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Capítulo I. Perspectivas de la economía y cuestiones de política económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2005
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En términos generales la expansión continúa su curso, ya que las previsiones del crecimiento mundial en 2005 y 2006 no han cambiado mucho desde la última edición de Perspectivas de la economía mundial (cuadro 1.1 y gráfico 1.1); sin embargo, persiste el riesgo de que la situación evolucione desfavorablemente. Tras sufrir una desaceleración pasajera a mediados de 2004, el crecimiento del PIB mundial mejoró hasta finales del primer trimestre de 2005; durante ese período, el vigor del sector de los servicios compensó ampliamente el enfriamiento que aquejó primero a la actividad manufacturera mundial y luego al comercio internacional. Pero en el segundo trimestre del año, en parte como consecuencia del encarecimiento del petróleo, la actividad económica nuevamente dio señales de desfallecer, como lo testificaron el retroceso de los indicadores anticipados y de los índices de confianza en la mayoría de las economías más importantes (gráfico 1.2). Aunque la manufactura mundial y el comercio internacional se están reanimando y aunque los indicadores anticipados son más prometedores, el alza ininterrumpida del precio del petróleo crudo y de los productos refinados —exacerbada por los efectos catastróficos del huracán Katrina— es un factor negativo de peso cada vez mayor.

Cuadro 1.1.Panorama de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
Proyecciones actualesDiferencia con las

proyecciones de

abril de 20051
200320042005200620052006
Producto mundial4,05,14,34,3−0,1
Economías avanzadas1,93,32,52,7−0,1−0,3
Estados Unidos2,74,23,53,3−0,2−0,3
Zona del euro0,72,01,21,8−0,4−0,5
Alemania−0,21,60,81,2−0,7
España2,93,13,23,00,50,1
Francia0,92,01,51,8−0,5−0,4
Italia0,31,21,4−1,2−0,6
Japón1,42,72,02,01,2
Reino Unido2,53,21,92,2−0,7−0,4
Canadá2,02,92,93,20,10,2
Otras economías avanzadas2,54,43,23,9−0,2
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,64,04,7−0,1
Países emergentes y en desarrollo6,57,36,46,10,10,1
África4,65,34,55,9−0,40,5
África subsahariana4,15,44,85,9−0,40,4
América2,25,64,13,80,1
Brasil0,54,93,33,5−0,4
México1,44,43,03,5−0,80,3
Comunidad de Estados Independientes7,98,46,05,7−0,5−0,2
Rusia7,37,25,55,3−0,5−0,3
Excluido Rusia9,211,07,16,8−0,6−0,2
Europa central y oriental4,66,54,34,6−0,20,1
Oriente Medio6,55,55,45,00,30,1
Países en desarrollo de Asia8,18,27,87,20,3
China9,59,59,08,20,50,2
India7,47,37,16,30,5−0,1
ASEAN-45,45,84,95,4−0,5−0,4
Partidas informativas
Unión Europea1,32,51,62,1−0,4−0,4
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado2,64,03,13,2−0,2
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)5,410,37,07,4−0,5−0,2
Importación
Economías avanzadas4,18,85,45,8−1,1−0,5
Países emergentes y en desarrollo11,116,413,511,91,50,9
Exportación
Economías avanzadas3,18,35,06,3−0,9−0,5
Países emergentes y en desarrollo10,814,510,410,30,40,6
Precios de los productos básicos (dólares de EE.UU.)
Petróleo115,830,743,613,920,519,8
No combustibles (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)6,918,58,6−2,14,73,0
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,82,02,22,00,20,2
Países emergentes y en desarrollo6,05,85,95,70,41,1
Tasa interbancaria de oferta de Londres (porcentaje)2
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.1,21,83,64,50,30,4
Sobre los depósitos en euros2,32,12,12,4−0,2−0,5
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,10,10,10,2−0,1−0,2
Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 8 de julio y el 5 de agosto de 2005. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2004 el precio medio del petróleo fue $37,76 el barril; se supone que el precio será $54,23 en 2005 y $61,75 en 2006.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 8 de julio y el 5 de agosto de 2005. Los grupos y las metodologías se detallan en el apéndice estadístico.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2004 el precio medio del petróleo fue $37,76 el barril; se supone que el precio será $54,23 en 2005 y $61,75 en 2006.

Tasa a seis meses para Estados Unidos y Japón, y a tres meses para el euro.

Gráfico 1.1.Indicadores mundiales1

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

Se prevé que el crecimiento mundial se mantendrá ligeramente por encima de la tendencia en 2005–06; entre tanto, la inflación sigue siendo moderada.

1La franja sombreada indica proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo, salvo indicación en contrario.

2Tasas de crecimiento promedio en los distintos países, agregadas usando ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo; los agregados varían con el tiempo a favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

3Promedio ponderado en función del PIB de las tasas de rendimiento de los bonos del Estado a 10 años (o el vencimiento más próximo a 10 años) descontada la tasa de inflación en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido y Canadá. No se incluye a Italia antes de 1972.

4Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai Fateh y West Texas Intermediate.

Gráfico 1.2.Indicadores corrientes y anticipados

(Variación porcentual con respecto a un año antes, salvo indicación en contrario)

La producción industrial y el crecimiento del comercio internacional disminuyeron durante 2004, pero parecerían estar estabilizándose.

Fuentes: Confianza de las empresas: Estados Unidos, the Institute for Supply Management; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Banco de Japón. Confianza de los consumidores: Estados Unidos, Conference Board; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Cabinet Office. Demás indicadores: Haver Analytics.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Corea, Eslovenia, Estonia, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Israel, Letonia, Lituania, Malasia, México, Pakistán, Perú, Polonia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, la República Checa, la República Eslovaca, Rumania, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Ucrania y Venezuela.

3Los datos correspondientes a China, India, Pakistán y Rusia se han interpolado.

Contra este telón de fondo se han acentuado las diferencias regionales mencionadas en la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial:

  • Los desequilibrios de las cuentas corrientes a escala mundial —uno de los riesgos más graves para las perspectivas a mediano plazo— se han agudizado nuevamente. En Estados Unidos, el déficit en cuenta corriente aumentará a más del 6% del PIB según las proyecciones para 2005 (0,3% del PIB más de lo previsto en abril) a causa del encarecimiento del petróleo y de la constante solidez de la demanda interna. La contracara de ese déficit son superávit en Japón; China; los exportadores de petróleo de Oriente Medio, que debido a los elevadísimos precios del petróleo registran ahora un superávit en dólares de EE.UU. mayor que el de las economías emergentes de Asia; la Comunidad de Estados Independientes, y algunos países industriales pequeños. Aun así, Estados Unidos sigue recibiendo fuertes caudales de capital, tanto privado como oficial.
  • Por lo tanto, persisten profundas divergencias en el crecimiento de las distintas regiones. Los motores de la expansión siguen siendo Estados Unidos y China, cuyo crecimiento mantiene un poderoso ímpetu. Con las destacadas excepciones de Japón e India, se han revisado a la baja las proyecciones de crecimiento de casi todas las demás regiones durante 2005; en ese sentido, es especialmente preocupante la debilidad cada vez mayor de la zona del euro. Es natural entonces que se estén acentuando las diferencias de orientación de la política monetaria: la Reserva Federal y el Banco de Canadá han subido las tasas de intervención, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón han optado por no hacer cambios, y el Banco de Inglaterra y el Banco de Suecia han recortado las tasas de interés en los últimos meses.
  • Aunque el déficit estadounidense en cuenta corriente continúa aumentando, los dólares de EE.UU. ponderados según el comercio exterior se apreciaron ligeramente durante los ocho primeros meses de 2005 (gráfico 1.3). Las diferencias de fluctuación entre las monedas de los países industriales fueron amplias: el dólar canadiense volvió a apreciarse, en tanto que el yen y el euro se depreciaron. La caída del euro parecería consecuencia del empeoramiento de los diferenciales de las tasas de interés a corto plazo y del recrudecimiento de la incertidumbre política en el continente tras el rechazo francés y neerlandés a la constitución de la Unión Europea. En los mercados emergentes, las fluctuaciones cambiarias bilaterales frente al dólar de EE.UU. fueron dispares, pero, excepto en el caso de los países del grupo ASEAN-4, los tipos ponderados según el comercio exterior registraron una apreciación general, sobre todo en América Latina. Tras la reforma cambiaria anunciada por China el 21 de julio de 2005 —que incluyó una revaluación del 2,1%, la adopción de una cesta de monedas de referencia y una banda de fluctuación diaria del 0,3% frente al dólar de EE.UU.— el renmibi no ha fluctuado demasiado respecto de la divisa estadounidense, y otras monedas de la región también se han mantenido sin grandes movimientos, salvo la rupia indonesia, que se vio sometida a una presión considerable a fines de agosto.

Gráfico 1.3.Evolución mundial de los tipos de cambio

Tras una depreciación constante desde comienzos de 2002, el dólar de EE.UU. se ha apreciado en lo que va de 2005, principalmente frente a la depreciación del euro, la libra esterlina y el yen.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Australia y Nueva Zelandia.

2Dinamarca, Noruega y Suecia.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Hungría, Polonia y República Checa.

5Rusia, Sudáfrica y Turquía.

6ERI (economías recientemente industrializadas): Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

7Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

El precio del petróleo sigue en alza y a fines de agosto marcó un nuevo máximo nominal del orden de $65 el barril, aunque después retrocedió ligeramente (apéndice 1.1, “Evolución reciente de los mercados de productos básicos”)1. A pesar de que la OPEP anunció hace poco un aumento de las cuotas, los mercados siguen preocupados por la posibilidad de que la capacidad de producción adicional, que se encuentra hoy a niveles muy bajos, no baste para satisfacer el aumento de la demanda el próximo invierno, a lo cual se suma la incertidumbre en torno a la oferta a corto plazo, ahora a causa de los cuantiosos daños que infligió el huracán Katrina a la infraestructura estadounidense de producción y refinación de petróleo en el golfo de México. Aunque el impacto del huracán en el precio del crudo se vio suavizado por el uso de las reservas estratégicas y por la oferta saudí de agregar 0,5 millones de barriles a la producción diaria de crudo, las insuficiencias de la capacidad de refinación han agudizado la presión sobre el precio de los productos refinados, sobre todo en Estados Unidos. A nivel más general, aunque la enérgica demanda conserva un papel decisivo en el mercado del petróleo, las recientes presiones sobre el precio parecen reflejar también una inquietud creciente en torno a las posibilidades de escasez. En consonancia, los precios de los futuros a largo plazo fluctúan cada vez más a la par de los precios de entrega inmediata a corto plazo, lo cual sugiere que hay mayor incertidumbre en cuanto a la estabilidad de las variables fundamentales a largo plazo del mercado2. Los precios de los productos básicos no combustibles, que globalmente se mantuvieron estables durante gran parte de 2004, han aumentado en respuesta a una demanda vigorosa —sobre todo de metales— y a perturbaciones de la oferta causadas, entre otras cosas, por factores meteorológicos. Tras sufrir una fuerte caída durante el segundo semestre de 2004, el ingreso del sector de los semiconductores recuperó terreno a principios de 2005, sobre todo en Estados Unidos; por lo tanto, los analistas del sector corrigieron al alza los pronósticos de ventas para 2005. Sin embargo, no es del todo seguro que esta recuperación esté firmemente cimentada y el ingreso ha disminuido últimamente.

La inflación global mundial aumentó ligeramente debido al avance de los precios del petróleo, pero continúa en niveles moderados (gráfico 1.4). En los principales países industriales, la inflación básica en general parece contenida; las expectativas inflacionarias, bien afianzadas, y los aumentos salariales, moderados, pero habrá que vigilar el efecto del encarecimiento del petróleo y, en Estados Unidos, el alza de los costos unitarios de la mano de obra. Las presiones inflacionarias son un poco más intensas en los mercados emergentes, y la mayoría de las regiones han revisado al alza los pronósticos para 2005. Como las expectativas inflacionarias están generalmente menos afianzadas en estos países, el impacto del precio del petróleo o de otros shocks es inevitablemente más pronunciado; además, en algunos países con grandes superávit hay más presiones de recalentamiento.

Gráfico 1.4.Inflación mundial

(Variación porcentual anualizada del promedio móvil de tres meses con respecto al promedio anterior de tres meses)

La inflación global subió a causa del encarecimiento del petróleo, y la inflación básica también registró cierto aumento en los mercados emergentes.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, el Reino Unido, Suecia y zona del euro.

2Brasil, Chile, China, Corea, Hungría, India, Indonesia, México, Polonia, la provincia china de Taiwan y Sudáfrica.

En los mercados financieros, las condiciones siguen siendo favorables (gráfico 1.5)3. Pese a su volatilidad, las tasas de interés a largo plazo se mantienen a niveles inusitadamente bajos en el mundo entero; los mercados mundiales de renta variable no han perdido su resiliencia, sustentados por pingües utilidades empresariales y balances cada vez más sólidos; y los diferenciales de crédito continúan una línea moderada, con la excepción de los pequeños aumentos observados en los instrumentos de mayor rentabilidad. Las condiciones de financiamiento también son muy favorables en los mercados emergentes (gráfico 1.6), gracias al fortalecimiento de los parámetros económicos fundamentales, a la participación más activa de inversionistas a largo plazo y a la búsqueda constante de rentabilidad; por otra parte, las entradas netas de capital privado disminuirán en 2005 según las proyecciones, primordialmente como consecuencia del reciclaje de superávit en los países productores de petróleo (cuadro 1.2). Los balances de las instituciones financieras parecen estar en condiciones relativamente saludables; sin embargo, como las tasas de interés a largo plazo son bajas y las curvas de rendimiento se están aplanando, los participantes en el mercado han intentado rentabilizar mejor sus inversiones recurriendo a estrategias cada vez más complejas y apalancadas. Algunas de estas operaciones se tradujeron en ingentes pérdidas para varios fondos de inversión especulativos cuando se rebajó la calificación crediticia de General Motors y Ford, pero el impacto fue relativamente suave y la subsecuente turbulencia no llegó a otros mercados.

Gráfico 1.5.Evolución de los mercados financieros maduros

Las tasas de interés a largo plazo han disminuido en el mundo entero, y las curvas de rendimiento se han aplanado al mismo tiempo.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Office of Federal Housing Enterprise Oversight; Japan Real Estate Institute; Halifax; National Institute for Statistics and Economic Studies, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Tasa de los bonos del Estado a 10 años menos tasa de las letras del Tesoro a tres meses.

2Índice Halifax de la vivienda calculado a partir del valor de todas las viviendas.

3Índice del precio de la vivienda calculado a partir del valor de las viviendas unifamiliares en Estados Unidos en su conjunto, en varias regiones del país, y en los distintos estados y el Distrito de Columbia.

4Índice del precio de la vivienda: todos los hogares.

5Índice del precio de terrenos urbanos: promedio de las zonas residenciales del país.

Gráfico 1.6.Condiciones financieras en los mercados emergentes

Las condiciones financieras en los mercados emergentes siguen siendo favorables y los diferenciales se encuentran a niveles muy bajos.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Capital Data, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio sobre un período móvil de 30 días de la correlación cruzada de los diferenciales de los mercados de deuda emergentes.

Cuadro 1.2.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1994–961997199819992000200120022003200420052006
Total
Flujos netos de capital privado2156,4191,776,286,074,366,268,2158,2232,0132,953,8
Inversión privada directa neta98,5146,2158,6173,2167,0178,6142,7153,4189,1209,2206,1
Inversión privada de cartera neta65,060,842,669,521,0−83,6−87,6−7,364,0−28,6−19,0
Otros flujos netos de capital privado−7,0−15,3−125,0−156,7−113,7−28,813,012,1−21,1−47,7−133,3
Flujos oficiales netos15,228,456,018,3−52,1−0,610,6−61,7−81,0−137,1−139,3
Variación de las reservas3−97,3−105,2−34,8−93,4−113,2−115,9−185,7−364,6 –517,4−510,5−506,8
Partida informativa
Cuenta corriente4−88,7−82,6−51,638,9127,291,5143,8229,1319,4490,2570,9
África
Flujos netos de capital privado22,07,97,910,1−1,07,43,410,714,222,718,3
Inversión privada directa neta2,37,76,69,48,022,314,714,613,919,517,8
Inversión privada de cartera neta3,67,44,39,1−1,8−7,6−0,90,16,35,56,3
Otros flujos netos de capital privado−3,8−7,3−3,0−8,4−7,3−7,2−10,4−4,1−6,0−2,2−5,8
Flujos oficiales netos2,8−4,42,61,80,2−1,91,82,8−8,71,7
Variación de las reservas3−4,7−11,31,7−2,8−12,7−12,4−8,1−19,4−35,5−38,6−61,0
América
Flujos netos de capital privado246,199,770,838,540,527,00,418,59,915,28,5
Inversión privada directa neta29,257,661,365,869,471,343,936,146,646,146,7
Inversión privada de cartera neta41,130,325,61,32,4−9,1−14,9−9,0−10,31,74,0
Otros flujos netos de capital privado−24,211,7−16,1−28,6−31,3−35,3−28,7−8,5−26,4−32,5−42,2
Flujos oficiales netos1,45,517,25,6−7,227,020,67,3−5,4−9,1−9,7
Variación de las reservas3−16,9−26,59,611,91,52,9−1,0−37,5−23,7−28,1−19,8
Comunidad de Estados Independientes5
Flujos netos de capital privado2−0,819,96,4−6,4−12,9−1,9−9,516,59,4−10,30,4
Inversión privada directa neta3,25,95,34,22,44,64,05,313,48,68,5
Inversión privada de cartera neta−7,717,67,7−3,1−6,1−9,2−8,2−4,84,1−16,2−1,1
Otros flujos netos de capital privado3,7−3,6−6,7−7,5−9,22,7−5,316,0−8,1−2,6−7,0
Flujos oficiales netos9,28,710,00,1−4,3−4,5−1,7−5,1−4,6−5,2−2,9
Variación de las reservas3−3,2−4,37,5−2,7−17,2−11,3−11,7−33,8−54,8−80,7−112,2
Economías emergentes de Asia6
Flujos netos de capital privado2,792,736,6−49,911,87,514,721,062,0132,984,634,1
Inversión privada directa neta50,655,756,667,159,848,647,567,181,684,283,8
Inversión privada de cartera neta25,36,88,755,820,1−54,7−60,24,925,8−3,3−1,4
Otros flujos netos de capital privado716,8−26,0−115,2−111,1−72,420,733,7−10,025,43,8−48,2
Flujos oficiales netos−3,322,715,4−0,3−11,7−11,35,2−16,65,813,116,2
Variación de las reservas3−48,7−36,0−52,9−87,5−52,5−90,9−149,9−227,8−342,7−291,6−234,9
Europa central y oriental
Flujos netos de capital privado212,320,227,336,739,011,855,848,158,072,358,6
Inversión privada directa neta9,311,619,222,623,923,925,214,923,832,530,3
Inversión privada de cartera neta4,05,4−1,35,73,10,51,77,528,324,122,0
Otros flujos netos de capital privado−1,03,29,48,412,0−12,728,825,85,915,76,3
Flujos oficiales netos0,4−3,30,3−2,61,65,6−7,6−5,4−5,7−5,7−2,8
Variación de las reservas3−14,2−10,7−9,5−11,3−2,87,4−11,6−11,7−14,8−17,0−2,3
Oriente Medio8
Flujos netos de capital privado24,27,413,7−4,71,27,2−2,82,47,5−51,7−66,2
Inversión privada directa neta4,07,69,64,13,47,77,415,39,718,418,9
Inversión privada de cartera neta−1,3−6,8−2,30,73,3−3,5−5,1−5,99,7−40,3−48,7
Otros flujos netos de capital privado1,56,66,5−9,4−5,42,9−5,2−7,0−11,9−29,8−36,4
Flujos oficiales netos4,7−0,810,413,7−30,7−15,5−7,6−44,7−71,1−121,5−141,8
Variación de las reservas3−9,6−16,58,8−1,0−29,5−11,6−3,3−34,4−45,9−54,5−76,5
Partidas informativas
Exportadores de combustibles
Flujos netos de capital privado2−13,627,417,2−22,3−36,6−9,7−20,111,93,9−76,6−91,5
Exportadores de productos no combustibles
Flujos netos de capital privado2170,0164,359,1108,3110,975,888,3146,4228,1209,5145,3

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, Israel, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales chinos con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado destinados a las economías emergentes de Asia en 2003 ascendieron a $107.000 millones, en tanto que los otros flujos netos de capital privado que llegaron a la región fueron de $35.000 millones.

Incluye Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, Israel, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Excluidos los efectos de la recapitalización de dos grandes bancos comerciales chinos con reservas internacionales del Banco de China ($45.000 millones), los flujos netos de capital privado destinados a las economías emergentes de Asia en 2003 ascendieron a $107.000 millones, en tanto que los otros flujos netos de capital privado que llegaron a la región fueron de $35.000 millones.

Incluye Israel.

El bajo nivel de las tasas de interés a largo plazo en el mundo entero sigue siendo un misterio, según Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal. Aunque la situación se debe en parte a expectativas inflacionarias leves y bien afianzadas, las tasas de interés reales permanecen muy por debajo de los promedios históricos, lo cual es difícil de conciliar con la creciente deuda pública y otras variables económicas fundamentales. Como el bajo nivel de las tasas de interés es mundial, sería razonable atribuirlo a factores mundiales. No cabe duda de que uno de ellos es la situación de los mercados financieros4, pero probablemente influyan mucho también el ahorro y la inversión mundiales efectivos y deseados (capítulo II, “Desequilibrios mundiales: Perspectiva del ahorro y la inversión”). Una perspectiva muy citada (véase Bernanke, 2005) es que el aumento del ahorro en los mercados emergentes ha provocado una saturación del ahorro a escala mundial, empujando a la baja las tasas de interés mundiales y —a través de las repercusiones en los precios de los activos— erosionando sistemáticamente el ahorro de los hogares en los países industriales. Pero como puede observarse en el gráfico 1.7, hay otros factores importantes en juego. En los países industriales, más allá del deterioro de la situación fiscal, que ha provocado una disminución considerable del ahorro mundial desde el año 2000, el creciente superávit del sector empresarial resulta particularmente llamativo. Como porcentaje del PIB, las utilidades empresariales en los países industriales han alcanzado niveles históricamente elevados, en tanto que la inversión privada no residencial es excepcionalmente baja, lo que hace pensar que la cautela de las empresas tras el estallido de la última burbuja, los excedentes de capacidad o bien otras limitaciones estructurales o vinculadas a los balances están haciendo sentir sus efectos en mayor o menor medida. También se puede comprobar tendencias parecidas en muchos mercados emergentes, sobre todo en las economías emergentes de Asia (con la excepción de China, donde se ha registrado un aumento marcado del ahorro y la inversión de las empresas).

Gráfico 1.7.¿Saturación del ahorro o ausencia de inversión?1

(Porcentaje del PIB mundial)

En los últimos años, el ahorro ha aumentado en los mercados emergentes y disminuido en los industriales, sobre todo en el sector público. El ahorro neto de las empresas de los países industriales es excepcionalmente elevado, gracias a la abundancia de las utilidades y al bajo nivel de inversión.

Fuentes: Banco de datos analíticos de la OCDE; OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los índices grupales compuestos son sumas de los datos correspondientes a cada país convertidos a dólares de EE.UU. al tipo de cambio de mercado promedio en relación con la suma del PIB total del grupo en dólares de EE.UU.

2Por falta de datos, se excluye del grupo de países industriales de Perspectivas de la economía mundial a Dinamarca, Grecia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelandia, Portugal y Suiza.

Por lo tanto, el comportamiento del sector empresarial —y sobre todo el destino que le dé a estos superávit netos históricos— será decisivo para el panorama mundial de los años venideros. Una posibilidad —que en términos amplios se corresponde con las previsiones de referencia de Perspectivas de la economía mundial— es que una vez que los balances estén casi reestructurados y la liquidez de las empresas haya alcanzado niveles sin precedentes, aumentarán tanto los salarios como las inversiones empresariales, lo cual irá acompañado de la correspondiente alza de las tasas de interés a corto y largo plazo. Si bien el aumento de los intereses perjudicaría la demanda —sobre todo en los países donde los firmes precios de los activos han sido el sustento del consumo—, tendría sentido en un contexto de crecimiento mundial vigoroso y sostenido. Pero se perfilan también posibilidades menos agradables. Por ejemplo, como la inversión en algunos países aún está bloqueada por impedimentos estructurales y de otra índole, el proceso de ajuste podría ser asimétrico y agravar los desequilibrios mundiales. Del mismo modo, es posible que la abundante liquidez de las empresas no permita ver del todo el impacto que han tenido en la inflación y la oferta los shocks recientes, especialmente el encarecimiento del petróleo y, en algunos países, la erosión de los márgenes a causa de la apreciación del tipo de cambio. De ser así, quizá sea necesario ir haciendo ajustes a medida que las utilidades empresariales vuelvan a niveles más normales.

Contra este telón de fondo, se prevé que el crecimiento del PIB mundial promedie un 4,3% en 2005 y 2006. Concretamente, se calcula que el crecimiento mundial sufrirá una pequeña desaceleración hasta entrado 2006 y que luego repuntará modestamente (gráfico 1.8). El efecto negativo del encarecimiento del petróleo quedaría neutralizado por políticas macroeconómicas aún acomodaticias (con un leve endurecimiento en algunas grandes economías en 2006, como muestra el gráfico 1.9), las condiciones favorables de los mercados financieros —sobre todo las bajas tasas de interés a largo plazo—y, como ya se señaló, el fortalecimiento de los balances de las empresas. Estas son entonces las perspectivas para los países y las regiones más importantes:

Gráfico 1.8.Perspectivas mundiales

(PIB real; variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

De acuerdo con las previsiones, el crecimiento mundial sufrirá una disminución moderada hasta entrado 2006 y luego experimentará un ligero repunte.

Fuentes: Haver Analytics y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y zona del euro.

2ERI (economías recientemente industrializadas): Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Estonia, Hungría, Letonia, Polonia y la República Checa.

5Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

6Israel, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Gráfico 1.9.Políticas fiscales y monetarias en los principales países avanzados

Se prevé que en 2006 la política monetaria y la fiscal se endurecerán moderadamente en la mayoría de los países del G-7.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1En el caso de Japón, excluye el respaldo a los bancos.

2Tasa a tres meses en la zona del euro, Francia y Alemania.

  • Dentro del grupo de los países industriales, el crecimiento del PIB estadounidense se ha ralentizado modestamente, pero según las proyecciones continuará siendo el más elevado entre los miembros del G-7 gracias al sólido aumento de la productividad. Pese a la pérdida desgarradora de vidas y bienes, el impacto directo del huracán Katrina en el crecimiento del PIB probablemente sea moderado, como sucede generalmente con las catástrofes naturales (véase el análisis que figura más adelante). Los efectos indirectos —que se harán sentir sobre todo a través del alza del precio de la gasolina— podrían resultar más preocupantes: como el ahorro de los hogares está marcando mínimos históricos, se agrava el riesgo de una fuerte contracción del aumento del consumo privado, sobre todo si llegara a tambalear el mercado de la vivienda, donde los valores registran niveles cada vez más elevados. En la zona del euro, la recuperación provisional de la demanda interna durante el segundo semestre de 2004 se ha desacelerado considerablemente. Aunque los datos en general apuntan a una intensificación de la actividad durante el segundo semestre de 2005, se han revisado a la baja las previsiones de aumento del PIB para el año, especialmente en el caso de Italia. Los riesgos continúan empañando las perspectivas, en vista de la debilidad constante de la demanda interna final y de la falta de resiliencia de las economías de la zona frente a los shocks externos. Japón, por el contrario, está recuperando el ímpetu: el PIB experimentó un aumento marcado en el primer trimestre de este año y de acuerdo con datos recientes la expansión continuará, aunque a un ritmo más suave. Las proyecciones actuales apuntan a un crecimiento promedio del PIB de alrededor de 2% en 2005 y en 2006, amenazado principalmente por factores externos.
  • Globalmente, las perspectivas de crecimiento de los países de mercados emergentes y en desarrollo no han cambiado, pero esto oculta variaciones sustanciales de las previsiones regionales y nacionales, que reflejan el impacto de la fluctuación de los precios del petróleo y otros productos básicos, la exposición a la evaluación de la manufactura y del comercio mundiales, y los factores propios de cada país. Dentro del grupo de las economías emergentes de Asia, el crecimiento del PIB chino ha seguido superando las expectativas, pero como el sistema bancario conserva una liquidez considerable, persiste el riesgo de que se reavive la expansión del crédito y la inversión. En India, el crecimiento también ha conservado su fortaleza, gracias a la expansión constante de los servicios —de la tecnología de la información, entre otros— y a la creciente producción industrial. En el resto de la región, después de un primer trimestre flojo, el crecimiento del PIB se reavivará a la par de la actividad manufacturera mundial, aunque gran parte de esa recuperación dependerá del repunte previsto del sector de la tecnología de la información y de los precios del petróleo. Pese a haber repuntado con energía en 2004, el crecimiento del PIB de América Latina ha disminuido, sobre todo en Brasil —cuya demanda interna se contrajo a principios de 2005 como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria adoptado para luchar contra la inflación—, y la incertidumbre política reinante en algunos países es un riesgo cada vez más preocupante. Cabe suponer que el vigoroso aumento de las exportaciones y la evolución más favorable de la política macroeconómica contribuirán a sustentar la expansión regional; al mismo tiempo, como en muchísimos casos los futuros reembolsos de deuda ya están financiados, ha disminuido en cierta medida el riesgo de volatilidad financiera originado por la incertidumbre política actual y las próximas elecciones. El aumento de la producción petrolera y la carrera al alza de los precios del petróleo siguen apuntalando el crecimiento del PIB en Oriente Medio, acompañado de una impresionante mejora de la situación fiscal y la cuenta corriente externa. Pese a la intensa demanda interna, la inflación sigue contenida —excepto en el caso de Irán—; aun así, habrá que gestionar con cuidado la política fiscal y estructural para absorber de manera eficaz el ingreso petrolero adicional. En Turquía, el crecimiento del PIB se ha suavizado para tomar un ritmo más sostenible y, a la vez, el déficit en cuenta corriente ha vuelto a profundizarse, lo cual subraya la necesidad de que las autoridades ejecuten con mano firme su programa económico. En el resto de la región, el crecimiento del PIB ruso es más lento desde mediados de 2004, como consecuencia del estrangulamiento de la capacidad y las secuelas del escándalo Yukos; el crecimiento también se ha enfriado en las economías emergentes de Europa, donde los riesgos más graves son los elevados déficit en cuenta corriente —especialmente en Hungría— y un aumento pronunciado del crédito.
  • Dentro del grupo de los países más pobres, los pronósticos anticipan que el crecimiento del PIB en África subsahariana se ralentizará hasta llegar al 4,8% en 2005 —0,4 puntos porcentuales por debajo de la previsión de abril—, en parte como consecuencia de una desaceleración aguda de la actividad económica en Nigeria, cuya producción petrolera se está acercando al límite de la capacidad. El crecimiento de los países importadores de petróleo ha perdido ritmo, pero aun así ha dado muestras de una resistencia sorprendente, ya que el impacto negativo del alza del precio del petróleo hasta el momento ha quedado neutralizado por el aumento de los precios de los productos básicos no petroleros, a lo cual se sumaron los beneficios de la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales en curso. De cara al futuro, el personal técnico del FMI proyecta un repunte del crecimiento del PIB al 5,9% en 2006, impulsado principalmente por la aceleración del crecimiento de los países productores de petróleo gracias a la nueva capacidad. Sin embargo, como el precio del petróleo está subiendo más rápido que el de los productos básicos no combustibles, se han agravado los riesgos para los importadores netos de petróleo (gráfico 1.10); como siempre, mucho dependerá de la solidez de las políticas, el fortalecimiento de la estabilidad política y las condiciones meteorológicas5.

Gráfico 1.10.Ganancias y pérdidas comerciales a causa de la fluctuación de los precios de los productos básicos en comparación con 20021

(Porcentaje del PIB de 2002)

Para muchos de los países más pobres, el aumento de los precios de los productos básicos no combustibles ha compensado apenas parcialmente las pérdidas sufridas como consecuencia del encarecimiento del petróleo.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1La cifra muestra el impacto que el alza proyectada de los precios de los productos básicos entre 2002–04 y 2004–06 en comparación con los precios de 2002 tendrá en la balanza comercial, excluidos los combustibles (eje horizontal) e incluidos los combustibles (eje vertical).

Los riesgos a corto plazo apuntan a un deterioro de las perspectivas. Más allá de los riesgos geopolíticos —reavivados por la tragedia que vivió Londres en julio—, existen tres inquietudes generales:

  • La carestía y la inestabilidad de los precios del petróleo siguen creando riesgos considerables a escala mundial. Desde fines de 2004, el precio de entrega inmediata del petróleo ha subido más de $20 el barril. Como el mercado está muy estrecho y los precios a largo plazo de los futuros tienen cada vez menos fundamento, no se puede descartar la posibilidad de que el precio del petróleo vuelva a experimentar un fuerte aumento (de hecho, a juzgar por los mercados de opciones, hay un 15% de posibilidad de que la variedad West Texas supere los $80 el barril, como se indica en el apéndice 1.1). Hasta la fecha, el impacto del encarecimiento del petróleo en el crecimiento mundial ha sido sorprendentemente suave, en parte porque lo que ha empujado los precios al alza es en gran medida la vigorosa demanda mundial y las expectativas inflacionarias relativamente bien afianzadas; sin embargo, esta carestía podría deberse a factores menos benignos, como la posibilidad de que en los cálculos de los consumidores una parte sustancial del shock petrolero esté considerada como un fenómeno pasajero y de que, en algunos casos, esta sacudida no haya reverberado en los precios internos6. Como los aumentos recientes del precio del petróleo no se deben tanto a la presión de la demanda, las alzas futuras podrían tener un efecto menos benigno, sobre todo si repercutieran sensiblemente en la confianza de los consumidores y, por ende, en el gasto. Además, el impacto en las expectativas inflacionarias podría ser mucho más contundente, con el riesgo de una fuerte escalada de las tasas de interés, y los efectos perjudiciales para la oferta se tornarían mucho más preocupantes. También podrían sufrir graves efectos los países y las regiones cuya demanda interna ya es débil —sobre todo la zona del euro— y muchos de los países de mercados emergentes y en desarrollo que importan petróleo7.
  • Las actitudes proteccionistas se están acentuando a causa de los desequilibrios mundiales y del creciente temor frente a la competencia de los mercados emergentes. Al no haberse concretado la pronta revaluación del renminbi, este año el Congreso estadounidense otorgó decidido respaldo a un proyecto de ley que impondría aranceles indiscriminados a los productos chinos; en la zona del euro, la reciente decisión de retirar la propuesta de Directiva sobre Servicios estuvo motivada en parte por temor al “dumping social” de Europa oriental. La eliminación de las cuotas a los textiles y las prendas de vestir —posiblemente la decisión más publicitada en la historia del comercio internacional— también ha despertado sentimientos proteccionistas en muchos países, expresados por ejemplo a través de restricciones a las exportaciones chinas.
  • En los mercados financieros, las condiciones podrían endurecerse considerablemente, algo particularmente problemático si las expectativas inflacionarias empeoran bruscamente, en lugar de haber un ajuste más gradual de la inversión y del ahorro. En caso de producirse ese cuadro, lo más preocupante sería la posibilidad de que los mercados inmobiliarios tambalearan simultáneamente; asimismo, algunos mercados emergentes podrían resentirse notablemente. Como señala el FMI en la edición de septiembre de este año de Global Financial Stability Report, los entes supervisores y reguladores deben prestar especial atención a los riesgos que acarrean las estrategias de inversión con mecanismos de arbitraje y apalancamiento cada vez más complejos.

Pese a estos riesgos, el panorama a corto plazo sigue siendo favorable en términos generales, ya que la economía mundial ha demostrado poseer una notable resiliencia frente a los shocks de los últimos años. Las razones son diversas: no solo las variables fundamentales —marcos monetarios reforzados considerablemente (capítulo IV, “Régimen de metas de inflación: ¿es viable en los países de mercados emergentes?”), mayor flexibilidad económica, más resiliencia en el sistema financiero y menor vulnerabilidad en los mercados emergentes—, sino también factores más transitorios como el nivel inusitadamente bajo de las tasas de interés y la perenne voluntad de los inversionistas de financiar grandes desequilibrios mundiales. No obstante, de cara al futuro, aunque existen claramente factores positivos —como los efectos de la revolución de la tecnología de la información—, a largo plazo la expansión parecería descansar sobre cimientos mucho más endebles. Concretamente, la recuperación sigue dependiendo demasiado de las economías de Estados Unidos y China —que afrontan profundos y difíciles reajustes— y, como se explica a continuación, no se ha avanzado mucho en la eliminación de los severos riesgos a mediano plazo.

