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Capítulo 2. Perspectivas Nacionales y Regionales

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2010
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En momentos en que la economía mundial sale de su recesión más profunda desde la segunda guerra mundial, las perspectivas de crecimiento varían sustancialmente entre las distintas regiones y dentro de ellas (gráfico 2.1). Según las proyecciones, en algunas economías el crecimiento medio durante 2010–11 superará el 10%, mientras que en otras sería negativo. Aparte de las diferencias en las tasas de crecimiento tendencial, el patrón observado en el mapa del crecimiento mundial refleja la diferente velocidad de recuperación hacia un producto de plena capacidad entre las diversas economías y regiones.

Gráfico 2.1.Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Tal como se analiza en el capítulo 1, los factores que sustentan la recuperación son la distensión de las condiciones financieras, la normalización del comercio, el repunte de los flujos de capital, una inflexión en el ciclo de existencias y, particularmente, las políticas de estímulo al crecimiento. En algunos casos, no obstante, la recuperación se demora porque los sistemas financieros aún no han sido saneados y los balances del sector público o de los hogares siguen siendo frágiles. La importancia relativa de estos factores difiere mucho entre las diversas economías y regiones.

¿A qué obedece la diferente velocidad de recuperación entre las distintas economías? Aunque no existe una respuesta simple a este interrogante, el análisis de las proyecciones actuales de crecimiento (a corto plazo) revela varios patrones singulares (gráfico 2.2). En particular, se espera que las economías cuyo producto sufrió las mayores pérdidas durante la Gran Recesión se recuperarán más lentamente que otras que atravesaron la coyuntura con mejor fortuna. Además, se proyecta que aquellas que entraron en la crisis con desequilibrios internos preexistentes (evidenciados por un importante déficit en cuenta corriente, episodios de auge del crédito y otras circunstancias similares) tenderán a experimentar una mayor demora en su recuperación. La disponibilidad de un margen de maniobra limitado para aplicar políticas macroeconómicas, medido en función de los altos niveles de deuda pública, también se asocia con proyecciones de una recuperación menos vigorosa. Naturalmente, hay casos que escapan a estos patrones y existen muchos otros factores propios de cada país que influyen de manera importante en las perspectivas.

Gráfico 2.2.Descomposición de la variación de las proyecciones de crecimiento para 2010–11

La importante variación en las perspectivas de crecimiento para 2010–11, tanto entre las regiones como dentro de ellas, refleja diferencias en el crecimiento subyacente (tendencial), la gravedad de la recesión durante la crisis, el saldo en cuenta corriente previo a la crisis y el nivel de deuda pública, entre otros factores.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1 ALC: América Latina y el Caribe; CEI: Comunidad de Estados Independientes, Georgia y Mongolia; EE.UU.+CAN: Estados Unidos y Canadá; OMNA: Oriente Medio y Norte de África.

2 PPA: Paridad de poder adquisitivo.

3 Según una regresión del crecimiento medio del PIB proyectado para 2010–11 sobre estas variables, así como el crecimiento proyectado de los socios comerciales en 2010–11 y la variación de 2008–09 en el tipo de cambio efectivo real. Cada diagrama de dispersión de regresión parcial muestra la relación entre el crecimiento proyectado de 2010–11 y una variable, después de controlado el efecto de todas las demás variables.

Otros dos aspectos de las proyecciones merecen destacarse. Primero, se espera que en muchas economías avanzadas el ritmo de recuperación será más atenuado que en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo. Segundo, se proyecta que la recuperación más fuerte tendrá lugar en Asia y la más débil en las economías emergentes de Europa.

En este contexto, en el capítulo 2 se presentan las perspectivas económicas y se analizan los principales desafíos de política económica entre las diversas economías y regiones, comenzando por América del Norte (Canadá, Estados Unidos), seguida de Asia y otras economías avanzadas (Australia, Nueva Zelandia), Europa, la Comunidad de Estados Independientes (CEI), América Latina y el Caribe (ALC), Oriente Medio y Norte de África (OMNA) y África subsahariana.

Estados Unidos se recupera gracias a las medidas de estímulo

En Estados Unidos se observa una recuperación impulsada por las políticas de estímulo, pero la demanda privada continúa débil. La sustancial distensión monetaria y fiscal, junto con otras políticas orientadas directamente a los sectores financiero e inmobiliario, ha dado un impulso amplio y generalizado al crecimiento: el personal técnico del FMI estima que el estímulo fiscal elevó el crecimiento del PIB real alrededor de un punto porcentual en 2009. En respuesta al estímulo y a la robustez del ciclo de las existencias, el PIB real creció a una tasa anualizada y desestacionalizada de 2,2% en el tercer trimestre de 2009 y de 5,6% en el cuarto trimestre (gráfico 2.3). Pero la demanda privada final se mantiene aún deprimida y muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis. En el cuarto trimestre, el consumo aumentó solo 1,6% debido a que los hogares siguieron recomponiendo su riqueza; más de la mitad del crecimiento es atribuible a un menor consumo de existencias. Durante el mismo período, las exportaciones netas también aportaron una modesta contribución positiva al crecimiento, gracias al impulso exportador generado por el repunte del comercio mundial y la recuperación registrada en la economía de los socios comerciales.

Gráfico 2.3.Estados Unidos: Una recuperación sustentada en medidas de estímulo

Estados Unidos se recupera gracias a importantes medidas de estímulo, pero la demanda privada continúa deprimida y el mercado de trabajo es inusualmente débil. Las condiciones del mercado financiero se han normalizado y el mercado de la vivienda parecería haberse estabilizado. Pero las condiciones crediticias, aunque no siguen ajustándose, se mantienen restringidas.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets; Haver Analystics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Variación trimestral del total de las nóminas no agrícolas, en miles.

2 La variación del producto es la variación porcentual respecto de un año atrás. La variación del desempleo es la diferencia en puntos porcentuales respecto de un año atrás.

3 El diferencial LIBOR-OIS es la diferencia entre la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) a tres meses y la tasa a tres meses de swaps de índices a un día (OIS).

4 Índice: Enero 2002 = 100; Índice compuesto Case-Shiller 2T; FHFA: Federal Housing Finance Agency, organismo federal de financiamiento de la vivienda; IV: iniciación de viviendas, en millones; NAR: National Association of Realtors, la asociación nacional de agentes inmobiliarios.

5 Todas las series se obtuvieron de la encuesta Senior Loan Officer Survey. CIL: bancos que restringen los préstamos comerciales e industriales dirigidos a empresas grandes; CNC: bancos que endurecen las normas de crédito de las tarjetas de crédito de consumo; CNM: bancos que endurecen las normas de crédito de las hipotecas para personas físicas; CNMP: bancos que endurecen las normas de crédito de las hipotecas de primera calidad para personas físicas.

El mercado de trabajo se mantiene inusualmente débil. Desde el comienzo de la crisis, se han perdido más de 7 millones de empleos, y 8,8 millones de personas trabajan a tiempo parcial de manera involuntaria. La tasa a la que se pierden puestos de trabajo ha caído sustancialmente, pero el crecimiento del empleo sigue siendo negativo, y la tasa de desempleo había llegado al 10% al final de 2009, aunque registró una disminución marginal durante el primer trimestre de 2010. El aumento de la tasa de desempleo es algo mayor de lo esperado en vista de la evolución del PIB. Como se analiza en mayor detalle en el capítulo 3, el desplome de los precios de la vivienda y un grado extraordinario de tensión financiera también contribuyen a explicar esta respuesta más negativa del desempleo.

Las dificultades de los mercados financieros han seguido aliviándose, pero las condiciones crediticias siguen siendo restrictivas. Los diferenciales de liquidez, como el LIBOR-OIS (la diferencia entre la tasa interbancaria de oferta de Londres a tres meses y la tasa a igual plazo de los swaps sobre índices a un día), y los diferenciales de las emisiones calificadas como aptas para la inversión en su mayor parte han vuelto a los niveles anteriores a la crisis. Los mercados accionarios se han recuperado desde los mínimos registrados a principios de 2009, y la emisión de bonos corporativos se ubica actualmente por encima de los niveles previos a la crisis. No obstante, como se observó en el capítulo 1 de la edición de abril de 2010 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR), las encuestas sobre otorgamiento de préstamos indican que la demanda de crédito es débil, debido a que muchos sectores continúan en un proceso de desapalan-camiento. Además, dado que los balances de los bancos aún no se han recuperado totalmente de los efectos de la crisis y se registran pérdidas crecientes en ciertos sectores, como el de los inmuebles comerciales, las condiciones financieras quizá sigan representando un lastre para el crecimiento, particularmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas que no pueden acceder a los mercados de capital. Asimismo, la actividad de titulización privada se mantiene mayormente exangüe; dada la importancia de este canal para financiar el otorgamiento de préstamos en el período anterior a la crisis, la ausencia continuada de ese mecanismo representará una restricción cada vez mayor para las finanzas y el crecimiento.

Como reflejo de esa situación, se espera que la recuperación por delante será gradual, especialmente cuando decaigan los efectos de las medidas de estímulo. Se proyecta que el PIB real crecerá 3% en 2010 (cuadro 2.1), lo que significa una revisión al alza de ½ punto porcentual en relación con lo previsto en la edición de enero 2010 de la actualización de Perspectivas de la economía mundial y de 1½ puntos porcentuales en relación con las proyecciones de la edición de octubre de 2009 de Perspectivas de la economía mundial. La recuperación se verá atenuada por la necesidad que siguen experimentando los hogares de recomponer su riqueza, por la expectativa de un proceso lento pero necesario de saneamiento y desapalancamiento del sector financiero y por la continuada debilidad del mercado de trabajo. El cese de las políticas de estímulo restará fuerza al crecimiento, que se moderará a 2,6% en 2011. Se proyecta que el desempleo se mantendrá alto en 2010, en una tasa de 9½% (en promedio anual; cuadro 2.2), antes de caer a 8¼% en 2011 al repuntar el crecimiento del empleo. Al mismo tiempo, se espera que la inflación se mantenga moderada, a una tasa de 2% en 2010 y de 1¾% en 2011, dada la continuada subutilización de la capacidad productiva de la economía.

