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Capítulo 3. La dinámica del desempleo durante las recesiones y las recuperaciones: La ley de Okun como punto de partida

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2010
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La economía mundial se está recuperando de la desaceleración más profunda desde la segunda guerra mundial, pero a un ritmo muy diferente según la región. Para muchas economías avanzadas, que fueron el epicentro de la crisis financiera, la recuperación será lenta, de acuerdo con las proyecciones. En ese sentido, un desempleo persistentemente elevado podría ser el principal reto que enfrentan estas economías a medida que la recuperación se afianza.

Durante la Gran Recesión, el producto y el desempleo reaccionaron de manera muy distinta entre las diferentes economías avanzadas (gráfico 3.1). Por ejemplo, en España e Irlanda, la tasa de desempleo aumentó alrededor de 7½ puntos porcentuales, a pesar de que el producto disminuyó más de 8% en Irlanda pero apenas la mitad en España. Además, aunque Alemania sufrió una caída del producto de alrededor de 7%, la tasa de desempleo bajó. Estas diferencias llevan a pensar que, más allá del impacto de las fluctuaciones del producto, la dinámica del desempleo responde también a las instituciones, las políticas y los shocks.

Gráfico 3.1.Variación de las tasas de desempleo y contracciones del producto durante la Gran Recesión1

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Dado que los PIB de Grecia y España todavía no han llegado a un punto mínimo según datos oficiales, la variación de la tasa de desempleo y la contracción del producto se miden desde el punto máximo hasta el punto de los datos más recientes.

Con ese telón de fondo, este capítulo aborda los siguientes interrogantes:

  • ¿Cómo se explica la dinámica del desempleo durante la Gran Recesión? ¿Por qué respondió de diferente manera en países que sufrieron caídas del producto parecidas?
  • ¿Cuáles son las perspectivas a corto plazo para la creación de empleos en vista de las actuales previsiones del producto? ¿Qué políticas pueden promover la creación de puestos de trabajo durante la recuperación?

Para responder a estas preguntas, este capítulo analiza sistemáticamente la dinámica del desempleo en una muestra de economías avanzadas durante recesiones y recuperaciones ocurridas en los 30 últimos años1. Como esa dinámica puede responder simplemente a fluctuaciones del producto, utilizamos la ley de Okun—la relación entre las variaciones de la tasa de desempleo y las variaciones del producto—como marco organizativo.

El capítulo examina en qué medida las instituciones y las políticas explican las variaciones de la ley de Okun entre países y a lo largo del tiempo. Luego estudia de qué manera las crisis financieras, los colapsos del sector de la vivienda, los shocks sectoriales y la incertidumbre pueden influir en la reacción del desempleo, más allá del impacto de las fluctuaciones del producto. Por último, analiza algunos temas candentes; a saber, los programas de reducción del tiempo de trabajo, los subsidios laborales y los mercados laborales duales (con contratos temporarios y permanentes).

Las principales determinaciones del capítulo son las siguientes:

  • La sensibilidad del desempleo en función del producto se incrementó durante los 20 últimos años en muchos países. Esto ocurrió como consecuencia de una reforma institucional significativa; en particular, la adopción de leyes de protección laboral menos estrictas y el uso más frecuente de contratos de empleo temporario.
  • Durante las recesiones, las crisis financieras, los grandes colapsos de los precios de la vivienda y otros shocks sectoriales hacen subir el desempleo por encima de los niveles proyectados por la ley de Okun. Durante las recuperaciones, el impacto de las crisis financieras y de los colapsos de los precios de la vivienda continúa frenando la creación de puestos de trabajo. Además, algunos datos indican que la intensificación de la incertidumbre macroeconómica desalienta el crecimiento del empleo.
  • Durante la Gran Recesión, el fuerte aumento que experimentó el desempleo en España y Estados Unidos puede explicarse en gran medida en función del impacto de la caída del producto previsto por la ley de Okun, el estrés financiero y el efecto del colapso de los precios de la vivienda. En los países que instituyeron extensos programas de reducción del tiempo de trabajo (Alemania, Italia, Japón y los Países Bajos), el aumento del desempleo fue inferior al nivel previsto de acuerdo con estos factores. La situación de otros países que experimentaron un desempleo más bajo es más enigmática (Canadá y el Reino Unido).
  • En varias economías avanzadas, la posibilidad de una reactivación lenta del producto y la naturaleza de la recesión reciente (crisis financiera combinada con un colapso de los precios de la vivienda) presagian tasas de desempleo a corto plazo persistentemente elevadas. Ante la perspectiva adicional de que el desempleo se transforme en una característica estructural, las palancas macroeconómicas normales—es decir, la política monetaria y la política fiscal—siguen siendo las herramientas principales para estimular el empleo a través de sus efectos en la actividad económica. En los países cuya tasa de desempleo continúa siendo alta y cuya economía está funcionando por debajo del potencial, se justifica continuar desplegando políticas de estímulo. También es esencial sanear el sector financiero, ya que los sectores con un uso intensivo de la mano de obra dependen en gran medida del crédito bancario.
  • Varias políticas laborales concretas podrían contribuir a reducir el desempleo, más allá de las políticas macroeconómicas y financieras convencionales, la promoción de la flexibilidad salarial y la mejora general de las instituciones laborales. En las economías con una incertidumbre macroeconómica persistente pero con una productividad laboral sólida, el uso de subsidios focalizados y provisionales para la contratación puede contribuir a la creación de puestos de trabajo. En los países con extensos programas de reducción del tiempo de trabajo, ponerles término e instituir al mismo tiempo seguros contra pérdidas salariales cuidadosamente diseñados también podría facilitar el desplazamiento de los trabajadores entre sectores. Por último, en los países con mercados laborales duales, la introducción de un sistema de contratos laborales indefinidos que ofrezcan una seguridad laboral paulatinamente mayor según la antigüedad podría contribuir a mejorar la formación de capital humano y ampliar las prestaciones por desempleo.

Para motivar el análisis de este capítulo, en la sección siguiente examinamos la dinámica general de los mercados laborales durante la Gran Recesión. Después abordamos los conceptos teóricos que sustentan el marco de la ley de Okun. Más adelante, examinamos de qué manera las instituciones alteran la relación entre el desempleo y el producto en cada país y a lo largo del tiempo, y estudiamos la dinámica del desempleo durante las recesiones y las recuperaciones, neutralizando las fluctuaciones del producto y los cambios de la ley de Okun a lo largo del tiempo. Finalmente, abordamos los principales interrogantes: ¿por qué respondió de distinta manera el desempleo en diferentes países durante la Gran Recesión?, ¿cuáles son las perspectivas de recuperación? y ¿qué políticas pueden contribuir a la creación de puestos de trabajo?

Dinámica general del mercado laboral durante la Gran Recesión

La evolución reciente del mercado laboral parece haber respondido más a la dinámica del empleo que a la disminución de las tasas de participación de la mano de obra, como lo muestra el hecho de que los indicadores amplios del desempleo (incluidos los trabajadores que se encuentran marginalmente adheridos a la fuerza laboral) exhiben las mismas tendencias que las tasas de desempleo regulares (gráfico 3.2). Las variaciones de las tasas de participación efectivas durante la Gran Recesión confirman esa determinación (gráfico 3.3). A pesar de la caída drástica del empleo, las tasas de participación de la fuerza laboral se mantuvieron bastante uniformes en la mayoría de los países, con la excepción de Irlanda.

Gráfico 3.2.Indicadores amplios de desempleo1

(Porcentaje)

Fuentes: Eurostat; Haver Analytics; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Este indicador de desempleo se define como w = (desempleo total + trabajadores marginalmente adheridos a la fuerza laboral)/(fuerza laboral civil + fuerza laboral marginalmente adherida).

2 En el caso de los países europeos, el indicador se define como “población inactiva; le gustaría trabajar pero no está buscando empleo”.

3 En el caso de Estados Unidos, el indicador se define como “no está en la fuerza laboral; quiere empleo”.

4 En el caso de Estados Unidos, el indicador se define como “trabajo a tiempo parcial por razones económicas”: w = (desempleo total + trabajadores marginalmente adheridos a la fuerza laboral + trabajo a tiempo parcial por razones económicas)/(fuerza laboral civil + fuerza laboral marginalmente adherida).

Gráfico 3.3.Evolución del empleo, el desempleo y la participación en la fuerza laboral

(Porcentaje de la población activa)1

Fuentes: Dirección de Estadísticas del Trabajo de Estados Unidos; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Población activa, 15–64 años.

2 Población activa, 16–64 años.

El gráfico 3.4 muestra la dinámica del mercado laboral durante la Gran Recesión y en ciclos anteriores en Estados Unidos, Alemania y Japón. Los paneles representan las fluctuaciones de la productividad de la mano de obra (producción por hora), horas trabajadas por empleado, tasa de empleo (proporción de la fuerza laboral) y participación de la fuerza laboral (proporción de la población) de acuerdo con la siguiente identidad:

Gráfico 3.4.Dinámica de la fuerza laboral en Estados Unidos, Alemania y Japón

(Todas las series se expresan según los niveles de un índice en que 100 equivale al punto máximo del ciclo; trimestres en el eje de la abscisa; nivel máximo del producto en t =0)

Fuentes: Haver Analytics; Institute for Employment Research; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

siendo Y el PIB real; P, la población; H, las horas; E, el empleo; y LF, la fuerza laboral.

Las diferencias entre Estados Unidos y Alemania son notables. En Estados Unidos, se registró una disminución más fuerte que en recesiones anteriores tanto en la tasa de empleo como en las horas trabajadas por empleado, pero la producción por hora registró un fuerte aumento a pesar de la marcada disminución del producto. En Alemania, la tasa de desempleo de hecho bajó, lo cual es aún más llamativo, teniendo en cuenta que la caída del producto durante la Gran Recesión fue mucho más pronunciada que en recesiones anteriores. Aparentemente, el ajuste se produjo a través de una reducción sustancial del número de horas trabajadas por empleado y de la producción por hora.

Es lógico preguntarse cómo se explica la diferencia de la dinámica entre Alemania y Estados Unidos. Una posibilidad es que puedan haber influido las divergencias entre instituciones y políticas laborales. Una protección legislativa más sólida puede suavizar la reacción del empleo durante una desaceleración económica2. Además, de acuerdo con los indicadores elaborados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las leyes de protección laboral son mucho más estrictas en Alemania que en Estados Unidos. Alemania también amplió decisivamente su programa de reducción del tiempo de trabajo (Kurzarbeit) durante la Gran Recesión, lo cual podría contribuir a aclarar por qué parte del ajuste ocurrió en horas trabajadas por empleado y no en pérdidas de puestos de trabajo.

Sin embargo, la marcada diferencia entre la dinámica de la producción por hora en Alemania y en Estados Unidos—al margen de que la caída del producto haya sido más grande en Alemania—lleva a pensar que se encuentran en juego otras fuerzas, más allá de las instituciones y de las políticas laborales. De hecho, la naturaleza de los shocks que sufrieron ambos países fue muy distinta: Estados Unidos experimentó un colapso de la vivienda combinado con una crisis financiera sistémica, en tanto que Alemania experimentó principalmente un shock de la demanda externa debido a su apertura económica.

El análisis de este capítulo evalúa el impacto de las instituciones, las políticas y los shocks (neutralizando las fluctuaciones del producto) en la dinámica del desempleo durante recesiones y recuperaciones de economías avanzadas. La ley de Okun es el marco del análisis, y la esbozamos a continuación

Uso de la ley de Okun como marco del análisis

La ley de Okun capta la relación entre el desempleo y el producto. Es una relación estadística que cuenta con el respaldo empírico firme de una amplia muestra representativa de países (véase Knotek, 2007; Moosa, 1997 y Okun, 1962). Como Okun la estimó originalmente, tiene una forma sencilla:

Aquí, α, es un coeficiente de intercepción y β (beta) es la elasticidad de la tasa de desempleo respecto del producto, que según las estimaciones de Okun rondó 0,3 en Estados Unidos a comienzos de la posguerra. El valor de α/β es el nivel mínimo del crecimiento del producto necesario para reducir la tasa de desempleo, dado un crecimiento de la fuerza laboral y de la productividad de la mano de obra.

El gráfico 3.5 sugiere que esta relación varía entre países y a lo largo del tiempo. En Suecia y el Reino Unido, la elasticidad de la tasa de desempleo (beta) siguió una tendencia ascendente durante los 20 últimos años. En Estados Unidos, no se observa una tendencia, pero el beta osciló a lo largo del tiempo.

Gráfico 3.5.Relación entre el desempleo y el producto a lo largo del tiempo

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Valor absoluto de la elasticidad del desempleo con respecto al producto estimada a partir de la relación de la ley de Okun estática, cuya regresión se efectúa utilizando períodos móviles de 40 trimestres.

Las variaciones de esta relación tienen implicaciones importantes para la dinámica del desempleo durante recesiones y recuperaciones. Por ejemplo, un beta más grande conduce a un mayor aumento proyectado del desempleo durante una recesión, dada una caída determinada del producto. El gráfico 3.5 apunta también a desplazamientos graduales de esta relación con el correr del tiempo (tendencias) y a desplazamientos episódicos de la relación (por ejemplo, aumento del beta de Estados Unidos durante la Gran Recesión). El análisis de este capítulo diferencia entre estos dos tipos de desplazamiento mediante una metodología con dos pasos principales.

Paso 1: Estimación de la ley de Okun por cada episodio de recesión

En el paso 1, para cada país de la muestra se estima una relación dinámica de la ecuación de la ley de Okun utilizando datos sobre el desempleo y el producto que abarcan los 20 años anteriores al comienzo de cada recesión. Un país que sufrió más recesiones tendrá más “episodios” con los que estimar la ley de Okun. Como todos los países de la muestra experimentaron al menos dos recesiones, el conjunto resultante de beta varía según el país y a lo largo del tiempo.

Estas variaciones de los beta reflejan los efectos de varias reformas críticas de las instituciones del mercado laboral (Boeri y van Ours, 2008):

  • Leyes de protección laboral. La aplicación de leyes de protección laboral más estrictas (costos más elevados de contratación y despido) debería dificultar el despido de trabajadores durante una desaceleración y la contratación durante una recuperación. Por lo tanto, debería conducir a una menor elasticidad del desempleo respecto de las variaciones del producto.
  • Prestaciones por desempleo. En teoría, el efecto de las prestaciones por desempleo (medido según la relación del ingreso reemplazado) es ambiguo. Durante las recesiones, un nivel más elevado de prestaciones limita el margen potencial de ajustes salariales, provocando más pérdidas de trabajos. Durante las recuperaciones, un nivel más elevado de prestaciones genera expectativas salariales más altas entre los trabajadores potenciales, restringiendo así la creación de puestos de trabajo3.
  • Contratos de empleo temporario. Los trabajadores con contratos temporarios gozan de una protección laboral inferior a la de los trabajadores con contratos regulares (indefinidos). Por ende, en las economías con una proporción relativamente más elevada de trabajadores con contratos temporarios, el desempleo debería ser más sensible a las variaciones del producto. Este aspecto tiene más relevancia desde la década de 1980 en muchos países, sobre todo en España (recuadro 3.1).

