que el saldo fiscal global recibe un impulso por los ingresos petroleros inesperados, el déficit no petrolero es elevado y sigue creciendo. El nuevo equipo económico del gobierno ya ha concretado algunos éxitos al fortalecer la situación presupuestaria federal mediante recortes de los desembolsos no prioritarios, a la vez que se aumenta el gasto en educación, salud e infraestructura. Para aumentar el ahorro generado por las ganancias inesperadas del petróleo, los gobiernos federal y estatal deberán ponerse de acuerdo para aplicar una regla de prudencia fiscal y se deberá promulgar la Ley de Responsabilidad Fiscal. El banco central deberá permitir el aumento de las tasas de interés, absorber el exceso de liquidez y permitir más flexibilidad cambiaria con el fin de apoyar la desinflación. Posteriormente, el banco central deberá fortalecer su independencia y se deberá mejorar la solidez del sistema bancario. Entre las demás prioridades estructurales de la reforma figuran la privatización, la liberalización del comercio, la unificación del mercado cambiario y la reforma de la función pública. Nigeria participa en la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas—una iniciativa internacional para mejorar la transparencia de los pagos efectuados por las empresas a los gobiernos y el uso de tales ingresos por el gobierno—y estableció una Comisión de Delitos Económicos y Financieros.

En las demás regiones de África subsahariana, las perspectivas económicas han mejorado en términos generales aunque aún se requieren más medidas para garantizar el crecimiento sostenible. En el cuerno de África, el repunte de la actividad económica de Etiopía se atribuye, en gran medida, al restablecimiento de las condiciones meteorológicas normales y se deberán acelerar las reformas estructurales para mejorar el clima para la inversión; en Sudán, se observa una tendencia creciente en la producción de petróleo y mediante un acuerdo de paz la rebelión del sur ha concluido, pero el conflicto armado en el poniente ha provocado una crisis humanitaria. En la región de los Grandes Lagos, el aumento previsto del PIB real en la República Democrática del Congo obedece en parte al avance hacia una reunificación efectiva, pero la situación de seguridad en la parte oriental aún es precaria. En África meridional, se prevé que el crecimiento real del PIB en Angola se acelerará hasta un nivel del 11%, principalmente como resultado del aumento en la producción de petróleo, pero se requieren urgentemente medidas para establecer una situación fiscal y externa sostenibles; en Zimbabwe, la economía registra un acusado descenso, con una reforma agraria desordenada que reduce la producción agropecuaria y despierta inquietudes en materia de gobernabilidad, lo cual desalienta la inversión y fomenta la fuga de capitales y la emigración. En la zona del franco CFA, es esencial restablecer la estabilidad política de Côte d’Ivoire para que mejoren las perspectivas económicas.

En el norte de África, si bien se prevé un crecimiento relativamente pujante del PIB en Argelia en 2004/05, las políticas fiscales y monetarias expansivas generan presiones inflacionarias. Con miras a conservar la estabilidad macroeconómica, el gasto del gobierno deberá desvincularse de los ingresos petroleros para poner a la política fiscal en una senda sostenible. Con una tasa de desempleo del 23%, también será esencial iniciar la privatización de los bancos estatales y modernizar aún más la intermediación financiera, reducir la función del gobierno en la economía y rebajar los impuestos a la mano de obra y la carga burocrática sobre las actividades del sector privado. De la misma manera, las perspectivas a corto plazo de Marruecos y de Túnez son relativamente favorables, pero se requieren medidas de política anticipadas y vigorosas para acelerar el crecimiento básico, reducir las tasas de desempleo y la deuda pública. Las prioridades se deberán centrar en el ajuste fiscal y las reformas estructurales que incluyen la liberalización comercial, mejoras en el clima empresarial y reformas al sector financiero.

Oriente Medio: Desafíos de la consolidación fiscal en el futuro

En el Oriente Medio, los aumentos de la producción y los precios del petróleo dieron un gran impulso al crecimiento en 2003 pero, a medida que se ha ido copando la capacidad de producción de crudo, el ritmo de expansión económica ha empezado a disminuir (gráfico 1.19). Según las proyecciones actuales, el crecimiento del PIB en la región bajará un punto porcentual, hasta situarse aproximadamente en el 5% en 2004–05, debido al efecto combinado del menor ritmo de crecimiento en el sector petrolero y, tanto en los exportadores de crudo como en el Mashreq, debido al considerable repunte del crecimiento en el sector no petrolero (cuadro 1.11). Este último se fundamenta en la reactivación mundial, incluso en Europa, y en las perspectivas de reforma, especialmente el renovado impulso que han cobrado los programas de liberalización del comercio (entre ellos, los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y los preparativos para el ingreso a la OMC). Si bien la mayoría de los países de la región se han beneficiado del aumento de los precios del petróleo, siguen expuestos a la volatilidad del precio a mediano plazo, especialmente si el aumento inesperado de los ingresos petroleros por encima de su nivel medio no se utilizan para acumular un volumen adecuado de ahorros a modo de protección. Otra preocupación clave es la seguridad, que sigue siendo frágil.

Gráfico 1.19.Oriente Medio: Se resiste la presión para gastar los mayores ingresos petroleros

En la actualidad, la mayoría de los exportadores de petróleo registran superávit presupuestarios gracias a que se ha ahorrado un porcentaje importante de las elevadas ganancias inesperadas del petróleo. En cambio, los déficit presupuestarios se han agravado en algunos países de la región del Mashreq.

Fuentes: Organismo Internacional de Energía, Monthly Oil Market Report, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Véase la composición por países exportadores y no exportadores de petróleo en el cuadro 1.10.

2Promedio de enero–junio de 2004.

3El Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (GCC) comprende Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.

4No se dispone de datos sobre Bahrein, Irán, Jordania y Kuwait.

Cuadro 1.11.PIB real, precios al consumidor y balanza corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación contraria)
PIB realPrecios al consumidor1Balanza corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Oriente Medio4,36,05,14,87,58,09,28,74,58,112,712,5
Exportadores de petróleo34,67,05,55,09,59,610,79,95,79,614,914,8
Irán, Rep. Islámica del7,56,66,65,215,815,615,615,03,11,53,41,6
Arabia Saudita0,17,23,63,9−0,60,52,50,86,213,519,520,1
Emiratos Árabes Unidos1,97,03,64,53,12,83,42,14,98,514,216,9
Kuwait−0,410,12,82,31,41,21,71,612,118,128,829,6
Mashreq3,43,03,94,52,03,44,95,01,11,10,3
Egipto3,23,13,74,52,43,25,25,70,72,43,21,8
República Árabe Siria4,22,63,64,00,65,05,04,56,73,53,33,3
Jordania5,03,25,55,51,82,33,51,84,511,25,61,8
Líbano2,03,05,04,01,81,33,02,0−13,8−13,1−12,2−10,0
Partida informativa Israel−0,71,33,63,55,70,7−0,31,4−1,60,1−0,5−0,1

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, República Islámica del Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar y Yemen.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye a Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, República Islámica del Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar y Yemen.