De hecho, recientemente hubo movimientos que en cierta medida podrían dificultar el ajuste. Aunque en muchos casos se han aprovechado bien las condiciones propicias de los mercados financieros —el ejemplo más destacado son los mercados emergentes que reestructuraron y financiaron por adelantado su deuda—, las elevadas valoraciones de la vivienda en muchos países podrían dejar secuelas, sobre todo porque a los hogares les lleva más tiempo sanear sus balances en una economía con inflación baja. Además, el alza del precio del petróleo —que significa que los países productores alimentan cada vez más el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos— complicará aún más la solución de los desequilibrios mundiales. Inevitablemente, a estos países les llevará mucho tiempo el ajuste, teniendo en cuenta la magnitud del aumento de sus ingresos petroleros en relación con el tamaño de sus economías y la imposibilidad de saber con exactitud si esos nuevos niveles se perennizarán. A corto plazo, esto quizá contribuya a sustentar los desequilibrios actuales —sobre todo si los productores de petróleo invierten su superávit en activos denominados en dólares de EE.UU.—, pero a costa de un problema más grave a largo plazo porque las obligaciones externas de Estados Unidos no dejan de multiplicarse.

En cuanto a las políticas, el curso que se le debe dar al régimen monetario a corto plazo difiere cada vez más entre un país y otro, según la etapa del ciclo económico en la que se encuentre. El ritmo mesurado con el que Estados Unidos está restringiendo la política monetaria parece adecuado, aunque habrá que vigilar de cerca los indicios de recrudecimiento de la presión en los mercados laborales. China probablemente también deba adoptar una orientación más restrictiva, sobre todo si el aumento de la inversión da señales de afianzarse, y podrá beneficiarse de la mayor flexibilidad cambiaria producto de las recientes reformas. La política monetaria, por el contrario, ha permanecido invariable en la zona del euro, pero si los datos confirman que las presiones inflacionarias siguen estando contenidas y si no se hace realidad la recuperación esperada, correspondería plantearse un recorte de las tasas de interés. Japón mantiene con razón una postura acomodaticia, y la política de expansión cuantitativa debería continuar hasta que se haya comprobado fehacientemente que la deflación está derrotada. En los casos en que la inflación de los precios de la vivienda no retroceda, se podrían limitar los riesgos combinando la presión moral con medidas prudenciales, de ser necesario; a más largo plazo, habrá que rectificar los mecanismos regulatorios que pueden exacerbar la presión sobre los precios (entre ellos, los que tienen el potencial de restringir la oferta).

Como ya se señaló, la tarea primordial continúa siendo la de aprovechar la expansión para disolver los focos de vulnerabilidad económica fundamentales y estimular el crecimiento a largo plazo:

  • El recrudecimiento de los desequilibrios mundiales y los cambios en su distribución son aún un riesgo importante a mediano plazo. Hasta la fecha, los efectos negativos han sido relativamente limitados, en parte porque los inversionistas extranjeros continúan acumulando activos denominados en dólares de EE.UU. sin exigir primas sobre las tasas de interés, pese a las cuantiosísimas pérdidas de capital sufridas desde que la moneda estadounidense comenzó a depreciarse a principios de 20028. Esta situación favorable podría persistir durante cierto tiempo, pero en algún momento acabará y mejor será no esperar a averiguar cuándo. Tal como lo explica en detalle el apéndice 1.2 (“¿Cómo se ajustarán los desequilibrios mundiales?”), una fuerte contracción de la demanda de activos estadounidenses combinada con la intensificación de las presiones proteccionistas bien podría desencadenar una recesión mundial; por el contrario, la acción mancomunada para reducir los desequilibrios podría contribuir a alejar los riesgos de un ajuste desordenado; limitar la magnitud de la exposición externa, con los riesgos concomitantes, y sustentar el crecimiento mundial durante el ajuste. Desde la edición de abril de Perspectivas de la economía mundial, se han implementado algunas de las estrategias elaboradas para corregir los desequilibrios mundiales: el panorama fiscal de Estados Unidos ha mejorado, gracias a la recuperación del ingreso público (aunque los gastos urgentes relacionados con el huracán Katrina engrosarán el déficit a corto plazo), y se han dado importantes pasos para flexibilizar los regímenes cambiarios asiáticos, sobre todo en China y Malasia. Sin embargo, aún queda un camino bastante largo por recorrer. El ajuste fiscal proyectado a mediano plazo por Estados Unidos sigue siendo modesto, y Asia debería aprovechar al máximo el margen de flexibilidad de los nuevos tipos de cambio. Además, desde abril ha habido pocos avances en Asia hacia la reforma financiera y en Japón y la zona del euro hacia nuevas reformas estructurales que estimulen la demanda interna y el crecimiento. Los países exportadores de petróleo también tendrán que actuar, aprovechando el aumento del ingreso público para invertirlo en sectores con una elevada rentabilidad social (teniendo en cuenta los factores cíclicos) y acelerar las reformas estructurales promotoras del crecimiento9; es posible que a mediano plazo también sea necesaria una apreciación real del tipo de cambio. Aun así, como ya se ha señalado, en los países exportadores el ajuste llevará tiempo, lo cual destaca la necesidad de que los demás países actúen sin demora.
  • Las situaciones fiscales insostenibles a mediano plazo continúan planteando un grave riesgo. De acuerdo con las previsiones para los principales países industriales, los déficit fiscales disminuirán modestamente a mediano plazo (excepto en el caso de Canadá, que sigue gozando de superávit). Un factor de especial preocupación es el creciente índice de endeudamiento público de Japón, Italia y Alemania (cuadro 1.3). En la mayoría de los países, pese a las reformas ya instituidas, la presión fiscal generada por el envejecimiento de la población es todavía sumamente preocupante, sobre todo desde el punto de vista de la atención de la salud. Es alentador comprobar que los países de mercados emergentes han saneado notablemente sus finanzas públicas en los últimos años, aunque en muchos la deuda pública permanece muy por encima de los niveles sostenibles (recuadro 1.1 “¿Sigue siendo demasiado alto el nivel de deuda pública en los países de mercados emergentes?”).
Cuadro 1.3.Balanza fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1(Porcentaje del PIB)
1989–98199920002001200220032004200520062010
Principales economías avanzadas
Saldo efectivo−3,5−1,2−0,2−1,8−4,1−4,6−4,1−4,0−4,1−2,8
Brecha de producción20,41,32,20,6−0,8−1,5−0,8−0,9−0,8
Saldo estructural2−3,5−1,5−1,4−2,0−3,7−3,9−3,7−3,6−3,6−2,8
Estados Unidos
Saldo efectivo−3,40,61,3−0,7−4,0−4,6−4,0−3,7−3,9−2,3
Brecha de producción20,53,33,50,9−0,9−1,5−0,8−0,6−0,6
Saldo estructural2−3,4−0,30,3−0,8−3,5−3,8−3,5−3,2−3,5−2,3
Deuda neta54,144,639,338,341,043,844,946,047,647,4
Deuda bruta69,562,857,156,658,760,660,760,961,758,8
Zona del euro
Saldo efectivo,,,−1,3−0,9−1,8−2,5−2,8−2,7−3,0−3,1−2,0
Brecha de producción2,,,0,31,81,40,2−1,1−1,0−1,6−1,6
Saldo estructural2,,,−1,6−1,8−2,4−2,6−2,5−2,2−2,3−2,3−1,9
Deuda neta,,,60,758,358,358,359,960,461,662,662,0
Deuda bruta,,,72,570,068,968,870,170,672,373,171,9
Alemania3
Saldo efectivo−2,4−1,51,3−2,8−3,7−4,0−3,7−3,9−3,7−3,2
Brecha de producción21,30,11,71,50,2−1,3−1,0−1,6−1,7
Saldo estructural2,4−2,7−1,5−1,7−3,1−3,5−3,4−3,2−3,3−2,9−3,1
Deuda neta37,353,551,552,154,357,759,963,165,670,7
Deuda bruta48,859,658,757,959,662,864,567,770,174,7
Francia
Saldo efectivo−3,7−2,5−1,5−1,5−3,1−4,2−3,7−3,5−3,9−1,2
Brecha de producción2−1,0−0,61,21,0−1,4−1,4−2,0−2,1
Saldo estructural2,4−2,9−2,2−2,1−2,1−3,1−3,4−2,6−2,6−2,4−1,2
Deuda neta37,248,647,048,248,553,055,256,858,556,2
Deuda bruta46,458,356,656,158,162,764,866,468,265,8
Italia
Saldo efectivo−8,4−1,7−0,8−3,2−2,7−3,2−3,2−4,3−5,1−4,4
Brecha de producción2−0,40,41,51,2−0,2−1,3−1,3−2,5−2,3
Saldo estructural2,4−8,3−2,0−2,7−3,9−3,5−2,8−2,9−3,4−4,0−4,3
Deuda neta106,6109,2105,6105,5103,1103,1103,0105,5107,1111,7
Deuda bruta112,7115,5111,3110,9108,3106,8106,6109,3110,9115,6
Japón
Saldo efectivo−1,9−7,2−7,5−6,1−7,9−7,8−7,2−6,7−6,2−5,2
Excluida la seguridad social−4,1−8,3−8,0−6,2−7,7−7,9−6,9−6,3−5,8−4,8
Brecha de producción20,9−1,6−0,3−1,3−2,5−2,3−0,9−0,4
Saldo estructural2,4−2,2−6,6−7,3−5,5−6,8−6,9−6,8−6,6−6,2−5,2
Excluida la seguridad social−4,3−7,9−7,9−5,9−7,1−7,4−6,8−6,2−5,8−4,8
Deuda neta23,353,859,364,571,576,082,188,393,3106,7
Deuda bruta85,6131,1139,3148,8158,4164,7169,2174,4177,8182,1
Reino Unido
Saldo efectivo−3,71,13,90,8−1,5−3,2−3,0−3,2−3,4−2,0
Brecha de producción2−0,2−0,11,10,7−0,1−0,40,3−0,3−0,4
Saldo estructural2,4−3,61,01,30,3−1,7−3,1−3,0−3,2−3,2−2,0
Deuda neta38,140,034,232,732,734,536,437,940,243,9
Deuda bruta43,744,641,638,437,939,341,142,544,848,5
Canadá
Saldo efectivo−5,11,62,90,7−0,10,70,50,30,5
Brecha de producción2−0,30,61,90,30,3−0,5−0,4−0,4−0,1
Saldo estructural2,4−4,81,32,00,4−0,20,30,90,70,40,5
Deuda neta78,975,465,360,257,951,446,843,941,332,1
Deuda bruta110,5111,6101,5100,397,491,987,983,078,462,6
Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalieron al 0,5% del PIB en 2005.

Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales, que en Francia en particular equivalieron al 0,5% del PIB en 2005.

  • Hay que redoblar los esfuerzos para eliminar los obstáculos al crecimiento a largo plazo. A pesar de cierto avance positivo, la mayor parte de los países y regiones se enfrentan a retos estructurales considerables: la reforma de los mercados laborales y de productos en la zona del euro y Japón; la reforma financiera y empresarial en numerosas economías emergentes de Asia; la mejora del clima de inversión en América Latina; la Comunidad de Estados Independientes y Oriente Medio, y el fortalecimiento de la supervisión bancaria en Europa central y oriental.
  • Desde una óptica multilateral, el éxito de la Ronda de Doha continúa siendo crítico para sustentar el crecimiento mundial a mediano plazo. El avance hasta la fecha ha sido decepcionante y no queda mucho tiempo para llegar a un acuerdo sobre una liberalización comercial ambiciosa en la Conferencia Ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrará en diciembre en la RAE de Hong Kong. Las cuestiones centrales que quedan por decidir son las modalidades que se utilizarán para eliminar los subsidios a las exportaciones y los recortes arancelarios en el caso de los productos agrícolas; los aranceles no agrícolas y la magnitud de los recortes en los países de ingreso mediano, y los servicios, sector en el cual el avance se ha hecho muy lento. Además, como se ha subrayado en ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial, los riesgos y las presiones constantes en los mercados petroleros resaltan la necesidad de despejar los obstáculos a la inversión —en actividades de refinación, por ejemplo—, impulsar la conservación de energía y mejorar la transparencia.

La mejora de las perspectivas de crecimiento en muchos de los países más pobres ha sido uno de los hechos más alentadores de los últimos años. Más allá de la expansión sólida e ininterrumpida en China e India, que albergan a más de la mitad de los pobres del mundo entero, la tasa de crecimiento del PIB en los países pobres muy endeudados —que aun así es por lejos demasiado baja— ha aumentado hasta promediar 5% en 2001–05, a pesar de los efectos negativos de la desaceleración mundial y, en muchos casos, los precios que registraron los productos básicos durante ese período (gráfico 1.10). Igualmente alentador es el renovado compromiso de la comunidad internacional de brindar más recursos, como lo testimonian el acuerdo que formalizó el G-8 en Gleneagles en julio (que, sumado a los montos comprometidos por otros donantes, incrementará la asistencia oficial para el desarrollo en $50.000 millones y la ayuda a África en $25.000 millones llegado el año 2010); la responsabilidad que ha asumido la Unión Europea de aumentar su ayuda hasta llegar a la meta de 0,7% del PNB fijada por las Naciones Unidas para 2015, y las propuestas para condonar la deuda multilateral en condiciones concesionarias contraída por los países pobres muy endeudados.

En este momento, las prioridades son dos. Primero, la comunidad internacional debe cumplir sin tardanza sus compromisos y realizar simultáneamente una ambiciosa liberalización comercial —especialmente en el sector agrícola— en el marco de la Ronda de Doha. Segundo, los países en desarrollo deben apresurarse a instituir las políticas necesarias para un crecimiento sostenible y para el alivio de la pobreza. En ese sentido, uno de los principales retos es construir instituciones sólidas, transparentes y que rindan cuenta de su desempeño, tema central de la presente edición de Perspectivas de la economía mundial. Como se señala en el capítulo III, “El desarrollo de las instituciones”, las instituciones de un país —por lo general fruto de toda su historia política, económica y cultural— pueden ser resistentes, pero no son inmutables. En los últimos 30 años, muchos países de mercados emergentes y en desarrollo han logrado sanearlas, tras lo cual por lo general se intensificaron el crecimiento y la inversión. Aunque hay más de una manera de alcanzar ese objetivo —y, de hecho, los intentos de “ingeniería institucional” bien pueden resultar contraproducentes—, el capítulo enumera una serie de condiciones en las cuales es más probable que una institución florezca. Quizá la más importante —que encaja con la idea de que las instituciones tienen más probabilidades de crecimiento sólido en un entorno que restringe la captación de rentas— es una mayor apertura al mundo exterior, lo cual da más peso al argumento de que los países en desarrollo deben emprender una ambiciosa liberalización en el marco de la Ronda de Doha.

Recuadro 1.1.¿Sigue siendo demasiado alto el nivel de deuda pública en los países de mercados emergentes?

En la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial se observó con inquietud la tendencia al alza de la deuda pública en las economías de mercados emergentes. En ese momento, se consideraba que la deuda pública se situaba en un nivel demasiado alto en muchas de estas economías —según la mencionada publicación, el nivel apropiado correspondía al 25%–50% del PIB— y el aumento constante de la misma desde mediados de los años noventa la había llevado por encima de los niveles de los países industriales. En este recuadro se pasa revista a la situación actual.

En los últimos dos años, las economías de mercados emergentes han logrado avances alentadores en sus esfuerzos por reducir las vulnerabilidades a las que deben hacer frente como consecuencia de los altos niveles de deuda pública. Es probable que para finales de 2005 los coeficientes de deuda pública de los países de mercados emergentes se hayan reducido en unos 8 puntos porcentuales del PIB desde 2002, hasta un promedio de alrededor del 60% del PIB (panel superior del gráfico)1. En cambio, según las proyecciones, el coeficiente de deuda en los países industriales habrá aumentado, en promedio, en casi 3 puntos porcentuales del PIB durante el mismo período2.

Los coeficientes de deuda pública se han reducido en la mayoría de los países de mercados emergentes. En una muestra de 25 países, las proyecciones indican que estos coeficientes aumentarán en 2002–05 en apenas 6 países y se reducirán en los 19 restantes. La mayor disminución de estos coeficientes ha sido la experimentada en América Latina (un descenso del 13% del PIB, en promedio, a alrededor del 52¼% del PIB para finales de 2005)3, seguida de la registrada por la región integrada por Oriente Medio y África (un 11% del PIB, a alrededor del 77¼% del PIB), y Asia (un 5% del PIB, al 58% del PIB). Los coeficientes de deuda pública solo aumentaron moderadamente en el grupo de países de Europa central y oriental (un alza de alrededor del 1% del PIB, al 53¼% del PIB).

Deuda de los mercados emergentes

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades de los países y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promedios no ponderados. Los datos de 2005 se basan en proyecciones del personal.

2Los datos de 2002 se han actualizado con respecto al capítulo 3 de la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial.

3Calculados utilizando el superávit primario promedio del período 2003–05, la relación deuda/PIB proyectada para finales de 2005 y la tasa promedio de crecimiento real en 2000–05. Los datos de 2005 se basan en proyecciones del personal técnico del FMI.

La estructura de la deuda pública también ha mejorado. La proporción de la deuda denominada en moneda extranjera dentro de la deuda pública total se redujo de alrededor del 55% a finales de 2002 a algo menos de la mitad a finales de 2005 (según estimaciones del personal técnico del FMI), como consecuencia de la apreciación de los tipos de cambio reales en muchos países durante este período y de la gestión más eficaz de la deuda del sector público. Los países se han beneficiado de las condiciones favorables de los mercados financieros mundiales en los últimos años, durante los cuales los diferenciales de la deuda de los países de mercados emergentes se han reducido a mínimos históricos. El promedio de la tasa de interés implícita (calculada como la relación entre el costo total de los intereses y el saldo total de la deuda del período anterior) ha disminuido en alrededor de 2 puntos porcentuales en las economías de mercados emergentes, sobre todo en Oriente Medio y la región de África.

¿A qué puede atribuirse la reducción del 8% del PIB de los coeficientes de deuda pública de las economías de mercados emergentes entre 2002 y 2005? Las tasas de crecimiento del PIB real han sido particularmente vigorosas con respecto a otros períodos, y han contribuido a una disminución del saldo promedio de la deuda pública equivalente al 8½% del PIB (panel intermedio del gráfico). Al mismo tiempo, las apreciaciones del tipo de cambio real han contribuido casi el 5% del PIB y los superávit fiscales primarios (debido a los ajustes y a los efectos cíclicos favorables) otro 5% del PIB. En contrapartida, se ha registrado un aumento automático de la deuda como consecuencia de las tasas de interés reales positivas, un incremento del coeficiente de deuda del 7,8% del PIB, en promedio, y otros factores residuales (como el reconocimiento de pasivos fuera del balance y el uso de parte de los superávit fiscales para acumular liquidez en lugar de reducir la deuda bruta), que representan un aumento de alrededor del 2,6% del PIB. En algunos casos específicos (como Argentina y Ecuador), los coeficientes de deuda pública se han reducido mediante operaciones de reestructuración de la deuda.

Aunque, en términos generales, las tendencias regionales han sido similares, se destacan algunas diferencias. En los países de Europa central y oriental, los déficit fiscales primarios han aumentado el coeficiente de deuda. El efecto de la apreciación de los tipos de cambio reales ha sido particularmente contundente en estas regiones (como América Latina y Oriente Medio y África), que tienen una proporción relativamente alta de deuda denominada en moneda extranjera, y en países (como Uruguay) que experimentaron fuertes depreciaciones cambiarias, pero que desde entonces han ganado parte del terreno perdido.

De cara al futuro, las economías de mercados emergentes deberían reforzar y —en algunos casos— intensificar sus recientes esfuerzos de consolidación fiscal. Un coeficiente de deuda pública del 60% del PIB, en promedio, sigue siendo un nivel demasiado alto, y deberían reducirse aún más los focos de vulnerabilidad relacionados con la deuda. A pesar de los avances recientes, el saldo primario registrado, en promedio, durante el período 2002–05 en muchos países no es suficiente para reducir o siquiera estabilizar la relación deuda/PIB por debajo de los valores históricos medios del crecimiento del PIB real y las tasas de interés —que podrían considerarse variables más adecuadas para los respectivos valores a mediano plazo que las observaciones más recientes—, lo que subraya la necesidad de efectuar nuevos ajustes (véase el panel inferior del gráfico)4. Además, la disminución reciente de la deuda pública ha tenido lugar en circunstancias excepcionalmente favorables: apreciación de los tipos de cambio reales, tasas de crecimiento en máximos históricos, aumentos vigorosos de los precios de los productos básicos e incremento del apetito por el riesgo en los mercados financieros. La tarea primordial para los países de mercados emergentes continúa siendo la de aprovechar las actuales circunstancias favorables, y seguir avanzando sin desviar el rumbo cuando se desacelere el crecimiento.

Nota: Los autores principales de este recuadro son María González y Davide Lombardo.1Este análisis se basa en una muestra de 25 países de mercados emergentes que proviene de las bases de datos actualizadas que se utilizaron en el capítulo III de la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial. La muestra incluye únicamente aquellos países sobre los que se dispone de datos constantes desde 1992.2Este deterioro parece obedecer a la desaceleración de la actividad económica y a la orientación más acomodaticia de la política fiscal en los países industriales. Entre 1995 y 2002 y 2003–05, el crecimiento promedio en los países industriales se redujo de casi un 3,1% al 2,3%, mientras que el superávit primario cayó, en promedio, de alrededor del 2¼% al 1% del PIB aproximadamente.3Según las proyecciones, en América Latina el coeficiente se reducirá, en promedio, alrededor del 6% del PIB.4Las estimaciones parecen indicar que el saldo primario de los países de mercados emergentes que se mantienen por debajo de su nivel de estabilización de la deuda debería aumentar en promedio en alrededor del 4½% del PIB para que sea sostenible según estos cálculos (véase la definición del concepto de saldo primario de estabilización de la deuda en el capítulo III de la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial). En este análisis, la tasa de interés real de la deuda de los países de mercados emergentes se ha estimado como la tasa de interés real a largo plazo de Estados Unidos más el diferencial promedio respectivo del índice EMBI correspondiente al período 2000–05, salvo en el caso de Ecuador, para el que se utilizaron diferenciales de 2005, y Argentina, para el que se utilizó el diferencial promedio del índice EMBI tras el acuerdo de canje de deuda. En el caso de los países industriales, se ha utilizado el rendimiento ajustado según la inflación de los bonos de referencia del Estado a 10 años como variable sustitutiva de la tasa de interés real.

Estados Unidos y Canadá: Fuerte crecimiento estadounidense, pero riesgos crecientes en el mercado de la vivienda

En Estados Unidos, el crecimiento del PIB conservó la solidez durante el primer semestre de 2005, apuntalado, al igual que en 2004, por un fuerte aumento del ingreso y una mejora continua de las condiciones de los mercados laborales, que se sumaron a condiciones propicias en los mercados financieros y precios en aumento en el sector de la vivienda. Los últimos datos —encuestas sobre la actividad del sector de la manufactura y de los servicios, y estadísticas sobre el empleo y las ventas minoristas— hacen pensar que, en términos generales, la expansión mantiene un firme ímpetu. Sin embargo, el panorama a corto plazo se ha visto empañado por la desgarradora pérdida de vidas y bienes causada por el huracán Katrina, que casi con toda seguridad será la catástrofe natural más costosa de los últimos años. Los efectos directos e inmediatos que sufrirá el producto a causa de los trastornos de producción probablemente sean leves, teniendo en cuenta la relativa pequeñez económica de la zona damnificada, y quedarán neutralizados progresivamente por el estimulo de la reconstrucción, que insumirá un gasto público considerable. Sin embargo, dada la importancia de esta zona para la producción de hidrocarburos —la capacidad de refinación inicial que el huracán dejó fuera de servicio representa alrededor del 13% del total nacional— y como núcleo de transporte nacional, podría haber efectos indirectos más graves para el consumo y la inversión fija que se canalizarían a través del encarecimiento transitorio de los insumos, sobre todo la gasolina y otros productos refinados.

Contra este telón de fondo, se proyecta que el crecimiento del PIB será algo más débil que lo previsto en los últimos meses de 2005, ya que el encarecimiento de la gasolina y el desplazamiento de la población repercutirán en el consumo privado. Según las proyecciones, en 2006 el crecimiento recobrará el nivel tendencial, impulsado principalmente por la reactivación de la inversión fija, que es a su vez producto de la situación del sector empresarial (sólidos balances, elevada rentabilidad y stocks de capital inferiores al nivel tendencial en algunos sectores, como se observa en el cuadro 1.4). Como el crecimiento estadounidense se mantendrá por encima del de otras grandes economías avanzadas en 2005–06, y también como consecuencia del alza del precio del petróleo, el aumento del déficit en cuenta corriente está proyectado en más del 6% del PIB en 2005 (cuadro 1.5). De cara al futuro, suponiendo que no haya otra depreciación real del dólar de EE.UU. pero sí una consolidación fiscal moderada, ese déficit se mantendrá al mismo nivel durante el resto de la década, acompañado de un aumento sustancial de las obligaciones externas del país (apéndice 1.2). En esta misma esfera, el empeoramiento ininterrumpido de la cuenta de renta de la inversión —que sorprendentemente aún registra superávit (recuadro 1.2, “¿Por qué sigue siendo positivo el saldo de ingresos del exterior de Estados Unidos? y ¿podrá mantenerse?”)— será cada vez más perjudicial, ya que hay probabilidades de que el creciente endeudamiento y el alza de las tasas de interés reduzcan el saldo del ingreso neto alrededor de 1% del PIB en los años próximos.

Cuadro 1.4.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías avanzadas1,93,32,52,71,82,02,22,06,66,36,15,9
Estados Unidos2,74,23,53,32,32,73,12,86,05,55,25,2
Zona del euro10,72,01,21,82,12,12,11,88,78,98,78,4
Alemania−0,21,60,81,21,01,81,71,79,69,29,59,3
Francia0,92,01,51,82,22,31,91,89,59,79,89,6
Italia0,31,21,42,82,32,12,08,78,58,17,8
España2,93,13,23,03,13,13,23,011,511,09,18,0
Países Bajos2−0,11,70,72,02,21,41,4−2,63,74,65,04,5
Bélgica1,32,71,22,01,51,92,31,97,97,87,98,0
Austria1,42,41,92,21,32,02,01,84,34,85,04,7
Finlandia2,43,61,83,21,30,11,01,59,08,88,07,8
Grecia4,74,23,22,93,43,13,53,39,710,510,510,5
Portugal−1,11,00,51,23,32,52,32,56,36,77,47,7
Irlanda4,44,55,04,94,02,32,32,54,74,54,24,0
Luxemburgo2,44,43,13,22,02,22,42,73,84,44,85,2
Japón1,42,72,02,0−0,2−0,4−0,15,34,74,34,1
Reino Unido12,53,21,92,21,41,32,01,95,04,84,74,8
Canadá2,02,92,93,22,71,82,22,57,67,26,86,7
Corea3,14,63,85,03,53,62,82,93,63,53,63,3
Australia3,33,22,23,22,82,32,62,76,05,55,15,1
Taiwan, provincia china de3,35,73,44,3−0,31,62,01,85,04,44,34,2
Suecia1,53,62,62,82,31,10,81,84,95,55,24,9
Suiza−0,41,70,81,80,60,81,31,43,43,53,73,7
Hong Kong, RAE de3,28,16,34,5−2,6−0,41,01,37,96,85,74,6
Dinamarca0,72,42,22,12,11,21,71,85,86,05,65,5
Noruega0,42,93,13,32,50,41,42,14,54,54,24,0
Israel1,74,44,23,90,7−0,41,22,310,710,39,18,7
Singapur1,48,43,94,50,51,70,71,74,74,03,63,4
Nueva Zelandia33,44,82,52,51,82,32,72,74,73,94,04,2
Chipre1,93,73,84,04,12,32,52,53,53,63,23,0
Islandia4,25,25,84,92,13,23,43,53,43,12,31,7
Partidas informativas
Principales economías avanzadas1,83,22,52,61,72,02,12,16,76,46,16,0
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,64,04,71,52,42,22,34,44,14,03,7

Basados en el índice armonizado de precios al consumo de Eurostat.

En 2006 exclusivamente, la instauración de un nuevo sistema de atención de la salud reducirá en 4 puntos porcentuales la inflación medida según el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IAPC), ya que los gastos de la atención privada de la salud desaparecerán de la cesta de consumo. Se trata de un efecto estadístico; de lo contrario, la inflación sería positiva.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basados en el índice armonizado de precios al consumo de Eurostat.

En 2006 exclusivamente, la instauración de un nuevo sistema de atención de la salud reducirá en 4 puntos porcentuales la inflación medida según el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IAPC), ya que los gastos de la atención privada de la salud desaparecerán de la cesta de consumo. Se trata de un efecto estadístico; de lo contrario, la inflación sería positiva.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Cuadro 1.5.Saldo en cuenta corriente en algunas economías(Porcentaje del PIB)
2003200420052006
Economías avanzadas−0,8−1,0−1,3−1,4
Estados Unidos−4,7−5,7−6,1−6,1
Zona del euro10,30,50,20,2
Alemania2,13,84,34,4
Francia0,4−0,4−1,3−1,5
Italia−1,3−0,9−1,7−1,4
España−3,6−5,3−6,2−6,9
Países Bajos2,83,34,95,3
Bélgica4,53,44,24,0
Austria−0,50,6−0,3
Finlandia4,04,03,44,4
Grecia−5,6−3,9−3,9−4,0
Portugal−5,4−7,5−8,4−7,7
Irlanda−0,8−1,4−1,8
Luxemburgo9,46,98,49,1
Japón3,23,73,33,0
Reino Unido−1,5−2,0−1,9−1,8
Canadá1,52,21,51,7
Corea2,04,12,01,5
Australia−5,9−6,4−5,7−5,0
Taiwan, provincia china de10,26,14,34,6
Suecia7,68,27,46,7
Suiza13,212,010,811,3
Hong Kong, RAE de10,39,810,310,2
Dinamarca3,32,51,92,2
Noruega12,813,518,321,4
Israel0,71,31,71,3
Singapur29,226,125,722,7
Nueva Zelandia−4,2−6,4−7,4−7,7
Chipre−3,4−5,8−4,0−3,2
Islandia−5,1−8,5−12,0−11,4
Partidas informativas
Principales economías avanzadas−1,5−1,7−2,1−2,2
Zona del euro20,30,60,40,3
Economías asiáticas recientemente industrializadas7,47,25,55,0

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

A corto plazo, los riesgos son variados, pero se inclinan más bien hacia lo negativo. Aunque las empresas y los consumidores mantienen la confianza, el constante encarecimiento del petróleo y de los productos de elaboración secundaria podría tener un impacto negativo más profundo a corto plazo en el crecimiento. Además, aunque el aumento de la productividad sigue firme, podría desacelerarse nuevamente, incidiendo negativamente en las entradas de capital e intensificando la presión sobre los costos, lo cual agravaría el riesgo de un alza de las tasas de interés a largo plazo. En un plano más general, el bajísimo nivel de ahorro de los hogares —que está estrechamente vinculado a la situación del mercado inmobiliario— sigue siendo motivo de considerable preocupación. Desde fines de la última década, el precio de la vivienda en Estados Unidos se ha disparado, pero no homogéneamente en la totalidad del país. Las estimaciones del personal técnico del FMI sugieren que por lo menos 18 estados, que concentran más del 40% del PIB nacional, están atravesando un boom inmobiliario (gráfico 1.11); según algunos indicadores, las implicaciones para el nivel nacional son tales que —por primera vez desde 1970— el mercado inmobiliario nacional está también en auge10. La escalada de precios ha provocado un aumento de los préstamos hipotecarios para la vivienda, que pasaron de alrededor de 3% del PIB en 2000 a casi 8% del PIB a principios de 2005, del cual un tercio aproximadamente representa una extracción neta de capital, que a su vez ha sido la base de la brecha de financiamiento del sector de los hogares (es decir, el excedente del gasto que los hogares destinan a la inversión en la vivienda y en bienes de consumo duraderos respecto de su ahorro bruto). Además, una proporción cada vez mayor de las hipotecas nuevas está financiada con instrumentos más riesgosos, como por ejemplo de amortización negativa y tasas flotantes.

Gráfico 1.11.Estados Unidos: Precios de la vivienda y demanda de los hogares

La veloz alza de los precios de la vivienda ha financiado el aumento del gasto de los hogares y la multiplicación de las transacciones en ese mercado. Se estima que entre 15 y 18 estados están atravesando un boom inmobiliario. El bajo nivel de las tasas de interés ha contribuido a mantener la asequibilidad, pero el apalancamiento y los instrumentos más riesgosos de financiamiento se han hecho más frecuentes.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En el panel inferior, las abreviaturas designan a cada uno de los estados de Estados Unidos.

1Índice de precios de la vivienda de la Office of Federal Housing Enterprise Oversight, ajustado según el IPC total (1982–84 = 100).

2Índice = 100 cuando la mediana del ingreso familiar es suficiente para obtener un préstamo hipotecario del 80% del valor de una vivienda unifamiliar de segunda mano cuyo precio coincide con la mediana. Un índice en aumento significa que un número mayor de compradores dispone de los medios financieros para entrar al mercado.

3Adquisición neta de activos financieros por parte de los hogares menos aumento neto de sus pasivos financieros (lo que es igual al ahorro bruto de los hogares menos el gasto de capital de los hogares).

Aunque los auges de los precios inmobiliarios no siempre terminan estallando, el reciente encarecimiento de la vivienda ha despertado la inquietud de que el mercado esté cada vez más expuesto a una corrección11. Si bien el elevado precio de la vivienda refleja en parte variables económicas fundamentales —más ingreso, riqueza y población—, también es producto del bajísimo nivel actual de las tasas de interés, que no tiene muchas probabilidades de mantenerse. Además, la relación entre los precios de la vivienda y los alquileres —el equivalente inmobiliario de la relación precio-beneficios— está marcando nuevos máximos. Afortunadamente, los entes supervisores dieron a conocer hace poco pautas encaminadas a promover buenas prácticas de gestión del riesgo en los préstamos hipotecarios para la vivienda, y el riesgo financiero se ha diluido gracias a la solidez de los balances del sector financiero y a la distribución más amplia de los riesgos inmobiliarios a través de la titulización de activos y otras innovaciones financieras. Aun así, el impacto sobre la economía real podría ser más contundente, e incluso una disminución de la inflación del precio de la vivienda —causada por ejemplo por la subida de las tasas de interés (teniendo en cuenta que aproximadamente un tercio de las hipotecas abiertas en 2004–05 tienen tasas variables, en comparación con un quinto en promedio)— podría desacelerar sustancialmente el crecimiento del consumo privado en el futuro.

Recuadro 1.2.¿Por qué sigue siendo positivo el saldo de ingresos del exterior de Estados Unidos? y ¿podrá mantenerse?

El aumento del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos en los últimos años se ha producido primordialmente como consecuencia del incremento del saldo comercial de bienes y servicios. Curiosamente, el otro componente principal de la cuenta corriente —el saldo de ingresos, que comprende el rendimiento de los activos y pasivos externos de los residentes de Estados Unidos— ha mantenido un superávit. De hecho, los flujos de ingreso neto han aumentado el saldo en cuenta corriente en alrededor de ¼% del PIB desde 2000, aun cuando el coeficiente de la deuda externa neta de Estados Unidos se ha incrementado en casi un tercio, de alrededor del 15% del PIB a más del 20% del PIB (véase el gráfico)1. Esta situación plantea dos interrogantes. ¿Cómo se explica que sigan registrándose superávit del saldo de ingresos, habida cuenta del nivel considerable y cada vez mayor de los pasivos externos netos de Estados Unidos? ¿Es probable que continúen registrándose estos resultados extraordinarios? Para responder a estas preguntas, se examinan por separado los flujos de ingresos provenientes de las tenencias de deuda y de la inversión extranjera directa.

Con respecto a la deuda, la caída de las tasas de interés de Estados Unidos, como consecuencia de las políticas monetarias acomodaticias y las bajas primas sobre los vencimientos de la deuda a más largo plazo, ha contrarrestado en gran parte el impacto del incremento de los pasivos externos netos de deuda de Estados Unidos. Este último representa casi todo el aumento del mercado de los pasivos externos netos de Estados Unidos en los últimos años. Las posiciones netas de otros tipos de tenencias —inversión extranjera directa, acciones y participaciones en cartera y “otros” activos, que comprenden principalmente los préstamos bancarios— se han mantenido en términos generales en equilibrio.

Con respecto a la inversión extranjera directa, se ha registrado un superávit constante de alrededor del 1% del PIB de los consiguientes ingresos durante los últimos 20 años aunque las tenencias de activos y pasivos de inversión extranjera directa se mantienen aproximadamente en equilibrio, lo que obedece a que los rendimientos de los activos estadounidenses en el exterior son mucho más altos que los de la inversión extranjera en Estados Unidos2. Dado que las diferencias de rendimiento de otros tipos de activos y pasivos internacionales no son considerables, este superávit explica por qué el saldo de ingresos se ha mantenido en un superávit en los últimos años aunque Estados Unidos es un deudor neto importante3.

Se han propuesto varias explicaciones para justificar por qué las tasas de rendimiento de la inversión directa en Estados Unidos en el exterior siguen siendo casi dos veces más altas que las de las entradas externas equivalentes. Las tasas de rendimiento de la inversión estadounidense en el exterior son similares a las obtenidas por las empresas nacionales en Estados Unidos y en otros países. Por lo tanto, la cuestión principal parece ser la baja tasa de rendimiento de la inversión extranjera en Estados Unidos, resultado sorprendente en cierta medida dada la percepción generalizada de que Estados Unidos es un lugar atractivo para las empresas extranjeras.