Cuadro 2.1.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías avanzadas(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
Economías avanzadas0,5-3,22,32,43,40,11,51,4-1,3-0,4-0,4-0,5
Estados Unidos0,4−2,43,12,63,8−0,32,11,7−4,9−2,9−3,3−3,4
Zona del euro3,40,6−4,11,01,53,30,31,11,3−1,5−0,6−0,3−0,2
Japón−1,2−5,21,92,01,4−1,4−1,4−0,53,22,82,82,4
Reino Unido30,5−4,91,32,53,62,22,71,6−1,5−1,3−1,7−1,6
Canadá0,4−2,63,13,22,40,31,82,00,5−2,7−2,6−2,5
Otras economías avanzadas1,7−1,13,73,94,31,52,22,23,15,14,44,3
Partida informativa
Economías asiáticas
recientemente industrializadas1,8−0,95,24,94,51,32,32,34,98,96,66,6

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A6 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Saldo en cuenta corriente con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A6 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Saldo en cuenta corriente con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Cuadro 2.2.Economías avanzadas: Desempleo(Porcentaje)
Proyecciones
2008200920102011
Economías avanzadas5,88,08,48,0
Estados Unidos5,89,39,48,3
Zona del euro7,69,410,510,5
Alemania7,27,48,69,3
Francia7,99,410,09,9
Italia6,87,88,78,6
España11,318,019,418,7
Países bajos2,83,54,94,7
Bélgica7,08,09,39,4
Grecia7,69,412,013,0
Austria3,95,05,45,5
Portugal7,69,511,010,3
Finlandia6,48,39,89,6
Irlanda6,111,813,513,0
República Eslovaca9,612,111,610,7
Eslovenia4,46,27,46,8
Luxemburgo4,47,06,25,7
Chipre3,65,36,16,4
Malta5,87,17,37,2
Japón4,05,15,14,9
Reino Unido5,67,58,37,9
Canadá6,28,37,97,5
Corea3,23,73,53,4
Australia4,35,65,35,1
Taiwan, provincia china de4,15,95,44,9
Suecia6,28,58,27,7
Suiza2,74,15,04,1
Hong Kong, RAE de3,55,14,84,5
República Checa4,46,78,88,5
Noruega2,63,23,53,5
Singapur2,23,02,82,6
Dinamarca1,73,34,24,7
Israel6,17,77,47,1
Nueva Zelandia4,26,27,26,6
Islandia1,68,09,78,6
Partida informativa
Economías asiáticas
recientemente industrializadas3,44,34,13,8

La incertidumbre que rodea las perspectivas sigue siendo alta, pero es menor que la señalada en la edición de octubre de 2009 de Perspectivas de la economía mundial y los riesgos para las proyecciones de crecimiento para 2010 parecen estar más o menos equilibrados. La continuada caída del sector inmobiliario (incluido el segmento comercial) o un resurgimiento de la turbulencia en los mercados financieros podría pesar negativamente en la actividad. No obstante, estos riesgos podrían ser compensados por una demanda privada más resistente de lo previsto si mejora la confianza, por nuevas medidas de estímulo o por un ciclo de existencias más dinámico de lo esperado. El balance de riesgos para 2011 y el período posterior continúa sesgado a la baja; todo otro estímulo tenderá a impulsar el crecimiento principalmente este año, y un shock negativo en el corto plazo que afecte el mercado de la vivienda o el mercado financiero seguramente produciría su mayor impacto el año próximo.

En este panorama se enmarca el equilibrio que habrá de lograrse con la política fiscal: la necesidad de respaldar el crecimiento ahora y de garantizar la estabilidad fiscal a mediano plazo. Dada la actual debilidad de los mercados de trabajo y de la vivienda y los riesgos que plantean, quizá se justifique otorgar un mayor respaldo focalizado a esos sectores. Sin embargo, en vista de la magnitud de los desequilibrios fiscales de Estados Unidos, tales medidas deberán ir acompañadas de un plan creíble de sostenibilidad fiscal para limitar el riesgo de un alza de las tasas de interés a largo plazo, que pondría un freno al crecimiento. Un plan de ese tipo también brindaría espacio fiscal para adoptar las medidas que puedan requerirse en 2011 si se materializan los riesgos a la baja.

Una vez que la recuperación esté firmemente en marcha, la consolidación fiscal deberá ser una prioridad máxima. Las perspectivas fiscales a mediano plazo son desalentadoras—considerando supuestos conservadores relativos al crecimiento y a las tasas de interés y de no tomarse medida alguna, el déficit se elevaría a 8% del PIB en 2020, siendo la deuda del gobierno federal superior al 100% del PIB—y se necesitaría un ajuste adicional significativo para llevar la deuda pública a un rumbo sostenible. Más aún, la reforma del sistema de salud será esencial para mantener los costos médicos bajo control. Los recientes avances en el proceso de reforma son auspiciosos, al igual que los indicios de que podría contribuir en algo a reducir el déficit a mediano plazo, si bien el rédito en términos de control de costos es aún incierto. Los progresos que paralelamente se logren en materia de reforma de la seguridad social podrían contribuir a controlar el gasto en prestaciones (lo que arrojaría beneficios menores, pero más previsibles, en comparación con la reforma sanitaria).

Mientras tanto, la actual orientación extraordinariamente acomodaticia de la política monetaria seguirá respaldando la recuperación. Aunque la Reserva Federal ha comunicado su estrategia de salida y ha seguido desarrollando instrumentos para implementarla, también ha recalcado su intención de mantener la política acomodaticia según sea necesario. También ha dado señales de su compromiso de retirar el exceso de liquidez y de normalizar gradualmente la política monetaria, una estrategia conveniente a la luz de la incertidumbre que suscitan tanto las perspectivas económicas como la fortaleza del mecanismo de transmisión monetaria, particularmente dado el elevado excedente de liquidez y las deficiencias que persisten en los balances del sector financiero.

Más allá de la recuperación, restablecer plenamente la solidez del sector financiero y resolver las brechas regulatorias que la crisis puso de manifiesto será esencial para garantizar un crecimiento estable a mediano plazo. Se está gestando un consenso acerca de las reformas que fortalecerían la supervisión y regulación, incluso mediante la ampliación del perímetro correspondiente; la mejora del mecanismo de resolución de las instituciones financieras no banca-rias de importancia sistémica, para ofrecer alternativas distintas de la quiebra y el rescate, y el refuerzo de la infraestructura para los mercados financieros. Las reformas también brindarían la oportunidad de abordar el problema de las entidades “demasiado grandes para quebrar”, creando incentivos a favor de reducir su tamaño y su complejidad. Esto permitiría racionalizar la estructura regulatoria de Estados Unidos, evitar las brechas y las incoherencias y respaldar una renovada (pero más segura) actividad de titulización.

A su vez, si el crecimiento de Estados Unidos se apoya en cimientos más firmes, resultará más fácil reequilibrar la demanda mundial. La clave para poner el crecimiento en un rumbo más sostenible consiste en sanear los balances tanto del sector privado como del sector público y, en particular, restablecer el ahorro. Hoy los hogares ahorran más para recomponer su riqueza, pero el panorama para el ahorro privado sigue siendo incierto. Por esa razón, el gobierno debe ahora poner el foco en la consolidación fiscal a mediano plazo a fin de dar al ahorro nacional el impulso necesario para reducir el desequilibrio externo. En consecuencia, es menos probable que los déficits en cuenta corriente—que se contrajeron sustancialmente en el último año—regresen a los niveles inusualmente altos que prevalecían antes de la crisis.

En cuanto a Canadá, allí la recuperación también insumiría un lapso prolongado, lo que refleja un crecimiento de la demanda más moderado que en Estados Unidos así como el sustancial fortalecimiento del dólar canadiense. Se proyecta que el producto crecerá 3% en 2010 y 3¼% en 2011 (véase el cuadro 2.1). Canadá entró en la crisis mundial en buenas condiciones y, por lo tanto, la estrategia de salida parece ser menos problemática que en otros casos. Las principales prioridades consisten en llevar nuevamente la deuda a una trayectoria descendente, garantizar que la estabilidad financiera permanezca intacta—en medio de un alza de precios de la vivienda—y elevar la productividad laboral y el crecimiento potencial del país.

Asia exhibe un crecimiento vigoroso y equilibrado

Aunque la recesión que sufrieron muchas economías de Asia a fines de 2008 fue más profunda de lo esperado, la recuperación llegó pronto y fue tan pronunciada como lo había sido la caída. En 2009, el crecimiento del producto en casi todas las economías asiáticas fue mayor que el proyectado en la edición de octubre de 2009 de Perspectivas de la economía mundial, siendo Japón una notable excepción. La recuperación en forma de V indica una desaceleración general que fue más moderada que en otras regiones. La recuperación también ha sido más equilibrada, dado que en la mayoría de las economías de la región el crecimiento del producto estuvo sustentado en la demanda tanto externa como interna. Asimismo, aun cuando hubo un sustancial estímulo macroeconómico, la demanda privada también ganó tracción en muchas economías. La existencia de un amplio margen para aplicar políticas y de sólidos balances sectoriales permite inferir que para muchas economías de la región la recuperación será relativamente robusta.

Cuatro factores han sustentado la recuperación económica de Asia. Primero, la rápida normalización del comercio tras el descalabro financiero a fines de 2008 benefició fuertemente a las economías de la región orientadas a la exportación. Segundo, el fin de la fase contractiva del ciclo de existencias, a nivel interno y también en los principales socios comerciales como Estados Unidos, está impulsando la producción industrial y las exportaciones. Tercero, la reanudación de las entradas de capital a la región—inducida por los mayores diferenciales de crecimiento y por un renovado apetito por el riesgo—ha generado una abundancia de liquidez en muchas economías. Por último, la demanda interna ha mostrado capacidad de resistencia, presentando un fuerte componente público y privado en muchas economías de la región. Esta capacidad es atribuible en parte al hecho de que al comenzar la crisis había balances más sólidos, tanto en el sector privado como en el público. Los bajos niveles de deuda pública permitieron a muchas economías de Asia implementar contundentes y oportunas respuestas de política anticíclica ante la crisis; según las estimaciones del personal técnico del FMI que el estímulo fiscal sumó 1¾ puntos porcentuales al crecimiento de Asia en 2009. La distensión monetaria también flexibilizó las condiciones financieras en toda la región, mediante rebajas agresivas de las tasas de política monetaria y, en algunas economías, medidas para aumentar la liquidez.