Para el futuro, la consolidación fiscal seguirá siendo prioritaria para la mayoría de los países, pero la urgencia y el alcance de los problemas no son iguales para todos. En algunos países no exportadores de petróleo—con mayor gravedad en el Líbano, pero también en otras partes del Mashreq—la carga de la deuda pública es elevada y debe bajar para lograrse la sostenibilidad a mediano plazo (véase la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial). En cambio, en la mayoría de los países exportadores de petróleo generalmente la carga de la deuda pública es baja y en la actualidad se están registrando superávit presupuestarios, gracias al ahorro de una parte importante de los ingresos petroleros inesperados. No obstante, podrían reaparecer los déficit presupuestarios ya que se prevé que los precios del petróleo bajarán, lo cual resalta la vulnerabilidad de la situación fiscal ante la evolución del mercado petrolero. Por consiguiente, la proporción entre el gasto público y los ingresos petroleros debe establecerse tomando como base los precios medios, ahorrando, al mismo tiempo, parte de la riqueza petrolera para las generaciones futuras. Además, en Bahrein, Omán y Yemen, hace falta desarrollar otras fuentes de ingresos en vista de que la producción petrolera va a disminuir.

La segunda prioridad de la política económica es crear un entorno favorable para el aumento sostenido del crecimiento a mediano plazo, en vista de las tasas generalmente elevadas de desempleo y el acelerado aumento de la fuerza laboral. Las prioridades específicas varían en cada país, según las diferencias en cuanto a la causa de los bajos niveles de crecimiento per cápita, que se analizan en el capítulo II de la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial. En los países integrantes del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG)—Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar—la prioridad es reducir la función del Estado en la economía, incluidos los altos niveles de empleo del sector público y los elevados sueldos y prestaciones en ese sector, ya que estos distorsionan los incentivos para el empleo en el sector privado. (Las reducciones conexas del gasto también coadyuvarían a la consolidación fiscal a mediano plazo.) En los demás países de la región, exportadores y no exportadores de petróleo, las prioridades son el fortalecimiento de las instituciones, entre ellas el imperio de la ley y las capacidades de las instituciones públicas, y continuar la liberalización del comercio.

Pasando al análisis individual de los países, el crecimiento en Irán ha seguido siendo más pujante que el de los otros grandes exportadores de petróleo de la región, debido a su importante y próspero sector no petrolero. Esto se ha debido en parte a la aplicación de políticas macroeconómicas de orientación expansiva—entre ellas el gasto procíclico de los ingresos petroleros—y también a las reformas recientes, incluidas la liberalización del comercio y la reforma del régimen cambiario, aunque se requieren más programas de apoyo para desarrollar el sector privado y fortalecer el sector bancario. La inflación se ha mantenido a un nivel muy superior al promedio de la región, del 15% al 16%, y la cuenta corriente externa ha desmejorado pese a los altos precios del petróleo debidos al fuerte aumento de la importación. Para reducir la vulnerabilidad a los descensos del precio del petróleo y bajar la inflación a niveles de un dígito, habrá que aplicar políticas monetarias y fiscales más contractivas.

En Iraq, la producción y las exportaciones petroleras en general se mantuvieron cercanas a los niveles previos a la guerra, con algunas interrupciones temporales debido a la persistencia de dificultades en materia de seguridad. Varios indicadores permiten deducir que la actividad económica ha empezado a repuntar—a un ritmo más lento que el previsto inicialmente—pero el desempleo y el subempleo siguen siendo generalizados. Al parecer, los precios al consumidor se han estabilizado en gran parte y el tipo de cambio nominal del dinar frente al dólar de EE.UU. ha permanecido estable desde principios de 2004. De cara al futuro, las prioridades de política económica del nuevo gobierno interino deben ser reconstruir la infraestructura del país, mantener la estabilidad macroeconómica y, el factor más importante, fortalecer las capacidades a fin de crear instituciones que puedan sentar las bases para el desarrollo de una economía de mercado.

En Egipto, se ha empezado a consolidar una moderada reactivación impulsada por la exportación, gracias a la reactivación a escala mundial y a la previa depreciación de la libra. Esta última, en conjunción con el aumento de los precios de los productos básicos y la aplicación de una política monetaria más expansiva, ha generado un leve recrudecimiento de la inflación, especialmente en los precios del mercado mayorista, donde es menor la influencia de los precios administrados. Con el constante aumento de la deuda pública neta, que avanza hacia un nivel superior al 70% del PIB a finales de 2005, se deben reforzar los programas de consolidación fiscal. Sigue siendo prioritario redoblar esfuerzos por unificar y flexibilizar el tipo de cambio, ya que el régimen de cambios dual—con un tipo de cambio de facto inflexible—constituye un impedimento para el desarrollo del sector privado.

En cuanto al resto del Mashreq, la actividad económica ha repuntado en Jordania, gracias al auge de las exportaciones y la reactivación de la demanda interna. El refuerzo de la administración de rentas ha ayudado a mejorar los saldos presupuestarios, aunque se requieren medidas adicionales para reducir la deuda en forma sostenida. En Líbano, el crecimiento también se ha reactivado, gracias a la pujanza del sector exportador, el turismo y la construcción. No obstante, sigue habiendo una gran vulnerabilidad financiera relacionada con el altísimo nivel de la deuda pública, la exposición del sistema bancario a los riesgos de renovación de la base de depósitos y el alto nivel de los flujos de capital, lo cual, sumado a tasas de interés reales consiguientemente altas, representa un lastre para la demanda interna. El favorable entorno externo y el alto nivel de las reservas internacionales ayudan a amortiguar las vulnerabilidades a corto plazo, pero una mejora duradera requiere proseguir el ajuste fiscal y las reformas estructurales.

En Israel, la reactivación económica ha cobrado impulso al iniciarse en el mundo la fase ascendente del ciclo económico, especialmente en el gasto en tecnología de la información y el consumo privado. Pese al reciente deslizamiento hacia el alza, la inflación básica y las expectativas de inflación han permanecido dentro de la gama del 1% al 3% fijada como objetivo por el Banco de Israel. Con una considerable brecha de producción y ante el mayor hincapié que se está haciendo, oportunamente, en la consolidación fiscal, la política monetaria se ha relajado justificadamente a fin de respaldar la reactivación. En la Ribera Occidental y Gaza ha continuado la moderada reactivación que se inició en 2003, pero la producción sigue siendo inferior en casi el 30% al nivel alcanzado en 1999, el año anterior al momento en que se reinició el conflicto. Sin una mejora duradera de las condiciones de seguridad, la situación económica en general seguirá deprimida.