Los factores estructurales son importantes4. Las filiales extranjeras se concentran algo más en industrias de rendimientos bajos, tienden a ser menos rentables cuando su cuota de mercado es pequeña, tienen un mayor nivel de apalancamiento y las nuevas operaciones tienen tasas de rendimiento más bajas, debido aparentemente a los costos iniciales de entrada en el mercado estadounidense. De hecho, la maduración de la inversión extranjera directa inicial podría explicar los diferenciales cada vez más estrechos de los rendimientos en los últimos años. Además, los rendimientos de la inversión de Estados Unidos en el exterior podrían reflejar una prima de riesgo, dado que alrededor de una tercera parte de estas inversiones están en mercados emergentes.

Evolución del saldo de ingresos del exterior de Estados Unidos

Fuentes: U.S. Bureau of Economic Analysis, y FMI, Balance of Payments Statistics.

1Incluye la inversión extranjera directa (IED), la deuda, las acciones y otros flujos.

Estas diferencias entre las tasas de rendimiento, no obstante, han dado lugar a que los investigadores se planteen si los mecanismos para transferir las utilidades a la sociedad matriz en el extranjero también contribuyen a reducir los rendimientos observados de las filiales extranjeras en Estados Unidos. Por ejemplo, las empresas extranjeras podrían comprar filiales estadounidenses para adquirir nuevos productos o procedimientos de fabricación, cuyas utilidades podrían luego registrarse en el extranjero. De hecho, las regalías (y dividendos) son menos importantes en los ingresos de las filiales extranjeras que en los de las empresas estadounidenses de propiedad nacional. Además, la fijación de precios de transferencia de los componentes puede utilizarse para transferir las utilidades fuera de Estados Unidos con fines impositivos. Las tasas de rendimiento tienden a ser más bajas para las filiales cuya empresa matriz está en jurisdicciones con impuestos bajos y las que importan o exportan cantidades más grandes de componentes con la casa matriz. Además, consideradas empresa por empresa, las filiales extranjeras en Estados Unidos tienen una concentración inusual de utilidades imponibles de alrededor de cero. No obstante, estas características tienden a observarse igualmente en empresas con una participación extranjera minoritaria (25%–50%) a diferencia de las empresas de propiedad extranjera exclusivamente y, por lo tanto, solo explicarían una parte limitada de los diferenciales de los rendimientos.

De cara al futuro, es probable que el respaldo que proporcionan los flujos de ingreso a la cuenta corriente de Estados Unidos se erosione rápidamente; de hecho, el personal técnico del FMI proyecta que el saldo de ingresos del exterior de Estados Unidos se transformará en un déficit a finales de este año. El aumento de las tasas de interés mundiales acrecentará el déficit de los flujos de ingreso provenientes de instrumentos de deuda, tendencia que se refuerza con los continuos incrementos de los pasivos externos netos que surgen de los elevados déficit en cuenta corriente de Estados Unidos. Si la contribución de los aumentos de la tasa de interés y de la deuda son iguales, podría reducirse el saldo del ingreso neto de Estados Unidos en alrededor del 1% del PIB en los próximos años, lo que ejercería presión a la baja sobre la cuenta corriente y el tipo de cambio.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Tamim Bayoumi, Kornélia Krajnyák y Alejandro Justiniano.1En los capítulos 3 y 4 de FMI (2005c) se examina el deterioro del saldo comercial y de la posición de inversión internacional de Estados Unidos, respectivamente.2Aunque la brecha entre los rendimientos se ha reducido con el tiempo, el impacto en los flujos de ingreso se ha contrarrestado con un incremento de los activos y pasivos de la inversión extranjera directa bruta como porcentaje del PIB.3Para completar este análisis, cabe señalar que en los últimos años se ha mantenido un pequeño superávit del saldo de ingresos de la inversión de cartera, debido al leve aumento de las tasas de rendimiento y el stock bruto de los activos frente a los pasivos. Los flujos netos de “otras inversiones” se han mantenido aproximadamente en equilibrio.4Véanse Mataloni (2000), Grubert (1997) y las referencias incluidas en estos estudios. Por ejemplo, la tasa de rendimiento de los activos de las empresas de inversión extranjera directa tendió a ser considerablemente más baja que el promedio del sector de producción de automóviles, productos de caucho y plástico, y de equipo electrónico durante el período 1988–97.

A pesar de que la inflación global ha fluctuado en torno al 3% durante el primer semestre de 2005, como consecuencia del encarecimiento del petróleo y de otras materias primas, la inflación básica —medida según el deflactor del gasto de consumo personal— sigue estando contenida y rondó un 1,7% el primer semestre del año. Pero como el crecimiento está por encima de su nivel potencial y las tasas de interés de intervención continúan por debajo de los niveles generalmente considerados neutros, la Reserva Federal ha seguido aumentando las tasas de intervención persistentemente; de cara al futuro, probablemente sea apropiado continuar suprimiendo de a poco el estímulo monetario. Sin embargo, como de costumbre, mucho depende de los datos que vayan llegando, y dos factores que requieren especial atención son el alza constante de los costos unitarios de la mano de obra y el encarecimiento del petróleo.

Contra el telón de fondo que conforman la baja tasa nacional de ahorro, el profundo déficit en cuenta corriente y la inminente presión demográfica, la consolidación fiscal sigue siendo una prioridad macroeconómica. Gracias al fuerte aumento del ingreso público, el déficit presupuestario unificado del ejercicio 2004 bajó al 3,6% del PIB —es decir, más de 1% del PIB por debajo del nivel previsto— y las previsiones esperaban que bajara al 2,7% del PIB en el ejercicio 2005 antes del gasto urgente necesario para contrarrestar los efectos del huracán Katrina, que, a juzgar por las solicitudes presupuestarias realizadas hasta la fecha, podría rondar el 0,5% del PIB. Ahora bien, el sólido repunte del ingreso público quizá refleje en parte la corrección de los factores que deprimieron la recaudación impositiva tras el estallido de la burbuja bursátil, y el crecimiento de los ingresos fiscales futuros probablemente esté más alineado con las utilidades de las empresas y el aumento del ingreso personal. De cara al futuro, el plan del gobierno estadounidense de reducir el déficit presupuestario unificado a menos del 2% del PIB para el ejercicio 2009 sigue siendo relativamente poco ambicioso y estando sujeto a un riesgo considerable, ya que depende de una compresión sin precedentes del gasto discrecional ajeno a la defensa pero no contiene financiamiento para las operaciones en Iraq y Afganistán más allá del ejercicio 2006 ni para la reforma del impuesto mínimo alternativo.

En vista de que el panorama es relativamente favorable, se justifica poner en marcha un ajuste más profundo a fin de lograr un equilibrio presupuestario global —excluida la seguridad social— llegado 2010. Como parte de ese ajuste, habría que plantearse medidas vinculadas al ingreso público, ya que las propuestas del gobierno dan por sentada una disciplina muy estricta en el tema del gasto. Algunas alternativas serían ampliar la base del impuesto sobre la renta reduciendo las deducciones o crear un impuesto nacional sobre el consumo o un impuesto a la energía. Este saneamiento debería estar respaldado por una regla presupuestaria legislada que enmarque el financiamiento de los gastos —incluidos los tributarios— dentro de un régimen de reparto. Las medidas adoptadas recientemente para dotar de solvencia al sistema de seguridad social, entre las cuales figura una propuesta para frenar el aumento de los beneficios, son positivas, y con algunos pasos relativamente pequeños dados a tiempo se lograría eliminar el déficit de fondos del sistema. Los gastos del plan de asistencia médica para ancianos e incapacitados, por el contrario, amenazan con desbocarse y habrá que tomar medidas urgentes para solucionar las deficiencias de financiamiento del sistema e imprimir mayor eficiencia al sistema de atención de la salud.

En Canadá, el crecimiento del PIB real se ha puesto nuevamente en marcha, principalmente gracias al enérgico consumo, apuntalado por el avance decidido de la tasa de empleo —el desempleo se encuentra al nivel más bajo de los últimos 30 años—, los fuertes aumentos salariales y el alza del precio de la vivienda. La presión sobre los precios al consumidor ha estado contenida y la inflación básica continúa sin alcanzar el 2%. No obstante, como las condiciones del mercado laboral se están endureciendo y los costos unitarios de la mano de obra siguen una línea ascendente, habrá que observar de cerca el movimiento de los precios, y el Banco de Canadá ha decidido, correctamente, suprimir nuevamente el estímulo monetario. No se prevén cambios en la política fiscal; el superávit del gobierno general continúa rondando el ½% del PIB y, de acuerdo con las proyecciones, el índice de endeudamiento público neto disminuirá sin pausa durante los próximos años. Si el gobierno persiste en esta prudencia a pesar de las exigencias políticas de incrementar el gasto, el país se encontrará en una situación favorable cuando comience a hacerse sentir la presión del envejecimiento de la población. Sin embargo, para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo pese a ese cambio demográfico, la prudencia fiscal deberá ir acompañada de reformas que permitan promover la eficiencia del sistema de atención de la salud y políticas estructurales que estimulen la productividad y la flexibilidad económica.

Europa occidental: La recuperación aún no se afianza

La tímida expansión de la zona del euro ha trastabillado nuevamente. Después de dar indicios de reanimarse durante el segundo semestre de 2004, la demanda interna final ha disminuido considerablemente; el crecimiento del PIB promedió alrededor de 1¼% el primer semestre de 2005, pero gracias principalmente al aumento de las exportaciones netas. En el plano político, el rechazo de la constitución de la Unión Europea (UE) en Francia y los Países Bajos, seguido del amargo fracaso de las negociaciones sobre el presupuesto de la UE, ha repercutido poco en la confianza hasta el momento, y el impacto en los mercados financieros se ha limitado a un pequeño incremento de los diferenciales en los países muy endeudados y una modesta depreciación del euro.

De cara al futuro, las perspectivas están llenas de incertidumbre. Aunque los indicadores de la confianza siguen siendo más bien moderados, los últimos datos revelan un fortalecimiento, especialmente en la exportación y algo menos en el sector manufacturero. Además, las empresas presentan balances cada vez más alentadores, ya que las utilidades no han dejado de subir, impulsadas por una fijación de salarios prudente; el empleo ha sido más resiliente que en otros ciclos (aunque las cotas de desempleo permanecen elevadas); las tasas de interés a largo plazo marcan mínimos históricos; y la solidez del crecimiento mundial, sumada a la reciente apreciación del euro, debería surtir un efecto positivo. Contra este telón de fondo, se prevé que la expansión recobre impulso poco a poco durante el segundo semestre del año y que el crecimiento del PIB en la zona del euro promedie un 1,2% en 2005 y un 1,8% en 2006 (0,4 y 0,5 puntos porcentuales menos que la proyección de abril, respectivamente). Sin embargo, la constante sobreestimación de la fortaleza de la expansión en la zona del euro durante los últimos años, sumada al hecho de que las empresas no parecen muy dispuestas a invertir sus ya cuantiosas utilidades, pone de relieve el riesgo de que se prolongue la atonía. Concretamente, la falta de dinamismo interno significa que la zona del euro es particularmente susceptible a shocks externos como la carestía del petróleo, otra pronunciada apreciación del euro o un repunte de las tasas de interés mundiales. También siguen presentes riesgos específicos de cada país, como los altos valores de la propiedad inmobiliaria en España e Irlanda, y en el caso de Portugal, una elevada relación deuda/ingreso de los hogares, junto con una densa concentración de préstamos bancarios.

El desempeño económico dentro de la zona del euro sigue siendo muy heterogéneo. Dentro del grupo de las economías más importantes, la demanda interna ha sido relativamente vigorosa en España y —a excepción del segundo trimestre de 2005— en Francia, mientras que las exportaciones netas han frenado el crecimiento. En Alemania —y en menor medida en Italia—, por el contrario, la demanda interna ha sido considerablemente más floja, pero la pujante exportación neta ha tenido una importancia creciente como propulsora del PIB alemán (véase el recuadro 1.3, “¿Qué explica las diferencias en el desempeño del sector externo en la zona del euro?”). De hecho, esta situación no es especialmente llamativa (gráfico 1.12) y se debe a una diversidad de factores, tales como las diferencias en el aumento de la productividad básica y en la orientación de la política fiscal, además de los shocks propios de cada país y los de otra índole. Pero a la vez revela la existencia de factores no tan benignos, como las rigideces de los mercados de los productos y del trabajo en toda la zona. Las diferencias de competitividad pueden llevar una cantidad considerable de tiempo para corregir y ese es uno de los motivos por los cuales los diferenciales de inflación pueden ser muy persistentes12. Esto complica la elaboración de medidas de política de alcance nacional porque, entre otras cosas, agudiza la presión en el mercado de la vivienda, sobre todo cuando hay poco margen para aplicar políticas que la alivien. Estas rigideces también encarecen la gestión de la política monetaria a nivel de toda la zona: si la competitividad del mercado de los productos y del trabajo de la zona del euro llegara al nivel estadounidense, la tasa de sacrificio (el costo que implica para el producto 1 punto porcentual menos de inflación) disminuiría un tercio13.

Gráfico 1.12.Zona del euro: Divergencias de crecimiento desde la UME

(Diferencia acumulativa porcentual respecto del promedio de la zona del euro, 1999–2004)

El nivel y la composición del crecimiento han sido muy heterogéneos en los últimos cinco años, en parte debido a las diferencias entre las tasas de interés, que se ven reflejadas en las tasas de interés reales y los costos unitarios de la mano de obra.

Fuentes: OCDE, Economic Outlook, y cálculos del personal técnico del FMI.

Recuadro 1.3.¿Qué explica las diferencias en el desempeño del sector externo en la zona del euro?

En el entorno general caracterizado por un débil desempeño económico en la zona del euro en los últimos años, ha habido diferencias sorprendentes en la contribución del sector externo al crecimiento entre los tres países más grandes. En Alemania, las exportaciones netas han contribuido notablemente al crecimiento y, de hecho, han sobrepasado el aumento acumulativo del PIB durante 2001–04. En Italia, no obstante, las exportaciones netas han contribuido negativamente al crecimiento real desde 2002, mientras que en Francia, la contribución del sector externo pasó de ser marginalmente positiva en 2001–02 a apreciablemente negativa en 2003–04.

Estas diferencias en la contribución de la demanda externa al crecimiento ocultan variaciones considerables entre los países en lo que respecta a la dinámica del crecimiento de las exportaciones e importaciones, por una parte, y al crecimiento de los bienes y servicios por otra (véase el gráfico). Para comprender los factores que impulsan estas variaciones, el personal técnico del FMI realizó un análisis econométrico para determinar los principales determinantes de las importaciones y exportaciones de cada uno de los tres países principales de la zona del euro1.

Con respecto a las importaciones, el contenido relativo de importaciones dentro de la demanda interna y externa es lo que representa la mayor parte de la diferencia en el crecimiento de las importaciones entre los tres países. Concretamente, el vigor del crecimiento de las exportaciones explica la mayor parte de la evolución reciente de las importaciones en Alemania, debido probablemente al aumento de la proporción de las importaciones intermediarias en la producción de bienes manufacturados exportados de capital. En cambio, la resistencia de las importaciones de Italia obedece en buena medida a la estabilidad del consumo interno.

Crecimiento del comercio: Diferencias entre países

(Porcentaje; tasa anualizada media de crecimiento, 2001–04)

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 En el caso de Francia, los “bienes” se refieren al sector manufacturero y los “servicios” al resto de la economía.

2 La primera barra apilada de cada país se refiere a los bienes, y la segunda a los servicios.

3 Calculada como el promedio ponderado del PIB de los países con los que se comercia.

No obstante, la mayor parte de las diferencias en el desempeño del sector externo tiene su origen en la dinámica del crecimiento de las exportaciones. La evolución desigual de la demanda de los socios comerciales clave de los países principales de la zona del euro es una de las causas. Desde 2001, en Francia el crecimiento observado de la demanda externa ha sido menos vigoroso que en Alemania e Italia, debido a la débil demanda interna en estas dos últimas economías. Además, los exportadores de Francia e Italia están menos orientados que los exportadores alemanes hacia las zonas de rápida expansión, como los países emergentes de Asia y Estados Unidos. No obstante, en el caso de Italia, la firmeza de la demanda mundial observada no ha sido suficiente para evitar el derrumbe de las ventas en el exterior. Cabe señalar que entre 2001 y 2004 la demanda de importaciones de los socios comerciales de Italia aumentó, en promedio, en un 4% anual en términos reales, mientras que, de hecho, el volumen de exportaciones de Italia se ha reducido.

Otra fuente de disparidad en el desempeño de las exportaciones es la composición sectorial de estas últimas. Mientras que Alemania se ha especializado tradicionalmente en el sector más dinámico de la producción de bienes de capital, Francia e Italia se han visto limitados en cierta medida por su concentración en los bienes de consumo, que son más vulnerables a las presiones competitivas de los mercados emergentes.

No obstante, el factor más importante que explica las recientes diferencias en el desempeño de las exportaciones entre los países de la zona del euro son las divergencias de precios y de competitividad de los costos. En este sentido, aunque los países de la zona del euro tengan la misma moneda, en términos reales, la posición de los precios de estos países con respecto a los socios comerciales ha evolucionado de forma muy diferente. Debido a la moderación de los salarios, los recortes de impuestos y la reducción de los costos, la inflación relativamente baja ha contribuido a una apreciación limitada del tipo de cambio efectivo real en Alemania, mientras que el aumento de la inflación promedio ha causado una apreciación ligeramente más firme en Francia. Al mismo tiempo, Italia ha experimentado un deterioro constante de la competitividad —debido a la caída de la productividad de la mano de obra y al aumento de los costos de producción— que ha afectado negativamente al desempeño de las exportaciones.

Como la evolución de la productividad en los diferentes países no deja ver claramente las divergencias entre los precios y los costos relativos, no han podido suavizarse las diferencias cíclicas entre los principales países de la zona del euro a través de la competitividad externa en los últimos años. En teoría, al no existir una política monetaria y cambiaria independiente, es probable que los países que se encuentran en una posición cíclica débil experimenten una inflación más baja y que su competitividad mejore con respecto a los otros países miembros de la Unión. Sin embargo, se observa que este vínculo es bastante tenue. Los Estados miembros que tenían una brecha de producción relativamente grande a finales de los años noventa han logrado moderar las presiones de los costos unitarios de la mano de obra, mientras que los que confrontaron presiones cíclicas relativamente menores han registrado cuantiosas pérdidas de competitividad en los últimos años. El caso más sorprendente es Italia, donde la débil demanda interna ha venido acompañada de una contribución negativa de las exportaciones, que se han visto afectadas por un aumento de los costos unitarios de la mano de obra más rápido que sus principales competidores europeos. Por lo tanto, el estancamiento de la economía italiana no ha evitado el mayor deterioro del desempeño del sector externo.

Además de la evolución de la productividad, otro factor que parece haber dañado el mecanismo de ajuste de la competitividad de los países de la zona del euro es el comportamiento de los márgenes de los exportadores. Si estos se mantienen ante el deterioro de la competitividad debido a la evolución desfavorable de la productividad, repercutirán en el desempeño de las exportaciones y tendrán aún más efectos negativos en el crecimiento. En Italia, por ejemplo, los exportadores parecen haber respondido a la apreciación del euro transfiriendo a los precios de exportación un porcentaje mayor del promedio del aumento de los costos unitarios de la mano de obra, a fin de preservar la rentabilidad.

Nota: Las autoras principales de este recuadro son Celine Allard y Silvia Sgherri.1Según los datos trimestrales a partir de los años ochenta, salvo en el caso de Alemania, en que el período de la muestra comienza después de la reunificación.

Como la demanda interna de la zona del euro sigue siendo floja, las presiones inflacionarias se están suavizando. Si bien la inflación global se mantiene por encima del 2%, en parte como consecuencia del alza del precio del petróleo, la inflación básica ha disminuido considerablemente, el costo unitario de la mano de obra no ha registrado prácticamente variación y las expectativas inflacionarias siguen bien afianzadas, dentro de lo razonable. Contra ese telón de fondo, se proyecta que la inflación global baje a un promedio del 1,8% en 2006, lo cual significa que estará más o menos en concordancia con la meta fijada por el Banco Central Europeo (BCE) de una inflación que se aproxime al 2% pero no lo supere. Como en el pasado se ha subestimado la inflación —en parte como consecuencia de alzas inesperadas de los precios administrados— y teniendo en cuenta el riesgo que acarrea el precio del petróleo, corresponde actuar con cautela, pero en términos generales parecería más riesgoso pecar de exceso en la restricción de la política monetaria que en su distensión. Si la presión inflacionaria no recrudece y la recuperación proyectada no se concreta —o si el euro se aprecia sustancialmente—, habría que plantearse la necesidad de recortar las tasas de interés.

En cuanto a la situación fiscal, el déficit de la zona del euro aumentará según los pronósticos al 3% del PIB en 2005; cinco países —Alemania, Francia, Grecia, Italia y Portugal— excederán ese límite, algunos por un margen considerable. Como la presión fiscal generada por el envejecimiento de la población se intensificará dentro de muy poco tiempo, sería ideal que la mayoría de los países lograra equilibrar su situación fiscal para fines de la década —lo cual exigiría que, en promedio, los saldos estructurales mejoraran anualmente alrededor de ½ punto porcentual del PIB— y que profundizaran la reforma del sistema jubilatorio y de la atención de la salud. De acuerdo con la evaluación efectuada por el personal técnico del FMI, las políticas presupuestarias actuales están muy alejadas de ese objetivo, sobre todo en los países más grandes: la mayoría registró escasas mejoras —o incluso un empeoramiento— en 2005–06; en Italia especialmente se necesitará un ajuste sustancial, aún no definido, para recortar el déficit del gobierno general y cumplir con la meta fijada por el gobierno de 3,8% del PIB en 2006. Esta será una prueba crítica para los procedimientos revisados del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y es importante que la mayor flexibilidad que brinda esa revisión no sirva de excusa para aplazar de lleno el ajuste. Los planes de estabilidad nacionales serían más realistas y estarían más claros para el público si fueran analizados por consejos fiscales independientes y sometidos a debates parlamentarios.

En el Reino Unido, el crecimiento del PIB ha defraudado las expectativas. El consumo privado perdió muchísimo ímpetu durante el primer semestre de 2005, en parte debido al alza de las tasas de interés y del precio del petróleo, y al enfriamiento del mercado inmobiliario, que aún así conserva elevados valores; al mismo tiempo, aunque las exportaciones parecen estar recuperándose de la brusca caída que sufrieron durante el primer trimestre, la confianza de las empresas ha disminuido. Por lo tanto, las proyecciones del crecimiento del PIB apuntan ahora a un 1,9% en 2005 —es decir, 0,7 puntos porcentuales menos que en abril— y a un 2,2% en 2006, perspectiva esta que podría quedar frustrada especialmente si el petróleo vuelve a subir de precio y si se debilita el crecimiento en la zona del euro. Aunque la inflación medida según el IPC ya supera el 2%, entre otras cosas debido al encarecimiento del petróleo, la inflación básica se mantiene a niveles moderados y el alza de los salarios del sector privado se ha desacelerado. Contra este telón de fondo, el Banco de Inglaterra decidió acertadamente recortar 25 puntos básicos de las tasas de interés en agosto; de cara al futuro, la decisión dependerá de los datos que vayan llegando, especialmente en cuanto a la demanda interna. En vista de que el personal del FMI no proyecta ninguna mejora del déficit fiscal en 2005 ni en 2006, sigue siendo necesaria una consolidación fiscal para poder cumplir la regla de oro durante el próximo ciclo.

En los países nórdicos, tras la sólida recuperación registrada en 2004, han surgido variaciones nacionales. En Noruega, el elevado precio del petróleo ha respaldado un crecimiento sólido del PIB, por lo cual el banco central ha comenzado a endurecer la política monetaria; en Dinamarca, el crecimiento se mantendrá aproximadamente al mismo nivel que en 2004 —o sea, 2,2%— a pesar de que la demanda interna atravesó una etapa de atonía a principios de este año. En Suecia, por el contrario, las perspectivas empeoraron mucho durante el primer trimestre, al mismo tiempo que se desaceleró el crecimiento de la demanda en algunos de sus principales socios comerciales europeos. Aunque el considerable estímulo fiscal programado contribuirá a apuntalar la actividad económica, el banco central recortó las tasas de interés 50 puntos básicos a finales de junio. En Suiza, la expansión también perdió aliento como consecuencia del enfriamiento general de la actividad manufacturera mundial y la flojedad de la demanda en la zona del euro; como el riesgo de inflación es bajo, el banco central ha mantenido acertadamente una política monetaria acomodaticia. Varias condiciones son críticas para afrontar la inminente presión generada por el envejecimiento de la población: eliminar sin demora el déficit federal estructural, lanzar reformas decisivas del régimen de jubilaciones y atención de la salud, y adoptar medidas que promuevan la competencia para estimular el bajo crecimiento potencial.

Como el PIB per cápita europeo ha estado estancado en alrededor del 70% del nivel estadounidense durante los últimos 30 años, uno de los retos más serios es incrementar el crecimiento potencial y, en ese sentido, una de las tareas más arduas que muchos países tienen por delante es aumentar el aprovechamiento de la mano de obra: aparte de los beneficios socioeconómicos directos, se podría mejorar así sustancialmente la solvencia de los sistemas jubilatorios nacionales. Desde mediados de la década de 1990, se han registrado avances incuestionables (gráfico 1.13), que seguramente continuarán gracias a reformas más recientes, como la Agenda 2010 en Alemania. Pero como es probable que muchos países no lleguen a la meta de Lisboa, que contempla una tasa de empleo del 70% para 2010, todavía queda un camino muy largo por recorrer. Las prioridades varían de un país a otro, pero incluyen el salario mínimo y una mayor flexibilidad en las negociaciones colectivas (Alemania, Francia e Italia); la reducción de las cuñas fiscales (Alemania, España, Grecia, Italia, los Países Bajos); las reformas a la protección del empleo (España, Francia, Grecia, Italia, Portugal); las disminución de los incentivos para la jubilación anticipada (Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Grecia), y las reformas a la redes de protección social, incluidos los programas de bienestar social, desempleo o invalidez, según el país (Alemania, Bélgica, España, Grecia, Noruega, Países Bajos). Otro dilema será asegurar una demanda suficiente frente a la creciente oferta de trabajadores de más edad —y menos productividad— dentro de la fuerza laboral, lo cual podría exigir entre otras cosas reformas a los sistemas de remuneración por antigüedad.

Gráfico 1.13.Europa: ¿Por qué se ha estancado el PIB per cápita en comparación con el de Estados Unidos?

Desde 1970, el fuerte crecimiento de la productividad europea ha quedado neutralizado por la disminución de las horas de trabajo y de la utilización de la mano de obra. Aunque estas tendencias se han invertido en parte desde 1995, la escasa utilización de la mano de obra sigue siendo un motivo fundamental de preocupación, sobre todo en Europa continental.

Fuentes: OCDE, Economic Outlook; Eurostat, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Incluye diferencias en la estructura etaria de la población.

De cara al futuro, uno de los retos más difíciles es encontrar la manera de imprimir mayor ímpetu a la reforma. A nivel central, las prioridades siguen siendo finalizar el mercado interno —un factor que podría ser importante para la reforma del mercado laboral, aunque el rechazo que sufrió hace poco la Directiva sobre Servicios es un revés en ese sentido— y profundizar la integración del mercado financiero. Sin embargo, como lo destacó la Estrategia de Lisboa revisada, es esencial que el progreso se canalice cada vez más a nivel nacional; y como la fatiga causada por la reforma parece hacerse más intensa, esta será una tarea difícil. En ese sentido, cuando se esperan de la reforma estructural beneficios fiscales importantes a largo plazo, no conviene descartar la posibilidad de soslayar ciertos ajustes fiscales a corto plazo. Los gobiernos nacionales tendrán que explicar mejor la necesidad de reforma, precisando claramente el costo que entraña la inacción, como lo subraya el informe Kok (2004); la elaboración de Planes Nacionales de Acción en el marco de la agenda de Lisboa revisada, sometidos a debate parlamentario, será un paso importante hacia esa meta.

Japón: Tras el fuerte repunte deben continuar las reformas

La economía japonesa experimentó un crecimiento pujante durante el primer semestre de 2005, propulsada por la reactivación de la demanda interna final privada. El vigoroso consumo privado se vio sustentado por el fortalecimiento del mercado laboral —el empleo a tiempo completo está aumentando por primera vez en siete años y el crecimiento de los salarios es ahora positivo—; entre tanto, las empresas intensificaron sustancialmente la inversión a la vez que contabilizaban abundantes utilidades. Las exportaciones netas, por el contrario, contribuyeron poco al crecimiento, a diferencia de otras etapas del ciclo económico en las cuales la exportación —sobre todo hacia China y el resto de las economías emergentes de Asia— era el principal motor del crecimiento.

A juzgar por los indicadores recientes, el ímpetu positivo que experimentó el crecimiento durante el primer semestre continuará. El aumento de los salarios y del empleo siguen apuntalando el consumo privado; la encuesta Tankan de junio revela que la confianza de las empresas se está afianzando y que el sector está ampliando sus planes de inversión; y durante el segundo trimestre se logró reducir las existencias. Las previsiones también contemplan un renovado crecimiento de las exportaciones en medio de un clima económico mundial propicio y del ajuste del sector de la tecnología de la información. Como resultado, el PIB real debería aumentar un 2% en 2005 y en 2006. Aunque la demanda interna se está reavivando, el panorama no está totalmente despejado: el precio del petróleo no deja de subir y el yen podría verse expuesto nuevamente a presiones alcistas, teniendo en cuenta los graves desequilibrios de la cuenta corriente mundial.

Gracias al considerable avance logrado en el saneamiento de los sectores bancario y empresarial durante los últimos años, la economía está más preparada para una expansión. Concretamente, la Agencia de Servicios Financieros ha intensificado la presión regulatoria a la que están sometidos los bancos, obligándolos a actuar más enérgicamente frente a los prestatarios con problemas. Como resultado de ese cambio y de la recuperación cíclica de la economía, los préstamos en mora han disminuido más de la mitad en los grandes bancos (y algo menos en los bancos regionales), los niveles de deuda empresarial han retrocedido, el excedente de capacidad del sector empresarial se ha estrechado y el rendimiento de los activos del sector bancario y empresarial ha aumentado (gráfico 1.14). Además, a fines de marzo de 2005 se redujo sin problemas la cobertura de la garantía de los depósitos, lo cual es muestra de la firme confianza del público en la estabilidad del sistema bancario.

Gráfico 1.14.Japón: Indicadores del estado de solidez financiera de los bancos y las empresas

El sector bancario y el empresarial se han fortalecido considerablemente en Japón. Sin embargo, las comparaciones internacionales sugieren que aún queda por hacer para que recuperen plenamente la solidez.

Fuentes: Autoridades nacionales; Agencia de Servicios Financieros; Fitch Research; Banco Central Europeo; Haver Analytics; CEIC Data Company Limited, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio de 2002–03 de Alemania, Francia e Italia, ya que los datos de 2004 aún no han aparecido.

2Porcentaje con mediana ponderada según la capitalización del mercado.

3Definida como los pasivos financieros menos los activos financieros del sector empresarial no financiero.

El ímpetu de la reforma del sector bancario y del sector empresarial debe continuar. Eso ha llevado al gobierno a anunciar un programa encaminado a crear un sistema financiero más eficiente y flexible. Estos son algunos de los aspectos que requerirán más atención:

  • Es necesario incrementar la rentabilidad de los bancos japoneses —que es baja comparada con parámetros internacionales— y fortalecer sus bases de capital para que puedan respaldar el crecimiento. Una manera de aumentar la rentabilidad es ampliar los márgenes de interés; concretamente, depurando los procesos de evaluación crediticia y fijando correctamente el precio de los préstamos, sobre todo los otorgados a los prestatarios que implican mayores riesgos (véase Banco de Japón, 2001, 2004)14; para ello corresponde mejorar la gestión del riesgo y aplicar una regulación más estricta que se ciña al Acuerdo Basilea II del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Hace poco ha habido fusiones de grandes bancos con miras a multiplicar las utilidades. La privatización del sistema nacional de correos también contribuiría en ese sentido si elimina las ventajas de las cuales goza esta entidad estatal al competir con gigantescos bancos y empresas de seguros.
  • Las empresas deben aumentar la tasa de rendimiento de sus activos, y la reforma es particularmente necesaria en los sectores orientados al mercado interno. Aunque el sector manufacturero ha logrado incrementar sustancialmente su rentabilidad tras la recesión de 2001, los sectores de la construcción y del comercio mayorista y minorista han quedado comparativamente muy a la zaga. Además, a pesar de un considerable desapalancamiento, las empresas de algunos sectores continúan teniendo un elevado endeudamiento, que parecería conveniente rectificar.

Como lo destacó hace poco un informe (titulado “Visión del Japón del Siglo XXI”) elaborado por los expertos del Consejo de Política Económica y Fiscal, se necesitan reformas estructurales para estimular la productividad, permitir que la economía nacional se beneficie al máximo de la globalización y hacer frente al envejecimiento de la población. Entre los pasos más importantes cabe mencionar los siguientes: intensificar la competencia en el mercado de los productos, flexibilizar más el mercado del trabajo, promover la inversión extranjera directa (que sigue siendo muy baja a nivel internacional) y reducir la protección del comercio agrícola.

Persiste una suave deflación: el IPC básico perdió un 0,2% (anualizado) en julio, y el deflactor del PIB bajó un 0,9% (anualizado) el segundo trimestre del año. El precio de la tierra (para uso residencial y comercial) también sigue en baja, aunque a ritmo más lento (y de hecho está aumentando en el centro de Tokyo). Hasta que no se haya eliminado por completo la deflación, es importante que el Banco de Japón mantenga una política monetaria muy acomodaticia. Si se pone fin prematuramente a la expansión monetaria cuantitativa, se corre el riesgo de perder el terreno ganado a la deflación en los últimos años. También habrá que plantearse cómo guiar las expectativas cuando vuelva la inflación, y el anuncio de un objetivo explícito de inflación a mediano plazo podría ser un componente útil de la política monetaria postdeflacionaria.

Habrá que poner en marcha una consolidación fiscal sostenida para contrarrestar el aumento de la deuda pública y hacer frente a la presión presupuestaria generada por el envejecimiento de la población. Contra ese telón de fondo, se prevé un nuevo recorte del déficit presupuestario en 2005–06, y el gobierno ha anunciado el objetivo de equilibrar el presupuesto primario (excluida la seguridad social) para principios de la década de 2010, lo cual exigiría un ajuste fiscal del orden de ½% del PIB por año. Esta meta es positiva, pero bien podría resultar insuficiente para estabilizar la deuda pública a mediano plazo; probablemente se necesite una consolidación fiscal más ambiciosa, de unos ¾ puntos porcentuales del PIB por año15. Esa consolidación fiscal sería más fácil de mantener en un marco de crecimiento sólido y sostenido combinado necesariamente con reformas estructurales continuas. Además, el gobierno no ha detallado de qué manera pretende lograr los objetivos fiscales e infundiría mayor credibilidad a su política fiscal si diera a conocer sin grandes demoras una estrategia contra el déficit más concreta.

Economías emergentes de Asia y el Pacífico: Se necesita un crecimiento equilibrado y con dos motores

En 2004 el crecimiento del PIB de las economías emergentes de Asia ascendió al 7,9% gracias al vigor de la exportación y al notable repunte de la demanda interna a fines de 2003 y principios de 2004, situación a la cual contribuyeron las políticas macroeconómicas acomodaticias y las condiciones imperantes en los mercados financieros (cuadro 1.6). Sin embargo, a partir de mediados de 2004, se acentuaron mucho las divergencias regionales: el crecimiento se mantuvo relativamente robusto en China e India, pero se desaceleró en gran parte de la región a causa del encarecimiento del petróleo y de la corrección del sector de la tecnología de la información. Como las condiciones en este último están comenzando a repuntar, al igual que la producción industrial y el comercio de la región según los últimos datos, se prevé que la expansión se afianzará durante el año y que el crecimiento del PIB regional promediará más del 7% en 2005 y rozará ese nivel en 2006. La inflación regional se reavivó en 2004 pero —con algunas excepciones— sigue bien contenida.