Otro factor importante es la flexibilidad salarial. Los sistemas salariales descentralizados pueden facilitar una flexibilidad salarial descendente, mitigando las pérdidas de empleos. En Japón, por ejemplo, los salarios nominales retrocedieron 4,4% en 2009 mediante recortes de las tasas salariales, las horas extra remuneradas y las bonificaciones. Los sistemas de negociación salarial colectiva centralizados, por otra parte, a veces pueden impedir el ajuste de los salarios en función de la deflación, lo cual agrava las pérdidas de empleo. Por ejemplo, en España, los sueldos contractuales se incrementaron casi 3% en 2009 pese a una caída del empleo de 7%. Desafortunadamente, el análisis de este capítulo no incluye directamente indicadores de los convenios salariales colectivos, que son sumamente imperfectos y no se publican con la frecuencia que necesitaríamos. Además, para captar plenamente la flexibilidad salarial es necesario analizar datos microeconómicos, de los que no se ocupa este capítulo. Sin embargo, otras variables institucionales incluidas aquí captan algunos aspectos de la variación de la flexibilidad salarial según el país.

Recuadro 3.1.La dualidad entre los contratos temporarios y permanentes: Indicadores, efectos y cuestiones de política

Las leyes de protección laboral (LPL)—es decir, las reglas que determinan el costo que supone para los empleadores el despido de los empleados—han estado sujetas a frecuentes revisiones de las políticas en los últimos 20 años. Solo 4 de los 26 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mantienen las LPL sin haberlas modificado en algún momento. A partir de una evaluación de las regulaciones nacionales, la OCDE elaboró un índice que se usa ampliamente para medir la severidad de las LPL. Las fluctuaciones de este índice desde 1990 (véase el primer cuadro) indican que las reformas durante ese período se orientaron en general a reducir los costos de despido, particularmente en los países que contaban con las normas más estrictas. En el cuadro se enumeran todos los países cuyas reformas de las LPL implicaron una variación del índice de más del 50% de la desviación estándar multinacional. Se observa asimismo una reducción de la media del índice general de los países de la OCDE y de la desviación estándar multinacional de este indicador (las dos filas inferiores).

En la mayoría de los casos estas reformas no modificaron las reglas de los contratos regulares, o de plazo indefinido, e incluso pueden haberlas hecho más restrictivas. Más bien, las reformas se efectuaron principalmente modificando las reglas para las nuevas contrataciones, introduciendo una amplia gama de contratos flexibles y de plazo fijo o ampliando el alcance de los actuales contratos temporarios. Según una encuesta sobre las reformas realizada por la Fondazione Rodolfo Debenedetti, en cooperación con el Instituto para el Estudio del Trabajo, el 92% de las modificaciones regulatorias de las LPL que conllevan una variación discreta del nivel del índice general no afectan a los trabajadores con contratos permanentes; dicho de otro modo, la estrategia de reforma tiene dos vertientes (es decir, es dual). Por ejemplo, en Italia, el denominado programa Treu de 1997 eliminó restricciones sobre el uso de contratos de plazo fijo e introdujo el empleo temporario mediante agencias de colocaciones sin modificar las reglas para los contratos de plazo indefinido. En Alemania, en 1997, la duración máxima de los contratos de plazo fijo se amplió de 9 a 12 meses, y se relajaron las restricciones sobre el número máximo de renovaciones de los contratos. Las series posteriores de pequeñas reformas en estos países siguieron incrementado marginalmente la flexibilidad, ya que se aplicaban solo a las nuevas contrataciones.

Como consecuencia de estas a reformas asimétricas, el uso de trabajadores temporarios, que había sido casi nulo en la mayoría de los países, ha aumentado constantemente. En los países con las disposiciones más estrictas sobre los contratos regulares de plazo indefinido aumentó considerablemente la proporción de contratos de plazo fijo (temporarios) dentro del empleo total en relación de dependencia. De hecho, el uso creciente de trabajadores temporarios no solo ha generado regímenes laborales duales, sino que ha hecho más difusa la diferencia entre el empleo en relación de dependencia y el empleo autónomo. En el primer gráfico se muestra, en el eje vertical, la proporción de trabajadores temporarios en 2008 y, en el eje horizontal, el índice de las LPL de los contratos temporarios en 1985. Se observa una fuerte relación positiva entre las dos variables (el coeficiente de correlación es 0,81).

Índice de severidad de las leyes de protección laboral (LPL) en la OCDE
LPL, contratos en generalLPL, contratos regulares
1990200819902008
Alemania3,172,122,583,00
Bélgica3,152,181,681,73
Dinamarca2,401,501,681,63
España3,822,983,882,46
Grecia3,502,732,252,33
Italia3,571,891,771,77
Países Bajos2,731,953,082,72
Portugal4,103,154,834,17
Suecia3,491,872,902,86
Media (todos los países de la OCDE)2,301,932,172,05
Desviación estándar (todos los países de la OCDE)1,170,850,990,85
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.Nota: El índice va de 0 a 6; los valores más altos denotan una mayor protección del empleo. “Contratos regulares” son contratos de empleo de plazo indefinido, a veces denominados contratos permanentes.
Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.Nota: El índice va de 0 a 6; los valores más altos denotan una mayor protección del empleo. “Contratos regulares” son contratos de empleo de plazo indefinido, a veces denominados contratos permanentes.

Proporción de trabajadores temporarios e índice de las leyes de protección laboral para los contratos regulares, 19851

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Employment Outlook; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 AUT: Austria; BEL: Bélgica; DNK: Dinamarca; FIN: Finlandia; FRA: Francia; DEU: Alemania; GRC: Grecia; IRE: Irlanda; ITA: Italia; JPN: Japón; NLD: Países Bajos; PRT: Portugal; ESP: España; SWE: Suecia; CHE: Suiza; GBR: Reino Unido; USA: Estados Unidos.

Trabajadores temporarios

(Porcentaje del empleo en relación de dependencia)

Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Labour Force Statistics; y cálculos del personal técnico del FMI.

Como se señaló, la proporción de contratos temporarios aumentó antes de la Gran Recesión en los países con LPL estrictas (segundo gráfico). No obstante, los trabajadores temporarios sufrieron la mayoría de las pérdidas de empleo relacionadas con la Gran Recesión, y por este motivo la proporción de contratos temporarios se ha reducido. Por ejemplo, en España el empleo de trabajadores temporarios disminuyó casi 20% (frente a una disminución de 7% registrada en el empleo total); casi 10% en Italia (frente a 1,5%); 6% en Francia (frente a 0,3%); y 2% en Alemania (frente a un aumento de 0,4% en el empleo total).

El carácter dual de estos mercados de trabajo también se hace evidente en la prima salarial que tienen los contratos permanentes, que se debe al mayor poder de negociación de los trabajadores regulares, así como al hecho de que los trabajadores con contratos flexibles no estén amparados por las LPL y a que su acceso a las prestaciones por desempleo es escaso o nulo. En el segundo cuadro se cuantifica la prima del empleo permanente. La primera columna muestra la prima salarial asignada a los contratos permanentes con respecto a los contratos de plazo fijo. Los resultados indican que en países como Italia, a los trabajadores con contratos permanentes se les paga, si las otras condiciones no varían, casi una cuarta parte más de lo que se les paga a los trabajadores con contratos de plazo fijo. Esta prima basada en precios puede compararse con el indicador cuantitativo de la segunda columna: la proporción de contratos temporarios dentro del empleo total en relación de dependencia. Las clasificaciones difieren (el coeficiente Spearman de correlación de las clasificaciones entre los dos indicadores de dualidad es 0,32), pero el Reino Unido se destaca por tener la menor disparidad de acuerdo con los dos indicadores. En la tercera columna consta otro indicador de dualidad: la probabilidad anual de transición de un contrato de plazo fijo a un contrato permanente. Cuanto más grande es esa probabilidad, menor es la disparidad entre el empleo permanente y el temporario. De hecho, el coeficiente de correlación entre este tercer indicador y los otros dos es negativo, aunque solo la correlación entre la transición y la prima salarial es estadísticamente significativa.

Disparidad entre el empleo temporario y el empleo permanente
Prima salarial

de los contratos permanentes1

(porcentaje)
Proporción de contratos

temporarios dentro del empleo

total en relación

de dependencia
Probabilidad anualde

transición de un contrato

temporario a uno permanente2
Alemania26,614,2
Austria20,18,947,4
Bélgica13,98,840,4
Dinamarca17,77,8
España16,931,928,3
Finlandia19,012,422,7
Francia28,913,713,6
Grecia10,312,931,3
Irlanda17,89,046,3
Italia24,113,431,2
Luxemburgo27,66,941,0
Países Bajos35,416,6
Portugal15,822,212,1
Suecia44,717,5
Reino Unido6,55,845,7
Fuentes: Panel de Hogares de la Comunidad Europea y European Union Survey of Income and Living Conditions.

Estimada como el coeficiente de una variable ficticia que capta los contratos permanentes, en una regresión del salario (mensual) masculino por empleo en relación de dependencia, teniendo en cuenta nivel educativo, la antigüedad y el sector (general) de pertenencia:

log(Wi)=α+β1EDUi+β2EDUi2+γ1TENi+γ2TENi2+δPERMi+U,

Siendo i los casos individuales, w los salarios mensuales de las personas, EDU los años de escolaridad, TEN los años de antigüedad y PERM la variable ficticia de los contratos permanentes.

Estimada a partir de registros compaginados de European Union Survey of Income and Living Conditions correspondientes a 2004–07.

Fuentes: Panel de Hogares de la Comunidad Europea y European Union Survey of Income and Living Conditions.

Estimada como el coeficiente de una variable ficticia que capta los contratos permanentes, en una regresión del salario (mensual) masculino por empleo en relación de dependencia, teniendo en cuenta nivel educativo, la antigüedad y el sector (general) de pertenencia:

log(Wi)=α+β1EDUi+β2EDUi2+γ1TENi+γ2TENi2+δPERMi+U,

Siendo i los casos individuales, w los salarios mensuales de las personas, EDU los años de escolaridad, TEN los años de antigüedad y PERM la variable ficticia de los contratos permanentes.

Estimada a partir de registros compaginados de European Union Survey of Income and Living Conditions correspondientes a 2004–07.

Efectos en el desempleo

Las reformas asimétricas, o duales, de la LPL han incrementado la sensibilidad del empleo y el desempleo a las variaciones del producto. Los empleadores pueden contratar trabajadores temporarios durante las expansiones y prescindir de ellos durante las desaceleraciones; y no tienen que afrontar ningún costo de despido. Los trabajadores con contratos de plazo fijo (temporarios) suelen estar protegidos contra despido durante el plazo de vigencia de sus contratos, y por lo general hay restricciones (vinculantes) sobre el número de contratos temporarios que una empresa puede suscribir. Por lo tanto hay un cierto rezago en el aumento del número de trabajadores temporarios durante las expansiones y en su reducción durante las desaceleraciones, y un período prolongado de expansión puede crear una importante “reserva” de trabajadores temporarios, mientras que una recesión larga podría reducir significativamente su proporción dentro del empleo total. Esto significa que, en los países con un mayor número de trabajadores temporarios, las pérdidas de empleo durante una recesión podrían ser mayores. Inversamente, una proporción menor de trabajadores temporarios en el punto mínimo del ciclo económico o menos restricciones sobre el uso de los contratos flexibles (lo cual puede reflejarse en la prima salarial en el segundo cuadro) implica un mayor potencial de generación de empleo durante las expansiones.

Demanda de trabajo y el efecto “luna de miel”

El efecto de la dualidad del mercado laboral en el empleo se ilustra en el tercer gráfico, que muestra la demanda de trabajo como una función de los salarios en dos situaciones extremas: una recesión (curva de la izquierda) y una expansión (curva de la derecha). Cuando el trabajo es perfectamente flexible, la empresa, en condiciones óptimas, contrata en A cuando las condiciones son desfavorables y en B cuando son favorables. Si hay LPL estrictas, la empresa en cambio fijará el empleo medio en C para evitar pagar costos de despido. Al introducirse los contratos temporarios, la empresa aprovecha cualquier flexibilidad de contratación cuando la actividad es dinámica, acumulando gradualmente una reserva de trabajadores temporarios, pero se enfrenta a una flexibilidad limitada cuando la actividad decae, porque solo puede reducir el número de trabajadores temporarios y no el número de trabajadores permanentes. Por consiguiente, durante el ciclo el empleo se desplazará entre B y C, incrementando el empleo medio en comparación con un mercado laboral completamente rígido.

Las empresas que se enfrentan a LPL estrictas ajustarán el empleo a lo largo del ciclo económico solo en la medida en que lo permita la rotación natural: durante las reactivaciones sustituirán los trabajadores que abandonen voluntariamente la empresa, y durante las desaceleraciones dejarán las vacantes sin llenar y permitirán que el empleo disminuya de manera natural. Por lo tanto, el aumento del empleo medio relacionado con la introducción de los contratos temporarios será transitorio, y dará lugar a una especie de “efecto luna de miel” (véase Boeri y Garibaldi, 2007). Si las regulaciones lo permitieran, los contratos de plazo fijo podrían ser sustituidos por contratos permanentes por cada trabajador contratado durante el ciclo, pero entonces la “luna de miel” terminaría, porque el empleo se desplazaría de A a B, tal como en el mercado laboral flexible.

Esta representación simple y estilizada indica lo siguiente:

  • El empleo debería ser más sensible a las variaciones de producto en los mercados de trabajo duales que en los mercado de trabajo con LPL estrictas (véase también Costain, Jimeno y Thomas, de próxima publicación).
  • La proporción de trabajadores temporarios debería incrementar la elasticidad empleo-producto durante una recesión; el incremento será mayor cuanto más corto sea el plazo de los contratos temporarios.
  • Por el contrario, el aumento de la sensibilidad del empleo a las variaciones del producto durante una recuperación debería ser mayor cuanto más reducida sea la proporción inicial de trabajadores temporarios (respecto a cualquier umbral fijado mediante regulaciones) y cuanto menos estrictas sean las regulaciones relativas a la duración y renovación de los contratos temporarios.

Cuestiones de política

Los contratos temporarios pueden incrementar el empleo significativamente durante las reactivaciones. Sin embargo, las fuertes pérdidas de puestos de trabajo relacionadas con esos contratos durante la Gran Recesión han generado una intensa presión para eliminar gradualmente tales acuerdos. Las empresas que prevén una restricción del uso de los contratos temporarios pueden estar menos dispuestas a contratar conforme la recuperación se afiance. De hecho, la suspensión de los contratos temporarios tras una recesión exacerba los peores aspectos del mercado laboral dual: los trabajadores temporarios se ven más afectados por el desempleo durante la desaceleración y, posteriormente, se enfrentan a una menor creación de puestos de trabajo durante la recuperación.

Para aprovechar el efecto luna de miel e incentivar la creación de puestos de trabajo durante la recuperación, las autoridades deberían procurar preservar de manera creíble la flexibilidad del mercado laboral, aun si hay presiones para hacer más estrictas las LPL.