En este contexto, se proyecta que el PIB de Asia crecerá 7% tanto en 2010 como en 2011 (gráfico 2.4; cuadro 2.3). Persisten significativas diferencias dentro de la región, sin embargo:

  • Tanto en China como en India la fuerte demanda interna sustentará la recuperación. En China, el crecimiento del PIB superará la meta oficial de 8% en 2009 y se espera que sea cercano al 10% en 2010 y también en 2011. Se espera que lo que hasta ahora ha sido principalmente un sendero de crecimiento impulsado por el sector público, basado en la inversión en infraestructura, gire hacia un nivel mayor de consumo e inversión privados. Según las proyecciones, India tendrá un crecimiento de 8¾% en 2010 y de 8½% en 2011, respaldado por un aumento de la demanda privada. El consumo se fortalecerá al mejorar el mercado de trabajo, y se espera que la inversión se verá estimulada por una fuerte rentabilidad, mayor confianza empresarial y condiciones favorables de financiamiento.
  • La fortaleza de la demanda interna final en India y especialmente en China tendrá, según se prevé, efectos secundarios positivos en otras economías asiáticas, particularmente los países exportadores de materias primas y bienes de capital. En Corea, se prevé que la actividad económica tendrá una expansión de 4½% en 2010 y de 5% en 2011, lo que representa una fuerte aceleración desde el ¼% registrado en 2009. Esto refleja no solo un fuerte crecimiento de las exportaciones—en el que inciden como elemento importante las ventas de bienes de capital a China—, sino también un continuado impulso generado por el ciclo de las existencias y la mayor inversión empresarial en respuesta a la alta utilización de la capacidad instalada y la fuerte confianza de las empresas. Todos estos factores contribuirán a contrarrestar el impacto de la retirada prevista del estímulo fiscal en 2010.
  • Se proyecta que las economías1 del grupo ASEAN-5 crecerán 5½% en 2010. Según las previsiones, la demanda interna privada será el principal motor del crecimiento, cumpliendo las exportaciones netas un menor papel que en el pasado, lo que refleja un mayor nivel de importaciones en relación con los parámetros históricos. Entre los países que conforman la ASEAN-5, la economía de Indonesia ha demostrado ser notablemente resistente, creciendo su producto a una tasa de 4½% en 2009, en comparación con 1¾% de la ASEAN-5 en su conjunto, gracias a la fuerte demanda interna y a una menor dependencia del comercio. Se espera que el crecimiento de Indonesia se acelerará a 6% en 2010 y a 6¼% en 2011, como resultado de un repunte de la inversión privada.
  • Según las proyecciones, el crecimiento del PIB de Australia será de 3% en 2010 y de 3½% en 2011, dinamizado por la fuerte demanda de materias primas, en particular de China. En 2010 el crecimiento estará impulsado principalmente por la demanda interna, tanto privada como pública, previéndose que el alza de precios de las materias primas fomentará la inversión en el sector de los recursos naturales. El crecimiento del producto de Nueva Zelandia—a una tasa proyectada de 3% en 2010 y de 3¼% en 2011—estará sustentado por mayores precios de exportación de las materias primas, especialmente de los productos lácteos, y por un fortalecimiento de la demanda interna resultante de los mayores ingresos agrícolas, las rebajas permanentes del impuesto sobre la renta y la recuperación del precio de las viviendas.
  • En Japón, las exportaciones han contribuido a sustentar una recuperación vacilante, pero hasta ahora los efectos secundarios en la demanda interna autónoma han sido limitados; la demanda interna tenderá a mantenerse deprimida a causa de varios factores, como el resurgimiento de la deflación, una persistente capacidad ociosa y la debilidad del mercado de trabajo. La continuada apreciación del yen en 2010 podría reducir la contribución de las exportaciones netas al crecimiento, particularmente en comparación con el resto de Asia. En consecuencia, las perspectivas dependen fundamentalmente de los programas de apoyo mediante la política fiscal y de la reactivación económica mundial. Se proyecta que el PIB crecerá 2% en 2010, respaldado por el estímulo fiscal y el incremento de las exportaciones. Para 2011 se espera una recuperación más generalizada, tras un repunte moderado de la inversión empresarial.

Gráfico 2.4.Asia: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Cuadro 2.3.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
Asia5,23,56,97,05,82,04,12,84,03,63,43,3
Economías avanzadas de Asia0,2-3,03,13,22,8-0,10,30,82,43,12,62,4
Japón−1,2−5,21,92,01,4−1,4−1,4−0,53,22,82,82,4
Australia2,41,33,03,54,41,82,42,4−4,4−4,1−3,5−3,7
Nueva Zelandia−0,1−1,62,93,24,02,12,12,5−8,6−3,0−4,6−5,7
Economías asiáticas recientemente industrializadas1,8-0,95,24,94,51,32,32,34,98,96,66,6
Corea2,30,24,55,04,72,82,93,0−0,65,11,62,2
Taiwan, provincia china de0,7−1,96,54,83,5−0,91,51,56,211,28,57,7
Hong Kong, RAE de2,1−2,75,04,44,30,52,01,713,611,112,110,1
Singapur1,4−2,05,75,36,50,22,11,919,219,122,022,4
Economías en desarrollo de Asia7,96,68,78,77,43,15,93,75,74,14,14,1
China9,68,710,09,95,9−0,73,12,49,45,86,26,5
India7,35,78,88,48,310,913,25,5−2,2−2,1−2,2−2,0
ASEAN-54,71,75,45,69,32,94,84,62,75,13,32,2
Indonesia6,04,56,06,29,84,84,75,80,02,01,40,4
Tailandia2,5−2,35,55,55,5−0,83,21,90,67,72,50,3
Filipinas3,80,93,64,09,33,25,04,02,25,33,52,3
Malasia4,6−1,74,75,05,40,62,02,117,516,715,414,7
Vietnam6,25,36,06,523,16,712,010,3−11,9−7,8−6,9−6,0
Otras economías en desarrollo de Asia33,93,74,35,012,911,59,17,4-2,3-0,8-1,0-1,3
Partida informativa
Asia emergente47,05,68,28,27,02,95,43,55,64,94,54,5

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Comprende Bangladesh, Bhután, Brunei Darussalam, Camboya, el Estado Islámico del Afganistán, Fiji, las Islas Salomón, Kiribati, Maldivas, Myanmar, Nepal, Pakistán, Papua Nueva Guinea, la República Democrática Popular Lao, Samoa, Sri Lanka, Timor-Leste, Tonga y Vanuatu.

Asia emergente comprende todas las economías que integran el grupo de las economías asiáticas recientemente industrializadas y el de las economías en desarrollo de Asia.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Comprende Bangladesh, Bhután, Brunei Darussalam, Camboya, el Estado Islámico del Afganistán, Fiji, las Islas Salomón, Kiribati, Maldivas, Myanmar, Nepal, Pakistán, Papua Nueva Guinea, la República Democrática Popular Lao, Samoa, Sri Lanka, Timor-Leste, Tonga y Vanuatu.

Asia emergente comprende todas las economías que integran el grupo de las economías asiáticas recientemente industrializadas y el de las economías en desarrollo de Asia.

Las economías de la región enfrentan una diversidad de desafíos. Para aquellas cuyo crecimiento ha dependido de las exportaciones, el problema primordial será atender la desaceleración de la demanda de los grandes socios comerciales, como Estados Unidos. Para economías como India, que son relativamente más cerradas y han recurrido al estímulo para sustentar el crecimiento, el reto principal será garantizar una consolidación fiscal duradera, lo que incluye implementar reformas fiscales y otras de carácter estructural. Japón enfrenta desafíos significativos en la tarea de fortalecer la demanda interna y combatir la deflación, dado que es necesario bajar el nivel de la deuda pública y la tasa de política monetaria es cercana a cero.

Para las autoridades de las economías exportadoras de Asia, que ahora enfrentan la perspectiva de condiciones de demanda externa más endebles, un desafío crucial es lograr un reequilibrio perdurable orientándose hacia fuentes internas de crecimiento. Las medidas de estímulo han cumplido un papel importante en la reciente fortaleza de la demanda interna en muchas de las economías de la región (gráfico 2.5) y, para preservar esa dinámica, será necesario reforzar más la demanda privada autónoma. La tarea de reequilibrar la demanda para no depender tanto de las fuentes externas, no obstante, probablemente requerirá adoptar diferentes medidas en las diferentes economías de la región. Para China, por ejemplo, una prioridad será fomentar el consumo interno, mediante un mejor acceso al financiamiento para las pequeñas empresas y los hogares y un fortalecimiento de las prácticas de gobierno societario y de las redes de protección social para reducir el ahorro precautorio. Las perspectivas de crecimiento de Corea y Japón, en cambio, se verán favorecidas principalmente si aumenta la productividad en el sector de los servicios. Para muchas economías de la ASEAN, muy especialmente Filipinas, Tailandia y Malasia, el mejoramiento del ambiente para la inversión privada puede contribuir significativamente a fomentar la demanda privada interna. Una mayor flexibilidad del tipo de cambio en muchas economías también facilitaría la tarea de reequilibrar la demanda incrementando el poder adquisitivo de los hogares y contribuyendo a desplazar los recursos productivos del sector de bienes transables al de los no transables.

Gráfico 2.5.Asia: Un repunte vigoroso y equilibrado

Asia se recupera rápidamente gracias a la normalización del comercio mundial, la inflexión del ciclo de existencias y una demanda fomentada por medidas de estímulo. La reanudación de las entradas de capital ejerce presión sobre los tipos de cambio, y esta ha sido absorbida principalmente mediante más acumulación de reservas.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Excluido Vietnam.

2 Las economías de reciente industrialización (ERI) de Asia comprenden Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

3 “Estímulo interno solamente”: se refiere al impacto del estímulo fiscal en la economía o grupo de economías. “Incluido el estímulo externo”: se añade el impacto de las medidas regionales y mundiales de estímulo fiscal. Las estimaciones se basan en multiplicadores del Modelo Global Monetario y Fiscal Integrado del FMI. AUS-NZ: Australia y Nueva Zelandia.

4 En el caso de China, el trimestre de menor crecimiento (2009:T1) hasta 2009:T3.

5 Excluido Malasia.

6 El índice de presión sobre el mercado cambiario se define como la variación del tipo de cambio nominal frente al dólar de EE.UU. más la proporción de variación de las reservas internacionales respecto de la base monetaria. El índice es el promedio de China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, la RAE de Hong Kong, Singapur y Tailandia.

En vista de la fuerte recuperación de la región, planificar la velocidad y la secuencia de la salida de las políticas de estímulo macroeconómico debe considerarse una tarea prioritaria. Abandonar la orientación acomodaticia de las políticas es una alternativa para varias economías; pero, dada la fragilidad de la reactivación en las principales economías avanzadas, podría ser arriesgado proceder con demasiada rapidez en esa dirección. Las persistentes diferencias en las condiciones cíclicas internas dentro de Asia también justifican que la oportunidad y la secuencia de la finalización de las políticas de apoyo sean diferentes.