Cuadro 1.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Países emergentes de Asia37,57,97,36,92,44,03,94,44,34,13,73,4
China9,59,59,08,21,23,93,03,83,24,26,15,6
Asia meridional47,17,17,06,33,94,34,75,61,3−0,2−1,9−2,1
India7,47,37,16,33,83,83,95,11,2−0,1−1,8−2,0
Pakistán5,77,17,46,52,97,49,99,83,40,2−1,7−2,3
Bangladesh5,85,85,76,05,46,16,25,80,2−0,4−1,5−1,8
ASEAN-45,45,84,95,44,14,56,45,15,54,42,22,4
Indonesia4,95,15,85,86,86,18,26,53,41,2−0,40,7
Tailandia6,96,13,55,01,82,74,22,75,64,5−2,5−2,5
Filipinas4,56,04,74,83,56,08,27,51,82,72,11,9
Malasia5,47,15,56,01,11,43,02,512,912,613,512,4
Economías asiáticas recientemente industrializadas3,15,64,04,71,52,42,22,37,47,25,55,0
Corea3,14,63,85,03,53,62,82,92,04,12,01,5
Taiwan, provincia china de3,35,73,44,3−0,31,62,01,810,26,14,34,6
Hong Kong, RAE de3,28,16,34,5−2,6−0,41,01,310,39,810,310,2
Singapur1,48,43,94,50,51,70,71,729,226,125,722,7

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Este grupo está integrado por los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

Partiendo de este panorama general y tal como evoluciona la situación mundial, se perfilan riesgos crecientes de que la situación se deteriore. La persistente carestía del petróleo repercutirá negativamente en la actividad económica, sobre todo teniendo en cuenta que en varios países —como India, Indonesia, Malasia y Tailandia— los precios internos aún no reflejan el efecto total de pasados aumentos, con un costo fiscal sustancial en algunos casos. En términos más generales, mucho depende de la fuerza con la que se recupere el sector de la tecnología de la información, y también de cómo evolucione la actividad de Estados Unidos y, cada vez más, de China (gráfico 1.15). En otros países de la región —con la excepción de India y, en cierta medida, de Indonesia y Tailandia— apenas hay indicios de un crecimiento autónomo alimentado por la demanda interna. Por lo tanto, la región tiene un interés especial en que se produzca una reducción ordenada de los desequilibrios mundiales y en evitar que recrudezca la presión proteccionista. Los riesgos propios de cada país también son motivo de inquietud: en Indonesia, el exceso de liquidez y el creciente costo presupuestario de los subsidios petroleros generaron fuertes presiones en el mercado financiero a fines de agosto, y en Filipinas, después de varios meses durante los cuales las variables económicas fundamentales experimentaron mejoras, los disturbios políticos recientes despertaron preocupación en torno a las perspectivas de la reforma económica y provocaron una revisión a la baja de las perspectivas de calificación crediticia.

Gráfico 1.15.Economías emergentes de Asia: Crecimiento, reservas y flexibilidad cambiaria

Como la demanda interna de Asia no tiene mucha autonomía, las perspectivas están estrechamente vinculadas al aumento de las exportaciones. Si la demanda interna adquiere más peso, deberá haber una apreciación nominal de la moneda y una flexibilización del sistema cambiario.

Fuentes: CEIC Data Company Limited; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

En cuanto a la balanza de pagos de la región, el superávit en cuenta corriente disminuirá apenas del 4,1% del PIB al 3,7% del PIB en 2005 si se cumplen las proyecciones. Este porcentaje agregado oculta marcadas diferencias en la región: el fuerte aumento que llevará al superávit en cuenta corriente de China a superar el 6% del PIB tendrá como contrapartida disminuciones —de distintas magnitudes— en otros países de la región (excepto la RAE de Hong Kong y Malasia). La situación de China es fruto del aumento rápido e ininterrumpido de la exportación de productos manufacturados —al que ha contribuido la eliminación de las cuotas a los textiles— y de la marcada desaceleración del aumento de las importaciones, que parece estar relacionada con el enfriamiento de la demanda de bienes de capital importados y con la sustitución de importaciones en algunos sectores. En otros países, el deterioro de la cuenta corriente refleja factores variados, como la subida del precio del petróleo, la ralentización de la exportación de tecnología de la información y la apreciación del tipo de cambio (Corea, provincia china de Taiwan), y factores específicamente nacionales como las secuelas del tsunami (Tailandia). La composición de las reservas acumuladas en la región ha experimentado variaciones parecidas. Aunque el promedio mensual de la acumulación de reservas en las economías emergentes de Asia en lo que va de 2005 es prácticamente igual al de 2003 y 2004, a China le corresponde ahora casi dos tercios del promedio regional, en comparación con menos de un tercio en los dos años precedentes.

De cara al futuro, la tarea más importante que tiene por delante la región no ha cambiado: lograr un crecimiento impulsado por dos motores, debidamente equilibrado, que sea compatible con una corrección ordenada de los superávit externos a mediano plazo. En China, donde la inversión es muy vigorosa, habrá que orientar poco a poco la composición de la demanda hacia el consumo privado, que se encuentra a un nivel históricamente bajo (40% del PIB). En la mayoría de los demás países, como se explica con más detalle en el capítulo II, preocupa más el hecho de que la inversión privada siga siendo muy escasa, lo cual resalta la necesidad de llevar a término la reestructuración de los sectores financiero y empresarial, que incluye mejoras a la gestión de gobierno. La reorientación de la composición del crecimiento hacia la demanda interna deberá ir acompañada de una correspondiente apreciación de los tipos de cambio de la región a mediano plazo (apéndice 1.2). Aunque se ha logrado contener el impacto inflacionario de los abundantes superávit externos recurriendo a una amplia esterilización, el uso de esta estrategia se irá haciendo más difícil a medida que transcurra el tiempo y expondrá a los bancos centrales de la región a crecientes pérdidas del capital de sus reservas. En vista de las circunstancias, sigue siendo indispensable mantener la flexibilización paulatina de los tipos de cambio. En ese sentido, la reforma cambiaria que emprendió hace poco China y la adopción de un régimen de flotación controlada en Malasia son medidas importantes y acertadas, tanto para ambos países como para la región, y habrá que aprovechar al máximo el margen de flexibilización cambiaria que ofrecen las reformas.

En lo que respecta a los distintos países, la expansión china no ha dejado de superar las expectativas: el crecimiento proyectado del PIB es ahora del 9% en 2005 y del 8¼% en 2006. El aumento de la inversión se ha desacelerado ligeramente en comparación con los niveles de principios de 2004 a causa de una variedad de medidas administrativas y de restricción monetaria, pero aún supera el 20%; además, como ya se ha indicado, la contribución de las exportaciones netas se ha incrementado notablemente. Será necesario robustecer las operaciones de mercado abierto para reducir el considerable exceso de liquidez que siguen añadiendo al sistema bancario los cuantiosos superávit externos, y también endurecer aún más la política monetaria si el aumento de la inversión da señales de acelerarse. La reforma cambiaria de julio —que combinó una revaluación inicial del renminbi de 2%, la adopción de una cesta de monedas de referencia para fijar el tipo de cambio central y una banda de fluctuación diaria de 0,3 puntos porcentuales frente al dólar de EE.UU.— constituye una medida flexibilizadora importante, que facilitará la dirección de la política monetaria si se la aprovecha al máximo. En el campo fiscal, el recorte proyectado del déficit presupuestario en 2005, seguido de una consolidación fiscal paulatina y continua, contribuirá a saldar las abultadas obligaciones fiscales extrapresupuestarias y permitirá al erario público hacer frente al envejecimiento de la población, la reestructuración del sector bancario y la reforma de las empresas estatales sin poner en peligro la sostenibilidad de la deuda. A nivel más general, será indispensable profundizar la reforma del sistema bancario y de las empresas públicas, y también desarrollar los mercados de capital internos, para proteger la estabilidad macroeconómica y asegurar que China aproveche bien sus abundantes ahorros en pos del crecimiento a mediano plazo. También se necesitan medidas para corregir las disparidades entre la población rural y la urbana; por ejemplo, mejorando las condiciones de movilidad interregional de la mano de obra.

En India, la actividad económica no será tan dinámica como en los dos últimos años y rondará el 7% en 2005, según las previsiones. La enérgica demanda interna motivada por la reactivación industrial, más el alza del precio del petróleo, han provocado un fuerte aumento del saldo comercial, pero el vigor de las exportaciones de servicios y las remesas contribuirá a limitar el impacto en el déficit en cuenta corriente. Tras dispararse a mediados de 2004, la inflación ha bajado y gira en torno al 5%, gracias en parte a la transmisión incompleta del encarecimiento del petróleo y al endurecimiento de la política monetaria; sin embargo, las presiones inflacionarias básicas y la rápida expansión del crédito a sectores no alimentarios merecen un seguimiento cuidadoso. Aunque la baja de las tasas de interés y el recorte de los subsidios han logrado reducirlo, el déficit del gobierno general sigue cerca del 8% del PIB (y los costos extrapresupuestarios de los subsidios petroleros han aumentado). Por lo tanto, es prioritario continuar con la consolidación fiscal, ampliando la base tributaria y permitiendo la transmisión total del encarecimiento del petróleo, además de mejorar las finanzas de los estados; en ese sentido, el IVA uniforme aplicado a nivel de los estados desde abril último podría resultar crítico. Ahora es indispensable forjar un consenso político para acelerar significativamente las reformas estructurales, lograr un crecimiento del 7%–8%, absorber la creciente fuerza laboral y realizar el “dividendo” demográfico (recuadro 1.4, “¿Se está convirtiendo India en un motor del crecimiento mundial?”). Se necesitan avances mucho más importantes en la construcción de infraestructura, sobre todo en el sector energético, que según las previsiones incrementará rápidamente su demanda en las dos próximas décadas; en la flexibilización del mercado laboral y el desmantelamiento de los obstáculos regulatorios dentro de los mercados de productos, y en la reforma de las pensiones.

Recuadro 1.4.¿Se está convirtiendo India en un motor del crecimiento mundial?

La reciente evolución de India la ha convertido en una de las economías de más rápido crecimiento: 7,7% anual en 2003–04, más que todas las demás economías de Asia salvo China, y muy por encima de su tasa tendencial de crecimiento de aproximadamente 6% desde comienzos de los años noventa. En consecuencia, la proporción del producto mundial correspondiente a India, utilizando tipos de cambio ajustados según la paridad del poder adquisitivo, aumentó de alrededor del 4,3% en 1990 a 5,8% en 2004.

El firme crecimiento de India en los últimos tiempos plantea la interrogante de si se ha convertido en el motor del crecimiento mundial. Dado su mero tamaño, la reactivación ha repercutido en el crecimiento mundial, aunque mucho menos que la de China. Durante los últimos dos años, a India le ha correspondido poco menos de la quinta parte del crecimiento de Asia y casi 10% del crecimiento mundial, frente a 53% y 28%, respectivamente, en el caso de China. Pero los efectos secundarios del crecimiento de India siguen siendo limitados; el personal técnico del FMI estima, por ejemplo, que la aceleración del aumento de sus importaciones en 2003–04 tuvo una repercusión solo marginal en el crecimiento regional, y apenas agregó 0,1–0,4 puntos porcentuales al crecimiento en algunos países asiáticos.

El papel limitado que desempeña India a la fecha en calidad de motor del crecimiento es atribuible a que sigue siendo una economía relativamente cerrada. Aunque su desarrollo reciente es comparable al despegue experimentado por otras economías asiáticas en el último cuarto de siglo, ha dependido mucho menos del comercio mundial y regional (véase el gráfico). Pese a que se le ha prestado mucha atención por su éxito como punto de destino para todo lo que sea subcontratación y porque está atrayendo importantes flujos financieros1, las vinculaciones comerciales siguen siendo débiles. India representa apenas 2½% del comercio mundial en bienes y servicios, un porcentaje bajo en comparación con China y las economías asiáticas recientemente industrializadas (10½% y 9,3%, respectivamente). La participación de India en las cadenas regionales y mundiales de producción es también incipiente. Por ejemplo, su proporción de comercio intrarregional en el total del comercio de los países no industrializados de Asia aumentó de 27½% en 1986–90 a 38% en 1998–2002, pero la contribución de India a dicho comercio es reducida, menos de 1%.

El despegue de India: Perspectiva regional1

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Un despegue se define como el momento en el cual un país registra un crecimiento real de por lo menos el 10% en el promedio móvil trienal del valor de las exportaciones.

Varios factores han obstaculizado la integración de India; pese a las considerables reducciones de los aranceles de los últimos años, sigue siendo una economía relativamente protegida, con aranceles medios de 22% (18%, ponderado por el comercio), mayores que los aplicados en las economías emergentes de Asia y que los mundiales en conjunto, de 9½% y 11½%, respectivamente, y en la cual persisten muchas barreras no comerciales. Asimismo, una serie de impedimentos estructurales, entre ellos leyes laborales restrictivas y una onerosa burocracia, han retrasado la expansión del sector manufacturero, principal impulsor del crecimiento orientado a la exportación de Asia. En consecuencia, la contribución de la industria al PIB y al empleo, 27% y 34%, respectivamente, se sitúa muy por debajo de la registrada en Asia en conjunto. La inversión extranjera directa se ha visto entorpecida por el complicado clima comercial y, en algunos sectores, por los topes impuestos para estos montos (Jain-Chandra, 2005). Además, la creciente falta de adecuación de la infraestructura constituye un obstáculo importante para la inversión privada y el potencial de exportación. Fay y Yepes (2003) estiman que la inversión en infraestructura tendría que aumentar anualmente a 7%–8% del PIB, un alza de 3%, para que India mantenga su crecimiento tendencial actual. Pero no se ha progresado mucho en la superación de estas dificultades en razón de los déficit fiscales grandes y persistentes, que pese a declinar en los últimos años se mantienen en torno al 8% del PIB.

A pesar de estas limitaciones, el reciente repunte del crecimiento se ha visto acompañado por la apertura a la economía mundial, una apertura considerable pese a que se toma como punto de partida una posición relativamente cerrada. En 2003–04 las importaciones de India (incluidos los servicios) subieron 33% al año, cuatro veces más rápido que en el período 1990–2002, impulsadas por el fuerte aumento de la inversión y de la demanda de los consumidores. Las exportaciones crecieron a razón de 34% al año, en alza a partir del 8% registrado en 1990–2002, ya que las industrias siderúrgica y petroquímica se beneficiaron del auge mundial de los productos básicos y el país pudo pasar hacia los bienes tecnológicos, los productos farmacéuticos y los servicios comerciales. Asia ha sido uno de los principales beneficiarios de la creciente apertura en India pese a que, como ya se dijo, su impacto en el crecimiento regional ha sido reducido. A finales de 2004, la participación de Asia en las importaciones de bienes de India había ascendido a 28%, 4 puntos porcentuales más que en 2000. Impulsadas por el aumento del comercio con China, las exportaciones de India a la región ascendieron a una tercera parte del total de sus bienes de exportación en 2004, frente a menos de una cuarta parte en 2000. Entre 2003 y 2004, el incremento de las exportaciones a China representó 15% del total del crecimiento de las exportaciones de India.

Dado que las autoridades procuran decididamente fortalecer los vínculos con el resto del mundo, India seguramente comenzará a desempeñar un papel más importante en la economía mundial. El personal técnico prevé que en 2004/05 y 2009/10, las exportaciones de India se duplicarán, y las importaciones casi se triplicarán. Los objetivos del gobierno son aún más ambiciosos; en este contexto, los aranceles se redujeron significativamente y el gobierno se propone alcanzar los niveles de la ASEAN en los próximos años reduciendo el arancel medio simple en casi 11 puntos porcentuales. Se están negociando acuerdos comerciales regionales con Asia meridional, el Mercosur, la ASEAN y China, entre otros. Asimismo, se están flexibilizando los controles aplicados a las entradas de inversión extranjera directa y al endeudamiento externo de las empresas nacionales, a la vez que se fomenta el surgimiento de empresas de categoría mundial con la eliminación de controles para la inversión en el exterior. El país ha comenzado a tener un margen fiscal que le permite intensificar la inversión pública, e intenta atraer una mayor participación del sector privado en la infraestructura.

Una economía dinámica y abierta en India tendría repercusiones importantes en la economía mundial. Si el país sigue adhiriendo a la globalización y a las reformas, sus importaciones podrían actuar como un motor más y más potente del crecimiento mundial, ya que según las proyecciones será una de las pocas economías donde aumentará la población en edad de trabajar durante los próximos 40 años. Unos 75 millones a 110 millones de personas ingresarán a la fuerza laboral en la próxima década y, a condición de que tengan empleo, inducirán un aumento del ahorro y de la inversión, dada la mayor propensión al ahorro que tienen los trabajadores. Sin embargo, el crecimiento más rápido, el aumento del ingreso y la urbanización e industrialización concomitantes acrecentarán la presión sobre un ya restringido mercado mundial de energía. India, que ocupa el séptimo lugar en orden de importancia entre los importadores de crudo del mundo, es una de las economías que requiere más energía e importa más de 70% de sus necesidades de petróleo. Como se proyecta que para 2030 se cuadruplicará la cantidad de vehículos, probablemente aumentará la demanda y la dependencia del crudo importado. Sin embargo, estas estimaciones tal vez resulten conservadoras, ya que cabría esperar que la tasa de propiedad de automotores suba mucho más rápido si se mantiene la aceleración del crecimiento en relación con los niveles tendenciales. El surgimiento de India al lado de China presentará tanto oportunidades económicas importantes como desafíos para la economía mundial.

Nota: La autora principal de este recuadro es Catriona Purfield.1En 2004, a India le correspondió una cuarta parte de los flujos de inversión de cartera hacia los países de mercados emergentes de Asia.

En Pakistán y Bangladesh, las previsiones apuntan a un crecimiento que mantendrá su fortaleza en 2005, gracias a la sólida expansión de los sectores agrícola y manufacturero y a políticas macroeconómicas propicias. En Pakistán, un reto importante será actuar decisivamente para frenar el recalentamiento de la economía; las autoridades deberán estar preparadas para endurecer más la política monetaria. La política fiscal deberá gestionarse con mano firme de modo que la política monetaria no sea el único muro de contención frente a las presiones de la demanda. El vivo crecimiento de las exportaciones de algodón a principios de 2005 lleva a pensar que Pakistán está cosechando los frutos de la inversión realizada en el sector textil en previsión del vencimiento de las cuotas. Por el contrario, las previsiones señalan que Bangladesh —el primer beneficiario de la asistencia en el marco del Mecanismo de Integración Comercial— se verá perjudicado por el vencimiento de las cuotas, aunque las medidas instituidas hace poco por la Unión Europea y Estados Unidos para limitar la exportación de prendas de vestir de China podrían suavizar el impacto, lo que pone de relieve la necesidad de flexibilización cambiaria. Ambos países deben priorizar la reforma del sector energético, y Bangladesh necesita también reformar el sistema de tributación, comercio exterior e inversión para gozar de un crecimiento animado y sostenido.

De acuerdo con los pronósticos, el crecimiento del PIB de las economías recientemente industrializadas y de los países del grupo ASEAN-4 se reavivará en el segundo semestre de 2005 y en 2006, cerrando el ciclo de la desaceleración que comenzó a mediados de 2004. Como las tasas de intervención siguen rondando un 0% en términos reales, y como la presión inflacionaria poco a poco gana en intensidad, la mayoría de los países ha seguido endureciendo la política monetaria, con la notable excepción de Corea, donde el bajo nivel de las tasas de interés ha ayudado a estimular el consumo al aliviar la carga de la deuda de los hogares. Salvo el caso de Malasia, cuya moneda se apreció marginalmente tras la adopción del régimen de flotación controlada, las monedas de la mayoría de los países del grupo ASEAN-4 se encuentran sometidas a presiones bajistas, sobre todo en el caso de Indonesia, como ya se ha señalado. Cuando el Banco de Indonesia anunció a fines de agosto el aumento de las tasas de interés y de los encajes bancarios, los mercados financieros se estabilizaron, pero siguen siendo frágiles; el gobierno también anunció que los precios internos del combustible subirían después de octubre, pero no fijó fechas ni especificó la magnitud del alza. De cara al futuro, las prioridades macroeconómicas primordiales continúan siendo la consolidación fiscal —especialmente en Filipinas, que aún es muy vulnerable debido a una gran necesidad de financiamiento externo y a una deuda pública elevada— y las medidas estructurales que promuevan el crecimiento a mediano plazo y permitan a la inversión privada escapar de los bajos niveles en los que se encuentra (capítulo II). Más allá del programa inconcluso de reforma del sector empresarial y del sector financiero, lo primordial es modernizar la infraestructura del sector energético, entre otros (Filipinas, Indonesia y Tailandia), aliviar la escasez de trabajadores calificados (Malasia) y promover la liberalización del comercio exterior y la racionalización del ambiente regulatorio (Corea, Indonesia y Tailandia).

Tras varios años de crecimiento vigoroso e ininterrumpido, la actividad económica perderá ímpetu en Australia y Nueva Zelandia, según las proyecciones. En Australia, la causa es el enfriamiento del mercado de la vivienda —un hecho positivo— y el impacto de la apreciación del tipo de cambio. En Nueva Zelandia operan tendencias parecidas, aunque probablemente tenga más influencia el débil aumento de las exportaciones. Las tasas de utilización de la capacidad productiva y de desempleo siguen rondando marcas sin precedentes en ambos países, pero la inflación todavía está bajo control gracias al oportuno endurecimiento de la política monetaria. Como consecuencia de la apreciación de las monedas, los déficit en cuenta corriente han sufrido un deterioro pronunciado en ambas economías, pero aún más en Nueva Zelandia debido a la fortaleza de la demanda interna; sin embargo, se prevé que en los años venideros se reequilibrará el crecimiento de fuente externa gracias a la pujanza de la demanda mundial de productos básicos, sobre todo los que exporta Australia. Tanto en un país como en el otro las perspectivas a mediano plazo son alentadoras, ya que ninguno ha abandonado la prudencia fiscal ni soslayado las reformas estructurales encaminadas a conservar la competitividad en el mercado de los productos y la flexibilidad en el del trabajo. La política fiscal ha procurado ante todo producir superávit de operación y aligerar la deuda, ya que las autoridades se preparan para afrontar la presión a largo plazo que genere el envejecimiento de la población y el encarecimiento de la atención de la salud. En cuanto a las reformas estructurales, el gobierno australiano ha lanzado reformas en el campo tributario y el del bienestar social para potenciar los incentivos laborales. Asimismo, ha anunciado planes para una importante reforma del sistema de relaciones industriales que busca crear un sistema nacional único, reducir el alcance de las leyes sobre despidos injustificados, modificar la fijación del salario mínimo y flexibilizar las condiciones de trabajo.

América Latina: ¿Será más resiliente la expansión esta vez?

En América Latina, el crecimiento se ha moderado y ha tomado un ritmo más sostenible, tras el fuerte repunte de 2004 (cuadro 1.7). El vigor de las exportaciones de productos básicos y materias primas, junto con la amplia mejora de los términos de intercambio en la mayoría de las economías grandes, siguen nutriendo el ímpetu del crecimiento, aunque la exportación de manufacturas se ha debilitado ligeramente, al igual que la actividad manufacturera mundial. Despúes de haber despuntado durante el segundo semestre de 2004, la inflación se ha estabilizado, pero continúa siendo volátil, ya que la intensa variabilidad de los precios de los productos básicos aún no se ha calmado. De cara al futuro, se prevé que la expansión seguirá su curso a vivo ritmo y que el crecimiento se mantendrá por encima del promedio de la última década en 2005–06, apuntalado por el aumento de la demanda externa e interna.

Cuadro 1.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
América2,25,64,13,810,66,56,35,40,40,90,90,6
Mercosur32,76,04,43,813,45,77,05,81,41,91,40,4
Argentina8,89,07,54,213,44,49,510,45,82,01,30,1
Brasil0,54,93,33,514,86,66,84,60,81,91,70,7
Chile3,76,15,95,82,81,12,93,3−1,51,50,3−0,7
Uruguay2,212,36,04,019,49,25,26,5−0,3−0,8−2,8−5,3
Región andina1,67,55,14,110,58,46,56,73,44,25,45,9
Colombia4,14,14,04,07,15,95,24,8−1,5−1,0−1,8−1,5
Ecuador2,76,92,72,87,92,72,02,0−1,80,22,4
Perú4,04,85,54,52,33,71,82,6−1,80,30,3
Venezuela−7,717,97,84,531,121,716,618,013,612,715,914,9
México, América Centraly el Caribe1,74,03,13,66,07,14,94,2−1,7−1,3−1,4−1,1
México1,44,43,03,54,54,74,33,6−1,4−1,1−1,1−0,8
América Central33,53,63,23,25,87,87,75,7−5,0−4,9−5,1−4,4
El Caribe31,62,13,64,818,627,25,96,6−0,41,3−0,5−0,9

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países. La variación de diciembre a diciembre del IPC de 2003, 2004, 2005 y 2006 es, respectivamente, Brasil (9,3, 7,6, 5,1 y 4,5); México (4,0, 5,2, 3,9 y 3,4); Perú (2,5, 3,5, 1,8 y 2,5) y Uruguay (10,2, 7,6, 6,5 y 5,5).

Porcentaje del PIB.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países. La variación de diciembre a diciembre del IPC de 2003, 2004, 2005 y 2006 es, respectivamente, Brasil (9,3, 7,6, 5,1 y 4,5); México (4,0, 5,2, 3,9 y 3,4); Perú (2,5, 3,5, 1,8 y 2,5) y Uruguay (10,2, 7,6, 6,5 y 5,5).

Porcentaje del PIB.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

Existe el riesgo de que estas previsiones no se cumplan a corto plazo, especialmente si se produce un debilitamiento a escala mundial de los mercados de productos básicos no petroleros, si el crecimiento de las naciones industriales entra en una etapa de enfriamiento —sobre todo si las consecuencias del huracán Katrina en Estados Unidos son más graves de lo esperado— o si las tasas de interés de estos países experimentan un alza más pronunciada. Además, de ampliarse los diferenciales de deuda de los mercados emergentes, muchos países se verían golpeados en la vertiente externa y la presupuestaria, y por lo tanto quedarían más vulnerables, teniendo en cuenta el elevado nivel de deuda pública y dolarización financiera. El encarecimiento del petróleo podría agravar estas vulnerabilidades en los importadores netos de petróleo y a la vez beneficiar aún más a los países de la región que lo exportan. El recrudecimiento de la incertidumbre política vinculado a acontecimientos nacionales y al nutrido calendario regional de elecciones para el año próximo es otro foco de riesgo y pone de relieve la necesidad de continuar instituyendo políticas sólidas y gestionando la deuda con cautela.

Con todo, se prevé que esta expansión será más resiliente que las anteriores (gráfico 1.16). Concretamente, es menos probable que el financiamiento externo ponga freno a un crecimiento sostenido y poco inflacionario, que se ha visto promovido más que nada por el dinamismo y la diversificación geográfica de las exportaciones y la mejora de los términos de intercambio. En este momento, algunos países gozan de pequeños superávit en cuenta corriente; el de la región promediará más de ½% del PIB en 2005–06, según los pronósticos. En las recuperaciones anteriores, por el contrario, gran parte del ímpetu provino de las entradas de capital y el crecimiento estuvo alimentado mayormente por la demanda interna, mientras los déficit en cuenta corriente se agravaban y los tipos de cambio reales se apreciaban. También a diferencia de pasadas reactivaciones, la región se encuentra menos expuesta a algunos riesgos a corto plazo, ya que muchos gobiernos han aprovechado las condiciones propicias que imperan actualmente en los mercados financieros internacionales para financiar por adelantado las obligaciones pendientes en concepto de servicio de la deuda; además, la cuenta corriente y las reservas externas se han fortalecido mucho. El afianzamiento de los marcos de política macroeconómica ha contribuido a la resiliencia de la expansión. La mejora de la situación fiscal —que se contrapone a las políticas procíclicas de épocas anteriores, que crearon peores déficit— representa un avance importante, consolidado por las medidas encaminadas a lograr y sustentar una inflación baja, como la adopción de metas de inflación en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú (véase el capítulo IV, “Régimen de metas de inflación: ¿Es viable en los países de mercados emergentes?”).

Gráfico 1.16.América Latina: Anatomía de las expansiones recientes

Las expansiones latinoamericanas se han hecho más resilientes gracias a que las exportaciones han experimentado un aumento fuerte y más diversificado, se ha reducido la dependencia de las entradas de capital, y la cuenta corriente y las reservas están en una situación sólida.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Esta mayor resiliencia augura bien para el futuro, pero no por eso es menos importante aprovechar las bases que ya existen para poder lograr un crecimiento sostenido más potente, no solo con ánimo previsor —ya que la fortaleza de la demanda y de los precios de los productos básicos a nivel mundial que han sido uno de los puntales del vigoroso aumento de las exportaciones podría desvanecerse— sino también para igualar el ritmo de crecimiento de otras dinámicas regiones de mercados emergentes. Para ello habrá que corregir las causas fundamentales de la escasez relativa de ahorro e inversión en comparación con los niveles de otras regiones. Aunque las medidas instituidas con la intención de disipar los focos de vulnerabilidad macroeconómica contribuirán en ese sentido, será necesario complementarlas con reformas estructurales más profundas. Concretamente, habrá que pujar por promover la apertura del comercio exterior y la inversión extranjera directa, afianzar el Estado de Derecho y la exigibilidad contractual y perfeccionar los marcos que reglamentan el ambiente empresarial, entre otras cosas fortaleciendo la política de competencia.

En el plano nacional, el crecimiento económico de Argentina ha perdido parte del vigoroso ímpetu del año pasado, pero se mantiene sólido. Como resultado de la creciente presión salarial y de la acomodación monetaria motivada por intervenciones cambiarias no esterilizadas, la inflación se ha acelerado, pasando de una tasa anual del 6% a fines de 2004 a más del 9% en julio. A pesar del ajuste al alza de las tasas de interés de intervención, se hará necesario aplicar una política más restrictiva, especialmente teniendo en cuenta la expansión fiscal procíclica a la que apunta el presupuesto de 2005. Para sustentar un crecimiento sólido a mediano plazo, habrá que aplicar políticas fiscales prudentes, lanzar reformas estructurales —como la eliminación gradual de impuestos distorsivos, el fortalecimiento del marco institucional que encuadra las relaciones fiscales entre los gobiernos y la promoción de la participación privada en el suministro de servicios públicos a través de incentivos— y resolver las situaciones de mora que aún se encuentran pendientes frente a acreedores privados. En Uruguay, el crecimiento bajará de más del 12% en 2004 al 6% este año, en parte como consecuencia del estrechamiento de la brecha de producción, la desaceleración del crecimiento de los socios comerciales y el deterioro de los términos de intercambio. Los indicadores financieros han mejorado, pero persiste la delicada vulnerabilidad que implican el elevado nivel de la deuda pública y la dolarización. El principal reto desde el punto de vista de la política económica será las reformas que permitan alcanzar un crecimiento rápido y sostenido y un superávit primario suficientemente elevado como para hacer retroceder firmemente a la deuda.

En Brasil, el crecimiento comenzó a desacelerarse a mediados de 2004, cuando la demanda interna se atenuó como consecuencia del endurecimiento de la política monetaria, pero repuntó el segundo trimestre de 2005 gracias a la reactivación de la inversión y el consumo privado. De acuerdo con las proyecciones actuales, el crecimiento anual será del 3,3% (en comparación con el 3,7% pronosticado en la edición de abril último de Perspectivas de la economía mundial), principalmente debido a que la actividad del primer trimestre fue más floja de lo previsto. Según indicadores recientes, es posible que estas proyecciones resulten demasiado pesimistas, pero también existe el riesgo de que terminen empañándolas el encarecimiento del petróleo y las secuelas de la incertidumbre política. Tras pasar del 6,5% a fines de diciembre de 2004 a más del 8% en mayo, la inflación se moderó hasta ubicarse en un 6% en agosto. Las expectativas inflacionarias para fines de 2005 se aproximan ahora al punto medio fijado como meta para esa fecha —o sea, 5,1%—; si la inflación básica sigue disminuyendo, se podría distender poco a poco la política monetaria. La situación fiscal continúa siendo favorable, ya que el superávit primario superó las metas hasta fines de julio, y será fundamental mantener una política fiscal estricta para reducir aún más el índice de deuda pública. En vista de la necesidad de realizar gastos esenciales en servicios sociales e infraestructura y mantener al mismo tiempo un fuerte superávit presupuestario, habrá que poner en marcha reformas para rectificar las rigideces e incrementar la calidad y eficiencia del gasto. En Chile, la actividad económica sigue afianzándose con solidez, impulsada por la evolución favorable de las exportaciones y el repunte de la inversión. La inflación continúa rondando el punto medio de la banda oficial que se buscaba alcanzar, aunque la inflación básica está despuntando, ante lo cual el banco central ha continuado —acertadamente— aplicando una política monetaria más restrictiva. El gobierno sigue respetando la regla de superávit estructural; dada la energía del crecimiento y el elevado nivel de los precios del cobre, para este año se proyecta un aumento del superávit del gobierno central a casi 3% del PIB.

En cuanto a la región andina, la actividad económica de Venezuela se fortaleció decididamente en 2005, impulsada por la política fiscal expansiva. La inflación sigue siendo elevada, pero ha disminuido gracias a los controles de precios y a la aplicación de una política monetaria algo más restrictiva. Las condiciones favorables imperantes en el mercado del petróleo ofrecen una oportunidad para afianzar de manera duradera el crecimiento, que últimamente ha sido errático, a través de medidas decisivas encaminadas a fortalecer la situación fiscal, liberalizar la economía y mejorar el clima de inversión. En Colombia, el crecimiento se mantuvo firme a principios de 2005; las exportaciones registraron un sólido aumento y la inflación siguió bajando. La situación fiscal está mejorando y, al igual que en el pasado, uno de los retos más importantes a mediano plazo es asegurar la sostenibilidad de la deuda pública. La promoción de las metas presupuestarias oficiales exige reformas fiscales estructurales, como reducir el alcance de los impuestos distorsivos, simplificar el impuesto al valor agregado y reforzar el mecanismo de coparticipación de ingresos entre el gobierno central y los gobiernos regionales. En Perú, el crecimiento sigue siendo dinámico, alimentado por los precios altos de los productos básicos y la fortaleza de las exportaciones, la reanimación de la producción agrícola y la recuperación de la inversión fija. La reducción del déficit presupuestario ha contribuido a recortar la deuda pública; no obstante, es necesario robustecer más el marco jurídico e institucional para la administración de las finanzas públicas, incluso a nivel subnacional. En Ecuador, el crecimiento mantuvo el dinamismo a principios de 2005 en virtud del avance de la exportación de petróleo —con alzas tanto de volumen como de precio— y a pesar de la crisis política, aunque se han agudizado los riesgos que podrían empañar las perspectivas. La carestía del petróleo oculta los focos de vulnerabilidad fiscal y la modificación del marco de política fiscal y del sistema de seguridad social han minado la confianza de los inversionistas, pese al retroceso de la deuda pública. En Bolivia, las condiciones macroeconómicas siguen siendo favorables, pero la incertidumbre política y la extensa dolarización del sistema financiero plantean riesgos importantes.

En México, el crecimiento disminuyó más de lo previsto durante el primer semestre de 2005 a causa de la etapa de atonía que atravesó la producción industrial estadounidense y que ocasionó una contracción de la exportación vinculada a los automotores y de la producción agrícola. Sin embargo, como se prevé un repunte durante el segundo semestre del año, estimulado por la reactivación del sector manufacturero estadounidense y una demanda interna firme, el crecimiento anual de 2005 está proyectado en un 3%. Tras un año de endurecimiento constante y sustancial de la política monetaria —las tasas a corto plazo ganaron aproximadamente 500 puntos básicos entre inicios de 2004 y abril de 2005—, la inflación básica se retrajo al 3,4% a mitad de año. El Banco de México comenzó a distender la política monetaria a fines de agosto, pero este proceso probablemente sea gradual porque la inflación y las expectativas inflacionarias por encima de la meta del 3% continúan preocupando a la institución. Del lado fiscal, es probable que los ingresos petroleros superen nuevamente las proyecciones presupuestarias; lo prioritario debería ser usar esas entradas adicionales para recortar la deuda pública, aunque también hay cierto margen para incrementar el gasto de capital. Habrá que profundizar las reformas estructurales para estimular el crecimiento a mediano plazo, en el sector de la energía y el de las telecomunicaciones entre otros, poner en marcha la reforma del mercado laboral para aumentar la productividad y el empleo en el sector formal y robustecer el sistema judicial y regulatorio para mejorar el clima empresarial.

En América Central, el crecimiento ha comenzado a perder ímpetu, en parte como consecuencia de la contracción de la demanda de Estados Unidos, pero también debido a la confianza que han perdido los inversionistas frente al recrudecimiento de la incertidumbre política en varios países. La ratificación que según las expectativas recibirá el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA) ya ha infundido cierto impulso a la inversión; como el tratado ya ha sido ratificado por Estados Unidos y otros tres países, los gobiernos de la región deberían esforzarse por aprovechar esta oportunidad para estimular el crecimiento y mejorar el nivel de vida —sobre todo el de los hogares de bajo ingreso— mediante, entre otras cosas, reformas estructurales que permitan bajar las barreras al comercio internacional. En el Caribe, el crecimiento aumentará en 2005 según las proyecciones, ya que se espera que el turismo se recupere de las pérdidas inflingidas el año pasado por los huracanes. En la mayor parte de los países, el reto más grande a nivel económico será robustecer los presupuestos y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública.

Economías emergentes de Europa: ¿Es preocupante la rápida expansión del crédito?

En las economías emergentes de Europa, el crecimiento sigue siendo robusto, aunque se ha suavizado desde mediados del año pasado (cuadro 1.8). Las exportaciones se han visto afectadas por la ralentización del crecimiento en Europa occidental y la apreciación de las monedas de la región durante 2004; al mismo tiempo, la demanda interna se ha debilitado como consecuencia de la atenuación de la actividad económica intensificada que precedió la entrada de los nuevos miembros de la UE. De hecho, como la confianza sigue siendo débil en la zona del euro y el precio del petróleo mantiene una línea alcista, existe el riesgo de que la situación evolucione desfavorablemente. Aun así, persiste la inquietud ante la posibilidad de recalentamiento en algunos países. La inflación sigue bien contenida —la inflación global según el IPC subió el año pasado a raíz de una serie de ajustes impositivos vinculados a la adhesión de nuevos miembros a la UE, pero ahora está en baja—, pero el aumento del crédito es excepcionalmente fuerte, el precio de la vivienda se ha disparado y los desequilibrios externos son agudos.