Otra cuestión de política es la que guarda relación con el impacto negativo del empleo temporario en la formación de capital humano. Los trabajadores temporarios reciben menos capacitación que los trabajadores con contratos permanentes (cuarto gráfico). Las recuperaciones tras crisis financieras suelen caracterizarse por un mayor uso de los contratos temporarios, ya que la incertidumbre y la escasez de liquidez hacen que las empresas eviten los compromisos a largo plazo. En Japón y Suecia, la proporción de contratos temporarios aumentó marcadamente en los años noventa tras las crisis financieras. Esto significa que una nueva generación de trabajadores podría enfrentarse a una falta de oportunidades de capacitación como resultado de la Gran Recesión.

Capacitación práctica en el trabajo: Diferencia entre el empleo temporario y el empleo permanente

(Porcentaje)

Fuente: Panel de Hogares de la Comunidad Europea.

Una manera de incentivar la contratación durante la recuperación y de fomentar la capacitación práctica en el trabajo consiste en tender un puente entre los dos niveles del mercado laboral estableciendo un sistema de seguridad laboral paulatina. Concretamente, las autoridades podrían promover un ingreso gradual de los trabajadores al mercado de contratos permanentes, incrementando progresivamente los costos que han de asumir los empleadores al despedir a un trabajador con contrato indefinido conforme a la antigüedad del empleado en la empresa.

Un sistema de seguridad laboral paulatina podría incluir los contratos permanentes, pero con una indemnización por despido establecida por ley que aumente gradualmente junto con la antigüedad (por ejemplo, cinco días de pago de indemnización por cada trimestre trabajado) hasta el máximo permitido por las regulaciones nacionales. Esto reduciría la incertidumbre para las empresas, rebajaría los costos de protección laboral para los empleadores y promovería la flexibilidad sin crear un mercado laboral dual.

El autor de este recuadro es Tito Boeri.

Paso 2: Calcular los errores de proyección

Basándose en las relaciones estimadas de la ley de Okun correspondientes a cada país, se efectúan proyecciones sobre el desempleo 1) durante recesiones y 2) durante recuperaciones, en ambos casos utilizando las variaciones observadas del producto. Se comparan las tasas de desempleo efectivas con las tasas previstas para calcular los errores de proyección del comportamiento del desempleo en las recesiones y las recuperaciones4. Este método de dos pasos proporciona una presentación clara e intuitiva de los efectos separados de otros factores episódicos, más allá de las variaciones del producto, que pueden afectar al desempleo; por ejemplo:

  • Crisis y estrés financiero. Históricamente, en comparación con las recesiones normales, las recesiones acompañadas de crisis financieras se caracterizaron por caídas considerablemente más pronunciadas y recuperaciones más dilatadas de la tasa de empleo (gráfico 3.6)5. Sin embargo, la caída del producto también fue mayor durante esos episodios, de modo que el impacto condicional no está claro. Numerosos estudios a partir de Bernanke y Gertler (1989) muestran de qué manera el balance de una empresa puede amplificar las fluctuaciones del ciclo económico. Por ejemplo, las empresas que están más apalancadas antes de una recesión pueden experimentar una necesidad más apremiante de desapalancamiento si la recesión está vinculada a una contracción del crédito (Sharpe, 1994)6. En este caso, el impacto condicional en el desempleo se evalúa relacionando los errores de proyección con la existencia de una crisis financiera y el nivel de estrés financiero.
  • Shocks sectoriales. Entre los ejemplos de shock sectorial cabe mencionar el impacto negativo de los colapsos de los precios de la vivienda en los trabajadores de los servicios inmobiliarios y de construcción, de las crisis financieras en los empleos del sector financiero y de la caída del comercio internacional en los empleos del sector de los bienes transables en economías abiertas. Nuevamente, esos shocks probablemente reduzcan el producto, dificultando la observación del impacto condicional en el desempleo. Cuando esos shocks afectan a un sector de baja productividad (por ejemplo, el sector de la construcción después de un colapso de la vivienda) el impacto condicional puede ser más fuerte.
  • Incertidumbre. En comparación con una recesión más normal, puede haber más incertidumbre en torno a la demanda futura después de un profundo colapso de los precios de los activos o de una gran crisis, ya que las empresas pueden ser más renuentes a contratar nuevos empleados y probablemente opten por limitarse a ajustar las horas de los empleados ya contratados (Bloom, 2009).
  • Políticas económicas. Por último, las políticas económicas pueden afectar al impacto condicional de las variaciones del producto en la dinámica del desempleo. Existe la impresión de que en Alemania el Kurzarbeit frenó el aumento del desempleo durante la Gran Recesión porque los empleadores tenían incentivos para adaptarse a la caída de la demanda recortando las horas trabajadas por empleado, y no eliminando puestos de trabajo.

Gráfico 3.6.Reacciones del producto per cápita y la tasa de empleo durante recesiones anteriores1

(Todas las series se expresan según los niveles de un índice en que 100 equivale al punto máximo; trimestres en el eje de la abscisa; nivel máximo del producto en t = 0; la línea continua representa la media y las líneas discontinuas representan el intervalo de confianza de 95%)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Episodios anteriores de recesiones con crisis financieras: Alemania (1980), Australia (1990), España (1978), Italia (1992), Japón (1993 y 1997), Noruega (1988), el Reino Unido (1973 y 1990) y Suecia (1990). Episodios actuales con crisis financieras: Bélgica (2008), Estados Unidos (2008), Irlanda (2008), los Países Bajos (2008) y el Reino Unido (2008).

Paso 1: La ley de Okun en distintos países y a lo largo del tiempo

El primer paso del análisis consiste en estimar las ecuaciones de la ley de Okun correspondientes a cada una de las economías avanzadas de la muestra durante el período previo a una recesión. Para identificar los ciclos, seguimos el procedimiento utilizado en el capítulo 3 de la edición de abril de 2009 de Perspectivas de la economía mundial, que utiliza las variaciones trimestrales del PIB real para determinar los puntos máximos y mínimos de los ciclos. La fase de recesión se define como la trayectoria cíclica que va del punto máximo al mínimo; para simplificar, la fase de recuperación se define como los ocho primeros trimestres después de un punto mínimo7.

Como puede haber rezagos entre las variaciones del producto y la reacción del desempleo, el análisis utiliza una especificación dinámica general de la ley de Okun, que permite también la variación de los beta durante las recesiones. Para hacer lugar a las diferencias entre la dinámica de cada país, se identifica un rezago de duración óptima para cada país y cada recesión8.

Como se mencionó, la muestra abarca 20 años (80 observaciones trimestrales), un plazo suficientemente corto para evitar la inestabilidad en la relación, y a la vez lo suficientemente prolongado como para abarcar por lo menos dos ciclos económicos. Dado que no se dispone de datos trimestrales previos a la década de 1960, el primer episodio de recesión por lo general ocurre a comienzos de la década de 1980. En nuestra muestra de 21 economías avanzadas, eso significa que hay más de 80 episodios de recesión.

Como la ecuación de la ley de Okun permite los efectos rezagados, el impacto a corto plazo de una variación del producto en la tasa de desempleo puede ser distinto del impacto a largo plazo. Por ejemplo, después de un shock de la demanda, puede transcurrir cierto tiempo antes del despido de empleados, en gran medida porque inicialmente los empleadores quizá no estén seguros de que el shock de la demanda sea pasajero. Nuestro análisis se centra en el impacto a largo plazo, que se denomina beta dinámico (véanse la fórmula y la derivación en el apéndice 3.2).

La variación de los beta dinámicos según el episodio de recesión debería captar las diferencias entre las instituciones de distintos países y a lo largo del tiempo9.

Variación de los beta dinámicos a lo largo del tiempo y entre países

El gráfico 3.7 muestra el beta dinámico promedio de las economías avanzadas durante episodios de recesión de las décadas de 1980, 1990 y 2000.

Gráfico 3.7.Multiplicadores beta dinámicos: El impacto a largo plazo de las fluctuaciones del producto en la dinámica de la tasa de desempleo

Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Promedios tomados de los beta dinámicos correspondientes a cada recesión en cada economía cada década.

2 AUT: Austria; BEL: Bélgica; CAN: Canadá; CHE: Suiza; DEU: Alemania; DNK: Dinamarca; ESP: España; FIN: Finlandia; FRA: Francia; GBR: Reino Unido; GRC: Grecia; IRE: Irlanda; ITA: Italia; JPN: Japón; NLD: Países Bajos; NOR: Noruega; NZL: Nueva Zelandia; PRT: Portugal; SWE: Suecia; USA: Estados Unidos.

  • El desempleo es ahora más sensible a las variaciones del producto. El beta dinámico promedio aumentó de alrededor de 0,25 en la década de 1990 a 0,36 en la década de 2000. Entre la década de 1980 y la de 1990 había disminuido, pero esa variación no fue significativa.
  • Existe una variación significativa entre países. Durante los 20 últimos años, España exhibió la respuesta promedio más grande de la tasa de desempleo frente a las variaciones del producto (alrededor de 0,8). La respuesta también fue elevada en Canadá, pero solo durante las recesiones. Los elevados beta dinámicos de Suecia y del Reino Unido probablemente reflejen la reforma laboral significativa de los 20 últimos años. Otros dos países escandinavos—Noruega y Dinamarca—tienen los beta dinámicos más bajos. Las grandes economías continentales europeas (Alemania, Francia e Italia), junto con Estados Unidos, tienen beta dinámicos que se ubican alrededor de la mitad de la distribución.

Impacto de las instituciones

El cuadro 3.1 muestra regresiones de beta dinámicos utilizando varios indicadores de las instituciones del mercado laboral10.

Cuadro 3.1.Factores que influyen en la sensibilidad del desempleo a las variaciones del producto1
(1)(2)(3)(4)(5)
Ley de Okun con duración óptima de rezago
Leyes de protección laboral2−0.05

[0,025]*
−0,062

[0,025]**
−0,058

[0,033]*
Indemnización por desempleo0,117

[0,103]
0,262

[0,100]**
0,233

[0,097]**
Proporción de trabajadores temporarios0,014

[0,005]**
0,015

[0,006]**
Constante0,415

[0,062]***
0,368

[0,063]***
0,144

[0,066]**
0.584

[0,088]***
0,383

[0,106]***
Observaciones6984596959
R20,050,020,110,140,22
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

La variable dependiente es el multiplicador beta vinculado a la ley de Okun sobre empleo.

Para la especificación (5) solo se utilizan los subíndices vinculados a contratos regulares.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

La variable dependiente es el multiplicador beta vinculado a la ley de Okun sobre empleo.

Para la especificación (5) solo se utilizan los subíndices vinculados a contratos regulares.

  • Como era de esperar, una legislación de protección laboral menos estricta y un porcentaje más elevado de trabajadores temporarios producen un beta más elevado y en términos generales son significativos11.
  • La relación de sustitución de las prestaciones por desempleo también tiene un efecto positivo, lo cual significa que el efecto de destrucción de puestos de trabajo es más fuerte que el efecto de creación de puestos de trabajo.
  • Es posible estimar la magnitud de los efectos. Usando la regresión de la especificación 5, un aumento de 10 puntos porcentuales de la proporción de trabajadores con contratos temporarios (la diferencia aproximada entre Portugal y España) incrementa el beta dinámico 0,15 puntos porcentuales, en tanto que el aumento de la rigurosidad de las leyes de protección laboral de los contratos regulares—llevándola del nivel de Estados Unidos al de Alemania—reduce el beta dinámico alrededor de 0,16 puntos porcentuales. Ampliar las prestaciones por desempleo, llevándolas del nivel del Reino Unido al de España, incrementa el beta alrededor de 0,1 puntos porcentuales.

Paso 2: Análisis de los “errores de proyección” de la tasa de desempleo

El análisis de la sección anterior muestra cómo las variables que se mueven lentamente, como las diferencias institucionales, influyen en las fluctuaciones de la dinámica del desempleo de los distintos países y a lo largo del tiempo. Esta sección examina de qué manera los factores episódicos—crisis financieras, shocks sectoriales, incertidumbre y políticas económicas—alteran la relación entre el desempleo y el producto durante las recesiones y las recuperaciones.

Las estimaciones de la ley de Okun calculadas con las muestras trimestrales previas a una recesión a lo largo de 20 años sirven para producir previsiones trimestrales fuera de la muestra de variaciones de la tasa de desempleo. La diferencia entre la variación efectiva del desempleo (Δut) y su valor previsto usando las estimaciones de la ley de Okun (Δu^t) produce el error de proyección del desempleo:

Se calculan los errores de proyección del desempleo tanto para la fase de recesión como para la fase de recuperación de cada episodio. La presencia de errores de proyección significa que hay factores episódicos que podrían ayudar a explicar la dinámica del desempleo12. Los resultados de la regresión (cuadros 3.2 y 3.3) revelan la influencia de estos factores13.

Cuadro 3.2.Errores de proyección del desempleo durante recesiones
(1)(2)(3)(4)(5)(6)(7)(8)
Crisis financiera0,702

[0,185]***
Índice de estrés financiero (IEF, promedio móvil de cuatro trimestres)0,209

[0,106]**
−0,605

[0,50]**
0,266

[0,112]**
0,181

[0,114]
IEF × apalancamiento de las empresas (en el punto máximo)0,034

[0,011]***
Desplome de precios de la vivienda10,085

[0,022]***
0,08

[0,024]***
0,066

[0,024]***
Dispersión del mercado de valores (promedio móvil de cuatro trimestres)0,627

[0,301]**
1,32[0,420]***
Dispersión en las previsiones del PIB (promedio móvil de cuatro trimestres)−0,037

[0,106]
Constante0,228

[0,100]**
0,129

[0,123]
0,057

[0,115]
0,079

[0,132]
0,269

[0,108]**
−0,069

[0,112]
−0,148

[0,143]
−0,271

[0,147]*
Observaciones341257154303329136233232
R20,040,020,060,050,010,000,090,12
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Cuadro 3.3.Errores de proyección del desempleo durante recuperaciones
(1)(2)(3)(4)(5)(6)(7)(8)
Recuperación tras una crisis financiera0,256

[0,124]**
Índice de estrés financiero (IEF, promedio móvil de cuatro trimestres)0,215

[0,071]***
−0,110

[0,279]
0,211

[0,075]***
0,230

[0,085]***
IEF × apalancamiento de las empresas (en el punto mínimo de la recesión)0,011

[0,010]
Recuperación del desplome de precios de la vivienda1−0,007

[0,013]
−0,016

[0,013]
−0,015

[0,013]
Dispersión del mercado de valores (promedio móvil de cuatro trimestres)0,013

[0,119]
−0,153

[0,232]
Dispersión en las previsiones del PIB (promedio móvil de cuatro trimestres)0,06

[0,050]
Constante−0,181

[0,055]***
−0,075

[0,052]
−0,061

[0,063]
−0,123

[0,070]*
−0,143

[0,057]**
−0,097

[0,056]*
−0,029

[0,073]
−0,004

[0,089]
Observaciones504377271446455160365357
R20,010,020,020,000,000,010,020,02
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Crisis y estrés financiero

Las crisis financieras tienen un impacto significativo durante las recesiones e incrementan el desempleo alrededor de 0,7 puntos porcentuales (cuadro 3.2, especificación 1). Un indicador más amplio (y continuo) del estrés financiero también está vinculado a errores de proyección del desempleo mayores (cuadro 3.2, especificación 2)14. El impacto del estrés financiero durante las recesiones se ve amplificado por el grado de apalancamiento de las empresas de la economía, como lo predicen los estudios ya publicados (cuadro 3.2, especificación 3)15.