Apéndice 1.1. Mercados de productos básicos

Los autores principales de este apéndice son Kalpana Kochhar y Sam Ouliaris, con la colaboración de Hussein Allidina y Paul Nicholson.

Luego del fuerte incremento que experimentaron los precios de los productos básicos en el último trimestre de 2003, el índice global de precios de dichos productos aumentó aproximadamente el 27% tanto en dólares de EE.UU. como en DEG durante los primeros ocho meses de 2004. El incremento puede atribuirse a variaciones considerables en los precios de la energía, las materias primas y los metales, como reflejo del aumento de la demanda a nivel mundial, especialmente en Asia. En los mercados energéticos, una serie de acontecimientos geopolíticos suscitaron inquietud acerca de la suficiencia y estabilidad de la oferta de crudo, particularmente al aproximarse un alza estacional de la demanda. Los mercados de semiconductores consolidaron los avances logrados a fines de 2003 y comienzos de 2004.

Crudo

Los principales hechos ocurridos en los mercados petroleros durante el primer semestre de 2004 han sido el aumento de los precios del crudo hasta alcanzar máximos nominales no registrados antes y una mayor volatilidad del precio. Los precios medios11 se incrementaron sustancialmente durante los primeros ocho meses de 2004, superando los valores máximos nominales sin precedentes registrados cuando Iraq invadió Kuwait en 1990 (gráfico 1.20). Si bien la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de elevar las cuotas oficiales en 2 millones de barriles diarios (mbd) en julio y otros 0,5 mbd en agosto contribuyó a que los precios medios cayeran apreciablemente a una cifra cercana a $33 a mediados de junio, las tensiones que posteriormente surgieron en los países exportadores—en especial, Iraq, Nigeria, Rusia y Venezuela—empujaron esos precios a nuevos valores máximos de $44,71 el 19 de agosto. Al calmarse las tensiones a principios de septiembre, los precios medios bajaron a $38,13, pero han vuelto a subir como reflejo de las renovadas inquietudes con respecto a la oferta de Rusia y un inesperado descenso de las existencias de EE.UU.

Gráfico 1.20.Precios del petróleo, futuros y producción

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Precio medio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

2Promedio ponderado de cinco días del NYMEX Light Sweet Crude, IPE Dated Brent y Dubai Fateh (implícito).

3Excluido Iraq.

4Las opciones de compra son opciones de tipo europeo que brindan la opción de comprar (call) un contrato de crudo Brent en el International Petroleum Exchange para entrega en enero de 2005.

En cuanto a las perspectivas, el comportamiento de los mercados de futuros parece indicar que los precios del petróleo se mantendrán en niveles elevados durante el resto de 2004 y en 2005. La información correspondiente a las opciones de contratos de futuros corrobora el ascenso de los precios, ya que estas revelan un constante aumento—desde marzo de 2004—en el precio medio de ejercicio en los contratos de crudo Brent para entrega en enero de 2005. Además, la gama de precios de ejercicio se ha ampliado recientemente, especialmente en el extremo superior, lo cual parece indicar que existe mayor incertidumbre con respecto al precio de ejercicio y mayores probabilidades de un fuerte aumento de los precios en relación con los niveles existentes (gráfico 1.20). Por último, a mediados de septiembre, todos los precios a futuro, incluso hasta 2010, del petróleo se situaban por encima de $30.

El alza de los precios en el mercado de entrega inmediata ha sido en gran medida un hecho imprevisto, dado que en los mercados de futuros a fines de septiembre de 2003 se preveía un precio de entrega inmediata de alrededor de $24,90 para entrega en septiembre de 2004, que obedecería a una combinación de diversos factores.

  • Quizá lo más importante sea el hecho de que, al afianzarse la reactivación de la economía mundial en el último año, tanto el nivel como el aumento de la demanda de petróleo en el mundo no ha dejado de superar las expectativas. Pese al significativo incremento de los precios del petróleo, según sus últimas proyecciones el Organismo Internacional de Energía (OIE) prevé que la demanda de petróleo aumente un 3,2% en 2004, en comparación con el incremento esperado de tan solo 1,3% según lo pronosticado en julio de 2003. Este incremento proyectado representa el mayor aumento anual en la demanda de petróleo desde 1980, como reflejo de importantes subidas en el volumen demandado por China, América del Norte y otros países no pertenecientes a la OCDE (en particular, Brasil e India). El OIE prevé que Asia sea la región donde se registre el mayor crecimiento y que la demanda de petróleo por parte de China, en particular, se acreciente casi el 15% en 2004, porcentaje equivalente a la tercera parte del aumento total de la demanda mundial en 2004. Cabe comparar esta cifra con el incremento de alrededor de 5% previamente proyectado para China y difundido en julio de 2003.
  • Desde el punto de vista de la oferta, el anuncio de menores metas de producción formulado por la OPEP en febrero, junto con el decepcionante nivel de aumento de la producción en los restantes países. Si bien los países integrantes de la OPEP-10 (la OPEP, excluido Iraq) de hecho mantuvieron la producción en un nivel muy superior al de las cuotas oficiales, el anuncio de que estas se reducirían a partir del 1 de abril tomó al mercado por sorpresa, generando temores de que se produjera un recorte efectivo de la producción, y estuvo seguido de sustanciales alzas de los precios. Asimismo, la producción venezolana se mantiene en niveles similares a los registrados antes de la huelga que afectó al sector, mientras que la producción en Iraq, donde los persistentes problemas de seguridad así como la creciente obsolescencia de la infraestructura complican la tarea de mantener los niveles de producción, ha tardado en recuperar los niveles previos al inicio de la guerra. Las caídas que sufrió recientemente la producción de Estados Unidos y del Reino Unido también han limitado el aumento de la oferta a nivel mundial. El resultado de todo este proceso ha sido un importante y, en alguna medida, imprevisto incremento de las necesidades que la OPEP está llamada a cubrir en un momento en que la demanda de petróleo crece aceleradamente.
  • Niveles sumamente bajos de capacidad ociosa disponible en el mundo, circunstancia que genera temores de que el sistema mundial de producción de petróleo no sea capaz de soportar una conmoción imprevista que afecte la oferta en el corto plazo. El aumento inesperado de los precios del petróleo llevó a los países de la OPEP-10 a anunciar, el 10 de junio, un aumento inmediato de la producción efectiva en 0,8 mbd y un aumento gradual de las cuotas oficiales a 26 mbd, con vigencia a partir del 1 de agosto, convalidando de ese modo los niveles reales de producción registrados por ese grupo de países a fines de mayo. Si bien la decisión contribuyó a que los precios descendieran de los niveles récord observados a principios de junio, la capacidad de producción de reserva disponible en el mundo es hoy extremadamente reducida en comparación con el crecimiento de la demanda mundial proyectado para 2004 y 2005. Según el OIE, el promedio de la producción efectiva de la OPEP-10 se situó alrededor de 27,5 mbd en agosto de 2004 y su capacidad de reserva cayó a aproximadamente 0,3 mbd—cifra equivalente a menos del 1% de la demanda mundial—en comparación con los 5,5 mbd alcanzados en julio de 2002 (con anterioridad a las perturbaciones que afectaron la oferta proveniente de Venezuela) (gráfico 1.21). El 15 de septiembre, la OPEP decidió incrementar las cuotas oficiales en 1 mbd adicional hasta un nivel de 27 mbd con vigencia a partir del 1 de noviembre, con lo cual las cuotas se elevaron a un nivel más cercano al de la producción (y la capacidad de producción) efectiva.