En el frente fiscal, a pesar de la respuesta relativamente más fuerte en 2009, solo unas pocas economías de Asia parecen enfrentar problemas de sostenibilidad de la deuda de escala similar a los de muchas economías avanzadas. Si la fortaleza de la demanda interna privada autónoma es incierta, sería apropiado mantener el respaldo fiscal, especialmente en las economías que enfrentan una caída de la demanda externa y problemas para reequilibrar la demanda. En el caso de las economías regionales que enfrentan altos niveles de deuda pública y la necesidad de mantener el respaldo fiscal—como Japón—, sería aconsejable desarrollar y comunicar planes creíbles de consolidación a mediano plazo, por varias razones. Primero, aumentaría mucho la eficacia del respaldo fiscal remanente. Segundo, permitiría recuperar el espacio fiscal necesario para atender shocks futuros y abordar las presiones del gasto vinculadas con el envejecimiento poblacional. Por último, contribuiría a reducir la probabilidad de sufrir efectos secundarios negativos derivados de los problemas fiscales de otras economías avanzadas.

Con respecto a la política monetaria, quizá no sea prematuro comenzar a retirar el estímulo si las brechas del producto se están cerrando y comienzan a surgir presiones inflacionarias. Así parece estar ocurriendo en algunas economías de la región, como Australia, India y Malasia, cuyas autoridades ya han comenzado a ajustar la política monetaria. En China, la retirada del estímulo monetario excepcional introducido en 2009 también reducirá los riesgos derivados de las condiciones crediticias excesivamente favorables. En otras economías de la región donde la recuperación de la demanda privada es más incierta y donde las brechas del producto tenderán a cerrarse más lentamente, las autoridades deberían evitar una contracción prematura de las condiciones monetarias. En el caso de Japón, el hecho de que haya resurgido la deflación justifica mantener la actual orientación acomodaticia de la política monetaria, pero si aquella persiste quizá sea necesario adoptar nuevas medidas de distensión.

Aunque en función de consideraciones cíclicas internas se podría sostener la conveniencia de adelantar el ajuste monetario en algunas economías, es preciso sopesar tales consideraciones frente el riesgo de atraer más entradas de capital. Los grandes flujos de capital pueden complicar la gestión macroeconómica por su potencial de generar presiones inflacionarias, alimentar ciclos de auge y caída del crédito y de precios de los activos y crear una presión que provoque la apreciación pronunciada y repentina del tipo de cambio real. Aunque hasta ahora los aumentos de precios de los activos parecen estar en gran medida en línea con los registrados en anteriores recuperaciones, como se señala en la edición de abril de 2010 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR, por sus siglas en inglés), las condiciones de alta liquidez externa e interna y el creciente aumento del crédito podrían dar lugar a burbujas en el mediano plazo.

La respuesta apropiada ante los riesgos derivados de las grandes entradas de capital bien puede consistir en una diversidad de medidas, según las circunstancias, tema analizado en mayor detalle en el capítulo 4 de la edición de abril de 2010 del informe GFSR. En el caso de economías cuyos superávits excesivamente elevados contribuyen a generar desequilibrios mundiales, medidas que atenúen los efectos de la entrada de capital en el crecimiento del crédito a través de una mayor flexibilidad del tipo de cambio contribuirían a resolver ambos problemas. Otras posibles respuestas son el refuerzo de las medidas macroprudenciales, el ajuste de la política fiscal y, de seguir siendo necesario, alguna forma de controles de capital.

Europa enfrenta una recuperación dispar y retos complejos de política económica

Entre las regiones más duramente golpeadas por la crisis mundial, Europa está saliendo de la recesión a un ritmo más lento que otras. Dentro de las economías tanto avanzadas como emergentes de Europa, las experiencias de los países y sus perspectivas de reactivación varían considerablemente. Un sustancial estímulo macroeconómico ha sustentado la recuperación en las economías más avanzadas de la región, aunque la demanda privada aún no se ha afianzado. Al mismo tiempo, los importantes desequilibrios de cuenta corriente y fiscales amenazan la recuperación en algunos países europeos más pequeños, con efectos potencialmente perjudiciales en el resto de la región.

Como consecuencia de haber entrado en la crisis registrando desequilibrios sustanciales, Europa sufrió un duro embate. El peor desempeño correspondió a las economías avanzadas y emergentes de Europa que tenían importantes déficits en cuenta corriente y desequilibrios internos. Las restricciones de financiamiento externo forzaron una fuerte declinación del producto en algunas economías emergentes de la región, particularmente en aquellas con un importante déficit en cuenta corriente y una fuerte dependencia del financiamiento externo (por ejemplo, los países bálticos, Bulgaria, Rumania). El fin del auge de la construcción y del crédito, acompañado por problemas del sector bancario, determinó un desplome del producto en algunos países de la zona del euro. Las sustanciales pérdidas de producto, las costosas medidas relacionadas con la crisis y ciertos factores aislados determinaron la acumulación de déficits fiscales muy elevados en varios países (por ejemplo, España, Grecia, Irlanda, Lituania, Portugal, el Reino Unido). Aunque los desequilibrios en cuenta corriente se han ajustado en muchas economías emergentes de Europa, siguen siendo sustanciales (y difíciles de corregir) en otros países de la zona del euro que no pueden usar la depreciación de la moneda como mecanismo para mejorar la competitividad.

Hay varias fuerzas poderosas en juego que frenan la recuperación de Europa. Los considerables desequilibrios fiscales y en cuenta corriente limitan la recuperación en varios países de la zona del euro, con efectos secundarios potencialmente negativos en el resto del continente. De hecho, los temores acerca de la liquidez y la solvencia soberana de Grecia (y los posibles efectos de contagio en otros países vulnerables de la zona del euro) han amenazado la normalización de las condiciones de los mercados financieros. En otro aspecto, los problemas irresueltos del sector bancario, que cumple un papel fundamental en la intermediación financiera en Europa, han obstaculizado el retorno a la normalidad. Además, las restricciones remanentes en materia de financiamiento externo, la vulnerabilidad de los balances de los hogares y las empresas y el desapa-lancamiento del sector financiero han limitado la velocidad de la recuperación en las economías emergentes de Europa más gravemente afectadas.

No obstante, a la recuperación en curso en Europa han contribuido varios factores. Primero, el giro del ciclo de las existencias impulsó la actividad en la zona del euro durante el segundo semestre de 2009. Segundo, la normalización del comercio mundial ha contribuido significativamente al crecimiento en la zona del euro y en las economías emergentes de Europa. Tercero, también han fomentado la recuperación las contundentes políticas adoptadas; entre ellas, las medidas de apoyo macroeconómico y al sector financiero para muchas economías europeas y la asistencia coordinada de los organismos multilaterales para las economías más seriamente perjudicadas de la región.

En este marco, se prevé que el crecimiento de Europa será moderado. En particular, se proyecta que el PIB de las economías avanzadas de Europa crecerá a una tasa de 1% en 2010, para aumentar a 1¾% en 2011. El crecimiento de la actividad real de las economías emergentes sería de 3% en 2010, para repuntar a 3½% en 2011. Estas proyecciones agregadas, no obstante, no captan las pronunciadas diferencias que existen en las perspectivas entre las diferentes economías de la región (gráficos 2.6 y 2.7; cuadro 2.4):

Gráfico 2.6.Europa: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.7.Europa: Una moderada recuperación, frenada por los desequilibrios fiscales y externos

(Porcentaje)

Muchas economías avanzadas y emergentes de Europa enfrentaron la crisis mundial con importantes desequilibrios de cuenta corriente y una frágil posición fiscal. En muchos casos, el déficit en cuenta corriente se redujo durante la crisis, especialmente en las economías emergentes de la región. Pero el saldo fiscal se deterioró fuertemente en todas las economías, como resultado de las grandes pérdidas de producto y las costosas medidas adoptadas ante la crisis. En consecuencia, algunas economías de la región salieron de la crisis con balances externos y del sector público debilitados. Esos desequilibrios opacan las perspectivas de crecimiento para esas economías.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1 DE: Alemania; ES: España; FR: Francia; GB: Reino Unido; HU: Hungría; IR: Irlanda; IT: Italia, PO: Polonia; PR: Portugal.

Cuadro 2.4.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
Europa1,0-4,01,31,94,01,22,01,7-0,70,20,30,4
Economías avanzadas0,7-4,11,01,73,40,61,41,4-0,10,40,70,8
Zona del euro30,6−4,11,01,53,30,31,11,3−1,5−0,6−0,3−0,2
Alemania1,2−5,01,21,72,80,10,91,06,74,85,55,6
Francia0,3−2,21,51,83,20,11,21,5−2,3−1,5−1,9−1,8
Italia−1,3−5,00,81,23,50,81,41,7−3,4−3,4−2,8−2,7
España0,9−3,6−0,40,94,1−0,31,21,0−9,6−5,1−5,3−5,1
Países Bajos2,0−4,01,31,32,21,01,11,34,85,25,05,3
Bélgica0,8−3,01,21,34,5−0,21,61,5−2,5−0,3−0,5−0,1
Grecia2,0−2,0−2,0−1,14,21,41,91,0−14,6−11,2−9,7−8,1
Austria2,0−3,61,31,73,20,41,31,53,51,41,81,7
Portugal0,0−2,70,30,72,7−0,90,81,1−12,1−10,1−9,0−10,2
Finlandia1,2−7,81,22,23,91,61,11,43,01,42,01,8
Irlanda−3,0−7,1−1,51,93,1−1,7−2,0−0,6−5,2−2,90,4−0,1
República Eslovaca6,2−4,74,14,53,90,90,82,0−6,5−3,2−1,8−1,9
Eslovenia3,5−7,31,12,05,70,81,52,3−6,2−0,3−1,5−1,2
Luxemburgo0,0−4,22,12,43,40,81,01,35,35,711,211,6
Chipre3,6−1,7−0,71,94,40,22,72,3−17,7−9,3−11,4−10,9
Malta2,1−1,90,51,54,71,82,02,1−5,4−3,9−5,1−5,1
Reino Unido0,5−4,91,32,53,62,22,71,6−1,5−1,3−1,7−1,6
Suecia−0,2−4,41,22,53,32,22,42,17,86,45,45,8
Suiza1,8−1,51,51,82,4−0,40,71,02,48,79,59,6
República Checa2,5−4,31,72,66,31,01,62,0−3,1−1,0−1,7−2,4
Noruega1,8−1,51,11,83,82,22,51,818,613,816,816,7
Dinamarca−0,9−5,11,21,63,41,32,02,02,24,03,12,6
Islandia1,0−6,5−3,02,312,412,06,23,8−15,83,85,41,8
Economías emergentes2,9-3,82,93,48,04,75,33,6-7,3-2,0-3,3-3,6
Turquía0,7−4,75,23,410,46,39,75,7−5,7−2,3−4,0−4,4
Polonia5,01,72,73,24,23,52,32,4−5,1−1,6−2,8−3,2
Rumania7,3−7,10,85,17,85,64,03,1−12,2−4,4−5,5−5,5
Hungría0,6−6,3−0,23,26,14,24,32,5−7,20,4−0,4−1,0
Bulgaria6,0−5,00,22,012,02,52,22,9−24,2−9,5−6,3−5,8
Croacia2,4−5,80,22,56,12,42,32,8−9,2−5,6−6,3−6,8
Lituania2,8−15,0−1,63,211,14,2−1,2−1,0−11,93,82,72,6
Letonia−4,6−18,0−4,02,715,33,3−3,7−2,5−13,09,47,06,3
Estonia−3,6−14,10,83,610,4−0,10,81,1−9,44,64,73,9