Durante la fase de recuperación, el hecho de que la recesión haya estado vinculada a una crisis financiera marca una diferencia significativa, e incrementa la tasa de desempleo alrededor de 0,3 puntos porcentuales (cuadro 3.3, especificación 1). Un aumento del indicador de estrés financiero de una desviación estándar también está vinculado a un alza del desempleo de alrededor de 0,2 puntos porcentuales (cuadro 3.3, especificación 2).

Colapsos de los precios de la vivienda

A diferencia del estrés financiero, los colapsos de los precios de la vivienda tienen más probabilidades de influir en los errores de proyección del desempleo a través de un shock sectorial; a saber, el empleo en el sector de la construcción. Para captar ese efecto, utilizamos una variable ficticia representativa de los colapsos de los precios de la vivienda con la proporción del empleo en el sector de la construcción16. La especificación 4 del cuadro 3.2 muestra que esta variable está positivamente asociada a los errores de proyección del desempleo durante las recesiones17. Aunque muchos de los grandes colapsos de los precios de la vivienda están asociados a crisis financieras, esta variable continúa teniendo un impacto independiente aun después de neutralizar el nivel del estrés financiero (cuadro 3.2, especificaciones 7 y 8).

No existe una relación significativa entre las recuperaciones que siguen a un colapso de los precios de la vivienda y un nivel más elevado de errores de previsión del desempleo (cuadro 3.3, especificación 4). Sin embargo, existe una relación significativa con un nivel más bajo de errores de proyección del empleo (cuadro 3.8). Una interpretación posible es que los colapsos de los precios de la vivienda están asociados a disminuciones de las tasas de participación de la mano de obra; por ejemplo, los emigrantes que trabajan en la construcción y que regresan a sus países de origen.

Shocks sectoriales

La ausencia de colapsos de la vivienda no implica una ausencia de shocks sectoriales. Para someter este canal a prueba, utilizamos el grado de dispersión de los rendimientos del mercado de valores como indicador de los shocks sectoriales18. Un grado de dispersión mayor indica que la rentabilidad prevista de los sectores en cuestión, medida de acuerdo con su rentabilidad bursátil, diverge del promedio de todos los sectores, lo cual revela un shock sectorial específico. La especificación 5 del cuadro 3.2 muestra que el impacto de la dispersión durante una recesión es positivo y estadísticamente significativo; un aumento de una desviación estándar del indicador de la dispersión en el mercado de valores está vinculado a un desempleo alrededor de 0,2 puntos porcentuales mayor. El indicador de la dispersión en el mercado de valores continúa teniendo impacto aun después de neutralizar el nivel del estrés financiero y la incidencia de un colapso de los precios de la vivienda (cuadro 3.2, especificación 8).

Durante la recuperación, el indicador global de la dispersión en los mercados de valores pierde significación (cuadro 3.3, especificación 5).

Incertidumbre

No abundan los buenos indicadores de la incertidumbre a nivel de país. Algunos, como el VIX, son representativos del grado de aversión mundial al riesgo, pero no captan la variación entre un país y otro19. En cierta medida, la incertidumbre específica de cada país queda reflejada en algunos componentes del índice de estrés financiero. Además, este capítulo utiliza la dispersión de las proyecciones del PIB publicadas en la serie Consensus Forecasts como indicador de la incertidumbre20. Sin embargo, ese indicador apenas abarca más o menos la mitad de los países incluidos en nuestra muestra y generalmente sus datos comienzan a principios o mediados de la década de 1990. De todos modos, este canal de incertidumbre no tiene un impacto significativo en los errores de proyección ni de las recesiones ni de las recuperaciones (cuadro 3.2, especificación 6), pero sí tiene un impacto significativo y negativo en los errores de proyección de la recuperación del crecimiento del empleo (cuadro 3.8, especificación 6).

Cuestiones centrales: Los propulsores de la dinámica de la Gran Recesión y las perspectivas de recuperación

Esta sección utiliza el análisis precedente para explicar la respuesta del desempleo durante la Gran Recesión y las perspectivas de desempleo durante la recuperación.

La Gran Recesión fue una crisis financiera internacional que tuvo entre sus características correcciones profundas de los precios de la vivienda en varios países. Como se señaló, las variaciones de la tasa de desempleo y las caídas del producto variaron tremendamente entre las economías avanzadas (véase el gráfico 3.1). ¿Qué parte de la reciente dinámica de la tasa de desempleo podemos explicar? En particular, ¿cuánta importancia podemos atribuirle a las caídas del producto, las diferencias institucionales (captadas por los beta dinámicos) y los factores episódicos estudiados?

Los efectos de las caídas del producto, la reforma institucional y los factores episódicos durante la Gran Recesión

Como primer paso para abordar estos interrogantes, el gráfico 3.8 examina la variación prevista de la tasa de desempleo utilizando las estimaciones de los betas dinámicos y las caídas efectivas del producto. En muchos países, una parte considerable de la variación total del desempleo durante la Gran Recesión puede explicarse con el valor previsto basado en la ley de Okun.

Gráfico 3.8.Descomposición de la variación real de la tasa de desempleo durante la Gran Recesión

(Variación en puntos porcentuales entre los puntos máximo y mínimo)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

  • España sufrió el aumento más grande del desempleo entre las economías avanzadas de la muestra, pero ese episodio puede explicarse en gran medida: España tiene el beta dinámico más elevado entre las economías avanzadas (es decir, una respuesta muy elástica del desempleo en función del producto), que refleja la prevalencia de los contratos temporarios. El país sufrió también una caída considerable del producto21.
  • En Canadá y el Reino Unido, los valores previstos son aún más grandes que los aumentos efectivos del desempleo. En el Reino Unido, eso se debe a un aumento significativo del beta dinámico durante las dos últimas décadas y a una caída sustancial del producto (alrededor de 6%). En Canadá, la explicación es un beta dinámico relativamente más grande durante las recesiones y una caída del producto considerable pero menor que la del Reino Unido.
  • Irlanda sufrió el segundo aumento más grande del desempleo entre los países de la muestra. Aunque experimentó la segunda caída más aguda del producto (más de 8%)—superada solo por Finlandia—, su beta dinámico es uno de los más bajos (menos de 0,2), de modo que el aumento previsto del desempleo es menos de la mitad del aumento efectivo.
  • En Estados Unidos, la variación prevista utilizando la ley de Okun puede explicar una parte considerable del aumento de casi 4% que registró la tasa de desempleo durante la Gran Recesión. Esto se debe a que el beta dinámico y la caída del producto fueron moderados en comparación con los de otras economías avanzadas.

El siguiente paso consiste en añadir el papel de los factores episódicos a las variaciones previstas de las tasas de desempleo derivadas de la ley de Okun. El gráfico 3.9 muestra el desglose de la variación acumulativa del desempleo en términos del componente previsto de la ley de Okun, el impacto del estrés financiero y los colapsos de los precios de la vivienda, y el componente residual inexplicado de las economías más grandes y de las que tienen una dinámica particularmente interesante.

Gráfico 3.9.Descomposición de la variación acumulada de la tasa de desempleo durante la Gran Recesión

(Variación en puntos porcentuales entre los puntos máximo y mínimo, algunas economías)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 El índice de tensión financiera no está disponible en el caso de Irlanda.

2 Los datos detallados sobre los programas de reducción del tiempo de trabajo para calcular el equivalente de trabajadores a tiempo completo solo se pudieron obtener en los casos de Alemania e Italia.

En varios países, como Canadá, Estados Unidos, los Países Bajos y el Reino Unido, el grado elevado de estrés financiero puede explicar otros 0,4–0,6 puntos porcentuales del aumento de la tasa de desempleo22. Los colapsos de los precios de la vivienda también son un factor considerable que contribuye al aumento de la tasa de desempleo, especialmente en países como España e Irlanda, en los que la proporción del empleo en el sector de la construcción era relativamente alta.

Importancia de los programas de reducción del tiempo de trabajo e incógnitas restantes de la Gran Recesión

El impacto previsto de las caídas del producto utilizando las estimaciones de la ley de Okun, el estrés financiero y los colapsos de los precios de la vivienda explican más que el aumento acumulativo del desempleo en varios países, como lo muestran los componentes inexplicados negativos del gráfico 3.9. Corresponde preguntarse si esa respuesta del desempleo más baja de lo previsto puede explicarse en términos de la expansión sin precedentes de los programas de reducción del tiempo de trabajo, que promovieron el ajuste a los shocks de la demanda reduciendo las horas trabajadas y no destruyendo puestos de trabajo23.

Existen datos detallados sobre Alemania e Italia, y en estos dos países el aumento de la participación en estos programas durante la Gran Recesión rondó entre 0,5% y 1,5% de la fuerza laboral, respectivamente24. El gráfico 3.9 incluye la contribución de los programas de reducción del tiempo de trabajo de ambos países, presumiendo que, de no haberlos adoptado, un número equivalente al número de trabajadores a tiempo completo que participaron habrían sido despedidos. En Alemania, el aumento resultante del desempleo explicaría alrededor de un tercio del componente inexplicado. En Italia, por otra parte, la inclusión de los programas de reducción del tiempo de trabajo produce un componente inexplicado positivo.

Idealmente, este cálculo se extendería a todos los países que emplean este tipo de programa. Sin embargo, no existen datos detallados sobre las tasas de participación en otros países. Corresponde observar, no obstante, que los otros dos países con extensos programas de reducción del tiempo de trabajo—Japón y los Países Bajos—también exhiben componentes inexplicados negativos, aunque en el caso de Japón también contribuyó la caída de los sueldos nominales. En el recuadro 3.2 se exponen las principales características de los programas de reducción del tiempo de trabajo más extensos. Entre otras ventajas, estos programas estabilizan el empleo; evitan gastos innecesarios de despido, contratación y reorientación profesional; y contrarrestan las presiones de deflación salarial que pueden ocurrir en una recesión grave25. Sin embargo, también acarrean ciertos costos; por ejemplo, obstaculizan la circulación de la mano de obra entre sectores. Así, en Italia, la descomposición sectorial de las horas de los programas de reducción del tiempo de trabajo indica que alrededor de 55% de las horas subsidiadas están concentradas en dos sectores manufactureros en declive (textiles e industrias mecánicas), que representan menos del 10% del empleo. Este tema se retoma más adelante, al analizar las políticas apropiadas para la recuperación.

La dinámica del desempleo en Canadá y el Reino Unido sigue siendo difícil de explicar: ambos tienen componentes inexplicados negativos considerables, pero no implementaron programas de reducción del tiempo de trabajo. En el Reino Unido, la moderación salarial quizá contribuya a explicar parte de esta incógnita26. Otro factor en juego puede ser el hecho de que la caída del producto estuviera concentrada en sectores de gran productividad, lo cual moderó el aumento del desempleo. En Irlanda, el fuerte componente inexplicado positivo puede explicarse en parte por la falta de datos necesarios para construir el índice de estrés financiero, con su correspondiente contribución a la dinámica del desempleo.

Recuadro 3.2.Programas de reducción del tiempo de trabajo

Durante la reciente desaceleración, varias economías avanzadas—entre ellas, Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, los Países Bajos y Suecia—recurrieron más a los programas de reducción del tiempo de trabajo como herramienta para estabilizar el empleo frente a las fuertes contracciones del producto. El cuadro es una instantánea de estos programas en algunas de las principales economías. Algunas economías emergentes, como Chile, también adoptaron estos programas. La Organización Internacional del Trabajo ha reconocido la importancia de los mecanismos de reparto del trabajo, citándolos como una herramienta específica para la gestión de crisis en un informe sobre el Pacto Mundial para el Empleo de 2009.

Ventajas y desventajas teóricas

La característica básica de estos programas es una reducción de las horas de trabajo cuando disminuye la demanda de trabajo, dejando el empleo prácticamente invariable. Así, mientras que con los despidos la carga la soportan solo los trabajadores despedidos, con los programas de reducción de las horas de trabajo, la carga se distribuye más. La reducción de las horas de trabajo va acompañada de una reducción de los salarios brutos, aunque en muchos programas de reducción del tiempo de trabajo el salario por hora de los trabajadores por lo general aumenta. Los empleadores reciben subsidios para el aumento de los salarios por hora, ya sea mediante un seguro de desempleo o mediante otros fondos públicos.

Estos programas tienen costos y beneficios. Uno de los beneficios frecuentemente citados es que contrarrestan las presiones potenciales de deflación salarial durante una recesión severa. Al estabilizar el empleo y suavizar las fluctuaciones del ingreso durante una desaceleración, estos programas también mitigan los ajustes fuertes de la demanda interna. También pueden generar ventajas para la sociedad, gracias a que reducen los costos de capacitación y contratación, y pueden dar lugar a aumentos de la productividad al retener empleados, lo que protege la moral de los trabajadores (Vroman y Brusentsev, 2009).

El uso de los programas de reducción del tiempo de trabajo también puede acarrear costos importantes. Como la participación en dichos programas depende de que se mantengan vínculos con el empleador, la inmovilidad laboral podría incrementarse durante una recesión. La menor reasignación entre sectores puede prolongar los desequilibrios sectoriales, dejando a los trabajadores estancados en industrias en decaída y con aptitudes obsoletas para los sectores que están en crecimiento. En el curso de la recuperación, conforme estos trabajadores se dedican a buscar empleo en los sectores dinámicos, el desempleo podría seguir siendo elevado y persistente (Phelps, 2008).

Resumen de programas de reducción del tiempo de trabajo(septiembre 2008–septiembre 2009)
Uso máximo1Período

máximo
Variación tasa

de desempleo
EligibilidadDuraciónCalificación

empírica
Financiamiento
Alemania (Kurzarbeit)3,5Abril de 20090,5NoNómina
Italia(Cassa Integrazione)24Septiembre de 20091,2Fondos fiscales generales, nómina
Japón (Subsidio de ajuste del empleo)3,8Julio de 20091,42NoFondos fiscales generales
Estados Unidos (Workshare)0,5Mayo de 20093,506NoNoEstados, nómina
Fuentes: Dirección de Estadísticas del Trabajo de Estados Unidos; Departamento de Trabajo de Estados Unidos; Haver Analytics; Fondo Monetario Internacional; autoridades nacionales; cálculos del personal técnico del FMI.

Porcentaje de la fuerza laboral.

Los datos de participación máxima se basan en horas, no en el número de individuos participantes.

Fuentes: Dirección de Estadísticas del Trabajo de Estados Unidos; Departamento de Trabajo de Estados Unidos; Haver Analytics; Fondo Monetario Internacional; autoridades nacionales; cálculos del personal técnico del FMI.

Porcentaje de la fuerza laboral.