Cuadro 1.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en los países emergentes de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías emergentes de Europa4,66,64,34,69,56,74,94,4−4,3−4,9−4,8−4,9
Turquía5,88,95,05,025,210,38,46,9−3,3−5,1−5,6−5,3
Excluido Turquía4,15,64,14,43,75,23,53,3−4,8−4,8−4,4−4,8
Estados bálticos8,47,57,16,50,63,14,03,3−8,5−10,0−9,5−8,8
Estonia6,77,87,06,01,33,03,92,8−12,1−12,7−10,9−9,9
Letonia7,58,57,86,82,96,36,35,1−8,2−12,3−10,5−9,4
Lituania9,76,76,86,5−1,21,22,72,5−7,0−7,1−8,1−7,9
Europa central3,55,03,54,02,24,22,52,7−4,0−3,8−3,3−3,8
Eslovenia2,54,63,94,05,63,62,62,5−0,4−0,9−1,6−0,8
Hungría2,94,23,43,64,76,84,03,6−8,8−8,8−8,5−8,0
Polonia3,85,43,04,00,83,52,22,5−2,2−1,5−1,0−2,5
República Checa3,24,44,13,90,12,82,02,5−6,1−5,2−3,5−3,2
República Eslovaca4,55,55,05,48,57,52,72,7−0,9−3,5−6,3−6,4
Europa meridional y suroriental4,56,64,74,89,28,26,45,1−6,6−6,8−7,0−6,7
Bulgaria4,35,65,55,52,36,14,43,5−9,2−7,5−9,0−8,5
Chipre1,93,73,84,04,12,32,52,5−3,4−5,8−4,0−3,2
Croacia4,33,83,43,91,82,13,02,5−6,0−4,8−4,8−4,1
Malta−1,91,01,51,81,92,72,41,9−5,8−10,4−10,5−8,6
Rumania5,28,35,05,015,311,98,86,9−6,8−7,5−7,9−7,8

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De conformidad con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Un interrogante clave es si la vigorosa expansión del crédito —especialmente prominente en los países bálticos, Bulgaria, Hungría y Rumania— es parte del proceso de “profundización financiera” en marcha —los índices de crédito/PIB siguen siendo relativamente bajos— o si algunos países están experimentando un auge de crédito, es decir, si el crédito está aumentando a un ritmo insostenible (gráfico 1.17). La experiencia de los mercados emergentes muestra que los auges de crédito pueden resultar muy costosos, ya que por lo general están seguidos de desaceleraciones económicas y crisis financieras graves16. Algo que preocupa especialmente en este momento es que el crédito está financiado en gran parte con deuda tomada en bancos extranjeros debido al aliciente que representan las bajas tasas de interés internacionales y los tipos de cambio relativamente estables. En años anteriores, por el contrario, la expansión del crédito estuvo financiada mayormente con la acumulación de depósitos internos. Como los préstamos en moneda extranjera (principalmente en euros) representan un importante porcentaje del crédito activo, los hogares y las pequeñas y medianas empresas —que han adquirido cuantiosas deudas en los últimos años, pero probablemente carezcan de una cobertura adecuada frente a las fluctuaciones cambiarias— son particularmente vulnerables al movimiento de los tipos de cambio. Los bancos mismos también están expuestos al riesgo de impago de sus préstamos, aunque la relativa solidez de los indicadores prudenciales hace pensar que, en términos generales, los sistemas bancarios están bien protegidos de shocks adversos.

Gráfico 1.17.Economías emergentes de Europa: ¿Es preocupante la fuerte expansión del crédito?

El crédito —en gran parte destinado al sector de los hogares, y en moneda extranjera— está experimentando una expansión sólida en muchas economías emergentes de Europa.

Fuentes: Autoridades nacionales; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Contra este telón de fondo, se necesitan medidas para reducir los riesgos que conlleva un fuerte aumento del crédito17. Ya se han dado varios pasos en esa dirección —y la expansión del crédito ha perdido cierta intensidad en algunos países— pero habrá que redoblar los esfuerzos por mejorar las prácticas de seguimiento y supervisión, evitar en la medida de lo posible las distorsiones tributarias que afectan a los mercados de la vivienda e informar mejor a los prestatarios sobre los riesgos a los que se exponen y el impacto que podrían tener las fluctuaciones de las tasas de interés y los tipos de cambio en el costo de saldar sus deudas. A un nivel más general, se necesita consolidación fiscal para controlar la presión de la demanda, contribuir a recortar los abultados déficit en cuenta corriente y sentar las bases para la adopción del euro.

En cuanto a la situación de cada país, en Polonia la expansión se ha atenuado desde mediados de 2004 y el crecimiento de este año está proyectado en un 3% (en comparación con el 5,4% en 2004). El consumo ha disminuido porque los salarios están aumentando a un ritmo más lento y el desempleo sigue siendo elevado; además, la acumulación de existencias que había estimulado el crecimiento antes de las reformas impositivas y regulatorias vinculadas a la adhesión a la UE se ha disipado. Aunque se mantiene a un buen nivel, el aumento de las exportaciones ha perdido vigor debido a la apreciación del zloty el año pasado y a la desaceleración del crecimiento en Europa occidental; con todo, el déficit en cuenta corriente es pequeño. La inflación permanece bien contenida; el banco central respondió rápidamente ante los indicios de crecientes presiones sobre los precios a mediados de 2004, y la inflación ha retrocedido desde entonces, lo que permitió recortar las tasas de interés en los últimos meses. Sin embargo, la ejecución de la política fiscal ha defraudado y el déficit del gobierno general sigue siendo cuantioso. El gobierno deberá realizar una consolidación fiscal ambiciosa basada en la reducción del gasto en transferencias sociales y el saneamiento del sistema impositivo.

En Hungría, la economía se desaceleró a fines de 2004 e inicios de 2005, tras el golpe que asestaron al consumo la debilidad del mercado laboral y la negatividad del consumidor, pero últimamente ha comenzado a reanimarse. El déficit comercial disminuyó, pero como el saldo de la renta de la inversión empeoró, el déficit global en cuenta corriente sigue siendo importante. Si bien las entradas de inversión extranjera directa (IED) han registrado cierto aumento, este déficit requiere considerable financiamiento por endeudamiento, lo cual deja al país aún más expuesto a los vaivenes de la actitud de los inversionistas. Una de las prioridades más importantes es efectuar un recorte duradero del déficit fiscal, lo cual exige reformar el gasto en jubilaciones, atención de la salud y educación. Para estimular el potencial de crecimiento también se necesita flexibilizar el mercado del trabajo y poner en marcha una extensa reforma tributaria basada en la reducción de las tasas y la ampliación de la base. En Eslovenia, el crecimiento aumentará modestamente en 2005 según los pronósticos, como resultado del aumento de las exportaciones y la ralentización de la demanda interna. La economía parece estar en condiciones para adoptar el euro, aunque aún quedan temas por resolver, sobre todo la necesidad de afianzar los avances contra la inflación.

En la República Checa, el pronóstico de crecimiento ronda un 4% para 2005–06. La capacidad de producción está en aumento y ha estimulado las exportaciones netas, aunque las previsiones apuntan a un retroceso de la inversión. La apreciación de la moneda, la intensificación de la competencia en el ramo minorista y el aumento de la productividad están conteniendo bien la presión inflacionaria, lo que permite al banco central distender la política monetaria este año. Uno de los desafíos más grandes es mantener el avance logrado hace poco en la reducción del déficit fiscal, lo cual exigirá un control estricto del gasto mediante la reforma de las prestaciones obligatorias y medidas encaminadas a frenar el aumento a largo plazo del gasto vinculado con el envejecimiento de la población, entre otras cosas. Entre tanto, en la República Eslovaca el crecimiento continúa siendo robusto, y pese a que el déficit en cuenta corriente se ha incrementado abruptamente, la situación se debe sobre todo a la importación de bienes de capital producto de la inversión extranjera directa. De cara al futuro, las políticas macroeconómicas deberán centrarse en la consolidación del reciente avance de la lucha contra la inflación.

En los países bálticos, la demanda interna sigue nutriendo un crecimiento pujante. El rápido aumento del crédito ha fomentado el consumo y la inversión está en alza gracias al bajo nivel de las tasas de interés y al fuerte aumento de las donaciones de la UE. Contra este telón de fondo, la presión inflacionaria se ha redoblado, particularmente en Letonia (aunque en parte como consecuencia de factores excepcionales) y los déficit en cuenta corriente siguen siendo muy importantes. El principal reto consiste en reducir los focos de vulnerabilidad que implican los profundos déficit en cuenta corriente y contener la inflación. Si bien la política fiscal deberá ser la herramienta primordial en pos de esos objetivos, también habrá que frenar la expansión del crédito, entre otras cosas reduciendo los incentivos tributarios a favor de los préstamos hipotecarios.

En Bulgaria y Rumania el crecimiento no ha perdido la solidez, aunque la gravedad de las inundaciones recientes amenaza las perspectivas. La demanda interna crece con energía gracias al creciente nivel salarial y al rápido aumento del crédito. Los fuertes déficit en cuenta corriente crean un foco de riesgo en ambos países, pero el financiamiento (mayormente en forma de IED y transferencias de la UE) es abundante. En Rumania, la inflación sigue bordeando el 10% y habrá que adoptar medidas para hacerla retroceder más. Contra este telón de fondo, es importante que las autoridades mantengan una política fiscal estricta, redoblen los esfuerzos por atemperar el aumento del crédito y sigan adelante con las reformas estructurales necesarias para mejorar el clima de inversión, estimular la IED y fomentar la productividad. La política monetaria rumana debe estar cada vez más centrada en la lucha contra la inflación, a la cual contribuirá seguramente la reciente adopción de un régimen de metas inflacionarias (véase el capítulo IV).

En los países balcánicos se espera un crecimiento más acompasado este año, sobre todo porque la demanda interna ha disminuido. En Croacia, la inflación continúa estando bien contenida y la consolidación fiscal ha contribuido a recortar el déficit en cuenta corriente. En Bosnia y Herzegovina y en Serbia y Montenegro, el profundo déficit en cuenta corriente es un grave foco de vulnerabilidad, que se suma a un aumento muy apreciable de la inflación en el caso de Serbia y Montenegro. Frente a esta situación, habrá que aplicar una política fiscal más estricta, restarle ímpetu a la rápida expansión del crédito y poner en marcha reformas estructurales que mejoren la competitividad de las exportaciones.

En Turquía, la actividad económica se está atenuando para tomar un ritmo más sostenible: las proyecciones indican un crecimiento del 5% este año (en comparación con el 8,9% de 2004). Sin embargo, tras un enfriamiento considerable durante el segundo semestre de 2004, la demanda interna está repuntando, gracias al bajo nivel de las tasas de interés y a la reactivación del crédito. La inflación está encaminada a alcanzar la meta de 8% fijada para este año. Si bien las entradas de capital han sido caudalosas y gran parte de las necesidades de financiamiento externo para el año ya están satisfechas, los abruptos vaivenes de la actitud de los mercados podrían hacer peligrar el financiamiento del abultado déficit en cuenta corriente. Contra este telón de fondo, es muy importante que el gobierno se mantenga firme en la ejecución del programa de reforma. Las políticas deben centrarse en recortar el déficit externo y mantener la confianza del mercado, sobre todo alcanzando holgadamente la meta de un superávit primario equivalente al 6,5% del PIB.

Comunidad de Estados Independientes: Las favorables perspectivas a corto plazo ocultan riesgos de inversión a mediano plazo

Tras una aceleración notable en 2003–04, el crecimiento del PIB real en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) sufrió una marcada disminución en 2005. Los casos más destacados son Rusia, donde la incertidumbre en cuanto a la política económica, el escándalo Yukos y el abrupto aumento de las tasas impositivas marginales en el sector petrolero —que han alcanzado prácticamente el 90% sobre los precios superiores a $25 el barril— han sido los principales precipitantes de la atonía de la inversión y de la pronunciada desaceleración del aumento de la producción petrolera, y Ucrania, donde la incertidumbre política afectó negativamente a la actividad y a la inversión. Sin embargo, en términos generales el consumo ha avanzado a pasos firmes, beneficiándose decididamente de la evolución favorable del mercado de productos básicos, los fuertes aumentos salariales y la rápida expansión de la oferta de dinero y del crédito. Esto ha generado una presión creciente sobre los precios, más que nada en Rusia y Ucrania, y la inflación regional ha repuntado tras un largo período de desinflación sostenida. Las reservas en moneda extranjera han mantenido una línea ascendente a nivel general, ya que en los principales exportadores de energía y de metales los términos de intercambio han generado superávit en cuenta corriente que han compensado holgadamente la salida de capitales, acicateada por el recrudecimiento de la incertidumbre política y económica.

De cara al futuro, el crecimiento de la región está proyectado en un sólido 6% en 2005 y 5,7% en 2006, nutrido antes que nada por el consumo, ya que en varios países se prevé una distensión fiscal (cuadro 1.9). Con todo, se proyecta que el superávit en cuenta corriente volverá a subir hasta rondar el 10½% del PIB en 2005–06 como consecuencia del alza del precio del petróleo. A corto plazo, parece probable que el crecimiento supere las previsiones, teniendo en cuenta el panorama del sector petrolero y de otros productos básicos, pero también existen riesgos como la desaceleración del crecimiento de China, las consecuencias que podrían tener en la confianza de los inversionistas las intervenciones estatales perjudiciales para el mercado y los riesgos prudenciales que provoca un aumento rápido e ininterrumpido del crédito.

Cuadro 1.9.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Economías emergentes de Europa7,98,46,05,712,010,312,610,56,38,310,610,3
Rusia7,37,25,55,313,710,912,810,78,210,313,213,0
Ucrania9,612,15,55,45,29,014,212,15,810,55,00,2
Kazajstán9,39,48,87,76,46,97,47,1−0,91,33,92,8
Belarús7,011,07,14,028,418,112,112,5−2,4−4,6−3,7−3,4
Turkmenistán17,117,29,66,55,65,913,55,02,71,23,22,2
CEI-77,48,38,910,78,67,510,88,9−6,8−9,9−5,62,1
Armenia13,910,18,06,04,76,92,23,9−6,8−4,7−5,1−5,4
Azerbaiyán11,510,218,726,62,26,712,78,3−27,8−30,4−12,89,0
Georgia11,16,27,54,54,85,79,07,0−7,2−7,6−11,8−7,2
Moldova6,67,36,05,011,712,513,311,9−6,6−4,4−4,6−3,2
República Kirguisa7,07,14,05,53,14,15,04,0−3,0−2,8−4,9−4,8
Tayikistán10,210,68,07,016,47,17,25,0−1,3−4,0−4,9−4,3
Uzbekistán1,57,13,52,514,88,814,113,08,90,84,53,9
Partidas informativas
Exportadores netos de energía37,67,66,05,912,810,412,410,37,08,911,912,0
Importadores netos de energía49,211,45,95,28,810,113,011,42,24,91,5−1,2

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

Los pronósticos contemplan una inflación que sumará más de 2 puntos porcentuales para ubicarse en un 12,6% en 2005, reflejo de la aceleración del consumo, la proximidad de la producción a los límites de capacidad en algunos países y el volumen sustancial y constante de las entradas netas de moneda extranjera en un marco de regímenes monetarios que suelen intentar limitar la apreciación real del tipo de cambio recurriendo a intervenciones parcialmente esterilizadas. Existen riesgos de que la inflación supere las proyecciones, ya que el gasto público se encuentra sometido a presiones alcistas generalizadas, generadas en parte por la oportunidad que significa el creciente superávit presupuestario en los países exportadores de petróleo, especialmente Kazajstán y Rusia (de acuerdo con las previsiones, el superávit de la región sumará 2½ puntos porcentuales para rondar el 4½% del PIB en 2005). Dadas las circunstancias, lo correcto sería combinar una política monetaria más restrictiva y una mayor apreciación del tipo de cambio para mantener controlada la inflación; de esa manera, dependiendo de la capacidad de absorción y del avance de las reformas estructurales, habría cierto margen para incrementar el gasto más prioritario y poner en práctica la reforma del sistema tributario. Al mismo tiempo, el rápido aumento del crédito en los últimos años exige un cuidadoso seguimiento de los riesgos prudenciales del sector bancario y un fortalecimiento más profundo de los marcos regulatorios.

A diferencia de las favorables perspectivas a corto plazo, el crecimiento a mediano plazo está expuesto a considerables riesgos. Concretamente, pese a un desempeño económico muy bueno, el gasto en inversión como porcentaje del PIB sigue promediando alrededor del 21%, es decir, unos 5 puntos porcentuales menos que el promedio de las economías en transición de los mercados emergentes europeos (gráfico 1.18)18. En un comienzo, cuando el crecimiento se recuperó tras las crisis de 1998, las limitaciones de la capacidad eran menos preocupantes, pero como lo revela la presión cada vez más intensa sobre los salarios y los precios, la relativa lentitud con la que aumenta la inversión parece ser más y más un freno al crecimiento —sobre todo fuera de los sectores productores de bienes básicos, que han recibido el grueso del gasto en inversión— y un impedimento a la diversificación que tanto necesita la economía si se tienen en cuenta los riesgos a largo plazo para el mercado de los bienes básicos. Para atraer la inversión, será indispensable crear un clima de negocios más hospitalario, pero las reformas estructurales que lo facilitarían —como por ejemplo las del sector empresarial— siguen rezagadas en comparación con otras economías en transición de los mercados emergentes europeos. Esto pone de relieve la necesidad de promover la reforma con mano más firme, para que puedan desarrollarse plenamente las instituciones y estructuras que apuntalan los derechos de propiedad y la competencia dentro de un marco de intervención estatal regida por reglas y guiada por objetivos transparentes.

Gráfico 1.18.Comunidad de Estados Independientes: Inversión, crecimiento y reformas estructurales

Pese a un crecimiento muy positivo de la economía, los índices de inversión de los países de la CEI aún son inferiores a los de las economías emergentes de Europa, en parte porque sus reformas estructurales están comparativamente atrasadas. Como el producto sufrió una fuerte disminución en las primeras etapas del proceso de transición, los bajos niveles de inversión apenas están comenzando a frenar el crecimiento, a medida que el producto se recupera.

Fuentes: BERD y cálculos del personal técnico del FMI.

1No incluye a Uzbekistán ni a Turkmenistán por falta de datos sobre la inversión.

2Rusia, Ucrania y Kazajstán.

3Promedio del índice de privatización a pequeña y gran escala.

4Promedio del índice de reforma empresarial y política de competencia.

En lo que respecta a los distintos países, en Rusia el crecimiento volvió a suavizarse y se situó en alrededor del 5½% durante el primer semestre de 2005, resultado del flojo aumento no solo de las actividades de minería y extracción de recursos —en parte debido al impacto negativo del escándalo Yukos en la expansión de la capacidad petrolera—, sino también de la actividad manufacturera, lastrada por las limitaciones de la capacidad, el encarecimiento de los insumos y la apreciación del rublo. Del lado de la demanda, el vigoroso aumento del consumo privado fue el principal motor, acompañado de un fuerte avance del ingreso real, aunque, por las razones ya expuestas, la inversión fue moderada. De cara al futuro, las previsiones muestran que el crecimiento se mantendrá en torno al 5½% en 2005–06, apuntalado principalmente por un aumento ininterrumpido y dinámico del consumo, respaldado a su vez por un gasto público más activo. Aun con el petróleo a precios mucho más elevados, el superávit presupuestario se engrosará en 2005. La inflación permanecerá, según los pronósticos, un 4%–5% por encima de la meta de 8%, lo cual destaca la necesidad de que la política monetaria se centre en una desinflación decisiva, facilitada por una mayor flexibilidad alcista en el tipo de cambio y disciplina fiscal. La fragilidad del clima de inversión, atribuible en cierta medida a la interferencia discrecional generalizada del gobierno, continúa siendo un poderoso obstáculo a la inversión y la confianza de la actividad privada, incluso en el sector petrolero. El aumento de los ingresos petroleros ofrece una excelente oportunidad para acelerar una reforma estructural paralizada, excepto por ciertos avances en el sector bancario como la creación de una garantía de depósitos, que ha producido una necesaria consolidación sectorial.

Tras un salto espectacular que lo ubicó por encima del 12% en 2004, el PIB de Ucrania creció a un ritmo significativamente más lento, principalmente debido al enfriamiento de la demanda de exportaciones, pero también como consecuencia del flojo aumento de la inversión, lastrada por el dilatado debate sobre la reprivatización. De cara al futuro, el crecimiento está proyectado en torno al 5½% en 2005–06, gracias al espaldarazo que significaron para el consumo los fuertes aumentos de los salarios y las jubilaciones públicas, pero el inestable clima de inversión y la posible caída de los precios de los metales siguen siendo riesgos considerables. Como la política monetaria defiende la paridad nominal de facto entre el jrivnia y el dólar, y como la política fiscal está arrastrando al alza las jubilaciones y los sueldos públicos, la inflación viene aumentando de manera constante y registró un 14½% en junio. Reducirla a un solo dígito es una de las prioridades más importantes. Del lado fiscal, el déficit presupuestario podría exceder la meta del 2½% del PIB en 2005 y continuará deteriorándose a menos que se le incorporen ajustes, en parte como consecuencia de la indexación retroactiva de los salarios y las prestaciones en función de la inflación. Para que haya sostenibilidad, los programas de prestaciones sociales y las escalas salariales de la función pública deben ajustarse prospectivamente, lo cual contribuiría al mismo tiempo a promover la desinflación. En Kazajstán, el crecimiento del PIB bajará al 8,8% en 2005, según los pronósticos, a medida que disminuya el ritmo al cual se dispone de nueva capacidad de producción de petróleo. La diversificación de la economía continúa siendo prioritaria y exige la mejora del clima de inversión, como ya se ha señalado, y reformas encaminadas a ampliar la apertura del comercio exterior, entre otras cosas agilizando las negociaciones sobre el ingreso a la OMC.

Las economías de bajo ingreso que integran el grupo CEI-7 siguen gozando de un sólido crecimiento gracias al dinamismo de la actividad en los países más grandes de la región y, en mayor o menor medida, a las condiciones favorables del mercado de productos básicos. De cara al futuro, el crecimiento seguirá siendo vigoroso, en parte apuntalado por la inversión extranjera directa, condiciones más propicias para la producción agrícola y nueva capacidad para la extracción de recursos, sobre todo en Azerbaiyán y Uzbekistán (petróleo en ambos casos). Sin embargo, como el precio del petróleo se ha disparado y, a diferencia de 2003–04, el alza del precio de otros productos básicos ya no puede servir tanto de contrapeso, el déficit de la cuenta corriente externa de los importadores netos de energía ha empeorado, lo cual es preocupante teniendo en cuenta el elevado nivel de la deuda pública. En estas circunstancias, para mantener una posición externa viable es imprescindible mantener una política fiscal adecuadamente restrictiva y garantizar que el encarecimiento de la energía recaiga debidamente en el consumidor y el productor.

África: ¿Cómo aprovechar al máximo las ventajas del aumento de la población en edad de trabajar?

De acuerdo con las previsiones, el crecimiento de África subsahariana disminuirá a 4,8% este año, tras haber tocado un 5,4% en 2004 (cuadro 1.10). Las economías de la región siguen apuntaladas por la fortaleza de la demanda mundial, la corrección de las políticas macroeconómicas nacionales —que se tradujeron en la inflación más baja de los últimos 30 años—, el avance de las reformas estructurales y la disminución de los conflictos armados. Asimismo, si la reciente apreciación del dólar frente al euro se mantiene, aumentarán las exportaciones de productos no combustibles de los países de la zona del franco CFA. Sin embargo, en 2004 el crecimiento estuvo impulsado también por factores pasajeros, que no se repetirán necesariamente este año. Dentro del grupo de los países exportadores de petróleo, el producto se ha incrementado notablemente en Angola, Chad y Guinea Ecuatorial gracias a la nueva capacidad de producción (ese aumento quedó neutralizado en gran medida por la desaceleración que sufrió Nigeria, que continuará en 2005, según el pronóstico presentado más adelante). Dentro del grupo de los países importadores de petróleo, la producción agrícola de Etiopía repuntó enérgicamente tras la grave sequía.

Cuadro 1.10.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
África4,65,34,55,910,47,88,27,0−0,50,11,63,5
Magreb6,25,03,75,62,22,92,93,37,17,19,912,4
Argelia6,95,24,85,32,63,63,54,313,013,119,123,6
Marruecos5,54,21,05,91,21,52,02,03,62,2−1,6−2,8
Túnez5,65,85,05,92,83,62,92,5−2,9−2,0−2,6−2,5
Subsahariana4,15,44,85,913,09,39,88,2−3,0−2,1−1,00,8
Cuerno de África31,08,87,79,910,68,47,26,5−6,1−6,1−5,8−2,5
Etiopía−4,211,57,35,015,18,66,86,0−2,7−6,2−5,7−8,2
Sudán4,66,98,013,67,78,47,57,0−7,8−6,2−6,0−0,8
Grandes Lagos34,35,75,86,28,36,711,75,5−2,3−3,9−5,2−6,6
Congo, Rep. Dem. del5,76,86,67,012,83,923,28,0−1,5−5,5−5,1−7,9
Kenya2,84,34,74,99,811,611,05,1−0,2−3,2−5,6−6,2
Tanzanía7,16,76,97,24,54,34,14,0−2,4−5,5−5,1−6,6
Uganda4,55,85,96,65,75,08,24,5−6,3−1,7−3,2−5,5
África meridional32,54,85,29,556,443,828,527,5−3,4−0,20,54,6
Angola3,411,114,727,698,343,622,010,5−5,24,48,815,9
Zimbabwe−10,4−4,2−7,1−4,8365,0350,0190,4253,1−2,8−6,9−5,8−1,5
África occidental y central37,36,53,95,39,48,09,95,5−4,1−0,33,46,3
Ghana5,25,85,85,826,712,614,38,71,7−2,7−4,0−4,5
Nigeria10,76,03,94,914,015,015,97,3−2,74,69,513,4
Zona del franco CFA35,57,63,34,61,40,22,82,6−5,8−3,6−1,00,3
Camerún4,13,52,84,30,60,31,51,8−2,1−0,9−0,7−0,2
Côte d’Ivoire−1,61,61,02,03,31,53,03,00,9−1,42,12,6
Sudáfrica2,83,74,33,95,81,43,95,3−1,5−3,2−3,7−3,5
Partidas informativas
Importadores de petróleo3,44,64,35,29,97,17,87,4−1,8−2,8−3,7−3,5
Exportadores de petróleo48,47,55,17,812,010,09,35,92,97,312,817,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

La composición de este grupo regional por países figura en el cuadro F del apéndice estadístico.

Incluye Chad y Mauritania en este cuadro.

El alza ininterrumpida del precio del petróleo está beneficiando a los países de la región que lo exportan, pero como los precios de los productos básicos no petroleros no están subiendo al mismo ritmo que en 2004, otros países se enfrentan a condiciones mucho más difíciles. Tal es el caso de los exportadores de algodón —como Benin, Burkina Faso, Malí y Togo— en vista de la baja continua de los precios mundiales del algodón (véase el recuadro 1.5, “Más presión para los productores africanos de algodón”). Los países con un gran sector textil (como Kenya, Lesotho, Madagascar, Mauricio y Swazilandia) están sufriendo las consecuencias de la eliminación de las cuotas a sus productos en el comercio mundial, si bien es demasiado pronto como para saber cuál es la magnitud del impacto. Fuera de ese grupo, los pronósticos apuntan a una nueva caída del producto de Zimbabwe en 2005, lo cual significa que la disminución acumulativa desde fines de la década de 1990 rondará el 34%; en varios países de África oriental y meridional, las malas cosechas mermaron la producción de alimentos.

En cuanto a 2006, las previsiones muestran una aceleración del crecimiento al 5,9%; de materializarse esa tasa, sería la expansión más pujante de África subsahariana desde comienzos de los años setenta. Asimismo, se proyecta un crecimiento básico robusto, aunque el repunte dependerá en gran medida de factores propios de cada país. Concretamente, la entrada en servicio de nueva infraestructura de producción de petróleo en Angola y Mauritania estimularía sustancialmente el crecimiento de ambos países en 2006, y se espera también un aumento de la producción petrolera en Nigeria.

En este momento, existe el riesgo de que estas proyecciones alentadoras no se concreten. Aunque el compromiso que asumió hace poco el G-8 para incrementar la ayuda y el alivio de la deuda a favor de la región podría apuntalar la confianza, la inversión y el crecimiento, un período prolongado de carestía del petróleo —sobre todo si se le suma una caída imprevistamente brusca del precio de los productos básicos no petroleros— podría perjudicar a muchos países de la región (como sucedió en 1999–2000). Además, como los desequilibrios mundiales se están agudizando, no es posible descartar un nuevo retroceso del dólar frente al euro, lo cual tendría repercusiones desfavorables para los países de la zona del franco CFA. En términos más generales, Perspectivas de la economía mundial ha sobrestimado sistemáticamente el crecimiento de África subsahariana, sobre todo por la susceptibilidad de la región a las catástrofes naturales, al cambio climático que afecta al sector agrícola, a la inestabilidad política y a otros shocks imprevistos.

De cara al futuro, a pesar de lo prometedor de las perspectivas a corto plazo, la mayor parte de los países africanos aún enfrenta enormes dificultades para poder alcanzar las elevadas tasas de crecimiento que exige una reducción sustancial de la pobreza. Aun así, las tendencias demográficas seguramente ayudarán a mediano plazo. La proporción de la población de África subsahariana que se encuentra en edad de trabajar está comenzando a aumentar y, según las proyecciones, se incrementará sustancialmente en los próximos 40–50 años (gráfico 1.19, pág. 59), pese a la pandemia de VIH/SIDA, que ha cobrado incontables vidas en la región19. Si la fuerza laboral absorbe a estos trabajadores, las perspectivas de crecimiento podrían afianzarse. De materializarse, la mayor propensidad de los trabajadores al ahorro estimularía la inversión, y esta, el producto. En septiembre de 2004, Perspectivas de la economía mundial estimó que este “dividendo demográfico” podría engrosar el crecimiento per cápita de la región alrededor de 0,3 puntos porcentuales por año. Obviamente, las variaciones demográficas también plantearán retos, ya que, por ejemplo, el aumento de la población creará presiones sobre el medio ambiente.

Gráfico 1.19.África subsahariana: Aprovechamiento máximo del dividendo demográfico

África subsahariana verá crecer sustancialmente su población en edad de trabajar, y para absorberla en la fuerza laboral de manera productiva deberá incrementar la inversión en infraestructura, equipos y enseñanza.

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators; Naciones Unidas, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Calculado como porcentaje del total de caminos.

2Calculado como abonados por cada 1.000 personas.

3Calculado como kWh per cápita.

4Calculada como inversión real en dólares de EE.UU. de 1995 por persona de 15 a 64 años.

5Calculado como dólar de EE.UU. a valor corriente por persona de 0 a 14 años.

6Calculada como porcentaje del PIB.

Recuadro 1.5.Más presión para los productores africanos de algodón

En varios países de bajo ingreso, sobre todo de África occidental, la producción de algodón es decisiva para asegurar la estabilidad macroeconómica y los ingresos líquidos de zonas rurales. Si bien las dos terceras partes del algodón mundial se producen en China, Estados Unidos, India y Pakistán, hay muchos productores pequeños que dependen en sumo grado de este producto. En algunos países, hasta una tercera parte de la población trabaja en el sector, y el algodón llega a representar dos terceras partes de las exportaciones (véase el cuadro). Ante la combinación de la tendencia a la baja de los precios a largo plazo, los importantes subsidios a los grandes productores en países desarrollados, y los programas nacionales de reforma todavía sin concretar, cabe preguntarse sobre el futuro del algodón como principal cultivo de exportación en muchos de estos países.

El precio real del algodón, así como el de casi todos los principales productos básicos, registra, a largo plazo, una tendencia descendente y, a corto plazo, una gran volatilidad (véase el gráfico); además las variaciones recientes lo han hecho caer hasta el nivel más bajo en 40 años, planteando un desafío para el desempeño macroeconómico de los exportadores que dependen del algodón. En este sentido, los más vulnerables son los países africanos de bajo ingreso en los cuales la dependencia es particularmente marcada y las posibilidades de diversificación son escasas porque la producción está en manos de pequeños agricultores. Además, en el caso de los productores de la zona del franco CFA, la moneda se ha apreciado frente al dólar, lo que se tradujo en menores ingresos en moneda local.

El comercio mundial del algodón está distorsionado por diversas intervenciones en el mercado y en el comercio de varios países, que deprimen los precios y reducen el ingreso de los demás productores, sobre todo de los países en desarrollo. Se estima que estas intervenciones equivalen a una subvención que ascendió a $4.900 millones en la campaña de 2003, o sea el 18% del valor de la producción mundial. En vista de esto, cuatro países africanos que dependen del algodón (Benín, Burkina Faso, Chad y Malí) pusieron en marcha una iniciativa en el marco de la actual ronda de negociaciones multilaterales de comercio (el Programa de Doha para el Desarrollo) en mayo de 2003. Solicitaron: 1) la eliminación de toda forma de subvención a la exportación de algodón y otros apoyos internos que distorsionan el comercio, 2) el pago de indemnizaciones hasta que se eliminen todas las subvenciones y 3) un acceso consolidado, libre de derechos y de contingentes, para los productos y subproductos del algodón procedentes de los países menos adelantados.

En agosto de 2004, el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) acordó abordar los aspectos del comercio algodonero “ambiciosa, rápida y específicamente” en los tres pilares de las negociaciones agrícolas: acceso a los mercados, competencia de las exportaciones y apoyo interno. Se ha alcanzado un acuerdo provisional para eliminar todas las subvenciones a las exportaciones agrícolas, aunque todavía sin plazo específico, y para reducir otras formas de apoyo que distorsionan el comercio. En el caso del algodón, los aspectos relativos al desarrollo contenidos en el Programa de Doha para el Desarrollo serán abordados por separado, incluso a través del intercambio de información en el marco de un subcomité. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han tomado medidas de asistencia para los productores algodoneros de los países en desarrollo, que van desde respaldo provisional a la balanza de pagos y al presupuesto, hasta asistencia técnica y apoyo científico.

Indicadores de la dependencia del algodón en algunos países; 2004(Porcentaje)
BeninBurkina FasoMalíTogo
Exportaciones de algodón/total de exportaciones de bienes y servicios35612814
Exportaciones de algodón/PIB4,46,05,26,5
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Evolución del sector algodonero

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Los productores de algodón también se han sentido alentados por un reciente dictamen de la OMC que señala que el apoyo prestado a los productores algodoneros de Estados Unidos infringe las reglas de este organismo. En 2004 Brasil adujo que las subvenciones a los productores de algodón en Estados Unidos perjudicaban sus intereses. La OMC falló a favor de Brasil, y en marzo de 2005 el tribunal de apelaciones ratificó esta decisión. En consecuencia, en julio de 2005 el gobierno de Estados Unidos aprobó una ley por la cual se eliminarían los subsidios a la exportación con arreglo al programa conocido como Fase 2, así como las subvenciones a los créditos de exportación que violen lo estipulado por la OMC.

¿En qué medida beneficiaría a los productores africanos la eliminación de los subsidios al algodón? Varios estudios han indicado que ello aumentaría los precios mundiales y trasladaría la producción de regiones que aplican subvenciones a las que no están subvencionadas. Sin embargo, el aumento proyectado en los precios mundiales diverge mucho según el año de base, la metodología, los supuestos sobre precios y las elasticidades de la oferta y la demanda (Baffes, 2005, analiza la documentación). Una estimación fundamental del Food and Agricultural Policy Research Institute sugiere que la eliminación de los subsidios agrícolas aumentaría el precio del algodón en 12% para 2012, lo que equivale a $200 millones al año para los productores africanos. Las ganancias adicionales dependerían de que se captara una mayor proporción del mercado de los países industriales, en competencia con otros productores de países en desarrollo.

Los productores africanos han reconocido, incluso en una conferencia celebrada en mayo de 2005 organizada por el FMI, que a mediano plazo el futuro de sus sectores algodoneros depende de diversos factores, además de la rápida eliminación de los subsidios que distorsionan el comercio y la ayuda de los donantes. Concretamente, la reforma de las políticas internas cumple una función clave, ya que aumentaría la competitividad de los productores mediante la liberalización y la privatización, creando de este modo los incentivos necesarios para recortar costos, aumentar la eficiencia incluso adoptando semillas de mayor rendimiento y mejorar la capacidad de reacción ante las señales emitidas por los precios.

La necesidad de reformar las políticas internas es particularmente acuciante en África, donde el rendimiento del algodón se ha estancado en la última década frente a las mejoras registradas en otras zonas. En los países francófonos de África occidental y central, a los que les corresponden dos terceras partes de la producción de algodón de África, el gobierno sigue influyendo en este sector. Los rendimientos se han frenado debido a la deficiente calidad de las tierras marginales y los bajos niveles de inversión. La rápida adopción del algodón genéticamente modificado que reduce las plagas y el gasto en plaguicidas y que en la actualidad representa el 35% de la producción mundial, ha significado para África una significativa desventaja competitiva. Elbehri y Macdonald (2004) estiman que la adopción de este tipo de algodón en África occidental y central podría impulsar la producción en aproximadamente 12% e incrementar su proporción de las exportaciones mundiales de 10% a 13%.