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Saldo en cuenta corriente con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Saldo en cuenta corriente con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

  • En los países avanzados de Europa se proyecta que la recuperación será gradual y dispar entre los países de la zona del euro. Específicamente, el PIB de la zona en su totalidad crecería al 1% en 2010 y 1½% en 2011. Se espera que la recuperación será moderada en Alemania y Francia, donde el crecimiento de las exportaciones está limitado por la demanda externa, la inversión se frena por la capacidad ociosa y las restricciones del crédito, y el consumo está reprimido por un mayor nivel de desempleo. Las economías que saldrán aún más lentamente de la recesión serán aquellas más pequeñas de la zona del euro, cuyo crecimiento está limitado por grandes desequilibrios fiscales o de cuenta corriente (España, Grecia, Irlanda, Portugal). Fuera de la zona del euro, las perspectivas de una recuperación de las economías avanzadas de Europa son similarmente diversas. En el Reino Unido, se proyecta que la reactivación continuará a un ritmo moderado, en un contexto en que la anterior depreciación de la libra esterlina impulsa las exportaciones netas aun cuando la demanda interna tenderá a mantenerse deprimida.
  • En las economías emergentes de Europa, las perspectivas de crecimiento también varían ampliamente. Las economías que soportaron la crisis mundial relativamente bien (Polonia) y otras donde la confianza interna ya se ha restablecido tras el shock externo inicial (Turquía) se recuperarían con más fuerza, ayudadas por la reanudación de las entradas de capital y la normalización del comercio internacional. Al mismo tiempo, se prevé que las economías que enfrentaron la crisis cuando atravesaban una bonanza interna insostenible que había alimentado déficits en cuenta corriente excesivamente grandes (Bulgaria, Leto-nia, Lituania) y aquellas con balances vulnerables del sector público o privado (Hungría, Rumania, los países bálticos) se recuperarán más lentamente, en parte a causa del limitado margen de maniobra con que cuentan para aplicar medidas de política macroeconómica.

La incertidumbre acerca del panorama futuro para Europa se ha intensificado desde la publicación de Perspectivas de la economía mundial en octubre de 2009, agudizándose dos de los riesgos a la baja. A corto plazo, el riesgo principal es que, si no se controla, la preocupación del mercado acerca de la liquidez y la solvencia soberana en Grecia podría convertirse en una verdadera crisis de deuda soberana, que daría lugar a cierto grado de contagio (véase el capítulo 1 de la edición de abril de 2010 del informe GFSR). Esta perspectiva resalta la importancia de los esfuerzos de las autoridades griegas por restablecer la credibilidad de su política fiscal. El paquete de apoyo financiero acordado por los países de la zona del euro, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que se otorgaría en caso necesario, es un paso importante y auspicioso para garantizar que los temores acerca de Grecia no generen inestabilidad financiera ni causen efectos adversos significativos en los balances y los sistemas bancarios de Europa. Un segundo riesgo a la baja reside en la necesidad de ajustar los desequilibrios fiscales y de cuenta corriente en las economías periféricas. Aunque se prevé que la corrección de esos desequilibrios frenará el crecimiento, las demoras en adoptar resueltamente las medidas de política macroeconómica necesarias podrían conducir a un proceso dilatado marcado por crisis ocasionales.

Con respecto a la política fiscal, la prioridad es contraer un compromiso creíble con la sostenibili-dad de la deuda, al tiempo que se avanza en 2010 con las medidas de estímulo planificadas, cuando ello sea factible. En algunos casos, es preciso corregir de inmediato los grandes déficits para disipar la preocupación acerca de la sostenibilidad de la deuda (España, Grecia, Irlanda, Portugal). No obstante, en las economías más avanzadas de la zona del euro, donde la estabilidad fiscal no está en duda (Alemania), los planes actuales para ejecutar íntegramente las medidas de estímulo siguen siendo apropiados. Fuera de la zona del euro, varias economías ya han iniciado el proceso de consolidación (Hungría, Islandia, Letonia, Turquía). Para la mayoría de las economías europeas, sin embargo, el desafío fundamental en materia fiscal será el de comprometer, preparar y comunicar planes creíbles de consolidación fiscal. Esos planes deberían contemplar la acumulación paulatina de un superávit primario suficientemente alto a fin de avanzar hacia la estabilización de la deuda pública y, en última instancia, hacia su reducción.

La política monetaria debería seguir siendo fuertemente acomodaticia en la mayoría de los casos. Las perspectivas de reactivación son todavía tenues, de modo que las presiones inflacionarias se mantienen contenidas. De hecho, se prevé que en las economías avanzadas de Europa la inflación básica siga siendo baja y estable (alrededor de 1% en la zona del euro), ya que las expectativas inflacionarias están bien ancladas. De ahí que en la zona del euro sea apropiado mantener las tasas de interés excepcionalmente bajas y también retirar las medidas cuantitativas e ir dejando sin efecto muy gradualmente las modificaciones de los requisitos de constitución de garantías. Esto contribuirá a sustentar la reactivación en las economías centrales al mismo tiempo que facilita los ajustes fiscales y de la economía real en las periféricas. En las economías emergentes de Europa, las perspectivas de inflación están en general contenidas, pero presentan más diferencias, debido a la variación de los regímenes cambiarios y las perspectivas de recuperación del producto entre las distintas economías que integran esta categoría (véase el cuadro 2.4). En la mayoría de estos países (con regímenes de tipo de cambio flexible y una política monetaria independiente), los bancos centrales también podrían permitirse mantener relativamente bajas las tasas de interés en el corto plazo con el objeto de sostener la actividad económica.

Otro desafío clave para la política macroeco-nómica tiene que ver con el sector financiero de Europa. En la medida en que sigan sin resolverse, los problemas del sector bancario tenderán a obstaculizar la oferta de crédito (véase el capítulo 1 de la edición de abril de 2010 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial, GFSR). Algunos de esos problemas son la necesidad de que continúe el proceso de desapalancamiento para recomponer la liquidez y las reservas de capital, la incertidumbre acerca de las futuras reestructuraciones de bancos y la necesidad de absorber otras pérdidas por desvalorización de activos. Además, el creciente riesgo soberano plantea otro reto para los sistemas financieros de Europa. Estos problemas exigen que se complete la reestructuración y recapitalización de las instituciones financieras vulnerables, se estabilice el financiamiento y se revalúen los modelos bancarios.

En muchos sentidos, la tarea más importante que queda por delante consiste en fortalecer los marcos de política macroeconómica de la UE para promover mejores mecanismos de ajuste en tiempos de bonanza y de adversidad. La crisis mundial y sus repercusiones han puesto en evidencia las deficiencias de los mecanismos actuales de política macroeconómica en diversos frentes, que es preciso corregir para garantizar la estabilidad financiera futura y el crecimiento de Europa.

  • Un marco fiscal reformado debería incorporar un mecanismo más apto para prevenir y resolver los desequilibrios fiscales. Podría avanzar hacia reglas fiscales comunes y debería incluir un estrecho monitoreo de las políticas fiscales y de los balances públicos.
  • Un marco más sólido de políticas estructurales ayudaría a las economías a elevar la productividad, mejorar su competitividad y reducir los desequilibrios. Se requerirán modificaciones importantes a la Agenda de 2020 de la UE para garantizar que será ejecutada en forma creíble y eficaz. En lugar de metas rígidas, su elemento central debería ser una estrategia viable, lo que exigirá avanzar más allá del método abierto de coordinación.
  • Por último, dada la naturaleza transfonteriza de muchas instituciones financieras de Europa y la posible transmisión de efectos secundarios considerables de un país a otro dentro de la región, sería muy recomendable mejorar el marco que rige el sector financiero. La nueva estructura de supervisión y regulación propuesta debe ser establecida conforme a lo planificado y complementada con mayores avances hacia un mecanismo integrado de prevención, gestión y resolución de crisis.

Las economías de la CEI se recuperan a un ritmo moderado

Habiendo sufrido una sustancial caída del producto durante la crisis, la región de la CEI está saliendo de la recesión a un ritmo moderado. Como en el caso de Europa, las perspectivas económicas difieren considerablemente dentro de la región.

Los factores que sustentan la recuperación de la CEI son varios. Primero, el alza de los precios de las materias primas (petróleo, gas, metales) una vez más da sustento a la producción y al empleo en las economías que exportan ese tipo de bienes. Segundo, la normalización del comercio mundial y de los flujos de capital está contribuyendo a la reactivación de las economías de la región. Tercero, la recuperación de la actividad real de Rusia beneficia al resto de la región al fomentar la demanda externa de empleo, capital y bienes provenientes de estas economías. Cuarto, los programas del FMI están dando respaldo a varias de las economías de la región y, cuando es posible, las políticas internas expansivas están promoviendo la demanda interna. Además de estas fuerzas positivas, también hay factores negativos que retardan el crecimiento en varias economías de la región, como la persistente vulnerabilidad del sector financiero y la fuerte dependencia del finan-ciamiento externo.

En este contexto, se proyecta que la actividad real en la región de la CEI aumentará 4% en 2010, antes de moderar levemente su ritmo de expansión a 3½% en 2011. Pero dentro de la región, las perspectivas de crecimiento difieren (gráfico 2.8; cuadro 2.5):

Gráfico 2.8.Comunidad de Estados Independientes: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–111

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Incluye Georgia y Mongolia.