Los datos de participación máxima se basan en horas, no en el número de individuos participantes.

Los programas de reducción del tiempo de trabajo durante la Gran Recesión y su efecto en el desempleo

Históricamente, la reducción de las horas de trabajo ha seguido una marcada tendencia anticíclica. Así, las contracciones sincronizadas del producto durante la reciente desaceleración coincidieron con una tendencia creciente de reducción del tiempo de trabajo. Tras un uso escaso hasta mediados de 2008, los programas de reducción de las horas de trabajo súbitamente cobraron importancia al contraerse la demanda mundial a finales de 2008 (primer gráfico). En el último trimestre de 2008, el aumento más marcado se registró en Alemania, donde el número de empleados que pasó a un régimen de horario reducido se incrementó en más del doble en un solo mes, con un aumento en el número de participantes de más de un cuarto de millón de trabajadores. El crecimiento fue aún más pronunciado en Japón, donde la ampliación del programa de subsidio del empleo elevó el número de posibles beneficiarios en más de medio millón en abril. En Estados Unidos e Italia los aumentos en la participación fueron menores, aunque si se tienen en cuenta las diferencias en el tamaño de las fuerzas laborales de esos países, el aumento fue más significativo en Italia. El uso de los programas disminuyó posteriormente en 2009, conforme la recesión mundial llegaba gradualmente a su punto de inflexión.

Los programas de reducción del tiempo de trabajo tienen características generales comunes en los diferentes países, pero presentan importantes diferencias en cuanto a diseño, cobertura, participación y financiamiento. En parte debido a estas diferencias, la capacidad de estos programas para mantener el nivel de empleo en los distintos países durante la desaceleración ha sido desigual. Para destacar estas diferencias, de aquí en adelante el análisis se centrará en la evolución de los programas durante la crisis en cuatro países: Alemania, Estados Unidos, Italia y Japón.

En Japón, tan solo en mayo de 2009, los subsidios a la reducción del tiempo de trabajo superaron el subsidio anual otorgado en cualquier año durante 2003–07; a su vez, el desembolso de mayo de 2009 fue menos de una décima parte de los subsidios pagados en octubre. Otro ejemplo claro es el de Alemania, donde se registró el mayor aumento de contrataciones de trabajadores a tiempo reducido desde la reunificación, con más de 1,5 millones de participantes: el 3,4% de la fuerza laboral. En Italia el aumento también fue considerable: la participación se incrementó de menos del 0,5% de la fuerza laboral en la antesala de la crisis a más del 4% en el peor momento de la desaceleración. En Estados Unidos se registró un aumento muy marcado de la participación en comparación con otras desaceleraciones, pese a que la reducción del tiempo de trabajo fue un componente mucho menor de la estrategia con la que los empleadores respondieron a la crisis si se compara con los otros tres países.

Reducción del tiempo de trabajo durante la crisis

(Porcentaje de la fuerza laboral)

Fuentes: Autoridades nacionales; cálculos del personal técnico del FMI.

Pese a esta ampliación, los efectos de los programas en el desempleo han sido algo dispares. Una manera de cuantificar estos efectos es calculando el equivalente de trabajadores a tiempo completo que participan en un programa. En el segundo gráfico se observa que este ajuste tendría un efecto importante en las tasas de desempleo de Alemania e Italia, pero con ciertas salvedades. En primer lugar, para las estimaciones se supone que si no hubiera un programa de reducción del tiempo de trabajo los trabajadores habrían estado desempleados; en segundo lugar, se supone que el tamaño de la fuerza laboral no ha variado (por ejemplo, ningún trabajador desalentado deja de buscar empleo o se retiran de la fuerza laboral). Una tercera salvedad, en el caso de Japón, son las considerables reducciones del ingreso salarial nominal (4% en 2009), debidas a los recortes de salarios, horas extra y bonos, que pueden haber ayudado a frenar el aumento del desempleo. No obstante, sigue siendo probable que la mera escala de los programas de reducción del tiempo de trabajo en la actual recesión contribuyera a las variaciones más pequeñas de las tasas de desempleo en comparación con otros países.

Reasignación sectorial

En vista de las ventajas de los programas de reducción del tiempo de trabajo durante las desaceleraciones, conviene también analizar sus costos con cierto grado de detalle. Como ya se señaló, uno de los costos es que los programas, si continúan después de la recuperación, pueden perjudicar la reasignación de puestos de trabajo. Una manera de cuantificar este riesgo es analizando el uso de los programas por sectores antes de una recesión y durante su transcurso. La premisa es que si estos programas se usan como una medida temporal contra un shock de la demanda, el uso tiene que ser diferente antes de la recesión que durante la misma.

En el tercer gráfico se observa la evolución de la incidencia relativa de los programas de reducción del tiempo de trabajo en sectores de tres dígitos, según la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional, en Alemania e Italia. Los histogramas muestran la razón entre la proporción de cada sector en uso total de horas de los programas y la proporción del sector en el empleo total. Una razón superior a 1 denota una sobreasignación de fondos para programas de reducción del tiempo de trabajo. El gráfico muestra las diferentes dinámicas en el uso de programas de reducción del tiempo de trabajo en Alemania e Italia. En Italia, dos sectores—las industrias mecánica y textil—recibieron, respectivamente, alrededor de 9 y 5 veces más horas reducidas de trabajo que su proporción en el empleo en 2005. Si bien la incidencia relativa de los programas en determinados sectores en general disminuyó durante la recesión a medida que otros sectores incrementaban su participación, se observa que en 2008 estos dos sectores conservaron su ventaja, recibiendo 8 y 6,5 veces más horas reducidas de trabajo que todos los sectores en promedio. El uso persistentemente elevado de programas de reducción del tiempo de trabajo en determinados sectores hace pensar que estos programas pueden haberse usado para hacer frente a despidos estructurales y no a shocks temporales de la demanda relacionados con la desaceleración. En Alemania, en cambio, y de acuerdo con las expectativas, el uso del tiempo reducido de trabajo en los sectores más representados disminuyó a lo largo del tiempo.

Alemania e Italia: Tasa de desempleo y trabajadores con horario reducido

(Porcentaje)

Fuentes: Autoridades nacionales; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La tasa de trabajadores con horario reducido se calcula en función de un régimen de trabajo a tiempo completo.

Alemania e Italia: Incidencia relativa de la reducción del tiempo de trabajo1

Fuentes: Autoridades nacionales; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 (Trabajadores con horario reducido en cada sector como proporción del total de trabajadores con horario reducido) dividido entre (empleo en cada sector como proporción del empleo total).

Diferencias de diseño entre países

En vista de las importantes ventajas para las empresas y los trabajadores, conviene considerar por qué la participación en programas de reducción del tiempo de trabajo ha sido tan desigual entre los distintos países durante la desaceleración reciente. Cabe analizar, por ejemplo, el fuerte aumento de participación en los programas de Alemania (Kurzarbeit), Italia (Cassa Integrazione) y Japón (subsidio de ajuste del empleo), en comparación con el programa estadounidense de trabajo compartido, denominado Workshare, en el que participó, como máximo, un 0,5% de la fuerza laboral. Los factores que explican estas discrepancias son variados e incluyen características de diseño y modificaciones específicas vinculadas a la recesión.

Una de las características clave del programa Kurzarbeit es que las semanas de participación en el programa no afectan el derecho del empleado a recibir prestaciones del seguro de desempleo si posteriormente es despedido. Esta es una diferencia significativa respecto al programa estadounidense, cuyos participantes están expuestos a una disminución de los pagos agregados dentro de un ciclo de prestaciones: las prestaciones de seguro de desempleo disminuyen en una proporción de uno a uno con los pagos en dólares por el trabajo de tiempo reducido (en equivalente a tiempo completo). Por otro lado, los empleadores alemanes y japoneses, a diferencia de los estadounidenses e italianos, no están sujetos a las calificaciones empíricas, o sea, la práctica de usar el historial de reclamaciones pasadas de un empleador para calcular reclamaciones futuras (los empleadores que presentan más reclamaciones están sujetos a tasas de contribución más altas). Cuando no se usan calificaciones empíricas, los empleadores están más motivados a aplicar programas de reducción del tiempo de trabajo para suavizar las fluctuaciones de la demanda de trabajo.

El financiamiento de los programas también difiere de un país a otro. El programa Kurzarbeit, por ejemplo, se financia mediante impuestos sobre la nómina salarial que pagan empleados y empleadores. El subsidio de ajuste del empleo en Japón se financia con contribuciones del empleador a una reserva, administrada por el Sistema de Seguro de Empleo. En Italia, el financiamiento en su mayoría proviene de los ingresos del gobierno general. Un cofinanciamiento público importante incentiva más a los empleadores a poner en marcha programas de reducción del tiempo de trabajo.

La ampliación de los programas de reducción del tiempo de trabajo es una razón más de las diferencias en las tasas de participación y en los efectos sobre el desempleo. Durante la recesión, la ampliación de los programas en los países bajo consideración ocurrió principalmente en dos aspectos. En primer lugar, se amplió el derecho de los trabajadores a participar en los programas, alargando la duración de la participación y permitiendo que participaran trabajadores no regulares. En segundo lugar, los programas recibieron un mayor financiamiento. Por ejemplo, inicialmente el programa Kurzarbeit iba tener una duración máxima de 12 meses, pero se prorrogó a 18 y posteriormente a 24 meses durante la reciente desaceleración. En Italia, el programa Cassa Integrazionein deroga, que se financia con ingresos del gobierno general en lugar de financiarse con contribuciones a la seguridad social, se amplió significativamente durante la desaceleración para alargar su duración en algunas empresas y para permitir que participaran otras nuevas. Además, su uso no está sujeto a calificaciones empíricas. El programa de subsidio del empleo autorizó aumentos sustanciales del subsidio, de 67% a 75% en el caso de las empresas grandes y de 80% a 90% en el caso de las empresas pequeñas y medianas, incluidos pagos adicionales para evitar despidos. Por otra parte, dada la gravedad de la recesión, Alemania, Italia y Japón permitieron que participaran en los programas algunos trabajadores no regulares y de contrato temporario. En cambio, el programa de trabajo compartido de Estados Unidos no se amplió a raíz de la desaceleración.

Eficacia de los programas de reducción del tiempo de trabajo

Durante una desaceleración, la reducción del tiempo de trabajo puede ofrecer exactamente el tipo de estabilización del empleo y los salarios necesaria para evitar ajustes importantes en el mercado laboral. Sin embargo, un aspecto clave de los programas que se ha hecho evidente durante esta recesión es que su diseño es crítico para que sean eficaces. Entre las características de diseño están la facilidad de implementación—como la sencillez administrativa—, un grado adecuado de publicidad y la capacidad de complementar (en lugar de complicar) el acceso a las prestaciones regulares del seguro de desempleo. De hecho, las deficiencias en este sentido pueden haber limitado el uso del programa en Estados Unidos (Vroman y Brusentsev, 2009).

Si bien muchas economías avanzadas han tenido experiencias bastante positivas con los programas de reducción del tiempo de trabajo, estos no pueden reemplazar por completo a los estabilizadores tradicionales, ya que exigen una supervisión estricta si se quiere impedir abusos. Las experiencias de las economías avanzadas demuestran que la implementación exitosa de un programa de reducción del tiempo de trabajo tiene que limitar el componente de subsidio y quizás hacerlo anticíclico, garantizar que efectivamente se reparte el trabajo y eliminar los subsidios cuando no se ha trabajado.

Un diseño cuidadoso de los programas de reducción del tiempo de trabajo puede promover la retención de puestos de trabajo durante una desaceleración, pero es igualmente importante dejar de recurrir a esos programas una vez que empieza la recuperación; por ejemplo, para no entorpecer la reasignación de puestos de trabajo. Una posibilidad es supeditar las calificaciones empíricas a la situación del ciclo económico. Concretamente, como las calificaciones empíricas pueden desalentar el uso de los programas de reducción del tiempo de trabajo por parte de los empleadores, podrían vincularse a indicadores relativos a todo el país o toda la economía, como una tasa de desempleo específica.

El autor de este recuadro es Mitali Das.

Perspectivas a corto plazo para la creación de puestos de trabajo

Junto con las posibilidades de una recuperación lenta del producto, la naturaleza de la recesión reciente en varias economías avanzadas (crisis financieras combinadas con colapsos de los precios de la vivienda) y la agudeza del estrés financiero y de la incertidumbre conspiran en contra de una recuperación veloz de la creación de empleos. Esta sección pasa revista a las perspectivas de empleo a corto plazo y a las políticas que podrían favorecerlas.

¿Cuánto suele tardar en recuperarse el empleo una vez finalizada una recesión? Como muestra el gráfico 3.10, tomando todas las recesiones se observa que por lo general pasan tres trimestres desde que el producto comienza a recuperarse hasta que el empleo comienza a registrar un crecimiento positivo, y otros dos trimestres hasta que la tasa de empleo llega a un máximo. Esos plazos son más largos si la recesión estuvo vinculada a una crisis financiera o un colapso de los precios de la vivienda.

Gráfico 3.10.¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse el empleo?

(Número medio de trimestres antes de que el empleo (desempleo) alcance el nivel mínimo (máximo) después del final de la recesión)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

¿Cuáles son las previsiones de la tasa de empleo para esta recuperación, presumiendo que no haya nuevas crisis financieras ni colapsos de los precios de la vivienda hasta fines de 2011? Para responder a esta pregunta, se combinaron las estimaciones de la ley de Okun y las previsiones del producto publicadas en Perspectivas de la economía mundial, añadiendo el impacto del estrés financiero, que es significativo durante las recuperaciones27. Se aplicó un método parecido para proyectar el nivel de empleo.

El gráfico 3.11 muestra el empleo, la tasa de desempleo y las previsiones de crecimiento del PIB de las economías avanzadas como grupo. La tasa de desempleo sigue siendo elevada—alrededor de 9%—hasta fines de 2011. Además, continúa subiendo a pesar de que el empleo comienza a crecer, dada la continua expansión de la fuerza laboral. Las previsiones basadas en la ley de Okun son parecidas, en términos similares, a las proyecciones del desempleo del capítulo 1 de Perspectivas de la economía mundial, si bien estas últimas comienzan a bajar antes28.

Gráfico 3.11.Proyecciones de empleo, tasa de desempleo y PIB para las economías avanzadas, según la ley de Okun1,2

Fuentes: Haver Analytics; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los pronósticos de la ley de Okun se basan en un índice de tensión financiera de media revertida.

2 Promedio ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo de Alemania, Austria, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Japón, los Países Bajos, Portugal y el Reino Unido. Se ha excluido Australia porque no sufrió una recesión en 2008–09 y Suiza por falta de datos. Las proyecciones trimestrales de desempleo de Perspectivas de la economía mundial no están disponibles en los casos de Bélgica, Dinamarca, Noruega, Nueva Zelandia y Suecia.

