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Anexo: Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las perspectivas, marzo de 2011

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2011
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el 28 de marzo de 2011.

Los directores ejecutivos observaron que la recuperación mundial se está afianzando, aunque a distintas velocidades según los países. Muchas economías avanzadas que estuvieron en el centro de la crisis mundial o que tenían agudos desequilibrios antes de la crisis continúan experimentando un crecimiento relativamente anémico y tasas de desempleo elevadas. El crecimiento de muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo ha sido vigoroso, y en varios países se observan indicios de sobrecalentamiento. Aunque las vulnerabilidades restantes aún no han sido resueltas del todo, están surgiendo nuevos desafíos, lo cual muestra la urgencia de aplicar con más vigor las políticas necesarias para que la economía mundial sea más equilibrada y robusta.

Los directores señalaron que, aunque las perspectivas de recuperación mundial se han afianzado, continúan predominando los riesgos a la baja, derivados del elevado desempleo, la persistente debilidad de los balances soberanos y financieros, y la vulnerabilidad de los mercados inmobiliarios de muchas economías avanzadas. Entre tanto, el alza de los precios del petróleo, los alimentos y las materias primas, los sucesos acaecidos en Oriente Medio y Norte de África, y el reciente terremoto de Japón han creado nuevos retos. Por el lado positivo, la aceleración del repunte de la actividad del sector empresarial en algunas economías avanzadas y, a corto plazo, la vigorosa demanda de las economías de mercados emergentes y en desarrollo podrían infundir renovado impulso al crecimiento mundial.

Los directores resaltaron la importancia de acelerar el fortalecimiento de los balances de los gobiernos y del sector financiero en muchas economías avanzadas y algunas economías en desarrollo. La mejora de las condiciones económicas representa una buena oportunidad para poner en práctica los planes de consolidación fiscal y las reformas de los programas de derechos a prestaciones —respaldados por marcos e instituciones fiscales sólidos— y encauzar la deuda pública hacia una trayectoria sostenible. Como el ritmo de la consolidación fiscal es más lento de lo previsto para 2011 en las economías avanzadas críticas, las estrategias de ajuste a mediano plazo más claras y más detalladas adquieren renovada importancia para el restablecimiento de la credibilidad fiscal. Para volver a instaurar la confianza, también es necesario acelerar en todos sus ámbitos el saneamiento y la reforma del sector financiero. El principal empeño debe estar puesto en pruebas de resistencia rigurosas, nuevas reestructuraciones y recapitalizaciones bancarias, y la reconstrucción de mercados de titulización y crédito hipotecario más sólidos. Otra prioridad consiste en eliminar las persistentes lagunas en los marcos de supervisión y regulación del sector financiero, abordando los riesgos generados por sistemas bancarios paralelos e instituciones “demasiado grandes para quebrar”, así como las deficiencias de los marcos transfronterizos de resolución.

En términos generales, los directores convinieron en que, en las economías avanzadas cuyos bancos centrales gozan de sólida credibilidad y donde las expectativas inflacionarias se encuentran bien ancladas, la política monetaria podría seguir siendo acomodaticia mientras siguen su curso la consolidación fiscal y las reformas del sector financiero, que son sumamente necesarias. Sin embargo, en algunos países los riesgos para la estabilidad de los precios merecen más atención. Aunque a corto plazo se podrían mantener las medidas extraordinarias lanzadas para solucionar determinadas tensiones de los mercados financieros, sus implicaciones para la reestructuración de los bancos deben ser evaluadas con cuidado.

Los directores recalcaron que muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo deben mantenerse alertas a las presiones de sobrecalentamiento y los riesgos de inflación derivados de los precios de los alimentos y de la energía, que ocupan un porcentaje elevado de las canastas de consumo, así como de la rápida recuperación del crédito interno. En los países con superávits externos y sin preocupaciones fiscales, la prioridad sería suprimir la orientación acomodaticia de la política monetaria y permitir que las monedas más fuertes anclen las expectativas inflacionarias, lo cual facilitará también el reequilibramiento externo. Los que tienen déficits externos deberían endurecer tanto las políticas fiscales como las monetarias. Además del ajuste macroeconómico, las economías cuyos mercados de crédito y de activos están en auge podrían adoptar medidas macroprudenciales para mantener la fortaleza y la estabilidad del sector financiero, complementándolas con otras medidas para gestionar las entradas de capital de considerarlo necesario.

Los directores reconocieron que, como los países se encuentran en distintas etapas de recuperación y en distintas posiciones dentro del ciclo económico, la respuesta de su política monetaria necesariamente varía, lo cual ensancha los diferenciales de las tasas de interés entre países. Más allá de los factores internos, las condiciones financieras mundiales contribuyen a explicar la variabilidad de los flujos de capital transfronterizos. Los directores señalaron la conclusión del personal técnico del FMI de que, mientras las políticas monetarias acomodaticias contribuyan a estabilizar el producto en las economías avanzadas, los efectos de contagio en las economías de mercados emergentes y en desarrollo serían beneficiosos en términos netos. Al mismo tiempo, muchos directores hicieron especial mención de los efectos de la política monetaria distendida prolongada de las grandes economías avanzadas, y de los riesgos de un cambio de dirección repentino, en los flujos internacionales de capital. Opinaron que esa situación complica más la formulación de la política económica de muchos países destinatarios de esos capitales, lo cual pone de relieve, en opinión de algunos directores, la necesidad de coordinación monetaria internacional.

Los directores señalaron que el aumento persistente de los precios del petróleo refleja tanto la mayor escasez de la oferta como el rápido crecimiento del consumo de petróleo. Aunque los aumentos graduales y moderados de la escasez petrolera no impondrán fuertes limitaciones al crecimiento mundial a mediano y largo plazo, según las previsiones, la incertidumbre sigue siendo aguda y no se puede descartar la posibilidad de cambios abruptos. Los directores consideran que es beneficioso profundizar el análisis y el debate de la variedad de políticas que facilitarían el ajuste. Recalcaron la necesidad de que las autoridades les presten atención a los retos sociales que plantean los elevados precios de los alimentos y de las materias primas, y que la primera prioridad es la creación de redes de protección social bien focalizadas que protejan a los pobres.

Los directores enfatizaron que la mejora continuada de la salud económica y financiera mundial no debería restarle urgencia a la culminación de los planes de reforma de la política económica. Para sustentar un crecimiento mundial más sano y más equilibrado es crítico un avance mayor y decisivo del ajuste del sector fiscal y financiero, la eliminación de las distorsiones que frenan el reequilibra-miento de la demanda mundial, y la adopción de políticas macroeconómicas más restrictivas en caso de que estén recrudeciendo las presiones inflacionarias. Si bien estas políticas benefician a los países individualmente y convendría proceder sin demora, la coordinación constante y las iniciativas mancomunadas facilitarán ajustes más ambiciosos de las políticas y resultados más favorables.

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