Cuadro 2.5.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
Comunidad de Estados Independientes (CEI)35,5-6,64,03,615,611,27,26,14,92,64,03,6
Rusia5,6−7,94,03,314,111,77,05,76,23,95,14,6
Ucrania2,1−15,13,74,125,215,99,28,9−7,1−1,7−2,3−2,3
Kazajstán3,21,22,44,217,17,37,36,64,6−3,10,7−0,2
Belarús10,00,22,44,614,813,07,36,2−8,6−12,9−10,4−9,2
Azerbaiyán10,89,32,70,620,81,54,73,535,523,625,324,2
Turkmenistán10,54,112,012,214,5−2,75,05,418,7−9,7−8,71,3
Mongolia8,9−1,67,27,126,86,37,35,3−14,0−5,6−6,6−16,5
Países de bajo ingreso de la CEI8,64,74,53,915,86,26,86,312,07,98,68,1
Uzbekistán9,08,18,07,012,714,19,29,412,55,15,15,0
Georgia2,3−4,02,04,010,01,74,95,0−22,7−12,2−14,2−13,8
Armenia6,8−14,41,83,09,03,46,85,2−11,5−13,8−13,0−12,6
Tayikistán7,93,44,05,020,46,57,08,3−7,7−7,3−8,0−8,3
República Kirguisa8,42,34,65,324,56,88,47,6−8,13,5−15,4−12,5
Moldova7,8−6,52,53,612,70,07,75,7−16,3−7,9−9,7−9,7
Partidas informativas
Exportadores netos de energía45,7−6,04,13,514,510,97,05,87,03,85,34,8
Importadores netos de energía54,5−9,63,34,321,313,18,47,8−8,6−5,7−5,9−5,9

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Georgia y Mongolia, que no pertenecen a la Comunidad de Estados Independientes, se incluyen en este grupo por razones geográficas y por similitud de estructura económica.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, Mongolia, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Georgia y Mongolia, que no pertenecen a la Comunidad de Estados Independientes, se incluyen en este grupo por razones geográficas y por similitud de estructura económica.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, Mongolia, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

  • En Rusia, se prevé que el crecimiento se recuperará a un ritmo relativamente moderado, alcanzando 4% en 2010. No obstante, esta proyección refleja en gran medida los efectos de base y la inflexión del ciclo de existencias. A pesar de los precios relativamente altos del petróleo y del importante estímulo público, la demanda privada subyacente tenderá a ser limitada, ya que se prevé que los préstamos incobrables del sistema bancario sofocarán el crecimiento del crédito y del consumo.
  • En tanto país exportador de energía beneficiado por los altos precios de las materias primas, Uzbekistán se ubicaría entre las economías de la región con mejor desempeño en 2010, registrando una tasa de crecimiento de 8%. Se prevé que los mayores volúmenes de exportación de gas y las inversiones a gran escala elevarán el crecimiento en Turkmenistán a una tasa proyectada de 12% en 2010. En un plano más general, las economías cuyo sector financiero tiene menos vinculación con el mercado externo seguirían siendo las de mejor evolución.

En términos generales, los riesgos para las perspectivas de la región de la CEI están equilibrados. Para la mayoría de las economías de la CEI, el crecimiento dependerá en gran medida de la velocidad de la recuperación de Rusia, que podría deparar sorpresas en cualquiera de los dos sentidos.

Ante la diversidad de circunstancias económicas que se enfrentan, los desafíos para la política macroeconómica también son diferentes.

  • En el frente financiero, las principales tareas que deben cumplir las políticas varían ampliamente entre las distintas economías. En Rusia, por ejemplo, se deberá completar la retirada de las medidas de provisión de liquidez y de otro tipo adoptadas en relación con la crisis, reinstaurando exigencias regulatorias más estrictas, desarrollando planes para eliminar los márgenes de tolerancia ya concedidos y atendiendo la situación de los bancos insuficientemente capitalizados o insolventes. En Kazajstán, la máxima prioridad es implementar una solución integral para los problemas del sector bancario que incluya, entre otras medidas, una evaluación independiente detallada de los balances de los grandes bancos.
  • En cuanto a la política monetaria, como la mayoría de las economías de la región operan con regímenes de paridad cambiaria fija o tipos de cambio fuertemente administrados, el principal desafío será calibrar la respuesta de política monetaria teniendo en cuenta consideraciones de índole tanto interna como externa. En muchas economías de la CEI, se proyecta que la inflación disminuirá, aunque se mantendrá en niveles relativamente altos (gráfico 2.9). En medio de un contexto externo más favorable, y en algunos casos debido a que los programas del FMI reforzaron la confianza, muchas monedas regionales han recuperado el terreno perdido en anteriores depreciaciones, lo que deja un margen mayor que el existente durante la crisis para aplicar una política monetaria acomodaticia en respuesta a una demanda interna deprimida.
  • En el plano fiscal, algunas autoridades han emprendido una acertada expansión fiscal anticíclica (por ejemplo, Rusia), aunque persiste la preocupación acerca de la magnitud del gasto y la posibilidad de revertirlo. Algunas de las economías más fuertemente afectadas, no obstante, han tenido un margen más limitado para aplicar este tipo de políticas a pesar del apoyo otorgado por organismos multilaterales y donantes, que permitió evitar ajustes aún más profundos del saldo fiscal.

Gráfico 2.9.Comunidad de Estados Independientes: Una modesta recuperación por delante

La región de la CEI está saliendo de la recesión a un ritmo moderado, con diferencias considerables en las perspectivas económicas de los distintos países. La reactivación de Rusia está ayudando a las demás economías de la región. El alza de precios de las materias primas sustenta la recuperación de los exportadores netos de energía. En un contexto externo más favorable, se prevé que retornarán los flujos de capital, pero solo gradualmente. Se ha revertido la depreciación de algunas monedas regionales, lo que contribuye a bajar la inflación.

Fuentes: Haver Analytics; IHS Global Insight; Sistema de precios de productos primarios del FMI, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Los exportadores netos de energía incluyen Azerbaiyán, Kazajstán, Turkmenistán y Uzbekistán. Los importadores netos de energía incluyen Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, Mongolia, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

2 FO: flujos oficiales; OFFP: otros flujos financieros privados; IPD: inversión privada directa; FPC: inversión privada de cartera.

América Latina y el Caribe se recuperan con fuerza

Después de soportar la recesión mundial comparativamente bien, la región de América Latina y el Caribe (ALC) muestra una fuerte recuperación. Más equilibrado que en la mayoría de las demás regiones, el crecimiento del producto se sustenta en la demanda tanto externa como interna.

En la recuperación de la región de ALC intervienen diversos factores. Primero, las políticas acomodaticias contribuyen a dar sustento a la demanda interna. Segundo, gracias a la solidez de sus fundamentos económicos—sistemas financieros sanos, balances sólidos—la región comienza a recuperarse y a atraer nuevamente entradas de capital en un contexto financiero mundial más favorable. Tercero, el aumento de los precios de las materias primas y de la demanda externa están sustentando el crecimiento en muchas economías, dada su dependencia de los ingresos vinculados con esos bienes. No obstante, la débil demanda externa del turismo procedente de América del Norte y de Europa traba el crecimiento en varios países de la región, especialmente del Caribe, mientras que el menor nivel de remesas afecta a muchas de las economías regionales.

En este marco, se proyecta que el PIB de la región de ALC crecerá a una tasa de 4% en 2010 y 2011, aunque las perspectivas varían considerablemente dentro de la región (gráfico 2.10; cuadro 2.6).

Gráfico 2.10.América Latina y el Caribe: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Cuadro 2.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
América4,3-1,84,04,07,96,06,25,9-0,6-0,5-1,0-1,2
América del Sur y México4,3-1,94,14,07,66,16,36,0-0,3-0,3-0,9-1,1
Brasil5,1−0,25,54,15,74,95,14,6−1,7−1,5−2,9−2,9
México1,5−6,54,24,55,15,34,63,7−1,5−0,6−1,1−1,4
Argentina36,80,93,53,08,66,310,19,11,52,82,82,0
Colombia2,40,12,24,07,04,23,53,7−2,8−1,8−3,1−2,9
Venezuela4,8−3,3−2,60,430,427,129,733,112,32,510,510,8
Perú9,80,96,36,05,82,91,51,8−3,70,2−0,7−1,8
Chile3,7−1,54,76,08,71,72,03,0−1,52,2−0,8−2,1
Ecuador7,20,42,52,38,45,14,03,52,2−1,1−0,6−1,6
Bolivia6,13,34,04,014,03,53,33,712,13,52,62,0
Uruguay8,52,95,73,97,97,16,26,0−4,80,8−1,0−0,9
Paraguay5,8−4,55,35,010,22,63,93,6−2,4−0,2−1,5−1,2
América Central44,3-0,62,73,711,23,53,54,1-9,1-2,0-5,4-5,7
El Caribe52,90,41,54,312,03,66,44,8-1,6-3,1-2,0-1,2

La variación de precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Las estimaciones de analistas privados indican que la inflación según el índice de precios al consumidor (IPC) ha sido considerablemente más alta. Se ha creado un consejo de consultores académicos para evaluar esta cuestión. Los analistas privados también consideran que el crecimiento del PIB real ha sido mucho menor de lo indicado por los informes oficiales desde el último trimestre de 2008.

América Central comprende Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

El Caribe comprende Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, la República Dominicana, San Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Suriname y Trinidad y Tabago.

La variación de precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Las estimaciones de analistas privados indican que la inflación según el índice de precios al consumidor (IPC) ha sido considerablemente más alta. Se ha creado un consejo de consultores académicos para evaluar esta cuestión. Los analistas privados también consideran que el crecimiento del PIB real ha sido mucho menor de lo indicado por los informes oficiales desde el último trimestre de 2008.

América Central comprende Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

El Caribe comprende Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, la República Dominicana, San Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Suriname y Trinidad y Tabago.

  • Según las proyecciones, la recuperación será especialmente pujante en muchas economías exportadoras de materias primas con fuertes vínculos con los mercados financieros, que representan alrededor de dos tercios del PIB de la región. En Brasil, se prevé que en 2010 el crecimiento registrará un repunte hasta alcanzar 5½%, impulsado principalmente por un fuerte nivel de consumo e inversión privados. A pesar del devastador terremoto que sufrió Chile, se proyecta que el PIB de ese país crecerá a una tasa de alrededor de 4¾% en 2010 y de 6% en 2011, respaldado por políticas altamente acomodaticias, una recuperación de los precios de las materias primas y las tareas de reconstrucción. En México, se espera un repunte del crecimiento a 4¼% en 2010, en parte gracias a la reactivación de Estados Unidos. En Perú, el país de mayor crecimiento de la región, se proyecta un incremento del PIB de aproximadamente 6¼% en 2010, principalmente gracias a una favorable dinámica interna y a los altos precios de las materias primas.
  • Las perspectivas de crecimiento son más reducidas en las otras economías exportadoras de materias primas de la región, si bien aún existen considerables diferencias dentro de este grupo. Por ejemplo, se prevé que el repunte será relativamente fuerte en Bolivia y Paraguay, pero lento y escaso en Venezuela a raíz de los cortes de energía que se están produciendo.
  • También se prevé que la recuperación será menos pujante en muchas economías de la región importadoras de materias primas que tienen un importante sector turístico (Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Santa Lucía). Se espera que las perspectivas para el turismo, sumadas al margen limitado para aplicar políticas que sustenten la reactivación, deprimirán el crecimiento en el corto plazo.