Una serie de factores que no se pueden incorporar a las proyecciones respalda la conclusión de que el desempleo será persistentemente elevado en las economías de la OCDE a corto plazo. En Estados Unidos, la proporción de despidos permanentes en contraposición a los despidos provisionales fue relativamente más elevada durante la Gran Recesión que en desaceleraciones previas. Además, en varios países, el aumento de la proporción de trabajadores a tiempo parcial y de programas de reducción del tiempo de trabajo posiblemente les permita a las empresas incrementar inicialmente el producto gracias a una mayor productividad y a un número mayor de horas trabajadas, y no por efecto de la contratación de trabajadores nuevos.

Políticas para activar la creación de puestos de trabajo

La perspectiva de un desempleo persistentemente elevado realza la necesidad de políticas encaminadas a activar la creación de puestos de trabajo, más allá de los esfuerzos generales por promover la flexibilidad salarial y mejorar las instituciones de los mercados laborales. Si bien este capítulo no puede ofrecer un análisis de todo el espectro de políticas laborales que se podrían adoptar (véase al respecto OCDE, 2009), esta sección aborda algunas que podrían resultar particularmente relevantes. Primero, en los países en los que la productividad de la mano de obra es elevada, pero la incertidumbre macroeconó-mica continúa siendo aguda, los subsidios temporarios para la contratación podrían contribuir a la creación de puestos de trabajo. Segundo, para facilitar la circulación de la mano de obra entre sectores, debería existir un mecanismo para abandonar rápidamente los programas de reducción del tiempo de trabajo, y se podría evaluar la posibilidad de un seguro por pérdidas salariales. Por último, habría que tomar algunas medidas para contrarrestar los efectos negativos de los mercados de trabajo duales.

Subsidios para la contratación en un ambiente incierto

El grado de incertidumbre macroeconómica sigue siendo superior al promedio, aunque disminuyó en los últimos meses (gráfico 3.12). Esa incertidumbre no parece tener un impacto significativo en la tasa de desempleo, pero sí reduce significativamente el crecimiento del empleo, sujeto al repunte del producto durante las recuperaciones (véase el cuadro 3.8). En estas condiciones, un subsidio temporario podría estimular la creación de puestos de trabajo al margen, alentando a las empresas a contratar nuevos trabajadores en lugar de mantenerse en actitud de espera e incrementar simplemente las horas de los trabajadores actuales. Esos subsidios, que fueron implementados por economías avanzadas en el pasado y durante esta recesión, reducen el costo de contratación por trabajador para los empleadores, generalmente a través de créditos por la contratación de nuevos empleados o de la reducción del impuesto sobre la nómina.

Gráfico 3.12.Dispersión de las proyecciones del PIB de Consensus Forecasts

(Promedio ponderado en función de la paridad del poder adquisitivo de los pronósticos de crecimiento con un año de anticipación de las economías del G-7)1

Fuentes: Consensus Forecasts; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los países del G-7 son Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.

Estas políticas, sin embargo, no están exentas de problemas de costo y eficacia. La evaluación de los programas de subsidios laborales se centra en dos costos específicos: la posibilidad de que los trabajadores contratados para ocupar puestos subsidiados habrían encontrado trabajo de todos modos (pérdidas por peso muerto), y el reemplazo de un postulante con otro de un grupo determinado (efectos de sustitución). Las pérdidas por peso muerto deberían evitarse en la medida de lo posible, pero los efectos de sustitución no son necesariamente malos. Un ejemplo de un efecto de sustitución positivo sería subsidiar la contratación de alguien que ha estado desempleado desde hace mucho tiempo y tiene pocas probabilidades de ser contratado sin ayuda, aun si eso impide la contratación de alguien que ha estado desempleado desde hace poco tiempo. En términos generales, los datos recogidos sobre una amplia variedad de países y de períodos revelan que las pérdidas por peso muerto son abundantes, los costos de substitución son relativamente pequeños, y que existe una correlación negativa entre el tamaño del subsidio y las pérdidas por peso muerto29.

¿Qué caracteriza un subsidio de contratación eficaz? El aumento del subsidio por trabajador probablemente promoverá la creación global de puestos de trabajo y reducirá las pérdidas por peso muerto (dando a las empresas más incentivos para crear puestos de trabajo más allá de sus metas de contratación actuales), pero encarecerá el programa. Para reducir más las pérdidas por peso muerto, el subsidio debe estar focalizado y ser provisional. Debe estar dirigido, por ejemplo, a trabajadores con perspectivas laborales poco favorables, tales como los que están desempleados desde hace mucho tiempo o los jóvenes que representan una inversión a largo plazo en la formación de capital humano. Además, para evitar incentivar la simple rotación de trabajadores en las empresas, el subsidio debe otorgarse únicamente en función de la creación neta de puestos de trabajo. Las pérdidas por peso muerto y los costos de sustitución que no se puedan evitar fácilmente mediante el buen diseño de las políticas quizá deban aceptarse simplemente como el precio de incrementar la creación de puestos de trabajo. Sin embargo, no se debe permitir que ningún subsidio se convierta en un arma para la política industrial (dirigida a determinados sectores o industrias), y todos los subsidios deben estar diseñados de manera tal que los costos fiscales no adquieran carácter permanente.

Desmantelamiento de los programas de reducción del tiempo de trabajo y uso del seguro salarial para facilitar la movilidad

La dificultad consiste en evitar que los programas de reducción del tiempo de trabajo se transformen en subsidios salariales permanentes para industrias en declive y obstaculicen el movimiento de trabajos y trabajadores entre un sector y otro. Además de la presión que crea sobre las finanzas públicas, el financiamiento estatal ininterrumpido de esos programas reduce los incentivos para que los empleadores los desmantelen cuando la recuperación cobra impulso. Ante la falta de reglas bien definidas que lo impidan, las autoridades podrían contar con un margen sustancial para decidir qué empresas se beneficiarán y cuáles no, transformando los programas de reducción del tiempo de trabajo en un subsidio para determinados sectores.

A fin de promover una desarticulación ordenada de los programas de reducción del tiempo de trabajo durante la recuperación (y su ampliación durante una recesión), los aportes de los empleadores y de los empleados podrían supeditarse a las etapas del ciclo económico. De la misma manera, podrían aplicarse a los empleadores tasas de aporte crecientes a medida que incrementen el uso del programa, y estas calificaciones empíricas podrían ajustarse a lo largo del ciclo.

Asimismo, se podría promover el desmantelamiento de estos programas brindando a los trabajadores un seguro por pérdidas salariales que no solo los asegure contra una caída del ingreso, sino que también les facilite el paso de un sector en declive a un sector en crecimiento (véase Kling, 2006). En los últimos años, Canadá y Estados Unidos estudiaron este tipo de medida para contrarrestar el desempleo a largo plazo amortiguando el impacto de una pérdida de trabajo mediante subsidios para reorientación profesional, la ampliación del seguro por desempleo o el pago de hasta un 50% de la diferencia salarial entre el trabajo antiguo y el trabajo nuevo.

Como en otros tipos de seguro, existe la posibilidad de abusos. Los empleadores subsidiados con seguros para empleados nuevos tendrían incentivos para pagarles a esos trabajadores salarios más bajos. Ese tipo de abuso podría evitarse exigiendo que los beneficiarios no reciban un sueldo menor que el de otros trabajadores. Kling (2006) sugiere otros mecanismos: los programas podrían ser provisionales, el otorgamiento de las prestaciones podría estar vinculado a la antigüedad del trabajador en su empleo anterior, y el total de prestaciones podría estar sujeto a un tope.

Neutralización de los efectos negativos de la dualidad en los mercados laborales

El uso creciente de contratos de empleo temporario durante las dos últimas décadas agudizó la respuesta del desempleo a las fluctuaciones del producto (incrementó el beta). Aunque un beta más elevado no es de por sí problemático—ya que incrementa la destrucción de puestos de trabajo durante las desaceleraciones, pero también la creación de puestos de trabajo durante reactivaciones—, el creciente dualismo de los mercados laborales en muchas economías avanzadas produce efectos negativos. Por ejemplo, como señala el recuadro 3.1, los trabajadores con contratos temporarios generalmente reciben menos formación en el trabajo que sus colegas con contratos indefinidos. Además, pueden sufrir una dislocación social más grave después de perder su empleo, ya que por lo general no tienen derecho a recibir prestaciones por desempleo30.

Sin embargo, en los períodos de gran incertidumbre macroeconómica, los empleadores quizá intenten ofrecer contratos temporarios al personal nuevo, como sucedió en Japón y en Suecia después de las crisis financieras de la década de 1990. Éstos y otros factores crearon una presión política creciente para eliminar los contratos de empleo temporarios o a plazo fijo. Sin embargo, desde el punto de vista de la política económica, prohibir los contratos temporarios durante la recuperación puede llevar al peor de los desenlaces: una caída pronunciada del empleo durante la recesión que no esté acompañada de un crecimiento compensatorio del empleo durante la reactivación.

Una manera políticamente viable de contrarrestar los efectos negativos del dualismo en el mercado laboral, manteniendo al mismo tiempo los incentivos para la contratación, es permitir que los nuevos contratos de trabajo ofrezcan seguridad laboral escalonada; o sea, incrementar el uso de contratos indefinidos (permanentes), pero aumentar paulatinamente el costo del despido para el empleador a medida que el trabajador vaya acumulando antigüedad. De esa manera, las empresas tendrían menos incertidumbre en cuanto al costo de un despido potencial, un factor problemático para países como Alemania, España, Francia e Italia. Esto también podría darles a los empleadores flexibilidad para el despido, manteniendo cierto grado de protección para los empleados y alentando la capacitación en el trabajo del personal nuevo. La adopción de estas medidas, en conjunción con el aumento de los aportes al programa de seguro por desempleo por parte de los empleadores que utilizan contratos temporarios, podría reducir el dualismo imperante en muchos mercados laborales sin perjudicar la creación de puestos de trabajo.

Fomentar el uso de contratos indefinidos también contribuiría a revertir la disminución de la cobertura de las prestaciones por desempleo que acompañó a la generalización de los contratos temporarios y que restó eficacia a los estabilizadores automáticos a la hora de suavizar el impacto de las desaceleraciones. Por supuesto, la transición al uso de contratos con seguridad laboral escalonada no estará libre de problemas y el tema debe estudiarse más a fondo.

Conclusiones e implicaciones para la recuperación

En este capítulo se han examinado las fluctuaciones del desempleo durante las recesiones y las recuperaciones en un amplio abanico de economías avanzadas. El objetivo era profundizar el conocimiento de los factores clave que determinan la tasa de desempleo para identificar en última instancia las fuentes del aumento del desempleo durante la recesión actual, las perspectivas de recuperación y el efecto moderador que desempeñaron y que pueden desempeñar las políticas en el ciclo de empleo.

El factor que más influye en la tasa de desempleo es la variación del nivel de la actividad económica. De hecho, este capítulo muestra que la sensibilidad de la tasa de desempleo a las variaciones del producto se agudizó a lo largo del tiempo en varias economías avanzadas, debido a la adopción de una protección laboral menos estricta y de un uso más frecuente de contratos de empleo temporario. Aunque esa mayor sensibilidad puede exacerbar la reacción del desempleo durante la fase de recesión del ciclo económico, también puede amplificar el repunte una vez que la recuperación se pone en marcha.

Las recesiones vinculadas con crisis financieras o colapsos de la vivienda producen un desempleo mayor, dada una disminución determinada del producto. Los trastornos de la oferta de capital de trabajo a las empresas, que suelen ocurrir durante períodos de estrés financiero agudo, aceleran la destrucción de puestos de trabajo, sobre todo en las economías cuyo sector empresarial se encuentra sumamente apalancado. Los colapsos de los precios de la vivienda, por otra parte, producen shocks significativos en determinados sectores de la economía; a saber, la construcción y la actividad inmobiliaria. Los datos hacen pensar que esos shocks también pueden generar un desempleo más elevado, dada una caída determinada del producto.

En términos generales, el análisis de este capítulo presagia un crecimiento anémico del empleo durante la recuperación. Más allá de la lentitud potencial de la reactivación del producto, en varias economías avanzadas la naturaleza de la recesión reciente—crisis financieras combinadas con colapsos de los precios de la vivienda—conspira contra una moderación del desempleo en el futuro próximo. De hecho, de acuerdo con la trayectoria actual de las políticas, este capítulo proyecta que, si bien el crecimiento del empleo pasará a ser positivo en muchas economías avanzadas en 2010, la tasa de desempleo continuará siendo elevada durante 2011.

Por lo tanto, un legado de la Gran Recesión probablemente sean tasas de desempleo persistentemente altas en varias economías avanzadas. Como el desempleo elevado puede convertirse rápidamente en un problema estructural, los problemas sociopolíticos podrían ser graves. ¿Qué pueden hacer los gobiernos? Las palancas normales de la política macroeconómica—la política monetaria y la política fiscal—siguen siendo las herramientas principales para estimular el empleo a través de sus efectos en la actividad económica. En los países cuya tasa de desempleo continúa siendo alta y cuya economía está funcionando por debajo del potencial, se justifica continuar desplegando políticas de estímulo. También es importante sanear los balances de las instituciones financieras para que se reanude la circulación del crédito hacia las empresas.

Este capítulo examina también algunas políticas laborales que van más allá de los esfuerzos generales por promover la flexibilidad salarial y mejorar las instituciones de los mercados laborales. En las recesiones, los programas de reducción del tiempo de trabajo, como los instituidos en Alemania, pueden estabilizar el empleo y así evitar a los empleadores gastos innecesarios de despido, contratación y reorientación profesional. Además, pueden contrarrestar las presiones de deflación salarial en una recesión grave.

El reto durante la recuperación es el desmantelamiento de esos programas. De hecho, deben tener reglas bien definidas para evitar que se transformen en subsidios salariales permanentes a industrias en declive que impidan el movimiento de la mano de obra de un sector a otro. Los programas de seguro salarial pueden promover la desarticulación de esos programas, proporcionando a los trabajadores acceso a prestaciones cuidadosamente definidas para facilitar la transición de empleos en sectores en declive a empleos en sectores florecientes.

Para la recuperación inmediata, en vista de la persistencia de una incertidumbre macroeconómica aguda en algunos países, existe un margen para los subsidios provisionales de contratación, que podrían desalentar la actitud de espera característica de la época. Esas medidas ya fueron probadas en economías avanzadas y la experiencia sugiere que su éxito depende de cómo estén focalizadas, diseñadas y ejecutadas.

En los países con mercados laborales duales, existe una creciente presión política para prohibir el uso de contratos laborales temporarios. Esto podría llevar al peor de los desenlaces: una caída pronunciada del empleo durante la recesión que no esté acompañada de un crecimiento compensatorio del empleo durante la reactivación. Sin embargo, el uso de contratos temporarios está vinculado a un nivel menor de formación en el trabajo y a una cobertura limitada de las prestaciones por desempleo. Los contratos de duración indefinida con cláusulas de seguridad laboral escalonada podrían mantener los incentivos de contratación y al mismo tiempo promover la formación y la protección laboral de los trabajadores, aunque el uso de esos contratos no estaría exento de problemas y debe estudiarse más a fondo.