Gráfico 1.21.Capacidad ociosa de la OPEP, existencias comerciales de crudo y actividad especulativa

Fuentes: Commodity Futures Trading Commission (CFTC); Bloomberg Financial, LP; Departamento de Energía de EE.UU.; Organismo Internacional de Energía, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Precio medio de entrega inmediata del crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

2Promedio de cada mes calendario en el período 1992–2002, más un intervalo de confianza de 60% con base en las desviaciones anteriores.

3La posición no comercial neta se calcula al sustraer la posición corta de las posiciones largas.

En los últimos meses, una serie de factores adicionales también han empujado al alza los precios del petróleo en los mercados de futuros.

  • Pese a haberse acrecentado en los últimos meses, los niveles de existencias comerciales de crudo de los países integrantes de la OCDE permanecen bajos según los parámetros históricos, especialmente en Estados Unidos. Si bien el bajo nivel de existencias es un reflejo del fuerte empuje fundamental de la demanda mundial y la persistente disposición en el mercado a pagar menos a futuro (backwardation) tiende a desalentar su recomposición, es posible que las existencias actuales resulten demasiado reducidas para hacer frente a las exigencias normales del último trimestre de 2004, al ingresar el hemisferio norte en la temporada invernal.
  • Mayor presión sobre los mercados de productos petroleros. Aunque el actual nivel de existencias de gasolina, medido en términos del número de días de consumo, se aproxima al de la tendencia de largo plazo, una fuerte demanda de ese combustible y la falta de flexibilidad de las refinerías de Estados Unidos han impulsado al alza los precios de la gasolina y los crack spreads de mayo a julio. El precio de los futuros de gasolina llegaron en mayo a un máximo de $61,74 por barril, cifra equivalente a $1,47 por galón, superando en más de $12 por barril el máximo anterior alcanzado en 2003. En términos más generales, si bien ha mejorado la eficiencia de las refinerías existentes, la capacidad de refinación a nivel mundial no ha seguido el ritmo de la producción de crudo en los últimos años, con lo cual los productores vieron limitada su posibilidad de satisfacer el marcado incremento de la demanda (incluida la necesidad de mantener existencias). Estas presiones probablemente se agudizarán, sobre todo hacia fines de 2004, cuando empiece la temporada invernal en el hemisferio norte.
  • El estrecho volumen de existencias disponibles en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica ha fomentado las operaciones especulativas en los mercados de futuros. Los especuladores acumularon una considerable posición larga neta durante el primer semestre de 2004, aumentando con ello la presión alcista sobre los precios de los futuros y generando una mayor sensibilidad del mercado a cualquier cambio repentino en las expectativas. Si bien resulta difícil establecer una causalidad, se desarmaron las posiciones largas netas de carácter no comercial al bajar los precios del crudo en la primera quincena de junio con respecto a los precios récord que hasta entonces se habían registrado12. Valiéndose de primeras diferencias, la correlación entre las posiciones largas netas no comerciales y los precios medios del crudo desde principios de 2003 es de aproximadamente 0,6.
  • Las inquietudes geopolíticas que despierta la situación de Oriente Medio han planteado interrogantes acerca de la estabilidad de la oferta, tanto en el corto como en el largo plazo. Los recientes ataques terroristas en Iraq y Arabia Saudita en particular han agudizado esa preocupación, si bien en el pasado no siempre ha existido una vinculación entre ataques de esa índole y los aumentos en el precio del petróleo.
  • La persistente incertidumbre respecto de la situación de la empresa petrolera rusa OAS Yukos y su capacidad para continuar produciendo y exportando crudo. El caso de Yukos empezó en octubre pasado cuando el gobierno ruso congeló unas instalaciones de producción fundamentales y cuentas en efectivo pertenecientes a dicha empresa como pago de impuestos atrasados desde 2000 por valor de $3.400 millones. El caso ha planteado dudas sobre la fiabilidad de la oferta petrolera de Rusia, que recientemente sobrepasó a Arabia Saudita y pasó a ocupar el primer lugar en la producción mundial de petróleo. Yukos produce actualmente alrededor del 2% de la oferta mundial del hidrocarburo y exporta aproximadamente un 10% de su producción a China.

Al momento de elaborar esta versión de Perspectivas de la economía mundial, los contratos de futuros indicaban un precio medio del crudo de alrededor de $37,66 en 2004 y $39,17 en 2005 (un nivel ligeramente superior al precio de referencia de Perspectivas de la economía mundial). Asimismo, los valores de los contratos de futuros de más largo plazo son significativamente más elevados respecto de los niveles del verano (boreal) de 2003, en sintonía con las expectativas de un aumento estructural de la demanda mundial con respecto a la oferta, una persistente preocupación acerca de posibles perturbaciones a largo plazo en la oferta de crudo proveniente de Oriente Medio y la posibilidad de un menor crecimiento de la producción en los países no pertenecientes a la OPEP.