Ante estos evidentes desafíos, los productores africanos están implementando reformas. Por ejemplo, Burkina Faso comenzó a probar algodón genéticamente modificado y Malí se comprometió a privatizar el monopolio estatal de adquisiciones y, con miras a limitar las pérdidas, ha vinculado más los precios internos con los mundiales. Se ha progresado menos en la liberalización del comercio algodonero regional, asunto que hoy en día se reconoce como complemento indispensable del programa más amplio de la Ronda de Doha en materia de comercio y de asistencia a los países asociados en el desarrollo. Aunque persiste cierto respaldo a los fondos regionales de estabilización de precios, el tamaño y la persistencia de los cambios en el precio del algodón hace que estos proyectos ofrezcan poca garantía a los productores, y probablemente sería más útil recurrir a otro tipo de medidas para mejorar los mecanismos de protección, dominados por los contratos de algodón de Estados Unidos.

Nota: El autor principal de este recuadro es Chris Lane.

Para cosechar plenamente los beneficios del aumento de la población en edad de trabajar, se necesitarán nuevas reformas encaminadas a mejorar el clima de inversión y estimular el crecimiento liderado por el sector privado. Es necesario hacer hincapié en la creación de instituciones económicas y políticas críticas para el desarrollo de una economía pujante basada en el sector privado, y hay en África ejemplos de países que han modernizado decisivamente sus estructuras institucionales (véase el capítulo III). Como se señala allí, la apertura del comercio exterior, la enseñanza, la transparencia y las anclas externas son, sin excepción, factores de peso para que un país pueda desarrollar instituciones firmes y eficaces. En toda África subsahariana se están emprendiendo importantes iniciativas en ese sentido, pero queda más por hacer. La transparencia sigue siendo demasiado limitada, pese a los pasos transcendentales que se ha dado en el marco de la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas; el avance logrado al amparo del mecanismo africano de evaluación paritaria —una iniciativa regional lanzada por la Nueva Asociación para el Desarrollo de África y que contempla revisiones paritarias de la gestión de gobierno en el plano económico y político— ha sido lento y debería acelerarse; y también existe la necesidad de liberalizar más a fondo los regímenes de comercio exterior. Asimismo, se debe hacer énfasis en el desarrollo de la infraestructura necesaria para respaldar la actividad del sector privado —según una amplia variedad de indicadores, el desarrollo de la infraestructura está muy retrasado en las naciones africanas, comparadas con otros países en desarrollo—, en el estímulo de la inversión —entre otras cosas en capital humano— y en la flexibilización del mercado laboral.

La comunidad mundial debe respaldar los esfuerzos reformistas de África. El éxito de la Ronda de Doha, especialmente la liberalización del comercio internacional de productos agrícolas, aportaría beneficios sustanciales a muchos países africanos. El renovado compromiso de la comunidad internacional para multiplicar los recursos suministrados a África —reflejado en el acuerdo que celebró el G-8 en Gleneagles, Escocia, en el mes de julio— es motivo de especial celebración, pero, como ya se ha señalado, para que sus frutos se hagan realidad será crucial mejorar más a fondo la gestión de gobierno, la rendición de cuentas y la transparencia.

A nivel individual, las perspectivas de Sudáfrica siguen siendo alentadoras, ya que se espera que el crecimiento aumente al 4,3% en 2005, aunque persisten los riesgos que conllevan un empeoramiento de la posición externa —que repercutiría en los precios de exportación de los productos básicos— y la carestía de la vivienda. La inflación continúa relativamente bien contenida, en términos generales, aunque podrían desatarla el repunte del costo unitario de la mano de obra, el encarecimiento del petróleo, el debilitamiento que sufrió el rand este año y la rápida expansión del crédito. La política fiscal sigue un buen rumbo, previéndose que el déficit del gobierno general permanezca por debajo del 2% del PIB este año. Esta prudencia fiscal permitirá incorporar aumentos moderados y focalizados al gasto en servicios sociales e infraestructura durante los próximos años. Aunque últimamente se ha incrementado el empleo en el sector formal, el desempleo sigue siendo muy elevado y exigirá reformas para incentivar la demanda de mano de obra.

En Nigeria, se prevé que el PIB real se desacelerará nuevamente en 2005 y se recuperará en 2006. Estas tendencias son muy sensibles al sector del petróleo y del gas; la capacidad petrolera actualmente es limitada y frenará al mínimo el aumento de la producción este año, pero aumentará en 2006 y dará estímulo a la producción. El crecimiento sigue siendo vigoroso en el sector no petrolero, aunque se están multiplicando los indicios de recalentamiento. La inflación se ha reavivado nuevamente, en parte como consecuencia del alza de los precios de los alimentos, y el aumento de la masa monetaria ha experimentado una brusca aceleración. El banco central debe actuar para controlar este aumento y hacer retroceder la inflación. En cuanto a la política fiscal, el presupuesto de 2005 está pensado en función de un elevado superávit global —cimentado en un fuerte aumento de los ingresos públicos procedentes del sector del petróleo y del gas— pero contempla un alza considerable del gasto. Aunque este último seguramente promovería los objetivos del gobierno en materia de desarrollo, será necesario administrarlo con cuidado para evitar que genere más presión inflacionaria o desplace a la inversión privada. De cara al futuro, será fundamental administrar con mano más firme el gasto del sector público, garantizando así el aprovechamiento eficiente tanto de los ingresos petroleros como de las ventajas que ofrece el acuerdo reciente del Club de París, a través del cual los acreedores de Nigeria le concederán un tratamiento concesionario de la deuda. El gobierno ha seguido avanzando con el programa de reforma estructural, y entre otras medidas ha liberalizado parcialmente la fijación de precios en el sector petrolero y ha mejorado la gestión de gobierno y la transparencia. Sin embargo, los subsidios a los productos nacionales derivados del petróleo son generosos, el ritmo del programa de privatización ha resultado decepcionante y la situación financiera del sistema bancario ha empeorado.

Dentro de la región del Magreb, se espera una ligera disminución del crecimiento en Argelia este año. Aunque el alza del precio del petróleo debería servir de base al fortalecimiento de la actividad del sector de los hidrocarburos, la consolidación fiscal y el endurecimiento de la política monetaria —que ha puesto coto a la expansión del crédito— debilitarán el crecimiento del sector no petrolero. La inflación ha estado bien contenida y la posición externa se ha afianzado considerablemente como consecuencia del encarecimiento del petróleo. En lo referente a la política fiscal, es importante que el gobierno siga adhiriéndose a los amplios parámetros de moderación del gasto incorporados al presupuesto de 2005, aunque el ingreso petrolero adicional permitirá incrementar en cierta medida gastos bien focalizados en reformas económicas. Las autoridades siguen adelantando con la liberalización del comercio externo y de los sectores de la energía y de las telecomunicaciones, pero como el desempleo permanece en niveles muy elevados, habrá que intensificar las reformas estructurales —sobre todo en el sector bancario y el de las empresas públicas— para ampliar el potencial de crecimiento del sector no petrolero. En el caso de Marruecos, se prevé la desaceleración del crecimiento debido a condiciones meteorológicas desfavorables que han incidido en la producción agrícola y a la debilidad del sector textil, atribuible en parte a la eliminación de las cuotas del comercio mundial de textiles. Túnez gozará de un crecimiento sólido, según las previsiones, ya que el enfriamiento del sector textil ha sido menos pronunciado hasta la fecha. En vista del grado de integración de Marruecos y Túnez con la Unión Europea, la debilidad de la demanda europea podría ser un riesgo en la región.

Oriente Medio: La gestión del auge de las exportaciones de petróleo

Gracias a la pronunciada alza del precio del petróleo, los ingresos por exportación de petróleo de Oriente Medio han experimentado una aceleración que —en dólares de EE.UU. a valor real— supera los niveles de los años setenta y comienzos de los ochenta (gráfico 1.20). Como los términos de intercambio han mejorado y la producción de crudo ha alcanzado las marcas más elevadas de los últimos 20 años, los países exportadores de petróleo —el bien que representa más del 95% de la producción de la región— han gozado de un crecimiento pujante, y el saldo fiscal y el de la cuenta corriente externa han registrado una mejora espectacular. Pese al dinamismo de la demanda interna, en términos generales la inflación se ha mantenido en niveles moderados —excepto en la República Islámica del Irán, como se explica más adelante—gracias a la considerable flexibilidad y apertura de los mercados de productos y, en un contexto de tipos de cambio vinculados entre sí, a la baja inflación mundial. De cara al futuro, las perspectivas se mantienen halagüeñas, teniendo en cuenta el panorama petrolero, y el crecimiento del PIB de la región está proyectado en un 5,4% en 2005 (cuadro 1.11). Si se mantiene la prudencia de las políticas financieras, y habida cuenta de que la producción petrolera está cerca del límite de la capacidad, los pronósticos apuntan a una leve moderación del crecimiento, que se ubicará en un 5% en 2006. El superávit en cuenta corriente de la región volverá a subir, de acuerdo con las proyecciones, hasta rondar el 21% del PIB en 2005 —cerca de $200.000 millones— y el 23½% del PIB en 2006.

Gráfico 1.20.Oriente Medio: Shocks petroleros y gestión macroeconómica

Como los ingresos por exportaciones petroleras se encuentran en niveles elevadísimos, la prudencia de las políticas macroeconómicas es crítica para evitar el ciclo de auge y colapso que acompañó al shock petrolero de 1973 y al de 1979.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 El Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG) está integrado por Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

2 Egipto, Libia, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y Yemen.

3 Aumento del gasto público durante un quinquenio (a partir del año indicado) como fracción del crecimiento de los ingresos por exportaciones petroleras durante el mismo período.

4 Aumento de la inversión durante un quinquenio (a partir del año indicado) como fracción del aumento del gasto público durante el mismo período.

5 Definida como uno menos la relación entre el saldo de la cuenta corriente acumulado durante un quinquenio (a partir del año indicado) y los ingresos por exportaciones petroleras acumulados durante el mismo período.

6 Únicamente en los países exportadores de petróleo.

Cuadro 1.11.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200320042005200620032004200520062003200420052006
Oriente Medio6,55,55,45,07,18,410,09,78,012,421,123,5
Exportadores de petróleo36,95,55,65,28,89,111,110,99,615,024,927,4
Irán, Rep, Islámica del6,75,65,75,415,615,618,518,50,62,58,78,0
Arabia Saudita7,75,26,04,70,60,31,01,013,120,532,437,3
Kuwait9,77,23,23,21,01,81,81,817,529,244,850,2
Mashreq3,24,34,34,63,36,98,37,21,40,3−0,7−1,6
Egipto3,14,14,85,03,28,18,88,02,44,44,63,4
República Árabe Siria2,63,43,54,05,04,610,05,06,01,90,2−1,1
Jordania4,17,75,02,51,63,43,78,411,3−0,4−12,3−13,5
Líbano5,06,03,01,33,02,02,0−12,5−16,0−16,9−16,5
Partida informativa
Israel1,74,44,23,90,7−0,41,22,30,71,31,71,3

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y Yemen.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán y Yemen.

Como se prevé que una proporción considerable del alza de los ingresos petroleros será permanente, la administración de estos ingresos tendrá importancia primordial, tanto dentro de cada país como desde el punto de vista de los desequilibrios mundiales, según lo señalado anteriormente. Por un lado, estas entradas ofrecen la oportunidad de abordar algunos de los problemas económicos de larga data de la región; en muchos países, el reto fundamental a mediano plazo es el financiamiento de reformas que creen puestos de trabajo para la población en edad de trabajar, que está aumentando con rapidez. Por otra parte, el ingreso petrolero es grande en comparación con el producto, y el gasto puede incrementarse solamente poco a poco, según las condiciones macroeconómicas y la capacidad de absorción del país. Al respecto, será esencial evitar dos errores de los años setenta y comienzos de los ochenta. Primero, habría que priorizar un gasto que tenga repercusiones duraderas para el crecimiento, la productividad y el nivel de vida. De lo contrario, la respuesta del lado de la oferta será pequeña y el crecimiento fluctuará a tono con las condiciones del mercado petrolero, atravesando ciclos de auge y depresión y acompañado de una grave volatilidad macroeconómica. Segundo, cada incremento del gasto debe ser sostenible. De lo contrario, la evolución de las condiciones del mercado petrolero podría exigir profundos ajustes muy difíciles de llevar a la práctica. Los hechos hacen pensar que las autoridades de la región han aprendido de los errores del pasado. Por lo que muestran las actuales proyecciones de la política económica, los multiplicadores del gasto —es decir, la fracción del ingreso petrolero adicional que gastan los gobiernos— son más bajos hoy que durante el auge de la década de 1970, sobre todo en los países del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo.

Dada la coyuntura actual, la combinación ideal de políticas es distinta para cada país, pero incluye los siguientes elementos. Primero, como el desempleo es alto y la inflación se encuentra en términos generales en niveles muy bajos, hay margen para incrementar el gasto público sin riesgo de recalentamiento. Si los elevados índices de deuda son motivo de preocupación, se debería aprovechar el ingreso petrolero adicional para reducirlos a cotas sostenibles. Un segundo componente clave será otras reformas que promuevan la capacidad y logren que el gasto adicional tenga efectos duraderos del lado de la oferta; por ejemplo, las que contribuyan a ampliar la apertura del comercio exterior y la participación e inversión de la actividad privada en los sectores más importantes. Tercero, si bien un incremento bien dosificado del gasto ayudará a evitar una presión excesiva sobre los tipos de cambio reales, habrá que permitir cierto grado inevitable de apreciación real vinculado al alza del ingreso petrolero. Por último, las autoridades deben ser conscientes de las implicaciones para el sector financiero. Como parte del producto de la exportación petrolera se invierte en los sistemas bancarios nacionales, ha comenzado a acelerarse la expansión del crédito y la masa monetaria en sentido amplio. Este hecho, sumado a la fuerte confianza de los inversionistas —que también parecen inclinarse más por los valores nacionales—, ha sido el cimiento de las grandes alzas de los precios bursátiles e inmobiliarios, que son motivo de inquietud por el riesgo creciente que implican para el sector financiero. Los organismos supervisores deberán observar estos riesgos con cuidado.

En lo que respecta a los distintos países, la República Islámica del Irán gozará de un crecimiento del 5,7% en 2005, de acuerdo con los pronósticos, esencialmente gracias a la pujante demanda interna y al repunte de la producción agrícola, que trastabilló en 2004 como consecuencia de las condiciones meteorológicas. Dado que la demanda interna es firme y la política monetaria, expansiva, la inflación se ha mantenido por encima del 15%. Como la deficiencia de los instrumentos comprime el margen de control monetario, habrá que recurrir a medidas fiscales más estrictas para recortar la inflación, apuntalándolas con una mayor flexibilidad cambiaria. Como las elecciones ya están decididas, las autoridades deberían aprovechar las condiciones económicas favorables de este momento para hacer avanzar las reformas estructurales, sobre todo las encaminadas a flexibilizar el mercado del trabajo y mejorar el clima de inversión privada.

En Arabia Saudita, los pronósticos apuntan a una aceleración del crecimiento del PIB real al 6% en 2005 y una desaceleración al 4,7% en 2006. El superávit presupuestario ha dado un salto espectacular, propulsado por los ingresos petroleros, lo cual abre un margen para reducir sustancialmente la deuda pública, que habrá disminuido a menos del 50% del PIB para fines de 2005 si se cumplen las proyecciones. Las previsiones también contemplan que el crecimiento del sector privado no petrolero se verá estimulado por las reformas en curso encaminadas a liberalizar la participación del sector privado en los servicios postales y ferroviarios, la producción de electricidad, la desalinazación del agua y la minería no petrolera. La enajenación de activos públicos en estos sectores ampliaría el espacio para el desarrollo de la actividad privada dentro de la economía.

En Iraq, la reconstrucción económica sigue su marcha, aunque la inestabilidad de las condiciones de seguridad y la lentitud con la que se está ampliando la producción petrolera siguen siendo obstáculos. Tras dispararse a más del 30% en 2004, la inflación de los precios al consumidor ha comenzado a atenuarse, pero como las condiciones de oferta permanecen inestables, la volatilidad inflacionaria es aún aguda. De cara al futuro, el nuevo gobierno se enfrenta a retos sobrecogedores a mediano plazo; entre ellos, avanzar en la reconstrucción de la infraestructura nacional, aliviar la inestabilidad macroeconómica y crear instituciones capaces de respaldar una economía de mercado.

En Egipto, la expansión cobró ímpetu el segundo semestre de 2004 y, según las previsiones, el crecimiento seguirá siendo pujante y rondará el 5% en 2005–06. El vigoroso aumento de las exportaciones, atribuible en parte a la depreciación de la libra durante 2001–04, sigue siendo el motor más potente. Otro factor positivo es el moderado repunte de la demanda interna, impulsado por la confianza que ha despertado el nuevo empuje con el que el gobierno está promoviendo la reforma estructural. La inflación ha comenzado a disminuir, dejando atrás los altos niveles de 2004. De cara al futuro, se necesita un nuevo marco de política económica con un ancla nominal claramente definida que sirva de guía a la política monetaria en un contexto de mayor flexibilidad cambiaria. La deuda pública neta se ha estabilizado en torno al 65% del PIB, pero como el empréstito público continúa siendo del orden del 7% del PIB, será necesario realizar un ajuste fiscal plurianual decisivo que empuje a la deuda pública a la baja y ampliar el margen para la inversión privada.

En cuanto al resto del Mashreq, se prevé que el crecimiento de Jordania disminuya al 5% en 2005, en comparación con el 7,7% del año pasado, a causa del golpe que asestó el encarecimiento del petróleo a la demanda interna. Esto último, sumado a la reducción sustancial de las donaciones presupuestarias externas, hará que el déficit en cuenta corriente suba al 12,3% del PIB en 2005. A fin de mantener la estabilidad macroeconómica a mediano plazo, habrá que aplicar decisivamente una política fiscal más estricta, entre otras cosas reduciendo los subsidios presupuestarios a los productos derivados del petróleo. En Líbano, los recientes disturbios políticos han perjudicado profundamente a la actividad económica y el producto se contrajo el primer semestre del año. La actividad seguramente se recobrará al restaurarse la estabilidad política, y se prevé que el crecimiento se reanudará el año próximo. La restricción del gasto ha mantenido bajo control la situación fiscal, pero como la deuda pública y las vulnerabilidades financieras son graves, se requiere una consolidación fiscal sustancial para lograr una mejora duradera.

Tras repuntar en 2004, el crecimiento de Israel mantuvo la solidez el primer semestre de este año y está proyectado en un 4,2% para 2005, gracias al vigor de la exportación de tecnologías avanzadas y el del consumo privado. La inflación básica y las expectativas inflacionarias se han mantenido dentro de la banda del 1%–3% fijada como meta por el Banco de Israel, y la política monetaria se ha mantenido sin cambios, como era de esperar. Dado que el elevado nivel de la deuda del sector público —superior al 100% del PIB— representa un foco de vulnerabilidad, sigue siendo esencial cumplir estrictamente con la meta de un déficit presupuestario a mediano plazo equivalente al 3% del PIB, y se debería afianzar la credibilidad del marco fiscal actual mediante la elaboración de un plan de gasto a mediano plazo.

Apéndice 1.1. Evolución reciente de los mercados de productos básicos

Los autores de este apéndice son To-Nhu Dao, Paul Nicholson, Sam Ouliaris y Hossein Samiei.

Entre enero y agosto de 2005, (gráfico 1.21)20 el índice general de precios de los productos básicos se incrementó 29% en dólares de EE.UU. (35% en DEG). Los precios de la energía, que se elevaron 41%, fueron los factores que imprimieron el mayor impulso al índice, como reflejo de un fuerte aumento del consumo de crudo y las expectativas de escasez futura en los mercados de crudo y de productos. Como resultado, los precios de entrega inmediata y de futuros del petróleo y de los productos derivados del petróleo se volvieron sumamente sensibles a lo que sucede en el corto plazo, como lo demostró claramente el impacto inicial del huracán Katrina.

Gráfico 1.21.Precios, futuros y producción del petróleo

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial Markets, LP; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Precio promedio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

2Promedio ponderado de cinco días del NYMEX Light Sweet Crude, IPE Dated Brent y Dubai Fateh (implícito).

3Crudo de Arabia Saudita para entrega en Asia. El crudo árabe extra liviano (Berri) tiene una densidad de 37 grados API y un contenido de azufre de 1,15. El crudo árabe pesado (Safaniya) tiene una densidad de 27 grados API y un contenido de azufre de 2,8.

4Excluido Iraq.

A diferencia del componente de energía, el índice de precios de productos básicos no combustibles aumentó solo 5% en dólares de EE.UU. (9% en DEG) en el mismo período, encabezado por los precios de los metales y los alimentos. Los primeros registraron un incremento de 9%, en gran medida debido a la fuerte demanda resultante de la actual expansión económica mundial. Los precios de los alimentos se elevaron 4% gracias al vigoroso aumento de la demanda de soya de China. La merma de las cosechas en América del Sur y los pronósticos de una menor producción cerealera en América del Norte ejercieron presión alcista en los precios de los productos agrícolas.

Crudo

Los precios del crudo siguieron incrementándose durante 2005 pese a que el aumento del consumo fue muy acorde a las expectativas. Si bien la merma de la oferta de los países que no son miembros de la OPEP contribuyó al alza, parece ser que los precios del crudo están subiendo debido a las expectativas de que en el futuro se produzca una escasez en el mercado. Estas expectativas se basan en las previsiones de que continuará registrándose un robusto crecimiento económico mundial, la poca capacidad ociosa de los productores de la OPEP y los temores de que sea más o menos permanente la reciente desaceleración de la producción de países no miembros de la OPEP. Ante la limitada capacidad ociosa, tanto para la producción de crudo como para la refinación, las interrupciones de corta duración en ambas actividades, que antes de 2003 tenían efectos temporales sobre los precios del petróleo, se han vuelto poderosos catalizadores del aumento de los precios. Es interesante señalar que incluso los precios de futuros a más largo plazo son ahora más sensibles a las noticias diarias sobre los mercados, lo que lleva a algunos analistas a afirmar que la especulación está teniendo una influencia excesiva en los precios futuros del crudo.

La manera en que reaccionan los precios inmediatamente después de un imprevisto quedó claramente demostrada por el daño que provocó el huracán Katrina en la infraestructura de producción de petróleo y gas en el golfo de México, que aporta el 20% de la producción diaria de crudo de Estados Unidos y casi el 50% de la capacidad de refinación total. Los precios del crudo, la gasolina y el gas natural registraron fuertes incrementos cuando el huracán azotó las costas continentales de Estados Unidos el 31 de agosto, pero volvieron a bajar un poco tras las decisiones del gobierno estadounidense y del Organismo Internacional de Energía (OIE) de liberar petróleo de sus reservas estratégicas (este último para elevar la oferta de crudo en el mundo en 2 mbd21 durante 30 días), y del ofrecimiento de Arabia Saudita de incrementar su producción de crudo en 500.000 barriles diarios). Si bien es probable que sea temporal el impacto del huracán Katrina en los precios del crudo —las medidas tomadas por el OIE y otras entidades pueden incluso dar lugar a cierto debilitamiento de los precios del crudo en el futuro— se cree que los precios de los productos seguirán siendo altos y volátiles durante un tiempo más porque se está demorando el restablecimiento de la producción de las refinerías.

El año pasado se registró un alza ininterrumpida de los precios del crudo pese a los esfuerzos sistemáticos de la OPEP para calmar los temores sobre posibles mermas de la oferta. La postura acomodaticia de la OPEP, que mantuvo la producción efectiva y las cuotas oficiales a niveles sin precedentes durante la mayor parte del año, ha dado lugar a un aumento de las existencias de crudo comercial de la OCDE al nivel más alto de los últimos seis años (gráfico 1.22). Es evidente que preocupa cada vez más la necesidad de utilizar un gran volumen de existencias comerciales cuando se produzca el aumento de temporada del consumo de crudo durante el invierno del Hemisferio Norte. Debido a esa preocupación, los futuros del crudo a corto plazo pasaron a ser superiores a los de entrega desde diciembre de 2004, en tanto el precio de entrega se fue elevando ininterrumpidamente hasta el primer trimestre de 2006. Es interesante señalar que los precios de los futuros se mantuvieron en un nivel superior a los de entrega incluso después de que el huracán Katrina causara destrozos en el golfo de México, lo que sugiere que a los operadores les preocupa más la escasez de oferta de temporada que los efectos iniciales del huracán en la producción de crudo.

Evolución de los precios

El precio promedio de entrega inmediata del petróleo22 aumentó 44% de enero a agosto de 2005. Tras superar la barrera de $50 el barril en la mayoría de los días en que operaron los mercados en el bimestre marzo-abril, se redujo en mayo debido a la contracción de temporada del consumo de petróleo. No obstante, poco después el precio promedio comenzó una subida incesante y excedió de $65 a comienzos de septiembre; el precio de entrega inmediata nominal del West Texas Intermediate cerró a $69,81 (véase el gráfico 1.21). Al 31 de agosto, el precio promedio de entrega inmediata se ubicaba un 72% por encima del promedio de 2004 y triplicaba el promedio de $21,73 de los últimos 20 años. Las diferencias de precios entre los grados liviano y pesado siguen siendo altas por la escasez de crudo liviano, la limitada capacidad de refinación para destilar grados más pesados y el hecho de que la producción marginal de la OPEP sea en su mayor parte de crudo pesado. El huracán Katrina exacerbó aún más estas diferencias al reducir la producción de crudo liviano en el golfo de México y al obligar al cierre de las refinerías en Estados Unidos. Por último, la volatilidad del precio del crudo durante los ocho primeros meses de 2005 (medida como la varianza de los precios diarios de crudo) era 2,8 veces superior a la del mismo período en 2004 (gráfico 1.22).

Gráfico 1.22.Existencias comerciales de crudo, capacidad de refinación mundial y precios de opciones

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio de cada mes calendario en el período 1999–2004, más un intervalo de confianza del 40% con base en las desviaciones anteriores.

2Precio promedio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai Fateh.

3Son opciones estilo europeo y se refieren a la compra de un contrato de crudo Brent en el International Petroleum Exchange (IPE) para entrega en 2005.

Debido a los altos índices de utilización de las refinerías en 2005, los precios de los productos derivados del petróleo también se volvieron muy susceptibles a ceses imprevistos de las operaciones de refinación, como quedó demostrado en el alza de 28% de los futuros de gasolina al por mayor (en el mes más próximo al vencimiento) en Estados Unidos inmediatamente después del desastre del huracán Katrina. Pese a que el gobierno estadounidense y el OIE anunciaron que liberarían petróleo de sus reservas estratégicas, es poco probable que una mayor oferta de crudo dé como resultado una mayor oferta de productos derivados del petróleo en el corto plazo porque varias refinerías dejaron de operar. Es más, los precios de los futuros de gasolina al por mayor bajaron significativamente el 2 de septiembre, sobre todo debido a las noticias sobre el incremento de embarques de gasolina de Europa a Estados Unidos y la reapertura de un importante oleoducto que corre entre la costa del golfo de México y la costa Este.

Consumo

Si bien el aumento del consumo se moderó en relación con los niveles de 2004 y en general coincide con las expectativas, sigue siendo elevado, lo que indica que hasta ahora el alza de los precios de crudo no tuvo un impacto significativo en el consumo. Debido a que aparentemente se debilitó la demanda en Estados Unidos y en China en el primer trimestre de 2005, el aumento que registró el consumo mundial en el primer semestre del año —con una variación interanual de 1,6% (1,3 mbd)— fue inferior al incremento de 4,0% (3,2 mbd) que hubo en el mismo período de 2004. No obstante, este aumento sigue siendo alto en comparación con la capacidad ociosa del grupo OPEP-10 (del que no participa Iraq), que se ubicó en 1,4 mbd (en base anualizada) a final de julio de 2005.

El OIE revisó al alza sus previsiones sobre el aumento de consumo en 2005 de 1,4 mbd (a final de 2004) a 1,8 mbd (en marzo), pero en julio las redujo a 1,6 mbd, debido a una aparente contracción de la demanda de crudo de Estados Unidos y China (cuadro 1.12). Si bien hasta ahora las previsiones de la OIE han sido corroboradas por datos sobre consumo efectivo, son un poco más bajas que las de otros analistas (por ejemplo, el Departamento de Energía de Estados Unidos). En cuanto al futuro, el consumo de crudo de China, pese a haberse debilitado un poco, sigue siendo potencialmente alto, mientras que en los países que no son miembros de la OCDE, sobre todo el Oriente Medio y los mercados emergentes con excepción de China, está creciendo con relativa rapidez. En el caso del Oriente Medio, el fuerte aumento del consumo refleja en parte las ganancias extraordinarias obtenidas gracias al aumento de precios del crudo en 2003–04 y al limitado incremento de los precios internos.

Cuadro 1.12.Demanda mundial de petróleo, por regiones(Millones de barriles diarios)
DemandaVariación anual
2005(Mbd)(Porcentaje)
América del Norte25,650,291,1
Europa16,340,050,3
OCDE Pacífico8,670,141,6
China6,750,325,0
Otras economías asiáticas8,790,273,2
Antigua Unión Soviética3,770,030,8
Oriente Medio5,880,295,2
África2,890,093,2
América Latina4,970,112,3
Mundo83,721,601,9
Fuente: Organismo Internacional de Energía, Oil Market Report, marzo de 2005.
Fuente: Organismo Internacional de Energía, Oil Market Report, marzo de 2005.

Producción

Los esfuerzos de la OPEP para atender el creciente consumo de crudo coincidieron con un aumento promedio inferior al previsto en la producción de los países que no pertenecen a esa organización, el cual (si se excluyen las utilidades por procesamiento y el gas natural líquido) se redujo a 0,2 mbd (de un año a otro) en el primer semestre de 2005. Esta desaceleración despertó inquietud en torno a la solidez proyectada del aumento de la producción de crudo por los países no miembros de la OPEP para el segundo semestre de 2005. La producción de Rusia, en particular, fue inferior a la esperada en el primer semestre de 2005. Según las proyecciones, descenderá la producción en 2005 en México, el Mar del Norte y Canadá. Habida cuenta del bajo nivel de inversión en infraestructura y del largo tiempo que se vienen explotando los yacimientos petrolíferos, muchos analistas prevén una nueva reducción en el crecimiento de la producción fuera de la OPEP para 2005. Por ejemplo, el OIE revisó recientemente a la baja el aumento de la producción de países que no son miembros de la OPEP, modificándola de 1,1 mbd en enero a 0,7 mbd en agosto de 2005. Algunos analistas advierten que esta tendencia tiene implicaciones a más largo plazo, lo que corrobora que los yacimientos de países ajenos a la OPEP están llegando a su tasa máxima de rendimiento y que la producción actual iniciará pronto una tendencia descendente permanente, a menos que se descubran nuevas reservas o se realicen fuertes inversiones.

Dado que se ha desacelerado el aumento de la producción fuera de la OPEP, es cada vez mayor la necesidad de que la OPEP incremente su producción. Como respuesta, la Organización elevó las cuotas de producción de sus miembros de 4,5 mbd desde mediados de 2004, muy por encima del aumento del consumo en el mismo período, además del aumento más reciente de 0,5 mbd a partir de julio de este año.

Si bien la producción global de la OPEP sigue manteniéndose por encima de las cuotas oficiales, para algunos de sus miembros fue difícil satisfacer las cuotas asignadas y eso imprimió cada vez más incertidumbre en torno a la oferta. Según el OIE, la producción de crudo de Venezuela cayó inesperadamente en el primer semestre de 2005 en 2,4% (de un año a otro), en tanto que la caída en Indonesia fue de 2,6% (de un año a otro) debido a que explotan pozos que rinden cada vez menos y no han sido reemplazados. Por otra parte, la producción iraquí sigue descendiendo debido al envejecimiento de la infraestructura y los frecuentes ataques de los grupos insurgentes. La producción de crudo iraquí en el primer semestre de 2005 fue 11% más baja que el año anterior.

Pese a esta incertidumbre, la OPEP se comprometió a satisfacer toda la demanda de crudo de este año, permitiendo la acumulación de existencias comerciales en el segundo trimestre para anticiparse a un mayor consumo en los últimos meses del año. Esta política, que sugiere que la Organización prevé que va a tener dificultades si atendiese en su totalidad la demanda residual en el cuarto trimestre, es la señal más clara de los esfuerzos que está desplegando para estabilizar el mercado. Como resultado, para junio de 2005 las existencias comerciales totales de la OCDE aumentaron 5,7% de un año a otro, y en la actualidad equivalen a 53 días de consumo futuro. Es más, antes de que se liberase crudo para compensar las pérdidas de producción causadas por el huracán Katrina, la reserva estratégica de Estados Unidos llegó a su capacidad declarada de unos 700 millones de barriles. Los niveles adecuados de existencias comerciales deberán amortiguar el impacto del inminente aumento de precios por el invierno en el Hemisferio Norte a menos que surjan imprevistos en la producción.

Perspectivas y riesgos a corto plazo

Gracias a la vigorosa demanda y a la limitada oferta que prevalecen actualmente, sobre todo de crudo liviano dulce, muchos analistas elevaron las proyecciones del precio del crudo para 2005–06. Las proyecciones para esta edición de Perspectivas de la economía mundial sobre el precio promedio de entrega inmediata, que se basan en los mercados de futuros, se revisaron a $54,23 para 2005 y $61,75 para 2006, frente a las cifras respectivas de $46,50 y $43,75 que se presentaron en la edición de abril. Este incremento en los pronósticos se debe a que cada vez hay mayor coincidencia en que los niveles recientes de consumo probablemente serán más persistentes y continuarán ejerciendo presión sobre la capacidad ociosa, exacerbando así los efectos de cualquier shock exógeno de la oferta sobre los precios. Si bien quizá no dure mucho el impacto del huracán Katrina sobre los precios del crudo, no cabe duda de que ha acentuado los riesgos a corto plazo. Es más, los ataques terroristas e insurgentes en el Oriente Medio siguen siendo una verdadera preocupación. Con base en los precios de las opciones, la probabilidad de que el precio del crudo West Texas Intermediate rebase los $80 para diciembre es ahora del 20%, en comparación con una probabilidad del 0% a principios de 2005.

Aunque persisten los riesgos de que sigan subiendo los precios, lo que no se sabe realmente es cuándo el consumo va a responder de manera significativa (y en qué magnitud) al alza de precios. Durante las subidas de precios de los años setenta y ochenta, el consumo de petróleo respondió con un gran desfase, y solo después de que el incremento de precios tuviera un impacto tangible en la cuenta corriente de los países importadores y en la proporción de los consumidores en el gasto en productos derivados del petróleo. Al bajar la intensidad del petróleo, quizá sea necesario que los precios aumenten aún más para que se observe un impacto significativo en la economía mundial y la subsiguiente reversión de los precios del crudo.

Perspectivas a largo plazo, precios de los futuros y especulación

A diferencia de los episodios previos de grandes aumentos del precio del crudo, los precios de los futuros con vencimiento a más largo plazo se incrementaron significativamente durante los dos últimos años. Concretamente, la correlación entre los futuros a seis años y los precios de entrega inmediata ha sido de alrededor de 0,9 desde 2003, en comparación con casi cero durante 2000–02, período en el que también aumentaron los precios de entrega inmediata. En términos más generales, la información econométrica indica que, a partir de 2003, las variaciones de los precios de entrega inmediata explican una mayor porción de las fluctuaciones de los precios de futuros a largo plazo.

La volatilidad de los precios de futuros a largo plazo también se ha acrecentado claramente en los últimos años. Antes de 2003, la volatilidad de esos precios era casi nula: la varianza de los precios durante 2000–02 fue de solo 0,05 frente a 0,15 durante el período enero de 2003 a junio de 2005. Los mercados de futuros de crudo están ahora mucho más desarrollados: el volumen de contratos de futuros a 6 años es 330% mayor que el promedio de 1997–2005. En cambio, en los contratos a plazos más cortos el aumento es de solo 150%.

El acusado incremento en el volumen total de contratos y en la volatilidad de los precios llevó a algunos analistas a sugerir que los especuladores ejercían ahora más influencia en los precios en esos mercados. Algunos incluso hablan de una burbuja especulativa en los precios del petróleo, sobre todo en los contratos de futuros. Interpretan el aumento del precio del crudo en el contexto más amplio de un incremento de precios de los activos, incluidos los bonos a largo plazo y los bienes raíces.

Si bien las fluctuaciones diarias de los precios de los futuros a largo plazo son difíciles de explicar, el persistente incremento de los dos últimos años puede atribuirse en gran medida a cambios efectivos y percibidos en las variables fundamentales, en particular: 1) la percepción de que la demanda sigue permanentemente una tendencia ascendente debido al vigoroso crecimiento de los países emergentes (especialmente China e India); 2) una mayor conciencia de la posibilidad de que la oferta de fuentes ajenas a la OPEP lleguen a su máximo rendimiento en los próximos 5 a 10 años y posteriormente sigan una tendencia decreciente y, ante las tasas actuales de aumento del consumo de petróleo, 3) limitada inversión en producción de crudo en países con abundantes reservas, con sus implicancias obvias para la capacidad de producción futura en relación con una creciente demanda. Si bien las pequeñas empresas petroleras y algunos exportadores de crudo han intensificado las inversiones, según el OEI las principales empresas petroleras nacionales e internacionales han respondido con lentitud, en general, ante el aumento de precios. La inversión de las grandes empresas petroleras internacionales parece estar restringida por: 1) el redimensionamiento de esas empresas en los años noventa, 2) el aparente deseo de distribuir utilidades más altas a sus accionistas y 3) impedimentos a la inversión extranjera en los países exportadores de petróleo, algunos de los cuales están prácticamente cerrados a ese tipo de inversión (como Arabia Saudita, México y Kuwait), en tanto otros están introduciendo disposiciones legales que desalientan la inversión extranjera (como Rusia y Venezuela). Estos impedimentos suelen reflejar la divergencia que existe entre los intereses de las empresas petroleras internacionales y los gobiernos de los países donde operan. Por otra parte, la inversión de las petroleras nacionales es inadecuada para el impulso actual que registra la demanda. Por lo general, estas empresas actúan con cautela y no incrementan significativamente la inversión en producción de crudo debido a que ya experimentaron una situación de exceso de capacidad en los años ochenta y debido también a las demandas presupuestarias que compiten por los ingresos petroleros, sobre todo después de tantos años en que los precios del crudo se mantuvieron bajos.