En suma, la profundidad y la duración de la Gran Recesión en varias economías avanzadas han generado una necesidad de ajuste estructural en los mercados laborales. La tarea que tienen por delante las autoridades es lograr que el ajuste ocurra con la mayor fluidez posible y reducir al mínimo las consecuencias socioeconómicas a largo plazo de un desempleo elevado persistente.

Apéndice 3.1. Fuentes de datos y elaboración de indicadores

El autor de este apéndice es Prakash Kannan.

En este apéndice se describen en detalle las fuentes de datos utilizadas en el capítulo y la elaboración de indicadores de dispersión en el mercado de valores y de incertidumbre.

Fecha de los puntos máximos y mínimos de los ciclos económicos

En el capítulo se determinan las fechas de los ciclos económicos utilizando un método “clásico”, que se centra en los puntos de inflexión del nivel del producto en lugar de centrarse en las desviaciones con respecto a la tendencia. El procedimiento—basado en Harding y Pagan (2002)—emplea un conjunto de criterios estadísticos para clasificar el período en el que se encasilla la observación como un punto máximo o un punto mínimo local y para determinar la duración mínima de un ciclo completo y la duración mínima de una fase de un ciclo económico. En este capítulo el período de observación es de dos trimestres, la duración mínima es de cinco trimestres y la fase mínima es de dos trimestres. Si bien los criterios para la duración mínima de un ciclo y una fase a veces son vinculantes, el procedimiento por lo general sitúa el inicio de una recesión en el trimestre en que el producto es mayor que en el trimestre anterior y el trimestre siguiente. Esto significa que un período de dos trimestres de crecimiento negativo es una condición suficiente, pero no necesaria, para una recesión. De igual manera, el fin de una recesión por lo general se sitúa en el trimestre en que el producto es menor que en el trimestre anterior y el trimestre siguiente. Una vez adoptados estos criterios, se determinan los puntos máximos y mínimos que delimitan las fases de recesión y expansión del ciclo económico.

Indicador de la dispersión en el mercado de valores

El indicador de la dispersión de los rendimientos en el mercado de valores se basa en Loungani, Rush y Tave (1990). Los rendimientos del mercado de valores a escala sectorial de cada país provienen de Datastream.

Cuadro 3.4.Fuentes de datos
DescripciónFuente
EmpleoOCDE 1, Labour Force Statistics
Fuerza de trabajoOCDE, Labour Force Statistics
Tasa de desempleoOCDE, Labour Force Statistics; Haver Analytics
PIB realGDS (datos brutos de Haver Analytics)
Leyes de protección laboralOCDE
Indemnización por desempleo (tasa media de reemplazo de los dos primeros años)Base de datos de reforma estructural del FMI
Proporción de trabajadores temporariosEurostat, OCDE
Trabajadores marginalmente adheridos y subempleados2BLS 3, Haver Analytics, Eurostat, OCDE
Desempleo a largo plazo, seis meses o másEurostat, Haver Analytics, OCDE
Horas por empleadoHaver Analytics, fuentes nacionales
PIB medio pronosticado a un añoConsensus Forecasts
Rendimientos del mercado de valores por sectoresDatastream

OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

En los países europeos, la definición de “marginalmente adherido” es que “le gustaria trabajar pero no está buscando empleo”. En Estados Unidos, la definición de “marginalmente adherido” es “no está en la fuerza laboral, quiere empleo”, y subempleo se define como “trabajo a tiempo parcial por razones económicas”.

BLS = Dirección de Estadísticas del Trabajo de Estados Unidos.

OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

En los países europeos, la definición de “marginalmente adherido” es que “le gustaria trabajar pero no está buscando empleo”. En Estados Unidos, la definición de “marginalmente adherido” es “no está en la fuerza laboral, quiere empleo”, y subempleo se define como “trabajo a tiempo parcial por razones económicas”.

BLS = Dirección de Estadísticas del Trabajo de Estados Unidos.

Los datos en general van desde comienzos o mediados de los años setenta en adelante. Para cada país i, la serie cronológica del indicador de dispersión en el mercado de valores (SDt) se calcula de la siguiente manera:

siendo ωnt la proporción del sector n en la capitalización total del mercado en el trimestre t, Rnt el rendimiento trimestral en el índice del sector n y Rt el rendimiento total trimestral del mercado. Para reducir a un mínimo las fluctuaciones fuertes en las ponderaciones sectoriales, se utiliza la proporción media de capitalización del mercado en los 10 años previos.

Indicador de incertidumbre

El indicador de incertidumbre está basado en Kannan y Köhler-Geib (2009). Para cada país se utiliza la dispersión de las previsiones del PIB presentada en la publicación mensual Consensus Forecasts. Cada número de Consensus Forecasts presenta proyecciones del PIB correspondientes al año corriente y al que le sigue. Para elaborar pronósticos del PIB a un año, los pronósticos se ponderan de manera que el pronóstico del año corriente tenga una ponderación de 1 en enero, 11/12 en febrero y así sucesivamente hasta diciembre. De la misma manera, el pronóstico del año siguiente recibe una ponderación de cero en enero, 1/12 en febrero y así sucesivamente.

Apéndice 3.2. Detalles metodológicos

El autor de este apéndice es Prakash Kannan.

En este apéndice se detallan los procedimientos empleados para estimar la ecuación de la ley de Okun para cada episodio (paso 1) y para construir los errores de proyección (paso 2). También se presentan los detalles relacionados con la construcción de los multiplicadores beta dinámicos.

Estimación de la ley de Okun (paso 1)

Para cada episodio de recesión en un país determinado se estima una versión dinámica de la ley de Okun correspondiente al período de 20 años previos al punto máximo del producto justo antes del comienzo de la recesión.

La forma general de la ecuación estimada es la siguiente:

siendo Δu y Δy respectivamente, la variación de la tasa de desempleo y del nivel de crecimiento del producto. DR es una variable ficticia cuyo valor es 1 si la economía está en recesión. El uso de la variable ficticia permite que los coeficientes relativos a la sensibilidad de la tasa de desempleo al crecimiento del producto adopten magnitudes diferentes de acuerdo con el ciclo económico.

Para permitir dinámicas diferentes entre los países, las duraciones de los rezagos (p 1,p 2 y q en la especificación anterior) se seleccionan utilizando un criterio de información bayesiano para cada país y cada episodio. En la mayoría de los países y episodios, el criterio recomienda el uso de menos de dos rezagos. En el cuadro 3.5 se enumeran las duraciones de los rezagos que se pueden elegir para el conjunto más reciente de episodios.

Cuadro 3.5.Duración de los rezagos de la ley de Okun(Gran Recesión)
DesempleoLogaritmo de empleo
ProductoDesempleoVariable

ficticia
Logaritmo de

producto
Logaritmo de

empleo
Variable

ficticia
Alemania11no21no
Austria11no00no
Bélgica12no12no
Canadá1001no
Dinamarca01no00no
España21no11no
Estados Unidos11no10no
Finlandia12no22no
Francia01no10no
Grecia01no01
Irlanda11no01no
Italia12no01no
Japón1211no
Noruega00no12
Nueva Zelandia12no01no
Países Bajos22no22no
Portugal45no00no
Reino Unido22no12no
Suecia21no12no
Suiza01
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

El procedimiento utilizado para estimar la ecuación de la ley de Okun respecto a variaciones del empleo se ejecuta de una manera similar, con la variación del logaritmo de empleo como variable dependiente.

Generación de errores de proyección (paso 2)

A partir de la ecuación estimada de la ley de Okun para cada episodio, se construyen los errores de proyección de las fases de recesión y recuperación. Los errores de proyección se calculan como la diferencia entre las variaciones pronosticadas de la tasa de desempleo (o las variaciones pronosticadas del logaritmo de empleo), según la estimación de la ley de Okun y las variaciones reales de la tasa de desempleo (o las variaciones del logaritmo del empleo efectivo).

Un ejemplo de un episodio concreto es la recesión en el Reino Unido a comienzos de de los años noventa. El producto alcanzó su nivel máximo en el segundo trimestre de 1990 y tocó un mínimo en el tercer trimestre de 1991. El período con respecto al cual se estima la ley de Okun para este episodio se extiende desde el tercer trimestre de 1970 hasta el segundo trimestre de 1990. En función de los coeficientes estimados se genera proyección de la tasa de desempleo en el período de recesión; es decir, desde el tercer trimestre de 1990 hasta el tercer trimestre de 1991. A continuación, los errores de proyección durante la recesión se calculan como la diferencia entre el valor efectivo de la tasa de desempleo y los valores pronosticados. Los errores de proyección correspondientes al período de recuperación, que se extendió desde el cuarto trimestre de 1991 hasta el tercer trimestre de 1993, se calculan a partir de los mismos coeficientes de la ley de Okun que se estimaron hasta el nivel máximo que alcanzara el producto antes del comienzo de la recesión.

Hay ciertas dudas respecto a si la estimación debería hacerse en un solo paso, utilizando tanto el producto y los rezagos del desempleo como las variables institucionales y las variables ficticias de shocks. Se emplea un método de dos pasos porque la hipótesis nula básica es que la ley de Okun es la especificación correcta. Es decir, en el modelo nulo las variaciones del desempleo ocurren sistemáticamente solo como consecuencia de variaciones del producto (o, en el caso dinámico, rezagos del producto y el desempleo). La presencia de errores de proyección significativos se interpreta como señal de que hay una discrepancia con el modelo nulo y como prueba de que, dependiendo del producto, las características institucionales y los shocks macroeconómicos podrían ser importantes a la hora de explicar la dinámica del desempleo.

Al construir los errores de proyección se excluyen los multiplicadores beta que son estadísticamente indistinguibles de cero. Esto se hace porque en algunos casos los multiplicadores beta estimados son de gran magnitud, son estadísticamente indistinguibles de cero y exageran el tamaño de los errores de proyección. Aun así, para excluir esas estimaciones de una manera conservadora se incrementa la capacidad de la prueba para minimizar la probabilidad de que se excluyan estimaciones derivadas de ruido estadístico (errores de tipo 2), fijando el nivel de significación en 0,15. Suponiendo que la especificación del modelo sea correcta, la regresión del segundo paso no exige una corrección de errores estándar, ya que en el segundo paso no se generan covariantes.

En una interpretación complementaria del método de pasos múltiples se flexibiliza el supuesto sobre el modelo nulo. Se supone que los errores del primer paso tienen dos componentes: un componente sistemático que depende de variables institucionales y/o shocks y un componente aleatorio. Esta es una generalización de la ley de Okun que permite que la brecha de desempleo varíe en función de factores que van más allá de la brecha del producto. En este caso, el supuesto básico del método de pasos múltiples es que el componente sistemático de los errores es estadísticamente independiente de la variación del producto, el rezago respecto al producto y el desempleo. La interpretación lógica de la regresión del segundo paso es la descomposición de los errores de proyección en un elemento previsible basado en el componente sistemático y un residuo basado en el componente aleatorio.

Multiplicadores beta dinámicos

En esta sección se deriva la ecuación del multiplicador beta dinámico, DB, empleado en el capítulo. El multiplicador dinámico capta el efecto a largo plazo de las variaciones del producto en las variaciones de la tasa de desempleo.

Se derivará la ecuación para el caso en el que hay un rezago del producto y un rezago del desempleo. En este caso concreto, la ecuación de la ley de Okun es la siguiente:

El multiplicador beta dinámico (DB) mide el efecto a largo plazo de una variación de una unidad de Δy en Δu, o Σs=0Δut+s31. Usando la especificación anterior, se puede escribir el multiplicador beta de este caso concreto de la siguiente manera:

Cuando se produce una variación de una unidad en el crecimiento, Δy = 1, durante el período t y de cero en el resto, la ecuación anterior se puede replantear así:

Se puede escribir la suma en el último término de esta manera:

Se supone que la “condición inicial”, es decir, Δut–1, es igual a cero. En este caso, la expresión es la siguiente:

la cual proporciona la ecuación del multiplicador beta dinámico:

La derivación para el caso más general sigue los pasos antes indicados de una manera análoga. La especificación resultante es la siguiente:

Apéndice 3.3. Análisis de los multiplicadores beta dinámicos derivados de la versión sobre empleo de la ley de Okun

El autor de este apéndice es Prakash Kannan.

En este apéndice se presentan los resultados de la regresión cuando se usan los multiplicadores beta dinámicos derivados de la versión sobre empleo de la ecuación de la ley de Okun (cuadro 3.6). Las variables explicativas son las mismas que las del cuadro 3.1 y, por lo tanto, tienen las mismas definiciones.

Cuadro 3.6.Factores que influyen en la sensibilidad del empleo a las variaciones del producto1
(1)(2)(3)(4)(5)
Ley de Okun con duración óptima del rezago
Leyes de protección laboral2−0,031−0,058−0,109
[0,044][0,043][0,062]*
Indemnización por desempleo0,3320,4750,467
[0,186]*[0,165]***[0,162]***
Proporción de trabajadores temporarios0,0200,021
[0,009]**[0,011]*
Constante0,4910,6070,2150,8170,692
[0,114]***[0,116]***[0,111]*[0,156]***[0,182]***
Observaciones6277536253
R20,010,040,080,130,24
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

La variable dependiente es el multiplicador beta vinculado a la ley de Okun sobre empleo.

Para la especificación (5) solo se utilizan los subíndices vinculados a contratos regulares.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

La variable dependiente es el multiplicador beta vinculado a la ley de Okun sobre empleo.

Para la especificación (5) solo se utilizan los subíndices vinculados a contratos regulares.

Apéndice 3.4. Resultados de una regresión con errores de proyección del empleo y una especificación de la ley de Okun estática

El autor de este apéndice es Prakash Kannan.

En la primera parte de este apéndice se presentan los resultados de una regresión en la que se usan errores de proyección del empleo durante recesiones y durante recuperaciones como variables dependientes. Las definiciones y las fuentes de las variables explicativas son las mismas que las de los errores de proyección del desempleo de referencia. Los resultados de la regresión con errores de proyección derivados de una especificación de la ley de Okun estática también se analizan brevemente más adelante.

Las recesiones relacionadas con crisis financieras o con desplomes de precios de la vivienda (que tienen en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total) están vinculadas a errores de proyección que son aproximadamente 1½%–2% más reducidos (cuadro 3.7).

Cuadro 3.7.Errores de proyección del empleo durante recesiones
(1)(2)(3)(4)(5)(6)(7)(8)
Crisis financiera−1,941

[0,395]***
Índice de estrés financiero (IEF, promedio móvil de cuatro trimestres)−0,59

[0,194]***
0,591

[0,516]
−0,628

[0,215]***
−0,478

[0,225]**
IEF × apalancamiento de las empresas (en el punto máximo)−0,041

[0,023]*
Desplome de precios de la vivienda1−0,174

[0,046]***
−0,18

[0,045]***
−0,161

[0,046]***
Dispersión del mercado de valores (promedio móvil de cuatro trimestres)−1,979

[0,570]***
−1,962

[0,791]**
Dispersión en las previsiones del PIB de Consensus Forecasts−0,052

[0,205]
Constante−0,335

[0,220]
−0,393

[0,228]*
−0,134

[0,238]
−0,18

[0,287]
−0,585

[0,212]***
−0,178

[0,223]
0,264

[0,279]
0,454

[0,291]
Observaciones322238137288308125218215
R20,070,040,030,050,040,000,120,15
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Los shocks sectoriales siguen teniendo implicaciones: un aumento de 1 desviación estándar en el indicador de dispersión en el mercado de valores está vinculado a errores de proyección de empleo aproximadamente 2/3 de punto porcentual más reducidos. El efecto de la interacción entre la tensión financiera y el apalancamiento de las empresas es positivo y significativo.