Si bien las reservas comprobadas continúan siendo abundantes, la principal cuestión a dilucidar es la escasa capacidad ociosa existente y la suficiencia de los actuales proyectos de ampliación de la capacidad de producción para hacer frente al posible incremento de la demanda mundial. El hecho de que actualmente se disponga de una limitada capacidad productiva de reserva obedece en parte a que la inversión en proyectos de expansión por parte de los países miembros de la OPEP-11 haya quedado estancada en los años noventa debido al nivel persistentemente bajo de los precios medios del petróleo en términos reales durante el período 1985–2000 (gráfico 1.22). Los proyectos actuales para expandir la capacidad de producción son al parecer limitados, aun cuando el comportamiento de los mercados de futuros permite inferir que los precios del crudo se mantendrán muy por encima de los niveles mínimos requeridos para justificar mayores inversiones. Aunque se prevé que la capacidad de producción aumente en aproximadamente 1 mdb antes de finales de 2004 debido a las obras de expansión encaradas por Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, es probable que la capacidad ociosa se mantenga reducida ante un incremento estacional de la demanda a generarse en el segundo semestre de 2004. Se prevé que el crecimiento tendencial de la demanda absorba la totalidad de la capacidad adicional que entre en producción en 2005, mientras que el crecimiento de la producción de petróleo en los países que no integran la OPEP podría disminuir. Cabe prever que, como tal, el mercado petrolero siga dependiendo del mantenimiento de la producción, por parte de todos los países exportadores de petróleo, a niveles cercanos a su capacidad máxima, razón por la cual es probable que los precios sufran bruscas alzas en caso de que esa capacidad se vea comprometida.

Gráfico 1.22.Capacidad de producción mundial y precio medio real de entrega inmediata del petróleo

(Millones de barriles diarios)

Fuentes: Departamento de Energía de EE.UU. (Organismo de información sobre energía); British Petroleum Review, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Precio medio de entrega inmediata del crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh. Ajustado en función del IPC de EE.UU. siendo 1994 = 100.

Precios de los productos básicos no energéticos

Luego de registrar un marcado incremento en el segundo semestre de 2003, los precios de los productos básicos no energéticos experimentaron nuevas alzas, aunque relativamente pequeñas, en los primeros ocho meses de 2004. El crecimiento más lento de tales alzas coincidió con los esfuerzos emprendidos por China—importante consumidor de productos básicos no energéticos—para moderar el ritmo de su expansión económica y con las medidas que adoptó la Reserva Federal de Estados Unidos para elevar las tasas de interés de este país antes de lo previsto (cuadro 1.12). Desde comienzos de 2004, el índice de precios de productos básicos no energéticos elaborado por el FMI subió un 8% medido en dólares de los EE.UU. y en DEG (cuadro 1.13). El aumento del índice se frenó en el pasado reciente, en particular a causa de la atonía de los precios de los alimentos causada por cosechas favorables. También se ha producido una presión adicional a la baja de los precios como resultado de una importante liquidación de posiciones largas especulativas que se produjo al alcanzar diversos productos básicos sus valores máximos multianuales (gráfico 1.23). De cara al futuro, es de prever que los precios de los productos básicos no energéticos permanezcan invariables o que acusen un descenso marginal en los próximos meses, pero con la posibilidad de experimentar alzas significativas hacia el final de 2004 debido al agotamiento de las existencias (especialmente en el caso de los metales) y al dinamismo de la economía mundial.

Cuadro 1.12.Consumo de productos básicos en algunos países1(Porcentaje del consumo mundial)
ChinaEstados UnidosJapónIndia
Trigo17,25,51,011,8
Soja16,024,72,12,7
Algodón34,15,80,713,6
Cobre19,814,97,82,0
Aluminio19,020,37,42,8
Acero26,511,98,0
Petróleo7,725,26,62,8
Fuentes: Commodities Reseach Bureau, Servicio Geológico de Estados Unidos, Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Comité Consultivo Internacional del Algodón, CRU International, Agencia Internacional de Energía, Base de datos estadísticos de las Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos, World Bureau of Metal Statistics y estimaciones del personal técnico del FMI.

Estimaciones de consumo más recientes.

Fuentes: Commodities Reseach Bureau, Servicio Geológico de Estados Unidos, Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Comité Consultivo Internacional del Algodón, CRU International, Agencia Internacional de Energía, Base de datos estadísticos de las Naciones Unidas sobre el comercio de productos básicos, World Bureau of Metal Statistics y estimaciones del personal técnico del FMI.

Estimaciones de consumo más recientes.

Cuadro 1.13.Precios de los productos básicos no energéticos(Variación porcentual entre diciembre de 2003 y agosto de 2004)
En dólares de EE.UU.Contribución1En DEG
Alimentos2,748,11,9
Bebidas5,23,05,4
Materias primas agrícolas9,021,49,2
Metales15,332,515,5
Productos no energéticos en general8,2100,08,0
Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Gráfico 1.23.Productos básicos no energéticos

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Con respecto a los componentes específicos del índice, para fines de agosto el índice general de precios de los productos alimentarios había aumentado un 3% desde principios de 2004. Los precios del arroz, luego de mostrar escaso dinamismo durante 2003, aumentaron 28% como consecuencia de las importaciones superiores al promedio que debió realizar China al no alcanzar su cosecha los volúmenes esperados. Además, los precios se vieron sostenidos por el nivel relativamente bajo de las existencias mundiales del producto. Los precios del maíz continuaron en alza respecto de 2003, registrando un incremento de 10% durante el primer semestre de 2004. No obstante, las buenas cosechas obtenidas en Estados Unidos finalmente hicieron bajar los precios un 7% para fines de agosto. Luego de alcanzar su nivel más alto en más de una década, los precios de la soja, por su parte, cayeron un 21%, al disminuir China sustancialmente sus importaciones y al volcarse al mercado la nueva cosecha de los productores de Brasil y Argentina. Las cosechas favorables registradas en Estados Unidos también contribuyeron a la reciente tendencia de los precios a la baja. Los precios de la carne mostraron un considerable crecimiento del 24%, a causa de una abundante demanda que a su vez refleja un cambio en los hábitos de consumo hacia una alimentación baja en carbohidratos.

Los precios de las bebidas aumentaron un 5% para fines de agosto. Los precios del café subieron 8%, alcanzando el nivel máximo de los últimos tres años debido a especulaciones basadas en las condiciones meteorológicas adversas en Brasil, pero posteriormente disminuyeron al resultar infundados tales temores. Los parámetros fundamentales siguen siendo endebles para el sector cafetero, ya que el consumo se mantiene estático y las existencias mundiales acumuladas son abundantes. Los precios del cacao, que habían caído pronunciadamente en 2003, aumentaron un 5% a causa de la fuerte demanda y de las menores cosechas registradas en Côte d’Ivoire.

Los precios de las materias primas agrícolas se incrementaron un 9%, impulsados por el incremento de los precios de la madera blanda. Al prolongarse el diferendo comercial entre Canadá y Estados Unidos, estos últimos precios aumentaron en más del 40% como resultado de la vigorosa demanda generada por el mercado estadounidense de la vivienda. Los precios del algodón declinaron considerablemente, sufriendo una caída de 27% debido a la expectativa de que las cosechas de Estados Unidos y China alcanzarán niveles sin precedentes.