Estos factores estructurales también podrían explicar, hasta cierto punto, la tendencia alcista cada vez más marcada de los precios de los futuros a largo plazo. Estos precios respondieron asimétricamente a los precios de entrega inmediata en los dos últimos años, se elevaron más o menos proporcionalmente cuando aumentaron los de entrega inmediata (medidos del valor máximo al valor mínimo), pero volvieron a bajar aproximadamente un tercio cuando estos descendieron. Este “efecto cremallera” indica que no prevé que duren mucho las reducciones de precios a corto plazo en el mercado petrolero, y que las condiciones futuras de la oferta y la demanda seguirán siendo fundamentalmente rígidas.

No obstante, el grado al cual los mercados de futuros responden cada vez más a lo que sucede todos los días, como por ejemplo una interrupción temporal de la oferta, es un verdadero interrogante. Recientemente hubo frecuentes y amplias oscilaciones alcistas en los precios de los futuros en varios momentos en que no se había recibido ninguna información nueva sobre las variables fundamentales. Por ejemplo, los acusados aumentos de precios de junio y julio de 2005 parecen reflejar una menor presión de quienes venden en posición corta, sin que se produjeran fluctuaciones importantes en la demanda ni en la oferta.

El comportamiento de los precios en el corto plazo, aunado a una mayor volatilidad y a una intensificación de la actividad de compraventa en los mercados de futuros parece indicar que la especulación podría estar ejerciendo mayor influencia en el alza de los precios de entrega inmediata y de los futuros. A fin de evaluar formalmente esta hipótesis, se realizaron pruebas de causalidad de Granger basadas en una autorregresión vectorial con tres variables: precios de entrega inmediata, precios de los futuros a largo plazo y posiciones largas no comerciales netas, esta última como sustituto de la actividad especulativa dado que no se obtuvieron mejores mediciones. Las pruebas también se realizaron por separado sobre los componentes de corto y largo plazo de los datos a fin de determinar si la actividad especulativa tenía importancia solo en los subcomponentes de los datos.

Los resultados estadísticos, que se basan en datos semanales del período 1997–2005, sugieren que la actividad especulativa no precede a las fluctuaciones de los precios de entrega inmediata para los componentes de corto ni de largo plazo de esos precios (cuadro 1.13). Sin embargo, se determinó un impacto moderado sobre los componentes de largo plazo de los precios de futuros de vencimiento más largo. Independientemente de los componentes de los datos que se consideraron, las pruebas de causalidad implican que la actividad especulativa sigue a las fluctuaciones de los precios de entrega inmediata, lo que hace dudar de que la actividad especulativa sea uno de los principales factores que eleva los precios de entrega inmediata. Los resultados indican, en particular, que las posiciones largas no comerciales netas suben después de un aumento de los precios de entrega inmediata, lo que quiere decir que, en general, los especuladores suponen que continuará la tendencia alcista de los precios de entrega inmediata. Por último, estos precios parecen influir en las fluctuaciones de corto y largo plazo de los precios de los futuros con vencimientos más largos. Esto se dio específicamente en el período reciente, y la explicación más probable reside en la capacidad ociosa menor y limitada de los países miembros de la OPEP en los últimos años, lo que ha vuelto al mercado mucho más sensible a los sucesos geopolíticos.

Cuadro 1.13.Pruebas de causalidad: Precio spot, precios de futuros a largo plazo y posición larga neta1
Componente de corto plazo2Componente de largo plazo3
11-II-1997 al 26-XII-200021-X-2003 al 28-VI-200511-II-1997 al 26-XII-200021-X-2003 al 28-VI-2005
Variable dependiente: Precio spot
Variables explicativas
Precio de futuros a largo plazo×××
Posición larga neta××××
Variable dependiente: Precio de futuros a largo plazo Variables explicativas
Precio spot×
Posición larga neta×××
Variable dependiente: Posición Variables explicativas
Precio spot
Precio de futuros a largo plazo××××
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Un punto (o una x) indica la presencia (o ausencia) de un vínculo causal entre la variable explicativa y la variable dependiente. El análisis estadístico se basa en filtros pasabanda ideales aproximados de las variables de la serie cronológica (véase Corbae y Ouliaris, 2005). La causalidad se pone a prueba usando datos semanales y pruebas de causalidad de Granger con dos desfases.

El “componente de corto plazo” aísla los impulsos de corta duración en la serie cronológica.

El “componente de largo plazo” aísla los impulsos de larga duración en la serie cronológica.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Un punto (o una x) indica la presencia (o ausencia) de un vínculo causal entre la variable explicativa y la variable dependiente. El análisis estadístico se basa en filtros pasabanda ideales aproximados de las variables de la serie cronológica (véase Corbae y Ouliaris, 2005). La causalidad se pone a prueba usando datos semanales y pruebas de causalidad de Granger con dos desfases.

El “componente de corto plazo” aísla los impulsos de corta duración en la serie cronológica.

El “componente de largo plazo” aísla los impulsos de larga duración en la serie cronológica.

Dados estos resultados, puede sostenerse que las variables fundamentales del mercado (y no la actividad especulativa) siguen siendo los principales impulsores de los precios de entrega inmediata y de los futuros, si bien la especulación tiene cierto impacto moderado en estos últimos. Además, los acontecimientos que hacen fluctuar los precios de entrega inmediata de un día para otro (como las noticias de una interrupción de la oferta) están afectando los precios de futuros de largo plazo en mayor medida que en los años noventa. Esto puede indicar que la incertidumbre en torno a las perspectivas de la oferta y la demanda en el largo plazo ha exacerbado la volatilidad en el mercado de futuros y ha provocado cierta pérdida de dirección.

¿Están incidiendo los precios del petróleo en la actividad económica mundial?

Los precios del crudo siguen siendo cruciales para determinar las perspectivas de la economía mundial y cualquier aumento que se produzca afecta a la economía del mundo por diferentes canales23.

  • Una caída inicial de la demanda agregada mundial debido a la transferencia de ingresos de países consumidores a productores de crudo, y estos últimos, en promedio, son propensos a consumir menos que los primeros.
  • Un efecto por el lado de la oferta que refleja costos más altos de producción y márgenes más bajos de utilidades. Sin embargo, al descender la intensidad del uso del petróleo durante los tres últimos decenios, sobre todo en los países industriales, este efecto se ha debilitado.
  • Un aumento de la inflación debido a que son más altos los costos de producción, dependiendo de la respuesta de la política monetaria y del grado al que consumidores y productores pueden compensar la merma de ingresos y utilidades, respectivamente.
  • Repercusiones potenciales en la actividad económica porque baja la confianza de consumidores e inversionistas y estos están menos dispuestos a comprometerse en proyectos de capital a largo plazo.
  • Efectos duraderos sobre la demanda y la oferta de energía, dependiendo de la duración y la magnitud del aumento de precios.

A diferencia de lo que sucedió en los años setenta, sin embargo, pareciera que hasta ahora el fuerte aumento que registró el crudo desde 2003 tuvo un impacto limitado en la economía mundial. El crecimiento mundial proyectado para 2005 se mantiene en un sano porcentaje de 4,3%, o sea, una disminución mínima de 0,8% frente al 5,1% calculado para 2004. Las simulaciones con MULTIMOD basadas en las estimaciones históricas de los parámetros, por ejemplo, sugerirían una caída de la actividad económica de más del 2% del PIB debido al alza de precios. Esta estimación se basa en la sencilla regla que se emplea en el estudio realizado por el FMI en 2000, que relaciona un incremento exógeno persistente de $5 de los precios del petróleo con una reducción de 0,3% de la actividad económica mundial24. Las elasticidades calculadas en otros estudios (por ejemplo, en el de Jones, Leiby y Paik, 2004) sugerirían un impacto mucho mayor en la economía mundial, más cercano al 4%.

De esto surgen naturalmente dos preguntas: 1) ¿por qué el aumento actual del petróleo tuvo un efecto tan benigno en la economía mundial, si lo comparamos con los shocks de los años setenta? y 2) ¿cuál es el impacto probable de los precios en el futuro si los aumentos se relacionan cada vez más con las expectativas?

El limitado impacto del alza de los precios del crudo refleja, sobre todo, el hecho de que a diferencia de lo que ocurrió en los años setenta, el petróleo aumentó principalmente porque hubo un incremento significativo (y de alguna manera inesperado) del consumo, más que un shock exógeno de la oferta. Como resultado, la mayoría de los aumentos de precios (especialmente antes de 2005) actuaron como un “estabilizador automático” que desaceleró el robusto crecimiento mundial en vez de elevar los costos para el mismo nivel de producto mundial. En segundo lugar, hubo un gran descenso de la intensidad del uso del petróleo desde principios de los años ochenta, y actualmente es alrededor de 38% más baja que a fines de los años setenta, lo que significa que los aumentos del precio del petróleo tendrán necesariamente un menor efecto negativo de primera ronda en el crecimiento mundial. Tercero, el aumento del petróleo aún no se ha reflejado en la inflación básica, lo que mitiga la necesidad de elevar las tasas de interés (y reducir la producción) para evitar los efectos de segunda ronda en esa medida de la inflación. El hecho de que haya mejorado la credibilidad de la política monetaria en los países industriales y de que la inflación mundial se encuentre en un nivel reducido (en parte como resultado de los bajos costos de la mano de obra en China y en otros grandes países exportadores de Asia) parece haber anclado las expectativas inflacionarias.

Si se tienen en cuenta estos factores compensatorios, el impacto de un shock de precios del petróleo es menor de lo que cabría suponer al aplicar un método empírico estimativo. Por ejemplo, las simulaciones revisadas con MULTIMOD, en las que se supone que los precios del crudo aumentan debido a un shock de demanda y que las expectativas inflacionarias siguen firmemente ancladas, indican que un incremento persistente del 10% del petróleo está asociado a una reducción de 0,1% a 0,15% del PIB mundial. Estas simulaciones implicarían que el efecto acumulado del aumento del petróleo en la actividad económica mundial desde 2003 podría ubicarse en un rango de 1% a 1½%.

Varios otros factores también pudieron haber mitigado el impacto. En primer lugar, dado el crecimiento continuo del consumo de crudo y, en algunos países, la contracción del ahorro de los hogares, es posible que los consumidores de petróleo estén tratando una parte del aumento de precios como un fenómeno temporal, a pesar del alto nivel de los precios de los futuros de vencimientos más largos. Segundo, en algunos países ha sido limitada la traslación del aumento del crudo a los precios internos, y hubo un financiamiento explícito o implícito mediante subsidios presupuestarios. Ambos factores pudieron haber reducido aún más el impacto del aumento del crudo en la inflación y en la actividad económica.

De cara al futuro, sin embargo, quizá no siga siendo tan benigno el impacto del aumento del precio del crudo. Si el aumento se vuelve permanente —como parecen indicar los mercados de futuros— habrá que ajustar los subsidios presupuestarios y el comportamiento de los consumidores. En términos más generales, ante el limitado exceso de capacidad de los productores de la OPEP, el mercado sigue siendo vulnerable a los shocks y no puede descartarse la posibilidad de que el petróleo siga subiendo de precio (pese a lo que pueda deducirse de los mercados de opciones). Estos aumentos, sobre todo si se deben a la preocupación en torno a la disponibilidad de la oferta y no a shocks por el lado de la demanda, como parece ser cada vez más evidente en 2005, probablemente tengan efectos más acentuados en las expectativas inflacionarias, lo que requiere una respuesta más activa de la política monetaria. También habría que considerar efectos adversos en la confianza de los consumidores, que se ha mantenido relativamente resiliente hasta la fecha. Es más, las estimaciones de los técnicos del FMI sugieren que la combinación de un aumento de las tasas de interés y repercusiones adversas en la confianza de consumidores e inversionistas (como ya ocurrió) podría duplicar el impacto de la hipótesis anterior basada en un método empírico estimativo.

Precios de los productos básicos no energéticos

Los precios promedio de los productos no energéticos se elevaron 5% en dólares de EE.UU. (y 9% en DEG) de enero a agosto de 2005, impulsados principalmente por los metales y los alimentos (cuadro 1.14; gráfico 1.23). Si bien la mayoría de los mercados de metales reaccionaron ante una nueva reducción del nivel de existencias y a problemas laborales específicos en empresas mineras, la firme demanda china de soya elevó el índice de precios de los alimentos. Se espera que para el resto de 2005 se pierda parte del impulso ascendente de los precios de los productos básicos no energéticos a medida que la oferta responde vigorosamente a los precios de 2004. Se proyecta que, en promedio, el índice de precios de estos productos registre en 2005 un aumento general de 9%.

Cuadro 1.14.Precios de los productos básicos no energéticos(Variación porcentual entre enero y agosto de 2005)
En dólares de EE.UU.Contribución1En DEG
Alimentos3,742,98,0
Bebidas0,26,64,4
Materias primas agrícolas−1,120,73,1
Metales8,629,813,1
Productos no energéticos en general4,6100,09,0
Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Gráfico 1.23.Productos básicos no energéticos

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Pasando a mercados específicos, los metales subieron 9% a partir de enero y se espera que se estabilicen debido a que se moderó la escasez general en el sector. La sólida demanda de productos para construcción y manufactura de Estados Unidos y China elevó los precios de los metales durante 2004 y seguirá haciéndolo en 2005. La firme demanda de acero provocó un aumento significativo del mineral de hierro; los productores de acero firmaron nuevos contratos para la adquisición de mineral de hierro a precios 71,5% más altos que el año pasado. El cobre subió 20%, colocándose en el precio históricamente más elevado dado que los niveles de existencias de este metal cayeron a valores sumamente bajos y las huelgas recientes de los trabajadores mineros pusieron en peligro la oferta mundial. Los precios del uranio se elevaron 44% en 2005, tras registrar un aumento de 60% en 2004, dado que la demanda adicional que generaron los reactores nucleares que se acaban de construir (y los que se planea construir) supera la capacidad minera actual del mundo. El aluminio, en cambio, solo aumentó ligeramente por el impacto de un fuerte aumento de las exportaciones chinas. Se prevé una intensificación de la actividad minera para casi todos los metales, lo que muy probablemente permitirá que se recuperen las existencias en 2006 y bajen los precios.

En general, los precios de las bebidas se mantuvieron sin cambios desde enero, dado que el aumento del café Robusta quedó compensado por las reducciones de precios de otros productos. En Vietnam, que es el principal productor de café Robusta, hubo varias sequías y por esa razón los precios subieron 40% desde enero. Por otra parte, las abundantes cosechas de té en Asia provocaron una reducción de precios de 10%. En cuanto a las previsiones, si la cosecha brasileña es mejor de lo esperado, podrían bajar los precios del café, aunque en el caso del Robusta el precio podría mantenerse en un nivel relativamente alto debido a los daños causados por la sequía a los cultivos en Vietnam.

En cuanto a los precios de los alimentos, que ascendieron 4% de enero a agosto de 2005, se prevé que bajen a medida que transcurre el año porque se esperan cosechas mundiales relativamente abundantes de muchos productos alimenticios. Si bien las condiciones climáticas desfavorables en varias regiones agrícolas (por ejemplo, en América del Norte y en América del Sur) han suscitado inquietudes en torno a las cosechas de cereales secundarios en el tercer y cuarto trimestres, se cree que China absorberá gran parte de las cosechas récord de soya en 2005. La demanda china, aunada a las malas condiciones climáticas en las principales zonas agrícolas, elevó 18% los precios de la soya desde enero. Los precios del salmón subieron 21% durante un período de fuerte demanda y limitada oferta. El banano, en cambio, bajó 43% en el mismo período porque la oferta fue superior al consumo en los mercados europeos, donde los consumidores prefirieron frutas locales debido a que hizo más calor que de costumbre.

Los precios de las materias primas agrícolas cayeron 1% en los primeros ocho meses de 2005 porque la oferta rebasó la demanda mundial. Los precios de la madera registraron un pronunciado repunte durante 2005. La madera blanca bajó un 14% desde enero, tras haber registrado un incremento de un 15% en 2004, debido a que fue mayor la explotación maderera. La importante ponderación de la madera en el índice ocultó la firmeza de los precios del algodón y del caucho. La fuerte demanda china elevó los precios del algodón en 5%. En cuanto al caucho, los precios aumentaron 35% desde enero porque el alto precio del petróleo hizo subir los precios del caucho sintético y este material no pudo ser sustituido por caucho natural debido a las interrupciones temporales de la oferta. De cara al futuro, se prevé una mayor demanda de materias primas a causa del vigoroso crecimiento económico mundial, lo que a su vez debería ayudar a que no vuelvan a bajar en 2005 las materias primas agrícolas, sobre todo la madera.

El huracán Katrina, que devastó puertos y ciudades en el sudeste de Estados Unidos (un importante centro de exportación de cereales y de acopio de otros productos básicos), parece haber tenido un impacto temporal en mercados específicos de productos básicos no combustibles. El cierre temporal de puertos y el bloqueo al transporte por el río Mississippi desaceleró las exportaciones estadounidenses de soya, trigo y maíz. Dañó además cultivos algodoneros desde el estado de Mississippi hasta el de Georgia, y todavía no se sabe cuál es el nivel de existencias de café y metales básicos, que normalmente representan un alto volumen, e incluye casi la mitad de las existencias mundiales de zinc. Los precios de la madera aserrada se elevaron ante las expectativas de las intensas actividades de reconstrucción de las zonas afectadas.

Mercado de semiconductores

Tras un incremento récord de 28% en 2004, las ventas aumentaron a un ritmo mucho menor de enero a julio de 2005 que en el mismo período de 2004. La mayor parte de la contracción refleja los bajos precios promedio de los semiconductores (gráfico 1.24). En julio, el precio de venta promedio (desestacionalizado) había bajado 9%, aunque en ciertos sectores el descenso fue aún mayor. Por ejemplo, los precios de los dispositivos de memoria de acceso aleatorio dinámico (DRAM) cayeron, en promedio, 37% desde enero. En el futuro se prevé que los precios de los semiconductores repunten en el segundo semestre del año gracias a las compras que se producen con el inicio del ciclo escolar y la demanda durante las fiestas navideñas, aunque la liberación de existencias puede opacar un poco ese repunte. Las nuevas proyecciones sobre el aumento del ingreso por ventas en 2005 apuntan a un 6% en vez del 0% pronosticado a fin de 2004.

Gráfico 1.24.Mercado de semiconductores

Fuentes: World Semiconductor Trade Statistics y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los sectores están definidos según el uso final de los circuitos integrados en categorías de productos. La definición no incluye los chips duales o de múltiples propósitos. Promedios móviles de tres meses.

Las compras de equipo para producción de semiconductores parecen estar contrayéndose. La razón mundial entre pedidos y facturación (indicador de la relación entre la inversión futura y la actual) gira en torno a 0,9%; el promedio en 2004 era de alrededor de 1,0. La reducción de la inversión de capital en 2005 es reflejo, en parte, de un exceso de capacidad derivado de los grandes proyectos de inversión de 2004, que dieron como resultado una caída significativa de la utilización de capacidad, que pasó de 0,95 en el segundo trimestre de 2004 a 0,88 en el mismo período de 2005. Esta capacidad ociosa se debe a la expansión de 9,5% de las instalaciones productivas el último año, que superó por un amplio margen el aumento de 2% de la producción. Los índices de utilización de las instalaciones para productos de avanzada, sin embargo, siguen siendo altos, lo que sugiere que los precios mundiales de este tipo de productos no van a bajar nuevamente.

La demanda de nuevos productos electrónicos por parte de los consumidores se vio afectada por la combinación de altos precios de la energía, tasas de interés en ascenso y una contracción de la confianza. No obstante, la baja de precios de los productos de consumo que ya terminaron de cumplir su ciclo en el mercado debería sustentar las ventas en el futuro. Si bien el alza más reciente de los precios de la energía calmaron un poco el optimismo empresarial, las adquisiciones de las empresas deberían, tarde o temprano, sustentar un vigoroso mercado para la tecnología informática más novedosa.

Apéndice 1.2. ¿Cómo se ajustarán los desequilibrios mundiales?

Los autores de este apéndice son Doug Laxton y Gian Maria Milesi-Ferretti, con la colaboración de Susanna Mursula. Las simulaciones utilizadas en el modelo de la economía mundial se han beneficiado en gran medida de los estudios realizados por Dirk Muir y Paolo Pesenti.

Antecedentes

Los desequilibrios mundiales se han agudizado en los últimos años. Desde 1996, el saldo en cuenta corriente de Estados Unidos se ha deteriorado considerablemente, pero con una contracara: una mejora del saldo en cuenta corriente de las economías emergentes de Asia, los países en desarrollo productores de petróleo (sobre todo en los últimos años) y, en menor medida, los pequeños países industriales, como Suiza, Noruega y Suecia (gráfico 1.25). La cuenta corriente de la zona del euro se ha mantenido en una posición cercana al equilibrio con variaciones según los países: superávit en algunos de ellos (Alemania, los países del Benelux y Finlandia) y déficit en otros (como Grecia, Portugal y España).

Gráfico 1.25.Saldos en cuenta corriente

(Porcentaje del PIB mundial)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1China, Corea, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur, y Tailandia

2Noruega, Suecia y Suiza.

3Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Libia, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán, Rusia y Yemen.

El deterioro de la cuenta corriente de Estados Unidos coincidió con una apreciación sustancial del dólar de EE.UU., que aumentó en alrededor del 35% en términos efectivos reales entre mediados de 1995 y principios de 2002, y con depreciaciones efectivas reales en la zona del euro y en las economías emergentes de Asia (gráfico 1.26). Desde principios de 2002, el dólar de EE.UU. se ha depreciado en alrededor del 12%, lo que ha tenido primordialmente como contrapartida las apreciaciones del euro y de las monedas de otros principales países industriales. Las monedas de los socios comerciales de las economías de mercados emergentes se han mantenido prácticamente invariables. Por lo tanto, la depreciación del dólar de EE.UU. hasta la fecha solo ha contrarrestado menos de la mitad de la apreciación anterior, y ha sido mucho más moderada que la registrada durante el período de ajuste de mediados de los años ochenta.

Gráfico 1.26.Tipos de cambio efectivos reales

Fuentes: Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos y cálculos del personal técnico del FMI.

1China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

A medida que se han agudizado los desequilibrios en cuenta corriente, ha aumentado en la misma medida la dispersión de las posiciones de activos externos netos (la diferencia entre los activos de un país frente al resto del mundo, y los activos del resto del mundo frente a este) (gráfico 1.27)25. La posición de activos externos netos de Estados Unidos se deterioró entre 1996 y 2002, mientras que Japón, algunos pequeños países industriales, las economías emergentes de Asia y los países exportadores de petróleo han acumulado posiciones acreedoras importantes. Desde 2002, pese al aumento de los déficit en cuenta corriente, de hecho, los pasivos netos de Estados Unidos han disminuido como porcentaje del PIB, lo que obedece primordialmente a los efectos de valoración: la depreciación del dólar y los sólidos resultados de los mercados bursátiles fuera de Estados Unidos se han traducido en sustanciales ganancias de capital para este país en la posición externa neta (que incluye los activos denominados principalmente en monedas extranjeras y los pasivos denominados en dólares de EE.UU.)26.

Gráfico 1.27.Activos externos netos

(Porcentaje del PIB mundial)

Fuente: Lane y Milesi-Ferretti (2005).

1China, Corea, Malasia, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

2Noruega, Suecia y Suiza.

3Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Libia, la República Árabe Siria, la República Islámica del Irán, Rusia y Yemen.

Las proyecciones actuales de las perspectivas de la economía mundial, basadas en el supuesto de tipos de cambio reales constantes apuntan a una escasa mejora de los desequilibrios mundiales. Según estas proyecciones, el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos se mantendrá en alrededor del 6% del PIB a mediano plazo, pero la ligera mejora de la situación fiscal de este país se neutralizará debido al bajo nivel del ahorro privado y al aumento de los pagos de intereses; dicho déficit tiene como contrapartida abultados superávit en Japón, las economías emergentes de Asia y los países exportadores de petróleo. Por lo tanto, la posición externa neta de Estados Unidos seguirá deteriorándose, hasta alcanzar un nivel récord del 50% del PIB en 2010, que tendrá como contrapartida un aumento de las posiciones acreedoras netas en el resto del mundo.

Repercusiones para la sostenibilidad a largo plazo

Al examinar los hechos estilizados presentados en la sección anterior, se plantean dos interrogantes. ¿Qué causó el aumento de los desequilibrios externos? ¿Y qué repercusiones tendrá para la sostenibilidad a largo plazo? A continuación examinamos estas cuestiones.

En cuanto a las causas de los desequilibrios, hay un consenso considerable en que la apreciación del dólar y la acumulación de déficit en cuenta corriente de Estados Unidos durante la segunda mitad de los años noventa llevaron aparejados un alto crecimiento de la productividad y un cambio de preferencias a favor de los activos de este país, posiblemente como consecuencia de las expectativas excesivamente optimistas con respecto a los rendimientos futuros de los activos, la crisis de Asia y la atonía de la actividad económica en Europa y en Japón27. No obstante, aun después de la notable corrección de la valoración del mercado bursátil a partir de 2000 y la desaceleración de la actividad económica en Estados Unidos, no se produjo un ajuste del déficit en cuenta corriente de este país. Cabe considerar varios factores:

  • Las políticas fiscales y monetarias de Estados Unidos se tornaron fuertemente expansivas —tanto en términos absolutos como relativos con respecto a otros países— y, por lo tanto, respaldaron la demanda interna. Además, el auge de los precios de la vivienda, impulsado por las bajas tasas de interés, ha contribuido a reducir el ahorro de los hogares.
  • La inversión en varios países clave, como Alemania y Japón, se ha mantenido en niveles bajos, y —con la excepción de China— en los países emergentes de Asia sigue siendo débil, con respecto a sus niveles históricos.
  • Se ha registrado un fuerte aumento de las tasas de ahorro nacional en China y en los países exportadores de petróleo.

Las opiniones con respecto a la importancia relativa de estos factores varían. Algunos autores han hecho hincapié en la función de los desequilibrios fiscales de Estados Unidos y la intervención cambiaria de los bancos centrales de Asia (Roubini y Setser, 2005), mientras que otros han restado relevancia al papel de la política fiscal y han subrayado la importancia del “exceso de ahorro mundial” (en particular, en los mercados emergentes), lo que ha reducido las tasas de interés mundiales (Bernanke, 2005).

De cara al futuro, como ya se ha descrito anteriormente, es evidente que los desequilibrios mundiales son insostenibles a largo plazo: si el saldo en cuenta corriente de Estados Unidos, excluida la renta de la inversión, se mantiene en su nivel actual de más del 5% del PIB, se producirá una acumulación ilimitada de pasivos externos28. Hasta la fecha, no obstante, Estados Unidos ha experimentado pocas dificultades para financiar los desequilibrios, en parte gracias a la mayor globalización financiera —que ha fomentado la inversión de riqueza en instrumentos financieros externos— y en parte a las compras sustanciales de bonos de Estados Unidos por las autoridades monetarias, sobre todo de Asia.

No obstante, también hay diferencia de opiniones en cuanto al tiempo en que puede mantenerse esta situación. Por otra parte, la “nueva hipótesis de Bretton Woods” —planteada por Dooley, Folkerts-Landau y Garber (2003, 2004) —sostiene que la multiplicidad de desequilibrios externos refleja en parte las políticas deliberadas (por ejemplo, los tipos de cambio fijos de facto) de los países de la “periferia” —sobre todo China— que creen que pueden seguir aplicando su estrategia de desarrollo basada en el crecimiento impulsado por las exportaciones durante un período importante. Otra opinión “moderada” de los desequilibrios hace hincapié en el papel de la globalización, ya que la menor correlación entre el ahorro nacional y la inversión interna refleja el mejor funcionamiento y la creciente integración de los mercados mundiales de capital. Por último, algunos autores señalan que el aumento del endeudamiento de Estados Unidos refleja un comportamiento óptimo del sector privado y, por lo tanto, no es un motivo de preocupación, de acuerdo con la doctrina de Lawson. Concretamente, los desequilibrios de Estados Unidos se consideran una consecuencia natural del incremento notable del stock de riqueza de este país y de las escasas oportunidades de inversión en otros países, y no de los elevados déficit fiscales de Estados Unidos ni del endeudamiento excesivo del sector privado (Backus y Lambert, 2005; Cooper, 2005).

Por otra parte, varios autores (véanse, por ejemplo, Obstfeld y Rogoff, 2004; 2005); Roubini y Setser, 2005, y Blanchard, Giavazzi y Sa, 2005) hacen hincapié en que la evolución actual de los desequilibrios mundiales tendrá que corregirse mediante una notable depreciación real del dólar. Si bien la globalización financiera facilita el financiamiento de los desequilibrios externos, estos autores señalan que, dado que el sector de los bienes comerciables de Estados Unidos es pequeño en comparación con el tamaño de la economía estadounidense, el déficit comercial expresado como porcentaje de la producción de estos bienes es muy grande. Por lo tanto, el precio relativo de los bienes no comerciables en Estados Unidos debe disminuir considerablemente para reducir el consumo de bienes comerciables de residentes de este país, creando un margen para el ajuste de la balanza comercial29. Los modelos son evidentemente menos específicos en cuanto al momento del ajuste, pero muestran que cuanto más tiempo se mantengan los déficit en cuenta corriente, mayor será el stock de pasivos externos de Estados Unidos y, en última instancia, el ajuste necesario de los tipos de cambio reales.

Escenarios de ajuste basados en un modelo

En esta sección se presenta un escenario de referencia para el reequilibrio de la cuenta corriente mundial y luego se examinan los posibles riesgos y las iniciativas de política que podrían contribuir a mitigar estos riesgos. Los escenarios se basan en una versión del modelo de la economía mundial (GEM, por sus siglas en inglés), que comprende cuatro regiones: Estados Unidos, la zona del euro y Japón, las economías emergentes de Asia, y el resto del mundo. En el modelo, descrito con más detalle en Faruqee et al. (2005) y en la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial, cada región produce bienes comerciables y no comerciables y tienen lugar corrientes comerciales bilaterales entre los bloques. Tanto los mercados de bienes como los de trabajo se caracterizan por la presencia de competencia imperfecta y rigideces nominales, y los consumidores no son ricardianos —es decir, consideran una porción de la deuda del gobierno como patrimonio neto— y, por lo tanto, los cambios de las políticas macroecónomicas pueden tener efectos importantes a corto y a largo plazo.

Con respecto a las políticas, la política monetaria de Estados Unidos, el bloque de Japón y la zona del euro, y el resto del mundo se caracteriza por una regla monetaria para las tasas de interés que lleva gradualmente la inflación hacia la tasa constante deseada30. En cambio, en las economías emergentes de Asia se supone que el tipo de cambio está vinculado al dólar de EE.UU. (aunque también se consideran las repercusiones del cambio hacia un régimen cambiario más flexible, junto con una regla de política monetaria similar a la de otras regiones). La política fiscal tiene una función más pasiva: estabilizar la relación deuda/PIB a mediano plazo.

El nivel deseado de activos externos netos (o pasivos externos) en cada región a mediano plazo tiene un papel esencial en la determinación del nivel de equilibrio de los saldos en cuenta corriente y, por lo tanto, en los tipos de cambio. A largo plazo, se supone que Estados Unidos es la única región deudora y el resto de las regiones mantiene una posición de activos externos netos positiva31.

Antes de analizar los escenarios, es importante subrayar otros tres aspectos.

  • El modelo presenta simulaciones, y no pronósticos, y los supuestos de los parámetros principales del GEM coinciden en términos generales con los de los modelos macroeconómicos similares a gran escala. Un supuesto importante de estos escenarios es el valor de la elasticidad de sustitución entre los bienes comerciables producidos en diferentes países, lo que da lugar a elasticidades de precios de la demanda de exportaciones e importaciones más altas que las que se observan normalmente en las ecuaciones estándar de exportación e importación. Por lo tanto, las estimaciones de los ajustes del tipo de cambio que deberán acompañar al reequilibrio mundial en los escenarios podrían considerarse conservadoras.
  • Ningún modelo incorpora cada aspecto del mundo real, y el GEM no es una excepción. Concretamente, el sector de los mercados financieros es bastante limitado, no hay efectos de cartera (sobre todo, los efectos de valoración en las posiciones externas brutas y las diferencias de las tasas de rendimiento entre los activos y pasivos externos), ni margen para la intervención esterilizada, y el alcance que tiene el sector financiero para amplificar el efecto de los shocks reales es limitado. Por último, el modelo no incorpora explícitamente los precios del petróleo y, por consiguiente, no puede utilizarse para explicar el papel que podrían tener los exportadores de petróleo en el proceso de ajuste32.
  • El modelo no coincide perfectamente con los datos históricos. Por lo tanto, deberían interpretarse con cautela los movimientos a corto plazo de algunas variables durante los primeros períodos de las simulaciones, que podrían reflejar simplemente el ajuste de estas variables a la trayectoria descrita por el modelo.

Ajuste sin políticas

Dado que, como se describió anteriormente, los desequilibrios mundiales no son sostenibles a largo plazo, el problema no es si se ajustarán sino cómo se ajustan. En esta sección se analiza cómo podría realizarse el ajuste de la economía mundial sin cambios de política, salvo pequeños ajustes fiscales para garantizar la estabilización de la deuda pública a largo plazo. Se consideran dos escenarios: un escenario de referencia relativamente “moderado”, en el cual los no residentes de Estados Unidos están dispuestos a seguir aumentando sus tenencias de activos estadounidenses durante un período considerable, sin exigir una prima de riesgo alta; y un ajuste más desordenado, en el cual se produce una pérdida brusca de la demanda de activos de este país, junto con una intensificación de las presiones proteccionistas en todo el mundo.

Escenario de referencia moderado

En este escenario, como se señala más arriba, se supone para ilustrar el modelo que, en términos generales, las políticas se mantienen invariables con respecto a los niveles de 200433 (en la práctica, como el GEM no tiene en cuenta la intervención esterilizada, en este escenario el tipo de cambio de las economías emergentes de Asia se ajusta con mayor rapidez de lo habitual). En Estados Unidos, el déficit presupuestario se mantiene en el nivel de 2004 del 4% del PIB, y en otras regiones se endurecen ligeramente las medidas fiscales para garantizar que en términos generales la política fiscal sea sostenible a más largo plazo34. Por consiguiente, el ajuste de la cuenta corriente es atribuible primordialmente a los cambios del comportamiento del sector privado, que deben, a su vez, ser coherentes con el nivel deseado de activos (o pasivos) externos netos de cada región. En este escenario, la multiplicidad inicial de desequilibrios en cuenta corriente es consecuencia del bajo nivel de ahorro privado (y público) en Estados Unidos, junto con una fuerte demanda de activos estadounidenses35. A medida que se corrigen los shocks que originan la actual multiplicidad de desequilibrios, la economía mundial se ajusta gradualmente hacia un equilibrio a largo plazo. Los resultados del escenario se presentan en los gráficos 1.281.30, junto con las bandas que muestran una medida de la incertidumbre que afecta a los resultados del modelo. En términos generales, el ajuste en las distintas regiones tiene lugar de la forma siguiente.

Gráfico 1.28.Estados Unidos: Escenario de referencia

(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

  • En Estados Unidos, la reducción gradual del consumo privado necesaria para aumentar el ahorro viene acompañada de un incremento de las tasas de interés reales —que también reducen la inversión privada hasta 2010 inclusive— y una nueva depreciación del tipo de cambio efectivo real del dólar de EE.UU. de alrededor del 15% a largo plazo36. Esto da lugar a una ligera desaceleración del crecimiento del PIB, y a una reducción constante del déficit en cuenta corriente hasta alrededor del 3½% del PIB en 2010 (gráfico 1.28), y el 3% del PIB a largo plazo, y con el tiempo los pasivos externos netos de este país se estabilizan en torno al 70% del PIB37.
  • El ajuste de Estados Unidos tiene su contrapartida principalmente en las economías emergentes de Asia, donde el superávit en cuenta corriente disminuye gradualmente hasta alrededor del 2% del PIB, en consonancia con el mantenimiento de una posición acreedora neta considerable a más largo plazo, con un fuerte aumento del consumo privado que compensará con creces parte de la disminución de la inversión a más largo plazo (gráfico 1.29)38. Esto va acompañado de una apreciación gradual del tipo de cambio de alrededor del 15%, que —si no se ajustan los tipos de cambio— se logra a través de un diferencial de inflación positivo persistente frente a los socios comerciales. El crecimiento de la productividad disminuye a mediano plazo a medida que el nivel de esta última llega a los de las economías más avanzadas.