Durante las recuperaciones, las crisis financieras y la tensión financiera aún inciden de manera significativa en los errores de proyección del empleo. Sin embargo, a diferencia de los resultados a partir de errores de proyección del desempleo, los desplomes de precios de la vivienda son significativos y de efecto negativo (cuadro 3.8, especificación 4). Esta relación sigue siendo significativa aun después de tener en cuenta el grado de tensión financiera. El aumento de la incertidumbre también tiene un efecto significativo: un incremento de 1 desviación estándar en la dispersión de las previsiones del PIB de Consensus Forecasts reduce el crecimiento del empleo en aproximadamente 0,5% (cuadro 3.8, especificación 6).

Cuadro 3.8.Errores de proyección del empleo durante recuperaciones
(1)(2)(3)(4)(5)(6)(7)(8)
Recuperación tras una crisis financiera−0,843

[0,216]***
Índice de estrés financiero (IEF, promedio móvil de cuatro trimestres)−0,344

[0,136]**
0,68

[0,504]
−0,288

[0,147]*
−0,398

[0,165]**
IEF × apalancamiento de las empresas (en el punto mínimo de la recesión)−0,036

[0,018]**
Recuperación del desplome de precios de la vivienda1−0,048

[0,023]**
−0,053

[0,025]**
−0,05

[0,025]**
Dispersión del mercado de valores (promedio móvil de cuatro trimestres)−0,008

[0,213]
0,594

[0,427]
Dispersión en las previsiones del PIB−0,495
(promedio móvil de cuatro trimestres)[0,104]***
Constante0,041−0,139−0,0470,045−0,139−0,1670,053−0,104
[0,098][0,099][0,119][0,125][0,106][0,121][0,141][0,170]
Observaciones467349234410419141329321
R20,030,020,030,010,000,140,030,04
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total.

En el cuadro 3.9 figuran los resultados de regresiones de errores de proyección del empleo y el desempleo durante recesiones y recuperaciones, basadas en la especificación de la ley de Okun estática antes indicada. En general, los resultados demuestran que los rezagos en la especificación de la ley de Okun marcan una diferencia. Los errores de proyección del desempleo durante las recesiones pueden atribuirse a fluctuaciones en la tensión financiera y a los colapsos de precios de la vivienda, pero la mayoría de las otras variables en las otras especificaciones no explican los errores de proyección como lo hacen en las regresiones basadas en la ley de Okun dinámica. Además, el coeficiente de la variable de desplomes de precios de la vivienda en la regresión de los errores de proyección del empleo durante las recuperaciones tiene el signo opuesto al previsto y al que se obtuvo al usar la especificación de la ley de Okun dinámica.

Cuadro 3.9.Regresiones utilizando errores de proyección basados en la ley de Okun estática
(1)(2)(3)(4)
RecesionesRecuperaciones
EmpleoDesempleoEmpleoDesempleo
Índice de estrés financiero (IEF, promedio móvil de cuatro trimestres)0.18

[0.601]
0.511

[0.132]***
0.003

[0.762]
0.536

[0.096]***
Desplome de precios de la vivienda1−0.077

[0.126]
0.175

[0.028]***
0.215

[0.117]*
−0.008

[0.015]
Dispersión del mercado de valores (promedio móvil de cuatro trimestres)−4.159

[2.122]*
0.807

[0.488]*
−2.859

[1.974]
−0.392

[0.258]
Constante−1.185

[0.783]
−0.312

[0.170]*
−1.89

[0.784]**
0.132

[0.099]
Observaciones209232321356
R20.020.270.020.09
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total. En el caso de los errores de pronóstico de recuperaciones, el desplome de precios de la vivienda se refiere a la recesión precedente.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar se indican entre corchetes. Uno, dos y tres asteriscos denotan significación estadística al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente.

El impacto del desplome de precios de la vivienda tiene en cuenta la proporción del sector de la construcción en el empleo total. En el caso de los errores de pronóstico de recuperaciones, el desplome de precios de la vivienda se refiere a la recesión precedente.

Apéndice 3.5. Metodología de los pronósticos de autorregresión vectorial

El autor de este apéndice es Ravi Balakrishnan.

Como alternativa del método de pronósticos de referencia se utiliza una autorregresión vectorial de cuatro variables (VAR), a saber, variaciones del logaritmo del producto, variaciones del logaritmo de empleo, tasa de desempleo y el grado de tensión financiera (gráfico 3.13). La especificación admite dos desfases de cada variable e incluye dos variables exógenas: variables ficticias de crisis financieras y desplomes de precios de la vivienda.

Gráfico 3.13.Proyecciones de empleo, tasa de desempleo y PIB para las economías avanzadas, según autorregresiones vectoriales1

Fuentes: Haver Analytics; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Las economías avanzadas son Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia. Se ha excluido Australia porque no sufrió una recesión en 2008-09 y Suiza por falta de datos.

Cada ecuación de la VAR contiene constantes y coeficientes de pendiente específicos de cada país, y se estima con respecto al período comprendido entre el segundo trimestre de 1981 y el segundo trimestre de 2009, con los puntos inicial y final determinados por la disponibilidad de datos del índice de tensión financiera. Los coeficientes de las variables de crisis financieras y desplomes de precios de la vivienda están delimitados para que sean los mismos en todos los países. Para generar los pronósticos se supone que no ocurren nuevas crisis financieras ni desplomes de precios de la vivienda hasta el cuarto trimestre de 2011, que es el final del horizonte del pronóstico. Se emplea un procedimiento dinámico de pronóstico, a partir del tercer trimestre de 2009, para generar proyecciones del producto, el empleo, la tasa de desempleo y el grado de tensión financiera. Como se observa en el gráfico, los resultados son similares a los del pronóstico de referencia.

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Los principales autores de este capítulo son Ravi Balakrishnan, Mitali Das y Prakash Kannan, con asistencia de Stephanie Denis, Murad Omoev y Andrés Salazar, y servicios de consultoría externa de Tito Boeri.
1La muestra abarca Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia y Suiza.
2Véase el recuadro 1.3 de la edición de octubre de 2009 de Perspectivas de la economía mundial.
3Sin embargo, cabe señalar que un nivel adecuado de prestaciones por desempleo es un estabilizador automático importante, fundamental para evitar grandes aumentos de la pobreza tras una recesión.
4Posiblemente, la estimación debería realizarse en un solo paso, utilizando valores rezagados del producto y del desempleo, así como variables ficticias representativas de las condiciones institucionales y los shocks. El procedimiento empírico utilizado aquí trata la ley de Okun como la especificación de referencia en el primer paso principalmente para poder hacer una comparación con los demás estudios. La presencia de fuertes desviaciones respecto de la especificación de base de la ley de Okun sugiere entonces que, más allá de los efectos del producto, podrían estar en juego otros factores institucionales o episódicos. El apéndice 3.2 detalla los pros y los contras del método de dos pasos.
5La definición de crisis financiera está basada en el capítulo 3 de la edición de abril de 2009 de Perspectivas de la economía mundial, que a su vez se basa en Reinhart y Rogoff (2008).
6Otro canal es la contracción más fuerte del patrimonio neto, que generalmente ocurre en recesiones vinculadas a crisis financieras. Esta situación puede conducir a despidos más extensos en las empresas que dependen más del capital de trabajo para financiar sus operaciones durante una recesión acompañada de una crisis financiera, en comparación con una recesión más normal, aun si la pérdida del producto agregado es parecida.
7El nivel del producto por lo general supera el punto máximo anterior alrededor de tres trimestres después de finalizada la recesión. Después de ocho trimestres, la economía por lo general se encuentra bien adentrada en la fase de expansión.
8Para la mayoría de las economías, se seleccionan uno o dos rezagos por cada variable, lo cual confirma que la dinámica de la relación tiene pocas probabilidades de ser captada por una especificación simple y estática de la ley de Okun. El apéndice 3.2 contiene detalles sobre la duración de los rezagos de cada país.
9El análisis se centra en las especificaciones de la tasa de desempleo, que es la manera en que se suele estimar la ley de Okun. Utilizando beta de desempleo se obtienen resultados parecidos, como muestra el cuadro 3.6.
10La variable dependiente de la regresión es el beta dinámico estimado para cada episodio de recesión. El índice de la rigurosidad de las leyes de protección laboral elaborado por la OCDE se publica anualmente y en general se remonta a mediados de la década de 1980. Se trata de un indicador sintético basado en 14 componentes ponderados (como procedimientos de despido de personal con contratos regulares, despidos grupales y uso de contratos temporarios). El indicador de las prestaciones por desempleo es un promedio simple de las tasas de reemplazo del ingreso brutas durante el primer y segundo año para un trabaja dor soltero y sin hijos. Los trabajadores temporarios se definen como la proporción de trabajadores con contratos temporarios (de acuerdo con la definición de la OCDE) dentro del empleo total en relación de dependencia.
11En regresiones multivariadas en las cuales la proporción de trabajadores temporarios está incluida como variable explicativa, utilizamos en su lugar el índice de protección laboral de los contratos regulares, ya que el índice general se ve afectado por los cambios de la legislación concerniente a los contratos temporarios.
12El análisis siguiente se centra en los errores de proyección basados en la tasa de desempleo. También se puede hacer un análisis parecido—tanto en términos de la estimación de las ecuaciones de la ley de Okun como de la computación de los errores de proyección—para el crecimiento del empleo. El gráfico 3.3 muestra que las variaciones de las tasas de participación de la mano de obra no jugaron un papel importante durante el ciclo actual. Eso sugiere que la especificación de la tasa de empleo o de desempleo debería producir resultados parecidos. De hecho, los resultados de los errores de proyección del crecimiento del empleo son parecidos, en términos generales, y se analizan en el apéndice 3.4.
13Las regresiones utilizan errores de proyección basados en la especificación dinámica de la ley de Okun con rezagos de longitud óptimamente seleccionada. El apéndice 3.4 analiza los resultados de los errores de proyección basados en una especificación simple y estática de la ley de Okun.
14El índice de estrés financiero presentado en el capítulo 4 de la edición de octubre de 2008 de Perspectivas de la economía mundial mide el estrés en los mercados de dinero, acciones y divisas, así como en otras partes del sector bancario.
15El grado de apalancamiento está reflejado en la relación deuda agregada/activos del sector empresarial de cada país de la muestra. La muestra promedio es de alrededor de 24%. El impacto negativo del estrés financiero no se hace sentir hasta que la relación deuda/activos no supera el 18%.
16El indicador del colapso de los precios de la vivienda está basado en Kannan, Scott y Rabanal (de próxima publicación).
17La incidencia de un colapso de los precios de la vivienda en un país que tiene un sector de la construcción que ronda 8% del empleo (la muestra promedio) reduce los errores de proyección del desempleo alrededor de 0,7 puntos porcentuales.
18Este indicador fue utilizado por primera vez en Loungani, Rush y Tave (1990). Se empleó en la regresión un promedio móvil retrasado de cuatro trimestres de este indicador para captar los efectos rezagados. Véanse los detalles en el apéndice 3.1.
19VIX es un indicador de la volatilidad implícita de las opciones del índice S&P 500. El índice lo elabora el mercado de opciones de Chicago.
20Para más detalles, véase el apéndice 3.1. Varios estudios, como Kannan y Köhler-Geib (2009) y Prati y Sbracia (2002), muestran que este indicador en particular tiene poder explicativo en la predicción de crisis en los mercados emergentes.
21La centralización de la negociación salarial colectiva en la presencia sustancial de una importante “barrera” de empleados con contratos a plazo fijo también influyó, al reducir la flexibilidad salarial. Los salarios contractuales aumentaron casi 3% en 2009. Es interesante observar que el aumento máximo de los sueldos reales ocurrió en las industrias que inicialmente tenían una proporción más grande de contratos a plazo fijo. Por ejemplo, en el sector de la construcción el empleo bajó 23%, los salarios aumentaron 4% y los contratos temporarios representaron más del 50% del empleo total en 2008.
22El impacto se mide usando los coeficientes del cuadro 3.2, especificación 7.
23El recorte de las horas tuvo como contrapartida un recorte de los sueldos, aunque por lo general no fue proporcional. Los empleadores reciben subsidios por el aumento de los sueldos por hora en forma de contribuciones de los empleadores y los empleados o de ingresos del gobierno general.
24Cabe señalar que Alemania experimentó un fuerte aumento de la participación en el programa de reducción del tiempo de trabajo durante el segundo trimestre de 2009, que equivalió a un 0,5% adicional de la fuerza laboral. Este aumento no está incluido en el análisis, ya que se calcula que el producto de Alemania alcanzó un mínimo en el primer trimestre de 2009.
25En términos más generales, incluso en una recesión suave o en respuesta a shocks pasajeros de la demanda, un programa de reducción del tiempo de trabajo bien diseñado puede facilitar el ajuste de las horas trabajadas por empleado en los países cuyos sistemas de tributación y de prestaciones incentivan más bien el ajuste del empleo. Por ejemplo, en Estados Unidos, algunos observadores sostienen que el sistema de seguro por desempleo favorece los despidos provisionales, en contraposición a los programas de reducción del tiempo de trabajo (Feldstein, 1978; Burdett y Wright, 1989). Esta tendencia puede haberse visto exacerbada por el aumento de los aportes de los empleadores a los programas de seguro médico de los empleados, que en gran medida son fijos independientemente del número de horas trabajadas. Sin embargo, los argumentos a favor de utilizar programas de reducción del tiempo de trabajo fuera de una recesión deben estudiarse más a fondo, teniendo en cuenta su interacción con otras instituciones del mercado laboral a más largo plazo.
26Véase Bank of England Inflation Report(febrero de 2010).
27Se presume que el estrés financiero regresará a la media para fines de 2010 en todas las economías.
28Se utilizó también otro método—la autorregresión vectorial—para proyectar la tasa de desempleo, el empleo y el PIB (véase el apéndice 3.5). Los resultados fueron parecidos.
29Entre las evaluaciones de los subsidios laborales corresponde mencionar a Atkinson y Meager (1994), Calmfors y Lang (1995), Byrne y Buchanan (1994), Cippolone y Guelfi (2006) y Marx (2005).
30Blanchard y Tirole (2008) sostienen que una manera de reducir el exceso de despidos y tender una red de protección adecuada es combinando un impuesto al despido que obligue a los empleadores a internalizar el costo de proporcionar un seguro por desempleo a los trabajadores despedidos, con cuentas individuales de desempleo que alienten a los desempleados a esforzarse más por encontrar trabajo (en la práctica, estarían pagando por su propio seguro).
31Se supone que el valor absoluto de Δu γ es menor que 1 para evitar un proceso explosivo de Δu.

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