Chapter

Anexo: Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI Sobre Las Perspectivas, Abril de 2010

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2010
Share
  • ShareShare

Related Material

Show Summary Details

El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el 7 de abril de 2010.

Los directores ejecutivos señalaron que la recuperación mundial ha sido más fuerte de lo esperado, impulsada por la aplicación de políticas macroeconómicas muy acomodaticias para hacer frente a la profunda desaceleración. No obstante, la actividad se está recuperando a distintos ritmos entre los diversos países y regiones. Se prevé que la recuperación en curso en las principales economías avanzadas será lenta en comparación con las reactivaciones esperadas en las economías emergentes y en desarrollo y las que siguieron a las recesiones anteriores. Entre las economías emergentes y en desarrollo, Asia se encuentra a la vanguardia de la recuperación, mientras que la reactivación está rezagada en varias economías de Europa oriental y de la Comunidad de Estados Independientes.

Los directores observaron que, si bien varios riesgos se han moderado, las perspectivas de crecimiento siguen siendo inusitadamente inciertas y los riesgos a corto plazo se sitúan, en general, a la baja. En primer lugar, dado que la deuda pública está creciendo en muchas economías avanzadas, el margen de maniobra de la política económica ya se encuentra en gran medida agotado o es mucho más limitado, exponiendo estas frágiles recuperaciones a nuevos shocks. En segundo lugar, la mayor preocupación en torno a los riesgos relacionados con la deuda soberana, aunque es poco probable que afecten a todas las principales economías avanzadas, está debilitando la confianza de los inversionistas y poniendo en peligro la estabilidad financiera. Por último, la exposición de los bancos al sector inmobiliario y el endeudamiento de los hogares continúan generando riesgos a la baja, sobre todo en Estados Unidos y parte de Europa.

Los directores hicieron hincapié en que la tarea fundamental que tienen por delante las autoridades es lograr una transición fluida de la demanda, del ámbito público al privado y de las economías con déficits externos excesivos a las economías con superávits excesivos. Para la mayoría de las economías avanzadas, será importante implementar a pleno el estímulo fiscal planificado y mantener políticas monetarias de apoyo a lo largo de este año, saneando al mismo tiempo el sector financiero y reformando las políticas y los marcos prudenciales. Dadas las perspectivas de que el crecimiento de las economías avanzadas sea relativamente débil, el reto para algunas economías emergentes será absorber esas afluencias y nutrir la demanda interna sin poner en marcha un nuevo ciclo de auge y colapso. También habrá que seguir reforzando las políticas prudenciales. Si bien el momento de la desarticulación de las medidas de apoyo depende de las circunstancias específicas de cada país, la coordinación internacional de las políticas económicas será fundamental para reducir los efectos de contagio negativos y sustentar un crecimiento sólido y equilibrado.

Los directores subrayaron que uno de los objetivos prioritarios es hacer frente a las fragilidades fiscales. En muchas economías avanzadas y en algunas emergentes y en desarrollo, en las que la desaceleración económica y las medidas de estímulo han elevado la deuda y los déficits a niveles muy altos, se necesita con urgencia diseñar y divulgar estrategias fiscales creíbles a mediano plazo, con plazos claros para reducir las relaciones deuda bruta/PIB a niveles más prudentes, así como medidas concretas para aumentar el producto potencial a mediano plazo. Si la evolución macroeconómica ocurre según lo previsto, la mayoría de las economías avanzadas debería emprender una consolidación fiscal en 2011. En las economías que enfrentan profundos aumentos de las primas de riesgo, la consolidación fiscal debe comenzar ahora mismo. Deben adoptarse sin demora reformas del gasto en prestaciones establecidas por ley que no socaven la demanda a corto plazo. Esto contribuirá a la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

Los directores consideraron que el principal reto que enfrentan las autoridades monetarias es cuándo y cómo desmantelar las medidas acomodaticias. En la mayoría de las economías los niveles aún bajos de utilización de la capacidad y las expectativas inflacionarias bien ancladas mantendrán baja la inflación, según las previsiones. En las principales economías avanzadas, puede seguir manteniéndose una política monetaria acomodaticia a medida que progrese el saneamiento de las finanzas públicas, a condición de que la presión inflacionaria siga siendo moderada. Esto puede lograrse incluso mientras los bancos centrales comienzan a retirar el apoyo de emergencia que brindaron a los sectores financieros. Es probable que las grandes economías emergentes y algunas economías avanzadas sigan encontrándose más adelantadas en el ciclo de endurecimiento de las políticas, ya que se prevé que estas economías experimenten recuperaciones más rápidas y nuevas entradas de capital.

Los directores señalaron que en las economías emergentes con superávits excesivos, el endurecimiento de la política monetaria deberá estar respaldado por una apreciación del tipo de cambio efectivo nominal a medida que se acumule una presión de demanda excesiva. En los casos en que este endurecimiento pueda atraer más entradas de capital, dando lugar a una apreciación del tipo de cambio y socavando la competitividad, deberá considerarse la adopción de medidas macroprudenciales específicas. También podrían tomarse otras medidas, como endurecer la política fiscal para aliviar la presión sobre las tasas de interés, acumular cierto volumen de reservas o aplicar controles menos rigurosos sobre las salidas. Los controles temporales a las entradas de capital—cuidadosamente diseñados para no generar nuevas distorsiones y reducir los costos de implemen-tación—podrían desempeñar un papel complementario y, según algunos directores, deberían utilizarse solamente en circunstancias excepcionales.

Los directores observaron que durante la crisis la reacción del desempleo frente a la fuerte caída del producto ha sido muy diferente entre las distintas economías avanzadas, dependiendo en parte de factores tales como la magnitud de esta caída, el estrés financiero y el desplome de los precios de la vivienda. En vista de que la reactivación prevista del producto será anémica y de los efectos persistentes del estrés financiero, se proyecta que la tasa de desempleo continúe siendo elevada a lo largo de 2011 en muchas economías avanzadas. La primera línea de defensa para evitar que el desempleo temporario se transforme en desempleo a largo plazo es la aplicación de políticas macroeconómicas de estímulo adecuadas. La segunda es una reestructuración sólida del sistema bancario que ayude a restablecer el crédito para los sectores con un uso intensivo del trabajo, y la tercera, políticas laborales apropiadas, especialmente prestaciones por desempleo adecuadas y educación y formación.

Los directores hicieron hincapié en la necesidad urgente de reequilibrar la demanda mundial, respaldada mediante reformas del sector financiero y de las políticas estructurales con una secuencia adecuada. Las economías que registraban déficits externos excesivos antes de la crisis deben sanear las finanzas públicas de tal forma que se frene el deterioro de la demanda y del crecimiento y se aliente el ahorro privado. Las economías con superávits en cuenta corriente excesivos deben impulsar aún más la demanda interna y las que registran déficits excesivos deben reducir las importaciones atendiendo a las expectativas más modestas respecto a los ingresos futuros. En este contexto, los directores tomaron nota de las conclusiones del personal técnico del FMI según las cuales la reversión de los superávits en cuenta corriente no está asociada a una pérdida de crecimiento del producto y la aplicación de políticas macroeconómicas y estructurales—particularmente las orientadas a promover la asignación de recursos y la creación de industrias de alto valor agregado—podrían ayudar a contrarrestar los efectos contractivos derivados de una apreciación del tipo de cambio real.

    Other Resources Citing This Publication