Luego de llegar a los niveles más altos registrados en varios años y de experimentar un crecimiento de casi 20% en el segundo semestre de 2003, los precios de los metales aumentaron un 15% hasta fines de agosto y se mantuvieron sumamente volátiles. La liquidación de posiciones largas de carácter especulativo hizo que los precios cayeran sensiblemente durante el segundo trimestre de 2004. Los precios del níquel lideraron la baja, al desplomarse un 21% hasta fines de mayo, debido a la sustitución del producto, la reducción de existencias y un mayor volumen de producción. Pese a ello, últimamente los precios de ese metal se han recuperado, ubicándose actualmente a solo 4% por debajo de sus niveles de 2003. Se prevé que los precios del níquel cobrarán firmeza ya que las existencias han disminuido significativamente, provocando un renovado interés especulativo en el mercado. Los precios del cobre crecieron un 29% como resultado de la vigorosa demanda mundial y la disminución de las existencias. Los precios del estaño han avanzado un 49%, empujados por la escasez de oferta y la fuerte demanda. Haciendo referencia al bajo nivel de existencias de metales y al pujante ritmo de crecimiento de la economía mundial, los analistas del mercado han señalado la probabilidad de que los precios alcancen un segundo nivel máximo en el transcurso del presente año y principios del siguiente.

Mercados de semiconductores

Las ventas en los mercados de semiconductores crecieron nuevamente durante el primer semestre de 2004, luego de experimentar una fuerte recuperación en 2003. Las cifras desestacionalizadas reflejan 15 meses consecutivos de sustancial crecimiento en la facturación, en especial en la región de Asia y el Pacífico excluido Japón. Por otra parte, las ventas de julio son 15% superiores a las de diciembre de 2003, mientras que en términos no desestacionalizados superan en un 4% el nivel alcanzado durante el auge de 2000, lo cual confirma el hecho de que la recuperación efectivamente se ha consolidado. Los analistas prevén que 2004 será un año sumamente favorable para las ventas de semiconductores. La vigorosa evolución de la facturación se debe en gran medida al volumen físico de unidades vendidas antes que a un aumento de los precios, mientras que la mayor parte de ese volumen puede atribuirse a la creciente demanda de productos inalámbricos en particular (gráfico 1.24).

Gráfico 1.24.Mercados de semiconductores

Fuentes: World Semiconductor Trade Statistics; Semiconductor International Capacity Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

La utilización de la capacidad instalada en los establecimientos más avanzados es extremadamente elevada, ubicándose por encima del 97%, debido al incremento de la demanda de productos inalámbricos. Si bien la limitación de la capacidad de producción suscitó temores de que el mercado no pudiese responder a una mayor demanda este año, los precios medios del sector se mantienen en niveles muy inferiores a los de 2000, y las recientes recuperaciones de los precios en los mercados de entrega inmediata, provocadas por la escasez de circuitos integrados clave, se han detenido o incluso han retrocedido. Sin embargo, en vista de que algunos indicadores de compras de productos tecnológicos por parte de las empresas y de los consumidores se mantienen elevados, se prevé que los precios aumenten en el tercer y el cuarto trimestres, aquellos en que tradicionalmente las ventas registran sus mayores niveles. Aunque es de esperar que 2004 sea un año favorable para el mercado de semiconductores, algunos analistas están comenzando a expresar reservas sobre las perspectivas para 2005. En comparación con el mercado bursátil en general, un número relativamente mayor de empresas del sector tecnológico está comunicando utilidades menores a las expectativas. La inversión destinada a ampliar la capacidad instalada se encuentra en niveles máximos sin precedentes. En particular, las ventas de productos equipados con semiconductores a nivel mundial siguen siendo altas (la proporción de pedidos futuros respecto de las entregas actuales es de 1,05, lo cual supone que habrá nuevos aumentos en la capacidad de producción). Los altos niveles de la producción efectiva están superando la demanda, situación que determinará un aumento de los niveles de existencias en segmentos clave de la industria y obligará a reducir los precios medios de venta. Algunos observadores del mercado temen que la inversión adicional y la mayor producción resultante traerán aparejado un importante crecimiento de las existencias, que empujará los precios nuevamente a la baja en el primer trimestre de 2005, momento en el que la demanda toca su nivel mínimo por razones estacionales. Cualquier excedente de existencias o de capacidad ociosa, o una combinación de ambos factores, podría deprimir los precios durante el resto de 2005.

Impacto macroeconómico del alza de los precios del crudo

El precio del crudo sigue siendo un determinante clave de las perspectivas de la economía mundial. Su incremento afecta a la economía mundial por diversas vías.

  • Se produce una transferencia de ingresos de los consumidores a los productores de petróleo. Como los productores de petróleo tienen en promedio una menor propensión a consumir que los consumidores, cae la demanda mundial.
  • Se eleva el costo de producir bienes y servicios, lo cual conlleva una posible merma de los márgenes de rentabilidad. En el caso de las economías avanzadas, este efecto por el lado de la oferta, que fue considerable durante los años setenta, ha disminuido en las últimas tres décadas en función de la menor dependencia de esas economías respecto del petróleo. En cambio, para los países en desarrollo, que no han reducido su dependencia del petróleo tanto como las naciones industriales, el impacto de la oferta tiende a ser relativamente mayor.
  • La inflación sufre un aumento que depende del grado de contracción monetaria vinculada al alza del precio del petróleo y de la medida en que los consumidores y los productores puedan compensar la disminución de sus ingresos y utilidades, respectivamente.
  • Los movimientos conexos en el nivel de actividad económica real y proyectada, las ganancias de las empresas, la inflación y la política monetaria afectan la valuación de las acciones y los bonos, lo cual hace que los mercados financieros reaccionen de manera negativa ante una subida de los precios del petróleo. Los efectos ulteriores en términos de confianza de los consumidores y la disposición a emprender proyectos de inversión de capital a más largo plazo pueden deprimir aún más las perspectivas de crecimiento.
  • Según cuál sea la duración y alcance de los aumentos de precios, la variación de los precios relativos crea incentivos para que los proveedores de energía incrementen la producción y la inversión y para que los consumidores de petróleo recurran a otras fuentes de energía.