Los riesgos para el crecimiento de la región de ALC son importantes pero, en términos generales, equilibrados. Los principales riesgos a la baja son externos a la región. Se relacionan con la fragilidad de la recuperación de las economías avanzadas y una posible debilidad de los precios de las materias primas. Sin embargo, también hay significativos riesgos al alza, como una dinámica interna aún más fuerte, que podría atraer un mayor volumen de capitales.

Dada la diversidad de perspectivas de crecimiento que presenta la región, los desafíos para las políticas macroeconómicas difieren ampliamente entre las economías que la integran. Para muchos de los países de sólido desempeño dentro de la región, el problema central se refiere a cuándo y cómo abandonar las políticas macroeconómicas acomodaticias. En el caso de la mayoría de las economías con fuertes ingresos por turismo, el desafío fundamental es gestionar la recuperación y mantener la estabilidad macroeconómica con escasas opciones en materia de políticas, dados los altos niveles de deuda pública. En toda la región, la forma de responder a las grandes entradas de capital será un tema que requerirá un hábil manejo de las políticas correspondientes.

En el frente fiscal, la demorada recuperación de las economías avanzadas exige mantener las medidas de estímulo establecidas hasta que se consolide firmemente la reactivación interna, especialmente en aquellos casos en que la economía se encuentra por debajo de su potencial. No obstante, será necesario proceder a la retirada de las políticas de estímulo en cuanto los riesgos de un sobrecalentamiento interno (Brasil) o una dinámica adversa de la deuda se conviertan en motivo de preocupación. Las economías que tienen un margen fiscal más limitado deben concentrarse en mantener las medidas focalizadas que alivien las penurias de los pobres (por ejemplo, en el Caribe). Una vez que la recuperación haya cobrado impulso, la política monetaria debería comenzar a pasar de una orientación altamente acomodaticia a otra más neutral.

Como las brechas del producto se están cerrando y las presiones inflacionarias se acumulan a velocidades diversas, algunas de las economías que aplican regímenes de metas de inflación (Brasil) parecen estar más cerca de ese punto de inflexión que otras (Colombia, México). En el caso de que se materializasen los riesgos para el crecimiento, la política monetaria de esas economías debería mantenerse ágil y flexible en ambos sentidos. No obstante, también podría argumentarse la conveniencia de mantener bajas las tasas de interés durante un período más prolongado que el que se justificaría en función del ciclo económico interno, porque las tasas de interés más altas quizás generen entradas de capital especulativo.

En vista de su repunte comparativamente fuerte, la región de ALC puede atraer un mayor ingreso de capital extranjero, lo que implicaría otro desafío más para las políticas. Aunque se proyecta que la cuenta corriente de la región seguirá registrando un pequeño déficit, las principales economías ya han captado considerables flujos invertidos en acciones nacionales y bonos públicos (gráfico 2.11). Algunas de las recientes respuestas de política económica adoptadas en la región han consistido en permitir una apreciación de la moneda, acumular reservas de divisas y reinstaurar controles de capital. La respuesta apropiada a las nuevas posibles presiones seguirá dependiendo de las circunstancias propias de cada economía. Además de las políticas mencionadas, esa respuesta también puede incluir el ajuste de la combinación de políticas macroeconómicas, específicamente restringiendo la política fiscal y reforzando las medidas macroprudenciales.

Gráfico 2.11.América Latina y el Caribe: Recuperación robusta1

En América Latina y el Caribe el crecimiento ha repuntado, impulsado por un fuerte consumo interno. Los niveles de producción han aumentando fuertemente, especialmente en Brasil. La recuperación en curso ha estado sustentada por la mejora de las condiciones financieras. Los precios de las acciones se han recuperado de su caída, superando incluso los niveles previos a la crisis en algunas economías. A pesar de las políticas monetarias acomodaticias, los buenos fundamentos económicos le permiten a la región volver a atraer flujos de capital, que en algunos casos determinan una apreciación de la moneda.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets; Dealogic; Haver Analytics; IHS Global Insight, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 América Latina incluye Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

2 América Latina, excluido Uruguay.

3 América Latina, excluidos Ecuador y Uruguay.

4 Emisiones totales.

5 BRA: Brasil; CHL: Chile; COL: Colombia; MEX: México; PER: Perú.

La región de Oriente Medio y Norte de África se está recuperando a buen ritmo

La región de Oriente Medio y Norte de África (OMNA) está saliendo de su etapa recesiva con rapidez. Las perspectivas económicas dentro de la región son bastante diversas (gráfico 2.12), ya que surgen de una conjunción diferente de fuerzas subyacentes.

Gráfico 2.12.Oriente Medio y Norte de África: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Entre los varios factores que dan forma a la recuperación de la región de OMNA, cabe señalar al menos dos. Primero, el alza de los precios de las materias primas y la mayor demanda externa impulsan un aumento de la producción y de las exportaciones en muchas economías de la región. Segundo, los programas de gasto público cumplen hoy un papel decisivo en promover la reactivación. En algunas economías, la vulnerabilidad del sector financiero y la debilidad del mercado inmobiliario frenan la recuperación (los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait). La lenta reactivación de Europa traba el crecimiento de las exportaciones, las remesas de los trabajadores y los ingresos por turismo en otros países de la región (Marruecos, Túnez), aunque los datos más recientes indican que se está produciendo una mejora gradual de esos flujos.

Considerando estos y otros factores, se proyecta que el PIB de Oriente Medio y Norte de África crecerá a una tasa de 4½% en 2010 y de 4¾% en 2011. Al igual que en otras regiones, las perspectivas de recuperación varían sustancialmente entre las distintas economías (gráfico 2.13; cuadro 2.7).

Gráfico 2.13.Oriente Medio y Norte de África: La región deja atrás la recesión1

El alza de precios de las materias primas y la demanda externa impulsan la producción y las exportaciones en muchas economías de la región. El gasto público es un factor clave que está fomentando la recuperación, especialmente en los países exportadores de petróleo con una posición de deuda pública más sólida. No obstante, se prevé que el crédito real crecerá poco porque la demanda se mantiene débil en muchas economías y la oferta de crédito se ve frenada por la caída del mercado inmobiliario y la vulnerabilidad del sector financiero de algunas economías.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Los exportadores de petróleo incluyen Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República del Yemen, la República Islámica del Irán y Sudán. Los importadores de petróleo incluyen Djibouti, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Mauritania, la República Árabe Siria y Túnez.

2 Deflactado por el índice de precios al consumidor.

3 Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kuwait, Jordania, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Túnez.

Cuadro 2.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Oriente Medio y Norte de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
Oriente Medio5,12,44,54,813,56,66,56,415,51,85,27,0
Exportadores de petróleo34,61,64,54,614,65,76,06,319,63,47,810,0
Irán, República Islámica del2,31,83,03,225,410,38,510,07,22,42,31,7
Arabia Saudita4,30,13,74,09,95,15,25,027,95,59,110,8
Argelia2,42,04,64,14,95,75,55,220,20,32,53,4
Emiratos Árabes Unidos5,1−0,71,33,111,51,02,23,08,5−3,17,87,7
Kuwait6,4−2,73,14,810,54,74,54,040,825,831,632,6
Iraq9,54,27,37,92,7−2,85,15,015,1−19,4−21,0−5,5
Qatar15,89,018,514,315,0−4,91,03,033,016,425,139,4
Sudán6,84,55,56,014,311,310,09,0−9,0−12,9−8,4−8,5
Importadores de petróleo46,54,74,65,210,19,18,06,7-3,4-4,2-4,4-4,1
Egipto7,24,75,05,511,716,212,09,50,5−2,4−2,6−2,1
Marruecos5,65,23,24,53,91,02,02,6−5,2−5,0−5,0−4,4
República Árabe Siria5,24,05,05,515,22,55,05,0−3,6−4,5−4,0−3,5
Túnez4,63,04,05,05,03,74,23,5−4,2−3,4−2,7−3,0
Líbano9,09,06,04,510,81,25,03,4−11,5−11,1−12,8−12,8
Jordania7,82,84,14,514,9−0,75,34,6−10,3−5,6−8,9−9,7
Partidas informativas
Israel4,00,73,23,54,63,32,32,60,73,73,93,7
Magreb53,72,94,24,75,53,74,24,016,31,34,55,3
Mashreq67,04,85,05,412,311,910,08,1−2,5−4,0−4,4−4,0

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Bahrein, Libia, Omán y la República del Yemen.

Incluye Djibouti y Mauritania.

El Magreb comprende Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez.

El Mashreq comprende Egipto, Jordania, Líbano y la República Árabe Siria.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en los cuadros A6 y A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Bahrein, Libia, Omán y la República del Yemen.

Incluye Djibouti y Mauritania.

El Magreb comprende Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez.

El Mashreq comprende Egipto, Jordania, Líbano y la República Árabe Siria.

  • En el grupo de países exportadores de petróleo, el que exhibe el mejor desempeño es Qatar, donde se proyecta que la actividad real se incrementará un 18½% en 2010, gracias a la continuada expansión de la producción de gas natural y un importante gasto en inversiones. En Arabia Saudita y Kuwait, se prevé que este año el PIB crecerá a alrededor de 3¾% y 3%, respectivamente, en ambos casos como resultado de un considerable gasto público de inversión en infraestructura. En los Emiratos Árabes Unidos, para 2010 se proyecta un módico crecimiento de 1¼%, previéndose que los sectores vinculados a los bienes inmuebles seguirán contrayéndose.
  • Dentro del grupo de países importadores de petróleo, se proyecta que el PIB de Egipto crecerá 5% en 2010 y 5½% en 2011, gracias a las políticas fiscal y monetaria estimulantes. Marruecos y Túnez seguirán creciendo a tasas de entre 3¼% y 4% en 2010 y entre 4½% y 5% en 2011, suponiendo que las exportaciones, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa sigan mejorando

Existe un alto grado de incertidumbre acerca de esta perspectiva, que presenta dos principales riesgos a la baja. El primero consiste en que una recuperación más lenta de lo esperado en las economías avanzadas podría deprimir los precios de las materias primas y el turismo. Esta situación afectaría negativamente los ingresos de exportación de la región, sus saldos fiscales y externos y el crecimiento. El segundo riesgo se refiere a las secuelas de la crisis de la deuda de Dubai World, cuyo impacto económico hasta el momento ha sido relativamente limitado pero no se sentirá plenamente hasta dentro de algún tiempo. En particular, un posible ajuste de los precios de la deuda cuasi soberana podría tener un efecto duradero en los sistemas financieros, los sectores empresariales y, en términos más generales, la actividad económica de la región.

La política fiscal ha sido un factor fundamental para amortiguar el impacto de la crisis mundial en la región y respaldar su recuperación. Los programas de inversión pública, especialmente en infraestructura, seguirán impulsando la demanda interna en el corto plazo en muchas de estas economías. Esas medidas deberían mantenerse para permitir que la recuperación se consolide. Los altos niveles de deuda, no obstante, reducen el margen para otorgar estímulo fiscal en algunas economías importadoras de petróleo.