Gráfico 1.29.Economías emergentes de Asia: Escenario de referencia

(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

  • El impacto en Japón y en la zona del euro es relativamente limitado; las proyecciones indican que el superávit en cuenta corriente se reduce en alrededor del 0,5% del PIB en los próximos 10 años, junto con una apreciación del tipo de cambio efectivo real del 5% (gráfico 1.30). Se supone que el crecimiento de la productividad se mantiene por debajo de la tendencia a mediano plazo y que con el tiempo se recupera gradualmente, generando una tendencia similar en la inversión privada.

Gráfico 1.30.Japón y zona del euro: Escenario de referencia

(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

  • En el resto del mundo, el proceso de ajuste de la cuenta corriente es similar al de las economías emergentes de Asia, debido a los sólidos vínculos comerciales con Estados Unidos (sobre todo Canadá y México), pero las variaciones del tipo de cambio real son moderadas porque hay una variación subyacente más pequeña en sus preferencias por mantener activos estadounidenses.

En resumen, este escenario se caracteriza por un ajuste considerable —si bien relativamente gradual— impulsado por el sector privado, que va acompañado de una ligera disminución del crecimiento mundial y el de Estados Unidos, y ajustes apreciables, pero ordenados, de los tipos de cambio en varias regiones. En conjunto, el escenario parece relativamente moderado, pero depende en gran medida de la disposición de los extranjeros a seguir acumulando pasivos externos de Estados Unidos, ante la posibilidad de nuevas pérdidas de divisas —que, como se señaló anteriormente, no se incluyen en el modelo— sin exigir una importante prima de riesgo39.

Ajuste más brusco

El segundo escenario examina el impacto de un ajuste mucho más brusco y desordenado, que incluye los supuestos siguientes: un aumento temporal de las presiones proteccionistas40, acompañado de una súbita caída de la demanda de activos de Estados Unidos, incluido el abandono del tipo de cambio fijo en las economías emergentes de Asia. Se supone que la reducción de la demanda de activos estadounidenses es más fuerte en estas economías que en otras regiones, y que obedece a una disminución del deseo por mantener activos externos.

Los resultados del escenario se presentan en el gráfico 1.31, donde la línea azul muestra el escenario “moderado” y la roja, el ajuste brusco. La consecuencia de estos shocks es una fuerte contracción de la actividad económica de Estados Unidos en relación con el escenario de referencia. El cambio de las preferencias de los inversionistas que deciden reducir los activos de Estados Unidos en sus carteras provoca una acusada depreciación real del dólar y una fuerte corrección del saldo comercial de este país. Esto, acompañado de una intensificación del proteccionismo, da lugar a crecientes presiones inflacionarias, que requieren un endurecimiento importante de la política monetaria a corto plazo, lo que acentúa el efecto contractivo en el crecimiento del PIB.

Gráfico 1.31.Ajuste desordenado

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Las economías emergentes de Asia experimentan una acusada apreciación real, un deterioro de los saldos comercial y en cuenta corriente, y una desaceleración de la actividad económica. La apreciación, junto con el endurecimiento de la política monetaria (ya que la política monetaria cambia de un régimen de tipo de cambio fijo a otro de metas de inflación), ayuda a contener las presiones inflacionarias en relación con el escenario de referencia. En la zona del euro y en Japón, el crecimiento se desacelera en forma pronunciada, la cuenta corriente se deteriora y el tipo de cambio real se aprecia inmediatamente, lo que ayuda a contener el aumento brusco de los precios como consecuencia del proteccionismo41. Por último, en el resto de los países, la evolución del ajuste es similar desde el punto de vista cualitativo al de la zona del euro y Japón.

En resumen, este escenario pone de relieve el peligro que podrían suponer los cambios bruscos de la actitud del mercado, junto con la intensificación de las presiones proteccionistas, para el crecimiento mundial. Dados los ajustes muy pronunciados del tipo de cambio a corto plazo que tienen lugar en este escenario, es considerablemente mayor el riesgo de perturbaciones en los mercados financieros —no consideradas explícitamente en el GEM— lo que tendría mayores repercusiones negativas para la estabilidad mundial y el crecimiento.

¿Cómo pueden ayudar las políticas?

¿Cómo pueden ayudar las políticas a reducir los riesgos de que se produzca un ajuste desordenado, y limitar el impacto en el crecimiento mundial? Para analizar esta cuestión clave de política, se presentan tres escenarios ilustrativos, que ponen de relieve las repercusiones que tendrían una mayor flexibilidad cambiaria en las economías emergentes de Asia, una consolidación fiscal más rápida en Estados Unidos y la aplicación de reformas estructurales que fomenten el crecimiento en la zona del euro y en Japón (véase el recuadro 1.6, “Políticas para reducir los desequilibrios mundiales”).

Mayor flexibilidad cambiaria en las economías emergentes de Asia

Como ya se ha descrito en el escenario de referencia “moderado”, los tipos de cambio de las economías emergentes de Asia tendrán que apreciarse a mediano plazo. Por consiguiente, la cuestión primordial es cómo se logrará este objetivo —mediante una apreciación nominal o un aumento de la inflación— y cuándo se concretará. Para destacar las repercusiones que tendría un aumento de la flexibilidad cambiaria en estas economías, que no esté impulsado por acontecimientos bruscos como en el escenario anterior, se considera un escenario en el que la mayor flexibilidad cambiaria de la región va acompañada de una disminución de la tasa de acumulación de reservas de divisas, lo que da lugar a una reducción del stock de activos externos netos en comparación con el escenario de referencia. La disminución de las tenencias de activos externos de las economías emergentes de Asia afecta a todas las regiones, pero es más pronunciada en relación con Estados Unidos.

Los resultados se presentan en el gráfico 1.32 (línea roja), junto con los del escenario de referencia (línea azul). El cambio de la política cambiaria y de reservas de las economías emergentes de Asia va acompañado de una apreciación más rápida —aunque aún gradual— del tipo de cambio efectivo en relación con el escenario de referencia, lo que ayuda a frenar las presiones inflacionarias42. El ajuste a la baja de la cuenta corriente tiene como contrapartida una mejora en Estados Unidos y en la región de Japón y la zona del euro. En consonancia con esta evolución, a mediano plazo los activos externos netos de las economías emergentes de Asia y los pasivos netos de Estados Unidos son menores que en el escenario de referencia. Si bien se produce una desaceleración temporal del crecimiento del PIB en las economías emergentes de Asia, como consecuencia de la menor contribución proveniente de las exportaciones al crecimiento, el consumo es mayor en relación con el escenario de referencia43. Como se señaló anteriormente, las simulaciones del modelo probablemente subestiman el impacto de una política cambiaria más flexible porque —dado que el GEM no tiene en cuenta la esterilización— de hecho, una porción del efecto está incluida en dicho escenario.

Gráfico 1.32.Mayor flexibilidad cambiaria en las economías emergentes de Asia

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Este escenario también puede explicar las consecuencias que podría tener la aplicación de una política monetaria opuesta en las economías emergentes de Asia; es decir, una esterilización sostenida. Si bien el GEM no tiene en cuenta esta opción de política, puede obtenerse el efecto aproximado de un ajuste rezagado por medio de la esterilización suponiendo que las economías emergentes de Asia aumentan el nivel deseado de activos externos netos (lo opuesto de lo que se presenta en el gráfico 1.32). En forma simétrica al escenario presentado anteriormente, esta opción de política induciría una depreciación inicial del tipo de cambio en relación con el escenario de referencia, lo que podría fomentar el crecimiento en la región a corto plazo, pero a expensas de un aumento de la inflación, una disminución del consumo y mayores desequilibrios externos.

Recuadro 1.6.Políticas para reducir los desequilibrios mundiales

A continuación se pasa revista a las políticas de cada país o región que contribuirían a un ajuste ordenado de los desequilibrios mundiales.

En Estados Unidos, la prioridad es aumentar el ahorro nacional y el principal instrumento de política para lograrlo es la consolidación fiscal. En las proyecciones en que se basa el escenario de ajuste fiscal se supone que se logrará equilibrar el presupuesto federal, excluida la seguridad social, para 2013, y que la reforma de los programas de prestaciones sociales garantizará su sostenibilidad fiscal a largo plazo. Para lograr este objetivo, será necesario aplicar las medidas siguientes:

  • Ejecución completa de los planes de ajuste según las proyecciones actuales del gobierno de Estados Unidos (como se presentan en la revisión de mitad del período de sesiones de 2006), incluidos los límites estrictos al gasto discrecional. A ello contribuiría la introducción de una regla fiscal legislativa que exija que los costos de las propuestas para aumentar el déficit se vean compensados en otras partidas del presupuesto.
  • Medidas para reforzar el ingreso, preferentemente mediante la ampliación de la base tributaria. Entre otras medidas, podrían eliminarse las exenciones tributarias (por ejemplo, las deducciones de impuestos estatales y locales, los intereses sobre los bonos estatales y locales, las exoneraciones hipotecarias y las contribuciones de los empleadores para primas de seguro médico), subir los impuestos sobre la energía, o introducir un IVA federal o un impuesto sobre las ventas.

En las economías emergentes de Asia, los objetivos prioritarios son flexibilizar aún más el tipo de cambio, en concordancia con la apreciación necesaria a mediano plazo de las monedas regionales, así como las medidas para reforzar la demanda interna:

  • En China, las autoridades deberían aprovechar plenamente la mayor flexibilidad del tipo de cambio que proporciona la reciente reforma cambiaria. Esto, a su vez, facilitaría una mayor flexibilidad al alza del tipo de cambio en otros países de la región, según corresponda.
  • En cuanto a la demanda, las prioridades varían de un país a otro. En China, donde la inversión ya se sitúa en un nivel alto, las reformas para fortalecer la red de protección social permitirían a los hogares reducir el ahorro con fines de precaución; el aumento del acceso de los hogares al crédito, sujeto a requisitos prudenciales estrictos, también contribuirá a lograr los objetivos. En otros países, el problema principal es el nivel relativamente bajo de la inversión. Si bien ello puede obedecer en parte al impacto persistente de la crisis, que se irá reduciendo gradualmente con el tiempo, las políticas deben centrarse en respaldar ese proceso abordando las deficiencias del clima de inversión, lo que supone, entre otras medidas, llevar a cabo las reformas pendientes en el sector financiero, reducir los requisitos de entrada, fomentar un terreno parejo y definir claramente el marco de las relaciones laborales.

En los países de la zona del euro, la principal contribución para ayudar a garantizar una reducción ordenada de los desequilibrios mundiales será mediante la adopción de medidas para fomentar el crecimiento y la demanda interna. A este respecto, la reforma estructural ha avanzado en varios ámbitos; por ejemplo, la reforma de las pensiones en Francia e Italia y las reformas “Hartz-IV” en Alemania. Sin embargo, queda un margen considerable para aplicar nuevos paquetes de medidas orientadas no solo a mejorar el empleo y la productividad, sino también a fortalecer la competencia en los mercados de productos y, por lo tanto, reducir los márgenes de comercialización y subir los salarios reales1. Por ejemplo:

  • Aumentar la competencia en el mercado de productos. Al nivel de la zona del euro, el objetivo prioritario es implementar la directiva de servicios, que podría aumentar considerablemente la prestación transfronteriza de servicios. En los países, los objetivos prioritarios incluyen, entre otras medidas, aumentar la competencia en los sectores de redes, telecomunicaciones y transporte (Francia, Italia), desregular el sector minorista (Francia, Italia), y reducir las barreras a la entrada de servicios, en particular los servicios profesionales (Alemania).
  • Fomentar la flexibilidad y la competencia en el mercado de trabajo. Los objetivos prioritarios varían considerablemente de un país a otro, pero en la mayoría de los casos comprenden la reforma de los salarios mínimos (Francia) y una mayor flexibilidad en las negociaciones salariales (Alemania e Italia); la reducción de las cuñas fiscales (Alemania e Italia), y la reforma de la protección del empleo (en todos los países) y las redes de protección social (Francia y Alemania).

En Japón, entre los objetivos prioritarios de la reforma orientada a aumentar la competencia y el crecimiento cabe señalar:

  • Aumentar aún más la flexibilidad y la participación en los mercados de trabajo, entre otras medidas, definiendo claramente las condiciones de despido de trabajadores y aplicando medidas que favorezcan el equilibrio entre la familia y el trabajo para alentar a las mujeres a entrar (o a reincorporarse) en la población activa.
  • Fomentar la competencia de los mercados de productos. Podría flexibilizarse aún más la reglamentación en los sectores protegidos (como el sector minorista y las industrias de redes). La Comisión de Comercio Justo podría imponer multas más altas por prácticas anticompetencia. También hay margen para fomentar la participación del sector privado en la salud y la educación a nivel nacional (en consonancia con las iniciativas relativas a las “zonas especiales”).
  • Reformar el sector agrícola. Este sector puede beneficiarse particularmente de la reforma, dado el alto nivel de protección y la baja eficiencia. La reducción de las barreras a la importación y la adopción de un sistema de pagos directos a los agricultores fomentaría la productividad y mejoraría las perspectivas de crecimiento.
  • Reforzar aún más el sector financiero y empresarial, entre otras medidas, avanzando en la aplicación del programa de las autoridades para la nueva reforma del sector financiero y la privatización del sistema nacional de correos de Japón.

En los países productores de petróleo, el desafío consiste en lograr un aumento ordenado de la demanda interna ante el incremento de los ingresos petroleros, evitando al mismo tiempo los gastos improductivos, un problema clave en los años setenta. En este contexto, las políticas adecuadas varían considerablemente de un país a otro, según las condiciones cíclicas —que en algunos casos limitan el margen para una expansión presupuestaria inmediata—, así como las perspectivas fiscales a mediano plazo2. No obstante, cabe citar tres elementos comunes:

  • Aumentar el gasto en ámbitos en los que la rentabilidad social es alta, como —según el país— la educación y la salud, la infraestructura, los programas para fomentar el empleo en el sector privado, y programas más eficaces de protección social.
  • Aprovechar la mayor solidez de la posición externa para abordar las limitaciones estructurales que frenan el crecimiento, entre otras medidas, mejorando el clima de inversión y, en algunos países, flexibilizando los regímenes comerciales.
  • Permitir la apreciación gradual del tipo de cambio real según corresponda, en consonancia con la mayor absorción interna a mediano plazo.
Nota: El autor principal de este recuadro es Gian Maria Milesi-Ferretti.1Véase, por ejemplo, Estevão (2005).2Véase un análisis más detallado en “Oil Market Developments and Issues” (FMI, 2005b) y el recuadro 1.6 de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial, “¿Cómo deberían usar los países de Oriente Medio y Asia central los ingresos producidos por las exportaciones de petróleo?”.

En resumen, al adoptar un tipo de cambio más flexible, los tipos de cambio nominal y real se aprecian, lo que facilita el ajuste externo, estimula el consumo interno y contiene las presiones inflacionarias en relación con el escenario de referencia. Desde el punto de vista interno, la mayor flexibilidad del tipo de cambio ayudaría a las economías emergentes de Asia a hacer frente al rápido ajuste externo sin poner en peligro la estabilidad macroeconómica.

Rápida consolidación fiscal en Estados Unidos

A continuación se considera un escenario en el que se presenta una reducción sustancial del déficit presupuestario de Estados Unidos a mediano plazo (parte de la cual ya está en marcha). Se supone que esta reducción se lleva a cabo mediante una disminución del consumo público de ¾% del PIB y un aumento gradual pero, en definitiva, apreciable de los impuestos, que llevaría a un presupuesto equilibrado en términos generales para 201044. La consolidación fiscal, que se supone que llega a ser plenamente creíble después de dos años, tiene como resultado una reducción apreciable de la relación deuda/PIB a mediano plazo45. También se supone que la consolidación fiscal en Estados Unidos va acompañada de un aumento de la flexibilidad cambiaria en las economías emergentes de Asia, como se ha descrito anteriormente.

Los resultados se presentan en el gráfico 1.33 como desviaciones con respecto al escenario del gráfico 1.32 que muestra tipos de cambio flexibles en las economías emergentes de Asia. El endurecimiento de la política fiscal de Estados Unidos tiene como consecuencia una mejora notable de la cuenta corriente —de alrededor del 2% en 10 años— y una reducción de los pasivos externos netos de este país de más del 10% durante el mismo período, junto con una depreciación moderada del dólar de EE.UU.46. La contrapartida es una desaceleración inicial del crecimiento en Estados Unidos, aunque con el tiempo la reducción de la deuda pública de este país da lugar a una disminución de las tasas de interés a largo plazo, lo que fomenta la inversión privada y, en última instancia, aumenta el producto a largo plazo por encima del escenario de referencia47.

Gráfico 1.33.Efectos incrementales de la consolidación fiscal en Estados Unidos

(Desviación con respecto a la referencia, abscisas en años calendario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

En el resto del mundo, el impacto en el crecimiento es similar en términos generales —aunque de magnitud ligeramente menor— al de Estados Unidos, y se produce una disminución a corto plazo del crecimiento seguida de una recuperación que lleva al producto a un nivel superior al de referencia a largo plazo, apuntalado por la reducción de las tasas de interés reales. Todas las regiones también experimentan un deterioro de la cuenta corriente —particularmente pronunciado en las economías emergentes de Asia— y una ligera apreciación de sus monedas.

En términos generales, estas simulaciones indican que la consolidación fiscal en Estados Unidos tendrá un efecto apreciable en el saldo en cuenta corriente, y —con el tiempo— en los pasivos externos netos de este país, lo que reducirá los riesgos externos. El ajuste implica costos del producto a corto plazo, en Estados Unidos y —en menor grado— en el resto el mundo. No obstante, con el tiempo los efectos positivos de la disminución sostenida de las tasas de interés reales traerán aparejado un aumento del producto mundial de alrededor de 0,2 puntos porcentuales48.

Reforma estructural en la zona del euro y en Japón

Por último, se examinan las repercusiones de un crecimiento más vigoroso en la zona del euro y en Japón mediante la aplicación de políticas estructurales encaminadas a mejorar la competencia, aumentar la acumulación de capital y reducir las distorsiones de los mercados de productos y de trabajo. Para estudiar este escenario se utiliza el análisis de Bayoumi, Laxton y Pesenti (2004) y se supone que los aumentos de precios en los sectores de bienes comerciables y no comerciables en Europa y en Japón se reducen gradualmente hasta los niveles de Estados Unidos durante un período de 10 años49. La reforma del mercado de trabajo se introduce gradualmente, y se configura como un aumento de la competencia en este mercado. En un principio, los consumidores y los inversionistas consideran que las reformas de los mercados de productos y de trabajo son temporales: la credibilidad se va afianzando con el tiempo y las reformas llegan a ser plenamente creíbles después de tres años50. También se supone que la perspectiva de que se aplicará un amplio programa de reforma estructural en estos países reduce gradualmente el ahorro con fines de precaución, lo que implica una ligera disminución de la posición acreedora a largo plazo de la región (y el correspondiente aumento de los activos externos en otras regiones).

Los resultados presentados en el gráfico 1.34 muestran los efectos adicionales de estas reformas con respecto al escenario de referencia en el que la política fiscal de Estados Unidos es más restrictiva y las economías emergentes de Asia adoptan un tipo de cambio flexible. El aumento de la competencia tiene como consecuencia un incremento impulsado por la inversión del crecimiento del producto en Europa y en Japón, que comienza a concretizarse después de dos años. Esto da lugar, a su vez, a un deterioro de la cuenta corriente externa y —tras una apreciación inicial— a la depreciación a largo plazo del tipo de cambio efectivo real51. El aumento del crecimiento en Europa y en Japón tiene como consecuencia una mejora general del saldo en cuenta corriente y una ligera apreciación de los tipos de cambio efectivos reales en otras regiones; también se observan efectos positivos moderados en el crecimiento del resto del mundo, y el crecimiento mundial aumenta alrededor de ¼ de punto porcentual a mediano plazo52. En la medida en que las perspectivas más favorables con respecto a la productividad se reflejan en los precios de los activos, los efectos podrían ser mayores debido a las vinculaciones de los mercados financieros que no están incluidas en el modelo.

Gráfico 1.34.Efectos incrementales de políticas favorables a la competencia en Europa y Japón

(Desviación con respecto a la referencia; abscisas en años calendario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

En resumen, las reformas estructurales en la zona del euro y en Japón ayudarían a fomentar el crecimiento mundial y también contribuirían a reducir los desequilibrios externos, si bien en menor medida que la consolidación fiscal en Estados Unidos presentada anteriormente. Cabe señalar que la trayectoria del ajuste dependerá notablemente de los efectos de estas reformas en la confianza y, por lo tanto, en el ahorro con fines de precaución. Si las reformas estructurales causan mayor incertidumbre a corto plazo, es probable que el impacto positivo en el crecimiento —y el aumento del déficit en cuenta corriente— se deje sentir algún tiempo después. En cambio, si el programa de reformas es plenamente creíble, las perspectivas de un crecimiento mayor y más sólido en estos países podrían fomentar el gasto de los consumidores, lo que acrecentaría el impacto del aumento del crecimiento de la productividad en el reequilibrio mundial de las posiciones externas.

Ventajas de las medidas conjuntas

La actual multiplicidad de desequilibrios mundiales obedece a un conjunto de shocks y tendencias económicas en varios países y regiones. El ajuste en cuenta corriente requiere primordialmente cambios en el comportamiento del sector privado, que se producirán inevitablemente con el tiempo: las medidas de política tienen por objeto facilitar estos cambios y reducir los consiguientes riesgos. La diversidad de factores que impulsan la evolución actual del endeudamiento y los préstamos mundiales —incluidos los que no se consideran explícitamente en el modelo53— también implica que las medidas de política adoptadas por un país, consideradas individualmente, podrían tener un impacto relativamente moderado, pero en conjunto con las medidas adoptadas por otros países pueden representar un ajuste importante.

Los escenarios descritos ilustran estas cuestiones e indican que si bien es posible que se produzca una corrección relativamente moderada —impulsada por el sector privado— de los desequilibrios externos, el stock cada vez mayor de pasivos externos de Estados Unidos representará un riesgo importante, como se presenta en el escenario caracterizado por un ajuste brusco con un alto costo, pero con escasas probabilidades de que se produzca. Los tres escenarios muestran las ventajas y los costos de las tres medidas de política pública que facilitarían este ajuste y que también serían convenientes para el interés nacional de cada país. En el capítulo II se analizan con más detalle otras medidas que podrían adoptarse, como las encaminadas a aumentar la inversión privada en algunos países de Asia o a facilitar la absorción de los ingresos del petróleo en los países productores de este combustible. Si bien cada una de ellas aportaría cambios deseables, las ventajas serían mayores y los riesgos menores si se aplicaran medidas conjuntas en cada uno de los países principales de la economía mundial, lo que constituiría un claro ejemplo de que la coordinación de las políticas es un bien público.

Concretamente, la aplicación conjunta de medidas de política como las descritas en los distintos escenarios tendrían las siguientes consecuencias deseables.

  • Se reducirían considerablemente los desequilibrios mundiales en general y la acumulación de pasivos externos netos de Estados Unidos en particular (gráfico 1.35). Por lo tanto, se limitaría considerablemente el riesgo de un ajuste brusco de los desequilibrios.

Gráfico 1.35.Escenarios de los ajustes mundiales

(Porcentaje del PIB)

La aplicación de medidas conjuntas de política, junto con los efectos acumulativos de las distintas medidas de la referencia que se presentan en el gráfico, podría reducir considerablemente los desequilibrios mundiales.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

  • El crecimiento mundial sería más equilibrado que en el escenario de referencia y aumentaría considerablemente a mediano plazo, como consecuencia de la disminución de las tasas de interés mundiales y el crecimiento más vigoroso de la productividad en la zona del euro y en Japón.
  • Por último, pero no menos importante, cada región estaría en mejores condiciones. En las economías emergentes de Asia, el consumo aumentaría, ya que los residentes se beneficiarían de unos términos del intercambio más favorables; en la zona del euro y en Japón el consumo y el crecimiento aumentarían gracias al incremento de la productividad; para Estados Unidos el riesgo de una disminución del apetito de los inversionistas por adquirir activos estadounidenses sería menor, y la recuperación del ahorro público y privado contribuiría a reducir las tasas de interés en relación con el escenario de referencia; y el resto del mundo también se beneficiaría de la mayor apreciación de los tipos de cambio reales y la disminución de las tasas de interés mundiales.

Si bien el escenario de ajuste combinado es evidentemente superior en términos generales al escenario de referencia, cabe señalar dos últimas cuestiones.

  • En primer lugar, existe la posibilidad de que el crecimiento mundial sea menor de lo previsto, sobre todo si el ajuste estructural en la zona del euro y en Japón tienen un efecto negativo en la confianza. Esta cuestión tal vez sea una preocupación menor en el entorno actual, caracterizado por un crecimiento mundial relativamente vigoroso, y —como se desprende del análisis anterior— estos riesgos se reducirán cuanto más creíbles se consideren las medidas básicas de política de todas las regiones.
  • En segundo lugar, la corrección de los desequilibrios hará necesario, incluso en un escenario relativamente favorable, un ajuste importante de los tipos de cambio, y en este sentido, como ya se señaló anteriormente, las simulaciones podrían ser conservadoras54. Las autoridades económicas y los responsables de adoptar decisiones en el sector privado deberán asegurarse de que las economías nacionales y las empresas financieras y no financieras tengan capacidad para adaptarse a los cambios que puedan producirse.
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1El precio del petróleo utilizado en Perspectivas de la economía mundial es el promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai.
2Véase “¿Se mantendrá la tensión en el mercado del petróleo?”, en la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial, que contiene un análisis minucioso de los factores que inciden en la oferta y la demanda de petróleo a largo plazo.
3En la edición de septiembre de 2005 de Global Financial Stability Report se presenta un análisis detallado.
4En la edición de septiembre de 2005 de Global Financial Stability Report se analizan diversos aspectos sobre este tema, como la creciente demanda de títulos de mayor duración por parte de los fondos de pensión.
5Debido en parte a estos factores, las ediciones de septiembre/octubre de Perspectivas de la economía mundial que aparecieron entre 1990 y 2003 sobrestimaron el crecimiento del PIB en África subsahariana para el año siguiente en 1,5 puntos porcentuales en promedio.
6Según las estimaciones, un aumento permanente de 10% del precio del petróleo crudo reduciría el PIB mundial entre 0,1 y 0,15 puntos porcentuales en el curso de un año, suponiendo que esté impulsado por la demanda y que su impacto en las expectativas inflacionarias sea mínimo (véase una explicación más detallada en el apéndice 1.1, págs. 71–72).
7Véase FMI (2005b).
8Véase el análisis exhaustivo publicado bajo el título “Globalización y desequilibrios externos”, capítulo III de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.
9Véase “¿Cómo deberían usar los países de Oriente Medio y Asia central los ingresos producidos por las exportaciones de petróleo?”, recuadro 1.6 de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial, que contiene un análisis a fondo.
10Los booms se definen como aumentos entre máximos o como aumentos acumulativos durante los ocho trimestres previos al máximo registrados por los precios de la vivienda, ajustados según la inflación, que superan un umbral determinado. Ese umbral lo conforman los cuartiles más altos de todos los aumentos registrados por los precios de la vivienda dentro de una muestra elaborada con 14 países industriales en el período 1970–2002 (véase el capítulo II de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial, y Helbling y Terrones, 2003). Para evaluar la situación actual del mercado de la vivienda, se tomaron como máximo los precios de la vivienda del segundo trimestre de 2005.
11Véase también el capítulo I de FMI (2005c).
13Véase “Desempleo e instituciones del mercado de trabajo: Por qué las reformas son beneficiosas”, en la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial.
14Los ingresos no procedentes de intereses que perciben los bancos japoneses también son bajos comparados con los niveles estadounidenses (véase el capítulo II de la edición de septiembre de 2005 de Global Financial Stability Report).
16En los mercados emergentes, el PIB real por lo general cae alrededor de un 5% por debajo del nivel tendencial después del colapso de un auge de crédito. Además, tres cuartas partes de los auges de crédito están vinculados a una crisis bancaria, y casi siete octavos, a una crisis monetaria (véase la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial).
17Véanse Hilbers et al. (2005) y Duenwald, Gueorguiev y Schaechter (2005), que examinan las recientes tendencias del crédito en Europa central y oriental, así como las medidas que se podrían adoptar como respuesta.
18La excepción destacada es Azerbaiyán, donde la abundancia de la inversión extranjera directa en el sector petrolero contribuyó a un índice de inversión de más del 35%.
19Véase Naciones Unidas (2004). Haacker (2004) analiza el impacto económico del VIH/SIDA en el continente.
20Salvo indicación en contrario, las variaciones porcentuales y las estadísticas resumidas se refieren al período de enero a agosto de 2005.
21La sigla mbd significa “millones de barriles diarios”.
22El precio promedio de entrega inmediata (precio spot) del FMI es un promedio con ponderaciones equivalentes de los precios del crudo West Texas Intermediate, Brent y Dubai. Salvo indicación en contrario, toda referencia posterior que se haga a los precios del petróleo se refiere a este promedio.
23En el estudio FMI (2000) se presenta un análisis completo del impacto del aumento de los precios del crudo en la economía mundial.
24Huelga decir que esta regla, y otras reglas sencillas similares, no son válidas en todas las circunstancias. El impacto de un aumento de precios de $5, por ejemplo, también depende de las condiciones iniciales, por ejemplo, del nivel de precios del crudo y de la brecha de producción.
25Los datos sobre los activos externos netos provienen de la base de datos global elaborada por Lane y Milesi-Ferretti (2005) y los datos correspondientes a 2004 se basan en cálculos preliminares realizados por los autores.
26Estas ganancias de capital no están incorporadas en la cuenta corriente.
27Véase un análisis sobre el impacto de los shocks de la productividad en Estados Unidos y las expectativas conexas en Erceg, Guerrieri y Gust (2002) y Hunt (2002). En Hunt y Rebucci (2003) se examinan las repercusiones combinadas de un shock de la productividad en Estados Unidos y un cambio de preferencias a favor de los activos de este país.
28Para estabilizar los pasivos externos como porcentaje del PIB, un país deudor debe registrar un superávit de su cuenta corriente externa, excluida la renta neta de la inversión (suponiendo, como suele ser el caso, que la tasa de interés que paga por sus pasivos externos es superior a la tasa de crecimiento a largo plazo).
29Las estimaciones presentadas por Obstfeld y Rogoff (2004, 2005) parecen indicar que es necesaria una depreciación efectiva real del dólar de alrededor del 30% para eliminar el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, junto con la correspondiente apreciación considerable de las monedas de Asia y de la zona del euro (aunque no tienen en cuenta los efectos del lado de la oferta, que tenderían a reducir el alcance de la depreciación). Utilizando un modelo diferente, que hace hincapié en los shocks de los mercados de activos, Blanchard, Giavazzi y Sa (2005) también llegan a la conclusión de que es probable que se produzca una depreciación considerable —si bien gradual— del dólar a mediano plazo, lo que llevaría el saldo comercial de Estados Unidos hasta niveles sostenibles.
30Se supone que Japón ha salido de la deflación y la política monetaria ya no está sujeta a la limitación de la tasa de interés cero.
31Ghironi, Iscan y Rebucci (2005) describen cómo las diferencias de los factores de descuento de los agentes dan lugar a posiciones de activos externos netos no iguales a cero a largo plazo.
32En el capítulo II se analiza con más detalle cómo incide el comportamiento del ahorro y la inversión de los países exportadores de petróleo en los desequilibrios mundiales.
33Como se describe en el texto principal, de hecho, se han adoptado algunas medidas desde entonces.
34Un déficit constante del 4% del PIB en Estados Unidos implica cierta consolidación fiscal porque el incremento del stock de deuda con respecto a su nivel actual aumenta la carga de los intereses y, por lo tanto, debe reforzarse el saldo primario subyacente.
35El escenario de referencia también tiene en cuenta los diferenciales persistentes del crecimiento de la productividad (un aumento del crecimiento en las economías emergentes de Asia y una disminución en el bloque de Japón y la zona del euro) y el incremento del apetito por las importaciones en las economías emergentes de Asia. No obstante, estos factores tienen un impacto más moderado en la dinámica de las cuentas corrientes que los supuestos con respecto al comportamiento del ahorro.
36La disminución de la elasticidad de sustitución entre los bienes comerciables producidos en los diferentes países implicaría una mayor depreciación del dólar. Por otra parte, los efectos de valoración de las variaciones cambiarias (no registradas plenamente en el modelo) reducirían en parte la dimensión del ajuste requerido, imponiendo pérdidas de capital a los tenedores de activos en dólares y mejorando así la posición externa neta de Estados Unidos.
37El modelo se ajusta según la cuenta corriente de Estados Unidos durante el período histórico pero subestima el déficit comercial estadounidense porque supone que el saldo del ingreso es negativo, en proporción al stock pendiente de pasivos externos netos de este país. Por consiguiente, se exagera la variación de la balanza comercial entre su nivel efectivo en 2004 y el estimado para 2005.
38Como se mencionó anteriormente, el modelo no coincide perfectamente con los datos históricos. Concretamente, estima niveles de inversión y de inflación superiores a los observados en las economías emergentes de Asia. Por lo tanto, los primeros períodos de las simulaciones reflejan un aumento de estas variables con respecto a la trayectoria indicada por el modelo.
39El escenario de referencia supone que las tasas de interés reales de Estados Unidos son alrededor de 50 puntos básicos más altas que las del resto del mundo. El aumento de la prima de riesgo de los pasivos en dólares de EE.UU. incrementará el superávit comercial necesario para estabilizar la posición externa neta y, por lo tanto, frenará la acumulación de pasivos externos por Estados Unidos (como se muestra en el escenario siguiente).
40En el GEM, se representa como un incremento sustancial, si bien temporal, de los márgenes en los mercados de productos de todas las regiones y este es particularmente importante en el sector de los bienes comerciables.
41Si el shock en las carteras trae consigo un aumento de la demanda de activos de las economías emergentes de Asia y de la zona del euro o de los de Japón, en lugar de una disminución generalizada de la demanda de activos externos, se producirá una depreciación inicial mayor del euro y del yen y menor de las monedas de las economías emergentes de Asia.
42A mediano plazo, en este escenario la apreciación efectiva real, de hecho, es menor que en el de referencia porque la posición de activos externos netos es más pequeña y, por lo tanto, el déficit comercial de equilibrio es menor.
43La desaceleración del crecimiento se acentúa debido al endurecimiento de la política monetaria frente al aumento de la inflación en el escenario de referencia. Si este escenario tuviera en cuenta la esterilización la diferencia en la orientación de la política monetaria sería más modesta y, por ende, el crecimiento, entre los dos escenarios.
44A largo plazo, el déficit sigue aumentando debido a las presiones demográficas y se estabiliza con el tiempo en el 3%.
45Una consolidación fiscal que fuera plenamente creíble desde el comienzo induciría una contracción más moderada del producto garantizando una disminución más rápida de las tasas de interés. Véase un análisis técnico más detallado y ejemplos de reducciones del déficit creíbles y no creíbles en Bayoumi y Laxton (1994).
46Véase en Kumhof, Laxton y Muir (2005) un análisis más detallado de los efectos a mediano y largo plazo de la consolidación fiscal en el producto y los desequilibrios externos en Estados Unidos para el que se utiliza una versión de cuatro países del modelo fiscal mundial (GFM) del FMI. En Botman y otros (2005) se analizan la estructura y las características de una versión de dos países de este modelo.
47Cabe señalar que el impacto proyectado de la política fiscal en la cuenta corriente se sitúa en el extremo superior de las estimaciones incluidas en muchos estudios. Por ejemplo, según Erceg, Guerreri y Gust (2005), la reacción de la cuenta corriente ante la política fiscal es menor, primordialmente porque suponen que el ajuste fiscal es temporal y que la deuda pública no varía a largo plazo y porque se supone que la mitad de los consumidores tiene un horizonte de planificación infinito. En este caso, evidentemente, el impacto adverso de la consolidación fiscal en el crecimiento también será menor.
48Una respuesta más moderada de la inversión a la disminución de las tasas de interés implicaría un impacto menor en el crecimiento de lo que parece indicar el modelo.
49En varios estudios se destacan las ventajas de llevar a cabo la reforma del mercado de trabajo con miras a estimular la competencia —incluido el mayor acceso o entrada a los mercados— y fomentar el crecimiento del producto y la productividad. Véanse, por ejemplo, Nicoletti y Scarpetta (2003) y Salgado (2002).
50Dado que los aumentos iniciales de los precios en la zona del euro y en Japón se ajustan a los niveles de 1995, es posible que los efectos de las políticas adoptadas desde entonces para fomentar la competencia ya estén en marcha.
51El aumento de la productividad es particularmente vigoroso en el sector de bienes no comerciables, lo que genera el efecto Balassa-Samuelson inverso.
52Batini, N’Diaye y Rebucci (2005) examinan los efectos de un aumento del crecimiento de la productividad en Japón en una versión del GEM de cinco regiones y obtienen resultados similares.
53Como se mencionó anteriormente, el modelo no tiene en cuenta explícitamente la intervención esterilizada ni incluye la disminución de la inversión en las economías emergentes de Asia (excluida China), la evolución de los precios del petróleo o el auge de los precios de los activos (analizados en el capítulo II).
54A diferencia de lo que a veces parece indicarse, la demanda y los precios (el tipo de cambio) deben cambiar para lograr el ajuste de la cuenta corriente y mantener al mismo tiempo el pleno empleo.

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