Las estimaciones del impacto que las perturbaciones de los precios del petróleo causan en la economía mundial, según lo informado en FMI (2000), parecen indicar que un aumento de $5 en dichos precios reduciría el crecimiento económico mundial en aproximadamente 0,3 puntos porcentuales al cabo de un año (cuadro 1.14). La reacción global de cada región o país difiere según la importancia relativa de las (primeras cuatro) vinculaciones de corto plazo entre la actividad económica y los precios del petróleo señaladas en los párrafos anteriores, así como también la flexibilidad básica de cada economía para absorber las perturbaciones (especialmente la rigidez del salario real). El impacto estimado es mayor en Estados Unidos y la zona del euro—alrededor de 0,4 puntos porcentuales—en gran medida por su mayor dependencia del petróleo y, en el caso de la zona del euro, por las rigideces de los mercados laborales, que limitan el ritmo y el grado de los ajustes del salario real. El impacto sobre el grupo de “otros países industriales” es menor porque los dos mayores miembros de este grupo—el Reino Unido y Canadá—son exportadores netos de petróleo. El impacto negativo sobre Japón, de 0,2 puntos porcentuales, es menor que en otros países industriales debido a su alta eficiencia en el consumo de energía y la importante utilización de la energía nuclear. En el caso de las economías de mercados emergentes, el mayor impacto negativo, de 0,4 puntos porcentuales, corresponde a Asia, debido a una mayor presencia de naciones importadoras netas de petróleo en la actividad económica agregada. África y las economías emergentes de Europa no se ven tan afectadas por esta perturbación a causa de la mayor influencia de los exportadores netos de petróleo. Si bien es evidente que el impacto directo de los mayores precios del petróleo beneficia a los países exportadores del producto, la caída de la demanda interna y los sustanciales efectos indirectos hacen caer el nivel global de actividad en algunos de esos países (por ejemplo, Argentina), tema analizado detalladamente en FMI (2000).

Cuadro 1.14.Impacto de un incremento permanente de $5 por barril en los precios del petróleo al cabo de un año(Porcentaje del PIB)
PIB realInflaciónBalanza comercial
PIB mundial−0,3
Países industriales−0,30,2−0,1
Estados Unidos−0,40,3−0,1
Zona del euro−0,40,3−0,1
Japón−0,20,1−0,2
Otros−0,20,10,1
Países en desarrollo
América Latina−0,10,60,0
Argentina−0,20,10,1
Brasil−0,21,0−0,2
Chile−0,21,0−0,7
México0,10,2
Asia−0,40,7−0,5
China−0,40,4−0,3
India−0,51,3−0,6
Economías emergentes de
Europa y África0,10,30,2
Polonia−0,3−0,4
Rusia0,71,8
Sudáfrica−0,41,2−0,9
Turquía−0,2−0,3
Fuentes: FMI (2000) y estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI (2000) y estimaciones del personal técnico del FMI.

En cuanto a los efectos sobre el nivel de precios de un alza de los precios del petróleo, la inflación básica aumenta en todos los países, dependiendo en parte su magnitud del grado de rigidez del mercado laboral. La inflación aumenta 0,3 puntos porcentuales en Estados Unidos y la zona del euro, 0,6 puntos porcentuales en América Latina y 0,7 puntos porcentuales en Asia, región que tiende a experimentar el mayor aumento de la inflación debido a la rápida trasmisión de un alza de los precios del petróleo a los precios internos13.

A mediados de septiembre de 2004, las cotizaciones de los contratos de futuros suponían un promedio del precio del petróleo para 2004 de alrededor de $37 el barril, aproximadamente $8 (o 30%) por encima de los niveles medios de 2003. Según lo expuesto en FMI (2000), este aumento, de ser permanente, podría rebajar el producto mundial en aproximadamente ½ punto porcentual al cabo de un año, una cifra relativamente pequeña comparada con el 4,3% de crecimiento mundial proyectado para 2005 en Perspectivas de la economía mundial14. Asimismo, el impacto negativo del aumento parece moderado en comparación con el impacto de cuatro anteriores alzas del precio del petróleo ocurridas desde 1973 (cuadro 1.15). El impacto estimado del aumento de $8 sobre el saldo neto de la balanza comercial en el caso de los países avanzados en 2004 es de alrededor de -0,3% del PIB, menos de un décimo del efecto promedio atribuible a las dos perturbaciones del precio del petróleo que tuvieron lugar en los años setenta. Ese menor impacto es reflejo de la menor dependencia del petróleo que tienen actualmente los países industriales en comparación con la década del setenta y del aumento porcentual significativamente menor de los precios nominales del crudo (y, por ende, de los reales) en relación con los registrados durante las perturbaciones de la citada década.

Cuadro 1.15.Impacto de los incrementos en los precios nominales del petróleo(Dólares de EE.UU., salvo indicación contraria)
Precios del petróleoImpacto directo sobre la balanza comercial neta de economías avanzadas
Antes del aumento1Después del aumento2VariaciónVariación porcentualMiles de millones de dólares de EE.UU.Porcentaje del PIB
1973–743,311,68,3252−88−2,6
1978–8012,935,923,1179−232−3,7
1989–9017,928,310,458−38−0,2
1999–200018,028,210,357−96−0,4
2003–0428,937,38,429−107−0,3
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Precio medio en el primer año de cada episodio.

Precio medio en el último episodio, salvo en 1990 y 2004. Para 1990 corresponde al precio medio del segundo semestre del año. Para 2004, el precio se proyecta basándose en datos del mercado de futuros.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Precio medio en el primer año de cada episodio.

Precio medio en el último episodio, salvo en 1990 y 2004. Para 1990 corresponde al precio medio del segundo semestre del año. Para 2004, el precio se proyecta basándose en datos del mercado de futuros.

¿Cómo afectarán a los mercados emergentes y a los países en desarrollo las recientes variaciones de los precios de los productos básicos?

Aunque la participación de los productos básicos primarios en el producto mundial ha disminuido en las últimas décadas, los movimientos de los precios de dichos productos pueden igualmente repercutir sustancialmente en la economía mundial y en cada país en particular. Por consiguiente, el impacto de la escalada reciente y generalizada de los precios de estos productos es tema de interés, dado que en gran medida ella obedeció a la fuerte demanda mundial (cuadro 1.16). En especial, sería útil medir el grado en que el efecto de un nivel significativamente mayor del precio del petróleo sobre los productores de productos básicos que son importadores netos de petróleo es compensado por el aumento de los precios de los productos básicos no energéticos.

Cuadro 1.16.Evolución del índice de precios de productos básicos del FMI(Dólares de EE.UU., 1995 = 100)
200320041Variación porcentual
Todos los productos básicos y energía119,7148,824,3
Productos básicos no combustibles82,195,916,8
Alimentos86,198,914,9
Bebidas66,565,0−2,2
Agrícolas81,184,64,3
Materias primas
Metales80,4105,631,3
Energía160,6206,428,5
Petróleo crudo para entrega inmediata167,9216,529,0
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Valor proyectado para 2004.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Valor proyectado para 2004.