Dado que las presiones inflacionarias son bajas, la política monetaria debe seguir usándose como herramienta anticíclica, de ser factible. Este criterio se aplica a las economías de la región de OMNA que no tienen un régimen de paridad cambiaria fija (Egipto). En las otras economías de la región que aplican una paridad rígida con el dólar (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos), la política monetaria refleja la de Estados Unidos y es apropiadamente estimulante.

Con respecto a la política para el sector financiero, la asistencia a los sistemas financieros ha permitido contener las vulnerabilidades y los efectos secundarios externos, especialmente los provenientes de la región del Consejo de Cooperación del Golfo. A pesar de ese respaldo, los bancos de la región se muestran más cautelosos, tras los recientes episodios de dificultades que se suscitaron en el sector financiero en medio de fuertes correcciones del mercado inmobiliario. Esto tenderá a frenar la disponibilidad de préstamos bancarios y, en última instancia, el crecimiento del crédito.

En lo referente al sector externo, se prevé que los superávits en cuenta corriente de la región de OMNA aumentarán nuevamente a medida que avanza el proceso de reactivación. Específicamente, el superávit en cuenta corriente de la región, que cayó de 15½% del PIB en 2008 a 1¾% del PIB en 2009, crecería ahora a 5¼% del PIB en 2010. Pero los recientes aumentos del gasto público en los sectores no vinculados a la energía contribuirían a diversificar la actividad hacia esos sectores, reequi-librando el crecimiento regional y reduciendo el superávit en cuenta corriente de la región. No obstante, se requieren mayores esfuerzos para lograr tal diversificación, que beneficiará no solo a la región de OMNA, sino también a la economía mundial.

África enfrenta bien la crisis

África subsahariana ha soportado bien la crisis mundial, y se prevé que su recuperación después de la desaceleración sufrida en 2009 será más fuerte que la observada tras otras caídas de la economía global. Aunque algunas economías de mediano ingreso y exportadoras de petróleo fueron gravemente afectadas por el derrumbe de los mercados de exportación y de materias primas, la región logró evitar una contracción en 2009, creciendo 2% el año pasado. Se proyecta que el crecimiento se acelerará a 4¾% este año y a 6% en 2011 (gráfico 2.14; cuadro 2.8). La veloz recuperación de la región refleja el grado relativamente escaso de integración de la mayoría de las economías de bajo ingreso en la economía mundial y el impacto limitado en sus términos de intercambio, la rápida normalización del comercio mundial y de los precios de las materias primas y el uso de políticas fiscales anticíclicas. Las remesas y los flujos de asistencia oficial también sufrieron menos de lo que se preveía en vista de las recesiones de las economías avanzadas (gráfico 2.15). Hasta ahora los sectores bancarios en general han demostrado tener capacidad de resistencia, y se han reanudado las entradas de capital privado en las economías de la región más integradas.

Cuadro 2.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de África subsahariana(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
200820092010201120082009201020112008200920102011
África subsahariana5,52,14,75,911,610,68,06,90,9-2,1-1,7-2,0
Exportadores de petróleo7,43,96,87,110,911,711,59,015,15,07,77,3
Nigeria6,05,67,07,311,612,411,59,520,411,612,412,0
Angola13,2−0,47,18,312,514,015,09,87,5−3,33,63,1
Guinea Ecuatorial10,75,30,92,14,37,17,16,69,9−13,8−5,0−10,8
Gabón2,7−1,45,44,95,32,17,59,021,311,62,12,3
Chad−0,4−1,64,43,98,310,16,03,0−13,7−32,5−29,7−26,3
Congo, República del5,67,612,16,66,04,34,03,0−1,2−12,4−0,52,9
Economías de mediano ingreso3,6-1,82,83,711,57,15,75,7-6,5-4,2-5,4-6,9
Sudáfrica3,7−1,82,63,611,57,15,85,8−7,1−4,0−5,0−6,7
Botswana3,1−6,06,35,112,68,16,16,24,9−5,1−7,6−7,7
Mauricio4,21,54,14,79,72,52,12,4−10,4−8,2−8,6−8,3
Namibia3,3−0,71,72,210,09,16,55,92,7−2,2−6,6−5,0
Swazilandia2,40,41,12,513,17,66,25,6−4,1−6,3−12,8−12,4
Cabo Verde5,94,15,05,56,81,21,42,0−12,4−19,4−25,1−24,3
Seychelles−0,9−7,64,05,037,031,83,22,5−44,7−23,1−32,5−28,8
Economías de bajo ingreso35,84,34,76,712,412,97,06,1-8,5-6,6-8,0-7,5
Etiopía11,29,97,07,725,336,43,89,3−5,6−5,0−7,8−9,3
Kenya1,52,14,15,813,111,88,05,0−6,9−6,2−6,7−6,4
Tanzanía7,45,56,26,710,312,17,85,0−9,8−9,4−8,0−8,2
Camerún2,92,02,62,95,33,03,02,7−1,8−2,7−4,3−4,9
Uganda8,77,15,66,47,314,210,57,5−3,2−4,8−5,3−6,1
Côte d’Ivoire2,33,83,04,06,31,01,42,52,47,34,43,2

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Benin, Burkina Faso, Burundi, Comoras, Eritrea, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Lesotho, Liberia, Madagascar, Malawi, Malí, Mozambique, Níger, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Togo, Zambia y Zimbabwe.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Benin, Burkina Faso, Burundi, Comoras, Eritrea, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Lesotho, Liberia, Madagascar, Malawi, Malí, Mozambique, Níger, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Togo, Zambia y Zimbabwe.

Gráfico 2.14.África subsahariana: Crecimiento medio del PIB real durante 2010–11

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.15.África subsahariana: Fuerte repunte

La caída del comercio y de los precios de las materias primas perjudicó a África subsahariana durante la crisis, pero la recuperación de ambas variables está sustentando el repunte. Los saldos fiscales anticíclicos y la estabilidad de los flujos de inversión directa también contribuyeron a amortiguar el impacto de la crisis en la región.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Crecimiento del PIB real de 2009 en relación con el crecimiento medio del PIB real durante 2003–07.

2 Excluidos Liberia, Santo Tomé y Príncipe y Zimbabwe.

Los shocks provocados por la crisis mundial golpearon África subsahariana principalmente a través del canal del comercio. Como reflejo de su mayor apertura comercial, las economías de mediano ingreso se contaron entre las más duramente perjudicadas dentro de la región. El producto de Sudáfrica cayó 1¾% en 2009. Aunque el repunte del comercio mundial está favoreciendo la recuperación, el crecimiento de Sudáfrica—a una tasa proyectada de 2½% en 2010 y de 3½% en 2011—se verá aminorado por el alto desempleo, las condiciones crediticias restrictivas y la reciente fortaleza del rand.

La caída de la demanda mundial y el desplome a los precios del petróleo también asestaron un golpe a los grandes exportadores de petróleo de la región. El superávit fiscal, que en algunos casos había sido sustancial, se redujo sensiblemente, y algunas economías pasaron a tener un déficit fiscal. Como resultado, en estas economías el crecimiento se desaceleró 3½ puntos porcentuales para pasar a ser del 4% en 2009, aunque el fuerte desempeño de la economía no petrolera permitió a Nigeria, el mayor productor de petróleo de la región, evitar una importante desaceleración. La recuperación de los precios del petróleo y la mayor demanda mundial elevarán la tasa de crecimiento de esas economías a 6¾% en 2010 y 7% en 2011.

En las economías de bajo ingreso de la región, la desaceleración de la actividad económica fue más moderada, debido a que su integración comercial y financiera es más limitada. El crecimiento en varias de las economías más frágiles incluso se aceleró el año pasado, principalmente como resultado de la aplicación de políticas más contundentes y una mayor asistencia para la reconstrucción tras los períodos de conflictos civiles, inestabilidad económica y shocks externos anteriores. En las economías de bajo ingreso en su conjunto, se proyecta que el producto crecerá 4¾% en 2010 y 6¾% en 2011.

Los riesgos para las perspectivas de la región son variados, pero tres de ellos merecen destacarse. Primero, además del impacto directo de una recuperación más vacilante en las economías avanzadas, un patrón de recuperación que diera lugar a grandes oscilaciones de los precios de las materias primas tendría efectos diversos en la región. Por ejemplo, un nivel de precios de la energía más alto de lo esperado beneficiaría a los exportadores de petróleo pero deprimiría el crecimiento y elevaría la inflación en los países que lo importan. Segundo, aunque la ayuda bilateral se sostuvo relativamente bien durante la caída de la economía mundial, las perspectivas para los flujos de asistencia oficial a la región en su conjunto está sujeta a riesgos a la baja, dadas las grandes caídas del producto de las principales economías donantes, la posibilidad de que su reactivación se demore mucho y la intensificación de las presiones fiscales. Por último, la incer-tidumbre política existente en varias economías, particularmente de África Occidental, podría llegar a deprimir su crecimiento económico y provocar efectos perjudiciales para sus vecinos.

La utilización de una política fiscal anticíclica durante la caída de la economía mundial, al contrario de lo sucedido en episodios similares del pasado, fue un hecho auspicioso para la región. En la mayoría de los casos, la sostenibilidad de la trayectoria de la deuda pública no ha quedado afectada negativamente, lo que atestigua la mejora de la posición fiscal de una serie de economías de África subsahariana en el período previo a la recesión. Al comenzar a recuperarse la demanda privada y externa, los países deberán recomponer su espacio fiscal, pasando del objetivo de corto plazo de estabilizar el producto a otros de mediano plazo, como el aumento del gasto en prioridades que potencien el crecimiento; por ejemplo, infraestructura, salud y educación.

Por último, atraer flujos de capital privado—y garantizar que la política macroeconómica pueda darles cabida con éxito—seguirá siendo un importante desafío. Más de un tercio de las economías de África subsahariana permanecen en los márgenes de los mercados internacionales de capital y dependen de fuentes oficiales de financiamiento externo. Para esas economías, las mismas reformas que se necesitan para elevar el potencial productivo—como promover el comercio y el desarrollo del sector financiero, alentar el ahorro interno y la inversión, elevar la calidad de la gestión de gobierno y fortalecer las instituciones—también permitirían atraer flujos de capital privado de manera sostenida. Para las economías más avanzadas de la región, la política macroeconómica deberá tomar en cuenta la reanudación de las entradas de capital extranjero para evitar el sobrecalentamiento de la economía, una apreciación injustificada de la moneda y un auge de precios de los activos.

1

Asociación de Naciones del Sudeste de Asia, integrada por Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam.

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