Las variaciones de precios de determinados productos no energéticos pueden llegar a afectar la actividad económica al elevar los costos de producción, aunque generalmente lo harán en un grado mucho menor que los precios del petróleo debido a que representan una proporción menor del producto mundial. Aunque su impacto final sobre la actividad mundial sea relativamente de menor cuantía, un alza de los precios de los productos básicos no energéticos obviamente determinará una redistribución del ingreso de aquellos países que son importadores netos a los exportadores netos. Dado que muchos países en desarrollo dependen de solo unos pocos productos básicos no energéticos para generar el grueso de sus ingresos de exportación y a menudo su acceso a los mercados de capital es limitado, un aumento de los precios de los productos básicos no energéticos puede tener una incidencia significativa sobre su producto interno bruto, incidencia que podría transmitirse a otros países en desarrollo a través de las vías normales del comercio internacional.

El efecto directo o de primera línea de los movimientos de los precios de los productos básicos sobre cada país puede evaluarse de manera aproximada a partir de la variación inicial de los ingresos netos por exportaciones sin considerar los efectos indirectos o de segunda línea (cuadro 1.17). La aplicación de este método permite deducir que el incremento proyectado en el precio medio del crudo en 2004 desde 2003—de $8, equivalente a 30%—determinará un aumento de aproximadamente 0,6% (calculado en relación al PIB nominal de 2003) en la factura de importaciones de los países de mercados emergentes y en desarrollo. Este efecto negativo, no obstante, se verá compensado con creces por el aumento, de alrededor de 3,3% del PIB, de los ingresos petroleros a obtener por los países integrantes de dichos grupos que son exportadores de petróleo. Se estima que el efecto global neto sobre la balanza comercial generado por factores vinculados al petróleo será de alrededor de 1%.

Cuadro 1.17.Aumento y disminución del saldo de la balanza comercial por variación de los precios de los productos básicos: Mercados emergentes y países en desarrollo(Porcentaje del PIB nominal de 2003)
No energéticos1PetróleoTotal
PPME
Exportadores de petróleo0,356,146,48
Importadores de petróleo0,80−1,02−0,22
CEI y Mongolia
Exportadores de petróleo0,793,354,14
Importadores de petróleo0,19−1,28−1,09
Otros países de mercados emergentes
Exportadores de petróleo0,343,223,56
Importadores de petróleo0,38−0,53−0,15
Impacto global0,400,951,35
Exportadores de petróleo0,403,323,72
Importadores de petróleo0,40−0,56−0,16
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Excluido el efecto de los incrementos sobre las importaciones de productos básicos no petroleros.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Excluido el efecto de los incrementos sobre las importaciones de productos básicos no petroleros.

El efecto negativo del aumento de los precios del petróleo para los importadores netos de este producto está naturalmente compensado por el aumento de los precios de los productos básicos no energéticos. De hecho, en el caso de algunos países importadores de petróleo, los beneficios generados por los movimientos de los precios de esos productos superan las pérdidas ocasionadas por los mayores precios del crudo. Las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo por lo general se ven beneficiados cuando aumentan los precios de los productos básicos no energéticos, en parte porque dependen de estos productos para generar ingresos de exportación. El incremento global del saldo neto de la balanza comercial generado por las variaciones de los precios de los productos no energéticos, expresado como porcentaje del PIB nominal de 2003, se estima en 0,4%, con lo cual queda solo un moderado impacto neto sobre las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo. Si bien de hecho hay quienes pierden en términos globales, principalmente algunos países de la CEI y de África subsahariana, sus pérdidas por lo general ascienden a menos de 1% del PIB nominal.

Un resultado similar es el que surge en el caso de los “otros países de mercados emergentes”, grupo conformado en su mayor parte por exportadores de productos básicos no energéticos. En relación a los PPME y al grupo de países que componen la CEI-7, sin embargo, habrá un número mayor de perdedores netos, en vista de la predominancia del efecto negativo de los precios del petróleo sobre la balanza comercial. La lista de países con una pérdida global de PIB nominal mayor al 1% está encabezada por Cabo Verde, país importador neto de petróleo que obtiene un escaso o nulo beneficio de los mayores precios de los productos básicos no energéticos.

Referencias

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1Según se analiza en el apéndice 1.1, la magnitud de este shock equivale a menos de una décima del producido en los años setenta.
2Véase el recuadro 3.1 “The Accuracy of World Economic Outlook Growth Forecasts: 1991–2000”, de World Economic Outlook, diciembre de 2001.
3Véase un análisis pormenorizado en la edición de septiembre de 2004 de Global Financial Stability Report.
4Véase una elocuente exposición de esta opinión en Martin Wolf, “Three Reasons To Be Cheerful About the World Economy”, Financial Times, miércoles 30 de junio de 2004.
5Un ejemplo al respecto es la invención de la electricidad, que permitió adoptar las líneas de producción. Véase un análisis detallado en el capítulo III de la edición de Perspectivas de la economía mundial de septiembre de 2001, titulado “La revolución de la tecnología de la información”.
6Véase “La presencia cada vez mayor de China y sus efectos en la economía mundial”, en la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial.
7Véase la edición de septiembre de 2004 de Global Monitoring Report.
8Excluidos la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco.
9Véase “Promoción de las reformas estructurales en los países industriales”, Perspectivas de la economía mundial, abril de 2004.
10Véase el discurso pronunciado por el Sr. King, Gobernador del Banco de Inglaterra, en la ceremonia de CBI Scotland Dinner, celebrada en Glasgow, el 14 de junio de 2004 (http://www.bankofengland.co.uk./speeches/speech221.pdf).
11Salvo indicación contraria, en adelante toda referencia a los precios del petróleo, que debe representar el precio mundial del petróleo, corresponderá al precio medio de entrega inmediata (APSP, por sus siglas en inglés) de tres variedades distintas de crudo, a saber, West Texas, Brent y Dubai, ponderadas por igual. El APSP será necesariamente diferente del precio de cualquiera de estos crudos cotizados individualmente, y generalmente se situará entre los precios de los crudos West Texas y Dubai. Si bien los precios de las tres variedades evolucionan al unísono, el APSP probablemente será la mejor estimación del precio mundial del petróleo ya que el mundo depende de una variedad de crudos para satisfacer sus necesidades energéticas.
12En el informe Global Financial Stability Report publicado en septiembre de 2004 se analiza con mayor detalle la actividad de los fondos de cobertura en los mercados del petróleo.
13Si bien estos efectos sobre el nivel de precios y la actividad se calculan para un único año, cabe destacar que los mayores precios del petróleo también afectarán a la actividad y la inflación—tanto básica como global—en años subsiguientes.
14La proyección del crecimiento mundial expuesta en Perspectivas de la economía mundial sería probablemente corregida en menos de 0,3 puntos porcentuales en la medida en que los mayores precios del petróleo obedezcan a un nivel de actividad mayor que el previsto en el último conjunto de proyecciones.

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